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Manejo de Nutrientes en Suelos Tropicales

El libro 'Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico' de Nelson Walter Osorio está diseñado para apoyar la educación en la nutrición de plantas y el manejo de suelos en ambientes tropicales, siendo útil tanto para estudiantes como para profesionales del sector agropecuario. Integra aspectos de química y microbiología del suelo para optimizar el uso de fertilizantes y enmiendas orgánicas de manera sostenible. Además, incluye resultados de investigaciones del autor y métodos prácticos para el diagnóstico de la fertilidad del suelo.

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Manejo de Nutrientes en Suelos Tropicales

El libro 'Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico' de Nelson Walter Osorio está diseñado para apoyar la educación en la nutrición de plantas y el manejo de suelos en ambientes tropicales, siendo útil tanto para estudiantes como para profesionales del sector agropecuario. Integra aspectos de química y microbiología del suelo para optimizar el uso de fertilizantes y enmiendas orgánicas de manera sostenible. Además, incluye resultados de investigaciones del autor y métodos prácticos para el diagnóstico de la fertilidad del suelo.

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Nelson Walter Osorio, Ph.D.

Osorio
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Manejo de Nutrientes
Éste libro está orientado a apoyar el desarrollo académico de estudiantes de
en Suelos del Trópico
pregrado y posgrado en el tema del manejo de nutrientes del suelo para las plantas
en ambientes de los trópicos. Así mismo, puede ser usado como un texto de
referencia por aquellos profesionales del sector agropecuario, forestal,
biotecnológico y ambiental que trabajen en la intervención o recuperación de ciclos
biogeoquímicos en el suelo.

Puede ser considerado una aproximación más holística que integra aspectos de la

Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico


Química y Microbiología del Suelo para así manejar más eficientemente los
fertilizantes, las enmiendas orgánicas y los inóculos microbiales de una forma
racional y respetuosa con el ambiente.

Como valor adicional, buena parte de la información presentada en este libro son
resultados de investigación que en algunos casos el mismo autor ha generado.

Nelson Walter Osorio, Ph.D.


La impresión de este libro fue financiada por la empresa

2014
MANEJO DE NUTRIENTES
EN SUELOS DEL TRÓPICO
MANEJO DE NUTRIENTES
EN SUELOS DEL TRÓPICO

Nelson Walter Osorio, Ph.D.


Profesor Asociado Biotecnología del Suelo
Facultad de Ciencias
Universidad Nacional de Colombia
Sede Medellín

Medellín
2014
631.4
O76 Osorio, Nelson Walter
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico/ Nelson Walter Osorio. –Medellín:
2014, 416 p. Segunda edición.
ISBN: 978-958-44-9746-8
1. ANÁLISIS DE SUELOS. 2 EDAFOLOGÍA. 3 FERTILIDAD DEL SUELO. 4.
NUTRICIÓN DE LAS PLANTAS. 5. ABONOS Y FERTILIZANTES. 6. RELACIÓN
PLANTA-SUELO. 7 CULTIVOS Y SUELOS. 8. BIOLOGÍA DE SUELOS. 9. PRO-
DUCTIVIDAD DEL SUELO. I. Osorio, Nelson Walter. II. Manejo de Nutrientes en
Suelos del Trópico.
Libro sobre Suelos, Plantas, Ambiente y Biotecnología. Incluye referencias bibliográficas e índice
de temas.

Ficha bibliográfica elaborada en la Biblioteca Central de la Universidad Nacional de Colombia,


Medellín
Palabras claves: Ciencia del Suelo, Cultivos, Nutrición Vegetal, Fertilizantes, Biofertilización,
Abonos Orgánicos.

Copyright © by N. W. Osorio. All rights reserved. Derechos reservados.

La reproducción parcial o total de cualquier parte de este libro debe ser realizada con autorización
del autor. Esta publicación está diseñada para divulgar información académica y conceptos cientí-
ficos en el área cubierta. Es distribuida con el entendimiento que el autor no está automáticamente
involucrado en prestar servicios profesionales, o dar soporte en asuntos legales en relación con el
área. En caso de requerirse apoyo legal u otra asistencia de un experto, los servicios de un profesio-
nal competente deben ser consultados.

Diseño de caratula: N.W. Osorio

Usted puede solicitar una copia impresa o digital de este libro a:


Nelson Walter Osorio
Universidad Nacional de Colombia
Calle 59 A No. 63-20 Of. 14-208
Código postal 050034
Medellín, Colombia
nwosorio@[Link]; nwosorio@[Link]

Impresión y encuadernación:
Editorial L. Vieco S.A.S.
Calle 21 No. 65 -31 Int.101, (57+4) 4489610
[Link]

Nota del autor: en este libro la alusión de cualquier producto comercial tiene estrictamente fines
académicos y no debe ser interpretada como un respaldo comercial ni a demeritar otros productos.
Dedicado a mí esposa Klaudia
y a mis hijas Sara, Sofía y Susana
Contenido

Prólogo. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11
Sobre al autor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 13
Capítulo 1. Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15
Capítulo 2. Nutrición Vegetal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 17
Capítulo 3. Propiedades Físicoquímicas del Suelo. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 47
Capítulo 4. Microorganismos del suelo y su efecto sobre la disponibilidad de nutrientes . . . . . . . 83
Capítulo 5. Diagnóstico químico de la disponibilidad de nutrientes del suelo. . . . . . . . . . . . . . . 117
Capítulo 6. Acidez del Suelo. Origen, diagnóstico y manejo en los suelos del trópico. . . . . . . . 139
Capítulo 7. Nitrógeno. Dinámica y manejo en suelos del trópico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 177
Capítulo 8. Fósforo. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 207
Capítulo 9. Potasio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 249
Capítulo 10. Calcio. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 267
Capítulo 11. Magnesio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 283
Capítulo 12. Azufre . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 295
Capítulo 13. Elementos menores . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 311
Capítulo 14. Silicio, elemento benéfico para las plantas cultivadas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 349
Índice. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 403
Prólogo

Este libro surge por la necesidad sentida de tener un texto guía para apoyar la docencia
en el área de Fertilidad del Suelo en programas de pregrado y posgrado. Los docentes y
estudiantes pueden apoyarse en este material para avanzar progresivamente en los temas
de la nutrición vegetal, los ciclos biogeoquímicos en el suelo, el diagnóstico de la fertili-
dad del suelo y el uso de enmiendas orgánicas, fertilizantes e inoculos microbiales. De la
misma manera, este texto puede constituirse en una referencia para aquellos profesionales
e investigadores encargados del manejo de los suelos que deseen incorporar prácticas más
integrales al manejo del suelo que sean respetuosas del ambiente.
Algo que vale la pena resaltar es que este libro está orientado a explicar y discutir la
dinámica de los nutrientes en el suelo de ambientes tropicales. Esta orientación hacia los
suelos tropicales ha implicado una profunda y cuidadosa revisión de aquellas diferencias,
en términos de mineralogía del suelo, clima, tipos de cultivos y dinámica microbial, entre
los suelos que predominan en el trópico y aquellos que ocurren en la región templada. Lo
anterior ha sido posible al contar con los resultados originales de mi propia investigación,
aquellos que he adelantado con estudiantes de posgrado y pregrado y los innumerables
aprendizajes que obtengo de mis colegas cuyo aporte es gratamente reconocido.
El libro “Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico” incluye algunos apartes que
ilustran el muestreo de suelos, así como también algunos métodos de laboratorio que
pueden ser fácilmente replicados para evaluar, por ejemplo, el rol de alguna propiedad
química en la disponibilidad de algún nutriente. Sin embargo, el lector tiene que estar
consciente que este no es un libro de métodos, estos pueden consultarse en otros textos.
Como investigador he estado interesado en estudiar integralmente el control que ejer-
cen sobre la disponibilidad de nutrientes las interacciones entre la mineralogía del suelo
y los microorganismos de la rizósfera. Particularmente, me llama la atención integrar
holísticamente el uso de enmiendas orgánicas, fertilizantes e inóculos microbiales. Esta
aproximación ha resultado positiva tanto en investigación como en el manejo práctico
de suelos y cultivos. El considerar las interacciones entre componentes químicos y bio-
lógicos del suelo no es casualidad, sino parte de mi filosofía para establecer un manejo
integral del suelo.
Deseo expresar mis agradecimientos a varias personas que me han ayudado en la
revisión y digitación de este texto; inicialmente agradezco a Claudia Álvarez por la re-
visión de textos, la corrección de estilo y críticas sobre varios apartes el documento y
por la intensiva revisión final del documento; la elaboración del último capítulo sobre
Silicio fue elaborado conjuntamente con Claudia. Quiero también expresar mi gratitud a
Judith Martínez por la revisión del capítulo sobre nutrición vegetal; también agradezco
la revisión y sugerencias que hizo Juan David Suarez sobre el capítulo de diagnóstico de
la fertilidad del suelo y los capítulos sobre calcio, magnesio y potasio. Quiero darle mis
agradecimientos a Raúl Zapata, quien con sus revisiones a varios secciones del texto y su

11
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

amistad me ha entusiasmado a finalizar este libro. Deseo agradecer a Alejandro Londoño,


Sandra Jaramillo, Laura Osorno y Álvaro Tamayo, quienes con gran entusiasmo y sen-
tido crítico revisaron varios apartes del documento, particularmente los capítulos sobre
microorganismos del suelo, fósforo, azufre y elementos menores. Igualmente, agradezco
al profesor Orlando Ruiz por la revisión del capítulo 5. Quiero agradecer a Cesar Palacio,
quien me motivo a realizar el capítulo de Silicio y me permitió así profundizar en un tema
de vigente interés. A todos ellos les expreso mi gratitud.
Deseo agradecer la revisión y crítica de versiones preliminares de algunos capítulos
que hicieron los profesores de la Universidad de Hawai´i, Francoise Roberts (Capítulo 4),
Nguyen Van Hue (Capítulo 6) y Russel Yost (Capítulo 7).
No obstante lo anterior, quiero aclarar que el resultado final, incluyendo algunos invo-
luntarios errores que hayan quedado son de mi entera responsabilidad.
Sin lugar a dudas varias personas me han inspirado a realizar este trabajo, en primera
instancia el profesor Mitiku Habte, quien fue mi profesor consejero en la Universidad de
Hawaii; sus altos valores académicos y personales serán siempre un gran ejemplo para
mí. Igualmente los profesores Robert Fox, Nguyen Van Hue, Susan Miyasaka y Russel
Yost de la misma universidad me han dado un gran ejemplo de dedicación.
Deseo agradecer a la empresa MEJISULFATOS quien auspició la impresión de este
libro. Finalmente, quiero agradecer a Laura Osorno quien apoyo con entusiasmo la ges-
tión editorial.
El tiempo que he dedicado a la elaboración de este libro buena parte le correspondía
a mi familia. Por eso muy especialmente agradezco la paciencia y acompañamiento que
me ha brindado mi esposa Klaudia en esta empresa; ella y mis hijas Sara, Sofía y Susana
son la fuente de energía para continuar dedicando mis esfuerzos a la educación e investi-
gación, aspirando con esto a dejar una huella positiva en nuestra sociedad.

Nelson Walter Osorio


Medellín, Colombia
Enero 15 de 2014

12
Sobre al autor

Nelson Walter Osorio recibió su título de Ingeniero Agrónomo (1990) de la Universi-


dad Nacional de Colombia. Los títulos de Master Science ([Link].) y Doctor of Philloso-
phy (Ph.D.) los recibió de la University of Hawai’i (Honolulu, USA) con un área mayor
en Ciencia del Suelo y un área menor en Ecología Microbial. Sus estudios de posgrados
fueron financiados por una beca de COLCIENCIAS y el Banco Internacional de Desa-
rrollo (BID).
Desde 1992 se desempeña como profesor de la Facultad de Ciencias en la Universidad
Nacional de Colombia, Sede Medellín. Allí ofrece cursos básicos y avanzados en Fertili-
dad del Suelo y Biotecnología ambiental del suelo.
Es el director del Grupo de Investigación de Microbiología del Suelo, en el cual ha
dirigido a la fecha 18 tesis de posgrado ([Link]. y Ph.D.) y 25 de trabajos de pregrado.
Tiene más de 80 publicaciones en revistas y libros de carácter nacional e interna-
cional. Igualmente ha sido evaluador de revistas académicas nacionales y extranjeras,
miembro activo de la Sociedad Colombiana de la Ciencia del Suelo, Soil Science Society
of America y American Society of Agronomy. Ha participado en múltiples congresos y
seminarios especializados en el tema del Manejo de los suelos y la nutrición vegetal.

13
Si, es el aliado verde
Capítulo 11
Introducción

El concepto de fertilidad del suelo es un tema que puede ser elusivo. Por un lado, es
importante reconocer que la Fertilidad del Suelo es una de las Ciencias del Suelo recono-
cida internacionalmente. Esta ciencia pretende estudiar la disponibilidad de nutrientes en
el suelo, detectar cual elemento puede ser limitante para un cultivo agrícola en particular
y establecer practicas de manejo del suelo para optimizar la productividad vegetal. Lo
anterior implica la integración de varias ciencias por ejemplo, la mineralogía del suelo,
la química del suelo, la microbiología del suelo, la física del suelo, la fisiología vege-
tal, entre otras. El uso inteligente de las herramientas que estas ciencias ofrecen permite
entender cómo funcionan los ciclos biogeoquímicos de los elementos en el sistema sue-
lo-agua-microorganismo-planta. Al definir si un suelo es fértil o infértil nos encontramos
con una serie compleja de variables químicas, físicas y biológicas que deben ser inter-
pretadas holísticamente, pero que tradicionalmente han sido propuestas separadamente
desde diferentes disciplinas. Para hacer más compleja la situación debemos considerar
que las plantas tienen diferentes requerimientos nutricionales y varían en su capacidad
para adaptarse a condiciones del suelo y del clima. Además, como se trata de obtener
beneficios económicos de la productividad vegetal, las prácticas de manejo del suelo son
observadas bajo la óptica de la relación costo-beneficio.
Desafortunadamente, a través de una visión reduccionista muchos perciben que la
Fertilidad del Suelo sólo consiste en el uso de fertilizantes y enmiendas orgánicas para
mejorar la productividad de un terreno. El peor escenario es que en muchos casos el uso
de estos materiales se realiza sin un criterio técnico. Por ejemplo, en muchos casos no se
considera el uso de los análisis de suelos como una herramienta esencial en la toma de de-
cisiones. Sin duda esta manera de abordar el manejo de suelos es riesgosa tanto ambiental
como económicamente. Por un lado, el uso excesivo y descontrolado de enmiendas y
fertilizantes se establece como una amenaza ya que puede, a largo plazo, deteriorar la
calidad ambiental del suelo, agua y aire.
Considero que tanto los fertilizantes de síntesis o los orgánicos de origen natural son
herramientas valiosas que debemos utilizar para mejorar la productividad vegetal en una
forma en que respetemos el ambiente. Cualquier tipo de estos materiales puede causar
un daño ambiental si no se emplean correctamente. Discrepo de algunas tendencias en la
agricultura que prohíben el uso de fertilizantes inorgánicos, a mi manera de ver es el uso
incorrecto de estos materiales lo que genera riesgo. Al mismo tiempo, considero que los
fertilizantes no son la única ni la primera alternativa a considerar; en el caso de que haya
disponibilidad y viabilidad para usar enmiendas orgánicas esto debe ser juiciosamente
evaluado. En cualquier caso las enmiendas orgánicas se deben usar correctamente, si es-

© N.W. Osorio. 2014. Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico. ISBN 978-958-44-9746-8.

15
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

tas son mal empleadas también hay riesgos de generar deterioro ambiental. No creo que
nos debamos imponer más limitaciones en el manejo de los suelos por encima de aquellas
que nos imponen la pobreza de nutrientes y la extrema acidez de muchos de los suelos
en el trópico.
En principio una juiciosa combinación de enmiendas orgánicas, fertilizantes e inócu-
los microbiales puede ser una elección más acertada. Para hacer eso es necesario conocer
bien el suelo que se pretende manejar. Esto implica integrar más conocimiento a nuestras
decisiones y menos apasionamiento por un tipo particular de agricultura.
Por otro lado, el estudio de la disponibilidad y el manejo de los nutrientes del sue-
lo históricamente se han soportado casi exclusivamente en la química de suelos. Esta
aproximación ha resultado ciertamente valiosa, pero incompleta dada la alta dinámica
de la población microbial del suelo y su impacto sobre la disponibilidad de nutrientes.
El asunto no se limita a usar microorganismos asumiendo que esto per se es bueno y su-
ficiente. La realidad es más compleja ya que es necesario conocer la funcionalidad y los
requerimientos ecológicos de los microorganismos en el suelo, de sus interacciones con
los minerales del suelo, la materia orgánica del suelo y otros organismos; de esta forma se
puede estimar la efectividad de un inóculo microbial sobre el desempeño vegetal.
Concebir el manejo de los nutrientes del suelo de una forma más integrada es cierta-
mente un reto mayor, pero necesario si se quiere mejorar la productividad vegetal y cuidar
la calidad ambiental. El camino a seguir es indudablemente la investigación de estos
puntos con el rigor científico requerido. Es necesario reconocer que las particularidades
de nuestros ambientes tropicales nos obligan a construir aproximaciones propias que sean
suficientemente validadas.
Por lo anterior, el objetivo de este documento es presentar de manera integrada el
funcionamiento del suelo a través de los ciclos biogeoquímicos de los nutrientes, resaltar
la interacción del componente químico y microbiológico del suelo, discutir el diagnós-
tico de la disponibilidad de nutrientes y las practicas de manejo efectivas para mejorar
la nutrición vegetal y la productividad agrícola en un marco respetuoso por el ambiente.
Espero que pueda apoyar el desarrollo académico de estudiantes de pregrado y posgrado
en el tema del manejo de nutrientes para las plantas. Así mismo, puede ser usado como un
texto de referencia por aquellos profesionales del sector agropecuario, forestal, y ambien-
tal que trabajen en la intervención o recuperación de ciclos biogeoquímicos en el suelo.
Como valor adicional, buena parte de la información presentada consiste en resulta-
dos de investigaciones que he generado al trabajar con varios colegas y estudiantes en
el estudio del manejo de la nutrición vegetal en suelos tropicales. Indudablemente cada
nuevo resultado arroja respuestas y nuevas preguntas, que permiten elaborar algunas pro-
puestas novedosas que se ponen a consideración del lector.

16
Capítulo 22
Nutrición Vegetal

• Nutrientes esenciales de las plantas


• Criterios de esencialidad
• Funciones de los nutrientes en las plantas
• Elementos benéficos
• Formas aprovechables de los nutrientes
• Movilidad de los nutrientes en la solución del suelo
• Anatomía de la raíz
• Absorción de nutrientes
• Diagnóstico del estado nutricional de cultivos

RESUMEN
Se pretende en este capítulo discutir sobre los principios de la nutrición vegetal. Se
hará relevancia en los aspectos generales que sirven para el propósito de este texto. La
nutrición vegetal es una área tan grande y compleja que hay libros dedicados a ésta (Mar-
schner, 1997; Glass, 1989) y revistas seriadas (p.e., Journal of Plant Nutrition; Soil Scien-
ce and Plant Nutrition). Los textos clásicos sobre nutrición vegetal escritos por ilustres
científicos como Hoagland (1948) y Epstein (1972) son una mirada clara al desarrollo de
esta área del conocimiento.
Inicialmente se presentan los nutrientes de las plantas, los criterios de esencialidad y
sus formas químicas aprovechables que son tomadas desde la solución del suelo. Es im-
portante discutir el mecanismo de movilidad del nutriente entre la interfase sólida-solu-
ción-raíz, esto podrá definir la manera de diagnosticar su disponibilidad para las plantas.
Una vez el nutriente esta en contacto con la superficie de la raíz puede tomar las rutas
simplástica o apoplástica para posteriormente ser absorbido por las células de la epider-
mis o del cortex. El fenómeno de absorción es discutido en función de la anatomía de la
raíz y en términos termodinámicos para estudiantes más avanzados. Una vez el nutriente
es absorbido se transporta a otros sitios de la planta para ejercer funciones especificas en
la estructura o el metabolismo vegetal.
El estado nutricional de una planta puede ser monitoreado a través del análisis foliar.
Si el contenido de un nutriente en las hojas se compara con rangos adecuados publicados
en la literatura especializada es posible diagnosticar si existe deficiencia, suficiencia o
exceso del mismo. Los síntomas visuales de deficiencia de nutrientes en las plantas son
discutidos.

© N.W. Osorio. 2014. Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico. ISBN 978-958-44-9746-8.

17
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

NUTRIENTES ESENCIALES DE LAS PLANTAS


Es aceptado por la comunidad científica que las plantas requieren 17 elementos para
crecer y desarrollar satisfactoriamente su ciclo de vida (Tabla 2.1). Aunque el suelo es
el reservorio natural de todos estos elementos, las plantas pueden crecer en soluciones
hidropónicas que contengan los nutrientes esenciales. Más aún, las plantas pueden crecer
en medios aeropónicos en los cuales las raíces están suspendidas en el aire donde reciben
periódicamente una aspersión con una solución nutritiva. Estas formas de aportar nutrien-
tes a las plantas han sido ampliamente usadas en investigación y en menor intensidad en
la producción de hortalizas y cultivos ornamentales. Sin embargo, el suelo seguirá siendo
la opción natural a través de la cual produciremos nuestros alimentos y otros materiales
requeridos (fibras, aceites, medicinas, etc.). Las plantas toman todos sus nutrientes del
suelo, excepto C. Este es tomado por las hojas a través de sus estomas en forma de CO2,
que si bien está en el aire, es previamente producido por la descomposición microbiana
de la materia orgánica del suelo. Las raíces toman el H y O del agua retenida en los mi-
croporos del suelo. Los otros elementos son tomados del suelo en formas químicas muy
específicas para que puedan ser aprovechados en el metabolismo vegetal.
En buena parte lo que se pretende con el manejo del suelo es diagnosticar si el suelo
es capaz de suplir los nutrientes en las cantidades y proporciones requeridas por las plan-
tas. Si esto no es así, se requiere aplicar fertilizantes, enmiendas orgánicas y/o inóculos
microbiales que aumenten la concentración del nutriente(s) limitante en la solución del
suelo, o que ayude a las raíces en el proceso de captación del mismo. Sin embargo, es
necesario que las propiedades físicas del suelo favorezcan el crecimiento de las raíces;
en caso contrario, es necesario mejorarlas antes de considerar el uso de insumos. Muchos
proyectos agropecuarios y forestales fracasan porque el suelo no tiene una adecuada es-
tructura o porque existen horizontes cementados que limitan el crecimiento radical.
Tabla 2.1. Lista de los nutrientes esenciales para el crecimiento y desarrollo vegetal, autor(es) y año en que se
determinó su esencialidad para las plantas. Fuente: Glass (1989), Salisbury y Ross (1994).

Forma química Rango de concentración Autor y año del descubrimiento


Elemento
aprovechable en el tejido vegetal de esencialidad
C CO2 450 g kg-1 De Saussure, 1804
H H2O 60 g kg-1 De Saussure, 1804
O O2, H2O 450 g kg-1 De Saussure, 1804
N NO3-, NH4+ 20-60 g kg-1 De Saussure, 1804
P H2PO4-, HPO42- 1-4 g kg-1 Ville, 1860
K K+ 20-50 g kg-1 Lucanus, 1865
Ca Ca2+ 5-15 g kg-1 Von Sachs, Knop, 1860
Mg Mg2+ 1-4 g kg-1 Von Sachs, Knop, 1860
S SO42- 1-4 g kg-1 Von Sachs, Knop, 1860
Fe Fe2+ 50-500 mg kg-1 Von Sachs, Knop, 1860
Mn Mn2+ 50-300 mg kg-1 McHargue, 1922
Cu Cu2+ 20-50 mg kg-1 Sommer et al., 1931
Zn Zn2+ 10-50 mg kg-1 Sommer y Lipman, 1926
B H3BO3 20-100 mg kg-1 Sommer y Lipman, 1926
Cl Cl- 100 mg kg-1 Broyer et al., 1954
Mo MoO42- 0.1 mg kg-1 Arnon y Stout, 1939
Ni Ni2+ ~0.1 mg kg-1 De Brown et al., 1987

18
N. W. Osorio

Por otro lado, el crecimiento vegetal y, por ende, la productividad agrícola dependen
de la disponibilidad de agua en el suelo. El agua se requiere como fuente directa de los
nutrientes H y O, y también como portador de otros nutrientes que lleva disueltos. Desa-
fortunadamente, la baja disponibilidad de agua es un serio limitante en la agricultura de
muchas regiones del mundo, particularmente en las regiones áridas y semiáridas. Más
aún, se han reportado que en países de trópico húmedo la disponibilidad de agua ha
disminuido como resultado de la deforestación indiscriminada, la erosión de los suelos
y la contaminación de fuentes de agua, y en algunas épocas del año hay además escasez.
Es una prioridad global proteger los recursos hídricos tan vitales para la agricultura y la
supervivencia de todas las formas de vida.
La disponibilidad de CO2 no ha sido tan estudiada como la de otros nutrientes, en
general, consideramos que hay suficiente en la atmósfera. De hecho el incremento de la
concentración de CO2 en la atmósfera en las últimas décadas genera preocupación por el
calentamiento global del planeta y los efectos ambientales que esto puede acarrear. Una
alternativa viable es incrementar el “secuestro del C” a través del establecimiento de más
vegetación forestal y aumentar el contenido y permanencia de la materia orgánica del sue-
lo. No obstante, se ha reportado que en la zona templada, particularmente en invierno, es
necesario inyectar CO2 en la atmósfera de los invernaderos. La baja temperatura del suelo
impide que haya una adecuada descomposición de la materia orgánica y, en consecuencia,
la disponibilidad de CO2 decrece.
La disponibilidad de los nutrientes diferentes a C, H y O se considera que es más
controlada por factores del suelo (pH, CIC, materia orgánica, etc.) y por tanto es el tema
central de la fertilidad del suelo y, por supuesto, de este libro.

CRITERIOS DE ESENCIALIDAD
Existen dos criterios fundamentales para considerar a un elemento esencial:
• Las plantas requieren del elemento para completar satisfactoriamente su ciclo de vida, es
decir, desde el estado de semilla hasta la producción de semillas viables para germinar.
• El elemento es esencial si hace parte de la estructura de cualquier constituyente de la
planta o si realiza una función dentro del metabolismo vegetal.
Estos criterios son válidos y suficientes para demostrar si un elemento es esencial.
Aunque los anteriores criterios son aceptados por los expertos en nutrición vegetal, algu-
nos autores han sugerido otros criterios, por ejemplo, que el elemento cumpla una función
directa sobre la planta, que sea irremplazable. Sin embargo, estos otros criterios no son
tan útiles para definir la esencialidad en todos los casos.

FUNCIONES DE LOS NUTRIENTES EN LAS PLANTAS


Los 17 elementos enumerados anteriormente cumplen diversas funciones estructura-
les y metabólicas en las plantas que son resumidas en la Tabla 2.2. Para una ampliación
de estas funciones el lector es remitido a los textos de Marschner (1997), Glass (1989),
Salisbury y Ross (1994).

19
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

En la Tabla 2.2 se han organizado los elementos esenciales de acuerdo a la principal


función que cumplen en las plantas. Algunos elementos han sido más estudiados que
otros, y por eso se conocen más sus funciones, pero aún no se tiene una clara certeza sobre
las funciones de otros elementos como por ejemplo el B.
Tabla 2.2. Principales funciones de los nutrientes. Fuente: Glass (1989)
Nutriente Función(es) principal(es)

Componentes de compuestos orgánicos


Hace parte de la estructura de carbohidratos, proteínas, lípidos, ácidos nucleicos, ATP, NADP,
C
clorofila, reguladores de crecimiento (p.e., IAA)
H Hace parte de la estructura de carbohidratos, proteínas, lípidos, ácidos nucleicos
O Hace parte de la estructura de carbohidratos, proteínas, lípidos, ácidos nucleicos, aceptor de electrones
N Aminoácidos, proteínas, enzimas, coenzimas, ácidos nucléicos, clorofila
Sulfo-aminoácidos (cisteina y metionina), responsable de la conformación estructural y estabilidad
S
de proteínas, coenzima A, vitaminas, responsable de aromas y sabores
P ATP, NADP, lípidos de las membranas celulares, ácidos nucleicos, fosfo-azucares

Activadores de enzimas
Activador de ~60 enzimas. Esencial en síntesis de proteínas, responsable de la turgencia y apertura
K
de estomas
Activador de enzimas. Esencial para la permeabilidad de la membrana. Asociado con las pectinas
Ca
de la pared celular
Mg Activador de enzimas y ATP, componente de la clorofila
Mn Activador de enzimas, esencial en la fotólisis del agua
Zn Cofactor de varias enzimas (dehidrogenasas, aldolasa, fosfatasas, DNA y RNA polimerasa)
Ni Parte fundamental de la enzima ureasa

Agentes Redox
Fe Componente de citocromos, peroxidasa y ferredoxina, en los cuales es responsable de reacciones redox
Componente de la citocromo oxidasa (respiración) y plastocianina (fotosíntesis), superoxido
Cu
dismutasa (radicales O2-), fenol oxidasa (síntesis de lignina), y responsable de reacciones redox
Componente de la nitrato reductasa (reducción del NO3-) y de la nitrogenasa (reducción de N2 en
Mo
Rhizobios)

Otras funciones
Crecimiento de tubo polínico, estabilidad de la estructura de la pared celular por formación de
B
enlaces cis-diol con compuestos orgánicos.
Cl Osmosis, balance de cargas y fotólisis del agua

La clasificación en la Tabla 2.2 puede ser más útil que aquella que separa estos elemen-
tos en macronutrientes (C, H, O, N, P, K), nutrientes secundarios (Ca, Mg, S) y micronu-
trientes (Fe, Mn, Cu, Zn, B, Cl, Mo, Ni) de acuerdo a la cantidad en que son demandados
por las plantas (Tabla 2.1). Tal clasificación ha sido ampliamente usada, pero puede indu-
cir erróneamente a considerar unos elementos más importantes que otros. Este concepto
deber ser evitado pues las funciones que cumplen todos ellos son tan importantes que el
crecimiento y desarrollo vegetal podría fallar por la deficiencia total o parcial de alguno
de ellos. Muchos proyectos agrícolas han fracasado porque algún elemento (incluyendo
un “micronutriente”) no estaba en el suelo en cantidades suficientes para las plantas. Más
aún, de acuerdo a los requerimientos de las plantas el P debería estar en la categoría de los

20
N. W. Osorio

llamados “secundarios”. Pero debido a que se deben aplicar altas cantidades de fertilizantes
fosfóricos a los suelos cultivados, este se ha considerado como un “macronutriente”.
El Ni2+ es el elemento nutritivo que más recientemente se incluyó en la lista de los
elementos esenciales. Las plantas de soya no fueron capaces de producir semillas viables
en ausencia de Ni2+. Al parecer la función de este elemento nutritivo está relacionada con
la actividad de la enzima ureasa. Las cantidad requerida por las plantas es tan baja que los
investigadores tuvieron que tomar medidas extremas para asegurar que los reactivos usa-
dos en las soluciones nutritivas estuvieran libres de Ni. Así mismo, las plantas tuvieron
que someterse a varios ciclos de crecimiento para disminuir la concentración de Ni2+ que
se mantenía en las semillas. Quizás la lista de elementos nutritivos crecerá en el futuro al
refinarse las técnicas experimentales.

ELEMENTOS BENÉFICOS
Existen otros elementos que si bien no cumplen con los criterios de esencialidad han
sido propuestos como elementos benéficos. La inclusión de ellos en el estudio de la nu-
trición vegetal se debe a que estos pueden estimular el crecimiento vegetal, reemplazar
parcialmente un elemento esencial, evitar la toxicidad de un elemento, influir favorable-
mente sobre la población microbiana del suelo, o de hecho comportarse como un elemen-
to esencial para un grupo de plantas pero no para la generalidad de ellas.
Un caso muy estudiado es el del sodio, presente en la solución del suelo como Na+, el
cual puede ser esencial para regular la turgencia en plantas halófilas y en la captación y
transporte de CO2 para la fotosíntesis de plantas C4.
El silicio, presente en la solución del suelo como ácido silícico (H4SiO4), es absorbido
en grandes cantidades por muchas plantas (10-150 g kg-1), particularmente gramíneas. Al
parecer, la presencia de Si aumenta la resistencia de las plantas al ataque de insectos-pla-
gas y enfermedades, además, mantiene erectas las plantas evitando su caída.
El cobalto es esencial para los animales (vitamina B12) pero no para las plantas, sin
embargo, es esencial para las bacterias fijadoras de N2 presentes en los nódulos de las
leguminosas.
El selenio evita la absorción excesiva de ión fosfato y evita así una potencial toxicidad.
El aluminio ha sido tradicionalmente considerado un elemento tóxico para las plan-
tas, aunque algunas de ellas parecen tolerarlo muy bien; se considera que en pequeñas
cantidades el Al puede favorecer el crecimiento de algunas plantas ya sea por evitar la
excesiva absorción de Ca, Mg y P, o por desfavorecer el crecimiento de microorganismos
fitopatógenos que atacan las raíces. En caso que el Al no estuviera presente en la solución
del suelo debido a un incremento del pH del suelo por encima de 5.5 por la aplicación
de cal, algunos fitopatógenos serían más agresivos, como sucede con Streptomyces sca-
bies causante de la “sarna de la papa”. Al parecer, la hortensia (Hydrangea macrophylla)
intensifica el color de sus flores (azul, rosado) al cambiar el pH. Aquellas variedades de
inflorescencia azul tienen colores más intensos si el suelo tiene un pH bajo (<5.0) y pre-
sencia de Al intercambiable, este color más intenso mejora la oferta de los productores de
esta planta ornamental. Por lo anterior, es común que quienes cultivan tales variedades
apliquen sulfato de aluminio al suelo o a las hojas.

21
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

FORMAS APROVECHABLES DE LOS NUTRIENTES


Es importante considerar que los nutrientes para las plantas son aquellas formas quí-
micas aprovechables y no el elemento como tal. El suelo puede contener altas cantidades
de elementos nutritivos, a pesar de ello, es común encontrar deficiencias de alguno(s) de
ellos en las plantas cultivadas. Desafortunadamente, las formas químicas más abundantes
de los nutrientes en el suelo no coinciden necesariamente con aquellas requeridas por las
plantas; en esos casos el elemento debe ser transformado para ser absorbido por la raíz.
Las formas aprovechables de los nutrientes deben estar en la solución del suelo para que
las raíces los tomen. No es necesario que estas formas químicas estén cargadas positiva o
negativamente, aunque en la mayoría de los casos así lo están. Por ejemplo, es común que
se refieran al cloro como elemento esencial de las plantas, sin embargo, es el cloruro (Cl-)
y no el cloro (Cl2) el requerido por la planta. Esto es importante mantenerlo claro pues se
pueden presentar confusiones al respecto.
El B es aprovechable para la planta en la forma de ácido bórico (H3BO3) y no como
ión borato, tal como erróneamente lo plantean varios autores. La razón química es que
la constante de disociación en equilibrio del H3BO3 es K= 5.83x10-10, esto significa que
la forma química del B predominante a pH < 9.2 es el acido bórico y sólo a pH > 9.2 el
ión borato es predominante. Esto quiere decir, que en la medida que un suelo alcalino
aumente su pH la disponibilidad de éste elemento disminuirá progresivamente; tal como
fue encontrado por Barber (1995) quién observó que al aumentar el pH de una solución
nutritiva disminuyó la absorción de B por plantas de cebada. Así mismo, el silicio, esen-
cial para arroz y caña de azúcar es absorbido como H4SiO4.
Buena parte del nitrógeno del suelo está en los poros en forma de N2. Este no es
aprovechable por las plantas pues estas no tienen las enzimas requeridas para asimilarlo.
Esta actividad enzimática es exclusiva de las bacterias (se incluyen cianobacterias y acti-
nomicetos). Así mismo, parte del N en el suelo está en la materia orgánica (1-5% de ésta)
formando estructuras orgánicas complejas (proteínas, ácidos nucleicos, etc.) que no son
inmediatamente disponibles para las raíces. Los microorganismos del suelo intervienen
para transformar el N-orgánico a formas químicas más simples (NO3- y NH4+) que luego
serán absorbidas por las raíces.
El caso del S es muy parecido al del N, pues su principal reservorio es la materia orgá-
nica del suelo, usualmente en la forma reducida R-SH. La oxidación de estos compuestos
a SO42- es también un proceso microbial.
Una situación similar sucede con el P orgánico, el cual debe ser liberado por acción
enzimática a la solución del suelo como ión fosfato para luego ser tomado por la raíz. En
el caso del P hay dos formas que son aprovechables: H2PO4- y HPO42-, sin embargo, la
forma monovalente es más fácilmente absorbida que la divalente. En este caso, la predo-
minancia de una forma sobre la otra está controlada por el pH de la solución del suelo. A
pH < 7.2 la forma más abundante es H2PO4-, mientras que a pH > 7.2 la forma predomi-
nante es HPO42-, tal como se puede concluir de la constante de equilibrio (K=10-7.2) entre
ambas especies químicas. Sin embargo, el ión H2PO4- puede ser fuertemente adsorbido

22
N. W. Osorio

sobre la superficie de minerales de la fracción arcilla y, en consecuencia, ser removido de


la solución del suelo. Se requieren fenómenos de desorción para que este sea disponible.
El hierro en los suelos (excepto en los saturados de agua) está principalmente en
forma de Fe3+ en minerales insolubles (p.e., hematita -Fe2O3- y goetita –FeOOH-). Así
mismo, el manganeso esta principalmente precipitado como Mn4+ (p.e., pirolusita, MnO2)
y debe ser transformado a Mn2+. La reducción de ambos elementos ocurre en la rizosfera o
en el interior de los agregados, donde los microorganismos llevan a cabo estas reacciones.
En resumen, los elementos nutritivos están en las fases líquida y sólida (mineral, or-
gánica e intercambiable) del suelo. La primera de estas fases está representada por el
agua retenida en los microporos del suelo y por los elementos disueltos en ella, los cuales
se consideran inmediatamente disponibles para ser absorbidos por las raíces. En la fase
sólida, los nutrientes pueden estar retenidos débilmente por las cargas de la superficie de
arcillas y humus y pueden ser intercambiados con aquellos que están en la solución del
suelo y, por ende, se consideran moderadamente disponibles. También están los elemen-
tos nutritivos que hacen parte de la estructura de sales precipitadas (no-cristalinas) que
se pueden disolver fácilmente y también se consideran moderadamente disponibles. La
disolución de los elementos que hacen parte de la estructura de minerales puede tardar
meses o años y se consideran no-disponibles (Figura 2.1). De igual forma, la descompo-
sición de la materia orgánica del suelo (humificada) es lenta y el aporte de los nutrientes
contenidos en ella rebasa el ciclo de vida de muchos cultivos, para efectos prácticos, estos
se pueden considerar como no-disponibles.
FRACCION MINERAL:

Minerales primarios Minerales secundarios Solución del suelo


(elementos no-disponibles) (Arcillas y óxidos de Fe y Al) los nutrientes disueltos son
Elementos en su estructura: no-disponibles Inmediatamente disponibles
Elementos retenidos en su superficie: disponibles

Raíz
Activamente toma
nutrientes disueltos

FRACCION ORGANICA:

Materia orgánica fresca Humus


Los elementos se liberan por Elementos en su estructura: no-disponibles
la actividad microbial Elementos retenidos en su superficie: disponibles
Lentamente-disponibles

ANALOGÍA COMERCIAL:

Propiedad raíz CDT, Bonos, Acciones Cheques , Tarjetas debito Dinero

Figura 2.1. Disponibilidad relativa de elementos nutritivos en diferentes fracciones del suelo. Adaptado de
Brady y Weil (1999).

23
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Una analogía con estos niveles de disponibilidad es lo que sucede con la disponibili-
dad de dinero (liquidez) y las inversiones que puede tener una persona (Figura 2.1). Por
ejemplo, el dinero en el bolsillo es inmediatamente disponible para ser usado. El dinero
que está en la cuenta de ahorros en el banco es disponible una vez se retire de allí, por
lo que podría decirse que es disponible. El dinero invertido en un C.D.T., en una acción
o en un bono podrá ser usado una vez expire el plazo de la inversión, para los efectos de
comparación se puede considerar lentamente disponible. Las inversiones en bienes raíces
(edificios, casas, etc.) se consideran en un plazo corto como no-disponibles, pues su con-
versión a dinero requiere más tiempo.

MOVILIDAD DE NUTRIENTES EN LA SOLUCIÓN DEL SUELO


La fase sólida es el reservorio final de los nutrientes en el suelo, el paso de estos a la
solución del suelo está mediado por la ocurrencia de reacciones de: (i) intercambio iónico
para aquellos nutrientes retenidos electroestáticamente en la superficie de arcillas y hu-
mus (Ca2+, Mg2+, H2PO4- y NO3-), (ii) desorción de nutrientes adsorbidos sobre las arcillas
(H2PO4-), (iii) disolución de sales precipitadas (CaSO4 → Ca2+ + SO42-), (iv) mineraliza-
ción de residuos orgánicos (NH4+), y (v) formación de complejos solubles órgano-metáli-
cos en los que se quelatan nutrientes (EDTA-Cu2+).
Una vez el nutriente pasa a la solución del suelo debe entrar en contacto con la su-
perficie de la raíz. Esto puede suceder mediante tres mecanismos: flujo masal, difusión e
intercepción radical. Estos mecanismos no son excluyentes, pero para un nutriente dado
hay uno más importante.
El flujo masal se da por la corriente que se genera con la pérdida de agua a través de la
transpiración de las hojas. De esta manera, el agua se mueve siguiendo los gradientes del
potencial de agua (ψw), el cual se reduce al pasar de la solución del suelo, a la raíz, tallo,
hojas, estomas y atmósfera (Figura 2.2). El volumen de agua que se desplaza arrastra
consigo la cantidad de nutrientes disueltos (Tabla 2.3) hasta la superficie de la raíz. Este
mecanismo es importante para aquellos nutrientes que tienden a permanecer en la solu-
ción del suelo, por ejemplo, H3BO3 y NO3-. La ocurrencia dominante de estos nutrientes
en la solución del suelo es debida quizá a una baja retención por la fase sólida, como
sucede para el NO3-. Sin embargo, es necesario aclarar que en suelos con carga neta posi-
tiva el NO3- podría ser retenido y, bajo tales circunstancias, el flujo de masas no sería un
mecanismo tan predominante para este elemento. También se ha reportado en Andisoles
una fuerte adsorción de B.
El volumen de agua en el flujo masal es aproximadamente igual al agua de transpira-
ción, de manera que si ésta se mide y se conoce la concentración de los nutrientes en la
solución es posible conocer el aporte hecho por este mecanismo. Para un nutriente dado
el flujo masal (Jm) puede ser calculado al multiplicar el flujo de agua a través del suelo
(q) (llamado flujo de Darcy o de Poiseuilles) por la concentración (C) del nutriente en la
solución que se mueve. Según Barber (1995) q puede tomar valores (por cm2 de superficie
de la raíz y en 1 s de tiempo) entre 0.5 a 2 x10-6 cm3 cm-2 s-1.
Jm= q .C

24
N. W. Osorio

Solución del suelo

Flujo Masal

Ar/Ox

Difusión Intercepción
Baja
Alta
concentración
radical
Intercambiables concentración

Figura 2.2. Mecanismos de movilidad de nutrientes en la solución del suelo (Dibujo original N.W. Osorio).

Tabla 2.3. Rango de concentración de algunos nutrientes en la solución del suelo. Fuente: Barber (1995).

Nutriente Concentración (mM)


NO3- 0.1-50
NH4+ 0.1-2
H2PO4 y HPO4
- 2-
0.001-0.05
K+ 0.1-4
Ca2+ 0.1-5
Mg 2+
0.1-5
SO42- 0.1-10

La difusión en la solución del suelo se presenta porque la raíz absorbe los nutrientes
y la concentración de estos disminuye alrededor de la raíz. La concentración de algunos
nutrientes en la solución del suelo que rodea la raíz tiende a ser cero, esta zona es llamada
“zona de agotamiento”. La raíz es un sumidero de nutrientes en el sistema. Por esta razón
se crea un gradiente de concentración entre la solución del suelo que está cerca de la arci-
lla (fuente de nutrientes) y la solución del suelo cerca de la raíz (sumidero). Este gradiente
ocasiona que el ión se mueva hacia la superficie de la raíz (Figura 2.2).
El flujo por difusión (Jd) del nutriente i desde la solución cerca de la arcilla (a) hasta la
solución del suelo cerca de la raíz (r), se da por la diferencia de concentración dC (entre
Cia y Cir) (mol m-3). La tasa de difusión se puede calcular con base en la primera ley de
Fick, así:
Jdi= DA(Cia-Cir)/dx
Donde,
D= coeficiente de difusión (m2/s).
A= área de difusión
Cia-Cir = gradiente de concentración en la distancia x (que separa a de r) (µmol cm-3)

25
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Sin embargo, la ley de Fick fue desarrollada para un medio uniforme (agua, aire) y el
suelo es bastante variable. La difusión de los nutrientes en el suelo está influenciada por
el volumen de suelo ocupado por agua, la tortuosidad de la ruta de difusión y por el efecto
que ejerce la fase sólida sobre la difusión de un elemento en dicha ruta. Por lo anterior,
es necesario estimar un coeficiente de difusión efectivo (De) que refleja lo que pasa en el
sistema suelo-planta. Nye y Tinker (1982) propusieron calcular De a partir de la siguiente
formula:
De= Dw θ f (dCL/dCs)
Donde,
Dw= coeficiente de difusión en agua
θ= contenido de humedad volumétrica del suelo
f= coeficiente de tortuosidad
dC/dCs= recíproco de la capacidad buffer del nutriente en cuestión (dCL cambio en la
concentración del nutriente i en la solución del suelo asociado con un cambio del nutrien-
te en la fase sólida, dCs).
De acuerdo a Barber (1995), en el suelo el movimiento lineal por difusión de un ión
de K+ y NO3- por día podría ser de 1.3 mm, mientras que un ión de H2PO4- podría moverse
sólo 0.04 mm. Esto explica la diferencia en movilidad relativa de nutrientes en el suelo, y
tendrá un impacto importante en la localización de los diferentes fertilizantes para obte-
ner de ellos una mayor efectividad.
No es sorprendente que la participación de un mecanismo en la movilidad de un nu-
triente cambie entre suelos dada la diversidad de composición mineralógica, cultivos y
condiciones ambientales. Por ejemplo, se ha reportado ampliamente que el K+ es un nu-
triente que se mueve principalmente por difusión (Tabla 2.4). Sin embargo, en suelos alta-
mente meteorizados (Oxisoles y Ultisoles) se ha encontrado que el mecanismo dominante
puede ser el flujo masal. Esto se debe a que en estos suelos predomina la arcilla caolinita,
la cual tiene una baja afinidad por K+ y este tiende a permanecer en la solución del suelo.
Por el contrario, en suelos menos evolucionados (Mollisoles, Vertisoles) existe una alta
afinidad por este nutriente por la arcilla vermiculita que predomina en estos suelos. En
otras palabras, en los suelos poco meteorizados el reservorio de K+ esta en la fase inter-
cambiable (fase sólida), mientras que en los suelos altamente meteorizados el reservorio
principal es la solución del suelo (fase líquida).
La intercepción radical es el otro mecanismo mediante el cual los nutrientes entran en
contacto con la superficie de la raíz. En este caso los nutrientes no se mueven hacia la raíz,
sino que ésta va hacia ellos (Figura 2.2). La proporción en que estos mecanismos partici-
pan en la movilidad de los nutrientes puede variar con la edad del cultivo. Por ejemplo,
Toro (1994) encontró que el mecanismo de difusión de N fue insignificante al inicio del
periodo de crecimiento (primeras 4 semanas) y más importante al final de éste. La con-
tribución de los mecanismos de movilidad de nutrientes en rosa se puede observar en la
Tabla 2.4. El flujo masal del K+ fue más relevante en la mitad del periodo de crecimiento.
La difusión del B (H3BO3) fue importante en las primeras dos semanas de crecimiento y
nula en el resto del tiempo.

26
N. W. Osorio

Tabla 2.4. Suministro relativo de nutrientes a la superficie de la raíz por los diferentes mecanismos.

Nutriente Intercepción radical (%) Flujo masal (%) Difusión (%)

Maíz/Alfisol (Barber, 1995)


N 1 79 20
P 2 5 93
K 2 18 80
Ca 29 71 0
Mg 13 87 0
S 2 98 0

Rosa/Andisol (Toro, 1994)


N 1 60 39
K 20 80 0
Ca 55 45 0
Mg 44 56 0
B 13 79 8

Crisantemo/Andisol (Zapata, 1993)


N 1 1 98
P 2 2 96
K 4 18 78
Ca 24 20 56
Mg 15 21 64
B 1 8 91

ANATOMÍA DE LA RAÍZ
Una vez los nutrientes entran en contacto con la superficie de la raíz pueden ser ab-
sorbidos. La absorción es estrictamente la remoción de un soluto de un medio externo por
una célula. Es necesario aclarar que no toda la raíz es activa en la absorción de nutrientes.
En la punta de la raíz está el meristemo apical (1 mm de longitud) cuya función primor-
dial es la división celular y no la absorción de solutos (Figura 2.3). El meristemo esta
cubierto por un grupo de células llamada cofia o caliptra (cap cells en inglés) que lo prote-
gen. Estas células secretan sustancias mucilaginosas (mucigel) que actúan como lubrican-
te y reducen la fricción que se presenta cuando la punta de la raíz penetra a través de las
partículas del suelo. Eventualmente, las células de la caliptra se desprenden y mueren y
se constituyen, con el mucílago, en una fuente de nutrientes para los microorganismos del
suelo que rodean la raíz (rizosfera). Después del meristemo está la zona de elongación (1-
10 mm de longitud), en la cual las células experimentan un gran crecimiento longitudinal
pero no absorben nutrientes. Posteriormente, se halla la zona de maduración (1 a varios
cm) del tejido donde la diferenciación celular produce capas de células concéntricas lla-
madas epidermis, córtex y estela. En esta zona el tejido sí está habilitado para tomar los
nutrientes del suelo.

27
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Endodermis
Epidermis
Estela
Cortex

Pelo
Zona de radical
maduración

Rizosfera
Zona de (sombreado)
Elongación

Meristemo

Cofia ó
Caliptra

Figura 2.3. Diagrama de la punta de una raíz fina y la distribución longitudinal de las diferentes zonas (Dibujo
original N.W. Osorio).

Pelos radicales
Las células de la epidermis son más activas en la absorción de solutos que las otras
células de la raíz. Algunas células epidermales desarrollan proyecciones filamentosas
(0.1-1 mm de longitud) que reciben el nombre de pelos radicales. Estos pueden ser muy
abundantes en las raíces (hasta 1000 por cm2) y estar presentes en varios cm en la zona
de maduración (Figura 2.3 y 2.4), de esta manera aumentan la superficie absorbente de
la epidermis, lo cual es particularmente importante para aquellos nutrientes de difusión
limitada (p.e., P, Cu, Zn).
Se ha encontrado, por ejemplo, que las raíces con pelos radicales absorben 2-3 veces
más P que las raíces que no los presentan. La longitud y abundancia de los pelos radicales
varía entre especies vegetales y suelos. En suelos infértiles es común que las plantas pro-
duzcan raíces con pelos radicales más largos. Sin embargo, hay plantas que no producen
pelos radicales y, por ende, la captación de nutrientes de baja movilidad depende de la ha-
bilidad de la planta de establecer la asociación micorrizal y de producir ácidos orgánicos
que disuelven los minerales y aumentan la disponibilidad de algunos nutrientes.

Simplasto y Apoplasto
Los nutrientes absorbidos por las células epidermales son transportados a través del
cortex hasta la estela. El movimiento entre dos células adyacentes se hace por medio
de poros (plasmodesmos) que atraviesan las paredes celulares y permiten tener una
continuidad entre los citoplasmas celulares, dicha continuidad ha sido llamada simplasto
(Figura 2.5).

28
N. W. Osorio

Figura 2.4. Izquierda: Pelos radicales abundantes de plántulas (foto tomada por Jorge Sierra). Derecha: micelio
extraradical del hongo micorrizal Glomus fasciculatum en fragmentos (1 cm) de raíces de pasto ryegrass (foto
tomada por N.W. Osorio).

