Manejo de Nutrientes en Suelos Tropicales
Manejo de Nutrientes en Suelos Tropicales
Osorio
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Manejo de Nutrientes
Éste libro está orientado a apoyar el desarrollo académico de estudiantes de
en Suelos del Trópico
pregrado y posgrado en el tema del manejo de nutrientes del suelo para las plantas
en ambientes de los trópicos. Así mismo, puede ser usado como un texto de
referencia por aquellos profesionales del sector agropecuario, forestal,
biotecnológico y ambiental que trabajen en la intervención o recuperación de ciclos
biogeoquímicos en el suelo.
Puede ser considerado una aproximación más holística que integra aspectos de la
Como valor adicional, buena parte de la información presentada en este libro son
resultados de investigación que en algunos casos el mismo autor ha generado.
2014
MANEJO DE NUTRIENTES
EN SUELOS DEL TRÓPICO
MANEJO DE NUTRIENTES
EN SUELOS DEL TRÓPICO
Medellín
2014
631.4
O76 Osorio, Nelson Walter
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico/ Nelson Walter Osorio. –Medellín:
2014, 416 p. Segunda edición.
ISBN: 978-958-44-9746-8
1. ANÁLISIS DE SUELOS. 2 EDAFOLOGÍA. 3 FERTILIDAD DEL SUELO. 4.
NUTRICIÓN DE LAS PLANTAS. 5. ABONOS Y FERTILIZANTES. 6. RELACIÓN
PLANTA-SUELO. 7 CULTIVOS Y SUELOS. 8. BIOLOGÍA DE SUELOS. 9. PRO-
DUCTIVIDAD DEL SUELO. I. Osorio, Nelson Walter. II. Manejo de Nutrientes en
Suelos del Trópico.
Libro sobre Suelos, Plantas, Ambiente y Biotecnología. Incluye referencias bibliográficas e índice
de temas.
La reproducción parcial o total de cualquier parte de este libro debe ser realizada con autorización
del autor. Esta publicación está diseñada para divulgar información académica y conceptos cientí-
ficos en el área cubierta. Es distribuida con el entendimiento que el autor no está automáticamente
involucrado en prestar servicios profesionales, o dar soporte en asuntos legales en relación con el
área. En caso de requerirse apoyo legal u otra asistencia de un experto, los servicios de un profesio-
nal competente deben ser consultados.
Impresión y encuadernación:
Editorial L. Vieco S.A.S.
Calle 21 No. 65 -31 Int.101, (57+4) 4489610
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Nota del autor: en este libro la alusión de cualquier producto comercial tiene estrictamente fines
académicos y no debe ser interpretada como un respaldo comercial ni a demeritar otros productos.
Dedicado a mí esposa Klaudia
y a mis hijas Sara, Sofía y Susana
Contenido
Prólogo. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11
Sobre al autor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 13
Capítulo 1. Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15
Capítulo 2. Nutrición Vegetal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 17
Capítulo 3. Propiedades Físicoquímicas del Suelo. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 47
Capítulo 4. Microorganismos del suelo y su efecto sobre la disponibilidad de nutrientes . . . . . . . 83
Capítulo 5. Diagnóstico químico de la disponibilidad de nutrientes del suelo. . . . . . . . . . . . . . . 117
Capítulo 6. Acidez del Suelo. Origen, diagnóstico y manejo en los suelos del trópico. . . . . . . . 139
Capítulo 7. Nitrógeno. Dinámica y manejo en suelos del trópico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 177
Capítulo 8. Fósforo. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 207
Capítulo 9. Potasio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 249
Capítulo 10. Calcio. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 267
Capítulo 11. Magnesio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 283
Capítulo 12. Azufre . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 295
Capítulo 13. Elementos menores . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 311
Capítulo 14. Silicio, elemento benéfico para las plantas cultivadas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 349
Índice. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 403
Prólogo
Este libro surge por la necesidad sentida de tener un texto guía para apoyar la docencia
en el área de Fertilidad del Suelo en programas de pregrado y posgrado. Los docentes y
estudiantes pueden apoyarse en este material para avanzar progresivamente en los temas
de la nutrición vegetal, los ciclos biogeoquímicos en el suelo, el diagnóstico de la fertili-
dad del suelo y el uso de enmiendas orgánicas, fertilizantes e inoculos microbiales. De la
misma manera, este texto puede constituirse en una referencia para aquellos profesionales
e investigadores encargados del manejo de los suelos que deseen incorporar prácticas más
integrales al manejo del suelo que sean respetuosas del ambiente.
Algo que vale la pena resaltar es que este libro está orientado a explicar y discutir la
dinámica de los nutrientes en el suelo de ambientes tropicales. Esta orientación hacia los
suelos tropicales ha implicado una profunda y cuidadosa revisión de aquellas diferencias,
en términos de mineralogía del suelo, clima, tipos de cultivos y dinámica microbial, entre
los suelos que predominan en el trópico y aquellos que ocurren en la región templada. Lo
anterior ha sido posible al contar con los resultados originales de mi propia investigación,
aquellos que he adelantado con estudiantes de posgrado y pregrado y los innumerables
aprendizajes que obtengo de mis colegas cuyo aporte es gratamente reconocido.
El libro “Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico” incluye algunos apartes que
ilustran el muestreo de suelos, así como también algunos métodos de laboratorio que
pueden ser fácilmente replicados para evaluar, por ejemplo, el rol de alguna propiedad
química en la disponibilidad de algún nutriente. Sin embargo, el lector tiene que estar
consciente que este no es un libro de métodos, estos pueden consultarse en otros textos.
Como investigador he estado interesado en estudiar integralmente el control que ejer-
cen sobre la disponibilidad de nutrientes las interacciones entre la mineralogía del suelo
y los microorganismos de la rizósfera. Particularmente, me llama la atención integrar
holísticamente el uso de enmiendas orgánicas, fertilizantes e inóculos microbiales. Esta
aproximación ha resultado positiva tanto en investigación como en el manejo práctico
de suelos y cultivos. El considerar las interacciones entre componentes químicos y bio-
lógicos del suelo no es casualidad, sino parte de mi filosofía para establecer un manejo
integral del suelo.
Deseo expresar mis agradecimientos a varias personas que me han ayudado en la
revisión y digitación de este texto; inicialmente agradezco a Claudia Álvarez por la re-
visión de textos, la corrección de estilo y críticas sobre varios apartes el documento y
por la intensiva revisión final del documento; la elaboración del último capítulo sobre
Silicio fue elaborado conjuntamente con Claudia. Quiero también expresar mi gratitud a
Judith Martínez por la revisión del capítulo sobre nutrición vegetal; también agradezco
la revisión y sugerencias que hizo Juan David Suarez sobre el capítulo de diagnóstico de
la fertilidad del suelo y los capítulos sobre calcio, magnesio y potasio. Quiero darle mis
agradecimientos a Raúl Zapata, quien con sus revisiones a varios secciones del texto y su
11
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
12
Sobre al autor
13
Si, es el aliado verde
Capítulo 11
Introducción
El concepto de fertilidad del suelo es un tema que puede ser elusivo. Por un lado, es
importante reconocer que la Fertilidad del Suelo es una de las Ciencias del Suelo recono-
cida internacionalmente. Esta ciencia pretende estudiar la disponibilidad de nutrientes en
el suelo, detectar cual elemento puede ser limitante para un cultivo agrícola en particular
y establecer practicas de manejo del suelo para optimizar la productividad vegetal. Lo
anterior implica la integración de varias ciencias por ejemplo, la mineralogía del suelo,
la química del suelo, la microbiología del suelo, la física del suelo, la fisiología vege-
tal, entre otras. El uso inteligente de las herramientas que estas ciencias ofrecen permite
entender cómo funcionan los ciclos biogeoquímicos de los elementos en el sistema sue-
lo-agua-microorganismo-planta. Al definir si un suelo es fértil o infértil nos encontramos
con una serie compleja de variables químicas, físicas y biológicas que deben ser inter-
pretadas holísticamente, pero que tradicionalmente han sido propuestas separadamente
desde diferentes disciplinas. Para hacer más compleja la situación debemos considerar
que las plantas tienen diferentes requerimientos nutricionales y varían en su capacidad
para adaptarse a condiciones del suelo y del clima. Además, como se trata de obtener
beneficios económicos de la productividad vegetal, las prácticas de manejo del suelo son
observadas bajo la óptica de la relación costo-beneficio.
Desafortunadamente, a través de una visión reduccionista muchos perciben que la
Fertilidad del Suelo sólo consiste en el uso de fertilizantes y enmiendas orgánicas para
mejorar la productividad de un terreno. El peor escenario es que en muchos casos el uso
de estos materiales se realiza sin un criterio técnico. Por ejemplo, en muchos casos no se
considera el uso de los análisis de suelos como una herramienta esencial en la toma de de-
cisiones. Sin duda esta manera de abordar el manejo de suelos es riesgosa tanto ambiental
como económicamente. Por un lado, el uso excesivo y descontrolado de enmiendas y
fertilizantes se establece como una amenaza ya que puede, a largo plazo, deteriorar la
calidad ambiental del suelo, agua y aire.
Considero que tanto los fertilizantes de síntesis o los orgánicos de origen natural son
herramientas valiosas que debemos utilizar para mejorar la productividad vegetal en una
forma en que respetemos el ambiente. Cualquier tipo de estos materiales puede causar
un daño ambiental si no se emplean correctamente. Discrepo de algunas tendencias en la
agricultura que prohíben el uso de fertilizantes inorgánicos, a mi manera de ver es el uso
incorrecto de estos materiales lo que genera riesgo. Al mismo tiempo, considero que los
fertilizantes no son la única ni la primera alternativa a considerar; en el caso de que haya
disponibilidad y viabilidad para usar enmiendas orgánicas esto debe ser juiciosamente
evaluado. En cualquier caso las enmiendas orgánicas se deben usar correctamente, si es-
© N.W. Osorio. 2014. Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico. ISBN 978-958-44-9746-8.
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Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
tas son mal empleadas también hay riesgos de generar deterioro ambiental. No creo que
nos debamos imponer más limitaciones en el manejo de los suelos por encima de aquellas
que nos imponen la pobreza de nutrientes y la extrema acidez de muchos de los suelos
en el trópico.
En principio una juiciosa combinación de enmiendas orgánicas, fertilizantes e inócu-
los microbiales puede ser una elección más acertada. Para hacer eso es necesario conocer
bien el suelo que se pretende manejar. Esto implica integrar más conocimiento a nuestras
decisiones y menos apasionamiento por un tipo particular de agricultura.
Por otro lado, el estudio de la disponibilidad y el manejo de los nutrientes del sue-
lo históricamente se han soportado casi exclusivamente en la química de suelos. Esta
aproximación ha resultado ciertamente valiosa, pero incompleta dada la alta dinámica
de la población microbial del suelo y su impacto sobre la disponibilidad de nutrientes.
El asunto no se limita a usar microorganismos asumiendo que esto per se es bueno y su-
ficiente. La realidad es más compleja ya que es necesario conocer la funcionalidad y los
requerimientos ecológicos de los microorganismos en el suelo, de sus interacciones con
los minerales del suelo, la materia orgánica del suelo y otros organismos; de esta forma se
puede estimar la efectividad de un inóculo microbial sobre el desempeño vegetal.
Concebir el manejo de los nutrientes del suelo de una forma más integrada es cierta-
mente un reto mayor, pero necesario si se quiere mejorar la productividad vegetal y cuidar
la calidad ambiental. El camino a seguir es indudablemente la investigación de estos
puntos con el rigor científico requerido. Es necesario reconocer que las particularidades
de nuestros ambientes tropicales nos obligan a construir aproximaciones propias que sean
suficientemente validadas.
Por lo anterior, el objetivo de este documento es presentar de manera integrada el
funcionamiento del suelo a través de los ciclos biogeoquímicos de los nutrientes, resaltar
la interacción del componente químico y microbiológico del suelo, discutir el diagnós-
tico de la disponibilidad de nutrientes y las practicas de manejo efectivas para mejorar
la nutrición vegetal y la productividad agrícola en un marco respetuoso por el ambiente.
Espero que pueda apoyar el desarrollo académico de estudiantes de pregrado y posgrado
en el tema del manejo de nutrientes para las plantas. Así mismo, puede ser usado como un
texto de referencia por aquellos profesionales del sector agropecuario, forestal, y ambien-
tal que trabajen en la intervención o recuperación de ciclos biogeoquímicos en el suelo.
Como valor adicional, buena parte de la información presentada consiste en resulta-
dos de investigaciones que he generado al trabajar con varios colegas y estudiantes en
el estudio del manejo de la nutrición vegetal en suelos tropicales. Indudablemente cada
nuevo resultado arroja respuestas y nuevas preguntas, que permiten elaborar algunas pro-
puestas novedosas que se ponen a consideración del lector.
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Capítulo 22
Nutrición Vegetal
RESUMEN
Se pretende en este capítulo discutir sobre los principios de la nutrición vegetal. Se
hará relevancia en los aspectos generales que sirven para el propósito de este texto. La
nutrición vegetal es una área tan grande y compleja que hay libros dedicados a ésta (Mar-
schner, 1997; Glass, 1989) y revistas seriadas (p.e., Journal of Plant Nutrition; Soil Scien-
ce and Plant Nutrition). Los textos clásicos sobre nutrición vegetal escritos por ilustres
científicos como Hoagland (1948) y Epstein (1972) son una mirada clara al desarrollo de
esta área del conocimiento.
Inicialmente se presentan los nutrientes de las plantas, los criterios de esencialidad y
sus formas químicas aprovechables que son tomadas desde la solución del suelo. Es im-
portante discutir el mecanismo de movilidad del nutriente entre la interfase sólida-solu-
ción-raíz, esto podrá definir la manera de diagnosticar su disponibilidad para las plantas.
Una vez el nutriente esta en contacto con la superficie de la raíz puede tomar las rutas
simplástica o apoplástica para posteriormente ser absorbido por las células de la epider-
mis o del cortex. El fenómeno de absorción es discutido en función de la anatomía de la
raíz y en términos termodinámicos para estudiantes más avanzados. Una vez el nutriente
es absorbido se transporta a otros sitios de la planta para ejercer funciones especificas en
la estructura o el metabolismo vegetal.
El estado nutricional de una planta puede ser monitoreado a través del análisis foliar.
Si el contenido de un nutriente en las hojas se compara con rangos adecuados publicados
en la literatura especializada es posible diagnosticar si existe deficiencia, suficiencia o
exceso del mismo. Los síntomas visuales de deficiencia de nutrientes en las plantas son
discutidos.
© N.W. Osorio. 2014. Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico. ISBN 978-958-44-9746-8.
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Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
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N. W. Osorio
Por otro lado, el crecimiento vegetal y, por ende, la productividad agrícola dependen
de la disponibilidad de agua en el suelo. El agua se requiere como fuente directa de los
nutrientes H y O, y también como portador de otros nutrientes que lleva disueltos. Desa-
fortunadamente, la baja disponibilidad de agua es un serio limitante en la agricultura de
muchas regiones del mundo, particularmente en las regiones áridas y semiáridas. Más
aún, se han reportado que en países de trópico húmedo la disponibilidad de agua ha
disminuido como resultado de la deforestación indiscriminada, la erosión de los suelos
y la contaminación de fuentes de agua, y en algunas épocas del año hay además escasez.
Es una prioridad global proteger los recursos hídricos tan vitales para la agricultura y la
supervivencia de todas las formas de vida.
La disponibilidad de CO2 no ha sido tan estudiada como la de otros nutrientes, en
general, consideramos que hay suficiente en la atmósfera. De hecho el incremento de la
concentración de CO2 en la atmósfera en las últimas décadas genera preocupación por el
calentamiento global del planeta y los efectos ambientales que esto puede acarrear. Una
alternativa viable es incrementar el “secuestro del C” a través del establecimiento de más
vegetación forestal y aumentar el contenido y permanencia de la materia orgánica del sue-
lo. No obstante, se ha reportado que en la zona templada, particularmente en invierno, es
necesario inyectar CO2 en la atmósfera de los invernaderos. La baja temperatura del suelo
impide que haya una adecuada descomposición de la materia orgánica y, en consecuencia,
la disponibilidad de CO2 decrece.
La disponibilidad de los nutrientes diferentes a C, H y O se considera que es más
controlada por factores del suelo (pH, CIC, materia orgánica, etc.) y por tanto es el tema
central de la fertilidad del suelo y, por supuesto, de este libro.
CRITERIOS DE ESENCIALIDAD
Existen dos criterios fundamentales para considerar a un elemento esencial:
• Las plantas requieren del elemento para completar satisfactoriamente su ciclo de vida, es
decir, desde el estado de semilla hasta la producción de semillas viables para germinar.
• El elemento es esencial si hace parte de la estructura de cualquier constituyente de la
planta o si realiza una función dentro del metabolismo vegetal.
Estos criterios son válidos y suficientes para demostrar si un elemento es esencial.
Aunque los anteriores criterios son aceptados por los expertos en nutrición vegetal, algu-
nos autores han sugerido otros criterios, por ejemplo, que el elemento cumpla una función
directa sobre la planta, que sea irremplazable. Sin embargo, estos otros criterios no son
tan útiles para definir la esencialidad en todos los casos.
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Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Activadores de enzimas
Activador de ~60 enzimas. Esencial en síntesis de proteínas, responsable de la turgencia y apertura
K
de estomas
Activador de enzimas. Esencial para la permeabilidad de la membrana. Asociado con las pectinas
Ca
de la pared celular
Mg Activador de enzimas y ATP, componente de la clorofila
Mn Activador de enzimas, esencial en la fotólisis del agua
Zn Cofactor de varias enzimas (dehidrogenasas, aldolasa, fosfatasas, DNA y RNA polimerasa)
Ni Parte fundamental de la enzima ureasa
Agentes Redox
Fe Componente de citocromos, peroxidasa y ferredoxina, en los cuales es responsable de reacciones redox
Componente de la citocromo oxidasa (respiración) y plastocianina (fotosíntesis), superoxido
Cu
dismutasa (radicales O2-), fenol oxidasa (síntesis de lignina), y responsable de reacciones redox
Componente de la nitrato reductasa (reducción del NO3-) y de la nitrogenasa (reducción de N2 en
Mo
Rhizobios)
Otras funciones
Crecimiento de tubo polínico, estabilidad de la estructura de la pared celular por formación de
B
enlaces cis-diol con compuestos orgánicos.
Cl Osmosis, balance de cargas y fotólisis del agua
La clasificación en la Tabla 2.2 puede ser más útil que aquella que separa estos elemen-
tos en macronutrientes (C, H, O, N, P, K), nutrientes secundarios (Ca, Mg, S) y micronu-
trientes (Fe, Mn, Cu, Zn, B, Cl, Mo, Ni) de acuerdo a la cantidad en que son demandados
por las plantas (Tabla 2.1). Tal clasificación ha sido ampliamente usada, pero puede indu-
cir erróneamente a considerar unos elementos más importantes que otros. Este concepto
deber ser evitado pues las funciones que cumplen todos ellos son tan importantes que el
crecimiento y desarrollo vegetal podría fallar por la deficiencia total o parcial de alguno
de ellos. Muchos proyectos agrícolas han fracasado porque algún elemento (incluyendo
un “micronutriente”) no estaba en el suelo en cantidades suficientes para las plantas. Más
aún, de acuerdo a los requerimientos de las plantas el P debería estar en la categoría de los
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N. W. Osorio
llamados “secundarios”. Pero debido a que se deben aplicar altas cantidades de fertilizantes
fosfóricos a los suelos cultivados, este se ha considerado como un “macronutriente”.
El Ni2+ es el elemento nutritivo que más recientemente se incluyó en la lista de los
elementos esenciales. Las plantas de soya no fueron capaces de producir semillas viables
en ausencia de Ni2+. Al parecer la función de este elemento nutritivo está relacionada con
la actividad de la enzima ureasa. Las cantidad requerida por las plantas es tan baja que los
investigadores tuvieron que tomar medidas extremas para asegurar que los reactivos usa-
dos en las soluciones nutritivas estuvieran libres de Ni. Así mismo, las plantas tuvieron
que someterse a varios ciclos de crecimiento para disminuir la concentración de Ni2+ que
se mantenía en las semillas. Quizás la lista de elementos nutritivos crecerá en el futuro al
refinarse las técnicas experimentales.
ELEMENTOS BENÉFICOS
Existen otros elementos que si bien no cumplen con los criterios de esencialidad han
sido propuestos como elementos benéficos. La inclusión de ellos en el estudio de la nu-
trición vegetal se debe a que estos pueden estimular el crecimiento vegetal, reemplazar
parcialmente un elemento esencial, evitar la toxicidad de un elemento, influir favorable-
mente sobre la población microbiana del suelo, o de hecho comportarse como un elemen-
to esencial para un grupo de plantas pero no para la generalidad de ellas.
Un caso muy estudiado es el del sodio, presente en la solución del suelo como Na+, el
cual puede ser esencial para regular la turgencia en plantas halófilas y en la captación y
transporte de CO2 para la fotosíntesis de plantas C4.
El silicio, presente en la solución del suelo como ácido silícico (H4SiO4), es absorbido
en grandes cantidades por muchas plantas (10-150 g kg-1), particularmente gramíneas. Al
parecer, la presencia de Si aumenta la resistencia de las plantas al ataque de insectos-pla-
gas y enfermedades, además, mantiene erectas las plantas evitando su caída.
El cobalto es esencial para los animales (vitamina B12) pero no para las plantas, sin
embargo, es esencial para las bacterias fijadoras de N2 presentes en los nódulos de las
leguminosas.
El selenio evita la absorción excesiva de ión fosfato y evita así una potencial toxicidad.
El aluminio ha sido tradicionalmente considerado un elemento tóxico para las plan-
tas, aunque algunas de ellas parecen tolerarlo muy bien; se considera que en pequeñas
cantidades el Al puede favorecer el crecimiento de algunas plantas ya sea por evitar la
excesiva absorción de Ca, Mg y P, o por desfavorecer el crecimiento de microorganismos
fitopatógenos que atacan las raíces. En caso que el Al no estuviera presente en la solución
del suelo debido a un incremento del pH del suelo por encima de 5.5 por la aplicación
de cal, algunos fitopatógenos serían más agresivos, como sucede con Streptomyces sca-
bies causante de la “sarna de la papa”. Al parecer, la hortensia (Hydrangea macrophylla)
intensifica el color de sus flores (azul, rosado) al cambiar el pH. Aquellas variedades de
inflorescencia azul tienen colores más intensos si el suelo tiene un pH bajo (<5.0) y pre-
sencia de Al intercambiable, este color más intenso mejora la oferta de los productores de
esta planta ornamental. Por lo anterior, es común que quienes cultivan tales variedades
apliquen sulfato de aluminio al suelo o a las hojas.
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Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
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N. W. Osorio
Raíz
Activamente toma
nutrientes disueltos
FRACCION ORGANICA:
ANALOGÍA COMERCIAL:
Figura 2.1. Disponibilidad relativa de elementos nutritivos en diferentes fracciones del suelo. Adaptado de
Brady y Weil (1999).
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Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Una analogía con estos niveles de disponibilidad es lo que sucede con la disponibili-
dad de dinero (liquidez) y las inversiones que puede tener una persona (Figura 2.1). Por
ejemplo, el dinero en el bolsillo es inmediatamente disponible para ser usado. El dinero
que está en la cuenta de ahorros en el banco es disponible una vez se retire de allí, por
lo que podría decirse que es disponible. El dinero invertido en un C.D.T., en una acción
o en un bono podrá ser usado una vez expire el plazo de la inversión, para los efectos de
comparación se puede considerar lentamente disponible. Las inversiones en bienes raíces
(edificios, casas, etc.) se consideran en un plazo corto como no-disponibles, pues su con-
versión a dinero requiere más tiempo.
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N. W. Osorio
Flujo Masal
Ar/Ox
Difusión Intercepción
Baja
Alta
concentración
radical
Intercambiables concentración
Figura 2.2. Mecanismos de movilidad de nutrientes en la solución del suelo (Dibujo original N.W. Osorio).
Tabla 2.3. Rango de concentración de algunos nutrientes en la solución del suelo. Fuente: Barber (1995).
La difusión en la solución del suelo se presenta porque la raíz absorbe los nutrientes
y la concentración de estos disminuye alrededor de la raíz. La concentración de algunos
nutrientes en la solución del suelo que rodea la raíz tiende a ser cero, esta zona es llamada
“zona de agotamiento”. La raíz es un sumidero de nutrientes en el sistema. Por esta razón
se crea un gradiente de concentración entre la solución del suelo que está cerca de la arci-
lla (fuente de nutrientes) y la solución del suelo cerca de la raíz (sumidero). Este gradiente
ocasiona que el ión se mueva hacia la superficie de la raíz (Figura 2.2).
El flujo por difusión (Jd) del nutriente i desde la solución cerca de la arcilla (a) hasta la
solución del suelo cerca de la raíz (r), se da por la diferencia de concentración dC (entre
Cia y Cir) (mol m-3). La tasa de difusión se puede calcular con base en la primera ley de
Fick, así:
Jdi= DA(Cia-Cir)/dx
Donde,
D= coeficiente de difusión (m2/s).
A= área de difusión
Cia-Cir = gradiente de concentración en la distancia x (que separa a de r) (µmol cm-3)
25
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Sin embargo, la ley de Fick fue desarrollada para un medio uniforme (agua, aire) y el
suelo es bastante variable. La difusión de los nutrientes en el suelo está influenciada por
el volumen de suelo ocupado por agua, la tortuosidad de la ruta de difusión y por el efecto
que ejerce la fase sólida sobre la difusión de un elemento en dicha ruta. Por lo anterior,
es necesario estimar un coeficiente de difusión efectivo (De) que refleja lo que pasa en el
sistema suelo-planta. Nye y Tinker (1982) propusieron calcular De a partir de la siguiente
formula:
De= Dw θ f (dCL/dCs)
Donde,
Dw= coeficiente de difusión en agua
θ= contenido de humedad volumétrica del suelo
f= coeficiente de tortuosidad
dC/dCs= recíproco de la capacidad buffer del nutriente en cuestión (dCL cambio en la
concentración del nutriente i en la solución del suelo asociado con un cambio del nutrien-
te en la fase sólida, dCs).
De acuerdo a Barber (1995), en el suelo el movimiento lineal por difusión de un ión
de K+ y NO3- por día podría ser de 1.3 mm, mientras que un ión de H2PO4- podría moverse
sólo 0.04 mm. Esto explica la diferencia en movilidad relativa de nutrientes en el suelo, y
tendrá un impacto importante en la localización de los diferentes fertilizantes para obte-
ner de ellos una mayor efectividad.
No es sorprendente que la participación de un mecanismo en la movilidad de un nu-
triente cambie entre suelos dada la diversidad de composición mineralógica, cultivos y
condiciones ambientales. Por ejemplo, se ha reportado ampliamente que el K+ es un nu-
triente que se mueve principalmente por difusión (Tabla 2.4). Sin embargo, en suelos alta-
mente meteorizados (Oxisoles y Ultisoles) se ha encontrado que el mecanismo dominante
puede ser el flujo masal. Esto se debe a que en estos suelos predomina la arcilla caolinita,
la cual tiene una baja afinidad por K+ y este tiende a permanecer en la solución del suelo.
Por el contrario, en suelos menos evolucionados (Mollisoles, Vertisoles) existe una alta
afinidad por este nutriente por la arcilla vermiculita que predomina en estos suelos. En
otras palabras, en los suelos poco meteorizados el reservorio de K+ esta en la fase inter-
cambiable (fase sólida), mientras que en los suelos altamente meteorizados el reservorio
principal es la solución del suelo (fase líquida).
La intercepción radical es el otro mecanismo mediante el cual los nutrientes entran en
contacto con la superficie de la raíz. En este caso los nutrientes no se mueven hacia la raíz,
sino que ésta va hacia ellos (Figura 2.2). La proporción en que estos mecanismos partici-
pan en la movilidad de los nutrientes puede variar con la edad del cultivo. Por ejemplo,
Toro (1994) encontró que el mecanismo de difusión de N fue insignificante al inicio del
periodo de crecimiento (primeras 4 semanas) y más importante al final de éste. La con-
tribución de los mecanismos de movilidad de nutrientes en rosa se puede observar en la
Tabla 2.4. El flujo masal del K+ fue más relevante en la mitad del periodo de crecimiento.
La difusión del B (H3BO3) fue importante en las primeras dos semanas de crecimiento y
nula en el resto del tiempo.
26
N. W. Osorio
Tabla 2.4. Suministro relativo de nutrientes a la superficie de la raíz por los diferentes mecanismos.
ANATOMÍA DE LA RAÍZ
Una vez los nutrientes entran en contacto con la superficie de la raíz pueden ser ab-
sorbidos. La absorción es estrictamente la remoción de un soluto de un medio externo por
una célula. Es necesario aclarar que no toda la raíz es activa en la absorción de nutrientes.
En la punta de la raíz está el meristemo apical (1 mm de longitud) cuya función primor-
dial es la división celular y no la absorción de solutos (Figura 2.3). El meristemo esta
cubierto por un grupo de células llamada cofia o caliptra (cap cells en inglés) que lo prote-
gen. Estas células secretan sustancias mucilaginosas (mucigel) que actúan como lubrican-
te y reducen la fricción que se presenta cuando la punta de la raíz penetra a través de las
partículas del suelo. Eventualmente, las células de la caliptra se desprenden y mueren y
se constituyen, con el mucílago, en una fuente de nutrientes para los microorganismos del
suelo que rodean la raíz (rizosfera). Después del meristemo está la zona de elongación (1-
10 mm de longitud), en la cual las células experimentan un gran crecimiento longitudinal
pero no absorben nutrientes. Posteriormente, se halla la zona de maduración (1 a varios
cm) del tejido donde la diferenciación celular produce capas de células concéntricas lla-
madas epidermis, córtex y estela. En esta zona el tejido sí está habilitado para tomar los
nutrientes del suelo.
27
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Endodermis
Epidermis
Estela
Cortex
Pelo
Zona de radical
maduración
Rizosfera
Zona de (sombreado)
Elongación
Meristemo
Cofia ó
Caliptra
Figura 2.3. Diagrama de la punta de una raíz fina y la distribución longitudinal de las diferentes zonas (Dibujo
original N.W. Osorio).
Pelos radicales
Las células de la epidermis son más activas en la absorción de solutos que las otras
células de la raíz. Algunas células epidermales desarrollan proyecciones filamentosas
(0.1-1 mm de longitud) que reciben el nombre de pelos radicales. Estos pueden ser muy
abundantes en las raíces (hasta 1000 por cm2) y estar presentes en varios cm en la zona
de maduración (Figura 2.3 y 2.4), de esta manera aumentan la superficie absorbente de
la epidermis, lo cual es particularmente importante para aquellos nutrientes de difusión
limitada (p.e., P, Cu, Zn).
Se ha encontrado, por ejemplo, que las raíces con pelos radicales absorben 2-3 veces
más P que las raíces que no los presentan. La longitud y abundancia de los pelos radicales
varía entre especies vegetales y suelos. En suelos infértiles es común que las plantas pro-
duzcan raíces con pelos radicales más largos. Sin embargo, hay plantas que no producen
pelos radicales y, por ende, la captación de nutrientes de baja movilidad depende de la ha-
bilidad de la planta de establecer la asociación micorrizal y de producir ácidos orgánicos
que disuelven los minerales y aumentan la disponibilidad de algunos nutrientes.
Simplasto y Apoplasto
Los nutrientes absorbidos por las células epidermales son transportados a través del
cortex hasta la estela. El movimiento entre dos células adyacentes se hace por medio
de poros (plasmodesmos) que atraviesan las paredes celulares y permiten tener una
continuidad entre los citoplasmas celulares, dicha continuidad ha sido llamada simplasto
(Figura 2.5).
28
N. W. Osorio
Figura 2.4. Izquierda: Pelos radicales abundantes de plántulas (foto tomada por Jorge Sierra). Derecha: micelio
extraradical del hongo micorrizal Glomus fasciculatum en fragmentos (1 cm) de raíces de pasto ryegrass (foto
tomada por N.W. Osorio).
Hifas
extraradicales
Hifas Hifas
intraradicales extraradicales
Hifas
intraradicales
Vía
apoplástica
Vía
apoplástica
Vía
simplástica Vía
Hifa micorrizal
Vía
simplástica Vía
Hifa micorrizal
Epidermis
Epidermis
Pelo
radical Cortex Haces
Endodermis Periciclo
Pelo vasculares
radical Cortex Haces
Endodermis Periciclo
Figura 2.5. Corte transversal de la raíz. Se pueden apreciar las rutasvasculares
simplástica
(comunicación intracelular)
y apoplástica (comunicación extraceluar). En el lado derecho se ilustra la asociación micorrizal, en la cual las
hifas del hongo absorben, translocan y entregan nutrientes en el cortex (Dibujo original N.W. Osorio).
Por otro lado, la solución del suelo puede fluir libremente a través del espacio interce-
lular y los poros interconectados de las paredes celulares. Este espacio continuo es llama-
do apoplasto y los nutrientes pueden moverse a través de él hasta alcanzar la endodermis
(las células más internas del cortex) (Figura 2.5). Las células corticales, entonces, pueden
absorber los nutrientes de la solución del suelo desde el apoplasto. De esta manera, la
superficie absorbente de la raíz es muy grande pues incluiría las células epidermales y
corticales. La endodermis se constituye en una barrera para la ruta apoplástica, pues las
paredes celulares de ésta están rodeadas por suberina y lignina, que forman una banda im-
29
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
permeable a agua y solutos (banda de Caspari). El agua y los solutos disueltos no pueden
pasar del cortex a los haces vasculares de la estela y, por ende, deben entrar al citoplasma
de las células de la endodermis. Aunque las células del cortex absorben nutrientes, se cree
que las células de la epidermis son más activas en ello (particularmente los pelos radica-
les). Cuando la concentración de un nutriente alcanza valores de saturación, éste penetra
en la zona del apoplasto.
La primera capa de células después de la endodermis es el periciclo (Figura 2.5). Es-
tas células mantienen su potencial meristemático y producen raíces laterales que crecen
literalmente a través del cortex y la epidermis. Luego están las células de los tejidos vas-
culares, xilema y floema. Cuando estas células maduran se desarrolla una muerte celular
programada que consiste en el desmantelamiento activo de los componentes celulares. De
esta manera, el xilema se constituyen en la ruta por la cual se conduce agua y nutrientes
hasta el tallo. El floema transporta materiales elaborados desde la parte aérea (hojas)
hacia la raíz.
Micorriza
Las raíces de las plantas han desarrollado una asociación simbiótica con algunos hon-
gos del suelo, la cual recibe el nombre de micorriza (mico=hongo; rriza= raíz) (Figura
2.5). La planta le provee al hongo compuestos carbonáceos que éste es incapaz de obtener
por sí solo. Las hifas intra-radicales del hongo crecen entre (ectomicorriza) y en algunos
casos dentro (endomicorriza) de la células del córtex. Las hifas extra-radicales crecen en
el suelo y se constituyen en extensiones del sistema radical. El hongo capta eficientemen-
te nutrientes de la solución del suelo mucho más allá de la superficie de la raíz y luego
los transporta a través de sus hifas hasta las células corticales, donde los libera. Esta aso-
ciación es particularmente importante para la absorción de nutrientes de baja movilidad
(particularmente H2PO4-). En suelos con baja disponibilidad de éste nutriente algunas es-
pecies vegetales (yuca, café, leucaena, espárrago, entre otras) dependen de la asociación
micorrizal para su nutrición y crecimiento. Esto se discutirá ampliamente en el capítulo 4.
ABSORCIÓN DE NUTRIENTES
Pared celular
Para ser absorbidos por las células los nutrientes tienen que cruzar la pared celular,
ésta tiene un espesor de 1-3 µm. La pared esta compuesta por microfibrillas de celulosa
(9-25%) de 4-8 nm de grosor, hemicelulosa (25-50%), sustancias pécticas (10-35%) y
proteínas (10%). Estas últimas facilitan la elongación celular (extensinas) y participan
en el reconocimiento de moléculas extrañas (lectinas). Esta red de compuestos es muy
porosa y se encuentra inmersa en un medio acuoso. Los poros de la pared celular tienen
un diámetro de 3.5-5.2 nm, por los cuales fluye fácilmente el agua (radio de 0.3 nm), los
nutrientes de las plantas (Ca 0.96 nm; Mg 1.08 nm; K 0.53 nm; NH4 0.56 nm; Na 0.79
nm) y otros compuestos simples (glucosa 1.0 nm). Las proteínas y las sustancias pécticas
30
N. W. Osorio
tienen grupos carboxílicos disociados (R-COO-) que puede retener algunos iones como
Ca2+ que ayuda a mantener la integridad de la pared. También se ha reportado que el Al3+
puede ser retenido en la pared celular y evitar así su paso al citoplasma donde puede acu-
mularse y causar toxicidad. Como se mencionó, la continuidad formada por los poros in-
terconectados de las paredes de las células adyacentes de la epidermis y el córtex forman
el apoplasto y constituyen una ruta para el movimiento de nutrientes hasta la membrana
celular donde serán absorbidos.
Membrana celular
El paso de los nutrientes a través de la membrana es un proceso complejo que requiere
energía. Hay dos aspectos que no permiten que los nutrientes fluyan libremente al interior
de la célula. Primero, la membrana celular es impermeable al paso de solutos desde el ex-
terior (solución del suelo) al interior de la célula (citoplasma). Segundo, la concentración
de nutrientes en el citoplasma es mayor (10-1000 veces) que en la solución del suelo (Ta-
bla 2.5). Por lo anterior, el flujo espontáneo de los nutrientes desde la solución del suelo
hacia el interior de la célula es termodinámicamente imposible. Para que esto ocurra es
necesario invertir energía que permita la absorción de los nutrientes.
Tabla 2.5. Concentración de nutrientes en la solución del suelo y en el tejido radical. Fuente: Barber (1995) y
Glass (1989).
Para entender la absorción de los nutrientes es necesario conocer algunos aspectos bá-
sicos de la estructura de la membrana celular (Figura 2.6). Esta tiene un espesor de 7.5-10
nm y está compuesta por proteínas inmersas en una matriz fluida de lípidos. Cada lípido
tiene un extremo formado por un ácido graso de carácter hidrofóbico, mientras que el otro
extremo tiene glicerol que es hidrofílico. Las capas lipídicas están acopladas entre sí por
sus extremos hidrofóbicos, mientras que los extremos hidrofílicos están expuestos a cada
lado de la membrana. Fosfolípidos, glicolípidos y esteroles son los lípidos dominantes de
la membrana celular que permite el flujo de gases (O2, N2, NH3) desde el exterior, pero
impide la entrada o salida de solutos.
Las proteínas de la membrana celular se pueden clasificar en tres tipos: catalíticas,
canales de solutos y transportadores. Este conjunto de proteínas es llamado “proteí-
nas de transporte”. Existen otras proteínas en la membrana celular que se encuentran
unidas a cadenas de polisacáridos y que reciben el nombre de glico-proteínas. Su
31
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Bicapa de
Fosfolípidos
Proteína
Figura 2.6. Diagrama de la membrana celular, en la cual una doble capa de fosfolípidos actúa como matriz. Las
proteínas de la membrana están embebidas en la doble capa (Dibujo de N.W. Osorio).
32
N. W. Osorio
Ecuación de Nernst
La fuerza motriz que impulsa a un soluto n (nutriente) a moverse entre dos puntos (1
y 2) de una solución es el gradiente de potencial químico (Δµn), el cual es controlado por
la diferencia en la concentración entre ambos puntos:
Δµn = µn* + RT ln (C1/C2)
Donde,
µ*= potencial químico de n en el estado estándar
R= constante de la ecuación general de los gases (8.31 J K-1 mol-1)
T= temperatura absoluta (K)
Cuando C1 > C2, el soluto i se moverá desde el punto 1 hacia el punto 2.
La concentración de nutrientes en el citoplasma es mucho más alta que la de la solu-
ción del suelo, por lo anterior, los nutrientes no podrían ser absorbidos si sólo se considera
éste aspecto. Sin embargo, como la membrana celular se encuentra polarizada eléctrica-
mente se afecta fuertemente la energía libre de solutos cargados. En consecuencia, es
necesario incluir el potencial eléctrico (ψ) entre ambos lados de la membrana. Bajo tales
condiciones, la energía libre del ión n en solución está en función de sus características
intrínsecas, de su concentración en el medio y de las condiciones eléctricas donde se en-
cuentre. La sumatoria de estos es llamada potencial electroquímico ( µ ) :
Donde,
= potencial electroquímico de n en el estado estándar
z = carga eléctrica del ión (+1 para K+, -1 para Cl-)
F = constante de Faraday (96.5 J mol-1 mV-1)
Ψ = potencial eléctrico, medido en mV
La diferencia de potencial electroquímico entre el exterior (e) y el interior (i) de la
membrana, permite predecir la dirección del movimiento del ión n (nutriente):
(Exterior)
(Interior)
Luego,
33
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Esto quiere decir que se tiene un equilibrio entre ambos lados de la membrana, si la
diferencia de potencial eléctrico es de -118 mV; este valor compensaría la diferencia de
concentración de K+ entre la solución del suelo y el citoplasma. Si sólo se considera el
gradiente de potencial químico para el K+, su absorción no sería posible en términos ter-
modinámicos. Sin embargo, esto es contrarrestado con el gradiente eléctrico el cual define
la favorabilidad de la absorción del nutriente.
Observe que el último término puede ser reemplazado por zFEN, mientras que el tér-
mino ψ i -ψ e constituye la medición de la diferencia del potencial eléctrico ( E m ), en-
tonces la ecuación queda:
34
N. W. Osorio
Como la diferencia de potencial eléctrico medida Em (-150 mV) es menor que el valor
de EN (-118 mV), entonces el ión K+ fluye al interior del citoplasma.
Mecanismos de absorción
La activa expulsión de H+ que realizan las proteínas ATP-asas a expensas de la
hidrólisis del ATP es llamada transporte primario y permite que la membrana se pola-
rice. Una vez la membrana está polarizada los canales y los transportadores realizan
el paso de los nutrientes (y otros solutos) a través de la membrana (transporte secun-
dario).
El hecho de que el citoplasma sea más negativo favorece ampliamente la entrada de
cationes (Ca2+, Mg2+, K+, etc.) a través de sus respectivos canales o transportadores. Este
mecanismo es llamado uniporte o difusión facilitada (Figura 2.7).
El gradiente de potencial eléctrico no favorecerá la entrada de moléculas neutras
(H3BO3, H4SiO4, azúcares) y repelerá a los aniones (H2PO4-, Cl-, SO42-). La entrada de
estos al citoplasma se da por el gradiente de H+, el cual está 100 veces más concentrado
afuera que adentro del citoplasma. Este gradiente de pH favorecerá la reabsorción de
H+ pasiva a través de un canal o portador. Es importante que dichas proteínas permitan
el paso de H+ sólo si éste va acompañado de un anión y así ayudar a transportarlo al ci-
toplasma (Figura 2.7). Este es un ejemplo de cotransporte o simporte, se considera que
también hay transportadores específicos de aniones. También se han detectado trans-
portadores específicos de azucares y aminoácidos en la membrana celular que actúan
por cotransporte.
Se ha propuesto que una ATP-asa puede tener acoplados ambos transportes (primario
y secundario) acoplados. Esto es, que al expulsar un H+ sea capaz de transportar un catión
(p.e., K+) hacia el citoplasma, lo cual ha sido llamado antiporte (Figura 2.7).
35
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
H+ ---
ATP Citoplasma
(pH ~7)
1 ATP-asa
ADP+Pi H+
ATP
ATP-asa 4
ADP+Pi
2 K+
K+
K+ K+ ATP ADP+Pi
3 K+
H+
ATP-asa
5
H+ Aniones
Azucares
Aminoacidos
Figura 2.7. Mecanismos de absorción de nutrientes a través de la membrana celular. (1) Proteína catalítica
(ATP-asa) que expulsa protones al exterior (solución del suelo) a expensas de la hidrólisis de ATP y que actúa
como el transporte primario para inducir el gradiente electroquímico o fuerza motriz de la absorción de nu-
trientes. Absorción de K+ por uniporte a través de un (2) canal de solutos específico para K+ y (3) una proteína
transportadora de K+. (4) Mecanismo de antiporte en la cual la ATP-asa acopla simultáneamente la expulsión
de H+ y la absorción de K+ por la misma proteína. (5) Mecanismos de co-transporte o simporte en el cual el
retorno pasivo de H+ facilita la entrada de aniones y otros solutos no cargados. (Dibujo N.W. Osorio a partir de
Salisbury y Ross, 1994).
36
N. W. Osorio
ATP H+
H+ H+
Fitosideroforos
Quel (QUEL)
Suelo-Fe3+
Quel
Suelo-Fe3+
NADH
Quel-Fe3+
Red
Reductasa Quel-Fe3+ Red
Quel-Fe2+
Quel
Fe3+ Red
Fe2+ Fe2+
Figura 2.8. Mecanismos de absorción de Fe. Izquierda: reducción de Fe3+ quelatado y absorción de Fe2+ encon-
trado en dicotiledóneas. Derecha: liberación de fitosideróforos que complejan Fe3+, favorecen su movilidad en
la solución del suelo y su posterior absorción. Tomado de Kochian (1991).
Cinéticas de transporte
La especificidad en la absorción de nutrientes fue detectada hace mucho tiempo por
los trabajos pioneros que realizó Emanuel Epstein en la Universidad de California en la
década de 1950´s y 1960´s. Epstein utilizó la técnica de la raíces escindidas (cortadas)
las cuales mantienen su capacidad para absorber nutrientes a pesar de ser removidas de
la planta. Al comparar la velocidad de absorción de K+ en función de la concentración
de éste en la solución nutritiva (0-0.5 mM), encontró que la cinética de la absorción era
comparable con la cinética de la actividad enzimática. Más aún, el modelo de Michae-
lis-Menten desarrollado para estudiar actividad enzimática podía explicar la velocidad de
absorción de K+. Esto sugería que quizá existía un transportador proteínico en la mem-
brana que de alguna forma se acoplaba con el ión y le permitía su ingreso al citoplasma.
Así mismo, la selectividad del transportador se podría explicar a través de la existencia
de un sitio activo en el cual se acoplaba el K+ (y otros iones similares Rb+) pero no Na+,
tal como una enzima tiene un sito definido en el cual se acopla con el sustrato específico.
En la medida en que aumenta la concentración del nutriente (C) en la solución la velo-
cidad (v) de absorción incrementa hasta alcanzar un valor máximo (Vmax), a partir de esta
concentración la velocidad se nivela (Figura 2.9). En este modelo se emplea la variable
Km (constante de Michaelis-Menten) que permite calcular la concentración a la cual se
presenta la mitad de la velocidad máxima de absorción. El valor de Km es ampliamente
utilizado pues permite hacer una inferencia de la absorción a una concentración similar a
la que se podría esperar en la solución del suelo, ya que Vmax se obtiene a concentraciones
altas. Así mismo, Km se ha utilizado para indicar la afinidad entre la proteína transportado-
ra y el nutriente en cuestión. Un valor de Km bajo sugiere una alta afinidad por el nutriente
37
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
y quizá una mayor capacidad para absorberlo aún a bajas concentraciones. Por tal razón,
Km es llamada también constante de afinidad.
V C
v = max
Km + C
Inicialmente la investigación de Epstein y colaboradores se concentró en soluciones
diluidas (< 1 mM) similares a las observadas en la solución del suelo. Sin embargo, los
estudios subsecuentes que también inició Epstein se realizaron a concentraciones más
altas (1-50 mM) propias de suelos muy salinos o altamente fertilizados. Se encontró que
a tales concentraciones existe otro comportamiento diferente y que la cinética tiene varias
fases. A bajas concentraciones existe un mecanismo de alta afinidad entre la proteína
transportadora y el nutriente y la absorción es activa. Mientras que, a altas concentracio-
nes el mecanismo de absorción es pasivo y hay una baja afinidad entre el transportador y
el nutriente. Al parecer, el mecanismo de absorción a tan altas concentraciones sucede a
través de canales de iones que permite el paso de éstos hacia el interior de la célula. Estos
canales son específicos para un nutriente y se abren por el gradiente electroquímico que
existe entre ambos lados de la membrana como se explicó anteriormente.
Barber (1995) expresa la velocidad de absorción en términos del influjo neto del nu-
triente, ya que una pequeña porción de lo absorbido puede salir a la solución externa.
Además ha incluido en sus estudios el valor Cmin, el cual representa la concentración del
nutriente a la cual el influjo neto es cero (influjo=eflujo). El valor de Cmin es la concen-
tración de un nutriente en la solución a partir de la cual la raíz lo absorbe efectivamente;
puede considerarse como el límite inferior de detección de las proteínas transportadoras
por un nutriente dado. En este caso se considera el influjo máximo (Imax) equivalente a la
velocidad máxima (Tabla 2.6).
Vmax
10
g -1 hg -1h) )
-1 -1
8
K+ (umol( umol
6
v de absorción 42 K+
4
42
v de absorción
2 Km
0
0 0.1 0.2 0.3 0.4 0.5 0.6
Concentración externa de 42
KCl (mM )
Figura 2.9. Cinética de absorción de 42K+ por raíces de maíz en función de la concentración de KCl en solución.
Fuente: Glass (1989).
38
N. W. Osorio
Tabla 2.6. Valores de las cinéticas de absorción de nutrientes por especies de interés agronómico. Fuente: Barber
(1995).
Imax Km Cmin
Especie vegetal Nutriente (µmol cm-2 s-1) (µmol L-1) (µmol L-1)
Maíz NO3- 10 10 4
H2PO4- 4 3 2
K+ 40 16 1
Soya H2PO4- 0.8 2 0.1
Trigo H2PO4- 1.4 6 -
K+ 7 7 -
Arroz NH4+ 62 3 3
Análisis foliar
Es posible diagnosticar el estado nutricional de una planta a través de la concentra-
ción de los diferentes nutrientes en las hojas. Esta herramienta permite hacer monito-
reos no-destructivos de la planta y determinar la concentración de nutrientes en hojas o
porciones de éstas. Las hojas o porciones de hojas que se muestrean normalmente están
ubicadas en el tercio superior de la planta o de una rama productiva. Las hojas deben
ser jóvenes pero completamente desarrolladas, libres de plagas y enfermedades y sin
residuos de pesticidas o fertilizantes foliares. Existe una relación muy estrecha entre la
concentración de nutrientes en el tejido vegetal y el crecimiento o rendimiento de las
plantas cultivadas (Figura 2.10). Se pueden detectar diferentes rangos de concentración:
deficiencia, suficiencia y toxicidad. Dentro del rango de deficiencia se pueden tener dos
situaciones: (i) deficiencia comprobada en la que se manifiestan síntomas visuales y (ii)
deficiencia sin síntomas llamada “hambre escondida”. También hay una región particular
en la parte inicial de la curva llamada “efecto Steejnberg”, cuando hay una deficiencia
extrema de un nutriente, la aplicación de éste nutriente aumenta el crecimiento vegetal
pero paradójicamente la concentración del nutriente en el tejido es menor, esto es debido
a un efecto de dilución (Figura 2.10).
El intervalo de la suficiencia puede ser relativamente amplio para los macronutrientes
(N, P, K, Ca, Mg, S) o muy estrecho para los micronutrientes (Fe, Mn, Cu, Zn, B). Una
vez se alcanza el máximo crecimiento o rendimiento no hay más incremento a pesar del
aumento en la concentración de un nutriente dado. Algunos autores llaman esta situación
“consumo de lujo”. El aumento innecesario de la concentración de nutrientes en las hojas
sin un beneficio en el crecimiento vegetal o sobre el rendimiento del cultivo es oneroso y
reduce la relación costo/beneficio. Por tal razón se ha establecido el concepto del “nivel
crítico”, el cual indica la concentración foliar que permite obtener un rendimiento rela-
tivamente alto (~85-90%). Por debajo de este nivel se tiene el rango de deficiencia y se
requiere aplicar el elemento vía fertilización. Por encima del nivel crítico la cantidad a
aplicar es muy baja o nula, pues la probabilidad de respuesta a la aplicación es muy baja.
39
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
100
90
Hambre
escondida
Rendimiento (%)
Crecimiento o
Efecto
Steejnberg
Nivel crítico
0
Deficiencia Suficiencia Toxicidad
Concentración foliar
Figura
Figura 2.10. 2.10. Concentración
Concentración foliar defoliar de un nutriente
un nutriente y susobre
y su efecto efecto sobre el crecimiento
el crecimiento o rendimiento
o rendimiento vegetal. Fuente:
vegetal.
modificado Fuente:
a partir modificado
de Havlin partir de Havlin et al. (1999).
et al. a(1999).
40
N. W. Osorio
41
Tabla 2.7. Concentración foliar adecuada de nutrientes para diferentes cultivos tropicales. Fuente: 1 Malavolta, (1994); 2Soil & Plant Laboratory, CA, USA; 3Department of
Tropical Plant and Soil Sciences, U. Hawai’i, HI, USA. 4 Laboratorio Dr. Calderón.
42
1ª hoja madura desde la punta de ramas al
Soya1 4.0-5.0 0.25-0.50 1.7-2.5 0.4-2.0 0.3-1.0 0.25-0.5 21-55 10-30 50-350 20-100 1-5 20-50
inicio floración
Pecíolo de 4ª hoja desde la punta/ 35-45
Papa1 3.0-4.5 0.35-0.50 3.5-5.0 1.0-2.0 0.5-0.75 0.25-0.5 20-50 - 70-150 40-300 0.1-1.5 15-30
días después de emergencia
Caña de Hoja tercio medio a los 4 meses después
1.9-2.2 0.18-0.24 1.1-1.5 0.5-1.0 0.2-0.3 0.2-0.3 15-50 8-10 80-500 50-250 0.1-0.3 25-50
azúcar1 de brotación
0.75- 1ª hoja recién madura a los 3-4 meses de
Yuca1 5.1-5.8 0.30-0.50 1.3-2.0 0.3-0.35 0.26-0.3 30-60 6-10 120-140 50-120 1.0-3.0 30-60
0.85 edad
Palma Foliolos medianos de hoja 17
2.5-30 0.15-0.21 1.0-1.5 0.5-0.7 0.24-0.3 0.2-0.23 25-30 10-35 - 150-200 0.5-1.0 15-20
africana1 Al inicio de la estación seca
6-8 hojas/árbol, alrededor de la copa en
Aguacate 1.6-2.0 0.08-0.25 0.75-2.0 1.0-3.0 0.25-0.8 0.2-0.6 50-100 5-50 50-200 30-200 0.05-1.0 30-150 ramas jóvenes que no estén en producción
(1.5-2 m altura)
3ª hoja desde la punta, lamina central
Banano1 2.7-3.6 0.16-0.27 3.2-5.4 0.6-1.2 0.27-0.6 0.16-0.3 10-25 6-30 80-360 200-1800 1.5-3.0 20-50 cerca de nervadura cuando las primeras
manos son visibles
4ª-5ª hoja debajo de la punta sobre la cual
Clavel2 3.3-4.8 0.2-0.4 2.5-3.5 1.0-2.0 0.22-0.4 - 30-100 4-20 50-150 40-300 1-5 25-75
no hay botón floral visible
Tabla 2.7. Concentración foliar adecuada de nutrientes para diferentes cultivos tropicales (continuación).
Cultivo N P K Ca Mg S B Cu Fe Mn Mo Zn Hoja y época
_______________________ %____________________ _____________________µg g-1__________________
4ª -5ª hoja completamente expandida
Crisantemo2 4.5-5.5 0.3-0.6 4.0-6.5 1.0-2.0 0.3-0.6 0.3-0.7 35-80 8-20 100-500 80-300 200-250 20-80 debajo de la punta / Quinta semana de
crecimiento
Hojas maduras jóvenes completamente
Solidaster2 3.5-4.5 0.3-0.5 4.0-6.0 1.0-2.0 0.25-0.45 - 30-60 10-20 100-200 80-150 - 30-50
extendidas
2 Hojas maduras jóvenes completamente
Gérbera 3.0-4.0 0.2-0.3 2.2-3.2 1.0-1.4 0.17-0.25 - 30-50 3-7 100-250 75-375 - 10-50
extendidas
2
Bouvardia 4.0-5.0 0.35-0.7 2.0-3.0 2.0-2.5 0.4-0.6 - 30-70 10-30 100-200 700-1100 - 30-100 Hojas maduras del tallo vegetativo
Hojas de la mitad del tallo que no
Alstroemeria2 3.8-5.6 0.3-0.7 3.5-5.0 1.0-2.0 0.3-0.6 - 13-75 5-20 100-300 50-90 - 35-85
muestren botones florales
Hojas de la parte superior del tallo-rama
Rosa2 2.8-4.4 0.2-0.3 1.8-2.6 0.8-1.5 0.2-0.35 0.16-0.21 30-60 5-15 75-150 30-250 - 15-50 con botones florales que justo empiecen
a mostrar color
Hojas maduras jóvenes completamente
Statice anual2 3.5-6.0 0.3-0.7 3.5-5.0 0.8-1.5 0.7-0.18 30-80 10-30 100-400 100-500 - 100-200
extendidas
43
Hortensia4 3.0-5.5 0.24-0.7 2.2-5.0 0.6-1.8 0.22-0.5 0.2-0.7 20-50 6-30 50-300 50-300 20-150
4
Callas 2.7-4.0 0.2-0.5 3.5-4.5 0.6-1.8 0.2-0.45 0.2-0.6 20-50 6-24 50-300 50-300 20-100
3 1 3r·4o par de hojas en ramas productivas,
Café 2.5-2.8 0.2-0.4 3.0-3.5 1.0-2.0 0.4-0.12 0.3-0.8 20-50 4-10 25-100 20-150 0.1-0.15 15-40
ramas productivas a media altura
Pasto 0.25- Toda la parte aérea simulando altura de
2.5-3.0 0.2-0.3 2.0-3.0 0.25-0.4 0.2-0.3 10-25 10-25 75-300 50-300 0.1-1.01 25-150
bermuda3 0.4 corte
0.15- Toda la parte aérea simulando altura de
Pasto kikuyo3 2.5-4.0 0.4-0.6 4.0-5.0 0.3-0.5 0.25-0.5 23-50 7-25 50-200 25-150 0.1-1.01 25-150
0.23 corte
0.20-
Pepino3 3.0-4.5 0.25-0.7 3.0-5.0 0.4-0.6 4-12 25-100 5-20 100-200 40-250 - 20-50
0.30
3 0.20-
Repollo 3.5-4.0 0.4-0.6 4.5-7.5 0.3-0.7 0.5-0.1 60-100 5-25 50-200 25-200 - 20-200
0.30
0.20-
Lechuga3 3.5-4.0 0.4-0.6 4.5-7.5 0.3-0.7 0.5-0.1 60-100 5-25 50-200 25-200 0.08-0.141 20-200 Hojas jóvenes completamente maduras
0.25
Macadamia3 1.5-2.5 0.07-0.1 0.5-1.5 0.5-1.0 0.08-0.15 0.15-0.3 40-80 5-10 30-300 30-1000 - 15-50
Papaya3 2.6-4.0 0.2-0.4 3.0-5.0 0.4-0.8 0.25-0.8 0.2-0.8 10-50 6-25 80-200 200-1000 - 2-200
Tomate3 2.6-4.0 0.25-0.5 15-30 0.3-0.8 0.3-0.8 0.16-0.5 10-25 6-20 50-250 35-200 0.3-0.51 35-100
N. W. Osorio
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Como se mencionó anteriormente, los nutrientes tiene una movilidad relativa dentro
de la planta, y esto determinará el sitio en que aparecen los síntomas. Para nutrientes
altamente móviles hacia los sitios de crecimiento (N, P, K, Mg), los síntomas aparecerán
en las hojas más viejas (tercio inferior de la planta). Para los nutrientes de baja movilidad
(Ca, Fe, Mn, Cu, Zn, B) los síntomas aparecerán en las hojas jóvenes, cerca de los sitios
de crecimiento (tercio superior y puntas de ramas). Como la movilidad del S es interme-
dia, los síntomas aparecerán en el tercio medio de la planta. La aparición de los síntomas
sigue un patrón que se repite en muchas plantas, pero es necesario ser cuidadoso con este
aspecto (Tabla 2.8).
Tabla 2.8. Síntomas visuales de deficiencia predominantes.
Parte afectada Síntoma predominante Deficiencia Observaciones
Generalizada Fe Color blanco; pH >6.5, exceso de P
Clorosis
Intervenal Mn, Cu, Zn pH >6.5, exceso de P
Más intenso en sequía, pH >
Hojas 7.5, muerte de meristemos, alta
B
Deformaciones asimétricas ramificación, hojas gruesas, venas
Tercio superior suberizadas (corchosas)
(hojas jóvenes)
Hojas angostas Zn, Mo Mo: pH <5.0
Entrenudos cortos Ca, Cu, Zn
Cu: muerte descendente, plantas
Necrosis Ca, Cu pequeñas
Ca: alta ramificación, frutos rajados
Avanza a hojas jóvenes muy
Tercio medio Clorosis Generalizada S
rápidamente
Plantas pequeñas, desarrollo
Generalizada N
retrasado
Intervenal Mg pH < 5.0, exceso de K
Clorosis
Tercio inferior Rápida necrosis. Mayor
Marginal (punta
(hojas viejas) K susceptibilidad a plagas y
y bordes)
enfermedades y deshidratación
Plantas muy pequeñas, desarrollo
Hojas oscuras/
P muy retrasado; pobre crecimiento
Manchas púrpuras
radical; pH <5.5
44
N. W. Osorio
Hoja sana de roble -N: hoja vieja, clorosis -P: hoja vieja, necrosis
generalizada en la punta, hoja
pequeña.
-K: hoja vieja, necrosis -Mg: hoja vieja, foliolo -S: hoja intermedia,
discontinua en punta y mal formado, color malformada,
bordes rojizo generalizado. asimétrica.
45
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
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In: Silva F (ed.) Fertilidad de Suelos. Diagnóstico y Control. Sociedad Colombiana de
la Ciencia del Suelo, Bogotá, 99-112 pp.
46
Capítulo 33
Propiedades Físicoquímicas del Suelo
RESUMEN
El suelo es un sistema altamente complejo que está compuesto por minerales en dife-
rentes estados de meteorización y materiales orgánicos en diferentes estados de descom-
posición. Con ambos tipos de materiales en el suelo se presenta una síntesis de nuevos
compuestos que dan como resultado la formación de la fracción arcillosa (arcilla y óxi-
dos) y del humus del suelo. Estos materiales tienen propiedades coloidales y presentan
cargas eléctricas en sus superficies, lo cual les permiten retener iones de la solución en
forma intercambiable evitando así su perdida por lixiviación. La carga puede ser constan-
te o variable (dependiente del pH). La combinación de ambas superficies es denominada
la fase intercambiable. En esta fase se encuentra la reserva de nutrientes que son dispo-
nibles para las plantas y los microorganismos del suelo. En buena parte, la fertilidad del
suelo depende de la capacidad de éste de retener iones en esta fase intercambiable. Así
mismo, las superficies de ambos definen parte de la capacidad buffer del pH del suelo.
Otras propiedades físicas del suelo dependen de la forma en que estos coloides se asocian
y forman agregados estables, lo que a su vez promueve una buena distribución de poros,
la retención de agua y la aireación del suelo.
© N.W. Osorio. 2014. Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico. ISBN 978-958-44-9746-8.
