Perú
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Para otros usos de este término, véase Perú (desambiguación).
República del Perú
Piruw Ripuwlika (quechua)
Piruwxa Ripuwlika (aimara)
Bandera
Escudo
Lema: «Firme y feliz por la unión»
Himno: Himno nacional del Perú
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Capital
(y ciudad más poblada) Lima
12°03′36″S 77°02′15″O
Idioma oficial Español
• Cooficiales Quechua, aimara y las demás lenguas indígenas en zonas donde
predominen. [2]
Gentilicio Peruano, -a [3]
Forma de gobierno República unitaria, representativa, descentralizada y con
separación de poderes[1] semipresidencialista[a]
• Presidenta Dina Boluarte[2]
• Primer vicepresidente Vacante
• Segundo vicepresidente Vacante
• Presidente del Consejo de Ministros Gustavo Adrianzén
• Presidente del Congreso Eduardo Salhuana
Órgano legislativo Congreso de la República del Perú
Formación
• Virreinato
• Independencia
• Declarada
• Consolidada
• Reconocida
20 de noviembre de 1542
de España
28 de julio de 1821
9 de diciembre de 1824
14 de agosto de 1879
Superficie Puesto 19.º
• Total 1 285 215[3] km²
• Agua (%) 0,4 %
Fronteras 7073 km[4]
Línea de costa 3080 km[5]
Punto más alto Huascarán
Población total Puesto 46.º
• Estimación (2024) 34 352 720 hab.[6]
• Densidad (est.) 26,82 hab./km²
PIB (PPA) Puesto 46.º
• Total (2024) Crecimiento USD 605 570 millones[6]
• Per cápita Crecimiento USD 17 775[6]
PIB (nominal) Puesto 49.º
• Total (2024) Crecimiento USD 283 309 millones[6]
• Per cápita Crecimiento USD 8 316[6]
IDH (2022) Crecimiento 0,762[7] (87.º) – Alto
Coeficiente de Gini 40,3
Moneda Sol[8] (S/ PEN)
Huso horario UTC−5
Código ISO 604/PER/PE
Dominio internet .pe
Prefijo telefónico +51
Prefijo radiofónico OAA-OCZ 4TA-4TZ
Siglas país para aeronaves OB
Siglas país para automóviles PE
Código del COI PER
Membresía
↑ República Peruana hasta 1979.
↑ El artículo 48 de la Constitución señala que «son idiomas oficiales el castellano
y, en las zonas donde predominen, también lo son el quechua, el aimara y las demás
lenguas aborígenes, según la ley».
↑ También peruviano(a) y perulero(a) como arcaísmos.[9][10]
↑ Capital histórica: Cuzco.[11]
Perú (en quechua y en aimara: Piruw), oficialmente República del Perú, [1] es un
país soberano, ubicado en el oeste de América del Sur. Limita al norte, con Ecuador
y Colombia; al este, con Brasil y Bolivia; al sur, con Chile; y al oeste, con el
océano Pacífico, que bordea sus 2250 km de costa.[12] Su territorio se compone de
diversos paisajes: los valles, las mesetas y las altas cumbres de los Andes se
despliegan al oeste hacia la costa desértica y el este hacia la Amazonia. Es uno de
los países con mayor diversidad biológica y mayores recursos minerales del mundo.
[13][14]
El Antiguo Perú fue una región de sucesivas civilizaciones desde el surgimiento de
Caral-Supe en el 3200 a. C.[15] El Imperio incaico fue el último Estado autóctono o
indígena, el cual dominó gran parte del occidente sudamericano hacia el siglo XV.
