1: EL MACHISMO
PABLO (RAUL)
DIEGO (MANU)
ALBA (MARÍA)
Raul: Hola Bro ¿Cómo te va? ponme una copa que tengo la garganta
seca.
Manu: Oye Bro son las 11 de la mañana, y tengo el bar cerrado ¿no
ves que estoy limpiando?
Raul: Venga Manu pareces una vieja limpiando mesas, contrata a una
mujer que limpie, los hombres no estamos para eso.
Manu: Deja de decir estupideces si en el pueblo se dice que tú
planchas hasta las camas cuando tu novia se cabrea.
Raul: ¿Quién dice eso? Yo soy un macho Bro, yo no hago cosas de
esas, eso de limpiar es un trabajo para ellas, para eso las trajo Dios al
mundo, ¡para servirnos!
Manu: Creo sinceramente que te has quedado en el pasado Bro,
ahora con eso del feminismo y la igualdad, la mujer limpia si quiere, y
si no, se pone el marido.
Raul: Mira Bro, mejor ponme un vino y deja de estar repitiendo los
chismes del pueblo, en mi casa mando yo, y si a mi chica no le gusta,
que se aguante, ella sabe que tiene que obedecerme.
Manu: ¿Obedecerte? ¿Pero cómo puedes decir esas burradas? Mira
yo no quiero problemas con Maria, así que mejor vete a hacer lo que
tengas que hacer y no vengas a gastarse el dinero aquí.
Raul: A ti sí que se te nota que tu novia te lleva con la cuerda bien
corta Bro, lo siento por tí.
Manu: Al menos no me pega, eso hay que agradecerlo.
Raul: Ponme el vino venga ¿o vas a pasar toda la mañana diciendo
bobadas en vez de servirme?
Manu: Bueno, yo no me hago responsable, si a tu novia le molesta,
es cosa vuestra.
Raul: Así nos vamos entendiendo mejor.
El Manu sirve el trago y cuando ya lo acerca a Raul entra una mujer
gritando su nombre.
Maria: ¡Raul! ¿Me puedes decir qué demonios haces aquí?
Raul: Amor ¿Qué haces aquí?
Maria: Eso pregunto yo, ¿Qué haces tú aquí? ¡Yo te mande a comprar
la comida y en la casa hay una de mierda que para que! los platos sin
lavar y hay que limpiar el patio, ¡Qué bonito! Y el señorito perdiendo
el tiempo.
Raul: Bueno amor, pero tú no haces nada, podrías lavar los platos al
menos.
Maria: ¡¿Qué has dicho?! ¿Qué dijiste Raul? (A Manuel) ¿Y a ti te
parece bien?
Manu (excusándose): No a mí no me metas, yo estaba limpiando el
bar y tu Bro llego solo aquí con su propia neurona.
Maria: Te he preguntado Raul ¿Qué dijiste?
Raul: Nada.
Maria: Muévete de ahí que nos vamos a casa, sinvergüenza, vas a
ver cuando lleguemos, ¡muévete!
Manu: Así es Bro, no te dejes que tú eres el que manda
Maria: Cuidadito con las bromas Manuel, cuidadito (Se bebe el vino
de un trago y se va)
2: LA NOTICIA
ELENA (FELICIDAD)
ANGEL (ORLANDO)
YURI (IRATI)
ZAIDA (INÉS)
Orlando: Buenos días, Yuri, tráeme un café por favor.
Yuri: Buenos días, señor, le traeré un té, la cafeína hace daño.
Orlando: Yuri, no quiero té, te pedí un café.
Yuri: Por eso, pero como el café es dañino para la salud, yo le traeré
un té, es más saludable. No se hable más, ya vengo con su té.
Orlando (molestándose): Yuri no quiero un té, ve a la cocina y tráeme
un café.