Hifas
extraradicales
Hifas Hifas
intraradicales extraradicales
Hifas
intraradicales
Vía
apoplástica
Vía
apoplástica

Vía
simplástica Vía
Hifa micorrizal
Vía
simplástica Vía
Hifa micorrizal

Epidermis

Epidermis

Pelo
radical Cortex Haces
Endodermis Periciclo
Pelo vasculares
radical Cortex Haces
Endodermis Periciclo
Figura 2.5. Corte transversal de la raíz. Se pueden apreciar las rutasvasculares
simplástica
(comunicación intracelular)
y apoplástica (comunicación extraceluar). En el lado derecho se ilustra la asociación micorrizal, en la cual las
hifas del hongo absorben, translocan y entregan nutrientes en el cortex (Dibujo original N.W. Osorio).

Por otro lado, la solución del suelo puede fluir libremente a través del espacio interce-
lular y los poros interconectados de las paredes celulares. Este espacio continuo es llama-
do apoplasto y los nutrientes pueden moverse a través de él hasta alcanzar la endodermis
(las células más internas del cortex) (Figura 2.5). Las células corticales, entonces, pueden
absorber los nutrientes de la solución del suelo desde el apoplasto. De esta manera, la
superficie absorbente de la raíz es muy grande pues incluiría las células epidermales y
corticales. La endodermis se constituye en una barrera para la ruta apoplástica, pues las
paredes celulares de ésta están rodeadas por suberina y lignina, que forman una banda im-

29
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

permeable a agua y solutos (banda de Caspari). El agua y los solutos disueltos no pueden
pasar del cortex a los haces vasculares de la estela y, por ende, deben entrar al citoplasma
de las células de la endodermis. Aunque las células del cortex absorben nutrientes, se cree
que las células de la epidermis son más activas en ello (particularmente los pelos radica-
les). Cuando la concentración de un nutriente alcanza valores de saturación, éste penetra
en la zona del apoplasto.
La primera capa de células después de la endodermis es el periciclo (Figura 2.5). Es-
tas células mantienen su potencial meristemático y producen raíces laterales que crecen
literalmente a través del cortex y la epidermis. Luego están las células de los tejidos vas-
culares, xilema y floema. Cuando estas células maduran se desarrolla una muerte celular
programada que consiste en el desmantelamiento activo de los componentes celulares. De
esta manera, el xilema se constituyen en la ruta por la cual se conduce agua y nutrientes
hasta el tallo. El floema transporta materiales elaborados desde la parte aérea (hojas)
hacia la raíz.

Micorriza
Las raíces de las plantas han desarrollado una asociación simbiótica con algunos hon-
gos del suelo, la cual recibe el nombre de micorriza (mico=hongo; rriza= raíz) (Figura
2.5). La planta le provee al hongo compuestos carbonáceos que éste es incapaz de obtener
por sí solo. Las hifas intra-radicales del hongo crecen entre (ectomicorriza) y en algunos
casos dentro (endomicorriza) de la células del córtex. Las hifas extra-radicales crecen en
el suelo y se constituyen en extensiones del sistema radical. El hongo capta eficientemen-
te nutrientes de la solución del suelo mucho más allá de la superficie de la raíz y luego
los transporta a través de sus hifas hasta las células corticales, donde los libera. Esta aso-
ciación es particularmente importante para la absorción de nutrientes de baja movilidad
(particularmente H2PO4-). En suelos con baja disponibilidad de éste nutriente algunas es-
pecies vegetales (yuca, café, leucaena, espárrago, entre otras) dependen de la asociación
micorrizal para su nutrición y crecimiento. Esto se discutirá ampliamente en el capítulo 4.

ABSORCIÓN DE NUTRIENTES

Pared celular
Para ser absorbidos por las células los nutrientes tienen que cruzar la pared celular,
ésta tiene un espesor de 1-3 µm. La pared esta compuesta por microfibrillas de celulosa
(9-25%) de 4-8 nm de grosor, hemicelulosa (25-50%), sustancias pécticas (10-35%) y
proteínas (10%). Estas últimas facilitan la elongación celular (extensinas) y participan
en el reconocimiento de moléculas extrañas (lectinas). Esta red de compuestos es muy
porosa y se encuentra inmersa en un medio acuoso. Los poros de la pared celular tienen
un diámetro de 3.5-5.2 nm, por los cuales fluye fácilmente el agua (radio de 0.3 nm), los
nutrientes de las plantas (Ca 0.96 nm; Mg 1.08 nm; K 0.53 nm; NH4 0.56 nm; Na 0.79
nm) y otros compuestos simples (glucosa 1.0 nm). Las proteínas y las sustancias pécticas

30
N. W. Osorio

tienen grupos carboxílicos disociados (R-COO-) que puede retener algunos iones como
Ca2+ que ayuda a mantener la integridad de la pared. También se ha reportado que el Al3+
puede ser retenido en la pared celular y evitar así su paso al citoplasma donde puede acu-
mularse y causar toxicidad. Como se mencionó, la continuidad formada por los poros in-
terconectados de las paredes de las células adyacentes de la epidermis y el córtex forman
el apoplasto y constituyen una ruta para el movimiento de nutrientes hasta la membrana
celular donde serán absorbidos.

Membrana celular
El paso de los nutrientes a través de la membrana es un proceso complejo que requiere
energía. Hay dos aspectos que no permiten que los nutrientes fluyan libremente al interior
de la célula. Primero, la membrana celular es impermeable al paso de solutos desde el ex-
terior (solución del suelo) al interior de la célula (citoplasma). Segundo, la concentración
de nutrientes en el citoplasma es mayor (10-1000 veces) que en la solución del suelo (Ta-
bla 2.5). Por lo anterior, el flujo espontáneo de los nutrientes desde la solución del suelo
hacia el interior de la célula es termodinámicamente imposible. Para que esto ocurra es
necesario invertir energía que permita la absorción de los nutrientes.
Tabla 2.5. Concentración de nutrientes en la solución del suelo y en el tejido radical. Fuente: Barber (1995) y
Glass (1989).

Concentración en la Concentración en la raíz


Nutriente
solución del suelo (mM) (mM)
Alfisol Ultisol Arveja Avena

Ca2+ 1.5 1.65 2 3


Mg2+ 2.5 0.5 3 17
K+ 0.15 0.22 75 66
H2PO4- 0.0016 0.001 21 17
SO42- - 0.27 19 4

Para entender la absorción de los nutrientes es necesario conocer algunos aspectos bá-
sicos de la estructura de la membrana celular (Figura 2.6). Esta tiene un espesor de 7.5-10
nm y está compuesta por proteínas inmersas en una matriz fluida de lípidos. Cada lípido
tiene un extremo formado por un ácido graso de carácter hidrofóbico, mientras que el otro
extremo tiene glicerol que es hidrofílico. Las capas lipídicas están acopladas entre sí por
sus extremos hidrofóbicos, mientras que los extremos hidrofílicos están expuestos a cada
lado de la membrana. Fosfolípidos, glicolípidos y esteroles son los lípidos dominantes de
la membrana celular que permite el flujo de gases (O2, N2, NH3) desde el exterior, pero
impide la entrada o salida de solutos.
Las proteínas de la membrana celular se pueden clasificar en tres tipos: catalíticas,
canales de solutos y transportadores. Este conjunto de proteínas es llamado “proteí-
nas de transporte”. Existen otras proteínas en la membrana celular que se encuentran
unidas a cadenas de polisacáridos y que reciben el nombre de glico-proteínas. Su

31
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

función es el reconocimiento de sustancias extrañas (p.e., una infección patogénica)


N.W. Osorio
o de señales moleculares entre las células de la planta (fitohormonas, reguladores de
crecimiento).
Extensiones de
Glicoproteínas

Bicapa de
Fosfolípidos

Proteína

Figura 2.6. Diagrama de la membrana celular, en la cual una doble capa de fosfolípidos actúa como matriz. Las
proteínas de la membrana están embebidas en la doble capa (Dibujo de N.W. Osorio).

Las proteínas catalíticas bombean H+ desde el citoplasma hasta el exterior de la célula


a expensas del ATP. Estas proteínas actúan como enzimas ATP-asas que catalizan la hi-
drólisis del ATP, la energía liberada se usa para expulsar el protón. Esto crea un gradiente
electroquímico entre -100 a -200 mV a ambos lados de la membrana, la cual se polariza,
el interior es negativo y el exterior positivo. Así mismo, el pH del citoplasma se mantiene
más alto (pH 7.2-7.3) que en el exterior (pH 5.0-5.5). El gradiente electroquímico es la
fuerza motriz que permitirá la posterior realización de un “trabajo bioquímico” (re-sínte-
sis de ATP) o un “trabajo biofísico” (transporte de solutos).
Se ha detectado que una proteína de la membrana puede estar compuesta por tres uni-
dades, la unidad más pequeña atraviesa la bicapa lipídica y al parecer constituye el canal
de protones, una unidad mayor que es responsable de la hidrólisis del ATP y otra unidad
que regula la actividad del complejo proteínico.
Los canales de solutos son proteínas que atraviesan la membrana y con la polari-
zación abren en su estructura interna un canal que permite el paso de un nutriente ha-
cia el citoplasma. Los nutrientes pueden moverse muy rápidamente a través de un canal
de solutos (106-108 iones por segundo) siempre en función del gradiente electroquímico
cuando la membrana está polarizada. Al parecer un canal funciona específicamente para
un tipo particular de nutriente (canal de K+, canal de Ca2+). Sin embargo, algunos autores
reportan que iones con valencia y radio hidratado similar (p.e., K+ y Rb+) podrían usar el
mismo canal.
Los transportadores son proteínas que tienen la habilidad de transportar un nutriente
a través de la membrana. Se acepta que el transportador se une específicamente a un tipo
de nutriente de la solución externa y dicho nutriente es translocado al citoplasma donde
es liberado.

32
N. W. Osorio

Ecuación de Nernst
La fuerza motriz que impulsa a un soluto n (nutriente) a moverse entre dos puntos (1
y 2) de una solución es el gradiente de potencial químico (Δµn), el cual es controlado por
la diferencia en la concentración entre ambos puntos:
Δµn = µn* + RT ln (C1/C2)
Donde,
µ*= potencial químico de n en el estado estándar
R= constante de la ecuación general de los gases (8.31 J K-1 mol-1)
T= temperatura absoluta (K)
Cuando C1 > C2, el soluto i se moverá desde el punto 1 hacia el punto 2.
La concentración de nutrientes en el citoplasma es mucho más alta que la de la solu-
ción del suelo, por lo anterior, los nutrientes no podrían ser absorbidos si sólo se considera
éste aspecto. Sin embargo, como la membrana celular se encuentra polarizada eléctrica-
mente se afecta fuertemente la energía libre de solutos cargados. En consecuencia, es
necesario incluir el potencial eléctrico (ψ) entre ambos lados de la membrana. Bajo tales
condiciones, la energía libre del ión n en solución está en función de sus características
intrínsecas, de su concentración en el medio y de las condiciones eléctricas donde se en-
cuentre. La sumatoria de estos es llamada potencial electroquímico ( µ ) :

Donde,
= potencial electroquímico de n en el estado estándar
z = carga eléctrica del ión (+1 para K+, -1 para Cl-)
F = constante de Faraday (96.5 J mol-1 mV-1)
Ψ = potencial eléctrico, medido en mV
La diferencia de potencial electroquímico entre el exterior (e) y el interior (i) de la
membrana, permite predecir la dirección del movimiento del ión n (nutriente):
(Exterior)
(Interior)
Luego,

Si > , entonces el nutriente entrará al citoplasma. Si < , entonces el nutrien-


te saldrá del citoplasma. Si = ( = 0), entonces no habrá flujo en ninguna dirección
ya que no habrá fuerza que mueva el nutriente:

Al reorganizar lo términos se tiene:

33
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

La diferencia de potencial eléctrico (ψ i - ψ e ) que permite tener el sistema en equili-


brio es conocido como el potencial eléctrico de Nernst (EN), por tanto:

Al hacer la transformación de ln a log10 es necesario incluir el factor de 2.303 en el


numerador:

El valor de EN predice la diferencia de potencial eléctrico (en mV) que compensa


la diferencia de potencial químico a ambos lados de la membrana, de ahí que ì e = ì i
como se estableció inicialmente.
Por ejemplo, si la concentración de K+ en la solución del suelo es 1 mM y en el cito-
plasma es 100 mM, a 25 °C se tiene que:

Esto quiere decir que se tiene un equilibrio entre ambos lados de la membrana, si la
diferencia de potencial eléctrico es de -118 mV; este valor compensaría la diferencia de
concentración de K+ entre la solución del suelo y el citoplasma. Si sólo se considera el
gradiente de potencial químico para el K+, su absorción no sería posible en términos ter-
modinámicos. Sin embargo, esto es contrarrestado con el gradiente eléctrico el cual define
la favorabilidad de la absorción del nutriente.

Fuerza motriz de la absorción


Las células establecen un desequilibrio electroquímico y permiten la entrada de nu-
trientes, este desequilibrio se constituye en la fuerza motriz de los nutrientes a través de
la membrana. La desviación del potencial eléctrico medido (Em) con respecto al potencial
eléctrico EN indica que el sistema está en desequilibrio (ya que la estimación de EN se
hace asumiendo que Äì = 0 ). De ahí que la diferencia entre Em- EN es una medida de
la desviación del equilibrio y puede ser usada para calcular el valor de la fuerza motriz:

Observe que el último término puede ser reemplazado por zFEN, mientras que el tér-
mino ψ i -ψ e constituye la medición de la diferencia del potencial eléctrico ( E m ), en-
tonces la ecuación queda:

34
N. W. Osorio

El término se constituye en el gradiente del potencial electroquímico (mV) para


un nutriente dado y representa la fuerza motriz que permite el movimiento del nutriente.
Si el gradiente del potencial electroquímico es cero (Em = EN), la fuerza motriz es cero, el
sistema está en equilibrio y el nutriente no se mueve. Si Em < EN, entonces el nutriente se
mueve hacia el interior del citoplasma. Si se presenta el caso que Em > EN el nutriente en
cuestión se encuentra acumulado en el citoplasma por encima de su valor de equilibrio;
éste no entraría al citoplasma, por el contrario, la fuerza motriz tendería a llevarlo hacia
afuera de la célula. Para evitar esto la célula de la raíz envía constantemente los nutrientes
hacia la vacuola celular, hacia otras células o simplemente los utiliza en su metabolismo.
Al volver al ejemplo anterior se tiene de nuevo que la concentración de K+ en la
solución del suelo es 1 mM y en el citoplasma es 100 mM, si la diferencia de potencial
eléctrico medida (Em) entre ambos lados de la membrana es de -150 mV (a 25 °C):

Como la diferencia de potencial eléctrico medida Em (-150 mV) es menor que el valor
de EN (-118 mV), entonces el ión K+ fluye al interior del citoplasma.

Mecanismos de absorción
La activa expulsión de H+ que realizan las proteínas ATP-asas a expensas de la
hidrólisis del ATP es llamada transporte primario y permite que la membrana se pola-
rice. Una vez la membrana está polarizada los canales y los transportadores realizan
el paso de los nutrientes (y otros solutos) a través de la membrana (transporte secun-
dario).
El hecho de que el citoplasma sea más negativo favorece ampliamente la entrada de
cationes (Ca2+, Mg2+, K+, etc.) a través de sus respectivos canales o transportadores. Este
mecanismo es llamado uniporte o difusión facilitada (Figura 2.7).
El gradiente de potencial eléctrico no favorecerá la entrada de moléculas neutras
(H3BO3, H4SiO4, azúcares) y repelerá a los aniones (H2PO4-, Cl-, SO42-). La entrada de
estos al citoplasma se da por el gradiente de H+, el cual está 100 veces más concentrado
afuera que adentro del citoplasma. Este gradiente de pH favorecerá la reabsorción de
H+ pasiva a través de un canal o portador. Es importante que dichas proteínas permitan
el paso de H+ sólo si éste va acompañado de un anión y así ayudar a transportarlo al ci-
toplasma (Figura 2.7). Este es un ejemplo de cotransporte o simporte, se considera que
también hay transportadores específicos de aniones. También se han detectado trans-
portadores específicos de azucares y aminoácidos en la membrana celular que actúan
por cotransporte.
Se ha propuesto que una ATP-asa puede tener acoplados ambos transportes (primario
y secundario) acoplados. Esto es, que al expulsar un H+ sea capaz de transportar un catión
(p.e., K+) hacia el citoplasma, lo cual ha sido llamado antiporte (Figura 2.7).

35
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Solución del Suelo


(pH ~5) +++
Membrana Δψ =~ -150 mV

H+ ---
ATP Citoplasma
(pH ~7)
1 ATP-asa
ADP+Pi H+
ATP
ATP-asa 4
ADP+Pi
2 K+
K+

K+ K+ ATP ADP+Pi
3 K+
H+

ATP-asa

5
H+ Aniones
Azucares
Aminoacidos

Figura 2.7. Mecanismos de absorción de nutrientes a través de la membrana celular. (1) Proteína catalítica
(ATP-asa) que expulsa protones al exterior (solución del suelo) a expensas de la hidrólisis de ATP y que actúa
como el transporte primario para inducir el gradiente electroquímico o fuerza motriz de la absorción de nu-
trientes. Absorción de K+ por uniporte a través de un (2) canal de solutos específico para K+ y (3) una proteína
transportadora de K+. (4) Mecanismo de antiporte en la cual la ATP-asa acopla simultáneamente la expulsión
de H+ y la absorción de K+ por la misma proteína. (5) Mecanismos de co-transporte o simporte en el cual el
retorno pasivo de H+ facilita la entrada de aniones y otros solutos no cargados. (Dibujo N.W. Osorio a partir de
Salisbury y Ross, 1994).

En el caso de la absorción de elementos menores cationicos (Fe3+,2+, Mn2+, Cu2+, Zn2+)


hay procesos de quelatación que favorecen la movilidad de estos elementos en la solución
del suelo (flujo masal y difusión). Una vez el complejo quelato-metal alcanza la superficie
de la raíz, este se puede mover a través de apoplasto y luego alcanzar la membrana celu-
lar. El metal se libera y es absorbido por canales de iones o por proteínas transportadoras
que lo llevan hasta el citoplasma. Algunos autores sugieren que el complejo quelato-metal
puede ser transportado a través de la membrana celular, pero esto aún sigue siendo con-
troversial.
En el caso del Fe existen dos mecanismos para solubilizar y absorber Fe desde la so-
lución del suelo. El primero de ellos consiste en reducir Fe3+quelatado en la superficie de
la raíz y luego absorber el Fe2+ liberado, este mecanismo es llevado a cabo por dicotiledó-
neas y monocotiledóneas no-poaceas. El segundo mecanismo consiste en la liberación de
compuestos específicos llamados fitosideroforos que forman quelatos del Fe3+ y permiten
su absorción por las raíces; este mecanismo es llevado a cabo por pastos y muchas otras
gramíneas poaceas (Figura 2.8).

36
N. W. Osorio

Membrana SOLUCIÓN Membrana CITOPLASMA


SOLUCIÓN celular CITOPLASMA
DEL SUELO celular
DEL SUELO
ATP

ATP H+

H+ H+
Fitosideroforos
Quel (QUEL)

Suelo-Fe3+
Quel
Suelo-Fe3+

NADH
Quel-Fe3+
Red
Reductasa Quel-Fe3+ Red

Quel-Fe2+
Quel
Fe3+ Red
Fe2+ Fe2+

Figura 2.8. Mecanismos de absorción de Fe. Izquierda: reducción de Fe3+ quelatado y absorción de Fe2+ encon-
trado en dicotiledóneas. Derecha: liberación de fitosideróforos que complejan Fe3+, favorecen su movilidad en
la solución del suelo y su posterior absorción. Tomado de Kochian (1991).

Cinéticas de transporte
La especificidad en la absorción de nutrientes fue detectada hace mucho tiempo por
los trabajos pioneros que realizó Emanuel Epstein en la Universidad de California en la
década de 1950´s y 1960´s. Epstein utilizó la técnica de la raíces escindidas (cortadas)
las cuales mantienen su capacidad para absorber nutrientes a pesar de ser removidas de
la planta. Al comparar la velocidad de absorción de K+ en función de la concentración
de éste en la solución nutritiva (0-0.5 mM), encontró que la cinética de la absorción era
comparable con la cinética de la actividad enzimática. Más aún, el modelo de Michae-
lis-Menten desarrollado para estudiar actividad enzimática podía explicar la velocidad de
absorción de K+. Esto sugería que quizá existía un transportador proteínico en la mem-
brana que de alguna forma se acoplaba con el ión y le permitía su ingreso al citoplasma.
Así mismo, la selectividad del transportador se podría explicar a través de la existencia
de un sitio activo en el cual se acoplaba el K+ (y otros iones similares Rb+) pero no Na+,
tal como una enzima tiene un sito definido en el cual se acopla con el sustrato específico.
En la medida en que aumenta la concentración del nutriente (C) en la solución la velo-
cidad (v) de absorción incrementa hasta alcanzar un valor máximo (Vmax), a partir de esta
concentración la velocidad se nivela (Figura 2.9). En este modelo se emplea la variable
Km (constante de Michaelis-Menten) que permite calcular la concentración a la cual se
presenta la mitad de la velocidad máxima de absorción. El valor de Km es ampliamente
utilizado pues permite hacer una inferencia de la absorción a una concentración similar a
la que se podría esperar en la solución del suelo, ya que Vmax se obtiene a concentraciones
altas. Así mismo, Km se ha utilizado para indicar la afinidad entre la proteína transportado-
ra y el nutriente en cuestión. Un valor de Km bajo sugiere una alta afinidad por el nutriente

37
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

y quizá una mayor capacidad para absorberlo aún a bajas concentraciones. Por tal razón,
Km es llamada también constante de afinidad.
V C
v = max
Km + C
Inicialmente la investigación de Epstein y colaboradores se concentró en soluciones
diluidas (< 1 mM) similares a las observadas en la solución del suelo. Sin embargo, los
estudios subsecuentes que también inició Epstein se realizaron a concentraciones más
altas (1-50 mM) propias de suelos muy salinos o altamente fertilizados. Se encontró que
a tales concentraciones existe otro comportamiento diferente y que la cinética tiene varias
fases. A bajas concentraciones existe un mecanismo de alta afinidad entre la proteína
transportadora y el nutriente y la absorción es activa. Mientras que, a altas concentracio-
nes el mecanismo de absorción es pasivo y hay una baja afinidad entre el transportador y
el nutriente. Al parecer, el mecanismo de absorción a tan altas concentraciones sucede a
través de canales de iones que permite el paso de éstos hacia el interior de la célula. Estos
canales son específicos para un nutriente y se abren por el gradiente electroquímico que
existe entre ambos lados de la membrana como se explicó anteriormente.
Barber (1995) expresa la velocidad de absorción en términos del influjo neto del nu-
triente, ya que una pequeña porción de lo absorbido puede salir a la solución externa.
Además ha incluido en sus estudios el valor Cmin, el cual representa la concentración del
nutriente a la cual el influjo neto es cero (influjo=eflujo). El valor de Cmin es la concen-
tración de un nutriente en la solución a partir de la cual la raíz lo absorbe efectivamente;
puede considerarse como el límite inferior de detección de las proteínas transportadoras
por un nutriente dado. En este caso se considera el influjo máximo (Imax) equivalente a la
velocidad máxima (Tabla 2.6).

Vmax
10
g -1 hg -1h) )
-1 -1

8
K+ (umol( umol

6
v de absorción 42 K+

4
42
v de absorción

2 Km

0
0 0.1 0.2 0.3 0.4 0.5 0.6
Concentración externa de 42
KCl (mM )
Figura 2.9. Cinética de absorción de 42K+ por raíces de maíz en función de la concentración de KCl en solución.
Fuente: Glass (1989).

38
N. W. Osorio

Tabla 2.6. Valores de las cinéticas de absorción de nutrientes por especies de interés agronómico. Fuente: Barber
(1995).

Imax Km Cmin
Especie vegetal Nutriente (µmol cm-2 s-1) (µmol L-1) (µmol L-1)
Maíz NO3- 10 10 4
H2PO4- 4 3 2
K+ 40 16 1
Soya H2PO4- 0.8 2 0.1
Trigo H2PO4- 1.4 6 -
K+ 7 7 -
Arroz NH4+ 62 3 3

DIAGNÓSTICO DEL ESTADO NUTRICIONAL DE CULTIVOS

Análisis foliar
Es posible diagnosticar el estado nutricional de una planta a través de la concentra-
ción de los diferentes nutrientes en las hojas. Esta herramienta permite hacer monito-
reos no-destructivos de la planta y determinar la concentración de nutrientes en hojas o
porciones de éstas. Las hojas o porciones de hojas que se muestrean normalmente están
ubicadas en el tercio superior de la planta o de una rama productiva. Las hojas deben
ser jóvenes pero completamente desarrolladas, libres de plagas y enfermedades y sin
residuos de pesticidas o fertilizantes foliares. Existe una relación muy estrecha entre la
concentración de nutrientes en el tejido vegetal y el crecimiento o rendimiento de las
plantas cultivadas (Figura 2.10). Se pueden detectar diferentes rangos de concentración:
deficiencia, suficiencia y toxicidad. Dentro del rango de deficiencia se pueden tener dos
situaciones: (i) deficiencia comprobada en la que se manifiestan síntomas visuales y (ii)
deficiencia sin síntomas llamada “hambre escondida”. También hay una región particular
en la parte inicial de la curva llamada “efecto Steejnberg”, cuando hay una deficiencia
extrema de un nutriente, la aplicación de éste nutriente aumenta el crecimiento vegetal
pero paradójicamente la concentración del nutriente en el tejido es menor, esto es debido
a un efecto de dilución (Figura 2.10).
El intervalo de la suficiencia puede ser relativamente amplio para los macronutrientes
(N, P, K, Ca, Mg, S) o muy estrecho para los micronutrientes (Fe, Mn, Cu, Zn, B). Una
vez se alcanza el máximo crecimiento o rendimiento no hay más incremento a pesar del
aumento en la concentración de un nutriente dado. Algunos autores llaman esta situación
“consumo de lujo”. El aumento innecesario de la concentración de nutrientes en las hojas
sin un beneficio en el crecimiento vegetal o sobre el rendimiento del cultivo es oneroso y
reduce la relación costo/beneficio. Por tal razón se ha establecido el concepto del “nivel
crítico”, el cual indica la concentración foliar que permite obtener un rendimiento rela-
tivamente alto (~85-90%). Por debajo de este nivel se tiene el rango de deficiencia y se
requiere aplicar el elemento vía fertilización. Por encima del nivel crítico la cantidad a
aplicar es muy baja o nula, pues la probabilidad de respuesta a la aplicación es muy baja.

39
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

La curva presentada puede ser referida como la de los “crecimientos decrecientes”,


debido a que la adición de una cantidad del nutriente provoca incrementos cada vez más
pequeños. Por lo que alcanzar el máximo rendimiento (100%) se logra con concentra-
ciones altas de los nutrientes para lo cual se requiere aplicar cantidades muy altas de
fertilizantes. Esto hace que la relación entre el costo de dicha aplicación y el beneficio
derivado de ésta sea baja.
Por otro lado, los excesos de nutrientes pueden generar toxicidad o desbalance nu-
tricional (p.e., muy alta disponibilidad de H2PO4- puede inducir deficiencia de Zn2+ en
la planta). En consecuencia, el crecimiento o rendimiento decrece. Síntomas visuales de
toxicidad pueden o no aparecer, esto depende de la concentración del nutriente.
El análisis foliar debe ser calibrado a través de experimentos con curvas de respuesta
como la mencionada (Figura 2.10). La concentración de nutrientes varía entre las hojas.
Algunos elementos tienden a moverse más fácilmente a los sitios de crecimiento (N, P,
K, Mg), otros tienen una movilidad restringida y su transporte a hojas jóvenes es muy
limitado (Ca, Fe, Mn, Cu, Zn). En el caso del S la movilidad es intermedia. El B tiene
movilidad restringida en la mayoría de los casos, pero puede comportarse como de alta
movilidad en el caso de que haya una intensa corriente de transpiración. Por lo anterior es
necesario que en la calibración del análisis foliar se escoja una determinada hoja, la cual
debe estar plenamente identificada (Tabla 2.7).
De la misma forma, la época de muestreo debe ser claramente definida, pues la planta
tiene cambios fenológicos que provocan que los nutrientes se movilicen dentro de la
planta. Por ejemplo, en la floración y particularmente en la formación de frutos o en el
llenado de granos, los nutrientes se translocan desde las hojas viejas hacia estos tejidos en
formación. Normalmente, el muestreo foliar se hace previo a la floración, pero esto debe
ser claramente establecido (Tabla 2.7).

100
90

Hambre
escondida
Rendimiento (%)
Crecimiento o

Efecto
Steejnberg

Nivel crítico

0
Deficiencia Suficiencia Toxicidad

Concentración foliar
Figura
Figura 2.10. 2.10. Concentración
Concentración foliar defoliar de un nutriente
un nutriente y susobre
y su efecto efecto sobre el crecimiento
el crecimiento o rendimiento
o rendimiento vegetal. Fuente:
vegetal.
modificado Fuente:
a partir modificado
de Havlin partir de Havlin et al. (1999).
et al. a(1999).

40
N. W. Osorio

Cuando no se conoce cuál es el nivel crítico o el rango adecuado de un nutriente


para un cultivo particular ha resultado de mucho valor hacer análisis comparativos entre
plantas que exhiben problemas de crecimiento con plantas de buen crecimiento o pro-
ductividad. Este tipo de comparación puede revelar si existe una diferencia notoria entre
el contenido de nutrientes de las plantas sanas y afectadas. De esta manera el interesado
puede tener un elemento de diagnóstico adicional al análisis del suelo y a la historia de
manejo del suelo y el cultivo, lo que le permitirá conocer el origen del problema y tomar
decisiones para manejarlo.

Síntomas visuales de deficiencia


La aparición de síntomas visuales de deficiencia puede ser un indicador del estado
nutricional del cultivo. A través de estos síntomas se puede evaluar la disponibilidad
de un nutriente dado y, por ende, se utiliza para evaluar la fertilidad del suelo. Desafor-
tunadamente, la ausencia del síntoma de deficiencia no quiere decir que la planta esté
bien nutrida, pues como se mencionó en la sección anterior, las plantas pueden sufrir por
“hambre escondida”. Es decir, la planta es deficiente en uno o más nutrientes y no exhibe
síntomas visuales de deficiencia.
Aunque los síntomas de deficiencia son herramientas útiles en el diagnóstico nutricio-
nal de los cultivos, presentan algunas limitaciones: (i) la aparición de los síntomas impli-
ca que el potencial de producción de las plantas ya está comprometido, (ii) la detección
de los síntomas y su interpretación requiere de mucha experiencia y conocimiento del
cultivo en cuestión, (iii) aunque los síntomas para un elemento dado siguen un patrón de
aparición esto puede cambiar entre especies vegetales, (iv) cuando hay varios elementos
deficientes los síntomas pueden ser difíciles de identificar, (v) fácilmente se puede con-
fundir con otros problemas (plagas, enfermedades, presencia de virus, golpe de sol, etc.).
En combinación con otras herramientas de diagnóstico (p.e, análisis del suelo, análisis
foliares, historia de manejo del terreno) los síntomas visuales de deficiencia pueden ayu-
dar a evaluar el estado nutricional del cultivo.

41
Tabla 2.7. Concentración foliar adecuada de nutrientes para diferentes cultivos tropicales. Fuente: 1 Malavolta, (1994); 2Soil & Plant Laboratory, CA, USA; 3Department of
Tropical Plant and Soil Sciences, U. Hawai’i, HI, USA. 4 Laboratorio Dr. Calderón.

Cultivo N P K Ca Mg S B Cu Fe Mn Mo Zn Hoja y época


-1
_______________________ %_____________________ _____________________µg g __________________
Hoja más nueva en la mitad
Arroz1 2.5-3.0 0.25-0.40 2.5-3.5 0.75-1.0 0.5-0.7 0.15-0.2 40-70 10-20 200-300 100-150 - 25-35
del macollamiento
Debajo de mazorca cuando aparecen las
Maíz1 2.8-3.3 0.25-0.35 1.8-2.3 0.25-0.4 0.25-0.4 0.15-0.2 15-20 6-20 50-250 50-150 0.1-0.2 15-50
barbas
Trigo1 3.0-3.3 0.20-0.30 2.3-2.5 0.1-0.14 0.3-0.4 0.2-0.4 20-50 9-18 - 16-28 0.1-0.5 20-40 4ª hoja desde la punta al inicio floración
Eucalipto1 1.4-1.6 0.10-0.12 1.0-1.2 0.8-1.2 0.4-0.5 0.15-0.2 40-50 8-10 150-200 300-600 0.5-1.0 40-60 Hoja recién madura de ramas primarias
Pino1 1.2-1.3 0.14-0.16 1.0-1.1 0.3-0.5 0.15-0.2 0.14-0.16 20-30 5-8 50-100 200-300 0.1-0.3 20-40 Hoja recién madura de ramas primarias
Cacao1 1.9-2.3 0.15-0.18 1.7-3.0 0.9-1.2 0.4-0.7 0.17-0.2 30-40 10-15 150-200 150-200 0.5-1.0 50-70 3ª hoja desde la punta
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Lamina de hojas en la axila de la manzana/


Algodón1 3.5-4.0 0.20-0.25 1.4-1.6 0.3-0.4 0.4-0.5 0.2-0.3 20-30 30-40 60-80 20-40 1.0-2.0 10-15
inicio floración
1
Piña 2.0-2.2 0.21-0.23 2.5-2.7 0.3-0.4 0.4-0.5 0.2-0.3 30-40 9-12 100-200 50-200 - 10-15 Hoja joven recién madura
1ª hoja madura desde la punta de ramas/
Fríjol 3.0-5.0 0.20-0.30 2.0-2.5 0.15-0.2 0.4-0.7 0.5-1.0 30-60 10-20 100-450 30-300 0.5-1.0 20-100
inicio floración

42
1ª hoja madura desde la punta de ramas al
Soya1 4.0-5.0 0.25-0.50 1.7-2.5 0.4-2.0 0.3-1.0 0.25-0.5 21-55 10-30 50-350 20-100 1-5 20-50
inicio floración
Pecíolo de 4ª hoja desde la punta/ 35-45
Papa1 3.0-4.5 0.35-0.50 3.5-5.0 1.0-2.0 0.5-0.75 0.25-0.5 20-50 - 70-150 40-300 0.1-1.5 15-30
días después de emergencia
Caña de Hoja tercio medio a los 4 meses después
1.9-2.2 0.18-0.24 1.1-1.5 0.5-1.0 0.2-0.3 0.2-0.3 15-50 8-10 80-500 50-250 0.1-0.3 25-50
azúcar1 de brotación
0.75- 1ª hoja recién madura a los 3-4 meses de
Yuca1 5.1-5.8 0.30-0.50 1.3-2.0 0.3-0.35 0.26-0.3 30-60 6-10 120-140 50-120 1.0-3.0 30-60
0.85 edad
Palma Foliolos medianos de hoja 17
2.5-30 0.15-0.21 1.0-1.5 0.5-0.7 0.24-0.3 0.2-0.23 25-30 10-35 - 150-200 0.5-1.0 15-20
africana1 Al inicio de la estación seca
6-8 hojas/árbol, alrededor de la copa en
Aguacate 1.6-2.0 0.08-0.25 0.75-2.0 1.0-3.0 0.25-0.8 0.2-0.6 50-100 5-50 50-200 30-200 0.05-1.0 30-150 ramas jóvenes que no estén en producción
(1.5-2 m altura)
3ª hoja desde la punta, lamina central
Banano1 2.7-3.6 0.16-0.27 3.2-5.4 0.6-1.2 0.27-0.6 0.16-0.3 10-25 6-30 80-360 200-1800 1.5-3.0 20-50 cerca de nervadura cuando las primeras
manos son visibles
4ª-5ª hoja debajo de la punta sobre la cual
Clavel2 3.3-4.8 0.2-0.4 2.5-3.5 1.0-2.0 0.22-0.4 - 30-100 4-20 50-150 40-300 1-5 25-75
no hay botón floral visible
Tabla 2.7. Concentración foliar adecuada de nutrientes para diferentes cultivos tropicales (continuación).
Cultivo N P K Ca Mg S B Cu Fe Mn Mo Zn Hoja y época
_______________________ %____________________ _____________________µg g-1__________________
4ª -5ª hoja completamente expandida
Crisantemo2 4.5-5.5 0.3-0.6 4.0-6.5 1.0-2.0 0.3-0.6 0.3-0.7 35-80 8-20 100-500 80-300 200-250 20-80 debajo de la punta / Quinta semana de
crecimiento
Hojas maduras jóvenes completamente
Solidaster2 3.5-4.5 0.3-0.5 4.0-6.0 1.0-2.0 0.25-0.45 - 30-60 10-20 100-200 80-150 - 30-50
extendidas
2 Hojas maduras jóvenes completamente
Gérbera 3.0-4.0 0.2-0.3 2.2-3.2 1.0-1.4 0.17-0.25 - 30-50 3-7 100-250 75-375 - 10-50
extendidas
2
Bouvardia 4.0-5.0 0.35-0.7 2.0-3.0 2.0-2.5 0.4-0.6 - 30-70 10-30 100-200 700-1100 - 30-100 Hojas maduras del tallo vegetativo
Hojas de la mitad del tallo que no
Alstroemeria2 3.8-5.6 0.3-0.7 3.5-5.0 1.0-2.0 0.3-0.6 - 13-75 5-20 100-300 50-90 - 35-85
muestren botones florales
Hojas de la parte superior del tallo-rama
Rosa2 2.8-4.4 0.2-0.3 1.8-2.6 0.8-1.5 0.2-0.35 0.16-0.21 30-60 5-15 75-150 30-250 - 15-50 con botones florales que justo empiecen
a mostrar color
Hojas maduras jóvenes completamente
Statice anual2 3.5-6.0 0.3-0.7 3.5-5.0 0.8-1.5 0.7-0.18 30-80 10-30 100-400 100-500 - 100-200
extendidas

43
Hortensia4 3.0-5.5 0.24-0.7 2.2-5.0 0.6-1.8 0.22-0.5 0.2-0.7 20-50 6-30 50-300 50-300 20-150
4
Callas 2.7-4.0 0.2-0.5 3.5-4.5 0.6-1.8 0.2-0.45 0.2-0.6 20-50 6-24 50-300 50-300 20-100
3 1 3r·4o par de hojas en ramas productivas,
Café 2.5-2.8 0.2-0.4 3.0-3.5 1.0-2.0 0.4-0.12 0.3-0.8 20-50 4-10 25-100 20-150 0.1-0.15 15-40
ramas productivas a media altura
Pasto 0.25- Toda la parte aérea simulando altura de
2.5-3.0 0.2-0.3 2.0-3.0 0.25-0.4 0.2-0.3 10-25 10-25 75-300 50-300 0.1-1.01 25-150
bermuda3 0.4 corte
0.15- Toda la parte aérea simulando altura de
Pasto kikuyo3 2.5-4.0 0.4-0.6 4.0-5.0 0.3-0.5 0.25-0.5 23-50 7-25 50-200 25-150 0.1-1.01 25-150
0.23 corte
0.20-
Pepino3 3.0-4.5 0.25-0.7 3.0-5.0 0.4-0.6 4-12 25-100 5-20 100-200 40-250 - 20-50
0.30
3 0.20-
Repollo 3.5-4.0 0.4-0.6 4.5-7.5 0.3-0.7 0.5-0.1 60-100 5-25 50-200 25-200 - 20-200
0.30
0.20-
Lechuga3 3.5-4.0 0.4-0.6 4.5-7.5 0.3-0.7 0.5-0.1 60-100 5-25 50-200 25-200 0.08-0.141 20-200 Hojas jóvenes completamente maduras
0.25
Macadamia3 1.5-2.5 0.07-0.1 0.5-1.5 0.5-1.0 0.08-0.15 0.15-0.3 40-80 5-10 30-300 30-1000 - 15-50
Papaya3 2.6-4.0 0.2-0.4 3.0-5.0 0.4-0.8 0.25-0.8 0.2-0.8 10-50 6-25 80-200 200-1000 - 2-200
Tomate3 2.6-4.0 0.25-0.5 15-30 0.3-0.8 0.3-0.8 0.16-0.5 10-25 6-20 50-250 35-200 0.3-0.51 35-100
N. W. Osorio
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Como se mencionó anteriormente, los nutrientes tiene una movilidad relativa dentro
de la planta, y esto determinará el sitio en que aparecen los síntomas. Para nutrientes
altamente móviles hacia los sitios de crecimiento (N, P, K, Mg), los síntomas aparecerán
en las hojas más viejas (tercio inferior de la planta). Para los nutrientes de baja movilidad
(Ca, Fe, Mn, Cu, Zn, B) los síntomas aparecerán en las hojas jóvenes, cerca de los sitios
de crecimiento (tercio superior y puntas de ramas). Como la movilidad del S es interme-
dia, los síntomas aparecerán en el tercio medio de la planta. La aparición de los síntomas
sigue un patrón que se repite en muchas plantas, pero es necesario ser cuidadoso con este
aspecto (Tabla 2.8).
Tabla 2.8. Síntomas visuales de deficiencia predominantes.
Parte afectada Síntoma predominante Deficiencia Observaciones
Generalizada Fe Color blanco; pH >6.5, exceso de P
Clorosis
Intervenal Mn, Cu, Zn pH >6.5, exceso de P
Más intenso en sequía, pH >
Hojas 7.5, muerte de meristemos, alta
B
Deformaciones asimétricas ramificación, hojas gruesas, venas
Tercio superior suberizadas (corchosas)
(hojas jóvenes)
Hojas angostas Zn, Mo Mo: pH <5.0
Entrenudos cortos Ca, Cu, Zn
Cu: muerte descendente, plantas
Necrosis Ca, Cu pequeñas
Ca: alta ramificación, frutos rajados
Avanza a hojas jóvenes muy
Tercio medio Clorosis Generalizada S
rápidamente
Plantas pequeñas, desarrollo
Generalizada N
retrasado
Intervenal Mg pH < 5.0, exceso de K
Clorosis
Tercio inferior Rápida necrosis. Mayor
Marginal (punta
(hojas viejas) K susceptibilidad a plagas y
y bordes)
enfermedades y deshidratación
Plantas muy pequeñas, desarrollo
Hojas oscuras/
P muy retrasado; pobre crecimiento
Manchas púrpuras
radical; pH <5.5

Algunas consideraciones especiales pueden ayudar a identificar un síntoma y el por


qué de su presencia. Por ejemplo, debido a la alta participación del flujo masal en la mo-
vilidad del B en la solución del suelo, la aparición de los síntomas puede estar asociada a
una restricción en el flujo masal. En la época de sequía los síntomas se presentan, pero en
época de lluvias los síntomas desaparecen.
Los síntomas visuales de deficiencia en algunas especies vegetales pueden encontrar-
se en internet donde hay una buena colección de fotos ([Link]/~wenonah/min-
def/[Link], [Link]/ppiweb/[Link]). A manera de ejemplo se presentan algunos
síntomas visuales observados en un experimento recientemente elaborados por Sepúlve-
da (2009) en plántulas de roble (Quercus humboldtii) (Figura 2.11).

44
N. W. Osorio

Hoja sana de roble -N: hoja vieja, clorosis -P: hoja vieja, necrosis
generalizada en la punta, hoja
pequeña.

-K: hoja vieja, necrosis -Mg: hoja vieja, foliolo -S: hoja intermedia,
discontinua en punta y mal formado, color malformada,
bordes rojizo generalizado. asimétrica.

-B: hoja joven, reducción -Ca: hoja joven, y


del ancho de la hoja, bordes necrosis continua desde
ondulados, foliolo grueso. la punta y los bordes.
Figura 2.11. Síntomas visuales de deficiencia de algunos nutrientes en hojas de plántulas de roble (Quercus
humboldtii). Fuente: Sepúlveda (2009).

45
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

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In: Silva F (ed.) Fertilidad de Suelos. Diagnóstico y Control. Sociedad Colombiana de
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46
Capítulo 33
Propiedades Físicoquímicas del Suelo

• Definición del suelo


• Composición del suelo (elemental y mineralógica)
• Solución del suelo
• Fracción coloidal
• Arcillas y óxidos
• Carga variable vs permanente
• Materia orgánica del suelo
• Descomposición
• Humificación

RESUMEN
El suelo es un sistema altamente complejo que está compuesto por minerales en dife-
rentes estados de meteorización y materiales orgánicos en diferentes estados de descom-
posición. Con ambos tipos de materiales en el suelo se presenta una síntesis de nuevos
compuestos que dan como resultado la formación de la fracción arcillosa (arcilla y óxi-
dos) y del humus del suelo. Estos materiales tienen propiedades coloidales y presentan
cargas eléctricas en sus superficies, lo cual les permiten retener iones de la solución en
forma intercambiable evitando así su perdida por lixiviación. La carga puede ser constan-
te o variable (dependiente del pH). La combinación de ambas superficies es denominada
la fase intercambiable. En esta fase se encuentra la reserva de nutrientes que son dispo-
nibles para las plantas y los microorganismos del suelo. En buena parte, la fertilidad del
suelo depende de la capacidad de éste de retener iones en esta fase intercambiable. Así
mismo, las superficies de ambos definen parte de la capacidad buffer del pH del suelo.
Otras propiedades físicas del suelo dependen de la forma en que estos coloides se asocian
y forman agregados estables, lo que a su vez promueve una buena distribución de poros,
la retención de agua y la aireación del suelo.

DEFINICIÓN DEL SUELO


El suelo es un medio poroso formado en la superficie terrestre por procesos de intem-
perismo que se derivan de la acción interactiva de fenómenos geológicos, hidrológicos
y biológicos. El suelo difiere de la roca meteorizada por la presencia de estratos aproxi-
madamente horizontales (horizontes) que se producen principalmente por una continua
influencia del agua de percolación y de la acción de los organismos vivos. El conjunto de
horizontes constituye el perfil del suelo (Figura 3.1). Desde el punto de vista químico, el

© N.W. Osorio. 2014. Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico. ISBN 978-958-44-9746-8.

47
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

suelo es un sistema multicompuesto, abierto y biogeoquímico que contiene sólidos, líqui-


dos y gases. El que sea abierto significa que el suelo intercambia materia y energía con el
medio (atmósfera. biosfera e hidrósfera) (G. Sposito). Estos flujos de materia y energía
hacia o desde el suelo son variables en el tiempo y en el espacio, pero son esenciales para
el desarrollo del perfil del suelo, determinan su fertilidad y en buena parte la nutrición
vegetal.
Por su parte, para el Soil Survey Staff el suelo es un cuerpo natural compuesto por
materiales orgánicos y minerales que cubre la mayoría de la superficie terrestre, contiene
materia viva y sostiene la vegetación; este está constituido por horizontes cuya formación
y características son el resultado de la actividad de organismos y factores climáticos so-
bre el material parental (roca, sedimento o depósito orgánico a partir del cual se forma
el suelo). Éste efecto está condicionado por el relieve y el tiempo. Para fines prácticos el
límite inferior del suelo esta definido por la presencia de la roca dura o un límite de 2 m.

Horizonte A

Horizonte B1

Horizonte B2

Horizonte C

Roca

Figura 3.1. Perfil de un suelo y su representación en horizontes. Foto: Raúl Zapata.

Horizontes
El horizonte C está constituido por el material parental que originó el suelo. En algu-
nos casos está compuesto por fragmentos de roca meteorizada envueltos en una matriz
arcillosa o por partículas más finas cuando proviene de sedimentos (aluviales, eólicos).

48
N. W. Osorio

La actividad biológica es muy baja por la baja concentración de O2 y el bajo contenido de


materia orgánica.
El horizonte B es llamado iluvial porque allí se acumulan iones, arcillas y humus
arrastrados por el agua desde horizontes suprayacentes. La actividad biológica es usual-
mente baja a media.
El horizonte A representa la zona del suelo donde se combinan los minerales y la
materia orgánica. Es una zona de alta actividad biológica dada la presencia de raíces y
microorganismos. La materia orgánica se descompone y se forman sustancia húmicas
que se integran a la matriz mineral para formar agregados más estables. La presencia de
materia orgánica le imprime al suelo colores negros a pardo-oscuros.
El horizonte O esta compuesto principalmente por la hojarasca en diferentes estados
de descomposición. Este horizonte está presente en los suelos de los bosques y plantacio-
nes forestales; en los cultivos agrícolas y las pasturas está ausente ya que en la mecaniza-
ción del suelo se incorpora la hojarasca al horizonte A. En la parte superior del horizonte
O se pueden diferenciar las hojas de otros materiales, en la parte media ya se detecta una
transformación y fragmentación de materiales en virtud de la acción de insectos, lom-
brices, hongos y bacterias. En la parte inferior de éste horizonte las partículas están muy
transformadas y no se pueden diferenciar unas de las otras a simple vista.

Estructura y porosidad del suelo


Al tomar una muestra del suelo del horizonte A se puede observar que hay dos fa-
ses, una sólida y una porosa. La fase sólida comprende la fracción mineral y la fracción
orgánica. Las partículas sólidas están constituidas por agregados de diferente tamaño,
comúnmente entre 0.5-3 mm. Estos agregados determinan una propiedad muy importante
llamada estructura del suelo (Figura 3.2). Cada agregado está constituido por partículas
finas (arena, limo, arcilla y materia orgánica). Esta partículas están unidas entre sí por
diferentes mecanismos, dentro de los cuales se destacan la presencia de iones de Ca2+ y
Al3+ que actúan como agentes floculantes entre las partículas de arcillas y materia orgá-
nica humificada (humus). Algunas sustancias excretadas por bacterias (exopolisacáridos)
y hongos (p.e., glomalina) actúan como pegantes entre partículas. Igualmente, se pueden
encontrar hifas de hongos y raíces que unen físicamente las partículas finas entre sí.
El arreglo de las partículas finas del suelo en los agregados determina a su vez la pre-
sencia de espacio poroso. Los poros grandes (>0.08 mm) son llamados macroporos, se
encuentran entre agregados vecinos y permiten la circulación de agua y aire y facilitan el
crecimiento de raíces gruesas y pequeños insectos. Los poros finos (<0.08 mm) son lla-
mados microporos y están dentro de los agregados; estos son responsables de la retención
de agua en el suelo, la cual la ejercen partículas muy finas del suelo (arcillas y humus).
Las raíces finas crecen dentro de los agregados y toman agua y nutrientes en el agua
retenida entre estos microporos. En términos generales se acepta que un suelo en buen
estado de humedad para el crecimiento y actividad de raíces y microorganismos es aquel
que tiene los microporos llenos de agua y los macroporos llenos de aire. De esta manera
la estructura del suelo determina en buena parte la aireación del suelo y la retención de

49
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

humedad. Entre los gases del suelo se destacan el N2, O2 y CO2, entre muchos otros, los
cuales se intercambian fácilmente con aquellos de la atmosfera. Cuando el suelo esta sa-
turado de agua otros gases cobran gran relevancia CH4, H2S, N2O, entre otros.
Raíz fina

Arena

Arcilla

Materia Limo
orgánica
Arena
Agregado Macroporo Materia
(aire, agua) orgánica Arcillas
Limo

Solución
del suelo

Figura 3.2. Las partículas finas del suelo (arena, limo, arcilla, materia orgánica) se unen para formar agregados.
Entre los agregados están los macroporos y dentro de los agregados están los microporos.

Textura del suelo


La textura del suelo está determinada por la proporción de arena, limo y arcilla
en el material fino del suelo (< 2mm). Las partículas del tamaño arena tienen un
tamaño entre 2-0.02 mm, las del tamaño limo están entre 0.02-0.002 mm y las del
tamaño arcilla son <0.002 mm. En las partículas de arena se pueden encontrar mi-
nerales primarios resistentes a la meteorización que se encontraban originalmente
en el material parental del suelo, por ejemplo, cuarzo y feldespatos. En las partí-
culas de limo se tienen minerales en estado más avanzado de meteorización. En
las partículas de arcilla se tienen minerales de re-síntesis en el suelo (minerales
secundarios), es decir que se formaron en el suelo a partir de los productos de la
meteorización de los minerales primarios. En esta fracción se destacan los filosi-
licatos cristalinos (clorita, vermiculita, montmorillonita, caolinita), no-cristalinos
(alófana e imogolita) y los óxidos e hidróxidos de Fe y Al ( goetita, hematita, gibsi-
ta) y algunas sales precipitadas.
Dada la alta superficie especifica de las partículas de arcilla, éstas son más activas
física y químicamente. Estas partículas son responsables de la retención de agua del suelo
y de la capacidad de intercambio catiónico (CIC) y aniónico (CIA) que le permite al suelo
retener iones (nutrientes) en contra del proceso de lixiviación.
De acuerdo a la proporción de arena, limo y arcilla se generan 12 clases texturales
(Figura 3.3). En general, se acepta que la clase textural franca es ideal para el crecimiento
vegetal (Tabla 3.1).

