Sinopsis del capítulo anterior.
Al tomar ese curioso viaje, Zhèng Lí e Isolda tenían una comunicación muy reducida; el
que se la pasaba en silencio era él ocultando motivos de dicha salida que para ella le daba
mucha curiosidad del porque su compañero actuaba así. Así fue hasta la primera noche
del viaje donde ambos conversaron y al fin el oriental se abrió con ella y ésta consolándolo
con palabras de aliento, con la honestidad de su corazón reconfortó a lo que ella llamaba
un amigo, pero ella veía un héroe, un gran hombre. Pero Zhèng Lí sentía un dolor extraño
que le traía paz, podría ser la melancolía o una nostalgia tan fuerte como el fuego de la
guerra, todas esas emociones encadenadas resultaron en un duelo a petición suya; quería
luchar contra ella, ya sea por envidia, para enseñarle la realidad, o tal vez para mostrarse
con ella. Un animal un demonio con un gran corazón contra una joven de alma noble y el
talento de una prodigio, ambos movilizados por distintas razones. Él quería sentir el acero
de una joven gentil, él quería romper su corazón para fortalecerla, sus motivaciones
ajenas para el saldrían a la luz al terminar dicho enfrentamiento. Ambos extremos jamás
se cruzaron porque siempre estuvieron de frente. Isolda sentía tristeza y tenía la certeza
de que el joven que estaba a su frente, por más que fingiera sus ojos mostraban a alguien
que estaba algo más allá de roto; destruido como un cristal, hecho añicos.
Capitulo seis: el puño y la palma, dos extremos
Dos miradas diferentes del mismo mundo se encontraban enfrentadas, una era aquella
del caos y la paz, ambas trascendían en la justicia, del todo en uno, y la otra era de que las
armas no eran más que herramientas para justificar posturas diferentes sin conocerlas, la
paz y el caos no existen para salvar ni transformar, sino para darle el lugar al más
poderoso usando vidas ajenas. Un hombre quien dominaba muchos aspectos hasta el más
fuerte dolor, una bestia; contra una mujer quien conocía las bestias ambos a punta de
hoja. Zhèng Lí listo para el combate con una mirada extasiada por una lucha, como si su
mente hubiese otra persona, tomó la actitud del sable que la de “no retroceder y tajar
todo a su paso”; más pronto que tarde acometió contra ella con su arma buscando
romper la defensa, haciendo que se mueva y pateándola en las rodillas para que Isolda
cayera; así poder someterla. Cosa que le resultó, cuando ésta cayó al suelo Zhèng Lí
intentó arrebatarle su espada corta, pero ella desde el piso busco apuñalar los brazo y
piernas de él, logro propinar un corte en la pierna derecha de su rival.
Aprovechando para incorporarse mientras Zhèng Lí se alejaba con una sonrisa de
diversión, provocando disgusto y un poco de miedo por parte de Isolda. Y de repente
envainando su sable y dejándolo en el suelo dijo -¿Cómo se siente tu primer duelo?, yo
quiero divertirme un poco, pero ese corte que me hiciste, solo fue un descuido mío… no te
confíes…-, luego entre risas adoptando una postura de combate preguntó -¿Por qué no
avanzas?, ¿tienes dudas niñita?-, a lo que ella en silencio avanzó buscando cortar y punzar
el cuerpo de Zhèng Lí, mientras recordaba lo que Robert le dijo sobre como domar bestias
salvajes, “domar sin domar”, hacerles creer que les atacas para que ataquen sin
resultados. Isolda había optado por engañar a su rival. Mientras ella “atacaba” él
esquivaría todos, a lo que el peleador se dió cuenta y éste en una trampa fue hacia la hoja
de la jovencita sabiendo que ella no buscaría matarlo sino herirle. Tal como adivinó la hoja
fue hacia sus costados, entonces recibiendo el corte a propósito, jalándola del su brazo y
luxándolo, para someterla le pateo fuerte las piernas y pasando a sujetarla del cuello; para
hacerla arrodillarla; el duelo había terminado cuando Zhèng Lí dijo –Los cortes no son más
que intentos, yo tengo tus huesos a mi merced, también tu cuello y matarte aquí rápido y
fácil, estás arrodillada mirando al cielo con lágrimas, esa es la derrota-. Luego la soltó para
que ella se recuperase y le devolvió su arma, dándose cuenta que ella buscó engañar al
maestro del engaño, con la mirada en el pisto con el corazón a punto de reventar por el
miedo, el aura de él era pesada y oscura a lo que preguntó -Zhèng ¿Quién eres?, ¿Por qué
me haces esto?; a lo que Zhèng Lí contesta –Es fácil, te soy tu instructor ¿no? Tienes que
vivir para cumplir tus propósitos y si te parece mentira, pues es mentira; no te diré el
motivo hasta cuando sepas ver lo que no ves; asique límpiate la mugre y ve a bañarte.