Yuri (haciéndose la ofendida): De acuerdo, no se altere, le traigo su
café, pero cuando empiece a sentirse mal, no diga que no se lo
advertí. Una aquí trata de ayudar, pero nada oye
Orlando (interrumpiendo molesto): Yuri ¡el café!
Yuri: Ya voy, ya voy, que falta de paciencia.
Yuri sale a buscar el café y Felicidad entra aun sacando la pereza de
su cuerpo y bostezando.
Felicidad: Buenos días, amor ¿Cómo dormiste?
Orlando (irónico): No muy bien roncaste toda la noche.
Felicidad (ofendida): ¿Yo roncando? Orlando, pero si yo no ronco.
Yuri entra con el café en la mano y se lo entrega a Orlando sin ningún
cuidado para meterse en la conversación.
Yuri: ¿Qué no ronca dice? Señora si usted duerme en ese cuarto y
uno cree que hay un oso dentro.
Felicidad: Yuri ¿A ti quien te preguntó?
Yuri: Nadie, pero como soy testigo, opino
Orlando: Yuri ¿por qué no vas a mirar si aparqué bien el coche? y si
no es así, ponlo en un buen lugar.
Yuri: Señor, yo no sé conducir
Orlando: No importa, haz lo que te digo y sal de aquí por favor.
Yuri (caminando hacia la salida): No agradecen, una les quiere como
si fuesen de su familia y ellos mal agradecidos, no agradecen ni esto.
Felicidad: ¿Y Zaida aún no se ha levantado?
Orlando: No, Zaida siempre ha sido muy perezosa, pero últimamente
duerme mucho más que de costumbre.
Felicidad: ¿Estará enferma?
Zaida: ¿preguntabais por mí?
Felicidad: Hija ¿estás enferma? Duermes mucho.
Zaida: No mamá no estoy enferma, es normal, estoy cansada.
Yuri: Claro que es normal, en su estado se duerme mucho.
Orlando: ¿Que estado?
Yuri: Ah ¿pero es que no lo saben?
Zaida: Yuri cierra la boca que nadie está hablando contigo.
Felicidad: Orlando te preguntó ¿qué estado, Yuri?
Yuri: Señorita Zaida y ¿para cuándo va a dejar la noticia? Sus padres
tienen derecho a saber que serán abuelos.
Orlando y Felicita (a la vez): ¡¿Qué seremos qué?! Zaida ven aquí
ahora mismo.
Zaida: Yuri yo te mato, te juro que te mato Yuri
Yuri: A mí no me gusta el chisme, ni meterme donde no me llaman,
soy muy discreta, pero esa niña tenía que hablar.
3: HABITACIÓN COMPARTIDA
SARA (LAURA)
CORA (BEA)
CARLOTA (REBECA)
Bea: ¿y? ¿estás de acuerdo?
Laura: No me gustaría, pero creo que no hay más remedio, las
cuentas no salen y…. (se distrae repentinamente con algo que ve por
la ventana) ¡Otra vez! (exaltado)
Bea: Y todos los días hasta que terminen la remodelación… entonces
lo publico en internet …
Laura: (gritando hacia arriba por la ventana de la terraza) ¡oigan!
¡está cayendo todo aquí!
Voz: lo siento joven, es la mezcla
Laura: ¡es la mezcla! ¿y que con que sea la mezcla?
Voz: se bate y… se tira
Laura: entonces que se tire hacia su lado, no en mi ventana
Voz: es que no se controla, tiene vida propia
Laura: No me vengan con… (calmándose) Por favor, tengan más
cuidado
Voz: si, joven, ya no pasará……Perdón, esa fue la última; se nos
resbalo la mezcla
Laura: ¡Llevan semanas así!
Bea: y las que faltan, ¿para qué te cabreas? Se barre y listo
Laura: …
Bea: entonces, ¿lo público ya? o ¿tienes algún candidato?
Laura: ¿para qué?
Bea: para el alquiler, para la compañera de habitación…
Laura: no
Bea: ¿no qué?