50
N. W. Osorio

Arcillosa

Arcillo
limosa
Arcillo
arenosa Franco Franco arcillo
arcillosa limosa
Franco arcillo arenosa

Franca
Franco Franco
arenosa limosa
Arenosa
Arenosa Franca
Limosa

100 90 80 70 60 50 40 30 20 10 0
Arena (%)
Figura 3.3. Triangulo textural y las clases texturales del suelo. Fuente: adaptado de Brady y Weil (1999).

Tabla 3.1. Propiedades del suelo asociadas a las partículas finas del suelo. Fuente: adaptado de Brady y Weil
(1999).

Propiedad Suelo Arena Limo Arcilla


Retención de agua Baja Media a alta Alta
Aireación Buena Media Pobre
Drenaje Alta Lenta a media Muy lento
Materia orgánica del suelo Baja Media Alta
Descomposición de la materia orgánica Rápida Media Lenta
Compactabilidad Baja Media Alta
Erodabilidad eólica Moderada Alta Baja
Erodabilidad hídrica Baja Alta Baja si hay agregados
Potencial de expansión-contracción Muy bajo Bajo Moderado a muy alto
Sellamiento de estanques Pobre Pobre Alto
Mecanización después de una lluvia Buena Media Pobre
Potencial para lixiviación de contaminantes Alto Medio Bajo
Habilidad para retener nutrientes Pobre Media Alta
Resistencia a cambios en el pH Baja Media Alta

Solución del suelo


Las partículas de arcilla tienen la capacidad de retener agua, entre mayor sea el conte-
nido de estas partículas mayor cantidad de agua se podrá retener. En el agua del suelo se
pueden encontrar iones disueltos (K+, Ca2+, Cl-, H2PO4-), moléculas inorgánicas (H3BO3,

51
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

H4SiO4) y orgánicas (ácidos orgánicos, azúcares, etc.), gases disueltos (CO2, O2) entre
otras. Por lo anterior, es más preciso hablar de solución del suelo. Los iones disueltos
pueden ser absorbidos por las raíces de las plantas o por microorganismos del suelo.
Cuando los nutrientes están en la solución del suelo se consideran bio-disponibles y su
concentración es un índice de disponibilidad para las plantas.

Disponibilidad de nutrientes
La disponibilidad de un nutriente en el suelo está gobernada por las interacciones
de éste con las distintas fases del suelo (sólida, líquida, gaseosa) y con la población mi-
crobiana del mismo. Las plantas toman los nutrientes exclusivamente de la solución del
suelo y para que la raíz absorba los nutrientes éstos deben encontrarse en una forma
química soluble, en la gran mayoría de los casos éstas son formas iónicas (NO3-, NH4+,
H2PO4-, Ca2+, K+, etc.) aunque pueden estar en forma molecular (H3BO3 y H4SiO4). Para
un nutriente dado, existe un equilibrio físico-químico entre la solución del suelo, la fase
de intercambio y la fase sólida precipitada (principalmente compuestos no-cristalinos).
Este equilibrio permite que un nutriente pueda “desplazarse” entre la solución del suelo y
la fase de intercambio, o entre los sólidos precipitados y la solución del suelo (Figura 3.4).

Producto

Planta

Materia orgánica y
Fertilizante Biomasa microbial

Solución
del suelo

Complejo de
Fase sólida
intercambio
-mineral-

Lixiviación
Erosión
Figura 3.4. Diferentes fases del suelo entre los cuales un nutriente puede desplazarse.

Una vez que un ión (nutriente) es absorbido por las raíces de la planta su concentra-
ción en la solución del suelo disminuye, esto promueve que los iones que están retenidos
en la superficie de las arcillas se desplacen a la solución del suelo. Así mismo, esto induce
a que los compuestos precipitados en el suelo se disuelvan para liberar iones a la solución
del suelo.

52
N. W. Osorio

Por otro lado, luego de una aplicación alta de un fertilizante soluble la concentración
de los iones que se aportan aumenta en la solución del suelo hasta alcanzar una concen-
tración de equilibrio en la solución. Es posible que los iones liberados se precipiten con
otros para formar compuestos insolubles o se adsorban sobre la superficie de las arcillas
y/o de los óxidos e hidróxidos. Es necesario aclarar que los compuestos que se precipitan
se consideran no-cristalinos (amorfos), pero con el paso del tiempo pueden cristalizarse
y, consecuentemente, reducir aún más su solubilidad. De la misma manera, la fuerza de
retención de los minerales de la fracción arcilla puede cambiar con el tiempo, pasando de
una retención débil de tipo electrostático a una retención más fuerte de un carácter más
específico que conlleva a la formación de enlaces más estables y, por ende, el paso de
éste ión así adsorbido a la solución del suelo será más difícil. El tipo de compuesto que se
precipita y la intensidad de la adsorción varían entre suelos y depende de factores como
el pH, el tipo y la cantidad de arcilla.
Los nutrientes también pueden estar en la materia orgánica y en la biomasa microbial
del suelo y eventualmente pueden pasar a la solución del suelo a través de un proceso de
descomposición enzimática que realizan los microorganismos. Evaluar la disponibilidad
estas fracciones bioorgánicas implica la realización de determinaciones bioquímicas e
incubaciones que también permiten diagnosticar la fertilidad del suelo.

COMPOSICIÓN DEL SUELO


Los suelos son altamente diversos ya que son el resultado de la interacción de dife-
rentes tipos de rocas, materiales parentales, vegetación y climas. En los suelos se puede
encontrar una matriz sólida y un espacio poroso ocupado por aire (O2, N2, CO2, entre
otros) y agua retenida llamada genéricamente “solución del suelo” ya que contiene iones
disueltos (Figura 3.5). La matriz sólida está constituida por una fracción orgánica y una
fracción mineral cuyas proporciones son altamente variables. En la fracción orgánica se
pueden encontrar materiales frescos (hojarasca, estiércol) o altamente descompuestos y
transformados (humus). Por otro lado, en la fracción mineral se pueden encontrar mine-
rales primarios que hacían parte del material parental que formó el suelo. Estos minerales
pueden ser muy estables en el tiempo y, por ende, perduran a través del proceso de me-
teorización. Si bien los minerales primarios contienen nutrientes (Ca2+, Mg2+, K+, etc.), su
baja solubilidad hace que no estén disponibles. Su estabilidad hace que estén presentes
en forma de partículas relativamente grandes (arena y limo). En contraste, los minerales
inestables que son susceptibles de ser disueltos pueden liberar nutrientes y parte de su
estructura se puede reorganizar para formar minerales secundarios que harán parte de la
fracción arcilla.
Entre los minerales secundarios están las arcillas que son aluminosilicatos cristalinos
o no-cristalinos; los primeros están conformados por láminas de silicatos de silicio y
láminas de octaedros de aluminio unidas entre sí. Ejemplos comunes en los suelos son
clorita, montmorillonita, vermiculita que son comunes en suelos de poca evolución y la
caolinita que abunda en suelos de regiones húmedas (Figura 3.5). Entre los no-cristalinos
están alofána e imogolita, abundantes en suelos volcánicos.

53
Suelo

Fase sólida Fase porosa

Fracción orgánica Fracción mineral Aire del suelo Solución del suelo

Residuos N2, O2, CO2, CH4, NH3,


Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Humus Arena Limo Arcilla H2 O: NH4 + , K+ , Ca2+ , Mg2+ ,


frescos H2S, N2O, etc.
Cu2+ , Al3+ , Fe 2+, Mn2+
Cl-, H2 PO4 -, NO3 -, SO 4 2-,
Lábil (celulosa, Acido H3 BO3 , H4 SiO4 , ácidos

54
proteínas, etc.) húmico Óxidos e Hidróxidos orgánicos, azucares , etc.
Aluminosilicatos
de Fe y Al (cristalinos)
Recalitrante Acido
(liginina, fúlvico Hematita
polifenoles) Cristalinos No-Cristalinos

Humina
Clorita Alofana Goetita

Vermiculita
Imogolita
Gibsita
Montmorillonita

Caolinita

Figura 3.5. Composición general del suelo


N. W. Osorio

Como consecuencia de la disolución de los minerales primarios y secundarios se pue-


den formar óxidos, particularmente de Fe y Al; ejemplos comunes en los suelos son goetita
(FeOOH), hematita (Fe2O3) y gibista (Al(OH)3). Estos óxidos son abundantes en los suelos
del trópico húmedo. Usualmente están combinados con caolinita (Al2Si2O5OH4).
Aunque los suelos tienen la capacidad de retener iones/nutrientes en forma electroes-
tática, muchos se pierden por efecto de la lluvia que infiltra en el perfil y que los arrastra
a la profundidad. Así mismo, los procesos de erosión pueden remover iones/nutrientes en
la superficie.
La diversidad de los materiales de origen, los diferentes procesos de formación del
suelo y las pérdidas de materiales hacen que los suelos contengan diferentes proporciones
de elementos. En la Tabla 3.2 se presenta el contenido de varios elementos en la litosfera
y en algunos suelos contrastantes. Esta información es útil para apreciar la diversa com-
posición de los suelos y sus diferencias con respecto a las rocas.
Los elementos más abundantes en los suelos son O, Si y Al ya que estos hacen parte
de los aluminosilicatos, los minerales más abundantes de la corteza terrestre.
En la Tabla 3.3 se observa que la composición elemental varía en función del grado
de evolución del suelo. Los suelos poco evolucionados (Mollisol y Aridisol) presentan
contenidos elementales similares a los de la corteza terrestre. Los más evolucionados
(Ultisol y Oxisol) difieren de ésta debido a que han sido sometidos más intensamente a los
procesos de formación del suelo. En estos suelos se observa un enriquecimiento relativo
de Al y Fe y una disminución de Si y de otros elementos (Ca, Mg, K, P, etc.).
La composición elemental no indica la bio-disponibilidad de estos elementos para ser
absorbidos por las raíces de las plantas y por los microorganismos. No obstante, es útil
para inferir la intensidad de los procesos de formación del suelo (lixiviación, eluviación,
iluviación, etc.). Por ejemplo, note el enriquecimiento relativo del Fe y Al en los Oxisoles
(Tabla 3.3).

COMPOSICIÓN MINERALÓGICA
Los minerales primarios que hacen parte del material parental del suelo se pueden for-
mar a partir del enfriamiento/solidificación del magma. En el magma se puede encontrar
una mezcla de elementos (Tabla 3.3, corteza terrestre) y al solidificarse, estos se organi-
zan para formar minerales. Como es de esperarse, los minerales que se forman son ricos
en O, Si y Al, y tienen Fe, Ca, Mg, K y Na en menores proporciones. El tipo y forma de
mineral que se produce está determinado por la composición elemental y los enlaces que
unen estos elementos. Estos minerales primarios contienen elementos nutritivos dentro de
su estructura, pero dada su insolubilidad y estabilidad química, estos no están disponibles
para ser utilizados por las plantas.

ALUMINOSILICATOS
Dentro de los minerales del suelo, el Si4+ normalmente forma cuatro enlaces con
oxígenos (SiO4-) y así genera estructuras geométricas en forma de tetraedros (Figura

55
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

3.6). Por su parte, el Al3+ establece seis enlaces con oxígenos formando así estructuras
octaedrales.
Tabla 3.2. Contenido elemental en la litosfera y en los suelos. Fuente: Lindsay (2001).
Contenido en la Contenido en los suelos Promedio en los suelos
Elemento
litosfera (mg kg-1) (mg kg-1) (mg kg-1)
Al 81000 10000 - 300000 71000
B 10 2 - 100 10
C 950 - 20000
Ca 36000 7000 - 500000 13700
Cd 0.2 0.01 – 0.7 0.06
Cl 500 20 - 900 100
Co 40 1 - 40 8
Cr 200 1 - 1000 100
Cu 70 2 - 100 30
F 625 10 - 4000 200
Fe 51000 7000 - 550000 38000
Hg 0.1 0.01 – 0.3 0.03
K 26000 400 - 30000 8300
Li 65 5 - 200 20
Mg 21000 600 - 6000 5000
Mn 900 20 - 3000 600
Mo 2.3 0.2 - 5 2
N - 200 - 4000 1400
Na 28000 750 - 7500 6300
Ni 100 5 - 500 40
O 465000 - 490000
P 1200 200 - 5000 600
Pb 16 2 - 200 10
S 600 30 - 10000 700
Se 0.09 0.1 - 2 0.3
Si 276000 230000 - 350000 320000
Ti 6000 1000 - 10000 4000
Zn 80 10 - 300 50

Tabla 3.3. Composición de la corteza terrestre y del horizonte A de algunos suelos. Fuente: Barber (1995).
Mollisol Aridisol Ultisol Oxisol Corteza terrestre
Elemento
%
Si 33.96 31.53 27.27 9.26 27.62
Fe 2.20 3.71 4.46 10.91 4.77
Al 6.57 7.87 10.96 20.27 8.32
Mn 0.08 0.08 0.05 0.20 0.09
Ca 0.56 1.46 Trazas 0.18 3.64
Mg 0.49 0.92 0.35 0.30 2.08
K 1.86 2.27 1.83 0.12 2.59
Na 1.01 1.28 0.33 0.17 2.75
P 0.05 0.10 0.04 0.14 0.13
S 0.05 0.04 0.03 0.10 0.06
N 0.17 0.03 0.08 - -

56
N. W. Osorio

Los tetraedros de Si y los octaedros de Al se pueden encontrar individualmente, pero


en muchos casos están unidos entre sí (compartiendo oxígenos) en diferentes configura-
ciones y creando así el grupo de los aluminosilicatos, los minerales más abundantes de la
corteza terrestre.
Dependiendo de la estructura que se forme se producen diferentes tipos de alumino-
silicatos (Tabla 3.4). Algunos de estos minerales son muy comunes en los suelos (feldes-
patos, micas), aquellos que se desintegran fácilmente (p.e., olivino) sólo se encuentran
OH evolucionados, mientras que los minerales que son muy resistentes a la
en suelos poco
I
meteorizaciónSi (cuarzo) pueden ser abundantes en suelos muy evolucionados.
I
OH
OH
I
Si
OH I
I OH
Al
I
OH
OH
I
Al
I
OH

Figura 3.6. Arriba: Tetraedros de Si en diferentes representaciones. Abajo: Octaedros de Al.

O
I
Si
I
O
I
Al O
I I
OH Si
I
O Espacio
O I
interlaminar
I Al
Si I
I OH
O
I
Al
Espacio
O interlaminar
I I
OH Si
I
O
Figura 3.7. Estructura
I
laminar de un filosilicato del tipo 1:1. A la izquierda la secuencia vertical de elementos, a
la derecha unaAlrepresentación del frente de la lámina.
I
OH

Un filosilicato está formado por la combinación de dos unidades estructurales. Una es la


lámina de tetraedros de Si4+ y la otra es una lámina de octaedros de Al3+ (Figura 3.6). La
combinación de estas dos láminas determina la formación de un filosilicato tipo 1:1 (una
lámina de tetraedros de Si y una lamina de octaedros de Al) (Figura 3.7). Otros filosili-
catos pueden tener adicionalmente una lámina de octaedro de Al3+ entre dos láminas de
tetraedro de Si y se denominan filosilicatos del tipo 2:1 (Figura 3.8).

57
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Tabla 3.4. Grupos de aluminosilicatos, composición y minerales representativos. Fuente: Brady y Weil (1999).

Grupo Composición Minerales representativos


También llamados
Subgrupo del Olivino
ortosilicatos, están
Forsterita - Mg2SiO4
Nesosilicatos o constituidos por silicatos
Fayalite - Fe2SiO4
Isosilicatos (SiO4)4- aislados y débilmente
Subgrupo del Zircón
conectados solamente por
Zircón - ZrSiO4
cationes entre ellos.
Minerales formados por
Subgrupo de la epidota
Sorosilicatos dobles tetraedros cuya
Epidota - Ca2(Al,Fe)3O(SiO4)(Si2O7)(OH)
composición es (Si2O7)6-

Silicatos que forman anillos,


Turmalina
Ciclosilicatos tienen el grupo (SixO3x)2x- o
(Na,Ca)(Al,Li,Mg)3-(Al,Fe,Mn)6(Si6O18)(BO3)3(OH)4
una proporción Si:Al de 1:3.

Cadena simple (Subgrupo del piroxeno)


Contienen cadenas simples
Augita - (Ca,Na)(Mg,Fe,Al)(Si,Al)2O6
Inosilicatos (SiO3) o dobles (Si4O11) de
Cadena doble (subgrupo de la anfibolita)
silicatos
Hornblenda - (Ca,Na)2-3(Mg,Fe,Al)5Si6(Al,Si)2O22(OH)2
Subgrupo de la Serpentina:
Antigorita - Mg3Si2O5(OH)4
Subgrupo de arcillas
Caolinita - Al2Si2O5(OH)4
Illita - (K,H3O)(Al,Mg,Fe)2(Si,Al)4O10[(OH)2,(H2O)]
Montmorillonita-(Na,Ca)0.33(Al,Mg)2(Si4O10)(OH)2·nH2O
Silicatos que forman laminas
Vermiculita - (MgFe,Al)3(Al,Si)4O10(OH)2·4H2O
Filosilicatos* paralelas de tetraedros de
Talco - Mg3Si4O10(OH)2
Si2O5
Pirofilita - Al2Si4O10(OH)2
Subgrupo de las micas
Biotita - K(Mg,Fe)3(AlSi3O10)(OH)2
Muscovita - KAl2(AlSi3O10)(OH)2
Subgrupo de la clorita
Clorita - (Mg,Fe)3(Si,Al)4O10(OH)2•(Mg,Fe)3(OH)6

Subgrupo del cuarzo:


Cuarzo - SiO2
Tiene una estructura tri-
Cristobalita - SiO2
dimensional de tetraedros
Subgrupo del feldespato:
de silicato SiO2. Este grupo
Microclina - KAlSi3O8
Tectosilicatos representa alrededor del 75%
Ortoclasa - KAlSi3O8
de la corteza terrestre. Con
Albita - NaAlSi3O8
excepción del cuarzo todos
Anortita - CaAl2Si2O8
son aluminosilicatos
Grupo de Zeolitas
Natrolita - Na2Al2Si3O10•2H2O
*Los filosilicatos son conocidos como los minerales arcillosos de los suelos. Ellos son llamados así porque la
fracción arcillosa (<2µm) de los suelos consiste en buena parte de filosilicatos, pero es claro que en esta fracción
además hay pequeñas porciones de otros minerales cristalinos y no-cristalinos.

Al formarse el mineral es posible que haya una alta concentración de Al3+ y en los
tetraedros se presente una sustitución de Si4+ por Al3+. Igualmente, en los octaedros se
presentan substituciones de Al3+ por Mg2+ ó Fe2+. Estas sustituciones son posibles debido
al tamaño relativamente similar que tienen estos iones entre sí. Debido a que la carga
del ión reemplazante es inferior a la del ión reemplazado, estas sustituciones isomórficas

58
N. W. Osorio

crean un desbalance de cargas. En consecuencia, el mineral adquiere una carga negativa


de carácter permanente que es neutralizada por un catión que actúa como contra-ión.

O
I
Si
I
O
I
Al
I
O
I
Si
I
O
Espacio
interlaminar
O
I
Si
I
O
I
Al
I
O
I
Si
I
O

Figura 3.8. Estructura laminar de un filosilicato del tipo 2:1. A la izquierda la secuencia vertical de elementos, a
la derecha una representación del frente de la lámina.

Micas y Vermiculita
Las micas son filosilicatos del tipo 2:1, comunes en la fracciones arena y limo de mu-
chos suelos. La mica-fina meteorizada y la vermiculita se encuentran en la fracción arcilla
del suelo. La estructura idealizada de una mica sin substitución isomórfica se representa
así: Si4Al2O10(OH)2. El Si4 representa los tetraedros, mientras que el Al2 representa los
octaedros. La carga neta de este mineral es cero ya que existe un número igual de cargas
positivas y de cargas negativas:
4(4+) + 2(3+) + 10(-2) + 2(-1) = 22-22 = 0
Para la muscovita la formula es K[(AlSi3)Al2O10(OH)2], en este caso hay una substitu-
ción isomórfica de un Si4+ por un Al3+ en los tetraedros. Esto crea una carga neta negativa
(-) que es balanceada por un catión de K+ ubicado en el espacio interlaminar:
1(3+) + 3(4+) + 2(3+) + 10(-2) + 2(-1) = 21-22 = -1
Estas sustituciones isomórficas crean una distorsión en la estructura de la muscovita.
Cada sustitución genera un sitio de retención de K+ en el espacio interlaminar del mineral.
El K+ allí retenido no esta disponible para las raíces de las plantas.
En el caso de la biotita la formula es K[(AlSi3)(Mg,Fe)3O10(OH)2]. En este mineral se
ha presentado sustitución parcial de Si4+ por Al3+ en los tetraedros. Los octaedros tienen
Mg2+ y Fe2+ en lugar de Al3+ en una disposición tri-octaedral. Nótese que en los octaedros
hay tres moles de los cationes (Mg, Fe) en vez de las dos de Al3+. La biotita tiene un ex-
ceso de carga negativa que es balanceada por K+.

59
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Durante la meteorización los óxidos de Fe en la lámina del octaedro provocan inesta-


bilidad en la estructura por lo que la biotita se meteoriza más rápido que la muscovita y
libera los óxidos de Fe que le imprimen coloración roja al material transformado. La mus-
covita es común encontrarla en suelos donde el proceso de meteorización ha avanzado.
Durante el proceso de meteorización de las micas en el suelo, el K+ interlaminar se
pierde a lo largo de los bordes de la partícula y pasa a la solución del suelo. La pérdida
de K+ resulta a su vez en la disminución de la carga positiva del contra-ión y así se crean
sitios con carga negativa insatisfecha en la superficie del mineral donde dicha carga atrae
otros cationes de la solución del suelo. Tales cationes se pueden intercambiar con otros
por lo que reciban el nombre de cationes de intercambio. El conjunto de los sitios de in-
tercambio determina la fase intercambiable y la cantidad de cargas es llamada capacidad
de intercambio catiónico (CIC).
Los cationes de intercambio Ca2+ y Mg2+ hidratados se retienen hacia la superficie
externa del mineral y no en los sitios del espacio interlaminar, su tamaño es relativamente
muy grande y no encajan allí.
Eventualmente, el K+ del espacio interlaminar puede ser reemplazado por H+ que
abundan en los suelos ácidos (Figura 3.9). Cuando hay un reemplazo completo del K+
interlaminar la CIC alcanza un máximo valor. La pérdida completa de K+ hace que se se-
paren las láminas adyacentes y se expanda el espacio interlaminar (Figura 3.10). De esta
manera la mica se convierte en vermiculita, su espacio interlaminar de 1.0-1.5 nm permite
la entrada y salida de otros cationes (Ca2+ y Mg2+) en este espacio. Con las superficies in-
ternas del espacio interlaminar incluidas, la superficie específica es muy alta (700-800 m2
g-1); la CIC de la superficie externa y la interna (interlaminar) está alrededor de 100-200
cmolc kg-1, la carga en su mayoría es independiente del pH (carga constante) (Tabla 3.5).
Estas características le imprimen un alto potencial productivo a los suelos donde estos
minerales abundan (Tabla 3.6).
El proceso de pérdida de K+ puede ser revertido en el laboratorio ya que la vermicu-
lita y las micas meteorizadas pueden ser convertidas de nuevo en micas a través de un
tratamiento con una solución rica en K+. Esto causa el reemplazamiento en el espacio
interlaminar de iones (p.e., Mg2+) por K+. De esta manera se reduce la CIC y el espacio
interlaminar colapsa. En algunos suelos ricos en vermiculita esto podría suceder cuando
se aplican altas cantidades de K+ y éste podría ser atrapado en el espacio interlaminar y
así disminuir su disponibilidad para las raíces. Este fenómeno es llamado fijación de K+.

- - - - - - - - - - - - - - - -

- - - - - - - - - - - - - - - -
K+ K+ K+ K+ K+ K+ K+ H+ K+ H+ H+ H+ H+ H+ H+ H+
- - - - - - - - - - - - - - - -
- - - - - - - - - - - - - - - -
Mica Mica meteorizada Vermiculita
Figura 3.9. Pérdida de K de la mica y su conversión hacia vermiculita
+

60
Mica Mica meteorizada Vermiculita

N. W. Osorio

Moléculas de agua
Moléculas de agua, cationes hidratados
Mg2+ y otros iones

K+

Mica (2:1) Vermiculita (2:1) Montmorillonita (2:1)


(no expandible) ( expandible) (altamente expandible)

Lámina de
hidróxido
(Al, Mg)

Clorita ([Link]) Caolinita (1:1) Óxidos de Fe y Al (Gibsita)


(no expandible) (no expandible) (no expandible)

Lámina de tetraedros Lámina de octaedros

Figura 3.10. Minerales arcillosos comunes en la fracción arcilla del suelo.

Esmectitas
Las esmectitas son minerales arcillosos del tipo 2:1 que predomina en suelos poco
evolucionados de regiones secas-áridas (Tabla 3.6). Estas persisten en estos suelos debido
a que son estables en suelos ligeramente ácidos, neutros y alcalinos. En contraste, en los
suelos ácidos de las regiones lluviosas el ambiente ácido ocasiona que las esmectitas sean
inestables y desaparezcan con la meteorización.
Las esmectitas son los minerales arcillosos dominantes en los Vertisoles y son res-
ponsables de la actividad de expansión y contracción detectada en estos suelos. Estas
pueden formarse por la meteorización de basaltos en ambientes relativamente secos con
una marcada distinción de períodos secos y húmedos. También se pueden formar a partir
de depósitos marinos o loess, así como también a partir de la meteorización de micas y
vermiculita y posterior recristalización en suelos de pH neutro a alcalino. Para la presen-
cia y conservación de la esmectita también se requiere un ambiente con limitado drenaje
y rico en Si y Mg, como el que se puede encontrar en las partes bajas de las laderas.
La mayoría de la esmectita en los suelos es llamada montmorillonita. Esta presenta
una substitución isomorfa de Mg2+ por Al3+ en los octaedros, lo cual genera una alta carga
negativa con una CIC de 80-120 cmolc kg-1, la cual es en su mayoría independiente del pH
(carga constante). La formula idealizada de la montmorillonita es
[(Si4)(Al1.5Mg 0.5 )O10(OH)2]Ca0.25.

61
Tabla 3.5. Principales propiedades de los minerales arcillosos y el humus del suelo. Fuente: Brady y Weil (2002).

Área superficial (m2 g-1) Espacio Carga neta


Coloide Tipo Tamaño (µm) Forma
Externa Interna interlaminar (nm) (cmolc kg-1)
Esmectita 2:1 silicato 0.01 – 1.0 Hojas 80 – 150 550 – 650 1.0 – 2.0 - 80 a – 150
Vermiculita 2:1 silicato 0.1 – 0.5 Placas. Hojas. 70 – 120 600 – 700 1.0 – 1.5 - 100 a – 200
Mica fina 2:1 silicato 0.2 – 2.0 Hojas 70 – 175 - 1.0 - 10 a - 40
Clorita 2:1 silicato 0.1 – 2.0 Variable 70 – 100 - 1.41 - 10 a - 40
Caolinita 1:1 silicato 0.1 – 5.0 Cristales hexagonales 5 – 30 - 0.72 - 1 a – 15*
Gibsita Oxido-Al < 0.1 Cristales hexagonales 80 – 200 - 0.48 10 a - 5
Goetita Oxido-Fe < 0.1 Variable 100 – 300 - 0.42 20 a - 5
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Silicatos no- Esferas huecas o


Alofana e Imogolita < 0.1 100 – 1000 - - 20 a - 150
cristalinos Tubos
Humus Orgánico 0.1 – 1.0 Amorfos Variable - - - 100 a - 500

62
Tabla 3.6. Predominancia de minerales arcillosos en diferentes ordenes de suelo en Colombia. Fuente: Adaptado de Brady y Weil (2002).
Intensidad de Óxidos de Alofana e Localización típica
Orden de suelo Caolinita Esmectita Mica fina Vermiculita Clorita Intergrados
meteorización Fe y Al Imogolita en Colombia*
Aridisoles Baja XX XX X X La Guajira
Vertisoles XXX X Región Caribe

Molisoles X XX X X X X Valle del Cauca


Andisoles X XX XXX Región Andina
Alfisoles X X X X X X Magdalena medio
Ultisoles XX XXX X X X Amazonía
Oxisoles Alta XX XXX Orinoquía
*Jaramillo et al. (1994).
N. W. Osorio

En este caso la CIC de la esmectita está saturada por Ca2+. Usualmente la carga fluctúa
entre 0.25 a 0.6 molc por unidad del mineral. La distancia interlaminar es variable (1.0-
10+ nm), lo cual depende del contenido de humedad. Al tener mucha agua el espacio
interlaminar se amplia, mientras que al estar seco se contrae lo cual se manifiesta a través
de la formación de grietas en los suelos montmorilloníticos. Esta capacidad de extender
el espacio interlaminar le permite a la montmorillonita tener una alta superficie específica
(600 m2 g-1). En este espacio interlaminar pueden entrar y salir iones hidratados de Ca2+
(0.6 nm), Mg2+ (1.08 nm) y otros cationes. La presencia de estos cationes impide que el
espacio interlaminar colapse y atrape K+ (0.52 nm) y, por ende, no hay una significativa
fijación de K+ por este mineral (Tabla 3.5).

Cloritas
Las cloritas son minerales arcillosos del tipo [Link], son similares a las micas pero
contienen en el espacio interlaminar una capa de brucita cargada positivamente, Al,M-
g2(OH)6, la cual limita la capacidad de expansión y contracción del espacio interlami-
nar, reduce la superficie especifica y la CIC (Tabla 3.5). La estructura de una clorita es
[(Al,Mg2)OH6)x].[Mg3(Si4-xAlx)10(OH)12].
La substitución isomórfica ocurre típicamente en la lamina tetraedral. La carga de la
unidad es similar a la de las micas. La CIC fluctúa entre 10-40 cmolc kg-1.
Las cloritas ocurren en suelos derivados de rocas metamórficas e ígneas y de serpetina.
Normalmente estos presentan excesos de Mg intercambiable que hacen difícil su manejo.
Las cloritas se meteorizan rápidamente en suelos ácidos y tienden a formar vermicu-
lita o esmectitas.

Intergrados de hidroxil-Al en Vermiculita y Esmectitas


La formación y permanencia de vermiculita y esmectitas requieren de condiciones de
baja lixiviación y ligera acidez. En un suelo de una región lluviosa cuando el pH es menor
de 6.0, la disolución de los minerales aumenta la proporción de Al3+ sobre el Si, ya que
este último es más susceptible de lixiviarse (como H4SiO4). El Al polimeriza para formar
hidroxil-Al positivamente cargado, el cual es fuertemente adsorbido en el espacio inter-
laminar de vermiculitas y esmectitas. Esto reduce fuertemente la capacidad de expansión
y contracción del espacio interlaminar, la superficie específica, la fijación de K+ y la CIC
del mineral.
La formación de los intergrados de hidroxil-Al se favorece a pH de 5.0 con la libe-
ración de Al por el proceso de meteorización, bajo contenido de materia orgánica y fre-
cuentes ciclos de humedad y sequía. Las arcillas son denominadas [Link] y exhiben menor
CIC que las esmectitas y vermiculitas. Los grupos hidroxil-Al cargados postivamente en
los bordes del espacio interlaminar permiten que haya capacidad de intercambio aniónico
(CIA) en estos materiales. En general, estos materiales son resistentes a la meteorización
y se constituyen en un componente importante en suelos con moderada y alta meteoriza-
ción (Alfisoles, Ultisoles y algunos Oxisoles).

63
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Caolinita-Haloisita
La caolinita es un filosilicato del tipo 1:1 muy abundante en los suelos, particular-
mente en suelos altamente meteorizados de regiones lluviosas y cálidas de los trópicos
(Ultisoles y Oxisoles) (Tabla 3.6). La haloisita se forma en suelos poco evolucionados de-
rivados de cenizas y vidrio volcánicos (Andisoles). Ambos minerales están constituidos
por un lámina de tetraedros de Si y una lámina de octaedros de Al. La formula idealizada
de la caolinita es:
Si2Al2O5(OH)4
La haloisita tiene una estructura similar, pero en el espacio interlaminar contiene una
capa de agua.
La caolinita se forma por la cristalización de los iones liberados de la dilución ácida
de micas, feldespatos, arcillas 2:1 y [Link]. Una vez estos minerales se desintegran la alta
lixiviación remueve H4SiO4 y cationes (Ca2+, Mg2+, K+), mientras que el Al3+ permanece
en el suelo. Conforme avanza la meteorización se aumenta la participación relativa del
Al3+ y se reduce el silicio (desilificación).
KAlSi3O8 (microclina) + 4H+ + 4H2O ↔ K+ + Al3+ + 3H4SiO40
KAl2(AlSi3O10) (OH)2 (moscovita) + 10H+ ↔ K+ + 3Al3+ + 3H4SiO40
CaAl2SiO6 (piroxeno) + 8H+ ↔ Ca2+ + 2Al3+ + H4SiO40 + 2H2O
Mg5Al2Si3O10(OH)8 (clorita) + 16H+ ↔ 5Mg2+ + 2Al3+ + 3H4SiO40 + 6H2O
Cuando se unen los iones se crea un cristal cuya relación Si:Al es de [Link]
2Al3+ + 2H4SiO40 + H2O ↔ Al2Si2O5(OH)4 (caolinita) + 6H+
Debido a la fuerte atracción entre los hidróxidos de la superficie planar de los octae-
dros y los oxígenos de los silicatos, la caolinita y la haloisita no tienen capacidad para
expandir el espacio interlaminar. Por lo anterior, su área específica es relativamente baja y
no tienen capacidad para fijar K+. Presentan poca o nula substitución isomórfica. La carga
eléctrica se debe a la exposición de grupo Al-OH y Si-Al-O en los bordes del mineral. Su
carga es dependiente del pH, en suelos con pH<4 la carga es predominantemente positiva
y con pH>4 la carga es predominantemente negativa. En general su CIC es muy baja y
fluctúa entre 1-15 cmolc kg-1 (Tabla 3.5)
En el borde del mineral se observa que en el oxigeno del medio y el inferior hay un
exceso de carga negativa (Figura 3.11). Esto es debido a que el Al3+ se rodea de seis gru-
pos OH-, por lo cual en cada enlace aporta 0.5+. Para el caso del enlace Al-OH, el oxigeno
aporta dos cargas negativas, el H una carga positiva y el Al 0.5 positiva, en consecuencia
hay un exceso de carga negativa (-0.5). En el enlace Si-O-Al el aporte en cargas es +1, -2,
-0.5, respectivamente. Por ende, también hay un exceso de carga negativa (-0.5). En un
ambiente muy ácido, estos grupos del borde atraen y adsorben los H+ de la solución del
suelo. Como cada H+ aporta una carga positiva (+1) cambia la carga a +0.5 en cada grupo
cuando es adsorbido. Esta adsorción puede ser muy intensa en un ambiente extremada-
mente ácido y la carga neta es positiva.
El proceso es reversible, al aumentar la concentración de OH- en la solución del suelo
(p.e., vía encalamiento), los H+ adsorbidos se remueven gradualmente hasta obtenerse

64
N. W. Osorio

una carga neta negativa. A pH de 4.0 hay igual número de cargas positivas y negativas,
por lo anterior la carga neta es cero.
El grupo Si-OH no participa en la generación de carga, ya que el Si4+ se rodea de 4
oxígenos y en cada enlace aporta una carga positiva (+1). Entonces, en el enlace Si-O-H
las cargas son +1, -2, +1, la carga neta es cero. El enlace es muy estable y en el rango de
fluctuación del pH del suelo este grupo Si-OH se mantiene sin disociación.
OH (0) OH (0) OH (0)
I I I
Si Si Si
I + H+ I + H+ I
O (+0.5) O (-0.5) O (-0.5)
I H+ I I
Al + OH- Al + OH- Al
I I I
OH (+0.5) OH (+0.5) OH (-0.5)
H+ H+

Carga neta: + Carga neta: 0 Carga neta: -

pH < 4 ~pH 4 pH > 4

Figura 3.11. Carga eléctrica en el borde de la caolinita. A pH <4 la carga neta es positiva, a pH 4 la carga neta
es cero y a pH > 4 la carga neta es negativa.

Alofana-Imogolita
Los aluminosilicatos alófana e imogolita son minerales no-cristalinos o de corto ran-
go de organización (short-order range). La exacta estructura de ambos minerales no es
completamente conocida pero se sabe que la alófana ocurre en forma de esferas que se
unen para formar agregados, mientras que la imogolita presenta formas tubulares (Figura
3.12). Ambos materiales se forman por la meteorización de las cenizas volcánicas, otros
materiales de origen volcánico y feldespatos. Estos minerales dominan los suelos deriva-
dos de cenizas volcánicas, llamados Andisoles.
La composición de la alófana es variable pero tiene la siguiente fórmula:
Al2O3(SiO2)1.3-2.2.5-3(H2O)
Mientras que la fórmula de la imogolita es:
SiO2 Al2O3.2.5H2O
Estos minerales tienen una alta superficie específica. Desarrollan una carga eléctrica
dependiente del pH por deprotonación y protonación de grupos OH en sus superficies. A
pH~6.0 la carga neta es cero, a pH<6.0 la carga neta es positiva y a pH>6.0 es negativa.
El valor de CIC a pH de 7 fluctúa entre 10-40 cmolc kg-1.
Ambos minerales son relativamente inestables en suelos con alta lixiviación. A través
del tiempo estos se disuelven y se forma haloisita si se mantiene presente el H4SiO4 (resi-
lificación). En caso de que el Si se pierda por lixiviación (desilificación) se forma gibsita.

65
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

-OH (-) -OH (-) -OH (-)

-OH2+ -OH (-) -OH (-)

-OH2+ -OH2+ -OH(-)

-OH2+ -OH2+ -OH2+

pH<6.0 pH~6.0 pH>6.0

Carga neta: + Carga neta: 0 Carga neta: -

-OH (-) -OH (-)


-OH2 + -OH2 +

-OH (-) -OH (-)


-OH2+ -OH2+
-OH (-) -OH (-)
-OH2 + -OH2 +

Figura 3.12. Arriba: Configuración esférica de la alófana y los agregados que conforma. La alófana presenta
carga dependiente de pH. Abajo: Configuración tubular de la imogolita y su superficie cargada.

La alta superficie especifica de la alófana y la imogolita permite que estos minerales


tengan una alta capacidad para retener altos contenidos de agua y adsorber aniones, par-
ticularmente fosfato. Además, esto también favorece la formación de complejos con la
materia orgánica del suelo, lo cual le imprime al suelo un color negro o pardo muy oscuro,
con contenidos de materia orgánica que fluctúa entre 15-30% como los detectados en la
región alto-Andina de Colombia.

ÓXIDOS E HIDRÓXIDOS DE FE Y AL
Los óxidos e hidróxidos de Fe y Al abundan en los suelos altamente meteorizados de
los trópicos cálidos y húmedos, como los Ultisoles y Oxisoles (Tabla 3.6). Estos prin-
cipalmente están en forma cristalina y en menor proporción en formas no-cristalinas.
Usualmente están recubriendo otros minerales arcillosos y enmascarando sus propieda-
des (carga, CIC, expansión interlaminar). Los óxidos también pueden formar complejos
con la materia orgánica del suelo. Estos materiales tienen una baja CIC (Tabla 3.5), sin
embargo, su carga eléctrica es variable por lo que esta puede aumentar con el incremento
en el pH del suelo.

Gibsita
Hay varios óxidos de Al cristalinos en los suelos, sin embargo, la gibsita es el más
abundante e importante de ellos. En los suelos altamente meteorizados la constante pérdi-
da de silicio y desintegración de los tetraedros y octaedros permite la formación de gibsi-
ta. Usualmente ésta se forma a partir de la meteorización de la caolinita y la concomitante
pérdida de H4SiO4, como se ilustra a continuación:

66
N. W. Osorio

Al2Si2O5(OH)4 (caolinita) + 6H+↔ 2Al3+ + 2H4SiO40 (↓) + H2O


2Al3+ + 6H2O ↔ Al2(OH)6 + 6H+
Los hidróxidos de Al se polimerizan y cristalizan formando una estructura tri-dimien-
sional en forma de láminas hexagonales unidas entre sí (Figura 3.13). En este caso forma
estructuras di-octaedrales, en las cuales el Al ocupa dos de tres posiciones octaedrales.
En los bordes de la gibsita los OH se protonan o desprotonan generando en cada sitio una
carga eléctrica positiva o negativa, respectivamente. La carga neta depende del pH del
suelo. A un pH alrededor de 8.0 la gibsita tiene carga neta cero, a pH<8.0 la carga neta es
positiva y a pH>8.0 es negativa. De esta manera en suelos ácidos altamente meteorizados
y dominados con gibsita tiene carga positiva (alta CIA) y baja CIC. Esto permite que
estos suelos sean capaces de retener aniones en sus superficies, particularmente fosfato
(Figura 3.14).

Figura 3.13 La estructura de la gibsita tiene una configuración dioctaedral, los grupos OH coordinan al átomo
central de Al. Los puentes de H+ entre las láminas generan una fuerte atracción y estabilidad.

O
_ O
_ O O
H H
+ +
P
Sitio con Sitios con
Carga Carga O O
negativa
O
_ O
_ positiva O O
H
H H
+ +
Catión
hidratado H
P H
adsorbido e O H O O
Sitio con intercambiable
Sitios con
H

Carga O
O O
H
Carga P
negativa Mg 2+
Cl -
positiva H

O O
H
Catión
hidratado H H
adsorbido e O H
Iones de difusión
O O
intercambiable H

O H

Figura 3.14 La gibsita exhibe carga negativa o positiva


Mg que atrae electroestáticamente
Cl
2+ aP cationes y aniones -

hidratados de la solución del suelo que permanecen en forma intercambiable. Por su parte, el ión fosfato es
O O
fuertemente retenido por medio de enlaces químicos al mineral y no se considera disponible para
H
las raíces.

Iones de difusión

67
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Óxidos e hidróxidos de Fe
Los óxidos de Fe son bastante abundantes en los suelos, particularmente en los que
están altamente meteorizados de los trópicos húmedos. Muchos de estos óxidos son cris-
talinos pero también pueden encontrarse en forma no-cristalina. Los principales óxidos
de hierro son la goetita, la hematita y la ferrihidrita.
La goetita es un óxido e hidróxido de hierro (FeOOH), la ferrihidrita es un óxido de Fe
hidratado (Fe2O3.nH2O), ambas le imprimen al suelo un color amarillo a pardo amarillen-
to, son comunes en suelos de regiones húmedas. La hematita es un óxido de
hierro (Fe2O3) común en suelos de regiones cálidas y secas que le da al suelo un color
rojo. En ambos casos el Fe3+ tiene una coordinación de 6 con oxígenos y/o con los grupos
OH. Con los cambios en el pH en los bordes de estos materiales puede haber protonación
o desprotonación, y esto permite la generación de carga positiva o negativa. Para estos
minerales la carga neta es cero cuando el pH está alrededor de 9.0. En los suelos ácidos
la carga neta de estos minerales es positiva, lo cual le permite tener alta CIA. Estos mi-
nerales, especialmente la goetita, tienen una alta capacidad para adsorber aniones, parti-
cularmente fosfatos. El P así adsorbido no es disponible para las raíces de las plantas o
los microorganismos del suelo. La CIC es muy baja, pero aumenta con el incremento del
pH del suelo.

CARGA ELÉCTRICA VARIABLE Y PERMANENTE


Los coloides minerales del suelo tienen carga eléctrica constante y/o variable en sus
superficies. Los minerales arcillosos del tipo 2:1 (Montmorillonita) tienen principalmente
carga constante, estos derivan su carga principalmente de la substitución isomórfica en
los tetraedros de Si y/o en los octaedros de Al. Esta es de carácter negativo y le permite
al mineral tener una alta CIC y baja (o nula) CIA (Tabla 3.7). Esto hace que en los suelos
en donde dominan estas arcillas (Mollisoles, Vertisoles) se retenga una alta cantidad de
cationes (Ca2+, Mg2+, K+, Na+), pero los aniones (NO3-, SO42-, Cl- y en menor proporción
HPO42-) son más móviles.
La caolinita no exhibe substitución isomórfica y, por ende, toda su carga es debida a la
protonación y desprotonación en los bordes de su mineral, como se explicó anteriormen-
te. Toda su carga es variable y dependiente del pH. Su punto de carga neta cero ocurre
a pH 4 (Figura 3.15). Esto hace que tenga una carga neta positiva a pH< 4 y negativa a
pH>4. La magnitud de su carga (tanto positiva como negativa) es relativamente baja de-
bido a que su superficie específica es muy baja.
Toda la carga de los óxidos de Fe y Al es variable-dependiente del pH, la carga neta
cero ocurre en medio alcalino. Para la gibsita éste se da a pH~8 y para la hematita a pH~9.
Esto indica que dentro del rango de pH de los suelos (4-9), estos minerales tendrán carga
positiva y le imprimen al suelo una alta capacidad para retener aniones y poca capacidad
para retener cationes (baja CIC).
La mayoría de la carga de la alófana es variable-dependiente del pH y debida a la pro-
tonación y desprotonación de su superficie. La magnitud de la carga (positiva y negativa)

68
N. W. Osorio

es muy alta dada la muy alta superficie especifica que posee. La carga neta cero ocurre a
pH~6.0. Con la adición de cal se genera un aumento en la CIC ya que buena parte de los
OH- producidos por el encalamiento provocan la desprotonación de la superficie de la ar-
cilla. Esto le confiere a estos suelos una alta capacidad buffer que amortigua los cambios
en el pH.
Gibsita

10 Hematita

Alófana
8

7
pH

Montmorillonita
Caolinita

+ 60 50 40 30 20 10 0 10 20 30 40 50 60 70 80 -
Positiva Negativa

Carga neta (cmolc kg-1)

Figura 3.15. Carga neta de diferentes minerales arcillosos en función del pH del suelo. Fuente. El-Swaify (1971).

Tabla 3.7. Carga negativa y positiva de diferentes coloides del suelo. Los coloides presentan una diferente
distribución de la carga negativa entre constante y variable (dependiente del pH). Fuente: Brady y Weil (1999)
y Bohn et al. (1979).
Carga negativa
Carga positiva
Coloide Total a pH 7
Constante (%) Variable* (%) (cmolc kg-1)
(cmolc kg-1)
Esmectita 100 95 5 0
Vermiculita 150 95 5 0

Clorita 30 80 20 0

Caolinita 8 5 95 2

Gibsita (Al) 4 0 100 5


Goetita (Fe) 4 0 100 5

Alofana 30 10 90 15

Orgánico 200 10 90 0
* Carga dependiente del pH

69
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Meteorización y composición de minerales en el suelo


La intensidad de la meteorización determina la morfología del perfil y la presencia
de los minerales del suelo. En suelos poco meteorizados de climas muy secos-áridos, el
perfil del suelo es pobremente desarrollado y los horizontes tienden a ser delgados (poco
espesor). El material parental puede estar muy cerca de la superficie, y en algunos casos,
estos suelos pueden tener poca profundidad efectiva. Debido a la alta presencia de car-
bonatos el suelo tiende a ser alcalino, neutro o ligeramente ácido (pH>6.0) (Figura 3.16).
El horizonte orgánico es pobremente desarrollado, y en consecuencia, el contenido de
materia orgánica del suelo es relativamente bajo (<3% en el horizonte A).
Al avanzar la meteorización, producto de climas un poco más húmedos, el perfil se
desarrolla (Figura 3.16). Los horizontes son más gruesos, normalmente hay mayor de-
sarrollo de la vegetación y esto trae la formación del horizonte orgánico. Con la mayor
precipitación hay más disolución de minerales y se libera Al3+, se descomponen los ma-
teriales orgánicos y se lixivian muchos iones, esto produce la acidificación del suelo. El
pH puede descender notoriamente, usualmente en suelos muy meteorizados este puede
estar entre 4.0-4.5.
En suelos extremadamente meteorizados (Oxisoles) el desarrollo del perfil y sus ho-
rizontes es muy alto. Los horizontes tienden a ser muy espesos y se nota una homoge-
nización del perfil (Figura 3.16). En estos suelos es poco probable encontrar minerales
aluminosilicatos primarios (excepto cuarzo). La gran mayoría de los minerales del ma-
terial parental original se disolvieron a través del tiempo producto de la meteorización.
Con una mayor meteorización el Al, la principal fuente de acidez, se encuentra formando
óxidos y/o hidróxidos de Al muy estables e insolubles por lo que su capacidad para gene-
rar acidez es muy baja y, por ende el pH del suelo tiende de nuevo a aumentar a valores
por encima de 6.

ESTADOS DE METEORIZACION

Ligera Moderada Fuerte


Orgánico Orgánico Orgánico
Neutra a
Alcalina
Ligeramente Neutro a
Acido Muy Acido
Ligeramente Ligeramente
alcalina Acido

Acumulación Neutro a
Carbohidratos Ligeramente
Alcalino Acido
Muy Acido

Acumulación
Sales solubles

Material Material Material Material


Parental Parental Parental Parental

HORIZONACION
FiguraFigura 3.16. Condición
3.16. Condición ácido-
ácido- base de losbase
suelosdeenlos suelos
relación enestados
a los relación a los estadosFuente:
de meteorización. Bohn et al. (1979)
de meteorización.
Fuente: Bohn et al. (1979)

70
N. W. Osorio

Como se ha establecido, las condiciones generales son determinantes para el proceso


de meteorización de los minerales del suelo y la formación de otros. Particularmente es
importante la precipitación ya que controla la cantidad de agua que llega a la superficie
del suelo. A manera de resumen se ilustran las diferentes transformaciones de minerales
en el suelo bajo diferentes condiciones climáticas (3.17). Las micas meteorizadas (finas),
vermiculita y cloritas secundarias se forman a través de un moderado grado de meteo-
rización de minerales aluminosilicatos primarios. La caolinita y los óxidos se producen
bajo una intensa meteorización. En cada caso la formación de cada mineral arcilloso está
acompañada de la remoción de elementos de la solución como K, Mg, Ca, Na, y muy
particularmente de la pérdida de Si (desilicación).

Microclina Clima cálido y húmedo (-Si)

Ortoclase Rápida remoción de bases

Otros Alto Mg in zona de meteorización


Alto en K

Moscovita -K
-K Micas finas
(Ilita) +K
+H2 O
Aluminosilicatos primarios

Micas -K
-Mg -Si -Si
Esmectita Caolinita Óxidos de
Vermiculita
Biotita (Montmorillonita) Fe y Al
-Mg
Alto en Mg, ca, Na, Fe

Clorita Clorita -Mg


primaria -K Secundaria

Lenta remoción de bases


Feldespato Rápida remoción de bases

Auqita Clima cálido y húmedo (-Si)

Hornblenda
Otros
Figura 3.17. Condiciones generales para la formación de minerales arcillosos laminares y óxidos de Fe y Al.
Fuente: Brady y Weil (1999).

Barshad indica la secuencia en que se pueden presentar los minerales arcillosos del
suelo en función de la cantidad de precipitación anual y el efecto de esta sobre la reacción
del suelo (Figura 3.18).
En la tabla 3.8 se puede observar la predominancia de algunos minerales en función
de la intensidad de meteorización y desarrollo del suelo. En suelos poco evolucionados es
común encontrar minerales primarios del material parental original, tales como olivino,
anfíboles, micas, clorita primaria, entre otros. Con la evolución del suelo estos materiales
desaparecen y predominan aquellos minerales primarios más resistentes a la meteoriza-
ción (feldespatos, cuarzo). Con las transformaciones de algunos minerales primarios se
forma arcilla y aparecen en estados medios de evolución algunos filosilicatos arcillosos
como las micas hidratadas, la vermiculita y posteriormente la montmorillonita. Con un
mayor desarrollo del suelo continúa la disolución de minerales primarios y de los filo-

71
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

silicatos 2:1; a partir de los productos de su desintegración se forman nuevos minerales


arcillosos como la caolinita, que llega a ser el mineral que predomina en tales suelos. Pos-
teriormente, con la continua formación de los óxidos e hidróxidos de Fe y Al, la gibsita,
goetita y hematita se vuelven predominantes. En suelos muy evolucionados se presentan
un enriquecimiento relativo de óxidos de titanio.
100 -

Esmectita
80 -
Caolinita/ Haloisita
Tipo de Arcilla (%)

60 -

40 -

Gibsita
20 -

0 I I I I
0 500 1000 1500 2000
Precipitación (mm año -1)

Básico pH Ácido
Figura 3.18. Efecto de la precipitación sobre el contenido, tipo de Arcilla y pH en los suelos. Fuente Barshad (1966).

