PASTORAL VOCACIONAL DIÓCESIS
DE LA VEGA
Vía crucis vocacional por las vocaciones sacerdotales y
religiosas
Jubileo de la Esperanza, 2025
Elaborado por:
Miguel Ángel Victoriano Ramírez, Pbro.
Ritos iniciales
Por la señal + de la Santa Cruz…
O en su lugar:
En el nombre del Padre + y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Monición
Para nosotros los cristianos el vía crucis de Jesucristo no solo fue un camino hacia la muerte,
sino que formó parte del proceso de la salvación nuestra que él asumió por amor. Por eso, cada
gesto, palabra, silencio y actitud tomada por él son un mensaje para nosotros que estamos
llamados como dice el apóstol Pablo a reproducir en nuestro cuerpo la pasión de Cristo y
configurarnos con él (cf. Flp 3,10). Por tanto, en su pasión y en su muerte Jesús nos revela cómo
ama Dios al ser humano y cómo debemos asumir nosotros la vida cristiana. De esta forma, es
el último acto de servicio en su vida terrena que hace por nosotros.
En efecto, queremos reflexionar y acompañar a Jesús y a su madre en este camino que no deja
de ser siempre una enseñanza. Dado que, toca y mueve toda nuestra interioridad y hace que
repensemos lo que ya san Ignacio de Loyola nos decía en los Ejercicios Espirituales (53)
meditando sobre el pecado, señalaba así: qué he hecho, qué hago y qué debo hacer por Cristo.
Esto lo sugiere mirando la cruz y luego mirándonos a nosotros mismos en ella como en un
espejo. En verdad, no nos cabe duda de que la vida del sacerdote, como también la vida
consagrada es un itinerario de este tipo. Es un ir muriendo y gastándose en la misión que se les
ha encomendado y en ella reflejando el rostro misericordioso y compasivo de Cristo.
Breve silencio
Oremos1: Oh, Dios, tu Hijo, Jesucristo, Señor nuestro, por medio de su pasión ha destruido la
muerte que, como consecuencia del antiguo pecado, a todos los hombres alcanza. Concédenos
hacernos semejantes a él. De este modo, los que hemos llevado grabada, por exigencia de la
naturaleza humana, la imagen de Adán, el hombre terreno, llevaremos gravada en adelante, por
la acción santificadora de tu gracia, la imagen de Jesucristo, el hombre celestial. Que vive y
reina por los siglos de los siglos. Amén.
1
Oración Colecta del viernes santo.
1
Primera estación
JESÚS ES CONDENADO A MUERTE
V. Te adoramos, oh, Cristo y te bendecimos.
R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.
➢ Del Evangelio según san Marcos 15,12-13.15:
Pilato tomó de nuevo la palabra y les preguntó: «¿Qué hago con el que llamáis rey de los
judíos?» Ellos gritaron de nuevo: «Crucifícalo». Y Pilato, queriendo complacer a la gente, les
soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran.
Palabra de Dios.
Ante Pilatos Jesús se muestra como un ser débil y frágil. Es un enfrentamiento entre dos fuerzas
contrarias: el poder y el servicio. El discurso y el silencio. El odio de un pueblo y el amor. Jesús
sigue siendo el modelo para imitar en la vida sacerdotal y religiosa. Solo asumiendo su modo
de ser es como de verdad podemos ser cristianos. Pensemos en todos los mártires y testigos de
la Iglesia que han sabido asumir la vida y la misión desde las coordenadas de Cristo y desde ahí
han sido semillas fecundas del Evangelio.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Señor, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.
Se puede hacer un canto
2
Segunda estación
JESÚS CARGA CON LA CRUZ
V. Te adoramos, oh, Cristo y te bendecimos.
R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.
➢ Del Evangelio según San Marcos 15,20:
Terminada la burla, le quitaron la púrpura y le pusieron su ropa. Y lo sacaron para crucificarlo.
Palabra de Dios.
