Capítulo 3
Plantación del frambueso: aspectos importantes
desde pre plantación a la conducción
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Capítulo 3
Plantación del frambueso: aspectos importantes desde
pre plantación a la conducción
Carmen Gloria Morales A.
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La plantación del frambueso debe realizarse considerando diferentes variables que van
desde la correcta elección del suelo y la preparación en profundidad del mismo, como la
conducción acorde a la variedad y objetivos productivos. En las próximas líneas se detallan
las consideraciones a tener en cuenta para el éxito del cultivo en términos de rendimientos,
cercanos al potencial productivo definido según cada variedad, atributos deseados en calidad
y extensión del horizonte de la vida útil del huerto, que se ven influenciados o bien dependen
de las decisiones al momento del establecimiento.
3.1. Temperatura ambiental y fotoperiodo: fundamentales para decidir ubicación del
huerto y variedad en el frambueso
La morfología del frambueso contempla una estructura subterránea perenne, que implica
que permanece funcional por varios años, desde la cual se emiten cada año nuevos brotes
de reemplazo, que el primer año se observan en estado vegetativo que con las bajas
temperaturas invernales se lignifican tornándose en un aspecto leñoso. En términos de
floración y fructificación, las variedades remontantes son aquellas que florecen en cañas y
en retoños durante la misma temporada, es decir, presentan dos cosechas en la temporada, a
diferencia de las variedades no remontantes que florecen y fructifican sólo en caña, una vez
en la misma temporada.
Estas respuestas de la planta, si bien, están predefinidas a nivel genético, también son una
expresión de la incidencia de factores climáticos, siendo la temperatura y al fotoperiodo los
principales responsables de los comportamientos tanto vegetativos como reproductivos, con
mayor sensibilidad de reacción a estados de latencia y de floración.
El buen desarrollo fisiológico y productivo de este cultivo, se encuentra en zonas con rango de
temperatura entre los 14ºC y 19ºC, aunque también producen en zonas con mayores o menores
temperaturas con el consecuente costo en la calidad del fruto, en la estructura vegetativa y
en el rendimiento. Otros factores como humedad relativa o viento, no son limitantes, pero
pueden, según la intensidad y frecuencia del evento, incidir negativamente en el cultivo; en
el primer caso es favorable una condición por sobre 60% y menor a 75%, en cosecha cerca
de 40% de humedad relativa; en el caso del viento si es intenso se inhibe la yema apical
limitando el crecimiento en altura con la consecuente emisión de laterales frutales cortos y
abundantes y, por otra parte, aumento de la deshidratación del tejido vegetal.
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Importante es el efecto de la temperatura como el mayor determinante para el buen desarrollo
del frambueso, entre las razones a destacar está el requerimiento en horas frío que difiere
ampliamente desde 350 a 1700 horas, por otra parte, destacar la respuesta vinculada al grado
de rusticidad de la variedad, que en términos ambientales, por ejemplo, está dado por el nivel
de sensibilidad a eventos que involucran descensos bruscos de temperatura que se manifiesta
con daños en la zona apical de los brotes más vigorosos del primer año, que corresponde a
material vegetal no lignificado, así también pérdida importante de las yemas vegetativas y
zonas necróticas cuando el evento es de mayor intensidad y duración, producto de la muerte
del tejido vegetal. El momento en el que ocurra el evento climático de bajas temperaturas
podría afectar considerablemente a la planta dado el desorden fisiológico que conlleva el
estrés por daño; en estado de latencia durante los meses de junio y julio la ocurrencia de
eventos de heladas con temperaturas menores a -15°C provocarían daño y eventualmente
pérdida de la planta; en yema hinchada, momento visualizado a partir de agosto la temperatura
límite es -5°C y en yema abierta es -3°C. También se evidencia daño en el desplegado de
hojas y aparición de los retoños cuyo registro límite es -1,7°C. En floración pudiese tolerar en
botón cerrado -1,3ºC, en flor abierta -0,7ºC y en cuaja -0,7ºC. Por el contrario, temperaturas
máximas por sobre los 32°C también provocan efecto en la fisiología, dado el cierre estomático
y disminución del metabolismo con efecto directo en el calibre del fruto por el menor tiempo
entre los estados fenológico de cuaja, desarrollo y madurez de fruto.
