LA FILOSOFÍA GENERAL DE PLATÓN
1 EL SENTIDO DE LA FILOSOFÍA PLATÓNICA
Hay que entender la filosofía de Platón, en primer lugar, como una reacción contra las teorías filosóficas y epistemológicas de los
sofistas (el relativismo, el escepticismo y el empirismo político); y en segundo lugar, como fruto de la insatisfacción y el
descontento de Platón con la situación política de su época. Recordemos que el propio filósofo confiesa en su "Carta VII' que
acudió a la filosofía por motivos políticos, con la esperanza de encontrar en ella el remedio o la medicina política a los problemas
políticos de su tiempo. Según Platón, el conocimiento "perfecto y total" de lo que es justo, lo que podríamos llamar la «ciencia de
la justicia y del bien", sólo puede proporcionarlo la verdadera filosofía, y es imprescindible que los gobernantes lo alcancen por
dos razones:
a) En primer lugar, para gobernar con justicia la ciudad (Política).
b) En segundo lugar, para conducirse recta y justamente en su vida privada como indivi-duos, despreciando la riqueza y los
honores (Ética); esto será la mejor garantía de que no acuden a la política movidos por la ambición de riquezas, como, en
opinión de Platón, hacían la mayoría de los dirigentes políticos de su tiempo.
De este modo se explica la necesidad de que los gobernantes sean filósofos y que Platón proponga como solución y medicina
política a los males políticos de su tiempo un gobierno de filósofos (teo-ría política del filósofo-gobernante).
La preocupación fundamental de Platón es el ser humano, pero entiende al individuo como un ser comunitario, cuya vida sólo
tiene sentido en el seno de la comunidad (la polis). De ahí que la preocupación por el individuo lleve a Platón inmediatamente a
la preocupación por la ciencia de la polis, o sea, por la política. El objetivo de la política es lograr una polis O un Estado justos.
Ahora bien, un Estado justo es ante todo un Estado unido y cohesionado en el que todos trabajan en beneficio de todos y en el
que el bien de cada individuo necesariamente ha de estar subordinado al bien de la comunidad, la Ética debe estar subordinada
a la Política.
PLATÓN: la república
Ahora bien, la posibilidad de alcanzar una Estado justo y cohesionado depende sobre todo de la elección de sus governantes
Solo si aquellos; que dirigen la sociedad son los individuos adecuados, es decir, hombres sabios y virtuosos, será posible
alcanzar una sociedad feliz, unida y bies gobernada. Pero solo los filósofos pueden llegar a ser esa clase de hombres virtuosos y
sabios. Platón toma aquí el intelectualismo moral de Sócrates y lo aplica al terreno de la política, y el resultado de esto es la
teoría del filósofo gobernante. En efecto: como según el intelectualismo socrático, sólo pueden ser justos y buenos aquellos que
han comprendido la esencia de la justicia y del bien, Platón deriva de esto que sólo los filósofos pueden ser los gobernantes
perfectos. Así se entiende la importancia fundamental que Platón otorga a la educación de los futuros gobernantes, una
educación que los conduzca al conocimiento sobre la autentica esencia de lo bueno, lo bello y lo justo, con el fin de que
aprendan a gobernarse a sí mismos primero y a gobernar luego la ciudad a la luz de ese conocimiento.
Este planteamiento supone, en contra de lo que pensaban los sofistas, que la verdad objetiva existe y que la razón humana
puede llegar a alcanzarla mediante la reflexión filosófica. Ahora bien, la existencia de la verdad y la posibilidad de alcanzar el
conocimiento depende de que existan ciertas realidades que, a diferencia de lo que ocurre con las cambiantes realidades
sensibles, sean eternas e inmutables. Y a esas realidades eter-nas, inmutables e inmateriales Platón les dará el nombre de Ideas
o Formas. Por tanto, la educación del futuro gobernante deberá servir para conducirle hasta la visión de las Ideas o Formas, que
constituyen las esencias de las cosas materiales. Así pues, la filosofía política de Platón está indisolublemente ligada y
fundamentada en:
a) Una teoría del conocimiento o epistemología que nos diga cuál es el origen y el camino del conocimiento y cómo distinguir
la verdad del error.
b) Una teoría de la realidad u ontología que nos diga qué es lo auténticamente real y qué es lo aparente.
Ambas cosas - Teoría del conocimiento y Teoría de la realidad- se funden en la Teoría de las Ideas, la cual constituye el núcleo
fundamental de la filosofía platónica, explicada en el apartado siguiente.
Los temas de la filosofía platónica son muchos y variados: el ser huma-no, la política, la ética, la educación, la Epistemología
(Teoría del Conocimiento), la Ontología (Teoría de la realidad), etc. Sin embargo. todos ellos están estrechamente entrelazados
formando un sistema en el que cada tema remite a los otros.
2 LA TEORÍA PLATÓNICA DE LAS IDEAS
2.1. ¿Cómo llega Platón a formular la teoría de las Ideas?
La Teoría de las Ideas es la aportación más original de la filosofía platónica. Todos los aspectos de la filosofía platónica
(psicología, educación. epistemología, política, ética, ontología, etc.) remiten en último término a esta teoría. ¿Cómo llegó Platón
a formularla?
