Antes de empezar nuestro plan de pérdida de grasa, debemos dar unos pasos previos
para crear el ambiente idóneo para que la “dieta” funcione. Recuerda que la
adherencia es uno de los pilares fundamentales de cualquier estrategia nutricional, por
lo que no subestimes el valor de estas herramientas.
Iré al grano: lo más importante para cambiar tu alimentación no es dar con la mejor
dieta o contratar al mejor nutricionista. Lo más importante es asumir
responsabilidades.
Todas las personas que han tenido éxito perdiendo grasa, coinciden en esto: han
asumido responsabilidades y han adoptado una actitud proactiva ante la situación.
Para ayudarte a trabajar esto, te proponemos que te formules las siguientes preguntas:
Cosas que e
stán bajo mi control Cosas que no están b
ajo mi control
↓ ↓
¿Seguro que no puedo hacer nada para
¿Qué puedo hacer por mejorar?
tomar el control de la situación?
Describe ahora acciones CONCRETAS
que te puedan acercar a tu objetivo. ↓ ↓
No, definitivamente
Bueno, pensándolo no hay nada que
bien, sí que podría... pueda hacer.
↓
No merece tu
preocupación
Tras asumir que la responsabilidad es nuestra, toca lidiar con los pensamientos
autolimitantes. Resulta muy común que experiencias del pasado nos hagan creer que
no tenemos la capacidad de cambiar. Estos pensamientos destructivos son primera
barrera que debemos salvar si queremos tener éxito en nuestro proceso de pérdida de
grasa.
Para solucionar este problema, te propongo un sencillo ejercicio: piensa y anota todos
los logros que has conseguido en el pasado.
El objetivo debe tener para ti la importancia suficiente como para generar un
compromiso con los resultados.
Para materializar esta importancia, vamos a escribir de forma detallada las razones que
nos mueven a ello. Trata de ser honesto contigo mismo, sin guiarte por lo
“políticamente correcto”.
¿Para qué quieres perder grasa?
Para facilitar esta tarea puedes intentar visualizarte con el objetivo cumplido: ¿Cómo te
sientes ahora que lo has conseguido?
NOTA: no contestes a la pregunta de por qué. "Por qué" nos ofrece respuestas a la
defensiva. Justificaciones a algo que, en realidad, no queremos hacer.
Específico (Specific): tu objetivo debe ser concreto. Cualquier persona que lo
lea, debe saber que es exactamente lo que pretendes conseguir y cómo vas a
hacerlo.
Medible (Measurable): el objetivo tiene que ser cuantificable. Debemos ser
capaces de determinar si estamos avanzando o no.
Alcanzable (Attainable): el objetivo debe ser ambicioso, pero posible de
alcanzar.
Relevante (Relevant): el objetivo debe tener la importancia suficiente para ti.
Recuerda las razones que te motivan a perseguirlo.
Temporal (Timely): debemos tener establecida una l ínea de temporal.
Definir nuestros objetivos de esta forma nos ayudará a trazar nuestro plan de
acción. Sabremos exactamente lo que tenemos que hacer y cómo vamos a hacerlo.
¿Qué acciones emprender para ¿Cuándo las voy ¿Cómo voy a
acercarme a mi objetivo? a hacer? medir mis avances?