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Aventura en el sendero del centro de recuperación

El narrador se dirige al centro de recuperación mientras observa a Dorothy jugar entre las espadañas, evitando un accidente. Se siente aliviado de que el camino esté desierto y se toma un momento para descansar en medio del sendero. A pesar de la humeante camioneta, intenta no distraerse y se concentra en su entorno.

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Aventura en el sendero del centro de recuperación

El narrador se dirige al centro de recuperación mientras observa a Dorothy jugar entre las espadañas, evitando un accidente. Se siente aliviado de que el camino esté desierto y se toma un momento para descansar en medio del sendero. A pesar de la humeante camioneta, intenta no distraerse y se concentra en su entorno.

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Por fortuna, ya estábamos en el largo sendero que conducía hasta el centro de

recuperación, así que podría encargarme de la destartalada camioneta más tarde.


Dorothy estaba correteando entre unas espadañas como una niña pequeña que hubiese
escapado de las garras de sus padres. Tuvo suerte de que no la hubiese atropellado y
que solo fueran las plumas del trasero las que le estaban haciendo sacudirse
frenéticamente de aquí para allá como una instructora de zumba arrítmica.
Como me dirigía a la entrada trasera del centro, sabía que el camino estaría desierto,
pero me aseguré de que no venía ningún coche más antes de dejarme caer en medio
del camino de tierra. Me senté con las piernas cruzadas e intenté no posar la mirada en
la humeante camioneta que tenPor fortuna, ya estábamos en el largo sendero que
conducía hasta el centro de recuperación, así que podría encargarme de la destartalada
camioneta más tarde. Dorothy estaba correteando entre unas espadañas como una niña
pequeña que hubiese escapado de las garras de sus padres. Tuvo suerte de que no la
hubiese atropellado y que solo fueran las plumas del trasero las que le estaban
haciendo sacudirse frenéticamente de aquí para allá como una instructora de zumba
arrí[Link] me dirigía a la entrada trasera del centro, sabía que el camino estaría
desierto, pero me aseguré de que no venía ningún coche más antes de dejarme caer en
medio del camino de tierra. Me senté con las piernas cruzadas e intenté no posar la
mirada en la humeante camioneta que ten
Por fortuna, ya estábamos en el largo sendero que conducía hasta el centro de
recuperación, así que podría encargarme de la destartalada camioneta más tarde.
Dorothy estaba correteando entre unas espadañas como una niña pequeña que hubiese
escapado de las garras de sus padres. Tuvo suerte de que no la hubiese atropellado y
que solo fueran las plumas del trasero las que le estaban haciendo sacudirse
frenéticamente de aquí para allá como una instructora de zumba arrítmica.
Como me dirigía a la entrada trasera del centro, sabía que el camino estaría desierto,
pero me aseguré de que no venía ningún coche más antes de dejarme caer en medio
del camino de tierra. Me senté con las piernas cruzadas e intenté no posar la mirada en
la humeante camioneta que tenPor fortuna, ya estábamos en el largo sendero que
conducía hasta el centro de recuperación, así que podría encargarme de la destartalada
camioneta más tarde. Dorothy estaba correteando entre unas espadañas como una niña
pequeña que hubiese escapado de las garras de sus padres. Tuvo suerte de que no la
hubiese atropellado y que solo fueran las plumas del trasero las que le estaban
haciendo sacudirse frenéticamente de aquí para allá como una instructora de zumba
arrí[Link] me dirigía a la entrada trasera del centro, sabía que el camino estaría
desierto, pero me aseguré de que no venía ningún coche más antes de dejarme caer en
medio del camino de tierra. Me senté con las piernas cruzadas e intenté no posar la
mirada en la humeante camioneta que ten
Por fortuna, ya estábamos en el largo sendero que conducía hasta el centro de
recuperación, así que podría encargarme de la destartalada camioneta más tarde.
Dorothy estaba correteando entre unas espadañas como una niña pequeña que hubiese
escapado de las garras de sus padres. Tuvo suerte de que no la hubiese atropellado y
que solo fueran las plumas del trasero las que le estaban haciendo sacudirse
frenéticamente de aquí para allá como una instructora de zumba arrítmica.
Como me dirigía a la entrada trasera del centro, sabía que el camino estaría desierto,
pero me aseguré de que no venía ningún coche más antes de dejarme caer en medio
del camino de tierra. Me senté con las piernas cruzadas e intenté no posar la mirada en
la humeante camioneta que tenPor fortuna, ya estábamos en el largo sendero que
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camioneta más tarde. Dorothy estaba correteando entre unas espadañas como una niña
pequeña que hubiese escapado de las garras de sus padres. Tuvo suerte de que no la
hubiese atropellado y que solo fueran las plumas del trasero las que le estaban
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arrí[Link] me dirigía a la entrada trasera del centro, sabía que el camino estaría
desierto, pero me aseguré de que no venía ningún coche más antes de dejarme caer en
medio del camino de tierra. Me senté con las piernas cruzadas e intenté no posar la
mirada en la humeante camioneta que ten
Por fortuna, ya estábamos en el largo sendero que conducía hasta el centro de
recuperación, así que podría encargarme de la destartalada camioneta más tarde.
Dorothy estaba correteando entre unas espadañas como una niña pequeña que hubiese
escapado de las garras de sus padres. Tuvo suerte de que no la hubiese atropellado y
que solo fueran las plumas del trasero las que le estaban haciendo sacudirse
frenéticamente de aquí para allá como una instructora de zumba arrítmica.
Como me dirigía a la entrada trasera del centro, sabía que el camino estaría desierto,
pero me aseguré de que no venía ningún coche más antes de dejarme caer en medio
del camino de tierra. Me senté con las piernas cruzadas e intenté no posar la mirada en
la humeante camioneta que ten

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