47
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Horizonte A
Horizonte B1
Horizonte B2
Horizonte C
Roca
Horizontes
El horizonte C está constituido por el material parental que originó el suelo. En algu-
nos casos está compuesto por fragmentos de roca meteorizada envueltos en una matriz
arcillosa o por partículas más finas cuando proviene de sedimentos (aluviales, eólicos).
48
N. W. Osorio
49
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
humedad. Entre los gases del suelo se destacan el N2, O2 y CO2, entre muchos otros, los
cuales se intercambian fácilmente con aquellos de la atmosfera. Cuando el suelo esta sa-
turado de agua otros gases cobran gran relevancia CH4, H2S, N2O, entre otros.
Raíz fina
Arena
Arcilla
Materia Limo
orgánica
Arena
Agregado Macroporo Materia
(aire, agua) orgánica Arcillas
Limo
Solución
del suelo
Figura 3.2. Las partículas finas del suelo (arena, limo, arcilla, materia orgánica) se unen para formar agregados.
Entre los agregados están los macroporos y dentro de los agregados están los microporos.
50
N. W. Osorio
Arcillosa
Arcillo
limosa
Arcillo
arenosa Franco Franco arcillo
arcillosa limosa
Franco arcillo arenosa
Franca
Franco Franco
arenosa limosa
Arenosa
Arenosa Franca
Limosa
100 90 80 70 60 50 40 30 20 10 0
Arena (%)
Figura 3.3. Triangulo textural y las clases texturales del suelo. Fuente: adaptado de Brady y Weil (1999).
Tabla 3.1. Propiedades del suelo asociadas a las partículas finas del suelo. Fuente: adaptado de Brady y Weil
(1999).
51
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
H4SiO4) y orgánicas (ácidos orgánicos, azúcares, etc.), gases disueltos (CO2, O2) entre
otras. Por lo anterior, es más preciso hablar de solución del suelo. Los iones disueltos
pueden ser absorbidos por las raíces de las plantas o por microorganismos del suelo.
Cuando los nutrientes están en la solución del suelo se consideran bio-disponibles y su
concentración es un índice de disponibilidad para las plantas.
Disponibilidad de nutrientes
La disponibilidad de un nutriente en el suelo está gobernada por las interacciones
de éste con las distintas fases del suelo (sólida, líquida, gaseosa) y con la población mi-
crobiana del mismo. Las plantas toman los nutrientes exclusivamente de la solución del
suelo y para que la raíz absorba los nutrientes éstos deben encontrarse en una forma
química soluble, en la gran mayoría de los casos éstas son formas iónicas (NO3-, NH4+,
H2PO4-, Ca2+, K+, etc.) aunque pueden estar en forma molecular (H3BO3 y H4SiO4). Para
un nutriente dado, existe un equilibrio físico-químico entre la solución del suelo, la fase
de intercambio y la fase sólida precipitada (principalmente compuestos no-cristalinos).
Este equilibrio permite que un nutriente pueda “desplazarse” entre la solución del suelo y
la fase de intercambio, o entre los sólidos precipitados y la solución del suelo (Figura 3.4).
Producto
Planta
Materia orgánica y
Fertilizante Biomasa microbial
Solución
del suelo
Complejo de
Fase sólida
intercambio
-mineral-
Lixiviación
Erosión
Figura 3.4. Diferentes fases del suelo entre los cuales un nutriente puede desplazarse.
Una vez que un ión (nutriente) es absorbido por las raíces de la planta su concentra-
ción en la solución del suelo disminuye, esto promueve que los iones que están retenidos
en la superficie de las arcillas se desplacen a la solución del suelo. Así mismo, esto induce
a que los compuestos precipitados en el suelo se disuelvan para liberar iones a la solución
del suelo.
52
N. W. Osorio
Por otro lado, luego de una aplicación alta de un fertilizante soluble la concentración
de los iones que se aportan aumenta en la solución del suelo hasta alcanzar una concen-
tración de equilibrio en la solución. Es posible que los iones liberados se precipiten con
otros para formar compuestos insolubles o se adsorban sobre la superficie de las arcillas
y/o de los óxidos e hidróxidos. Es necesario aclarar que los compuestos que se precipitan
se consideran no-cristalinos (amorfos), pero con el paso del tiempo pueden cristalizarse
y, consecuentemente, reducir aún más su solubilidad. De la misma manera, la fuerza de
retención de los minerales de la fracción arcilla puede cambiar con el tiempo, pasando de
una retención débil de tipo electrostático a una retención más fuerte de un carácter más
específico que conlleva a la formación de enlaces más estables y, por ende, el paso de
éste ión así adsorbido a la solución del suelo será más difícil. El tipo de compuesto que se
precipita y la intensidad de la adsorción varían entre suelos y depende de factores como
el pH, el tipo y la cantidad de arcilla.
Los nutrientes también pueden estar en la materia orgánica y en la biomasa microbial
del suelo y eventualmente pueden pasar a la solución del suelo a través de un proceso de
descomposición enzimática que realizan los microorganismos. Evaluar la disponibilidad
estas fracciones bioorgánicas implica la realización de determinaciones bioquímicas e
incubaciones que también permiten diagnosticar la fertilidad del suelo.
53
Suelo
Fracción orgánica Fracción mineral Aire del suelo Solución del suelo
54
proteínas, etc.) húmico Óxidos e Hidróxidos orgánicos, azucares , etc.
Aluminosilicatos
de Fe y Al (cristalinos)
Recalitrante Acido
(liginina, fúlvico Hematita
polifenoles) Cristalinos No-Cristalinos
Humina
Clorita Alofana Goetita
Vermiculita
Imogolita
Gibsita
Montmorillonita
Caolinita
COMPOSICIÓN MINERALÓGICA
Los minerales primarios que hacen parte del material parental del suelo se pueden for-
mar a partir del enfriamiento/solidificación del magma. En el magma se puede encontrar
una mezcla de elementos (Tabla 3.3, corteza terrestre) y al solidificarse, estos se organi-
zan para formar minerales. Como es de esperarse, los minerales que se forman son ricos
en O, Si y Al, y tienen Fe, Ca, Mg, K y Na en menores proporciones. El tipo y forma de
mineral que se produce está determinado por la composición elemental y los enlaces que
unen estos elementos. Estos minerales primarios contienen elementos nutritivos dentro de
su estructura, pero dada su insolubilidad y estabilidad química, estos no están disponibles
para ser utilizados por las plantas.
ALUMINOSILICATOS
Dentro de los minerales del suelo, el Si4+ normalmente forma cuatro enlaces con
oxígenos (SiO4-) y así genera estructuras geométricas en forma de tetraedros (Figura
55
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
3.6). Por su parte, el Al3+ establece seis enlaces con oxígenos formando así estructuras
octaedrales.
Tabla 3.2. Contenido elemental en la litosfera y en los suelos. Fuente: Lindsay (2001).
Contenido en la Contenido en los suelos Promedio en los suelos
Elemento
litosfera (mg kg-1) (mg kg-1) (mg kg-1)
Al 81000 10000 - 300000 71000
B 10 2 - 100 10
C 950 - 20000
Ca 36000 7000 - 500000 13700
Cd 0.2 0.01 – 0.7 0.06
Cl 500 20 - 900 100
Co 40 1 - 40 8
Cr 200 1 - 1000 100
Cu 70 2 - 100 30
F 625 10 - 4000 200
Fe 51000 7000 - 550000 38000
Hg 0.1 0.01 – 0.3 0.03
K 26000 400 - 30000 8300
Li 65 5 - 200 20
Mg 21000 600 - 6000 5000
Mn 900 20 - 3000 600
Mo 2.3 0.2 - 5 2
N - 200 - 4000 1400
Na 28000 750 - 7500 6300
Ni 100 5 - 500 40
O 465000 - 490000
P 1200 200 - 5000 600
Pb 16 2 - 200 10
S 600 30 - 10000 700
Se 0.09 0.1 - 2 0.3
Si 276000 230000 - 350000 320000
Ti 6000 1000 - 10000 4000
Zn 80 10 - 300 50
Tabla 3.3. Composición de la corteza terrestre y del horizonte A de algunos suelos. Fuente: Barber (1995).
Mollisol Aridisol Ultisol Oxisol Corteza terrestre
Elemento
%
Si 33.96 31.53 27.27 9.26 27.62
Fe 2.20 3.71 4.46 10.91 4.77
Al 6.57 7.87 10.96 20.27 8.32
Mn 0.08 0.08 0.05 0.20 0.09
Ca 0.56 1.46 Trazas 0.18 3.64
Mg 0.49 0.92 0.35 0.30 2.08
K 1.86 2.27 1.83 0.12 2.59
Na 1.01 1.28 0.33 0.17 2.75
P 0.05 0.10 0.04 0.14 0.13
S 0.05 0.04 0.03 0.10 0.06
N 0.17 0.03 0.08 - -
56
N. W. Osorio
O
I
Si
I
O
I
Al O
I I
OH Si
I
O Espacio
O I
interlaminar
I Al
Si I
I OH
O
I
Al
Espacio
O interlaminar
I I
OH Si
I
O
Figura 3.7. Estructura
I
laminar de un filosilicato del tipo 1:1. A la izquierda la secuencia vertical de elementos, a
la derecha unaAlrepresentación del frente de la lámina.
I
OH
57
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Tabla 3.4. Grupos de aluminosilicatos, composición y minerales representativos. Fuente: Brady y Weil (1999).
Al formarse el mineral es posible que haya una alta concentración de Al3+ y en los
tetraedros se presente una sustitución de Si4+ por Al3+. Igualmente, en los octaedros se
presentan substituciones de Al3+ por Mg2+ ó Fe2+. Estas sustituciones son posibles debido
al tamaño relativamente similar que tienen estos iones entre sí. Debido a que la carga
del ión reemplazante es inferior a la del ión reemplazado, estas sustituciones isomórficas
58
N. W. Osorio
O
I
Si
I
O
I
Al
I
O
I
Si
I
O
Espacio
interlaminar
O
I
Si
I
O
I
Al
I
O
I
Si
I
O
Figura 3.8. Estructura laminar de un filosilicato del tipo 2:1. A la izquierda la secuencia vertical de elementos, a
la derecha una representación del frente de la lámina.
Micas y Vermiculita
Las micas son filosilicatos del tipo 2:1, comunes en la fracciones arena y limo de mu-
chos suelos. La mica-fina meteorizada y la vermiculita se encuentran en la fracción arcilla
del suelo. La estructura idealizada de una mica sin substitución isomórfica se representa
así: Si4Al2O10(OH)2. El Si4 representa los tetraedros, mientras que el Al2 representa los
octaedros. La carga neta de este mineral es cero ya que existe un número igual de cargas
positivas y de cargas negativas:
4(4+) + 2(3+) + 10(-2) + 2(-1) = 22-22 = 0
Para la muscovita la formula es K[(AlSi3)Al2O10(OH)2], en este caso hay una substitu-
ción isomórfica de un Si4+ por un Al3+ en los tetraedros. Esto crea una carga neta negativa
(-) que es balanceada por un catión de K+ ubicado en el espacio interlaminar:
1(3+) + 3(4+) + 2(3+) + 10(-2) + 2(-1) = 21-22 = -1
Estas sustituciones isomórficas crean una distorsión en la estructura de la muscovita.
Cada sustitución genera un sitio de retención de K+ en el espacio interlaminar del mineral.
El K+ allí retenido no esta disponible para las raíces de las plantas.
En el caso de la biotita la formula es K[(AlSi3)(Mg,Fe)3O10(OH)2]. En este mineral se
ha presentado sustitución parcial de Si4+ por Al3+ en los tetraedros. Los octaedros tienen
Mg2+ y Fe2+ en lugar de Al3+ en una disposición tri-octaedral. Nótese que en los octaedros
hay tres moles de los cationes (Mg, Fe) en vez de las dos de Al3+. La biotita tiene un ex-
ceso de carga negativa que es balanceada por K+.
59
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
- - - - - - - - - - - - - - - -
- - - - - - - - - - - - - - - -
K+ K+ K+ K+ K+ K+ K+ H+ K+ H+ H+ H+ H+ H+ H+ H+
- - - - - - - - - - - - - - - -
- - - - - - - - - - - - - - - -
Mica Mica meteorizada Vermiculita
Figura 3.9. Pérdida de K de la mica y su conversión hacia vermiculita
+
60
Mica Mica meteorizada Vermiculita
N. W. Osorio
Moléculas de agua
Moléculas de agua, cationes hidratados
Mg2+ y otros iones
K+
Lámina de
hidróxido
(Al, Mg)
Esmectitas
Las esmectitas son minerales arcillosos del tipo 2:1 que predomina en suelos poco
evolucionados de regiones secas-áridas (Tabla 3.6). Estas persisten en estos suelos debido
a que son estables en suelos ligeramente ácidos, neutros y alcalinos. En contraste, en los
suelos ácidos de las regiones lluviosas el ambiente ácido ocasiona que las esmectitas sean
inestables y desaparezcan con la meteorización.
Las esmectitas son los minerales arcillosos dominantes en los Vertisoles y son res-
ponsables de la actividad de expansión y contracción detectada en estos suelos. Estas
pueden formarse por la meteorización de basaltos en ambientes relativamente secos con
una marcada distinción de períodos secos y húmedos. También se pueden formar a partir
de depósitos marinos o loess, así como también a partir de la meteorización de micas y
vermiculita y posterior recristalización en suelos de pH neutro a alcalino. Para la presen-
cia y conservación de la esmectita también se requiere un ambiente con limitado drenaje
y rico en Si y Mg, como el que se puede encontrar en las partes bajas de las laderas.
La mayoría de la esmectita en los suelos es llamada montmorillonita. Esta presenta
una substitución isomorfa de Mg2+ por Al3+ en los octaedros, lo cual genera una alta carga
negativa con una CIC de 80-120 cmolc kg-1, la cual es en su mayoría independiente del pH
(carga constante). La formula idealizada de la montmorillonita es
[(Si4)(Al1.5Mg 0.5 )O10(OH)2]Ca0.25.
61
Tabla 3.5. Principales propiedades de los minerales arcillosos y el humus del suelo. Fuente: Brady y Weil (2002).
62
Tabla 3.6. Predominancia de minerales arcillosos en diferentes ordenes de suelo en Colombia. Fuente: Adaptado de Brady y Weil (2002).
Intensidad de Óxidos de Alofana e Localización típica
Orden de suelo Caolinita Esmectita Mica fina Vermiculita Clorita Intergrados
meteorización Fe y Al Imogolita en Colombia*
Aridisoles Baja XX XX X X La Guajira
Vertisoles XXX X Región Caribe
En este caso la CIC de la esmectita está saturada por Ca2+. Usualmente la carga fluctúa
entre 0.25 a 0.6 molc por unidad del mineral. La distancia interlaminar es variable (1.0-
10+ nm), lo cual depende del contenido de humedad. Al tener mucha agua el espacio
interlaminar se amplia, mientras que al estar seco se contrae lo cual se manifiesta a través
de la formación de grietas en los suelos montmorilloníticos. Esta capacidad de extender
el espacio interlaminar le permite a la montmorillonita tener una alta superficie específica
(600 m2 g-1). En este espacio interlaminar pueden entrar y salir iones hidratados de Ca2+
(0.6 nm), Mg2+ (1.08 nm) y otros cationes. La presencia de estos cationes impide que el
espacio interlaminar colapse y atrape K+ (0.52 nm) y, por ende, no hay una significativa
fijación de K+ por este mineral (Tabla 3.5).
Cloritas
Las cloritas son minerales arcillosos del tipo [Link], son similares a las micas pero
contienen en el espacio interlaminar una capa de brucita cargada positivamente, Al,M-
g2(OH)6, la cual limita la capacidad de expansión y contracción del espacio interlami-
nar, reduce la superficie especifica y la CIC (Tabla 3.5). La estructura de una clorita es
[(Al,Mg2)OH6)x].[Mg3(Si4-xAlx)10(OH)12].
La substitución isomórfica ocurre típicamente en la lamina tetraedral. La carga de la
unidad es similar a la de las micas. La CIC fluctúa entre 10-40 cmolc kg-1.
Las cloritas ocurren en suelos derivados de rocas metamórficas e ígneas y de serpetina.
Normalmente estos presentan excesos de Mg intercambiable que hacen difícil su manejo.
Las cloritas se meteorizan rápidamente en suelos ácidos y tienden a formar vermicu-
lita o esmectitas.
63
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Caolinita-Haloisita
La caolinita es un filosilicato del tipo 1:1 muy abundante en los suelos, particular-
mente en suelos altamente meteorizados de regiones lluviosas y cálidas de los trópicos
(Ultisoles y Oxisoles) (Tabla 3.6). La haloisita se forma en suelos poco evolucionados de-
rivados de cenizas y vidrio volcánicos (Andisoles). Ambos minerales están constituidos
por un lámina de tetraedros de Si y una lámina de octaedros de Al. La formula idealizada
de la caolinita es:
Si2Al2O5(OH)4
La haloisita tiene una estructura similar, pero en el espacio interlaminar contiene una
capa de agua.
La caolinita se forma por la cristalización de los iones liberados de la dilución ácida
de micas, feldespatos, arcillas 2:1 y [Link]. Una vez estos minerales se desintegran la alta
lixiviación remueve H4SiO4 y cationes (Ca2+, Mg2+, K+), mientras que el Al3+ permanece
en el suelo. Conforme avanza la meteorización se aumenta la participación relativa del
Al3+ y se reduce el silicio (desilificación).
KAlSi3O8 (microclina) + 4H+ + 4H2O ↔ K+ + Al3+ + 3H4SiO40
KAl2(AlSi3O10) (OH)2 (moscovita) + 10H+ ↔ K+ + 3Al3+ + 3H4SiO40
CaAl2SiO6 (piroxeno) + 8H+ ↔ Ca2+ + 2Al3+ + H4SiO40 + 2H2O
Mg5Al2Si3O10(OH)8 (clorita) + 16H+ ↔ 5Mg2+ + 2Al3+ + 3H4SiO40 + 6H2O
Cuando se unen los iones se crea un cristal cuya relación Si:Al es de [Link]
2Al3+ + 2H4SiO40 + H2O ↔ Al2Si2O5(OH)4 (caolinita) + 6H+
Debido a la fuerte atracción entre los hidróxidos de la superficie planar de los octae-
dros y los oxígenos de los silicatos, la caolinita y la haloisita no tienen capacidad para
expandir el espacio interlaminar. Por lo anterior, su área específica es relativamente baja y
no tienen capacidad para fijar K+. Presentan poca o nula substitución isomórfica. La carga
eléctrica se debe a la exposición de grupo Al-OH y Si-Al-O en los bordes del mineral. Su
carga es dependiente del pH, en suelos con pH<4 la carga es predominantemente positiva
y con pH>4 la carga es predominantemente negativa. En general su CIC es muy baja y
fluctúa entre 1-15 cmolc kg-1 (Tabla 3.5)
En el borde del mineral se observa que en el oxigeno del medio y el inferior hay un
exceso de carga negativa (Figura 3.11). Esto es debido a que el Al3+ se rodea de seis gru-
pos OH-, por lo cual en cada enlace aporta 0.5+. Para el caso del enlace Al-OH, el oxigeno
aporta dos cargas negativas, el H una carga positiva y el Al 0.5 positiva, en consecuencia
hay un exceso de carga negativa (-0.5). En el enlace Si-O-Al el aporte en cargas es +1, -2,
-0.5, respectivamente. Por ende, también hay un exceso de carga negativa (-0.5). En un
ambiente muy ácido, estos grupos del borde atraen y adsorben los H+ de la solución del
suelo. Como cada H+ aporta una carga positiva (+1) cambia la carga a +0.5 en cada grupo
cuando es adsorbido. Esta adsorción puede ser muy intensa en un ambiente extremada-
mente ácido y la carga neta es positiva.
El proceso es reversible, al aumentar la concentración de OH- en la solución del suelo
(p.e., vía encalamiento), los H+ adsorbidos se remueven gradualmente hasta obtenerse
64
N. W. Osorio
una carga neta negativa. A pH de 4.0 hay igual número de cargas positivas y negativas,
por lo anterior la carga neta es cero.
El grupo Si-OH no participa en la generación de carga, ya que el Si4+ se rodea de 4
oxígenos y en cada enlace aporta una carga positiva (+1). Entonces, en el enlace Si-O-H
las cargas son +1, -2, +1, la carga neta es cero. El enlace es muy estable y en el rango de
fluctuación del pH del suelo este grupo Si-OH se mantiene sin disociación.
OH (0) OH (0) OH (0)
I I I
Si Si Si
I + H+ I + H+ I
O (+0.5) O (-0.5) O (-0.5)
I H+ I I
Al + OH- Al + OH- Al
I I I
OH (+0.5) OH (+0.5) OH (-0.5)
H+ H+
Figura 3.11. Carga eléctrica en el borde de la caolinita. A pH <4 la carga neta es positiva, a pH 4 la carga neta
es cero y a pH > 4 la carga neta es negativa.
Alofana-Imogolita
Los aluminosilicatos alófana e imogolita son minerales no-cristalinos o de corto ran-
go de organización (short-order range). La exacta estructura de ambos minerales no es
completamente conocida pero se sabe que la alófana ocurre en forma de esferas que se
unen para formar agregados, mientras que la imogolita presenta formas tubulares (Figura
3.12). Ambos materiales se forman por la meteorización de las cenizas volcánicas, otros
materiales de origen volcánico y feldespatos. Estos minerales dominan los suelos deriva-
dos de cenizas volcánicas, llamados Andisoles.
La composición de la alófana es variable pero tiene la siguiente fórmula:
Al2O3(SiO2)1.3-2.2.5-3(H2O)
Mientras que la fórmula de la imogolita es:
SiO2 Al2O3.2.5H2O
Estos minerales tienen una alta superficie específica. Desarrollan una carga eléctrica
dependiente del pH por deprotonación y protonación de grupos OH en sus superficies. A
pH~6.0 la carga neta es cero, a pH<6.0 la carga neta es positiva y a pH>6.0 es negativa.
El valor de CIC a pH de 7 fluctúa entre 10-40 cmolc kg-1.
Ambos minerales son relativamente inestables en suelos con alta lixiviación. A través
del tiempo estos se disuelven y se forma haloisita si se mantiene presente el H4SiO4 (resi-
lificación). En caso de que el Si se pierda por lixiviación (desilificación) se forma gibsita.
65
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Figura 3.12. Arriba: Configuración esférica de la alófana y los agregados que conforma. La alófana presenta
carga dependiente de pH. Abajo: Configuración tubular de la imogolita y su superficie cargada.
ÓXIDOS E HIDRÓXIDOS DE FE Y AL
Los óxidos e hidróxidos de Fe y Al abundan en los suelos altamente meteorizados de
los trópicos cálidos y húmedos, como los Ultisoles y Oxisoles (Tabla 3.6). Estos prin-
cipalmente están en forma cristalina y en menor proporción en formas no-cristalinas.
Usualmente están recubriendo otros minerales arcillosos y enmascarando sus propieda-
des (carga, CIC, expansión interlaminar). Los óxidos también pueden formar complejos
con la materia orgánica del suelo. Estos materiales tienen una baja CIC (Tabla 3.5), sin
embargo, su carga eléctrica es variable por lo que esta puede aumentar con el incremento
en el pH del suelo.
Gibsita
Hay varios óxidos de Al cristalinos en los suelos, sin embargo, la gibsita es el más
abundante e importante de ellos. En los suelos altamente meteorizados la constante pérdi-
da de silicio y desintegración de los tetraedros y octaedros permite la formación de gibsi-
ta. Usualmente ésta se forma a partir de la meteorización de la caolinita y la concomitante
pérdida de H4SiO4, como se ilustra a continuación:
66
N. W. Osorio
Figura 3.13 La estructura de la gibsita tiene una configuración dioctaedral, los grupos OH coordinan al átomo
central de Al. Los puentes de H+ entre las láminas generan una fuerte atracción y estabilidad.
O
_ O
_ O O
H H
+ +
P
Sitio con Sitios con
Carga Carga O O
negativa
O
_ O
_ positiva O O
H
H H
+ +
Catión
hidratado H
P H
adsorbido e O H O O
Sitio con intercambiable
Sitios con
H
Carga O
O O
H
Carga P
negativa Mg 2+
Cl -
positiva H
O O
H
Catión
hidratado H H
adsorbido e O H
Iones de difusión
O O
intercambiable H
O H
hidratados de la solución del suelo que permanecen en forma intercambiable. Por su parte, el ión fosfato es
O O
fuertemente retenido por medio de enlaces químicos al mineral y no se considera disponible para
H
las raíces.
Iones de difusión
67
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Óxidos e hidróxidos de Fe
Los óxidos de Fe son bastante abundantes en los suelos, particularmente en los que
están altamente meteorizados de los trópicos húmedos. Muchos de estos óxidos son cris-
talinos pero también pueden encontrarse en forma no-cristalina. Los principales óxidos
de hierro son la goetita, la hematita y la ferrihidrita.
La goetita es un óxido e hidróxido de hierro (FeOOH), la ferrihidrita es un óxido de Fe
hidratado (Fe2O3.nH2O), ambas le imprimen al suelo un color amarillo a pardo amarillen-
to, son comunes en suelos de regiones húmedas. La hematita es un óxido de
hierro (Fe2O3) común en suelos de regiones cálidas y secas que le da al suelo un color
rojo. En ambos casos el Fe3+ tiene una coordinación de 6 con oxígenos y/o con los grupos
OH. Con los cambios en el pH en los bordes de estos materiales puede haber protonación
o desprotonación, y esto permite la generación de carga positiva o negativa. Para estos
minerales la carga neta es cero cuando el pH está alrededor de 9.0. En los suelos ácidos
la carga neta de estos minerales es positiva, lo cual le permite tener alta CIA. Estos mi-
nerales, especialmente la goetita, tienen una alta capacidad para adsorber aniones, parti-
cularmente fosfatos. El P así adsorbido no es disponible para las raíces de las plantas o
los microorganismos del suelo. La CIC es muy baja, pero aumenta con el incremento del
pH del suelo.
68
N. W. Osorio
es muy alta dada la muy alta superficie especifica que posee. La carga neta cero ocurre a
pH~6.0. Con la adición de cal se genera un aumento en la CIC ya que buena parte de los
OH- producidos por el encalamiento provocan la desprotonación de la superficie de la ar-
cilla. Esto le confiere a estos suelos una alta capacidad buffer que amortigua los cambios
en el pH.
Gibsita
10 Hematita
Alófana
8
7
pH
Montmorillonita
Caolinita
+ 60 50 40 30 20 10 0 10 20 30 40 50 60 70 80 -
Positiva Negativa
Figura 3.15. Carga neta de diferentes minerales arcillosos en función del pH del suelo. Fuente. El-Swaify (1971).
Tabla 3.7. Carga negativa y positiva de diferentes coloides del suelo. Los coloides presentan una diferente
distribución de la carga negativa entre constante y variable (dependiente del pH). Fuente: Brady y Weil (1999)
y Bohn et al. (1979).
Carga negativa
Carga positiva
Coloide Total a pH 7
Constante (%) Variable* (%) (cmolc kg-1)
(cmolc kg-1)
Esmectita 100 95 5 0
Vermiculita 150 95 5 0
Clorita 30 80 20 0
Caolinita 8 5 95 2
Alofana 30 10 90 15
Orgánico 200 10 90 0
* Carga dependiente del pH
69
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
ESTADOS DE METEORIZACION
Acumulación Neutro a
Carbohidratos Ligeramente
Alcalino Acido
Muy Acido
Acumulación
Sales solubles
HORIZONACION
FiguraFigura 3.16. Condición
3.16. Condición ácido-
ácido- base de losbase
suelosdeenlos suelos
relación enestados
a los relación a los estadosFuente:
de meteorización. Bohn et al. (1979)
de meteorización.
Fuente: Bohn et al. (1979)
70
N. W. Osorio
Moscovita -K
-K Micas finas
(Ilita) +K
+H2 O
Aluminosilicatos primarios
Micas -K
-Mg -Si -Si
Esmectita Caolinita Óxidos de
Vermiculita
Biotita (Montmorillonita) Fe y Al
-Mg
Alto en Mg, ca, Na, Fe
Hornblenda
Otros
Figura 3.17. Condiciones generales para la formación de minerales arcillosos laminares y óxidos de Fe y Al.
Fuente: Brady y Weil (1999).
Barshad indica la secuencia en que se pueden presentar los minerales arcillosos del
suelo en función de la cantidad de precipitación anual y el efecto de esta sobre la reacción
del suelo (Figura 3.18).
En la tabla 3.8 se puede observar la predominancia de algunos minerales en función
de la intensidad de meteorización y desarrollo del suelo. En suelos poco evolucionados es
común encontrar minerales primarios del material parental original, tales como olivino,
anfíboles, micas, clorita primaria, entre otros. Con la evolución del suelo estos materiales
desaparecen y predominan aquellos minerales primarios más resistentes a la meteoriza-
ción (feldespatos, cuarzo). Con las transformaciones de algunos minerales primarios se
forma arcilla y aparecen en estados medios de evolución algunos filosilicatos arcillosos
como las micas hidratadas, la vermiculita y posteriormente la montmorillonita. Con un
mayor desarrollo del suelo continúa la disolución de minerales primarios y de los filo-
71
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Esmectita
80 -
Caolinita/ Haloisita
Tipo de Arcilla (%)
60 -
40 -
Gibsita
20 -
0 I I I I
0 500 1000 1500 2000
Precipitación (mm año -1)
Básico pH Ácido
Figura 3.18. Efecto de la precipitación sobre el contenido, tipo de Arcilla y pH en los suelos. Fuente Barshad (1966).
Tabla 3.8. Secuencia de distribución de minerales con el incremento en el desarrollo del suelo. Fuente: Bohn
et al. (1985).
Grado relativo Minerales predominantes en la fracción arcillosa del suelo
de desarrollo del suelo
Bajo Yeso, sulfuros y sales solubles
Calcita, dolomita y apatita
Olivino, anfíboles y piroxenos
Micas y clorita
Feldespatos y cuarzo
Moscovita
Vermiculita y micas hidratadas
Montmorillonitas
Caolinita y haloisita
Gibsita, Goetita, hematita
Muy alto Oxido de titanio y corindón
72
N. W. Osorio
SUSTANCIAS SUSTANCIAS
HÚMICAS HÚMICAS
Extracción
Insoluble con NaOH Soluble
Tratado con ácido
(pH 1.0)
Precipitado Soluble
Figura 3.19. Distribución de la materia orgánica del suelo. Fuente: Stevenson (1986).
Composición elemental
Los materiales orgánicos frescos tienen un alto contenido de H2O que usualmente
fluctúa entre el 60-90%. El material fresco seco está compuesto de varios elementos, prin-
cipalmente Carbono (C), Oxígeno (O) e Hidrógeno (H) que constituyen el 90-95% de la
masa seca. El resto está constituido por N (1-2%), K (1-2%), Ca (0.5-1%), P (0.1-0.2%),
S (0.1-0.2%), Mg (0.1-0.2) y en menor proporción los llamados elementos traza (Fe, Mn,
Cu, Zn, etc.) (Figura 3.20).
Los materiales frescos principalmente consisten en hojas, tallos, cortezas, raíces, ex-
crementos de animales, entre otros. Estos materiales son inicialmente atacados por hormi-
gas, colémbolos, lombrices que los consumen y digieren a través de un sistema digestivo
que incluye bacterias que ayudan a degradarlos. Estos residuos transformados son de nue-
vo depositados en el suelo y continúan su descomposición debido a la acción de bacterias
y hongos. En esta fase de descomposición del material orgánico, llamada mineralización,
se libera CO2 por la respiración y se liberan nutrientes (cationes y aniones) que pueden ser
absorbidos por los microorganismos del suelo y por las raíces de las plantas. El término
mineralización puede ser inadecuado en el contexto de la nutrición vegetal, pues los iones
liberados en la descomposición son absorbidos y así se evitaría que formen compuestos
(minerales secundarios o sales).
73
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Agua (75%)
Oxigeno (42%) Lignina (20%)
Hemicelulosa (18%)
Polifenoles (2%)
(N, K, Ca, P, S, Mg, Grasas y
elementos traza) ceras (2%)
Figura 3.20. Composición elemental y estructural de residuos orgánicos frescos de origen vegetal depositados
en el suelo.
Una vez los materiales orgánicos de fácil descomposición, de fácil degradación des-
aparecen del suelo quedan algunas sustancias de más difícil descomposición. Estas sus-
tancias al no ser absorbidas por las plantas ni por los microorganismos se acumulan en
el suelo, reaccionan entre sí y con minerales arcillosos allí presentes. Esto da lugar a la
formación de complejos orgánicos de muy difícil degradabilidad que reciben el nombre
de sustancias húmicas. Estas sustancias le confieren al suelo estabilidad de agregados,
CIC y capacidad buffer del pH, entre otras. Esta fase es llamada humificación. Como las
sustancias húmicas son más estables y perduran en el suelo se integran a su estructura.
Composición estructural
Los elementos de la materia orgánica fresca hacen parte de compuestos organizados,
dentro de los cuales el más abundante es la celulosa, seguido por la lignina, hemicelulosa,
proteínas, azucares, almidón, grasas, ceras y polifenoles (Figura 3.20). Estos compuestos
se formaron a través de los procesos de biosíntesis en las plantas. Los valores mostrados
en tal figura son promedios ya que los residuos vegetales pueden variar con la especie
vegetal, el tipo de material (tallo, hoja, raíz, etc.), o la edad del material. En general, los
residuos de plantas leguminosas son más ricos en proteínas, la corteza de arboles tiene
un alto contenido de lignina, los frutos son más ricos en azucares, con la edad las plantas
tienen más contenido de lignina y así sus residuos.
Los azucares libres de los contenidos intracelulares se descomponen con gran facili-
dad (Figura 3.21). La celulosa es un componente de las paredes celulares que resulta de la
polimerización de moléculas de glucosa y es de relativa fácil descomposición. Así mismo
pasa con los almidones contenidos en semillas y algunos órganos especializados para
su almacenamiento. La hemicelulosa también hace parte de las paredes celulares y está
74
N. W. Osorio
compuesta por la polimerización de diversos compuestos entre los cuales están xilosa,
arabinosa, galactosa, manosa, glucosa y ácido glucurónico. Las proteínas son polímeros
de aminoácidos unidos por medio del enlace péptido que se descomponen fácilmente. La
lignina hace parte de la pared celular y está formada por estructuras fenólicas de múltiples
arreglos. Los polifenoles (p.e., taninos) pueden constituir hasta el 7% de algunas hojas
y cortezas de arboles. Las ligninas y los polifenoles son más resistentes a la descompo-
sición que los otros materiales. Algunas semillas son particularmente ricas en grasas,
aceites y ceras que tienen una degradabilidad intermedia.
1.0-
0.8- Lignina
0.6-
Contenido residual
0.4- Celulosa
Proteínas
0.2-
Azucares
0.0-
Tiempo
Figura 3.21. Contenido residual de diferentes compuestos orgánicos a través del tiempo de descomposición. Los
valores son expresados en términos de la concentración inicial. Fuente: Wagner y Wolf (1999).
75
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Roble
Pino patula
Ciprés
Materia orgánica residual
Roble
Pino patula
Ciprés
Materia orgánica residual
Tiempo (días)
Figura 3.23. Materia orgánica residual de hojarasca de roble (Quercus humboldtii), pino (Pinus patula) y ciprés
(Cupressus lusitanica) en bolsas plásticas de descomposición. Fuente: León (2007).
Tiempo (días)
76
N. W. Osorio
Por su parte, la lignina es una macromolécula que excede las 10 000 unidades. Está al-
tamente polimerizada y consiste de varios tipos de subestructuras que se repiten en forma
randomizada, formando diferentes tipos de enlaces (Figura 3.25). Entre los compuestos
más abundantes se tienen el alcohol p-coumaril, el alcohol coniferil y el alcohol sinapil,
los cuales se incorporan a la estructura para formar fenilpropanoides. La diversidad de
compuestos y de enlaces hace que la degradación de la lignina sea más difícil y lenta
(Figura 3.25).
Celulosa
(contiene Nx103 monómeros de glucosa)
Celulasa Monómeros
extracelular de glucosa
liberados Absorción
Microorganismo
O
INOSITOL DE FOSFATO II
(Principal reserva de O HO P _ OH
_
II I
P-orgánico del suelo) HO P _ OH
_
O
I I
O
I I
I O
I I
O O Fosfato HO _ P _ OH
I I
HO _ P _ OH liberado II
HO _ P _ OH O
II II
O O O
I
HO _ P _ OH
Fosfatasa II
O
Bacteria
absorbiendo
Bacteria fosfato
liberando
fosfatasa
Figura 3.24. Arriba: actividad de la enzima celulasa de un microorganismo sobre la celulosa para liberar los
monómeros de glucosa. Abajo: actividad de la enzima fosfatasa sobre el inositol de fosfato para liberar iones
fosfato. Ambos compuestos liberados son idealmente absorbidos por los microorganismos.
77
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
OH alcohol paracoumaril
HO
H3 CO
OH
alcohol coniferil
HO
H3 CO
OH alcohol sinapil
HO
OCH3
H2COH
I
H2COH CH2
I I
CH CH2 H2COH
OH OMe I I I
HO- - CH
CH H2COH
I I I
CH MeO HC- O --
CH3 MeO I
I I I
I O CH
HCOH CH
MeO I I
OHC-CH-CH2 OH I I
I HC ----------O OH HC+ carbohidrato H2COH
I I I OMe
O I I H2COH
OMe
O
OMe MeO HC
MeO I
H2OCH I I I I
HC------ OH O CH
I I I
O CH
HC--------- O HC ------O-------CH2 I
OMe H2COH
I I I I
I
H2COH I OMe
HC ----- HC-----------------CH HC
I I O
I I I MeO CH I
HOCH2 H2C-------O------CH O
I I HCOH
OMe H2COH I
HOCH OCH
I I
I HC-- O
HC H2COH H2COH
I
I I OMe I
I CH O CH
CHO I CH2
H2C– O I I O I
MeO I
O-------CH HC
O
CH2
MeO I I OHC-CH-CH2OH I I
I
HOCH2 I
HOCH H2COH
O I
I
I HC
MeO O CH OMe
OMe I I I
CO I
I I MeO HOCH2 HC O
O -------CH OH I
MeO I
I
HOCH2 H2COH CO I
I I MeO HC O CH2
HC CH I I I OMe
I
I I OH - - CH HC O
HCOH
HC O CH2 I I
I I
HCOH H2COH HCOH
I I
H2C-O-
MeO
I
OH I OMe
OH
Figura 3.25. Arriba: unidades básicas que componen la lignina. Abajo: estructura parcial de la lignina. Note los
diferentes enlaces y arreglos de las unidades ente sí. Me = catión polivalente. Dibujos N.W. Osorio a partir de
Stevenson (1986).
78
N. W. Osorio
Estructuras
Radicales fenólicos e
aromáticas hidroxibenzoquinonas
Biosíntesis de
polifenoles
HUMUS
Figura 3.26 Formación de humus a través de diferentes rutas que incluyen la descomposición de compuestos
de fácil y difícil degradabilidad y la síntesis microbial de compuestos intermedios. Fuente: adaptado de Wagner
y Wolf (1999).
79
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
HC = O
I
(HC- OH)4
I H
HC = O
O O OH
I
II I
O
COOH COOH COOH O
II
I COOH
I
OH H O CH- CH2
R – CH COOH
I O
N II O
HO O CH
O O
I
II
N
OH OH O NH
II II HO
I O
O
R - CH
I
C=O
I
NH
Figura 3.26. Estructura idealizada de un ácido húmico en el suelo. Los grupos R–COOH y R-OH son sitios
que al liberar H+ generan una carga eléctrica negativa; la magnitud de la carga es dependiente de pH. Fuente:
Stevenson (1986).
80
N. W. Osorio
Tabla 3.9. Efecto del pH sobre la CIC de la materia orgánica, arcilla y suelo. Fuente: Coleman y Thomas (1967).
2.5 36 38 5.8
3.5 73 46 7.5
5.0 127 54 9.7
6.0 131 56 10.8
7.0 163 60 12.3
8.0 213 64 14.8
COO-
COO- COOH
COO- Al aumentar la concentración de iones H+
COOH en la solución, estos son adsorbido en la
superficie de la materia orgánica por grupos
carboxilato (-COO-). En la ilustración, dos H+
COOH son neutralizados.
COOH
Figura 3.27. La capacidad buffer de la materia orgánica se debe a la habilidad de los grupos funcionales –COO-
H/-COO- para liberar o capturar H+ de la solución del suelo Dibujo de N.W. Osorio.
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82
Capítulo 44
Microorganismos del suelo y su efecto sobre la
disponibilidad de nutrientes
RESUMEN
El objetivo de este capítulo es presentar algunas funciones de los microorganismos
del suelo, los efectos que ejercen sobre la nutrición de las plantas y algunas interacciones
entre ellos y su ambiente. En este capítulo se hace énfasis en el ciclo de nutrientes y en los
efectos benéficos de los microorganismos de la Rizosfera sobre la nutrición de las plantas.
Las condiciones ambientales de la rizosfera y la micorrizosfera también son discutidas ya
que es allí donde ocurren las interacciones entre planta y microorganismos. En general,
las plantas pueden liberar carbohidratos, aminoácidos, lípidos, vitaminas, entre otros ma-
teriales a través de sus raíces para estimular los microorganismos en el suelo. El volumen
de suelo afectado por estos exudados de la raíz es aproximadamente 2 mm desde la su-
perficie de la raíz y es llamado rizosfera. Los microorganismos de la rizosfera participan
en el ciclaje geoquímico de los nutrientes y determinan su disponibilidad para las plantas
y la comunidad microbial del suelo. Por ejemplo, en la rizosfera hay organismos capaces
de fijar N2 formando estructuras especializadas (p.e Rhizobium y géneros relacionados)
o simplemente estableciendo relaciones asociativas (p.e. Azospirillium, Acetobacter). De
otro lado, las bacterias amonificantes y nitrificantes son responsables de la conversión de
compuestos de N orgánico a formas inorgánicas (NH4+ y NO3-) las cuales son disponibles
para las plantas. Los microorganismos de la rizosfera pueden también disolver minera-
les insolubles que controlan la disponibilidad de algunos elementos como el fósforo (P)
(tanto nativo como aplicado) a través de la liberación de algunos ácidos orgánicos. Otros
microorganismos pueden producir fosfatasas que actúan sobre el P orgánico. La disponi-
bilidad de S, Fe y Mn está también afectada por las reacciones redox llevadas a cabo por
bacterias de la rizosfera. Igualmente, agentes quelatantes pueden controlar la disponibili-
dad de micronutrientes y participar en mecanismos de biocontrol de patógenos de plantas.
Debido a estos y otros beneficios sobre el crecimiento de las plantas, algunas bacterias de
© N.W. Osorio. 2014. Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico. ISBN 978-958-44-9746-8.
83
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
la rizosfera han sido llamadas Rizobacterias Promotoras del Crecimiento de las Plantas
(PGPR, por su sigla en inglés). Los beneficios de las PGPR también han sido obtenidos,
e incluso aumentados, en presencia de hongos formadores de micorriza, los cuales por sí
solos son importantes en el proceso de absorción de nutrientes de baja difusividad (par-
ticularmente P). El término “micorrizosfera” se ha usado para describir la parte del suelo
que incluye la rizosfera afectada por los exudados de las hifas de los hongos micorrizales.
84
N. W. Osorio
captación de nutrientes por parte de las plantas, protección de plantas contra patógenos,
descomposición de contaminantes (bioremediación), etc. Es importante considerar que de
acuerdo a la forma en que obtienen el Carbono (C) y la energía se clasifican en heterótro-
fos, autótrofos y fotótrofos. Los heterótrofos obtienen el C y la energía de la oxidación de
materiales orgánicos. Los autótrofos obtienen el C del CO2 y la energía de la oxidación
de sustancias inorgánicas. Los fotoautótrofos obtienen el C del CO2 y la energía de la luz
solar.
La presencia de microorganismos en el suelo es variable pero sigue la tendencia de
que a mayor profundidad se disminuye la cantidad de estos. La razón para ello es que
buena parte de los microorganismos que se aíslan en medios de cultivos agarizados son
heterótrofos y aeróbicos, y con la profundidad los compuestos carbonáceos y el O2 dis-
minuyen. En consecuencia, la densidad de las poblaciones microbiales va disminuyendo
(Figura 4.1).
Igualmente, los tipos de microorganismos varían entre suelos, para ilustrar este punto
se presenta la Tabla 4.1. Las razones de tales variaciones están en las diferencias de pH,
clima, vegetación, disponibilidad de nutrientes, mineralogía y muy particularmente con
el tipo y cantidad de materia orgánica.
Tabla 4.1. Presencia de microorganismos en el horizonte A de suelos del trópico (unidades formadoras de colo-
nia, UFC, por g de suelo seco). Fuente: Lab. Microbiología del Suelo, Univ. Nacional de Colombia.
Suelo Bacterias Actinomicetos Hongos
15
10
6 20
10
48
6 g-1 suelo)
g-1 suelo)
15
Bacterias (10Bacterias
5
26
10
04 0
A B C 5 A B C
2 Horizonte
Horizonte
0 0
A B C A B C
Horizonte Horizonte
1
(10 5 g-1 suelo)
0,75
1
Figura 4.1. Presencia de microorganismos
(10 5 g-1 suelo)
0,5
Actinomicetos
0
0,25 A B C
Horizonte
0
A B C
Horizonte
85
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Bacterias
Son los más pequeños y numerosos microorganismos del suelo y viven en forma libre
o asociados con las plantas. Se estima que se pueden encontrar 1x109 células bacteriales
por g de suelo seco, sin embargo, en suelos muy fértiles el valor puede llegar hasta 1x1010.
La biomasa bacterial del suelo en los primeros 15 cm de profundidad es cerca de 4500 kg
ha-1 (350-7000 kg ha-1). Los géneros más abundantes son Arthrobacter, Pseudomonas y
Bacillus, llegan a representar 75-90 % de la población bacterial del suelo. Las actividades
de las bacterias son diversas y, en algunos casos, esenciales para la vida misma y especí-
ficamente para el crecimiento de las plantas. Algunos ejemplos son:
• Rhizobium: fija N2 atmosférico y establece asociaciones simbióticas con leguminosas.
• Azotobacter: fija N2 atmosférico sin establecer asociaciones simbióticas.
• Azospirillum: fija N2 atmosférico sin establecer asociaciones y estimula el crecimiento
vegetal
• Nitrosomonas: oxida NH4+ para formar NO2-.
• Nitrobacter: oxida NO2- para formar NO3-.
• Acidithiobacillus: oxida S y sulfuros para formar SO42-.
• Ferrobacillus: reduce F3+ a Fe2+.
• Pseudomonas: forma sideróforos que quelatan Fe2+.
• Bacillus: solubiliza compuestos fosfatados del suelo.
• Geobacter: reduce MnO2 a Mn2+.
• Cellulomonas: descompone celulosa.
• Otras bacterias participan en la descomposición de materia orgánica, como fitopatóge-
nos de plantas (Xanthomonas campestris, Erwinia), en control biológico de fitopató-
genos (Pseudomonas aeruginosa) e insectos plaga (Bacillus thuringiensis).
Las bacterias pueden ejecutar un gran número de funciones en el suelo bajo diferentes
condiciones de pH, potencial redox, temperaturas y sustratos. Por ejemplo, las bacterias
organotróficas son muy importantes en la descomposición de la materia orgánica. Estas
bacterias liberan nutrientes para las plantas, sintetizan precursores para la síntesis de sus-
tancias húmicas, y, a su vez, afectan las propiedades del suelo. Estas producen CO2 que
cambia la composición del aire del suelo y así generan el intercambio de gases entre el
suelo y la atmósfera. Factores tales como pH del suelo, temperatura, contenido de agua,
y características propias de la materia orgánica del suelo, etc., influencian fuertemente la
habilidad de las bacterias del suelo para descomponer residuos orgánicos. Tales efectos
son bastante importantes puesto que la actividad bacteriana determina el ciclo de nutrien-
tes presente en la materia orgánica.
Por otro lado, las bacterias autótrofas pueden usar compuestos orgánicos como fuen-
te de electrones y energía, e intervienen así en la disponibilidad de nutrientes para la
planta. Por ejemplo, en ambientes aeróbicos las bacterias que oxidan NH4+ a NO2- (Ni-
trosomonas) y luego NO2- a NO3- (Nitrobacter) son responsables del proceso llamado
nitrificación. En contraste, bajo condiciones anaerobias otras bacterias pueden reducir
estas formas de N a N2 o NOx. De hecho, Kuenen y Robertson (1994) reportaron que
algunas bacterias que oxidan N pueden simultáneamente reducir NO2- y NO3- a N2, algo
86
N. W. Osorio
que solamente se esperaba de bacterias anaerobias. Otras bacterias son capaces de oxidar
S2 a SO42- (Acidithiobacillus) a través de la formación de ácido sulfúrico. Este tipo de
microorganismos son componentes esenciales en la reducción del pH del suelo en suelos
alcalinos que reciben azufre (S2) como una enmienda. También han sido reportadas en el
suelo bacterias solubilizadoras de P. Estas son capaces de solubilizar las formas precipita-
das de P en el suelo y tienen un uso potencial en suelos deficientes en éste elemento. Por
otro lado, hay algunas bacterias que producen sideróforos que quelatan Fe y facilitan su
absorción por las raíces en suelos deficientes en este elemento. En los suelos es posible
encontrar algunas bacterias que son capaces de reducir el Mn4+ y así alivian la deficiencia
de éste elemento en las plantas.
Nótese que las funciones mencionadas anteriormente cubren un número importante
de nutrientes de las plantas, sin embargo, en el campo agronómico, las bacterias que han
recibido más alta atención son aquellas capaces de fijar N2 atmosférico. Ellas pueden estar
en forma libre (p.e., Azospirillum o Azotobacter) o formar asociaciones simbióticas (Rhi-
zobium y Bradyrhizobium con leguminosas). La deficiencia de N es considerada uno de
los mayores problemas para la productividad vegetal de cultivos, pasturas y bosques. Es-
tas bacterias son una alternativa para manejar este problema. Otra función extraordinaria
de las bacterias está asociada con la producción de compost (Cytophaga, Celullomonas),
lo cual probablemente recibirá más atención en el futuro dado el creciente interés hacia el
tratamiento de residuos orgánicos en el sector rural y urbano.
Considero necesario insistir en conocer los requerimientos ecológicos de los dife-
rentes tipos de bacterias, especialmente aquellos requerimientos asociados con algunas
propiedades del suelo que pueden ser alteradas (p.e., pH) para favorecer la actividad bac-
teriana, y obtener máximos beneficios. En resumen, las funciones de las bacterias deben
ser consideradas en el diagnóstico de la fertilidad del suelo debido a su gran importancia
en múltiples procesos que controlan la nutrición de la planta y el manejo del suelo.
Hongos
Los hongos son un grupo de microorganismos bastante importante en el suelo. Aun-
que se encuentran en cantidades más bajas que las bacterias, la masa fúngica puede ser
igual o incluso superior a las bacterias. Ellos muestran más adaptación a condiciones
ácidas en suelos húmedos y aeróbicos. La actividad de los hongos es bastante importante
en el ciclo de nutrientes particularmente en el proceso de descomposición de la materia
orgánica del suelo donde intervienen en diferentes etapas.
Los hongos del suelo son heterótrofos-aeróbicos y crecen más favorablemente en la
parte superficial del suelo. Conteos convencionales de hongos en el suelo reportan valo-
res entre 104-106 UFC g-1 suelo (10 m hifa g-1 suelo) y biomasa de 500-5000 kg ha-1. Sin
embargo, existe dificultad para hacer conteo de UFC de hongos puesto que al tomar y
preparar la muestra del suelo se puede fragmentar el micelio de un individuo y cada frag-
mento se constituiría así en una UFC. Las principales actividades de los hongos consisten
en: (i) la descomposición de la materia orgánica, particularmente en las primeras etapas
de descomposición donde abundan los azucares, (ii) formar la asociación micorrizal con
87
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
el 90 % de las plantas) (p.e. Glomus, Gigaspora) (iii) descomponer lignina, (iv) solubili-
zar fosfatos (Penicillium, Aspergillus), (v) establecer relaciones fitopatógenas (Fusarium,
Phytophthora, Pythium), (vi) control biológico de patógenos e insectos plaga (Metha-
rrizium, Trichoderma, Beauveria), (vii) producción de alimentos (champiñones), (viii)
producción de fármacos como el LSD, (ix) descomponer xenobióticos (remediación).
Entre los hongos del suelo los hongos micorrizales son sobresalientes. Estos pueden
formar asociaciones con la mayoría de las plantas superiores. La asociación micorrizal
favorece el desarrollo y mantenimiento de la estructura del suelo, el control biológico de
algunas patógenos de las plantas, y la absorción de agua y nutrientes, particularmente
aquellos de difusión limitada (P, Cu, y Zn). Los hongos micorrizales son una alterna-
tiva importante para el manejo de suelos tropicales altamente meteorizados (Oxisoles,
Ultisoles) y aquellos derivados de cenizas volcánicas (Andisoles), característicamente
deficientes en P. Aunque las plantas presentan diferentes grados de dependencia micorri-
zal, desde aquellas muy altamente dependientes (leucaena) a otras plantas independientes
(Brassica nigra), es reconocido que la asociación micorrizal es una estrategia natural
que la mayoría de las plantas han desarrollado en su proceso evolutivo, estrategia que al
parecer fue usada para el establecimiento de las raíces en la superficie de la tierra hace
aproximadamente 400 millones años.
Por otro lado, es notable que algunos hongos de los géneros Penicillium y Aspergillus
pueden solubilizar formas de P precipitadas. Esos hongos pueden ser combinados con
hongos micorrizales para incrementar la absorción de P por las raíces. Además, algunos
hongos son importantes en el proceso del compostaje.
Los hongos del suelo también pueden formar líquenes al encontrarse asociados con
algas y cianobacterias, de esta manera son considerados los colonizadores primarios del
material parental en las primeras etapas de formación del suelo.
Actinomicetos/Actinobacterias
Los actinomicetos ahora llamados actinobacterias son un grupo de microorganismos
procariotes bacteriales que tienen ciertas semejanzas morfológicas con los hongos, por
ello, en el pasado se consideraban erróneamente dentro de este grupo. Los actinomicetos
son abundantes en el suelo y en algunos casos llegan a ser tan numerosos como las bac-
terias, particularmente en suelos de regiones secas donde pueden ser el grupo microbial
más abundante. Es común encontrar valores poblacionales de 105-108 UFC g-1 y pueden
representar 10-50% de la población microbial del suelo, con una biomasa igual al de las
bacterias a pesar de su menor número. Los actinomicetos son heterótrofos, aeróbicos,
intolerantes a la saturación de agua o a la extrema acidez. Por debajo de pH 6 la pobla-
ción actinomicetal disminuye su número. Muchos actinomicetos son importantes en la
descomposición de la materia orgánica, particularmente a alta temperatura, como ocurre
en el compostaje. Otra función importante que cumplen es la producción de antibióticos
que trasciende las fronteras de la ciencia del suelo y se constituye en el soporte de una
industria millonaria en el área de la medicina. Uno de los géneros más importantes en
la síntesis de antibióticos es Streptomyces; algunos de los más importantes antibióticos
88
N. W. Osorio
Algas
En general, las algas son menos abundantes que otros microorganismos del suelo.
Estas son foto-autótrofas, aeróbicas, contienen clorofila, crecen en la superficie de suelos
húmedos para así captar la luz solar. Su papel está en la producción de materia orgánica.
La biomasa de algas está usualmente entre 10 a 300 kg ha-1 y en algunos casos puede
llegar a 1500 kg ha-1.
Dado sus requerimientos ecológicos son abundantes en los suelos de regiones húme-
das y suelos con alto nivel freático. Algunos autores sugieren que la importancia de las
algas está asociada con la producción de biomasa que se volverá parte de la materia orgá-
nica del suelo. Único en las algas, es su capacidad para tolerar altos niveles de salinidad,
lo cual es bastante evidente en algunos suelos manejados con altas tasas de fertirrigación.
Su capacidad para producir materia orgánica ha sido poco considerada, pero esto puede
representar una fuente de C para algunos microorganismos.
Cianobacterias
Este es un grupo de microorganismos del suelo de gran importancia en algunos am-
bientes. Los conteos tradicionales indican que se pueden encontrar entre 1 a 8x105 UFC
g-1 de suelo. En general, las cianobacterias presentan requerimientos similares a las algas
y por la apariencia morfológica de sus colonias fueron llamadas erróneamente y duran-
te mucho tiempo “algas verde azules”. Sin embargo, las cianobacterias son evolutiva y
morfológicamente más cercanas a las bacterias que a las algas. Las cianobacterias son
microorganismos foto-autótrofos, aeróbicos y facultativos, tienen clorofila y otros pig-
mentos foto- sintetizadores. Ecológicamente cumplen tres funciones importantes: (i) fijan
C, por ende, producen materia orgánica, (ii) fijan N2 atmosférico en forma libre o forman-
do simbiosis, (iii) producen O2 durante la fotosíntesis; por tales actividades este tipo de
microorganismos son importantes en algunos suelos.
Su capacidad para fijar C y N2 indica que son un grupo a considerar para el manejo
de algunos suelos. Nostoc es el género de cianobacterias más abundante en los suelos,
creciendo en forma libre o asociado con hongos para así formar algunos líquenes y así
89
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Protozoarios
Los protozoarios representan la microfauna del suelo, en algunos casos pueden ser
bastante abundantes. Estos son microorganismos heterótrofos, aeróbicos, que participan
en la descomposición de la materia orgánica y depredación sobre poblaciones bacteriales.
Los conteos tradicionales indican valores de 104-105 protozoos g-1 y biomasa de 50-200
kg ha-1. En general, los protozoos son menos estudiados que otros microorganismos. Su
importancia en la descomposición de la materia orgánica es bien conocida, ellos pueden
disolver sustancias orgánicas, sin embargo su función más destacable está en la depreda-
ción de las bacterias, hongos, algas y otros microorganismos. Paul y Clark (1989) afirman
que los protozoos pueden mantener una población microbial fisiológicamente joven y
más activa. Por consiguiente, la presencia de protozoarios favorece una descomposición
más rápida de la materia orgánica del suelo.
Ingham (1999) afirma que entre el 25 al 75% del N tomado por las plantas es el
resultado de la predación de bacterias por protozoarios. Las interacciones entre estos
microorganismos son de vital importancia y pueden determinar la fertilidad del suelo
y, por consiguiente, controlar el potencial de producción de un suelo. Esta actividad
puede tener un significado importante en suelos con una relación C:N alta, donde el N
está inmovilizado por la población bacteriana, impidiendo así el flujo de N a las raíces.
Una vez lo protozoos depredan las bacterias rompen los ciclos bacterianos y liberan
NH4+ al suelo.
RIZOSFERA
La rizosfera es la región del suelo que rodea la superficie de la raíz y que está
afectada por los exudados que ésta libera. Fue descrita por primera vez por Hiltner
(1904). Hay diferentes tipos de sustancias que se liberan desde las raíces y estimulan la
actividad microbial tales como carbohidratos (azúcares y oligosacáridos), ácidos orgá-
nicos, vitaminas, nucleótidos, flavonoides, enzimas, hormonas y compuestos volátiles.
El resultado es una densa y activa población microbial que interactúa con las raíces y
aún dentro de ellas. El efecto de la rizosfera sobre la población microbial puede ser me-
dido al comparar la densidad de la población (unidades formadoras de colonias, UFC)
90
N. W. Osorio
entre la rizosfera (R) y en el resto del suelo no rizosférico (S), para lo cual se utiliza
la “relación R/S”. El efecto de la rizosfera es más alto para las bacterias que para los
hongos (Tabla 4.2) y aún más alto para algunos grupos funcionales de bacterias (p.e.,
amonificantes, denitrificantes). En contraste, las algas exhiben mayor densidad pobla-
cional en el suelo no rizosférico que en la rizosfera. El tipo de plantas puede también
afectar la relación R/S, lo cual esta asociado con la cantidad y tipo de exudados de la
raíz (Tabla 4.3).
También hay diferencias entre la densidad de población en la superficie de la raíz
(rizoplano) y el suelo de la rizosfera. Aunque sobre el rizoplano hay numerosos microor-
ganismos, se estima que sólo 4-10% de su total área de superficie está en contacto físico
con los microorganismos del suelo. En la literatura no han sido reportadas diferencias en
la rizosfera según el tipo de suelo, pero se sospecha que los suelos que exhiben severas
limitaciones para el crecimiento microbial (p.e., suelos ácidos y ricos en Al, que abundan
en el trópico) pueden presentar relaciones R/S más altas para las bacterias y otros mi-
croorganismos.
Tabla 4.2. Número de microorganismos (UFC g-1 suelo) en la rizosfera (R) de trigo (Triticum aestivum L.) y en
el suelo no-rizosférico (S) y su relación R/S (modificado de Gray y Williams, 1971).
Microorganismos Rizosfera Suelo no-rizosférico Relación R/S
Bacterias 1.2 x109 5.3 x107 23
Actinomicetos 4.6 x107 7.0 x106 7
Hongos 1.2 x106 1.0 x105 12
Protozoos 2.4 x103 1.0 x103 2
Algas 5.0 x103 2.7 x104 0.2
Amonificadores 5.0 x108 4.0 x106 125
Denitrificadores 1.26 x108 1.0 x105 1260
Tabla 4.3. Número de bacterias (UFCx106 g-1 suelo o masa seca de raíz) en el rizoplano y rizosfera de diferentes
plantas, y en el suelo no-rizosférico (S) y su relación R/S. Fuente: Rouat y Katznelson (1961).
Planta Rizoplano Rizosfera Suelo no rizosférico Relación R/S
Trébol Rojo (Trifolium pratense) 3844 3255 134 24
Avena (Avena sativa) 3588 1090 184 6
Lino (Linum usitatissum) 2450 1015 184 5
Trigo (Triticum aestivum) 4119 710 120 6
Maíz (Zea mays) 4500 614 184 3
Cebada (Hordeum vulgare) 3216 505 140 3
La extensión de la rizosfera varía con la planta y el suelo, pero es aceptado que cubre
al menos 2 mm desde el rizoplano. Algunos autores han mostrado que la zona de in-
fluencia puede ser al menos de 10 mm (Tabla 4.4). La diversidad de microorganismos es
también variable, cerca al rizoplano hay una comunidad diversa pero al aumentar la dis-
tancia desde el rizoplano la diversidad se reduce. Papavizas y Davey (1961) encontraron
efectos similares sobre actinomicetos y hongos de la rizosfera, esto parece estar asociado
con la concentración de carbono en la solución del suelo (exudados de las raíces), la cual
disminuye desde el rizoplano.
91
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Tabla 4.4. Número de bacterias en función de la distancia desde la superficie de la raíz. Fuente: Paul y Clark (1989).
Distancia (mm) UFCx109 cm-3 suelo Tipos morfológicos
0-1 120 11
1-5 96 12
5-10 41 5
10-15 34 2
15-20 13 2
La liberación de exudados de la raíz puede estar afectada por varios factores en la planta, el
suelo y el ambiente. De acuerdo con Bowen y Rovira (1999), las plantas pueden liberar entre
10-30% de fotosintatos a través del sistema de raíces. Whipps y Lynch (1986) encontraron
que un mismo factor (p.e., estrés por agua, bajo pH, químicos aplicados al follaje) produce
incremento o disminución en la liberación de compuestos orgánicos en diferentes plantas. Las
raíces también secretan mucílagos, polisacáridos y pierden capas de células en su punta al
crecer a través del suelo, y así se liberan más compuestos carbonáceos a la rizosfera.