Zhèng Lí herido y cansado se marchó hacia el campamento para curarse sus heridas,
dejando sola a Isolda a punto de llorar, mientras ésta tomó su arma y observaba como su
lagrimas comenzaban a caer sobre la hoja. Quien había sido cortado y sangrado salió
menos herido quien ella que fue golpeada y sometida, ella busco lastimar, pero él fue
quien la rompió, Zhèng Lí había roto la voluntad y corazón de la chica que días atrás le
suplico por su vida. Un hombre de corazón roto fortaleciendo el corazón de otros, con ese
propósito él podría ayudarla a entender su posición en ésta vida, la de ser autosuficiente,
Isolda le recordaba a su hermana mayor quien le salvó de morir en el ataque; mientras él
se trataba sus heridas ese suceso le venía a la mente mientras oía los gritos de la gente
podía sentir el calor de las llamas, cuando levantó la vista lograba ver a su familia, luego a
su maestro y como un pequeño huérfano creció hasta convertirse en lo que es ahora,
imágenes que le hicieron decir –Perdóname Isolda-. Al rato Isolda al volver donde era su
campamento ésta vió que estaba vacío, la comida estaba hecha y una nota a lado, que
decía “vuélvete con los otros, a esto lo hare solo, iré por mi mano al pueblo de Roca falsa;
discúlpame”. Isolda al darse cuenta que los dos caballos estaban atados con todas las
provisiones, eso quería decir que Zhèng Lí se había ido a pie, ella tomó ruta para buscar a
su compañero, ella no lo dejaría solo, por más que este fuese cerrado con ella, igual lo
buscaría; ya que ese viaje también significaba mucho para Isolda.
Ella tomando ambos caballos, salió en su busca tal vez ésta lo esperaría en el pueblo o
viceversa, la meta era el pueblo abandonado. Los dos tomaron caminos muy diferentes,
ella seguiría la ruta norte y él tomaría atajos que montado y en compañía no podría,
atravesando ríos, escalando cualquier obstáculo; simplemente conocía como moverse ahí,
podría cazar y vivir de la naturaleza, él era un explorador nato fruto a sus desgracias. Pero
en cambio Isolda preocupada en busca de su compañero de armas, estaría vulnerable a
cualquier peligro o siniestro que le pudiese pasar. Hasta que la noche cayera ambos
siguieron en movimiento, para seguir marchando. Zhèng Lí había optado ir hacia las
montañas que si bien le acortaban el trayecto desviarse y rodearlas tomaría más tiempo,
así que ambos hicieron sus campamentos por separado, Isolda usó su tienda, por el otro
lado Zhèng Lí se ató en un árbol prefiriendo dormir en las alturas oculto de cualquier
amenaza ya que cerca de las montañas hay osos, lobos, linces, gatos monteses, leopardos
y según algunos rumores que él escuchó y pudo corroborar, se trataban de tigres, asique
debía moverse rápido durante su paso por las montañas hacia el norte. Isolda por su parte
sería más precavida y tomaría rutas abandonadas, su preocupación seria de cuidar los
caballos, durante la noche ella al mirar la llama de la fogata como ésta se movía, podía
recordar a Robert y también a la pelea que tuvo con Zhèng, el fuego se volvió más grande
ella pudiendo sentir la presencia de su compañero, cosa que le hizo sentir triste mientras
miraba la llama moverse haciendo que se preguntara -¿Por qué es así? ¿Qué es lo que lo
rompió tanto?, pregunta que fue respondida por la coincidencia; un recuerdo de Robert le
dio la respuesta, ella pronunciando la frase que invadió su mente, -“A veces las heridas
nos convierten en armas, un animal lastimado se convertirá en el titán que es de temer
por los dioses, un corazón sin sangre es el miedo de todo hombre”-, para preguntarse a sí
misma –Zhèng ¿Qué te pasó para ser así?-, para luego dormirse al calor de la fogata.
