Alimentación complementaria
Presentado por:
Manuela Jimenez Arbelaez
Docente:
Jhon Wilmar Duque López
Materia:
Cuidados de Enfermería al niño y adolescente
Rionegro (Antioquia)
2024
RECOMENDACIONES DE LA ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE PEDIATRÍA
SOBRE LA ALIMENTACIÓN COMPLEMENTARIA.
Alimentación complementaria
Consiste en dar al lactante otros alimentos y líquidos diferentes a la leche materna, pero
complementarios a esta. Es decir, que se mantiene la lactancia materna, pero se inicia la
introducción de otros alimentos y líquidos. Complementa el aporte de nutrientes de la
leche, sin desplazarla ni sustituirla.
Abarca alimentos sólidos, semisólidos y líquidos. Comprende el período entre el inicio
de los alimentos semisólidos hasta el momento en el que el o la bebé se alimenta en
forma similar al adulto. Se pasa de una alimentación completamente líquida a otra con
gran variedad de texturas, colores, aromas y sabores.
¿Cómo debe darse la transición de una alimentación exclusivamente líquida a otra
con variedad de texturas y sabores?
La introducción a la alimentación complementaria es un proceso gradual. Inicialmente
las porciones han de ser pequeñas y se aumentan progresivamente conforme crece el
niño, mientras se mantiene la lactancia materna. Debe tenerse en cuenta que la cantidad
(peso o volumen) puede ser diferente en función de la densidad energética del alimento
ofrecido.
Esta transición debe darse en forma tal que:
Asegure un aporte adecuado de nutrientes, según las necesidades, evitando
carencias y excesos.
Promueva el establecimiento de una adecuada conducta alimentaria que se
mantendrá a lo largo de la infancia.
Evite el consumo de alimentos o la adquisición de hábitos que puedan asociarse
a enfermedades crónicas en otras etapas de la vida del individuo.
En los primeros años de vida se desarrolla la conducta
alimentaria. Esta se define como el comportamiento normal
relacionado con los hábitos de alimentación. Está determinada
por factores que dependen de: el alimento ofrecido, el niño o
niña que lo recibe, el adulto que alimenta y el ambiente donde
tiene lugar la alimentación.
El desarrollo de los procesos de la alimentación comienza al
nacimiento y progresa durante los primeros años.
Importante
Los cuidadores deben ofrecer comida sana, nutritiva y segura,
y el lactante es el que decide cuánta cantidad come. Los
alimentos complementarios deberían aportar la suficiente energía, proteína y
micronutrientes de manera que, junto a la lactancia materna o artificial, cubran todas las
necesidades del niño en esta etapa.
Al igual que ocurre durante el periodo de LM exclusiva, durante el periodo de AC es
igualmente importante respetar las señales de hambre y saciedad del lactante. La OMS
recomienda seguir los principios de la alimentación perceptiva, sin forzar a comer o
distraer.
El apetito de los lactantes es diferente en cada niño y circunstancia. La expectativa de
una cantidad concreta de ingesta puede frustrar a los padres y hacer que el momento de
la comida se convierta en una lucha en vez de en un disfrute.
Por ello, más que centrarse en una cantidad concreta, es importante la variedad,
disponibilidad y el establecimiento de los hábitos futuros.
La higiene en la alimentación
El sistema inmunológico del bebé aún no está completamente desarrollado, por lo tanto,
es mucho más susceptible que los adultos a contraer enfermedades transmitidas por los
alimentos. Los alimentos pueden ser contaminados desde su producción, durante su
preparación o después del proceso de elaboración; de ahí que deban ser manipulados y
preparados con extremo cuidado.
¿Cuánto tiempo se recomienda mantener la lactancia materna de forma exclusiva?
Se recomienda mantener la lactancia materna (LM) de forma
exclusiva durante los 6 primeros meses de edad y, a partir de ese
momento, añadir de forma paulatina el resto de los alimentos, manteniendo la LM a
demanda todo el tiempo que madre e hijo deseen.
¿Y si el bebé es prematuro? (Nacido antes de las 37 semanas de edad gestacional)
Con base en la evidencia limitada disponible. Una edad
corregida de 6 meses (26 semanas) puede ser una edad
apropiada para comenzar a introducir alimentos sólidos para la
mayoría de los recién nacidos prematuros, aunque podría
valorarse el comienzo de la alimentación
complementaria desde el cuarto mes según
cada caso.
Es importante reconocer las señales que indican que el bebé está
listo para comenzar con otros alimentos, según su desarrollo
motor, ya que no todos los niños van a adquirir estas capacidades
a la misma edad.