Las condiciones fisicoquímicas que predominan en la rizosfera se pueden usar para
entender el papel que juegan los microorganismos sobre la disponibilidad de nutrientes. Por
ejemplo, la concentración de oxígeno (O2) en la rizosfera es muy baja debido a la alta de-
manda requerida para la respiración microbial a partir de compuestos carbonáceos y a la alta
densidad microbial. Consecuentemente, la concentración de CO2 es alta. Estas condiciones
crean un ambiente anaeróbico, y se favorecen las reacciones de reducción. En la Tabla 4.2
se muestra que las bacterias denitrificantes (anaeróbicas) tienen una relación R/S más alta
(1260), lo cual facilita la reducción de algunos elementos tales como N, S, Fe y Mn.
El pH de la rizosfera usualmente es de 1-2 unidades más bajo que el del suelo. Va-
rios mecanismos son responsables de este efecto: (i) producción de CO2 por procesos
de respiración que forma H2CO3, (ii) actividad de las bombas de H+ en la obtención de
nutrientes por las plantas y los microorganismos, (iii) liberación de ácidos orgánicos por
raíces y microorganismos, (iv) descomposición de la materia orgánica y (v) fijación de N2
por la simbiosis Rhizobium-leguminosa. Los efectos pueden también variar con la capa-
cidad buffer del suelo y el tipo de planta involucrada. Las condiciones ácidas favorecen
la solubilización de minerales del suelo (p.e., fosfatos de calcio). Las características de
la rizosfera varían con la especie de planta y las condiciones del suelo. La rizosfera de
plantas de arroz de inundación exhibe un ambiente más aeróbico que el resto del suelo.
Esto es porque el tejido aerénquima de las plantas de arroz permite el transporte de O2 a
las raíces y su liberación a la rizosfera. Esto facilita la oxidación de Fe y Mn que tienden
a incrementar su disponibilidad a niveles que llegan a ser tóxicos para las plantas, dadas
las condiciones reductoras de los suelos inundados.
92
N. W. Osorio
Se afirma que esta separación es importante para diferenciar los mecanismos empleados
por estas bacterias para promover el crecimiento de las plantas. Biocontrol-PGPR son
estrictamente aquellas bacterias que participan en el biocontrol de patógenos de plantas,
mientras que PGPR son bacterias que cumplen otras funciones diferentes (p.e., nutricio-
nal, hormonal). También se sugiere reemplazar el término rizobacteria por simplemente
bacteria, porque algunas bacterias pueden promover el crecimiento de las plantas pero no
son habitantes de la rizosfera.
93
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
94
N. W. Osorio
ciarse libera el ión SO42- que es la forma química que la planta absorbe. Una vez está en
la solución del suelo, el ión sulfato puede ser adsorbido sobre los minerales arcillosos o
los óxidos e hidróxidos de Fe y Al. Así mismo, el ión sulfato puede precipitarse con otros
iones (Fe3+, Al3+, K+, Ca2+) para formar compuestos insolubles. En ambos casos se genera
un equilibrio químico entre estas especies (precipitadas y adsorbidas) y el ión en solución.
S2 + 2H2O + 3O2 → 2H2SO4
FeS + 2O2 → FeSO4
La masiva oxidación de azufre y sulfuros en algunos suelos da origen a los suelos
sulfato-ácidos. En estos el pH puede ser tan bajo como 2.5, lo cual no sólo restringe el
crecimiento vegetal sino que las aguas del suelo pueden pasar a aguas corrientes y afectar
la vida de los peces.
Por otro lado, cuando cae la hojarasca enriquece la materia orgánica fresca del suelo.
La concentración de S de este material fluctúa alrededor de 0.1-0.3%. Los microorganis-
mos descomponedores de la materia orgánica producen enzimas que liberan el S de los
compuestos que lo contienen (R-SH) y posteriormente es oxidado para formar sulfato.
FIJACIÓN DE N2
El N es uno de los nutrientes más limitantes para el crecimiento de las plantas. Algu-
nas bacterias de la rizosfera tienen la capacidad de fijar N2 en formas orgánicas que pue-
den ser usadas por las plantas. Las condiciones de la rizosfera favorecen la fijación de N2
porque esta es llevada a cabo por bacterias heterótrofas que usan compuestos orgánicos
como fuente de electrones para la reducción de N2. La reacción simplificada de la fijación
de N2 es la siguiente:
N2 (g) + 8H+ + 8 e- + (15-25ATP)→ 2NH3 + H2
Esta reacción de reducción es realizada exclusivamente por algunas bacterias, actino-
micetos y cianobacterias. La fijación de N2 la realizan estos microorganismos en forma
libre o asociados con plantas y hongos, con estos últimos se hace el proceso más eficiente
ya que aportan los ATP y e- requeridos. Algunas asociaciones simbióticas implican la for-
mación de estructuras especializadas (p.e., nódulos), mientras que otras no forman tales
estructuras pero sí intercambian compuestos (p.e., caña de azúcar-Acetobacter).
Entre las bacterias fijadoras de N2 se destacan las de los géneros Rhizobium, Brad-
yrrhizobium, Mesorhizobium, Allorhizobium y Sinorhizobium que forman simbiosis con
leguminosas. En este caso la concentración de O2 es regulada por la hemoglobina. El
suministro de compuestos carbonáceos ocurre en el interior de los nódulos y así se evita
la competencia con otros microorganismos. Esta es sin duda la interacción entre planta y
bacteria más estudiada.
Otro fijador de N2 es Azotobacter paspali el cual crece en la rizosfera de pasturas tro-
picales tales como Paspalum notatum c.v. batatais y Digitaria sp., con las cuales exhibe
cierto grado de especificidad. Aunque la fijación de 5-25 kg N ha-1 año-1 es ampliamente
aceptada, valores tan altos como 90 kg N ha-1 año–1 han sido reportados. Acetobacter
diazotrophicus es otro fijador de N2 que puede crecer dentro del tejido de la raíz (‘endo-
rrizosfera’) de la caña de azúcar, incluyendo tejidos vasculares donde puede alcanzar un
95
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
densidad poblacional de 106 células g-1 de estos tejidos. Por su particular localización, A.
diazotrophicus tiene la ventaja de obtener carbono sin la competencia microbial y aparen-
temente puede tolerar una concentración de O2 más alta que otras bacterias. La caña de
azúcar puede obtener 100-150 kg N ha-1 año-1 de esta asociación (Tabla 4.6).
Una de las simbiosis asociativas más estudiadas es la formada por Azospirillum spp.
y las raíces de numerosas gramíneas, incluyendo cultivos de cereales importantes. Se
han reportado incrementos en el crecimiento y rendimiento de las plantas de 5-30%. Los
beneficios parecen ser debidos a una producción microbial de reguladores de crecimiento
de las plantas (auxinas, giberelinas y citoquininas) que estimulan el crecimiento de los
pelos radicales y así hay una mayor obtención de los nutrientes. El efecto favorable no es
propiamente debido a la fijación de N2. Bashan et al. (1999) y Carillo-García et al. (2000)
han reportado que especies de cactus inoculadas con A. brasilense mejoraron su estable-
cimiento y desarrollo en suelos desérticos.
Tabla 4.6. Valores de fijación de N2 por bacterias en diferentes sistemas (libre, asociativo o simbiótico). Fuente:
Foth y Ellis (1996).
Planta-cianobacteria
Gunnera 12-21
Azolla 313
96
N. W. Osorio
Abono verde
Una aplicación práctica de la fijación de N2 en el manejo de los suelos es el empleo del
abono verde. El abono verde consiste en la incorporación de un cultivo en la capa arable
del terreno, para lo cual se prefiere una leguminosa antes de floración (soya, caupí, etc.).
La incorporación de leguminosas en el suelo incrementa el contenido de materia orgánica
y el suministro de nutrientes, particularmente N, debido a la alta concentración de este
elemento en los tejidos vegetales (~4%) y a la baja relación C:N (~10-12). En la siguiente
tabla aparece el efecto de la incorporación de Azolla como abono verde en el contenido
de N de plantas de maíz (Tabla 4.7). Más ejemplos se presentaran en el capítulo 7 sobre
el nitrógeno del suelo y su manejo.
Tabla 4.7. Efecto de la incorporación de Azolla en un suelo sobre el contenido relativo de N en plantas de maíz.
Fuente: Osorio, no publicado.
Tratamiento Contenido relativo de N (%)
Testigo (sin azolla, sin fertilizante) 100
A. filiculoides como abono verde (50 kg N ha-1) 155
Urea (50 kg N ha-1) 125
Urea (100 kg N ha-1) 198
SIMBIOSIS MICORRIZAL
El término micorriza fue propuesto para describir la asociación simbiótica que se
presenta, de manera natural, entre las raíces del 95 % de las especies vegetales y ciertos
97
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
hongos del suelo (mico= hongo; rriza=raíz). Es una relación mutualista en la que el hongo
coloniza la raíz y proporciona a la planta hospedera agua y nutrientes que absorbe del
suelo a través de su red externa de hifas. La planta por su parte aporta los compuestos
carbonados que el hongo utiliza como fuente energética.
La formación de esta simbiosis se constituye en una estrategia exitosa desarrollada
por las plantas para superar el estrés que sucede durante la colonización de ecosistemas
terrestres. Existen diferentes tipos de micorrizas, las más estudiadas son las ectomico-
rrizas y las endomicorrizas. Las ectomicorrizas corresponden a relaciones simbióticas
entre hongos Basidiomicetes y Ascomicetes y algunas especies vegetales arbóreas. Las
endomicorrizas o micorrizas arbusculares se constituyen en la interacción entre hongos
del grupo Glomeromycota y las raíces de casi el 80% de todas las especies de plantas
terrestres incluyendo muchas especies de plantas de interés agrícola y hortícola.
Hay evidencia de la presencia de éstos hongos desde el período Devónico, hace 398 mi-
llones de años cuando las plantas acuáticas colonizaron la superficie terrestre. Los hongos
micorrizo arbusculares (AMF, por sus siglas en inglés) son biotrofos obligados, es decir,
que no pueden ser cultivados y multiplicados en ausencia de una planta hospedera. La razón
mas aceptada es que el hongo durante la larga evolución de la relación simbiótica perdió
su capacidad para fijar carbono y llegó a ser completamente dependiente de una planta
hospedera para obtenerlo vía fotosintatos. Aunque se considera que el 95% de las especies
vegetales forman asociaciones micorrizales, éstas solo se han examinado en un 3% de ellas
y es aún mucho más incipiente la información acerca de su dependencia micorrizal.
Funcionamiento de la simbiosis
Los AMF no tienen un mecanismo de reconocimiento de un grupo taxonómico de
plantas en especial y se conoce que aproximadamente 150 especies de AMF colonizan
alrededor de 240.000 especies de plantas. Las estructuras infectivas de los AMF, como
las esporas e hifas, germinan y entran en contacto con la superficie de las raíces. La
penetración de la raíz ocurre vía apresorio, la formación de ésta estructura sólo se da en
respuesta a exudados radicales producidos por plantas hospederas. Estas señales incluyen
una variedad de isoflavonoides y compuestos fenólicos, comunes a otras interacciones
planta-microorganismo.
Una vez dentro de las raíces, los AMF producen hifas intercelulares, causando cam-
bios sutiles en la estructura de la pared de las células vegetales. Las terminaciones de
las hifas penetran la pared de células corticales y se diferencian dentro de ellas para
formar los arbúsculos. Aunque la pared celular es atravesada, la membrana plasmática
de la célula vegetal permanece sin ser penetrada. Esta membrana se invagina alrededor
del arbúsculo dando como resultado la formación de un compartimiento apoplástico y se
constituye en la interfase simbiótica (Figura 2.5). Se asume que esta interfase es el sitio
de intercambio de carbono y fosfato entre los simbiontes. Por tanto, se considera que
el arbúsculo es una estructura clave en la simbiosis. En las asociaciones mutualistas, a
diferencia de las asociaciones parasíticas, se considera que el transporte de nutrientes es
bidireccional.
98
N. W. Osorio
Pelo
radical
Nutriente
Figura 4.2. Presencia de hifas micorrizales intra-y extra-radicales que captan nutrientes mucho más allá de
donde lo obtienen los pelos radicales (dibujo original de N.W. Osorio).
99
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
C
Rizoplano
C
H+
Raíz
H+ Bacteria de la
Micorrizosfera
100
N. W. Osorio
101
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
DM (%)
Figura 4.4. Dependencia micorrizal (DM) de algunas especies vegetales tropicales de interés económico. Fuen-
te: Osorio, no publicado.
Café Curuba
Leucaena
Aguacate
Figura 4.5. Efecto de la inoculación micorrizal sobre el crecimiento de plántulas de café, curuba, leucaena y
aguacate. En todos los casos la concentración de P en la solución del suelo fue de 0.02 mg L-1. Fuentes: Jaramillo
(2006), Corredor (2007), Montoya (2007), Osorio (2008).
Inoculación micorrizal
La inoculación hace referencia al proceso de aplicar alrededor del sistema radical de
la planta, un sustrato que contenga estructuras infectivas (esporas, hifas, raíces infecta-
das) con el fin de lograr la colonización de las raíces. La inoculación micorrizal se facilita
en aquellos cultivos que tienen una fase de semillero, vivero o almácigo (Figura 4.5). En
esos casos se puede aplicar el inóculo en el hoyo donde se siembra la semilla o la plántula.
102
N. W. Osorio
También se puede mezclar el inóculo con el sustrato de crecimiento de las raíces. La dosis
es variable (20-40 g kg-1 de suelo) y depende, en buena parte, de la calidad del inóculo.
Antes de inocular un suelo es necesario conocer el grado de dependencia micorrizal de
la especie vegetal que se requiere cultivar. Se recomienda la aplicación de inóculo mico-
rrizal cuando:
• Las plantas requieren altas cantidades de P.
• La concentración de P disponible es baja.
• La población de AMF nativa del suelo es escasa, poco agresiva e ineficaz.
• Se ha realizado un manejo intensivo de fungicidas.
• La especie vegetal depende de la asociación micorrizal.
Tabla 4.8. Categorías de DM de algunas especies vegetales de interés económico.
103
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
104
N. W. Osorio
fóricos es baja (5-10%) dada la alta fijación en los suelos. Una opción viable es el uso de
las rocas fosfóricas (RP; apatita), sin embargo, estos materiales son muy insolubles, parti-
cularmente en suelos neutros y alcalinos, y un poco mas de reactividad siempre es deseada.
En las décadas de 1950-60’s la inoculación con Bacillus megaterium var. phospha-
ticum (fosfobacterin) en suelos de Rusia (principalmente Mollisoles), ha sido la mejor
referencia conocida del uso masivo de PSM. Las pruebas que se realizaron en diferentes
lugares mostraron la poca consistencia en la respuesta de las plantas con la inoculación
del fosfobacterin. Aparentemente otros factores tales como el encalamiento y el conte-
nido de materia orgánica del suelo afectaban la efectividad del fosfobacterin para incre-
mentar el P disponible del suelo. El uso del fosfobacterin se desestimuló debido a: (i) la
falta de respuesta en el rendimiento de los cultivos evaluados en muchos lugares; (ii) la
preocupación de que el fosfobacterin aceleraría la descomposición de la materia orgánica
del suelo y (iii) el pobre conocimiento de los mecanismos de solubilización de P en ese
momento. Desde entonces, la investigación sobre la solubilización microbial de fosfatos
fue orientada a estudiar la disolución de fosfatos inorgánicos.
Un inóculo comercial de un PSM (Penicillium bilaii) llamado ProvideTM es comer-
cialmente disponible en Norte América y ha sido satisfactoriamente probado en varias
plantas para incrementar la absorción de P. La eficiencia de los PSM ha sido cuestionada
por algunos autores porque: (i) las sustancias orgánicas requeridas por estos microorga-
nismos son escasas en sitios no-rizosféricos, (ii) existe antagonismo y competencia con
otros microorganismos en la rizosfera y (iii) hay baja translocación de fosfatos solubiliza-
dos a través del suelo ya que estos pueden ser otra vez fijados por componentes del suelo.
105
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
106
N. W. Osorio
Tabla 4.10. Efecto de la inoculación con G. fasciculatum (AMF) y Mortierella sp. (PSM) sobre el crecimiento
(g/pote) de leucaena en tres suelos tropicales. Adaptado de Osorio (2008).
Figura 4.6. Solubilización microbial de fosfatos en la micorrizosfera y captación micorrizal de P (dibujo original
de N.W. Osorio).
1,5
1.5
a
1,5
1.5 1,2 - PSM
1.2
b a
+ PSM
Masa seca aérea (g/planta)
- PSM
1,2
1.2 0,9
0.9 b
+ PSM
Masa seca aérea (g/planta)
0,9
0.9 0,6
0.6 c
d
0,6
0.6 0,3 c
0.3
d
0,3
0.3 0,0
0.0
-AMF +AMF
0,0
Figura [Link] 4.7.
0.0
Efecto de Efecto de la inoculación
la inoculación con G. aggregatum
con G. aggregatum (HMA) y Mortierella
(HMA) y Mortierella sp. (PSM)
sp. (PSM) sobre sobre
la masa secala
masa seca
aérea de Leucaena aérea de Leucaena
leucocephala. -AMF leucocephala.
Fuente: Osorio y HabteFuente:
(2001).Osorio y Habte (2001).
+AMF
Figura 4.7. Efecto de la inoculación con G. aggregatum (HMA) y Mortierella sp. (PSM) sobre la
masa seca aérea de Leucaena leucocephala. Fuente: Osorio y Habte (2001).
107
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Efectos sinérgicos han sido reportados en girasol (Helianthus annuus) con la inocu-
lación triple de Azotobacter chrococcum, Penicillium glaucum y Glomus fasciculatum;
en pimentón (Capsicum annuum) con G. fasciculatum o G. macrocarpum y P. striata;
en trigo con P. putida, P. aeruginosa y P. fluorescens en combinación con G. clarum.
También en trigo se han obtenido resultados positivos con la combinación de dos PSM,
P. striata y Agrobacterium radiobacter, con los AMF G. fasciculatum y Gigaspora mar-
garita, el mayor crecimiento de la planta fue obtenido cuando fueron adicionados estos
microorganismos.
Kopler et al. (1988) encontraron más nodulación de rizobios sobre la raíz de una legu-
minosa al inocular también con el PSM Pseudomonas spp. Sturz et al. (1997) encontra-
ron que la nodulación de Rhizobium leguminosarum b.v. trifolii fue promovida en trébol
rojo (Trifolium pratense) cuando este fue co-inoculado con Bacillus insolitus, B. brevis o
Agrobacterium rhizogenes. Resultados similares fueron obtenidos con la inoculación de
G. mosseae y Azorhizobium caulinodans en Sesbania rostrata. En soya la combinación
de Bradyrhizobium japonicum, P. fluorescens y G. mosseae ha dado igualmente buenos
resultados. Tales resultados son probablemente debidos a una más alta captación de P
promovida por los PSM y AMF, lo cual puede satisfacer los altos requerimientos de P del
proceso de fijación simbiótica de N2.
Los PSM también han sido probados en la industria de fertilizantes fosfóricos. Usual-
mente la roca fosfórica es parcialmente acidulada con ácidos inorgánicos (p.e., H2SO4)
para incrementar su reactividad, o usada como materia prima para producir más ferti-
lizantes solubles para lo cual también son adicionados algunos ácidos fuertes. Esto es
un proceso costoso debido a los altos costos de los ácidos inorgánicos. Bar-Yosef et al.
(1999) encontraron que la bacteria Pseudomonas cepacia, un conocido PSM, fue muy
eficiente para oxidar glucosa y producir ácido glucónico y ácido 2-ketoglucónico en un
reactor que contiene RP. Una vez los ácidos fueron disociados, los protones reaccionaron
con la RP y liberaron iones fosfato que fueron precipitados con Ca2+ para formar fertili-
zantes solubles (superfosfatos). Así, la actividad de los PSM no sólo genera beneficio en
su nicho natural, la rizosfera, sino también en otros ambientes.
Los microorganismos del suelo representan una parte integral del suelo. Sus funcio-
nes son vitales para la disponibilidad de nutrientes vegetales. Estos microorganismos
determinan la dinámica de la descomposición de la materia orgánica y, por consiguiente,
liberan nutrientes. También, los microorganismos pueden facilitar la pérdida de algunos
elementos del suelo (p.e., denitrificación). El conocimiento de tales funciones puede per-
mitirnos intervenir en el manejo del suelo para maximizar los beneficios de la actividad
microbiana del suelo.
108
N. W. Osorio
Los microorganismos solubilizadores de fosfato pueden aislarse del suelo rizosférico o del rizoplano
(superficie de la raíz). La muestra de suelo rizosférico se diluye serialmente (10-1-10-4) con un solución
estéril de 0.01 M CaCl2. Una alícuota (0.1-1.0 cm3) de la dilución serial 10-4 se transfiere asépticamente
sobre una caja de petri que contiene un medio de cultivo (NaCl 1 g/L, CaCl2. 2H2O 0.1 g/L, MgSO4.7H2O
0.4 g/L, NH4NO3 1.0 g/L, glucosa 10 g/L, Agar-agar 15 g/L, roca fosfórica 3.5 g/L; azul de bromotimol).
En el caso del aislamiento a partir del rizoplano, se toman fragmentos de raíces finas (<1 cm) se lavan en
agua estéril y luego se transfieren sobre el medio anteriormente mencionado.
Las cajas se incuban a 28ºC durante 6-7 días y luego se aíslan aquellas colonias abundantes y de rápido
crecimiento. Es posible incluir un indicador de pH (p.e., azul de bromotimol) para facilitar la detección de
colonias productoras de acidez.
Platos de Petri que contienen el medio de cultivo inoculado con una dilución 10-3 de suelo rizosférico.
Nótese el crecimiento de algunas colonias de hongos y bacterias. Fuente: Osorio (2002).
Los microorganismos seleccionados se transfieren individualmente a cajas de petri para su purificación.
Luego, estos se transfieren a un erlenmeyer que contiene el medio de cultivo estéril sin agar y al cual se
le ha ajustado el pH a 7.0. Se recomienda dejar un control no inoculado. Los erlenmeyers se agitan a 100-
150 rpm, temperatura ambiente (+/- 25ºC) durante 7 días. Luego se mide el pH y la concentración de P
por el método del azul de molibdato. Al graficar los resultados se nota la relación inversa entre pH y la
concentración de P. Se pueden clasificar los microorganismos de acuerdo a su capacidad para disminuir
el pH de la solución y disolver roca fosfórica entre altamente efectivos, moderadamente efectivos e
inefectivos, tal como se ilustra a continuación:
30
Altamente
25 efectivos
P en solución (mg L -1 )
20
Relación entre el pH y la concentración
15 30 de P en el medio líquido inoculado con
Moderadamente
Altamente microorganismos solubilizadores de P.
efectivos
10 25 efectivos Inefectivos
Fuente: Osorio (2002).
P en solución (mg L -1 )
5 20
Relación entre el pH y la concentración
0 15 de P en el medio líquido inoculado con
3,5 4,5 Moderadamente
5,5 6,5 7,5 microorganismos solubilizadores de P.
efectivos
10 pH de la solución Inefectivos
Fuente: Osorio (2002).
Los microorganismos
5 altamente efectivos se pueden continuar estudiando con el objetivo de desarrollar
inóculos que se puedan aplicar al suelo o usar en la industria de la acidulación de rocas fosfóricas.
0
3,5 4,5 5,5 6,5 7,5
pH de la solución
109
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
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114
N. W. Osorio
115
Capítulo 55
Diagnóstico químico de la disponibilidad de
nutrientes del suelo
RESUMEN
En este capitulo se ilustra el diagnóstico químico de la fertilidad del suelo, cuyo obje-
tivo es conocer el potencial de producción agrícola de un suelo y determinar la necesidad
de aplicar fertilizantes, enmiendas o inóculos microbiales. El proceso comienza con un
adecuado muestreo del suelo en el cual se pretende tomar una muestra representativa
del terreno que se cultiva o se desea cultivar. Este paso es muy crítico y deben delimi-
tarse unidades de muestreo homogéneas y allí realizar la toma de la muestra compuesta.
Posteriormente, la muestra es llevada a un laboratorio de suelos donde se determina, a tra-
vés de métodos extractivos y analíticos, la fertilidad del suelo. Los protocolos en el labo-
ratorio son precisos y detallados y es necesario emplear los servicios de un laboratorio de
reconocida trayectoria que cumpla los estándares de calidad requeridos. La interpretación
de los índices de disponibilidad en el análisis del suelo es realizada a través de valores
de referencia que permiten conocer el grado de deficiencia o suficiencia de un nutriente
en particular. Esto es posible hacerlo a través de una previa calibración experimental del
dato analítico con el rendimiento del cultivo de interés. El adecuado diagnóstico de la
fertilidad del suelo permitirá establecer prácticas de manejo del suelo, en algunos casos se
procede a determinar la dosis del (los) nutriente requerido con el fin de corregir posibles
deficiencias nutricionales. La determinación de la dosis implica un análisis económico
de costos con el fin de hallar un óptimo beneficio económico en armonía con la calidad
ambiental.
MUESTREO DE SUELOS
El suelo es la base para el establecimiento de cualquier proyecto agrícola, pecuario,
forestal o de construcciones civiles. Antes de establecer el uso del suelo es necesario co-
nocer sus características. Cuando se quieren establecer cultivos agrícolas, pasturas o plan-
taciones forestales se deben evaluar las propiedades físicas, químicas y/o biológicas del
© N.W. Osorio. 2014. Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico. ISBN 978-958-44-9746-8.
117
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
suelo. Luego de que las limitaciones del suelo para su uso agrícola han sido detectadas se
puede determinar cuál es su uso más adecuado y el manejo racional que debería dársele.
Para evaluar las características del suelo, usualmente se emplea una muestra que con-
siste en una mezcla de porciones de suelo (submuestras) tomadas al azar de un terreno
homogéneo.
El objetivo del muestreo define la metodología a emplear. Por ejemplo, el muestreo
que se realiza para clasificar taxonómicamente un suelo es diferente al muestreo que se
hace para evaluar su fertilidad, propiedades físicas o condiciones hídricas. En este texto
se describirá la metodología comúnmente aceptada para muestrear suelos con el fin de
evaluar su fertilidad (capacidad para suministrar nutrientes a las plantas). Estas sugeren-
cias deben ser consideradas como orientaciones generales que permitirán, a quien toma
las muestras, adoptar criterios claros para enfrentar casos particulares en el campo al
momento de hacer el muestreo.
Es importante que la muestra de suelo sea representativa del terreno que se desea eva-
luar. Los análisis de suelos en el laboratorio se realizan siguiendo metodologías bastante
detalladas y con técnicas analíticas cada vez más exactas y precisas, por esto el muestreo
representa la fuente de error más grande.
Delimitación de suelos
En una finca es común encontrar diferentes tipos de suelos, por lo que es necesario
identificarlos y definir sus límites dentro del paisaje. Cada tipo de suelo se considera
como un terreno homogéneo e independiente que corresponde a una unidad de muestreo
y debe ser identificado con base en características como la pendiente (plano, inclinado),
material parental (aluvión, coluvio), uso (pastura, bosque), manejo (fertilizado, no ferti-
lizado) entre otras. El cambio en estas características usualmente coincide con los límites
de cada unidad de muestreo (Figura 5.1).
Figura 5.1. Delimitación de lotes para definir unidades de muestreo de suelos. Fuente: CENICAFE.
Toma de submuestras
La muestra de suelo tomada dentro de cada unidad de muestreo es una “muestra com-
puesta”. Esta resulta de mezclar varias submuestras tomadas aleatoriamente en el campo.
118
N. W. Osorio
Lote 2 = colinas
Lote 2 = colinas
Lote 1 = plano
Lote 1 = plano
Figura 5.2. Arriba: dos lotes de pasto kikuyo que se muestrean separadamente de acuerdo a las diferencias en
el relieve. Abajo: un lote de aguacate en el cual se ilustra un recorrido al azar en zigzag. Los círculos indican el
sitio donde se toma la sub-muestra. Fuente: N. W. Osorio
En cada sitio de muestreo se recomienda remover las plantas y hojarasca fresca (1-3
cm) de un área de 40 cm x 40 cm, y luego introducir el barreno o pala a la profundidad
deseada. En general, se recomienda una profundidad de 20 cm para la mayoría de cultivos
agrícolas, lo cual coincide con la mayor concentración de raíces en el suelo. Para el caso
de pasturas 10-15 cm es suficiente. Si se utiliza una pala se hace un hueco en forma de
“V” y luego se toma una porción de 10x10x3 cm de una de las paredes del suelo extraí-
do y se transfiere a un balde limpio (Figura 5.3). Cuando se emplea el barreno se deben
transferir entre 100-200 g del suelo. Es importante tener en cuenta que las herramientas
deben limpiarse después de tomar cada submuestra.
119
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Figura 5.4. Sitio de la toma de una sub-muestra en una plantación de aguacate señalado por la flecha (izquierda)
y en café por el sitio donde se introduce el barreno (derecha). Fuente: N. W. Osorio (izquierda) y F. Restrepo
(derecha).
Para especies frutales, plantaciones forestales y agrícolas (café, cacao, aguacate, etc.)
algunos recomiendan tomar dos submuestras por sitio, una de 0-20 cm de profundidad y
otra de 20-40 cm en la mitad de la gotera del árbol (la sombra proyectada por el árbol a
mediodía) (Figura 5.4). Sin embargo, la interpretación de los resultados y las recomen-
daciones de manejo son basadas en la muestra superficial y poco en la muestra profunda.
Ya que normalmente la gran mayoría de raíces se concentra en los primeros 20 cm, la
muestra en profundidad es innecesaria. En cualquier caso se deben remover piedras, raí-
ces gruesas, lombrices e insectos del suelo. Las porciones del suelo se desmenuzan con la
mano. Cuando se haya completado el número total de submuestras deseado, se transfiere
aproximadamente 1 kg de suelo previamente homogenizado a una bolsa plástica limpia
(muestra compuesta). La bolsa debe cerrarse y marcarse con el nombre o número del
terreno muestreado o con un código elegido por el muestreador. Recuerde que una mues-
tra (1 kg) representa un terreno homogéneo y no se deben mezclar muestras de terrenos
diferentes.
120
N. W. Osorio
Época de muestreo
En general se recomienda realizar el muestreo 2-3 meses antes de la siembra o trans-
plante de un cultivo. De esta manera hay suficiente tiempo para obtener los resultados,
interpretarlos, establecer las recomendaciones y adquirir los fertilizantes, la cal y/o los
abonos orgánicos en caso de que sea necesario realizar aplicaciones. En cultivos peren-
nes la frecuencia del muestreo puede ser cada año, esto podría hacerse al inicio de la
floración. La frecuencia de muestreo puede ser más intensa para cultivos altamente tec-
nificados (flores, hortalizas, etc.). En pastos establecidos se puede muestrear cada 2 años,
luego de hacer un pastoreo o corte. Con el fin de disminuir el costo de la inversión inicial
en el cual se debe incurrir cuando es necesario muestrear y analizar varios lotes a la vez
se puede establecer un cronograma de muestreo de suelos para los diferentes potreros y
así diferir dicho costo.
121
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
es al azar y dicha variación no tiene una tendencia espacial (horizontal). Esto no aplica
en todos los casos ya que algunas propiedades pueden variar en el terreno siguiendo, por
ejemplo, cambios en la pendiente (materia orgánica) o en función de la distancia de un río
(textura). Variaciones temporales pueden también ser observadas (época seca vs. época
lluviosa) o cambios en propiedades debidas al continuo manejo durante varios años.
Estos puntos pueden llegar a ser críticos si el muestreo de suelos necesita cierto grado
de precisión y exactitud como el requerido en algunos proyectos de investigación y deben
ser considerados al momento de hacer el muestreo.
Preparación de la muestra
Una vez la muestra llega al laboratorio de suelos se realiza el registro, en el cual se
especifican datos como área, profundidad, drenaje, relieve, temperatura, precipitación,
cultivo anterior y actual, fertilización anterior, entre otros. Esta información es útil al
momento de definir qué cultivo se puede establecer y con cuáles prácticas de manejo
(época y método de aplicación de cal, fertilizantes, enmiendas orgánicas, y/o inóculos
microbiales).
Posteriormente la muestra de suelo se seca en estufa a 50-55ºC durante 48-72 horas.
La muestra seca se pasa a través de tamices de 2 y 0.6 mm de apertura y se pesa una de-
terminada cantidad para los diferentes análisis químicos. Por ejemplo, se requieren 50 g
de suelo (base seca) para determinar la textura, 2 g para medir el P-Bray II, 10 g para el
pH, 10 g para el B por agua caliente.
122
N. W. Osorio
Estos métodos han sido calibrados para los cultivos y suelos de Colombia por el ICA y
también han sido usados por el IGAC en múltiples estudios de Levantamiento de suelos.
La gran mayoría de los laboratorios de suelos de universidades y empresas privadas em-
plean estos métodos.
Tabla 5.1. Métodos de extracción y análisis usados para evaluar la fertilidad del suelo en Colombia.
Parámetro Método de extracción Unidades S.I.* Determinación analítica
El método de extracción de un nutriente del suelo debe ser previamente validado a través de dos tipos de
estudios: correlación y calibración. Con la correlación se busca un método de extracción que separe los
suelos con bajos niveles de disponibilidad de un nutriente de los suelos con altos niveles de dicho nutriente.
Experimentalmente esto se hace al aplicar a través de una fuente soluble cantidades crecientes del nutriente
en cuestión a un(os) suelo(s) que tenga un contenido bajo del nutriente. Luego de un periodo de incubación se
extrae el nutriente del suelo con una solución extractora. Se espera remover cantidades crecientes del nutriente.
Si un método de extracción es adecuado para un suelo el coeficiente de correlación (r) entre la cantidad
aplicada y la extraída debe ser alto (r→1). En general, un método será más adecuado que otro cuando el valor
de r sea más alto. Un método de extracción puede ser más adecuado en un tipo particular de suelos que en
otros. Para escoger que método usar es necesario considerar el costo y la complejidad del método.
100 100
r= 0.99 r=0.84
80 80
P extraído(mg kg-1)
P extraído(mg kg-1)
60 60
40 40
20
20
0
0
0 100 200 300 400 500
0 100 200 300 400 500
P aplicado (mg kg-1)
P aplicado (mg kg-1)
Correlación entre la cantidad de P aplicada y la cantidad de P extraída por el método de Bray II en dos suelos
de Colombia. Izquierda: Ultisol de Caucasia. Derecha: Vertisol de Palmira. Osorio, no publicado.
123
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Determinación analítica
Una vez el nutriente se ha extraído, la suspensión formada por la muestra-solución
extractora se pasa a través de papel filtro. Luego, a través de un método analítico dado se
cuantifica en el filtrado la cantidad del nutriente que fue extraída por la solución extrac-
tora. Los métodos analíticos pueden variar entre laboratorios, normalmente se incluyen
potenciometría, espectrofotometría visible, absorción atómica e inducción de plasma, en-
tre otros (Figura 5.5). Por supuesto los equipos se calibran previamente con soluciones
estándares para asegurar la confiabilidad de la lectura. Normalmente, los laboratorios de
suelos tienen programas de calidad para asegurar que el dato analítico es confiable.
Las unidades en las que se expresan los resultados también varían entre laboratorios, pero
se recomienda emplear el sistema internacional (S.I.) de unidades. Por ejemplo, se recomienda
usar cmolc kg-1 en lugar del tradicional meq/100 g, así mismo, se emplea mg kg-1 en vez de
ppm (para más información consulte [Link]
a b
c d
e f
Figura 5.5. Etapas del análisis químico (a) secado en estufa, (b) pesaje, (c) extracción de un nutriente con una
solución, (d) filtración, (e) determinación analítica en el laboratorio.
124
N. W. Osorio
125
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
tración de NO3- (72 mg kg-1) que el suelo de la Selva (Rionegro, Antioquia) (18 mg kg-1),
a pesar de que el primero se encuentra a 2600 m de altitud y el segundo está a 2100 m.
En términos generales, se puede afirmar que la cantidad de MOS será determinante
para suministrar N a las plantas cuando hayan condiciones favorables para los microorga-
nismos del suelo. Estas condiciones se pueden presentar en las zonas de vida bosque seco
y muy seco tropical; en Colombia corresponden a la región Caribe y a los Valles interan-
dinos del Rio Magdalena y Cauca. Por el contrario, las zonas de vida bosque húmedo y
muy húmedo tanto a nivel tropical, premontano y montano, normalmente presentan sue-
los ácidos, ricos en Ali y pobres en nutrientes. En consecuencia, los suelos de las regiones
Andina, Pacifica, Orinoquia y Amazonía no presentan una buena descomposición de la
MOS, y por ende, el suministro de NO3- es bajo. Por lo anterior, la MOS tiende a acumu-
larse y es común encontrar que en suelos con altos niveles de MOS es necesario aplicar
fertilizantes nitrogenados y/o enmiendas orgánicas (gallinaza, porcinaza, entre otras) para
obtener rendimientos satisfactorios en los cultivos. La dosis a aplicar se determina expe-
rimentalmente y depende del nivel de rendimiento proyectado.
Tabla 5.2. Categorías en las que se clasifican los índices de disponibilidad de nutrientes.
Rendimiento
Categoría Interpretación
relativo (%)
Tabla 5.3. Rangos para interpretar los resultados del análisis químico de suelos. Adaptado de ICA.
Interpretación
Parámetro Unidad
Muy baja Baja Suficiente Alta Muy alta
126
N. W. Osorio
J.D. Suarez afirma que la dificultad que entraña la estimación del N disponible a
partir de la MOS y las variables que afectan su mineralización hacen muy difícil tener
bases sólidas para la definición de niveles de fertilización si no se cuenta con curvas de
respuesta media a N para regiones y cultivos/variedades, etc. A diferencia de P y K, las
cantidades de N disponibles presentan fluctuaciones altas, y es frecuente que no estén en
equilibrio con formas de N no disponibles. Además, el N es de muy alta movilidad, y su
absorción es rápida. Su comportamiento se acerca más al comportamiento expresado de
manera tradicional bajo la ‘ley del mínimo’. Las carencias de N se pueden presentar de
manera intempestiva, y es por eso muy importante apoyarse en otros criterios para tomar
decisiones de fertilización-N: aspecto del cultivo, historia del lote, de la región, produc-
tividad esperada, entre otros.
Con la fase de calibración se pretende evaluar si existe una relación significativa entre la cantidad de un
nutriente extraída del suelo por un método dado y el rendimiento del cultivo. Para obtener concentraciones
crecientes de un nutriente en un suelo, se aplican dosis crecientes de un fertilizante en diferentes sitios
experimentales. Con la calibración se pretende desarrollar un modelo de regresión entre el rendimiento de un
cultivo y la concentración de un nutriente en el suelo.
Se recomienda utilizar el rendimiento relativo (%) en lugar del rendimiento absoluto (kg ha-1) ya que esto
facilita comparar resultados de años y sitios diferentes. Para esto se usa el máximo rendimiento en cada sitio.
Una de las metodologías estadísticas más usadas en los estudios de fertilidad del suelo fue desarrollada
por Cate y Nelson de la Universidad de Carolina del Norte. En Colombia ésta técnica fue aplicada por el
Programa de Suelos del ICA y por el Programa Tropsoils en la década del sesenta. El método de Cate y
Nelson se basa en un diagrama de dispersión X-Y, el eje X corresponde a la cantidad extraída de un nutriente
por un método dado; en el eje Y se ubica el rendimiento relativo. Luego se superponen cuatro cuadrantes
de manera tal que los cuadrantes I y III contengan el mayor número de puntos posibles, mientras que en los
cuadrantes II y IV se deja el menor número de puntos de la dispersión. Esto permite separar los puntos en
dos tipos de poblaciones, una población que corresponde a rendimientos relativos bajos (cuadrante I) y otra
a puntos de rendimientos relativos altos (cuadrante III). El límite entre ellas será el nivel crítico. Los puntos
que quedan en los cuadrantes II y IV se asocian a situaciones donde no hay una buena relación entre la
cantidad extraída del nutriente y el rendimiento relativo del cultivo. Esto se debe a que, si bien, la cantidad
extraída de un nutriente determina el rendimiento de una planta, éste no es el único factor del suelo ni del
ambiente que controla el rendimiento.
127
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
100
II III
90
80
Rendimiento relativo caña de azucar (%)
70
60
Relación entre la cantidad de P extraída con
50 el método de Bray-I y el rendimiento relativo
de caña de azúcar en pruebas de campo sobre
40
suelos de Brasil.
30
20
Nivel crítico= 6
10
I IV
0
0 5 10 15 20 25
P-Bray I (mg kg-1)
Temperatura Categoría*
Altitud (m) (ºC) Muy bajo Bajo Suficiente Alto Muy alto
128
N. W. Osorio
Tabla 5.5. Concentración de NO3- de varios suelos de Colombia en función de algunas propiedades del suelo.
Fuente: Marín (1981).
Alto
Medio
Bajo
Rendimiento
129
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Toxicidad
150
Desbalance nutricional
Contaminación ambiental
100
Línea de costo
50
Muy Bajo Bajo Medio Alto Muy alto
Bajo Medio Alto
0
0 2 4 6 8 10 12 14 16 18 20
Figura 5.7. Incremento en el rendimiento de algodón con la aplicación de fertilizante fosfórico. Note las catego-
rías en las cuales se clasifica el nivel de P-Bray-I.
130
N. W. Osorio
dos suelos contrastantes, uno de ellos extremadamente ácido, pobre en Ca, Mg, P, rico en
Al y con bajo potencial para suministrar N. Para corregir tales problemas se recomienda
aplicar cal dolomita, fertilizante nitrogenado (urea) y fertilizante fosfórico (DAP). El otro
suelo es ligeramente ácido, rico en Ca, Mg, P, pero pobre en K, Mn y B, y exhibe un mejor
potencial para suministrar N, por lo anterior, se recomienda aplicar, fertilizante potásico
(KCl), sulfato de Mn, bórax, y menos urea que en el suelo anterior.
Tabla 5.6. Guía de fertilización para piña en dos regiones de Colombia en función del contenido en el suelo de
MOS, P y K. Fuente: Adaptado de ICA (1992).
131
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
ner el beneficio que se obtiene con la aplicación. La máxima diferencia entre estos indica
el óptimo beneficio económico, el cual no coincide con el máximo rendimiento (Figura
5.9). Este óptimo es el que se debe buscar con la fertilización. Segundo, en algunos casos
obtener un máximo rendimiento puede generar una pérdida económica porque el alto
costo no compensa el beneficio obtenido.
RECOMENDACIÓN
Muestra 5733: 1 mes antes de la siembra distribuya cal dolomita (65-30) en los surcos a razón de 1 t/ha e
incorpórela a 20 cm de profundidad. Al momento de la siembra aplique urea (150 kg/ha) y fosfato de amonio
(200 kg/ha) en una banda cerca a la semilla, incorpore a 5-10 cm de profundidad.
Muestra 5734: al momento de la siembra aplique urea (75 kg/ha), cloruro de potasio (100 kg/ha), sulfato de
manganeso (15 kg/ha) y Borax (10 kg/ha) en una banda cercana a la semilla, incorpore a 5-10 cm de
profundidad.
MÉTODOS
Textura: Bouyoucos; pH: Agua (1:1); Conductividad eléctrica: Extracto de saturación; Materia orgánica (MOS): Walkley-
Black; Al: KCl 1 M; Ca, Mg, K, Na: Acetato de amonio 1 M; S: Fosfato monocálcico 0.008 M; Fe, Mn, Cu, Zn: Olsen-EDTA;
B: Agua caliente; NO3: Sulfato de Al 0.025 M; NH4: KCl 1 M; P: Bray II
Figura 5.8. Resultados de un análisis de suelos, interpretación y recomendación de fertilizantes para dos suelos
contrastantes. Fuente: Laboratorio de Suelos, Universidad Nacional de Colombia, Medellín.
132
N. W. Osorio
Optimo
Máximo
beneficio
rendimiento
económico
económico
Pérdida
Rendimiento
io
efic
ben
Rendimiento
Costo del
fertilizante
Figura 5.9. Efectos de la aplicación de fertilizante sobre el rendimiento. Nótese la diferencia entre el óptimo
beneficio económico y el máximo rendimiento. Fuente: Havlin et al. (1999).
A 80pesar de las diferencias en la capacidad para fijar P entre ambos suelos (par-
ticularmente
60 la mineralogía predominante), la relación entre rendimiento relativo y
P en solución es la misma. En otras palabras, una concentración de P en la solución
40
del suelo está asociada con un rendimiento relativo dado sin importar el tipo de
suelo.20
Las0 isotermas se han usado para determinar los requerimientos de B, S y, muy parti-
cularmente
0,001 P en
0,01la solución
0,1 del1 suelo para
10 diferentes cultivos. Por ejemplo, de la Tabla
5.7 queda claro que si de
Concentración seP en
desea
solucióncultivar
(mg L-1) maíz y obtener un 95% del máximo rendimiento
se requiere tener un nivel de P en la solución del suelo de 0.025 mg L-1.
133
5 -1
5 -1 5 -1
P-Bray II: 2 mg kg P-Bray II: 20 mg kg P-Bray II: 35 mg kg
4 4 4
-1
3 3 3
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
2 2 2
Rendimiento (kg ha )
1 1 1
134
0 0 0
0 50 100 150 0 50 100 150 0 50 100 150
Figura 5.10. Rendimiento de maíz en función de la aplicación de P (a diferentes niveles de P-Bray II) en un Andisol del Oriente Antioqueño. La línea discontinua representa
el costo de la fertilización, las flechas señalan el máximo beneficio económico, el cual se obtiene al aplicar P a razón de 60, 25 y 0 kg ha-1, respectivamente. Datos sin publicar
(N.W. Osorio)
N. W. Osorio
100
60
40
20
0
0,001 0,01 0,1 1 10
Figura 5.11. Rendimiento relativo del maíz en función de la concentración de P en solución del suelo. Los datos
fueron obtenidos en estudios hechos en un Oxisol (cuadros negros) y Andisol (cuadros blancos) de Hawai’i.
Fuente: Fox (1971).
Tabla 5.7. Requerimientos de P en la solución del suelo para varios cultivos tropicales. Fuente: Fox et al. (1974).
Cultivo P en solución (mg L-1) para el rendimiento indicado
75 % 95%
Yuca 0.003 0.005
Maní 0.003 0.010
Maíz 0.008 0.025
Trigo 0.009 0.028
Repollo 0.012 0.040
Papa 0.020 0.180
Soya 0.025 0.200
Tomate 0.050 0.200
Lechuga 0.100 0.300
200
135
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
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138
Capítulo 66
Acidez del Suelo
Origen, diagnóstico y manejo en los suelos del
trópico
RESUMEN
En este capítulo se discute la acidez del suelo, particularmente de los suelos de las
zonas tropicales. En estos suelos la fuerte acidez es causada, entre otros factores, por la
presencia de Al en las superficies intercambiables y en la solución del suelo. Además de
ser responsable de la acidez, el Al puede desfavorecer el crecimiento vegetal ya que puede
causar fitotoxicidad, inhibir la absorción y utilización del fosfato y reducir la absorción
de Ca, Mg y K, entre otros nutrientes. Dada la importancia del Al en los suelos ácidos del
trópico en este texto se presentan los métodos más utilizados para diagnosticar su poten-
cial fitotóxico a través de la determinación del pH, el Al intercambible y su saturación en
los sitios de intercambio. Así mismo, se discuten los métodos utilizados para determinar
el requerimiento de cal, particularmente se ilustra la incubación con cal, el método de
Cochrane et al. (1980) que considera la saturación de Al y el método del balance de bases
cuyo objetivo es alcanzar de niveles adecuados de Ca2+ y Mg2+. Además se discute el
efecto de la aplicación de enmiendas orgánicas en el manejo de los suelos ácidos. Algu-
nos ejemplos para determinar el requerimiento de cal con base en análisis de suelos son
ilustrados con cálculos.
Los primeros trabajos publicados sobre el concepto de la acidez del suelo se presen-
taron al final del siglo XIX y en las primeras décadas del siglo XX. Pero es claro que el
entendimiento de dicho concepto se incrementó marcadamente durante la segunda mitad
del siglo XX.
© N.W. Osorio. 2014. Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico. ISBN 978-958-44-9746-8.
139
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
140
N. W. Osorio
nen suficiente Mn total para producir fitotoxicidad aún a valores de pH < 5.0. El Al
y el Mn se constituyen en serios limitantes para el desarrollo de una agricultura de
alta productividad. Por esta razón es necesario establecer prácticas de manejo como
aplicación de cal y enmiendas orgánicas, utilización de plantas tolerantes a Al y Mn
y mejorar la eficiencia en la fertilización fosfórica.
A pesar de las numerosas publicaciones sobre el manejo de la acidez del suelo aún
persiste un bajo conocimiento sobre la naturaleza de ésta, particularmente en los suelos
del trópico. Además, existen conceptos errados sobre su manejo y los efectos que puede
tener la acidez del suelo en el crecimiento de las plantas. El objetivo de este capítulo es
discutir aspectos básicos sobre el origen, diagnóstico y manejo de la acidez del suelo, con
especial énfasis en los suelos de la región tropical.
141
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
142
N. W. Osorio
mente; (iii) complejado por la materia orgánica del suelo, (iv) precipitado como un mine-
ral secundario principalmente como óxido e hidróxido y como tal permanece en el suelo.
El Al también puede ser lixiviado en suelos de regiones con la alta pluviosidad, aunque en
forma menos intensa que otros cationes del suelo. Esto último explica la alta participación
relativa del Al sobre las superficies arcillosas en suelos altamente meteorizados como
Oxisoles y Ultisoles. En otras palabras, la cantidad absoluta de Al intercambiable dis-
minuye con la meteorización pero su saturación en los sitios de intercambio incrementa.
143
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
complejidad de los suelos es tan alta que la mineralogía del suelo debería ser considerada.
Por ejemplo, a pesar de que los tres suelos de la Tabla 6.1 presentaban el mismo valor
de pH (5.0) exhibieron diferentes concentraciones de Al en los extractos de saturación
dada la diferencia en el mineral predominante en la fracción arcillosa. En la medida en
que estos suelos son muy ácidos y pobres en silicio, los minerales arcillosos de tipo 1:1
(halloisita y caolinita) tienden a disolverse y liberar Al a la solución. Ya que la halloisita
presenta una mayor superficie específica que la caolinita su disolución es mayor, por
ende, la constante de disolución en medio ácido de la halloisita (108.72) es mayor que la de
caolinita (105.45). En esos suelos la gibsita es muy estable y así su disolución es relativa-
mente baja. En este caso el suelo haloisítico fue el único que causó fitotoxicidad de Al en
plantas de macadamia Fox et al. (1991). Acertadamente afirmaron que la interpretación
de las interacciones suelo-planta se facilita si se consideran la naturaleza, intensidad y
consecuencias de los procesos de meteorización del suelo.
Tabla 6.1. Relación entre mineralogía del suelo y concentración de Al en la solución del suelo a pH 5. Fuente:
Fox et al. (1991).
Suelo Concentración de Al (mg L-1)
La fitotoxicidad por Al se elimina cuando los iones de Al(OH)x (3-x)+ se precipitan con
OH- para formar el Al(OH)3 (~ pH 5.5) lo cual se puede lograr con la adición de cal. Éste
se polimeriza y con el paso del tiempo se cristaliza para formar el mineral gibbsita. En
suelos altamente meteorizados también se puede formar el mineral bauxita (Al2O3).
En la solución del suelo el Al también puede estar formando complejos con fluor
(AlF2+, AlF2+, AlF30, AlF4-, AlF52-, AlF63-) y con sulfato (AlSO4+, Al(SO4)2-. Todas estas
formas iónicas pueden causar toxicidad a las plantas si las raíces las absorben en altas
cantidades. Igualmente, existen otros complejos entre Al y compuestos orgánicos solu-
bles en la solución del suelo que no son fitotóxicos (p.e., citrato de Al, oxalato de Al).
Otras causas de la acidez del suelo
Los iones H+ (H3O+) también pueden ser producidos por:
• reacciones de hidrólisis con Fe3+:
Fe3+ + H2O ↔ Fe(OH)2+ + H+
Fe(OH)2+ + H2O ↔ Fe(OH)2+ + H+
Fe(OH)2++ H2O ↔ Fe(OH)3+ H+
• descomposición microbial de la materia orgánica en la cual se liberan ácidos orgáni-
cos y CO2, este último formará posteriormente ácido carbónico (H2CO3):
C6H12O6 + 6O2 ↔ 6CO2 + 6 H2O
6CO2 + 6 H2O ↔ 6 H2CO3 ↔ 6 HCO3- + 6 H+
• oxidación microbial de NH4+ a NO3-:
NH4+ + 1.5O2 → NO3- + 4H+
• oxidación microbial de S y sulfuros para formar ácido sulfúrico (H2SO4):
144
N. W. Osorio
Al3+ Al(OH)2+
80 +2
Al(OH)30
Porcentaje del Al total
Al(OH)4-
Carga media
60 +1
Carga
media
40 0
Al(OH)52-
20 -1
Al(OH)2+
0 -2
3 4 5 6 7 8 9 10
pH
Figura 6.2. Distribución relativa de las especies de aluminio y carga promedio en función del pH del agua.
Figuraet6.2.
Fuente: Marion al. Distribución
(1976). relativa de las especies de aluminio y carga promedio en función del pH
del agua. Fuente: Marion et al. (1976).
Aunque la acidificación del suelo es un proceso natural esta se puede intensificar de-
bido al manejo del suelo. Particularmente cuando se aplican repetidamente fertilizantes
amoniacales, que no sólo reducen el pH del suelo sino también la cantidad de Ca2+, Mg2+
y K+ intercambiables. Esto es causado por la oxidación microbial del NH4+ a NO3- que
produce H+, el cual luego desplaza las bases intercambiables hacia la solución del suelo y
favorece su posterior lixiviación (Tabla 6.2).
Tabla 6.2. Efectos de fertilizantes amoniacales sobre el pH y las bases intercambiables en dos suelos de Colom-
bia. Fuente: Bravo (1984).
Suelo Tratamiento pH Ca Mg K
--------(cmolc kg-1)--------
Andisol No fertilizado 5.5 5.6 1.2 1.20
12-12-17-2 4.5 3.5 0.7 0.80
Sulfato de amonio 3.7 0.5 0.1 0.04
Nitrato de amonio 3.9 0.6 0.2 0.04
145
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
K+ y Na+ son retenidos con menos fuerza. Cuando los iones de Al y de Fe pasan a la
solución del suelo liberan H+ por hidrólisis. De esta manera, la sumatoria de estos iones
acidificantes y los H+ en la fase de intercambio se constituye en un reservorio de acidez y
ha sido llamada acidez intercambiable. Sin embargo, la presencia de protones y de iones
de Fe en la solución del suelo y en la fase intercambiable es muy baja a pH >4.5 si se
compara con la de los iones de Al. Por eso, la acidez intercambiable depende más de la
presencia de iones de Al en esta fase.
La fuerza de retención de los iones sobre la superficie de los coloides del suelo de-
pende de la carga eléctrica (z) y del radio hidratado (r) de los iones. Esta fuerza es pro-
porcional al Potencial Iónico (IP = z ÷ r), si éste es alto la fuerza de retención es alta y
la probabilidad de que el ión pase a la solución del suelo será baja. A continuación se
presenta el orden de retención de cationes en función del IP que se presenta en paréntesis:
Al3+ (55.6)> Zn2+ (27.0)> Mg2+ (27.8)> Ca2+ (20.0)> Li+, Sr2+ (16.9)>
Ba2+ (14.8)> Na+ (9.8)> K+(7.2)> Rb+ (6.6)>Cs+ (5.0)
De la anterior secuencia se deduce que el Al3+ es retenido más fuertemente que otros
iones. Por esta razón, en los suelos de áreas húmedas tropicales el Al predomina en la fase
de intercambio, mientras que Ca, Mg y K son escasos debido a que pasan más fácilmente
a la solución del suelo de donde son arrastrados por lixiviación. La saturación del Al es
un parámetro ampliamente usado para estimar el riesgo de encontrar una toxicidad de Al
en plantas cultivadas.
146
N. W. Osorio
Tabla 6.3. Efectos del Al sobre el crecimiento de las raíces de maíz y sorgo en dos suelos. Fuente: Brenes y
Pearson (1973).
pH del suelo
Para medir adecuadamente la acidez del suelo es necesario evaluar dos factores que
determinan su comportamiento: intensidad y cantidad. El factor intensidad se refiere a la
concentración de H+ en la solución del suelo, llamada “acidez activa”. El factor cantidad
se refiere a la acidez intercambiable, también llamada “acidez potencial”. Sin embargo,
hay limitaciones instrumentales para medir el pH de una muestra de suelo. Por lo que es
necesario preparar una suspensión suelo:agua y luego medir la concentración de H+ en
el sobrenadante de dicha suspensión. La proporción de esta suspensión usualmente varía
con cada laboratorio y puede afectar el valor medido. El valor de pH en función de la
proporción decrece en el siguiente orden:
pH (1:5)> pH (1:2)> pH (1:1)
CUADRO 6.1. DETERMINACIÓN DEL pH DEL SUELO
El pH del suelo es una de las propiedades químicas más importantes ya que es un indicador de la
biodisponibilidad de nutrientes y la presencia de iones tóxicos en la solución. Estas son condiciones que
determinan el crecimiento de las plantas, la actividad microbial y la movilidad de iones en el suelo.
El pH se puede determinar por métodos muy simples, rápidos y precisos. Su valor como tal suministra mucha
información útil para el establecimiento de cualquier proyecto agrícola, pecuario, o forestal. Cuando se
determina el pH del suelo, en realidad se está midiendo el pH de una suspensión suelo: agua en relación 1:1
ó 1:2. Normalmente se emplea agua destilada o desionizada, pero en algunos casos se emplean soluciones
salinas con KCl 1 M ó CaCl2 0.01 M.
Por definición el pH es el logaritmo negativo de la actividad del hidrogenión (H+) en solución acuosa,
expresada ésta en términos de molaridad (M): pH = -log (H+).
La escala de pH varía desde 0.0 (1 M =100) hasta 14.0 (10-14 M), sin embargo, el pH de los suelos usualmente
fluctúa entre 4.0-9.0. Valores por encima o por debajo son escasos pero también han sido reportados.
Los suelos con pH <5.5 usualmente contiene alto contenido de Al intercambiable que puede llegar a ser
tóxico para las plantas. Igualmente, se presenta bajo contenido de bases intercambiables, baja disponibilidad
de P y baja tasa de descomposición de la materia orgánica. Para establecer cultivos agrícolas normalmente
se requiere aplicar cal. A pH > 6.5 se presentan altos contenidos de bases intercambiables, pero hay baja
disponibilidad de P y algunos elementos menores. El rango de pH más adecuado para mucho cultivos se
encuentra entre 5.5-6.5.
147
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Medición del pH
• Transfiera 20 g de suelo seco a un vaso plástico.
• Adicione 20 cm3 de agua destilada o desionizada para obtener una
suspensión suelo: agua 1:1. Con algunos suelos (p.e., Andisoles e
Histosoles) es necesario preparar suspensiones 1:2 (suelo: agua).
• Agite vigorosamente la suspensión con una varilla de vidrio durante 1 minuto.
• Deje reposar la suspensión por 30 minutos.
• Lea el pH con un pH-metro calibrado con soluciones buffer de pH 4 y 7.
Introduzca el electrodo en el sobrenadante de la suspensión. Espere hasta
que se estabilice la lectura. Reporte una cifra decimal.
Este efecto es debido a la dilución que se realiza con el agua. Es claro que la gran
mayoría de suelos usualmente presentan contenidos de agua que corresponden a propor-
ciones menores (1:0.2-1:0.5) que los que se obtienen con estas suspensiones. En con-
secuencia, se espera que el valor del pH de la solución del suelo sea realmente menor
que el obtenido en el laboratorio. Para compensar el efecto de dilución algunos autores
recomiendan el uso de sales neutras diluidas en lugar del agua (p.e., CaCl2 0.01 M). La
presencia de estas sales reduce el valor de pH medido y este podría acercarse más al valor
real. Para cualquier dato analítico es necesario conocer y reportar el método empleado
para que su interpretación sea adecuada. El reporte del pH del suelo debe indicar cual fue
la relación suelo:agua usada y si fue medido solamente en agua o en una solución salina.
Otro problema en la determinación del pH de una suspensión del suelo es que usual-
mente hay una diferencia entre el pH medido en el sobrenadante y el pH medido entre el
sedimento (usualmente más bajo). Esto se debe a que las cargas eléctricas negativas que
predominan en la superficie de los minerales arcillosos del sedimento pueden atraer pre-
ferencialmente al K+ sobre el Cl- que salen del electrodo de referencia (KCl), creando así
una interferencia con el potencial eléctrico a ambos lados de la membrana del electrodo
selectivo. Este efecto es llamado “efecto de unión” (junction effect) y será más importante
si el suelo tiene una alta capacidad de intercambio catiónico (CIC). Es posible que el efec-
to también pueda ocurrir en suelos con alta carga eléctrica neta positiva, así la atracción
ocurriría sobre el Cl-. Lo más recomendado es evitar que el electrodo de referencia esté
en contacto con el sedimento de la suspensión.
Cualquiera que sea el método utilizado lo más importante es que éste se encuentre
calibrado con el comportamiento agronómico de los cultivos para poder ser efectivo en el
diagnóstico de la fertilidad del suelo y en el pronóstico de la respuesta del cultivo a una
práctica de manejo establecida. A manera de ejemplo se presenta la Tabla 6.4 que contiene
varias categorías de acidez del suelo en función del pH (suelo:agua, 1:1) y la interpreta-
ción agronómica realizada en Colombia. Para efectos de comparación se incluye la Tabla
6.5 con las categorías de acidez que proponen Blakemore et al. (1987) para suelos de
Nueva Zelanda utilizando el pH en relación suelo:agua de 1:2.5 (masa:volumen).
Es claro que un pH del suelo por debajo de 5.5 sugiere que hay una alta posibilidad para
generar fitotoxicidad por Al, pero el valor del pH no indica sobre la severidad del problema.
En cualquier caso, es necesario hacer énfasis en la importancia del pH del suelo como una
herramienta importante en el diagnóstico de la acidez, pero no necesariamente el punto cen-
tral. En otras palabras, el pH del suelo refleja cierto ambiente químico en el suelo donde la
toxicidad o deficiencia de algunos elementos puede ocurrir. Sin embargo, la identificación
directa de estas limitaciones debe ser más importante que el simple valor del pH
148
N. W. Osorio
Acidez intercambiable
La acidez intercambiable está representada por la sumatoria de protones (H+) y de las
especies iónicas de Al (Al3+, Al(OH)2+ y Al(OH)2+). Es bastante importante su medición
ya que estos cationes pueden pasar a la solución del suelo por intercambio y allí disminuir
el pH del suelo y ser absorbidos por las raíces. En el laboratorio, la acidez intercambiable
puede ser determinada en un muestra de suelo a través de la adición de una solución salina
neutral capaz de extraer H+ y los iones de Al; la más empleada es la solución de KCl 1 M.
Luego en el extracto se determina analíticamente la concentración de H+ y Al total (suma
de todas las especies iónicas) por absorción atómica o por titulación. Ya que el H+ usual-
mente se encuentra en pequeñas proporciones (excepto en suelos con pH <4), la acidez
intercambiable está representada por el valor del Al intercambiable (Ali).
Un contenido de Ali > 2 cmolc kg–1 representa un alto riesgo de generar fitotoxicidad.