En el siguiente siglo se produjo la Conquista del Perú, tras la cual el territorio
se configuró como un virreinato del Imperio español articulado en torno a la
explotación de plata y oro con trabajo forzado de indígenas y de esclavos africanos
en minas y haciendas. En 1551, la Corona española fundó oficialmente la Universidad
Nacional Mayor de San Marcos en Lima, la primera y más antigua universidad del
Nuevo Mundo.[16] Las reformas borbónicas del siglo XVIII suscitaron diversos
levantamientos contra la autoridad colonial, cuyo máximo exponente fue la rebelión
de Túpac Amaru II.[17]
Con la ocupación francesa de España y la promulgación de la Constitución de 1812,
se difundieron ideas de autonomía política en la América española. La Independencia
del Perú se proclamó formalmente el 28 de julio de 1821 por el general José de San
Martín, y fue definida en la batalla de Ayacucho tres años después.[18] El país se
mantuvo en recesión y bajo el caudillismo militar hasta la bonanza y declive de la
era del Guano, que culminó poco antes de la guerra del Pacífico. En la posguerra,
se cimentó una política oligárquica que prevaleció hasta el fin del Oncenio. Los
sucesivos gobiernos democráticos fueron constantemente interrumpidos por golpes de
Estado.[19]
En 1968, se impuso una dictadura militar de tinte socialista que introdujo diversas
y profundas reformas de corte nacionalista.[20] El gobierno democrático y
representativo fue restablecido en 1980, aunque también se dieron inicio a un
sangriento conflicto armado entre los grupos terroristas de Sendero Luminoso y el
MRTA y el Estado en la sierra sur, y a la crisis inflacionaria de fines de la
década. En los años noventa, se implementó un modelo económico neoliberal, cuyas
bases continúan aún vigentes. Gracias al modelo económico adoptado, a inicios del
siglo XXI, el país experimentó un importante crecimiento económico y reducción de
la pobreza.
Perú es considerado como un mercado emergente,[21] con un alto puntaje en el índice
de desarrollo humano y una economía de renta media alta. Entre sus principales
actividades económicas se incluyen la agricultura, la minería, la pesca, la
construcción y el comercio.[22] La cultura peruana es diversa como resultado del
intenso mestizaje originado en la colonia. A ello se une la posterior influencia de
migraciones decimonónicas procedentes de Japón, China y Europa.
El idioma principal y más hablado es el castellano, aunque un número significativo
de peruanos habla diversas lenguas nativas, siendo la más extendida el quechua, en
particular el dialecto quechua sureño.[23] Políticamente, el país está organizado
como una república semipresidencialista[a] con un sistema multipartidista
estructurado bajo los principios de separación de poderes y descentralización.
Administrativamente, se divide en veinticuatro departamentos y la provincia
constitucional del Callao.[24]
Etimología
Artículo principal: Etimología del Perú
Existen varias versiones sobre el origen etimológico del nombre Perú, algunas
respaldadas en documentos de la época de la Conquista, otras sin base o coherencia
histórica. A continuación, se muestran las más conocidas:
Versión de Raúl Porras Barrenechea
El historiador peruano Raúl Porras Barrenechea.
La versión académica más aceptada es la del historiador peruano Raúl Porras
Barrenechea. Porras indica que el nombre «Perú» no fue conocido por los incas, sino
que fue impuesto en los primeros años de la conquista por los exploradores
españoles. Estos lo tomaron del nombre de un cacique llamado «Birú», quien vivió
cerca del golfo de San Miguel en Panamá,[25] donde gobernaba una pequeña región
costera al sur de dicho golfo a inicios del siglo XVI.[26] Con el tiempo, los
españoles empezaron a llamar Perú no solo a esa pequeña región, sino a todo el gran
país situado más al sur. Los tesoros encontrados en la tierra de los incas
terminaron por convertir el nombre del Perú en sinónimo de riqueza.[27]
Antecedentes y base histórica
A partir de las primeras exploraciones, Vasco Núñez de Balboa recibió las primeras
noticias sobre un lejano país donde se bebía y comía en vasijas de oro; dichos
indicios eran muy vagos para conjeturar la existencia del Imperio incaico.
Posteriormente Balboa, acompañado de Francisco Pizarro, después de descubrir el Mar
del Sur, alcanzó el golfo de San Miguel,[28] donde recibió noticias más
convincentes sobre la existencia del país buscado.
