EXPLORACIÓN
los pacientes con fracturas pélvicas suelen tener lesiones asociadas importantes y riesgo vital, por lo
que la exploración inicial debe ir orientada al estado general del paciente, siguiendo las pautas ABC del
soporte vital avanzado.
Posteriormente podemos comenzar el examen físico de la pelvis:
• Inspección: Hay que comprobar la presencia de heridas y su relación con la fractura para
clasificarla como abierta y cerrada. A su vez, es necesaria la valoración de equimosis, erosiones,
especialmente en la zona del periné y en los genitales, así como en los flancos (donde puede
traducir un hematoma retroperitoneal).
• También debemos de evaluar la estabilidad que se debe realizar una sola vez ya que puede
provocar el re-sangrado de un hematoma ya estabilizado:
• Evaluamos la Discrepancia de altura que se realiza mediante palpación de las espinas
ilíacas anterosuperiores bilateralmente
• Inestabilidad en rotación interna: Mediante compresión de las palas
• Inestabilidad en rotación externa: Empujando ambas espinas
En cuanto a la palpación debemos de palpar los puntos de referencias óseos, ver la amplitud del
movimiento siempre que no haya una deformidad obvia o dolor significativo y un detallado examen
neurovascular
• Tacto rectal: Es importante ya que puede traducir una fractura abierta de pelvis
• Examen urológico: Mediante la observación de hematomas en el periné en el aparato
genitourinario. Si existe sangrado uretral franco se realizarán pruebas complementarias como la
uretrografía retrógrada y la cistografía
PRUEBAS COMPLEMENTARIAS
Permiten caracterizar la fractura y por lo tanto condicionan el manejo de la misma:
Radiología simple:
Es imprescindible para una valoración inicial de la pelvis. Según Pennal son 4 las proyecciones
necesarias:
• Anteroposterior: Muy fiable para el diagnóstico de fracturas pélvicas.
• Inlet (a 40º de inclinación craneal): Para desplazamientos anteroposteriores y rotacionales
• Outlet (a 40º de inclinación caudal): Para desplazamientos verticales
• Lateral: Para la valoración del sacro.
Tomografía axial computarizada:
Se recomienda su uso de rutina en pacientes politraumatizados para caracterizar la fractura y para la
eventual planificación quirúrgica. También permite valorar el sangrado activo en pacientes inestables si
se utiliza contraste.
Permite definir el patrón de la fractura y valorar la estabilidad mediante signos radiográficos:
• Inestabilidad rotacional:
• Diástasis púbica >2,5cm
• Fractura-avulsión lateral del sacro
• Arrancamiento de la espina ciática
• Inestabilidad vertical:
• Fracturas del sacro con separación
• Desplazamiento de una hemipelvis sobre la otra >1cm
Otras pruebas
No se realizan de rutina, sino en función de lo recabado en la exploración inicial:
• Uretrografía retrógrada: Si existe sangrado uretral franco
• Cistografía: Si existe hematuria, pero la uretrografía es normal
• Arteriografía: Si el paciente está inestable tras la fijación externa de la pelvis y no tiene otros
focos de sangrado
Tratamiento de las lesiones pélvicas
El abordaje terapéutico depende de la gravedad de la lesión y la estabilidad hemodinámica del paciente:
1. Fracturas estables:
• Tratamiento conservador: Incluye reposo, analgesia y fisioterapia progresiva.
2. Fracturas inestables o con compromiso hemodinámico:
• Estabilización inicial: Uso de cinturones pélvicos o sábanas para comprimir la pelvis y
reducir el sangrado.
• Control de hemorragia:
• Embolización angiográfica: Indicada en casos de sangrado arterial activo.
• Empaquetamiento pélvico (packing): Se utiliza cuando la embolización no es factible o
en situaciones de inestabilidad extrema.
• Intervención quirúrgica: Reparación de fracturas y lesiones asociadas una vez
estabilizado el paciente.