Como vimos, frente al relativismo de los sofistas, Platón defiende la posibilidad de alcanzar verdades objetivas, universales y
absolutas acerca de la realidad. Pero ¿qué entendemos por realidad? ¿Qué es lo verdaderamente real? ¿Puede haber
conocimiento de cualquier realidad? ;De qué cosas puede haberlo y de qué cosas no? Platón está firmemente convencido de que
de las realidades del mundo visible y material, de las cosas que percibimos por medio de los sentidos, es imposible obtener un
conocimiento verdadero, objetivo y universal. En efecto, Platón acepta de Heráclito que los objetos del mundo físico y material
están en permanente devenir y, por consiguiente, sujetos a cambios continuos. Y afirma que por esa razón no puede haber un
conocimiento verdadero de esos objetos. pues cuando creyéremos haberlos conocido, para entonces ya habrían cambiado, y la
verdad cambiaría también a cada instante. Pero si la verdad cambiara a cada instante no sería la verdad.
Por otra parte, de Parménides acepta que el conocimiento que nos aportan los sentidos es engañoso y sólo nos muestra la
apariencia de las cosas, no la auténtica realidad, la cual sólo es accesible a la lógica de la razón. En suma, Platón está convencido
de que sólo puede haber conocimiento verdadero de lo que no cambia, de lo que permanece estable. Pero,
¡acaso existen realidades así, que no cambien y permanezcan siempre igual? Según Platón, tiene que haber realidades así, pues
si no las hubiera no habría ninguna posibilidad de alcanzar un conocimiento científico, objetivo y verdadero. Dicho más
claramente: si ha de existir la verdad y Platón está convencido de que existe-, deben existir ciertas realidades que no cambien y
que permanezcan eternamente estables e idénticas a sí mismas. Ahora bien, es evidente que esa clase de realidades no existen
en el mundo visible y material dominado por el cambio y el devenir y, por tanto, se han de hallar "más allá" de él, en otra esfera
de la realidad.
Serán, por tanto, realidades no materiales, eternas e inmutables, y constituirán el objeto del verdadero conocimiento. Platón les
dará el nombre de Ideas o Formas. Y así es como Platón llega a formular la teoría de las Ideas.
2.2. Aproximación al concepto platónico de "Tdea"
¿Qué son las "Ideas" o "Formas*' Para entender este importante concepto de la filosofía platónica vamos a tomar el ejemplo de
la Idea de Belleza. Si preguntamos a alguien qué es, por ejemplo, la Belleza, es posible que le pongamos en un serio aprieto y
que no sea capaz de dar una definición. Y es muy probable que intente responder por medio de ejem-plos: una puesta de sol
bella, una mujer o un hombre bellos, una bella acción, un cuadro bello o una joya bella: ¡Eso es la Belleza! - dirá. Pero, aunque es
evidente que todas estas cosas que percibimos por medio de los sentidos tienen en común que son bellas, sin embargo no son
la Belleza, la Belleza en sí. Si nos piden una definición de Belleza no podemos contentarnos con mencionar ejemplos visibles y
particulares de cosas bellas.
Desgraciadamente, aunque los sentidos pueden mostrarnos muchos ejemplos de cosas bellas, parecen sin embargo incapaces
de mostrarnos la Belleza en sí, es decir, la Belleza en abstracto, como si dijéramos, "descar-nada" de materia sensible. Según
Platón, sólo con la inteligencia, y con mucho esfuerzo, podremos tal vez llegar a comprender en qué consiste esa cualidad
común de la que participa toda la multiplicidad de cosas materiales que llamamos bellas y que hace que esas cosas sean bellas.
Y es posible que después de eso estemos en disposición de ofrecer una definición de la Belleza que recoja la esencia única,
eterna e inalterable que tienen en común las múltiples cosas bellas materiales y visibles. Además, una vez alcanzado el
conocimiento de la Belleza en sí, seremos capaces de distinguir con mayor claridad cuándo una cosa concreta y material es
realmente bella y cuándo no. Es decir, habremos alcanzado el criterio de lo bello. A esa noción única, eterna e inalterable de lo
bello es a lo que Platón llama Idea de Belleza. El mismo ejemplo podríamos haber planteado con las Ideas de Justicia, Amistad,
Bien, Ser humano, Triángulo, Animal, etc.
Pero sigamos con el ejemplo de la Belleza y las cosas bellas. Podemos plantearnos la siguiente pregunta: ¿qué es más real, la
Belleza en sí, o una pintura bella? Es posible que estemos tentados de contestar que una pintura bella es más real que la Belleza,
pues, a fin de cuentas, la Belleza parece algo abstracto, intangible e inmaterial, mientras que una pintura bella es algo concreto,
palpable y material. Sin embargo, Platón está convencido justo de lo contrario: la Belleza en sí es para Platón más real que una
pintura bella. Pero ¿Por qué las Ideas en general son más reales que las cosas materiales y sensibles?