Del mismo modo, el licenciado Gaspar de Espinosa conquistó la provincia de
«Peruquete»,[29] nombre que algunos historiadores consideran que dio origen al
nombre «Perú». Según el cronista Gonzalo Fernández de Oviedo, «después de la
ejecución de Balboa en el Darién, no se hablaba de otra cosa, sino de la rica y
lejana provincia de Perú»; dice también Oviedo que, en el mapa de Andagoya, el río
Cartagena llevaba el nombre «Pirú». Casi por el mismo tiempo (1519), Pascual de
Andagoya emprendió un viaje hacia Levante y, al llegar a la provincia llamada
Chochama, recogió noticias más concretas sobre el Imperio incaico: llegó a otra
provincia llamada Virú o Birú donde también corría un río del mismo nombre.[30] He
aquí como relata Andagoya su viaje:
En el año de 22 siendo yo Visitador General de los indios, salió de Panamá a
visitar la tierra a la vuelta del Este, y llegado al golfo de San Miguel, pasé a
visitar una provincia que se decía Chochama, bien poblada de gente. Aquí supe como
por la mar venía gente en canoas a hacerles guerra todas las lunas llenas y tenían
tanto miedo de aquella gente, que no osaban ir a la mar a pescar, estos eran de una
provincia del Sur que se dice Birú, de donde tomó su origen el nombre Perú,
pidiéndome los indígenas favor para defenderse de ellos y por descubrir lo que
había de allá adelante; envié a Panamá a traer más gente de la que tenía y venida,
tomando los guías que hablan, caminé seis o siete días hasta llegar a aquella
provincia que se dice Birú y subí un río grande cerca de 20 leguas, donde hallé
muchos señores y pueblos, y llegué hasta donde ahora está la ciudad de San Juan que
serán hasta 50 leguas.[31]
Versiones descartadas
Versión del río Virú
Una versión popular muy difundida es que la voz «Perú» derivaría del nombre del río
Virú, al norte del país, en el actual departamento de La Libertad. Según esta los
primeros españoles que llegaron al país le habrían preguntado a unos nativos como
llamaban ellos el lugar, a lo que estos respondieron «Virú» (antigua cultura pre-
inca, del río Virú, al norte del Perú).[32] Los españoles habrían entendido el
nombre como «Perú» y de allí provendría el nombre.[33] Así, cuando Francisco
Pizarro exploró las regiones más meridionales en 1525, estas habrían sido
designadas Virú o Perú.[34] Esta versión resulta inverosímil ya que el nombre Perú
venía siendo usado por los conquistadores españoles varios años antes de que
arribaran a territorio peruano.
Versión de Piura
Una etimología popular relaciona el origen del nombre de la ciudad de Piura, que
proviene de la palabra quechua pirwa que significa "depósito" o "granero" (Piura
era un punto de abastecimiento de los quechuas),[35] con una hipotética
"deformación" que habría llevado con el tiempo al topónimo en español "Perú". Esta
versión, además de ser incoherente por sí misma ya que la hispanización de pirwa
que subsiste hasta nuestros días es Piura, es fácilmente rebatible porque el uso
del topónimo Perú es previo a la llegada de los españoles al actual territorio
peruano.
Base histórica
Es bien sabido que, por lo menos desde 1523, diez años antes de la llegada de los
españoles al actual territorio peruano, Perú ya existía como topónimo, tal como
quedó asentado en los registros tributarios del oro recabado por Pascual de
Andagoya "que fue a la provincia del Perú, y Juan García de Montenegro, que fue por
veedor (...) cierto oro que dijeron lo había habido el dicho viaje del Perú".
Previamente se han registrado variantes como Virú, Berú o Pirú. Es de resaltar que
en la región mencionada se hablaban lenguas chocoanas.
Existe consenso general sobre el hecho de que Andagoya nunca arribó a la susodicha
región histórica del Perú, estimándose que sólo llegó al actual Chocó, antes del
río San Juan. De aquel "Perú" ya conocía previamente el capitán Gaspar de Morales:
"en la parte oriental del golfo de San Miguel había un cacique gran señor llamado
Birú, que tenía gran riqueza de oro y perlas". Es improbable que Morales hubiera
podido alcanzar los dominios de aquel cacique. Fue a ese modesto Señor de Birú, que
había avasallado a algunos caciques, al cual Andagoya logró conquistar y con quien
logró entablar buenas relaciones, enterándose por él de la existencia de un rico
reino en lejanas regiones del sur. Para aquel tiempo el nombre de Birú o Perú ya
era usado para denominar toda el área al sur del golfo de San Miguel. Se deduce
entonces, que en el momento en que Pizarro enrumba al sur para explorar las tierras
de un desconocido reino aborigen, el Imperio incaico, el lugar al que pretendía
arribar ya recibía el nombre de Perú. Es así que, un modesto señorío de la jungla
chocoana acabó por dar nombre a la más grande quimera de riqueza para los
españoles.