¿Cuándo se considera que un bebé está preparado para este tipo de alimentación?
Se considera que un bebé está preparado cuando adquiere las
destrezas psicomotoras que permiten manejar y tragar de forma
segura los alimentos.
Como cualquier otro hito del desarrollo, no todos los niños lo van a
adquirir al mismo tiempo, aunque en general estos cambios suelen
ocurrir en torno al sexto mes.
Se requiere:
Presentar un interés activo por la comida.
La desaparición del reflejo de extrusión (expulsión de alimentos no líquidos con
la lengua).
Ser capaz de coger comida con la mano y llevarla a la boca.
Mantener la postura de sedestación con apoyo.
Control cefálico
Lograr empuje hacia arriba con codos en posición prona
Inclinación hacia adelante o hacia atrás según interés por la comida
¿Y si se ofrece comida demasiado pronto?
Existen unos riesgos de la introducción precoz (antes del cuarto mes)
A corto plazo:
Posibilidad de atragantamiento.
Aumento de gastroenteritis agudas e infecciones del
tracto
respiratorio superior.
Interferencia con la biodisponibilidad de hierro y zinc de
la leche materna.
Sustitución de tomas de leche por otros alimentos menos
nutritivos.
A largo plazo:
Mayor riesgo de obesidad.
Mayor riesgo de eccema atópico.
Mayor riesgo de diabetes mellitus tipo 1.
Mayor tasa de destete precoz, con los riesgos añadidos
que
esto conlleva.
¿Por qué no se debe retrasar más allá del séptimo mes?
En ocasiones puede ocurrir que en niños que toman LM y que no han mostrado aún un
interés activo por la comida, esto suceda, pero esta práctica es inadecuada. Se
desaconseja demorar el inicio de la AC por encima de las 26 semanas de edad, ya que
esto puede aumentar el riesgo de problemas de salud.
Riesgos de la introducción tardía de la alimentación complementaria:
Carencias nutricionales, sobre todo de hierro y zinc.
Aumento del riesgo de alergias e intolerancias alimentarias.
Peor aceptación de nuevas texturas y sabores.
Mayor posibilidad de alteración de las habilidades motoras
orales
Principios de la alimentación: CESA
¿Qué alimentos utilizar y con qué secuencia?
Las pautas varían mucho entre
regiones y culturas. No se deben dar
“instrucciones” rígidas. No hay
alimentos mejores que otros para
empezar, aunque se recomienda
ofrecer de manera prioritaria
alimentos ricos en hierro y zinc.
Asimismo, se recomienda introducir
los alimentos de uno en uno, con
intervalos de unos días, para observar
la tolerancia y la aceptación y no
añadirles sal, azúcar ni edulcorantes,
para que el bebé se acostumbre a los
sabores naturales de los alimentos.
Tabla 1. Modificada de “Recomendaciones para la alimentación en la primera infancia”, Agencia de Salud Pública de Catalunya, 2016.
Generalidades
Fruta y verdura
Se aconseja introducir progresivamente toda la variedad de frutas y
verduras disponible, en cualquiera de las comidas diarias, e ir
variando también la forma de presentación (triturada, en pequeños
trozos…). No hay unas frutas mejores que otras para comenzar, la
decisión dependerá de los gustos de la familia.
Se recomienda evitar durante el primer año de vida las verduras de
hoja verde con alto contenido en nitratos, como la acelga o la
espinaca por el riesgo de metahemoglobinemia. En el caso de
introducirlas en la alimentación, deben representar menos del 20% del contenido total
del plato. En los niños mayores, hasta los 3 años, conviene no dar más allá de una ración
diaria de estos vegetales.
El gusto por los diferentes sabores (dulce, salado, ácido y amargo) se forja desde
temprana edad. Si acostumbramos al paladar a sabores ácidos, como algunas frutas, o
amargos, como algunas verduras, su consumo será mayor a lo largo de la vida. Además,
la exposición precoz a diferentes sabores podría disminuir el riesgo de rechazo a probar
nuevos alimentos.
Los zumos de frutas no ofrecen ningún beneficio nutricional respecto a la fruta entera.
Su ingesta elevada puede contribuir a la ganancia inadecuada de peso, en algunos casos
sobrepeso y, en otros, escasa ganancia ponderal, al desplazar el consumo de otros
alimentos. Además, aumentan el riesgo de caries. Por tanto, se recomienda el consumo
de fruta entera.
Cereales
Al iniciar la AC, se pueden ofrecer cereales en diversos
formatos; es conveniente explorar los gustos y
necesidades de cada familia y plantear alternativas,
dando preferencia a las harinas integrales.
Los cereales pueden introducirse en purés, en arroz, pan,
pasta, arepas o tortas de maíz, quinua o avena, según la
edad y el estado madurativo del lactante y las
costumbres familiares. Existen además otras fuentes de
hidratos de carbono complejos que aportan energía,
como las papas, la yuca o el plátano.
Si la madre se extrae leche por otros motivos, se podrían añadir los cereales en polvo a
la leche extraída para dar al niño en alguna de las tomas, pero es un error sustituir una
toma de pecho por leche de fórmula con el único objetivo de dar cereales, ya que puede
condicionar un destete precoz innecesario y no son alimentos de consumo obligatorio en
el proceso de diversificación, especialmente si la dieta es equilibrada y rica en hierro a
través del consumo de otros alimentos como las carnes.
Proteínas y alimentos ricos en hierro
Este grupo está constituido fundamentalmente por las
carnes rojas, el pollo, el pescado, el marisco, los
huevos y las legumbres.
Se pueden ofrecer en forma de puré, cocinados y
desmigados o en pequeños trozos en lactantes más
mayores. El pescado es un buen alimento, aunque se
debe limitar el consumo de pescados por la
posibilidad de contaminantes como el metilmercurio,
especialmente en niños pequeños.
Ofrecer diariamente alimentos de este grupo, de
forma variada, especialmente aquellos ricos en [Link] hierro es un micronutriente
cuyos depósitos se ven influenciados por el pinzamiento tardío del cordón al nacer,
entre otros factores. Los depósitos disminuyen desde el nacimiento y a partir del sexto
mes aumenta el riesgo de anemia ferropénica.
La carne roja es una fuente principal de hierro con buena biodisponibilidad. También
son una buena opción la yema de huevo, la pajarilla, vísceras y/o morcilla sin aliños ni
sal. Existen alimentos de origen no animal con hierro no-hem, como guisantes, lentejas,
alubias, frutos secos, brócoli y algunos tipos de pan que, aunque representan una fuente
de hierro menor y de más difícil absorción, también deben formar parte de la dieta de
los niños.
Lácteos
Entre los 6 y 12 meses, la leche materna sigue siendo el
alimento principal, por lo que se recomienda mantenerla a
demanda, sin disminuir el número de tomas. La AC no es “sustitutiva”, sino
“complementaria”.
Si el lactante mayor de 6 meses realiza al menos 4-5 tomas de pecho al día, no se
precisan otras fuentes de lácteos. Si la madre trabaja fuera de casa, se puede ofrecer la
AC las horas que esté fuera, y cuando regrese del trabajo continuar con el pecho
frecuente y a demanda.
Se puede ofrecer yogur natural o queso desde los 9 meses y leche de vaca entera a partir
de los 12 meses. Hay que tener en cuenta que la leche materna sigue siendo el lácteo de
primera elección y se recomienda por encima de cualquier otra leche, siempre que
madre e hijo lo deseen, hasta los 2 años o más. En el caso de lactantes no amamantados,
la fórmula indicada por encima de los 6 meses de edad es la fórmula de continuación.
Según se vaya diversificando la dieta, disminuirá la cantidad de leche ingerida, aunque
se recomienda mantener al menos dos raciones de lácteos diarios (aproximadamente
500 ml al día).
Agua
Se ha estimado que las necesidades de líquidos, para lactantes y
niños/ñas de corta edad, oscilan de 8 a 24 onzas de agua por día.
Aproximadamente hasta los seis meses de edad, esta cantidad deberá
provenir de la leche materna o de fórmulas lácteas. El recambio de
agua del cuerpo es mayor en los lactantes y niños/ñas pequeños/ñas
que en los adultos. Una adecuada hidratación es muy importante,
especialmente, durante los períodos de calor o fiebre
Antes de los seis meses si toma lactancia materna exclusiva el/la
niño/ña no necesita agua Si el bebé inicia la alimentación artificial antes de los seis meses o
una vez iniciada la alimentación complementaria, se le debe dar agua, pero no llene su
estómago con mucho líquido antes de comer o durante la comida
Recomendaciones sobre el consumo de sal y azúcares
La recomendación de la OMS de limitar la ingesta de sal a menos
de 5 g/día (2 g de sodio) es aplicable para adultos y niños por
encima de los 2 años. Sin embargo, los lactantes necesitan muy
pequeña cantidad, pues sus riñones son demasiados inmaduros
para manejar las sobrecargas de sal.
Por este motivo no debe añadirse sal a la AC de los bebés,
aunque pueda parecernos insípida. La leche materna tiene la
cantidad necesaria y lo mismo ocurre con las fórmulas infantiles.
Consistencia
Se recomienda aumentar progresivamente la consistencia de los alimentos y comenzar
con texturas grumosas y semisólidas lo antes posible, nunca más tarde de los 8-9 meses.
A los 12 meses, el lactante ya puede consumir el mismo tipo de alimentos que el resto
de la familia, aunque teniendo especial cuidado con los sólidos con riesgo de
atragantamiento, como los frutos secos enteros, que deberán evitarse.
Se han descrito problemas de alimentación a largo plazo y un consumo escaso de frutas
y verduras en niños en los que se introdujeron tardíamente las texturas grumosas (más
tarde de los 9 meses)
Alimentación complementaria 6 a 8 meses
La leche materna ya no cubre las necesidades nutricionales que el niño necesita
para un adecuado crecimiento y desarrollo.
El sistema digestivo del niño está suficientemente maduro para digerir
adecuadamente alimentos según su edad. Para poder ingerir alimentos diferentes
a la leche, es conveniente que el organismo tenga la maduración necesaria a
nivel neurológico, renal, gastrointestinal e inmune.
Alimentación complementaria 9 a 11 meses
A esta edad el niño ya ha aprendido a conocer los sabores y podemos identificar
qué es lo que más le gusta.
Al niño ya le empezaron a salir sus primeros dientes por lo tanto adicionaremos
algunos alimentos en sus comidas.
Alimentación complementaria 12 a 23 meses
A esta edad, el sistema digestivo del niño ya está preparado para recibir todos los
alimentos, sin excepción.
Debemos enseñar a los niños a comer saludablemente, incorporando alimentos
naturales en su dieta y siguiendo los consejos del profesional de salud.
Reducen el ritmo de crecimiento, por tanto, es frecuente observar ciertos
comportamientos en el niño como: Reducen el interés de los alimentos,
aparentemente hay menos apetito, el niño es más curioso por el medio que lo
rodea, se distrae fácilmente.
La leche materna sigue supliendo necesidades nutricionales e inmunológicas
¿Qué esperar?
Cambio en la consistencia, frecuencia y color de las deposiciones
"Estreñimiento"
Que el niño no quiera recibir todos los alimentos o rechace alguno
Juego y momentos intensos de placer y felicidad
Un poco de desorden
El primer año es más educativo que nutricional
Recorderis de que no ofrecer
Marco afectivo
El marco físico-afectivo es muy importante para desarrollar las
habilidades relacionadas con la alimentación y fomentar la
autorregulación del hambre-saciedad. Obligar, presionar o
premiar son estrategias que interfieren con la percepción del
niño de su propia saciedad y pueden aumentar el riesgo de
sobrepeso, de problemas en relación con la comida y de escasa
variedad a la hora de comer, en contraste con lo esperado. Estas
estrategias están desaconsejadas, así como ofrecer comida al
lactante o preescolar como consuelo emocional.
Ofrecer el pecho a un lactante en momentos de estrés (vacunación, dolor, sueño, etc.) no
se considera “consolar con comida” y tampoco aumenta el riesgo de obesidad. Esta
“succión no nutritiva”, así como el contacto piel con piel y la interacción con la madre,
ayuda al control del dolor y disminuye el tiempo de llanto.
Alimentación activa o cómo ofrecer la alimentación complementaria con un
enfoque positivo
Respetar su ritmo de desarrollo y permitir cierta autonomía,
según sus capacidades. Tolerar un cierto desorden apropiado para su edad (por
ejemplo, no molestar al niño limpiándolo después de cada bocado)
No interpretar como permanente un rechazo inicial a un nuevo alimento. Seguir
ofreciendo en los siguientes días o semanas sin presionar (pueden ser necesarias
hasta 10-15 ocasiones para conseguir la aceptación).
La exposición regular y gradual a los alimentos favorece su tolerancia y
aceptación, a corto y largo plazo
No prefijar una cantidad de comida que se “tiene que tomar”. La cantidad es
variable de unos niños a otros y según las circunstancias.
Respetar los signos de hambre y saciedad. Los padres deciden dónde, cuándo y
qué come el niño.