De hecho, la taxonomía de suelos usa este valor para clasificar algunos suelos en subgru-
pos “Alic” (Soil Survey Staff, 1994). Sin embargo, en la interpretación del Al intercam-
biable es necesario considerar su participación en la CIC efectiva (CICE).
Tabla 6.4. Interpretación del pH del suelo (agua, 1:1, V:V). Fuente: ICA (1992).
pH Categoría Interpretación
Severa toxicidad por Al y quizá por Mn; Alta probabilidad de
deficiencia de P, S, Mo y bases intercambiables; se esperan altos
< 5.0 Extremadamente ácido
niveles de algunos micronutrientes. Muchos cultivos requieren
encalamiento.
Toxicidad por Al y Mn; deficiencia de P, S, Mo y bases; altos niveles
5.0-5.5 Fuertemente ácido
de algunos micronutrientes. Muchos cultivos requieren encalamiento.
No toxicidad por Al; mayor disponibilidad de P, S, Mo y bases. Algunos
5.5-6.0 Moderadamente ácido
cultivos susceptibles a la acidez del suelo requieren encalamiento.
6.0-6.5 Ligeramente ácido Adecuada condición para la disponibilidad de nutrientes para las plantas.
Altos niveles de Ca, Mg. Algunos cultivos pueden mostrar deficiencias
6.5-7.3 Neutro
de micronutrientes. La disponibilidad de P puede ser baja.
Baja disponibilidad de P y micronutrientes. Altos niveles de Ca, Mg.
7.4-8.0 Alcalino
El Na puede ser un problema.
Severas limitaciones en la disponibilidad de algunos nutrientes. El Na
> 8.0 Muy alcalino
puede ser tóxico.
Tabla 6.5. Interpretación del pH del suelo (agua, 1:2.5, M:V). Fuente: Blakemore (1987).
pH Categoría Interpretación
<4.5 Extremadamente ácido Muy bajo
4.5-5.2 Fuertemente ácido Bajo
5.3-5.9 Moderadamente ácido
Adecuado
6.6-6.5 Ligeramente ácido
6.6-7.0 Neutral
Alto
7.1-7.5 Ligeramente alcalino
7.6-8.3 Moderadamente alcalino
8.4-9.0 Fuertemente alcalino Muy Alto
>9.0 Extremadamente alcalino
149
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Saturación de Al
La saturación de Al es la proporción de Al intercambiable que ocupa los sitios de
intercambio efectivos del suelo. Ésta se calcula así:
Ali
Saturación A1(%) = x 100
CICE
Donde,
CICE= la capacidad de intercambio catiónica efectiva, la cual se calcula con la suma
de los principales cationes intercambiables:
CICE= Ca2+ + Mg2+ + K+ + Na+ + H++ Al(OH)x(3-x)+
El diagnóstico de una fitotoxicidad por Al puede ser más valioso si se considera el
valor de la saturación de Al que el contenido de Al intercambiable, ya que la primera con-
sidera la proporción de Al con respecto a otros cationes intercambiables. La “Saturación
Crítica de Al” se considera como el valor de saturación de Al que permite obtener el 95%
del rendimiento relativo. Este valor es determinado a través de experimentos en los cuales
se evalúa el efecto de la aplicación de diferentes dosis de cal sobre la saturación de Al y
la relación de esta última con el rendimiento relativo de las plantas cultivadas. La Satu-
ración Crítica de Al es la base para el software ADDS (Acidity Decission Suport System,
1990) utilizado para el manejo de la acidez del suelo (Tabla 6.6).
Tabla 6.6. Saturación de Al Crítica para algunos cultivos. Fuente: ADSS (1990).
Cultivo Saturación de Al crítica (%)
Maíz 30
Sorgo 15
Arroz de secano 40-60
Caupí 60
Maní 40
Soya 0-25
Yuca 75
Patata 30
Desmodium y Centrosema 85
Brachiaria decumbens 85
150
N. W. Osorio
CICE (Tabla 6.6). Así mismo, la CIC del suelo también se puede medir con una solución
buffer de BaCl2 a pH 8.2 (CIC8.2), también usada en la taxonomía de suelos, de nuevo en
suelos con carga variable (dependiente del pH) el valor de esta variable es mucho más
alta que el de la CICE. En consecuencia, las diferencias entre los tres valores de CIC es
grande y seguirá el orden descendente: CIC8.2>CIC7>>CICE. Las diferencias serán más
grandes en la medida en que el suelo sea altamente meteorizado (Oxisol, Ultisol), rico
en materia orgánica (Histosol, Espodosol), o derivado de cenizas volcánicas (Andisol) ya
que la fracción coloidal de estos suelos está dominada por minerales y materia orgánica
con carga variable dependiente del pH.
Lo recomendado es calcular la saturación de Al con respecto al valor de la CICE. Para
ilustrar el riesgo que se corre al realizar los cálculos incorrectos se emplearan los datos
originales de León (1967) en los cuales aparecen diferentes valores de CIC a pH de 7
y 8.2 y el valor de CICE en varios suelos de Colombia. A partir de esta información se
calculará la saturación de Al con respecto a la CICE (la forma correcta) y a la CICpH 7 y
CICpH 8.2 (formas incorrectas) (Tabla 6.7).
Tabla 6.7. Comparación de diferentes métodos de determinación sobre la CIC y el cálculo de la saturación de Al
de varios suelos de Colombia. Fuente: adaptado de León (1967).
Suelo pH M.O. Ali CICE CICpH 7 CICpH 8.2 Saturación de Al (%)
(%) ----------------cmolc kg –1------------- CICE CICpH 7 CICpH 8.2
151
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Plantas tolerantes al Al
La acidez del suelo ha sido concebida como un problema, sin embargo, existen prác-
ticas de manejo del suelo que han resultado exitosas. Desde hace mucho tiempo Coville
(1913) afirmó: “la acidez del suelo no es siempre una condición desagradable que invaria-
blemente requiera cal” […] “bajo ciertas condiciones, un sistema completo de agricultura
sobre el suelo ácido es practicable”. Él propuso que una parte integral en el manejo de
la acidez del suelo es el uso de cultivos tolerantes. De hecho, identificó algunos cultivos
tolerantes a suelos ácidos los cuales requieren bajas cantidades de cal.
En realidad se reconoce la existencia de un gran potencial genético para manejar sue-
los ácidos. Reid (1976) describió un gran número de cultivares de granos de cereal con
tolerancia al Al, entre estos se citan cebada, trigo, centeno, maíz, arroz, sorgo, millo y
avena. También en leguminosas es posible encontrar tolerancia al Al con cultivares de
soya y alfalfa, tradicionalmente conocidas como especies sensibles al Al.
Como es de esperarse, en el área tropical hay gran abundancia de especies vegetales
tolerantes a la acidez del suelo. Cultivos como yuca, café, maní, ajonjolí, cítricos, mango,
152
N. W. Osorio
100
Masa seca relativa (%)
80
60
Leucaena
40 Canavalia
Frijol Jacinto
Guandul
20
Vitabosa
0
0 4 8 12 16
Al (mg L )-1
Figura 6.3. Masa seca relativa de cinco leguminosas en función de la concentración de Al en solución nutritiva.
Fuente: Pérez et al. (2003).
153
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Pérez et al. (2003) encontraron que las leguminosas tropicales canavalia (Canavalia
ensiformis), vitabosa (Stizolobium deeringianum), guandul (Cajanus cajan) y fríjol jacinto
(Dolichos lablab) son tolerantes al Al, mientras que la leucaena (Leucaena leucocephala) es
muy susceptible (Figura 6.3). Con el incremento en la concentración de Al en una solución
nutritiva las especies tolerantes fueron capaces de mantener una adecuada translocación
de nutrientes hacia la parte aérea (particularmente P), mientras que la especie susceptible
leucaena acumuló más P en la raíz. En experimentos similares Sanchez (1976) reporta que
Desmodium intortum y Stilosantrhes humilis son muy tolerantes al Al, mientras Glycine
wightii y Medicago sativa son susceptible y altamente susceptible, respectivamente. Así
mismo, Spain et al. (1979) reportan a Brachiaria decumbens como muy tolerante, Panicum
maximum e Hyparrhenia rufa tolerantes y Cenchrus cillaris muy susceptible.
Plantas de taro (Colocasia esculenta) que crecieron en solución nutritiva liberaron
oxalato como respuesta a las crecientes concentraciones de Al. El oxalato formó comple-
jos estables con Al (Oxalato de Al) y evitó así el desarrollo de la fitotoxicidad de Al. Las
plantas de te son tolerantes al Al, el mecanismo de tolerancia consiste en la exudación de
citrato al suelo, el cual forma el complejo soluble citrato de Al que a pesar de ser absorbi-
do por la planta y movilizado dentro de la planta no causa toxicidad.
Aplicación de cal
La adición de cal tiene varios objetivos: (i) neutralizar parcial o totalmente las espe-
cies iónicas del Al, (ii) aumentar el pH del suelo para insolubilizar el Al y/o mejorar la
solubilidad de algunos nutrientes, (iii) aportar calcio y en algunos casos magnesio, y (iv)
mejorar la actividad microbial del suelo al mejorar el pH, neutralizar Al, entre otros bene-
ficios. Los efectos que se obtengan con el encalamiento dependerán en buena medida de
la dosis y el tipo de cal aplicada, del valor de Al intercambiable y de la capacidad buffer
del suelo para amortiguar el cambio de pH. Esta capacidad a su vez está controlada por el
contenido de materia orgánica y el tipo y contenido de minerales en la fracción arcillosa.
• cal agrícola (CaCO3). Debido a su bajo costo es la cal más usada en todo el mundo.
Desafortunadamente esta cal es bastante insoluble (<0.013g L-1) y, por ende, su reac-
tividad y movilidad en el suelo es bastante limitada. Es recomendable aplicar la cal
agrícola al menos un mes antes de la siembra del cultivo para que así ésta alcance a
reaccionar y las raíces encuentren condiciones más favorables. Pero, la baja solubili-
dad impide que la cal agrícola llegue hasta los horizontes sub-superficiales, los cuales
pueden mantener un pH bajo y altos niveles de Al a pesar de la aplicación de ésta en
la superficie.
• cal viva (CaO). Es otro material de encalamiento que se obtiene con la calcinación del
CaCO3 y la posterior pérdida de CO2. Esta cal es bastante reactiva y se pueden obtener
resultados rápidamente. Sin embargo, su manipulación es riesgosa ya que al entrar en
contacto con el agua reacciona exotérmicamente y puede causar quemaduras en la piel y
lesiones en los ojos. Esto podría ocurrir al aplicarla al voleo sin la protección adecuada.
• cal hidratada o apagada Ca(OH)2 es otra cal bastante utilizada y se obtiene industrial-
mente al disolver CaO en agua y luego secarla. Este material tiene muchas ventajas
154
N. W. Osorio
porque es más soluble (1.65 g L-1) que la cal agrícola y menos peligrosa que la cal
viva. Su mayor reactividad y solubilidad permite aplicarla con menor anticipación a
la siembra (~15-20 días). Esta cal es también usada para cubrir paredes y fachadas de
construcciones.
• cal dolomita (CaCO3 + MgCO3) también es ampliamente usada, aunque presenta las
mismas limitaciones de la cal agrícola en cuanto a su baja solubilidad. Debido a que
muchos suelos ácidos son deficientes tanto en Ca como en Mg, su ventaja radica en
que esta cal aporta ambos elementos. Otros materiales como magnesita (MgCO3) y
MgO pueden ser usados como materiales de encalamiento en suelos donde el nivel de
Ca es satisfactorio, pero no el de Mg.
Las reacciones involucradas en el encalamiento son: disolución de la cal en el suelo
húmedo con liberación de Ca2+ y OH- a la solución del suelo; intercambio de las especies
iónicas de Al intercambiable [Al(OH)x(3-x)+] por el Ca2+ de la solución del suelo; y neutra-
lización de estas especies de Al con los OH- liberados previamente (Figura 6.4). Es nece-
sario que al final la solución del suelo tenga al menos un pH de 5.5 para asegurar la for-
mación de Al(OH)3, de otra forma las especies iónicas de Al podrían seguir en solución.
DISOLUCIÓN
CaCO3 + HOH ↔ Ca2+ + CO32- + H++OH-
INTERCAMBIO
NEUTRALIZACIÓN
Al(OH)2+ + 2(OH-) ↔ Al(OH)3 (s) [pH 5.5]
Figura 6.4. Reacciones de encalamiento: disolución de la cal, intercambio entre Ca y Al, neutralización del Al.
Dibujo original N.W: Osorio
Las reacciones de los otros tipos de cal son similares ya que cada mol de cal (viva o
apagada) también provoca la liberación de 2 moles de OH-.
CaO + H2O ↔ Ca2+ + O2-+ H++OH-↔ Ca2+ + OH-+OH-
Ca(OH)2 + H2O ↔ Ca2+ + 2(OH-)
155
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
5.5 - Al -3
5.0 - -2
5.0 - -2
pH
4.5 - -1
pH
4.5 - -1
4.0 - I I I -0
0.5 2.0 6.0
4.0 - Cal (t ha-1)
I I I -0
Figura 6.5. Efecto de la adición
0.5 de cal
2.0 sobre el pH del suelo y el6.0
contenido de Al intercambiable
en un Oxisol de Carimagua, Colombia. Fuente:Cal (t Spain
ha-1) (1976).
Figura6.5.
Figura [Link]
Efectode de la adición
la adición desobre
de cal cal sobre el pH
el pH del dely suelo
suelo y el contenido
el contenido de Al intercambiable
de Al intercambiable en un Oxisol
de
en Carimagua, Colombia.
un Oxisol de Fuente:
Carimagua, Spain (1976).
Colombia. Fuente: Spain (1976).
Se ha detectado que la adición de cal también puede neutralizar niveles tóxicos de Mn,
y mejorar la disponibilidad de algunos nutrientes. Esto resulta en un mejor crecimiento
de las plantas cultivadas. Lo anterior puede ser explicado a través del experimento que
realizaron Fox et al. (1991) al aplicar diferentes niveles de cal a un Oxisol de Hawai’i
cultivado con soya. La adición de cal disminuyó los niveles tóxicos de Al y Mn e incre-
mentó la disponibilidad de Ca en la solución del suelo (Figura 6.6). La concentración de P
en la solución del suelo aumentó hasta que el pH alcanzó un valor de 6.0, a partir de este
punto disminuyó progresivamente con el incrementó de la dosis de cal como se ilustra en
las siguientes reacciones:
Al(OH)2H2PO4 + OH- ↔ Al(OH)3 + H2PO4- (pH 4.5→6.0)
Ca2+ + H2PO4- ↔ Ca(H2PO4)2 (pH 6.0→7.5)
Al en extracto de KCl (cmolc kg-1)
-8 - 0.08
4-
Al en extracto de KCl (cmolc kg-1)
-8 - 0.08
4-
P en solución (µg mL-1)
Ca
Ca en solución (cmolc L )
P
Ca en solución (cmolc L-1) -1
Mn en solución (µg mL-1)
Mn
P en solución (µg mL-1)
P Ca
Mn en solución (µg mL-1)
Mn
1.0 -
1.0 - -4 - 0.04
2- -4 - 0.04
2-
0.5 -
0.5 -
Al
0.00.0
- - 0 0- - I I Al II II - -00 - 0.0
- 0.0
55 66 77
pH
pHdel
del suelo
suelo
Figura
Figura6.6.
[Link]
Cambiosenenloslosniveles
nivelesdede Ali,
Ali, Ca,
Ca, P y Mn
Mn enen extractos
extractosdedesaturación
saturaciónenen función
función
Figura [Link]
deldel
pH Cambios
del suelo
del enestablecido
suelo los niveles de
establecido aaAli, Ca,de
través
través P
deylaMn
la en extractos
aplicación
aplicación dede
de saturación
cal
cal enun
en en función
unOxisol
Oxisol del pH del
dedeHawai’i.
Hawai’i. suelo
Fuente:
Fuente:
establecido a través de la aplicación de cal en un Oxisol de Hawai’i. Fuente: Fox et al. (1991).
FoxFoxet al. (1991).
et al. (1991).
156
N. W. Osorio
Según Fox y colaboradores, el factor del suelo que limita el rendimiento del cultivo
puede ser inferido al analizar las diferentes pendientes de la curva entre pH y rendimiento
(Figura 6.7a). De esta manera ellos sugieren que para el Oxisol estudiado: (i) la tasa de
encalamiento debe ser más alta que la requerida para neutralizar Al y Mn para así aportar
más Ca2+, (ii) la toxicidad por Al es un problema menor que es fácilmente controlado con
el encalamiento, (iii) la toxicidad por Mn es un problema más serio que para su manejo
requiere cantidades más altas de cal y (iv) el encalamiento por encima de pH 6.0 incre-
menta el rendimiento de la soya debido al mejoramiento de la concentración de Ca2+ en
la solución del suelo (Tabla 6.9, Figura 6.7a). En un experimento hecho en los Llanos
Orientales de Colombia, Sánchez et al. (1990) encontraro que al adicionar cal a un suelo
ácido y rico en Al, el rendimiento de dos variedades de soya aumentó, los incrementos
fueron más notorias con la dosis de 1.25 t/ha (Figura 6.7 b).
(a) (b)
2.5
1.2 -
Rendimiento de soya (t ha-1)
1.0 -
Rendimiento (t/ha)
2.0
0.8 -
0.6 - 1.5
SOYICA P-33
I I I 1.0
5 6 7 0 1.25 2.5 3.75 5
pH del suelo Cal (t/ha)
Figura 6.7. (a) Rendimiento de granos de soya en función del (a) pH del suelo establecido con encalamiento
de un suelo de Hawai’i (Serie Wahiawa, Rhodic Eutrorthox caolinitico) y (b) dosis de cal en un Haplorthox de
Colombia. Fuentes: Fox et al. (1991) y Sánchez et al. (1990).
Tabla 6.9. Respuesta del cultivo de soya a la aplicación de cal en función de la eliminación del factor que limita
el rendimiento. Fuente: Fox et al. (1991).
Respuesta al
pH del suelo Efecto
encalamiento
157
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
158
N. W. Osorio
utilizar Ca(OH)2 por su mayor reactividad, la cual permite obtener una lectura estable del
pH en menor tiempo.
(-0.5)
O OH
Fe Al aumentar la concentración de OH-
en la solución se presenta la liberación
de un protón del grupo Fe-OH2+, con lo
H O OH + HOH cual se aumenta la carga negativa en
(+0.5) la superficie. El OH- fue así neutralizado.
O OH Fe
Fe O OH (-0.5)
O OH
H
Fe (+0.5)
O OH
O OH (-0.5) Al aumentar la concentración de H+
Fe en la solución, éste es atrapado en la
superficie del mineral, específicamente por
O el grupo Fe-OH-, que se convierte Fe-OH2+,
OH
con lo cual se aumenta la carga positiva en
la superficie. El H+ fue así neutralizado.
Fe
O OH (+0.5)
COO-
COO- COOH
COO- Al aumentar la concentración de H+
COOH en la solución, éste es atrapado en la
superficie del mineral, específicamente por
el grupo carboxilato (-COO-). El H+ fue
COOH así neutralizado.
COOH
Figura 6.8. La capacidad buffer de un suelo se debe a la habilidad de los grupos funcionales -OH2+/-OH- de
minerales del suelo (arriba) ó –COOH/-COO- de la materia orgánica (abajo) para liberar o capturar H+ de la
solución del suelo. Dibujo original N. W. Osorio.
159
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Tabla 6.11. Mínimo y máximo pH a los cuales se ha reportado respuesta con la aplicación de cal en suelos del
Sur de Estados Unidos y Puerto Rico. Fuente: Adams y Pearson (1967).
Cultivo Mínimo valor de pH Máximo valor de pH
Alfalfa 5.5 6.5
Algodón 4.8 5.8
Avena <5.0 <5.0
Banano <4.6 <4.6
Batata Sweet potato 5.5 5.5
Café <4.2 4.4
Caña de azúcar 5.5 5.5
Cebada 4.8 6.0
Maíz 4.8 5.7
Maní 5.2 5.7
Papa 4.7 5.0
Pasto bermuda 4.5 5.3
Pastos tropicales
<4.4 4.7
(pará, pangola, guinea)
Piña <4.7 4.7
Sorgo 4.8 5.7
Soya <5.0 6.0
Trébol 5.5 6.5
160
N. W. Osorio
8 8
Paaloa Caucasia
7 7
y = 0.0052x 2 + 0.047x + 4.4047
pH (agua, 1:2)
pH (agua, 1:2)
R 2 = 0.9989
6 6
y = -0.0133x 2 + 0.3697x + 5.0374
r2 = 0.9986
5 5
4 4
0 4 8 12 16 0 4 8 12 16
Ca(OH)2 (g kg -1 )
Ca(OH)2 (g kg -1 )
8 8
Makapili Guarne
7 7
pH (agua, 1:2)
pH (agua, 1:2)
6 6
4 4
0 4 8 12 16 0 4 8 12 16
Ca(OH)2 (g kg-1) Ca(OH)2 (g kg -1 )
Figura 6.9. Cambios en el P.H. de seis sueños tropicales de Hawai’i (izquierda) y Colombia (derecha) con la
aplicación de Ca(OH)2. Incubación por 15 días. Fuente: Osorio (2008).
161
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
El suelo de Caucasia requiere una cantidad de cal tan alta (debido al excesivo conteni-
do de Al intercambiable) que su aplicación es económicamente inviable. En estos suelos
en lugar de neutralizar todo el Ali es imprescindible establecer plantas tolerantes.
El método también se puede emplear para evaluar los cambios en los contenidos de
Ca y Al intercambiables (Figura 6.10). Se puede detectar la cantidad de cal que permite
incrementar el contenido de Ca a un valor deseado, y/o reducir el contenido de Al a nive-
les no fitotóxicos. El principal limitante para incluir la incubación con cal en los métodos
de rutina de un laboratorio es el tiempo que tarda el suelo en alcanzar el pH estable (~15
días).
3 Al Carimagua 20
Ca
15
2
Ca (cmol c kg -1 )
Al (cmol c kg-1)
10
1
5
0 0
0 4 8 12 16
Ca(OH) 2 (g kg -1)
Figura 6.10. Efecto de la aplicación de Ca(OH)2 sobre el contenido de Ca y Al intercambiables de un Oxisol de
Carimagua. El Ca fue extraído con acetato de amonio 1M y Al con KCl 1 M. Fuente: N.W. Osorio, sin publicar.
162
N. W. Osorio
CUADRO 6.3. Para un Oxisol con las siguientes características: pH= 4.5, Ali = 2.0 [Link]–1,
profundidad 20 cm, densidad aparente (Dap)= 1.0 Mg m-3; la cantidad de Ca2+ y CaCO3 requerida será:
Ca (cmolc kg–1)= 1.5 x 2.0= 3.0 cmolc kg–1
Una vez conocida la cantidad de Ca requerida se determina la cantidad de CaCO3 en una ha. Para esto se
requiere conocer la masa del suelo (kg de suelo por hectárea) que va a ser encalada.
Masa de suelo = 1.0 Mg m-3 x 0.2 m x 10000 m2 ha-1 = 2000 Mg ha-1 = 2.0 x 106 kg ha-1
Recuerde que,
1 cmolc de Ca tiene una masa de 0.2 g y la masa de una mol de CaCO3 es de 100 g
Luego,
Es necesario aclarar que el uso efectivo del terreno para los cultivos agrícolas puede fluctuar ente el
50-70% ya que estos se siembran entre surcos. En el caso de las plantaciones de frutales se tiene que
considerar que el área efectiva de utilización del terreno puede ser del orden del 15-30%.
Adicionalmente, se debe tener en cuenta la pureza de la cal agrícola, la cual normalmente fluctúa entre
70-95%.
Para efectos de este ejemplo se considerará un área efectiva del 70% y una pureza del 95%.
Esta cantidad debe ser aplicada entre 20-30 días antes de la siembra, en el área del surco y luego
incorporada a 20 cm de profundidad. Para que la reacción de la cal ocurra el suelo debe estar húmedo.
CUADRO 6.4. Para un Andisol con las siguientes características: pH= 4.9, Ali = 2.5
cmolc kg–1, profundidad 10 cm, Dap= 0.6 Mg.m-3; la pureza de la cal agrícola es del 90%.
Para establecer un cultivo de kikuyo con uso efectivo del terreno del 100% la cantidad de
cal a aplicar será:
Se debe aplicar al voleo 1.25 t ha-1 de cal agrícola 20-30 días antes de la siembra y luego
se debe incorporar hasta 10 cm de profundidad. Para que la reacción de la cal ocurra el suelo
debe estar húmedo.
163
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
CUADRO 6.5. Para un Oxisol con las siguientes características: pH=4.5, Ali=2.0 cmolc kg–1 (KCl 1 M), Ca,
Mg y K= 0.6, 0.4, 0.01 cmolc kg–1 (acetato de amonio 1 M, respectivamente; profundidad 20 cm y Dap= 1.0
Mg m-3. La cantidad de cal agrícola (pureza 95%) requerida para sembrar maní (RAS 40% → 0.4), con un uso
efectivo del terreno del 70% será:
Calcio requerido (cmolc kg–1) = 1.5 [Al- RAS(Al + Ca + Mg+K)]
Calcio requerido (cmolc kg–1) = 1.5 [2.0- 0.4 (2.0 +0.6 + 0.4+0.01)] = 1.2
164
N. W. Osorio
Al considerar el RAS (40%) se reduce el requerimiento de cal agrícola de 2.2 t ha-1 (fórmula de Kamprath) a
0.88 t ha-1 (fórmula de Cochrane et al.).
CUADRO 6.6. Se tiene un Andisol con pH= 4.9, Ali = 2.5 cmolc kg–1 (KCl 1M), Ca, Mg y K (extraídos con
acetato de amonio 1M)= 0.9, 0.4 y 0.3 cmolc kg–1, respectivamente; profundidad 10 cm y Dap= 0.6 Mg m-3.
Se desea establecer kikuyo (se considerará un RAS del 5% →0.05). Uso efectivo del terreno del 100%.
Calcio requerido (cmolc kg–1) = 1.5 [2.5- 0.05(2.5 + 0.9 + 0.4+0.3)]=3.44
La inclusión del RAS del kikuyo (5%) permitió reducir los requerimientos de cal agrícola de 1.25 t ha-1
(ecuación de Kamprath) a 1.15 t ha-1 (fórmula de Cochrane).
165
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Shoemaker et al. (1961) emplearon éste método para determinar los requerimientos de
CaCO3 de suelos de Ohio ricos en Ali (Tabla 6.14).
Tabla 6.14. Relación entre el valor de pH de la suspensión suelo-buffer y el requerimiento de CaCO3 del suelo.
Fuente: tomado parcialmente de Shoemaker et al. (1961).
pH de la suspensión CaCO3 (t ha-1) requerido para obtener el pH indicado
suelo-buffer pH 6.0 pH 6.4 pH 6.8
6.7 2.5 3.0 3.5
6.6 3.5 4.25 4.75
6.5 4.5 5.5 6.25
6.0 9.75 11.75 13.5
5.5 15.0 18.0 20.75
5.0 20.5 24 28
Varios autores coinciden en que el método con solución buffer SMP se puede ajustar
con los resultados de incubación con cal ya que se ha encontrado una alta correlación
entre ambos métodos. En un estudio realizado sobre el requerimiento de cal de algunos
suelos de Canadá, se utilizó la incubación con CaCO3 durante 8 semanas y el método de
la solución buffer SMP y se encontró una alta correlación entre estos métodos (Figura
6.11). Es necesario estudiar la aplicabilidad de este método en suelos del trópico, ya que
reduciría el tiempo requerido para conocer las necesidades de cal y se podría implementar
en la rutina de un laboratorio de suelos.
35
Requerimiento de cal- incubación con CaCO 3
30
25
20
(cmol kg )
-1
15
10
0
0 5 10 15 20 25 30 35
Requerimiento de cal -Buffer SMP
-1
(cmol kg )
Figura 6.11. Relación entre el requerimiento de cal de suelos de Canadá determinado por la incubación con
CaCO3 y por el Buffer SMP. Fuente: Tran y Van Lierop (1981).
Sobreencalamiento
El sobreencalamiento resulta por la innecesaria adición de una dosis muy alta de cal o
innecesaria aplicación repetitiva. La mejor forma de evitar esto es contar con un análisis
químico del suelo que permita estimar el requerimiento de cal para un suelo-cultivo es-
pecífico. La aplicación excesiva de cal puede reducir el crecimiento vegetal y por ende el
rendimiento de los cultivos (Figura 6.12).
y =- 44,51 + 18,33x -1,6274x2
8 r2 = 0,9541
iento (g maceta -1)
6 166
4
N. W. Osorio
sobreencalado
0
3 4 5 6 7 8
pH del suelo
Figura 6.12. Efecto del pH de un suelo sulfato ácido (Typic Sulfaquept) encalado con Ca(OH) 2
Figurasobre
[Link]
crecimiento
del pH de
de avena (Tomado
un suelo sulfato de Gómez
ácido et al.,
(Typic 2001). encalado con Ca(OH) sobre el creci-
Sulfaquept) 2
miento de avena (Tomado de Gómez et al., 2001).
En general, el sobreencalamiento reduce la disponibilidad de P al causar su precipi-
tación como un fosfato de calcio de baja solubilidad y la de algunos micronutrientes (Fe,
Mn, Cu y Zn) por la formación de hidróxidos poco solubles (pH>6.5):
Ca2+ + HPO42- ↔ CaHPO4
Fe3+ + 3OH- ↔ Fe(OH)3
Mn4+ + 4OH- ↔ Mn(OH)4
Cu2+ + 2OH- ↔ Cu(OH)2
Zn2+ + 2OH- ↔ Zn(OH)2
Esta situación se ha presentado con frecuencia en cultivos intensivos de flores (crisan-
temo, clavel, rosa, entre otros) establecidos en Andisoles de Colombia. En estos suelos la
innecesaria y frecuente aplicación de cal ha ocasionado incrementos del pH desde ~5.0 has-
ta ~7.0. En consecuencia, se han detectado incrementos en el contenido de Ca y Mg inter-
cambiables a niveles mucho más altos que los requeridos y menor disponibilidad de algunos
nutrientes, particularmente P y Fe (Figura 6.13). En algunos casos las plantas pueden de-
sarrollar síntomas visuales de deficiencia por Fe, por lo que se aplica más fertilizante [p.e.,
Fe(SO4)]. Sin embargo, a un pH tan alto su eficiencia es muy baja ya que el Fe se precipita
para formar Fe(OH)3 por lo que una fertilización foliar con Fe puede resultar más efectiva.
Aunque en estos suelos el nivel de otros nutrientes no ha alcanzado a disminuir por debajo
de lo recomendado, es claro que si se continúa con la aplicación de cal se puede reducir
mucho más su disponibilidad en el suelo y con el tiempo generar deficiencias nutricionales.
Aplicación de yeso
El yeso agrícola (CaSO4.2H2O) no es un material de encalamiento, pero es muy usado
para el manejo de suelos ácidos. En este caso no se pretende aumentar el pH ni neutrali-
zar el Ali, sino formar compuestos insolubles entre Al y SO42-. Algunas ventajas que se
le atribuyen son: (i) mayor solubilidad que las cales (2.0 g L-1) y, en consecuencia, mayor
movimiento hacia horizontes subsuperficiales, donde es posible precipitar Al: (ii) aporte
167
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
de SO42- que puede ser un nutriente limitante en muchos suelos ácidos. Las reacciones del
yeso con iones de Al se ilustran a continuación:
Disolución: CaSO4 2H2O ↔ Ca2+ + SO42-
Intercambio: [Arcilla=]Al(OH)2+ + Ca2+ ↔ [Arcilla=]Ca2+ + Al(OH)2+
Precipitación: Al(OH)2+ + SO42- ↔ AlOHSO4 (Jurbanita)
-1
Ca (cmol c kg ) Mg (cmol c kg )
-1
35
9
30
25
20
6
15
10 3
5
0 0
4.5 5.5 6.5 7.5 4.5 5.5 6.5 7.5
pH (agua, 1:1) pH (agua, 1:1)
-1
P-Olsen (mg kg -1) Mn (mg kg )
120 160
100
120
80
60 80
40
40
20
0 0
4.5 5.5 6.5 7.5 4.5 5.5 6.5 7.5
-1
pH (agua, 1:1) -1 pH (agua, 1:1)
Zn (mg kg ) Cu (mg kg )
90
30
60
20
30
10
0
4.5 5.5 6.5 7.5 0
4.5 5.5 6.5 7.5
-1 pH (agua, 1:1)
Fe (m g kg )
Figura 6.13. Efecto del pH obtenido por encalamien-
300 to sobre la concentración de algunos nutrientes en un
Andisol cultivado con crisantemo, La Ceja, Colom-
225 bia. Para cada nutriente se ha incluido una línea ho-
rizontal discontinua que indica la concentración mí-
150 nima adecuada sugerida por Herrón (1993). Ca y Mg
extraídos con acetato de amonio 1M; micronutrientes
75
extraídos por OLSEN-EDTA (Lab. Suelos, Univer-
0
sidad Nacional de Colombia, Medellín). P extraído
4.5 5.5 6.5 7.5
por el método de Olsen, Soil And Plant Laboratory,
pH (agua, 1:1)
California, USA). Fuente: Osorio (1997).
168
N. W. Osorio
Hunter et al. (1995) encontraron que la aplicación de cal y/o caupí como abono verde
(7.5 a 15 t ha-1) corrigió la acidez del suelo en un Typic Acrorthox, aumentó la absorción
de P y K, el crecimiento, y el rendimiento en plantas de maíz entre otros efectos favora-
bles. En un experimento muy interesante Estrada et al. (1995) aplicaron hojarasca de soya
a un Oxisol de Brasil y encontraron que el Ali se redujo significativamente, el efecto fue
mayor al aumentar la dosis de hojarasca de 0 a 40 t ha-1 (Figura 6.15).
169
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
7.5
7.5 Gallinaza
Gallinaza
Porcinaza
Porcinaza
7.0 Control
7.0 Control
pH 1:2)
(agua,1:2)
pH(agua, 6.5
6.5
6.0
6.0
5.5
5.5
0 5 10 15 20 25
0 5 10 15 20 25
-1
Dosis (t ha-1 )
Dosis (t ha )
Figura 6.14. Efecto de la aplicación de dos materiales orgánicos compostados sobre el pH de un Oxisol de Ha-
wai’i (Serie Wahiawa). Fuente: Osorio, Hue y Delisle (no publicado).
1,6 0 sem
1,6 0 sem
2 sem
2 sem
-1 )-1
(cmolckgkg )
1,2 4 sem
1,2 4 sem
intercambiable(cmolc
6 sem
6 sem
AlAlintercambiable
0,8
0,8
0,4
0,4
0
0
10 20 30 0 40
10 20 30 0 40
Hojarasca de soya (t ha )
-1
Hojarasca de soya (t ha -1)
Figura
Figura Figura 6.15. Efecto
6.15. Efecto de la de ladedosis
dosis hojasdedehojas
soya de soya sobre
sobre el Al intercambiable en un Oxisol de Brasil por
6.15. Efecto de la dosis de hojas de soyaelsobre
Al intercambiable en un Oxisol
el Al intercambiable en un de Brasil
Oxisol deincubado
Brasil
incubado
diferentes por diferentes períodos
períodos (semanas). Fuente:
et [Link]: Estrada et al. (1995).
incubado por(semanas). Fuente: Estrada
diferentes períodos (semanas). (1995).Estrada et al. (1995).
Estrategias biotecnológicas
Las técnicas de investigación en biología molecular han permitido visualizar una for-
ma de obtener material vegetal tolerante a Al para el manejo de los suelos ácidos. La solu-
ción, como en muchos casos, proviene de los microorganismos del suelo. En una serie de
experimentos, De la Fuente y Herrera (1999) aislaron de una cepa bacteriana de Pseudo-
monas aeruginosa un gen que codifica para la sobreproducción de citrato sintetasa en el
170
N. W. Osorio
ciclo de Krebs. Este gen fue luego transferido a células de tabaco de plantas intolerantes a
Al. Las plantas transgénicas de tabaco fueron capaces de producir tres veces más citrato y
sus raíces crecieron satisfactoriamente en soluciones con alta concentración de Al (Figura
6.16). Recordemos que el citrato puede formar un complejo muy estable con el Al, de tal
manera que lo mantiene soluble pero inactivo para causar toxicidad. El procedimiento fue
exitosamente replicado con otras plantas, como por ejemplo papaya.
Plantas transgenicas
tolerante a Al
80
Crecimiento relativo (%)
60
40
20
0
50 200
Concentración de Al en solución (µM)
Figura 6.16. Crecimiento relativo de la raíz de plantas de tabaco “sensibles a Al” y “transgénicas-tolerantes a
Al” en dos concentraciones de Al en solución nutritiva. Fuente: De la Fuente y Herrera (1999).
Suelos sulfato-ácidos
Los suelos sulfato-ácidos son extremadamente ácidos (pH < 4.0), se caracterizan por
presentar ácidos libres, principalmente H2SO4. Estos suelos se pueden encontrar en sedi-
mentos marinos ricos en sulfuros, en los estuarios de los ríos, ciénagas y en suelos inun-
dados cuyo material parental sea rico en sulfuros. Estos suelos cubren 5 millones de ha
del área en los trópicos fisiográficamente aptas para el cultivo del arroz (Ponnamperuma,
1976).
La formación de ácido sulfúrico en estos suelos resulta de la oxidación microbial
de azufre y sulfuros (p.e. pirita -FeS-). Estas sustancias se acumulan establemente en
suelos saturados de agua y sedimentos. Sin embargo, cuando estos suelos se drenan na-
tural o artificialmente, la oxidación de estos compuestos azufrados por algunas bacterias
(Thiobacillus oxidans) para obtener energía de la reacción hace que se produzca el acido
sulfúrico:
S2 + 3O2 + 2H2O ↔ 2H2SO4 → 2SO42- + 4H+
La extrema acidez hace que en estos suelos los aluminosilicatos se desintegren rápi-
damente y liberen Al a la solución del suelo. Estos suelos pueden tener otros problemas
adicionales como alta salinidad, toxicidad por Fe y deficiencia de P. Lo anterior puede
ser corregido con la adición de cal y otras enmiendas orgánicas (Figura 6.17). El com-
171
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
0
3,5 4,5 5,5 6,5 7,5
pH del suelo
Figura
Figura [Link]. Relación
Relación entre elentre
pH deelun pH
suelodesulfato-ácido
un suelo (Typic
sulfato-ácido (Typic
Sulfaquept) Sulfaquept)
y el Al y el ElAlsuelo
intercambiable.
fue intercambiable.
encalado y/o fertilizado
El suelocon
fuegallinaza.
encaladoFuente: Gómez et
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175
Si, es el aliado verde
Capítulo 77
Nitrógeno.
Dinámica y manejo en suelos del trópico
RESUMEN
El nitrógeno (N) es usualmente el elemento más limitante para la productividad vege-
tal en los trópicos. Parte de la limitación está asociada a la alta pérdida por lixiviación y,
en algunos casos, a la baja actividad microbial que muchos suelos ácidos exhiben. Para
manejar este problema se considera el uso de la fijación biológica de N2 ya sea a través
de la inoculación con bacterias fijadoras, el fomento de los cultivos asociados con legu-
minosas, o el empleo de abonos verdes. La disponibilidad del N en el suelo está mediada
por varios tipos de reacciones biológicas que dificultan su diagnostico y posterior mane-
jo. En este capítulo también se discute el empleo de enmiendas orgánicas y fertilizantes
inorgánicos, los cuales deben ser usados juiciosamente para evitar el impacto negativo
que conlleva su uso inadecuado. Se ilustran con ejemplos, resultados de investigación
en suelos del trópico y los aspectos involucrados en la fertilización nitrogenada (dosis,
fuente, época de aplicación) son discutidos.
© N.W. Osorio. 2014. Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico. ISBN 978-958-44-9746-8.
177
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
plantas, el N fijado por las bacterias en compuestos orgánicos puede ser usado por las
plantas; (ii) N en residuos orgánicos frescos de origen vegetal y animal; (iii) N asociado a
la materia orgánica del suelo (humus); (iv) N en la biomasa microbial del suelo; (v) N in-
orgánico en la solución del suelo y en sitios de intercambio, principalmente como amonio
(NH4+) y nitrato (NO3-); (vi) N retenido en el espacio interlaminar de algunos minerales
arcillosos del tipo 2:1.
En el suelo la forma más abundante de N está en la materia orgánica; al variar el
contenido de ésta en el suelo varia proporcionalmente el contenido de N-orgánico. Los
Histosoles y muchos Andisoles son suelos ricos en materia orgánica y consecuentemente
son ricos en N-orgánico; otros suelos tienen contenidos más bajos, particularmente los
suelos de regiones áridas (Aridisoles). El contenido de N en los tejidos vegetales vivos
(N-planta) puede representar un alta proporción del N en el suelo, este varía con el tipo de
vegetación (pasturas, arbustos, arboles). Así mismo, el N contenido en los microorganis-
mos del suelo (N-microbial) es un componente esencial en el ciclo del N en el suelo y su
absorción por las plantas. Se estima que entre el 75-90% del N que absorben las plantas
ha pasado previamente por microorganismos.
Las formas inorgánicas NH4+ y NO3- representan una pequeña proporción del N del
suelo, pero estas son las formas que comúnmente usan las plantas desde la solución del
suelo para satisfacer sus necesidades nutricionales. Los contenidos y proporciones entre
estos iones varían mucho en el suelo; factores como el pH del suelo, tipo de material
arcilloso, tasa de descomposición y lixiviación hacen que estos contenidos cambien. En
general, en los suelos muy ácidos se espera una mayor abundancia de NH4+, mientras que
en los neutros o alcalinos predomina el NO3-.
Tabla 7.1. Contenido de diferentes formas de N a 20 cm de profundidad y 1 m2 de superficie. Datos N.W. Osorio.
Cantidad de N
Forma de N Observaciones
(g m-2)
N2 50 Se consideró un volumen de aire en el suelo (macroporos) del 25%.
El rango va desde Oxisoles en el extremo inferior y Andisoles en el
N-Orgánico 200-500 superior. Los Aridisoles pueden tener valores más bajo (26 g m-2) y los
Histosoles mucho más altos (1800 g m-2).
El valor más bajo corresponde a pasturas y el más alto para bosques
N-planta 5-50
tropicales.
N- microbial 0.5-6 Incluye hongos y bacterias.
Rango común según las concentraciones en extractos de suelos con KCl
NH4 +
0.2-2
1 M.
Rango común según las concentraciones en extractos de suelos con KCl
NO3- 0.2-4
1 M.
178
N. W. Osorio
150
Papa
NH4+ + NO 2-+ NO3-
120
(mg. kg-1)
90
Control
60
Maíz
30
0
0 30 60 90 120 150
La intensa dinámica del N en el suelo limita fuertemente nuestra capacidad para es-
timar la disponibilidad de NO3- y NH4+ en el suelo para las plantas. Para pretender esta-
blecer un manejo adecuado del N en el suelo sometido a actividades agrícolas, pecuarias
o forestales es necesario revisar todos los procesos y factores involucrados en el ciclo
biogeoquímico del N en el suelo.
179
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
89% del territorio. Por lo anterior, es muy frecuente encontrar respuestas positivas de las
plantas cultivadas a la aplicación de N, ya sea como enmiendas orgánicas o fertilizantes.
Consecuentemente, el N es probablemente el nutriente vegetal más estudiado, a pesar de
esto aún persisten muchas preguntas y dificultades sobre cómo diagnosticar correctamen-
te la capacidad del suelo de liberar N hacia las raíces.
Las bacterias capaces de fijar N2 atmosférico pueden estar asociadas simbiótica o
asimbioticamente con las plantas, pero también se pueden encontrar viviendo en forma
libre (Figura 7.2). La fijación biológica de N2 es el mecanismo natural que hace los ma-
yores aportes de N al suelo. Si las bacterias fijadoras de N2 están asociadas a una planta,
esta última recibirá los beneficios de tener esta fuente y así tendrá una ventaja competitiva
frente a otras plantas. Una vez el N es fijado por las bacterias es transferido a las plan-
tas como ureidos o aminoácidos y estas lo transforman para sintetizar proteínas, ácidos
nucléicos, clorofila, entre otros compuestos. El sistema simbiótico está extendido princi-
palmente entre plantas leguminosas y bacterias rizobiaceas, pero no es el único sistema
como se verá más adelante.
Cuando las plantas depositan hojarasca o cuando se dejan residuos de cosecha hay
un aporte de N-orgánico al suelo. Igualmente los aportes de estiércol de los animales se
constituyen en aportes de N al suelo. El N que hace parte de estos residuos principalmen-
te está combinado en compuestos carbonáceos (N-orgánico: proteínas, clorofila, ácidos
nucléicos, etc.) de variada complejidad. Estos compuestos no están inmediatamente dis-
ponibles para ser absorbidos por las plantas y se requiere de la actividad microbial para
transformarlos a compuestos más simples (aminoácidos, NH4+, NO3-) para su absorción.
Esto implica una serie de transformaciones que se denomina genéricamente mineraliza-
ción del N. Este término es impreciso pues el proceso de descomposición no conlleva a
la formación de minerales en sentido estricto, pero sí libera NH4+ y NO3- que son compo-
nentes de sales que podrían formarse en ambientes áridos, pero difícilmente lo harían en
ambientes húmedos. A pesar de lo anterior el término es ampliamente empleado.
El proceso de descomposición de la materia orgánica puede ser bastante lento, par-
ticularmente en suelos de lugares que presentan limitaciones para la actividad microbial
[muy baja temperatura (<15ºC), bajo pH (<5), alto aluminio intercambiable (>2 cmolc kg-
1
), baja disponibilidad de algunos nutrientes (particularmente H2PO4)]. La tasa anual de
descomposición de la materia orgánica fresca (hojarasca, estiércol) es relativamente alta
usualmente fluctúa entre (~40-80%) (Figuras 7.3. y 7.4). Mientras que la materia orgánica
humificada del suelo se descompone a tasa anuales muy bajas (0.1- 1%).
De la descomposición microbial del N-orgánico se pueden liberar aminoácidos que
pueden ser absorbidos tanto por plantas como por microorganismos. También se liberan
formas inorgánicas (NH4+, NO2- y NO3-) a la solución del suelo, pero solamente la primera
y la última son metabólicamente activas por las plantas. En general, en los suelos fuerte
a extremadamente ácidos predomina el NH4+, mientras que en los ligeramente ácidos,
neutros o alcalinos predomina el NO3-. Los iones de NO2- son relativamente inestables, es
decir son fácilmente oxidables para formar NO3-.
180
N2- atmosfera N aplicado
NH3 NO 2, NO, N 2
N- cosecha N- carne, leche
Enmiendas Fertilizantes
Biosólido Volatilización
Fijación por descargas
eléctricas
Amoniacales Nítricos
Animal
N- Planta Desnitrificación
Hojarasca, compost
Excretas
Residuos de cultivo
N-orgánico
(Proteínas, Ac. Nucleico) Escorrentia
Bacterias fijadoras de N 2 aminoácidos
(simbióticas, asociativas) Descomposición
Absorción
Microbios
por raíces
Disolución
NH3 + H+ NH4+ Inmovilización Amonificación
Solución del suelo + OH -
181
Transferencia NH4+
NH4+ (pH < 6.0)
NH4+ Aminoácidos + O2
NO3- (pH > 6.0)
NO2-
Disolución
Nitrificación
+ O2 - O2
NO3-
Retención de NH 4
por arcillas 2:1 N adsorbido
• Adsorción de NH 4+
•Adsorción de NO 3-
Lixiviación
• Suelos arenosos
• Regiones lluviosas Figura7.2. Ciclo bioquímico del N en el suelo. Líneas discon-
• Baja CIC tinuas indican pérdidas. Dibujo original: N. W. Osorio.
N. W. Osorio
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Figura 7.3. Aspecto de descomposición de hojarasca en sistemas silvopastoriles en Montería, Colombia. Fuente:
Judith Martínez (no-publicado).
1 C. grandis
0,9
C. grandis
0,9 A. saman
0,8
A. saman
0,8
) o)
P. maximum
(Xot/X
0,7
P. maximum
(Xt/X
0,7
S. macrophylla
Residual
0,6 S. macrophylla
MSResidual
0,6
D. aristatum
0,5 D. aristatum
0,5
MS
0,4 G. ulmifolia
G. ulmifolia
0,4
0,2
0,2
0 50 100 150 200
0 50 100 150 200
T (días)
T (días)
Figura 7.4. Tasa de descomposición de hojarasca de varias especies en sistemas silvopastoriles en Montería,
Colombia. Nótese como los materiales se descomponen a diferentes tasas. Con 180 días de descomposición
sólo queda el 30% de la hojarasca original de P. quinata, mientras que con C. grandis aún permanece un 70%.
Fuente: J. Martínez (no-publicado).
Tanto NH4+ y NO3- pueden ser adsorbidos por los minerales arcillosos del suelo. En
suelos en donde predomina la carga neta negativa el NH4+ se retiene en forma intercam-
biable, pero el NO3- es repelido y permanece en la solución del suelo donde se puede
perder fácilmente por lixiviación. Lo contrario ocurre en suelos ácidos altamente meteo-
rizados en donde las cargas eléctricas positivas adsorben NO3- y repelen NH4+.
Cuando hay una baja disponibilidad de N los microorganismos del suelo tienden a re-
tenerlo y no permitir que fluya a la solución del suelo. El N así inmovilizado se encuentra
en compuestos celulares de éstos microorganismos y es reutilizado en ciclos microbianos.
En los suelos cultivados la baja disponibilidad de N es manejada a través de la aplica-
ción de fertilizantes nítricos o amoniacales y/o enmiendas orgánicas. Los fertilizantes nitro-
genados son altamente solubles y pasan fácilmente a la solución del suelo. En contraste, las
enmiendas orgánicas tienen que sufrir procesos de descomposición microbial similares a los
mencionados anteriormente y sus efectos se pueden observar más lentamente.
Existen varias formas en que el N se pierde del suelo: (i) lixiviación de los iones nitro-
genados en suelos arenosos, de baja CIC y ubicados en regiones lluviosas, (ii) escorrentía
superficial de ya sea material orgánico que contiene N-orgánico o de arcillas/óxidos que
182
N. W. Osorio
tienen N-adsorbido, (iii) volatilización del NH4+ principalmente en suelos neutros o al-
calinos con lo cual se produce gas amoníaco (NH3), (iv) desnitrificación que consiste en
la reducción bacterial de NO3- para formar algunos gases como el óxido nitroso (N2O),
óxido nítrico (NO) y dinitrógeno (N2).
183
Banano 40 250
Mango 15 100
Elefante 31 144
Guinea 10 107
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico 23 288
35 560
Maíz: Izquierda hoja sana, derecha: clorosis que Cítrico: Derecha hoja sana, izquierda:
inicia en la punta y avanza por la nervadura clorosis generalizada en las hojas viejas.
central (en forma de “v”). Posteriormente la punta
de la hoja afectada se necrosa.
Figura 7.5. Síntomas visuales de deficiencia en maíz y un cítrico. Fuente: [Link]
yor/agro4037/handouts/Sintomas_visuales.pdf
Figura 7.6. Arriba: asimilación del NH4+ para la síntesis de glutamina. Medio: asimilación de nitrato. Abajo:
asimilación de amidas y ureidos a partir de bacterias fijadoras de N2.
184
N. W. Osorio
y arginina), ácidos nucléicos y ureidos (Figura 7.6). Estos procesos demandan energía
en forma de ATP. Si la planta absorbe NO3- operan una serie de reacciones enzimáticas
(nitrato reductasa, nitrito reductasa) que lo reducen finalmente hasta NH4+ para luego ser
asimilado como se explicó anteriormente.
En la asociación leguminosa-rizobio, las bacterias convierten el di-nitrógeno (N2) en amo-
niaco (NH3) que luego se transforma a NH4+; para evitar que este último se acumule y cause
toxicidad es convertido a amidas (glutamina, asparagina) y ureidos (alantoina, acido alantoico,
citrulina). Luego, la bacteria exporta este tipo de compuestos a la planta hospedera donde se
utilizan en la síntesis de otros compuestos (aminoácidos, ácidos nucléicos, etc.) (Figura 7.6).
El aporte de N por este concepto es relativamente bajo y se estima en 3-5 kg ha-1 año-1.
Esto representa sólo una pequeña porción de lo que requieren las plantas, particularmente
las cultivadas.
Esta reacción claramente es endotérmica, es decir requiere energía para que pueda
suceder y esto está representado en la necesidad de utilizar, según varios estimativos,
entre 16-25 ATP, 8 H+ y 8 e-. Las bacterias fijadoras de N2 son aeróbicas y requieren una
fuente de carbono para obtener los ATP, H+ y e- (vía respiración). Lo anterior crea un
conflicto bioquímico, ya que por un lado la bacteria requiere O2, pero debe llevar a cabo
una reducción. Además el O2 libre puede destruir la enzima nitrogenasa responsable de
la reducción del N2. Varias estrategias se desarrollan: las bacterias pueden ser albergadas
en nódulos de leguminosas, algunas células se especializan en la fijación de N2 tal como
ocurre con los heteroquistes de algunas cianobacterias, las células tienen una alta tasa de
185
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
186
N. W. Osorio
Figura 7.7. Izquierda: raíces de aliso (Alnus acuminata) con nódulos formados por la actinobacteria Frankia sp.
creciendo en un Andisol de Colombia. Fuente: Paula Gómez (no-publicado). Derecha: raíces de soya (Glycine
max) con nódulos formados por bacterias Bradyrrhizobium japonicum creciendo en un Mollisol de la pampa
Argentina. Fuente: Paula Gómez (izquierda) y N.W. Osorio (derecha).
Debe quedar claro que, por ejemplo, un Rhizobium puede estar ocupando diferentes
sitios y como tal establecerse en los diferentes sistemas (simbiótico, asociativo, libre).
Se sabe que especies del género Rhizobium pueden estar en la rizosfera o el rizoplano de
gramíneas como maíz, trigo y arroz, donde realizan fijación de N2.
187
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Amonificación
Uno de los procesos iniciales en la descomposición de la materia orgánica es la libe-
ración de NH4+. Buena parte del N-orgánico en el suelo está en forma de grupos amino
(R-NH2; en suelos ácidos puede estar en forma de R-NH3+). Los microorganismos del
suelo liberan enzimas deaminasas, las cuales remueven el grupo amino, el cual pasa a la
188
N. W. Osorio
solución del suelo, y lo sustituye con un grupo oxidrilo (–OH). El NH3 en la solución del
suelo ácido recibe un protón del medio y se convierte en NH4+.
El amonio así liberado queda disponible para ser absorbido por microorganismos y
plantas. También podría ser adsorbido o lixiviado.
Nitrificación
La nitrificación es un proceso biológico en el cual el ión NH4+ es oxidado por bacterias
quimioautótrofas las cuales derivan energía de tales reacciones. En la primera reacción in-
tervienen bacterias del grupo Nitroso- (Nitrosomonas, Nitrosospira, Nitrosococcus, entre
otros) que toman 6 e- del NH4+ (forma reducida; N(-3)) y producen NO2- (forma oxidada;
N(+3)). Esta reacción se hace a través de dos etapas, en la primera se forma hidroxilamina
(NH2OH) y luego se da la conversión a NO2-.
Posteriormente, el ión NO2- es oxidado aún más y se forma NO3- (la forma más oxi-
dada; N(+5)). Esta reacción es llevada a cabo por bacterias del grupo Nitro- (Nitrobacter,
Nitrospira, Nitrococcus) quienes toman 2e-.
189
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
En términos generales, se puede afirmar que la cantidad de materia orgánica del sue-
lo (MOS) será determinante para suministrar N a las plantas cuando haya condiciones
favorables para los microorganismos del suelo. Estas condiciones se pueden presentar
en las zonas de vida bosque seco y muy seco tropical, en Colombia corresponden a la
región Caribe y a los Valles interandinos del Rio Magdalena y Cauca. Por el contrario,
las zonas de vida bosque húmedo y muy húmedo tanto a nivel tropical, premontano y
montano, normalmente presentan suelos ácidos, ricos en Ali y pobres en nutrientes. En
consecuencia, los suelos de las regiones Andina, Pacifica, Orinoquia y Amazonía no pre-
sentan una buena descomposición de la MOS, y por ende, el suministro de NO3- es bajo.
Por lo anterior, la MOS tiende a acumularse y es común encontrar que en suelos con altos
niveles de MOS es necesario aplicar fertilizantes nitrogenados y/o enmiendas orgánicas
para obtener rendimientos satisfactorios en los cultivos. La dosis a aplicar se determina
experimentalmente y depende del nivel de rendimiento proyectado.
Tabla 7.5. Concentración de NO3- de varios suelos de Colombia en función de algunas propiedades del suelo.
Fuente: Marín (1986).
190
N. W. Osorio
Las pérdidas pueden ser más intensas por este concepto si el suelo está seco y si el
fertilizante se aplica y se deja en la superficie (sin incorporación). Se debe tener mucho
cuidado con la práctica de aplicar y dejar cal en la superficie del terreno, ya que las sub-
secuentes aplicaciones de fertilizantes amoniacales podrían tener muy poca efectividad
en el cultivo. Estas pérdidas son particularmente graves si se considera el alto costo que
pueden alcanzar estos fertilizantes con las alzas del petróleo.
Lixiviación
El N del suelo también puede perderse por lixiviación cuando el suelo (i) está ubicado
en regiones lluvias, (ii) presenta una textura gruesa (arenosa, arenosa-franca o franco-are-
nosa) y/o (iii) tiene una baja capacidad de retención de nutrientes. Aunque poco se ha
medido sobre este tema, algunos reportes indican que la cantidad de N que se pierde por
lixiviación puede fluctuar entre 100 y 200 kg ha-1 año-1. Esto tiene un alto potencial de
contaminar aguas subterráneas con NH4+ ó NO3-. A pesar de lo anterior, se deben tener
consideraciones especiales para estimar las pérdidas de NO3- en suelos del trópico ya que
algunos de estos pueden tener carga neta positiva en los horizontes superficiales y en pro-
fundidad (tal como ocurre con Andisoles, Oxisoles y Ultisoles), lo cual permite que haya
una retención (adsorción) de estos iones que debe ser considerado.
Desnitrificación
Otra pérdida de N del suelo ocurre cuando el NO3- se convierte, por acción microbial,
en los gases NO, N2O, o N2. Esto ocurre bajo condiciones de baja disponibilidad de O2 en
el suelo, no necesariamente implica que debe haber encharcamiento del suelo. Bajo tales
circunstancias, la baja disponibilidad de O2 activa la respiración anaeróbica que varias
bacterias pueden realizar. En ausencia de O2, estas bacterias pueden utilizar el NO3- como
aceptor terminal de electrones y convertirlo a un gas de óxido de nitrógeno o di-nitrógeno.
La reacción general se puede representar de la siguiente forma:
Entre los géneros de bacterias que llevan a cabo las reacciones de desnitrificación se
tienen Pseudomonas, Bacillus, Alcaligenes, Flavobacterium, Rhizobium, entre otros. La
desnitrificación ha recibido mucha atención porque los óxidos de nitrógeno pueden dañar
la capa de ozono y contribuir con el calentamiento global.
191
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Fertilizantes amoniacales
Existe una forma industrial de obtener N de la atmosfera para sintetizar fertilizantes
nitrogenadas amoniacales, el proceso fue originalmente desarrollado por el alemán Fritz
Haber entre 1900-1908 y luego industrializado por Carl Bosch en 1913. Esta reacción
puso fin a un conflicto con Inglaterra que en ese entonces controlaba el suministro de
fertilizantes nitrogenados desde Chile (principalmente nitratos). En breve, el proceso con-
siste en reaccionar los gases nitrógeno e hidrogeno a alta presión y temperatura (200 atm
y 500ºC) para formar gas amoniaco (NH3).
Fertilizantes nítricos
Otros fertilizantes nitrogenados son los nítricos, es decir aquellos cuyo portador nu-
tricional es una sal de nitrato (NO3-). Desde inicios del siglo XIX, el Salitre Chileno (una
mezcla de KNO3 y NaNO3) y el guano del Perú (estiércol de aves marinas) se emplearon
como fuentes de fertilizante nítrico. Durante mucho tiempo el salitre, al igual que el gua-
no de Perú, fueron las fuentes de N por excelencia para la agricultura y se exportaron no
solo para Sur América sino también para Europa y Estados Unidos. Estas fuentes cayeron
192
N. W. Osorio
en desuso con el desarrollo del proceso Haber-Bosch para la obtención de NH3 a partir
de N2 y H2.
Actualmente, aún se continúa usando el salitre, del cual se pueden obtener separa-
damente nitrato de sodio y nitrato de potasio. No obstante lo anterior, la mayor cantidad
del fertilizante nítrico se pueden obtener a través de la síntesis industrial cuando se hace
reaccionar ácido nítrico y una base de Ca, Mg, K o Na, con lo cual se pueden obtener
varios fertilizantes (Tabla 7.5). EL nitrato de potasio también se puede obtener al purificar
el nitrato de sodio chileno y luego hacerlo reaccionar con KCl, el nitrato de potasio que
es menos soluble se precipita y forma cristales.
En general los fertilizantes nítricos tienden a ser más costosos que los amoniacales.
Su alta solubilidad (Tabla 7.6) hace que se apliquen en cultivos de alto valor económico
(ornamentales, frutales, cultivos bajo invernadero) particularmente en sistemas de ferti-
rrigación o en aplicaciones foliares.
Tabla 7.6. Características de algunos fertilizantes nitrogenados más comunes.
Portador Solubilidad Concentración de Pureza Grado
Nombre
nutricional a 20ºC (g/L) N (%) (%) (N-P2o5-K2o)
FERTILIZACION NITROGENADA
193
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
12
Masa seca total (g / planta)
10
0
100:0 75:25 50:50 25:75 0:100
NO3 -:NH 4 +
Figura 7.9. Efecto de la proporción NO3-:NH4+ sobre la producción de biomasa en taro (Colocasia sculenta) bajo
condiciones hidropónicas. Fuente: Osorio et al. (2003).
Por otro lado, cuando la única fuente de N es NO3- las células de la raíz expulsan
intensamente a la solución el ión bicarbonato (HCO3-), éste se disocia en OH- y CO2(g), y
consecuentemente el pH alrededor de la raíz aumenta.
Estos cambios en el pH pueden aumentar o disminuir la disponibilidad de algunos
nutrientes en la solución del suelo (ver capítulo 5 sobre acidez del suelo y encalamiento).
Así mismo, pueden favorecer o desfavorecer las poblaciones de microorganismos del
suelo, incluidos fitopatógenos. Se debe poner especial cuidado con aquellos microorga-
nismos que causan el damping-off (Pythium ultimum, Phytophthora, Rizoctonia solani)
en semilleros o almácigos. Consideraciones más profundas sobre temas fitopatológicos
superan los alcances y objetivos de este texto, por lo que se recomienda consultar biblio-
grafía más especializada.
194
N. W. Osorio
Dosis de fertilización
Es difícil determinar cuál es la dosis de N más adecuada que se debe aplicar a un
cultivo dado. Para esto se requiere hacer experimentos previos con dosis crecientes de
una fuente de N y evaluar el efecto en el rendimiento; con los datos se pueden construir
modelos de regresión que permitan estimar la relación entre el rendimiento en función
de la dosis aplicada. Estos modelos pueden ser útiles para predecir requerimientos de
fertilización. En la figura 7.10 se nota claramente la respuesta a la fertilización con N en
el rendimiento promedio de pasto angleton de 11 cortes. Note que si no se adiciona N el
rendimiento es muy bajo (1.8 t ha-1), la adición de N a razón de 50 kg ha-1 aumenta el
rendimiento a 5 t ha-1; con la adición de N de 75 y 100 kg ha-1 no se obtiene mayor forraje
que el obtenido con 50 kg ha-1. Desafortunadamente este experimento no nos permite
saber cuál es el rendimiento con dosis de N menores a 50 kg ha-1.
