La teoría social contemporánea y las respuestas alternativas a dos
problemas: el orden social y la acción social
Los cambios sociales y políticos producidos a lo largo del siglo XX fueron
delineando nuevos enfoques teóricos en las ciencias sociales, los cuales llamaremos
teoría social contemporánea.
Les sugerimos revisar las veces que crean necesario los conceptos de los tres
autores clásicos vistos hasta ahora: Durkheim, Marx y Weber. Su lectura e
interpretación fueron y son sustento para las teorías que surgieron durante el siglo XX.
En efecto, se plantearon en los Estados Unidos, Europa y otras regiones,
distintas líneas de análisis teórico que sumaron adeptos y detractores.
Primero, nos adentraremos en las teorías surgidas en los países europeos y
en Estados Unidos, luego nos enfocaremos en Latinoamérica y Argentina. Durante el
siglo XX sucedieron hechos de gran importancia que modificaron la realidad social: la
Primera Guerra Mundial, el surgimiento de los fascismos europeos, la consolidación de
la revolución comunista en Rusia, la crisis económica del capitalismo situada en Wall
Street en 1929 y la Segunda Guerra Mundial.
La segunda mitad del siglo XX presentó un nuevo orden mundial bipolar, el
crecimiento demográfico y el desarrollo de la tecnología y la globalización. Sin tiempo
suficiente para asimilar la dinámica que esos hechos imprimieron en la vida del
hombre, la sociología reformuló sus enfoques teóricos.
¿Qué es el orden social? ¿Cómo se construye? ¿Qué sucede cuando ese
orden está amenazado? ¿Qué posibilidad tiene el individuo de modificar las
estructuras sociales?
Estas preguntas orientaron la búsqueda de teorías y marcaron la tensión entre
el orden y el cambio social y la reformulación del lugar del hombre en la estructura
social.
La Escuela de Frankfurt. El sujeto crítico frente a la cultura de masas.
A comienzos de la década de 1920, en pleno contexto del surgimiento del
nazismo en Alemania, se funda el Instituto de Investigación Social de la Universidad
de Frankfurt. En su seno, intelectuales como Theodor Adorno, Herbert Marcuse y
Max Horkheimer desarrollaron una teoría crítica sobre la sociedad, basada en la obra
de Marx. Forzados a exiliarse por el totalitarismo nazi y descontentos por la evolución
de la política europea, la Escuela de Frankfurt –así fue conocida popularmente–
retomó el estudio de las ideologías y se cuestionó sobre la modernidad y sus
postulados fundamentales.
El grupo denunció la relación existente entre la decadencia cultural europea
(caracterizada por la violencia política, el racismo y el nacionalismo que condujo a la
Segunda Guerra Mundial) y la consolidación de la economía capitalista.
Para ellos, el capitalismo transformó a los individuos en «hombres-masa»,
engranajes del sistema capitalista en el que las personas se convierten en productores
y consumidores de mercancías. Desde la perspectiva de estos autores, los medios de
comunicación de masas funcionan como agentes de manipulación ideológica
utilizados por los regímenes de la época para fomentar el consumo capitalista e
imponer una perspectiva determinada del mundo.
Los intelectuales de la Escuela de Frankfurt fueron críticos de la influencia de
las ciencias naturales en el pensamiento social, ya que consideran que el método de
aquellas anula la capacidad creativa y reflexiva de las personas. Estos autores
entienden que la ciencia y el avance tecnológico vaciaron de sentido crítico a la
sociedad. Llamaron racionalidad crítica a la forma de pensamiento que permitiría
reencontrarse a los hombres entre sí y con la naturaleza. En otras palabras, a la
capacidad de cuestionar las formas propuestas por el capitalismo, transformarlas e
imaginar otras posibles realidades sociales.
Detengámonos a pensar en las siguientes oraciones:
• La estructura del edificio está en buen estado, no hará falta realizarle
demasiados arreglos.
• Lucas es muy estructurado, le da demasiada «bolilla» a lo que piensan los
demás.
• La estructura económica de nuestro país tiene una matriz aún
agroexportadora.
Si analizamos cada una de estas oraciones ¿Qué palabra tienen en común?
¿Cuál es el significado en cada una de ellas?
En las ciencias sociales y en sociología en particular, se habla muchas veces
de estructura social. Si nos detenemos en las oraciones, en las tres, la palabra
estructura está refiriendo a algo que sostiene, que está ordenado, que muchas veces
no es visible a simple vista y que parecería que no es tan fácil de modificar.
Las corrientes de
pensamiento social estructuralistas
entienden al sujeto como un
producto de estructuras heredadas
a través de la cultura. Esta
corriente sostiene la existencia de
estructuras objetivas
independientes de la conciencia y
la voluntad del individuo. En otras
palabras, las acciones de los sujetos son producto de normas que fueron asimilando
durante largo tiempo en su sociedad.
Pensemos en la actualidad en pautas culturales que están en nuestra
estructura social y nos inducen a comportarnos de determinada forma. Por ejemplo,
una persona que va caminando por la calle y se detiene en una verdulería, no tomaría
una manzana y seguiría caminando tranquilo. Sabe que vive en una sociedad donde
esa manzana se vende y se compra. Es una pauta o una norma de esa sociedad que
se encuentra internalizada por el individuo. En esta teoría las acciones de los sujetos
(comprar una manzana en nuestro ejemplo) están condicionadas por esa estructura
social.