Los sueños de Zhèng Lí eran pesadillas en esa noche tan fresca, él soñaba que estaba en
un barco en medio de una tormenta que lo arrastraba al mar, para terminar en un pozo
oscuro con luz el que se veía desde abajo, caminando por la oscuridad un hombre
apareció desde la nada, con una máscara de demonio, vestido con ropas de guerra todas
rotas, de color azul y negro, mientras cargaba un espejo pequeño que éste lo colocó en el
suelo, el hombre le señaló el espejo a Zhèng Lí, éste caminó hacia el espejo y lo recogió; al
verse en el espejo, observó que él era ese enmascarado, para cuando bajase el espejo se
dio cuenta que estaba en el cuerpo de aquel tipo que resultaba ser él mismo viéndose a su
otro yo y a través de la máscara demoniaca en blanco y negro con un el símbolo del Yin
Yang, salieron las siguientes palabras –Sucumbe ante mi Zhèng Lí, tú me conoces, yo soy
tú y tu eres yo, ambos somos el uno que tanto buscas-, a lo que un confundido y nervioso
Zhèng Lí responde –No sé quién eres, no soy yo, tú no sabes quién soy, ¡no podemos
compartir cuerpo y alma!-, a lo que el sombrío ser le contesta – Ah ¿no?, mi nombre es
Zhèng Lí, soy tu ser interior, un fiero peleador, soy tus demonios interiores, tus dolores,
tus penas, soy tu Dao, soy el verdadero Zhèng, tú en cambio falseas y te escondes, por
otro lado yo soy la armonía entre ambos complementos, Yin Yang, pero puedes decirme…
“Dao Lí”-. A lo que dio pie a una conversación tensa entre ambos.
z.l –Igual no te comprendo, ¿Por qué te manifiestas ahora?, jamás te había visto… dime
que quieres…-.
Dijo mientras su postura se preparaba para pelear.
d.l –Si piensas pelear contra mí, esa no es una idea que te daría buenos frutos, puesto
que yo soy mejor que tú, a tu pregunta; te puedo responder con lo siguiente, yo vengo por
lo que es mío, mi lugar en tu cuerpo; yo soy el resultado de toda tu historia, pero no te
aceptas, yo soy un espíritu más y me tienes miedo. No te dejaré descansar, tus miedos y
recuerdos te acosaran hasta que te rindas a mis pies, aquí mando yo-.
Mientras desenvainaba dos sables de su cintura, éste se acercaba.
Zhèng Lí no se podía mover contra la amenazada de aquel ser mientras se le acercaba,
solo pudo ver como sus hojas le cortaron entero, provocando que se despertara de aquel
horroroso sueño, con un dolor en el pecho como si le hubieran quemado, al abrir su ropa
para saber que era, vio una cicatriz en forma del símbolo que llevaba en la máscara aquel
hombre, el Yin Yang formando el Dao marcado en su cuerpo, su sangre se heló y miro sus
manos y tenían sangre; al parecer había sido el quien se grabó ese símbolo son su cuchillo
ya que en su mano izquierda tenía su arma. Esa experiencia lo dejaría reflexivo sobre ese
espíritu que decía ser su yo puro. Por lo que se bajaría del árbol donde estaba
descansando para tratar sus heridas, comer algo y seguido proseguir con su viaje. Ahora él
estaba confundido por el espíritu que le había visitado en la noche, en su mente la
pregunta era clave, ¿Por qué?, ¿será verdad que su corazón estará diciendo la verdad?.
No podía él seguir con esas dudas, por lo tanto, optó por ignorar a la fuerza ese incidente
y centrarse en lo que su tarea le demandaba. Mientras Zhèng Lí se preparaba para seguir,
Isolda intentaba rastrearlo a él, pero ni tuvo mucho éxito, entonces dejándolo de lado ella
sabía que ambos tenían un punto en común; tomando una antigua ruta de las ruinas
ancestrales se dirigió hacia el norte con su mente ocupada pensando porque él es así,
extraño y tan complicado, tan conflictivo hacia ella, eso es algo que tendría que resolver si
o si cuando lo encontrase, para terminar el problema en cuestión tendría que dejarlo sin
salidas. Ambos desconocían el futuro que se les vendría. Tras unas horas Isolda llego al
sendero que rodea las montañas, donde ella recordó en uno de muchos viajes que hizo
con Robert; que esa era una de las muchas rutas para llegar a su hogar en dicho pueblo,
por lo consiguiente ella con ambos caballos decidió tomar un ligero trote para apretar el
paso y tardar menos tiempo, esa ruta tenía un largo de dos días. En eso, por su lado Zhèng
Lí había tardado mucho más en llegar a los pies de una de las tantas montañas que
formaban una división entre el lado central y el norte, ahora nomás tendría que subir con
todos riesgos, peligros y sacrificios que esto significaba; más ahora no podría echarse
hacia atrás puesto que algo había en aquel lugar donde él encontró algo que con la
historia de Isolda tomaría total sentido, pero su decisión ya estaba tomada seria él quien
iría solo para buscar algo que le había generado muchas dudas durante su paso por ese
lugar. Comenzando su trabajo en subir notó la rara ausencia de animales que antes vivían
cerca de ese sector; para él podría significarle el peligro de algunos invasores o algo peor
como las batallas; puesto que las tierras sin banderas son utilizadas para las batallas de
muchas guerras que cuyas tierras dividen algunos de los tantos países, cuyos conflictos
terminan alimentando el suelo con cadáveres de los pobres soldados y aldeanos envueltos
en esos desafortunados sucesos. Sin tomarle tanta importancia aprovechó a subir con
cierta seguridad, siendo más preferible toparse con un soldado que con algún animal
salvaje que ahí sí estaría en varios problemas, sin suficientes provisiones está jugando en
la mano de la muerte quien sin darse cuenta continuamente le estaría acosando desde
que llego a occidente.
