Convenio No.
185, del Consejo de Europa, sobre la Ciberdelincuencia
(Convenio de Budapest)
Es un acuerdo internacional que surge para combatir el crimen organizado transnacional,
especialmente los delitos informáticos, su objetivo es establecer una legislación penal y
procedimientos comunes entre los Estados Partes. Es considerado como un referente
obligatorio en los esfuerzos de la Comunidad Internacional para fortalecer el Estado de
Derecho en el ciberespacio.
I. Antecedentes Generales
a. Origen
Este Convenio sobre ciberdelincuencia es un acuerdo internacional destinado a
combatir los ciberdelitos o, dicho de otra manera, los delitos cometidos haciendo uso del
Internet. Busca establecer una legislación penal y procedimientos comunes entre los países
miembros del Consejo de Europa y los invitados a participar en él.
El 08 de noviembre de 2001, se adoptó el Convenio sobre la Ciberdelincuencia, mismo
que fue presentado para su firma en Budapest, con fecha 23 de noviembre de 2001, entrando
en vigencia el 01 de julio de 2004.1
En la actualidad el convenio cuenta con 65 miembros.
b. Objetivos
Su principal objetivo es llegar a establecer una política penal común para proteger a la
comunidad internacional frente a la cibercriminalidad, junto al propósito de lograr una
legislación específica, plantéandose como otro objetivo la creación de nuevos mecanismos de
cooperación transnacional frente a los delitos cibernéticos.
c. Contenido
Tomando en consideración la emergencia de amenazas cibernéticas y la especialidad
de nuevos delitos, este instrumento internacional entrega una clasificación propia, organizada
en cuatro aspectos principales:
Delitos contra la confidencialidad, la integridad y la disponibilidad de los datos y los
sistemas informativos;
Delitos informáticos;
Delitos relacionados con el contenido (por ejemplo, delitos relacionados con abuso
infantil); y
Delitos relacionados con infracciones a la propiedad intelectual.
1
Disponible en [Link] (septiembre, 2014)
En el Convenio se estipula que cada Parte deberá adoptar las medidas legislativas y de
otro tipo, que sean necesarias para tipificar como delito, en su derecho interno, los siguientes
actos:
El acceso deliberado e ilegítimo a la totalidad o una parte de un sistema informático2 ;
La intercepción deliberada e ilegítima, por medios técnicos, de datos informáticos
comunicados en transmisiones no públicas efectuadas en un sistema informático3;
La comisión deliberada e ilegítima de actos que dañen, borren, deterioren, alteren o
supriman datos informáticos4 ;
La obstaculización grave, deliberada e ilegítima del funcionamiento de un sistema
informático5;
El abuso de los dispositivos, a través de la producción, venta, obtención para su
utilización, importación, difusión u otra forma de puesta a disposición de: un dispositivo
incluido en un programa informático y una contraseña, con el fin de que sean utilizados
para cometer cualquiera de los delitos indicados con anterioridad6 ; y
La falsificación informático, el fraude informático, la pornografía infantil, los delitos
relacionados con infracciones a la propiedad intelectual y los derechos afines7.
El Convenido también señala que deben sancionarse, las figuras de tentativa y complicidad
en los delitos antes indicados, así como establecer la responsabilidad penal de las personas
jurídicas8. Además, dispone que las sanciones deben ser efectivas, proporcionales y
disuasorias, incluyendo las penas privativas de libertad.9
De acuerdo con el Convenio, cada Parte mantiene la jurisdicción para juzgar los delitos
objeto de la Convención, que se hubieren cometido en su territorio; por uno de sus nacionales,
si el delito no es susceptible de sanción penal en el lugar que se cometió, o si ningún Estado
tiene competencia territorial respecto del mismo.
Lo referente a la cooperación internacional en materia penal se encuentra consignado
en el Convenio, incluyéndose en él el intercambio de información, asistencia legal mutua, la
colaboración en la realización de pruebas, e incluso la extradición.
d. Adhesiones
2
Artículo 2. Acceso Ilícito.
3
Artículo 3. Interceptación Ilícita.
4
Artículo 4. Interferencia de datos.
5
Artículo 5. Interferencia en el Sistema.
6
Artículo 6. Abuso de los Dispositivos.
7
Artículos 7,8,9 y 10.
8
Artículos 11 y 12.
9
Artículo 13. Sanciones y medidas.
El artículo 37 del Convenio señala las condiciones mediante las cuales se pueden dar
las adhesiones para un nuevo Miembro, facultad reservada para el Comité de Ministros del
Consejo de Europa, quien previa consulta con los Estados Contratantes del Convenio, y una
vez obtenido su consentimiento unánime, podrá invitar a adherirse a cualquier Estado que no
sea parte del Consejo y que no haya participado en su elaboración.
En el caso específico de Guatemala, fue invitado a adherirse al Convenio sobre
Ciberdelincuencia (Convenio de Budapest), el 22 de abril de 2020, por parte del Comité de
Ministros del Consejo de Europa; por lo que, al día de hoy Guatemala se encuentra incorporada
en este Convenio y en el proceso de desarrollar una legislación específica para el delito
cibernético.
En la práctica, el Convenio de Budapest es el único instrumento internacional vinculante
sobre el tema. Convirtiéndose en un una guía para que los países desarrollen legislaciones
nacionales integrales y alineadas contra el cibercrimen. Además, facilita la adopción de
medidas para detectar y perseguir, nacional e internacionalmente, a los ciberdelincuentes. Para
ello se creó una red 24/7 para garantizar una rápida cooperación internacional que reacciones
frente a cualquier incidente y facilite la extradición de criminales cibernéticos.
El Convenio no define como tal el concepto de ciberdelincuencia, pero sí establece los
tipos de cibercrimen que los países deben tipificar en sus legislaciones.
[Link]
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[Link]
id=repositorio/10221/20810/5/Convenio%20N%20185%20del%20Consejo%20de%20Europa%20sobre
%20la%20Ciberdelincuencia%20(Convenio%20de%20Budapest).pdf
[Link]
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