Laura: que no tengo a nadie, publícalo donde lo tengas que publicar
y listo (pausa) creo que deberíamos pedir a un abogado
Bea: (escribiendo en la Tablet) ¿de compañero de habitación? ¿por
qué?
Laura: Para demandar a estos (señala al techo) por daños en
propiedad privada
Bea: eso serviría si fuera tuyo el apartamento, pero es el dueño del
edificio el que lo está remodelando
Laura: ¿Y el derecho de antigüedad no cuenta?
Bea: supéralo (pausa) bueno, ya está, ahora a esperar interesados
Laura: ¿has pedido referencias?
Bea: Que fuera abogado y constructor ¿Dónde está Rebeca?
Laura: ni idea
Bea: ha vuelto a dejar la bicicleta enfrente de mi cuarto
Laura: Dile que no lo haga
Bea: Ya se lo dije, que la saque. ¿Qué necesidad hay de tenerla aquí
adentro? La puede dejar en el patio o en la terraza…
Laura: (interrumpe parando por un momento su actividad) ¡No! En la
terraza no, en la terraza nada (grita) los demandaré (grita más fuerte)
los voy a demandar a todos…
Rebeca: ¡Que tal!
Bea y Laura: Mal
Rebeca: ¿y eso? (deja las compras en cualquier lugar)
Laura: Lo de siempre, la terraza
Bea: lo de siempre, tu bicicleta
Rebeca: (apenada) perdón, no la he podido sacar, es que está rota
y…
Bea: entonces muévela a otro lado, cada que salgo me caigo; puedes
meterla a tu cuarto o sácala a la terraza…
Laura: ¡no!
Rebeca: no te preocupes, hoy queda lista. Llevo días tratando de
arreglarla…
Bea: sólo muévela
Rebeca: Voy a ello
Bea: ¡oye! Tus cosas ¿qué haces? Te digo que recojas tus cosas y lo
que hace es tirar más. (le da un ligero golpe a Laura) ¡Si lo llego a
saber nos quedamos con el de los tres perros afganos
Laura: ¡Claro! Y cuando se measen en tu puerta dirías (imitándolo) Ya
ves, nos tendríamos que haber quedado con la hippie de la bicicleta
Bea: O, nos hubiéramos quedado tú y yo solas
Laura: eso tampoco, somos pobres: tenemos que compartir, asúmelo
Bea: si, como sea (pausa) Me voy, nos vemos luego me están
esperando
Bea hace falso mutis
Bea: las llaves
Bea sale por otro y se escucha un fuerte golpe
Bea en off: ¡Rebeca!
Rebeca en off: Lo siento, ahora la muevo
Bea: ¿vas a limpiar en algún momento?
Rebeca: ¿cómo?
Bea: que si vas a recoger lo que has dejado ahí
Rebeca: (distraída) si… luego. Tengo que terminar esto, pero no te
preocupes en cuanto acabe lo recojo
Bea: (entre dientes) si, como recoges la bicicleta, tu comida y el resto
de tus cositas…
Rebeca: ¿dijiste algo?
Bea: (se dispone a irse) no nada, sigue con tus asuntos
Laura entra bastante alterado
Rebeca: Yo también me voy, cuando vuelva limpio todo esto y recojo
todo lo de alli (señala hacia los cuartos)
Bea: bien
Laura: ¿estás bien?
Bea: hoy mismo me mudo
Laura: hoy, sí, me parece bien… yo me voy también contigo
4. LA CITA
MIGUEL (DIEGO)
ROSA (ANA)
PAULA (LAURA)
CAROL (CLARA)
Ana: Hola, Diego. Es un placer verte. ¿Has estado esperando mucho?
Diego: (Sonriendo nervioso) Oh, no, no. Justo llegué ahora. ¿Quieres
pedir algo para beber?
