Dos citas de los diarios de Raymond E. Merwin fechadas en 1.
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… habiendo salido de Orange Walk Town en la carretera del norte, tomamos las
abominables carreteras secundarias cerca del lago Honey Camp. Tropezamos con un
pequeño pueblo de agricultores y les preguntamos si habían visto ruinas en la zona. Los
granjeros nos indicaron que preguntásemos a dos hermanos, recolectores de chicle, que
recorrían la zona buscando árboles. Los hermanos nos dijeron que había muchas ruinas
al noroeste, pero que era mejor no ir allí. Luego se negaron a seguir hablando. Michael
hablo durante mucho tiempo con el hombre mas anciano del lugar y este le contó
muchas de las leyendas locales. Algunas de ellas tenían que ver con las ruinas del
noroeste. La zona no tenia nombre solamente había sido llamada el Cacao por los
colonizadores españoles debido a los árboles de cacao que rodeaban la zona. Hace
mucho tiempo una “gente grande, fiera, bella y violenta” salio del mar y construyó la
ciudad esclavizando a todos los que vivían cerca para construir las pirámides y beber su
sangre en rituales impuros. Antes del florecimiento de los señores de Altun-Ha los
hombres del mar fueron borrados del mapa. Nadie acude a la zona, porque los espíritus
de los hombres del mar siguen allí y se vengan de los vivos…
… continuamos duramente cinco horas mas a través de la jungla. Justo cuando estaba a
punto de dar la orden de regresar los guías gritaron desde mas adelante y todos corrimos
a ver que habían visto. En la base de la siguiente colina había una depresión llena de
hierba alta. Era una pequeña presa para coger agua, de modo que un centro urbano tenia
que andar cerca. En una zona cercana encontramos un pequeño camino que se adentraba
en la selva y que nos llevo a una gran plataforma, de unos cincuenta metro cada lado.
Seguimos una cuesta arriba muy empinada y cuando llegamos arriba encontramos una
plaza bastante bien conservada. Estaba limpio de árboles y en una de los lados tenia un
templo totalmente intacto. En el centro había un pilar de piedra que estaba cubierto de
jeroglíficos antiguos. En la plaza reinaba un silencio opresivo. En el interior del templo
descubrimos un mural policromo totalmente conservado. Es sin lugar a dudas el mejor
ejemplo de arte Maya que haya visto. Parecía tan extraño, tan raro, no se como alguien
ha podido pensar que se trate de descendientes de los egipcios o la tribu perdida de
Israel. Los guías estaban cada vez mas nerviosos y empezaron a contagiarme a mí
también su nerviosismo. Tengo que regresar allí algún día, aunque como no hay
caminos, hacer una excavación va a ser una pesadilla logística. Nuestra estancia termino
abruptamente cuando una fer de lance mordió a Michael en el brazo cuando apartaba
arbustos de un edificio. No pudimos salvarle, el veneno le infecto muy rápidamente.
Lamentando la perdida partimos con el cuerpo de Michael, le llevamos de vuelta a
Orange Walk Town…