Subiendo con cuidado y ahorrando energías, mientras podía apreciar una especie de
camino hecho anteriormente, ahí su especulación se volvió real, algún destacamento de
tropas tendría intenciones de invadir los tronos del norte, ahí su misión se vio dividida en
dos, ¿espiar las tropas asentadas en las montañas o seguir su camino? Viéndolo como
oportunidad optó por infiltrarse en la base enemiga, con tal de poder encontrar alguna
que otra información, siguiendo el camino transitado por ellos; oculto entre las rocas y
pocos arboles a lo lejos veía humo negro; propio de alguna invasión y de un destacamento
o algo más serio como un cuartel entero sitiado en las alturas. Algo de tal magnitud
significaba un peligro enorme, quien controla las alturas, domina cualquier enemigo, sólo
en ese caso él tendría que tener sumo cuidado ya que si cae en manos enemigas estará
solo; ya embarcándose en una misión sin aviso ni permiso estará muerto si falla. Solo con
un sable, un estilete, pocas provisiones él estaba jugado desde iniciar, todas sus piezas del
tablero no tenían posibilidad contra un posible ejército ubicado ahí, algo a su ventaja era
que no debía matar a nadie, solo husmear, buscando información y salir de allí sin ser
visto. Al darse cuenta Zhèng Lí ya había subido bastante y el atardecer estaba en su mitad,
pronto sería de noche, donde el frío lo podría matar, sino fuese por su ropa que llevaba
puesta, así entonces se apresuró hacia aquel humo negro cuando más temprano que
tarde ya era de noche y en su camino en las alturas de la montaña entre el frio y la nieve
que comenzaba a hacerse presente, allí estaba parado esperándolo; el hombre de la
máscara que en sus sueños se presentó como su “yo puro”. Atónito Zhèng Lí no entendía
como despierto podía verlo o ¿acaso estaba alucinando?, sin pronunciar ninguna palabra
dirigiéndose hacia él, pasó a su lado sin decirle nada y aun así ese ser le dijo –Esperas que
todo salga bien ¿no?, ¿qué haces en éste lugar?, ¿acaso estás haciendo caso a tu instinto o
solo estas huyendo?, encima en plena cima donde ¿quién sabe? Estas muriendo por el frio
y yo soy tu última imagen-. Palabras que Zhèng respondió con enojo en su vos y furia en
sus ojos a un burlesco y oscuro ser, -Dime tu nombre o te juro que de ésta no pasas, si
eres yo sabes bien cuál es tu error, yo no soy como tú, no pienso caer ante tus juegos, no
eres yo no sabes de mis recuerdos, eres solo un espíritu buscando burlarte; asique ahora
desenvaina para poder cortarte en dos… basura-.
Al darse vuelta para observar a Zhèng Lí, el oscuro ser haciendo sonidos extraños, dando
a entender su disconformidad dijo -¿Cuántas veces vas a repetir esto?, te estás negando a
una realidad, pero si tanto quieres saber quién soy, es simple, soy aquello que no te
atreves ser, toda tu negatividad, todos aquellos rincones oscuros están tomando forma, lo
que le hiciste a tu amiga fue el colmo, es hora de que tu lucha interna termine
definitivamente, si piensas luchar vas a perder y yo tomare el control-, dijo con total
seriedad, mientras su imagen se volvía más oscura, con una vos más grave, desprendiendo
un aura terrorífica. Zhèng Lí al darse cuenta de la situación dejó su intención y siguió su
camino ignorando al espíritu mientras se desvanecía en nieve, luego de ello él buscó
donde refugiarse para descansar para mañana comenzar su espionaje, algo raro de esa
misma noche es que Zhèng no había soñado ninguna pesadilla, sólo se había quedado
dormido, cosa que antes de eso, pensaba en cómo había tratado a Isolda, arrepintiéndose,
viendo las polaridades opuestas de ambos, él en su vida tenía dos caminos el del puño y la
palma, él había elegido el puño, camino que requería mucho sacrificio.
Fin del capítulo seis.