1. En primer lugar - diría-, la pintura bella es bella gracias a que participa de la Belleza. Dicho con otras palabras, es bella porque
imita de alguna misteriosa manera la Belleza en sí y ésta es la causa de que sea bella. Por tanto, lo que tiene de bella se lo debe
a la Idea de Belleza, a la cual copia o imita. Por eso Platón diría que una pintura bella es menos real que la Belleza en sí, porque
si no existiera la Belleza en s no existiría la pintura bella, por la misma razón que una sombra no puede existir sin el objeto que
la produce.
2. Pero para Platón, habria además una segunda razón: al igual que todas las cosas materiales y sensibles, la pintura bella
pertenece a la clase de realidades fugaces, que nacen y perecen. No existió desde siempre, alguien la creó en un momento
determinado, y alguna vez dejara de existir. pues ninguna cosa material y sensible es eterna. Sin embargo, la Belleza en sí es
para Platón eterna: existe desde siempre y jamás dejará de existir. Más aún, aunque dejaran de existir todas las cosas bellas y
aún cuando dejaran de existir incluso seres humanos, la noción eterna de Belleza seguiría existiendo, de igual manera que sigue
exis-rendo el concepto de dinosaurio aun cuando estos animales han dejado de existir. Eso hace a la Belleza en sí más duradera
y real que cualquier pintura bella.
3. En tercer lugar, la pintura bella está sometida a cambios y transforma. ciones constantes. Ahora puede ser bella, pero nada
puede asegurarnos que, con el paso del tiempo, siga siéndolo. Con el tiempo se degradará y envejecerá, o puede que cambien
los gustos y las modas, y en el futuro ya no sea considerada bella. Sin embargo, por mucho que cambien los gustos, las modas y
las opiniones humanas sobre lo bello, lo que es la Belleza en sí permanecerá siempre inalterable e inmutable. Esto la hace
también más real que la cambiante pintura bella.
En resumen: La Belleza en sí (La Idea de Belleza) es más real que las cosas sensibles bellas porque: 1. Es la causa de las cosas
bellas, el modelo ideal que ellas imitan o copian, su esencia. 2. Es eterna, existe desde siempre y existirá siempre, a diferencia de
las perecederas cosas sensibles bellas. 3. Es inmutable, no cambia. Para Platón "real" equivale a "eterno e inmutable"; de ahí que
la auténtica realidad, haya de ser eterna e inmutable y por eso las Ideas son la auténtica realidad.
Tomemos ahora el ejemplo de la Justicia: Platón está firmemente convencido de que, aparte de la noción que en cada época
histórica y en cada lugar se ha tenido de la justicia (por ejemplo, la justicia en la Atenas del siglo IV a. C., la justicia tal y como la
definen las leyes del Estado Español en la actualidad, etc.), aparte de las múltiples y variadas opiniones que cada persona o cada
comunidad humana pueda tener sobre qué es justo, aparte de la multiplicidad de ejemplos de acciones justas que podemos
observar con nuestros sentidos, etc., existe la Justicia en sí, es decir, la Idea única, eterna, inmutable y universal de Justicia, en
relación a la cual las múltiples cosas justas y las múltiples opiniones sobre lo justo son sólo copias o som. bras más o menos
imperfectas (y algunas más imperfectas que otras!).Ningún ejemplo de cosa justa representa para Platón la Justicia en sí; todos
ellos son copias de ella, es decir, plasmaciones concretas y materiales de la Justicia en sí, que es la esencia común y única de una
multiplicidad de cosas justas. En consecuencia, lo mismo que pasaba antes con la Idea de Belleza, aquel que, gracias a la
filosofía, llegue a alcanzar el conocimiento de la Idea de Justicia, tendrá el criterio adecuado para distinguir, ya en el mundo sen-
sible, qué cosas son justas y cuáles no lo son, qué leyes son justas y cuáles son injustas, qué gobernante es justo y cuál no lo es.
Por ejemplo, una ley justa será aquella que, aun sin imitarla a la perfección, copia mejor que ninguna otra la Justicia en sí, es
decir, se aproxima más a ella.
Las cosas del mundo sensible participan de las Ideas eternas. En este ejemplo, la justicia de los hombres copia, de modo más o
menos imperfecto, la Idea única, eterna e inmutable de Justicia. El que conoce la Justicia en sí, posee el criterio para discernir, ya
en el mundo de lo sensible, qué cosas se aproximan más al ideal y qué cosas se alejan de él.
El término "Idea", que Platón utiliza para designar ciertas realidades inmateriales y eternas, no debe confundirnos. Es
importante que caigas en la cuenta de que no se trata de "ideas" en el sentido actual de la palabra, es decir, de simples
contenidos mentales que sólo existen dentro de la mente que los concibe. Se trata de realidades inmateriales y eternas, que
existen por si mismas (son subsistentes) al margen de que una mente las piense o no, e incluso al margen de que existan los
seres humanos o no. Las ideas son realidades : Es más, como hemos visto, se trata de las unicas realidades en sentido pleno, ya
que lo que de realidad hay en las cosas sensibles derivas precisamente de las Ideas , que son las esencias que esas cosas copian
o imitan