A partir de esta corriente se desarrollaron diferentes líneas que reflexionan
sobre esa tensión entre estructura-sujeto. En Francia surgió el constructivismo
estructuralista. El mayor exponente de esta visión fue el sociólogo Pierre Bourdieu
(1930 – 2002). Bourdieu fue un pensador dinámico y complejo, que profundizó los
estudios sociales abordando temáticas clásicas como las acciones individuales
(Weber), la estructura social (Durkheim), o el concepto de clase (Marx). Planteó la
necesidad de una mirada sociológica que hiciera foco en las estructuras que
condicionan las acciones sociales y las percepciones que el individuo tiene de ellas.
Bourdieu, si bien reconoce la primacía de esas estructuras sociales sobre el individuo,
enfatiza la importancia del estudio de la transformación de esos condicionamientos. Es
decir, en esa tensión entre sujeto/estructura, hay lugar según Bourdieu, para que los
condicionamientos que plantea la estructura puedan ser transformados por el sujeto.
De hecho, él fue un activista social que intentó modificar las estructuras sociales
desiguales de Francia y Argelia.
Por su parte, el sociólogo británico Anthony Giddens fue el creador del
concepto de estructuración. Giddens intentó realizar una síntesis entre la visión
estructuralista del análisis social y la herencia weberiana que ponía el acento en la
comprensión de las elecciones subjetivas de los individuos. Señaló entonces, el
carácter dinámico de las estructuras sociales que se reformulan constantemente a
partir de las acciones de los individuos. Por eso Giddens habla de procesos
permanentes de estructuración de lo social. Así, tanto la dimensión estructural–que es
anterior al individuo y lo condiciona– como sus acciones concretas–que producen
cambios en esa estructura– son vistas como procesos complementarios en el análisis
sociológico. De esta forma, para Giddens, esa estructura está en constante
movimiento y transformación.
El funcionalismo/funcionalismo-estructuralista.
La década de 1930 vio nacer en Inglaterra una corriente teórica que se
extendió rápidamente por todo el mundo y que tenía su origen en la antropología. Su
principal eco llegó a los Estados Unidos de la mano de Tallcot Parsons (1902-1979) y
Robert Merton (1910-2003), su discípulo. Basándose en el pensamiento de la
sociología clásica de Durkheim, el funcionalismo entiende a la sociedad como un
sistema, concepto extraído de las ciencias naturales, es decir, un conjunto de
componentes interrelacionados. El funcionalismo se caracteriza, además, por un
enfoque empirista del análisis social, en el que el trabajo de campo es considerado
una herramienta fundamental.
Veamos de qué se trata…
Según el funcionalismo, la vida social se presenta como un organismo en el
que cada parte cumple una «función» y se relaciona con el resto de los componentes
del mismo organismo. A esta relación la denominan interdependencia funcional.
Repensemos estos conceptos con ejemplos… Si comparamos con la biología, cada
órgano del cuerpo humano tiene interdependencia funcional con el otro. Es decir, si
una persona tiene un problema en su vesícula, el hígado no funcionará bien; sí tiene
un pulmón dañado, probablemente su sistema cardiológico lo sufrirá.
Entonces, si tomamos la concepción de
sistema de Parsons, la sociedad está
compuesta por diferentes componentes: lo
político, lo social, lo educativo, etc. Cada uno
cumple una función en la sociedad y se
relacionan con los otros componentes de
manera que el sistema funcione
armónicamente.
Pensemos que esta teoría se origina luego de la crisis del capitalismo en 1929.
El Estado norteamericano buscó la manera de «volver amigable» al capitalismo con
una fuerte presencia del Estado, frente a la ofensiva de ideologías marxistas o
socialistas. Desde esta teoría cada componente cumple una función: las empresas, los
obreros, los sindicatos, las instituciones sociales, etc. Si todos realizan la acción
acorde a su rol, el sistema no tendría fisuras.
Parsons pone énfasis en el mantenimiento de la estabilidad social, es decir, del
consenso. Las conductas que no pueden ser integradas al sistema social, serán vistas
como desviadas, por lo tanto, disfuncionales. En efecto, para este autor, cada persona
decide voluntariamente su curso de acción según el peso que las normas y los valores
imperantes en la sociedad en la que vive tengan sobre ella. Desde esta perspectiva,
las acciones humanas se conciben como «voluntarias» y tienen como característica el
hecho de que cada individuo busca obtener el máximo número de gratificaciones
posibles dentro del marco normativo en el que desarrolla su vida
El funcionalismo también pone énfasis en el análisis de las instituciones
sociales. Para esta corriente teórica, las instituciones poseen una función concreta:
son el medio desarrollado colectivamente por cada sociedad para alcanzar la
satisfacción de sus necesidades biológicas y culturales. En este sentido, si el grado de
incidencia de las instituciones sobre el individuo es bajo, sus acciones pueden ser
disfuncionales, es decir, perjudiciales para el orden social en el que vive.
Si hay acciones/conductas generadoras de nuevas alternativas sociales
pueden ser consideradas «desviadas» pero también estas pueden ser integradas al
sistema para mantener su equilibrio.
Actividad: Identifiquen con una X a qué corriente corresponden las siguientes
frases presentadas.
Escuela de Estructuralismo Funcionalismo
Frankfurt
A través de la
cultura el sujeto
hereda pautas
anteriores a él.
Los individuos,
transformados en
hombre masa, se
convirtieron en
productores y
consumidores de
mercancías.
Los medios de
comunicación
incitan al
consumo
capitalista de
ciertas
mercancías
imponiendo una
visión del mundo.
Lo político, lo
social, son
componentes de
la sociedad que
cumplen una
función
específica y se
relacionan entre
sí de manera
armónica.
Las acciones de
los sujetos se
encuentran
condicionadas
por la estructura
social.