Tabla 3.8. Secuencia de distribución de minerales con el incremento en el desarrollo del suelo. Fuente: Bohn
et al. (1985).
Grado relativo Minerales predominantes en la fracción arcillosa del suelo
de desarrollo del suelo
Bajo Yeso, sulfuros y sales solubles
Calcita, dolomita y apatita
Olivino, anfíboles y piroxenos
Micas y clorita
Feldespatos y cuarzo
Moscovita
Vermiculita y micas hidratadas
Montmorillonitas
Caolinita y haloisita
Gibsita, Goetita, hematita
Muy alto Oxido de titanio y corindón

MATERIA ORGÁNICA DEL SUELO


La materia orgánica es una mezcla de residuos orgánicos de origen vegetal y animal
en estados variables de descomposición, se pueden encontrar desde hojarasca (recién

72
N. W. Osorio

depositada (materia orgánica fresca), materiales parcialmente descompuestos (detritos),


hasta coloides orgánicos que forman complejos con los minerales del suelo (materia or-
gánica humificada) (Figura 3.19).

Materia orgánica del suelo

Organismos Tejido muerto Material coloidal


vivos Identificable
BIOMASA DETRITOS HUMUS

SUSTANCIAS SUSTANCIAS
HÚMICAS HÚMICAS

Extracción
Insoluble con NaOH Soluble
Tratado con ácido
(pH 1.0)

Precipitado Soluble

Humina: Ácidos húmicos: Ácidos fulvicos:


altamente condensada, color pardo oscuro a color amarillo a rojo,
forma complejos negro, alto peso molecular bajo peso molecular
con arcillas (hasta 300,000) (2,000-50,000)

Figura 3.19. Distribución de la materia orgánica del suelo. Fuente: Stevenson (1986).

Composición elemental
Los materiales orgánicos frescos tienen un alto contenido de H2O que usualmente
fluctúa entre el 60-90%. El material fresco seco está compuesto de varios elementos, prin-
cipalmente Carbono (C), Oxígeno (O) e Hidrógeno (H) que constituyen el 90-95% de la
masa seca. El resto está constituido por N (1-2%), K (1-2%), Ca (0.5-1%), P (0.1-0.2%),
S (0.1-0.2%), Mg (0.1-0.2) y en menor proporción los llamados elementos traza (Fe, Mn,
Cu, Zn, etc.) (Figura 3.20).
Los materiales frescos principalmente consisten en hojas, tallos, cortezas, raíces, ex-
crementos de animales, entre otros. Estos materiales son inicialmente atacados por hormi-
gas, colémbolos, lombrices que los consumen y digieren a través de un sistema digestivo
que incluye bacterias que ayudan a degradarlos. Estos residuos transformados son de nue-
vo depositados en el suelo y continúan su descomposición debido a la acción de bacterias
y hongos. En esta fase de descomposición del material orgánico, llamada mineralización,
se libera CO2 por la respiración y se liberan nutrientes (cationes y aniones) que pueden ser
absorbidos por los microorganismos del suelo y por las raíces de las plantas. El término
mineralización puede ser inadecuado en el contexto de la nutrición vegetal, pues los iones
liberados en la descomposición son absorbidos y así se evitaría que formen compuestos
(minerales secundarios o sales).

73
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Carbón (42%) Celulosa (45%)

Agua (75%)
Oxigeno (42%) Lignina (20%)

Hemicelulosa (18%)

Materia seca (25%) Hidrógeno (8%) proteína (8%)

Otros elementos (8%) Azucares-almidón (5%)

Polifenoles (2%)
(N, K, Ca, P, S, Mg, Grasas y
elementos traza) ceras (2%)
Figura 3.20. Composición elemental y estructural de residuos orgánicos frescos de origen vegetal depositados
en el suelo.

Una vez los materiales orgánicos de fácil descomposición, de fácil degradación des-
aparecen del suelo quedan algunas sustancias de más difícil descomposición. Estas sus-
tancias al no ser absorbidas por las plantas ni por los microorganismos se acumulan en
el suelo, reaccionan entre sí y con minerales arcillosos allí presentes. Esto da lugar a la
formación de complejos orgánicos de muy difícil degradabilidad que reciben el nombre
de sustancias húmicas. Estas sustancias le confieren al suelo estabilidad de agregados,
CIC y capacidad buffer del pH, entre otras. Esta fase es llamada humificación. Como las
sustancias húmicas son más estables y perduran en el suelo se integran a su estructura.

Composición estructural
Los elementos de la materia orgánica fresca hacen parte de compuestos organizados,
dentro de los cuales el más abundante es la celulosa, seguido por la lignina, hemicelulosa,
proteínas, azucares, almidón, grasas, ceras y polifenoles (Figura 3.20). Estos compuestos
se formaron a través de los procesos de biosíntesis en las plantas. Los valores mostrados
en tal figura son promedios ya que los residuos vegetales pueden variar con la especie
vegetal, el tipo de material (tallo, hoja, raíz, etc.), o la edad del material. En general, los
residuos de plantas leguminosas son más ricos en proteínas, la corteza de arboles tiene
un alto contenido de lignina, los frutos son más ricos en azucares, con la edad las plantas
tienen más contenido de lignina y así sus residuos.
Los azucares libres de los contenidos intracelulares se descomponen con gran facili-
dad (Figura 3.21). La celulosa es un componente de las paredes celulares que resulta de la
polimerización de moléculas de glucosa y es de relativa fácil descomposición. Así mismo
pasa con los almidones contenidos en semillas y algunos órganos especializados para
su almacenamiento. La hemicelulosa también hace parte de las paredes celulares y está

74
N. W. Osorio

compuesta por la polimerización de diversos compuestos entre los cuales están xilosa,
arabinosa, galactosa, manosa, glucosa y ácido glucurónico. Las proteínas son polímeros
de aminoácidos unidos por medio del enlace péptido que se descomponen fácilmente. La
lignina hace parte de la pared celular y está formada por estructuras fenólicas de múltiples
arreglos. Los polifenoles (p.e., taninos) pueden constituir hasta el 7% de algunas hojas
y cortezas de arboles. Las ligninas y los polifenoles son más resistentes a la descompo-
sición que los otros materiales. Algunas semillas son particularmente ricas en grasas,
aceites y ceras que tienen una degradabilidad intermedia.

1.0-

0.8- Lignina

0.6-
Contenido residual

0.4- Celulosa

Proteínas

0.2-
Azucares

0.0-
Tiempo
Figura 3.21. Contenido residual de diferentes compuestos orgánicos a través del tiempo de descomposición. Los
valores son expresados en términos de la concentración inicial. Fuente: Wagner y Wolf (1999).

Proceso de descomposición (mineralización)


La cantidad de materia orgánica que se aporta al suelo a través de la caída de hojarasca
es variable ya que depende del tipo de vegetación. En cultivos agrícolas se tienen valores
anuales que fluctúan entre 0.5-5.0 Mg ha-1 año-1, mientras que en los bosques húmedos
los valores están entre 7-15 Mg ha-1. Los materiales orgánicos frescos y aquellos parcial-
mente fragmentados (detritos) son una muy buena fuente de nutrientes y energía para los
microorganismos. Algunos materiales se descomponen fácilmente (<1 año), mientras que
otros lo hacen más lentamente. El proceso de descomposición de materiales orgánicos y
el consecuente aporte de nutrientes puede monitorearse a través de la “técnica de bolsas
plásticas”. Esto consiste en introducir una masa conocida de material orgánico (hojaras-
ca) en bolsas hechas con una malla de plástico, el tamaño de apertura de los poros de la
malla usualmente es 0.5-1 mm. A través del tiempo se recolectan bolsas con la hojarasca
descompuesta y se determina la masa y el contenido de nutrientes y se compara con la
condición inicial (Figura 3.22)

75
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Tiempo: día 0 día 187 día 233

Tiempo: día 0 día 187 día 233


Figura 3.22. Apariencia de bolsas plásticas que contienen hojarasca a diferente tiempo de descomposición.
Fuente: Judith Martínez (sin publicar)

Roble
Pino patula
Ciprés
Materia orgánica residual

Roble
Pino patula
Ciprés
Materia orgánica residual

Tiempo (días)
Figura 3.23. Materia orgánica residual de hojarasca de roble (Quercus humboldtii), pino (Pinus patula) y ciprés
(Cupressus lusitanica) en bolsas plásticas de descomposición. Fuente: León (2007).
Tiempo (días)

La descomposición de los materiales orgánicos es un proceso microbial, en el cual


las células microbiales liberan enzimas que atacan enlaces específicos de polímeros para
liberar monómeros. Estas enzimas son extracelulares ya que son liberadas hacia el medio
externo de las células para que realicen su función.
En el caso de la celulosa la degradación es relativamente fácil ya que el enlace β
(1→4) que mantiene unidos los monómeros de glucosa se repite una y otra vez, de tal ma-
nera que la enzima celulasa es muy efectiva para realizar la hidrólisis del enlace (Figura
3.24). Las proteasas hidrolizan el enlace péptido que mantiene unidos los aminoácidos en
las proteínas. Posteriormente, las enzimas deaminasas liberan NH3 de los grupos amino
(R-NH3+), una vez en solución el amoniaco toma un protón de la solución del suelo para
formar NH4+. Las enzimas fosfatasas hidrolizan el enlace ester C-O-P que mantiene unido
el fosfato a un carbono, de esta manera el fosfato es liberado. Estos compuestos liberados
(glucosa, aminoácido, amonio, fosfato) son absorbidos por los microorganismos para su
metabolismo (Figura 3.24). En esta etapa inicial de descomposición el ataque microbial
(principalmente por hongos y bacterias) sobre azucares, celulosa, almidones, proteínas es
muy rápido y estos compuestos pronto desaparecen. Los productos finales de esta etapa
son CO2, H2O, NH4+, H2PO4-, SO42-, ácidos orgánicos y otras sustancias incompletamente
oxidadas (particularmente fenoles).

76
N. W. Osorio

Por su parte, la lignina es una macromolécula que excede las 10 000 unidades. Está al-
tamente polimerizada y consiste de varios tipos de subestructuras que se repiten en forma
randomizada, formando diferentes tipos de enlaces (Figura 3.25). Entre los compuestos
más abundantes se tienen el alcohol p-coumaril, el alcohol coniferil y el alcohol sinapil,
los cuales se incorporan a la estructura para formar fenilpropanoides. La diversidad de
compuestos y de enlaces hace que la degradación de la lignina sea más difícil y lenta
(Figura 3.25).
Celulosa
(contiene Nx103 monómeros de glucosa)

Celulasa Monómeros
extracelular de glucosa
liberados Absorción

Microorganismo

O
INOSITOL DE FOSFATO II
(Principal reserva de O HO P _ OH
_
II I
P-orgánico del suelo) HO P _ OH
_
O
I I
O
I I
I O
I I
O O Fosfato HO _ P _ OH
I I
HO _ P _ OH liberado II
HO _ P _ OH O
II II
O O O
I
HO _ P _ OH
Fosfatasa II
O

Bacteria
absorbiendo
Bacteria fosfato
liberando
fosfatasa

Figura 3.24. Arriba: actividad de la enzima celulasa de un microorganismo sobre la celulosa para liberar los
monómeros de glucosa. Abajo: actividad de la enzima fosfatasa sobre el inositol de fosfato para liberar iones
fosfato. Ambos compuestos liberados son idealmente absorbidos por los microorganismos.

77
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

OH alcohol paracoumaril

HO

H3 CO
OH
alcohol coniferil

HO

H3 CO
OH alcohol sinapil

HO

OCH3

H2COH
I
H2COH CH2
I I
CH CH2 H2COH
OH OMe I I I
HO- - CH
CH H2COH
I I I
CH MeO HC- O --
CH3 MeO I
I I I
I O CH
HCOH CH
MeO I I
OHC-CH-CH2 OH I I
I HC ----------O OH HC+ carbohidrato H2COH
I I I OMe
O I I H2COH
OMe
O
OMe MeO HC
MeO I
H2OCH I I I I
HC------ OH O CH
I I I
O CH
HC--------- O HC ------O-------CH2 I
OMe H2COH
I I I I
I
H2COH I OMe
HC ----- HC-----------------CH HC
I I O
I I I MeO CH I
HOCH2 H2C-------O------CH O
I I HCOH
OMe H2COH I
HOCH OCH
I I
I HC-- O
HC H2COH H2COH
I
I I OMe I
I CH O CH
CHO I CH2
H2C– O I I O I
MeO I
O-------CH HC
O
CH2
MeO I I OHC-CH-CH2OH I I
I
HOCH2 I
HOCH H2COH
O I
I
I HC
MeO O CH OMe
OMe I I I
CO I
I I MeO HOCH2 HC O
O -------CH OH I
MeO I
I
HOCH2 H2COH CO I
I I MeO HC O CH2
HC CH I I I OMe
I
I I OH - - CH HC O
HCOH
HC O CH2 I I
I I
HCOH H2COH HCOH
I I
H2C-O-
MeO
I
OH I OMe
OH

Figura 3.25. Arriba: unidades básicas que componen la lignina. Abajo: estructura parcial de la lignina. Note los
diferentes enlaces y arreglos de las unidades ente sí. Me = catión polivalente. Dibujos N.W. Osorio a partir de
Stevenson (1986).

78
N. W. Osorio

Proceso de formación del humus (humificación)


En posteriores etapas de descomposición, los compuestos orgánicos intermedios
pueden ser de nuevo atacados por microorganismos. En caso de que estos compuestos
no sean utilizados por los microorganismos pueden reaccionar entre sí de manera ran-
domizada para formar sustancias orgánicas muy complejas (Figura 3.26). Los nuevos
compuestos sintetizados tienen enlaces muy diferentes a los compuestos formados bioló-
gicamente (celulosa, proteínas, almidones, etc.) y, por ende, resultan recalcitrantes para
los microorganismos.

Residuos orgánicos de origen vegetal y animal

Polímeros fácilmente degradables Polímeros difícilmente degradables


(celulosa, almidón, proteínas, etc.) (lignina, polifenoles)

Actividad enzimática Degradación


extracelular microbial

Monómeros degradables Unidades polifenolicas más pequeñas,


(glucosa, aminoácidos, otros azucares) metoxi-fenoles, fenoles.
Oxidación de grupos
Glicolisis, ciclo de alifáticos y grupos
Krebs, ETC metílicos, hidroxilación de
anillos y decarboxilación

Subproductos: Numerosos grupos mono-, di y tri-


aumento de la biomasa, CO2, H2O, hidroxifenólicos y ácidos benzoicos
nutrientes libres (NH4+, H2PO4-, SO42-, etc.),
Oxidación enzimatica
ácidos orgánicos, fenoles

Estructuras
Radicales fenólicos e
aromáticas hidroxibenzoquinonas
Biosíntesis de
polifenoles

Polimerización & condensación

HUMUS
Figura 3.26 Formación de humus a través de diferentes rutas que incluyen la descomposición de compuestos
de fácil y difícil degradabilidad y la síntesis microbial de compuestos intermedios. Fuente: adaptado de Wagner
y Wolf (1999).

Los microorganismos difícilmente degradan los materiales recalcitrantes y even-


tualmente ocurren algunas oxidaciones de algunos grupos funcionales, sin que los
enlaces que mantienen unidos a los compuestos se rompan. Este tipo de agrupación
de sustancias orgánicas es genéricamente conocida como humus. Su estructura es
compleja y muy variable (Figura 3.26). El humus puede variar entre los suelos ya
que la actividad microbial, el clima, la mineralogía y la presencia de iones puede ha-
cer que el humus sea diferente en cada caso. Estos procesos de formación de humus
pueden tardar bastante tiempo, la escala de tiempo es de décadas y puede perdurar
cientos de años.

79
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

HC = O
I
(HC- OH)4
I H
HC = O
O O OH
I
II I

O
COOH COOH COOH O

II
I COOH
I
OH H O CH- CH2
R – CH COOH
I O
N II O
HO O CH
O O
I

II
N
OH OH O NH
II II HO
I O
O
R - CH
I
C=O
I
NH

Figura 3.26. Estructura idealizada de un ácido húmico en el suelo. Los grupos R–COOH y R-OH son sitios
que al liberar H+ generan una carga eléctrica negativa; la magnitud de la carga es dependiente de pH. Fuente:
Stevenson (1986).

Las sustancias húmicas poseen grupos carboxílicos disociados (R-COO-) y fenoles


responsables de generar carga eléctrica negativa. La carga del humus es dependiente del
pH, con el aumento en el pH aumenta la magnitud de la carga. Esto le confiere a este
material CIC para retener cationes de la solución del suelo y evitar así su pérdida por
lixiviación.
La presencia de cargas eléctricas negativas del humus le permite unirse a las arcillas
cargadas positivamente para formar complejos órgano-minerales muy estables. De igual
forma, a través de iones floculantes (p.e., Ca2+, Al3+ y Fe3+) las sustancias húmicas se pue-
den unir a minerales arcillosos de carga negativa. Esto le confiere una gran importancia
a las sustancias húmicas en el desarrollo y estabilidad de los agregados estructurales del
suelo, la aireación y la retención de agua del suelo, entre otras.

Propiedades del humus


El humus tiene grandes beneficios para el suelo, en primera instancia es en sí mismo
un constituyente del suelo al hacer parte de los agregados que determinan la estructura.
Por otro lado, el humus tiene varios sobre el suelo entre ellos tenemos los siguientes:
• Contribuye a la promoción y estabilidad de la estructura del suelo
• Aumenta el volumen de poros del suelo
• Disminuye la densidad aparente del suelo
• Incrementa la capacidad del suelo para retener agua en los microporos
• Incrementa la CIC del suelo (Tabla 3.9)
• Crea una condición buffer en el suelo (Figura 3.28)
• Se constituye en una reserva de nutrientes (N, P, S, etc.) de muy lenta liberación
• Se constituye en una reserva de C que se acumula en el suelo, evitando su paso directo
a la atmosfera como CO2 (secuestro de C)
• Provee una superficie específica alta para retener metales pesados y compuestos xe-
nobióticos tóxicos (insecticidas, herbicidas, etc.), lo cual disminuye su bio-disponibi-
lidad en el ambiente.

80
N. W. Osorio

Tabla 3.9. Efecto del pH sobre la CIC de la materia orgánica, arcilla y suelo. Fuente: Coleman y Thomas (1967).

pH CIC (cmolc kg–1)


Materia orgánica Arcilla Suelo

2.5 36 38 5.8
3.5 73 46 7.5
5.0 127 54 9.7
6.0 131 56 10.8
7.0 163 60 12.3
8.0 213 64 14.8

COO-

COO- Al aumentar la concentración de OH- en


la solución se presenta la liberación de un
protón (H+) del grupo carboxílico (-COOH),
COO- + 2HOH con lo cual se aumenta la carga negativa en
COOH la superficie. En este ejemplo, dos OH- son
COO- neutralizados.
COOH

COO- COOH
COO- Al aumentar la concentración de iones H+
COOH en la solución, estos son adsorbido en la
superficie de la materia orgánica por grupos
carboxilato (-COO-). En la ilustración, dos H+
COOH son neutralizados.

COOH
Figura 3.27. La capacidad buffer de la materia orgánica se debe a la habilidad de los grupos funcionales –COO-
H/-COO- para liberar o capturar H+ de la solución del suelo Dibujo de N.W. Osorio.

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Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

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82
Capítulo 44
Microorganismos del suelo y su efecto sobre la
disponibilidad de nutrientes

• Microorganismos del suelo


• Rizosfera
• Rizobacterias promotoras del crecimiento vegetal (PGPR)
• Oxidación del azufre
• Fijación biológica de N2
• Simbiosis micorrizal
• Microorganismos solubilizadores de fósforo (PSM)

RESUMEN
El objetivo de este capítulo es presentar algunas funciones de los microorganismos
del suelo, los efectos que ejercen sobre la nutrición de las plantas y algunas interacciones
entre ellos y su ambiente. En este capítulo se hace énfasis en el ciclo de nutrientes y en los
efectos benéficos de los microorganismos de la Rizosfera sobre la nutrición de las plantas.
Las condiciones ambientales de la rizosfera y la micorrizosfera también son discutidas ya
que es allí donde ocurren las interacciones entre planta y microorganismos. En general,
las plantas pueden liberar carbohidratos, aminoácidos, lípidos, vitaminas, entre otros ma-
teriales a través de sus raíces para estimular los microorganismos en el suelo. El volumen
de suelo afectado por estos exudados de la raíz es aproximadamente 2 mm desde la su-
perficie de la raíz y es llamado rizosfera. Los microorganismos de la rizosfera participan
en el ciclaje geoquímico de los nutrientes y determinan su disponibilidad para las plantas
y la comunidad microbial del suelo. Por ejemplo, en la rizosfera hay organismos capaces
de fijar N2 formando estructuras especializadas (p.e Rhizobium y géneros relacionados)
o simplemente estableciendo relaciones asociativas (p.e. Azospirillium, Acetobacter). De
otro lado, las bacterias amonificantes y nitrificantes son responsables de la conversión de
compuestos de N orgánico a formas inorgánicas (NH4+ y NO3-) las cuales son disponibles
para las plantas. Los microorganismos de la rizosfera pueden también disolver minera-
les insolubles que controlan la disponibilidad de algunos elementos como el fósforo (P)
(tanto nativo como aplicado) a través de la liberación de algunos ácidos orgánicos. Otros
microorganismos pueden producir fosfatasas que actúan sobre el P orgánico. La disponi-
bilidad de S, Fe y Mn está también afectada por las reacciones redox llevadas a cabo por
bacterias de la rizosfera. Igualmente, agentes quelatantes pueden controlar la disponibili-
dad de micronutrientes y participar en mecanismos de biocontrol de patógenos de plantas.
Debido a estos y otros beneficios sobre el crecimiento de las plantas, algunas bacterias de

© N.W. Osorio. 2014. Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico. ISBN 978-958-44-9746-8.

83
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

la rizosfera han sido llamadas Rizobacterias Promotoras del Crecimiento de las Plantas
(PGPR, por su sigla en inglés). Los beneficios de las PGPR también han sido obtenidos,
e incluso aumentados, en presencia de hongos formadores de micorriza, los cuales por sí
solos son importantes en el proceso de absorción de nutrientes de baja difusividad (par-
ticularmente P). El término “micorrizosfera” se ha usado para describir la parte del suelo
que incluye la rizosfera afectada por los exudados de las hifas de los hongos micorrizales.

MICROORGANISMOS DEL SUELO


El suelo en sí es un ecosistema muy complejo, este podría ser considerado como
un microcosmos donde minerales y materia orgánica (viva o muerta), el agua, y el aire
comparten un espacio de gran actividad físico-química. El suelo es una combinación de
fases que interactúan íntimamente entre ellas en un sistema de ninguna comparación. Tal
complejidad puede ser percibida por la heterogeneidad de estos componentes minerales y
las diversas propiedades físico-químicas que se generan, lo cual varía debido al grado de
meteorización del suelo. Similarmente, la materia orgánica es heterogénea porque puede
tener múltiples orígenes y diferentes estados de descomposición.
En un ambiente complejo su población de habitantes no es menos compleja. Dentro de
la población microbial se tienen bacterias, actinomicetos, cianobacterias, hongos, algas,
protozoarios y virus. En general, los microorganismos más abundantes en el suelo son las
bacterias, aunque los hongos (por su mayor tamaño) representan alrededor del 70% de la
biomasa. Torsvik et al. (1990) afirmaron que en un gramo de suelo pueden encontrarse
10000 especies diferentes de microorganismos, muchos de ellos no conocidos debido
a que no pueden ser cultivados. Tal diversidad es también complementada con una alta
densidad de microorganismos. En general, en un gramo de suelo seco es posible encontrar
106-108 bacterias, 106-107 actinomicetos y 104–105 hongos. Otros tipos de microorganis-
mos como algas y protozoos, varían entre 103-106, y 103-105, respectivamente. Además,
la rizosfera, el volumen de suelo cerca a las raíces que es afectada por las sustancias
orgánicas que aquellas raíces liberan, es más poblada que el resto del suelo. Lazarovitz
y Nowak (1997) afirman que desde la perspectiva microbiana, el suelo es un desierto en
comparación al ambiente nutritivo de la rizosfera.
Los microorganismos del suelo son entidades que influencian varios aspectos del
suelo y cada uno desempeña diferentes actividades De particular interés son aquellos
microorganismos involucrados en la descomposición de la materia orgánica y el ciclo
de nutrientes. Así, en muchos casos los microorganismos del suelo pueden determinar la
disponibilidad de nutrientes y por eso son considerados herramientas para el manejo del
suelo y la nutrición de la planta.
La actividad microbial del suelo es bastante diversa y hace parte de los ciclos bio-
geoquímicos de varios elementos (C, N, O, P, S, etc.). Como actividades especificas en
el suelo se incluyen la descomposición de la materia orgánica y de materiales orgáni-
cos adicionados a este, la fijación de N2 atmosférico, la descomposición de minerales
primarios, mineralización del N-orgánico (nitrificación), solubilización de P, oxidación
de S, producción de antibióticos, formación de asociaciones simbióticas para mejorar la

84
N. W. Osorio

captación de nutrientes por parte de las plantas, protección de plantas contra patógenos,
descomposición de contaminantes (bioremediación), etc. Es importante considerar que de
acuerdo a la forma en que obtienen el Carbono (C) y la energía se clasifican en heterótro-
fos, autótrofos y fotótrofos. Los heterótrofos obtienen el C y la energía de la oxidación de
materiales orgánicos. Los autótrofos obtienen el C del CO2 y la energía de la oxidación
de sustancias inorgánicas. Los fotoautótrofos obtienen el C del CO2 y la energía de la luz
solar.
La presencia de microorganismos en el suelo es variable pero sigue la tendencia de
que a mayor profundidad se disminuye la cantidad de estos. La razón para ello es que
buena parte de los microorganismos que se aíslan en medios de cultivos agarizados son
heterótrofos y aeróbicos, y con la profundidad los compuestos carbonáceos y el O2 dis-
minuyen. En consecuencia, la densidad de las poblaciones microbiales va disminuyendo
(Figura 4.1).
Igualmente, los tipos de microorganismos varían entre suelos, para ilustrar este punto
se presenta la Tabla 4.1. Las razones de tales variaciones están en las diferencias de pH,
clima, vegetación, disponibilidad de nutrientes, mineralogía y muy particularmente con
el tipo y cantidad de materia orgánica.
Tabla 4.1. Presencia de microorganismos en el horizonte A de suelos del trópico (unidades formadoras de colo-
nia, UFC, por g de suelo seco). Fuente: Lab. Microbiología del Suelo, Univ. Nacional de Colombia.
Suelo Bacterias Actinomicetos Hongos

Oxisol (Hawai’i) 54x106 700 6.8x104


Andisol
10 (Colombia) 5x106 15x10
20
4
3.5x105
Mollisol (Colombia) 120x106 30x105 3.0x104
8
(10 6 g-1 suelo)

(10 3 g-1 suelo)

15
10
6 20
10
48
6 g-1 suelo)

g-1 suelo)

15
Bacterias (10Bacterias

Hongos (10 3Hongos

5
26
10
04 0
A B C 5 A B C
2 Horizonte
Horizonte
0 0
A B C A B C
Horizonte Horizonte

1
(10 5 g-1 suelo)

0,75
1
Figura 4.1. Presencia de microorganismos
(10 5 g-1 suelo)

0,5
Actinomicetos

0,75 del suelo en diferentes horizontes de un


0,25
Inceptisol del Suroeste Antioqueño. Fuen-
te: Lab. Microbiología del Suelo, Univ.
0,5
Nacional de Colombia.
Actinomicetos

0
0,25 A B C

Horizonte
0
A B C

Horizonte
85
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Bacterias
Son los más pequeños y numerosos microorganismos del suelo y viven en forma libre
o asociados con las plantas. Se estima que se pueden encontrar 1x109 células bacteriales
por g de suelo seco, sin embargo, en suelos muy fértiles el valor puede llegar hasta 1x1010.
La biomasa bacterial del suelo en los primeros 15 cm de profundidad es cerca de 4500 kg
ha-1 (350-7000 kg ha-1). Los géneros más abundantes son Arthrobacter, Pseudomonas y
Bacillus, llegan a representar 75-90 % de la población bacterial del suelo. Las actividades
de las bacterias son diversas y, en algunos casos, esenciales para la vida misma y especí-
ficamente para el crecimiento de las plantas. Algunos ejemplos son:
• Rhizobium: fija N2 atmosférico y establece asociaciones simbióticas con leguminosas.
• Azotobacter: fija N2 atmosférico sin establecer asociaciones simbióticas.
• Azospirillum: fija N2 atmosférico sin establecer asociaciones y estimula el crecimiento
vegetal
• Nitrosomonas: oxida NH4+ para formar NO2-.
• Nitrobacter: oxida NO2- para formar NO3-.
• Acidithiobacillus: oxida S y sulfuros para formar SO42-.
• Ferrobacillus: reduce F3+ a Fe2+.
• Pseudomonas: forma sideróforos que quelatan Fe2+.
• Bacillus: solubiliza compuestos fosfatados del suelo.
• Geobacter: reduce MnO2 a Mn2+.
• Cellulomonas: descompone celulosa.
• Otras bacterias participan en la descomposición de materia orgánica, como fitopatóge-
nos de plantas (Xanthomonas campestris, Erwinia), en control biológico de fitopató-
genos (Pseudomonas aeruginosa) e insectos plaga (Bacillus thuringiensis).
Las bacterias pueden ejecutar un gran número de funciones en el suelo bajo diferentes
condiciones de pH, potencial redox, temperaturas y sustratos. Por ejemplo, las bacterias
organotróficas son muy importantes en la descomposición de la materia orgánica. Estas
bacterias liberan nutrientes para las plantas, sintetizan precursores para la síntesis de sus-
tancias húmicas, y, a su vez, afectan las propiedades del suelo. Estas producen CO2 que
cambia la composición del aire del suelo y así generan el intercambio de gases entre el
suelo y la atmósfera. Factores tales como pH del suelo, temperatura, contenido de agua,
y características propias de la materia orgánica del suelo, etc., influencian fuertemente la
habilidad de las bacterias del suelo para descomponer residuos orgánicos. Tales efectos
son bastante importantes puesto que la actividad bacteriana determina el ciclo de nutrien-
tes presente en la materia orgánica.
Por otro lado, las bacterias autótrofas pueden usar compuestos orgánicos como fuen-
te de electrones y energía, e intervienen así en la disponibilidad de nutrientes para la
planta. Por ejemplo, en ambientes aeróbicos las bacterias que oxidan NH4+ a NO2- (Ni-
trosomonas) y luego NO2- a NO3- (Nitrobacter) son responsables del proceso llamado
nitrificación. En contraste, bajo condiciones anaerobias otras bacterias pueden reducir
estas formas de N a N2 o NOx. De hecho, Kuenen y Robertson (1994) reportaron que
algunas bacterias que oxidan N pueden simultáneamente reducir NO2- y NO3- a N2, algo

86
N. W. Osorio

que solamente se esperaba de bacterias anaerobias. Otras bacterias son capaces de oxidar
S2 a SO42- (Acidithiobacillus) a través de la formación de ácido sulfúrico. Este tipo de
microorganismos son componentes esenciales en la reducción del pH del suelo en suelos
alcalinos que reciben azufre (S2) como una enmienda. También han sido reportadas en el
suelo bacterias solubilizadoras de P. Estas son capaces de solubilizar las formas precipita-
das de P en el suelo y tienen un uso potencial en suelos deficientes en éste elemento. Por
otro lado, hay algunas bacterias que producen sideróforos que quelatan Fe y facilitan su
absorción por las raíces en suelos deficientes en este elemento. En los suelos es posible
encontrar algunas bacterias que son capaces de reducir el Mn4+ y así alivian la deficiencia
de éste elemento en las plantas.
Nótese que las funciones mencionadas anteriormente cubren un número importante
de nutrientes de las plantas, sin embargo, en el campo agronómico, las bacterias que han
recibido más alta atención son aquellas capaces de fijar N2 atmosférico. Ellas pueden estar
en forma libre (p.e., Azospirillum o Azotobacter) o formar asociaciones simbióticas (Rhi-
zobium y Bradyrhizobium con leguminosas). La deficiencia de N es considerada uno de
los mayores problemas para la productividad vegetal de cultivos, pasturas y bosques. Es-
tas bacterias son una alternativa para manejar este problema. Otra función extraordinaria
de las bacterias está asociada con la producción de compost (Cytophaga, Celullomonas),
lo cual probablemente recibirá más atención en el futuro dado el creciente interés hacia el
tratamiento de residuos orgánicos en el sector rural y urbano.
Considero necesario insistir en conocer los requerimientos ecológicos de los dife-
rentes tipos de bacterias, especialmente aquellos requerimientos asociados con algunas
propiedades del suelo que pueden ser alteradas (p.e., pH) para favorecer la actividad bac-
teriana, y obtener máximos beneficios. En resumen, las funciones de las bacterias deben
ser consideradas en el diagnóstico de la fertilidad del suelo debido a su gran importancia
en múltiples procesos que controlan la nutrición de la planta y el manejo del suelo.

Hongos
Los hongos son un grupo de microorganismos bastante importante en el suelo. Aun-
que se encuentran en cantidades más bajas que las bacterias, la masa fúngica puede ser
igual o incluso superior a las bacterias. Ellos muestran más adaptación a condiciones
ácidas en suelos húmedos y aeróbicos. La actividad de los hongos es bastante importante
en el ciclo de nutrientes particularmente en el proceso de descomposición de la materia
orgánica del suelo donde intervienen en diferentes etapas.
Los hongos del suelo son heterótrofos-aeróbicos y crecen más favorablemente en la
parte superficial del suelo. Conteos convencionales de hongos en el suelo reportan valo-
res entre 104-106 UFC g-1 suelo (10 m hifa g-1 suelo) y biomasa de 500-5000 kg ha-1. Sin
embargo, existe dificultad para hacer conteo de UFC de hongos puesto que al tomar y
preparar la muestra del suelo se puede fragmentar el micelio de un individuo y cada frag-
mento se constituiría así en una UFC. Las principales actividades de los hongos consisten
en: (i) la descomposición de la materia orgánica, particularmente en las primeras etapas
de descomposición donde abundan los azucares, (ii) formar la asociación micorrizal con

87
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

el 90 % de las plantas) (p.e. Glomus, Gigaspora) (iii) descomponer lignina, (iv) solubili-
zar fosfatos (Penicillium, Aspergillus), (v) establecer relaciones fitopatógenas (Fusarium,
Phytophthora, Pythium), (vi) control biológico de patógenos e insectos plaga (Metha-
rrizium, Trichoderma, Beauveria), (vii) producción de alimentos (champiñones), (viii)
producción de fármacos como el LSD, (ix) descomponer xenobióticos (remediación).
Entre los hongos del suelo los hongos micorrizales son sobresalientes. Estos pueden
formar asociaciones con la mayoría de las plantas superiores. La asociación micorrizal
favorece el desarrollo y mantenimiento de la estructura del suelo, el control biológico de
algunas patógenos de las plantas, y la absorción de agua y nutrientes, particularmente
aquellos de difusión limitada (P, Cu, y Zn). Los hongos micorrizales son una alterna-
tiva importante para el manejo de suelos tropicales altamente meteorizados (Oxisoles,
Ultisoles) y aquellos derivados de cenizas volcánicas (Andisoles), característicamente
deficientes en P. Aunque las plantas presentan diferentes grados de dependencia micorri-
zal, desde aquellas muy altamente dependientes (leucaena) a otras plantas independientes
(Brassica nigra), es reconocido que la asociación micorrizal es una estrategia natural
que la mayoría de las plantas han desarrollado en su proceso evolutivo, estrategia que al
parecer fue usada para el establecimiento de las raíces en la superficie de la tierra hace
aproximadamente 400 millones años.
Por otro lado, es notable que algunos hongos de los géneros Penicillium y Aspergillus
pueden solubilizar formas de P precipitadas. Esos hongos pueden ser combinados con
hongos micorrizales para incrementar la absorción de P por las raíces. Además, algunos
hongos son importantes en el proceso del compostaje.
Los hongos del suelo también pueden formar líquenes al encontrarse asociados con
algas y cianobacterias, de esta manera son considerados los colonizadores primarios del
material parental en las primeras etapas de formación del suelo.

Actinomicetos/Actinobacterias
Los actinomicetos ahora llamados actinobacterias son un grupo de microorganismos
procariotes bacteriales que tienen ciertas semejanzas morfológicas con los hongos, por
ello, en el pasado se consideraban erróneamente dentro de este grupo. Los actinomicetos
son abundantes en el suelo y en algunos casos llegan a ser tan numerosos como las bac-
terias, particularmente en suelos de regiones secas donde pueden ser el grupo microbial
más abundante. Es común encontrar valores poblacionales de 105-108 UFC g-1 y pueden
representar 10-50% de la población microbial del suelo, con una biomasa igual al de las
bacterias a pesar de su menor número. Los actinomicetos son heterótrofos, aeróbicos,
intolerantes a la saturación de agua o a la extrema acidez. Por debajo de pH 6 la pobla-
ción actinomicetal disminuye su número. Muchos actinomicetos son importantes en la
descomposición de la materia orgánica, particularmente a alta temperatura, como ocurre
en el compostaje. Otra función importante que cumplen es la producción de antibióticos
que trasciende las fronteras de la ciencia del suelo y se constituye en el soporte de una
industria millonaria en el área de la medicina. Uno de los géneros más importantes en
la síntesis de antibióticos es Streptomyces; algunos de los más importantes antibióticos

88
N. W. Osorio

producidos por este microorganismo son estreptomicina, neomicina, eritromicina y te-


traciclina. Este género usualmente representa entre el 70-90% del total de actinomicetos.
La síntesis de antibióticos en el suelo es un mecanismo de competencia que le permite al
microorganismo que lo produce eliminar otros microbios que compiten por nutrientes y
espacio. En algunos casos, esto impide el establecimiento de microorganismos inocula-
dos tales como Rhizobium.
El olor característico del suelo recién labrado es debido a la presencia de una sustancia
llamada geosmin producida por actinomicetos. Actinomicetos del género Frankia son
capaces de fijar N2 simbióticamente cuando se asocian con las raíces de algunas especies
forestales como Alnus. Otros géneros abundantes son Nocardia que puede representar
10-30% y Micronospora, 1-15%.

Algas
En general, las algas son menos abundantes que otros microorganismos del suelo.
Estas son foto-autótrofas, aeróbicas, contienen clorofila, crecen en la superficie de suelos
húmedos para así captar la luz solar. Su papel está en la producción de materia orgánica.
La biomasa de algas está usualmente entre 10 a 300 kg ha-1 y en algunos casos puede
llegar a 1500 kg ha-1.
Dado sus requerimientos ecológicos son abundantes en los suelos de regiones húme-
das y suelos con alto nivel freático. Algunos autores sugieren que la importancia de las
algas está asociada con la producción de biomasa que se volverá parte de la materia orgá-
nica del suelo. Único en las algas, es su capacidad para tolerar altos niveles de salinidad,
lo cual es bastante evidente en algunos suelos manejados con altas tasas de fertirrigación.
Su capacidad para producir materia orgánica ha sido poco considerada, pero esto puede
representar una fuente de C para algunos microorganismos.

Cianobacterias
Este es un grupo de microorganismos del suelo de gran importancia en algunos am-
bientes. Los conteos tradicionales indican que se pueden encontrar entre 1 a 8x105 UFC
g-1 de suelo. En general, las cianobacterias presentan requerimientos similares a las algas
y por la apariencia morfológica de sus colonias fueron llamadas erróneamente y duran-
te mucho tiempo “algas verde azules”. Sin embargo, las cianobacterias son evolutiva y
morfológicamente más cercanas a las bacterias que a las algas. Las cianobacterias son
microorganismos foto-autótrofos, aeróbicos y facultativos, tienen clorofila y otros pig-
mentos foto- sintetizadores. Ecológicamente cumplen tres funciones importantes: (i) fijan
C, por ende, producen materia orgánica, (ii) fijan N2 atmosférico en forma libre o forman-
do simbiosis, (iii) producen O2 durante la fotosíntesis; por tales actividades este tipo de
microorganismos son importantes en algunos suelos.
Su capacidad para fijar C y N2 indica que son un grupo a considerar para el manejo
de algunos suelos. Nostoc es el género de cianobacterias más abundante en los suelos,
creciendo en forma libre o asociado con hongos para así formar algunos líquenes y así

89
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

se constituyen en uno de los primeros colonizadores de la superficie de rocas y material


parental.
Además, la simbiosis formada entre la cianobacteria Anabaena azollae y el helecho
acuático Azolla es extraordinaria. Esta asociación es de gran importancia en suelos inun-
dados utilizados para la producción de arroz. La simbiosis Azolla-anabaena ha sido utili-
zada por siglos en el Este de Asia para proporcionar N a plantas de arroz. Algunos autores
reportan que el nivel de fijación de N2 es comparable con aquellos reportados para la
simbiosis leguminosa-rizobio. Por otra parte, algunas cianobacterias-acuáticas pueden
liberar toxinas que inhiben el crecimiento de algunos microorganismos y afectan a ma-
croorganismos (p.e., peces, humanos).

Protozoarios
Los protozoarios representan la microfauna del suelo, en algunos casos pueden ser
bastante abundantes. Estos son microorganismos heterótrofos, aeróbicos, que participan
en la descomposición de la materia orgánica y depredación sobre poblaciones bacteriales.
Los conteos tradicionales indican valores de 104-105 protozoos g-1 y biomasa de 50-200
kg ha-1. En general, los protozoos son menos estudiados que otros microorganismos. Su
importancia en la descomposición de la materia orgánica es bien conocida, ellos pueden
disolver sustancias orgánicas, sin embargo su función más destacable está en la depreda-
ción de las bacterias, hongos, algas y otros microorganismos. Paul y Clark (1989) afirman
que los protozoos pueden mantener una población microbial fisiológicamente joven y
más activa. Por consiguiente, la presencia de protozoarios favorece una descomposición
más rápida de la materia orgánica del suelo.
Ingham (1999) afirma que entre el 25 al 75% del N tomado por las plantas es el
resultado de la predación de bacterias por protozoarios. Las interacciones entre estos
microorganismos son de vital importancia y pueden determinar la fertilidad del suelo
y, por consiguiente, controlar el potencial de producción de un suelo. Esta actividad
puede tener un significado importante en suelos con una relación C:N alta, donde el N
está inmovilizado por la población bacteriana, impidiendo así el flujo de N a las raíces.
Una vez lo protozoos depredan las bacterias rompen los ciclos bacterianos y liberan
NH4+ al suelo.

RIZOSFERA
La rizosfera es la región del suelo que rodea la superficie de la raíz y que está
afectada por los exudados que ésta libera. Fue descrita por primera vez por Hiltner
(1904). Hay diferentes tipos de sustancias que se liberan desde las raíces y estimulan la
actividad microbial tales como carbohidratos (azúcares y oligosacáridos), ácidos orgá-
nicos, vitaminas, nucleótidos, flavonoides, enzimas, hormonas y compuestos volátiles.
El resultado es una densa y activa población microbial que interactúa con las raíces y
aún dentro de ellas. El efecto de la rizosfera sobre la población microbial puede ser me-
dido al comparar la densidad de la población (unidades formadoras de colonias, UFC)

90
N. W. Osorio

entre la rizosfera (R) y en el resto del suelo no rizosférico (S), para lo cual se utiliza
la “relación R/S”. El efecto de la rizosfera es más alto para las bacterias que para los
hongos (Tabla 4.2) y aún más alto para algunos grupos funcionales de bacterias (p.e.,
amonificantes, denitrificantes). En contraste, las algas exhiben mayor densidad pobla-
cional en el suelo no rizosférico que en la rizosfera. El tipo de plantas puede también
afectar la relación R/S, lo cual esta asociado con la cantidad y tipo de exudados de la
raíz (Tabla 4.3).
También hay diferencias entre la densidad de población en la superficie de la raíz
(rizoplano) y el suelo de la rizosfera. Aunque sobre el rizoplano hay numerosos microor-
ganismos, se estima que sólo 4-10% de su total área de superficie está en contacto físico
con los microorganismos del suelo. En la literatura no han sido reportadas diferencias en
la rizosfera según el tipo de suelo, pero se sospecha que los suelos que exhiben severas
limitaciones para el crecimiento microbial (p.e., suelos ácidos y ricos en Al, que abundan
en el trópico) pueden presentar relaciones R/S más altas para las bacterias y otros mi-
croorganismos.
Tabla 4.2. Número de microorganismos (UFC g-1 suelo) en la rizosfera (R) de trigo (Triticum aestivum L.) y en
el suelo no-rizosférico (S) y su relación R/S (modificado de Gray y Williams, 1971).
Microorganismos Rizosfera Suelo no-rizosférico Relación R/S
Bacterias 1.2 x109 5.3 x107 23
Actinomicetos 4.6 x107 7.0 x106 7
Hongos 1.2 x106 1.0 x105 12
Protozoos 2.4 x103 1.0 x103 2
Algas 5.0 x103 2.7 x104 0.2
Amonificadores 5.0 x108 4.0 x106 125
Denitrificadores 1.26 x108 1.0 x105 1260

Tabla 4.3. Número de bacterias (UFCx106 g-1 suelo o masa seca de raíz) en el rizoplano y rizosfera de diferentes
plantas, y en el suelo no-rizosférico (S) y su relación R/S. Fuente: Rouat y Katznelson (1961).
Planta Rizoplano Rizosfera Suelo no rizosférico Relación R/S
Trébol Rojo (Trifolium pratense) 3844 3255 134 24
Avena (Avena sativa) 3588 1090 184 6
Lino (Linum usitatissum) 2450 1015 184 5
Trigo (Triticum aestivum) 4119 710 120 6
Maíz (Zea mays) 4500 614 184 3
Cebada (Hordeum vulgare) 3216 505 140 3

La extensión de la rizosfera varía con la planta y el suelo, pero es aceptado que cubre
al menos 2 mm desde el rizoplano. Algunos autores han mostrado que la zona de in-
fluencia puede ser al menos de 10 mm (Tabla 4.4). La diversidad de microorganismos es
también variable, cerca al rizoplano hay una comunidad diversa pero al aumentar la dis-
tancia desde el rizoplano la diversidad se reduce. Papavizas y Davey (1961) encontraron
efectos similares sobre actinomicetos y hongos de la rizosfera, esto parece estar asociado
con la concentración de carbono en la solución del suelo (exudados de las raíces), la cual
disminuye desde el rizoplano.

91
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Tabla 4.4. Número de bacterias en función de la distancia desde la superficie de la raíz. Fuente: Paul y Clark (1989).
Distancia (mm) UFCx109 cm-3 suelo Tipos morfológicos
0-1 120 11
1-5 96 12
5-10 41 5
10-15 34 2
15-20 13 2

La liberación de exudados de la raíz puede estar afectada por varios factores en la planta, el
suelo y el ambiente. De acuerdo con Bowen y Rovira (1999), las plantas pueden liberar entre
10-30% de fotosintatos a través del sistema de raíces. Whipps y Lynch (1986) encontraron
que un mismo factor (p.e., estrés por agua, bajo pH, químicos aplicados al follaje) produce
incremento o disminución en la liberación de compuestos orgánicos en diferentes plantas. Las
raíces también secretan mucílagos, polisacáridos y pierden capas de células en su punta al
crecer a través del suelo, y así se liberan más compuestos carbonáceos a la rizosfera.
Las condiciones fisicoquímicas que predominan en la rizosfera se pueden usar para
entender el papel que juegan los microorganismos sobre la disponibilidad de nutrientes. Por
ejemplo, la concentración de oxígeno (O2) en la rizosfera es muy baja debido a la alta de-
manda requerida para la respiración microbial a partir de compuestos carbonáceos y a la alta
densidad microbial. Consecuentemente, la concentración de CO2 es alta. Estas condiciones
crean un ambiente anaeróbico, y se favorecen las reacciones de reducción. En la Tabla 4.2
se muestra que las bacterias denitrificantes (anaeróbicas) tienen una relación R/S más alta
(1260), lo cual facilita la reducción de algunos elementos tales como N, S, Fe y Mn.
El pH de la rizosfera usualmente es de 1-2 unidades más bajo que el del suelo. Va-
rios mecanismos son responsables de este efecto: (i) producción de CO2 por procesos
de respiración que forma H2CO3, (ii) actividad de las bombas de H+ en la obtención de
nutrientes por las plantas y los microorganismos, (iii) liberación de ácidos orgánicos por
raíces y microorganismos, (iv) descomposición de la materia orgánica y (v) fijación de N2
por la simbiosis Rhizobium-leguminosa. Los efectos pueden también variar con la capa-
cidad buffer del suelo y el tipo de planta involucrada. Las condiciones ácidas favorecen
la solubilización de minerales del suelo (p.e., fosfatos de calcio). Las características de
la rizosfera varían con la especie de planta y las condiciones del suelo. La rizosfera de
plantas de arroz de inundación exhibe un ambiente más aeróbico que el resto del suelo.
Esto es porque el tejido aerénquima de las plantas de arroz permite el transporte de O2 a
las raíces y su liberación a la rizosfera. Esto facilita la oxidación de Fe y Mn que tienden
a incrementar su disponibilidad a niveles que llegan a ser tóxicos para las plantas, dadas
las condiciones reductoras de los suelos inundados.

RIZOBACTERIAS PROMOTORAS DEL CRECIMIENTO VEGETAL (PGPR)


Las PGPR son las bacterias de la rizosfera que al reintroducirse al suelo pueden au-
mentar el crecimiento de las plantas por diferentes vías. El acrónimo PGPR (por sus siglas
en inglés) ha sido ampliamente usado para agrupar estos microorganismos. Reciente-
mente se ha propuesto dividir las PGPR en dos categorías: Biocontrol-PGPR y PGPR.

92
N. W. Osorio

Se afirma que esta separación es importante para diferenciar los mecanismos empleados
por estas bacterias para promover el crecimiento de las plantas. Biocontrol-PGPR son
estrictamente aquellas bacterias que participan en el biocontrol de patógenos de plantas,
mientras que PGPR son bacterias que cumplen otras funciones diferentes (p.e., nutricio-
nal, hormonal). También se sugiere reemplazar el término rizobacteria por simplemente
bacteria, porque algunas bacterias pueden promover el crecimiento de las plantas pero no
son habitantes de la rizosfera.

Efectos sobre la solubilidad del manganeso


La disponibilidad de Mn en la rizosfera está afectada por las condiciones redox y el
pH del suelo. En suelos oxidados el Mn está presente en su forma oxidada, Mn4+, en el
mineral de baja solubilidad llamado Pirolusita (MnO2). Algunas bacterias de la rizosfera
(Bacillus, Pseudomonas, Geobacter) pueden reducir el Mn oxidado de Mn4+ a Mn2+ que
es la forma química metabólicamente usada por las plantas. La reacción es como sigue:
MnO2 + 4H+ + 2e- ↔ Mn2+ + 2H2O
En esta reacción vale la pena resaltar dos puntos importantes, en primer lugar la reduc-
ción de Mn requiere de electrones y protones. Los electrones son suministrados por la des-
composición de compuestos carbonáceos, mientras que los protones pueden ser suministra-
dos por el sistema de excreción de protones de las células radicales. Consecuentemente, la
actividad de los microorganismos reductores de Mn es altamente favorecida en la rizosfera.
Las aplicaciones de materiales orgánicos también pueden promover la reducción microbial
del Mn. En segunda instancia, la acidez del suelo tiene un efecto determinante en la solu-
bilidad del Mn. En suelos alcalinos donde el Mn esta usualmente insoluble, el efecto de la
rizosfera es benéfico, pero en suelos ácidos con abundancia de minerales de este elemento
su excesiva reducción puede inducir a toxicidad por este elemento en plantas sensibles. Ari-
nes y otros (1992) encontraron que en la micorrizosfera se puede disminuir la actividad de
microorganismos reductores de Mn y favorecer su oxidación, lo cual podría ser conveniente
para el manejo de suelos muy ricos en este elemento.
El Mn juega un papel importante en la resistencia de las plantas a las enfermedades. Este
elemento, así como el Cu, es requerido para la síntesis de lignina, la cual incrementa la resis-
tencia de los tejidos de las raíces a la penetración de patógenos; consecuentemente, se espera
que las plantas deficientes en Mn sean más susceptibles al ataque de patógenos. Gaeuman-
nomyces graminis, como muchos otros hongos patógenos del suelo, es un potente oxidante de
Mn que dañaría la lignificación de las raíces en los sitios de infección. Los reductores de Mn
efectivos de la rizosfera (p.e., Pseudomonas sp.) pueden tener efectos benéficos no sólo sobre
la nutrición de las plantas sino también como biocontroladores de patógenos.
Adicionalmente, las raíces y las bacterias de la rizosfera pueden producir agentes que-
latantes (compuestos fenólicos, ácidos orgánicos) capaces de formar complejos solubles
con el Mn y otros elementos y así evitar la re-precipitación de este elemento.
En contraste, en los suelos inundados donde la disponibilidad del Mn2+ puede ser alta,
la oxidación de Mn por bacterias de la rizosfera favorecería el crecimiento de las plantas.
Las raíces de arroz liberan O2 a la rizosfera evitando así los efectos tóxicos por Mn.