Ana: Si, un vino. ¿Me lo pides y voy al baño? Me hago pipi
Diego: Camarero, una botella del mejor vino que tengas
(Mientras Diego habla con Ana, Laura entra en escena y se
sienta en una mesa cercana. Diego se da cuenta y entra en
pánico.)
Laura: (Llamando a Diego) ¡Diego! ¡Hola! ¿No te diste cuenta de que
estoy aquí?
Diego: (Saltando) ¡Laura! ¡Qué sorpresa verte aquí!
Laura: Sorpresa, sorpresa… habíamos quedado
Diego: ¡Si claro! Siéntate,
(Diego se levanta y va hacia la mesa de Laura.)
Diego: Me alegra verte. Eh, ¿qué tal si pedimos algo de vino?
Laura: No tomo vino
Diego: Vaya... pues un momento. Regreso en un momento.
Laura: (Sonriendo) Claro. ¡No tardes!
(Diego vuelve a la mesa con Ana. Mientras intenta
recomponerse, Clara entra y se sienta en otra mesa cercana.
Diego se da cuenta y empieza a sudar.)
Clara: (Tímida) Hola, Diego. Perdona por llegar tarde...
Diego: ¿Tarde? ¡Llegas justo a tiempo! Camarero una mesa para la
dama. Un segundo, Ana. Necesito hacer una llamada importante.
Clara: Me llamo Clara
Diego: Clara, eso ¿Por qué no pides algo del menú? Ahora vuelvo.
(Diego vuelve a la mesa con Ana.)
Diego: Vaya jaleo tienen en este restaurante, nos han cambiado de
mesa porque esa la tenían reservada. ¿Dime tú que más dará un sitio
u otra verdad?
Ana: (Sospechando) ¿Todo bien, Diego? Pareces un poco distraído.
Diego: (Nervioso) Sí, sí, todo bien.
Ana: ¿Pediste el vino?
Diego: Si, no no lo pedí… ¿Lo pides y voy al baño? Me hago pipi
(Diego vuelve a la mesa de Laura y trata de mantener una
conversación con ella mientras se cuela hacia la mesa de
Clara. Las tres chicas empiezan a sospechar.)
Laura: (Sarcástica) Diego, ¿todo bien? Oye el vino está bueno eeh
Diego: ¿Sí? Bebe, todo tuyo... Creo que tengo una gastroenteritis y
me voy por la pata abajo… Ya mismo vengo... ¡¡¡No tardes!!! ¡Pide lo
que quieras!
Laura: ¡Claro! ¡No tardes!
(Diego se va a la mesa de Clara, pero Ana y Laura lo siguen.
Finalmente, las tres chicas se encuentran en la mesa de
Clara.)
Clara: (Tímida) Hola, Diego. Aquí... ¿Estas bien?
Diego: Si, es que hay unos matones que no me dejan en paz, pero
ahora se van.
Clara: ¡Oye una vez solo lo voy a decir! ¿Es mi cita de hoy y ninguno
me va a impedir que este chico y yo tengamos una romántica cena
entendido? Asique los matones os la veréis conmigo.
Sal de debajo de la mesa por dios, que nos está mirando todo el
restaurante. ¿Estos son los matones?
Ana: Perdona, ¿quién eres tú?
Clara: Soy Clara. ¿Y tú?
Ana: Ana
Laura: (Molesta) Yo Laura. Diego, ¿qué está pasando aquí?
Diego: (Desesperado) Eh... chicas, puedo explicarlo...
(Las tres chicas lo miran con desconfianza. Diego se da
cuenta de que está atrapado.)
Diego: (Suspirando) Vale, lo admito. Tenía tres citas a la vez. Pero es
porque todas sois increíbles y no podía decidirme...
Ana: (Riéndose) ¡Vaya, Diego! ¡Eres todo un caso!
Laura: (Sonriendo) ¡Esto es algo digno de una película!
Clara: Pues yo ya he pedido la cena y no la pienso pagar… Chicas
traed unas sillas para aquí, que hoy Diego nos invita.