Una de las condiciones que el Señor le hace a todo el que decide seguirle después de haber
recibido la llamada es hacerse cargo de su propia vida. El Evangelio lo describe como: “cargar
tu cruz”. De hecho, esta condición es previa al seguimiento. El Señor quiere mujeres y hombres
libres que sepan ser y hacer lo que le corresponde y que no le dejen su vida al destino, ni a la
responsabilidad de un tercero. Sin responsabilidad existencial es imposible asumir el programa
de Jesús que nos llama a ser sal y luz del mundo. Oremos por todos los adolescentes y jóvenes
que quieren y se sienten llamados por el Señor para que puedan asumir sus propias vidas y así
entregársela por entero a él.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Señor, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.
Se puede hacer un canto
3
Tercera estación
JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ
V. Te adoramos, oh, Cristo y te bendecimos.
R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.
➢ Del profeta Isaías 53,5:
Pero Él fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes. Nuestro
castigo saludable cayó sobre Él, sus cicatrices nos curaron.
Palabra de Dios.
Mirar la caída de Jesús es ver nuestras propias fragilidades. Jesús cae y se levanta, sigue
adelante con la misión del Padre y con todo el amor que tiene sabe que la vida no se detiene
ahí. Las limitaciones de los consagrados y sacerdotes en muchos casos son de motivación en
otros es de pecado. Todo eso es parte de la cicatriz que llevaremos al final del camino y que
serán las marcas y signos de lo que el Señor va a resucitar. El problema no es la caída, sino el
no tener el coraje de sentirnos insatisfecho en esa situación y pedirle a Dios la gracia de
ponernos en camino y hacer todo el esfuerzo posible por no quedarnos en el suelo. Oremos por
los sacerdotes y religiosos que luchan por dar lo mejor de sí en medio de sus fragilidades y que
buscan la ayuda idónea por superar situaciones.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Señor, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.
Se puede hacer un canto
4
Cuarta estación
JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE
V. Te adoramos, oh, Cristo y te bendecimos.
R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.
➢ Del Evangelio según san Lucas 2,34-35.51b:
Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: «Éste ha sido puesto para que muchos en Israel
caigan y se levanten; y será como un signo de contradicción, y a ti misma una espada te
traspasará el alma, para que se pongan de manifiesto los pensamientos de muchos corazones».
Su madre conservaba todo esto en su corazón.
Palabra de Dios.
Los padres de la Iglesia y toda la tradición cristiana siempre han creído que la mujer es la
memoria de la Iglesia. El encuentro de Jesús con su madre no solo revela un paso más de su vía
crucis, sino que en ese encuentro y en el choque de sus miradas hay la revelación y el recuerdo
de una historia. En la vida sacerdotal y religiosa se tiene siempre la presencia femenina. Detrás
de una buena vocación casi siempre hay una buena catequista, líder comunitaria, ministra de
enfermos que de una u otra manera dejó caer la atracción testimonial del Evangelio. El Papa
Francisco dice que la evangelización debe ser por contagio. La fe es experiencia y convicción
cuando se tiene se deja ver en gestos y actitudes. Oremos por el don de la mujer en la Iglesia y
por ser la memoria de la fe en las comunidades en muchos casos desde el silencio, en otros
desde el servicio y en otros desde la palabra.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Señor, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.
Se puede hacer un canto
5
Quinta estación
JESÚS ES AYUDADO POR EL CIRENEO
V. Te adoramos, oh, Cristo y te bendecimos.
R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.
➢ Del Evangelio según San Lucas 23, 26:
Mientras lo conducían, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo, y le
cargaron la cruz, para que la llevase detrás de Jesús.
Palabra de Dios
En la vida Dios le hace regalos al ser humano. Simón de Cirene representa a todos aquellos que
han creído en la vocación y han estado presente en el proceso de discernimiento,
acompañamiento y de formación de una vocación a la vida consagrada y presbiteral. La cruz
tiene distintos rostros en la vida y en cada etapa va tomando formas distintas. Es misión del
vocacionado y de la Iglesia reconocer y ayudar a reconocer qué es la cruz y discernir quién
puede ayudar a cargarla en momentos específicos de nuestra historia. Prestar los hombros a
veces es necesario y no es menos prestar los oídos como un medio terapéutico y sanador ante
tanto dolor. Oremos por todos los sacerdotes y religiosas que las circunstancias de la vida los
ha llevado a ser cirineos en la vida de otros.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Señor, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.