93
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Efectos sobre la solubilidad del hierro


La dinámica del Fe en la rizosfera es muy similar a la del Mn. El Fe del suelo está
presente en formas oxidadas como Fe3+ como un componente de la estructura de mine-
rales insolubles como goetita (FeOOH) o hematita (Fe2O3). Las bacterias de la rizosfera
(Bacillus, Pseudomonas, Geobacter, Alcaligenes, Clostridium, y Enterobacter) pueden
reducir Fe3+ a Fe2+, la forma requerida por las plantas. Los electrones y protones están
disponibles en la rizosfera y consecuentemente el Fe es reducido, sin embargo éste puede
ser re-precipitado. Las reacciones de reducción son:
FeOOH + 3H+ + e- ↔ Fe2+ + 2H2O
Fe2O3 + 6H+ + 2e- ↔ 2Fe2+ + 3H2O
Bajo deficiencia de Fe, algunas bacterias de la rizosfera, particularmente Pseudomo-
nas fluorescentes, producen agentes quelatantes (sideróforos) que forman con Fe2+ com-
plejos solubles disponibles para estas bacterias. Scher (1986) encontró en suelos supresi-
vos para el hongo Fusarium oxysporum que la bacteria Pseudomonas putida produjo un
sideróforo que secuestró el Fe. El complejo sideróforo-Fe puede ser usado por P. putida
pero no por F. oxysporum que requiere Fe para sintetizar enzimas que degradan las pa-
redes celulares de la planta. Bajo este sistema la bacteria es un buen agente de control
biológico. Sin embargo, al aplicar Fe-EDTA (un fertilizante de Fe), el mecanismo de
control sobre F. oxysporum desapareció ya que éste hongo puede usar este fertilizante
como fuente de Fe. Un fuerte agente quelante de Fe, por ejemplo EDDA aumentaría el
efecto de P. putida. Van Peer et al. (1990) encontraron efectos similares con EDDHA. De
Nuevo, los mecanismos relacionados con efectos nutricionales participan en el biocontrol
de microorganismos patógenos de plantas.
Por otra parte, el Fe es un componente del grupo “hemo” en las enzimas catalasas
y peroxidasas, las cuales son requeridas en la síntesis de lignina. La lignificación de las
paredes celulares es una respuesta común de las plantas cuando son desafiadas por fitopa-
tógenos. Aquellas plantas deficientes en Fe pueden ser más vulnerables a los patógenos
que aquellas bien abastecidas con el nutriente. En la Tabla 4.5 se presentan los efectos de
la rizosfera sobre el pH y la disponibilidad de Fe, Mn y Zn en el suelo y en la rizosfera.
Tabla 4.5. pH del suelo y disponibilidad de micronutrientes en el suelo (DPTA-extraíble, mmol kg-1) y la rizos-
fera de lupino blanco (Lupinus albus). Fuente: Dinkelaker et al. (1989).
Suelo Rizosfera del suelo
pH 7.5 4.8
Fe 34 251
Mn 44 222
Zn 2.8 16.8

OXIDACIÓN DEL AZUFRE


La presencia de azufre como ión sulfato (SO42-) es también el resultado de la actividad
bacterial en el suelo. Existen bacterias (Acidithiobacillus thiooxidans) que son capaces
de oxidar el S elemental o sulfuros y producir ácido sulfúrico (H2SO4), el cual al diso-

94
N. W. Osorio

ciarse libera el ión SO42- que es la forma química que la planta absorbe. Una vez está en
la solución del suelo, el ión sulfato puede ser adsorbido sobre los minerales arcillosos o
los óxidos e hidróxidos de Fe y Al. Así mismo, el ión sulfato puede precipitarse con otros
iones (Fe3+, Al3+, K+, Ca2+) para formar compuestos insolubles. En ambos casos se genera
un equilibrio químico entre estas especies (precipitadas y adsorbidas) y el ión en solución.
S2 + 2H2O + 3O2 → 2H2SO4
FeS + 2O2 → FeSO4
La masiva oxidación de azufre y sulfuros en algunos suelos da origen a los suelos
sulfato-ácidos. En estos el pH puede ser tan bajo como 2.5, lo cual no sólo restringe el
crecimiento vegetal sino que las aguas del suelo pueden pasar a aguas corrientes y afectar
la vida de los peces.
Por otro lado, cuando cae la hojarasca enriquece la materia orgánica fresca del suelo.
La concentración de S de este material fluctúa alrededor de 0.1-0.3%. Los microorganis-
mos descomponedores de la materia orgánica producen enzimas que liberan el S de los
compuestos que lo contienen (R-SH) y posteriormente es oxidado para formar sulfato.

FIJACIÓN DE N2
El N es uno de los nutrientes más limitantes para el crecimiento de las plantas. Algu-
nas bacterias de la rizosfera tienen la capacidad de fijar N2 en formas orgánicas que pue-
den ser usadas por las plantas. Las condiciones de la rizosfera favorecen la fijación de N2
porque esta es llevada a cabo por bacterias heterótrofas que usan compuestos orgánicos
como fuente de electrones para la reducción de N2. La reacción simplificada de la fijación
de N2 es la siguiente:
N2 (g) + 8H+ + 8 e- + (15-25ATP)→ 2NH3 + H2
Esta reacción de reducción es realizada exclusivamente por algunas bacterias, actino-
micetos y cianobacterias. La fijación de N2 la realizan estos microorganismos en forma
libre o asociados con plantas y hongos, con estos últimos se hace el proceso más eficiente
ya que aportan los ATP y e- requeridos. Algunas asociaciones simbióticas implican la for-
mación de estructuras especializadas (p.e., nódulos), mientras que otras no forman tales
estructuras pero sí intercambian compuestos (p.e., caña de azúcar-Acetobacter).
Entre las bacterias fijadoras de N2 se destacan las de los géneros Rhizobium, Brad-
yrrhizobium, Mesorhizobium, Allorhizobium y Sinorhizobium que forman simbiosis con
leguminosas. En este caso la concentración de O2 es regulada por la hemoglobina. El
suministro de compuestos carbonáceos ocurre en el interior de los nódulos y así se evita
la competencia con otros microorganismos. Esta es sin duda la interacción entre planta y
bacteria más estudiada.
Otro fijador de N2 es Azotobacter paspali el cual crece en la rizosfera de pasturas tro-
picales tales como Paspalum notatum c.v. batatais y Digitaria sp., con las cuales exhibe
cierto grado de especificidad. Aunque la fijación de 5-25 kg N ha-1 año-1 es ampliamente
aceptada, valores tan altos como 90 kg N ha-1 año–1 han sido reportados. Acetobacter
diazotrophicus es otro fijador de N2 que puede crecer dentro del tejido de la raíz (‘endo-
rrizosfera’) de la caña de azúcar, incluyendo tejidos vasculares donde puede alcanzar un

95
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

densidad poblacional de 106 células g-1 de estos tejidos. Por su particular localización, A.
diazotrophicus tiene la ventaja de obtener carbono sin la competencia microbial y aparen-
temente puede tolerar una concentración de O2 más alta que otras bacterias. La caña de
azúcar puede obtener 100-150 kg N ha-1 año-1 de esta asociación (Tabla 4.6).
Una de las simbiosis asociativas más estudiadas es la formada por Azospirillum spp.
y las raíces de numerosas gramíneas, incluyendo cultivos de cereales importantes. Se
han reportado incrementos en el crecimiento y rendimiento de las plantas de 5-30%. Los
beneficios parecen ser debidos a una producción microbial de reguladores de crecimiento
de las plantas (auxinas, giberelinas y citoquininas) que estimulan el crecimiento de los
pelos radicales y así hay una mayor obtención de los nutrientes. El efecto favorable no es
propiamente debido a la fijación de N2. Bashan et al. (1999) y Carillo-García et al. (2000)
han reportado que especies de cactus inoculadas con A. brasilense mejoraron su estable-
cimiento y desarrollo en suelos desérticos.
Tabla 4.6. Valores de fijación de N2 por bacterias en diferentes sistemas (libre, asociativo o simbiótico). Fuente:
Foth y Ellis (1996).

Sistema Biológico N2 fijado (kg ha-1 año-1)


Microorganismos vida libre
Cianobacteria 25
Azotobacter 0.3
Clostridium pasteurianum 0.1-0.5

Pastos-simbiosis asociativa 5-25


Caña de azucar-Acetobacter diazotrophicus Paspalum notatum-Azotobacter
100-150
Digitaria spp.-Azotobacte:

Planta-cianobacteria
Gunnera 12-21
Azolla 313

Líquenes (hongo-cianobacteria) 39-84

Simbiosis nodulantes con No-leguminosas


Alnus-Frankia 40-300
Casuarina- Francia 58

Simbiosis con leguminosas


Soya-Bradyrhizobium 57-94
Alfalfa-Rhizobium 128-600
Caupí- Rhizobium 84
Trébol- Rhizobium 104-160
Lupino- Rhizobium 150-169

Fijación de N2 de rizobios en simbiosis con algunas leguminosas tropicales


Centrosema 112
Stylosanthes 30-196
Lenteja 35-97
Caupí 73-240
Soya 17-124
Garbanzo 41-279

96
N. W. Osorio

Otras bacterias fijadoras de N2 no simbióticas como Azotobacter chrococcum, Bacillus


polymyxa, y Clostridium pasteurianum han incrementado el vigor de las semillas de maíz,
trigo y tomate y han promovido una floración más temprana en tomate. Quizá la respuesta
fue también debido a efectos hormonales y no necesariamente a la fijación de N2.
Respuestas positivas en el crecimiento de las plantas con fijadores de N2 pueden ser espera-
das en suelos donde el suministro de N es limitado. Por ejemplo, los suelos desérticos (Aridisoles
en la taxonomía de suelos del USDA) tienen muy baja materia orgánica y baja disponibilidad de
agua que restringe el crecimiento de las plantas. Los resultados positivos de Bashan et al. (1999)
y Carillo-García (2000) soportan esta afirmación. Otros tipos de suelo, por ejemplo los derivados
de cenizas volcánicas que normalmente presentan baja disponibilidad de N, podrían ser favora-
bles para las bacterias fijadoras de N2. De manera similar, los suelos erosionados que han perdido
la materia orgánica de su superficie o que han estado bajo quemas pueden ser rehabilitados con
el crecimiento de plantas al usar bacterias fijadoras de N2.
Cuando se emplean leguminosas, la inoculación con su simbionte (Rhizobium o géneros
relacionados) puede mejorar el establecimiento de plantas. Para plantas no-leguminosas, los
resultados de la inoculación con fijadores de N2 de vida libre, tales como Azospirillium y
Azotobacter, pueden ser inciertos. Resultados exitosos han sido obtenidos cuando estas bac-
terias de la rizosfera son combinadas con plantas que tienen alta eficiencia en la fotosíntesis
(plantas C4), así el suministro de C para estas bacterias heterótrofas podría ser satisfactorio.

Abono verde
Una aplicación práctica de la fijación de N2 en el manejo de los suelos es el empleo del
abono verde. El abono verde consiste en la incorporación de un cultivo en la capa arable
del terreno, para lo cual se prefiere una leguminosa antes de floración (soya, caupí, etc.).
La incorporación de leguminosas en el suelo incrementa el contenido de materia orgánica
y el suministro de nutrientes, particularmente N, debido a la alta concentración de este
elemento en los tejidos vegetales (~4%) y a la baja relación C:N (~10-12). En la siguiente
tabla aparece el efecto de la incorporación de Azolla como abono verde en el contenido
de N de plantas de maíz (Tabla 4.7). Más ejemplos se presentaran en el capítulo 7 sobre
el nitrógeno del suelo y su manejo.
Tabla 4.7. Efecto de la incorporación de Azolla en un suelo sobre el contenido relativo de N en plantas de maíz.
Fuente: Osorio, no publicado.
Tratamiento Contenido relativo de N (%)
Testigo (sin azolla, sin fertilizante) 100
A. filiculoides como abono verde (50 kg N ha-1) 155
Urea (50 kg N ha-1) 125
Urea (100 kg N ha-1) 198

SIMBIOSIS MICORRIZAL
El término micorriza fue propuesto para describir la asociación simbiótica que se
presenta, de manera natural, entre las raíces del 95 % de las especies vegetales y ciertos

97
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

hongos del suelo (mico= hongo; rriza=raíz). Es una relación mutualista en la que el hongo
coloniza la raíz y proporciona a la planta hospedera agua y nutrientes que absorbe del
suelo a través de su red externa de hifas. La planta por su parte aporta los compuestos
carbonados que el hongo utiliza como fuente energética.
La formación de esta simbiosis se constituye en una estrategia exitosa desarrollada
por las plantas para superar el estrés que sucede durante la colonización de ecosistemas
terrestres. Existen diferentes tipos de micorrizas, las más estudiadas son las ectomico-
rrizas y las endomicorrizas. Las ectomicorrizas corresponden a relaciones simbióticas
entre hongos Basidiomicetes y Ascomicetes y algunas especies vegetales arbóreas. Las
endomicorrizas o micorrizas arbusculares se constituyen en la interacción entre hongos
del grupo Glomeromycota y las raíces de casi el 80% de todas las especies de plantas
terrestres incluyendo muchas especies de plantas de interés agrícola y hortícola.
Hay evidencia de la presencia de éstos hongos desde el período Devónico, hace 398 mi-
llones de años cuando las plantas acuáticas colonizaron la superficie terrestre. Los hongos
micorrizo arbusculares (AMF, por sus siglas en inglés) son biotrofos obligados, es decir,
que no pueden ser cultivados y multiplicados en ausencia de una planta hospedera. La razón
mas aceptada es que el hongo durante la larga evolución de la relación simbiótica perdió
su capacidad para fijar carbono y llegó a ser completamente dependiente de una planta
hospedera para obtenerlo vía fotosintatos. Aunque se considera que el 95% de las especies
vegetales forman asociaciones micorrizales, éstas solo se han examinado en un 3% de ellas
y es aún mucho más incipiente la información acerca de su dependencia micorrizal.

Funcionamiento de la simbiosis
Los AMF no tienen un mecanismo de reconocimiento de un grupo taxonómico de
plantas en especial y se conoce que aproximadamente 150 especies de AMF colonizan
alrededor de 240.000 especies de plantas. Las estructuras infectivas de los AMF, como
las esporas e hifas, germinan y entran en contacto con la superficie de las raíces. La
penetración de la raíz ocurre vía apresorio, la formación de ésta estructura sólo se da en
respuesta a exudados radicales producidos por plantas hospederas. Estas señales incluyen
una variedad de isoflavonoides y compuestos fenólicos, comunes a otras interacciones
planta-microorganismo.
Una vez dentro de las raíces, los AMF producen hifas intercelulares, causando cam-
bios sutiles en la estructura de la pared de las células vegetales. Las terminaciones de
las hifas penetran la pared de células corticales y se diferencian dentro de ellas para
formar los arbúsculos. Aunque la pared celular es atravesada, la membrana plasmática
de la célula vegetal permanece sin ser penetrada. Esta membrana se invagina alrededor
del arbúsculo dando como resultado la formación de un compartimiento apoplástico y se
constituye en la interfase simbiótica (Figura 2.5). Se asume que esta interfase es el sitio
de intercambio de carbono y fosfato entre los simbiontes. Por tanto, se considera que
el arbúsculo es una estructura clave en la simbiosis. En las asociaciones mutualistas, a
diferencia de las asociaciones parasíticas, se considera que el transporte de nutrientes es
bidireccional.

98
N. W. Osorio

Es bien documentado el incremento en la captación de nutrientes, principalmente de


P, de la solución del suelo por plantas colonizadas con AMF. La captación de P del suelo
por los AMF y la subsiguiente translocación y transferencia a la planta huésped permi-
tiría obtener un nivel superior de producción. Los AMF desarrollan una amplia red de
hifas extraradicales alrededor del sistema de raíces de la planta hospedera, lo cual tiene
repercusión directa en los aspectos relacionados con la nutrición de la planta. Las hifas
externas de los AMF se extienden 10 a 12 cm desde la superficie de la raíz y captan a
su paso nutrientes, esto es particularmente importante para captar nutrientes de difusión
limitada (P, Cu, Zn). Las hifas superan la zona de captación de P por parte de la raíz, la
cual es de 1 a 2 mm desde la superficie radical. Se ha reportado que por cada cm de raíz
colonizada hay en promedio 1 m de hifas micorrizales; incluso se han reportado valores
de 10 a 14 m de hifas.
Las hifas micorrizales normalmente tienen una mayor afinidad que las raíces para
absorber P, es decir, que a diferencia de las raíces, las hifas pueden absorber P a concen-
traciones muy bajas. Además, debido al pequeño radio de las hifas micorrizales (1-3 mm)
con respecto al de las raíces (150 mm), no se genera un gradiente de fósforo alrededor de
la hifa, lo que significa que no hay una fuerte zona de agotamiento. Smith y Read (1997)
reportaron que raíces micorrizadas exhibieron una absorción de P 3-5 veces más alta que
raíces no-micorrizadas.
Hifas del hongo

Pelo
radical

Nutriente

Figura 4.2. Presencia de hifas micorrizales intra-y extra-radicales que captan nutrientes mucho más allá de
donde lo obtienen los pelos radicales (dibujo original de N.W. Osorio).

Se han propuesto mecanismos bioquímicos y fisiológicos para explicar el incremento


en el suministro de P biodisponible por parte de los AMF. Estos mecanismos involucran
la acidificación de la rizósfera, el incremento en la actividad fosfatasa de las raíces y la
excreción de agentes quelatantes. Sin embargo, lo más aceptado es que la eficiencia de los
AMF para la captación de iones fosfato se debe al incremento en el área de suelo explo-
rada por las hifas extraradicales, por lo que son consideradas una extensión del sistema
radical de la planta.
Recientemente se ha encontrado que existen proteínas transportadoras de P de alta
afinidad (HATS) acopladas al gradiente de protones producido por las H+-ATPasas.

99
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Estas proteínas se expresan en la rizodermis y pelos radicales, y en las hifas extra-


radicales y membranas periarbusculares y se constituyen en sistemas simporte (ver
capítulo 2, página 22) que se expresan a bajas concentraciones de P en la solución
del suelo y permitien la captación eficiente de iones fosfato. Algunos autores han
demostrado que la colonización micorrizal puede alterar la expresión de las proteínas
transportadoras de P en las plantas. Según Burleign y Harrison (1999) existe una
regulación negativa de las proteínas transportadoras de P en las células vegetales
inducida por la colonización micorrizal. Debido a la actividad de los AMF la con-
centración de P en el citoplasma de las células vegetales aumenta y esto inactiva las
proteínas transportadoras de P en la membrana del vegetal y así la absorción de P
recae exclusivamente en el hongo.
Independientemente del papel que los AMF hacen en la nutrición vegetal, estos hon-
gos también contribuyen al mejoramiento de la estructura del suelo mediante la produc-
ción de la glicoproteína glomalina que actúa como pegante entre partículas. Adicional-
mente los AMF incrementan la resistencia de las plantas al estrés por sequía y favorece
el establecimiento de otros microorganismos benéficos en la rizosfera. Las hifas micorri-
zales libera compuestos carbonáceos a su alrededor y forman un nicho llamado “micori-
zosfera” (Figura 4.3).
Rizosfera (1-2 mm) Micorizosfera

C
Rizoplano
C
H+
Raíz
H+ Bacteria de la
Micorrizosfera

Bacterias Hifa micorrizal


rizosféricas (b)
(a)
Figura 4.3. Diagrama que ilustra la rizosfera (a) y la micorrizosfera (b) de las plantas (dibujo de N.W. Osorio).

Dependencia micorrizal de las plantas


En algunas especies de plantas la asociación con AMF es indispensable para su cre-
cimiento, sin embargo, el grado de dependencia micorrizal (DM) varía con la especie
vegetal. La DM es definida como el grado en el cual una especie de planta depende
de la condición micorrizal para alcanzar su máximo crecimiento o producción. Según

100
N. W. Osorio

Plenchette et al. (1983) la DM se determina como el porcentaje de la diferencia entre la


producción de masa seca total de plantas inoculadas y no inoculadas sobre la producción
total de masa seca de plantas inoculadas.
Masa seca plantas inoculadas - Masa seca plantas no inoculadas
D.M = x 100
Masa seca plantas inoculadas

Algunos aspectos como la concentración de P en la solución del suelo, la morfología


de la raíz y el tamaño de la semilla y su contenido de P son factores determinantes para
la DM de las plantas. Por ejemplo, las plantas con raíces gruesas, poco ramificadas y con
pocos pelos radicales son usualmente más dependientes de la simbiosis micorrizal que las
plantas con raíces finas y ramificadas.
Habte y Manjunath (1991) han propuesto clasificar la DM en cinco categorías. Estos
autores usan dos concentraciones críticas de P en la solución del suelo (0.02 mg L-1 y 0.2
mg L-1) para clasificar las especies vegetales así:
• Independiente: especies que no son colonizadas por hongos formadores de micorrizas
y que no responden positivamente a la infección micorrizal arbuscular.
• Marginal: especies con una DM de menos del 25% a una concentración de P en la
solución del suelo de 0.02 mg L-1.
• Moderada: especies con una DM de 25-50% a una concentración de P en la solución
del suelo de 0.02 mg L-1.
• Alta: especies con una DM de 50-75% a una concentración de P en la solución del
suelo de 0.02 mg L-1 y no responden significativamente a la inoculación a 0.2 mg L-1.
• Muy alta: especies con una DM ≥75% a una concentración de P en la solución del
suelo de 0.02 mg L-1 y responden significativamente a la inoculación a 0.2 mg L-1.
Es evidente que existen diferencias en la dependencia de las plantas por la asocia-
ción micorrizo-arbuscular. Entre las altamente dependientes se tienen leucaena, yuca,
café, mientras que otras son completamente independientes de tal asociación (repollo).
Además, también se han reportado diferencias en la DM entre cultivares de una misma
especie. Este tipo de investigaciones se han llevado a cabo en Allium fistulosum, Lycoper-
sicon esculentum Mill., Zea mays L., Glycine soja y Glycine max, Hordeum vulgare L. y
Glycine max y Solanum aethiopicum.
La DM de algunas especies vegetales de interés económico agrícola ha sido
determinada recientemente (Tabla 4.8, Figura 4.4). En general, la DM varía en
función del nivel de P disponible en el suelo. Se ha detectado que a concentra-
ciones muy bajas de P en la solución del suelo (~0.002 mg L -1) la inoculación
micorrizal no aumenta el crecimiento de las plantas. La mejor respuesta a la
inoculación micorrizal, en biomasa y absorción de P, se obtiene con una concen-
tración de P soluble de 0.02 mg L -1 (Figura 4.5). A concentraciones muy altas de
P (~0.2 mg L -1) la respuesta de algunas plantas a la inoculación micorrizal ha sido
variable, en algunos casos el crecimiento ha disminuido y, por ende, el valor de
DM es negativo.

101
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

DM (%)

Figura 4.4. Dependencia micorrizal (DM) de algunas especies vegetales tropicales de interés económico. Fuen-
te: Osorio, no publicado.

Café Curuba

Sin inóculo Con inóculo Sin inóculo Con inóculo

Leucaena
Aguacate

Sin inóculo Con inóculo Sin inóculo Con inóculo

Figura 4.5. Efecto de la inoculación micorrizal sobre el crecimiento de plántulas de café, curuba, leucaena y
aguacate. En todos los casos la concentración de P en la solución del suelo fue de 0.02 mg L-1. Fuentes: Jaramillo
(2006), Corredor (2007), Montoya (2007), Osorio (2008).

Inoculación micorrizal
La inoculación hace referencia al proceso de aplicar alrededor del sistema radical de
la planta, un sustrato que contenga estructuras infectivas (esporas, hifas, raíces infecta-
das) con el fin de lograr la colonización de las raíces. La inoculación micorrizal se facilita
en aquellos cultivos que tienen una fase de semillero, vivero o almácigo (Figura 4.5). En
esos casos se puede aplicar el inóculo en el hoyo donde se siembra la semilla o la plántula.

102
N. W. Osorio

También se puede mezclar el inóculo con el sustrato de crecimiento de las raíces. La dosis
es variable (20-40 g kg-1 de suelo) y depende, en buena parte, de la calidad del inóculo.
Antes de inocular un suelo es necesario conocer el grado de dependencia micorrizal de
la especie vegetal que se requiere cultivar. Se recomienda la aplicación de inóculo mico-
rrizal cuando:
• Las plantas requieren altas cantidades de P.
• La concentración de P disponible es baja.
• La población de AMF nativa del suelo es escasa, poco agresiva e ineficaz.
• Se ha realizado un manejo intensivo de fungicidas.
• La especie vegetal depende de la asociación micorrizal.
Tabla 4.8. Categorías de DM de algunas especies vegetales de interés económico.

Categoría DM Especie vegetal Referencia


Brassica nigra Habte y Manjunath, 1991
Platyciamus regnellii Benth., Ormosia aborea (Vell.),
Independiente Platypodium elegans Vog., Macheria stipitatum (DC),
Myroxylon peruiferum L.f., Hymenaea courbaril L., Siqueira y Saggin Junior, 2001
Dendropanax cuneatum (DC), Ceiba speciosa ([Link]),
Tabebuia roseo-alba (Rid.).
Sesbania formosa, S. pachycarpa, S. sesban Habte y Manjunath, 1991
Marginal Cassia reticulata Willd, Chloris gayana Kunth. Habte, no publicado
Hordeum vulgare L. cv. Vodka Plenchette y Morel, 1996
Acacia mangium Willd., Colocasia esculenta (L.),
Habte, no publicado
Gliricidia sepium (Jacq.)
Moderada
Leucaena retusa, Sesbania grandiflora Habte y Manjunath, 1991
Acacia koa Miyasaka et al., 1993
Manihot esculanta Crantz Habte y Byappanahalli, 1994
Sophora crhysophylla Miyasaka et al., 1993
Cassia siamea Habte, 1995
Leucaena diversifolia, Leucaena trichodes Habte y Manjunath, 1991
Sesbania tormentosa Gemma et al., 2002
Alta
Albizia ferruginea, Allium cepa L., Azadirachta indica
A. Juss, Cajanus cajan, Enterolobium cyclocarpum Jcq., Habte, no publicado
Paraserianthes falcataria (L.), Sauropus androgynus (L.)
Aspidosperma parvifolium [Link]., Solanum granuloso
leprosum,Lithraea molleoides (Vell.), Trema micranta Siqueira y SagginJunior, 2001
(L.)
Luehea grandiflora Mart., Senna spectabilis ([Link].),
Croton floribundus Spreng, Tibouchina granulosa Cogn.,
Cecropia pachystachya Trec., Cordia trichotoma (Vell.),
Senna macranthera (Collad), Cedrella fissilis Vell., Siqueira y Saggin-Junior, 2001
Caesalpinia ferrea Mart., Myrsine umbellata Mart.,
Muy alta Tabebuia impetiginosa (Mart.), Sapindus saponaria L.,
Tabebuia serratifolia (Vahl), Copaifera lagsdorffii Desf.
Leucaena leucocephala Habte y Manjunath, 1991
Gemma et al., 2002
Bidens sandvicencis Glycine max L. cv. Maple arrow
Plenchette y Morel, 1996

103
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Fertilización fosfórica y AMF


En muchos sistemas agrícolas la recuperación del P aplicado por parte de las plantas
es muy baja porque más del 80-90% del P aplicado no queda disponible en la solución
del suelo, particularmente en suelos de la zona tropical y subtropical. El P aplicado puede
ser fuertemente fijado en el suelo. El término “fijación de P” es usado en referencia a una
serie de reacciones que remueven el P disponible de la solución del suelo, de donde las
raíces lo toman directamente. El P puede ser adsorbido fuertemente por minerales arcillo-
sos del suelo y óxidos e hidróxidos de Fe y Al. Además, el P se puede precipitar al formar
compuestos insolubles con iones de Al, Fe y Ca. Sanchez y Logan (1992) estimaron que
1018 millones de hectáreas en el trópico tienen una alta capacidad de fijación de P. En
América tropical hay 659 millones de hectáreas afectadas, 210 en África y 199 en Asia.
Consecuentemente, el P se mueve lentamente hacia la solución del suelo por difusión
y la alta rata de captación por parte de la planta crea una zona de agotamiento alrededor
de la raíz dificultándose así su absorción. Por lo tanto, la tarea de captar éste nutriente
recae en las hifas de los AMF.
Pese a los efectos benéficos de la aplicación de fertilizantes fosfóricos en los sistemas
de producción agrícola modernos, éste puede llegar a ser un contaminante si logra pasar
por escorrentía desde los suelos agrícolas hasta los cuerpos de agua sensibles a eutrofi-
zación. El movimiento de P soluble en la superficie del suelo y su transporte asociado a
partículas de suelo y material orgánica del suelo puede llegar a aguas donde sea biodis-
ponible para la biota acuática. Un aspecto clave es mejorar la eficiencia en el uso de P
del suelo. Ya que los AMF aumentan la captación de P por las plantas, se ha sugerido que
estos microorganismos pueden reducir los requerimientos de fertilizantes fosfatados. Tal
reducción puede disminuir, al menos en parte, los riesgos de eutrofización en los ecosis-
temas acuáticos que rodean los suelos agrícolas.

MICROORGANISMOS SOLUBILIZADORES DE FÓSFORO (PSM)


En años recientes, los microorganismos solubilizadores de P (PSM, por sus siglas en
inglés) de la rizosfera han recibido mucha atención. La mayoría de las bacterias del suelo
pueden solubilizar fosfatos insolubles, pero son particularmente activas aquellas que per-
tenecen a los géneros Pseudomonas, Enterobacter y Bacillus. Así mismo, son particular-
mente activos como PSM los hongos de los géneros Penicillium y Aspergillus. Algunos
investigadores prefieren usar hongos solubilizadores de P argumentando que las bacterias
pueden perder su habilidad para solubilizarlo después de varios ciclos de cultivo in-vitro,
pero este punto es bastante controversial.
La razón para estudiar estos microorganismos es que uno de los problemas más impor-
tantes en agricultura tropical es la baja disponibilidad de P en el suelo, como se mencionó
anteriormente. Muchos de los suelos tropicales son altamente meteorizados y tienen una
alta capacidad de fijación de P que hace su manejo más difícil. En décadas pasadas varias
estrategias han sido empleadas para reducir la fijación de P. Estas consisten en usar altas
dosis de fertilizantes fosfóricos solubles. Sin embargo, la eficiencia de los fertilizantes fos-

104
N. W. Osorio

fóricos es baja (5-10%) dada la alta fijación en los suelos. Una opción viable es el uso de
las rocas fosfóricas (RP; apatita), sin embargo, estos materiales son muy insolubles, parti-
cularmente en suelos neutros y alcalinos, y un poco mas de reactividad siempre es deseada.
En las décadas de 1950-60’s la inoculación con Bacillus megaterium var. phospha-
ticum (fosfobacterin) en suelos de Rusia (principalmente Mollisoles), ha sido la mejor
referencia conocida del uso masivo de PSM. Las pruebas que se realizaron en diferentes
lugares mostraron la poca consistencia en la respuesta de las plantas con la inoculación
del fosfobacterin. Aparentemente otros factores tales como el encalamiento y el conte-
nido de materia orgánica del suelo afectaban la efectividad del fosfobacterin para incre-
mentar el P disponible del suelo. El uso del fosfobacterin se desestimuló debido a: (i) la
falta de respuesta en el rendimiento de los cultivos evaluados en muchos lugares; (ii) la
preocupación de que el fosfobacterin aceleraría la descomposición de la materia orgánica
del suelo y (iii) el pobre conocimiento de los mecanismos de solubilización de P en ese
momento. Desde entonces, la investigación sobre la solubilización microbial de fosfatos
fue orientada a estudiar la disolución de fosfatos inorgánicos.
Un inóculo comercial de un PSM (Penicillium bilaii) llamado ProvideTM es comer-
cialmente disponible en Norte América y ha sido satisfactoriamente probado en varias
plantas para incrementar la absorción de P. La eficiencia de los PSM ha sido cuestionada
por algunos autores porque: (i) las sustancias orgánicas requeridas por estos microorga-
nismos son escasas en sitios no-rizosféricos, (ii) existe antagonismo y competencia con
otros microorganismos en la rizosfera y (iii) hay baja translocación de fosfatos solubiliza-
dos a través del suelo ya que estos pueden ser otra vez fijados por componentes del suelo.

Mecanismos de la solubilización microbial de fósforo en la rizosfera


A pesar de las dudas sobre la efectividad de los PSM se han encontrado respuestas
positivas sobre el crecimiento vegetal y la absorción de P al inocular el suelo con PSM.
Los principales mecanismos involucrados en la solubilización microbial de P son la pro-
ducción de ácidos orgánicos y la liberación de protones a la solución del suelo. Los áci-
dos comúnmente reportados por los investigadores de PSM son ácido glucónico, ácido
oxálico, ácido cítrico, ácido láctico, ácido tartárico, ácido aspártico. Estos ácidos son el
producto del metabolismo microbiano, principalmente por respiración oxidativa o por
fermentación de carbono orgánico soluble por ejemplo la glucosa. La producción de áci-
dos orgánicos por los PSM se incrementa si la fuente de N es amonio en lugar de nitrato.
Cuando el suelo es inoculado con PSM, los ácidos orgánicos disminuyen el pH de la
rizosfera y favorece así la solubilización de las rocas fosfóricas. Considere la siguiente
reacción de un fosfato dicálcico del suelo y una hidroxiapatita (RP aplicada):
(Fosfato dicálcico) CaHPO4 + H+ ↔ H2PO4- + Ca2+
(Hidroxiapatita) Ca5(PO4)3(OH) + 4H+ ↔ 3HPO42- + 5Ca2+ + H2O
Si la actividad de H+ incrementa, las reacciones ocurren hacia la derecha tal como
están escritas. Por otro lado, la presencia de ácidos/aniones orgánicos reduce la actividad
de Ca2+ en los productos de tales reacciones al formar complejos estables con este ión. De
esta forma se favorece aún más la liberación del P.

105
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Recientemente se ha detectado la liberación de ácido oxálico por un hongo solubiliza-


dor de P (Mortierella sp.) que puede desorber el P adsorbido sobre minerales arcillosos.
La capacidad para desorber P está controlada por el tipo de suelo y de mineral arcilloso
dominante en el suelo. En este sentido, la desorción de P inducida por el hongo ha sido
más efectiva en el siguiente orden:
Mollisol > Oxisol > Ultisol > Andisol.
Consecuentemente, se ha detectado que la efectividad en la desorción de P tiene el
siguiente orden: Montmorillonita > Caolinita > Gibsita > Alofana

Interacciones PSM y AMF


Al inocular el suelo conjuntamente con AMF y PSM se puede mejorar la efectividad
en la absorción de P solubilizado. Las plantas micorrizadas pueden liberar una mayor
cantidad de sustancias carbonadas en su rizosfera (micorrizosfera) que las plantas no mi-
corrizadas y los PSM ubicadas en la la rizosfera (o micorrizosfera) liberarían más ácidos
orgánicos a la solución del suelo para disolver fosfatos insolubles (P-Ca). Por otro lado,
las hifas extraradicales podrían captar más eficientemente el fosfato liberado por los PSM
en la rizosfera (Figura 4.6), evitando así la fijación.
Kim et al. (1998) estudiaron el efecto de la inoculación individual y dual de Entero-
bacter agglomerans (PSM) y Glomus etunicatum (AMF) sobre el crecimiento del toma-
te y la captación de P. Estos autores encontraron que hubo un efecto sinergístico sobre
el desempeño vegetal cuando ambos microorganismos fueron inoculados en un Alfisol
fertilizado con roca fosfórica (Tabla 4.9). El efecto se debió a una mayor producción de
ácido oxálico y, en consecuencia, la roca fosfórica se disolvió y produjo una mayor con-
centración de P en la rizosfera. En este experimento fue aplicada glucosa como fuente de
energía para incrementar la liberación de ácidos orgánicos por el PSM. Resultados simi-
lares observaron Osorio y Habte (2001) en leucaena al inocular un Oxisol de Hawai’i fer-
tilizado con RP con el AMF Glomus aggregatum y el PSM Mortierella sp. (Tabla 4.10).
La respuesta a la inoculación con ambos depende del tipo de suelo y particularmente de
la capacidad del suelo para fijar P (Figura 4.7). Osorio (2008) encontró que en un Mollisol
(con baja capacidad para fijar P) el PSM fue tan efectivo como el AMF para incrementar
el crecimiento de leucaena. En el Oxisol (moderada capacidad para fijar P) el AMF fue
efectivo y el PSM inefectivo para mejorar el desempeño de la leucaena, el efecto fue ma-
yor con ambos. En el Andisol (muy alta fijación de P) ni las inoculaciones individuales ni
la combinación fueron efectivas.
Tabla 4.9. Efectos de la inoculación con E. agglomerans (PSM) y G. etunicatum (AMF) en el crecimiento y
absorción de P en plantas de tomate. Fuente: Kim et al. (1998).
Masa seca de la parte Masa seca de las raíces P total (g planta-1)
Tratamientos
aérea (g planta-1) (g planta-1) Parte aérea Raíces
Control 42.2 4.29 116.46 11.9
PSM 48.49 5.10 125.26 13.6
AMF 47.62 5.57 120.94 13.4
PSM + AMF 54.56 6.77 134.41 16.7
LSD ( P<0.05) 1.96 0.53 9.85 NS

106
N. W. Osorio

Tabla 4.10. Efecto de la inoculación con G. fasciculatum (AMF) y Mortierella sp. (PSM) sobre el crecimiento
(g/pote) de leucaena en tres suelos tropicales. Adaptado de Osorio (2008).

Mollisol Oxisol Andisol


Tratamiento
(P0.2 = 45 mg kg-1) (P0.2 = 417 mg kg-1) (P0.2 = 2222 mg kg-1)
PSM 1.18 0.30 0.28
AMF 1.36 0.84 0.28
PSM+AMF 1.48 0.97 0.26
LSD 0.09 Micorrizosfera 0.12 0.09
Comparación vertical (Prueba de LSD, P £ 0.05).
NH4+
Rizodeposición
Micorrizosfera
de Carbon PSM
Solución del suelo NH4+
Rizodeposición
de Carbon PSM
Ácido oxálico
Solución del suelo Inmovilización
Absorción H2PO4-
de P Ácido oxálico
Inmovilización
H2PO4- Disolución
Absorción
de P
Desorción
•RP aplicado
Adsorción de P
Disolución •Ca-P Nativo
Desorción •Pi adsorbido
Minerales •RP aplicado
Adsorción de P
del Suelo •Ca-P Nativo
Micorriza •Pi adsorbido
Minerales
del Suelo
Micorriza

Figura 4.6. Solubilización microbial de fosfatos en la micorrizosfera y captación micorrizal de P (dibujo original
de N.W. Osorio).

1,5
1.5
a

1,5
1.5 1,2 - PSM
1.2
b a
+ PSM
Masa seca aérea (g/planta)

- PSM
1,2
1.2 0,9
0.9 b
+ PSM
Masa seca aérea (g/planta)

0,9
0.9 0,6
0.6 c
d

0,6
0.6 0,3 c
0.3
d

0,3
0.3 0,0
0.0
-AMF +AMF

0,0
Figura [Link] 4.7.
0.0
Efecto de Efecto de la inoculación
la inoculación con G. aggregatum
con G. aggregatum (HMA) y Mortierella
(HMA) y Mortierella sp. (PSM)
sp. (PSM) sobre sobre
la masa secala
masa seca
aérea de Leucaena aérea de Leucaena
leucocephala. -AMF leucocephala.
Fuente: Osorio y HabteFuente:
(2001).Osorio y Habte (2001).
+AMF

Figura 4.7. Efecto de la inoculación con G. aggregatum (HMA) y Mortierella sp. (PSM) sobre la
masa seca aérea de Leucaena leucocephala. Fuente: Osorio y Habte (2001).
107
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Efectos sinérgicos han sido reportados en girasol (Helianthus annuus) con la inocu-
lación triple de Azotobacter chrococcum, Penicillium glaucum y Glomus fasciculatum;
en pimentón (Capsicum annuum) con G. fasciculatum o G. macrocarpum y P. striata;
en trigo con P. putida, P. aeruginosa y P. fluorescens en combinación con G. clarum.
También en trigo se han obtenido resultados positivos con la combinación de dos PSM,
P. striata y Agrobacterium radiobacter, con los AMF G. fasciculatum y Gigaspora mar-
garita, el mayor crecimiento de la planta fue obtenido cuando fueron adicionados estos
microorganismos.
Kopler et al. (1988) encontraron más nodulación de rizobios sobre la raíz de una legu-
minosa al inocular también con el PSM Pseudomonas spp. Sturz et al. (1997) encontra-
ron que la nodulación de Rhizobium leguminosarum b.v. trifolii fue promovida en trébol
rojo (Trifolium pratense) cuando este fue co-inoculado con Bacillus insolitus, B. brevis o
Agrobacterium rhizogenes. Resultados similares fueron obtenidos con la inoculación de
G. mosseae y Azorhizobium caulinodans en Sesbania rostrata. En soya la combinación
de Bradyrhizobium japonicum, P. fluorescens y G. mosseae ha dado igualmente buenos
resultados. Tales resultados son probablemente debidos a una más alta captación de P
promovida por los PSM y AMF, lo cual puede satisfacer los altos requerimientos de P del
proceso de fijación simbiótica de N2.
Los PSM también han sido probados en la industria de fertilizantes fosfóricos. Usual-
mente la roca fosfórica es parcialmente acidulada con ácidos inorgánicos (p.e., H2SO4)
para incrementar su reactividad, o usada como materia prima para producir más ferti-
lizantes solubles para lo cual también son adicionados algunos ácidos fuertes. Esto es
un proceso costoso debido a los altos costos de los ácidos inorgánicos. Bar-Yosef et al.
(1999) encontraron que la bacteria Pseudomonas cepacia, un conocido PSM, fue muy
eficiente para oxidar glucosa y producir ácido glucónico y ácido 2-ketoglucónico en un
reactor que contiene RP. Una vez los ácidos fueron disociados, los protones reaccionaron
con la RP y liberaron iones fosfato que fueron precipitados con Ca2+ para formar fertili-
zantes solubles (superfosfatos). Así, la actividad de los PSM no sólo genera beneficio en
su nicho natural, la rizosfera, sino también en otros ambientes.
Los microorganismos del suelo representan una parte integral del suelo. Sus funcio-
nes son vitales para la disponibilidad de nutrientes vegetales. Estos microorganismos
determinan la dinámica de la descomposición de la materia orgánica y, por consiguiente,
liberan nutrientes. También, los microorganismos pueden facilitar la pérdida de algunos
elementos del suelo (p.e., denitrificación). El conocimiento de tales funciones puede per-
mitirnos intervenir en el manejo del suelo para maximizar los beneficios de la actividad
microbiana del suelo.

108
N. W. Osorio

CUADRO 4.1. AISLAMIENTO DE MICROORGANISMOS SOLUBILIZADORES DE FOSFATO

Los microorganismos solubilizadores de fosfato pueden aislarse del suelo rizosférico o del rizoplano
(superficie de la raíz). La muestra de suelo rizosférico se diluye serialmente (10-1-10-4) con un solución
estéril de 0.01 M CaCl2. Una alícuota (0.1-1.0 cm3) de la dilución serial 10-4 se transfiere asépticamente
sobre una caja de petri que contiene un medio de cultivo (NaCl 1 g/L, CaCl2. 2H2O 0.1 g/L, MgSO4.7H2O
0.4 g/L, NH4NO3 1.0 g/L, glucosa 10 g/L, Agar-agar 15 g/L, roca fosfórica 3.5 g/L; azul de bromotimol).
En el caso del aislamiento a partir del rizoplano, se toman fragmentos de raíces finas (<1 cm) se lavan en
agua estéril y luego se transfieren sobre el medio anteriormente mencionado.

Las cajas se incuban a 28ºC durante 6-7 días y luego se aíslan aquellas colonias abundantes y de rápido
crecimiento. Es posible incluir un indicador de pH (p.e., azul de bromotimol) para facilitar la detección de
colonias productoras de acidez.

Platos de Petri que contienen el medio de cultivo inoculado con una dilución 10-3 de suelo rizosférico.
Nótese el crecimiento de algunas colonias de hongos y bacterias. Fuente: Osorio (2002).
Los microorganismos seleccionados se transfieren individualmente a cajas de petri para su purificación.
Luego, estos se transfieren a un erlenmeyer que contiene el medio de cultivo estéril sin agar y al cual se
le ha ajustado el pH a 7.0. Se recomienda dejar un control no inoculado. Los erlenmeyers se agitan a 100-
150 rpm, temperatura ambiente (+/- 25ºC) durante 7 días. Luego se mide el pH y la concentración de P
por el método del azul de molibdato. Al graficar los resultados se nota la relación inversa entre pH y la
concentración de P. Se pueden clasificar los microorganismos de acuerdo a su capacidad para disminuir
el pH de la solución y disolver roca fosfórica entre altamente efectivos, moderadamente efectivos e
inefectivos, tal como se ilustra a continuación:
30
Altamente
25 efectivos
P en solución (mg L -1 )

20
Relación entre el pH y la concentración
15 30 de P en el medio líquido inoculado con
Moderadamente
Altamente microorganismos solubilizadores de P.
efectivos
10 25 efectivos Inefectivos
Fuente: Osorio (2002).
P en solución (mg L -1 )

5 20
Relación entre el pH y la concentración
0 15 de P en el medio líquido inoculado con
3,5 4,5 Moderadamente
5,5 6,5 7,5 microorganismos solubilizadores de P.
efectivos
10 pH de la solución Inefectivos
Fuente: Osorio (2002).

Los microorganismos
5 altamente efectivos se pueden continuar estudiando con el objetivo de desarrollar
inóculos que se puedan aplicar al suelo o usar en la industria de la acidulación de rocas fosfóricas.
0
3,5 4,5 5,5 6,5 7,5
pH de la solución
109
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

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115
Capítulo 55
Diagnóstico químico de la disponibilidad de
nutrientes del suelo

• Muestreo del suelo


• Análisis químico del suelo
• Interpretación del análisis de fertilidad del suelo
• Recomendación de enmiendas y fertilizantes
• Uso de los análisis en consideraciones ambientales

RESUMEN
En este capitulo se ilustra el diagnóstico químico de la fertilidad del suelo, cuyo obje-
tivo es conocer el potencial de producción agrícola de un suelo y determinar la necesidad
de aplicar fertilizantes, enmiendas o inóculos microbiales. El proceso comienza con un
adecuado muestreo del suelo en el cual se pretende tomar una muestra representativa
del terreno que se cultiva o se desea cultivar. Este paso es muy crítico y deben delimi-
tarse unidades de muestreo homogéneas y allí realizar la toma de la muestra compuesta.
Posteriormente, la muestra es llevada a un laboratorio de suelos donde se determina, a tra-
vés de métodos extractivos y analíticos, la fertilidad del suelo. Los protocolos en el labo-
ratorio son precisos y detallados y es necesario emplear los servicios de un laboratorio de
reconocida trayectoria que cumpla los estándares de calidad requeridos. La interpretación
de los índices de disponibilidad en el análisis del suelo es realizada a través de valores
de referencia que permiten conocer el grado de deficiencia o suficiencia de un nutriente
en particular. Esto es posible hacerlo a través de una previa calibración experimental del
dato analítico con el rendimiento del cultivo de interés. El adecuado diagnóstico de la
fertilidad del suelo permitirá establecer prácticas de manejo del suelo, en algunos casos se
procede a determinar la dosis del (los) nutriente requerido con el fin de corregir posibles
deficiencias nutricionales. La determinación de la dosis implica un análisis económico
de costos con el fin de hallar un óptimo beneficio económico en armonía con la calidad
ambiental.

MUESTREO DE SUELOS
El suelo es la base para el establecimiento de cualquier proyecto agrícola, pecuario,
forestal o de construcciones civiles. Antes de establecer el uso del suelo es necesario co-
nocer sus características. Cuando se quieren establecer cultivos agrícolas, pasturas o plan-
taciones forestales se deben evaluar las propiedades físicas, químicas y/o biológicas del

© N.W. Osorio. 2014. Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico. ISBN 978-958-44-9746-8.

117
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

suelo. Luego de que las limitaciones del suelo para su uso agrícola han sido detectadas se
puede determinar cuál es su uso más adecuado y el manejo racional que debería dársele.
Para evaluar las características del suelo, usualmente se emplea una muestra que con-
siste en una mezcla de porciones de suelo (submuestras) tomadas al azar de un terreno
homogéneo.
El objetivo del muestreo define la metodología a emplear. Por ejemplo, el muestreo
que se realiza para clasificar taxonómicamente un suelo es diferente al muestreo que se
hace para evaluar su fertilidad, propiedades físicas o condiciones hídricas. En este texto
se describirá la metodología comúnmente aceptada para muestrear suelos con el fin de
evaluar su fertilidad (capacidad para suministrar nutrientes a las plantas). Estas sugeren-
cias deben ser consideradas como orientaciones generales que permitirán, a quien toma
las muestras, adoptar criterios claros para enfrentar casos particulares en el campo al
momento de hacer el muestreo.
Es importante que la muestra de suelo sea representativa del terreno que se desea eva-
luar. Los análisis de suelos en el laboratorio se realizan siguiendo metodologías bastante
detalladas y con técnicas analíticas cada vez más exactas y precisas, por esto el muestreo
representa la fuente de error más grande.

Delimitación de suelos
En una finca es común encontrar diferentes tipos de suelos, por lo que es necesario
identificarlos y definir sus límites dentro del paisaje. Cada tipo de suelo se considera
como un terreno homogéneo e independiente que corresponde a una unidad de muestreo
y debe ser identificado con base en características como la pendiente (plano, inclinado),
material parental (aluvión, coluvio), uso (pastura, bosque), manejo (fertilizado, no ferti-
lizado) entre otras. El cambio en estas características usualmente coincide con los límites
de cada unidad de muestreo (Figura 5.1).

Figura 5.1. Delimitación de lotes para definir unidades de muestreo de suelos. Fuente: CENICAFE.

Toma de submuestras
La muestra de suelo tomada dentro de cada unidad de muestreo es una “muestra com-
puesta”. Esta resulta de mezclar varias submuestras tomadas aleatoriamente en el campo.

118
N. W. Osorio

El número de submuestras por unidad de muestreo es variable, en general se recomienda


que se tomen entre 10-15. Es necesario tener en cuenta que esta técnica de muestreo es
válida sólo si el suelo dentro de cada unidad es homogéneo, por lo que es muy importante
hacer una buena definición de las unidades de muestreo.
Una vez se han definido los límites de cada unidad se procede a tomar las submues-
tras. Para ello se hace un recorrido en zig-zag sobre el terreno, tomando una submuestra
en cada vértice donde se cambie la dirección del recorrido (Figura 5.2).
Es necesario asegurarse de que las herramientas estén completamente limpias, libres
de superficies oxidadas y que no contengan residuos de otros materiales.