Ya en 1529, con la Capitulación de Toledo, le fue entregado legalmente al
conquistado Imperio incaico el nombre de provincia del Perú por la Corona de
España.[36] Posteriormente, sería llamado Virreinato del Perú y luego de su
independencia del Imperio español, República del Perú.[37]
Historia
Artículo principal: Historia del Perú
Sus restos arqueológicos más antiguos son muy posteriores al primer poblamiento de
América. Corresponden al XI milenio a. C., datación hallada en la cueva del
Guitarrero (departamento de Áncash), en la sierra nor-central del país.[38] A fines
de la última glaciación, los primeros pobladores comenzaron el lento proceso de
domesticación de la biota local (véase: revolución neolítica) y a reunirse en
tribus y aldeas para formar finalmente aillus. Se han encontrado vestigios del
origen de la agricultura americana en la cuenca media del río Zaña, en Nanchoc
(departamento de Cajamarca) de hace nueve mil años (7600 a. C.).[39]
Antiguo Perú
Artículos principales: Antiguo Perú y Civilización incaica.
Pirámides de Caral (III milenio a. C.), sede de la primera civilización del
continente americano.
Hacia el IV milenio a. C., las comunidades aldeanas de la costa iniciaron una
jerarquización que se superpuso a la organización tribal. Aparecieron entonces los
primeros indicios de arquitectura organizada, con edificios públicos y
ceremoniales. A comienzos del III milenio a. C., surgió en el complejo de Caral, la
civilización más antigua del continente,[40] centro de una extensa red de
intercambio comercial que iba desde Ecuador hasta la selva del Perú, de la cual
participaba con la producción extensiva del algodón y con una jefatura ligada al
culto ceremonial.
Caral es coetánea a las civilizaciones de China, Egipto, India y Mesopotamia;[41]
tratándose de una zona que puede considerarse como cuna de la civilización del
mundo por su antigüedad (c. 5000 años).[42] Más antiguo parece ser el complejo de
Sechín Bajo, en el valle de Casma (Áncash), donde se han hallado restos de una
edificación de 5500 años de antigüedad, que sería la más antigua del Perú y
América.[43] Posteriormente, se difundió en la costa norte la cultura Cupisnique,
que tuvo apogeo entre los años 1500 a. C. y 1000 a. C.[44] A finales de este
período, la cultura Chavín ejerció enorme influencia cultural sobre las demás hasta
su decadencia. Los petroglifos y canales de Cumbemayo, a media hora de la ciudad de
Cajamarca, constituyen una obra maestra de ingeniería hidráulica.[45]
Líneas de Nazca.
Se trata de unos bloques tallados por los que discurre agua en una suave pendiente,
que incluye túneles y codos en zigzag para aminorar la velocidad de la corriente.
Los bloques de piedra ubicados al inicio del recorrido tienen diversos planos
tallados y pulidos. Uno de estos bloques, en forma de cono trunco, es conocido
tradicionalmente como «piedra de los sacrificios». En el seno de las culturas Moche
al norte y Nazca al sur, se desarrollaron los primeros Estados con milicias
permanentes, vinculadas a las piezas de arte cerámico mejor valoradas del Antiguo
Perú.[46]
Machu Picchu, ícono de la arquitectura incaica.
En el extremo sur, entretanto, surgió Tiahuanaco como cultura dominante del
Altiplano.[47] Más tarde, la cultura wari desarrolló el modelo clásico del Estado
Andino con el surgimiento de las ciudades de corte imperial, modelo que se expandió
por el norte hacia el siglo XVIII. A partir del siglo IX, tras el abandono de
Huari, se erigieron nuevos Estados centralizadores de alcance regional a lo largo
de la cordillera de los Andes, tales como Lambayeque, Chimú y Chincha, periodo
conocido como el Intermedio Tardío o de los Estados regionales.[48]
De entre estos señoríos destaca el de los incas, que hacia el siglo XV se anexionó
todos los pueblos andinos entre los ríos Maule y Ancasmayo, con una extensión de
dos millones de km²,[49] hoy ubicada en los territorios del sur de Colombia, el
oeste de Ecuador, Perú, el oeste y centro sur de Bolivia, el norte de Chile y el
noroeste de Argentina, conformando lo que se conoce como el Imperio incaico. Su
capital fue el Cuzco, ubicada en la sierra sur peruana. Además de su poderío
militar, destacó en arquitectura, con magníficas estructuras como la ciudadela de
Machu Picchu. La expansión del imperio Incaico se basa en el desarrollo de un
sistema agrícola eficiente, construyendo Andenes, canales de regadío, almacenes
(Tambo) y usando fertilizantes naturales como el guano.[50]
En el año 1532, el Imperio incaico o Tahuantinsuyo sucumbió ante una alianza
militar de Incas cusqueños, leales a Huáscar, con otros reinos conquistados
previamente por los Incas, como Huancas, Tallanes, Cañaris y Chachapoyas, con los
españoles, quienes contaron con el refuerzo de indígenas nicaraguas que vinieron
con Hernando de Soto, y Tlaxcaltecas, que acompañaron a las huestes españolas como
aliados, una guerra de conquista organizada por Francisco Pizarro quien hábilmente
concreto estas alianzas militares. El conquistador encontró al imperio debilitado a
causa de una guerra civil iniciada en 1529 entre Huáscar y Atahualpa, los dos
hermanos pretendientes al trono imperial.[51] En noviembre de 1532, Pizarro capturó
a Atahualpa y, en julio de 1533, lo mandó ejecutar bajo el cargo de haber ordenado
la muerte de su hermano Huáscar.[52]Poco después, el 15 de noviembre de 1533, la
ciudad de Cusco es conquistada por las tropas españolas. No cabe duda de que el
Cusco era la ciudad principal de todo el Tahuantinsuyo funcionando como metrópoli.