Se puede hacer un canto
6
Sexta estación
LA VERÓNICA LIMPIA EL ROSTRO DE JESÚS
V. Te adoramos, oh, Cristo y te bendecimos.
R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.
➢ Del libro de los Salmos 27,8-9:
Oigo en mi corazón: «Buscad mi rostro». Tu rostro buscaré, Señor. No me escondas tu rostro.
No rechaces con ira a tu siervo, que tú eres mi auxilio; no me deseches, no me abandones, Dios
de mi salvación.
Palabra de Dios.
Según el profeta Ezequiel (16) una de las funciones de Dios con su pueblo es limpiarlo y
devolverle la dignidad de ser pueblo y ser persona. La Verónica limpia el rostro de Jesús porque
no parecía un ser humano. El vino a limpiar nuestros pecados y se hizo tan solidario con
nosotros que su rostro reflejaba lo que hay en nuestros corazones. Pensemos en las tantas
religiosas y sacerdotes que han sido como la Verónica pañuelos de consuelo, dolor y
misericordia para tantas personas que han ido por la vida gastando su dignidad y sin recibir de
nadie un gesto de ternura, de amor y de vida.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Señor, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.
Se puede hacer un canto
7
Séptima estación
JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ
V. Te adoramos, oh, Cristo y te bendecimos.
R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.
➢ Del libro de los Salmos 22, 8.12:
Al verme se burlan de mí, hacen visajes, menean la cabeza. Pero tú, Señor, no te quedes lejos,
que el peligro está cerca y nadie me socorre.
Palabra de Dios.
La segunda caída de Jesús sigue siendo un aviso en nuestras vidas. El pecado siempre nos
acecha y las caídas emocionales se alimentan de las experiencias negativas de la vida. Jesús cae
y solo recibe burlas y críticas. El panorama no cambia. Es verdad que cambias las
circunstancias, pero el ser humano es el mismo. Es más fácil hablar que ayudar. Es más fácil
mirar que involucrarnos. Jesús cae no por él, sino por nosotros. Oremos por los consagrados y
presbíteros que sufren y solo en medio de sus caídas han recibido rechazo, olvido y crítica. Que
el Señor les ayude y le haga ver que muchas de estas cosas son parte del vía crucis de ellos
como parte de su historia de salvación.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Señor, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.
Se puede hacer un canto
8
Octava estación
JESÚS CONSUELA A LAS MUJERES DE JERUSALÉN
V. Te adoramos, oh, Cristo y te bendecimos.
R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.
➢ Del Evangelio según san Lucas 23, 27-28:
Lo seguía un gran gentío del pueblo, y de mujeres que se golpeaban el pecho y lanzaban
lamentos por él. Jesús se volvió hacia ellas y les dijo: «Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí,
llorad por vosotras y por vuestros hijos».
Palabra de Dios.
Es desconcertante la actitud de Jesús. Ante su situación y sufrimiento es él quien consuela a los
demás. En verdad su generosidad siempre nos precede. Al mismo tiempo nos profetiza y nos
indica que todo el que se identifique con el programa del Padre que él ha venido a instaurar
tendrá el mismo destino. Jesús no nos engaña. Tiene las condiciones de su seguimiento muy
claras y por eso el Evangelio es la única propuesta libre y limpia que existe porque parte de una
pregunta: ¿Quieres? Dios en Jesús jamás se impone, pues su Buena Noticia es una propuesta,
no una ley. Oremos por las familias que con amor ven partir a sus hijos/as en busca de descubrir
la llamada de Dios y muchos de ellos como padres les toca verlos morir en muchos casos por
el Evangelio. Que sea el Señor su paga y su recompensa.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Señor, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.
Se puede hacer un canto
9
Novena estación
JESÚS CAE POR TERCERA VEZ
V. Te adoramos, oh, Cristo y te bendecimos.
R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.
➢ De la segunda carta del apóstol San Pablo a los Corintios 5, 14-15:
Nos apremia el amor de Cristo, al considerar que, si uno murió por todos, todos murieron. Y
Cristo murió por todos, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para el que murió y
resucitó por ellos.
Palabra de Dios.