Lote 2 = colinas

Lote 2 = colinas
Lote 1 = plano

Lote 1 = plano

Figura 5.2. Arriba: dos lotes de pasto kikuyo que se muestrean separadamente de acuerdo a las diferencias en
el relieve. Abajo: un lote de aguacate en el cual se ilustra un recorrido al azar en zigzag. Los círculos indican el
sitio donde se toma la sub-muestra. Fuente: N. W. Osorio

En cada sitio de muestreo se recomienda remover las plantas y hojarasca fresca (1-3
cm) de un área de 40 cm x 40 cm, y luego introducir el barreno o pala a la profundidad
deseada. En general, se recomienda una profundidad de 20 cm para la mayoría de cultivos
agrícolas, lo cual coincide con la mayor concentración de raíces en el suelo. Para el caso
de pasturas 10-15 cm es suficiente. Si se utiliza una pala se hace un hueco en forma de
“V” y luego se toma una porción de 10x10x3 cm de una de las paredes del suelo extraí-
do y se transfiere a un balde limpio (Figura 5.3). Cuando se emplea el barreno se deben
transferir entre 100-200 g del suelo. Es importante tener en cuenta que las herramientas
deben limpiarse después de tomar cada submuestra.

119
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Figura 5.3. Toma de submuestras. Fuente: Fotos N.W. Osorio.

Figura 5.4. Sitio de la toma de una sub-muestra en una plantación de aguacate señalado por la flecha (izquierda)
y en café por el sitio donde se introduce el barreno (derecha). Fuente: N. W. Osorio (izquierda) y F. Restrepo
(derecha).

Para especies frutales, plantaciones forestales y agrícolas (café, cacao, aguacate, etc.)
algunos recomiendan tomar dos submuestras por sitio, una de 0-20 cm de profundidad y
otra de 20-40 cm en la mitad de la gotera del árbol (la sombra proyectada por el árbol a
mediodía) (Figura 5.4). Sin embargo, la interpretación de los resultados y las recomen-
daciones de manejo son basadas en la muestra superficial y poco en la muestra profunda.
Ya que normalmente la gran mayoría de raíces se concentra en los primeros 20 cm, la
muestra en profundidad es innecesaria. En cualquier caso se deben remover piedras, raí-
ces gruesas, lombrices e insectos del suelo. Las porciones del suelo se desmenuzan con la
mano. Cuando se haya completado el número total de submuestras deseado, se transfiere
aproximadamente 1 kg de suelo previamente homogenizado a una bolsa plástica limpia
(muestra compuesta). La bolsa debe cerrarse y marcarse con el nombre o número del
terreno muestreado o con un código elegido por el muestreador. Recuerde que una mues-
tra (1 kg) representa un terreno homogéneo y no se deben mezclar muestras de terrenos
diferentes.

120
N. W. Osorio

La muestra compuesta debe enviarse a un laboratorio de suelos lo más pronto posible.


Esto en términos prácticos significa de 1 a 2 días máximo. Esta puede ser mantenida a
temperatura ambiente sin exponerla al sol, aunque lo más recomendable es que perma-
nezca refrigerada (4-10°C). Si la muestra se encuentra muy húmeda se debe dejar secar
a la sombra.

Cuidados al tomar muestras del suelo


Es importante tener presente que la muestra debe ser lo más representativa posible del
suelo en cuestión. Por lo tanto, durante el muestreo evite fumar, comer, o manipular otros
productos (cal, fertilizantes, cemento, etc.) para evitar contaminar la muestra y obtener
resultados falsos. Así mismo, no tome muestras cerca de caminos, canales, viviendas,
linderos, establos, saladeros, estiércol, estanques o lugares donde se almacenen produc-
tos químicos, materiales orgánicos, o en lugares donde hubo quemas recientes. De igual
manera, evite tomar submuestras de “parches” o áreas pequeñas que difieren del resto del
lote, por ejemplo, de pequeños sitios mal drenados que se encuentren en lotes de buen
drenaje. Lávese bien las manos antes de hacer el muestreo. No utilice bolsas o costales
donde se hayan empacado productos químicos, fertilizantes, cal o plaguicidas. No tome
muestras de un solo sitio del terreno, es fundamental que cada muestra esté conformada
por una mezcla homogénea de un número adecuado de submuestras, que cubran bien el
lote.

Época de muestreo
En general se recomienda realizar el muestreo 2-3 meses antes de la siembra o trans-
plante de un cultivo. De esta manera hay suficiente tiempo para obtener los resultados,
interpretarlos, establecer las recomendaciones y adquirir los fertilizantes, la cal y/o los
abonos orgánicos en caso de que sea necesario realizar aplicaciones. En cultivos peren-
nes la frecuencia del muestreo puede ser cada año, esto podría hacerse al inicio de la
floración. La frecuencia de muestreo puede ser más intensa para cultivos altamente tec-
nificados (flores, hortalizas, etc.). En pastos establecidos se puede muestrear cada 2 años,
luego de hacer un pastoreo o corte. Con el fin de disminuir el costo de la inversión inicial
en el cual se debe incurrir cuando es necesario muestrear y analizar varios lotes a la vez
se puede establecer un cronograma de muestreo de suelos para los diferentes potreros y
así diferir dicho costo.

Consideraciones adicionales sobre el muestreo


Normalmente, una hectárea de terreno tiene una masa de 1.5-2 millones de kg de suelo
(20 cm de profundidad). En consecuencia, una muestra de 1 kg de suelo, tomada de 10
hectáreas, representaría 20 millones de kg. Dada la variabilidad espacial de las propieda-
des del suelo, la representatividad de una muestra es bastante crítica. Tomar submuestras
al azar es asumir que los valores de una propiedad del suelo tienen una distribución “nor-
mal”. Es decir, que la variación de la propiedad (p.e., pH, P disponible, etc.) en el terreno

121
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

es al azar y dicha variación no tiene una tendencia espacial (horizontal). Esto no aplica
en todos los casos ya que algunas propiedades pueden variar en el terreno siguiendo, por
ejemplo, cambios en la pendiente (materia orgánica) o en función de la distancia de un río
(textura). Variaciones temporales pueden también ser observadas (época seca vs. época
lluviosa) o cambios en propiedades debidas al continuo manejo durante varios años.
Estos puntos pueden llegar a ser críticos si el muestreo de suelos necesita cierto grado
de precisión y exactitud como el requerido en algunos proyectos de investigación y deben
ser considerados al momento de hacer el muestreo.

ANALISIS QUÌMICO DEL SUELO

Preparación de la muestra
Una vez la muestra llega al laboratorio de suelos se realiza el registro, en el cual se
especifican datos como área, profundidad, drenaje, relieve, temperatura, precipitación,
cultivo anterior y actual, fertilización anterior, entre otros. Esta información es útil al
momento de definir qué cultivo se puede establecer y con cuáles prácticas de manejo
(época y método de aplicación de cal, fertilizantes, enmiendas orgánicas, y/o inóculos
microbiales).
Posteriormente la muestra de suelo se seca en estufa a 50-55ºC durante 48-72 horas.
La muestra seca se pasa a través de tamices de 2 y 0.6 mm de apertura y se pesa una de-
terminada cantidad para los diferentes análisis químicos. Por ejemplo, se requieren 50 g
de suelo (base seca) para determinar la textura, 2 g para medir el P-Bray II, 10 g para el
pH, 10 g para el B por agua caliente.

Extracción del nutriente


La forma como tradicionalmente se determina la cantidad disponible de un nutriente
en el suelo es a través del uso de extractantes químicos. Estos pueden ser ácidos diluidos
(HCl, H2SO4), soluciones salinas neutras (KCl, CaCl2), o simplemente agua. El objetivo
con estos extractantes es remover las fracciones disponibles de un nutriente dado, esto es:
(i) la fracción del nutriente que está en la solución del suelo (soluble), (ii) aquella fracción
que está débilmente adsorbida sobre la superficie de las arcillas y óxidos (intercambiable)
y (iii) los precipitados sólidos principalmente amorfos (relativamente fáciles de disolver).
Se asume que la cantidad extraída es la sumatoria de estas fracciones que estarán
disponibles para el cultivo durante su ciclo de crecimiento y producción. Sin embargo,
extraer únicamente lo que es disponible no siempre se logra y, consecuentemente, se pue-
de subestimar o sobreestimar la disponibilidad de un nutriente en el suelo. Asumir que
la cantidad removida por un extractante químico es estrictamente la fracción disponible
es incorrecto. No obstante, lo relevante de un resultado de un análisis de suelo es que los
métodos hayan pasado por las fases de correlación y calibración (ver Cuadros 5.1 y 5.2).
Existen diversos métodos químicos para extraer del suelo los nutrientes; en Colombia
se utilizan diversos métodos y muy particularmente aquellos que aparecen en la Tabla 5.1.

122
N. W. Osorio

Estos métodos han sido calibrados para los cultivos y suelos de Colombia por el ICA y
también han sido usados por el IGAC en múltiples estudios de Levantamiento de suelos.
La gran mayoría de los laboratorios de suelos de universidades y empresas privadas em-
plean estos métodos.
Tabla 5.1. Métodos de extracción y análisis usados para evaluar la fertilidad del suelo en Colombia.
Parámetro Método de extracción Unidades S.I.* Determinación analítica

Textura Bouyoucos - Densimetría


pH H2O ó CaCl2 0.01 M, 1:1 (V:V) - pH-metro
C orgánico Walkley & Black g kg-1 Titulación redox
Al Yuan (KCl 1M) cmolc kg-1 Titulación
Ca, Mg, K, Na Acetato de amonio 1M cmolc kg-1 Absorción atómica
P-H2PO4 Bray II (NH4F 0.03 M y HCl 0.1 M) mg kg-1 Espectrofotometría visible
S-SO4 Ca(H2PO4)2 0.008 M mg kg-1 Turbidimetría
Fe, Mn, Cu, Zn Olsen (NaHCO3 0.5 M)-EDTA mg kg-1 Absorción atómica
B Agua caliente mg kg-1 Espectrofotometría visible
N-NO3 Al2(SO4)3 0.025 M mg kg-1 Espectrofotometría visible
N-NH4 KCl 1M mg kg-1 Espectrofotometría visible
Salinidad Pasta saturada dS m-1 Conductividad eléctrica
* cmolc kg = meq/ 100 g; mg kg = ppm; dS m = mmhos/cm; g kg-1= % x10
-1 -1 -1

CUADRO 5.1. CORRELACIÓN.

El método de extracción de un nutriente del suelo debe ser previamente validado a través de dos tipos de
estudios: correlación y calibración. Con la correlación se busca un método de extracción que separe los
suelos con bajos niveles de disponibilidad de un nutriente de los suelos con altos niveles de dicho nutriente.
Experimentalmente esto se hace al aplicar a través de una fuente soluble cantidades crecientes del nutriente
en cuestión a un(os) suelo(s) que tenga un contenido bajo del nutriente. Luego de un periodo de incubación se
extrae el nutriente del suelo con una solución extractora. Se espera remover cantidades crecientes del nutriente.
Si un método de extracción es adecuado para un suelo el coeficiente de correlación (r) entre la cantidad
aplicada y la extraída debe ser alto (r→1). En general, un método será más adecuado que otro cuando el valor
de r sea más alto. Un método de extracción puede ser más adecuado en un tipo particular de suelos que en
otros. Para escoger que método usar es necesario considerar el costo y la complejidad del método.

100 100
r= 0.99 r=0.84
80 80
P extraído(mg kg-1)
P extraído(mg kg-1)

60 60

40 40

20
20

0
0
0 100 200 300 400 500
0 100 200 300 400 500
P aplicado (mg kg-1)
P aplicado (mg kg-1)

Correlación entre la cantidad de P aplicada y la cantidad de P extraída por el método de Bray II en dos suelos
de Colombia. Izquierda: Ultisol de Caucasia. Derecha: Vertisol de Palmira. Osorio, no publicado.

123
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Determinación analítica
Una vez el nutriente se ha extraído, la suspensión formada por la muestra-solución
extractora se pasa a través de papel filtro. Luego, a través de un método analítico dado se
cuantifica en el filtrado la cantidad del nutriente que fue extraída por la solución extrac-
tora. Los métodos analíticos pueden variar entre laboratorios, normalmente se incluyen
potenciometría, espectrofotometría visible, absorción atómica e inducción de plasma, en-
tre otros (Figura 5.5). Por supuesto los equipos se calibran previamente con soluciones
estándares para asegurar la confiabilidad de la lectura. Normalmente, los laboratorios de
suelos tienen programas de calidad para asegurar que el dato analítico es confiable.
Las unidades en las que se expresan los resultados también varían entre laboratorios, pero
se recomienda emplear el sistema internacional (S.I.) de unidades. Por ejemplo, se recomienda
usar cmolc kg-1 en lugar del tradicional meq/100 g, así mismo, se emplea mg kg-1 en vez de
ppm (para más información consulte [Link]

a b

c d

e f

Figura 5.5. Etapas del análisis químico (a) secado en estufa, (b) pesaje, (c) extracción de un nutriente con una
solución, (d) filtración, (e) determinación analítica en el laboratorio.

124
N. W. Osorio

INTERPRETACIÓN DEL ANÁLISIS DE FERTILIDAD DEL SUELO


La interpretación del análisis del suelo es un proceso complejo porque además de con-
siderar cada parámetro individualmente se deben considerar las interacciones entre ellos,
y estimar la interdependencia con las condiciones climáticas y el manejo del cultivo.
Los resultados del análisis del suelo tienen que ser considerados como índices, estos
no representan la cantidad realmente disponible del nutriente en el suelo. Por esta razón,
es mejor considerar estos resultados en términos cualitativos y no cuantitativos. Es im-
portante considerar que tales índices de disponibilidad son específicos para un método de
extracción determinado.
La interpretación de los análisis se basa en los resultados de experimentos de campo
(calibración, Cuadro 5.2), a partir de los cuales se han establecido categorías de suficien-
cia de un nutriente como muy baja, baja, media, alta y muy alta (Tabla 5.2). Las catego-
rías “muy baja” y “baja” indican una deficiencia del nutriente en el suelo por lo que se
requiere aplicar una dosis alta de este a través de un fertilizante o una enmienda orgánica.
En el caso de que el nutriente se encuentre en la categoría “Media” la dosis a aplicar tiene
como objetivo alcanzar un alto rendimiento. Cuando la categoría es “Alta” se puede apli-
car una cantidad baja del nutriente para restituir la cantidad removida por el cultivo. Con
la categoría “Muy alta” no se recomienda aplicar el nutriente porque esto podría generar
toxicidad, desbalance nutricional con otros elementos o contaminación ambiental.
En Colombia, se consideran de manera general los rangos que aparecen en la Tabla
5.3. Estos rangos pueden utilizarse para la gran mayoría de cultivos de interés agrícola
(maíz, fríjol, sorgo, plátano, cacao, kikuyo, raigrás, tabaco, entre otros). Para aquellos
cultivos más exigentes en nutrientes (banano, papa, flores) existen otros rangos que pue-
den ser consultados en literatura más especializada, pero su aplicabilidad está sujeta a la
región de influencia del experimento. Por ejemplo, en algodón la categoría “Media” para
K en el Valle del Cauca es de 0.25-0.45 cmolc kg-1, mientras que en los Llanos Orientales
es de 0.1-0.15.
La interpretación del contenido de materia orgánica del suelo (MOS) merece una ma-
yor elaboración. Tradicionalmente, este parámetro se utiliza para determinar la capacidad
que tiene un suelo de suministrar N a partir de la descomposición de la MOS. En general,
se asume que a mayor temperatura ambiental habrá mayor descomposición de la MOS
y, por ende, un mayor suministro de N (Tabla 5.4). Sin embargo, el proceso de descom-
posición de la MOS depende de la actividad de los microorganismos; la temperatura es
uno de los múltiples factores que controlan este proceso. Los microorganismos del suelo,
particularmente aquellos responsables de la nitrificación, son negativamente afectados
por la fuerte acidez, el alto contenido de aluminio intercambiable (Ali) y la deficiencia
de fosfato. Por lo anterior, la capacidad de un suelo para suministrar N a las plantas cul-
tivadas no puede atribuírsele solo a la temperatura. Por ejemplo, los suelos de Turipaná y
La Libertad presentan un contenido de MOS y una temperatura similar. Sin embargo, la
concentración de NO3- en el suelo de Turipaná es muy superior (78 mg kg-1) debido a la
mayor disponibilidad de P, bajo nivel de Ali y pH cercano a la neutralidad (Tabla 5.5). Por
las mismas razones, el suelo de Tibaitatá (Sabana de Bogotá) exhibe una mayor concen-

125
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

tración de NO3- (72 mg kg-1) que el suelo de la Selva (Rionegro, Antioquia) (18 mg kg-1),
a pesar de que el primero se encuentra a 2600 m de altitud y el segundo está a 2100 m.
En términos generales, se puede afirmar que la cantidad de MOS será determinante
para suministrar N a las plantas cuando hayan condiciones favorables para los microorga-
nismos del suelo. Estas condiciones se pueden presentar en las zonas de vida bosque seco
y muy seco tropical; en Colombia corresponden a la región Caribe y a los Valles interan-
dinos del Rio Magdalena y Cauca. Por el contrario, las zonas de vida bosque húmedo y
muy húmedo tanto a nivel tropical, premontano y montano, normalmente presentan sue-
los ácidos, ricos en Ali y pobres en nutrientes. En consecuencia, los suelos de las regiones
Andina, Pacifica, Orinoquia y Amazonía no presentan una buena descomposición de la
MOS, y por ende, el suministro de NO3- es bajo. Por lo anterior, la MOS tiende a acumu-
larse y es común encontrar que en suelos con altos niveles de MOS es necesario aplicar
fertilizantes nitrogenados y/o enmiendas orgánicas (gallinaza, porcinaza, entre otras) para
obtener rendimientos satisfactorios en los cultivos. La dosis a aplicar se determina expe-
rimentalmente y depende del nivel de rendimiento proyectado.
Tabla 5.2. Categorías en las que se clasifican los índices de disponibilidad de nutrientes.

Rendimiento
Categoría Interpretación
relativo (%)

Deficiencia severa en el cultivo, se requiere aplicar una muy alta


Muy baja <50%
cantidad del nutriente
Baja 50-75 Deficiencia moderada, se requiere aplicar una cantidad alta del nutriente
Suficiente 75-100 Aplicación moderada del nutriente para maximizar rendimiento
Alta 100 Aplicación baja para mantener alta disponibilidad del nutriente
No aplicar. Alto riesgo de desbalance nutricional, toxicidad y/o
Muy alta <100
contaminación ambiental

Tabla 5.3. Rangos para interpretar los resultados del análisis químico de suelos. Adaptado de ICA.
Interpretación
Parámetro Unidad
Muy baja Baja Suficiente Alta Muy alta

P mg kg-1 <5 5-15 15-30 30-45 > 45


S mg kg-1 <3 3-6 6-12 12-15 > 15
Fe mg kg-1 < 10 10-25 25-50 50-100 > 100
Mn mg kg-1 < 2.5 2.5-5 5-10 10-20 > 20
Cu mg kg-1 < 0.5 0.5-1 1-3 3-5 >5
Zn mg kg-1 < 0.5 0.5-1.5 1.5-5 5-10 > 10
B mg kg-1 < 0.2 0.2-0.5 0.5-1 1-1.5 > 1.5
Ca cmolc kg-1 <1 1-3 3-6 6-9 >9
Mg cmolc kg-1 < 0.5 0.5-1.5 1.5-2.5 2.5-3 >3
K cmolc kg-1 < 0.05 0.05-0.15 0.15-0.3 0.3-0.5 > 0.5
Na cmolc kg-1 < 0.5 0.5-1 >1
Al cmolc kg-1 < 0.5 0.5-2 >2

Acidez Acidez Acidez Acidez


Neutralidad Alcalinidad Alcalinidad alta
extrema fuerte moderada ligera
pH <5 5-5.5 5.5-6 6-6.5 6.5-7.3 7.3-8 >8

126
N. W. Osorio

J.D. Suarez afirma que la dificultad que entraña la estimación del N disponible a
partir de la MOS y las variables que afectan su mineralización hacen muy difícil tener
bases sólidas para la definición de niveles de fertilización si no se cuenta con curvas de
respuesta media a N para regiones y cultivos/variedades, etc. A diferencia de P y K, las
cantidades de N disponibles presentan fluctuaciones altas, y es frecuente que no estén en
equilibrio con formas de N no disponibles. Además, el N es de muy alta movilidad, y su
absorción es rápida. Su comportamiento se acerca más al comportamiento expresado de
manera tradicional bajo la ‘ley del mínimo’. Las carencias de N se pueden presentar de
manera intempestiva, y es por eso muy importante apoyarse en otros criterios para tomar
decisiones de fertilización-N: aspecto del cultivo, historia del lote, de la región, produc-
tividad esperada, entre otros.

CUADRO 5.2. CALIBRACIÓN

Con la fase de calibración se pretende evaluar si existe una relación significativa entre la cantidad de un
nutriente extraída del suelo por un método dado y el rendimiento del cultivo. Para obtener concentraciones
crecientes de un nutriente en un suelo, se aplican dosis crecientes de un fertilizante en diferentes sitios
experimentales. Con la calibración se pretende desarrollar un modelo de regresión entre el rendimiento de un
cultivo y la concentración de un nutriente en el suelo.

Se recomienda utilizar el rendimiento relativo (%) en lugar del rendimiento absoluto (kg ha-1) ya que esto
facilita comparar resultados de años y sitios diferentes. Para esto se usa el máximo rendimiento en cada sitio.

Rendimiento absoluto (izquierda) y relativo (derecha) de soya en función de la concentración de P extraído


en el suelo en dos años diferentes. Fuente: Fox (1971).

Una de las metodologías estadísticas más usadas en los estudios de fertilidad del suelo fue desarrollada
por Cate y Nelson de la Universidad de Carolina del Norte. En Colombia ésta técnica fue aplicada por el
Programa de Suelos del ICA y por el Programa Tropsoils en la década del sesenta. El método de Cate y
Nelson se basa en un diagrama de dispersión X-Y, el eje X corresponde a la cantidad extraída de un nutriente
por un método dado; en el eje Y se ubica el rendimiento relativo. Luego se superponen cuatro cuadrantes
de manera tal que los cuadrantes I y III contengan el mayor número de puntos posibles, mientras que en los
cuadrantes II y IV se deja el menor número de puntos de la dispersión. Esto permite separar los puntos en
dos tipos de poblaciones, una población que corresponde a rendimientos relativos bajos (cuadrante I) y otra
a puntos de rendimientos relativos altos (cuadrante III). El límite entre ellas será el nivel crítico. Los puntos
que quedan en los cuadrantes II y IV se asocian a situaciones donde no hay una buena relación entre la
cantidad extraída del nutriente y el rendimiento relativo del cultivo. Esto se debe a que, si bien, la cantidad
extraída de un nutriente determina el rendimiento de una planta, éste no es el único factor del suelo ni del
ambiente que controla el rendimiento.

127
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

En general, la calibración es estrictamente necesaria para predecir la probabilidad de respuesta de un cultivo


a la fertilización. El análisis de suelo diagnostica cuándo el contenido de un nutriente en el suelo es deficiente
o suficiente y pronostica la probabilidad de respuesta a la aplicación del nutriente. Estos experimentos
permiten la elaboración de guías de fertilización para los diferentes cultivos. Aunque estas tienen una gran
utilidad, su aplicación es local o regional, es decir, sólo deben ser empleadas en la zona en que se realizó la
calibración. Sin embargo, las guías de fertilización pueden extrapolarse a otras zonas siempre y cuando la
similitud entre suelos, climas y cultivares sea considerada.
Interpretación del nivel de P extraído por el método de Bray-II (mg kg-1) para varios cultivos de Colombia.
Categoría Brachiaria Arroz Kikuyo Banano Maíz Algodón Papa Crisantemo

Bajo <5 <10 <10 <12 <15 <30 <40 <80


Suficiente 5-10 10-20 10-20 12-20 15-30 30-60 40-60 80-100
Alto >10 >20 >20 >20 >30 >60 >60 >100

100
II III
90

80
Rendimiento relativo caña de azucar (%)

70

60
Relación entre la cantidad de P extraída con
50 el método de Bray-I y el rendimiento relativo
de caña de azúcar en pruebas de campo sobre
40
suelos de Brasil.
30

20
Nivel crítico= 6
10
I IV
0
0 5 10 15 20 25
P-Bray I (mg kg-1)

La calibración debe ser una práctica continua


Es necesario mantener un programa de calibración de análisis de suelos debido a que: (i) los suelos que
han sido cultivados y fertilizados continuamente cambian sus propiedades físicas, químicas y biológicas;
(ii) se desarrollan nuevas variedades de cultivos con requerimientos diferentes a las variedades con las
cuales se realizó la calibración inicial (p.e., cv. “Colombia” vs. cv. “Caturra”); (iii) se introducen nuevas
especies vegetales y no existe información sobre sus requerimientos nutricionales ni sobre la respuesta a
la fertilización; (iv) nuevos suelos son incorporados a la producción agrícola, en los cuales es necesario
validar los métodos de extracción o desarrollar nuevos métodos apropiados para su naturaleza química y
mineralógica; (v) incorporación de nuevas prácticas de manejo del suelo y del cultivo (riego, inoculación
con microorganismos, entre otras).

Tabla 5.4. Categorías del contenido de MOS en función de la altitud y la temperatura.

Temperatura Categoría*
Altitud (m) (ºC) Muy bajo Bajo Suficiente Alto Muy alto

< 1000 > 24 <1 1-2 2-3 3-5 >5


1000-2000 18-24 <2 2-3 3-5 5-10 > 10
> 2000 < 18 <3 3-5 5-10 10-20 > 20
* Para la interpretación del contenido de la MOS se deben considerar otras condiciones del suelo (aireación, pH,
Ali, P disponible, actividad microbial).

128
N. W. Osorio

Tabla 5.5. Concentración de NO3- de varios suelos de Colombia en función de algunas propiedades del suelo.
Fuente: Marín (1981).

NO3- MOS P-Bray II Al-KCl 1 M


Suelo pH
(mg kg-1) (%) (mg kg-1) (cmolc kg-1)

Turipaná (Córdoba) 78 2.9 6.7 82 0.1


Tibaitatá (Cundinamarca) 72 6.6 5.0 29 0.4
Codazzi (Cesar) 45 2.4 7.3 25 0.1
Arroyo (Cauca) 43 1.4 6.5 25 0.1
El Placer (Cauca) 37 13.2 4.6 19 2.6
La Selva (Antioquia) 18 27.6 5.0 4 2.1
Rio Bogotá (Cundinamarca) 4 3.6 4.4 17 3.2
La libertad (Meta) 3 3.1 4.5 6 3.3

RECOMENDACIÓN DE ENMIENDAS Y FERTILIZANTES


La recomendación de enmiendas y fertilizantes es un proceso en el cual se debe definir
la dosis, fuente, época y método de aplicación. Esto se debe hacer con base en los resultados
del análisis de fertilidad del suelo y en las guías de fertilización elaboradas para cada cultivo
en diferentes regiones. Estas guías se construyen a partir de experimentos de campo en los
que las plantas crecen en suelos que han recibido cantidades crecientes de un nutriente en
particular y cantidades suficientes y constantes de los demás nutrientes. La respuesta de
las plantas es variable, normalmente se obtiene una curva de rendimiento en función de la
cantidad aplicada. La pendiente de la curva es muy fuerte al inicio pero se va reduciendo
hasta que la planta alcanza su máximo rendimiento (Figura 5.6). Esto se presenta porque
los incrementos en el rendimiento son cada vez menores, las plantas no aumentan ilimita-
damente su rendimiento cuando la concentración del nutriente en el suelo se incrementa.
Por lo anterior la curva se conoce como la de los “incrementos decrecientes”. Cuando la
dosis de aplicación es muy alta hay un efecto negativo sobre el rendimiento, lo cual puede
ser el resultado de una toxicidad o un desbalance nutricional debido a la interacción entre el
nutriente en cuestión y los demás nutrientes (p.e., P vs. Zn, K vs. Mg).

Alto
Medio
Bajo
Rendimiento

Dosis del nutriente


Figura 5.6. Curva de incrementos decrecientes del rendimiento en función de la dosis de un nutriente

129
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

La curva de respuesta a la aplicación de un nutriente puede adoptar diferentes formas,


esto depende de la dosis aplicada y del índice de disponibilidad del nutriente en el suelo
bajo estudio (Figura 5.6). Si el suelo presenta una concentración baja, la respuesta a la
aplicación del nutriente tendrá una fase inicial con una fuerte pendiente que indica que la
respuesta es muy marcada, al aumentar la dosis la pendiente se reduce. Si la cantidad del
nutriente en el suelo es mayor, su aplicación tendrá un impacto muy bajo o nulo.
Estos experimentos de campo se desarrollan en diferentes sitios de una misma región
con el objetivo de conocer la respuesta de la planta a la fertilización bajo diferentes índi-
ces de disponibilidad del nutriente en el suelo. Por ejemplo, en la Figura 5.7 se observa
que cuando el nivel de P en el suelo extraído por el método Bray-I aumenta, el incremento
en el rendimiento del algodón como respuesta a la aplicación de una única dosis de P
es cada vez menor. A bajas concentraciones (<6 mg kg-1) la respuesta es muy alta, en el
rango suficiente (=medio) (6-12 mg kg-1) las respuestas son moderadas, y en el rango alto
las respuestas son bajas. Cuando el valor de P-Bray I es >15 mg kg-1 el incremento en el
rendimiento del algodón es muy bajo y la relación costo beneficio es desfavorable.
200
Respuesta en rendimiento algodón (kg ha-1)

Toxicidad
150
Desbalance nutricional
Contaminación ambiental

100
Línea de costo

50
Muy Bajo Bajo Medio Alto Muy alto
Bajo Medio Alto
0
0 2 4 6 8 10 12 14 16 18 20
Figura 5.7. Incremento en el rendimiento de algodón con la aplicación de fertilizante fosfórico. Note las catego-
rías en las cuales se clasifica el nivel de P-Bray-I.

De esta manera es como se han elaborado las guías de fertilización principalmente de


N, P y K ya que normalmente estos son los nutrientes más limitantes para la producción
agrícola. A manera de ejemplo, se presenta la guía de fertilización recomendada para
piña en dos regiones de Colombia, elaborada a partir de los estudios realizados por el
Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) (Tabla 5.6). Si se tiene un suelo del Quindío
con un contenido del 2% de MOS, P 11 mg kg-1 (Bray II) y K 0.5 (cmolc kg-1), entonces se
recomienda aplicar: N 75 kg ha-1, P 25 kg ha-1, K 40 kg ha-1. Al utilizar urea, superfosfato
triple y cloruro de potasio como fuentes las dosis son: 163, 132 y 80 kg ha-1, respectiva-
mente. Si se desea cultivar piña en otra zona la guía mencionada no necesariamente va a
funcionar bien. Para esto lo mejor es consultar con un asistente técnico quien, con base en
un análisis de suelo, podrá hacer los ajustes pertinentes según las similitudes o diferencias
del suelo de interés con los suelos de las zonas en que se hicieron los estudios.
En la Figura 5.8 se observan los resultados de un análisis de suelos, en el cual cada
valor tiene una interpretación (Muy baja, Baja, Media, Alta, Muy alta) que permite hacer
un diagnóstico de la disponibilidad de los nutrientes en un suelo. En este caso se tienen

130
N. W. Osorio

dos suelos contrastantes, uno de ellos extremadamente ácido, pobre en Ca, Mg, P, rico en
Al y con bajo potencial para suministrar N. Para corregir tales problemas se recomienda
aplicar cal dolomita, fertilizante nitrogenado (urea) y fertilizante fosfórico (DAP). El otro
suelo es ligeramente ácido, rico en Ca, Mg, P, pero pobre en K, Mn y B, y exhibe un mejor
potencial para suministrar N, por lo anterior, se recomienda aplicar, fertilizante potásico
(KCl), sulfato de Mn, bórax, y menos urea que en el suelo anterior.
Tabla 5.6. Guía de fertilización para piña en dos regiones de Colombia en función del contenido en el suelo de
MOS, P y K. Fuente: Adaptado de ICA (1992).

MOS P K Dosis* (kg ha-1)


Región Interpretación
(%) (mg kg-1) (cmolc kg-1) N P K
Muy bajo < 1.5 <5 < 0.05 125 30 120
Bajo 1.5-3 5-10 0-05-0.1 100 20 100
Lebrija
(Santander)
Suficiente 3-4 10-15 0.1-0.15 75 15 80
Alto 4-5 15-20 0.15-0.2 50 10 40
Muy alto >5 >20 > 0.2 0 0 0
Muy bajo <2 <5 < 0.1 125 45 120
Zona cafetera Bajo 2-3 5-10 0.1-0.2 75 30 100
central Suficiente 3-5 10-15 0.2-0.4 50 25 80
(Quindío,
Risaralda). Alto 5-10 15-20 0.4-0.6 25 20 40
Muy alto > 10 >20 > 0.6 0 0 0
* En términos elementales. Dos meses después de la siembra se aplica en forma localizada la mitad de N y todo
el P y el K, seis a nueve meses después de la siembra se aplica la otra mitad de N. Se debe procurar fertilizar
en época de lluvia.

Desafortunadamente no existe información acerca de los niveles adecuados de fer-


tilidad del suelo para todos los cultivos, ni se conoce la respuesta a la fertilización de
muchos de ellos. Los recursos de investigación se han invertido en aquellos cultivos que
tienen una mayor importancia socioeconómica ya que establecer experimentos de campo
demanda mucho tiempo y resulta muy costoso. Cuando aparecen nuevas variedades de
aquellas especies cultivadas se requiere repetir experimentos. Además, la frontera agríco-
la se está ampliando constantemente y, por supuesto, no se conocen los rangos adecuados
de disponibilidad de los nutrientes en estas nuevas tierras.
Aunque existen guías de fertilización para varios cultivos, es necesario estar al tanto de los
nuevos resultados de investigación sobre fertilización, ajustes de niveles adecuados, tipos de
fertilizantes y enmiendas, e inóculos microbiales que permitan optimizar la respuesta del cultivo.

Consideraciones económicas de la fertilización


Como se mencionó anteriormente, si a un suelo deficiente en un nutriente se le aplican
cantidades crecientes de dicho nutriente se podrá observar una respuesta curvilínea. Así,
las plantas cultivadas alcanzarán un nivel máximo de producción, que se traduce en un
máximo rendimiento, lo cual ha sido el objetivo de muchos agricultores y profesionales
del sector agropecuario. Sin embargo, para conocer el rendimiento económico, es nece-
sario incluir el costo de la fertilización y hacer otro tipo de consideraciones. Primero, la
diferencia entre el rendimiento económico y el costo de la fertilización nos permite obte-

131
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

ner el beneficio que se obtiene con la aplicación. La máxima diferencia entre estos indica
el óptimo beneficio económico, el cual no coincide con el máximo rendimiento (Figura
5.9). Este óptimo es el que se debe buscar con la fertilización. Segundo, en algunos casos
obtener un máximo rendimiento puede generar una pérdida económica porque el alto
costo no compensa el beneficio obtenido.

Laboratorio de Fertilidad del Suelo


Facultad de Ciencias
Calle 59 A No. 63-20, Bloque 14, Of. 203
A.A. 3840 Medellín, Telefax 574-4309311
UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA
SEDE MEDELLÍN

INFORMACIÓN DE LA MUESTRA INFORMACIÓN DEL USUARIO

Municipio: Rionegro Departamento: Antioquia Nombre: Dario Alvarez


Altitud (m): 2250 Temperatura: 17ºC C.C. o NIT:890.567.234
Precipitaciòn: 2500 mm
Precipitación(mm):2200 Relieve: ondulado Dirección: Calle 51 No. 65-12X
Profundidad: 20 cm [Link]. (Mg m-3): 0.7 Teléfax:574-555-63X e-mail: dalavarez@[Link]

Cultivo actual: Maíz TIPO DE ANÁLISIS

Cultivo anterior: papa Fertilidad X Micronutrientes X Azufre

Fertilización: X5733: No fertilizada previamente. Recomendación X Pasta de saturación Foliar


X5734: Cal dolomita (1 t/ha), 25-15-0 (200 kg/ha). Sustancias humicas CIC total Cal X
N total Nitrato Amonio
Fecha de recibo: 23 Junio- 2009 Retención de agua Salinidad Riego

RESULTADOS [A: alto, M: medio (=suficiente), B: bajo]

Muestra Textura MOS pH Al Ca Mg K P Fe Mn Cu Zn B


% -----------cmolc kg-1-------------- ------------------------mg kg-1-------------------------

X5733 FA 15% 4.9 2.4 0.8 0.4 0.4 3 79 10 9 23 0.8


A B MA MB MB A MB A M MA MA M

X5734 FA 5% 6.2 0 5.8 2.4 0.1 35 150 1 10 20 0.1


B M B M M B A MA MB MA MA MB

RECOMENDACIÓN

Muestra 5733: 1 mes antes de la siembra distribuya cal dolomita (65-30) en los surcos a razón de 1 t/ha e
incorpórela a 20 cm de profundidad. Al momento de la siembra aplique urea (150 kg/ha) y fosfato de amonio
(200 kg/ha) en una banda cerca a la semilla, incorpore a 5-10 cm de profundidad.

Muestra 5734: al momento de la siembra aplique urea (75 kg/ha), cloruro de potasio (100 kg/ha), sulfato de
manganeso (15 kg/ha) y Borax (10 kg/ha) en una banda cercana a la semilla, incorpore a 5-10 cm de
profundidad.
MÉTODOS
Textura: Bouyoucos; pH: Agua (1:1); Conductividad eléctrica: Extracto de saturación; Materia orgánica (MOS): Walkley-
Black; Al: KCl 1 M; Ca, Mg, K, Na: Acetato de amonio 1 M; S: Fosfato monocálcico 0.008 M; Fe, Mn, Cu, Zn: Olsen-EDTA;
B: Agua caliente; NO3: Sulfato de Al 0.025 M; NH4: KCl 1 M; P: Bray II
Figura 5.8. Resultados de un análisis de suelos, interpretación y recomendación de fertilizantes para dos suelos
contrastantes. Fuente: Laboratorio de Suelos, Universidad Nacional de Colombia, Medellín.

132
N. W. Osorio

Optimo
Máximo
beneficio
rendimiento
económico

económico
Pérdida
Rendimiento
io
efic
ben
Rendimiento

Costo del
fertilizante

Dosis aplicada de fertilizante

Figura 5.9. Efectos de la aplicación de fertilizante sobre el rendimiento. Nótese la diferencia entre el óptimo
beneficio económico y el máximo rendimiento. Fuente: Havlin et al. (1999).

La cantidad a aplicar para obtener el óptimo beneficio económico depende del


nivel de disponibilidad del nutriente en el suelo. Por ejemplo, en la Figura 5.10 al
nivel más bajo de P en el suelo (2 mg kg-1) la respuesta del maíz fue muy alta, mo-
derada a 20 mg kg-1 y muy baja a 35 mg kg-1. El máximo beneficio económico se
alcanzó cuando se aplicó P a razón de 60, 25 y 0 kg ha-1, respectivamente. De ahí la
importancia del análisis de suelos para obtener la mejor relación costo-beneficio con
la fertilización.

Fertilización basada en isotermas de adsorción


Las isotermas de adsorción han sido empleadas para medir la capacidad de un suelo
para adsorber un nutriente, pero también se constituyen en una herramienta poderosa para
determinar el requerimiento de algunos nutrientes para un cultivo (cuadro 8.1, página
230). En un experimento previo, se aplican a un suelo cantidades crecientes de una fuente
soluble de un nutriente, esto permite obtener varias concentraciones de éste en equilibrio
en la solución del suelo. Luego, se dejan crecer plantas en el suelo a tales concentraciones
y se mide el rendimiento vegetal. En la Figura 5.11 se observa el rendimiento relativo
del maíz en función de la concentración de P en la solución del suelo de un Andisol y un
100
Oxisol de Hawai’i.
Rendimiento relativo (%)

A 80pesar de las diferencias en la capacidad para fijar P entre ambos suelos (par-
ticularmente
60 la mineralogía predominante), la relación entre rendimiento relativo y
P en solución es la misma. En otras palabras, una concentración de P en la solución
40
del suelo está asociada con un rendimiento relativo dado sin importar el tipo de
suelo.20
Las0 isotermas se han usado para determinar los requerimientos de B, S y, muy parti-
cularmente
0,001 P en
0,01la solución
0,1 del1 suelo para
10 diferentes cultivos. Por ejemplo, de la Tabla
5.7 queda claro que si de
Concentración seP en
desea
solucióncultivar
(mg L-1) maíz y obtener un 95% del máximo rendimiento
se requiere tener un nivel de P en la solución del suelo de 0.025 mg L-1.

133
5 -1
5 -1 5 -1
P-Bray II: 2 mg kg P-Bray II: 20 mg kg P-Bray II: 35 mg kg

4 4 4

-1
3 3 3
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

2 2 2

Rendimiento (kg ha )
1 1 1

134
0 0 0
0 50 100 150 0 50 100 150 0 50 100 150

P aplicado (kg ha-1)

Figura 5.10. Rendimiento de maíz en función de la aplicación de P (a diferentes niveles de P-Bray II) en un Andisol del Oriente Antioqueño. La línea discontinua representa
el costo de la fertilización, las flechas señalan el máximo beneficio económico, el cual se obtiene al aplicar P a razón de 60, 25 y 0 kg ha-1, respectivamente. Datos sin publicar
(N.W. Osorio)
N. W. Osorio

100

Rendimiento relativo (%)


80

60

40

20

0
0,001 0,01 0,1 1 10

Concentración de P en solución (mg L-1)

Figura 5.11. Rendimiento relativo del maíz en función de la concentración de P en solución del suelo. Los datos
fueron obtenidos en estudios hechos en un Oxisol (cuadros negros) y Andisol (cuadros blancos) de Hawai’i.
Fuente: Fox (1971).

Tabla 5.7. Requerimientos de P en la solución del suelo para varios cultivos tropicales. Fuente: Fox et al. (1974).
Cultivo P en solución (mg L-1) para el rendimiento indicado
75 % 95%
Yuca 0.003 0.005
Maní 0.003 0.010
Maíz 0.008 0.025
Trigo 0.009 0.028
Repollo 0.012 0.040
Papa 0.020 0.180
Soya 0.025 0.200
Tomate 0.050 0.200
Lechuga 0.100 0.300

Si se desea cultivar maíz con un 75% del máximo rendimiento en el Mollisol de


Palmira y en el Oxisol de Carimagua es necesario tener las isotermas de adsorción de P
(Figura 5.12). Según los modelos de regresión, en el Mollisol se requiere aplicar P a razón
de 3.3 mg kg-1 [Y= 29.42Ln (0.025) + 111.8], mientras que en el Oxisol se requiere aplicar
174 mg kg-1 [Y= 85.62Ln (0.025) + 489.7].
500
Carimagua (Oxisol)
400
P aplicado (mg kg-1)

300 y = 85,62ln(x) + 489,7

200

100 Palmira (Mollisol)


y = 29,42ln(x) + 111,8
0
0,0 0,1 0,2 0,3

Concentración de P en la solución del suelo (mg L -1)


Figura
Figura 5.12. 5.12. Isotermas
Isotermas de adsorción
de adsorción de P dededos
P de dos suelos
suelos de Colombia.
de Colombia. Fuente:
Fuente: N.W.N.W. Osorio
Osorio (2008).
(2008).

135
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Si se considera que la masa de estos suelos es de 2 Mg ha-1 (profundidad de 20 cm


y densidad aparente de 1 Mg m-3) y que la aplicación de P se hará de forma localizada
para impactar solamente el área efectivamente usada (60% del total), entonces la dosis
de fosfato diamónico (DAP, 20 % P) a aplicar es de 20 y 1043 kg ha-1, respectivamente.

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138
Capítulo 66
Acidez del Suelo
Origen, diagnóstico y manejo en los suelos del
trópico

• Naturaleza de la acidez del suelo


• Extensión de la acidez del suelo en los trópicos
• Origen del Al en el suelo
• Causas de la acidez del suelo
• Al y las superficies intercambiables del suelo
• Fitotoxicidad por Al
• Diagnóstico de la acidez del suelo y la toxicidad por Al
• Manejo de la acidez del suelo
• Suelos sulfato-ácidos

RESUMEN
En este capítulo se discute la acidez del suelo, particularmente de los suelos de las
zonas tropicales. En estos suelos la fuerte acidez es causada, entre otros factores, por la
presencia de Al en las superficies intercambiables y en la solución del suelo. Además de
ser responsable de la acidez, el Al puede desfavorecer el crecimiento vegetal ya que puede
causar fitotoxicidad, inhibir la absorción y utilización del fosfato y reducir la absorción
de Ca, Mg y K, entre otros nutrientes. Dada la importancia del Al en los suelos ácidos del
trópico en este texto se presentan los métodos más utilizados para diagnosticar su poten-
cial fitotóxico a través de la determinación del pH, el Al intercambible y su saturación en
los sitios de intercambio. Así mismo, se discuten los métodos utilizados para determinar
el requerimiento de cal, particularmente se ilustra la incubación con cal, el método de
Cochrane et al. (1980) que considera la saturación de Al y el método del balance de bases
cuyo objetivo es alcanzar de niveles adecuados de Ca2+ y Mg2+. Además se discute el
efecto de la aplicación de enmiendas orgánicas en el manejo de los suelos ácidos. Algu-
nos ejemplos para determinar el requerimiento de cal con base en análisis de suelos son
ilustrados con cálculos.
Los primeros trabajos publicados sobre el concepto de la acidez del suelo se presen-
taron al final del siglo XIX y en las primeras décadas del siglo XX. Pero es claro que el
entendimiento de dicho concepto se incrementó marcadamente durante la segunda mitad
del siglo XX.

© N.W. Osorio. 2014. Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico. ISBN 978-958-44-9746-8.

139
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Inicialmente los científicos del suelo enfocaron su investigación en la determinación


de algunos ácidos en el suelo como potenciales fuentes de acidez. Más tarde se concentra-
ron en el valor del pH del suelo como una herramienta para diagnosticar y manejar suelos
ácidos. La participación del Al en la acidez del suelo fue propuesta en los primeros años
del siglo XX pero no fue ampliamente aceptada. Hartwell y Pember (1918) y Hartwell et
al. (1919) insistieron en la necesidad de encontrar métodos para determinar formas acti-
vas de Al y no sólo medir el pH del suelo. Igualmente, Mirasol (1920) propuso que el Al
era un factor importante en la acidez del suelo. Este autor mostró evidencia experimental
del efecto negativo del Al sobre el crecimiento de algunas plantas, la neutralización de
sus efectos tóxicos con carbonato de calcio (CaCO3) y un método para su determinación
(método de Hopkins), en el cual se utilizó inicialmente sal común y posteriormente ni-
trato de potasio.
Sólo después de 1950 fue aceptado el papel del Al en el comportamiento químico de
los suelos ácidos (Coleman y Thomas, 1967). Sin embargo, muchos autores aun persisten
en usar el valor del pH del suelo como el único parámetro para diagnosticar y manejar la
acidez del suelo. Esto podría ser válido para muchos suelos de la zona templada, y aún al-
gunos de la zona tropical, pero no en aquellos suelos donde las reacciones de intercambio
juegan un papel tan importante en la acidez.

NATURALEZA DE LA ACIDEZ DEL SUELO


En general, un suelo se considera ácido cuando su pH es menor que 7.0, sin em-
bargo, algunos autores opinan que valores de pH< 6.0 definen la acidez del suelo.
Como se ilustrará más adelante, la definición puede ser más compleja porque hay
varios factores involucrados, y quizá sea más apropiado hablar del “síndrome de la
acidez del suelo”.
El pH del suelo es en realidad el valor del pH de una suspensión suelo:agua en
proporción gravimétrica o volumétrica 1:1 ó 1:2. Vale la pena recordar que el pH
se define como el logaritmo negativo de la actividad de protones (H+) en un medio
acuoso:
pH = - log (H+).
Los suelos usualmente exhiben valores de pH entre 4 y 8, aunque se pueden en-
contrar suelos por fuera de este rango, esto es poco probable. La alta concentración
de H+ en el suelo puede constituirse en un limitante para la toma de nutrientes por
las raíces de las plantas. Sin embargo, este no es el único problema en los suelos
ácidos. Asociados a la acidez del suelo existen algunos limitantes como baja dispo-
nibilidad de P, bajo contenido de Ca, Mg y K, fitotoxicidad por Al y Mn, entre otros.
La fitotoxicidad por Mn es menos frecuente en los suelos que la fitotoxicidad por Al.
Foy (1976) afirmó que el Al por ser un constituyente de los minerales arcillosos del
suelo, su toxicidad es teóricamente posible en la mayoría, sino en todos los suelos,
y puede ocurrir cuando el pH del suelo disminuye a niveles lo suficientemente bajos
para causar la disolución de la estructura de los minerales arcillosos (generalmente
a pH< 5.5, pero particularmente a pH< 5.0). Sin embargo, algunos suelos no contie-

140
N. W. Osorio

nen suficiente Mn total para producir fitotoxicidad aún a valores de pH < 5.0. El Al
y el Mn se constituyen en serios limitantes para el desarrollo de una agricultura de
alta productividad. Por esta razón es necesario establecer prácticas de manejo como
aplicación de cal y enmiendas orgánicas, utilización de plantas tolerantes a Al y Mn
y mejorar la eficiencia en la fertilización fosfórica.
A pesar de las numerosas publicaciones sobre el manejo de la acidez del suelo aún
persiste un bajo conocimiento sobre la naturaleza de ésta, particularmente en los suelos
del trópico. Además, existen conceptos errados sobre su manejo y los efectos que puede
tener la acidez del suelo en el crecimiento de las plantas. El objetivo de este capítulo es
discutir aspectos básicos sobre el origen, diagnóstico y manejo de la acidez del suelo, con
especial énfasis en los suelos de la región tropical.

EXTENSIÓN DE LA ACIDEZ DEL SUELO EN LOS TRÓPICOS


Tradicionalmente todos los suelos tropicales han sido asociados a fuerte acidez,
alto potencial fitotóxico del Al y/o Mn y baja disponibilidad de P. Sin embargo, en
el trópico existe una gran diversidad de suelos donde estas condiciones no se pre-
sentan. De hecho, es posible encontrar todos los órdenes de la taxonomía de suelos,
excepto el orden de los Gelisoles. Sanchez y Logan (1992) estimaron el porcentaje
de los diferentes ordenes en la zona tropical así: 23 % Oxisoles, 20 % Ultisoles, 16
% Entisoles, 15 % Alfisoles, 14 % Inceptisoles, 5 % Vertisoles, 2 % Mollisoles, 2 %
Aridisoles, 1 % Andisoles, 1 % Espodosoles y 1 % Histosoles. Entre estos suelos, los
Oxisoles y Ultisoles sobresalen por su fuerte acidez, sin embargo, no son los únicos.
Por ejemplo, entre los suelos ácidos se tienen los Espodosoles, algunos Alfisoles,
Inceptisoles (particularmente Dystrudepts), los Andisoles de zonas lluviosas (Udand)
y los Histosoles.
La distribución de los suelos ácidos en el trópico es mejor entendida si se consideran
las zonas agroecológicas en donde están ubicados. Por ejemplo, en las sabanas ácidas el
porcentaje de suelos ácidos con niveles altos y bajos de Al son 56 y 18 %, respectivamen-
te. En el trópico húmedo la proporción es la misma; en el trópico semiárido 13 y 29 %, en
las laderas tropicales 29 y 16 % y en los humedales tropicales 4 y 29 %, respectivamente.
En resumen, el área de suelos ácidos con niveles de Al potencialmente tóxicos es de 1493
millones de ha (32 %), mientras que el área de suelos ácidos que no presentan toxicidad
potencial por Al es de 1160 millones de ha (25 %). El área total de suelo afectada por la
acidez representa el 57% de los trópicos, pero es claro que la participación de ésta es más
severa en ciertos ambientes. América Latina es la región geográfica con mayor cantidad
de suelos afectados por ambos problemas (Figura 6.1).
Se ha estimado que alrededor del 80-85 % de los suelos de Colombia son ácidos.
Es necesario aclarar que si bien los suelos ácidos son abundantes en los trópicos,
la agricultura intensiva de altos rendimientos se establece en suelos que son ligera-
mente ácidos o neutros. Tal como ocurre, por ejemplo, en los Valles Interandinos de
Colombia, allí predominan Entisoles, Mollisoles, Vertisoles y, en menor proporción,
Alfisoles.