5
Forraje seco (t/ha)
2
y = 8E-06x3 - 0.0019x2 + 0.1395x + 1.6824
1
0
0 25 50 75 100
N (kg ha-1 )
Figura 7.10. Producción de forraje seco de angleton. Promedio de 11 cortes. (Suelo: Vertic Haplustalf, franco-fi-
no, mezclado, isohipertermico). Adapatado de Vallejo y Camargo (1999).
195
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Rendimiento (t/ha) 5
METICA 1
4 ORYZICA 2
ORYZICA 1
METICA 2
3
0 30 60 90 120 150 180
N aplicado (kg/ha)
Figura 7.11. Efecto de la fertilización nitrogenada sobre el rendimiento de 4 genotipos de arroz cultivados en un
Inceptisol del C.I. Turipaná (Cordoba) durante el segundo semestre (Diciembre-Marzo). (pH 6.75, M.O. 1.7 %,
CIC 19.9 cmolc kg-1). Tomado de Duarte y Riveros (1987).
Época de fertilización
Es bien sabido que el momento en el cual se aplica el fertilizante determina la efi-
ciencia y la efectividad de este. Sin embargo, no existen reglas generales del momen-
to de aplicación de los distintos fertilizantes pues pueden existir interacciones época
x suelo x fuente, entre otras. Un ejemplo bastante valioso ilustra la importancia de
este factor. Arregocés (1987) evaluó el efecto de diferentes formas de urea aplicado
en diversas épocas de crecimiento de arroz c.v. CICA 8 (Tabla 7.8). Los resultados
indican que la aplicación de N-Urea (100 kg ha-1), corriente o granular, al momento
de la siembra no incrementó significativamente el rendimiento de arroz en este suelo.
Dado el pH de este suelo (7.8) se espera que hayan altas pérdidas por volatilización
del amoniaco (Havlin et al., 1999), tales pérdidas pueden reducirse si la urea se re-
cubre con azufre (S) ya que la oxidación de éste generaría un pH ácido alrededor de
la partícula de urea. La inefectividad de estas aplicaciones de urea no-cubierta con S
parece mayor si todo el fertilizante se aplica justo antes de la siembra donde no hay
un sistema de raíces que tome el N-NH4+ que se liberaría inicialmente de la urea. En
la medida en que la dosis de urea se fracciona y buena parte de esta se aplica en épo-
cas en donde el sistema de raíces ya se ha extendido en el suelo, la efectividad de la
fertilización aumenta. De nuevo, si la urea va recubierta con S puede ser aún mucho
mejor. Note que si el fraccionamiento de la dosis se hace para aplicar mayor cantidad
antes de la siembra se reducen los beneficios de la fertilización. Es importante tener
en cuenta que no se puede generalizar este sistema de aplicación pues en suelos áci-
dos se espera una menor volatilización del amoniaco y, por ende, las diferencias con
otros tipos de urea podrían no ser tan evidentes.
196
N. W. Osorio
Tabla 7.7. Guía para determinar la dosis de N a aplicar en algunos cultivos en Colombia. Adaptado de ICA
(1992).
Terrazas altas
Algodón Valle del Cauca <1 90 Mani de los Ll. <1 50
Orientales
1-2 60 1-2 40
2-3 45 2-4 30
3-4 20 4-6 20
>4 0 >6 0
197
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
CUADRO 7. 1.
Si se tiene un suelo en el Valle del Cauca con un contenido de materia orgánica de 2.3% y se desea cultivar
algodón, la aplicación de N puede ser del orden de 45 kg ha-1. Si se utiliza como fuente urea (46-0-0), los
cálculos serían:
45 kg N/ha x 100 kg urea/46 kg N = 98 kg de urea/ha
Por facilidad, la dosis a aplicar se aproxima a 100 kg urea/ha (cada bulto es de 50 kg, así que se aplicarán
dos bultos del fertilizante). Se recomienda aplicar el N así: la mitad de 5-30 días después de la germinación,
la otra mitad 20-30 días después de la primera aplicación.
CUADRO 7.2.
Si se tiene un suelo en la Unión (Antioquia) con un contenido de materia orgánica de 18% y se desea
cultivar papa, la aplicación de N puede ser del orden de 75-200 kg ha-1. En este caso no se tiene en cuenta el
contenido de materia orgánica del suelo. La dosis a seleccionar puede depender de factores como rendimiento
deseado, tipo de variedad (tradicional vs. mejorada), presencia de sistema de riego, manejo fitosanitario, etc.
Supongamos que se escogió una dosis de N de 150 kg/ha. Si se utiliza como fuente gallinaza de 2.5% de N,
la cantidad a aplicar será de 6 t/ha. Se recomienda aplicar todo al momento de la siembra; alternativamente
se puede aplicar la dosis fraccionada: la mitad al momento de la siembra y la otra mitad al aporque.
También se puede hacer lo siguiente: a la siembra aplicar gallinaza a razón de 3 t/ha y al aporque se aplica
urea a razón de 163 kg/ha. Se espera que esto último sea más conveniente debido a la facilidad con la que la
urea libera NH4+, en comparación con la gallinaza, lo cual podría tomar más tiempo.
198
N. W. Osorio
Tabla 7.8. Efecto de la aplicación de diferentes formas de urea (N= 100 kg ha-1) y épocas de siembra sobre el
rendimiento de arroz CICA 8 en un suelo del Valle del Cauca (pH 7.8, MOS 4.0%, CIC 22.8 cmolc kg-1) (Toma-
do parcialmente de Arregóces, 1987).
Rendimiento
Época de aplicación Forma de Urea EA*
(t ha-1)
Testigo - 5.3 d -
0 0 0 9.05 f -
70 50 70 16.97 e 187.5
70 75 100 17.44 de 192.7
70 100 130 18.17 cde 200.8
199
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Primero, la materia orgánica exhibe una baja tasa de descomposición que restringe la
disponibilidad de N. Segundo, los minerales arcillosos no-cristalinos (p.e., alófana) que
predominan en éstos suelos limitan la presencia de fosfatos en la solución del suelo. Ter-
cero, la concentración de K intercambiable es relativamente alta en éste suelo (0.36 cmolc
kg-1) debido a que las cenizas volcánicas que sirvieron como material parental tenían una
alta cantidad de feldespatos de K que mantienen éste nutriente a niveles relativamente
adecuados, a pesar del alto régimen de lluvia.
ENMIENDAS ORGÁNICAS
Muchos materiales orgánicos se pueden usar como fuente de N, entre otros nutrientes
(Tabla 7.10). La concentración de N es bastante variable y depende entre otros factores
del tipo de material orgánico, del grado de compostaje; cuando se trata de estiércoles
influye mucho el tipo, la edad y la dieta alimenticia de los animales.
Tabla 7.10. Contenido de nutrientes de varios materiales orgánicos usados como fuentes de nutrientes. Fuente:
S. Sadeghian (2010) y Lab. Suelos, Universidad Nacional de Colombia.
Material N P K Ca Mg S Fe Mn Cu Zn B
---------------------- %----------------------- ---------------------- µg/kg --------------------
Pulpa de café 3.0 0.2 2.5 1.7 0.4 0.3 3332 176 33 86 67
Gallinaza 1.5 1.8 2.2 12.3 0.9 0.1 3201 447 63 263 48
Porcinaza 2.2 1.7 1.2 5.4 1.0 0.1 3689 854 136 183 34
Bovinaza 1.5 0.7 2.0 1.9 0.8 0.2 4950 428 26 122 69
200
N. W. Osorio
Si se cuidan los aspectos ambientales y sanitarios, las enmiendas orgánicas son muy
adecuadas para aumentar la disponibilidad de nutrientes en los suelos cultivados. Los
efectos agronómicos son muy relevantes, tal como se ilustra en la figura 7.12 con la
adición de pulpa de café compostada en almácigos de café. Seis meses después de la
aplicación de la pulpa, las plántulas que crecieron en el suelo tuvieron una masa prome-
dia de 723 g/planta y aquellas fertilizadas con la pulpa una masa de 2209 g/planta, lo que
representa un incremento de tres veces.
Figura 7.12. Efecto de la adición de pulpa de café compostada en el sustrato sobre el crecimiento de plántulas de
café seis meses después de la aplicación. La proporción gravimétrica de suelo y pulpa fue de 3:1. A la derecha
se observan las parcelas experimentales en las cuales sobresalen las plantas tratadas con pulpa. Fuente: Posada
(1998).
201
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
leguminosas (p.e., banano con caupí, palma con kudzu, café con frijol) y del uso de los
llamados abonos verdes (Havlin et al., 1999; Sánchez y Salinas, 1981). Se pretende con
estos sistemas aprovechar la capacidad de las leguminosas de asociarse con bacterias fija-
doras de N2, y que el N fijado beneficie no sólo a las leguminosas sino también a plantas
no-leguminosas con las que este asociadas o con las que se puede rotar.
La leguminosa puede acumular en sus tejidos altos contenidos de N-proteico. En con-
secuencia, la hojarasca que se produce será rica en éste N-orgánico, el cual al descom-
ponerse aportará al suelo N-inorgánico en forma de NH4+ y NO3- que quedará disponible
para el otro cultivo asociado (no-leguminoso) o al cultivo que luego se sembrará en el
mismo terreno. Se ha encontrado que las plantas que están en cultivos asociados pueden
compartir compuestos entre sí a través de la red de hifas micorrizo-arbusculares a las que
están conectados. Así, el N-orgánico que sintetiza la bacteria fijadora de N2 y que se lo ha
transferido a la leguminosa también puede ser transferido a otra planta no- leguminosa.
Los abonos verdes han sido ampliamente empleados desde la antigüedad, su uso con-
siste en cultivar una leguminosa asociada con su respectiva bacteria fijadora de N2. Al
llegar el inicio de la floración, cuando la planta tiene la más alta concentración de N-pro-
teico, la planta se incorpora en el suelo. El cultivo que se siembra luego de la aplicación
del abono verde tendrá más N disponible en el suelo producto de la descomposición de
este material. También se ha observado que plantas con abonos verdes responden mejor a
la aplicación de fertilizantes, aumentando así la eficiencia de esta práctica.
Los estudios realizados por Gutiérrez (1992) y Castro (1995) ilustran muy bien los
benéficos en los cultivos de arroz y sorgo con la rotación de leguminosas (soya), el uso
de abonos verdes (caupí y crotalaria), la fertilización nitrogenada, y como la interacción
de estas prácticas puede dar mejores resultados que el uso de cada una por separado
(Tablas 7.12 y 7.13). En el primer estudio se utilizó un Alfisol de reacción neutra (pH
6.8), bajo contenido de materia orgánica (1%) y alta susceptibilidad a perder NH4+ y
NO3- por lixiviación debido a la predominancia de arena (subgrupo arenic, baja CIC,
baja CIA). Claramente este es un suelo con baja capacidad para suministrar y mantener
niveles adecuados de N al cultivo. Por tanto, el rendimiento del sorgo en las rotaciones
arroz-sorgo y algodón-sorgo aumentó con la fertilización nitrogenada; sin embargo,
el efecto fue significativamente mayor si la rotación fue soya-sorgo (Tabla 7.12). Por
ejemplo, el rendimiento del sorgo con la aplicación de 50 kg N ha-1 en las mencionadas
rotaciones fue de 2629, 2369 y 2905 kg ha-1, respectivamente. De igual manera, la in-
corporación de los dos abonos verdes (caupí y crotalaria) en el periodo intersemestral
mejoró el rendimiento del sorgo y la efectividad de la fertilización nitrogenada. Un
comportamiento similar se observó con las otras dosis de N. En el trabajo de Castro
(1995) se obtuvieron resultados similares (Tabla 7.13). El rendimiento de sorgo y arroz
y la respuesta a la fertilización nitrogenada fue mejor en las rotaciones soya-sorgo y
soya-arroz y mucho mejor aún con la incorporación del abono verde crotalaria en el
periodo intersemestral.
202
N. W. Osorio
Tabla 7.12. Producción de sorgo cv. ICA-NATAIMA (kg ha-1) con rotación de cultivos, incorporación de abonos
verdes y aplicación de N. Suelo: Arenic Haplustalf, pH 6.8; M.O. 1%. Datos tomados de Gutiérrez (1992).
Promedio
Rotaciones N aplicado (kg ha-1)
rotaciones
Abono verde
Semestre A Semestre B 0 50 100 150
Intersemestre
Tabla 7.13. Producción de sorgo cv. ICAIMA (kg ha-1) y arroz (ORYZICA 3) en rotación con otros cultivos, la
incorporación de un abono verde y la aplicación de N (tomado de Castro, 1995).
Rotaciones N aplicado (kg ha-1) Promedio
Semestre A Intersemestre Semestre B 0 50 100 150
DMS (0.05) rotaciones = 401 kg ha-1; DMS (0.05) nitrógeno = 337 kg ha-1
DMS (0.05) rotaciones = 475 kg ha-1; DMS (0.05) nitrógeno = 475 kg ha-1
BIÓSOLIDOS
Los biosólidos son materiales orgánicos que resultan de la depuración de aguas tra-
tadas de origen doméstico y/o industrial en las ciudades. Estos materiales se han tratado
a través de procesos de fermentación y respiración anaeróbica y aeróbica relativamente
controlados. Los biosólidos pueden contener un alto contenido de nutrientes; el valor
del N fluctúa entre 1-2% de N y, por ende, tienen un alto potencial para ser usados como
enmiendas orgánicas ya que sus efectos agronómicos son muy relevantes (Figura 7.13).
203
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Las dosis comúnmente usadas para los cultivos en el mundo están entre 1-20 t ha-1, sin
embargo se debe tener mucha precaución ya que los biosólidos pueden contener metales
pesados (Cr, Ni, Cd, Hg, As, entre otros) que generan riesgos ambientales. Estos riesgos
se reducen considerablemente si se hace un control en el vertimiento del agua residual
industrial en los alcantarillados. Así mismo, se debe manipular el biosólido con extremo
cuidado ya que puede contener coliformes, enterobacterias, helmintos y algunos virus que
generan riesgos para la salud humana y animal. Una forma de reducir tanto los riesgos
ambientales y los sanitarios es a través del compostaje de biosólidos mezclados con otros
residuos orgánicos (podas, rocerías) que eliminan los patógenos e inmovilizan metales
pesados, así se puede sacar un mayor provecho con ellos.
Figura 7.13. Aplicación de biosólido diluido con agua y distribuido con manguera. Aspecto de una pastura de
kikuyo en Entrerrios, Antioquia (Colombia). Foto: C. Berrio y P. Sotelo.
Existen muchas oportunidades para hacer un manejo adecuado del N en los suelos
cultivados, para lo cual hay un sinnúmero de materiales orgánicos disponibles. Cuando
es pertinente se puede establecer un manejo biológico que incluye el uso de bacterias
fijadoras de N2 y de leguminosas, ya sea estas últimas como cultivo principal, cultivo
asociado, intercalado o como abono verde. Igualmente, se puede establecer un manejo
racional de fertilizantes, en el cual se consideren aspectos del suelo y del cultivo y re-
sultados de experimentación para definir la dosis. Actualmente existe una tendencia de
adoptar una de estas estrategias, pero es claro que estas no son excluyentes entre sí, de
tal manera que se pueden emplear de manera combinada para sacar un mejor provecho
de cada material o sistema. La combinación de estas estrategias puede tener más sentido
productivo, económico y ambiental. En cualquier caso se debe estar consciente que el uso
inadecuado de materiales orgánicos, fertilizantes e inóculos microbiales puede tener un
impacto negativo en el suelo, el agua, el aire y en la economía del agricultor por lo que es
necesario tener mucho cuidado en la toma de decisiones.
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206
Capítulo 88
Fósforo
RESUMEN
La baja disponibilidad de fósforo (P) en el suelo es uno de los más serios limitantes en
la agricultura. Este problema es de particular importancia en los suelos altamente meteori-
zados de los trópicos y en los suelos derivados de ceniza volcánica. La baja disponibilidad
de este elemento se debe al paso de los iones fosfato de la solución del suelo (donde son
biodisponibles) a la fase sólida donde son retenidos. Los iones fosfato son adsorbidos a las
superficies de algunos minerales del suelo o precipitados con iones de hierro (Fe) y alumi-
nio (Al). El fenómeno es ampliamente conocido como fijación de P. Una de las alternativas
más recomendadas para incrementar la disponibilidad de P en el suelo consiste en aplicar
altas cantidades de fertilizantes fosfóricos. Desafortunadamente, cuando los fertilizantes se
diluyen en la solución del suelo, los iones fosfato son fijados en la fase sólida. Consecuen-
temente, los fertilizantes fosfóricos solubles tienen una baja eficiencia para incrementar la
disponibilidad de P, además el alto costo de estos desestimula su uso extensivo. La opción
frente a esta serie de problemas está en usar fuentes fosfóricas de baja solubilidad, como
por ejemplo las rocas fosfóricas. Sin embargo, éstas son demasiado insolubles y un poco
más de reactividad ha sido siempre deseada. Afortunadamente, existen microorganismos
del suelo capaces de disolver compuestos de P insolubles o desorberlo (PSM) y hongos
formadores de micorrizas que ayudan a las raíces en la absorción. En este capítulo se discu-
ten los factores que controlan la biodisponibilidad de P en el suelo, los métodos utilizados
para su diagnóstico y se plantea que el uso de fertilizantes, enmiendas orgánicas e inóculos
microbiales puede ser compatible y permitiría un manejo integral de la deficiencia de P que
sea económicamente viable y respetuosa con el ambiente.
© N.W. Osorio. 2014. Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico. ISBN 978-958-44-9746-8.
207
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
208
N. W. Osorio
10
P P(ug/disco)
9
6 7 8
6
5
de de
4
Contenido
4 3
Contenido
2
1
2
0
0 2 4 6 8 10 12 14
Posición
Número de de la
la hoja a
Figura 8.1. Contenido de P en hojas con diferentes estados de madurez de una plántula de aguacate (izquierda).
Los números indican la posición relativa de la hoja en la planta (derecha). Fuente: Montoya (2007).
Tabla 8.1. Extracción de P de varios cultivos en función del rendimiento. Fuente: Guerrero (1993, 1998).
209
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
210
P- COSECHA P - carne, leche
P- BIOMASA
VEGETAL
P-ANIMAL
P APLICADO
Hojarasca, Descomposición
Residuos de cosecha Excretas microbial
P-ORGANICO ESCORRENTIA
FERTILIZANTES ENMIENDAS (Inositol, Ac. Nucleico) P-particulado
Absorción
raíces
Translocación
P-INORGANICO
P-MICROBIAL (hifa-raíz) (H 2PO4-)
(inmovilizado)
211
HONGO MICORRIZAL
microbial
Inmovilización
Absorción
Descomposición microbial
Descomposición
hifas MINERALES PRIMARIOS
Descomposición
microbial Apatitas/Francolita
Disolución
SOLUCION DEL SUELO
Adsorción H2PO 4- (pH < 7.2)
P ADSORBIDO Precipitación
• Adsorción específica Desorción P PRECIPITADO
Disolución
• Adsorción no específica
HPO 42- (pH > 7.2)
PSM PSM MINERALES SECUNDARIOS
(P precipitado con Al, Fe, Ca)
FRACCION ARCILLOSA
• Cristalino (p.e., estrengita, variscita)
LIXIVIACION
• Suelos arenosos
• Histosoles
Figura 8.2. Ciclo Biogeoquímico del P en el suelo. (N.W. Osorio)
N. W. Osorio
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
ser acelerada con la presencia de ácidos/aniones orgánicos (citrato, oxalato, entre otros),
los cuales son producidos eficientemente por algunos microorganismos del suelo (PSM)
y algunas plantas.
El ión fosfato también puede precipitarse con iones de Al3+, Fe3+, Ca2+ presentes en
la solución del suelo para formar compuestos insolubles (minerales secundarios). Ini-
cialmente, la precipitación genera compuestos no-cristalinos (amorfos) y si el proceso
se repite a través del tiempo se forman compuestos cristalinos (minerales). Las formas
no-cristalinas son más pequeñas y, por ende, presentan una superficie específica mayor
que les permite ser más solubles que las formas cristalinas, las cuales son altamente inso-
lubles. La disolución de los compuestos fosfatados se presenta cuando la concentración
de fosfato en la solución disminuye y puede ser acelerada por la presencia de los aniones
orgánicos.
En la medida en que avanza el proceso de meteorización de minerales del suelo se
forman más óxidos e hidróxidos de Fe y Al. Estos compuestos pueden recubrir tanto las
superficies minerales que tienen P adsorbido como los precipitados de P, lo que hace que
el P quede atrapado y definitivamente no disponible (P ocluido).
Las plantas pueden absorber directamente el ión fosfato que esta cerca a sus raíces (<2
mm) o puede ser absorbido por las hifas de hongos micorrizales que lo transfieren poste-
riormente a las raíces. La ventaja de la asociación micorrizal es que las hifas se extienden
varios cm más allá de la superficie de la raíz y así es capaz de captar fosfato en un mayor
volumen de suelo. Con la caída de hojarasca al suelo, o con los residuos de cosecha, parte
del P previamente absorbido retorna al suelo. Así mismo, cuando los animales consumen las
plantas pueden utilizar buena parte del fosfato en sus tejidos y una porción regresa al suelo
en las excretas. En ambos casos, el fosfato esta haciendo parte de compuestos orgánicos
(ATP, fosfato de inositol, fosfolípidos, fosfoazúcares y ácidos nucleicos). Estas sustancias
son descompuestas por la actividad de los microorganismos del suelo mediante enzimas
fosfatasas que liberan el ión fosfato a la solución. En ambientes naturales, en este punto
se cierra el ciclo del P en el suelo. Sin embargo, en ecosistemas agropecuarios y forestales
los productos (frutas, semillas, carne, leche, maderas) remueven una buena parte del P del
suelo y lo transfieren a los sitios de consumo por lo que en este caso no se cierra el ciclo en
el suelo. Buena parte de este P va en los desechos sólidos del alcantarillado y en las basuras,
así hace parte de problemas ambientales de las ciudades. En las plantas de tratamiento de
aguas residuales se pueden remover los materiales orgánicos e inorgánicos, los cuales al
procesarse microbiológicamente (anaeróbica y aeróbicamente) permiten la obtención de
un material llamado biosólido que posee entre 1-2% de P (base seca) y que es ampliamente
usado para aumentar la disponibilidad de nutrientes en el suelo.
Es necesario considerar que una porción del fosfato en la solución del suelo puede ser
absorbido por los microorganismos (p.e., bacterias fijadoras de N2) y ser utilizado en los
ciclos microbianos sin regresar inmediatamente a la solución. En este caso, se considera
que el fosfato esta inmovilizado. Cuando los microorganismos mueren sus células están
sujetas a los procesos de descomposición mencionados anteriormente y por la acción de
las fosfatasas el fosfato vuelve a la solución.
212
N. W. Osorio
En general, se considera que las pérdidas de fosfato por lixiviación son muy bajas de-
bido a que este se encuentra asociado a la fase sólida del suelo (adsorbido, precipitado, o
como P-orgánico). No obstante, el ión fosfato puede ser lixiviado en suelos muy arenosos
o en suelos orgánicos (Histosoles) dada la ausencia de una fracción arcillosa activa. Las
pérdidas de fosfato en los suelos se presentan principalmente a través de la escorrentía
superficial. En este caso, el agua de escorrentía arrastra partículas del suelo (arcillas o
agregados finos) que llevan consigo el fosfato adsorbido (P-particulado). Existe una gran
preocupación por el arrastre de P-particulado hacia las aguas corrientes ya que esto puede
causar eutrofización. Los suelos que han recibido frecuentemente altas dosis de fertilizan-
tes fosfóricos y/o enmiendas orgánicas generan un mayor riesgo.
En la naturaleza existe un equilibrio entre la oferta de fosfato disponible y las de-
mandas de las plantas y microorganismos, lo cual puede definir la productividad vegetal
de un suelo. En algunos casos, la concentración de fosfato en la solución del suelo es
muy baja y la velocidad con que se restituye por los procesos de disolución, desorción o
descomposición es muy lenta. Esto genera una insuficiencia para las plantas la cual debe
ser corregida si se desean alcanzar niveles de productividad vegetal que satisfagan las
demandas humanas. En estos casos es necesario aplicar fertilizantes fosfóricos y/o en-
miendas orgánicas. Lo que se espera es que la cantidad y forma de aplicar estos materiales
sea ambientalmente segura y permita una buena relación costo-beneficio.
Queda claro que para entender las interacciones que tiene el fosfato con los diferen-
tes componentes del suelo y establecer prácticas de manejo del P del suelo se requiere
considerar no solo el componente químico-mineralógico, sino también el componente
biológico del suelo.
213
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Figura 8.3. La enzima fosfatasa rompe el enlace ester y permite la liberación de fosfato a la solución del suelo.
Tabla 8.2. Cantidad de hojarasca, concentración y reabsorción de P en diferentes sitios de Colombia. Fuente: 1
León (2007), 2 Vera et al. (1999), 3 Castellanos (2009).
Algunos compuestos orgánicos que se liberan no son usados por los microorganismos
y tienden a reaccionar con otros compuestos entre sí y con minerales de la fracción arcilla.
Así se forman complejos estables a la biodegradación. Este proceso lleva a la formación
de sustancias húmicas (humificación) y el fósforo que haga parte de tales compuestos se
integra a la materia orgánica del suelo estable y, por ende, es poco disponible para las
plantas. Este P puede ser liberado si se intensifica la actividad microbial, lo cual ocurre
luego de cultivar y fertilizar el suelo continuamente.
Cross y Schlesinger (1995) encontraron que la proporción de P-orgánico aumentó
con el grado de evolución del suelo (Figura 8.4). En los suelos poco evolucionados
(Entisol, Inceptisol, Aridisol) hubo una dominancia del P-inorgánico (~85-95%) sobre
el P-orgánico (~5-15%). En suelos moderadamente evolucionados (Vertisol, Mollisol,
Alfisol) el P-inorgánico se mantuvo entre ~75-85% y el P-orgánico ~15-25%. En suelos
altamente meteorizados (Ultisol y Oxisol) el P-inorgánico fue ~65-75% y el P-orgánico
~25-35%.
De manera similar, Crews et al. (1995) hallaron que diferentes formas de P evolucio-
naron en una cronosecuencia de suelos en Hawai’i, desde un Andisol con 300000 años de
antigüedad hasta un Oxisol de 4100000 años (Figura 8.5). En general, se observa que el
contenido de Ca-P primario (apatita) disminuye rápidamente. El P liberado es absorbido
por las plantas y posteriormente se incorpora a la fracción de P-orgánico del suelo que
alcanza un punto máximo y luego decrece levemente. El mismo comportamiento tienen
el P-ocluido (fuertemente fijado) y el P-soluble + P-débilmente fijado.
214
N. W. Osorio
100
100
P-inorgánico
P-inorgánico
P-orgánico
80 P-orgánico
80
Contenido relativo de P (%)
Contenido relativo de P (%)
60
60
40
40
20
20
0
0
Entisol Inceptisol Aridisol Vertisol M ollisol Alfisol Ultisol Oxisol
Entisol Inceptisol Aridisol Vertisol M ollisol Alfisol Ultisol Oxisol
Suelo
Suelo
Figura 8.4. Proporción relativa de P-inorgánico y P-orgánico en suelos con diferente grado de evolución. Fuen-
te: Cross y Schlesinger (1995).
100
100
Ca-P
Ca-P
Contenido relativo de P (%)
Contenido relativo de P (%)
50
50 P-orgánico
P-orgánico
P-ocluido
P-ocluido
P- soluble y
P- soluble y
P-débilmente fijado
P-débilmente fijado
0
0
104 105 0.3 103 106 107
104 105 0.3 103 106 107
Tiempo de evolución (años)
Tiempo de evolución (años)
Figura 8.5. Fracciones de P en función del tiempo de evolución del suelo en una cronosecuencia de Hawai’i.
Fuente: adaptado de Crews et al. (1995).
FIJACIÓN DE P EN EL SUELO
La fijación de P es un problema serio en los suelos agrícolas, particularmente en los
suelos altamente meteorizados y en los derivados de cenizas volcánicas. Sanchez y Lo-
gan (1992) estimaron que 1018 millones de hectáreas (ha) en los trópicos tienen una alta
capacidad de fijación de P. En América tropical hay 659 millones de ha afectadas, 210 en
África y 199 en Asia. La fijación de P describe las reacciones que remueven iones fosfato
biodisponibles desde la solución del suelo hasta la fase sólida del mismo.
Existen dos tipos de reacciones: (i) la adsorción de iones fosfato sobre la superficie
de los minerales arcillosos del suelo y (ii) la precipitación de fosfato con cationes de la
solución del suelo.
215
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Adsorción de P en el suelo
La adsorción de fosfato es particularmente fuerte sobre la superficie de alofanas y
óxidos e hidróxidos de Fe y Al ya que presentan una alta cantidad de sitios de adsorción
(grupos –OH y –OH2+). Estos minerales predominan en la fracción arcillosa de suelos de-
rivados de cenizas volcánicas (Andisoles) y en suelos altamente meteorizados de regiones
húmedas y sabanas ácidas tropicales (Oxisoles y Ultisoles). Los mecanismos de adsorción
de P son: (i) adsorción no específica: consiste en la atracción electroestática que ejercen
las cargas positivas de la superficie de algunos minerales a través de los grupos -OH2+ en
suelos ácidos. En estos sitios el fosfato es débilmente adsorbido y puede ser intercambia-
do por otro anión y así pasar a la solución del suelo, por lo que se considera biodisponible;
(ii) adsorción específica: consiste en la formación de un enlace monodentado o bidentado
entre el H2PO4- y la superficie de algunos minerales al sustituir en su estructura los grupos
OH- y OH2+ (Figura 8.6). Así, el fosfato queda fuertemente retenido a la superficie del
mineral a través del enlace. En el enlace bidentado el P ésta tan fuertemente atrapado que
difícilmente pasará de nuevo a la solución y no se considera biodisponible.
En general, la capacidad para adsorber fosfato por los minerales del suelo se da en el
siguiente orden:
alofana > óxidos e hidróxidos de Fe y Al > arcillas 1:1> arcillas 2:1
En este orden disminuye el número de sitios de adsorción de P. Consecuentemente, el
orden de adsorción de P por los suelos es en el siguiente orden:
Andisol >Ultisol, Oxisol > Molisol, Vertisol
Jones (1981) estudió la adsorción de P en 11 suelos de Puerto Rico y encontró que el
área superficial de la goetita fue un factor primario para predecir la fijación. El área super-
ficial de la gibsita fue menor y, por ende, contribuyó poco a la fijación de P; mientras que
la hematita prácticamente no contribuyó. Jackman et al. (1997) encontraron resultados
similares en suelos de Hawai’i, donde la adsorción de P fue significativamente correla-
cionada con el área superficial de la fracción mineral del suelo y con los sitios potenciales
de adsorción de P (grupos -OH).
Figura 8.6. Sitios de adsorción de fosfato en los sitios de adsorción de un óxido-hidróxido de Fe. A la derecha,
el fosfato de la parte superior está débilmente retenido por la carga positiva, el fosfato de la parte inferior está
fuertemente retenido mediante un enlace monodentado y el del centro a través de un enlace bidentado. Los
grupos sustituidos (OH- y H2O) pasan a la solución del suelo.
Por otro lado, en los Andisoles la alofana, la ferrihidrita, la goetita y los complejos
humus-Al/Fe, predominantes en estos suelos, son los responsables de la fuerte fijación
216
N. W. Osorio
de P. Estos suelos son los que exhiben la mayor capacidad para adsorber P de la solución
del suelo.
En los suelos calcáreos el P es también adsorbido sobre la superficie de carbonato de
calcio. Este problema es bastante serio en suelos de regiones áridas y semiáridas ya que el
fosfato se constituye en un serio limitante para la productividad vegetal.
Precipitación de P en el suelo
En general, en el suelo es posible encontrar tres tipos de precipitados de P: fosfato
de Al (P-Al), fosfato de Fe (P-Fe) y fosfato de Ca (P-Ca) (Tabla 8.3). La dominancia de
uno de estos precipitados depende del grado de meteorización y del pH del suelo. En
suelos jóvenes (Molisoles, Vertisoles), normalmente alcalinos o neutros, predominan los
P-Ca (Tabla 8.3) en forma de minerales primarios (apatitas, francolitas). En estos suelos
al disolverse el fosfato nativo y el aplicado, los iones fosfato reaccionan con el Ca2+ que
abunda en la solución del suelo y esto produce la formación de P-Ca secundarios [p.e.,
Ca(H2PO4)2 y CaHPO4]:
2H2PO4- + Ca2+ ↔ Ca(H2PO4)2 (fosfato cálcico dihidrógeno)
HPO42- + Ca2+ ↔ CaHPO4 (fosfato cálcico monohidrógeno)
Con el tiempo se pueden formar de nuevo las apatitas:
3HPO42- + 5Ca2+ + 4OH- ↔ Ca5(PO4)3OH + 3H2O (Hidroxiapatita)
3HPO4 + 5Ca2+ + F -+ 3OH-
2-
↔ Ca5(PO4) 3F + 3H2O (Fluorapatita)
Cuando el proceso de meteorización avanza, los minerales aluminosilicatos que con-
tiene el suelo se disuelven y liberan a la solución del suelo los iones que hacen parte de su
estructura (Al3+, Fe2+, 3+, Ca2+, Mg2+, K+, entre otros):
KAlSi3O8 (microclina) + 8H2O ↔ K+ + Al(OH)2+ + 3H4SiO4 + 2OH-
CaAl2SiO6 (piroxeno) + 8H+ ↔ Ca2+ + 2Al3+ + H4SiO4 + 2H2O
Tabla 8.3. Fraccionamiento del P-mineral en suelos tropicales de Colombia y Hawai’i. Fuente: Osorio (2008)
y Osorio (sin publicar).
P-soluble y débilmente
Suelo P-A l (%) P-Fe (%) P-Ca (%)
adsorbido (%)
Poco meteorizado:
Vertisol (Lualualei,HI) 0.5 16.7 27.7 55.0
Mollisol (Neira, Col) 0.6 35.4 11.1 52.9
Altamente meteorizado:
Oxisol (Molokai, HI) 0.03 32.6 58.2 9.1
Oxisol (Wahiawa, HI) 0.5 24.0 67.8 7.7
Oxisol (Carimagua, Col) 0.3 10.3 87.6 1.8
217
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Mg0.2(Si3.81Al1.71Fe(III)0.22Mg0.29)O10(OH)2 (montmorillonita)+6.76H+↔0.49Mg2++1.71Al3++
0.22Fe3++3.81H4SiO4
Algunos de estos iones son más propensos a perderse por lixiviación (p.e., Ca2+, Mg2+,
K+), mientras que otros (Al3+, Fe3+) tienden a permanecer retenidos en la superficie de
las arcillas que están en formación, y de ahí, por intercambio, pueden pasar a la solución
del suelo en la que predominan. La precipitación de P en los suelos muy evolucionados
(Oxisoles, Ultisoles), normalmente ácidos, ocurre cuando el ión fosfato reacciona con
las formas activas de aluminio [Al3+, Al(OH)2+, Al(OH)2+] y de hierro [Fe3+, Fe(OH)2+,
Fe(OH)2+]. En estos suelos escasean los P-Ca y predominan los P-Al y P-Fe.
H2PO4- + Al(OH)2+↔ AlPO4.2H2O
H2PO4- + Fe(OH)2+↔ FePO4.2H2O
En cualquier caso, el P se precipita inicialmente para formar compuestos amorfos
(no cristalinos) los cuales, con el tiempo, llegan a ser cristalinos y más insolubles. Los
minerales amorfos son más solubles que sus formas cristalinas porque tienen un tamaño
de partícula más pequeño y, consecuentemente, un área superficial mayor. Por ejemplo,
el mineral cristalino variscita (AlPO4.2H2O) tiene un área superficial de 1.54 m2 g-1 y su
constante de solubilidad (Ksp) es 10-30.5. De otro lado, el fosfato de aluminio amorfo tiene
un área superficial de 10.5 m2 g-1 y su Ksp es 10-28.1. Por ende, el precipitado no-cristalino
es más disponible que la forma cristalina.
En suelos alcalinos, los fosfatos precipitados son similarmente transformados a com-
puestos más insolubles. Inicialmente, el P se precipita para formar fosfato de calcio mo-
nohidrogenado (Ksp= 10-6.6), el cual se transforma a ortofosfato de calcio (Ksp= 10-24) y
finalmente a apatita (Ksp= 10-55.9).
Al repetirse las reacciones de fijación de P en el suelo, las superficies minerales se re-
cubren de óxidos e hidróxidos de Fe y Al que resultan de la meteorización de las arcillas.
De esta manera parte del P fijado queda atrapado como P-ocluido.
Isotermas de fijación de P
Una forma simple y efectiva de medir la capacidad de un suelo para fijar P es a través
de la isoterma de adsorción. En mi laboratorio usamos el método desarrollado por los pro-
fesores Robert Fox (U. Hawaii) y E. Kamprath (U. Carolina del Norte). Este método no
sólo sirve para cuantificar tal fijación, sino también para medir los requerimientos de fer-
tilización fosfórica. Igualmente, este método ha resultado de mucha utilidad para estudiar
las interacciones entre la disponibilidad de P soluble en el suelo y la actividad de hongos
micorrizales y microorganismos solubilizadores de fosfato. Brevemente, el método con-
siste en adicionar separadamente cantidades crecientes de P a una alícuota de suelo que se
encuentra en una suspensión acuosa (ver cuadro 8.1). Luego de un período de incubación
se determina la concentración de P en solución, el resto se considerada adsorbido sobre
las superficies minerales del suelo. Posteriormente se construye una gráfica en la cual se
relaciona la cantidad de P adsorbido con la concentración de P en solución (Figura 8.7).
218
N. W. Osorio
1500
P adsorbido (mg kg-1)
1000
Carimagua (Oxisol)
500 y = 85,628ln(x) + 489,71
Palmira (Mollisol)
y = 29,427ln(x) + 111,87
0
0,000 0,050 0,100 0,150 0,200 0,250 0,300
Tabla 8.4. Categorías para medir la fijación de P del suelo y la mineralogía predominante en cada categoría.
Fuente: Juo y Fox (1977).
Categoría P0.2 (mg P kg-1)* Mineralogía predominante
Como se mencionó anteriormente, las isotermas son una herramienta poderosa para
determinar el requerimiento de P de un suelo. Experimentalmente se establecen varias
concentraciones de P en la solución del suelo con base en los resultados de las isotermas.
Luego, se dejan crecer plantas a tales concentraciones y de esta manera es posible co-
219
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
100
80
Rendimiento relativo (%)
60
40
20
0
0,01 0,001
0,1 1 10
Concentración de P en solución (mg L-1)
Figura 8.8. Rendimiento relativo del maíz en función de la concentración de P en solución del suelo. Los datos
fueron obtenidos en estudios hechos en un Oxisol (cuadros negros) y Andisol (cuadros blancos) de Hawai’i.
Fuente: Fox (1971).
DISPONIBILIDAD DE P EN EL SUELO
220
N. W. Osorio
-1 -
Ca
HP
O
Ca
-2 - 4 .2
H
5
(P
2O
Log H2PO4- o HPO42-
O4
-3 -
)F
-4 -
Ca 5
O
-5 - .2H
2
(
PO
O 4
AlP O
4
)O
.2H
2
-6 -
H
PO
4
Fe
-7 -
-8 -
-9 - | | | | | |
3 4 5 6 7 8 9
pH
FePO4.2H2O (estrengita) + 2H+ Fe3+ + H2PO4- + 2H2O (K=10-6.85)
AlPO4.2H2O (variscita) + 2H+ Al3+ + H2PO4- + 2H2O (K=10-2.50)
Ca5(PO4)3F (fluorapatita) + 6H+ 5 Ca2+ + 3H2PO4- + F- (K=10-0.21)
Ca5(PO4)3OH (hidroxiapatita) + 7H+ 5 Ca2+ + 3H2PO4- + H2O (K=1014.46)
CaHPO4.2H2O (brushita) + H+ Ca2+ + H2PO4- + 2H2O (K=100.63)
Figura 8.9. Solubilidad de fosfatos de calcio, variscita y estrengita en función del pH. Fuente: Lindsay (2001.)
En la parte inferior las reacciones de disolución en medio ácido y la constantes de equilibrio.
Por otro lado, el fosfato de la solución del suelo está en equilibrio con el fosfato
adsorbido, particularmente con aquel adsorbido electroestáticamente. De esta manera,
cuando el fosfato disminuye en la solución del suelo se crea un gradiente de concentra-
ción que favorece la desorción de este fosfato débilmente adsorbido. Como se mencionó
anteriormente, la adsorción electroestática no es específica y el ión fosfato podría ser
intercambiado por otro anión de la solución del suelo (Cl-, SO42-, NO3-, entre otros). En el
corto plazo, el fosfato débilmente adsorbido se considera disponible. Por el contrario, el
ión fosfato adsorbido fuertemente (retenido mediante enlace químico) difícilmente pasa a
221
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
la solución del suelo y no hace parte del fosfato inmediatamente disponible. Se ha encon-
trado que solamente algunos aniones como el citrato, oxalato y F- podrían remover el ión
fosfato fuertemente adsorbido, particularmente si el enlace es monodentado.
222
N. W. Osorio
filtrar
Determinar la
concentración
2 g suelo 14 cm3 de Agitar por 40 s de P (mg/ L)
solución
Bray- II
NH4+ F- H+ Cl -
H2PO4- H2PO4-
- Arcilla Ca(H2PO4)2 Ca(H 2PO4)2
+ |||||| F- H 2PO4-
Ox-OH Fe o Al
+ - H2PO4
(no-cristalino) (cristalino)
Figura 8.10. La solución de Bray-II remueve el fosfato débilmente adsorbido y disuelve parte de los fosfato de
calcio precipitados en forma no cristalina. Dibujo original N.W. Osorio.
223
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Tabla 8.7. Nivel crítico de P extraído por el método de Bray II para algunas especies vegetales para alcanzar el
80% del máximo rendimiento. Fuente: CIAT (1984).
Especie Nivel crítico P-Bray II (mg kg-1)
Pastos
Andropogon gayanus 5
Brachiaria decumbens 7
Panicum maximum 10
Leguminosas
Pueraria phaseoloides 4
Stylosanthes capitata 4
Desmodium scorpiurus 8
Zornia sp. 4
Tabla 8.8. Cantidad de P a aplicar en función de la concentración de P extraído por el método de Bray-II para
diversos cultivos de Colombia. Fuente: ICA (1992), aSadeghian (2008).
Cultivo P-Bray II (mg kg-1) Fertilización (kg de P ha-1)
Algodón
< 30 22-30
(Costa Atlántica)
30-60 13-22
> 60 0-13
Arroz < 10 17-35
10-20 9-17
> 20 0-9
Hortalizas < 20 44-65
20-40 22-44
> 40 0-22
Maíz < 15 22-33
15-30 11-22
> 30 0-11
Banano (Urabá) < 12 60-80*
12-20 40-60
> 20 20-40
Papa < 40 163-196
40-60 131-163
> 60 109-131
Yuca < 10 44-54
10-20 33-44
> 20 0-33
kikuyo < 10 22-33**
10-20 11-22**
> 20 0-11
Cacao < 15 44-54***
15-30 22-44
> 30 0-22
Piña < 10 33-44
10-20 22-33
> 20 0-22
Braquiaria <5 22-33**
5-10 11-22
> 10 0-11
Caféa <10 26
10-20 17
20-30 9
>30 0
* Aplicación anual, ** aplicación al establecimiento (pasturas), ***g planta-1 año-1.
224
N. W. Osorio
Tabla 8.9. Porcentaje de muestras de suelos deficientes en P-Bray II en algunas regiones de Colombia. Fuente:
Marín (1981), * IGAC (1988), ** Patiño et al. (2007), ***Restrepo (2006).
Región % Nº de muestras Mineral(es) dominante(s)*
Zona cafetera del Valle del Cauca** 83 24000 alofana, caolinita
Zona cafetera de Antioquia*** 80 19000 caolinita, alofana
Costa Pacífica 77 1678 caolinita
Llanos Orientales 75 2874 caolinita y óxidos de Fe y Al
Cordillera Andina 73 29479 caolinita, alofana
Valle Bajo Magdalena 68 3897 arcillas 2:1
Valle Alto Magdalena 55 17151 arcillas 2:1
Valle Río Cauca 50 4281 arcillas 2:1
Sabana de Bogotá 43 3730 caolinita, micas
Costa Atlántica 34 6055 arcillas 2:1
-8 - 0.08
4-
P en solución (µg mL-1)
Ca
Ca en solución (cmolc L-1)
P
Mn en solución (µg mL-1)
Mn
1.0 -
-4 - 0.04
2-
0.5 -
0- Al
0.0 - I I I -0 - 0.0
5 6 7
pH del suelo
Figura 8.11. Efecto del pH del suelo sobre la concentración de P en la solución de un Oxisol. Fuente: Fox et
al. (1991).
225
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
FERTILIZACIÓN FOSFÓRICA
Fertilizantes fosfóricos
En general, se recomienda aplicar el P al momento de la siembra y localizado en
banda. En caso de requerirse aplicar P al suelo una vez el cultivo está establecido se
debe aplicar aquellos fertilizantes que son más solubles. Existen diversos materiales que
se aplican al suelo como fertilizantes y que varían mucho en su contenido de P y en su
226
N. W. Osorio
solubilidad (Tabla 8.10). Algunos son de origen natural tal como las rocas fosfóricas (p.e.,
Huila, Sardinata, Boyacá) y presentan composición y contenido de P muy variable. Las
rocas fosfóricas son de baja solubilidad y se aplican a suelos muy ácidos en donde se di-
suelven un poco más rápido. Por lo anterior, los efectos de la aplicación de estos materia-
les sobre las plantas normalmente no se observan de forma inmediata. Afortunadamente,
se ha encontrado que la inoculación con microorganismos solubilizadores P (PSM) puede
mejorar la efectividad de las rocas fosfóricas; estos PSM producen ácidos orgánicos en la
rizosfera y así aceleran la disolución. Algunas rocas fosfóricas, como la de Carolina del
Norte, son más solubles y, por tanto, han sido ampliamente usadas en la fertilización de
cultivos. Las más insolubles se pueden acidular parcialmente con un ácido fuerte (acido
sulfúrico o fosfórico) lo cual permite obtener un material (p.e., Fosfacid) de mayor diso-
lución y, por ende, su efectividad agronómica incrementa. El proceso de acidulación con
el ácido sulfúrico se puede hacer más intenso y obtener el supefosfato simple, el cual es
bastante soluble en agua y como ventaja adicional contiene S a razón de 12%. En caso de
acidificar con ácido fosfórico se obtiene el superfosfato triple, el fertilizante fosfórico más
empleado a nivel mundial debido a su alta solubilidad y reactividad. Si se permiten reac-
cionar los fosfatos de calcio con amoniaco se pueden formar los fosfatos mono- (MAP) y
di-amónico (DAP), con los cuales se pueden obtener efectos más inmediatos por ser muy
solubles. Estos se pueden aplicar directamente al suelo o en el agua de riego (fertirriego)
o sobre las hojas (foliar). Como ventaja adicional tienen 11 y 18% de N, respectivamente.
El ácido fosfórico es el más soluble de los fertilizantes fosfóricos y se obtiene al acidifi-
car fosfato de calcio con ácido sulfúrico. Este es ampliamente usado en fertirrigación de
cultivos bajo invernadero (crisantemo, clavel, rosa, tomate, fresa).
Otro material ampliamente usado es el calfos que resulta como un subproducto de la
fabricación del acero, es poco soluble en agua pero se disuelve bien en medio ácido por
lo cual se recomienda para suelos extremada-a fuertemente ácidos.
Tradicionalmente el contenido de P en los fertilizantes fosfóricos se ha expresado en
términos de la concentración de P2O5. Estos materiales no contienen pentóxido de fósforo
(P2O5), como se puede ver en la tabla 8.10. Esta forma de expresar el contenido de P normal-
mente causa confusiones, para orientar al lector he incluido el compuesto químico (portador
nutricional) que contiene el P en el fertilizante y la composición en términos de P.
227
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Enmiendas orgánicas
La adición de P al suelo también se puede hacer a través de enmiendas orgánicas.
Estas pueden definirse como residuos de origen animal (estiércol) frescos o compostados
por la actividad de los microorganismos que contienen o por aquellos presentes en el
suelo en el cual se aplican. El contenido de nutrientes es bastante variable (P: 0.5-2.5%) y
depende de la especie animal, la edad y la dieta suministrada. En el tracto digestivo de los
animales existe una alta carga microbiana (106 UFC) que a través de enzimas fosfatasas
rompen el enlace ester (C-O-P) y liberan fosfato. Parte de este fosfato no es utilizado por
los animales y es eliminado en las excretas. En algunos casos se aplican fosfatasas a los
alimentos que reciben los animales para mejorar la liberación de fosfato y mejorar de esta
manera la captación de este nutriente por el animal. La actividad de esta enzima permite
que el estiércol contenga una alta proporción de fosfato inorgánico libre (40-60%). Esto
permite que al aplicar estiércol se obtengan efectos inmediatos sobre el crecimiento y
nutrición de las plantas. Cuando el estiércol es aplicado, los microorganismos del suelo
continuarán transformando el fosfato orgánico a inorgánico por acción enzimática. Por
otro lado, el estiércol puede ser sometido al proceso de compostaje donde buena parte del
P-orgánico remanente continuará liberando fosfato por acción microbial.
La liberación de fosfato de las enmiendas orgánicas depende de la relación C:P. En gene-
ral, con una relación C:P < 200 hay suficiente P para satisfacer las necesidades microbiales y
queda un remanente para ser absorbido por las raíces (liberación neta). Con una relación C:P
> 300 hay poco P y éste es tomado preferencialmente por los microorganismos del suelo sin
dejar suficiente para las raíces (inmovilización de P). En este último caso la escasez de P hace
que éste sea reutilizado en los ciclos microbiales sin fluir hacia la solución del suelo.
Entre las enmiendas más utilizadas en el manejo de suelos se tienen la gallinaza y la
porcinaza, otras pueden tener efectos favorables pero normalmente de menor valor. En
algunos casos los efectos son tan favorables como los obtenidos con fertilizantes solubles.
En un estudio realizado con suelos de Hawai’i se comparó el efecto de la aplicación de
porcinaza y gallinaza compostadas y fosfato de potasio sobre la concentración de P en
el suelo determinada por varios métodos. Los resultados muestran que ambas enmiendas
fueron tan efectivas como el fosfato de potasio para aumentar el valor de P extraíble de
un Mollisol, un Oxisol y un Andisol por los métodos de Mehlich-3, Truog modificado y
P-soluble (Figura 8.12). Una ventaja que ofrecen las enmiendas orgánicas es la liberación
de ácidos/aniones orgánicos (cítrico, oxálico) como resultado del ciclo de Krebs de los
microorganismos. Estos ácidos/aniones disminuyen la fijación de P en el suelo como se
demostró recientemente en Andisoles (Figura 8.13). El efecto de estos para disminuir la
fijación de P fue en el siguiente orden:
citrato > oxalato > acetato
Así mismo, se han detectado incrementos en la disponibilidad de P en suelos de Co-
lombia con la adición de porcinaza líquida en pasturas de kikuyo (Tabla 8.11) y con la
aplicación de pulpa de café compostada a un suelo del Suroeste de Antioquia usado en
almacigo de café (Tabla 8.12). En general, la adición de estos materiales mejora la dispo-
nibilidad de varios nutrientes en el suelo y neutraliza el Al intercambiable.
228
N. W. Osorio
250
250
250
250 Porcinaz
Porcinaza
kg-1)
Porcinaz
Porcinaza
-1)
200
kg-1)
200
(mg kg
-1)
200
200 KH2PO4
KH2PO4
(mg kg
Mehlich-3 (mg 150
150 KH2PO4
KH2PO4
Mehlich-3 (mg
P Mehlich-3 150
150
100
P Mehlich-3
100
100
100
50
50
50
50
P
0
0
0
0
00 800
800 1600
160 2400
240 3200
3200
00 800
800 1600
160 2400
240 3200
3200
P aplic
P aplicado (mg kg-1)
( mg kg-1)
PP aplic
aplicado (mg
( mgkg-1)
kg-1)
Figura 8.12. Fósforo Mehlich-3 en un Andisol de Hawai’i fertilizado con dos fuentes de P 90 días después de la
aplicación. Fuente: Osorio, Hue y Delisle (sin publicar).
6000
6000 control
control
+ acetato
+ acetato
/ kg)
-1)
4000
/ kg)
(mgkg
-1)
4000 + oxalato
(mgkg
+ oxalato
(mg
(mg
P aplicado
+ citrato
P aplicado
P aplicado
+ citrato
P aplicado
2000
2000
0
00 0 0.5
0,5 1.1 1.5
1,5 2.
00 0.5
0,5
P sln (mg 1. 1.5
/ 1L)suelo (mg
1,5 -1 2.
P en la solución del L )
P sln (mg
P en la solución / L)suelo (mg L-1)
del
Figura 8.13. Efecto de la adición de tres aniones orgánicos sobre la fijación de P en un Andisol de Rionegro,
Colombia. Fuente: Ramírez y Osorio (2005).
Tabla 8.11. Efecto de la aplicación de porcinaza durante 10 años sobre la acidez y disponibilidad de P en dos
Andisoles de Colombia cultivados con kikuyo. Fuente: Osorio (2008).
229
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
C:P < 200 hay liberación neta de fosfato, mientras que con una relación C:P > 300 hay
inmovilización neta de P.
Tabla 8.12. Efecto de la aplicación de pulpa de café sobre la fertilidad de dos suelos de Venecia, Colombia.
Fuente: Osorio (2008).
M.O. CIC
Tratamiento pH P-Bray II Al (KCl 1M)
(Walkley & Black) efectiva
(%) (mg kg-1) (cmolc kg-1)
Suelo control 4.9 4.2 1 4.7 6.7
Suelo: pulpa (3:1) 4.8 5.1 7 1.3 10.2
230
N. W. Osorio
250
200
(mgkg
P-BrayIIII(mg -1)
kg-1 150
100
P-Bray
Rango adecuado
50
0
0
0 5
5 10
10 15
15 20
2
Tiempo (años)
Tiempo (años)
Figura 8.14. Concentración de P-Bray II en Andisoles cultivados con crisantemo durante 20 años.
Las líneas indican el rango adecuado (80-100 mg kg-1). Fuente: Osorio (1997).
231
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Para esto se realizan varios experimentos de campo en una zona de interés con el objetivo
de definir la dosis adecuada, tanto desde el punto de vista agronómico como económico.
Para esto se tiene en cuenta la cantidad de P obtenido a través de un análisis de suelos. En
la tabla 8.8 se presenta la cantidad de P a aplicar a un cultivo dado en función de la can-
tidad de P extraído por el método de Bray II. Ya que las recomendaciones de fertilizantes
son específicas para cada suelo, cultivo y rendimiento esperado, esta información se debe
considerar como general. Los niveles críticos y los rangos de disponibilidad también son
específicos para cada método de extracción, de tal forma que si se cambia el método se
requieren establecer experimentalmente otros niveles críticos y otros rangos de disponi-
bilidad. Por ejemplo, si se desea cultivar arroz y la cantidad de P extraída del suelo por
el método de Bray-II fue de 3 mg kg-1, la cantidad de P a aplicar puede ser de 30 kg ha-1
(Tabla 8.8). Esto equivale a una aplicación de 150 kg ha-1 del fertilizante llamado fosfato
diamónico (DAP, ~20% de P).
Normalmente la dosis de P a aplicar puede exceder la cantidad de P requerido por el
cultivo ya que el P aplicado puede ser fijado por componentes del suelo. Se recomienda
aplicar el fertilizante fosfórico localizado (en bandas) para mejorar su efectividad sobre
el rendimiento del cultivo.
Actividad micorrizal
Los hongos formadores de micorriza juegan un papel importante en la captación de
fosfato de la solución del suelo. Al inocular un suelo con estos hongos se puede mejorar
la absorción de P y el crecimiento vegetal. Resultados recientes de investigación indican
que la respuesta de una planta a la inoculación micorrizal depende de varios factores: (i)
dependencia micorrizal de la especie vegetal, (ii) calidad del inóculo, (iii) efectividad de
los hongos micorrizales nativos y (iv) concentración de P en la solución del suelo.
Experimentalmente se han establecido diferentes concentraciones de P en la solución
del suelo que permiten generar condiciones de deficiencia y suficiencia de este elemento.
Esto se ha realizado con base en los resultados de isotermas de adsorción de fosfato. Jara-
millo (2006) evaluó el efecto de la inoculación con el AMF Glomus fistulosum en plantas
de café variedades Caturra y Colombia que crecían en un suelo con tres niveles de P en la
solución. A 0.005 mg L-1 no hubo incremento significativo en la concentración de P foliar
medido a diferentes días después del trasplante (Figura 8.15). La inoculación micorrizal
incrementó significativamente la concentración de P foliar cuando las plantas crecieron
a una concentración de 0.02 mg L-1. Por el contrario, la inoculación micorrizal redujo
significativamente la absorción de P a 0.2 mg L-1.
Resultados comparables fueron obtenidos por Díez et al. (2008) en pino romerón
(Nageia rospigliosii Pilger) al inocular un suelo con G. aggregatum (Figura 8.16). Estos
resultados y otros obtenidos en otras especies indican que a concentraciones muy bajas
de P disponible (< 0.005 mg L-1) la actividad micorrizal es nula y esto se debe a que esta
concentración está por debajo del nivel de detección que tienen las proteínas de la
232
3 - 3- 3-
Café cv. Caturra ■ M+
(0.005 mg L-1) □M- (0.02 mg L-1)
(0.2 mg L-1)
□
2 - 2- 2-
LSD
■ □
■ ■ □ □
1 - 1- ■
1-
P foliar (µg/disco)
□ □ □ ■
■ □ □
■
□ ■
□
□ ■
■ ■
■
0- 0-
50 70 90 110 130 150 50 70 90 110 130 150 0-
50 70 90 110 130 150
Figura 8.15. Efecto de la inoculación micorrizal (M+) con G. fistulosum sobre el contenido de P foliar en plántulas de café cv. caturra a diferentes niveles de P soluble en el
suelo. Fuente: Jaramillo (2006).
0.40
0.4 -1-1 0.4 0.4
0.002 (mg
0.002 m g LL ) ■ M M-
+ -1
233
-1 0.2 mg
0.2 (mgL L-1)
□ M M+
– 0.02
0.02 (mg
mgL
L-1)
0.35
0.30
0.3 0.3 0.3
0.25
(%)
P foliar(%)
0.20
0.2 0.2 0.2
P foliar
P foliar (%)
0.15
0.10
0.1 0.1 0.1
0.05
0.05 0.05 0.05
0
0 30
30 60
60 90
90 120 150
150 180
180 0
0 30
30 60
60 90
90 120
120 150
150 180 0 30 60 90 120 150 180
30 6 90 120 150 180
180 0 30 60 120 150 180
Tiempo (dias)
Tiempo (días)
Figura 8.16. Concentración de P foliar en pino romerón en función del tiempo, la concentración de P en la solución del suelo y la inoculación micorrizal
(M+) con G. aggregatum. Fuente: Diez et al. (2008).
N. W. Osorio
75 Aguacate □ M- ■M+
12 □ M- ■M+
Lulo
LSD 0.05
LSD=0.44
50
8
25
4
234
0,8 Granadilla 4 Café M- M+
M- M+
0,6 3
LSD 0,05
0,2
1
Figura 8.17. Efecto de la inoculación micorrizal (M+) a diferentes concentraciones de P en la solución del suelo para algunas especies de interés económico.
Fuente: Montoya (2006), González y Osorio (2008), Corredor (2007), Jaramillo (2006).
N. W. Osorio
membrana celular de las hifas micorrizales y las raíces (capítulo 2). La concentración
de 0.02 mg L-1 es muy baja para las plantas pero suficiente para que el hongo micorrizal
absorba el elemento y luego lo transporte hasta la raíz. A muy altas concentraciones de
P en la solución (0.2 mg L-1) se puede presentar un efecto negativo, neutro, y en algunos
casos positivo sobre la nutrición y el crecimiento vegetal (Figura 8.17), lo cual depende
del hongo micorrizal y de la especie vegetal usada.
Cuando se establece la asociación micorrizal las plantas restringen la actividad de las
proteínas transportadoras de P en la membrana celular de las raíces, de esta manera la
absorción de P recae en el hongo micorrizal. Al mismo tiempo, a altas concentraciones de
P la planta reduce el suministro de carbono hacia el hongo y esto restringe su actividad y
capacidad para colonizar los tejidos radicales. Esto crea un desequilibrio ya que por un
lado el hongo reduce su capacidad para absorber P y, al parecer, los transportadores de P
de las raíces están aún inactivos.
Por lo anterior antes de inocular es necesario conocer la concentración de P disponi-
ble en la solución del suelo. En general, si el contenido de P es muy bajo será necesario
aplicar suficiente fertilizante fosfórico para optimizar el efecto de la inoculación (0.02 mg
L-1). Si el suelo presenta ya dicha concentración la inoculación puede realizarse. Pero si la
concentración es muy alta, lo más prudente es no inocular el suelo para no inducir efectos
negativos sobre las plantas.
Solubilización microbial de P
El mecanismo que tienen los PSM para incrementar la concentración de éste en la so-
lución del suelo es la producción de ácidos orgánicos (ácido cítrico, oxálico). Estos ácidos
tienen la capacidad de disolver P-Ca del suelo o aplicados (roca fosfórica). La disolución
es debida al efecto directo del protón (H+) sobre el compuesto insoluble y a la capacidad
del anión orgánico (citrato, oxalato) de complejar Ca2+ del compuesto y de la solución
del suelo como se ilustra en la siguiente reacción de disolución de la hidroxiapatita por
efecto de ácido oxálico. El efecto del protón y del anión es favorecer la reacción hacia la
derecha, tal como está escrita.
Ca5(PO4)3OH + nH+ → nOXALATO-Ca2+ + 5-nCa2+ + 3H2PO4- + H2O
Se ha encontrado que la forma de N (NO3- vs. NH4+) puede acelerar la capacidad del
PSM para disolver roca fosfórica. Bajo condiciones in vitro se halló que el hongo Mortie-
rella sp. (PSM) disolvió más eficientemente la roca fosfórica del Huila cuando se sumi-
nistró NH4+ como única fuente de N (Figura 8.18). El exceso de NH4+ causa un exceso de
carga positiva en el citoplasma, el cual es compensado por un aumento en la liberación de
H+ hacia la solución externa y por desviar parte de los aniones orgánicos producidos en
el ciclo de Krebs hacia el citoplasma (para aumentar la carga negativa) lo que disminuye
su crecimiento, pero mejora su capacidad de disolver roca fosfórica. Por el contrario, la
absorción excesiva de NO3- por el hongo es compensada por la liberación de OH- ó HCO3-
al medio, lo cual impide la disolución de la roca fosfórica.