Es la tercera caída y la última de Jesús. Sigue siendo un reflejo de nuestra débil naturaleza. Por
eso, jamás señalar a los demás porque todos tenemos un techo de cristal y si tiramos la piedra
hacia arriba creyendo que no seremos heridos todos saldremos cortados. Que las caídas de Jesús
nos hagan ver que somos de barro y que existe el 70 veces siete donde siempre nos espera el
perdón. Cae y se levanta porque su fin y su misión no era el polvo, ni el suelo, sino la
resurrección. Oremos por aquellos hermanos nuestros en la vida sacerdotal y religiosa que han
perdido la esperanza ante situaciones de pecado y fragilidades emocionales creyendo que no
pueden levantarse para que las palabras de la Iglesia en el acto penitencial de la Eucaristía les
estimule y fortaleza: “Esperanza de los pecadores, Señor ten piedad”. Solo Cristo y su gracia
nos levanta.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Señor, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.
Se puede hacer un canto
10
Décima estación
JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS
V. Te adoramos, oh, Cristo y te bendecimos.
R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.
➢ Del libro de los Salmos 22, 19:
Se reparten mi ropa, echan a suerte mi túnica.
Palabra de Dios.
Esta estación es una imagen viva de la vida. Al final tenemos dos caminos: el primero, lo
entregamos todo y seremos libres. Así nuestra vida se verá realizada y feliz como el siervo inútil
que solo ha hecho lo mandado. El segundo, la vida se encarga de quitarme lo que no quiero
soltar. Eso genera frustración y sin sentido. Jesús lo da todo y se queda sin nada de este mundo.
No solo lo destruyeron como persona, sino que la última burla creada fue desnudarlo para
burlarse de él. Oremos por todos aquellos que en la vida consagrada y sacerdotal han asumido
en muchos casos el consejo evangélico de la pobreza como voto y otros como el sacerdote como
consejo evangélico fundamental para poder vivir la obediencia y la castidad. Que sea el Señor
la heredad de los que con corazón limpio y sinceridad de vida han sabido usar de los bienes de
este mundo.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Señor, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.
Se puede hacer un canto
11
Undécima estación
JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ
V. Te adoramos, oh, Cristo y te bendecimos.
R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.
➢ Del Evangelio según San Juan 19, 16a.19:
Entonces se lo entregó para que lo crucificaran. Y Pilato escribió un letrero y lo puso encima
de la cruz; en él estaba escrito: «Jesús, el Nazareno, el rey de los judíos».
Palabra de Dios.
Jesús se entrega por completo en la cruz. Se deja crucificar porque es la voluntad del Padre que
por medio de la cruz ha hecho que la salvación fuera nuestro regalo. Con ello se cumple lo del
apóstol Pablo y es destruir el aguijón de la muerte. Contemplemos el dolor de los clavos y todo
el sufrimiento que lleva a la cruz del camino recorrido. Jesús con su entrega en la cruz es el
último servicio que nos regala a los seres humanos. Oremos por todos los consagrados y
sacerdotes que han sabido morir y renunciar a todo como ofrenda agradable a Dios. Que jamás
les falte el estímulo para que puedan ver que detrás de las renuncias y el sufrimiento por el
Evangelio su vida es una ofrenda en beneficio de los demás.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Señor, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.
Se puede hacer un canto
12
Duodécima estación
JESÚS MUERE EN LA CRUZ
V. Te adoramos, oh, Cristo y te bendecimos.
R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.
➢ Del Evangelio según San Lucas 23,46:
Y Jesús, clamando con voz potente, dijo: «Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu». Y, dicho
esto, expiró.
Palabra de Dios.
La expiración de Jesús en la cruz es su último aliento de vida. Su muerte es nuestra victoria, no
nuestro fracaso. Gota a gota recorrió el camino de la cruz y es el testimonio por imitar de ir
gastándonos como él en la vida cotidiana asumiendo la vida y la misión encomendada. La vida
es lo que hacemos y lo que hacemos revela quienes somos en profundidad. En esta estación
tengamos presente a nuestros sacerdotes y consagrados que dan y han dado su vida, su
creatividad, su inteligencia y sus afectos en la educación del Pueblo de Dios, como también por
una sociedad más justa y solidaria. También por aquellos que se están gastando y dejando la
piel en los distintos rostros que tiene la misión para que jamás se desenfoquen y puedan morir
en la cruz que el Señor les ha encomendado.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Señor, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.