141
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Figura 6.1. Distribución de suelos ácidos en el mundo. Fuente:Van Wambeke (1976).

ORIGEN DEL ALUMINIO EN EL SUELO


La acidez es el resultado de la interacción de los factores de formación del suelo pro-
puestos por Hans Jenny (1941) (material parental, clima, organismos, relieve y tiempo).
En la última era de glaciación el área tropical no fue cubierta por una capa de hielo, así los
suelos tropicales estuvieron expuestos a la atmósfera durante un largo período de tiempo.
Eswaran et al. (1992) afirman que como resultado de esto, los procesos de meteorización
física, química y biológica desintegraron más intensivamente las rocas y los sedimentos
en la región tropical húmeda que en la región templada.
En los trópicos húmedos la continua acción de los factores de formación del suelo ha
sido constante e intensa debido a la alta temperatura y pluviosidad. Bajo tales condiciones
la meteorización de minerales aluminosilicatos, los más abundantes en la corteza terres-
tre, ocurre por reacciones de hidrólisis, disolución, carbonatación, oxidación, reducción e
hidratación. El resultado final es la desintegración de la estructura de estos minerales y la
subsiguiente liberación de Al (entre otros elementos), lo cual, a su vez, es favorecido en am-
bientes ácidos como lo sugiere la constante de equilibrio (K) de las siguientes reacciones:
NaAlSi3O8 (Albita)+ 4H2O + 4H+ ↔ Na+ + Al3+ + 3H4SiO4 (K=102.74)
KAlSi3O8 (Microclina)+ 4H2O + 4H+ ↔ K+ + Al3+ + 3H4SiO4 (K=101.00)
KAl2(AlSi3O10) (Muscovita)+ 10H+ ↔ K+ + 3Al3+ + 3H4SiO4 (K=1013.44)
CaAl2SiO6 (Piroxeno)+ 8H+ ↔ Ca2+ + 2Al3+ + H4SiO4+ 2H2O (K=1035.25)
Al2Si2O5(OH)4 (Halloisita)+ 6H+ ↔ 2Al3+ + 2H4SiO4 + H2O (K=108.72)
Al2Si2O5(OH)4 (Caolinita)+ 6H+ ↔ 2Al3+ + 2H4SiO4 + H2O (K=105.45)
Con la meteorización las pérdidas de silicio por lixiviación son muy altas ya que el
H4SiO4 es muy soluble, mientras que el Al puede estar: (i) soluble en la solución del suelo,
(ii) intercambiable (Ali) adsorbido sobre la superficie de las arcillas cargadas negativa-

142
N. W. Osorio

mente; (iii) complejado por la materia orgánica del suelo, (iv) precipitado como un mine-
ral secundario principalmente como óxido e hidróxido y como tal permanece en el suelo.
El Al también puede ser lixiviado en suelos de regiones con la alta pluviosidad, aunque en
forma menos intensa que otros cationes del suelo. Esto último explica la alta participación
relativa del Al sobre las superficies arcillosas en suelos altamente meteorizados como
Oxisoles y Ultisoles. En otras palabras, la cantidad absoluta de Al intercambiable dis-
minuye con la meteorización pero su saturación en los sitios de intercambio incrementa.

CAUSAS DE LA ACIDEZ DEL SUELO

Reacciones de hidrólisis del Al


Una vez el Al3+ es liberado a la solución del suelo se rodea con seis moléculas de
agua para formar hidroxialuminio [Al(H2O)63+]. Este puede estar en forma monomérica
o polimerizarse para formar complejas estructuras. El átomo central de Al3+ atrae fuerte-
mente los OH- de las moléculas de agua que lo coordinan, mientras que los H+ de éstas
son repelidos hacia la solución. Los protones H+ en el medio acuoso acidifican el suelo.
Sin embargo, el pH de la solución controla la liberación de estos protones, a pH < 4.5 la
concentración de H+ es tan alta que los H+ del agua de coordinación permanecen unidos a
esta. Cuando aumenta el pH de la solución el equilibrio se rompe y los H+ son liberados
gradualmente a la solución del suelo para reaccionar con los OH-. Las reacciones de hi-
drólisis del Al son como sigue:
Al(H2O)63+ + H2O ↔ Al(OH)(H2O)52+ + H3O+ (K=10-4.97)
Al(OH)(H2O)52+ + H2O ↔ Al(OH)2(H2O)4+ + H3O+ (K=10-4.93)
Al(OH)2(H2O)4+ + H2O ↔ Al(OH)3(H2O)30 + H3O+ (K=10-5.70)
Al(OH)3(H2O)30 + H2O ↔ Al(OH)4(H2O)2- + H3O+
Al(OH)4(H2O)2- + H2O ↔ Al(OH)5(H2O)2- + H3O+
Para simplificar, las especies químicas iónicas del Al en ambientes ácidos se represen-
tan como Al3+, Al(OH)2+ y Al(OH)2+, mientras que en medios alcalinos se tienen Al(OH)4-
y Al(OH)52-. A pH <4.7 el Al3+ es la especie química predominante (Figura 6.2). El ión
Al(OH)2+ es de menor importancia ya que sólo se encuentra en un rango de pH muy
estrecho (4.5-4.8). Por otro lado, el ión Al(OH)2+ es bastante abundante y predomina en
un rango de pH de 4.8-5.2 . A partir del pH de 5.2 el Al se empieza a precipitar de manera
significativa para formar Al(OH)3 (insoluble) y por eso esa especie es dominante por enci-
ma del pH 5.5 (6.0-7.5). Con pH > 8.0 las especies dominantes son Al(OH)4- y Al(OH)52-.
Las especies iónicas de Al pueden estar presentes tanto en la solución y, principalmente,
adsorbidas en la fase intercambiable saturando así los sitios de intercambio.
Cochrane et al. (1980) afirman que cuando el suelo presenta pH ≥ 5.4 no se encuentra
Al intercambiable ni Al en la solución del suelo. Por su parte, Fox et al. (1991) señalan
que a pH >5.2 la solubilidad del Al es muy baja y su fitotoxicidad difícilmente se constitu-
ye en un problema serio en suelos altamente meteorizados. Sin embargo, Foy (1988) dice
que en suelos caoliníticos con pH 5.5 aún es posible encontrar fitotoxicidad por Al. La

143
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

complejidad de los suelos es tan alta que la mineralogía del suelo debería ser considerada.
Por ejemplo, a pesar de que los tres suelos de la Tabla 6.1 presentaban el mismo valor
de pH (5.0) exhibieron diferentes concentraciones de Al en los extractos de saturación
dada la diferencia en el mineral predominante en la fracción arcillosa. En la medida en
que estos suelos son muy ácidos y pobres en silicio, los minerales arcillosos de tipo 1:1
(halloisita y caolinita) tienden a disolverse y liberar Al a la solución. Ya que la halloisita
presenta una mayor superficie específica que la caolinita su disolución es mayor, por
ende, la constante de disolución en medio ácido de la halloisita (108.72) es mayor que la de
caolinita (105.45). En esos suelos la gibsita es muy estable y así su disolución es relativa-
mente baja. En este caso el suelo haloisítico fue el único que causó fitotoxicidad de Al en
plantas de macadamia Fox et al. (1991). Acertadamente afirmaron que la interpretación
de las interacciones suelo-planta se facilita si se consideran la naturaleza, intensidad y
consecuencias de los procesos de meteorización del suelo.
Tabla 6.1. Relación entre mineralogía del suelo y concentración de Al en la solución del suelo a pH 5. Fuente:
Fox et al. (1991).
Suelo Concentración de Al (mg L-1)

Gibbsitic Humic Hapludox 0.05


Kaolinitic Rhodic Eutrostox 0.12
Halloystic Typic Haplohumult 0.62

La fitotoxicidad por Al se elimina cuando los iones de Al(OH)x (3-x)+ se precipitan con
OH- para formar el Al(OH)3 (~ pH 5.5) lo cual se puede lograr con la adición de cal. Éste
se polimeriza y con el paso del tiempo se cristaliza para formar el mineral gibbsita. En
suelos altamente meteorizados también se puede formar el mineral bauxita (Al2O3).
En la solución del suelo el Al también puede estar formando complejos con fluor
(AlF2+, AlF2+, AlF30, AlF4-, AlF52-, AlF63-) y con sulfato (AlSO4+, Al(SO4)2-. Todas estas
formas iónicas pueden causar toxicidad a las plantas si las raíces las absorben en altas
cantidades. Igualmente, existen otros complejos entre Al y compuestos orgánicos solu-
bles en la solución del suelo que no son fitotóxicos (p.e., citrato de Al, oxalato de Al).
Otras causas de la acidez del suelo
Los iones H+ (H3O+) también pueden ser producidos por:
• reacciones de hidrólisis con Fe3+:
Fe3+ + H2O ↔ Fe(OH)2+ + H+
Fe(OH)2+ + H2O ↔ Fe(OH)2+ + H+
Fe(OH)2++ H2O ↔ Fe(OH)3+ H+
• descomposición microbial de la materia orgánica en la cual se liberan ácidos orgáni-
cos y CO2, este último formará posteriormente ácido carbónico (H2CO3):
C6H12O6 + 6O2 ↔ 6CO2 + 6 H2O
6CO2 + 6 H2O ↔ 6 H2CO3 ↔ 6 HCO3- + 6 H+
• oxidación microbial de NH4+ a NO3-:
NH4+ + 1.5O2 → NO3- + 4H+
• oxidación microbial de S y sulfuros para formar ácido sulfúrico (H2SO4):

144
N. W. Osorio

S2 + 3O2 + 2H2O ↔ 2H2SO4 → 2SO42- + 4H+


• lixiviación de bases intercambiables debido al alto régimen de pluviosidad
• lluvia ácida producida por la contaminación ambiental
• absorción de nutrientes por las raíces de las plantas y por los microorganismos parti-
cularmente cuando la fuente de N es NH4+.
100 +3

Al3+ Al(OH)2+

80 +2
Al(OH)30
Porcentaje del Al total

Al(OH)4-

Carga media
60 +1
Carga
media
40 0
Al(OH)52-

20 -1

Al(OH)2+

0 -2
3 4 5 6 7 8 9 10
pH
Figura 6.2. Distribución relativa de las especies de aluminio y carga promedio en función del pH del agua.
Figuraet6.2.
Fuente: Marion al. Distribución
(1976). relativa de las especies de aluminio y carga promedio en función del pH
del agua. Fuente: Marion et al. (1976).

Aunque la acidificación del suelo es un proceso natural esta se puede intensificar de-
bido al manejo del suelo. Particularmente cuando se aplican repetidamente fertilizantes
amoniacales, que no sólo reducen el pH del suelo sino también la cantidad de Ca2+, Mg2+
y K+ intercambiables. Esto es causado por la oxidación microbial del NH4+ a NO3- que
produce H+, el cual luego desplaza las bases intercambiables hacia la solución del suelo y
favorece su posterior lixiviación (Tabla 6.2).
Tabla 6.2. Efectos de fertilizantes amoniacales sobre el pH y las bases intercambiables en dos suelos de Colom-
bia. Fuente: Bravo (1984).
Suelo Tratamiento pH Ca Mg K
--------(cmolc kg-1)--------
Andisol No fertilizado 5.5 5.6 1.2 1.20
12-12-17-2 4.5 3.5 0.7 0.80
Sulfato de amonio 3.7 0.5 0.1 0.04
Nitrato de amonio 3.9 0.6 0.2 0.04

Inceptisol No fertilizado 5.0 2.4 0.8 0.18


12-12-17-2 4.0 3.4 1.0 2.70
Sulfato de amonio 3.5 0.7 0.2 0.11
Nitrato de amonio 3.2 0.5 0.3 0.12

ALUMINIO Y LAS SUPERFICIES INTERCAMBIABLES DEL SUELO


Los iones H+, Al(OH)x(3-x)+ y Fe(OH)x(3-x)+ son fuertemente adsorbidos sobre la super-
ficie intercambiable de los coloides del suelo, mientras que otros iones como Ca2+, Mg2+,

145
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

K+ y Na+ son retenidos con menos fuerza. Cuando los iones de Al y de Fe pasan a la
solución del suelo liberan H+ por hidrólisis. De esta manera, la sumatoria de estos iones
acidificantes y los H+ en la fase de intercambio se constituye en un reservorio de acidez y
ha sido llamada acidez intercambiable. Sin embargo, la presencia de protones y de iones
de Fe en la solución del suelo y en la fase intercambiable es muy baja a pH >4.5 si se
compara con la de los iones de Al. Por eso, la acidez intercambiable depende más de la
presencia de iones de Al en esta fase.
La fuerza de retención de los iones sobre la superficie de los coloides del suelo de-
pende de la carga eléctrica (z) y del radio hidratado (r) de los iones. Esta fuerza es pro-
porcional al Potencial Iónico (IP = z ÷ r), si éste es alto la fuerza de retención es alta y
la probabilidad de que el ión pase a la solución del suelo será baja. A continuación se
presenta el orden de retención de cationes en función del IP que se presenta en paréntesis:
Al3+ (55.6)> Zn2+ (27.0)> Mg2+ (27.8)> Ca2+ (20.0)> Li+, Sr2+ (16.9)>
Ba2+ (14.8)> Na+ (9.8)> K+(7.2)> Rb+ (6.6)>Cs+ (5.0)
De la anterior secuencia se deduce que el Al3+ es retenido más fuertemente que otros
iones. Por esta razón, en los suelos de áreas húmedas tropicales el Al predomina en la fase
de intercambio, mientras que Ca, Mg y K son escasos debido a que pasan más fácilmente
a la solución del suelo de donde son arrastrados por lixiviación. La saturación del Al es
un parámetro ampliamente usado para estimar el riesgo de encontrar una toxicidad de Al
en plantas cultivadas.

FITOTOXICIDAD POR ALUMINIO


Cuando las especies iónicas de Al están presentes en la solución del suelo (pH<5.5),
éstas quedan disponibles para ser absorbidas por las raíces. El exceso de Al en la solución
del suelo inhibe la absorción de H2PO4- al formar compuestos insolubles con este ión. Así
mismo, reduce la absorción de Ca2+ y Mg2+ al competir con estos por los sitios de absor-
ción en la membrana celular. Si la cantidad absorbida es muy alta el Al interfiere en la
división celular de la raíz y, por ende, reducirá el crecimiento y desarrollo de las plantas.
Una vez el Al esta en el citoplasma puede precipitar los iones fosfatos y así impedir la
síntesis de ácidos nucleicos, ATP, fosfolípidos y fosfoazúcares. Los síntomas de toxicidad
por Al varían con la especie vegetal, pero son similares a los de la deficiencia de P. En
general, consisten en una fuerte reducción del crecimiento de la parte aérea y de las raí-
ces primarias y laterales, clorosis y coloraciones púrpuras en las hojas viejas y en casos
severos pueden morir (Tabla 6.3).
En algunos casos la toxicidad por Mn2+ ocurre simultáneamente con la toxicidad por
Al y puede complicar el diagnóstico del problema y su posterior manejo. Sin embargo, es
claro que a pH >5.5 el Al no está disponible en la solución del suelo para las raíces por
lo que sus efectos tóxicos cesan, mientras que los efectos del Mn2+ se mantienen hasta un
pH de 6.0. Por esta razón, si sólo se encuentra un alto nivel de Al disponible en el suelo
basta con subir el pH a 5.5, pero si además hay excesivas cantidades de Mn2+ es necesario
aumentar el pH hasta 6.0.

146
N. W. Osorio

Tabla 6.3. Efectos del Al sobre el crecimiento de las raíces de maíz y sorgo en dos suelos. Fuente: Brenes y
Pearson (1973).

Ali Peso seco de raíces


Suelo pH Saturación de Al (%)
(cmolc kg–1) (mg / pote)
Maíz Sorgo

Ultisol 4.8 4 40 931 400


4.5 6 57 874 296
3.9 11 87 209 19

Oxisol 4.8 3 52 687 345


4.5 4 70 630 126
4.0 5 87 389 128

DIAGNÓSTICO DE LA ACIDEZ DEL SUELO Y LA TOXICIDAD POR AL

pH del suelo
Para medir adecuadamente la acidez del suelo es necesario evaluar dos factores que
determinan su comportamiento: intensidad y cantidad. El factor intensidad se refiere a la
concentración de H+ en la solución del suelo, llamada “acidez activa”. El factor cantidad
se refiere a la acidez intercambiable, también llamada “acidez potencial”. Sin embargo,
hay limitaciones instrumentales para medir el pH de una muestra de suelo. Por lo que es
necesario preparar una suspensión suelo:agua y luego medir la concentración de H+ en
el sobrenadante de dicha suspensión. La proporción de esta suspensión usualmente varía
con cada laboratorio y puede afectar el valor medido. El valor de pH en función de la
proporción decrece en el siguiente orden:
pH (1:5)> pH (1:2)> pH (1:1)
CUADRO 6.1. DETERMINACIÓN DEL pH DEL SUELO
El pH del suelo es una de las propiedades químicas más importantes ya que es un indicador de la
biodisponibilidad de nutrientes y la presencia de iones tóxicos en la solución. Estas son condiciones que
determinan el crecimiento de las plantas, la actividad microbial y la movilidad de iones en el suelo.

El pH se puede determinar por métodos muy simples, rápidos y precisos. Su valor como tal suministra mucha
información útil para el establecimiento de cualquier proyecto agrícola, pecuario, o forestal. Cuando se
determina el pH del suelo, en realidad se está midiendo el pH de una suspensión suelo: agua en relación 1:1
ó 1:2. Normalmente se emplea agua destilada o desionizada, pero en algunos casos se emplean soluciones
salinas con KCl 1 M ó CaCl2 0.01 M.
Por definición el pH es el logaritmo negativo de la actividad del hidrogenión (H+) en solución acuosa,
expresada ésta en términos de molaridad (M): pH = -log (H+).
La escala de pH varía desde 0.0 (1 M =100) hasta 14.0 (10-14 M), sin embargo, el pH de los suelos usualmente
fluctúa entre 4.0-9.0. Valores por encima o por debajo son escasos pero también han sido reportados.
Los suelos con pH <5.5 usualmente contiene alto contenido de Al intercambiable que puede llegar a ser
tóxico para las plantas. Igualmente, se presenta bajo contenido de bases intercambiables, baja disponibilidad
de P y baja tasa de descomposición de la materia orgánica. Para establecer cultivos agrícolas normalmente
se requiere aplicar cal. A pH > 6.5 se presentan altos contenidos de bases intercambiables, pero hay baja
disponibilidad de P y algunos elementos menores. El rango de pH más adecuado para mucho cultivos se
encuentra entre 5.5-6.5.

147
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Medición del pH
• Transfiera 20 g de suelo seco a un vaso plástico.
• Adicione 20 cm3 de agua destilada o desionizada para obtener una
suspensión suelo: agua 1:1. Con algunos suelos (p.e., Andisoles e
Histosoles) es necesario preparar suspensiones 1:2 (suelo: agua).
• Agite vigorosamente la suspensión con una varilla de vidrio durante 1 minuto.
• Deje reposar la suspensión por 30 minutos.
• Lea el pH con un pH-metro calibrado con soluciones buffer de pH 4 y 7.
Introduzca el electrodo en el sobrenadante de la suspensión. Espere hasta
que se estabilice la lectura. Reporte una cifra decimal.

Este efecto es debido a la dilución que se realiza con el agua. Es claro que la gran
mayoría de suelos usualmente presentan contenidos de agua que corresponden a propor-
ciones menores (1:0.2-1:0.5) que los que se obtienen con estas suspensiones. En con-
secuencia, se espera que el valor del pH de la solución del suelo sea realmente menor
que el obtenido en el laboratorio. Para compensar el efecto de dilución algunos autores
recomiendan el uso de sales neutras diluidas en lugar del agua (p.e., CaCl2 0.01 M). La
presencia de estas sales reduce el valor de pH medido y este podría acercarse más al valor
real. Para cualquier dato analítico es necesario conocer y reportar el método empleado
para que su interpretación sea adecuada. El reporte del pH del suelo debe indicar cual fue
la relación suelo:agua usada y si fue medido solamente en agua o en una solución salina.
Otro problema en la determinación del pH de una suspensión del suelo es que usual-
mente hay una diferencia entre el pH medido en el sobrenadante y el pH medido entre el
sedimento (usualmente más bajo). Esto se debe a que las cargas eléctricas negativas que
predominan en la superficie de los minerales arcillosos del sedimento pueden atraer pre-
ferencialmente al K+ sobre el Cl- que salen del electrodo de referencia (KCl), creando así
una interferencia con el potencial eléctrico a ambos lados de la membrana del electrodo
selectivo. Este efecto es llamado “efecto de unión” (junction effect) y será más importante
si el suelo tiene una alta capacidad de intercambio catiónico (CIC). Es posible que el efec-
to también pueda ocurrir en suelos con alta carga eléctrica neta positiva, así la atracción
ocurriría sobre el Cl-. Lo más recomendado es evitar que el electrodo de referencia esté
en contacto con el sedimento de la suspensión.
Cualquiera que sea el método utilizado lo más importante es que éste se encuentre
calibrado con el comportamiento agronómico de los cultivos para poder ser efectivo en el
diagnóstico de la fertilidad del suelo y en el pronóstico de la respuesta del cultivo a una
práctica de manejo establecida. A manera de ejemplo se presenta la Tabla 6.4 que contiene
varias categorías de acidez del suelo en función del pH (suelo:agua, 1:1) y la interpreta-
ción agronómica realizada en Colombia. Para efectos de comparación se incluye la Tabla
6.5 con las categorías de acidez que proponen Blakemore et al. (1987) para suelos de
Nueva Zelanda utilizando el pH en relación suelo:agua de 1:2.5 (masa:volumen).
Es claro que un pH del suelo por debajo de 5.5 sugiere que hay una alta posibilidad para
generar fitotoxicidad por Al, pero el valor del pH no indica sobre la severidad del problema.
En cualquier caso, es necesario hacer énfasis en la importancia del pH del suelo como una
herramienta importante en el diagnóstico de la acidez, pero no necesariamente el punto cen-
tral. En otras palabras, el pH del suelo refleja cierto ambiente químico en el suelo donde la
toxicidad o deficiencia de algunos elementos puede ocurrir. Sin embargo, la identificación
directa de estas limitaciones debe ser más importante que el simple valor del pH

148
N. W. Osorio

Acidez intercambiable
La acidez intercambiable está representada por la sumatoria de protones (H+) y de las
especies iónicas de Al (Al3+, Al(OH)2+ y Al(OH)2+). Es bastante importante su medición
ya que estos cationes pueden pasar a la solución del suelo por intercambio y allí disminuir
el pH del suelo y ser absorbidos por las raíces. En el laboratorio, la acidez intercambiable
puede ser determinada en un muestra de suelo a través de la adición de una solución salina
neutral capaz de extraer H+ y los iones de Al; la más empleada es la solución de KCl 1 M.
Luego en el extracto se determina analíticamente la concentración de H+ y Al total (suma
de todas las especies iónicas) por absorción atómica o por titulación. Ya que el H+ usual-
mente se encuentra en pequeñas proporciones (excepto en suelos con pH <4), la acidez
intercambiable está representada por el valor del Al intercambiable (Ali).
Un contenido de Ali > 2 cmolc kg–1 representa un alto riesgo de generar fitotoxicidad.
De hecho, la taxonomía de suelos usa este valor para clasificar algunos suelos en subgru-
pos “Alic” (Soil Survey Staff, 1994). Sin embargo, en la interpretación del Al intercam-
biable es necesario considerar su participación en la CIC efectiva (CICE).
Tabla 6.4. Interpretación del pH del suelo (agua, 1:1, V:V). Fuente: ICA (1992).

pH Categoría Interpretación
Severa toxicidad por Al y quizá por Mn; Alta probabilidad de
deficiencia de P, S, Mo y bases intercambiables; se esperan altos
< 5.0 Extremadamente ácido
niveles de algunos micronutrientes. Muchos cultivos requieren
encalamiento.
Toxicidad por Al y Mn; deficiencia de P, S, Mo y bases; altos niveles
5.0-5.5 Fuertemente ácido
de algunos micronutrientes. Muchos cultivos requieren encalamiento.
No toxicidad por Al; mayor disponibilidad de P, S, Mo y bases. Algunos
5.5-6.0 Moderadamente ácido
cultivos susceptibles a la acidez del suelo requieren encalamiento.
6.0-6.5 Ligeramente ácido Adecuada condición para la disponibilidad de nutrientes para las plantas.
Altos niveles de Ca, Mg. Algunos cultivos pueden mostrar deficiencias
6.5-7.3 Neutro
de micronutrientes. La disponibilidad de P puede ser baja.
Baja disponibilidad de P y micronutrientes. Altos niveles de Ca, Mg.
7.4-8.0 Alcalino
El Na puede ser un problema.
Severas limitaciones en la disponibilidad de algunos nutrientes. El Na
> 8.0 Muy alcalino
puede ser tóxico.

Tabla 6.5. Interpretación del pH del suelo (agua, 1:2.5, M:V). Fuente: Blakemore (1987).

pH Categoría Interpretación
<4.5 Extremadamente ácido Muy bajo
4.5-5.2 Fuertemente ácido Bajo
5.3-5.9 Moderadamente ácido
Adecuado
6.6-6.5 Ligeramente ácido
6.6-7.0 Neutral
Alto
7.1-7.5 Ligeramente alcalino
7.6-8.3 Moderadamente alcalino
8.4-9.0 Fuertemente alcalino Muy Alto
>9.0 Extremadamente alcalino

149
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Saturación de Al
La saturación de Al es la proporción de Al intercambiable que ocupa los sitios de
intercambio efectivos del suelo. Ésta se calcula así:
Ali
Saturación A1(%) = x 100
CICE
Donde,
CICE= la capacidad de intercambio catiónica efectiva, la cual se calcula con la suma
de los principales cationes intercambiables:
CICE= Ca2+ + Mg2+ + K+ + Na+ + H++ Al(OH)x(3-x)+
El diagnóstico de una fitotoxicidad por Al puede ser más valioso si se considera el
valor de la saturación de Al que el contenido de Al intercambiable, ya que la primera con-
sidera la proporción de Al con respecto a otros cationes intercambiables. La “Saturación
Crítica de Al” se considera como el valor de saturación de Al que permite obtener el 95%
del rendimiento relativo. Este valor es determinado a través de experimentos en los cuales
se evalúa el efecto de la aplicación de diferentes dosis de cal sobre la saturación de Al y
la relación de esta última con el rendimiento relativo de las plantas cultivadas. La Satu-
ración Crítica de Al es la base para el software ADDS (Acidity Decission Suport System,
1990) utilizado para el manejo de la acidez del suelo (Tabla 6.6).
Tabla 6.6. Saturación de Al Crítica para algunos cultivos. Fuente: ADSS (1990).
Cultivo Saturación de Al crítica (%)

Maíz 30
Sorgo 15
Arroz de secano 40-60
Caupí 60
Maní 40
Soya 0-25
Yuca 75
Patata 30
Desmodium y Centrosema 85
Brachiaria decumbens 85

Desafortunadamente se ha creado mucha confusión con los diferentes métodos de


laboratorio usados para medir la CIC del suelo. Como ya se mencionó la CIC-efectiva
(CICE) se determina como la suma de cationes intercambiables extraídos con una sal
(p.e. acetato de amonio 1 M, pH 7.0). Los iones intercambiables Ca2+, Mg2+, K+ y Na+ se
intercambian con el ión NH4+; por otro lado, H+ y Al intercambiable se extraen con una
solución de KCl (1M), en la cual el K+ realiza el intercambio.
En algunos casos se requiere medir la CIC a pH de 7 (CICpH 7) para clasificar un suelo
en un sistema taxonómico, este valor indica la cantidad de cationes que podrían retenerse,
en forma intercambiable, si el pH del suelo es de 7. En el caso de los suelos ácidos que
tienen carga variable tal incremento en el pH produce un aumento en el número de cargas
de la muestra del suelo. Por lo anterior, el valor de la CICpH 7 es muy superior al valor de la

150
N. W. Osorio

CICE (Tabla 6.6). Así mismo, la CIC del suelo también se puede medir con una solución
buffer de BaCl2 a pH 8.2 (CIC8.2), también usada en la taxonomía de suelos, de nuevo en
suelos con carga variable (dependiente del pH) el valor de esta variable es mucho más
alta que el de la CICE. En consecuencia, las diferencias entre los tres valores de CIC es
grande y seguirá el orden descendente: CIC8.2>CIC7>>CICE. Las diferencias serán más
grandes en la medida en que el suelo sea altamente meteorizado (Oxisol, Ultisol), rico
en materia orgánica (Histosol, Espodosol), o derivado de cenizas volcánicas (Andisol) ya
que la fracción coloidal de estos suelos está dominada por minerales y materia orgánica
con carga variable dependiente del pH.
Lo recomendado es calcular la saturación de Al con respecto al valor de la CICE. Para
ilustrar el riesgo que se corre al realizar los cálculos incorrectos se emplearan los datos
originales de León (1967) en los cuales aparecen diferentes valores de CIC a pH de 7
y 8.2 y el valor de CICE en varios suelos de Colombia. A partir de esta información se
calculará la saturación de Al con respecto a la CICE (la forma correcta) y a la CICpH 7 y
CICpH 8.2 (formas incorrectas) (Tabla 6.7).
Tabla 6.7. Comparación de diferentes métodos de determinación sobre la CIC y el cálculo de la saturación de Al
de varios suelos de Colombia. Fuente: adaptado de León (1967).
Suelo pH M.O. Ali CICE CICpH 7 CICpH 8.2 Saturación de Al (%)
(%) ----------------cmolc kg –1------------- CICE CICpH 7 CICpH 8.2

Andisol 5.2 36 7.68 8 65 110 96 12 7


Tropept 4.4 4 4.70 5 13 18 94 36 26
Ustox 4.9 2 0.77 1 2 7 77 38 11
Humult 4.5 15 3.00 6 15 21 50 20 14
Orthox 5.1 10 0.78 3 10 24 26 8 3
Aquept 4.5 18 4.18 22 42 62 19 10 7
Andisol 6.0 6 0.36 3 19 23 12 2 2

Es claro que el valor de la saturación de Al varía de acuerdo con el denominador


usado. Igualmente, si la saturación de bases es calculada con estos valores diferentes de
CIC el cambio es similar a los observados para la saturación de Al. Aunque esto ha sido
claramente establecido, con alguna frecuencia se observa confusión entre agrónomos e
inclusive entre especialistas de la ciencia del suelo. Lo básico de este punto es considerar
la generación de cargas eléctricas en los coloides minerales y orgánicos que ocurren con
los cambios de pH (capitulo 3).
Aunque el contenido de Al del suelo extraído con KCl 1M ha sido muy efectivo para
estimar la presencia de Ali en la gran mayoría de suelos también, su uso ha sido criticado
en algunos suelos ya que se pueden remover formas de Al no intercambiables. Por ejem-
plo, en Andisoles (ricos en Al complejado por humus) al parecer se extraen formas de Al
no intercambiables. Esto ha ocurrido en algunos suelos del Suroeste de Antioquia en los
que se han detectado valores de Al extraído con KCl 1M muy altos (15-27 cmolc kg-1),
pero las plantas cultivadas (pastos, café) no exhiben síntomas de fitotoxicidad por Al.
Ante tales limitaciones algunos autores recomiendan medir el Al en la solución del suelo
para diagnosticar su bio-disponibilidad en el suelo.

151
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Al en la solución del suelo


El uso de la concentración de Al en la solución para diagnosticar una posible fitotó-
xicidad es más restringido que otros parámetros. En general, el Al puede ser encontrado
en la solución del suelo cuando el pH está por debajo de 5.5 y hay un valor alto de satu-
ración de Al. Cuando la saturación de Al es mayor del 60% la concentración de éste en la
solución del suelo es mayor que 1 mg L-1; concentraciones superiores a este valor pueden
causar fitotoxicidad y asì reducir el rendimiento de los cultivos.
La presencia de especies monoméricas de Al en la solución del suelo está determinado
por: (i) la solubilidad de los minerales que contienen Al (gibsita, bauxita, caolinita, haloi-
sita, variscita), (ii) las reacciones de intercambio iónico entre el Ali y otros iones (Ca2+,
Mg2+, K+) y (iii) la formación de complejos solubles entre sustancias orgánicos y Al (p.e.,
citrato-Al, oxalato-Al) que no son tóxicos para las plantas.
Varios estudios sugieren que la concentración de Al en la solución del suelo es el me-
jor índice para pronosticar el potencial de fitotoxicidad por Al. Sin embargo, es necesario
discriminar entre las formas inorgánicas y orgánicas (complejos) de Al en la solución.
Hue (1992) encontró que en un Humoxic Tropohumult que recibió la aplicación de re-
siduos sólidos urbanos el contenido total de Al en la solución del suelo (Al inorgánico +
Al-orgánico) fue un pobre indicador de la toxicidad por Al. Sin embargo, la especiación
de Al (discriminación de las diferentes formas de Al en solución) reveló que práctica-
mente todo el Al en solución estaba presente como tartrato de Al, un complejo orgánico
soluble que no es fitotóxico. Otras especies de Al en la solución en menor concentración
fueron Al3+, Al(OH)2+, Al(OH)2+, Al(SO4)+, Al-phthalato y Al-urato (esta dos últimos no
son fitotóxicas).

MANEJO DE LA ACIDEZ DEL SUELO

Plantas tolerantes al Al
La acidez del suelo ha sido concebida como un problema, sin embargo, existen prác-
ticas de manejo del suelo que han resultado exitosas. Desde hace mucho tiempo Coville
(1913) afirmó: “la acidez del suelo no es siempre una condición desagradable que invaria-
blemente requiera cal” […] “bajo ciertas condiciones, un sistema completo de agricultura
sobre el suelo ácido es practicable”. Él propuso que una parte integral en el manejo de
la acidez del suelo es el uso de cultivos tolerantes. De hecho, identificó algunos cultivos
tolerantes a suelos ácidos los cuales requieren bajas cantidades de cal.
En realidad se reconoce la existencia de un gran potencial genético para manejar sue-
los ácidos. Reid (1976) describió un gran número de cultivares de granos de cereal con
tolerancia al Al, entre estos se citan cebada, trigo, centeno, maíz, arroz, sorgo, millo y
avena. También en leguminosas es posible encontrar tolerancia al Al con cultivares de
soya y alfalfa, tradicionalmente conocidas como especies sensibles al Al.
Como es de esperarse, en el área tropical hay gran abundancia de especies vegetales
tolerantes a la acidez del suelo. Cultivos como yuca, café, maní, ajonjolí, cítricos, mango,

152
N. W. Osorio

plátano, piña, Brachiaria decumbens, Andropogon gayanus, Stylosanthes spp., Centrosema


spp., Desmodium spp., kudzu tropical y caupí, son ejemplos del amplio recurso genético
adaptado a suelos ácidos. Algunos de estos cultivos requieren dosis bajas de cal, alrededor
de 0.5 t/ha; cantidades por encima de este nivel reducen el rendimiento ya que pueden dis-
minuir la disponibilidad de otros nutrientes (Fe, Zn, Cu, entre otros). Spain (1976) sugiere
que este comportamiento puede ser debido a extrema sensibilidad o a deficiencia de micro-
nutrientes en algunas especies, por ejemplo, yuca. Aunque algunas especies pueden tener
tolerancia al Al, variedades de una misma especie pueden diferir entre sí.
Varios mecanismos han sido propuestos para explicar la tolerancia al Al en las plantas:
(i) raíces finas y elongadas que le permiten a una planta captar más nutrientes, (ii) incre-
mento en el pH de la rizosfera a través de la liberación de OH- lo que ayuda a neutralizar
parcial o totalmente las especies toxicas de Al, (iii) menor translocación de Al desde las
raíces hacia la parte aérea y (iv) liberación de aniones orgánicos que forman complejos
estables con Al (p.e., oxalato). Algunas especies tolerantes al Al se caracterizan por tener
bajos requerimientos de P y poca o nula inhibición en la absorción y translocación de P,
Ca, Mg y K desde la raíz hacia la parte aérea.
120

100
Masa seca relativa (%)

80

60
Leucaena
40 Canavalia
Frijol Jacinto
Guandul
20
Vitabosa

0
0 4 8 12 16
Al (mg L )-1

Figura 6.3. Masa seca relativa de cinco leguminosas en función de la concentración de Al en solución nutritiva.
Fuente: Pérez et al. (2003).

Braccini et al. (1998 a,b) evaluaron la tolerancia al Al en nueve variedades de café y


encontraron que, en general, el Al inhibió el crecimiento de la parte aérea y radical. El
incremento de la concentración de Al en la solución redujo la longitud de la raíz principal
e incrementó el número de raíces laterales. Sin embargo, algunas variedades exhibieron
cierto grado de tolerancia al Al y mostraron una mayor capacidad de acumulación de
Al en las raíces que en la parte aérea. Así mismo, presentaron baja acumulación de P en
las raíces y mayor transporte de P a los puntos de crecimiento, menor reducción en la
absorción de Ca2+ y mayor eficiencia en el uso de P y Ca2+. Las características evaluadas
permitieron clasificar las nueve variedades de café desde sensibles hasta tolerantes al Al.

153
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Pérez et al. (2003) encontraron que las leguminosas tropicales canavalia (Canavalia
ensiformis), vitabosa (Stizolobium deeringianum), guandul (Cajanus cajan) y fríjol jacinto
(Dolichos lablab) son tolerantes al Al, mientras que la leucaena (Leucaena leucocephala) es
muy susceptible (Figura 6.3). Con el incremento en la concentración de Al en una solución
nutritiva las especies tolerantes fueron capaces de mantener una adecuada translocación
de nutrientes hacia la parte aérea (particularmente P), mientras que la especie susceptible
leucaena acumuló más P en la raíz. En experimentos similares Sanchez (1976) reporta que
Desmodium intortum y Stilosantrhes humilis son muy tolerantes al Al, mientras Glycine
wightii y Medicago sativa son susceptible y altamente susceptible, respectivamente. Así
mismo, Spain et al. (1979) reportan a Brachiaria decumbens como muy tolerante, Panicum
maximum e Hyparrhenia rufa tolerantes y Cenchrus cillaris muy susceptible.
Plantas de taro (Colocasia esculenta) que crecieron en solución nutritiva liberaron
oxalato como respuesta a las crecientes concentraciones de Al. El oxalato formó comple-
jos estables con Al (Oxalato de Al) y evitó así el desarrollo de la fitotoxicidad de Al. Las
plantas de te son tolerantes al Al, el mecanismo de tolerancia consiste en la exudación de
citrato al suelo, el cual forma el complejo soluble citrato de Al que a pesar de ser absorbi-
do por la planta y movilizado dentro de la planta no causa toxicidad.

Aplicación de cal
La adición de cal tiene varios objetivos: (i) neutralizar parcial o totalmente las espe-
cies iónicas del Al, (ii) aumentar el pH del suelo para insolubilizar el Al y/o mejorar la
solubilidad de algunos nutrientes, (iii) aportar calcio y en algunos casos magnesio, y (iv)
mejorar la actividad microbial del suelo al mejorar el pH, neutralizar Al, entre otros bene-
ficios. Los efectos que se obtengan con el encalamiento dependerán en buena medida de
la dosis y el tipo de cal aplicada, del valor de Al intercambiable y de la capacidad buffer
del suelo para amortiguar el cambio de pH. Esta capacidad a su vez está controlada por el
contenido de materia orgánica y el tipo y contenido de minerales en la fracción arcillosa.
• cal agrícola (CaCO3). Debido a su bajo costo es la cal más usada en todo el mundo.
Desafortunadamente esta cal es bastante insoluble (<0.013g L-1) y, por ende, su reac-
tividad y movilidad en el suelo es bastante limitada. Es recomendable aplicar la cal
agrícola al menos un mes antes de la siembra del cultivo para que así ésta alcance a
reaccionar y las raíces encuentren condiciones más favorables. Pero, la baja solubili-
dad impide que la cal agrícola llegue hasta los horizontes sub-superficiales, los cuales
pueden mantener un pH bajo y altos niveles de Al a pesar de la aplicación de ésta en
la superficie.
• cal viva (CaO). Es otro material de encalamiento que se obtiene con la calcinación del
CaCO3 y la posterior pérdida de CO2. Esta cal es bastante reactiva y se pueden obtener
resultados rápidamente. Sin embargo, su manipulación es riesgosa ya que al entrar en
contacto con el agua reacciona exotérmicamente y puede causar quemaduras en la piel y
lesiones en los ojos. Esto podría ocurrir al aplicarla al voleo sin la protección adecuada.
• cal hidratada o apagada Ca(OH)2 es otra cal bastante utilizada y se obtiene industrial-
mente al disolver CaO en agua y luego secarla. Este material tiene muchas ventajas

154
N. W. Osorio

porque es más soluble (1.65 g L-1) que la cal agrícola y menos peligrosa que la cal
viva. Su mayor reactividad y solubilidad permite aplicarla con menor anticipación a
la siembra (~15-20 días). Esta cal es también usada para cubrir paredes y fachadas de
construcciones.
• cal dolomita (CaCO3 + MgCO3) también es ampliamente usada, aunque presenta las
mismas limitaciones de la cal agrícola en cuanto a su baja solubilidad. Debido a que
muchos suelos ácidos son deficientes tanto en Ca como en Mg, su ventaja radica en
que esta cal aporta ambos elementos. Otros materiales como magnesita (MgCO3) y
MgO pueden ser usados como materiales de encalamiento en suelos donde el nivel de
Ca es satisfactorio, pero no el de Mg.
Las reacciones involucradas en el encalamiento son: disolución de la cal en el suelo
húmedo con liberación de Ca2+ y OH- a la solución del suelo; intercambio de las especies
iónicas de Al intercambiable [Al(OH)x(3-x)+] por el Ca2+ de la solución del suelo; y neutra-
lización de estas especies de Al con los OH- liberados previamente (Figura 6.4). Es nece-
sario que al final la solución del suelo tenga al menos un pH de 5.5 para asegurar la for-
mación de Al(OH)3, de otra forma las especies iónicas de Al podrían seguir en solución.
DISOLUCIÓN
CaCO3 + HOH ↔ Ca2+ + CO32- + H++OH-

Ca2+ + HCO3- + OH-

Ca2+ + OH- + OH- +CO2 (g)

INTERCAMBIO

Al(OH)2+ Ca2+ ↔ Ca2+ Al(OH)2+

NEUTRALIZACIÓN
Al(OH)2+ + 2(OH-) ↔ Al(OH)3 (s) [pH 5.5]

Figura 6.4. Reacciones de encalamiento: disolución de la cal, intercambio entre Ca y Al, neutralización del Al.
Dibujo original N.W: Osorio
Las reacciones de los otros tipos de cal son similares ya que cada mol de cal (viva o
apagada) también provoca la liberación de 2 moles de OH-.
CaO + H2O ↔ Ca2+ + O2-+ H++OH-↔ Ca2+ + OH-+OH-
Ca(OH)2 + H2O ↔ Ca2+ + 2(OH-)

155
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Efectos del encalamiento


La adición de cal permite aumentar el pH del suelo y reducir el contenido de Al inter-
cambiable (Figura 6.5). Estos efectos resultan de la remoción de Al
Al (cmol de
-1 los sitios de inter-
c kg )
pH
cambio y su posterior neutralización en la solución del suelo.
5.5 - Al -3
Al (cmolc kg-1)
pH

5.5 - Al -3
5.0 - -2

5.0 - -2
pH
4.5 - -1

pH
4.5 - -1
4.0 - I I I -0
0.5 2.0 6.0
4.0 - Cal (t ha-1)
I I I -0
Figura 6.5. Efecto de la adición
0.5 de cal
2.0 sobre el pH del suelo y el6.0
contenido de Al intercambiable
en un Oxisol de Carimagua, Colombia. Fuente:Cal (t Spain
ha-1) (1976).
Figura6.5.
Figura [Link]
Efectode de la adición
la adición desobre
de cal cal sobre el pH
el pH del dely suelo
suelo y el contenido
el contenido de Al intercambiable
de Al intercambiable en un Oxisol
de
en Carimagua, Colombia.
un Oxisol de Fuente:
Carimagua, Spain (1976).
Colombia. Fuente: Spain (1976).

Se ha detectado que la adición de cal también puede neutralizar niveles tóxicos de Mn,
y mejorar la disponibilidad de algunos nutrientes. Esto resulta en un mejor crecimiento
de las plantas cultivadas. Lo anterior puede ser explicado a través del experimento que
realizaron Fox et al. (1991) al aplicar diferentes niveles de cal a un Oxisol de Hawai’i
cultivado con soya. La adición de cal disminuyó los niveles tóxicos de Al y Mn e incre-
mentó la disponibilidad de Ca en la solución del suelo (Figura 6.6). La concentración de P
en la solución del suelo aumentó hasta que el pH alcanzó un valor de 6.0, a partir de este
punto disminuyó progresivamente con el incrementó de la dosis de cal como se ilustra en
las siguientes reacciones:
Al(OH)2H2PO4 + OH- ↔ Al(OH)3 + H2PO4- (pH 4.5→6.0)
Ca2+ + H2PO4- ↔ Ca(H2PO4)2 (pH 6.0→7.5)
Al en extracto de KCl (cmolc kg-1)

-8 - 0.08
4-
Al en extracto de KCl (cmolc kg-1)

-8 - 0.08
4-
P en solución (µg mL-1)

Ca
Ca en solución (cmolc L )

P
Ca en solución (cmolc L-1) -1
Mn en solución (µg mL-1)

Mn
P en solución (µg mL-1)

P Ca
Mn en solución (µg mL-1)

Mn
1.0 -
1.0 - -4 - 0.04
2- -4 - 0.04
2-
0.5 -
0.5 -

Al
0.00.0
- - 0 0- - I I Al II II - -00 - 0.0
- 0.0
55 66 77
pH
pHdel
del suelo
suelo
Figura
Figura6.6.
[Link]
Cambiosenenloslosniveles
nivelesdede Ali,
Ali, Ca,
Ca, P y Mn
Mn enen extractos
extractosdedesaturación
saturaciónenen función
función
Figura [Link]
deldel
pH Cambios
del suelo
del enestablecido
suelo los niveles de
establecido aaAli, Ca,de
través
través P
deylaMn
la en extractos
aplicación
aplicación dede
de saturación
cal
cal enun
en en función
unOxisol
Oxisol del pH del
dedeHawai’i.
Hawai’i. suelo
Fuente:
Fuente:
establecido a través de la aplicación de cal en un Oxisol de Hawai’i. Fuente: Fox et al. (1991).
FoxFoxet al. (1991).
et al. (1991).

156
N. W. Osorio

Según Fox y colaboradores, el factor del suelo que limita el rendimiento del cultivo
puede ser inferido al analizar las diferentes pendientes de la curva entre pH y rendimiento
(Figura 6.7a). De esta manera ellos sugieren que para el Oxisol estudiado: (i) la tasa de
encalamiento debe ser más alta que la requerida para neutralizar Al y Mn para así aportar
más Ca2+, (ii) la toxicidad por Al es un problema menor que es fácilmente controlado con
el encalamiento, (iii) la toxicidad por Mn es un problema más serio que para su manejo
requiere cantidades más altas de cal y (iv) el encalamiento por encima de pH 6.0 incre-
menta el rendimiento de la soya debido al mejoramiento de la concentración de Ca2+ en
la solución del suelo (Tabla 6.9, Figura 6.7a). En un experimento hecho en los Llanos
Orientales de Colombia, Sánchez et al. (1990) encontraro que al adicionar cal a un suelo
ácido y rico en Al, el rendimiento de dos variedades de soya aumentó, los incrementos
fueron más notorias con la dosis de 1.25 t/ha (Figura 6.7 b).
(a) (b)
2.5
1.2 -
Rendimiento de soya (t ha-1)

1.0 -
Rendimiento (t/ha)

2.0

0.8 -

0.6 - 1.5
SOYICA P-33

0.4 - SOYICA ARIARI 1

I I I 1.0
5 6 7 0 1.25 2.5 3.75 5
pH del suelo Cal (t/ha)
Figura 6.7. (a) Rendimiento de granos de soya en función del (a) pH del suelo establecido con encalamiento
de un suelo de Hawai’i (Serie Wahiawa, Rhodic Eutrorthox caolinitico) y (b) dosis de cal en un Haplorthox de
Colombia. Fuentes: Fox et al. (1991) y Sánchez et al. (1990).

Tabla 6.9. Respuesta del cultivo de soya a la aplicación de cal en función de la eliminación del factor que limita
el rendimiento. Fuente: Fox et al. (1991).
Respuesta al
pH del suelo Efecto
encalamiento

4.5-5.0 Positiva Disminución de la toxicidad por Al e incremento de Ca


4.8-5.6 Positiva Disminución de la toxicidad por Mn
5.6-6.0 Ninguna Condición estática que prevalece en medios de crecimiento de alta fertilidad
5.8-7.1 Positiva Incremento en la disponibilidad de Ca

Las anteriores conclusiones deben ser consideradas cuidadosamente. En primer lu-


gar es necesario aclarar que los Oxisoles de Hawai’i (particularmente los de la serie
Wahiawa) son característicamente ricos en Mn y pobres en Al debido a que su material
parental fueron rocas ígneas básicas, particularmente basalto. Oxisoles formados a partir
de otros materiales parentales podrían comportarse de otra forma. Por otro lado, aumentar
el pH del suelo por encima de 6.0 puede disminuir la disponibilidad de P (Figura 6.6) y
algunos micronutrientes.

157
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Cuando se aplica cal dolomita también hay un incremento en el contenido de Mg


intercambiable del suelo. Bravo (1984) estudió los efectos residuales de la aplicación de
cal dolomita sobre un Andisol de la zona cafetera de Colombia durante cinco años y en-
contró que el pH, el Ca y el Mg intercambiables aumentaron con las dosis de cal dolomita.
Después de algunos años, el efecto residual permaneció (Tabla 6.10).
Tabla 6.10. Efecto residual de la aplicación de dos niveles de cal dolomita sobre el pH y el contenido de Ca y
Mg intercambiables de un Andisol de Colombia cultivado con café. Adaptado de Bravo (1984).
Cal dolomita
Parámetro 1975 1976 1977 1978 1979
(g/ planta)

0 pH 3.6 3.7 4.2 4.5 4.3


250 4.5 4.4 5.3 5.6 5.6
500 4.8 4.9 6.0 6.3 6.3

0 Ca 1.2 1.7 1.4 1.8 1.6


250 (cmolc kg-1) 2.2 3.6 4.4 6.1 8.0
500 3.2 4.9 7.4 9.8 12.4

0 Mg 0.45 0.65 0.50 0.70 0.60


250 (cmolc kg-1) 0.45 0.78 0.80 1.20 1.20
500 0.53 0.83 0.90 1.30 1.40

Determinación de los requerimientos de cal


Aplicación de cal basada en el pH del suelo
Durante un largo período de tiempo la aplicación de cal fue dirigida a la obtención
de un valor de pH del suelo entre 6.5-7.0. Éste rango se consideraba óptimo para el cre-
cimiento de las plantas cultivadas. Más tarde, se descubrió que cada especie vegetal y/o
variedad crecía mejor en un rango de pH determinado y el encalamiento fue orientado
para alcanzarlo. Esto es aún ampliamente usado en la horticultura y floricultura de la
zona templada. Sin embargo, éste criterio puede ser inadecuado para muchos suelos del
trópico, en los cuales la alta capacidad buffer impide que la adición de cal cambie signifi-
cativamente el pH del suelo (Figura 6.8). Esto se debe a la presencia de algunos minerales
y materia orgánica que presentan una carga variable que depende del pH, tal como sucede
en Andisoles, Oxisoles y Ultisoles. Bajo estas condiciones, se requiere una gran cantidad
de cal para lograr una variación significativa en el pH.
En la Tabla 6.11 se presenta el valor mínimo y máximo del pH de suelos del Sur de
Estados Unidos y Puerto Rico con los cuales se han obtenido respuestas positivas al en-
calamiento en diversos cultivos. Estos valores de pH sugieren el grado de adaptación (o
tolerancia) de un cultivo a la acidez del suelo.
Una forma de estimar los requerimientos de cal es a través de la incubación de una
muestra de suelo con cal (Uchida y Hue, 2000). Para tal fin, se hacen aplicaciones cre-
cientes de Ca(OH)2 (0-16 g kg-1). La muestra se somete a dos ciclos de secado y hume-
decimiento durante 15 días. Al cabo de este tiempo, se determina el pH de la muestra. El
procedimiento se puede hacer por duplicado si se desea. En lugar del CaCO3 es preferible

158
N. W. Osorio

utilizar Ca(OH)2 por su mayor reactividad, la cual permite obtener una lectura estable del
pH en menor tiempo.
(-0.5)
O OH
Fe Al aumentar la concentración de OH-
en la solución se presenta la liberación
de un protón del grupo Fe-OH2+, con lo
H O OH + HOH cual se aumenta la carga negativa en
(+0.5) la superficie. El OH- fue así neutralizado.
O OH Fe

Fe O OH (-0.5)

O OH
H
Fe (+0.5)
O OH
O OH (-0.5) Al aumentar la concentración de H+
Fe en la solución, éste es atrapado en la
superficie del mineral, específicamente por
O el grupo Fe-OH-, que se convierte Fe-OH2+,
OH
con lo cual se aumenta la carga positiva en
la superficie. El H+ fue así neutralizado.
Fe

O OH (+0.5)

COO-

COO- Al aumentar la concentración de OH-


en la solución se presenta la liberación
de un protón (H+) del grupo carboxilico
COO- + 2HOH (-COOH), con lo cual se aumenta la carga
COOH negativa en la superficie. El OH- fue así
COO- neutralizado.
COOH

COO- COOH
COO- Al aumentar la concentración de H+
COOH en la solución, éste es atrapado en la
superficie del mineral, específicamente por
el grupo carboxilato (-COO-). El H+ fue
COOH así neutralizado.