[53] Al tomarla los españoles, mermó significativamente la resistencia inca, no
solo porque allí se encontraba toda la organización del imperio,[54] sino por el
significado que tenía para los ejércitos incas ver su capital tomada y dominada por
los españoles.
Hay en dicha ciudad otros muchos aposentos y grandezas; pasan por ambos lados dos
ríos que nacen una legua más arriba del Cusco, y desde allí hasta que llegan a la
ciudad y dos leguas más abajo, todos van enlosados para que el agua corra limpia y
clara y aunque crezca no se desborde; tienen sus puentes por lo que se entra a la
ciudad...[55]
A la muerte del Inca Atahualpa, sus generales, como Quizquiz y Rumiñahui, iniciaron
la resistencia contra los españoles y sus aliados. Algunos historiadores consideran
que, en esta etapa, los españoles solo participaron como mandos militares, no como
fuerza de combate, relegando en sus aliados indígenas los enfrentamientos, lo
prueba el reducido número de españoles muertos, mientras que se produjo un alto
índice de muertes entre sus aliados. Una vez que la alianza militar española, con
los cusqueños, Cañaris y Huancas, consiguió vencer a los ejércitos de los generales
de Atahualpa, se produciría la ruptura de la alianza con los cusqueños, comenzando
una etapa de reconquista que encabezaría el Sapa Inca, Manco Inca, hermano de
Atahualpa y Huáscar, cuyas fuerzas consiguen algunas victorias sobre los españoles,
y sitian las ciudades de Lima y Cuzco. Los españoles solo consiguen liberar el
sitio de Lima, del 10 y 26 de agosto de 1536, gracias al refuerzo enviados por la
curaca de Huaylas, Contarhuacho. La liberación del cerco de Lima y Cusco pone fin a
la etapa de resistencia incaica, en las que se libraron grandes batallas. Los
remanentes incas retroceden a la selva amazónica, donde mantienen por casi 40 años
un foco de resistencia contra los españoles, pero ya sin poner en peligro la
conquista, dando inicio al dominio español absoluto sobre el territorio del antiguo
Imperio incaico, el virreinato más poderoso que España tuvo en ultramar.[56]
Conquista e integración a España
Artículos principales: Conquista del Imperio incaico y Virreinato del Perú.
Grabado de la Captura de Atahualpa en Cajamarca por Guamán Poma.
Tras el asesinato de Atahualpa los familiares de Huáscar se unirían a Francisco
Pizarro junto con miles de hombres de etnias opositoras a los incas, así fue
recibido con honores Pizarro en el Cusco y la ciudad fue ocupada sin mediar
batalla, luego el conquistador fundó la ciudad de Lima. Al poco tiempo se suscitó
la guerra civil entre los conquistadores por el repartimiento de las encomiendas
del nuevo territorio. En 1542, se estableció el Virreinato del Perú, que en un
comienzo abarcó de iure un espacio geográfico desde lo que hoy es Panamá hasta el
extremo sur del continente.[57]
El nuevo orden provocó un nuevo levantamiento conocido como la rebelión de los
encomenderos, incluyendo el fallecimiento de los primeros virreyes.[58] En la
década de 1570, el virrey Francisco de Toledo reorganizó el territorio pacificando
el país de las guerras intestinas y culminando con la resistencia incaica.[59] El
Imperio español significó para el Perú una profunda transformación social y
económica. Se implantó un sistema mercantilista,[60] sostenido por la minería del
oro y de la plata, principalmente, de Potosí, el monopolio comercial y la
explotación de la mano de obra indígena bajo el trabajo forzoso o mita.[61]
A partir de fines del siglo XVII e inicios del XVIII, la recaudación de la Corona
se vio lentamente socavada por el declive de la minería y la consecuente
diversificación económica, así como por el contrabando comercial. En este contexto,
fueron impuestas las reformas borbónicas, las cuales restaron poder político a la
élite limeña y afectaron económicamente al comercio interno, lo que produjo
diversos levantamientos de los cuales el de mayor repercusión fue la rebelión del
cacique mestizo Túpac Amaru II;[17] esta última llegó a poner en peligro el
gobierno virreinal en el Cusco, pero al tomar tintes raciales contra criollos
indistintamente,[62] precipitó su derrota.
Tras la muerte de Túpac Amaru, la cultura indígena fue férreamente reprimida por
las autoridades borbónicas y atrasaron los proyectos emancipatorios dado el temor a
nuevas asonadas contra la élite peninsular y criolla.
Retrato de Túpac Amaru II.
En el siglo XVIII, tuvieron lugar varios levantamientos indígenas en reacción a los
abusos de los corregidores españoles, la falta de justicia, la demora en los
reclamos, y el cobro indebido de los tributos, donde destacan personajes como Juan
Santos Atahualpa, Túpac Amaru II y Túpac Katari. La rebelión de Túpac Amaru II fue
el levantamiento de mayor repercusión social y política de esta época.[63] El 4 de
noviembre de 1780, Túpac Amaru II consiguió preparar un movimiento revolucionario
que puso en peligro el poder de la monarquía. Esa noche tomó preso al corregidor
Antonio de Arriaga, a quien lo obligó a entregar los fondos reales y luego lo mandó
ejecutar como castigo de sus crueldades.[64]
Luego, logró organizar un considerable ejército de indígenas; en el Cusco los
corregidores cercanos se reunieron y organizaron igualmente un ejército que partió
en la búsqueda de Túpac Amaru. Ambos ejércitos se encontraron en el pueblo de
Sangarará, librándose una brutal y sangrienta batalla de la que Túpac Amaru II
salió triunfador.[65] En el Cusco, el 18 de mayo de 1781, fue sometido a un juicio
y condenado a morir junto con los demás cabecillas de la rebelión. Primero
intentaron descuartizarlo, donde sus extremidades fueron atadas a cuatro caballos,
pero al fracasar, lo mandaron decapitar.[66] Los levantamientos indígenas fueron
controlados por la monarquía española, pero estas influenciaron a futuras luchas
independentistas.
Independencia
Artículo principal: Independencia del Perú
Véanse también: Juntas de Gobierno de Hispanoamérica, Guerras de independencia
hispanoamericanas y Protectorado del Perú.
Acta de Independencia del Perú.
En el siglo XIX surgió la Expedición Libertadora del Perú encabezada por el general
argentino José de San Martín con la misión de independizar al Perú. El 20 de agosto
de 1820, partió de Valparaíso, con destino al Perú, llegando así a la bahía de
Paracas después de dos semanas de navegación. A los pocos días, hubo conversaciones
en Miraflores (25 de septiembre) entre representantes de San Martín y el virrey
Joaquín de la Pezuela, I Marqués de Viluma para buscar la independencia de manera
pacífica, pero estas fracasaron.[67]
El general San Martín posteriormente se comunicó con el intendente de Trujillo José
Bernardo de Tagle, IV Marqués de Torre Tagle quien había llegado a la ciudad ese
mismo año, mediante una carta fechada el 20 de noviembre de 1820, invitándolo a
unirse a la causa emancipadora.[68] Bernardo de Tagle se sumó a la causa patriota
proclamando la Independencia de Trujillo el 29 de diciembre de 1820.[69] El virrey
Pezuela renunció a su cargo, siendo nombrado nuevo virrey el general José de la
Serna, I Conde de los Andes.
Juan Lepiani: San Martín proclama la Independencia del Perú (Roma, 1904)
Lima, Pinacoteca del MNAAHP.