Se puede hacer un canto
13
Décimo tercera estación
JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ
Y PUESTO EN LOS BRAZOS DE SU MADRE
V. Te adoramos, oh, Cristo y te bendecimos.
R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.
➢ Del Evangelio según San Juan 19,26-27a:
Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre: «Mujer, ahí
tienes a tu hijo». Luego dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre».
Palabra de Dios.
Jesús muere y es entregado a su madre María Santísima. Que fuerte tuvo que ser para la madre
que 33 años anteriores tuvo al mismo hijo en sus brazos como niño y con un sueño que cumplir
de su Padre del cielo. Ahora lo tiene en sus manos como adulto con una misión terrenal
consumada. En ella se cumple la profecía de Simeón de que una espada le traspasaría el alma y
se revelaría el odio de los seres humanos. La Iglesia es madre porque sabe acoger a sus hijos.
Que podamos saber acoger las heridas y muertes de muchos hijos de Dios que son entregados
a nosotros. Oremos por todos los religiosos/as y sacerdotes que en su vida han sido como María
acogedores de las muertes y heridas de sus hermanos e hijos en la fe. La maternidad de María
es transferible a todos aquellos que como ella han asumido la vida desde sus actitudes
totalmente Evangélicas.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Señor, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.
Se puede hacer un canto
14
Décimo cuarta estación
JESÚS ES SEPULTADO
V. Te adoramos, oh, Cristo, y te bendecimos.
R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.
➢ Del Evangelio según San Juan 19,39-40:
Llegó también Nicodemo, el que había ido a verlo de noche, y trajo unas cien libras de una
mixtura de mirra y áloe. Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en los lienzos con los
aromas, según se acostumbra a enterrar entre los judíos.
Palabra de Dios.
La tierra recibe al salvador del mundo. En el credo de la Iglesia Católica rezamos: “[…] Creo
en un solo Señor, Jesucristo… padeció y fue sepultado”. El sepulcro es parte del acto de fe de
la Iglesia. Lo es porque nuestra vida será igual. La salvación de Dios no deja nada aislado de la
vida humana. Por eso, asumió todo lo nuestro para enseñarnos cómo debemos ser y actuar como
creaturas. La muerte jamás podrá retener la vida y su fuerza poderosa es capaz luego de
resucitar. La Iglesia acoge con gran veneración el sábado santo. De hecho, no celebra en ese día
ningún sacramento. Por tanto, en este día meditar y contemplar su muerte es una escuela de fe
para nosotros. Como dice la lectura patrística del sábado santo de la liturgia de las horas: “Un
gran silencio hoy envuelve la tierra; un gran silencio porque el Rey duerme”. El gran silencio
de Dios en este día es la gran Palabra de Dios al mundo. El silencio de Dios siempre está lleno
de contenido y de vida. Oremos por nuestros presbíteros y consagrados para que aprendan a
sepultar todo aquello que necesitan en su vida que Dios resucite. Aprender a morir cada día
como el grano de mostaza para poder dar vida a otros. Jesús nos lo recuerda en el Evangelio
que solo se es fecundo cuando se es capaz de morir. En el mundo la muerte es el fin de la
historia. En la fe, la muerte es el principio de la vida.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Señor, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.
Se puede hacer un canto
15
Oremos2: Señor, Dios nuestro, que has querido realizar la salvación de todos los hombres por
medio de tu Hijo, muerto en la cruz, concédenos, te rogamos, a quienes hemos conocido en la
tierra este misterio alcanzar en el cielo los premios de la redención. Por nuestro Señor
Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los
siglos de los siglos. Amén.
➢ Bendición final
Bibliografía
1. Alonso SchÖkel, Luis. La Biblia de
Nuestro Pueblo. España: Ediciones
Mensajero, 2013.
2. Centro Aletti:
[Link]
3. Comisión episcopal de pastoral litúrgica
de México y de la conferencia episcopal
de Colombia. Liturgia de las horas
según el rito romano II. España:
editorial Desclée De Brouwer, S.A, 20
ed, 2005.
4. Congregación para el Culto Divino y la
Disciplina de los Sacramentos. Misal
Romano (8 de diciembre 2015).
2
Esta es la oración Colecta de la fiesta: Exaltación de la santa cruz.
16