COOH

Figura 6.8. La capacidad buffer de un suelo se debe a la habilidad de los grupos funcionales -OH2+/-OH- de
minerales del suelo (arriba) ó –COOH/-COO- de la materia orgánica (abajo) para liberar o capturar H+ de la
solución del suelo. Dibujo original N. W. Osorio.

159
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Tabla 6.11. Mínimo y máximo pH a los cuales se ha reportado respuesta con la aplicación de cal en suelos del
Sur de Estados Unidos y Puerto Rico. Fuente: Adams y Pearson (1967).
Cultivo Mínimo valor de pH Máximo valor de pH
Alfalfa 5.5 6.5
Algodón 4.8 5.8
Avena <5.0 <5.0
Banano <4.6 <4.6
Batata Sweet potato 5.5 5.5
Café <4.2 4.4
Caña de azúcar 5.5 5.5
Cebada 4.8 6.0
Maíz 4.8 5.7
Maní 5.2 5.7
Papa 4.7 5.0
Pasto bermuda 4.5 5.3
Pastos tropicales
<4.4 4.7
(pará, pangola, guinea)
Piña <4.7 4.7
Sorgo 4.8 5.7
Soya <5.0 6.0
Trébol 5.5 6.5

Incubación con cal


Los resultados se grafican y a partir del gráfico se puede extrapolar el requerimiento
de Ca(OH)2 para alcanzar un pH deseado. A manera de ejemplo se ilustrarán los resulta-
dos de la incubación con cal en Oxisoles, Ultisoles y Andisoles de Hawai’i y Colombia
(Figura 6.9). Nótese que la pendiente difiere entre los suelos, lo cual permite observar el
efecto buffer del suelo para amortiguar los cambios de pH. Para neutralizar todo el Al
intercambiable es necesario llevar el pH a 5.5. Los requerimientos de Ca(OH)2 se deben
expresar en t ha-1, para lo cual se requiere conocer la densidad aparente y el espesor del
suelo que se desea encalar (Tabla 6.12). Si se quiere utilizar otra fuente de cal (p.e.,
CaCO3) se hace la conversión molar.
Tabla 6.12. Requerimiento de cal para alcanzar un pH de 5.5 en seis suelos tropicales con el método de incuba-
ción. Profundidad = 20 cm. Fuente: Osorio (2008).

Ali Saturación Al Dap Requerimiento de Ca(OH)2


Suelo
(cmolc kg-1) (%) (Mg m-3) (g kg-1) (t ha-1)
Paaola (Oxisol) 0.8 24 1.0 0.54 1.1
Caucasia (Ultisol) 13.7 96 1.1 10.68 23.5
Makapili (Oxisol) 0.2 4 1.0 1.87 3.7
Carimagua (Oxisol) 3.1 91 1.1 0.18 0.4
Tantalus (Andisol) - - 0.7 2.35 3.3
Guarne (Andisol) 0.3 43 0.6 2.91 3.5

160
N. W. Osorio

CUADRO 6.2. DETERMINACIÓN DE LOS REQUERIMIENTOS DE CAL


La determinación de los requerimientos de cal para un cultivo puede hacerse mediante diversos métodos.
En esta sección se ilustrará el método de incubación propuesto por Uchida y Hue (2000):
Procedimiento
• Transfiera 20 g de suelo (base seca) tamizado ( <2 mm) a vasos plásticos de 100 cm3
• Adicione Ca(OH)2 al suelo a razón de 0, 0.5, 1, 2, 4, 8 y 16 g kg-1
• Mezcle uniformemente el Ca(OH)2 en el suelo.
• Adicione agua desionizada o destilada para obtener un contenido de humedad a capacidad de campo. En
general, esto equivale a 50 % de la máxima capacidad de retención agua.
• Incube las muestras de suelo a temperatura ambiente y permita que el suelo se seque durante una
semana. Al cabo de este tiempo adicione agua para mantener el contenido de humedad inicial.
• Nuevamente incube las muestras a temperatura ambiente y permita que el suelo se seque durante otra
semana.
• Determine el pH del suelo en cada vaso con un pH-metro calibrado
• Grafique los resultados entre Ca(OH)2 aplicado y el pH. Extrapole del grafico o halle un modelo de
regresión que le permite saber cuanta cal debe aplicar para obtener un pH deseado. Recuerde que para
neutralizar el Al intercambiable debe llegar a un pH de 5.5; para neutralizar Mn debe obtener un pH
de 6.0.

8 8
Paaloa Caucasia

7 7
y = 0.0052x 2 + 0.047x + 4.4047
pH (agua, 1:2)
pH (agua, 1:2)

R 2 = 0.9989
6 6
y = -0.0133x 2 + 0.3697x + 5.0374
r2 = 0.9986

5 5

4 4

0 4 8 12 16 0 4 8 12 16
Ca(OH)2 (g kg -1 )
Ca(OH)2 (g kg -1 )

8 8
Makapili Guarne

7 7
pH (agua, 1:2)

pH (agua, 1:2)

6 6

y = -0.013x2 + 0.3696x + 4.8536


R2 = 0.9999
5 y = -0.0015x 2 + 0.082x + 5.2738
5
R 2 = 0.9799

4 4
0 4 8 12 16 0 4 8 12 16
Ca(OH)2 (g kg-1) Ca(OH)2 (g kg -1 )

Figura 6.9. Cambios en el P.H. de seis sueños tropicales de Hawai’i (izquierda) y Colombia (derecha) con la
aplicación de Ca(OH)2. Incubación por 15 días. Fuente: Osorio (2008).

161
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

El suelo de Caucasia requiere una cantidad de cal tan alta (debido al excesivo conteni-
do de Al intercambiable) que su aplicación es económicamente inviable. En estos suelos
en lugar de neutralizar todo el Ali es imprescindible establecer plantas tolerantes.
El método también se puede emplear para evaluar los cambios en los contenidos de
Ca y Al intercambiables (Figura 6.10). Se puede detectar la cantidad de cal que permite
incrementar el contenido de Ca a un valor deseado, y/o reducir el contenido de Al a nive-
les no fitotóxicos. El principal limitante para incluir la incubación con cal en los métodos
de rutina de un laboratorio es el tiempo que tarda el suelo en alcanzar el pH estable (~15
días).
3 Al Carimagua 20

Ca

15
2

Ca (cmol c kg -1 )
Al (cmol c kg-1)

10

1
5

0 0
0 4 8 12 16
Ca(OH) 2 (g kg -1)
Figura 6.10. Efecto de la aplicación de Ca(OH)2 sobre el contenido de Ca y Al intercambiables de un Oxisol de
Carimagua. El Ca fue extraído con acetato de amonio 1M y Al con KCl 1 M. Fuente: N.W. Osorio, sin publicar.

Encalamiento basado en el Al intercambiable


En la medida en que el Al intercambiable es el mayor responsable de la acidez del
suelo, parece lógico pensar que los requerimientos de cal de un suelo-cultivo sean de-
terminados con respecto al valor de este elemento. En la Universidad de Carolina del
Norte, Kamprath (1970) desarrolló una ecuación para calcular los requerimientos de
calcio (Ca2+) y posteriormente calcular la cantidad de cal requerida para la neutraliza-
ción del Al:
Calcio requerido para encalar (cmolc kg–1) = 1.5 x Ali
Donde,
Ali (cmolc kg–1 ) = aluminio intercambiable extraído com KCl 1M.
1.5 es un factor que se utiliza para compensar la baja reactividad del CaCO3
En este caso se están empleando las unidades del Sistema Internacional de Unidades
en lugar de la unidades originales (meq/100 g suelo). Para ilustrar el uso de esta ecuación
considere la siguiente situación:

162
N. W. Osorio

CUADRO 6.3. Para un Oxisol con las siguientes características: pH= 4.5, Ali = 2.0 [Link]–1,
profundidad 20 cm, densidad aparente (Dap)= 1.0 Mg m-3; la cantidad de Ca2+ y CaCO3 requerida será:
Ca (cmolc kg–1)= 1.5 x 2.0= 3.0 cmolc kg–1
Una vez conocida la cantidad de Ca requerida se determina la cantidad de CaCO3 en una ha. Para esto se
requiere conocer la masa del suelo (kg de suelo por hectárea) que va a ser encalada.
Masa de suelo = 1.0 Mg m-3 x 0.2 m x 10000 m2 ha-1 = 2000 Mg ha-1 = 2.0 x 106 kg ha-1
Recuerde que,
1 cmolc de Ca tiene una masa de 0.2 g y la masa de una mol de CaCO3 es de 100 g
Luego,

Es necesario aclarar que el uso efectivo del terreno para los cultivos agrícolas puede fluctuar ente el
50-70% ya que estos se siembran entre surcos. En el caso de las plantaciones de frutales se tiene que
considerar que el área efectiva de utilización del terreno puede ser del orden del 15-30%.
Adicionalmente, se debe tener en cuenta la pureza de la cal agrícola, la cual normalmente fluctúa entre
70-95%.
Para efectos de este ejemplo se considerará un área efectiva del 70% y una pureza del 95%.

Esta cantidad debe ser aplicada entre 20-30 días antes de la siembra, en el área del surco y luego
incorporada a 20 cm de profundidad. Para que la reacción de la cal ocurra el suelo debe estar húmedo.

La ecuación de Kamprath ha sido ampliamente aceptada, desafortunadamente en al-


gunas publicaciones se ha modificado para calcular directamente los requerimientos de
CaCO3 (t ha-1) y no los requerimientos de Ca2+ (cmolc kg-1) tal como se propuso origi-
nalmente. Esto pone en riesgo la fiabilidad de ésta aproximación. En cualquier caso es
necesario conocer la densidad aparente del suelo y definir hasta que profundidad se va a
incorporar la cal.

CUADRO 6.4. Para un Andisol con las siguientes características: pH= 4.9, Ali = 2.5
cmolc kg–1, profundidad 10 cm, Dap= 0.6 Mg.m-3; la pureza de la cal agrícola es del 90%.
Para establecer un cultivo de kikuyo con uso efectivo del terreno del 100% la cantidad de
cal a aplicar será:

Ca (cmolc kg–1)= 1.5 x 2.5= 3.75 cmolc kg–1

Se debe aplicar al voleo 1.25 t ha-1 de cal agrícola 20-30 días antes de la siembra y luego
se debe incorporar hasta 10 cm de profundidad. Para que la reacción de la cal ocurra el suelo
debe estar húmedo.

163
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Encalamiento basado en la saturación de Al


La propuesta de Kamprath tiene el mérito histórico de incluir el contenido de Al inter-
cambiable como el factor central para determinar el requerimiento de cal. Sin embargo,
tiene el inconveniente de ignorar la tolerancia del cultivo al Al. En otras palabras, esta
implica neutralizar todo el Al intercambiable y, por ende, sobreestima el requerimiento de
cal. Esta limitación fue superada por la fórmula desarrollada por Cochrane et al. (1980):
Calcio requerido para encalar ([Link]–1) = 1.5 [Al- RAS(Al + Ca + Mg)]
Donde,
• RAS = saturación de Al crítica, expresado como fracción (valores de 0 a 1) (RAS del
25% se usa 0.25).
• Al, Ca y Mg = extraídos con KCl 1M (cmolc. Kg-1) [originalmente las unidades fueron
meq/100 g suelo].
• 1.5 = es un factor de corrección como se explicó anteriormente. En suelos con con-
tenidos muy altos de materia orgánica (>10%) se recomienda utilizar un factor de
corrección de 2.0, con el cual no solo se corrige por la baja reactividad de la cal sino
también por la capacidad buffer de la materia orgánica.
El principio es aplicar suficiente cal para disminuir el porcentaje de saturación de Al a
un nivel que no afecte la producción vegetal. En la Tabla 6.13 se pueden observar algunos
resultados del trabajo en el cual se calibró esta ecuación.
Tabla 6.13. Dosis de cal aplicada y estimada con la ecuación de Cochrane et al. (1980) para un Oxisol (Acrustox)
de Brasil. Profundidad= 0-15 cm; pH 4-6; Al y Ca+Mg (extraídos con KCl 1M) 1.10 y 0.36, respectivamente.
Cal aplicada (kg ha-1) Saturación de Al (%) Cal estimada por la ecuación (Kg ha-1)
0 70 0
1000 39 955
2000 19 1974

Esta ecuación también ha sido usada con algunas modificaciones. En la ecuación


original Al, Ca y Mg son extraídos con KCl 1M y no se tuvo en cuenta el valor de K
intercambiable. Esto se debe a que el contenido de K intercambiable es muy bajo en los
suelos para los cuales se desarrolló esta fórmula (Oxisoles y Ultisoles); la extracción
con KCl simplificaba las determinaciones en el laboratorio de suelos. En otros suelos
con contenidos de K más altos es necesario incluirlo. Para tal fin, las determinaciones
de K, Ca y Mg se hacen a través del acetato de amonio 1 M, mientras que el Ali se
determina con KCl.
Para ilustrar la aplicación de esta fórmula usaremos los suelos utilizados en los ejem-
plos de la sección anterior:

CUADRO 6.5. Para un Oxisol con las siguientes características: pH=4.5, Ali=2.0 cmolc kg–1 (KCl 1 M), Ca,
Mg y K= 0.6, 0.4, 0.01 cmolc kg–1 (acetato de amonio 1 M, respectivamente; profundidad 20 cm y Dap= 1.0
Mg m-3. La cantidad de cal agrícola (pureza 95%) requerida para sembrar maní (RAS 40% → 0.4), con un uso
efectivo del terreno del 70% será:
Calcio requerido (cmolc kg–1) = 1.5 [Al- RAS(Al + Ca + Mg+K)]
Calcio requerido (cmolc kg–1) = 1.5 [2.0- 0.4 (2.0 +0.6 + 0.4+0.01)] = 1.2

164
N. W. Osorio

Al considerar el RAS (40%) se reduce el requerimiento de cal agrícola de 2.2 t ha-1 (fórmula de Kamprath) a
0.88 t ha-1 (fórmula de Cochrane et al.).

CUADRO 6.6. Se tiene un Andisol con pH= 4.9, Ali = 2.5 cmolc kg–1 (KCl 1M), Ca, Mg y K (extraídos con
acetato de amonio 1M)= 0.9, 0.4 y 0.3 cmolc kg–1, respectivamente; profundidad 10 cm y Dap= 0.6 Mg m-3.
Se desea establecer kikuyo (se considerará un RAS del 5% →0.05). Uso efectivo del terreno del 100%.
Calcio requerido (cmolc kg–1) = 1.5 [2.5- 0.05(2.5 + 0.9 + 0.4+0.3)]=3.44

La inclusión del RAS del kikuyo (5%) permitió reducir los requerimientos de cal agrícola de 1.25 t ha-1
(ecuación de Kamprath) a 1.15 t ha-1 (fórmula de Cochrane).

Método con solución buffer


Un método ampliamente usado para determinar el requerimiento de cal consiste en
equilibrar una muestra de suelo con una solución buffer de pH conocido. En la medida
en que hay más acidez en el suelo, mayor será la reducción del pH de la solución buffer
y, en consecuencia, mayor será el requerimiento de cal. Existen diferentes soluciones
buffer las cuales se designan con el nombre de quienes las desarrollaron (i): Shoemaker,
McLean y Pratt (SMP), (ii) Adams-Evans, (iii) Yuan, y (iv) Mehlich, entre otras. La solu-
ción Buffer más usada es la de SMP [p-nitrofenol 1.8 g, trietanolamina 2.5 cm3, cromato
de potasio 3 g, acetato de de calcio 2 g, cloruro de calcio 53.1 g, el pH se ajusta a 7.5 con
NaOH] ya que ha dado resultados satisfactorios para calcular el requerimiento de cal en
diferentes suelos. El método consiste en mezclar 10 g de suelo seco y 10 cm3 de agua
destilada, luego agitar con una varilla de vidrio durante 1 min y finalmente medir el pH
con pH-metro. Si el pH en agua es menor que el deseado, adicione 20 cm3 de la solución
buffer a la mezcla suelo-agua así obtendrá una relación [Link], agite con una varilla de
vidrio continuamente a 150-200 rpm durante 15 min. Remueva las muestras del agitador,
espere 15 min y mida el pH de la mezcla suelo-agua-buffer. Si el pH de la mezcla no
cambia significativamente con respecto al valor inicial de la solución buffer (pH= 7.5)
indica que el suelo es neutro o alcalino y no es necesario aplicar cal. Pero, si el pH de la
mezcla disminuye notoriamente indica que el suelo es ácido y se debe aplicar cal. Entre
mayor sea la disminución del pH, mayor será el requerimiento de cal. Es necesario tener
una regresión entre el pH de la mezcla y la cantidad de cal requerida para obtener un pH
deseado (p.e., 5.5, 6.0, 6.5, 7.0) con el método de incubación con cal. De esta manera se
puede saber la cantidad de cal requerida para obtener un valor de pH del suelo deseado.

165
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Shoemaker et al. (1961) emplearon éste método para determinar los requerimientos de
CaCO3 de suelos de Ohio ricos en Ali (Tabla 6.14).
Tabla 6.14. Relación entre el valor de pH de la suspensión suelo-buffer y el requerimiento de CaCO3 del suelo.
Fuente: tomado parcialmente de Shoemaker et al. (1961).
pH de la suspensión CaCO3 (t ha-1) requerido para obtener el pH indicado
suelo-buffer pH 6.0 pH 6.4 pH 6.8
6.7 2.5 3.0 3.5
6.6 3.5 4.25 4.75
6.5 4.5 5.5 6.25
6.0 9.75 11.75 13.5
5.5 15.0 18.0 20.75
5.0 20.5 24 28

Varios autores coinciden en que el método con solución buffer SMP se puede ajustar
con los resultados de incubación con cal ya que se ha encontrado una alta correlación
entre ambos métodos. En un estudio realizado sobre el requerimiento de cal de algunos
suelos de Canadá, se utilizó la incubación con CaCO3 durante 8 semanas y el método de
la solución buffer SMP y se encontró una alta correlación entre estos métodos (Figura
6.11). Es necesario estudiar la aplicabilidad de este método en suelos del trópico, ya que
reduciría el tiempo requerido para conocer las necesidades de cal y se podría implementar
en la rutina de un laboratorio de suelos.
35
Requerimiento de cal- incubación con CaCO 3

30

25

20
(cmol kg )
-1

15

10

0
0 5 10 15 20 25 30 35
Requerimiento de cal -Buffer SMP
-1
(cmol kg )
Figura 6.11. Relación entre el requerimiento de cal de suelos de Canadá determinado por la incubación con
CaCO3 y por el Buffer SMP. Fuente: Tran y Van Lierop (1981).

Sobreencalamiento
El sobreencalamiento resulta por la innecesaria adición de una dosis muy alta de cal o
innecesaria aplicación repetitiva. La mejor forma de evitar esto es contar con un análisis
químico del suelo que permita estimar el requerimiento de cal para un suelo-cultivo es-
pecífico. La aplicación excesiva de cal puede reducir el crecimiento vegetal y por ende el
rendimiento de los cultivos (Figura 6.12).
y =- 44,51 + 18,33x -1,6274x2
8 r2 = 0,9541
iento (g maceta -1)

6 166

4
N. W. Osorio

y =- 44,51 + 18,33x -1,6274x2


8 r2 = 0,9541

Rendimiento (g maceta -1)


6

sobreencalado
0
3 4 5 6 7 8
pH del suelo
Figura 6.12. Efecto del pH de un suelo sulfato ácido (Typic Sulfaquept) encalado con Ca(OH) 2
Figurasobre
[Link]
crecimiento
del pH de
de avena (Tomado
un suelo sulfato de Gómez
ácido et al.,
(Typic 2001). encalado con Ca(OH) sobre el creci-
Sulfaquept) 2
miento de avena (Tomado de Gómez et al., 2001).
En general, el sobreencalamiento reduce la disponibilidad de P al causar su precipi-
tación como un fosfato de calcio de baja solubilidad y la de algunos micronutrientes (Fe,
Mn, Cu y Zn) por la formación de hidróxidos poco solubles (pH>6.5):
Ca2+ + HPO42- ↔ CaHPO4
Fe3+ + 3OH- ↔ Fe(OH)3
Mn4+ + 4OH- ↔ Mn(OH)4
Cu2+ + 2OH- ↔ Cu(OH)2
Zn2+ + 2OH- ↔ Zn(OH)2
Esta situación se ha presentado con frecuencia en cultivos intensivos de flores (crisan-
temo, clavel, rosa, entre otros) establecidos en Andisoles de Colombia. En estos suelos la
innecesaria y frecuente aplicación de cal ha ocasionado incrementos del pH desde ~5.0 has-
ta ~7.0. En consecuencia, se han detectado incrementos en el contenido de Ca y Mg inter-
cambiables a niveles mucho más altos que los requeridos y menor disponibilidad de algunos
nutrientes, particularmente P y Fe (Figura 6.13). En algunos casos las plantas pueden de-
sarrollar síntomas visuales de deficiencia por Fe, por lo que se aplica más fertilizante [p.e.,
Fe(SO4)]. Sin embargo, a un pH tan alto su eficiencia es muy baja ya que el Fe se precipita
para formar Fe(OH)3 por lo que una fertilización foliar con Fe puede resultar más efectiva.
Aunque en estos suelos el nivel de otros nutrientes no ha alcanzado a disminuir por debajo
de lo recomendado, es claro que si se continúa con la aplicación de cal se puede reducir
mucho más su disponibilidad en el suelo y con el tiempo generar deficiencias nutricionales.

Aplicación de yeso
El yeso agrícola (CaSO4.2H2O) no es un material de encalamiento, pero es muy usado
para el manejo de suelos ácidos. En este caso no se pretende aumentar el pH ni neutrali-
zar el Ali, sino formar compuestos insolubles entre Al y SO42-. Algunas ventajas que se
le atribuyen son: (i) mayor solubilidad que las cales (2.0 g L-1) y, en consecuencia, mayor
movimiento hacia horizontes subsuperficiales, donde es posible precipitar Al: (ii) aporte

167
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

de SO42- que puede ser un nutriente limitante en muchos suelos ácidos. Las reacciones del
yeso con iones de Al se ilustran a continuación:
Disolución: CaSO4 2H2O ↔ Ca2+ + SO42-
Intercambio: [Arcilla=]Al(OH)2+ + Ca2+ ↔ [Arcilla=]Ca2+ + Al(OH)2+
Precipitación: Al(OH)2+ + SO42- ↔ AlOHSO4 (Jurbanita)
-1
Ca (cmol c kg ) Mg (cmol c kg )
-1

35
9
30

25
20
6

15
10 3

5
0 0
4.5 5.5 6.5 7.5 4.5 5.5 6.5 7.5
pH (agua, 1:1) pH (agua, 1:1)
-1
P-Olsen (mg kg -1) Mn (mg kg )

120 160

100
120
80

60 80
40
40
20

0 0
4.5 5.5 6.5 7.5 4.5 5.5 6.5 7.5
-1
pH (agua, 1:1) -1 pH (agua, 1:1)
Zn (mg kg ) Cu (mg kg )

90
30

60
20

30
10

0
4.5 5.5 6.5 7.5 0
4.5 5.5 6.5 7.5

-1 pH (agua, 1:1)
Fe (m g kg )
Figura 6.13. Efecto del pH obtenido por encalamien-
300 to sobre la concentración de algunos nutrientes en un
Andisol cultivado con crisantemo, La Ceja, Colom-
225 bia. Para cada nutriente se ha incluido una línea ho-
rizontal discontinua que indica la concentración mí-
150 nima adecuada sugerida por Herrón (1993). Ca y Mg
extraídos con acetato de amonio 1M; micronutrientes
75
extraídos por OLSEN-EDTA (Lab. Suelos, Univer-
0
sidad Nacional de Colombia, Medellín). P extraído
4.5 5.5 6.5 7.5
por el método de Olsen, Soil And Plant Laboratory,
pH (agua, 1:1)
California, USA). Fuente: Osorio (1997).

168
N. W. Osorio

En Brasil, el uso del yeso agrícola ha recibido mucha atención en el manejo de la


acidez. El requerimiento de yeso (RY) en (t ha-1), es calculado en función del contenido
de arcilla (Ar) (g kg-1) del suelo: RY=6xAr

Aplicación de enmiendas orgánicas


Es bien conocido que los niveles de Al en la solución son más bajos en los suelos
orgánicos que en los suelos minerales que presentan el mismo pH ó que han recibido adi-
ciones de enmiendas orgánicas (Figura 6.14). Varios experimentos han corroborado los
beneficios de la aplicación de residuos orgánicos, abonos verdes y compost en el manejo
de suelos ácidos. Parece ser que los efectos son múltiples porque además de disminuir la
concentración de formas fitotóxicas de Al, la aplicación de enmiendas orgánicas aporta
nutrientes para las plantas (N, P, entre otros). El Al presente en la solución del suelo
puede formar complejos solubles, altamente estables, con sustancias orgánicas que al ser
solubles pueden ser absorbidas por las plantas, pero en estas formas complejadas el Al
no es fitotóxico.
Hue (1992) encontró en un Ultisol que la aplicación de gallinaza y lodos de aguas
residuales incrementó el pH del suelo, complejó el Al y aumentó la disponibilidad de
Ca. Además, el Al soluble fue complejado con lodos residuales como tartrato-Al. Por su
parte, Bolan et al. (1994) hallaron que la adición de ácidos orgánicos disminuyó signi-
ficativamente la adsorción de P en un Andisol de Nueva Zelanda. El efecto benéfico de
los ácidos/aniones orgánicos se dio en el siguiente orden según el número de grupos car-
boxilatos (R-COO-): tricarboxílico > dicarboxílico > monocarboxílico. El efecto parece
ser causado por la formación de complejos solubles (quelatos) entre los ácidos/aniones
orgánicos y Al. En la medida en que la constante de estabilidad del complejo (KAl) es ma-
yor, éste será más estable y, difícilmente el Al quedará libre en solución, por lo que éstos
no se consideran fitotóxicos (Hue et al., 1981):

Ac. fórmico + Al3+ ↔ Formato de Al (K=101.36)


Monocarboxílico: Ac. acético + Al3+ ↔ Acetato de Al (K=101.60)
Ac. láctico + Al3+ ↔ Lactato de Al (K=102.41)

Ac. málico + Al3+ ↔ Malato de Al (K=105.40)


Dicarboxílico: [Link]árico + Al3+ ↔ Tartrato de Al (K=105.62)
Ac. oxálico + Al3+ ↔ Oxalato de Al (K=106.16)

Tricarboxílico: Ac. cítrico + Al3+ ↔ Citrato de Al (K=107.98)

Hunter et al. (1995) encontraron que la aplicación de cal y/o caupí como abono verde
(7.5 a 15 t ha-1) corrigió la acidez del suelo en un Typic Acrorthox, aumentó la absorción
de P y K, el crecimiento, y el rendimiento en plantas de maíz entre otros efectos favora-
bles. En un experimento muy interesante Estrada et al. (1995) aplicaron hojarasca de soya
a un Oxisol de Brasil y encontraron que el Ali se redujo significativamente, el efecto fue
mayor al aumentar la dosis de hojarasca de 0 a 40 t ha-1 (Figura 6.15).

169
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

7.5
7.5 Gallinaza
Gallinaza
Porcinaza
Porcinaza
7.0 Control
7.0 Control

pH 1:2)
(agua,1:2)
pH(agua, 6.5
6.5

6.0
6.0

5.5
5.5
0 5 10 15 20 25
0 5 10 15 20 25
-1
Dosis (t ha-1 )
Dosis (t ha )
Figura 6.14. Efecto de la aplicación de dos materiales orgánicos compostados sobre el pH de un Oxisol de Ha-
wai’i (Serie Wahiawa). Fuente: Osorio, Hue y Delisle (no publicado).

1,6 0 sem
1,6 0 sem
2 sem
2 sem
-1 )-1
(cmolckgkg )

1,2 4 sem
1,2 4 sem
intercambiable(cmolc

6 sem
6 sem
AlAlintercambiable

0,8
0,8

0,4
0,4

0
0
10 20 30 0 40
10 20 30 0 40
Hojarasca de soya (t ha )
-1
Hojarasca de soya (t ha -1)
Figura
Figura Figura 6.15. Efecto
6.15. Efecto de la de ladedosis
dosis hojasdedehojas
soya de soya sobre
sobre el Al intercambiable en un Oxisol de Brasil por
6.15. Efecto de la dosis de hojas de soyaelsobre
Al intercambiable en un Oxisol
el Al intercambiable en un de Brasil
Oxisol deincubado
Brasil
incubado
diferentes por diferentes períodos
períodos (semanas). Fuente:
et [Link]: Estrada et al. (1995).
incubado por(semanas). Fuente: Estrada
diferentes períodos (semanas). (1995).Estrada et al. (1995).

Estos resultados de investigación muestran claramente los múltiples beneficios que


tiene la adición de materiales orgánicos sobre los suelos ácidos. Sin embargo, en la ma-
yoría de los casos la adición de estos materiales se realiza solo con el objetivo de aportar
nitrógeno o mejorar algunas propiedades físicas del suelo.

Estrategias biotecnológicas
Las técnicas de investigación en biología molecular han permitido visualizar una for-
ma de obtener material vegetal tolerante a Al para el manejo de los suelos ácidos. La solu-
ción, como en muchos casos, proviene de los microorganismos del suelo. En una serie de
experimentos, De la Fuente y Herrera (1999) aislaron de una cepa bacteriana de Pseudo-
monas aeruginosa un gen que codifica para la sobreproducción de citrato sintetasa en el

170
N. W. Osorio

ciclo de Krebs. Este gen fue luego transferido a células de tabaco de plantas intolerantes a
Al. Las plantas transgénicas de tabaco fueron capaces de producir tres veces más citrato y
sus raíces crecieron satisfactoriamente en soluciones con alta concentración de Al (Figura
6.16). Recordemos que el citrato puede formar un complejo muy estable con el Al, de tal
manera que lo mantiene soluble pero inactivo para causar toxicidad. El procedimiento fue
exitosamente replicado con otras plantas, como por ejemplo papaya.

100 Plantas sensibles a Al

Plantas transgenicas
tolerante a Al
80
Crecimiento relativo (%)

60

40

20

0
50 200
Concentración de Al en solución (µM)

Figura 6.16. Crecimiento relativo de la raíz de plantas de tabaco “sensibles a Al” y “transgénicas-tolerantes a
Al” en dos concentraciones de Al en solución nutritiva. Fuente: De la Fuente y Herrera (1999).

Suelos sulfato-ácidos
Los suelos sulfato-ácidos son extremadamente ácidos (pH < 4.0), se caracterizan por
presentar ácidos libres, principalmente H2SO4. Estos suelos se pueden encontrar en sedi-
mentos marinos ricos en sulfuros, en los estuarios de los ríos, ciénagas y en suelos inun-
dados cuyo material parental sea rico en sulfuros. Estos suelos cubren 5 millones de ha
del área en los trópicos fisiográficamente aptas para el cultivo del arroz (Ponnamperuma,
1976).
La formación de ácido sulfúrico en estos suelos resulta de la oxidación microbial
de azufre y sulfuros (p.e. pirita -FeS-). Estas sustancias se acumulan establemente en
suelos saturados de agua y sedimentos. Sin embargo, cuando estos suelos se drenan na-
tural o artificialmente, la oxidación de estos compuestos azufrados por algunas bacterias
(Thiobacillus oxidans) para obtener energía de la reacción hace que se produzca el acido
sulfúrico:
S2 + 3O2 + 2H2O ↔ 2H2SO4 → 2SO42- + 4H+
La extrema acidez hace que en estos suelos los aluminosilicatos se desintegren rápi-
damente y liberen Al a la solución del suelo. Estos suelos pueden tener otros problemas
adicionales como alta salinidad, toxicidad por Fe y deficiencia de P. Lo anterior puede
ser corregido con la adición de cal y otras enmiendas orgánicas (Figura 6.17). El com-

171
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

portamiento químico de los suelos sulfato-ácidos es bastante complejo e interesante, sin


embargo, no serán discutidos en este libro. Algunos textos y artículos recomendados son
el de Van Breemen (1980), Stevenson (1986) y Zapata (1998) quienes discuten aspectos
químicos de estos suelos. Poolpipatana y Hue (1994) reportan resultados experimentales
sobre su manejo con leguminosas tropicales.
5
Al intercambiable (cmol c kg -1)

0
3,5 4,5 5,5 6,5 7,5

pH del suelo
Figura
Figura [Link]. Relación
Relación entre elentre
pH deelun pH
suelodesulfato-ácido
un suelo (Typic
sulfato-ácido (Typic
Sulfaquept) Sulfaquept)
y el Al y el ElAlsuelo
intercambiable.
fue intercambiable.
encalado y/o fertilizado
El suelocon
fuegallinaza.
encaladoFuente: Gómez et
y/o fertilizado [Link].
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175
Si, es el aliado verde
Capítulo 77
Nitrógeno.
Dinámica y manejo en suelos del trópico

• Contenido y formas de N en el suelo


• Ciclo biogeoquímico del nitrógeno (N) en el suelo
• Absorción de N por las plantas
• Fijación de N2 por descargas eléctricas
• Fijación de N2 por bacterias
• N-orgánico del suelo
• Pérdidas de N del suelo
• Fijación industrial de N2
• Fertilización nitrogenada
• Enmiendas orgánicas
• Rotación de cultivos y abonos verdes
• Referencias

RESUMEN
El nitrógeno (N) es usualmente el elemento más limitante para la productividad vege-
tal en los trópicos. Parte de la limitación está asociada a la alta pérdida por lixiviación y,
en algunos casos, a la baja actividad microbial que muchos suelos ácidos exhiben. Para
manejar este problema se considera el uso de la fijación biológica de N2 ya sea a través
de la inoculación con bacterias fijadoras, el fomento de los cultivos asociados con legu-
minosas, o el empleo de abonos verdes. La disponibilidad del N en el suelo está mediada
por varios tipos de reacciones biológicas que dificultan su diagnostico y posterior mane-
jo. En este capítulo también se discute el empleo de enmiendas orgánicas y fertilizantes
inorgánicos, los cuales deben ser usados juiciosamente para evitar el impacto negativo
que conlleva su uso inadecuado. Se ilustran con ejemplos, resultados de investigación
en suelos del trópico y los aspectos involucrados en la fertilización nitrogenada (dosis,
fuente, época de aplicación) son discutidos.

CONTENIDO Y FORMAS DE N EN EL SUELO


El nitrógeno (N) en el suelo se puede encontrar en diferentes formas (Tabla 7.1): (i)
gas di-nitrógeno (N2) presente en los poros que contienen la atmósfera del suelo: A pesar
de su relativa abundancia este gas no puede ser usado por las plantas, esté es un privilegio
que lo tienen algunas bacterias del suelo; si estas bacterias crecen cerca o dentro de las

© N.W. Osorio. 2014. Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico. ISBN 978-958-44-9746-8.

177
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

plantas, el N fijado por las bacterias en compuestos orgánicos puede ser usado por las
plantas; (ii) N en residuos orgánicos frescos de origen vegetal y animal; (iii) N asociado a
la materia orgánica del suelo (humus); (iv) N en la biomasa microbial del suelo; (v) N in-
orgánico en la solución del suelo y en sitios de intercambio, principalmente como amonio
(NH4+) y nitrato (NO3-); (vi) N retenido en el espacio interlaminar de algunos minerales
arcillosos del tipo 2:1.
En el suelo la forma más abundante de N está en la materia orgánica; al variar el
contenido de ésta en el suelo varia proporcionalmente el contenido de N-orgánico. Los
Histosoles y muchos Andisoles son suelos ricos en materia orgánica y consecuentemente
son ricos en N-orgánico; otros suelos tienen contenidos más bajos, particularmente los
suelos de regiones áridas (Aridisoles). El contenido de N en los tejidos vegetales vivos
(N-planta) puede representar un alta proporción del N en el suelo, este varía con el tipo de
vegetación (pasturas, arbustos, arboles). Así mismo, el N contenido en los microorganis-
mos del suelo (N-microbial) es un componente esencial en el ciclo del N en el suelo y su
absorción por las plantas. Se estima que entre el 75-90% del N que absorben las plantas
ha pasado previamente por microorganismos.
Las formas inorgánicas NH4+ y NO3- representan una pequeña proporción del N del
suelo, pero estas son las formas que comúnmente usan las plantas desde la solución del
suelo para satisfacer sus necesidades nutricionales. Los contenidos y proporciones entre
estos iones varían mucho en el suelo; factores como el pH del suelo, tipo de material
arcilloso, tasa de descomposición y lixiviación hacen que estos contenidos cambien. En
general, en los suelos muy ácidos se espera una mayor abundancia de NH4+, mientras que
en los neutros o alcalinos predomina el NO3-.
Tabla 7.1. Contenido de diferentes formas de N a 20 cm de profundidad y 1 m2 de superficie. Datos N.W. Osorio.

Cantidad de N
Forma de N Observaciones
(g m-2)
N2 50 Se consideró un volumen de aire en el suelo (macroporos) del 25%.
El rango va desde Oxisoles en el extremo inferior y Andisoles en el
N-Orgánico 200-500 superior. Los Aridisoles pueden tener valores más bajo (26 g m-2) y los
Histosoles mucho más altos (1800 g m-2).
El valor más bajo corresponde a pasturas y el más alto para bosques
N-planta 5-50
tropicales.
N- microbial 0.5-6 Incluye hongos y bacterias.
Rango común según las concentraciones en extractos de suelos con KCl
NH4 +
0.2-2
1 M.
Rango común según las concentraciones en extractos de suelos con KCl
NO3- 0.2-4
1 M.

La alta influencia del clima y de la actividad microbial y la alta demanda de N por


plantas y microorganismos hacen que los contenidos y concentraciones de estos iones
sean altamente variables (Figura 7.1). Nótese como la concentración de N-inorgánico
(suma de NH4+, NO3- y NO2-) del suelo no-fertilizado (control) cambia a través del tiempo
(10-90 mg kg-1). Al adicionar residuos del cultivo de papa (rico en N: ~3.5%) se promue-
ve un aumento en la concentración de N-inorgánico al suelo por la descomposición de
estos residuos, pero de nuevo los valores son muy variables en el tiempo. Por el contrario,

178
N. W. Osorio

al adicionar maíz (pobre en N: <1%) se presenta una reducción en la disponibilidad de


N-inorgánico en el suelo, los microorganismos retendrían N y por eso esto es llamado
inmovilización. Los cambios en temperatura pueden acelerar la actividad microbial au-
mentando al mismo tiempo la liberación y/o el consumo de N-inorgánico; así mismo las
fuertes lluvias pueden causar lixiviación del mismo. En caso de que el suelo se sature
de agua, éste se puede convertir en óxidos de nitrógeno que se pueden perder hacia la
atmosfera (desnitrificación).
180

150
Papa
NH4+ + NO 2-+ NO3-

120
(mg. kg-1)

90
Control

60

Maíz
30

0
0 30 60 90 120 150

Tiempo después de aplicación (semanas)


Figura 7.1. Concentración de N-inorgánico en un suelo tratado con dos residuos de cosecha (papa y maíz) en
comparación con el suelo no-fertilizado (control). Note como se incrementa la concentración de N-inorgánico
en el suelo con la aplicación de residuos de papa (rico en N-orgánico). Cuando se aplican residuos de maíz
(pobre en N-orgánico) se reduce la disponibilidad de N-inorgánico en el suelo.

La intensa dinámica del N en el suelo limita fuertemente nuestra capacidad para es-
timar la disponibilidad de NO3- y NH4+ en el suelo para las plantas. Para pretender esta-
blecer un manejo adecuado del N en el suelo sometido a actividades agrícolas, pecuarias
o forestales es necesario revisar todos los procesos y factores involucrados en el ciclo
biogeoquímico del N en el suelo.

CICLO BIOGEOQUÍMICO DEL N EN EL SUELO


El nitrógeno (N) es considerado el nutriente más importante para las plantas, la gran
mayoría de las plantas requieren más N que otros nutrientes. En 1772 Rutherford descu-
brió el N y en 1804 De Saussure lo identificó como un nutriente esencial para las plantas.
Aunque la atmosfera terrestre tiene una muy alta concentración (~79%) del gas di-nitró-
geno (N2), las plantas no lo pueden utilizar directamente, solamente algunas bacterias
tienen la capacidad de hacer esto. A pesar de su abundancia, es muy común observar defi-
ciencia de N en los cultivos, pasturas y plantaciones forestales ya que el suelo difícilmen-
te satisface los requerimientos de N. Según Sánchez y Cochrane (1980) 1332 millones de
ha de América Tropical presentan suelos con baja disponibilidad de N, esto representa el

179
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

89% del territorio. Por lo anterior, es muy frecuente encontrar respuestas positivas de las
plantas cultivadas a la aplicación de N, ya sea como enmiendas orgánicas o fertilizantes.
Consecuentemente, el N es probablemente el nutriente vegetal más estudiado, a pesar de
esto aún persisten muchas preguntas y dificultades sobre cómo diagnosticar correctamen-
te la capacidad del suelo de liberar N hacia las raíces.
Las bacterias capaces de fijar N2 atmosférico pueden estar asociadas simbiótica o
asimbioticamente con las plantas, pero también se pueden encontrar viviendo en forma
libre (Figura 7.2). La fijación biológica de N2 es el mecanismo natural que hace los ma-
yores aportes de N al suelo. Si las bacterias fijadoras de N2 están asociadas a una planta,
esta última recibirá los beneficios de tener esta fuente y así tendrá una ventaja competitiva
frente a otras plantas. Una vez el N es fijado por las bacterias es transferido a las plan-
tas como ureidos o aminoácidos y estas lo transforman para sintetizar proteínas, ácidos
nucléicos, clorofila, entre otros compuestos. El sistema simbiótico está extendido princi-
palmente entre plantas leguminosas y bacterias rizobiaceas, pero no es el único sistema
como se verá más adelante.
Cuando las plantas depositan hojarasca o cuando se dejan residuos de cosecha hay
un aporte de N-orgánico al suelo. Igualmente los aportes de estiércol de los animales se
constituyen en aportes de N al suelo. El N que hace parte de estos residuos principalmen-
te está combinado en compuestos carbonáceos (N-orgánico: proteínas, clorofila, ácidos
nucléicos, etc.) de variada complejidad. Estos compuestos no están inmediatamente dis-
ponibles para ser absorbidos por las plantas y se requiere de la actividad microbial para
transformarlos a compuestos más simples (aminoácidos, NH4+, NO3-) para su absorción.
Esto implica una serie de transformaciones que se denomina genéricamente mineraliza-
ción del N. Este término es impreciso pues el proceso de descomposición no conlleva a
la formación de minerales en sentido estricto, pero sí libera NH4+ y NO3- que son compo-
nentes de sales que podrían formarse en ambientes áridos, pero difícilmente lo harían en
ambientes húmedos. A pesar de lo anterior el término es ampliamente empleado.
El proceso de descomposición de la materia orgánica puede ser bastante lento, par-
ticularmente en suelos de lugares que presentan limitaciones para la actividad microbial
[muy baja temperatura (<15ºC), bajo pH (<5), alto aluminio intercambiable (>2 cmolc kg-
1
), baja disponibilidad de algunos nutrientes (particularmente H2PO4)]. La tasa anual de
descomposición de la materia orgánica fresca (hojarasca, estiércol) es relativamente alta
usualmente fluctúa entre (~40-80%) (Figuras 7.3. y 7.4). Mientras que la materia orgánica
humificada del suelo se descompone a tasa anuales muy bajas (0.1- 1%).
De la descomposición microbial del N-orgánico se pueden liberar aminoácidos que
pueden ser absorbidos tanto por plantas como por microorganismos. También se liberan
formas inorgánicas (NH4+, NO2- y NO3-) a la solución del suelo, pero solamente la primera
y la última son metabólicamente activas por las plantas. En general, en los suelos fuerte
a extremadamente ácidos predomina el NH4+, mientras que en los ligeramente ácidos,
neutros o alcalinos predomina el NO3-. Los iones de NO2- son relativamente inestables, es
decir son fácilmente oxidables para formar NO3-.

180
N2- atmosfera N aplicado
NH3 NO 2, NO, N 2
N- cosecha N- carne, leche

Enmiendas Fertilizantes
Biosólido Volatilización
Fijación por descargas
eléctricas
Amoniacales Nítricos
Animal
N- Planta Desnitrificación
Hojarasca, compost
Excretas
Residuos de cultivo
N-orgánico
(Proteínas, Ac. Nucleico) Escorrentia
Bacterias fijadoras de N 2 aminoácidos
(simbióticas, asociativas) Descomposición
Absorción
Microbios
por raíces
Disolución
NH3 + H+  NH4+ Inmovilización Amonificación
Solución del suelo + OH -

181
Transferencia NH4+
NH4+ (pH < 6.0)
NH4+  Aminoácidos + O2
NO3- (pH > 6.0)
NO2-
Disolución

Nitrificación
+ O2 - O2

NO3-
Retención de NH 4
por arcillas 2:1 N adsorbido

• Adsorción de NH 4+
•Adsorción de NO 3-

Lixiviación

• Suelos arenosos
• Regiones lluviosas Figura7.2. Ciclo bioquímico del N en el suelo. Líneas discon-
• Baja CIC tinuas indican pérdidas. Dibujo original: N. W. Osorio.
N. W. Osorio
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Figura 7.3. Aspecto de descomposición de hojarasca en sistemas silvopastoriles en Montería, Colombia. Fuente:
Judith Martínez (no-publicado).

1 C. grandis
0,9
C. grandis
0,9 A. saman
0,8
A. saman
0,8
) o)

P. maximum
(Xot/X

0,7
P. maximum
(Xt/X

0,7
S. macrophylla
Residual

0,6 S. macrophylla
MSResidual

0,6
D. aristatum
0,5 D. aristatum
0,5
MS

0,4 G. ulmifolia
G. ulmifolia
0,4

0,3 P. quinataP. quinata

0,2
0,2
0 50 100 150 200
0 50 100 150 200
T (días)
T (días)
Figura 7.4. Tasa de descomposición de hojarasca de varias especies en sistemas silvopastoriles en Montería,
Colombia. Nótese como los materiales se descomponen a diferentes tasas. Con 180 días de descomposición
sólo queda el 30% de la hojarasca original de P. quinata, mientras que con C. grandis aún permanece un 70%.
Fuente: J. Martínez (no-publicado).

Tanto NH4+ y NO3- pueden ser adsorbidos por los minerales arcillosos del suelo. En
suelos en donde predomina la carga neta negativa el NH4+ se retiene en forma intercam-
biable, pero el NO3- es repelido y permanece en la solución del suelo donde se puede
perder fácilmente por lixiviación. Lo contrario ocurre en suelos ácidos altamente meteo-
rizados en donde las cargas eléctricas positivas adsorben NO3- y repelen NH4+.
Cuando hay una baja disponibilidad de N los microorganismos del suelo tienden a re-
tenerlo y no permitir que fluya a la solución del suelo. El N así inmovilizado se encuentra
en compuestos celulares de éstos microorganismos y es reutilizado en ciclos microbianos.
En los suelos cultivados la baja disponibilidad de N es manejada a través de la aplica-
ción de fertilizantes nítricos o amoniacales y/o enmiendas orgánicas. Los fertilizantes nitro-
genados son altamente solubles y pasan fácilmente a la solución del suelo. En contraste, las
enmiendas orgánicas tienen que sufrir procesos de descomposición microbial similares a los
mencionados anteriormente y sus efectos se pueden observar más lentamente.
Existen varias formas en que el N se pierde del suelo: (i) lixiviación de los iones nitro-
genados en suelos arenosos, de baja CIC y ubicados en regiones lluviosas, (ii) escorrentía
superficial de ya sea material orgánico que contiene N-orgánico o de arcillas/óxidos que

182
N. W. Osorio

tienen N-adsorbido, (iii) volatilización del NH4+ principalmente en suelos neutros o al-
calinos con lo cual se produce gas amoníaco (NH3), (iv) desnitrificación que consiste en
la reducción bacterial de NO3- para formar algunos gases como el óxido nitroso (N2O),
óxido nítrico (NO) y dinitrógeno (N2).

ABSORCIÓN DE N POR LAS PLANTAS


El N es el usualmente el elemento nutritivo que más requieren las plantas (aparte del
C, H, O). En algunos casos la extracción de N puede ser superada por la de K. Las can-
tidades extraídas varían mucho entre especies vegetales y el rendimiento esperado. En la
tabla 7.2 se presentan valores de extracción de N por varios cultivos y pasturas de interés
económico.
El contenido de N en la materia orgánica vegetal fluctúa entre 1.5-6.0%, los conteni-
dos más altos se pueden encontrar en leguminosas asociadas con bacterias fijadora de N2
y en cultivos intensamente fertilizados con N (4-6%). En general, el rango adecuado de
la concentración de N en las hojas está entre 2.5-3.5, pero este varía ampliamente entre
especies cultivadas (Tabla 2.7).

Funciones del N en las plantas


El N en las plantas cumple varias funciones entre las cuales se destacan: hace parte de
la estructura del ADN, ARN, nucleótidos, proteínas, ATP, clorofila, entre otros. La falta
de N en la planta puede retrasar el desarrollo, generar enanismo, y, por supuesto, reducir
el rendimiento vegetal. Debido a que el N es un elemento altamente móvil en la planta,
los síntomas visuales de su deficiencia se caracterizan por una clorosis en las hojas más
viejas de plantas y ramas (Figura 7.5).
Tabla 7.2. Extracción de N por varios cultivos en función del rendimiento. Fuente: Guerrero (1993, 1998).

Cultivo Rendimiento (t ha-1) N (kg ha-1)


Maíz 6 120
Arroz 6 11
Papa 40 175
Yuca 40 150
Frijol 2.5 105
Palma Africana (racimos) 25 190
Tomate 50 140
Lechuga 30 90
Repollo 40 175
Café (pergamino) 1.5 120
Zanahoria 30 120
Coliflor 50 250
Cebolla 35 85
Aguacate 15 40
Banano 40 250
Mango 15 100
Elefante 31 144
10 107
Guinea 23 288
35 560

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Banano 40 250
Mango 15 100
Elefante 31 144
Guinea 10 107
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico 23 288
35 560

Maíz: Izquierda hoja sana, derecha: clorosis que Cítrico: Derecha hoja sana, izquierda:
inicia en la punta y avanza por la nervadura clorosis generalizada en las hojas viejas.
central (en forma de “v”). Posteriormente la punta
de la hoja afectada se necrosa.
Figura 7.5. Síntomas visuales de deficiencia en maíz y un cítrico. Fuente: [Link]
yor/agro4037/handouts/Sintomas_visuales.pdf

Asimilación del N por la planta


Cuando la planta absorbe NH4+ lo usa en la síntesis de aminoácidos. Uno de los prime-
ros en formarse es la glutamina a partir del ácido glutamico/glutamato, el cual sirve como
base para la síntesis de otros aminoácidos (asparagina, prolina, hidroxiprolina, ornitina

Figura 7.6. Arriba: asimilación del NH4+ para la síntesis de glutamina. Medio: asimilación de nitrato. Abajo:
asimilación de amidas y ureidos a partir de bacterias fijadoras de N2.

184
N. W. Osorio

y arginina), ácidos nucléicos y ureidos (Figura 7.6). