El Aire
El aire es una mezcla de gases que forman la atmósfera, es por ello que se encuentra en
todas partes.
Gracias al aire los animales podemos respirar, las plantas pueden realizar la fotosíntesis,
podemos protegernos de la radiación solar mientras que a la vez obtenemos calor, y
disponemos de agua y viento.
FUNCIÓN DEL AIRE
Además de contener el oxígeno necesario para la respiración y para la purificación del
aire y el agua, la atmósfera retiene el calor y actúa como regulador térmico. Sin ella la
temperatura terrestre alcanzaría más de 75°C durante el día y más de 130°C bajo cero en
la noche.
CAUSAS
La contaminación del aire están relacionadas con la quema de combustibles fósiles,
como el carbón, el petróleo y el gas. La combustión de estas materias primas se produce
principalmente en los procesos o en el funcionamiento de los sectores industrial y del
transporte por carretera.
CONSECUENCIAS
La contaminación del aire puede aumentar el riesgo de infecciones respiratorias,
enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares y cáncer de pulmón. Tanto la
exposición a corto como a largo plazo a los contaminantes del aire se ha asociado con
impactos adversos en la salud.
EL AIRE ES UN ELEMENTO DE LA VIDA
El aire está muy relacionado a los siguientes conceptos:
Los vientos: originados por los fenómenos de expansión y movimientos del aire de la
atmósfera.
El clima y la sensación térmica: fenómenos relacionados con la tendencia al enfriamiento
del aire, su movilidad, su presión y los niveles de humedad.
La atmósfera: se trata de todo el aire que rodea a la Tierra.
Desastres naturales: a partir de condiciones específicas del aire en la atmósfera, se
pueden generar huracanes y tornados.
El aire que rodea el planeta, en condiciones óptimas, está compuesto básicamente por
nitrógeno y oxígeno, además de una pequeña mezcla de gases inertes.
Sin embargo, en el aire se pueden mezclar diversas partículas sólidas, así como otros
gases que no pertenecen a un aire puro; esto es lo que se conoce como contaminación
atmosférica, es decir, la presencia de sustancias en el aire que no deberían estar ahí o
que tienen niveles mayores de lo que debería tener.
La contaminación puede originarse de manera natural, debido al polvo, al metano
proveniente de la descomposición de la materia orgánica e incluso al polen o a las
esporas de algunas plantas, sin embargo, las actividades humanas son responsables de
un aporte significativo de contaminantes a la atmósfera.
Los compuestos químicos provenientes de la industria y de las plantas generadoras de
energía, así como las emisiones de los vehículos a motor, son las principales fuentes de
contaminantes atmosféricos de origen antropogénico; sin embargo, la quema de madera
y basura, así como las imprentas, las estaciones gasolineras y las tintorerías, entre otras,
son fuentes significativas de contaminantes.