La efectividad de los PSM parta incrementar el nivel de P soluble a través de la diso-
lución de la roca fosfórica es controlada por la capacidad de fijación de P (P0.2) del suelo
235
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
(Figura 8.19). En suelos con baja capacidad para fijar P (P0.2 < 100 mg kg-1) la efectividad
de los PSM es alta, pero si ésta aumenta (P0.2 > 1000 mg kg-1) los PSM pueden ser inefec-
tivos, tal como ocurre en los Andisoles.
150
150
-1
(mg LL-1)
120
120
solución (mg
90
90
ensolución
60
60
30
30
PPen
0
0
KNO3
KNO NH4NO3
NH NH4Cl
KNO3 4NO3
NH4NO3 NH4Cl
NH4Cl
KNO3 3 NH NO
4 3 NH 4Cl
Figura 8.18. Efecto de la fuente de N sobre la capacidad de un hongo solubilizador de P para aumentar la con-
centración de P soluble a través de la disolución de la roca fosfórica de Huila (pH del medio: 3.4, 3.7 y 6.7,
respectivamente). Fuente: Habte y Osorio (2012).
160
160
L-1L) -1)
120
(mg/L)
120
(mg/L)
2
y = 125.91P-0.0713x
<0.001 + 0.00001x
(mgP
2
P <0.001
solubilizado
r = 0.672
solubilized
P
80
r 2 = 0.672
solubilizado
solubilized
80
PNet
40
PNet
40
0
00 1000 2000 3000 4000 5000
0 1000 P2000
P0.2(mg -1)
kg3000
(mg/kg) 4000 5000
0.2
236
N. W. Osorio
ganismo compiten con los iones fosfato por los sitios de adsorción de las superficies de
arcillas y de óxidos e hidróxidos de Fe y Al. La efectividad de los PSM para desorber fos-
fato depende del tipo de mineral dominante en el suelo y de la saturación de los sitios de
adsorción (Osorio y Habte, 2012) (Figura 8.20). Se demostró que la desorción microbial
de fosfato inducida por el hongo Mortierella sp. disminuye en el siguiente orden:
montmorillonita > caolinita > goetita > alofana
Consecuentemente, la desorción microbial de fosfato fue muy alta en un Mollisol
(montmorillonítico), de menor magnitud en un Ultisol y un Oxisol (caoliníticos) y muy
baja en un Andisol (alofánico). En todos los casos la cantidad de P desorbido fue mayor
cuando aumentó la cantidad de P adsorbido; lo cual ocurre en suelos que han tenido una
larga historia de fertilización fosfórica.
237
Inoculated
0.8
0,8
0.8 Naranjal
Andisol (Chinchina) 0.8
0,8
0.8 Caucasia
Ultisol (Caucasia) Inoculated
Uninoculated
Uninoculated
(mg/kg)
0.6
0,6
0.6
P (mg/L)
LSD=0.015
LSD0.05=0.015
solution del
0.4
0,4 LSD=0.031
LSD0.05=0.031
solution Pdel
0.4
0,4
solución
0.4
0.4
en lasoil
en lasoilsolución
0,2
0.2
0.2
0.2
0,2
0.2
Desorbed
Desorbed
0,0
0.0
0.0
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
0.0
0,0
P-desorbido
P-desorbido
0.0
0,0
0
0.000 0,050
339
0.05 0,100
926
0.1 0,150
0.15 0,200
151
0.2 0.000 382
0.05 512
0.1 0.15 642
0.2
,000 0,050 0,100 0,15 0,200
Target soil solution P (mg/L)
-1
P adsorbido (mg kg ) PTarget soil solution
adsorbido (mg/L)
(mgPkg -1)
238
0.8
0,8
0.8 Inoculated
0.8
0,8
0.8 Inoculated Mollisol
Neira (Neira)
Carimagua
Oxisol (Carimagua) Uninoculated
Uninoculated
suelo (mg L-1)
0,6
0.6
0.6
P (mg/L)
0.4
solutiondel
0.4 0,4
0.4
solution P (mg/L)
0,4
0.4
solución
la solución
LSD=0.076
LSD0.05=0.076
ensoil
en la soil
LSD=0.023
LSD0.05=0.023 0.2
0,2
0.2
0.2
0.2
0,2
Desorbed
Desorbed
0.0
0,0
0.0
0.0
P-desorbido
0,0
0.0
P-desorbido
Figura 8.20. Desorción de P inducida por un PSM en cuatro suelos de Colombia que contenían cuatro niveles de P adsorbido. Cuadros blancos (□): no-ino-
culación; cuadros negros (■): inoculación con el hongo Mortierella sp. LSD: minima diferencia significativa a un nivel de P ≤ 0.05. Fuente: Osorio (2008).
Mollisol (P0.2= 45 mg/kg) a 1.5
1.5 Oxisol (P0.2= 417 mg/kg)
b
c
1.2
1.2
a
0.9 0.9 b
0.0 0.0
Control +PSM +AMF +PSM+AMF Control +PSM +AMF +PSM+AMF
3.0 a 1.5
Oxisol (P0.2= 753 mg/kg) Andisol (P0.2= 2222 mg/kg)
2.5
1.2
239
b
2.0
0.9
1.5
0.6 b
1.0 b
a
a
0.5 c c 0.3
0.0 0.0
Control +PSM +AMF +PSM+AMF Control +PSM +AMF +PSM+AMF
Figura 8.21. Efecto de la inoculación individual y combinada con un hongo solubilizador de P (PSM) y un hongo micorrizal (+AMF) sobre la masa seca aérea
de leucaena en cuatro suelos de Colombia con diferentes capacidades para fijar P. P0.2= cantidad de P requerida (mg/kg) para alcanzar una concentración de P
en solución de 0.2 mg L-1. Fuente: Osorio (2011).
N. W. Osorio
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Micorrizosfera
Micorrizosfera NH4+
Rizodeposición
de Carbón PSM NH4+
Rizodeposición Solución del suelo
de Carbón PSM
Solución del suelo
Inmovilización
Inmovilización Acido oxálico
H2PO4-
Captación Acido oxálico
H2PO4-
de P
Captación Disolución
de P Adsorción •RP aplicado
Desorción
Disolución
de P
Adsorción Desorción •Ca-P
•RP Native
aplicado
de P •Pi adsorbido
•Ca-P Native
•Pi adsorbido
Minerales
del Suelo
Minerales
Micorriza
del Suelo
Micorriza
Figura 8.22. Solubilización microbial de fosfatos en la micorrizosfera y captación micorrizal de P. Dibujo ori-
ginal de N.W. Osorio.
7
+AMF+PSM
+AMF+PS
7
+AMF+PSM
+AMF+PS
6
(µg/pinnule)
6
(µg/pinulo)
(µg/pinulo)
(µg/pinnule)
+AMF
+AMF
(µg/pinulo)
(µg/pinulo)
5
+AMF
+AMF
5
4
foliar
Pfoliar
4
P foliar
foliar
Pfoliar
foliar
3
dePde
3
PPde
Contenido
dedede
Contenido
Contenido
2
Contenido
2 +PSM
+PSM
Contenido
+PSM
+PSM
Contenido
1
1 no inoculado
nono inoculado
inoculado
no inoculado
00
10
10 15
15 20
20 25
25 30
30 35
35 40
40 4545
Figura 8.23. Contenido de P foliar de leucaena en función del tiempo y la inoculación individual y combinada
de G. aggregatum (AMF) and Mortierella sp. (PSM). Fuentre: Osorio y Habte (2001).
240
N. W. Osorio
10
10 -- LSD0.05=
LSD0.05=1.17
1.17
(µg/pinulo)
foliar (µg/pinulo)
88 --
++AMF+
AMF+PSM
PSM
de PP foliar 66 --
++AMF
AMF
44 --
Contenido de
Contenido
++PSM
PSM
22 --
No
Noinoculado
inoculado
00 || || ||
00 150
150 300
300 600
600
PP aplicado -1
aplicado (mg
(mg PP kg
kg-1))
Figura 8.24. Contenido de P foliar de leucaena en un Oxisol fertilizado con roca fosfórica del Huila, inoculado
(+) o no inoculado (-) con Glomus fistulosum (AMF) y Mortierella sp. (PSM) 47 días después del transplante.
Fuente: Osorio (2008).
55 M
Moolliso
llisol l(0)
(0)
Oxiso
Oxisol lCOL
COL(300)(300)
Oxiso
Oxisol lHI
HI(100)
(100)
44 AAndiso
ndisol lN(300)
N(300)
(mg/planta)
AAndiso
ndisol lLS
LS(300)
(mg/planta)
(300)
(mg)
(mg)
AAndiso
ndisol lGG(300)
(300)
33
content
Pcontent
P
deP P
22
Shootde
Shoot
Contenido
Contenido
11
00
-Ainoculado
No M
MF-P
F-PSF -A
-AM F+P
F+PSF
+PSM +A MMF-P
F-PSF
+AMF +A M
+AMFMF+P SF
+PSM
No-A SF
inoculado M+PSM SF +A+AMF SF +A
+AMFF+P SF
+PSM
Figura 8.25. Contenido de P de la parte aérea de plántulas de leucaena inoculada (+) o no inoculada (-) con un
hongos micorrizal (AMF) y/o un hongo solubilizador de P (PSM) en seis suelos del trópico. En la leyenda el
paréntesis indica la cantidad de P aplicada a cada suelo (mg kg-1) usando como fuente roca fosfórica. Fuente:
Osorio (2008).
241
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Tubo de centrifuga
P (mgkg-1): 0, 50, 100, 200, 400, 800
(iv) (v)
Sobrenadante
150 rpm
(viii)
10 cm3 del filtrado Aplicar
a tubos de ensayo 2.5 cm3 de Sol.-B
(ix)
Desarrollo del color
(vii)
(vi)
20 min.
Transferencia
a la celda 0.258 ABS
Espectrofotómetro (xi)
ABS 890 nm
P adsorbido, mg kg-1
P en solución, mg L-1
(xii)
P = 1.543 x ABS
P en solución, mg L-1
ABS 890 nm
242
N. W. Osorio
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247
Capítulo 99
Potasio
RESUMEN
En este capítulo se presentan las funciones esenciales que cumple el potasio (K+) en
la planta, su dinámica en el suelo y la interacción entre las diferentes fracciones de K+
(soluble, intercambiable y mineral). Particularmente se hace énfasis en la forma inter-
cambiable en el suelo, en los factores que controlan su contenido ya que a partir de ésta
fracción se controla el aporte del elemento a la solución del suelo. Igualmente se presenta
la forma en que se determina la disponibilidad de K+ en el suelo y en la forma de inter-
pretar su valor en relación a la nutrición y rendimiento vegetal. Igualmente, se discuten
las diferentes estrategias para determinar los requerimientos de fertilizante potásico a los
suelos cultivados (suficiencia, balance de bases y Building-up y mantenimiento). Al final
se presentan algunos ejemplos para ilustrar la forma en que se calculan los requerimientos
de fertilizantes potásicos.
Funciones
El K+ cumple varias funciones en los vegetales: (i) activador de varias enzimas que
intervienen en la fotosíntesis y en la síntesis de proteínas; (ii) regulador del potencial
© N.W. Osorio. 2014. Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico. ISBN 978-958-44-9746-8.
249
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
osmótico de las células lo cual impacta la absorción y transporte de agua y otros nutrien-
tes, la turgencia celular; (iii) regulador de la apertura y cierre de estomas, de esta manera
controla la transpiración (salida de agua en forma de vapor) y regula la temperatura de la
planta. La apertura de los estomas es determinante para la captura de CO2.
En general se sabe que en presencia de la luz el ión K+ entra a la células de guarda que
rodean los estomas, esto hace que se baje el potencial hídrico en estas células y promueve
la entrada de agua a las mismas. De esta manera, estas células se expanden y se abre el
estoma (Figura 9.1). En la oscuridad sale el K+ y con él el agua, la célula de guarda se
contrae y se cierra el estoma.
Luz
CO2 H2Ov
K+ K+ K+
Estoma cerrado
K+ K+ K+
H2O H2O
K+ K+ K+ H2O H2O H2O
Estoma abierto
Oscuridad
Estoma abierto
K+ K+ K+ H2O H O H O
2 2
Estoma cerrado
K+ K+ K+
Figura 9.1. Esquema que ilustra la apertura y cierre de estomas motivado por la entrada y salida de K+ y H2O.
Dibujo original de N.W. Osorio.
Con los estomas abiertos las hojas pueden capturar el CO2 requerido en la fotosínte-
sis, de tal manera que afecta directamente éste proceso esencial en la fisiología vegetal.
Igualmente, la salida de agua en forma de vapor permite que parte del calor de la planta se
disipe hacia la atmosfera, actuando así como un mecanismo de termorregulación vegetal.
Plantas deficientes en K+ pueden tener temperaturas mayores, lo cual puede afectar el
funcionamiento vegetal. El incremento en la temperatura de las hojas se ha usado como
herramienta de diagnóstico del nivel de K+ en las plantas cultivadas, particularmente con
fotografías aéreas tomadas con filtros infrarrojos. Hay que tener cuidado con el diagnós-
tico del problema porque otros factores (ataque de nematodos, salinidad en el suelo, falta
de riego) pueden generar el mismo efecto en la temperatura del vegetal.
La presencia de K+ en la solución del citoplasma es determinante para promover la en-
trada de agua a las células, así las células se mantienen túrgidas. Esto es importante para
mantener cierto ángulo de inclinación de la superficie foliar que favorece la captación de
luz para la fotosíntesis.
250
N. W. Osorio
Resulta muy relevante la cantidad de K+ extraída por las plantas de banano, yuca,
papa y las pasturas, particularmente si se considera el ciclo de vida de estas especies. Es
necesario en el cultivo de estas plantas evaluar la disponibilidad de K+ en el suelo. Con
frecuencia estos niveles son insuficientes y se requiere aplicar alguna fuente potásica
(fertilizante o enmienda orgánica).
251
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
100
Rendimiento relativo (%)
80
60 Consumo de lujo
40
20
0
0 2 4 6 8
K foliar (%)
Figura 9.2. Relación entre el rendimiento relativo de maíz y la concentración de K foliar. Suelo: Andisol del
Oriente Antioqueño. Concentraciones foliares >2.5% corresponden al consumo de lujo. Ensayo de invernadero.
Fuente: N.W. Osorio (sin publicar)
252
N. W. Osorio
Fuente: [Link]
agro4037/handouts /Sintomas_visuales.pdf
En algunos suelos el K+ de la solución del suelo puede ser atrapado en los espacios
interlaminares de las arcillas del tipo 2:1, particularmente la vermiculita (ver capitulo 3).
Este fenómeno es llamado fijación de K, es relevante en mucho de los suelos de la zona
templada y en regiones secas de la zona tropical. En estos suelos el K+ puede migrar hacia
el espacio interlaminar expandido durante la época húmeda, cuando el suelo se seca tal
espacio se contrae y el K+ queda atrapado allí. En las regiones tropicales-húmedas (con
predominancia de Oxisoles y Ultisoles) o de influencia volcánica (con Andisoles) la fija-
ción de K+ es de poca trascendencia.
El K+ en la planta es transportado hacia los frutos, semillas y flores que usualmente
son las porciones que se comercializan en los sitios de consumo; esto se constituye en una
pérdida de K+ del sistema suelo. Esto puede ser relevante en muchos cultivos que tienen
una alta extracción de K+, particularmente si se considera el consumo de lujo de K+ de
cultivos y pasturas.
El K+ también se puede perder desde las hojas por lavado con el agua de lluvia; al
parecer este fenómeno tiene mayor relevancia en plantaciones forestales o en bosques en
los cuales se ha medido (hasta 30 kg ha-1 año-1; León, 2007).
Cuando la hojarasca cae al suelo o cuando quedan residuos de cosecha, el K+ contenido
en estos materiales vegetales se libera fácilmente. Durante la descomposición microbial
253
Biosólido
K -cosecha
K aplicado
por raíces
o por micorriza
254
Meteorización
Adsorción Arcillas
Minerales potásicos (disolución ácida) Solución del suelo Ox. OH de Fe y Al
(feldespatos, micas) Humus
K+ Desorción (-)
KSM
INTERCAMBIO
Arcillas tipo 2:1 Figura 9.4. Ciclo del potasio en el suelo. Las líneas
discontinuas (- - -) indican pérdidas de K biodispo-
(Vermiculita, Montmorillonita)
Lixiviación nible, principalmente por lixiviación, escorrentía.
o remoción por cosecha . Dibujo original: N.W.
• Suelos arenosos Osorio.
• Regiones lluviosas
• Baja CIC
N. W. Osorio
FORMAS DE K+ EN EL SUELO
Se considera que el K+ puede existir en diferentes tipos de fracciones que determinan
su disponibilidad en suelo para las plantas. Se estima que la cantidad total de K (K-total)
representa entre 0.4 a 3.0% del suelo, los valores más bajos se encuentran en suelos alta-
mente meteorizados y lixiviados.
La mayoría del K+ en el suelo (95-98%) normalmente se encuentra en los minerales
primarios (feldespatos, micas) en un rango promedio de 5000-25000 mg kg-1. En algunos
suelos altamente meteorizados este valor puede ser mucho más bajo. Se considera que
esta fracción, K-mineral, no es disponible para las plantas ya que tiene que ocurrir una
disolución de los minerales, la cual ocurre a largo plazo.
Las reacciones de disolución se favorecen en ambiente ácidos como se ilustra en las
siguientes reacciones:
255
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
INTERCAMBIO
K+
K+
- - -
Equilibrio
- - K+ - K+ K+
K+
K+ - - K+ K+
Una pequeña proporción de los iones de K+ está
en la solución del suelo (K soluble). El K que
esta en solución es el que toman las raíces u
Otros organismos (p.e., bacterias, hongos, etc.)
Los iones de K+ pueden ser adsorbidos en sitios Representa una pequeña porción (0.02-0.04%
de la superficies de arcillas u óxidos donde hay del total)
cargas eléctricas negativas (K -ntercambiable)
Representa: entre 0.5 a 2.5% del total.
•Ambas formas de K + están en equilibrio químico. Al aumentar una forma, aumenta la otra (y viceversa).
• El equilibro es muy rápido (<24 horas)
•La adsorción de K + permite que en la fase sólida del suelo se retenga este nutriente en contra del proceso de
lixiviación.
•Retenido allí se constituye en la reserva de éste nutriente en el suelo, que luego podrá ser tomado por las raíces.
Figura 9.5. Esquema que ilustra la interacción entre el K-soluble y el K-intercambiable en el suelo. Dibujo
original N.W. Osorio.
256
N. W. Osorio
Figura 9.6. Esquema que ilustra la fijación de K en algunos suelos. Dibujo original N.W. Osorio.
DISPONIBILIDAD DE K+ EN EL SUELO
Se estima que en América tropical hay 799 millones de ha (54%) de suelos potencial-
mente deficientes en K+ disponible. Esto coincide con el área de los suelos ácidos y fuer-
temente meteorizados de las regiones lluviosas. En Colombia se espera encontrar baja
disponibilidad de K+ en los suelos de la Orinoquia, Amazonia, el Pacifico y en algunas
subregiones de la zona Andina. Mientras que en los suelos de la Costa Atlántica y de los
valles interandinos tienden a presentar contenidos suficientes de K.
Dada la dinámica del K+ disponible en el suelo se han desarrollado varios métodos
para estimar la fracción biodisponible, de tal manera que su valor se relacione adecua-
damente con el crecimiento y la productividad vegetal. El método más empleado a nivel
global es el que usa una solución neutra de acetato de amonio 1 M (Figura 9.7).
Se espera que cuando la muestra de suelo se agita con la solución extractora (30 mi-
nutos) ocurra el intercambio entre el K+ intercambiable y el NH4+ de la solución. En el
proceso también se extrae la fracción de K+ soluble. Luego de filtrar, la concentración de
K+ se determina a través de un espectrofotómetro de absorción atómica. Las unidades del
Sistema Internacional (SI) que actualmente se usan son cmolc kg-1 ó cmol(+) kg-1. En el
pasado se expresaba en términos de meq/100 g de suelo, pero hay una equivalencia 1:1
entre estas unidades y la del SI. Algunos laboratorios expresan los resultados en mg kg-1 (=
ppm).La interpretación del valor extraído del suelo se puede hacer de forma general para
varios cultivos con los criterios de la tabla 9.2. Si bien los criterios son muy generales,
resultan de mucha utilidad para interpretar el valor de K+ extraído del suelo en el análisis
de suelo para aquellos cultivos con los cuales no se tienen resultados de investigación;
indudablemente es necesario establecer programas de investigación que permitan tener
criterios más precisos. Para aquellos pocos cultivos en los cuales se ha echo investigación
más profunda sobre el tema se pueden encontrar criterios más específicos (Tabla 9.3).
257
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
filtrar
Determinar la
concentración
2.5 g suelo 3
25 cm de
Seco
de K+ (cmolc L-1)
tamizado solución
Acetato
- amonio Agitar
1M 30 min. Absorción atómica
n NH4+
K+ K+
- -
Arcilla
Ox-OH Fe o Al
- K+ K+ (en la solución del suelo )
- -
K+ K+
NH4+ NH4+ K+
K+ La concentración se determina
- -
Arcilla K+ K+ por Absorción Atómica y se expresa
- NH 4+
Ox-OH Fe o Al K+ en términos de cmolc kg-1
- -
NH4+ NH4+
Figura 9.7. Ilustración del método de extracción de K+-disponible del suelo con acetato de amonio 1 M. Dibujo
original N.W. Osorio.
Tabla 9.2. Interpretación general del valor extraído de K+ del suelo con acetato de amonio 1M.
258
N. W. Osorio
Saturación de K+
También se ha empleado como criterio de diagnóstico la saturación de K+ en el com-
plejo de intercambio:
Saturación de K+= (K+ extraído con acetato de amonio/CIC efectiva) x 100
La interpretación general que se aplica a la gran mayoría de cultivos de interés agro-
nómico es la siguiente:
Deficiencia: < 2%; Suficiencia: 2-3%; Alto (consumo de lujo): > 3%
259
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
FERTILIZACIÓN POTÁSICA
Estrategias de fertilización
Existen al menos tres estrategias para determinar la fertilización potásica en el suelo:
(i) Building-up/maintenance que consiste en aplicar una dosis alta de fertilizante po-
tásico que permita alcanzar un nivel deseado en el complejo de intercambio y luego hacer
aplicaciones pequeñas de mantenimiento; se espera tener un alto efecto residual con esta
fertilización. Esta estrategia es usada en cultivos agrícolas de alto valor económico, nor-
malmente bajo condiciones de invernadero donde se ha reducido la lixiviación.
(ii) Suficiencia: con esta estrategia se espera aplicar una cantidad que sea suficiente
para el cultivo a establecer, normalmente es una dosis moderada con la cual no se espera
dejar efecto residual para el siguiente cultivo. La dosis es variable según el potencial de
rendimiento del cultivo y el nivel de K+ disponible en el suelo (Tabla 9.4).
(iii) Balance de bases: con esta estrategia se aplica una dosis de potasio que permita
tener un valor deseado en el complejo de intercambio u obtener una saturación deseada.
También le sirve a aquellos que desean establecer algunas relaciones Ca/K y/o Mg/K y
que utilizan estos criterios para el diagnóstico y manejo de la disponibilidad de K.
Fertilizantes potásicos
Cuando el suelo no tiene suficiencia de K+ intercambiable esto se constituye en un
limitante serio para el desarrollo y el rendimiento de las plantas cultivadas. Cuando se
260
N. W. Osorio
quiere corregir este limitante se puede aplicar sales de potasio (fertilizantes, Tabla 9.5).
Estas pueden ser obtenidas de forma natural donde se han acumulado geológicamente
(p.e., KCl en Saskatchewan, Canadá; KNO3 en la Costa Pacífica de Chile). Estas sales
también se pueden sintetizar industrialmente.
Tabla 9.4. Guía para determinar la dosis de K a aplicar en algunos cultivos en Colombia. Adaptado de ICA
(1992).
K suelo Dosis de K2O
Cultivo Región
(acetato de amonio 1 M) (kg ha-1)
Algodón Caribe <0.1 60
0.1-0.2 40
0.2-0.3 20
0.3-0.45 10
>0.45 0
Secano
Arroz <0.1 90
Ll. Orientales
0.1-0.15 75
0.15-0.3 50
0.3-0.45 25
>0.45 0
Repollo Oriente Antioqueño <0.1 180
0.1-0.2 120
0.2-0.4 60
0.4-0.6 30
>0.6 0
Papa Altiplano de Nariño <0.15 100
0.15-0.3 75
0.3-0.6 50
0.6-0.75 25
>0.75 0
Piña Quindío, Risaralda <0.1 120
0.1-0.2 100
0.2-0.4 80
0.4-0.6 40
>0.6 0
Yuca Valles interandinos <0.1 75
0.1-0.25 50
0.25-0.45 35
0.45-0.6 25
>0.6 0
Norte de Antioquia
Pasto kikuyo 0-0.1 50
(bH-MB)
0.1-0.2 35
0.2-0.3 25
0.3-0.4 15
>0.4 0
261
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Los fertilizantes potásicos son bastante solubles, lo cual favorece su rápida llegada
a la solución del suelo; pero esto puede a su vez ser desfavorable porque las plantas no
absorben inmediatamente todo el K+ que se aplica de esta forma. Si hay condiciones fa-
vorables para la lixiviación (alto régimen de lluvia, textura arenosa, arenosa-franca, fran-
co-arenosa, baja CIC) el K+ aplicado se puede perder fácilmente. Se ha estimado que la
eficiencia de la fertilización potásica (la proporción del K+ aplicado que es absorbido por
el cultivo) está entre el 50-60%. Por lo anterior, resulta estratégico aplicar el fertilizante
potásico fraccionado (dosis pequeñas y frecuentes) en vez de hacer una sola aplicación.
Dado esto y la alta solubilidad de los fertilizantes potásicos, comúnmente se recomienda
fraccionar la cantidad en dos o tres aplicaciones (p.e., mitad a la siembra y mitad 20-30
días después de la siembra).
Tabla 9.5. Fertilizantes potásicos más comúnmente usados.
Portador
Nombre K (%) GRADO (N-P2O5-K2O)
nutricional
Cloruro de potasio KCl 50 0-0-60
Sulfato de potasio K2SO4 41.5 0-0-50-18(S)
Nitrato de potasio KNO3 36.5 13-0-44
Fosfato de potasio KH2PO4 28.2 0-52-34
Sulfomag K2SO4, MgSO4 18.3 0-0-22-11(MgO)-18 (S)
Otros fertilizantes: N-P2O5-K2O K (%) Uso común
10-30-10 8.3 Papa
15-15-15 12.5 Varios
18-18-18 15 Varios
17-6-18-2 15 Café
10-20-20 16.6 Papa
La fuente de K+ que se escoge puede depender del costo de fertilizante (KCl es más
barato, KNO3 es más costoso), de la necesidad de aplicar otro nutriente (SO42-, NO3-),
de la restricción con el Cl- en algunos cultivos (papa, tabaco, aguacate, crisantemo), de
resultados experimentales específicos, entre otros.
Las aplicaciones de fertilizantes foliares son bastante comunes en cultivos de alto
valor económico (frutales, ornamentales, vivero); para este caso se usa con frecuencia el
KNO3 en concentraciones que fluctúan entre 1-2% aplicadas al inicio de la floración, de
la fructificación o durante el llenado de granos. De igual manera, en este tipo de cultivos
se aplica fertilizante potásico en el agua de riego (fertirrigación), para lo cual se prefiere
KNO3 y/o KH2PO4. La concentración de K+ en el fertirriego depende de varios factores
(K+ disponible en el suelo, concentración de K foliar, concentración de otros fertilizantes
en el fertirriego, estado fenológico: vegetativo o reproductivo), usualmente está entre 100
a 250 mg L-1.
También existen guías de fertilización/encalamiento obtenidas experimentalmente en
pasturas tropicales en suelos de la Orinoquia Colombiana (CIAT, 1984) (Tabla 9.6).
262
N. W. Osorio
Tabla 9.6. Guía general para determinar las cantidades de potasio para el establecimiento de pastos en sabanas
bien drenadas de la Orinoquia colombiana. Fuente: CIAT (1984).
Melinis minutiflora,
Brachiaria humidicola, 20
Centrosema macrocarpum
Andropogon gayanus,
Brachiaria decumbens,
Pueraria phaseoloides, 30
Stylosanthes capitata,
Desmodium ovalifolium
Hyparrenia rufa,
40
Panicum maximum
Enmiendas orgánicas
Las enmiendas orgánicas son otra fuente de K+ para las plantas. Se destaca el efecto
que se puede tener con la gallinaza, la porcinaza, los diferentes tipos de compost, los
residuos de varios cultivos (p.e., papa, pulpa de café) y los biosólidos. El contenido de
potasio en estos materiales es muy variable, pero usualmente está dentro del rango 1.0-
4.5%, en algunos casos puede ser aún un poco más alto.
En muchos casos con la adición de enmiendas orgánicas se puede exceder la cantidad
requerida de K+ en el suelo y con frecuencia se observan valores de K+ disponible (extraí-
do con acetato de amonio) muy altos (>1 cmolc kg-1) (Tablas 9.7 y 9.8). Esto debe ser te-
nido en cuenta si se desea combinar la adición de una enmienda orgánica y un fertilizante
potásico, ya que se podría ahorrar una gran cantidad de dinero.
Tabla 9.7. Efecto de la aplicación de porcinaza durante 10 años sobre la disponibilidad de K+ en dos Andisoles
de Colombia cultivados con pasto kikuyo. Fuente: Osorio (2008).
Tratamiento pH (agua) K+ (cmolc kg-1)
Don Matías:
Control no fertilizado 5.4 0.16
Cada 2 pastoreos 5.5 0.55
Cada pastoreo 5.9 1.27
Rionegro:
Control no fertilizado 5.3 0.62
Cada pastoreo 5.6 1.07
Tabla 9.8. Efecto de la pulpa de café compostada aplicada en el almacigo de plántulas de café sobre la disponi-
bilidad de K+ en un suelo del Suroeste de Antioquia (Dystrudept). Fuente: Osorio (no-publicado).
(cmolc kg )-1
263
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
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266
Capítulo 1010
Calcio
RESUMEN
En este capítulo se presentan las funciones esenciales que cumple el calcio (Ca2+)
en la planta, su dinámica en el suelo y las interacciones que ocurren entre las diferentes
fracciones de Ca2+ que se encuentran en el suelo (soluble, intercambiable, mineral). Parti-
cularmente se hace énfasis en la forma como se disuelven los minerales del suelo y en las
interacciones de la fase intercambiable en el suelo, ya que ésta última es la que controla el
aporte del elemento a la solución del suelo. Se discute la forma en que se determina la dis-
ponibilidad de Ca2+ en el suelo y los factores que afectan su disponibilidad para las plan-
tas. Igualmente, se discuten las estrategias que se pueden abordar para aplicar enmiendas
o fertilizantes cálcicos a los suelos cultivados. Al final algunos ejemplos se presentan para
ilustrar la forma de calcular los requerimientos de cal o yeso como fertilizantes.
CALCIO EN LA PLANTA
El Calcio (Ca) es un nutriente que puede ser altamente limitante para la producción
vegetal en suelos altamente meteorizados y lixiviados de los trópicos. La planta toma este
elemento de la solución del suelo en forma de Ca2+. Su contenido adecuado en los tejidos
vegetales es variable, en general fluctúa entre 0.5 a 1.5% de la masa seca. Las plantas de
banano requieren concentraciones foliares de 0.5-0.7%, los pastos 0.25-0.75% y el cri-
santemo 1-2%. La cantidad extraída por los cultivos es variable, en general fluctúa entre
100-200 kg ha-1.
Funciones
Una vez el Ca2+es absorbido en el citoplasma, tiende a acumularse en vacuolas para
evitar que su concentración sea inhibitoria para los procesos celulares. Entre las funciones
conocidas están la activación e inhibición de varias enzimas, la recepción y transmisión
© N.W. Osorio. 2014. Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico. ISBN 978-958-44-9746-8.
267
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Figura 10.1. Síntomas visuales de deficiencia de Ca2+ en varios cultivos. Note las hojas asimétricas, mal forma-
das y curvadas (aguacate, café, papa) y los frutos de tomate con pudrición en el extremo distal. Fuente: http://
[Link]/dsotomayor/agro4037/handouts /Sintomas_visuales.pdf
268
N. W. Osorio
En América tropical se estima que hay 732 millones de hectáreas deficientes en Ca2+
disponible, lo cual representa 49% del área total. En Colombia las regiones naturales
lluviosas exhiben niveles deficientes de Ca2+: Región Andina, Costa Pacífica, Orinoquia y
Amazonía. Las regiones naturales con suficiencia de Ca2+ son la región Caribe y los valles
interandinos de los ríos Magdalena y Cauca.
269
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
y lixiviados de los trópicos húmedos, donde estos pueden estar entre 0.1-2.0 cmolc kg-1. En
suelos del trópico seco los valores son de 5-25 cmolc kg-1, los cuales son comparables a los que
se hallan en suelos de las regiones templadas. El Ca-intercambiable se considera disponible
para ser tomado por las plantas ya que pasa fácilmente a la solución de suelo.
El Ca-soluble se considera como la fracción inmediatamente disponible para ser ab-
sorbida por las raíces, la concentración en la solución del suelo fluctúa entre 5-50 mg L-1
en suelos del trópico húmedo (equivalente a 0.02-0.03% del Ca-total) y 30-300 mg L-1 en
suelos del trópico seco. Esta fracción soluble se encuentra en equilibrio químico con la
fracción intercambiable, de tal manera que al disminuirse la concentración en la solución
del suelo (por lixiviación o absorción), el Ca-intercambiable se desorbe para restituir la
cantidad perdida (Figura 10.2). El Ca2+ que se desorbe es reemplazado por otro catión, en
suelos no fertilizados este usualmente se intercambia por Al3+ ó H+.
Ca soluble:
Una pequeña proporción de los
Ca2+ iones de Ca2+ está en la solución
del suelo (Ca soluble).
- -
Ca2+ - INTERCAMBIO
- - Ca2+ - Ca
2+
Ca2+
Ca2+
Ca2+ - -
Ca2+
Ca intercambiable
Los iones de Ca+ pueden ser adsorbidos en sitios
de la superficies de arcillas u óxidos donde hay
cargas eléctricas negativas (Ca intercambiable)
Figura 10.2. Esquema que ilustra la interacción entre el Ca-soluble y el Ca-intercambiable en el suelo. Dibujo
original N.W. Osorio.
270
Biosólido
Ca -cosecha
Ca aplicado
Animal
Enmiendas orgánicas Fertilizantes, cales
Absorción
por raíces
271
Meteorización INTERCAMBIO
Minerales primarios Solución del suelo Arcillas
(disolución ácida) Adsorción Ox. OH de Fe y Al
(piroxeno, anortita) 2+
Ca Humus
Desorción (-)
Minerales secundarios
(calcita, yeso, brushita)
Figura 10.3. Ciclo biogeoquímico del calcio
Lixiviación en el suelo. Dibujo original N.W. Osorio. Las
Regiones áridas
líneas discontinuas representan pérdidas por
• Suelos arenosos lixiviación y escorrentía.
• Regiones lluviosas
• Baja CIC
N. W. Osorio
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
En regiones muy áridas el Ca2+ se puede precipitar como CaCO3 o CaSO4, lo cual
depende de las condiciones de cada suelo. Estos minerales controlarán la solubilidad de
Ca2+ en la solución del suelo cuando haya suficiente agua en el mismo.
Otra pérdida del suelo está representada por el Ca2+ que finalmente queda en el pro-
ducto comercial (fruto, semilla, flores, o leche). Esto puede ser relevante en muchos cul-
tivos y debería tenerse en cuenta en los programas de manejo del suelo.
Cuando en el suelo no hay suficiente Ca2+-disponible para las plantas, la productividad ve-
getal será limitada. La forma de corregir este problema es mediante la aplicación de enmien-
das inorgánicas (yeso, cales, nitrato de calcio) u orgánicas (compost, gallinaza, porcinaza).
filtrar
Determinar la concentración
2.5 g suelo 25 cm3 de
Seco
tamizado solución
Acetato
- amonio Agitar
1M 30 min. Absorción
atómica
n NH4+
Ca2+ Ca2+
- -
Arcilla
Ox-OH Fe o Al
- Ca2+ Ca2+
- -
Ca2+ Ca2+
Figura 10.3. Ilustración del método de extracción de Ca2+ disponible del suelo con acetato de amonio 1 M.
Dibujo original N.W. Osorio.
272
N. W. Osorio
La interpretación del valor extraído del suelo se puede hacer de forma general con
los criterios de la tabla 10.1; si bien estos criterios son muy generales resultan de mucha
utilidad para aquellos cultivos en los cuales no se tienen resultados de investigación. Para
aquellos pocos cultivos en los cuales se ha hecho investigación o se tienen más registros
sobre el tema se pueden encontrar criterios más específicos (Tabla 10.2).
Tabla 10.1. Interpretación general del valor extraído de Ca2+ del suelo con acetato de amonio 1M.
Ca suelo
Categoría de disponibilidad * Ca requerido para aplicar al suelo
(cmolc kg-1)
<1 Muy baja Muy Alto
1-3 Baja Alto
3-6 Suficiente Poco
6-9 Alta Poco-nulo
>9 Muy alta Nulo
Saturación de Ca2+
También se ha empleado como criterio de diagnóstico la saturación de Ca2+ en el
complejo de intercambio:
Saturación de Ca2+= (Ca2+ extraído con acetato de amonio/CIC efectiva) x 100
La interpretación general que se aplica a la gran mayoría de cultivos de interés agro-
nómico es la siguiente:
• Deficiencia: < 30%
• Suficiencia: 30-60%
• Alto: > 60%
Tabla 10.2. Interpretación específica del valor extraído de Ca2+ del suelo con acetato de amonio 1M para algunos
cultivos de interés económico en Colombia. Fuente: 1ICA; 2CIAT; 3CENICAFE; 4Zapata; 5Herrón.
<1.8 Bajo
Café
1.8-2.6 Suficiente
(Colombia)
>2.6 (<4.2) Alto
<9 Bajo
Banano
9-12 Suficiente
(Uraba)
>12 Alto
Crisantemo
<12 Bajo
(Oriente Antioqueño)
12-15 Suficiente
>15 Alto
273
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
tablas 10.1 y 10.2 que evalúan la cantidad de cmol-cargada (cmolc) en cada kg de suelo o
considerar el nivel de saturación de Ca2+ en el complejo de intercambio.
Tipo de mineral que tiene cálcio. En general los minerales de calcio presentan una
baja solubilidad, pero entre ellos se presentan diferencias. Por ejemplo, la disolución de
piroxeno es mayor que la de la anortita. Así mismo, la disolución del yeso es mayor que
la de la calcita.
Textura del suelo. En general los suelos arenosos tienden a presentar niveles deficien-
tes de Ca2+ dada la alta tasa de lixiviación de estos suelos. En suelos arenosos es preferible
aplicar enmiendas o fertilizantes cálcicos en bajas cantidades pero frecuentemente. En los
suelos arcillosos (con mayor CIC) se pueden aplicar cantidades más altas y con menor
frecuencia.
Tipo de arcilla. Las arcillas del tipo 2:1 (particularmente Montmorillonita) pueden
retener con mayor fuerza el Ca2+ que las arcillas del tipo 2:1.
Montmorillonita (2:1) > Illita (2:1) > caolinita (1:1) > humus
Por ejemplo, para mantener un nivel dado de Ca2+ en la solución del suelo se requiere
con la montmorillonita 70-80% de saturación de Ca2+, mientras que con la caolinita es
suficiente tener un nivel de saturación de 35-45%.
pH del suelo. El pH del suelo puede ser un muy buen indicador del nivel de disponibi-
lidad de Ca2+ en el suelo; usualmente el incremento del contenido de Ca2+ en el suelo está
acompañado con incremento en el nivel de bicarbonatos y carbonatos (HCO3- y CO32-)
y estos aumentan el pH del suelo. Con un pH del suelo <5.5 es muy probable encontrar
deficiencia de Ca2+ (mayor probabilidad con pH<5.0), cuando el pH del suelo es > 6.5
es casi seguro tener un nivel suficiente de Ca2+. Entre el rango 5.5 a 6.5 se espera que al
aumentar el pH aumente el Ca2+ disponible, pero esto debe ser revisado con un análisis
químico del suelo. Otros factores como la presencia de fosfato y sulfato podrían afectar la
tasa de cambio del pH con respecto a la de Ca2+.
En general, se espera que en suelos con pH< 5.5 el Al3+ ocupe una alta proporción de
los sitios de intercambio y por eso hay más probabilidad que elementos como Ca2+, Mg2+
y K+ se pierdan por lixiviación. A pH > 7.0 el nivel de Ca2+ en el suelo es muy alto para
las plantas.
Lixiviación. Se puede considerar que la pérdida de Ca2+ por lixiviación es el factor
más determinante en la disponibilidad de éste nutriente para las plantas cultivadas. Los
pocos reportes en suelos de la zona tropical citan valores de lixiviación anual entre 100
a 250 kg ha-1.
Relación entre cationes intercambiable (Ca/Mg, Ca/K). Tal como se mencionó con el
K+, estos criterios han sido amplia y tradicionalmente usados para diagnosticar la disponi-
bilidad de Ca2+, Mg2+ y K+. Desafortunadamente no hay suficiente evidencia experimental
que sustente su validez como criterio diagnóstico. Estos índices fueron desarrollados en
suelos de la zona templada, dominados con arcillas del tipo 2:1 en los que pueden ocu-
rrir fenómenos como la fijación de K+ o en los cuales puede haber una mayor fuerza de
retención por algunos cationes (p.e., Montmorillonita-Ca2+). En muchos de los suelos de
la zona tropical húmeda o aquellos formados por cenizas volcánicas ésta retención podría
274
N. W. Osorio
ser menor. Por tanto, la aplicación de las relaciones mencionadas y otras más [p.e., Ca/
Mg; K/(Ca+Mg)0.5] no necesariamente tienen la misma validez y se tienen mucha incer-
tidumbre sobre su uso.
Algunos resultados de investigación sugieren que es más importante evaluar la canti-
dad de Ca intercambiable en vez de las relaciones de éste con otros nutrientes en esta fase.
Sin embargo, las interacciones con otros cationes podrían tener más sentido si se evalúan
en función de los valores de actividad de Ca2+, Mg2+ y K+ en la solución del suelo.
A manera de referencia vale la pena mencionar que muchos técnicos proponen man-
tener una proporción de Ca:Mg:K en la fase intercambiable de [Link].25. En café se ha
propuesto una proporción [Link].5 y para crisantemo 4.[Link].2. Como se mencionó ante-
riormente no hay soporte experimental para validar estos criterios. Claramente se requie-
re mayor investigación sobre este tema.
Ca
15
2
Ca (cmol c kg -1 )
Al (cmol c kg-1)
10
1
5
0 0
0 4 8 12 16
Ca(OH) 2 (g kg -1)
Figura 10.4 Efecto de la aplicación de cal sobre los niveles de Al3+ y Ca2+ intercambiables en un Oxisol de
Carimagua, Colombia (Osorio, 2008).
Los efectos de la cal sobre la concentración de Ca2+ en la solución del suelo no son
tan evidentes; en muchos casos con dosis bajas de cal, el Ca2+ liberado de la cal desplaza
275
Ca(OH) 2 (g kg -1)
-8 - 0.08
4-
Mn
1.0 -
-4 - 0.04
2-
0.5 -
0- Al
0.0 - I I I -0 - 0.0
5 6 7
pH del suelo
Figura 10.5. Cambios en la concentración de Ca, Mn y P en la solución del suelo y Al-intercambiable en función
del pH del suelo establecido a través de la aplicación de cal en un Oxisol de Hawai’i. Fuente: Fox et al. (1991).
276
N. W. Osorio
277
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Tabla 10.5. Efecto de la adición de carbonato de calcio (200g/sitio) y nitrato calcio (vía foliar, 5 g/L) sobre el
rendimiento de tomate en un Typic Sulfaquent de Córdoba (Colombia). Fuente: Cabrales (2010).
Enmiendas orgánicas
Las enmiendas orgánicas son una fuente importante de Ca2+ para las plantas. Se desta-
ca el efecto que se puede tener con la gallinaza, la porcinaza, diferentes tipos de compost,
residuos de varios cultivos (p.e., papa, pulpa de café) y los biosólidos. El contenido de
Calcio en estos materiales es variable, pero usualmente está dentro del rango 0.5-1.0%; en
algunos casos puede ser más alto, tal como sucede con la gallinaza que podría tener hasta
10% de calcio en virtud del aporte de CaCO3 en la dietas de las gallinas para mejorar la
concentración de Ca en la cáscara del huevo.
En muchos casos con la adición de enmiendas orgánicas hay un aporte considerable
de Ca2+ disponible (extraído con acetato de amonio) que hace que en el suelo éste aumen-
te más allá de lo deseado (>6.0 cmolc kg-1) (Tablas 10.6 y 10.7). Esto puede reducir la
necesidad de aplicación de Ca2+ como enmienda o fertilizante.
278
N. W. Osorio
Tabla 10.6. Efecto de la aplicación de porcinaza durante 10 años sobre la disponibilidad de Ca2+ en dos Andiso-
les de Colombia cultivados con kikuyo. Fuente: Osorio (2008).
Tratamiento pH (agua) Ca2+ CICef
(cmolc kg-1)
Don Matías:
Control no fertilizado 5.4 1.9 3.8
Cada 2 pastoreos 5.5 3.0 5.6
Cada pastoreo 5.9 6.6 11.2
Rionegro:
Control no fertilizado 5.3 2.2 5.4
Cada pastoreo 5.6 8.2 13.0
Tabla 10.7. Efecto de la pulpa de café compostada aplicada en el almacigo de plántulas de café sobre la dispo-
nibilidad de Ca2+. Fuente: Osorio (no-publicado).
Tratamiento pH (agua) Ca2+ CICef
(cmolc kg-1)
Unidad suroeste:
Suelo (control) 5.0 2.2 6.50
Suelo + pulpa (3:1) 4.9 6.1 12.40
Rionegro:
Suelo (control) 4.9 1.3 6.70
Suelo + pulpa (2:1) 4.8 4.0 10.20
Cuadro 10. 1. Se desea establecer un cultivo de crisantemo en un suelo con un nivel de Ca2+ disponible
(acetato de amonio 1M) de 7.8 cmolc kg-1. La cantidad de Ca2+ a aplicar se calcula en función de la diferencia
entre el valor actual y el deseado (Tabla 10.2), es decir 12.0-7.8= 4.2 cmolc kg-1.
Si se asumen los siguientes datos: densidad aparente = 0.6 Mg m-3; profundidad= 20 cm; Área de la era= 36 m2.
Los cálculos para determinar el requerimiento de Ca (g/era) son:
=4.2 cmolc Ca2+ kg-1 x 0.6 Mg m-3 x 36 m2/era x 0.2 m x 1000 kg/Mg x 0.2 g Ca2+ /cmolc Ca2+
= 3629 g Ca2+/era
Sí se utiliza cal agrícola (95% de pureza), entonces:
= 3629 g Ca2+ /era x 100 g CaCO3/40 g Ca2+ x 100 g Cal agrícola/95 g CaCO3 x 1 kg cal/1000 g cal
= 9.55 kg cal agrícola/era (la cal se debe incorporar entre los primeros 20 cm, dada su baja solubilidad)
Si se desea aplicar yeso agrícola (90% de pureza), lo cálculos son:
= 3629 g Ca2+/era x 172 g CaSO4.2H2O/40 g Ca2+ x 100 g yeso agrícola/90 g CaSO4.2H2O x 1 kg /1000 g
= 17.34 kg yeso agrícola/era. El yeso se aplica sobre la superficie, se puede incorporar levemente ya que es más
soluble y puede profundizarse con el agua de riego.
La escogencia entre una de las fuentes dependerá del pH del suelo; si el pH > 6.0 se aplicará yeso agrícola, pero
si el pH es < 5.5 se puede aplicar la cal agrícola.
279
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Cuadro 10. 2. Se desea establecer un cultivo de aguacate en un suelo con un nivel de Ca2+ disponible (acetato
de amonio 1M) de 1.9 cmolc kg-1. La cantidad de Ca2+ a aplicar se calcula en función de la diferencia entre el
valor actual y el deseado (4.0 cmolc kg-1), es decir 4.0-1.9= 2.1 cmolc kg-1.
Si se asumen los siguiente datos: densidad aparente = 0.9 Mg m-3; profundidad= 25 cm; diámetro del plateo =
3 m. (Área del plateo = πr2)
Los cálculos para determinar el requerimiento de Ca2+ (g/árbol) son:
=2.1 cmolc Ca2+ kg-1 x 0.9 Mg m-3 x 7.1 m2/árbol x 0.25 m x 1000 kg/Mg x 0.2 g Ca2+ /cmolc Ca2+
= 668 g Ca2+/árbol
Sí se utiliza cal agrícola del 95% de pureza, entonces:
= 668 g Ca2+ /árbol x 100 g CaCO3/40 g Ca2+ x 100 g Cal agrícola/95 g CaCO3 x 1 kg cal/1000 g cal
= 1.76 kg cal agrícola (95% pureza)/árbol
La cal se debe incorporar a la profundidad deseada, dada su baja solubilidad.
Sí se tienen 233 árboles/ha (a 7 m x 7 m), entonces la dosis por ha será: 409 kg cal agrícola/ha.
Si se desea aplicar yeso agrícola (90% pureza) los cálculos serán:
668 g Ca2+ /árbol x 172 g CaSO4.2H2O /40 g Ca2+ x 100 g yeso agrícola/90 g CaSO4.2H2O x 1 kg /1000 g
= 3.19 kg yeso agrícola (90% pureza)/árbol
La dosis por ha será: 743.27 kg yeso agrícola/ha.
El yeso se aplica sobre la superficie, se puede incorporar levemente ya que es más soluble y puede profundizarse
con el agua de lluvia y/o de riego.
REFERENCIAS
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281
Capítulo 1111
Magnesio
RESUMEN
En esta sección se presentan algunas consideraciones básicas sobre las funciones del
magnesio (Mg2+) en la planta, su dinámica en el suelo y su manejo en suelos cultivados.
Particularmente se discute la disolución de minerales magnésicos y las interacciones en-
tre la fase sólida intercambiable y la solución del suelo. En forma breve se habla sobre
la determinación del Mg disponible en el suelo a través de la extracción con acetato de
amonio, la interpretación de este valor para varios cultivos, los factores que afectan su
disponibilidad y las estrategias y fuentes para su aplicación en el suelo. Al final se ilustra
con ejemplos la forma de calcular los requerimientos de Mg para un cultivo.
Funciones
A pesar de que el requerimiento de Mg2+ es relativamente bajo, las funciones que
cumple son de una gran trascendencia en la fisiología de la planta. El Mg2+ es el elemento
© N.W. Osorio. 2014. Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico. ISBN 978-958-44-9746-8.
283
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
central de la clorofila, es activador del ATP de tal manera que permite la hidrólisis de éste
y así se libere la energía en las reacciones bioquímicas; también es componente de los
ribosomas responsables de la síntesis de proteínas y es activador de varias enzimas.
Por lo anterior, el Mg2+ participa en la fotosíntesis, respiración, síntesis de proteínas y
síntesis de ácidos nucléicos. Su deficiencia en los tejidos de las plantas puede ocasionar
múltiples problemas.
Figura 11.1. Síntomas visuales de deficiencia de Mg2+ en varios cultivos (aguacate, café, tomate, naranja). Fuen-
te: [Link] /Sintomas_visuales.pdf
284
N. W. Osorio
La deficiencia de Mg2+ se presenta más comúnmente en suelos muy ácidos (pH < 5.0)
de regiones lluviosas en las cuales ha habido mucha lixiviación de éste elemento. Cuando
los suelos tienen pH > 6.0 usualmente hay suficiencia de Mg2+, pero esto se debe verificar
a través de un análisis químico del suelo.
En América tropical se estima que hay 731 millones de hectáreas deficientes en Mg2+
disponible, lo cual representa 49% del área total. En Colombia las regiones naturales lluvio-
sas con alto potencial para tener suelos deficientes de Mg2+ son la región Andina, la Costa
Pacífica, la Orinoquia y la Amazonía; mientras que las regiones naturales con suficiencia
de Mg2+ son la región Atlántica y los valles interandinos de los ríos Magdalena y Cauca.
285
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
-
Mg2+
-
Mg2+
Mg intercambiable
Los iones de Mg+ pueden ser adsorbidos en sitios
de la superficies de arcillas u óxidos donde hay
cargas eléctricass negativas (Mg intercambiable)
Fluctúa entre 0.05-2.5 cmolc kg-1.
Figura 11.2. Esquema que ilustra la interacción entre el Mg-intercambiable y el Mg-soluble en el suelo. Dibujo
original N.W. Osorio.
286
Biosólido
Mg -cosecha
Mg aplicado
Animal
Enmiendas
Fertilizantes
(magnesita)
Mg- Planta Hojarasca Excretas
Absorción
por raíces
287
Meteorización INTERCAMBIO
Minerales primarios Solución del suelo Arcillas
(disolución ácida) Adsorción Ox. OH de Fe y Al
(serpertinita, olivino, augita)
Mg 2+ Humus
Desorción (-)
Minerales secundarios
(sulfato de magnesio,
magnesita)
Lixiviación Figura 10.3. Ciclo biogeoquímico del magnesio
Regiones áridas
en el suelo. Las líneas discontinuas representan
• Suelos arenosos pérdidas por lixiviación y escorrentía. Dibujo
• Regiones lluviosas original N.W. Osorio.
• Baja CIC
N. W. Osorio
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
filtrar
Determinar la
concentración
2.5 g suelo 3
25 cm de de Mg (cmol(+)/ L)
Seco
tamizado solución
Acetato
- amonio Agitar
1M (30 min.
Absorción atómica
100 rpm)
n NH4+
Mg2+ Mg2+
- -
Arcilla
Ox-OH Fe o Al
- Mg2+ Mg2+
- -
Mg2+ Mg2+
Figura 11.4. Ilustración del método de extracción de Mg2+ disponible del suelo con acetato de amonio 1 M.
Dibujo original N.W. Osorio.
288
N. W. Osorio
La interpretación del valor extraído del suelo se puede hacer con los criterios de la ta-
bla 11.1 presentados para la generalidad de cultivos. Se puede hacer un mejor diagnóstico
cuando existe información más específica por cultivo (Tabla 11.2), desafortunadamente
esta información es escasa y sólo se tiene para aquellas especies de alta importancia eco-
nómica en las cuales se ha hecho un poco más de investigación. Se requieren programas
de investigación que nos permitan tener criterios más precisos para varias especies vege-
tales de gran interés.
Tabla 11.1. Interpretación general del valor extraído de Mg2+ del suelo con acetato de amonio 1M.
Mg suelo
Categoría de disponibilidad Mg requerido para aplicar al suelo
(cmolc kg-1)
<0.5 Muy baja Muy Alto
0.5-1.5 Baja Alto
1.5-2 Suficiente Poco
2-2.5 Alta Poco-nulo
>2.5 Muy alta Nulo
Saturación de Mg2+
También se ha empleado la saturación de Mg2+ en el complejo de intercambio como
criterio de diagnóstico:
Saturación de Mg2+= (Mg2+ extraído con acetato de amonio/CIC efectiva) x 100
La interpretación general que se aplica a la gran mayoría de cultivos de interés agro-
nómico es la siguiente:
Deficiencia: < 15%; Suficiencia: 15-25%; Alto: > 25%
Tabla 11.2. Interpretación específica del valor extraído de Mg2+ del suelo con acetato de amonio 1M para algu-
nos cultivos de interés económico en Colombia. Fuente: 1ICA; 2CIAT; 3CENICAFE; 4Zapata; 5Herrón.
<0.5 Bajo
Café
0.5-1.4 Suficiente
(Colombia)
>1.4 Alto
<4 Bajo
Banano
4-8 Suficiente
(Uraba)
>8 Alto
<2.8 Bajo
Crisantemo
2.8-3.3 Suficiente
(Oriente Antioqueño)
>3.3 Alto
Arroz <0.1 Bajo
(Llanos orientales) 0.1-0.5 Suficiente
>0.5 Alto
<0.06 Bajo
Pasto brachiaria
0.06-012 Suficiente
(Orinoquia Colombiana)
>0.12 Alto
<2.16 Bajo
Pasto raigrás
2.16-2.83 Suficiente
(Cundinamarca)
>2.83 Alto
289
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
290
N. W. Osorio
mente no hay suficiente soporte experimental para validar estos criterios. Usualmente,
cuando se trata de ajustar tales cocientes, lo que finalmente se hace es aplicar un elemento
dado y esto usualmente resulta en un beneficio para la planta, pero no tanto porque se
mejore la relación sino por el aporte directo del elemento. Claramente se requiere mayor
investigación sobre este tema.
291
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Cuadro 11.1 (Bulding-up). Se desea establecer un cultivo de crisantemo en un suelo con un nivel de Mg2+
disponible (acetato de amonio 1M) de 1.3 cmolc kg-1. La cantidad de Mg a aplicar se calcula en función de la
diferencia entre el valor actual y el deseado (Tabla 11.2), es decir 2.8-1.3= 1.5 cmolc kg-1.
Si se asumen los siguiente datos: densidad aparente = 0.6 Mg m-3; profundidad= 20 cm; área de la era= 36 m2.
Los cálculos para determinar el requerimiento de Mg (g/era) son:
=1.5 cmolc Mg2+ kg-1 x 0.6 Mg m-3 x 36 m2/era x 0.2 m x 1000 kg suelo /Mg suelo x 0.12 g Mg2+ /cmolc Mg2+
= 778 g Mg/era
Si se utiliza oxido de magnesio (53%), entonces:
= 1296 g Mg /era x (100 g oxido de magnesio/53 g Mg) = 1467 g oxido de magnesio/era.
Cuadro 11.2 (Bulding-up). Se desea establecer un cultivo de aguacate en un suelo con un nivel de Mg2+
disponible (acetato de amonio 1M) de 1.5 cmolc kg-1. La cantidad de Mg a aplicar se calcula en función de la
diferencia entre el valor actual y el deseado (2.0 cmolc kg-1), es decir 2.0-1.5= 0.5 cmolc kg-1.
Si se asumen los siguiente datos: densidad aparente = 0.8 Mg m-3; profundidad= 25 cm; diámetro del plateo = 2 m.
Los cálculos para determinar el requerimiento de Mg (g/era) son:
=0.5 cmolc Mg2+ kg-1 x 0.8 Mg m-3 x 3.14 m2/árbol x 0.25 m x 1000 kg suelo/Mg de suelo x 0.12 g Mg2+ /cmolc Mg2+
= 37.7 g Mg/árbol
Si se utiliza sulfato de magnesio como fuente de Mg (10%), entonces:
= 37.7 g Mg /árbol x (100 g sulfato de magnesio /10 g Mg) =377 g sulfato de magnesio/árbol
Si se tienen 233 árboles/ha (a distancia de 7 m x 7 m), entonces la dosis por ha será: 88 kg sulfato de magnesio.
La dosis se puede fragmentar en dos aplicaciones, por ejemplo: 44 kg/ha aplicado en abril y 44 kg/ha en
septiembre.
292
N. W. Osorio
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294
Capítulo 1212
Azufre
• Formas de S en el suelo
• Ciclo biogeoquímico del S en el suelo
• Azufre orgánico y su mineralización
• Sulfato en suelos cultivados
• Disponibilidad de S en el suelo
• S en las plantas
• Síntomas de deficiencia de S en las plantas
• Oxidación microbial del S2 y de sulfuros
• Fertilización con S
RESUMEN
La dinámica del azufre (S) es bastante compleja en los ecosistemas terrestres. Dada
las propiedades del S puede ser utilizado por diferentes microorganismos en diversas es-
trategias metabólicas. En sus formas reducidas el S puede ser usado como fuente de elec-
trones por varios tipos de bacterias, mientras que en las formas oxidadas éste puede usarse
como aceptor de electrones en procesos de respiración anaeróbica. El S puede hacer parte
de la materia orgánica en formas reducidas u orgánicas (R-S-H; R-O-S-O-), igualmente
puede estar en formas minerales reducidas (p.e., FeS) u oxidadas (CaSO4). Así mismo, se
puede encontrar S-SO42- disuelto en la solución del suelo o adsorbido por las superficies
de minerales arcillosos y/o óxidos de hierro y aluminio. En algunos casos, el S puede
ser limitante para la producción vegetal, por lo que es necesario hacer diagnóstico de su
disponibilidad para raíces. Cuando es preciso se requiere aplicar a las plantas cultivadas,
ya que no sólo puede afectar parámetros de rendimiento, sino también de calidad de los
productos agrícolas y pecuarios. El diagnóstico de la disponibilidad del S debe también
tener en cuenta las condiciones ambientales de cada sitio. En particular, se debe consi-
derar el aporte de S-SO42- por la lluvia, la capacidad buffer del suelo para el sulfato, y la
demanda del cultivo. Las adiciones de S deben tener en cuenta estos factores. Además, es
necesario tener en cuenta que algunas fuentes de S se pueden usar como enmiendas. Por
ejemplo, el yeso agrícola se usa para precipitar especies de aluminio en suelos muy ácidos
o para manejar suelos sódicos. Por el contrario, el azufre elemental (S2) se puede aplicar
para disminuir el pH de suelos alcalinos.
© N.W. Osorio. 2014. Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico. ISBN 978-958-44-9746-8.
295
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
FORMAS DE S EN EL SUELO
Las formas y contenidos de azufre (S) en los suelos son muy variados, usualmente el
contenido está entre 0.02-0.2%, pero en suelos orgánicos alcanza valores hasta de 1% y
en algunos suelos volcánicos 2%.
El S en los suelos puede estar en forma orgánica (~90%) e inorgánica (~10%) (Tabla
12.1). El S-orgánico puede estar en forma oxidada (R-SO4) en la materia orgánica ya
descompuesta o en forma reducida (R-SH; R-S-S-R) en materiales aún no transformados.
El S-inorgánico oxidado de los suelos predominantemente aeróbicos está representado
por el anión sulfato (SO42-), el cual puede estar disuelto en la solución del suelo, adsor-
bido sobre minerales arcillosos del suelo (arcillas/óxidos) o precipitado formando sales
insolubles con el calcio (como el yeso, CaSO4.2H2O) o con iones de aluminio (Al(OH)
SO4). El S-mineral reducido en ambientes anaeróbicos está dominado por los sulfuros
(p.e, la pirita, FeS); en estos ambientes también se puede encontrar como gas H2S (ácido
sulfhídrico). El S también se puede hallar en los suelos en la biomasa microbial, en forma
de S-elemental (S2) en suelos de regiones volcánicas en los cuales el S se deposita. Otra
forma importante de S-inorgánico es el óxido de S (SO2), el cual se forma cuando hay
quemas en el suelo; este reacciona con el agua en las nubes y forma ácido sulfúrico, con
las lluvias retorna SO42-. El SO2 también resulta de la quema de combustibles fósiles (car-
bón, petróleo), por eso cerca a las ciudades altamente industrializadas puede haber una
alta lluvia ácida y suficientes sulfato en los suelos.
Tabla 12.1. Contenido de diferentes formas de S en el suelo
Forma de S Observaciones
Oxidada
SO42- -soluble Disuelto en la solución del suelo, forma disponible para las plantas.
Adsorbido en forma intercambiable sobre arcillas y óxidos. Está en equilibrio
SO4 -intercambiable
2-
con el SO4-soluble.
En suelos de regiones húmedas se forma Al(OH)SO4
SO42- -precipitado
En suelos de regiones secas se forma CaSO4
R-SO4 (orgánico) Unido a la materia orgánica en proceso de descomposición oxidativa.
Se puede formar por la combustión de S orgánico (quemas) o como S disuelto
SO2 (gas)
en la lluvia ácida.
Reducida
Los sulfuros son minerales que se precipitan en ambientes anaeróbicos. Suelos
Sulfuro (XS; X= metal)
encharcados, sedimentos de lagos, lagunas, ciénagas, manglares, lagos, etc.
H2S (ácido sulfhídrico) Producido en ambientes altamente reducidos
Puede encontrase en ambiente reducido. También puede estar presente en suelos
S2 (S-elemental)
de regiones volcánicas (se deposita asociado a las erupciones volcánicas).
R-SH S reducido unido a materia orgánica fresca. Estos grupos hacen parte del S de
R-S-S-R las proteínas.
296
N. W. Osorio
297
SO2 +H2O + ½O2 H2SO4
Animal
Fertilizantes
Enmiendas (SO42-)
orgánicas
S- Planta Hojarasca Excretas
Enmiendas
(S2, yeso)
Materia orgánica fresca
(R-SH)
S- microbios Escorrentía
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Suelos /sedimentos
298
anaeróbicos
Oxidación biológica
+ O2 INTERCAMBIO
Minerales de S reducido Solución del suelo
Adsorción Arcillas
- O2 Ox. OH de Fe y Al
(S2, sulfuros, H2S) SO42-
Reducción biológica ( +)
Desorción
Suelos aeróbicos
Minerales de S oxidado
1 1 1
1
111 211 311 511
Sulfuro de 711
Thiosulfato S2 O3 2-
hidrógeno Tetrathionato S4 O6 2-
H2 S Pentathionato S5 O6 2-
1 1
411 611
Sulfato inorgánico
SO4 2-
Figura 12.2. Rutas de la mineralización de S-orgánico (1) Mineralización biológica (directa) durante la oxida-
ción del C como fuente de energía; (2) hidrólisis de cisteína por la enzima cisteína desulfhidrolasa; (3) minera-
lización anaeróbica (desulfurización) de la materia orgánica; (4) Oxidación biológica de sulfuro de hidrógeno
(H2S) a sulfato a través de S elemental (S2º) y sulfito (SO3-); (5) Oxidación incompleta de azufre orgánico en
compuestos de S inorgánicos; (6) oxidación biológica de de tetrathionato a sulfato a través de sulfito; (7) mine-
ralización bioquímica (indirecta) cuando los esteres de sulfato son hidrolizados por enzimas sulfatasas. Tomado
de Germida (1999) y adaptado de Lawrence (1987).
Para que el S unido a formas orgánicas sea disponible para las plantas tiene que ocu-
rrir una transformación de tales formas, esto es llamado genéricamente mineralización
del S. Esto inicia por la acción de enzimas sulfatasas producidas por microorganismos del
suelo, la acción de éstas enzimas se ilustra a continuación:
299
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
El SO42- liberado pasa a la solución del suelo donde puede ser absorbido por los mi-
croorganismos que liberaron la enzima, o por otros organismos (incluidas las plantas).
Igualmente, este podría ser adsorbido por los minerales arcillosos, precipitado con otros
iones (Ca2+, Al3+) o lixiviado (Figura 12.3). Se ha encontrado que la mineralización del
SO42- puede ser favorecida cuando en la materia orgánica hay una relación C:S <200:1.
Cuando esta relación C:S es > 400:1 se presenta inmovilización del S, es decir que el S es
tan escaso que las bacterias y los hongos lo consumen todo y no dejen SO42- libre en solu-
ción para las plantas. Bajo tales circunstancias las plantas pueden desarrollar deficiencia
de S. Usualmente los estiércoles o composts tienen relación C:S alrededor de 50:1.
También se ha reportado que cuando los materiales orgánicos tienen una relación
N:S alrededor de 10:1 se favorece para la liberación de SO42-, mientras que cuando ésta
es >30:1 se induce su inmovilización. Por otro lado, la mineralización del S orgánico se
favorece en un rango de temperatura de 20-30ºC y cuando el pH está por encima de 5.5,
particularmente de 6.0-6.5.
Materia orgánica
Precipitado
-O2 solución del suelo SO42- + Al3+, Al(OH)2+ Al2(SO4)3, Al(OH)SO4
SO42-
Reducido por
microorganismos
H2S + Fe2+ FeS2 -O2
SO42- S2 , FeS2, H2S
(+6) (0) (-1) (-2)
Reducción microbial de SO42- en ambientes anaeróbicos
• S2 , FeS2: se precipitan (insolubles-estables)
• H2S: gas acido sulfhídrico, olor “huevo podrido”, pantanos
Sulfuros son inestables en suelos bien drenados
Figura 12.3 Mineralización de la materia orgánica y posibles rutas del sulfato en el suelo. Dibujo N.W. Osorio.
300
N. W. Osorio
ser suficiente para suplir de sulfato a muchos cultivos. Se espera que el SO42- llegue a la
raíz por el mecanismo de flujo de masas, así que la concentración de SO42- en la solución
es determinante.
Como se mencionó anteriormente, el SO42- disuelto en la solución del suelo está en
equilibrio con el SO42- adsorbido sobre las superficies de minerales arcillosos y con las
sales de sulfato precipitadas (Figura 12.4). El suministro de SO42- a la solución del suelo
es controlado por la capacidad buffer del suelo para este anión y cambia entre diferentes
suelos. Fox y Hue (1986) presentaron dos suelos contrastantes para suministrar S-SO42- a
un pasto kikuyo en Hawaii. Por un lado, se tiene un Mollic Vitrandept cuya concentración
de SO42- en la solución del suelo fue de 5 mg L-1 y la cantidad total de SO42- adsorbido
fue de 95 mg kg-1 (86% de saturación). En contraste, en un Hydric Dystrandept el kikuyo
exhibió deficiencia de S ya que la concentración de SO42- en la solución del suelo fue de
apenas 1.7 mg L-1, a pesar de que este suelo tenía una cantidad total de SO42- adsorbido de
212 mg kg-1 (46% de saturación).
SO42-
SO42- INTERCAMBIO Una pequeña proporción de los iones SO42- está
+ +
SO42- + en la solución del suelo (S soluble).
SO42- - Suelos alta/. Meteorizados (trópico): 3-5 mg L-1
+ + SO42- - Suelos en zona templada: 5-20 mg L-1
SO4 2-
El SO42- que esta en solución es el que toman las
+
SO42- raíces u otros organismos (p.e., bacterias,
+ SO42- hongos, etc.)
SO4 2-
Representa una pequeña porción
Los iones de SO42- pueden ser adsorbidos en sitios •Ambas formas de SO42- están en equilibrio químico.
de la superficies de arcillas u óxidos donde hay Al aumentar una forma, aumenta la otra (y viceversa).
cargas eléctricas positivas (SO42- intercambiable),
Importante en Caolinita y Oxidos de fe y Al • El equilibro es muy rápido (horas)
en menor extensión en Arcillas 2:1 (illita, Montmorillonita)
•La adsorción de SO42- permite que en la fase sólida
del suelo se retenga este nutriente en contra del
proceso de lixiviación.
A bajo pH (< 5.5) tiende a haber más SO42- adsorbido
•Retenido allí se constituye en la reserva de éste
nutriente en el suelo, que luego podrá ser tomado
Serie liotrópica: H2PO4- >SO42- > NO3- = Cl- por las raíces.
Figura 12.4. Diagrama que ilustra la relación del sulfato (SO42-) entre la solución del suelo y la fase intercam-
biable. Dibujo N. W. Osorio.
301
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
filtrar
Determinar la
concentración
10 g suelo 25 cm3 de
Seco
de SO42- (mg kg-1)
tamizado solución
Fosfato
- de Ca Agitar
0.008 M 10 min. Turbidimetria 420 nm
nH2PO4-
SO42- SO42-
+ +
Arcilla + SO42- SO42-
Ox-OH Fe o Al
+ +
SO42- SO42-
SO42-
H2PO4- H2PO4-
SO42-
La concentración se
+ + SO42- determina por turbidimetria
Arcilla + H2PO4-
Ox-OH Fe o Al SO42- y se expresa en
SO42-
+ + mg kg-1
H2PO4- H2PO4-
Figura 12.5. Diagrama que ilustra la extracción de sulfato disponible en el suelo. Dibujo original N.W. Osorio.
302
N. W. Osorio
Los resultados del análisis se pueden interpretar en función de la tabla 12.2. En ge-
neral, se considera que una concentración adecuada está en el rango de 6-12 mg kg-1, la
cual se ha propuesto como un índice para la gran mayoría de cultivos. Sin embargo, la
interpretación debe ser hecha según los requerimientos específicos de las especies vege-
tales cultivadas. Para algunos cultivos más exigentes, tales como leguminosas, hortalizas
y ornamentales el rango adecuado recomendado es de 12-15 mg kg-1. La cantidad de
S-SO42- que se debe aplicar a un suelo cultivado será por supuesto menor en la medida en
que el nivel de S-SO42- extraído por el método sea mayor.
Tabla 12.2. Guía general de interpretación del S-SO42- extraído del suelo con fosfato cálcico 0.008 M como una
estimación de su disponibilidad para las plantas cultivadas.
S EN LAS PLANTAS
Cuando el SO 42- se absorbe por las raíces, éste se reduce y se integra a compues-
tos orgánicos para formar aminoácidos (cisteína y metionina) que contienen enlaces
R-SH y que son responsables de la estabilidad estructural de las proteínas a través
del enlace R-S-S-R. El S en estos compuestos puede representar hasta ~90% del S
total contenido en la planta. También se puede encontrar S en vitaminas (biotina,
tiamina y la coenzima A del ciclo de Krebs). Igualmente el S hace parte de la ferre-
doxina, una proteína presente en los cloroplastos y que participa en la reducción del
nitrito (NO2-), del SO 42- y en la asimilación del nitrógeno en nódulos de leguminosas
asociadas con bacterias fijadoras de N2. De esta manera las funciones del S en la
planta cubren los procesos de fotosíntesis, síntesis de proteínas, síntesis de clorofila
y fijación de N2.
También se ha encontrado que el S hace parte de compuestos orgánicos responsables
de los aromas de algunos productos agrícolas tales como el café, cebolla, mostaza, repo-
llo, entre otros.
La cantidad de S extraída por los cultivos es relativamente baja (20-40 kg ha-1) si se
compara con la de otros elementos (N y K), pero es comparable a la del P y Mg. El conte-
nido de S en los tejidos vegetales es variable y fluctúa entre 0.1-0.5%. En general, se sabe
que las crucíferas pueden absorber más S que las leguminosas, y estas últimas más que
las gramíneas. Por ejemplo, se reporta que las semillas de crucíferas pueden tener niveles
de S de 1-2%, las leguminosas 0.2-0.3% y las gramíneas 0.15-0.2. La concentración ade-
cuada de S en muestras foliares de varios cultivos se presenta en la tabla 2.7 del capítulo
2 sobre nutrición vegetal.
303
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Figura 12.6. Síntomas visuales de deficiencia de S en palma (izquierda) y maíz (derecha). Fuente: Havlin et al.
(1999).
Tabla 12.3. Contenido de clorofila en hojas de trébol rojo en función de la cantidad de sulfato aplicada. Fuente:
Rending et al. (1968)
304
N. W. Osorio
N-nitrato en el forraje
Contenido de S
Figura 12.7. Relación entre el contenido de S en la planta y la concentración de Nitrato en el forraje de pastos.
Fuente: Havlin et al. (1999)
305
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
repercusiones ambientales serias. El ácido sulfúrico liberado puede drenar a aguas co-
rrientes donde la severa disminución del pH puede producir una alta mortalidad de peces,
afectando con ello la economía y el ambiente en los alrededores.
306
N. W. Osorio
DISOLUCIÓN
CaSO4.2H2O + HOH
Ca2+ ↔ Ca32+
+ HCO + SO42-
- + OH-
INTERCAMBIO
INTERCAMBIO
NEUTRALIZACIÓN
PRECIPITACIÓN
Al(OH)2+ +
2(OH-) ↔ Al(OH)3 (s) [pH 5.5]
Así mismo, la aplicación de S2 no sólo se usa como fuente de sulfato sino también como
293
una enmienda para reducir el pH de suelos neutros o alcalinos. En este caso el S2 debe ser
oxidado por bacterias (p.e., A. thiooxidans) para formar ácido sulfúrico y así disminuir el
pH del suelo. Dada la baja solubilidad del S2 se requiere aplicar con anticipación a la siem-
bra (30 días antes); la reacción requiere al mismo tiempo aireación y suficiente humedad y,
por supuesto, la bacteria debe estar presente, en caso contrario se debe inocular el suelo con
ésta. Si el suelo tiene limitaciones en la aireación (por daño de la estructura, compactación,
adensamiento, etc.) es necesario corregir este para optimizar la eficacia de la reacción bio-
lógica. Esta práctica se ha implementado en el caso de suelos muy alcalinos, en los cuales la
deficiencia de varios nutrientes (P, Fe, Mn, Cu, Zn) limita el crecimiento vegetal.
La adición de S-SO42- a los suelos, muchas veces se hace de forma no-intencionada. Es
decir, muchas veces las fuentes de Ca2+, NH4+, K+, o Mg2+ seleccionadas son los sulfatos
de estos cationes en vez de los nitratos, carbonatos u otras fuentes. Las razones para tal
escogencia en la fuente son por solubilidad, economía, y/o efectividad, y no necesaria-
307
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
mente por que hay la intención de aplicar sulfato. Con un manejo así, es normal que haya
suficiencia de S en las plantas, pero como no se hace intencionalmente se va perdiendo
conciencia del rol e importancia de este nutriente para la planta. De ahí que el manejo de S
en la fertilización tenga para muchos una consideración secundaria en el manejo integral
de la nutrición vegetal. Sin embargo, cuando se modifican los planes de fertilización y
se aplican repetidamente nutrientes en formas diferentes a los sulfatos se pueden generar
deficiencias de S en plantas cultivadas. Esto ha ocurrido con alguna frecuencia en cultivos
de banano, café, pasturas y con menor frecuencia en ornamentales.
La cantidad de S a aplicar a los cultivos dependerá de las condiciones del suelo (nivel
de S-disponible) y del cultivo (demanda de S por las plantas, potencial de producción)
(Tabla 12.6). Ésta cantidad es muy variable, pero usualmente está dentro del rango de
20-40 kg ha-1. En general, las leguminosas y algunas hortalizas pueden requerir canti-
dades altas dentro de este rango (30-40 kg ha-1), mientras que las gramíneas necesitan
cantidades menores (20-30 kg ha-1). En pasturas se han obtenido mejores resultados en
cantidad de forraje y contenido de proteína al aplicar sulfato de amonio en vez de urea.
En cualquier caso, el manejo de la fertilización con S debe ser definido según la situación
particular para lo cual es determinante considerar el potencial de producción del cultivo.
Tabla 12.6. Cantidad de S recomendada para diversos cultivos. Fuente: Havlin et al. (1999).
S a aplicar S a aplicar
Cultivo Cultivo
(kg ha-1) (kg ha-1)
Arroz de riego 20-40 Algodón 30-50
Maíz y Sorgo 20-30 Hortalizas 40-60
Caña de azúcar 30-60 Ajonjolí 30-70
Pastos 30-50 Maní 30-50
Soya 25-40 Piña 3-4 g S/planta
Plátano
20-40 g S/planta
Cítricos 100-300 g S/planta - establecimiento
40-60 g S/planta
- producción
Por otro lado, la forma en que se adiciona sulfato a los suelos puede ser controlada
por la textura del suelo. Por ejemplo, en suelos arenosos se recomienda aplicar cantidades
pequeñas pero frecuentes para así evitar pérdidas por lixiviación, mientras que en suelos
arcillosos se pueden aplicar cantidades grandes no tan frecuentemente.
Como se mencionó anteriormente, la deficiencia de S aparece concomitantemente con
deficiencias de N y P. El mejoramiento del cultivo sólo se podrá lograr si se corrigen pa-
ralelamente las deficiencias. Esto se puede ilustrar con el experimento reportado por Fox
y Blair (1986) en Andisoles de Hawaii cultivados con kikuyo (Tabla 12.7).
Tabla 12.7. Rendimiento y concentración foliar de S en el pasto kikuyo creciendo en un Andisol de Maui.
Fuente: Fox y Blair (1986)
Nutriente aplicado Rendimiento S foliar
N S (t ha-1) (%)
100 0 1780 0.09
100 50 2120 0.15
300 0 2280 0.07
300 50 4860 0.11
308
N. W. Osorio
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309
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
310
Capítulo 1313
Elementos menores
RESUMEN
A pesar de que los elementos menores (EM) se requieren en cantidades muy peque-
ñas, ellos cumplen funciones esenciales en el funcionamiento de las plantas. No se debe
asumir que tienen una menor importancia que aquellos que se necesitan en cantidades
mayores. A pesar de estar agrupados en esta categoría, la dinámica de ellos puede ser muy
variable entre sí. Para facilitar la discusión sobre estos nutrientes se han separado en aque-
llos que se comportan como cationes (Fe2+, Mn2+, Cu2+, Zn2+, Ni2+), aniones (MoO42- y Cl-)
y en forma de molécula neutra (H3BO30). Para cada elemento se discuten las funciones
que cumplen en el metabolismo vegetal, los factores que controlan su disponibilidad para
las plantas y el manejo en el suelo a través de enmiendas y/o fertilizantes. La dinámica de
los EM en el suelo es muy compleja ya su solubilidad está controlada por las reacciones
de adsorción, precipitación, redox, pH del suelo, interacciones con la materia orgánica
humificada y otros compuestos orgánicos más simples y por las reacciones que ocurren
entre ellos y con otros elementos. Los EM pueden ser limitantes de la productividad vege-
tal, tanto por deficiencia como por exceso. Estos elementos deberían recibir más atención
dada las funciones tan importantes que cumplen no sólo en la nutrición vegetal, sino
en las relaciones hídricas de los vegetales y en la reducción de la incidencia de algunas
enfermedades de las plantas cultivadas. En la medida en que el manejo de los suelos y
los cultivos sea más tecnificado, los elementos menores tendrán una mayor importancia.
© N.W. Osorio. 2014. Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico. ISBN 978-958-44-9746-8.
311
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
312
N. W. Osorio
Tabla 13.2 Funciones principales de los elementos menores en las plantas. Fuente: Glass (1989).
Nutriente Funciones principales
Mn Activador de enzimas, esencial en la fotólisis del agua.
Zn Cofactor de varias enzimas (dehidrogenasas, aldolasa, fosfatasas, DNA y RNA polimerasa).
Ni Componente de la enzima ureasa.
Componente de citocromos, peroxidasa y ferredoxina, en los cuales es responsable de reacciones
Fe
redox.
Componente de la citocromo oxidasa (respiración) y plastocianina (fotosíntesis), superoxido
Cu
dismutasa (radicales O2-), fenol oxidasa (síntesis de lignina) y responsable de reacciones redox.
Agente redox. Componente de la nitrato-reductasa (reducción del NO3-) y de la nitrogenasa
Mo
(reducción de N2 en Rhizobios)
Germinación del polen y crecimiento de tubo polínico; estabilidad de la estructura de la pared
B celular por formación de enlaces cis-diol con compuestos orgánicos, lo que controla la movilidad
de agua y nutriente a través de haces vasculares.
Cl Osmosis, balance de cargas y fotólisis del agua
Minerales
Los suelos contienen minerales que en su estructura tienen EM (Tabla 13.3); cuando
estos minerales se disuelven aportan EM a la solución del suelo. En algunos casos los
compuestos que gobiernan la solubilidad de estos EM no son minerales cristalinos, sino
compuestos no-cristalinos, los cuales tienden a ser un poco más solubles que sus contra-
partes cristalinas. Estos minerales se disuelven más fácilmente en ambientes ácidos. Por
tanto, en la medida que el pH aumenta la disolución de estos minerales será menor y su
disponibilidad para hacer absorbidos por las raíces será baja.
313
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Tabla 13.3. Compuestos de suelo que controlan la solubilidad de EM catiónicos en el suelo. Fuente: Lindsay
(2001).
pH del suelo
Uno de los factores más determinantes en la disponibilidad de EM en los suelos es el
pH. En general, los suelos fuertemente ácidos (pH<5.5) presentan una mayor disponibili-
dad de EM catiónicos que los suelos con pH neutro (pH 6.5-7.3) o alcalino (pH>7.3). Esto
se puede apreciar en la figura 13.1, las figuras se construyeron con base en las reacciones
y las constantes de equilibrio de la tabla 13.3.
Note que al aumentar el pH, la cantidad del EM soluble será menor. La actividad en
solución también dependerá del mineral que esté controlando la solubilidad. Por ejemplo,
si la solubilidad de Fe3+ en un suelo está controlada por Fe(OH)3 la actividad de Fe3+ libre
en la solución del suelo a pH 4.0 será 10-9.3 M, a pH 5.0 10-12.3 M y a pH 6.0 10-15.3 M. Por
su parte, los valores con hematita (Fe2O3) serán más bajos 10-11.91 M, 10-14.9 M y 10-17.91 M,
respectivamente. Con el mineral goetita (FeOOH) los niveles son aún más bajos (Figura
13.1). Por otro lado, si la solubilidad del Mn4+ en un suelo está controlada por pirolusita
(MnO2), a pH 4.0 se tendrá una actividad de Mn4+ de 10-6.83 M, a pH 5.0 10-10.83 M y a pH
6.0 10-14.83 M.
Por lo anterior, es claro que el pH tiene una gran influencia sobre la disolución de estos
minerales y sobre la solubilidad de estos iones en la solución del suelo. Cabe aclarar que
los iones Fe3+ y Mn4+ no son las formas químicas aprovechables por las plantas. El pH por
314
N. W. Osorio
-13 -7 Pirolusita
Log Mn4+
Log Fe3+
-15
-9
-17
-19 -11
-21
-13
-23
-25 -15
3 4 5 6 7 8 9 3 4 5 6 7 8 9
pH pH
-1 -1
Zn(OH)2
Cu(OH)2
-3 -3
-5 -5
CuO ZnO
-7 -7
Log Cu2+
Log Zn2+
-9 -9
Zn-suelo
-11 -11
Cu-suelo
-13
-13
-15
-15
3 4 5 6 7 8 9 3 4 5 6 7 8 9
pH pH
Figura 13.1. Actividad de elementos menores catiónicos en función del pH. Para elaborar los diagramas se
tomaron las ecuaciones en equilibrio de la tabla 13.3.
315
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
figura las líneas discontinuas indican el nivel crítico de deficiencia de cada EM. Resulta
evidente que a los pH´s del suelo actuales (6.5-7.0) la disponibilidad de Fe y Mn es muy
baja. Por lo anterior, es bastante común encontrar en estos cultivos síntomas de deficien-
cias de Fe y Mn en las plantas (clorosis intervenal de hojas jóvenes). Para corregir estos
problemas se hacen aplicaciones foliares de sulfatos de Fe y de Mn (FeSO4, MnSO4) o
aplicaciones foliares o en fertirriego de los respectivos quelatos (EDTA-Fe, EDTA-Mn).
A pesar de la efectividad de estas aplicaciones, en realidad lo que se requiere es hacer una
revisión experimental crítica de la frecuente, y muchas veces innecesaria, aplicación de
cal. En el caso de Cu y Zn la tendencia de las figuras indica que estos elementos también
pueden volverse deficientes.
300 160
225 120
150 80
75 40
0 0
4.5 5.5 6.5 7.5 4.5 5.5 6.5 7.5
-1 pH (agua, 1:1) Zn (mg kg-1) pH (agua, 1:1)
Cu (mg kg )
90
30
60
20
30
10
0
0 4.5 5.5 6.5 7.5
4.5 5.5 6.5 7.5
pH (agua, 1:1) pH del suelo
Figura 13.2. Disponibilidad de Fe, Mn, Cu y Zn en Andisoles del Oriente Antioqueño en función del pH del
suelo. Estudio retrospectivo en suelos cultivados durante 20 años con crisantemo. Los cambios en el pH del
suelo son producto de la frecuente aplicación de cal. Fuente: Osorio (1997).
Reacciones de Oxido-reducción
Los elementos menores participan en reacciones de oxido-reducción en el suelo. Esto
se debe a la configuración química que permite que sus orbitales más externos sean sus-
ceptibles de recibir o ceder electrones. De esta manera, el Fe3+ y el Mn4+ se reducen en
ambientes anaeróbicos por la acción de bacterias que los usan como aceptores de e- (Tabla
13.4).
316
N. W. Osorio
Tabla 13.4. Reacciones redox en suelos y sedimentos llevadas a cabo por acción bacterial. Fuente: Mulleri
(1999).
317
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
318
N. W. Osorio
-5 -5
Fe(OH) 3 (-O2)
-7 -7
Hematita (-O2)
-9 -9
-11 -11
-13 -13
Log Fe 2+
Log Fe 2+
-15 -15
-17 -17
Fe(OH) 3 (+O2)
-19 -19
Hematita (+O2)
-21 -21
-23 -23
-25
-25
3 4 5 6 7 8 9
3 4 5 6 7 8 9
pH
pH
-1
-5
-7 -3
Goetita (-O2)
-9
-5 Pirolusita
-11
(-O2)
-13 -7
Log Mn2+
Log Fe 2+
-15
-9
-17
-25 -15
3 4 5 6 7 8 9 3 4 5 6 7 8 9
pH pH
Figura 13.3. Concentración de elementos menores catiónicos (Fe2+ y Mn2+) en función del pH. Para elaborar los
diagramas se tomaron las ecuaciones en equilibrio de la tabla 13.3.
Disponibilidad de fosfato
La presencia de fosfato en la solución del suelo puede regular la solubilidad de EM
catiónicos. Cuando el suelo recibe altas cantidades de fertilizantes fosfóricos solubles, la
alta concentración de H2PO4- en la solución de suelo puede limitar la solubilidad de los
EM, particularmente la de Fe y Mn, y en menor intensidad la de Cu y Zn. Es común en-
contrar reportes de inducción de deficiencia de Zn en plantas cultivadas con la adición de
altas dosis de fosfato. Sin embargo, esta situación no puede ser concluyente ya que como
se observa hay otros factores involucrados.
Las reacciones entre fosfato y los EM catiónicos son ilustradas por Lindsay (2001)
tal como sigue:
319
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Agentes quelatantes
Dadas las múltiples interacciones de los EM catiónicos con varios constituyentes en
el suelo (OH-, e-, O2, H2PO4-, humus, etc.), es sorprendente considerar que estos puedan
estar en forma disponible para ser absorbidos por las plantas. Un mecanismo que han
desarrollado las plantas (y los microorganismos del suelo) para absorber EM catióni-
cos es la formación de quelatos. Los quelatos son compuestos orgánicos aniónicos que
contienen elementos con pares de electrones libres que pueden compartirse con meta-
les catiónicos. Entre los agentes quelatantes más estudiados están EDTA (ácido etilen
di-amino tetra-acético), DTPA (ácido di-etilen tri-amino penta-acético), EDDHA (ácido
etilen-di-amino di(o-hidroxifenil acético). Si bien plantas y microorganismos del suelo
los pueden producir, estos también se pueden sintetizar industrialmente y con ellos pro-
ducir fertilizantes.
320
N. W. Osorio
Una forma simplificada de ver la acción del EDTA se ilustra en la figura 13.5. Note
como el agente quelatante comparte electrones con el Fe3+. El Fe3+ tiene un número de
coordinación de 6 y, por ende, forma igual número de enlaces. Inicialmente el EDTA
tiene una carga negativa de -4, pero al formarse el complejo Fe-EDTA- queda una carga
remanente de -1. De esta manera, el complejo se comporta como un anión, el cual puede
permanecer en la solución del suelo y luego ser absorbido por las raíces. Estos agentes
quelatantes mantienen “encapsulados” o “ligados” a los EM catiónicos en su interior
evitando así que reaccionen con otros constituyentes del suelo (OH-, H2PO4-, O2-, humus)
y se reduzca su disponibilidad.
Figura 13.5. Izquierda: estructura del EDTA, note las cuatro cargas eléctricas de los grupos carboxilatos y los 6
pares de e-. Derecha: diagrama que ilustra la formación del complejo EDTA-Fe-. Note los 6 enlaces y la carga
negativa remanente.
Otros agentes quelatantes naturales importantes producidos en el suelo por plantas y
microorganismos son el acido cítrico/citrato, el ácido oxálico/oxalato, el acido málico/
malato, entre otros.
Tabla 13.6. Constantes de estabilidad (K) para el complejo quelato (L=ligando)-metal. Tomado de Lindsay (2001).
Reacción EDTA DTPA EDDHA
Ca + L ↔ CaL 11.61 12.02 8.20
Mg + L ↔ MgL 9.83 10.61 9.00
Fe2+ + L ↔ FeL 15.27 17.67 15.30
Fe3+ + L ↔ FeL 16.50 29.19 35.40
Zn + L ↔ ZnL 17.44 19.56 17.80
Cu + L ↔ CuL 19.70 22.65 24.90
Mn + L ↔ MnL 14.81 16.78 -
Cd + L ↔ CdL 17.36 20.27 14.13
Pb + L ↔ PbL 18.88 19.93 -
Ni + L ↔ NiL 18.52 21.44 20.66
Co2+ + L ↔ CoL 17.26 20.42 -
Hg + L ↔ HgL 22.50 27.67 -
Al + L ↔ AlL 18.00 20.59 -
321
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Absorción de EM catiónicos
Hierro
A excepción de Fe, los mecanismos de absorción de EM catiónicos han sido poco
estudiados. Al parecer hay dos mecanismos en las plantas para solubilizar y absorber Fe
desde la solución del suelo. El primero de ellos consiste en reducir Fe3+quelatado en la
superficie de la raíz y luego absorber el Fe2+ que es liberado. Este mecanismo es lleva-
do a cabo por dicotiledóneas y monocotiledóneas no-poaceas (Figura 13.6). El segundo
mecanismo consiste en la liberación de compuestos llamados fitosideroforos que forman
quelatos del Fe3+ y permiten su absorción por las raíces; este mecanismo es llevado a cabo
por pastos y muchas otras gramíneas poaceas (Figura 13.7).
Con el primer mecanismo hay varias respuestas de las plantas al estar expuestas
a la deficiencia de Fe: (i) liberación de agentes quelatantes (fenoles, ácido cafeico,
ácido cítrico, ácido málico) que solubilizan Fe3+ de compuestos insolubles, (ii) incre-
mento de la bomba de protones ATP-asa en la membrana celular que disminuye el pH
del medio; (iii) inducción de una enzima reductasa de Fe3+ ubicada en la membrana
celular de las células de la raíz, la cual recibe e- del NADH y los transfiere al Fe3+
quelatado; (iv) acumulación de citrato y malato en las raíces, (v) inducción de pelos
radicales en las células epidermales; estas respuestas se detectan en una pequeña
zona que está justo detrás del ápice de la raíz (1-2 cm). Existe evidencia experimental
que indica que una vez ocurre la reducción del Fe3+-quelatado, el Fe2+ es liberado y
posteriormente es absorbido a través de un canal de solutos específico del Fe2+. Algu-
nos autores reportan que algunas plantas absorben el complejo quelato-Fe2+ y así lo
transportan al citoplasma.
322
N. W. Osorio
Figura 13.6. Diagrama que ilustra la reducción del complejo quelato-Fe3+ por una reductasa-NADH. Luego, el
Fe2+ libre o complejado es absorbido. Adaptado de Kochian (1991).
Figura 13.7. Diagrama que ilustra la liberación de fitosideróforos y la posterior formación del complejo quela-
to-Fe3+. Adaptado de Kochian (1991).
323
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
mente por difusión, y una vez alcanza la superficie de la raíz se libera el Fe3+ que luego
es absorbido. Existe evidencia experimental que algunas plantas absorben el complejo
quelato-Fe3+.
Manganeso
Como se mencionó anteriormente, las condiciones reductoras de la rizosfera hacen
que el Mn esté en su forma reducida (Mn2+), más soluble, y esto favorece su absorción.
Se ha detectado que los mecanismos que desarrollan las plantas deficientes en Fe también
pueden favorecer la solubilidad, disponibilidad y absorción del Mn. Así, al estar en forma
quelatada, se favorece su difusión hasta alcanzar la superficie de la raíz para luego ser
absorbido tanto en forma libre como quelatada.
Es bien sabido que altos niveles de Fe pueden reducir la absorción de Mn. Quizá am-
bos elementos comparten el mismo tipo de canal de iones en la membrana celular a través
del cual son absorbidos. Similares consideraciones han sido planteadas en relación al Mn
con respecto al Ca2+, Mg2+ y Zn2+ por varios autores.
Zinc
El zinc puede ser transportado a través de la membrana celular como Zn2+-libre y su
absorción por las raíces puede tener interacciones competitivas con la del Cu2+, pero no
con la de Fe2+ y Mn2+. Por tal razón se ha sugerido que Zn2+ y Cu2+ (y quizá también Ni2+
y Co2+) son absorbidos por el mismo sitio (Figura 13.8).
Figura 13.8. Diagrama que ilustra la formación de complejos entre quelatos y los metales (X) Cu2+, Zn2+ y Ni2+.
Los quelatos pueden ser de origen vegetal o microbial. Una vez los complejos alcanzan la membrana celular,
se libera el catión libre y es absorbido. Al parecer estos iones compiten por el mismo sitio de absorción. Dibujo
N.W. Osorio.
324
N. W. Osorio
Cobre
El Cobre es absorbido por las plantas en su forma oxidada (Cu2+). La mayor parte
de Cu2+ en la solución del suelo (98%) está en forma complejada con quelatos de origen
vegetal o microbial. Debido a la alta afinidad del Cu2+ por N y S en los péptidos, éste se
une muy bien a las proteínas. Así mismo, el Cu2+ tiene una alta afinidad para ser comple-
jado por los grupos carboxílicos de los ácidos orgánicos de bajo peso molecular (que lo
mantienen soluble) o de la materia orgánica (que lo inmovilizan). Por la misma razón, el
Cu2+ puede ser fuertemente retenido en las paredes celulares de las raíces evitando así su
transporte a través de la membrana celular.
La evidencia experimental indica que el Cu2+ puede ser absorbido por: (i) un canal
de iones específico en forma libre y no como quelato y (ii) un transportador proteico con
el cual se une en la parte externa de la membrana celular que luego lo libera en la parte
interna, dado el bajo potencial electroquímico de éste elemento en el citoplasma.
Medición de la disponibilidad de EM catiónicos en el suelo
Existen diferentes métodos para medir la disponibilidad de EM en el suelo. Con estos
métodos se pretende hacer una extracción simultánea de Fe, Mn, Cu y Zn (también usado
para Ni, Pb, Hg, Cd, Cr) usando agentes quelatantes (p.e., EDTA, DTPA). Uno de los
métodos más ampliamente usado es el de Olsen-modificado. En este caso a 2.5 g de suelo
(base seca) se le adicionan 25 mL de una solución con NaHCO3 0.5 M y EDTA (0.01 M)
a pH 8.5. Se agita lentamente durante 10 minutos. Se espera que el Na+ remueva los EM
catiónicos del complejo de cambio y una vez estén en solución se formen quelatos con el
EDTA. Luego, la suspensión se filtra a través de papel filtro. En una alícuota del filtrado
se determina la concentración de cada uno de los EM catiónicos mediante absorción ató-
mica (Figura 13.9).
Los datos obtenidos del análisis químico se pueden interpretar en categorías de dis-
ponibilidad como los presentados en las tablas 13.7. Estos tienen un carácter general de
interpretación para varios cultivos y no son específicos, lo cual se constituye en un limi-
tante. Para cultivos en particular se han obtenido niveles específicos; desafortunadamente
estos pueden variar entre diferentes suelos.
Tabla 13.7. Interpretación de la concentración de EM catiónicos extraídos por el método Olsen-EDTA. Fuente:
†Lora (1998), †ICA (1992), ††Osorio (no-publicado).
325
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
filtrar
2.5 g suelo Agitar
Determinar
Seco lentamente
tamizado 25 cm 3 de 10 min.
la concentración
solución
OLSEN-EDTA
Absorción
atómica
EDTA-
EDTA-X-
Fe2+ Mn2+
- - - La concentración se
Mn2+ determina por
Arcilla Fe2+ Mn2+ Fe2+
- Absorción atómica
Ox -OH Fe o Al Ni2+ Ni2+ y se expresa en
Zn2+ mg kg-1
- - - Cu2+
Zn2+ Cu2+
Zn2+ Cu2+ Ni2+
Figura 13.9. Diagrama que ilustra la extracción de EM catiónicos del suelo a través de agentes quelatantes y su
posterior determinación por Absorción Atómica. Dibujo original N.W. Osorio.
Existe un alto grado de incertidumbre sobre si las cantidades extraídas son realmente
disponibles o no. Esto hasta cierto punto puede considerarse irrelevante ya que lo que se
pretende es establecer a través de la correlación y calibración unas relaciones estadísti-
cas entre lo extraído con el método y el desempeño vegetal (crecimiento, rendimiento)
(ver capitulo 5). Por supuesto, si el método es específico para extraer exclusivamente las
formas disponibles puede dar correlaciones y calibraciones más confiables. Sin embargo,
desarrollar un método así de exclusivo se constituye en una búsqueda tediosa, costosa y
con resultados inciertos.
A pesar de aceptar que lo que se busca es una relación estadística que relacione
funcionalmente el valor extraído del suelo con un método dado y el rendimiento ve-
getal [Y= f(x)], es importante considerar que las condiciones de pH y particularmente
las de oxido-reducción que ocurren en el suelo no se reproducen con los método de
extracción convencionales. Este factor en particular hace que los métodos no siempre
arrojen coeficientes de correlación (r) y de determinación (r2) lo suficientemente altos
para garantizar la significancia deseada del método. Por lo anterior, los valores de r
son ≤ 0.6.
Cox (1987) explica que una estrategia bastante útil en la interpretación del dato
analítico obtenido por un método dado es involucrar otras propiedades del suelo que
pueden ser de interés para la dinámica del EM. Para eso se utiliza un modelo de re-
gresión múltiple [Y=f(X1, X2, X3, …, Xn). Ha resultado de mucha utilidad involucrar
en algunos modelos el pH del suelo, el contenido de arcilla y el contenido de materia
orgánica. Los valores de los coeficientes de determinación (r2) aumentan significati-
vamente.
326
N. W. Osorio
Fuentes de EM catiónicos
Las fuentes más comunes de EM catiónicos son los sulfatos y los quelatos, particu-
larmente los de EDTA (Tabla 13.7). Otras fuentes son los óxidos de EM, pero estos son
muy insolubles. Los sulfatos son altamente usados en cultivos agrícolas con cierto nivel
tecnológico, comúnmente asociado a la realización de análisis de suelos en los que se ha
detectado potenciales deficiencias de EM. Las concentraciones del EM catiónico en los
sulfatos usualmente fluctúa entre 20-30%. Las dosis son bastante variables y depende de
cada caso (suelo, cultivo, rendimiento esperado). En general se recomiendan dosis <10
kg ha-1. Hay que tener mucho cuidado con la sobrefertilización con EM porque se puede
pasar fácilmente de una deficiencia a una toxicidad.
Los quelatos de EDTA-sódico son fertilizantes ampliamente usados en la agricultura.
La concentración del EM está en el rango de 9-12%. Su uso es mayor en cultivos de alto
valor económico. Particularmente se usan en fertilización foliar (0.1-0.5%); igualmente
se usan frecuentemente en el fertirriego de cultivos intensivos de flores bajo invernadero.
327
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Se recomienda usar quelatos de EM catiónicos cuando el pH del suelo está por encima de
6.0. El sodio (Na+) balancea la carga del complejo.
Tabla 13.7. Fuentes fertilizantes de EM catiónicos comúnmente usados en la agricultura.
Quelato (EDTA)
Quelato de Fe Fe-EDTA-Na 9-12
Quelato de Mn Mn-EDTA-Na 9-12
Quelato de Cu Cu-EDTA-Na2 9-12
Quelato de Zn Zn-EDTA-Na2 9-12
Tabla 13.10. Cambios en la disponibilidad de EM (mg kg-1) en dos Andisoles de Antioquia (Colombia) cultiva-
dos con pasto kikuyo en función de la adición de porcinaza después de cada pastoreo durante 10 años. Análisis
hechos con el método Olsen-EDTA. Datos N.W. Osorio.
Sitio Tratamiento Fe Mn Cu Zn B
Don Matías, Antioquia Control 495 5 3 5 0.2
Aplicación 671 14 8 22 1.2
Control 186 6 2 5 0.3
Rionegro, Antioquia
Aplicación 241 16 15 42 1.1
BORO-ÁCIDO BÓRICO
El boro (B) es el único elemento esencial de las plantas que no es absorbido en forma
iónica sino molecular, como ácido bórico (H3BO3). A diferencia de otros elementos me-
nores su disponibilidad no es afectada por reacciones redox en el suelo. Según la siguiente
328
N. W. Osorio
reacción, el ácido bórico puede formar borato (H4BO4-) pero esta constante de formación
es muy alta (pK= 9.25). Lo que indica que en el rango de pH del suelo (pH suelo: 4-8), y
particularmente en los suelos ácidos, el B está en forma de ácido bórico.
H3BO3 + 2H2O ↔ H4BO4- + H3O+ (pK=9.25)
La concentración de B en la solución del suelo usualmente está en el orden de 10-4.5-
10 M. Sin embargo, y en forma general, se ha encontrado que la fracción soluble sólo
-5.5
Cuando falta B, los haces vasculares se distorsionan y en algunos casos colapsan (Fi-
gura 13.10). De esta manera, no llega suficiente agua y nutrientes a las hojas superiores y
flores. En consecuencia, las hojas no se desarrollan completamente y es común encontrar
hojas asimétricas, con engrosamiento de la lamina foliar, bordes ondulantes y en algunos
casos con deposición de suberina en las nervaduras (Figura 13.11). En crisantemo la falta
de agua hace que la inflorescencia no se abra completamente y no cumpla requisitos de
329
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
calidad (síntoma llamado quilling). Por otro lado, la toxicidad causa necrosis en los bor-
des de las hojas viejas y luego avanza hacia las hojas más nuevas.
Figura 13.10. Aspecto de interior de peciolos de algodón en plantas con deficiencia (izquierda) y suficiencia
(derecha) de B. Fotografías tomadas con microscopio electrónico (aumento de 500x). Fuente: Yunhua y Xiao-
feng (1993).
Figura 13.11. Síntoma de deficiencia de B en los sitios de nuevo crecimiento de plantas de café. Note los bordes,
la asimetría y la clorosis de las hojas. Foto: Francisco Restrepo (2007)
pH del suelo
La disponibilidad de B es influenciada por el pH del suelo. En general, el H3BO3 es
bastante soluble en los suelos ácidos, pero cuando el pH aumenta hasta alcanzar la alca-
linidad (pH >7.3) su disponibilidad disminuye para las plantas (Figura 13.12). Como se
mencionó anteriormente, a pH > 7.3 el H3BO3 se empieza a convertir en H4BO4-, dismi-
nuyendo así su disponibilidad para las raíces.
Por tanto, el sobreencalamiento tiende a generar deficiencias de B en las plantas cul-
tivadas.
330
N. W. Osorio
12 B aplicado (mg/pote)
17.8
10
8.9
B absorbido (mg/planta)
8 4.5
0.0
6
0
4.5 5.5 6.5 7.5
pH suelo
Figura 13.12. Cantidad de B absorbido por el pasto festuca en función del pH suelo y 4 dosis de aplicación de B.
Note como se reduce la cantidad de B absorbido en la medida que el pH del suelo aumenta hasta pH 7.4. Fuente:
adaptado a partir de los datos de Peterson y Newman (1976).
331
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Figura 13.13. Enlaces cis-diol formados entre el ácido bórico y grupos funcionales R-OH y R-COOH de la
materia orgánica del suelo. Dibujo N.W. Osorio.
filtrar
Espectrofotometría
420 nm
Figura 13.14. Diagrama que ilustra la extracción de B en el suelo a través de agua caliente. Dibujo N.W. Osorio.
332
N. W. Osorio
Una pequeña variación que resulta muy adecuada fue evaluada por Restrepo (2007)
al calentar el sistema en horno microondas (80 segundos) y emplear tubos de centrifugas
cerrados, los cuales reducen la pérdida de agua durante el calentamiento.
La interpretación de las concentraciones se puede realizar con los datos de la tabla
13.11. Para los cultivos en general, se considera adecuada una concentración entre 0.3-0.7
mg kg-1. Otros cultivos más exigentes, requieren concentraciones mayores.
Tabla 13.11. Interpretación de la concentración de B (mg kg-1) extraído por el método de agua caliente para
varios cultivos. Fuentes: † ICA (1992), †Lora (1998), ††Restrepo (2006), †††Osorio (1997).
Nivel crítico →
leguminosas= 0.1; cítricos, papaya, hortalizas= 0.2; café, pastos= 0.5; papa= 0.6
(mg kg-1)
333
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Fertilización con B
Las fuentes de B más comunes aparecen listadas en la tabla 13.12. Además de estas,
debe considerarse que las enmiendas orgánicas son una fuente importante de B (Tabla
13.10). Dada la alta solubilidad del ácido bórico y el solubor, estos se aplican en el fer-
tirriego de cultivos tecnificados a concentraciones de B que normalmente fluctúan entre
0.3-0.5 mg L-1; igualmente, estos fertilizantes se aplican vía foliar a concentraciones de
B entre 0.1-0.25%. Por otro lado, el bórax y el tetraborato de sodio son menos solubles y
se recomienda aplicarlos directamente al suelo, al momento de la siembra, y usualmente
mezclados con otros fertilizantes. Las dosis de estas aplicaciones al suelo son variables
y se debe tener especial cuidado de no aplicar cantidades muy altas porque fácilmente se
puede inducir una toxicidad por B. En general, la dosis de seguridad está en el rango de
1-3 kg de B ha-1. Concentraciones por encima de 3 kg ha-1 son riesgosas y no se deben
aplicar sin que previamente se haya probado en experimentos su beneficio y sin conocer
el nivel de disponibilidad en el suelo.
En plantaciones de frutales las dosis comúnmente aplicadas por año están entre 5-10
g B por árbol. La dosis se puede fraccionar en dos aplicaciones al año, aprovechando el
periodo de lluvias.
Entre los cultivos altamente sensibles a presentar deficiencia de B están: alfalfa, tomate,
coliflor, maní, remolacha, canola, papa, brócoli, maíz, caña de azúcar, sorgo, café, crisante-
mo, palma, eucalipto y pinos. En el caso del café, Restrepo (2006) halló que la adición de
B a un Andisol del Suroeste Antioqueño que contenía 0.2 mg kg-1, (extraído con agua ca-
liente), afectó significativamente el rendimiento del café cv. Colombia. El rendimiento más
alto se obtuvo al aplicar 3.2 g de B por árbol (fuente: borato de sodio, 15% B), el cual incre-
mentó el rendimiento en un ~86% con respecto al control que no recibió B (Figura 13.15).
Tabla 13.12. Fertilizantes bóricos más comunes.
Fertilizante Formula química Concentración de B (%)
Acido bórico H3BO3 17
Borax Na2B4O7.10H2O 11
Solubor Na2B4O7.5H2O + Na2B10O16.10H2O 20-21
Tetraborato de sodio Na2B4O7.5H2O 14-15
20
16
Rendimiento cafe (kg/parcela)
12
r2 =0.7
0
0 1 2 3 4 5 6 7
B aplicado (g/árbol)
Figura 13.15. Efecto de la adición de B en un Andisol del Suroeste Antioqueño sobre el
Figura 13.15. Efecto de la adición de B en un Andisol del Suroeste Antioqueño sobre el rendimiento de café cv.
rendimiento de café cv. Colombia. Fuente: Restrepo (2007).
Colombia. Fuente: Restrepo (2007).
334
50
4
Ren
0
0 1 2 3 4 5 6 7
B aplicado (g/árbol) N. W. Osorio
Figura 13.15. Efecto de la adición de B en un Andisol del Suroeste Antioqueño sobre el
rendimiento de café cv. Colombia. Fuente: Restrepo (2007).
Rendimiento (t ha -1 )
40
30
20
0.0 1.0 1.5 2.0 2.5
B aplicado (kg ha -1 )
Figura 13.16. Efecto de la aplicación de B al momento de la siembra sobre el rendimiento de la
Figura 13.16. Efecto de la aplicación de B al momento de la siembra sobre el rendimiento de la papa en Venta-
papa en Ventaquemada, Colombia. Tomado de Barrera (1994).
quemada, Colombia. Tomado de Barrera (1994).
335
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
2.5
2.0
B (mg/kg)
1.5
1.0
0.5
0.0
0 5 10 15 20 25
MOLIBDATO
Contenido de Mo en el suelo
El contenido de molibdeno (Mo) en el suelo es muy bajo, se reportan valores para
los suelos poco meteorizados de la zona templada de 2.5-36.3 mg/kg y para suelos más
meteorizados como los del trópico de 2-4 mg/kg. La concentración en la solución del
suelo usualmente es muy baja (10-6-10-8 M; <0.01 µg L-1) debido a la adsorción que sobre
el molibdato ejercen la superficie de las arcillas y óxidos de Fe y Al y/o a la precipitación
con otros iones (Al3+, Ca2+, Cu2+, Mn2+, entre otros).
Entre los minerales del suelo que contienen Mo están el ferrimolibdato (Fe-
MoO4.8H2O), el molibdato de plomo o Wulfenita (PbMoO4) y el molibdato de calcio o
Powellita (CaMoO4). Las reacciones de disolución de estos minerales y del molibdeno del
suelo son presentados por Lindsay (2001):
FeMoO4.8H2O ↔ Fe2+ + MoO42- K= 10-7.70
CaMoO4 ↔ Ca2+ + MoO42- K= 10-7.94
PbMoO4 ↔ Pb2+ + MoO42- K= 10-16.04
Suelo-MoO4 ↔ MoO42- + 0.8H+ K= 10-16.04
Los mecanismos de difusión y flujo masal controlan la movilidad de MoO42- en la
solución del suelo hasta la superficie de la raíz, pero la participación de estos mecanismos
es dependiente de la concentración del elemento en la solución del suelo; cuando éste es <
0.004 mg L-1 la difusión es el mecanismo más importante, mientras que cuando es > 0.004
mg L-1 el flujo masal se vuelve más relevante.
Disponibilidad de Mo en el suelo
La disponibilidad del MoO42- en los suelos tropicales ha sido poco estudiada, pero se
sabe que dos factores la afectan: (i) adsorción sobre las superficies de arcillas y óxidos de
336
N. W. Osorio
Fe y Al, y (ii) precipitación por iones de Al3+. En el primer caso, el MoO42- es retenido por
las cargas eléctricas positivas de los minerales del suelo (Figura 13.18), particularmente
por óxidos de Fe y Al de suelos tropicales y por suelos derivados de cenizas volcánicas
(Hue et al., 1988), en una forma similar a lo que ocurre con el ión fosfato (Harter, 1991).
La adsorción es dependiente del pH, su máximo valor ocurre en el rango de pH 3.0-5.0,
pero en la medida en que el pH aumenta, y con esto la carga positiva disminuye (Figuras
3.15), la adsorción del MoO42- disminuye. De igual manera, la precipitación del MoO42-
con especies de Al es mayor en suelos extremada- y fuertemente ácidos (pH< 5.5). Cuan-
do el pH es mayor de 5.5, el Al intercambiable y el de la solución del suelo son muy bajos
(se precipitan para formar Al(OH)3) y de ésta manera el MoO42- es más disponible.
Al(OH)2+ + MoO42- ↔ Al(OH)MoO4
+ 2OH-
Al(OH)3 + MoO42-
-2
-4
Log MoO4 2-
-6
-8
-12
-14
0 2 4 6 8 10
pH
Figura 13.19. Solubilidad de molibdato del suelo en función del pH. Fuente: Lindsay (2001).
337
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
100 cm 3 de
Solución Tamm
10 g suelo
Seco Reposo 14 h
tamizado Agitar 2 h Determinar la
concentración de Mo
filtrar
Absorción atómica
(314 nm)
horno grafito
Figura 13.20. Diagrama que ilustra la extracción de Mo en el suelo a través de la extracción con oxalato de
amonio y ácido oxálico. Dibujo N.W. Osorio.
338
N. W. Osorio
Funciones del Mo
La función más relevante es su participación en reacciones de transferencia de elec-
trones en la enzima nitrato-reductasa, responsable de reducir el NO3- a NO2- para su
posterior conversión a NH4+. A partir de éste se sintetizan aminoácidos y otros compues-
tos nitrogenados (ver figura 7.6, capitulo 7). Plantas nutridas con NH4+ tienen un menor
requerimiento de MoO42-.
Las plantas deficientes en MoO42- tienen menos contenido de proteína y más de NO3-
libre, lo cual no es deseable y restringe su comercialización en algunos mercados en
donde se regula la presencia de NO3- libre en los vegetales.
Adicionalmente, el MoO42- hace parte de la molibdeno-ferro-proteína del complejo
enzimático de la di-nitrogenasa, responsable de la reducción de N2 a NH3 que realizan
bacterias fijadoras de N2 simbióticas o asimbióticas (Rhizobium, Acetobacter, Azotobac-
ter, etc.). Mediante esta reacción, las plantas pueden acceder al N fijado por las bacterias,
que de otra forma no estaría disponible. Los contenidos de Mo en los nódulos usualmente
son 10 veces más altos que en las hojas.
Por lo anterior, la deficiencia de MoO42- puede percibirse como una deficiencia de
N-proteínico en la planta y/o como una toxicidad por NO3- en las hojas (Romheld y Mar-
schner, 1991). Algunos autores reportan que los cultivos responden a la fertilización ni-
trogenada si las plantas tienen suficiente Mo, de otra manera la respuesta puede ser muy
baja o nula.
El MoO42- también hace parte de la enzima sulfito-oxidasa que media la oxidación de
SO32- a SO42- en la mitocondria, lo cual es requerido posteriormente en la síntesis de ami-
noácidos que contienen azufre. El MoO42- parece también estar involucrado en la repro-
ducción ya que con su deficiencia la floración, la antesis floral y el desarrollo de anteras
se inhiben. También se cita su participación en la absorción y posterior translocación de
Fe en las plantas.
Se debe tener cuidado con forrajes ricos en Mo (>5 µg kg-1) ya que puede causar toxi-
cidad en el ganado vacuno y en ovejas, lo cual es llamada molibdenosis. Usualmente esto
se presenta en suelos alcalinos o neutros, con drenaje limitado, altos en Mo y bajos en Cu,
con lo cual se genera una deficiencia de Cu2+ en los animales. El problema se manifiesta
a través de la reducción del crecimiento y deformación ósea. La solución de esto consiste
en mejorar el drenaje del suelo y en aplicaciones de Cu2+ y sulfato.
Manejo de Mo en el suelo
Una estrategia para corregir la deficiencia de MoO42- en los suelos es la adición de cal;
con el encalamiento se neutraliza el Al y se disminuyen las cargas positivas, lo que en
conjunto permite tener mayor disponibilidad del micronutriente. Esto es particularmente
importante si se están cultivando leguminosas y se espera aportes significativos de N
a partir de las bacterias fijadoras de N2. Quizá por el hecho de que la adición de cal
mejora la disponibilidad de Mo, no se ha hecho evidente la necesidad de aplicar Mo como
fertilizante.
339
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Fuentes de Mo
Entre las fuentes de Mo más usadas como fertilizantes están el molibdato de sodio, el
molibdato de amonio y el trióxido de molibdeno (Tabla 13.17). Algunos fertilizantes, par-
ticularmente los fosfóricos contienen Mo, por ejemplo, la roca fosfórica tiene Mo a razón
de ~5 mg kg-1. Algunas mezclas pueden formularse para aportar Mo, pero si las dosis son
muy altas pueden generarse problemas de toxicidad en plantas y animales.
Tabla 13.15. Fuentes de molibdeno usadas como fertilizantes.
Enmiendas orgánicas
Las adiciones de enmiendas orgánicas pueden proveer suficiente MoO42- para satis-
facer las demandas de las plantas cultivadas. En general se estima que las enmiendas
orgánicas tienen contenidos de Mo que fluctúan entre 1-5 mg kg-1. Así, una tonelada de
estos materiales aporta entre 1-5 g de Mo por ha. Se sabe que los biosólidos contienen
suficiente Mo y pueden ser una fuente adecuada de este elemento.
Por otro lado, con el sulfato la interacción es negativa, si bien éste también puede des-
plazar al MoO42- hacia la solución del suelo, al parecer el SO42- podría estar compitiendo
con el MoO42- por sitios de absorción en las células radicales. Esta situación se ilustra con
los datos reportados por Shivasankar y Hagstrom (1993), quienes al aplicar altas canti-
dades de sulfato de potasio ocasionaron una reducción de la concentración de Mo en las
hojas de tabaco (Tabla 13.17). Por tanto, si en un cultivo es preciso aplicar altas dosis de
fertilizantes sulfatados (yeso incluido), es recomendable revisar la disponibilidad de Mo
en el suelo para asegurarse que una eventual deficiencia de Mo no limite el rendimiento
del cultivo.
340
N. W. Osorio
Tabla 13.17. Efectos interactivos de la aplicación de sulfato de potasio y molibdato de sodio sobre la concentra-
ción de Mo en hojas de tabaco (µg g-1). Tomado de Shivashankar y Hagstrom (1993).
Molibdato de sodio Dosis de SO42- (kg ha-1)
(kg ha-1) 0 112 224 448
0.0 0.20 0.13 0.10 0.07
0.56 0.23 0.20 0.16 0.12
1.12 0.32 0.24 0.23 0.20
2.24 0.50 0.31 0.27 0.14
Las cantidades requeridas de Mo son muy pequeñas (0.1-1 kg ha-1) (Tabla 13.18).
Aplicar y distribuir homogéneamente esas cantidades es un reto difícil. En algunos casos
se hacen mezclas con otros fertilizantes, pero esto no siempre es factible de hacer. En
general, se hacen aplicaciones al suelo de forma localizada, al voleo o vía foliar (aunque
su absorción por las hojas es lenta y es relativamente inmóvil; Malavolta, 1994).
Tabla 13.18. Cantidad de Mo recomendado para varios cultivos. Las cantidades se pueden aplicar en caso de que
el suelo tenga niveles deficientes del nutriente. Fuente: ICA (1992).
Cultivo Dosis de Mo (g ha-1)
Coliflor 300-1900†
Cereales 810-1080†
Soya 100-300†
Caña de azucar 1080-1350†
Leguminosas 540-810†
Pastos 20-50††
Cítricos 15 g/100 L agua†††
Rosa 15 g/100 L agua†††
Garbanzo 25 g/100 L agua†††
†Localizado, ††voleo, †††foliar
341
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
CLORURO
El cloruro (Cl-) es quizá uno de los elementos esenciales de las plantas menos estudia-
dos a nivel global y en los trópicos en particular. La razón es su ubicuidad en los suelos,
aguas corrientes, lluvias y muchos fertilizantes, lo que hace infrecuente encontrar defi-
ciencia de Cl- en las plantas cultivadas. Al contrario, se presentan con frecuencia reportes,
o al menos sospechas, de toxicidad por Cl-.
En suelos bien drenados y no-salinos, la concentración de Cl- fluctúa entre 0.5-35 mg
L ; mientras que en suelos salinos la concentración puede ser mayor de 6000 mg L-1, cons-
-1
342
N. W. Osorio
cierra; (iv) fotolisis del agua, el Cl- (al igual que el Mn) es un co-factor requerido para la
liberación de H+ y electrones necesarios en la fotosíntesis y en la generación de O2 (Figura
13.21); (v) activación de enzimas, el Cl- activa al menos tres enzimas: amilasa, asparagina
sintetasa y ATP-asa.
Figura 13.21. Diagrama ilustrando la participación del Cl- en la fotolisis del H2O y fotoevolución de O2 durante
la etapa inicial de la fotosíntesis.
Otra función del Cl- en las plantas es la reducción de la incidencia de algunas enfer-
medades. Por ejemplo, se ha observado que al aplicar Cl- se reduce la incidencia de Fu-
sarium en cebada y apio; take-all, Septoria sp., roya y pudrición de raíz en trigo; mildeo
en mijo; pudrición del tallo en maíz; mancha gris en las hojas de palma de coco; corazón
hueco y centro pardo en papa; pudrición del tallo y la vaina en arroz; entre otras (Hals-
tead et al., 1993; Havlin et al., 1999). Los mecanismos para la supresión o disminución
de estas enfermedades no están claramente definidos, se sospecha que esto tiene que ver
con reducir la absorción de NO3-, estimular la absorción de NH4+ y aumentar la solubi-
lidad y absorción de Mn2+. Esto a su vez puede promover la acidificación de la rizosfera
que desfavorece a algunos patógenos y quizá promueva las poblaciones de algunos de
sus antagonistas. Se considera que en muchos casos los efectos de las adiciones de KCl
pueden estar asociados no sólo a satisfacer las demandas de K+, sino también a restringir
la incidencia de fitopatógenos, algo que requiere ser investigado.
343
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
En plantas más exigentes como kiwi el nivel crítico de deficiencia es <1000 µg g-1,
mientras que en coco éste es < 2500 µg g-1 (<0.25%). Para café se considera adecuado una
concentración de Cl- de 2000-3000 µg g-1 (Malavolta, 1998).
Entre las plantas sensibles a la deficiencia de Cl- están: cereales, apio, papa, coco,
remolacha azucarera, lechuga, zanahoria y repollo. La deficiencia de Cl- no es muy co-
mún, pero cuando se presenta, hay reducción en la división celular, crecimiento retrasado
y menor área foliar; las hojas jóvenes desarrollan clorosis y en general la planta luce
marchita. Otros síntomas pueden ser necrosis de tejidos y reducción de crecimiento del
sistema radical.
Entra las plantas susceptibles a la toxicidad por Cl- están: fresa, arveja, cebolla, frijol
blanco, árboles frutales, aguacate, tabaco y durazno. Los excesos de Cl- se manifiestan a
través de un engrosamiento de la lámina foliar y en algunos casos las hojas jóvenes tien-
den a enrollarse. En estados más avanzados hay abscisión de hojas.
Determinación de la disponibilidad de Cl- en el suelo
Dada la alta movilidad del Cl-, comparable a la de NO3-, se ha desarrollado un mé-
todo para estimar su disponibilidad en el suelo para las plantas. Este consiste en tomar
muestras hasta 60 cm de profundidad y medir la concentración de Cl-. Para el cultivo de
trigo se ha propuesto un nivel crítico de Cl- que equivale a un contenido de 60 kg ha-1 (a
60 cm) (Tabla 13.20).
La determinación de Cl- se puede hacer previa extracción Ca(NO3)2 0.01 M ó K2SO4
0.5 M; la determinación analítica se hace por colorimetría o potenciometría, respetiva-
mente (Sims y Johnson, 1991).
Tabla 13.20 Probabilidad de obtener respuesta en el cultivo de trigo a la adición con Cl- en función de su dispo-
nibilidad en el suelo. Tomado de Halstead et al. (1993).
344
N. W. Osorio
Debido a la susceptibilidad de varios cultivos para desarrollar toxicidad por Cl-, se han
propuesto concentraciones permisibles en la solución del suelo (extracto de saturación) y
en el agua de riego (Tabla 13.21).
Tabla 13.21. Tolerancia de algunos cultivos a la concentración de Cl- en el extracto de saturación y en el agua
de riego. Adaptado de García (1989).