Es preciso destacar que cuando la relación entre la temperatura es baja y el fotoperiodo es corto,
las yemas permanecen inactivas y la estructura leñosa (caña) no sufre daño, sin embargo, al
aumentar la temperatura al avanzar la temporada se estimula la brotación y pierde la tolerancia
a las bajas temperaturas. Al presentarse nuevos momentos de bajas temperaturas la planta no
retorna al estado de tolerancia anterior, por ende, el nivel de daño se verá incrementado si las
oscilaciones diarias son de mayor amplitud, y el daño será acumulativo. En la medida que las
temperaturas aumentan, la respuesta fisiológica se acelera incrementando el metabolismo y
el movimiento de los fotosintatos por ende la actividad fotosintética.
Considerando lo anterior, la elección de la variedad debe ser en directa relación a las
características edafoclimáticas del predio en el que se establecerá, es decir, conocer cuál sería
la respuesta de la variedad seleccionada a dichas condiciones. Favorablemente la oferta de
variedades cada vez es más amplia, con gran ventaja las variedades del tipo remontante por
sobre las no remontantes, dada la opción de la primera de contar con dos periodos de cosecha
en la misma temporada.
3.2. Manejo pre plantación del frambueso
Al frambueso le acomoda un suelo liviano con buen laboreo, profundo y con alto contenido de
materia orgánica. Si no es el caso, se deberán realizar labores de pre plantación que permitan
la mejor expresión del potencial productivo en la mayor extensión de tiempo posible. Si el
suelo es arcilloso se recomienda confeccionar camellones altos, por sobre 30 cm, e incorporar
en la parte alta, enmiendas orgánicas como compost u otro biopreparado para mejorar la
estructura y aumento de la biomasa.
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En establecimiento del frambueso puede ser en suelos nuevos, pero también podría ser el caso
una renovación del huerto en la misma unidad física de suelo, para lo cual lo ideal es considerar
en la planificación intrapredial un periodo de descanso del suelo. En este último escenario se
recomienda sembrar avena permitiendo con ello lograr la limpieza del suelo si la deja hasta la
generación de semilla o bien incorporarla como abono en verde. Otras opciones a considerar
previo a plantación son las alternativas orgánicas como es el uso de Trichoderma sp como
estrategia para proteger las raíces o la biofumigación como la solarización que es posible
realizarla sólo en verano ya que requiere altas temperaturas para lograr el efecto deseado. La
opción química de desinfección del suelo resulta ser la última alternativa recomendada, en
este segmento las opciones que existen en el mercado son aplicables en el periodo invernal
entre las que destacan Metan Sodio, Disulfuro de C y Basamid, pudiendo existir otro autorizado
para usar en el cultivo, lo cual debe ser validado según norma actualizada. Entre las opciones
físicas de desinfección de suelo destacan el vapor de agua, que sólo es recomendable en bajas
superficies como es el caso de viveros, y no abiertamente a unidades productivas comerciales
al aire libre, dado a que es más complejo y requiere equipamiento especializado.
3.3. Distancias de plantación para el frambueso
Es muy común en huertos de frambueso que, para optimizar el espacio disponible e incorporar
un mayor número de plantas, se decida erradamente, disminuir la distancia entre las hileras.
La distancia ideal es de 3 m, siendo aceptable hasta 2,5 m. Si la idea es usar maquinaria como
tractor con equipamiento deberá considerar 3,5 m. Esto favorece una buena distribución de
la luminosidad un mayor tiempo a lo largo del día y permite una mejor aireación desde la
zona basal (Foto 3.1). Se debe considerar que a medida que las plantas presenten mayor vigor,
mayor debe ser la distancia entre las hileras, esto con el fin de no afectar la condición sanitaria
del huerto y, evitar el entrecruzamiento que impida el libre tránsito al momento de la cosecha
y pérdidas económicas por fruta no cosechada.
Foto 3.1. Vista entre hilera de huerto de frambueso. Morales, 2020.
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Respecto a la distribución sobre la hilera, al momento del establecimiento puede variar entre
30 cm a 50 cm. Es usual el uso de alta densidad de plantación con mayor número de plantas
por metro lineal cuando no se cuenta con una cobertura sobre el camellón (Foto 3.2.) o la
hilera que con el transcurso de los años pasará a cubrir toda la zona de manera continua, pero
excesiva cuando no se realiza una buena práctica de poda invernal y raleo primaveral.
Foto 3.2. Distancia inicial de plantación del frambueso sobre camellón sin cubierta. Morales, 2020.