La Serna propuso a San Martín nuevos arreglos pacíficos en las Conferencias de
Punchauca, las cuales no se llegó a dar ningún acuerdo.[70] Ante esta situación, el
virrey decidió evacuar Lima por temor a ser expuesto al ataque de San Martín, quien
logró ocupar la ciudad con un batallón de patriotas. Los actos de declaración,
proclamación y jura de la independencia del Perú se llevaron a cabo en la ciudad de
Lima, entre los meses de julio y agosto de 1821. El primero de ellos, constituido
por la firma del acta que contenía la declaración de independencia, fue realizado
por el Cabildo de Lima el 15 de julio de ese año.[71]
La proclamación fue llevada a cabo el 28 de julio de 1821, cuando el líder de la
Expedición Libertadora del Perú, el general José de San Martín proclamó desde
cuatro plazas públicas la independencia del Perú.[72] A partir del 29 del mismo
mes, se realizó la juramentación por el pueblo, organizado en sus diversas
instituciones. El 3 de agosto de 1821, abrigando un plan monárquico,[73] José de
San Martín asumió "el mando político y militar de los departamentos libres del
Perú" bajo el título de Protector. El 27 de diciembre de 1821, convocó a la
ciudadanía con el fin de que eligiera libremente un Congreso Constituyente con el
exclusivo objeto de establecer la forma de gobierno y dar la Constitución más
conveniente. El primer Congreso de la República del Perú se reunió el 20 de
septiembre de 1822.[74]
Era republicana
Artículo principal: Historia republicana del Perú
José de la Riva-Agüero, primer Presidente de la República del Perú.
Una vez proclamada la independencia, San Martín, asumió el mando político militar
de los departamentos libres del Perú, bajo el título de Protector, según decreto
dado el 3 de agosto de 1821.[75] Las obras del Protectorado contribuyeron con la
creación de la Biblioteca Nacional (a favor del conocimiento), la aprobación del
Himno Nacional, y la abolición de la mita (a favor de los indígenas).[76] El 27 de
diciembre de 1821, San Martín creó tres ministerios: Ministerio de Estado y
Relaciones Exteriores, comprometiendo a Juan García del Río; Ministerio de Guerra y
Marina, a Bernardo de Monteagudo; y Ministerio de Hacienda, a Hipólito Unanue.[77]
Durante el Protectorado, el 7 de abril de 1822, la división de Domingo Tristán y
Moscoso que viajó a Pisco, sufrió una desastrosa derrota del bando realista tras la
batalla de Ica, perdiendo muchos soldados y gran parte de su armamento.[78] Con el
objetivo de acelerar la independencia total del Perú en la sierra sur, San Martín
viajó a Guayaquil a fin de ponerse de acuerdo con Simón Bolívar,[79] para pedirle
ayuda militar, pero al terminar la conferencia, no se llegó a ningún acuerdo, y San
Martín se retiró de Guayaquil con la decisión de abandonar al Perú. Entregó el
poder ejecutivo a tres de sus miembros, que conformaron un cuerpo colegiado
denominado Suprema Junta Gubernativa del Perú y cuya cabeza era el general José de
La Mar.
La Junta Gubernativa quiso finalizar la guerra de la Independencia por cuenta
propia y organizó la Primera Campaña de Intermedios, que culminó en fracaso.[80]
Luego, los oficiales del Ejército se sublevaron en el llamado motín de Balconcillo
y con un golpe de Estado, destituyeron a la Junta y el 28 de febrero de 1823
nombraron como Presidente del Perú a José de la Riva-Agüero. Riva-Agüero quiso
también derrotar a los españoles, que aún resistían en el centro y sur del Perú, y
organizó una Segunda Campaña de Intermedios, la misma que igualmente culminó en
fracaso.[80]
Luego tuvo una abierta disputa con el Congreso y se trasladó a Trujillo, donde
instaló su gobierno, mientras que, en Lima, el Congreso nombró como nuevo
presidente a José Bernardo de Tagle.[81] El Congreso, vista la crítica situación,
acordó llamar a Simón Bolívar y a Antonio José de Sucre, quienes eran los líderes
del Ejército Libertador. Tras reunificar el mando del país, Bolívar instaló su
cuartel general en Trujillo y organizó la campaña final de la Independencia,
contando con la ayuda decisiva de los peruanos, tanto en soldados, dinero,
abastecimientos y recursos de toda índole.[82] Tras las batallas de Junín y
Ayacucho, el 6 de agosto y el 9 de diciembre de 1824 respectivamente, se logró
derrotar y expulsar definitivamente del Perú a las tropas realistas.
De la Era del guano a la guerra del Pacífico
Artículos principales: Era del guano y Guerra del Pacífico.
