SÓCRATES
EL TÁBANO DE ATENAS
NOMBRE COMPLETO/ Grupo X
Sócrates nació en Atenas alrededor del 470 a. C, en el periodo con más esplendor en la historia de su ciudad
natal, y de toda la antigua Grecia 1. Fue hijo de Sofronisco, que se dedicaba a su trabajo de picapedrero, y de
Fenaretres que tenía profesión de comadrona o partera 2. Por ello decía que su arte era, como el de su madre,
una mayéutica, un arte de hacer dar a luz en la verdad 3. Era conocido como “El tábano de Atenas”, cuya
expresión fue utilizado por Platón en la Apología ya que Sócrates siempre se comparaba con un molestoso
aguijón encargado de picar y despertar a los atenienses, y de obligar a sus mentes a un constante examen de
conciencia4. Fue discípulo de Arquelao, el sucesor de Anaxágoras. Probablemente comenzó enseñando
filosofía natural como un sofista más pero pronto se dio cuenta de que el estudio de la physis poco podía
ayudar a solucionar los problemas de los hombres 5. Él había venido al mundo para superar la sofistica y
restablecer el sentido de la verdad en el pensamiento griego 6.
Sócrates nunca abandono su querida Atenas. Decía que el campo y los arboles no le enseñan nada, pero si los
hombres de la ciudad. Por eso, se dedicaba hablar con todos; no arremeter con largos discursos, al estilo de
los sofistas, sino a preguntar y a dialogar 7. Por eso se le denomino maestro del dialogo y la ironía; eran sus
armas para mantener despierta a una ciudad que se estaba durmiendo. El mismo se compara con un tábano
que ha sido enviado por la divinidad para despertar a sus ciudadanos 8. Pronto se rodeó de un grupo de jóvenes
discípulos que le tenían verdadera devoción, entre los que destacaban: Alcibíades, Critias, Antístenes,
Euclides, Fedón, en primer momento, y Jenofonte y Platón, después9.
Físicamente, Jenofonte lo describe chato, con ojos saltones y vientre abultado. Alcibíanes, en el Banquete, lo
compara a los silenos que hay en los talleres de los escultores, feos por fuera, pero se abren y nos muestran la
figura de un dios10. Se dice que vivía pobremente, iba descalzo y utilizaba la misma túnica tanto en invierno
como en verano11. Sócrates no era un metafísico, sino más bien un hombre practico, un médico de almas. Su
papel no era construir un sistema, sino obligar a las inteligencias al trabajo. Y esa fue la mejor manera de
triunfar contra la sofistica, cuyo principio era menos un vicio doctrinal que una deformación del alma 12.
Sócrates no escribió nunca nada. No nos ha dejado ni una página, ni una línea suya. Hay muchas razones
para explicar este hecho. En el Fedro dice Sócrates que la escritura es como la pintura, si la interroga calla
majestuosamente. La doctrina escrita pierde la viveza que tiene la enseñanza oral. Lo escrito se acartona es
como una estatua rígida, muerta. Él opta por el dialogo vivo, espontaneo, en el que se tiene al discípulo
delante y se pueden observar sus reacciones y escuchar sus puntos de vista 13. Conocemos su pensamiento por
referencia de otros filósofos, especialmente de sus discípulos. Jenofonte escribió las memorables, dedicadas
a los recuerdos de su maestro. Pero sobretodo Platón es quien nos ha conversado el pensamiento y la figura
viva de un Sócrates que, por cierto, difiere bastante del de Jenofonte14.
Sin embargo, Sócrates no es sino un admirable iniciador. Ha dado el impulso, pero no ha llegado al fin; a su
muerte todo queda en suspenso; porque no basta el método, es preciso la doctrina. Y Sócrates, exuberante en
gérmenes fecundos, no tiene doctrina propiamente dicha, excepto en lo que concierne a los fundamentos de
la ética. El coronamiento doctrinal de su obra, la instauración de la verdadera filosofía, estaban reservados a
Platón y a Aristóteles15.
El famoso “tábano de Atenas” tenía un dicho muy conocido: “Solo sé que no sé nada”. En esta breve frase se
encierra casi todo el pensamiento de Sócrates, pues creía que la única manera de acceder a la sabiduría y a la
verdad era empezar por confesarse ignorante: el que sabe que no sabe, el que se da cuenta de que nada sabe,
esta en optimas disposiciones para comenzar a buscar la verdad 16. La suma aportación socrática a la filosofía
la encontramos en un pasaje de Aristóteles en que se dice categóricamente que le debemos dos cosas: “Los
razonamientos inductivos y la definición universal”; y añade también que ambas cosas se refieren al
principio de la ciencia17.
Una acusación contra Sócrates “por introducir nuevos dioses y corromper a la juventud” un proceso absurdo,
tomado por Sócrates con serenidad e ironía, y una sentencia de muerte, aceptada serenamente por él, que
bebe la cicuta en aguda conversación sobre la inmortalidad con sus discípulos, sin querer faltar a las leyes
injustas con la huida que le proponen y aseguran sus amigos 18. Sócrates murió a los setenta años, en 399 a.
C., al comenzar el siglo IV19. Tras su muerte, sus discípulos se dispersaron por Grecia fundando escuelas
que, en mayor o menor grado, intentaban reflejar las enseñanzas del maestro 20.
Referencias bibliográficas:
1
Historia de la filosofía I. Filosofía antigua. Ediciones Palabra. Volumen 1. Pág. 94.
2
ibidem
3
Historia de la filosofía. Editorial Revista de Occidente. Tomo I. Pág. 37.
4
Introducción a la filosofía. Club de lectores. Pág. 51.
5
Historia de la filosofía I. Filosofía antigua. Ediciones Palabra. Volumen 1. Pág. 94.
6
Historia de la filosofía. Editorial Revista de Occidente. Tomo I. Pág. 37.
7
Historia de la filosofía I. Filosofía antigua. Ediciones Palabra. Volumen 1. Pág. 95
8
ibidem
9
ibidem
10
ibidem
11
ibidem
12
Introducción a la filosofía. Club de lectores. Pág. 51.
13
Op. Cit. 99.
14
Op. Cit. 39.
15
Op. Cit. 55.
16
Op. Cit. 102.
17
Historia de la filosofía. Editorial Revista de Occidente. Tomo I. Pág. 38.
18
ibidem
19
Op. Cit. 37.
20
Op. Cit. 109.
Bibliografías:
GOÑI CARLOS. (2002). Historia de la filosofía I. Filosofía antigua. USAT – 109 G69.
MARÍAS JULIÁN. (1970). Historia de la filosofía. USAT – 109 M26H.
MARITAIN JACQUES. (1981). Introducción a la filosofía. USAT – 101 M264.