Siempre que use cubierta, como malla antimaleza o un mulch orgánico (Foto 3.3.), es mejor
usar 2 plantas por metro lineal (50 cm cada una). En este caso, la zona alta del camellón tendrá
una emisión controlada de brotes por cada espacio abierto uniformemente en el mulch (Foto
3.4.), lo que permitirá contar con un mejor control de la densidad del seto, que igualmente
podrá cubrir el espacio de manera continua sobre la hilera de cultivo.
Foto 3.3. Plantas de frambueso sobre camellón con cubierta orgánica. Morales, 2020.
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Foto 3.4. Distribución de plantas en huerto en plena producción con cubierta sobre el camellón. Morales,
2020.
Se recomienda siempre establecer sobre un camellón de al menos 50 cm de ancho y no
inferior a 30 cm de altura con surcos a ambos lados orientados en el sentido de los vientos
predominantes en la zona, independiente del método de riego a utilizar, ya que servirán
para drenar el agua de lluvia durante el invierno y así evitar que exista agua libre a nivel del
cuello de las plantas, condición que favorece el desarrollo del pseudohongo Phytophthora spp
manifestando sintomatología estival de la enfermedad muy característica en frambueso. El
largo de la hilera que no supere los 100 m, ello facilitará la logística al momento de cosecha.
La optimización de los componentes del rendimiento parte desde la decisión de la densidad
de plantación, la variabilidad puede ir desde un número de plantas de 6.667 si se dejan 2
plantas por metro lineal a 11.111 por hectárea si la decisión es dejar 3 plantas por metro
lineal. El número de plantas por metro lineal no debe excederse en el sentido de dar suficiente
espacio para la expresión de los laterales frutales que tendrán la tarea de producir y sostener
la producción.
3.4. Época de plantación
Es recomendable realizar la plantación del frambueso en primavera, de preferencia a partir
del mes de octubre siempre que sea directamente en el suelo y al aire libre. Sin embargo, bajo
los nuevos sistemas productivos en los cuales se utiliza mayor tecnología como son cubiertas
protectoras y/o contenedores, es posible realizar la plantación durante el periodo invernal
incluso en otoño si se cuenta con el material en óptimo desarrollo vegetativo para su trasplante.
Lo importante es contar con la disponibilidad de agua para suministrar la hidratación inicial
al sustrato o al suelo y, una planta de calidad tal como se describe en el próximo punto para
garantizar el buen prendimiento en el establecimiento en el lugar definitivo.
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3.5. Calidad de plantas para un buen resultado en plantación
Para garantizar el buen arraigamiento y óptimo prendimiento de las plantas al momento del
establecimiento en el sitio definitivo, éstas no deben exceder los 20 cm de altura, con 5 a
6 hojas desplegadas a nivel aéreo considerando plantas de crecimiento equilibrado entre la
parte aérea y las raíces. Dichas plantas deben ser idealmente obtenidas desde brotes etiolados
o de producción in vitro desde viveros debidamente certificados. Nunca se debe sacar material
vegetal del huerto comercial para nuevas plantaciones, esta acción promoverá la aparición
de enfermedades disminuyendo la vida productiva del frambuesal; ni tampoco establezca
las cañas enraizadas que resultan ser material de desecho de la poda invernal, y es material
envejecido y probablemente contaminado con patógenos indeseados en el cultivo.
Una vez establecidas las nuevas plantas en campo o en contenedores como son macetas de
un volumen no inferior a los 25 L, el riego no se debe descuidar requiriendo ser distribuido en
turnos frecuentes con volúmenes de bajo caudal, verificando que no genere asfixia radicular ni
que el bulbo de mojamiento esté fuera de la zona de raíces de la planta establecida.
Las plantas se desplegarán alcanzando alturas entre los 70 a 80 cm, momento en el que se
debe dividir visualmente el brote en tres partes iguales, y sólo realizar un corte de poda que
permita eliminar las dos terceras partes superior del mismo; por ejemplo, si el brote alcanza
una altura 90 cm en el mes de diciembre, deberá realizar un corte a los 30 cm contabilizándolos
desde el suelo, eliminando 60 cm de la porción vegetativa aérea superior. Esta labor evita que
las yemas que dan origen a laterales frutales se desarrollen y no permitan la acumulación de
reservas en la corona, estructura subterránea perenne, que favorecerá la emisión de retoños.
Esta acción se recomienda sólo para el primer año, en el establecimiento, ya que ello permitirá
una mayor longevidad del huerto.
Se recomienda que una vez realizada la plantación revisar el nivel de prendimiento de las
plantas establecidas y proceda al respectivo reemplazo de las mismas en el caso de aquellas
que no lograron sobrevivir al trasplante. Esta medida correctiva le permitirá optimizar el espacio
predial y reemplazar oportunamente el material vegetal con problemas de arraigamiento o
con escaso vigor vegetativo.
3.6. Sistema de conducción
La distancia de plantación debe ser complementada con un buen sistema de conducción,
esto implica definir la mejor distribución del seto en consideración al hábito de crecimiento
vegetativo de la planta del frambueso y distribución de la floración a lo largo del brote del
año llamado “retoño”, y del brote lignificado conocido como “caña”, características que están
definidas en el genoma el cual difiere según la variedad. La segunda referencia a tener en
cuenta es la densidad de plantación, es decir, la distancia entre las hileras y sobre el camellón.
El momento de la instalación del sistema de conducción dependerá del hábito de crecimiento
de la variedad, en aquellas con hábito vertical erguido y producción de fruta en el tercio superior
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de la caña o del brote se puede implementar el sistema de conducción en el segundo año de
la plantación, en cambio variedades con hábito de fructificación a lo largo de todo el brote,
altamente productivas o que tienden a ser decumbentes, con tallos que se doblan fácilmente,
requieren el soporte y guía a partir del primer año, si la decisión es obtener cosecha del retoño
en el año mismo del establecimiento.
Los sistemas de conducción tradicionalmente usados corresponden a simple y doble cruceta.
Otros menos usados, que resultan ser interesantes por sus buenos resultados, son en “H” de
dos secciones y lira. En sistemas altamente intensivos se usa la conducción en “H” con 3 o 4
secciones lo que facilita la cosecha. La espaldera también se usa, con algunas restricciones,
dada la limitante de acceso lumínico y baja ventilación al interior del seto.
Al ser una inversión post plantación, en algunos casos, resulta no ser de relevancia para el
agricultor, siendo la decisión en base a definiciones del ámbito económico, eligiendo aquel
sistema de menor costo y no aquel que le otorgue mayor beneficio. Las distintas opciones de
conducción se describen adelante.
3.6.1. Cruceta simple
Este sistema también denominado en “ T ” es comúnmente utilizado cuando el hábito de
crecimiento de la planta es vertical y la floración se concentra en el tercio superior. Consiste
en la instalación de postes, metálicos o de madera, distribuidos desde la cabecera cada 7 m
cuando el vigor de las plantas es medio y, a menor distancia (5 m) cuando el vigor es alto,
enterrados a una profundidad mínima de 0,5 m procurando que el anclaje de los tirantes se
ubique en la zona interna de la hilera. La altura efectiva del poste no debe ser inferior a 1,5
m en la cual se instala un travesaño de 0,6 o 0,8 m de ancho a 1,3 m de altura (Figura 3.1.). En
cada extremo de este se ubica un alambre tensado que permita sostener el peso de la fruta,
el cual debe ser revisado cada temporada dado a que irá perdiendo tensión de tal manera que
no cumplirá el objetivo de soporte.
Figura 3.1. Sistema de conducción en cruceta simple. Gentileza F. Ramirez, 2020.
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3.6.2. Cruceta doble
Este sistema de conducción del seto sigue el mismo criterio al de cruceta simple, sin embargo,
brinda mejor soporte. Para implementarlo se requiere instalar, igualmente, postes metálicos o
de madera. La diferencia se traduce en el uso de líneas de alambre usando dos travesaños, el
primero ubicado a 0,6 m desde el suelo de un ancho de 0,4 m y el segundo de 0,6 m de ancho
ubicado a 1,3 m desde el suelo (Figura 3.2.). Se fijan los alambres a los travesaños usando
grampas o bien a través de una apertura en el mismo soporte que permita guiar el alambre
tensado. Importante considerar los mismos aspectos de instalación de los postes respecto a
las distancias y profundidad de instalación que en el caso de la cruceta simple.
Figura 3.2. Sistema de conducción en cruceta doble. Gentileza F. Ramirez, 2020.
3.6.3. Cruceta en tres o más secciones
El principio es el mismo que en cruceta simple y doble, la diferencia se enmarca en el
establecimiento de más travesaños del mismo ancho a lo largo del poste, partiendo desde los
0,6 m con una separación vertical de 0,4 m entre cada uno, permitiendo organizar el seto de
manera de contar con pisos productivos (Figura 3.3.).
Figura 3.3. Sistema de conducción en cruceta con tres o más secciones. Gentileza F. Ramirez, 2020.
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3.6.4. Sistema en forma de “H” simple
Consiste en la instalación de dos postes, uno a cada lado del camellón a una distancia de
0,8 m con un travesaño a 1 m, a una profundidad de 0,6 m y de 1,5 m de altura (Figura 3.4).
Dado a que requiere dos hileras paralelas de postes, el costo se duplica, por lo que no es muy
promovido ni utilizado en los frambuesales.
La principal ventaja es que favorece la ventilación del seto continuo y un mayor ingreso de
la luz al interior de la planta, permitiendo obtener fruta de mejor calidad respecto a sabor y
color. Se recomienda cuando la densidad de plantación es baja (6.500 plantas/ha), plantas
con producción de fruta a lo largo del todo el brote y usan sistemas de mulch sobre la hilera.
Figura 3.4. Sistema de conducción en forma de “H” simple. Gentileza F. Ramirez, 2020.
3.6.5. Sistema en "H" con dos o más secciones
Igual que el sistema “H” que incluye un mayor número de travesaños, permitiendo organizar
el cultivo a través de secciones o “pisos” con una muy buena resistencia al peso del follaje y
frutos (Figura 3.5). El inconveniente es que, al tener dos hileras de postes, se incrementa al
doble el costo de implementación, sin embargo, favorece la ventilación e ingreso de la luz al
interior de la planta y da excelente soporte en aquellas variedades que presentan hábito de
crecimiento decumbente. Se usa en sistemas intensivos bajo cubierta como macrotúnel.
Figura 3.5. Sistema de conducción en forma de “H” con más de dos secciones. Gentileza F. Ramirez,
2020.
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3.6.6. Sistema en lira
Conocido también como conducción en “V”. Consiste en definir dos paredes de follaje ubicadas
de manera paralela, que parten en un punto en común desde la base para luego separarse en
la zona apical a una distancia de 1 m, con ubicación oblicua.
El alambre, inicialmente, se puede instalar en la parte inferior a 0,6 m y luego, a medida que
crece la planta se ajusta a 0,9 m y finalmente a 1,3 m debidamente tensados que le permita
sostener el peso del brote o caña con sus respectivos ramilletes florales (Figura 3.6.). Este
sistema es mucho más resistente que el sistema de cruceta, sin embargo, el alto costo evita
que se use masivamente. Existen casos en que los alambres no van fijos, sino que se amarran
de acuerdo a la altura según va creciendo la planta.
Figura 3.6. Sistema de conducción en forma de “V” o lira. Gentileza F. Ramirez, 2020.
3.6.7. Espaldera
Utilizada en variedades de hábito de crecimiento rastrero. Se utilizan dos líneas de alambres
del ancho del poste central, una línea de alambre a 0,6 m desde el suelo y la segunda a
una altura de 1,3 m (Figura 3.7.). Se forma una especie de muro de follaje de crecimiento
ascendente guiado con sistemas de amarras. Los alambres también pueden ser móviles, es
decir, su sistema de enganche puede ajustarse según altura de la planta. En algunos casos, es
posible usar doble espaldera, estableciendo dos muros paralelos en la misma hilera separados
por 0,8 m entre ellos (Figura 3.8.).
Figura 3.7. Sistema de conducción en espaldera simple. Gentileza F. Ramirez, 2020.
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Figura 3.8. Sistema de conducción en espaldera doble. Gentileza F. Ramirez, 2020.
Literatura consultada
- Morales A., C. (Ed), 2017. Manual de manejo agronómico del frambueso. Instituto de Investigaciones
Agropecuarias INIA e Instituto de Desarrollo Agropecuario. Boletín INIA N°372. 114 p.
- Morales, C., Pino, M.T. y del Pozo, A. 2013. Phenological and physiological responses to drought stress
and subsequent rehydration cycles in two raspberry cultivars. Scientia Horticulturae 162 (2013) 234–
241 [Link]
- Sudzuki, F. 1993. Proyecto "Frutales menores: nuevas alternativas de cultivo". Informe Final Registro
N°27/85 Convenio FIA Universidad de Chile. Santiago, Chile. 269 pág.
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