El niño decide cuánto come. Obligar o coaccionar a un niño para que coma
aumenta la insatisfacción familiar y el riesgo de problemas con la comida a corto
y largo plazo
Establecer rutinas puede ayudar
Lugar: tranquilo, sin distracciones (televisión, móviles).
Cuando sea posible, sentar al niño frente a los otros
miembros de la familia para que pueda interactuar con
ellos. Acercar al niño a la mesa de forma segura, ya sea
en el regazo o utilizando una silla apropiada (trona)
Tiempo: un horario aproximado de comidas, con flexibilidad, puede ayudar a la
anticipación y regulación del lactante. Como orientación, 4 o 5 tomas al día
Menú: seleccionar una dieta variada y sana. Servir
raciones apropiadas a su edad y ritmo de crecimiento
Cuidar el “ambiente emocional”:
Ser paciente con el ritmo de adquisición de los
nuevos logros
Ante las situaciones negativas (no come, no le gusta,
se porta mal), mantener una actitud neutra. Evitar
enfadarse, no mostrar el enfado
Una conducta muy controladora o exigente de los
padres impide que el niño aprenda a autorregularse
Evitar distracciones (pantallas, juguetes)
Disfrutar de la comida en familia, reforzando los
logros. No utilizar los alimentos como premios o
castigos, ni como consuelo o chantaje
Tradicionalmente el método más usado ha sido una introducción progresiva de las
texturas, aunque más recientemente algunas madres y padres emplean otros métodos.
Pero hoy en día se opta en muchas ocasiones por el método respetuoso baby-led
weaning (BLW), (“alimentación guiada o autorregulada por el bebé”).
Baby-led weaning
El BLW es una forma de ofrecer la AC en la que al bebé se le
permite “dirigir” el proceso desde el principio. Los padres deciden
qué ofrecen (y es su responsabilidad ofrecer comida sana, segura y
variada), pero el bebé coge por sí mismo la comida que se pone a su
alcance; decidiendo qué elige comer y cuánta cantidad.
¿Cómo se pone en práctica?
El bebé se sienta a la mesa con la familia en las comidas.
Se le ofrece la misma comida (sana) que, al resto, en trozos de
alimentos de consistencia blanda y apropiados a su desarrollo
psicomotor (grandes al principio, posteriormente pequeños).
El bebé se alimenta por sí solo desde el principio; al comienzo con
las manos y posteriormente con cubiertos.
A partir del momento en que se inicia el BLW el aporte de leche (materna o
artificial) continúa siendo a demanda, sin relación con los momentos familiares
de la comida
Educación
A todas las familias, independientemente del método utilizado,
se les debe educar para temas de seguridad y protección
alimentaria:
Para evitar quemaduras es necesario cerciorarse que el
alimento que se le brinde esté a una temperatura
adecuada. Para ello el adulto lo probará colocándolo en
el dorso de la mano.
La introducción de los diferentes sabores influirá en la
aceptación de los alimentos. Se recomienda una introducción paulatina, un
alimento por vez, esperando de 4 a 6 días para introducir otro nuevo. Una vez
introducido, la repetición de la exposición al mismo, contribuye a su aceptación.
Si el niño o niña rechaza algún alimento que prueba por primera vez no lo/la
presiones. Deja pasar unos días antes de intentarlo de nuevo.
Hay que velar que no se vayan huesos o partes duras en el alimento, lo cual
podría ocasionar atragantamiento.
Para comer el bebé debe estar erguido, nunca recostado. Debe estar sentado en
una trona o en su defecto en el regazo de su cuidador.
Nunca se puede dejar a un bebé que está comiendo sin supervisión.
No se deben ofrecer comidas con alto riesgo de atragantamiento, como frutos
secos enteros, palomitas de maíz, uvas enteras, salchichas cortadas
transversalmente, etc. También hay que evitar algunos vegetales y frutas duros,
como la manzana y zanahoria crudas.
Déjalo/la usar la mano más sistemáticamente. Se debe permitirle que participe
activamente en la comida. Demostrarle afecto en todo momento. Eso forma
parte de una buena alimentación.
REFERENCIAS
UNICEF. (2020). Alimentación adecuada para tu bebé: Guía para madres, padres y
cuidadores . Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).
[Link]
[Link]
Asociación UNACEM. (2021). Guía de alimentación complementaria: prácticas
recomendadas para una alimentación saludable en la infancia temprana .
[Link]
[Link]
Asociación Española de Pediatría. (2020). Recomendaciones sobre la alimentación
complementaria en el primer año de vida . Comité de Nutrición de la AEP.
[Link]
ntacio_n_complementaria_nov2018_v3_final.pdf