Concentración permisible
Cultivo
de Cl- (cmolc L-1)
Extracto de saturación Agua de riego
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348
Capítulo 14
Silicio, elemento benéfico para las plantas cultivadas
Capítulo escrito conjuntamente con Claudia Álvarez, Ingeniera Agrónoma, [Link]. Cien-
cias del Suelo
• Introducción
• Si en la naturaleza
- Aspectos básicos del Silicio
- Minerales silicatados
- Minerales aluminosilicatos
- Disolución de minerales silicatados
• licio
• Silicio en el suelo
- Formas de Si en el suelo
- Desilicación de suelos
- Interacción entre silicio y fósforo
- Efectos del Si en la reacción del suelo
- Determinación de la disponibilidad del Si en suelo
- Determinación de Si total en suelos, minerales, fertilizantes y plantas
- Determinación del Si disponible en fertilizantes
• Silicio en la planta
- Absorción y translocación del Si en las plantas
- Formas del Si en las plantas (fitolitos)
- Efectos benéficos del Si en las plantas
- Síntomas de deficiencia de Si en las plantas
• Fertilización con Silicio
INTRODUCCIÓN
El Silicio (Si) es un componente importante del sistema suelo-planta de la naturaleza.
Aunque se ha demostrado que mejora el crecimiento de algunas plantas como arroz, trigo,
cebada, pepino, entre otros, ha recibido poca atención en la nutrición vegetal debido a
que no está incluido en la lista de los 17 elementos considerados como esenciales para las
plantas. Epstein (1999) considera esta omisión injustificada y sugiere que el Si se debe
considerar como elemento benéfico o como un nutriente “cuasi esencial” para las plantas.
Un elemento se considera cuasi-esencial si es ubicuo en las plantas y si su deficiencia es
N.W. Osorio. 2014. Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico. ISBN 978-958-44-9746-8.
349
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
350
N. W. Osorio
Por otro lado, según Patwardhan y Clarson (2012) el Si ha sido postulado como un
nutriente esencial para humanos. La cantidad estimada de consumo de Si en la dieta diaria
es de 20-50 mg, sin embargo, la cantidad requerida para prevenir deficiencia y proveer
beneficios a los humanos es de 2-5 mg/día (Uthus y Seaborn, 1996). Las funciones del
Si están asociadas en la determinación de la densidad minerales de huesos en hombres
(Jugdaohsingh et al. 2003). De igual manera, se ha reportado que algunos animales (ma-
míferos, peces y aves) fueron más saludables y presentaron mayor incremento de peso,
mejor calidad de animales con dietas ricas en Si (Snyder et al., 2007). Este aspecto es
relevante ya que el objetivo final en última instancia en agronomía y zootecnia es la nu-
trición humana y animal.
SILICIO EN LA NATURALEZA
351
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
ciones como fluidos, resinas, gomas, geles y espumas. Debido a su alta composición en
la corteza terrestre, se ha considerado como el elemento más “renovable” o “sostenible”.
Aunque en general para las plantas el Si no es considerado esencial, se considera
un elemento benéfico para la elaboración de sus paredes celulares resistentes, lo cual
favorece varios aspectos de las plantas. En algunas especies vegetales tales como Equi-
setum spp. y en algas diatomeas (Bacillariophyceae) y miembros de las algas doradas o
verde-amarillas, el Si se considera un nutriente esencial, es biotransformado a escala >
6.7x109 toneladas de Si por año (Treguer et al., 1995; Tacke, 1999). Las diatomeas toman
silicio disuelto (DSi= H4SiO4) y lo usan para construir sus paredes celulares silíceas lla-
madas frústulas. Mientras que en plantas cultivadas de arroz, trigo, cebada, avena, pepi-
no, entre otras, se considera benéfico o cuasi-esencial tal como lo afirma Epstein (1999).
Por lo anterior, el Si ha sido considerado como un “elemento ubicuo” debido a que está
presente inclusive como una impureza en las sales de los macronutrientes usados en la
composición de las soluciones nutritivas, en el agua aún si es destilada o desmineralizada,
en envases (vidrio) y como polvo (Werner y Roth, 1983). Es difícil crear y mantener un
ambiente adecuadamente libre del elemento (Epstein, 1994).
Minerales silicatados
Los minerales se forman a partir del enfriamiento del magma. En este se pueden en-
contrar una mezcla de elementos (Tabla 3.2) que al solidificarse se organizan para formar
minerales. Como es de esperarse, los minerales que se forman son ricos en O, Si y Al
(los tres elementos más abundantes, 90%), y tienen menores cantidades de Fe, Ca, Mg,
K y Na. El tipo y forma de mineral que se produce está determinado por la composición
elemental y los enlaces que unen estos elementos. Estos minerales primarios contienen
elementos nutritivos dentro de su estructura, pero dada su alta estabilidad química soy
bastante insolubles y, por ende, estos elementos no están disponibles para ser utilizados
por las plantas.
Según la estructura que se forme se producen diferentes tipos de aluminosilicatos (Ta-
bla 3.4). Algunos de estos minerales son muy comunes en los suelos (feldespatos, micas),
aquellos que se desintegran fácilmente (p.e., olivino) sólo se encuentran en suelos poco
evolucionados, mientras que los minerales que son muy resistentes a la meteorización
(cuarzo) pueden ser abundantes en suelos muy evolucionados.
Minerales aluminosilicatos
En los minerales el Si (Si4+) forma cuatro enlaces con oxígenos (SiO44-) y así genera
estructuras geométricas en forma de tetraedros (Figura 14.1). Por su parte, el aluminio
(Al3+) establece seis enlaces con oxígenos formando estructuras octaedrales (Figura 14.1).
Los tetraedros de Si y los octaedros de Al se pueden encontrar individualmente, pero en
muchos casos están unidos entre sí (comparten oxígenos) en diferentes configuraciones
para crear así el grupo de los aluminosilicatos, los minerales más abundantes de la corteza
terrestre (Figura 14.2). Entre estos, los filosilicatos son predominantes.
352
N. W. Osorio
OH
I OH
Si I
I Si
OH I
OH
OH
I OH
Al I
I Al
OH I
OH
O
I
O
Si I
I
Si
O I
I
O
Al I
I
Al
OH I
OH Espacio
O O interlaminar Espacio
I I
O O interlaminar
Si Si I I
I I
Si Si
O O I I
I I
O O
Al Al I I
I I
Al Al
OH OH I I
OH OH
Figura 14.2. Estructura laminar de un filosilicato del tipo 1:1. A la izquierda la secuencia vertical de elementos,
a la derecha una representación del frente de la lámina.
Al formarse el mineral es posible que debido a una alta concentración de Al3+, en los
tetraedros se presente una sustitución de Si4+ por Al3+. Igualmente, en los octaedros se
presentan substituciones de Al3+ por Mg2+ ó Fe2+. Estas sustituciones son posibles debido
al tamaño relativamente similar que tienen estos iones entre sí. Debido a que la carga
del ión reemplazante es inferior a la del ión reemplazado, estas sustituciones isomórficas
crean un desbalance de cargas. En consecuencia, el mineral adquiere una carga negativa
de carácter permanente que es neutralizada por un catión que actúa como contra-ión.
353
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
354
N. W. Osorio
Figura 14.3. Distribución porcentual de las especies químicas H4SiO4 y H3SiO3- en solución en función del pH.
Figura 14.5. Solubilidad y diferentes especies de silicio en solución (Ma et al., 2001a).
355
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
ECOSISTEMA SUELO
14 Tg año-1
Absorción raíz
Suelo DSi OCÉANO SUPERFICIAL
1685- Planta
5616 ASi
Disol.
DSi
Tg año-1 diatomea
Suelo ASi Hojarasca 168 Tg año-1
SUBSUELO &
CORTEZA TERRESTRE Sedimentación de ASi
Placas tectónicas
Figura 14.6. Ciclo biogeoquímico global del silicio. Los dos cuadros de la izquierda representan las reservas de
Si continental, la dos de la derecha las reservas oceánicas. Los rectángulos en negro indican los flujos entre las
reservas primarias. Los círculos negros representan los flujos de Si dentro de las reservas primarias de Si. Figura
adaptada de Struyf et al. (2009).
356
N. W. Osorio
357
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Los mecanismos que controlan el ciclo del Si son dependientes del tiempo; pueden
pasar desde segundos, para los procesos de adsorción, o hasta milenios para los procesos
de formación de las arcillas. Se han evaluado los flujos de Si entre plantas, solución del
suelo y minerales del suelo en diferentes ecosistemas naturales de bosque y en praderas
naturales. Los flujos varían de acuerdo a la edad y al tipo de bosques. Las plantas absor-
ben una fracción significativa de Si disuelto (DSi) que se ha originado de la descompo-
sición de la hojarasca, es decir, de la disolución de los fitolitos. Esta fracción es la que se
recicla principalmente, lo que se exporta a la solución del suelo o a las corrientes de agua
es limitado. La cantidad de silicio que se libera por la meteorización de los minerales del
suelo diferentes a los fitolitos es muy variable y depende del tipo de vegetación. El im-
pacto de las praderas con gramíneas en el reciclaje del Si es del mismo orden de magnitud
que el de los bosques debido a que aunque estas tienen menor biomasa, se compensa por
la gran concentración de Si en sus tejidos. De hecho, las gramíneas son conocidas por ser
plantas acumuladoras de Si y pueden acumular más de este elemento en su parte aérea
que la mayoría de las especies con concentraciones superiores al 1% en base seca (Ma y
Takahashi, 2002; Hodson et al., 2005). Sin embargo, en suelos con pasturas la disolución
de minerales es mayor que en suelos con bosques lo que sugiere que el biociclo del Si
puede influir en la meteorización de los minerales en mayor proporción en las pasturas
que en los bosques (Blecker et al., 2006).
Los fitolitos son una de las más importantes fuentes solubles de Si comparados con
otros minerales del suelo a pesar de que se encuentra en bajas concentraciones (Fraysse
et al., 2006). Entre todos los minerales, los fitolitos tienen la mayor tasa de disolución
excepto a pH <3-4. Los valores de disolución de fitolitos de 0.1 a 1% explica los valores
de Si disuelto que se ha encontrado en aguas superficiales (Fraysse et al., 2010). La alta
solubilidad de los fitolitos puede inclusive controlar la concentración de DSi en los ríos
(Derry et al., 2005). Sin embargo, no es posible determinar la proporción de DSi de ori-
gen biogénico o litogénico (Struyf y Conley, 2012).
Unos pocos estudios han mostrado evidencias de que las prácticas agrícolas pueden
agotar la reserva de Si amorfo del suelo. Debido a que los fitolitos constituyen una de
las fuentes de Si más rápidamente biodisponible para las plantas, las consecuencias de la
erosión del suelo y la absorción y retención por las plantas, se han propuesto técnicas para
determinar y cuantificar el sílice amorfo (fitolitos) aunque no están bien calibradas y son
imprecisas (De Master, 1981; Meunier y Keller, 2013).
358
N. W. Osorio
SILICIO EN EL SUELO
La composición de rocas y los suelos que se derivan de ellas son principalmente si-
licatos y aluminosilicatos. Entre los componentes, el contenido de dióxido de Si (SiO2)
es de 74.51% y el de óxido de aluminio es de 14.45% (Jenny, 1980). Este dominio cuan-
titativo del Si es más pronunciado en rocas ígneas ácidas como el granito, aunque el Si
constituye una gran fracción de la mayoría de las rocas.
Los suelos tienen un contenido total de Si que generalmente fluctúa entre 50-400 g/
kg de suelo. Los compuestos con Si presentes en el suelo usualmente están en la forma
de cuarzo (SiO2), varios aluminosilicatos (plagioclasa, ortoclasa y feldespatos), minerales
secundarios arcillosos (vermiculita, esmectita y caolinita) y sílica amorfa (Matichenkov
y Bocharnikova, 2001).
La mayoría de las transformaciones químicas que ocurren en los suelos están re-
lacionadas con los minerales silicatados. La presencia y dominancia de estos mine-
rales ricos en Si varían con la duración y la intensidad de los procesos de formación
y evolución del suelo. Las rocas se meteorizan en partículas como gravas, arenas,
limos y arcillas, éstas últimas con un tamaño menos a 2 µm. El tamaño de las partí-
culas que componen el suelo es de suma importancia para la tasa a la cual el Si que
está en ellas va a la solución del suelo y a todas las reacciones de meteorización
(Epstein, 2001). Esto no se debe sólo al incremento de las reacciones químicas al
incrementar la superficie específica de las partículas sino porque las grandes super-
ficies de los minerales desde el material parental hasta las arcillas forman el hábitat
de un inmenso número de microorganismos que van desde 103 hasta 109 células/cm3
(Banfield et al., 1999).
359
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Formas de Si en el suelo
El Si se encuentra en el suelo en diferentes formas distribuidas en la fase sólida y
en la fase líquida (Figura 14.8). En la fase sólida están los compuestos cristalinos y los
amorfos, los primeros están representadas por los mencionados minerales primarios (fel-
despatos, cuarzo, etc.) presentes en el material parental a partir del que se forma el suelo
y los minerales secundarios (micas, esmectita, caolinita, etc.) que se forman en el suelo
durante su formación y evolución. Los minerales primarios y secundarios del suelo son
las principales fuentes de formas solubles de Si. Los suelos ricos en minerales de Si difie-
ren en la solubilidad y son influenciados por muchos factores tales como pH, tamaño de
las partículas, composición química, clima, plantas, actividad de los microorganismos del
suelo, entre otros (Lucas et al., 1993).
Dentro de los compuestos amorfos están la silica-amorfa que resulta de la polimeriza-
ción y precipitación del ácido monosilícico cuando este está en alta concentración en la
solución del suelo. Este es un proceso netamente inorgánico clasificado como abiogénico
(Figuras 14.5 y 14.6). Por otro lado, en el suelo se pueden encontrar compuestos amorfos
de Si en fitolitos originados a partir de la hojarasca, y los residuos de plantas y microor-
ganismos ricos en Si (biogénico). Estos compuestos amorfos son más fáciles de disolver
en la solución del suelo debido a que por su tamaño fino exhiben una mayor superficie es-
pecífica que sus contrapartes cristalinas. Por lo anterior, estos compuestos amorfos deben
recibir una atención especial al momento de evaluar la disponibilidad del Si en el suelo
para las plantas cultivadas ya que puede ser las formas de Si más lábiles pare las plantas
(Figura 14.7).
360
N. W. Osorio
COMPUESTOS DE Si EN EL SUELO
Ácido
monosilícico
FORMAS FORMAS
CRISTALINAS AMORFAS
Ácido
polisilícico
Minerales primarios Formas biogénicas
“gruesamente” dispersos Complejos con
Fitolitos, residuos compuestos
Feledespato,
de plantas y inorgánicos
cuarzo microorganismos
ricos en Si
Complejos con
Minerales secundarios compuestos
“finamente” dispersos orgánicos
Formas abiogénicas
Micas, minerales
Silica amorfa Compuestos
arcillosos: caolinita,
esmectita organo-silicon
Figura 14.7. Clasificación de los compuestos de Si en el suelo (tomado de Matichenkov y Bocharnikova, 2001).
361
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Desilicación de suelos
Es posible diferenciar tres direcciones principales de la migración del Si y la transfor-
mación en el suelo: lixiviación de compuestos solubles ricos en Si sin ninguna transfor-
mación, absorción de ácido monosilícico por las raíces de las plantas con la consecuente
formación a sílica amorfa y transformación de formas solubles de Si en el suelo. La lixi-
viación de Si depende de la precipitación y la velocidad de meteorización (Matichenkov
et al., 2000a). Así, es claro que la evolución del suelo determina en buen parte el conte-
nido de Si en el suelo y su concentración en el suelo. Los suelos con baja meteorización
(Mollisoles y Vertisoles) tienen un alto contenido de Si en el suelo, sin embargo a partir
de los procesos de meteorización y lixiviación los minerales silicatados van gradualmente
perdiendo Si (en forma de H4SiO4) y con ello se van formando diferentes minerales en
el suelo. Por ejemplo, se espera que en un Mollisol haya una dominancia de feldespatos
y micas. Con el paso del tiempo, estos minerales se disuelven y dada la remoción del
H4SiO4 (desilicación) por lixiviación, los nuevos compuestos formados contienen menos
Si (Figura 14.8). En las etapas iníciales de la evolución del suelo se formen esmectitas y
vermiculitas (minerales del tipo 2:1) pero conforme avanza la meteorización y la lixivia-
ción (desilicación) se forma caolinita (mineral de tipo 1:1). En suelos muy meteorización
(Ultisoles y Oxisoles), la remoción de Si es tan intensa que los minerales dominantes son
los sesquióxidos de Fe y Al (Fe2O3, Al2O3). En estos suelos el contenido de Si está repre-
sentado por cuarzo residual que es altamente resistente a la meteorización (Figura 14.8).
Aunque varios autores hablan que el contenido del Si en el suelo es del 28-32% (Eps-
tein, 1999; Lindsay, 2001), este valor puede cambiar considerablemente de acuerdo a la
evolución del suelo considerado. Por ejemplo, para aquellos suelos que presentan una
baja evolución ese valor promedio de Si es adecuado, tal como lo muestran los horizontes
362
N. W. Osorio
A de los Mollisoles y Aridisoles de la Tabla 3.3 (ver Capítulo 3). Sin embargo, para suelos
muy evolucionados como los Ultisoles y Oxisoles el contenido de Si. De esta forma en-
contramos que en el horizonte A de un Ultisol el valor el contenido de Si fue de 27.27%,
mientras que en el Oxisol el contenido fue de apenas 9.26%. Es muy probable que en
suelos tan meteorizados la disponibilidad de Si sea muy baja y, por tanto, se espera que
haya una alta probabilidad de respuesta de cultivo a la aplicación de Si, particularmente
en cultivos de alta demanda por este elemento (arroz, maíz, caña de azúcar, entre otros)
(Datnoff et al., 1997; Friesen et al., 1994; Singer y Munns, 1987; Savant et al., 1997ab).
En los trópicos la intensidad tan alta de los procesos de meteorización y lixiviación re-
mueven nutrientes de los suelos quedando en muchos casos Al como el principal catión
de intercambio (Epstein, 2001), lo cual puede crear toxicidad en plantas así como defi-
ciencias de algunos nutrientes, particularmente P.
Feldepatos, micas,
Mollisol Baja
vermiculitas
H4SiO4
Desilicación
H4SiO4
H4SiO4
H4SiO4
363
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Figura 14.9. Fijación de H2PO4- (a) y H4SiO4o (b) por adsorción sobre la superficie de un óxido-hidróxido de Fe.
Diagrama original N.W. Osorio
Por otro lado, Suehisa et al. (1963) reportaron que en un Ultisol la adición de Si a
razón de 1 t/ha incrementó el rendimiento del pasto sudan de 2 a 7.6 t/ha; la absorción de
P también aumentó de 4 a 15 kg/ha sin aplicar P al suelo. Así mismo, la fijación de P en
suelos tropicales se puede reducir con la aplicación conjunta de silicato de calcio y cal. A
364
N. W. Osorio
manera de ejemplo se tiene la investigación de Silva (1971) quien aplicó ambos materia-
les a un Oxisol de Hawaii y encontró que al aplicar solamente silicato de calcio (1.6 t/ha)
el requerimiento de P (para alcanzar una concentración de P en la solución del suelo de
0.2 mg L-1) se redujo en un 36% con respecto al control. La adición individual de cal logró
reducir el requerimiento de P en un 12%; este efecto tan bajo pudo ser debido a que el
suelo ya contaba con un pH relativamente alto (pH 5.5). La adición de ambos materiales
no mejoró el efecto ya obtenido con la adición individual de Si (Tabla 14.2).
1500
Si: 0 mg/kg Si: 500 mg/kg
Requerimiento de P (mg kg-1 )
1250 1150
1050
1000
725
750
550
500 425
250
250 187
100
0
Tropohumult Eutrorthox Gibbsihumox Hydrudand
Figura 14.10. Requerimiento de P (mg kg-1) de cuatro suelos de Hawaii para alcanzar una concentración de P en
la solución del suelo de 0.2 mg L-1 (óptima para muchos cultivos agronómicos) en función de la aplicación de
silicato de calcio a razón de 500 mg de Si por kg de suelo.
365
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
100
1ª cosecha Retoños
80
20 40 42 43 45
34
0
0.0 4.5 9.0 13.5 18.0
CaSiO3 aplicado (t/ha)
Figura 14.11. Efecto de la adición de silicato de calcio en la producción de azúcar en un Oxisol de Hawaii
(Plucknett, 1972).
Se establece luego un nuevo equilibrio entre los silicatos y los aniones fosfato. Una parte
de estos fosfatos móviles recién formados pueden ser adsorbidos sobre nuevas superficies.
366
N. W. Osorio
20
15
10
0
0 500 1000 2000
Concentración de H4 SiO4 (µM Si)
Figura 14.12. Concentración de Al3+ monomérico en solución en función de la concentración de ácido silícico.
Fuente: Ma y Takahashi (2002).
367
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Cuando las plantas absorben Al3+ y H4SiO4, la formación de HAS ocurre tanto a nivel
de la raíz como de la parte aérea co-depositandose en el espacio intercelular en forma de
fitolitos. Este efecto ha sido demostrado en maíz, sorgo, cebada, teosinte, soya y conífe-
ras, entre otras especies vegetales (Hodson y Evans, 1994). Esto implica que la planta es
capaz de absorber Al y Si (vía transportadores en la membrana celular) en el citoplasma y
luego llevar ambos elementos vía xilema a la parte aérea de la misma.
Adicionalmente a la formación de HAS (Horigushi, 1988; Lumsdon y Farmer, 1995),
se han propuesto otros mecanismos sobre la reducción de dicha toxicidad: (i) el consumo
de H+ debido a la adición de algunas fuentes de Si (p.e., serpentina) eleva el pH del suelo
y puede promover la precipitación de Al3+ como Al(OH)3 (Lindsay, 1979); (ii) el ácido
monosilícico puede ser adsorbidos sobre hidróxidos de aluminio del suelo disminuyendo
su movilidad (Panov et al., 1982); (iii) existe una fuerte adsorción del Al3+ móvil sobre
superficies silicatadas del suelo (Schulthess y Tokunda, 1996).
Otros elementos catiónicos tales como Fe, Mn, Zn, abundantes en suelos ácidos y que
también pueden causar fitotoxicidad, pueden ser inmovilizados a través del H4SiO4. Esto
es particularmente relevante para reducir la toxicidad de Fe y Mn en arroz de inundación
la cuales pueden generar disminución en el rendimiento del cultivo (Ma y Takahashi,
2002).
2Fe2+ + 2H4SiO4 ↔ FeSiO4 + 4H+
Mn2+ + 2H4SiO4 ↔ MnSiO3 + 2H+ + 2H2O
2Mn2+ + H4SiO4 ↔ Mn2SiO4 + 4H+
2Zn2+ + H4SiO4 ↔ ZnSiO4 + 4H+
Se ha demostrado que la reducción de toxicidad por aluminio, usando compuestos
ricos en silicio, es muy efectiva (Haak y Siman, 1992; Myhr y Erstad, 1996). Se han pro-
puesto varios mecanismos sobre la reducción de dicha toxicidad: (i) los ácidos monosi-
lícicos pueden incrementar el pH del suelo (Lindsay, 2001); (ii) los ácidos monosilícicos
pueden ser adsorbidos sobre hidróxidos de aluminio disminuyendo su movilidad (Panov
et al., 1982); (iii) los ácidos monosilícicos solubles pueden formar sustancias poco solu-
bles con iones de Al (Horiguchi, 1988; Lumsdon y Farmer, 1995):
A12Si2O5 + 2H+ + 3H2O = 2A13+ + 2H4SiO4 K = 1015.12
A12Si2O5(OH)4 + 6H+ = 2A13+ + 2H4SiO4 + H2O K = 105.45
(iv) fuerte adsorción del Al móvil sobre superficies silicatadas (Schulthess y Tokuna-
ga, 1996); (5) los compuestos móviles de Si pueden incrementar la tolerancia de la planta
al Al (Rahman et al., 1988).Todos estos mecanismos pueden trabajar al mismo tiempo
aunque algunos prevalecen sobre otros bajo ciertas condiciones del suelo.
Se ha propuesto que el H4SiO4 se puede combinar con metales pesados (Cd, Pb, Zn,
Hg, entre otros) para formar compuestos complejos solubles (Schindler et al., 1976) y
silicatos de metales pesados de muy baja solubilidad (Lindsay, 1979; Cherepanov et al.
1994):
2Pb2+ + H4SiO4 ↔ PbSiO4 + 4H+ K = 1018.45
368
N. W. Osorio
369
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
20
16
SiO2 en la parte aérea (%)
12
8
Y= 0.558X+1.10
r = 0.869 **
4
0
0 10 20 30 40 50 60
SiO2 soluble en acetato buffer (mg/100 g de suelo)
Figura 14.13. Relación entre el Si extraído del suelo con el método del buffer acetato y el Si contenido en la
parte aérea de plantas de arroz (Fuente: Ma y Takahashi, 2001).
370
N. W. Osorio
• El Si del suelo disponible para las plantas necesita ser considerado desde tres aspec-
tos: ‘factor intensidad’ (concentración de Si en la solución del suelo que está dispo-
nible para uso inmediato por las plantas); ‘factor capacidad’ (consiste en la reserva
que suministra Si desde la fase sólida hacia la solución del suelo; ‘capacidad buffer
(tampón)’ que recoge los factores que afectan las reacción de adsorción/desorción que
ocurren en el suelo y permiten que la fase sólida el suelo sea capaz de restituir el Si
que se pierde del suelo por lavado o absorción por las plantas.
• En general es aceptado que la mayoría del Si rápidamente soluble se deriva de los
sitios de adsorción del suelo y no de un compuesto específico de Si del suelo.
• Es posible que un sólo método no sea suficiente para medir la cantidad de Si dispo-
nible para las plantas en el suelo. Sin embargo, si un sólo método es requerido, la
extracción con un sal diluida tal como 0.01M CaCl2 (ver anexo 1) puede ser preferible
ya que generan una medida del Si fácilmente disponible en la solución del suelo. Este
método permite establecer relaciones altamente significativas entre el Si del suelo y
el absorbido por las plantas.
• Debido a que el Si extraído como 0.01M CaCl2 representa el Si disponible en la solu-
ción suelo, éste también refleja el efecto neto de las reacciones de adsorción/desorción
que controlan la solubilidad del Si en el suelo y así pueden dar una medida de su dis-
ponibilidad para ser utilizado por las plantas.
Tabla 14.4. Métodos usados para determinar la cantidad de Si disponible en el suelo. Fuente: Berthelsen y
Kondorfer (2000) y Snyder (2001).
Extractante Método Nivel crítico Referencias
Suelo seco al aire a 0.1 bar. Incubar a 25ºCpor Gillman y Bell (1978);
H 2O
1 día, centrifugar a 900g 1h Menzies y Bell (1988)
H2O Pasta saturada 2 mg/kg Fox y Silva (1978)
10 g: 60 mL. 10 g secado al aire y tamizado a
2 mm se disponen en botellas de 100 mL de
capacidad con 60 mL de agua. Se incuba por
H2O-incubación
1-2 semana a 40ºC con repetida agitación,
filtración y centrifugación. El Si se determina en
el sobrenadante.
H2O 3 g: 30 mL. 4 horas de agitación Khalid et al. (1978)
371
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
372
N. W. Osorio
373
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
1 mL por minuto de 0.1 M de TRIS buffer (pH 7). La cantidad de agua que pasa a través de
la jeringa en dos periodos sucesivos de 24 h se analiza por su contenido de Si. Como control
de referencia se puede usar wollastonita en jeringas y así comparar las fuentes de Si con ésta.
Sin embargo, tal como lo plantea Snyder (2001) los ensayos de invernadero y campo
son los que proporcionan mayor confianza para determinar la capacidad de una fuente
para aportar Si a las plantas. Para estudios de invernadero, se utiliza arroz como planta
indicadora en un suelo-deficiente en Si, el cual previamente ha recibido en forma separa-
da varias dosis de una fuente de Si, incluidas la wollastonita y escorias que sirven como
materiales de referencia. El arroz se cultiva hasta que alcanza la madurez y el contenido
de Si se determina en la parte aérea de la planta.
SILICIO EN LA PLANTA
Como se mencionó anteriormente, una vez los minerales silicatados se disuelven en
el suelo liberan Si soluble en forma de ácido monosilícico (H4SiO4), también llamado
ácido ortosilícico, que es la especie química exclusiva en que las plantas absorben el Si
(Epstein, 1994; Iler, 1979). El H4SiO4 se moviliza hacia la raíz principalmente a través
del mecanismo de flujo masal (siguiendo la corriente transpirativa) y en segunda instancia
a través de la difusión (Elawad y Green, 1979). Así, el H4SiO4 puede ser: (i) absorbido
por las plantas, (ii) adsorbido sobre otros minerales, (iii) precipitado para formar com-
puestos insolubles, o (iv) removido del suelo hacia aguas subterráneas (lixiviación) o co-
rrientes (escorrentía) (Figura 14.14). Las raíces de las plantas y los microorganismos del
suelo producen ácidos orgánicos que aceleran la meteorización de minerales silicatados
(Alexandre et al., 1997; Drever y Stillings, 1997).
Fertilizante-Si
Si- fitolitos
Si -agua de riego
Absorción-Si
condensación
Si -minerales meteorización
del suelo Solución del suelo Polímeros
(H4SiO4) de H4SiO4
Óxidos e hidróxidos
de Fe-Al
Lixiviación -Si
Figura 14.14. Dinámica del Si en el suelo. Modificado a partir de Datnoff et al. (2007).
374
N. W. Osorio
La humedad del suelo tiene un efecto fuerte sobre la solubilidad del Si y su dis-
ponibilidad para las raíces. Bajo condiciones de baja humedad, el potencial de agua se
incrementa lo cual afecta la absorción del Si por las plantas debido a que hay menos
disponibilidad de agua como solvente en el suelo. Cuando hay suficiente disponibilidad
de agua en la solución del suelo, la absorción de Si por las plantas aumenta debido a que
aumenta a su vez la concentración del elemento. En suelos bajo inundación se espera
que haya un alto contenido de Si debido a que los ácidos orgánicos se incrementan en
el suelo bajo condiciones de reducción y ayudan a la disolución de sílice. Hay evidencia
de que el Si puede ser liberado de complejos de Fe-Si en el suelo (Datnoff et al., 2007).
Las plantas por sí mismas alteran la forma química y la disponibilidad del Si en el suelo
(Kelly et al., 1998).
375
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
entre las especies. Estas diferencias pueden presentarse inclusive entre genotipos de la
misma especie como ha sido demostrado en ecotipos de arroz. Takahashi et al. (1990) rea-
lizaron un amplio estudio sobre las concentraciones de Si en alrededor de 500 especies de
plantas desde briofitas (musgos) hasta angiospermas creciendo bajo condiciones de suelo
similares demostrando que hay una distribución característica de la acumulación de Si
en las plantas. Las gramíneas y ciperáceas presentan alta acumulación de Si. Especies de
plantas de cucurbitáceas, urticales y commelináceas presentan acumulación intermedia
de Si, mientras que otras especies de plantas tienen baja acumulación. La acumulación de
Si en la parte aérea se relaciona con factores tales como la transpiración, tasa y duración
de crecimiento, entre otros; pero la capacidad de absorción de las raíces es el factor más
importante que determina la acumulación de Si en la parte aérea (Mitani y Ma, 2005).
Se ha demostrado también que hay una variación grande en los contenidos de Si y de
Ca. En especies de monocotiledóneas y dicotiledóneas evaluadas se ha encontrado que
el contenido de Si es mayor en monocotiledóneas y el contenido de Ca es más bajo. En
las dicotiledóneas ocurre el caso contrario donde el contenido de Ca es mayor que el de
Si. Debido a esto, las plantas acumuladoras de Si se diferencian de las no acumuladoras
usando dos criterios: el contenido de Si y la relación Si/Ca (Tabla 14.5) (Ma y Takahashi,
2002). Las plantas con un contenido de Si y una relación Si/Ca mayor de 1% y 1, respec-
tivamente, son catalogadas como acumuladoras de Si. En contraste, las plantas con un
contenido de Si menor de 0.5% y la relación Si/Ca menor de 0.5 se definen como plantas
no acumuladoras de Si. Hay plantas que son consideradas como intermedias si están entre
las acumuladoras y las plantas excluidas de Si (Ma y Takahashi, 2002).
Tabla 14.5. Criterios para diferenciar a las plantas acumuladoras de Silicio. Fuente: Ma y Takahashi (2002)
Tipo de planta
Acumuladora de Si Intermedia Excluida de Si
Contenido de Si (%) >1 1-0.5 < 0.5
Relación Si/Ca >1 1-0.5 < 0.5
Grado de acumulación de Si + ± -
376
N. W. Osorio
Tomate
20
15
10
0
0 5 10 15 20 25
Time (h)
FiguraFigura
[Link]. Absorción
Absorción de Si
de Si por por arroz,
arroz, pepinopepino y tomate
y tomate en unaen una solución
solución nutritiva
nutritiva que contenía
que contenía 0.5 M de Si
como 0.5 M silícico.
ácido de Si como ácidoMitani
Fuente: silícico. Fuente:
y Ma Mitani y Ma (2005).
(2005).
377
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
H4SiO4 SiT2
Solución
del suelo Epidermis Endodermis Xilema
H4SiO4 H4SiO4
Banda
Capariana Parenquima
del xilema
H4SiO4 SiT1
Figura 14.16. Representación esquemática del sistema de absorción y tanslocación radial del Si en plantas de
arroz. Tomado de Mitani y Ma (2005).
378
N. W. Osorio
Espesor de la
lamina foliar
(100 µm)
Figura 14.17. Representación esquematica de celulas epidermales de arroz. SC: complejos Si-celulosa. Fuente:
Yoshida (1975).
Durante la descomposición de la hojarasca los fitolitos pueden ser disueltos para consti-
tuir una fuente de Si reciclado para las plantas Las plantas cumplen un papel importante en
el ciclo global del Si. La fijación anual de este elemento se compara con el fijado en el ciclo
379
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
380
N. W. Osorio
381
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
ataque del añublo (Rodrigues et al., 2004). Aparentemente, la resistencia al añublo del arroz
en las plantas tratadas con Si es mucho más compleja que una sola resistencia física a la pene-
tración debido a la silicificación de las células o debido a la doble capa de Si en la cutícula. A
pesar de que el mecanismo no es completamente claro, a nivel mundial se ha propuesto como
tratamiento del añublo del arroz causado por el hongo M. grisea las aplicaciones de Si.
Tabla 14.7. Enfermedades de plantas atenuadas o controladas por Si.
Por otro lado, al silicio se le atribuyen funciones de protección de las plantas contra
diversas plagas debido a que este se deposita sobre la superficie de los tejidos. Se ha re-
portado que el Si suprime o afecta insectos plagas tales como el barrenador del tallo, chi-
382
N. W. Osorio
charritas de las hojas, arañitas y ácaros, entre otros (Tabla 14.8). Se ha reportado que los
tallos de arroz atacados por el barrenador contienen menos Si en sus tejidos; este insecto
tiene un fuerte aparato bucal roedor el cual se ve fuertemente afectado en las plantas con
alto contenido de Si depositado en sus tejidos (Ma y Takahashi, 2002).
Tabla 14.8. Insectos-plaga de importancia que son afectados por el silicio. Fuente: Snyder et al. (2001)
Hospedero Problema Insecto
Vid Partición del fruto
Ryegrass italiano Barrenador del tallo Oscinella frut
Maíz Barrenador Sesamia calamistis
Chilo suppressalis,
Arroz Barrenador del tallo
Scirpophaga incertulas
Gusano del tallo Chlorops oryzae
Saltamontes verde Nephotettix sp.
Saltamontes marrón Nalaparrata lugens
Chicharrita blanca Sogetella furcifera
Arañita de la hoja Tetranychus spp.
Ácaros
Babosas Deroceras reticulatum
Lepidoptera (Pyralidae) Chilo zacconius
Scrophulariaceae; Striga
Sorgo Angiosperma parásita
asiatica Kuntze
Caña de Azúcar Barrenador del tallo Diatraea succharira
Barrenador del tallo Eldana saccharira
Trigo Escarabajo rojo Tribotium castaneum
Gramíneas Gusano ejército Spodoptera depravata
383
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
384
N. W. Osorio
ción con Si se hayan obtenido tanto en Mollisoles de la zona templada como Oxisoles de
la zona tropical. La magnitud de la respuesta es bastante variable, muy probablemente
debido a la variable disponibilidad de Si en los suelos y a otros factores asociados con el
cultivo (variedad, manejo, etc.).
Tabla 14.9. Síntomas de deficiencia de Si en algunas especies vegetales.
Especie Síntomas de deficiencia de silicio Observaciones Referencias
Vaneamiento de granos Durante el estado de crecimiento Datnoff y
Color blanquecino y textura blanda de vegetativo, los síntomas de Rodrigues,
granos deficiencia no son notorios. En (2005); Yoshida
Inhibición del crecimiento el estado de macollamiento y et al. (1959b);
Muerte de lámina foliar formación de granos los síntomas Okuda y
Disminución del peso seco de deficiencia son fuertemente Ta k a h a s h i
Arroz Puntos marrones sobre el tallo con posterior marcados. (1961); Da
susceptibilidad a ataque por Piricularia oryzae La transpiración excesiva causa Silva et al.
Reducción de número de panículas y de escasez fisiológica de agua lo (2013).
espiguillas por panícula cual afecta la formación de las
Reducción en la longitud de las panículas inflorescencias
Doblamiento de las hojas hacia abajo Aumento en la transpiración
Disminución en el rendimiento. Mayor susceptibilidad a enfermedades
Disminución en el porcentaje de Los síntomas se observan hasta la Okuda y
maduración de las panículas etapa de floración. Ta k a h a s h i
Cebada
Aumento en la transpiración (1961).
Disminución en el rendimiento
Retardo en el crecimiento de los meristemos Los síntomas de deficiencia no Miyake y
Deformación de hojas nuevas se presentan durante el estado T a k a h a s h i
Hojas quebradizas vegetativo, aparecen desde la (1978).
Clorosis en las hojas superiores diferenciación floral lo que sugiere
Puntos necróticos en los frutos y en las que el Si tiene algún efecto sobre las
hojas bajeras que se extienden a las hojas hormonas relacionadas al desarrollo
Tomate superiores y diferenciación de las plantas.
Falla en la polinización
Malformación o ausencia de frutos
Degeneración de estambres, deformación
de los granos de polen
Disminución significativa de la fertilidad
del polen
Malformación o enroscamiento de hojas Los síntomas se presentan en el Miyake y
nuevas desarrolladas (8ª o 9ª hoja) estado de floración (5-6 semanas T a k a h a s h i
Ataque severo de mildeo polvoso después de la siembra). (1983).
Pepino Reducción de la fertilidad del polen
Reducción de parámetros de crecimiento
(número de hojas, longitud de la planta,
peso seco total de la planta)
Malformación de hojas nuevas Los síntomas se presentan en el Miyake y
desarrolladas (7ª y 8ª hoja) estado de floración. Ta k a h a s h i
Soya Enroscamiento de las hojas hacia arriba (1985).
Disminución en el crecimiento
Disminución en la fertilidad del polen
Disminución en el peso seco de la parte aérea Miyake y
Fresa de las plantas y reducción en el rendimiento Ta k a h a s h i
Disminución de la fertilidad del polen (1986).
Disminución de la resistencia de la planta a Ueda et al.
las enfermedades (1961).
Bambú
Disminución en el número de brotes
Pérdida de dureza de las cañas
Reducción significativa del crecimiento Miyake y
Cola de
Ta k a h a s h i
caballo
(1976)
385
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Tabla 14.11. Efecto de los fertilizantes silicatados sobre la producción de los cultivos. Fuente: Snyder et al. (2007).
Grano Biomasa
Silicato de sodio Suelo/sitio: Clay, Rothamsted, UK.
0 Control Cebada 2.02 1.13 -
0 N 3.03 2.32 -
448 N+Si 5.04 4.32 66-86
0 N, P 6.32 5.04 -
448 N, P+Si 6.52 5.04 3-0
0 N, K, Na, Mg 3.82 3.70 -
448 N, K, Na, Mg+Si 5.22 4.49 37-21
0 N, P, K, Na, Mg 6.42 5.08 -
N, P, K, Na,
448 7.31 5.76 14-13
Mg+Si
386
N. W. Osorio
387
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Paja de arroz
Suelo/sitio: Mollisol (Dark chesnut), Rusia
(cenizas)
0 Estiercol Arroz 3.98 - -
310 Estiercol+Si 4.28 - 7
Paja de arroz
Suelo/sitio: Franco arenoso, Sri Lanka
(cenizas)
0 - Arroz 3.9 - -
1000 +Si 4.6 - 18
0 K 4.3 - -
1000 K+Si 5.0 - 16
0 N, P, K, Mg 8.1 - -
4700 N, P, K, Mg+Si 14.7 - 81
0 - 2.34 4.96
4700 +Si 2.48 4.86 6
0 Mg 2.04 4.58
4700 Mg+Si 3.14 6.02 54-31
Azucar Biomasa
388
N. W. Osorio
Escorias de horno
Suelo/sitio: Oxisol humico ferruginoso aluminico, Is. Mauricio
eléctrico
Caña de
0 N, P, K 27.4 266.7 -
azucar
0 N, P, K, Cal 26.7 256.8 -
6177 N, P, K+Si 33.8 313.7 23-22
Escorias-silicato de
Suelo/sitio: Histosol, Florida
calcio
Caña de
0 - 18.1 150 -
azucar
6700 +Si 23.8 194 31-29
Nota: la respuesta a la aplicación del fertilizante silicatado se muestra en negrilla.
389
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
1xAl CaCO3 18 59 68 77
CaSiO3 24 65 77 84
Combinado 18 65 71 82
2xAl CaCO3 16 62 77 85
CaSiO3 28 75 82 91
Combinado 32 74 77 85
390
N. W. Osorio
25
Añublo de la hoja (%) Control (0 kg/ha)
20 800 kg Si/ha
15
10
Cultivar
180
160
Añublo de la panícula (%)
140
120 Control (0 kg/ha)
100
800 kg Si/ha
80
60
40
20
0
Cultivar
Figura 14.18. Efecto de la adición de CaSiO3 a una tasa equivalente a 800 kg de SiO2/ha sobre el
añublo14.18.
Figura de laEfecto
hoja de(arriba) y el
la adición de añublo
CaSiO3 aenunalatasa
panícula (abajo)
equivalente a 800en
kg 12 cultivares
de SiO2
/ha sobrecreciendo bajo
el añublo de la
hoja (arriba) y de
condiciones el añublo
campoenenlaBrasil.
panículaFuente:
(abajo)Prabhu
en 12 cultivares creciendo bajo condiciones de campo en Brasil.
et al. (2001).
Fuente: Prabhu et al. (2001).
Figura 14.19. Efecto de la adición de wollastonita, aplicada a una dosis de 4.0 g kg-1 de suelo (c/ silicato) y un
control no fertilizado (s/ silicato) sobre la severidad del añublo de la hoja y el crecimiento de 2 variedades de
arroz de inundación (METICA-1 e IR-50). La inoculación se hizo con la cepa ID-14 de Pyricularia grisea en
Brasil. Fuente: Prabhu et al. (2001).
391
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Tabla 14.14. Decoloración del grano y peso del grano de arroz en relación la fertilización con silicio a partir de
wollastonita en arroz de secano en Brasil. Fuente: Prabhu et al. (2001).
Decoloración Peso del grano (g)
Aplicación de Si
del grano Granos llenos y Incremento el peso del
(kg SiO2/ha Granos llenos
(escala CIAT) vacios grano (%)
0 6.2 a 90 c 78 c -
200 5.1 b 107 b 94 b 201
400 4.9 b 112 ab 97 ab 242
600 4.7 b 115 abd 103 ab 320
800 4.6 b 123 a 109 a 405
Por otro lado, Correa-Victoria et al. (2001) realizaron un experimento en el cual apli-
caron 3 dosis de Si (1, 2 y 3 t/ha) como silicato de calcio de escorias y control no-fertili-
zado con Si a un Inceptisol ácido (pH 4.7) cultivado con 2 variedades de arroz de secano
en un Piedemonte de los Llanos Orientales de Colombia en el año 1992 (Tabla 14.15).
Estos autores midieron el efecto sobre el rendimiento del año 1992 y el efecto residual de
tal aplicación para el año 1993. Igualmente, midieron el efecto adicional de aplicar en el
segundo año (1993) la adición de 1 t Si/ha. Los resultados muestran que la aplicación de
Si incremento el rendimiento del arroz en ambas variedades. Además, las aplicaciones re-
siduales de Si fueron muy efectivas para incrementar el rendimiento de ambos cultivares.
Tabla 14.15. Efecto del Si sobre el rendimiento de dos variedades de arroz de secano en Colombia y los efectos
residuales de tal aplicación. Fuente: Correa-Victoria et al. (2001).
Rendimiento (t/ha)
Si application (t/ha)→ 0 1 2 3
Oryzica 1
1992 2.1a 3.2ab 3.6b 3.7b
1993: residual de 1993 2.7a (4.8)* 3.6b (6.8) 3.7b (7.3) 3.8b (7.5)
1993: residual 1992 + 1 t de Si/ha 4.0b (6.1) 4.1b (7.3) 3.9b (7.5) 4.2b (7.9)
Oryzica Llanos 5
1992 4.1a 4.5a 5.1a 5.0a
1993: residual de 1993 2.3a (6.4) 2.2a (6.7) 4.6b (9.7) 4.6 (9.6)b
1993: residual 1992 + 1 t de Si/ha 4.7b (8.9) 4.7b (9.2) 4.7b (9.8) 4.6b (9.6)
*En paréntesis la suma del rendimiento acumulado de 1992 y 1993, según el tratamiento.
De igual forma Correa-Victoria et al. (2001) encontraron que con las aplicaciones de
Si se redujo la incidencia de la enfermedad del añublo de la hoja y del cuello en la varie-
dad Oryzica 1 tanto en el efecto inmediato observado en el año 1992 y del efecto residual
de 1993 (Tabla 14.16). El efecto fue mayor en la medida que la dosis fue mayor.
Tabla 14.16. Efecto del Si sobre el desarrollo del añublo del arroz de secano variedad Oryzica 1 en Colombia y
los efectos residuales de tal aplicación. Fuente: Correa-Victoria et al. (2001).
Si application (t/ha)→ 0 1 2 3
Añublo de la hoja (%)
1992 55a 21b 16b 17b
1993: residual de 1993 42a 27b 20 bcd 17cd
1993: residual 1992 + 1 t de Si/ha 25bc 20bcd 20bcd 17cd
Añublo del cuello (%)
1992 25 a 71 a 57 a 63a
1993: residual de 1993 60 a 41 bc 33 cd 25 de
1993: residual 1992 + 1 t de Si/ha 47 b 35 cd 25 de 17 e
392
N. W. Osorio
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400
N. W. Osorio
401
Índice
A
Abono verde 97, 169, 202, 203, 204
Absorción de nutrientes 17, 27, 30, 36, 37, 39, 84, 145
Acidez, Causas de la, 143, 144
acidez intercambiable 146, 147, 149
Acidez, Naturaleza de la, 139, 140
Acidithiobacillus thiooxidans 94
Ácido avénico 323
ácido bórico 22, 311, 328, 329, 332, 334
Ácido muginéico 323
Acido silícico 21, 356, 363, 367, 377, 378
Actinomicetos 22, 84, 88, 89, 91, 95
Agentes quelatantes 83, 93, 94, 99, 315, 320, 321, 322, 325, 326
Algas 84, 88, 89, 90, 91, 230, 352, 354, 356, 357
Alofana 62, 65, 69, 106, 210, 216, 225, 226, 237, 243
Aluminio 21, 53, 125, 145, 162, 173, 174, 180, 207, 218, 247, 265, 280, 281, 293, 295,
296, 297, 351, 352, 359, 365, 367, 368, 390
Aluminio en la solución del suelo 143, 144, 146, 151, 152
Aluminio, origen del, 142
Aluminio, plantas tolerantes, 141, 152, 162
Aluminio, saturación, 160
Aluminosilicatos 53, 55, 57, 58, 65, 70, 71, 142, 171, 217, 349, 351, 352, 359
AMF 98, 99, 100, 103, 104, 106, 107, 108, 232, 237, 239, 240, 241
Amonificación 188
Amonio, volatilización 190
Anabaena 90
Análisis foliar 17, 39, 40, 251
Análisis químico del suelo 117, 166, 274, 285
Anatomía de la raíz 17, 27
Antiporte 35, 36
Apoplasto 28, 29, 30, 31, 36, 333, 381
Aspergillus 88, 104, 189
Azolla 90, 96, 97, 186
Azospirillum 86, 87, 96, 110
Azotobacter 86, 87, 95, 96, 97, 108, 186, 339
Azufre, Ciclo biogeoquímico 298
Azufre, Fertilización 295, 308
403
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
B
Bacillus 86, 93, 94, 97, 104, 105, 108, 191, 264, 305, 317
Bacterias 21, 22, 49, 73, 76, 83, 84, 86, 87, 88, 89, 90, 91, 92, 93, 94, 95, 96, 97, 104,
109, 171, 177, 178, 179, 180, 183, 184, 185, 186, 187, 189, 191, 200, 202, 204,
212, 213, 268, 295, 297, 300, 303, 305, 307, 316, 317, 323, 339
Bacterias organotróficas 86
Balance de bases 139, 249
Biósolidos 203
Bórax 131, 334
Boro 252, 312, 328, 346, 347
Boro, Fertilización 334, 335
Bosch, Carl 192
Bray I 130, 222
Bray II 122, 123, 129, 130, 134, 190, 222, 223, 224, 225, 229, 230, 231, 232
C
Cal agrícola 163
Calcio, Ciclo biogeoquímico 271
Calcio en la planta 267
Calcio intercambiable 275
Calcio, Síntomas visuales de deficiencia 267
cal dolomita 131, 155, 158, 278, 288, 291, 292
Cal hidratada 154, 278
Calibración 40, 117, 122, 123, 125, 127, 128, 222, 247, 265, 281, 293, 326, 332, 369
cal viva 154, 155, 278
Canales de solutos 31, 32
Caolinita 26, 50, 53, 55, 64, 65, 66, 67, 68, 71, 72, 144, 152, 225, 237, 243, 274, 306,
359, 360, 362
Carga eléctrica variable y permanente 68
Cellulomonas 86
Cianobacterias 22, 84, 88, 89, 90, 95, 185, 230
Cinéticas de transporte 37
Cloritas 63, 71
Cloruro 22, 130, 165, 262, 302, 311, 342
Cloruro, Funciones del, 342
Cobalto 21
Cobre 306, 312, 325, 346
404
N. W. Osorio
D
Dependencia micorrizal 88
Desilicación 71, 349, 362
Desnitrificación 179, 183, 191, 317
Desulfobacter 297
Desulfomonas 297
Desulfovibrio 297, 317
Determinación analítica 123, 124, 338, 344
Diagnóstico de la acidez del suelo 139, 147
Difusión 24, 25, 26, 28, 35, 36, 88, 99, 104, 255, 324, 327, 331, 333, 336, 374, 375, 377
Disponibilidad de Mo en el suelo 336, 337, 338, 339, 340
Disponibilidad de nutrientes 11, 15, 16, 52, 83, 84, 85, 86, 92, 108, 117, 126, 149, 201,
212
DTPA 320, 321, 322, 325
E
Ectomicorriza 30
Ecuación de Nernst 33
EDDHA 94, 320, 321
EDTA 24, 94, 123, 168, 222, 278, 292, 316, 320, 321, 322, 325, 327, 328
EDTA-Fe 316, 321
Efecto sinergístico de PSM y AMF 237
Efecto Steejnberg 39
Elementos benéficos 17, 21
Encalamiento 64, 69, 105, 149, 154, 155, 156, 157, 158, 167, 168, 194, 262, 267, 275,
277, 291, 292, 339
Encalamiento basado en Al intercambiable 162, 164
Encalamiento basado en la saturación de Al 164
Enlaces cis-diol 20, 313, 329, 331, 333
Época de muestreo 40, 121
Esmectitas 61, 63, 362
Estomas, apertura y cierre 250, 342
Estrengita 221, 314
Estructura y porosidad del suelo 49
F
Ferrimolibdato 336
405
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Ferrobacillus 86
Fertilización fosfórica 104, 141, 207, 218, 225, 226, 230, 237, 327
fertilización nitrogenada 177, 195, 196, 202, 205, 339
Fertilizantes amoniacales 145, 190, 191, 192, 193
Fertilizantes fosfóricos 21, 104, 108, 207, 210, 213, 226, 227, 230, 319, 384
Fertilizantes nítricos 182, 192, 193
Fijación de N2 por descargas eléctricas 177
Fitolito 379
Fitosideroforos 36, 322
Fitotoxicidad por aluminio 146
Flor de azufre 306
Flujo masal 24, 26, 27, 36, 44, 331, 333, 336, 374
Formas aprovechables de los nutrientes 17, 22
Fosfatasas 20, 76, 83, 212, 214, 228, 313
Fosfato, Solubilización microbial de 105, 107, 235, 240
Fósforo, Adsorción de 135, 169, 216, 219, 226, 364, 389, 390
Fósforo, Ciclo biogeoquimico 210
Fósforo, Disponibilidad 104, 125, 140, 141, 147, 149, 157, 167, 189, 207, 218, 221, 222,
225, 226, 228, 229, 231, 363, 364
Fósforo, Extracción en el laboratorio 208, 222
Fósforo, Fijación 104, 106, 207, 215, 216, 218, 219, 220, 223, 228, 229, 231, 235, 236,
363, 364, 389, 390
Fósforo, Isotermas de fijación 218, 220
Fósforo orgánico 207
Fósforo, sobrefertilización 230
Fósforo soluble 101, 104, 218, 222, 230, 233, 235, 236, 365, 366
Fósforo, Uso de inóculos microbiales 207, 232
Fotolisis del agua 343
Fox, Robert 12, 218, 241
Frankia 89, 96, 186, 187
Freundlich 243
Funciones del Mo 339
Funciones de los nutrientes 17, 19, 20
G
Gallinaza 126, 169, 172, 188, 198, 200, 226, 228, 255, 263, 272, 278, 288, 328
Geobacter 86, 93, 94, 317
Geosmin 89
Gibsita 50, 62, 65, 66, 67, 68, 69, 72, 106, 144, 152, 216
Gigaspora 88, 108
Glomus 29, 88, 106, 108, 110, 113, 232, 237, 241
Glomus aggregatum 106, 237
406
N. W. Osorio
H
Haloisita 64, 65, 72, 152
Hematita 23, 50, 55, 68, 72, 94, 216, 314
Hidrólisis del Al 143
Hierro 23, 68, 94, 207, 218, 295, 297, 312, 346, 351, 365, 379
Hipomagnesemia 284
Hongos 30, 49, 73, 76, 84, 85, 87, 88, 89, 90, 91, 93, 95, 98, 100, 101, 104, 109, 178, 189,
207, 212, 218, 226, 232, 241, 252, 270, 300, 335, 379, 380
Horizontes 18, 47, 48, 49, 70, 85, 154, 167, 191, 299, 302, 305, 342, 362
Humificación 47, 74, 79, 214
Humus 23, 24, 47, 49, 53, 62, 79, 80, 151, 178, 216, 252, 255, 256, 269, 270, 274, 285,
286, 320, 321, 332
I
Imogolita 50, 53, 62, 65, 66
Incubación con cal 139, 160, 162, 165, 166
Inoculación micorrizal 101, 102, 232, 233, 234
Intercepción radical 24, 26, 27
Interpretación del análisis del suelo 125
Isoterma de adsorción de fosfato 241
K
Km 37, 38, 39
K+ soluble 257
L
Lagmuir 243
Ligando-metal 321, 322
Lignina 20, 29, 74, 75, 77, 78, 88, 93, 94, 187, 313, 329, 333, 379
M
Magnesio 11, 154, 201, 208, 231, 278, 283, 286, 287, 288, 290, 291, 292, 306, 351, 373,
384
Magnesio, Ciclo biogeoquímico 283
Magnesio, Formas en el suelo 285
Magnesio -mineral 285
Magnesio, Oxido 291, 292
Magnesio -soluble 285, 286
407
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
N
Nernst, Ecuación de 33
Nitrato-reductasa 313, 339
Nitrificación 84, 86, 125, 189
Nitrobacter 86, 189
Nitrógeno, Absorción por las plantas 177, 183
Nitrógeno, Ciclo biogeoquímico 179
Nitrógeno, contenido y formas en el suelo 97, 178, 183, 187, 188
408
N. W. Osorio
O
Olsen 123, 137, 168, 222, 246, 325, 328
Óxidos e hidróxidos de Fe y Al 50, 66, 72, 95, 104, 210, 212, 216, 218, 220, 226, 237,
332
P
Pared celular 20, 30, 31, 75, 98, 313, 329, 333, 350, 379, 380
Pelos radicales 28, 29, 30, 96, 99, 100, 101, 226, 322
Penicillium 88, 104, 105, 108, 110, 114, 243
pe+pH 318
PGPR 83, 84, 92, 93
pH del suelo 21, 47, 65, 66, 67, 68, 69, 70, 86, 87, 93, 94, 140, 145, 147, 148, 149, 150,
154, 156, 157, 158, 161, 165, 169, 178, 194, 210, 217, 225, 236, 259, 274, 275,
276, 279, 290, 292, 307, 311, 313, 314, 316, 326, 328, 329, 330, 331, 335, 337,
366, 368
Pirolusita 23, 314, 318
Potasio, Ciclo biogeoquímico del 249, 252
Potasio, Disponibilidad en el suelo 249, 257
Potasio en la planta 249
Potasio, Extracción analítica 249, 251
Potasio, Fertilización 249, 260
Potasio, Fertilizantes 249, 259, 262
Potasio-fijación 60, 63, 253, 257, 259, 260, 274
Potasio, Formas en el suelo 249, 255
Potasio-intercambiable 164, 200
Potasio, Microorganismos solubilizadores de minerales de 264
Potasio, Saturación de 259
Potasio, Síntomas visuales de deficiencia 249, 252, 253
Potasio-soluble 256
Potencial de agua 24, 375
Potencial químico 33, 34
Powellita 336
Preparación de la muestra 122
Proceso de descomposición 53, 75, 87, 125, 180, 213, 296
409
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Proteínas catalíticas 32
Protozoarios 84, 90
Pseudomonas 6, 86, 93, 94, 104, 108, 110, 112, 114, 115, 170, 191, 243, 244, 305, 317
PSM 83, 104, 105, 106, 107, 108, 207, 212, 226, 227, 231, 235, 236, 237, 238, 239, 240,
241
Pulpa de café 200, 201, 206, 228, 230, 263, 278, 279, 328
R
Reacciones de Oxido-reducción 316
Recomendación de enmiendas y fertilizantes 117
Relación C/N, 187, 188
Rhizobium 83, 86, 87, 89, 92, 95, 96, 97, 108, 115, 186, 187, 191, 339
Rizobacterias 83, 84, 92
Rizosfera 23, 27, 83, 84, 90, 91, 92, 93, 94, 95, 97, 100, 104, 105, 106, 108, 153, 186,
187, 227, 237, 243, 276, 313, 317, 324, 343
Rotación de cultivos 177, 201
S
Salitre 192, 193
Selenio 21, 346
Silicio 11, 12, 21, 22, 53, 64, 66, 142, 144, 349, 350, 351, 352, 355, 356, 357, 358, 363,
367, 368, 376, 378, 379, 380, 381, 382, 383, 384, 385, 392, 399
Silicio, absorción 375, 376, 378
Silicio, ciclo biogeoquímico 356
Silicio, efecto en plantas 349, 374
Silicio, enfermedades y plagas 21, 39, 44
Silicio, fertilización 384
Silicio, fertilizantes 350
Silicio, formas en el suelo 349, 360
Simbiosis micorrizal 83, 97, 101
Simplasto 28
Simporte 35, 36, 100
Síntomas visuales de, deficiencia 17, 41, 44, 167, 329
Sobreencalamiento 166, 167, 327, 330, 335
Sodio 21, 193, 231, 328, 334, 335, 340, 341, 350, 351, 370, 372, 377, 379, 384, 386,
387, 388
Solución del suelo 17, 18, 21, 22, 23, 24, 25, 26, 29, 30, 31, 33, 34, 35, 36, 37, 38, 44, 52,
53, 60, 64, 67, 76, 80, 81, 91, 95, 99, 100, 101, 102, 104, 105, 106, 122, 133, 135,
139, 142, 143, 144, 145, 146, 147, 148, 149, 151, 152, 155, 156, 157, 159, 169,
171, 178, 180, 182, 188, 189, 190, 192, 194, 200, 207, 210, 212, 213, 214, 215,
216, 217, 218, 219, 220, 221, 222, 225, 226, 228, 232, 233, 234, 235, 236, 237,
249, 252, 253, 255, 256, 260, 262, 267, 270, 272, 274, 275, 276, 283, 285, 286,
410
N. W. Osorio
290, 295, 296, 297, 300, 301, 302, 306, 312, 313, 314, 318, 319, 321, 322, 323,
325, 329, 331, 332, 336, 337, 340, 342, 345, 354, 356, 357, 358, 359, 360, 361,
362, 363, 364, 365, 366, 369, 371, 375, 376, 389
Steejnberg, Efecto 39
Streptomyces 21, 88, 317
Suelo, Definición 47
Suelos sulfato-ácidos 95, 139, 171, 172, 305
Suficiencia 17, 39, 117, 125, 223, 232, 249, 260, 264, 268, 269, 285, 308, 330, 370
Sulfatasas 299
Sulfato, Disponibilidad en el suelo 295, 302
Sulfato en suelos cultivados 295, 300
Sulfito-oxidasa 339
Sulfuros 72, 86, 94, 95, 144, 171, 295, 296, 297, 305, 306, 366
T
Tetraborato de sodio 334
Textura del suelo 50, 259, 274, 290, 308
Toma de submuestras 118, 120
Transportadores 31, 32, 35, 235, 368, 377
Truog modificado 222, 228, 372
Tubo polínico 20, 313, 329
U
Uniporte 35, 36
V
Vermiculita 26, 50, 53, 58, 59, 60, 61, 62, 63, 69, 71, 72, 253, 259, 285, 359
W
Wulfenita 336
Y
Yeso 72, 167, 168, 169, 226, 267, 269, 272, 274, 276, 277, 278, 279, 280, 295, 296, 297,
306, 307, 340
Z
Zinc 312, 324, 346
411
Manejo de Nutrientes en suelos de Trópico
fue financiado por Mejisulfatos s.a.s.
Se terminó de imprimir en junio de 2014
en los talleres de Editorial L. Vieco S.A.S. Medellín, Colombia.
para mejorar la eficiencia
y protección de sus cultivos
Cra. 41 Nº 46-114 Autopista Sur - Tel: (574) 372 1200 - Itagüí (Antioquia), Colombia
[Link]
Nelson Walter Osorio, Ph.D. Osorio
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Manejo de Nutrientes
Éste libro está orientado a apoyar el desarrollo académico de estudiantes de
en Suelos del Trópico
pregrado y posgrado en el tema del manejo de nutrientes del suelo para las plantas
en ambientes de los trópicos. Así mismo, puede ser usado como un texto de
referencia por aquellos profesionales del sector agropecuario, forestal,
biotecnológico y ambiental que trabajen en la intervención o recuperación de ciclos
biogeoquímicos en el suelo.
Puede ser considerado una aproximación más holística que integra aspectos de la
Como valor adicional, buena parte de la información presentada en este libro son
resultados de investigación que en algunos casos el mismo autor ha generado.
2014