Véanse también: Guerra civil peruana de 1856-1858, Guerra hispano-sudamericana e
Inmigración alemana en el Perú.
El mariscal Ramón Castilla durante su segundo gobierno como Presidente del Perú.
Es solo con la primera elección de Ramón Castilla en 1845 que la República Peruana
encontró una relativa paz interior y pudo organizar su vida política y económica.
Le correspondió a Castilla abolir definitivamente la esclavitud y la pena de
muerte.[83] Estableció políticas de promoción de extracción y exportación de
fertilizantes naturales (guano de islas) que iniciarían una era de prosperidad en
el país.[84] Los primeros ferrocarriles y el alumbrado a gas llegaron al Perú en
este período.[84] Durante su segundo gobierno promulgó la Constitución de 1856
(Liberal) y la Constitución de 1860 (Conservadora), reorganizó los servicios
postales y la carrera pública.
En 1864 una expedición española ocupó las Islas Chincha (productoras de guano) y
desató un incidente internacional de grandes consecuencias en la política interna
peruana,[85] que llevó a un golpe de Estado contra el presidente Juan Antonio
Pezet,[86] el gobierno de Mariano Ignacio Prado y la declaratoria de guerra a
España.[87] Tras el combate del Callao del 2 de mayo de 1866, la Armada Española se
retiró del Perú.[88] El gobierno de José Balta fue pródigo en obras de
infraestructura (construcción del Ferrocarril Central) aunque en él se percibieron
ya las primeras muestras de exceso de gastos del gobierno.[89]
En las postrimerías de su gobierno, la elección, por primera vez, de un presidente
civil, Manuel Pardo y Lavalle, llevó a una insurrección militar que terminó en el
asesinato de Balta y la furibunda reacción de la población de Lima (que ejecutó a
los usurpadores), así terminó lo que Jorge Basadre llamó Primer Militarismo.[90]
Pardo y Lavalle implementó importantes reformas de tipo liberal en la organización
del Estado. Sin embargo la principal fuente de recursos del Estado, el guano,
sobre-explotado, se empezó a agotar y resultó inevitable una crisis económica que
el sucesor de Pardo, el ya anciano Mariano Ignacio Prado tuvo que afrontar, en
medio de una virtual bancarrota del Estado.
Para 1859 habían muerto unos 41 000 peruanos en las constantes guerras civiles que
sacudieron el país desde 1829.[91] Gracias al dinero de la venta del guano, el Perú
empezó a modernizarse con distintas obras públicas como los ferrocarriles; creció
la burocracia civil y militar; los indígenas dejaron de pagar tributo y los
esclavos alcanzaron su libertad; empezó la política de migraciones de alemanes,
austriacos, irlandeses e italianos.[92]
Batalla de Arica, óleo de Juan Lepiani.
El 5 de abril de 1879, Chile declaró la guerra al Perú, desatando la guerra del
Pacífico. El casus belli fue el enfrentamiento entre Bolivia y Chile por un
problema de impuestos en el cual el Perú se vio comprometido por el Tratado de
Alianza Defensiva firmado con Bolivia en 1873. Sin embargo, la historiografía
peruana es unánime al sostener que la causa profunda de esta guerra fue la ambición
de Chile de apoderarse de los territorios salitreros y guaneros del sur del Perú.
[93] En una primera etapa de la guerra, la campaña naval, la marina peruana repelió
el ataque chileno hasta el 8 de octubre de 1879, día en el que se libró el combate
naval de Angamos, en donde la armada chilena con sus buques Cochrane, Blanco
Encalada, Loa y Covadonga acorraló al monitor Huáscar, el principal buque de la
marina peruana comandado por el Almirante AP Miguel Grau, quien murió en la
refriega y se convirtió desde entonces en el mayor héroe del Perú.
Luego de vencer a la escuadra peruana, Chile dio inicio a la campaña terrestre de
la guerra. Esta comenzó con el desembarco de Pisagua y se desarrolló durante cuatro
años (incluyendo la ocupación de Lima), hasta que luego del Grito de Montán, el
gobierno de Miguel Iglesias, firmó el Tratado de Ancón que puso fin a la guerra, a
pesar de la oposición del gobierno de Lizardo Montero y la resistencia en la sierra
peruana comandada por Andrés Avelino Cáceres, el cual vislumbraba el cercano
agotamiento de las fuerzas chilenas para derrotarlas.[94]
De la República Aristo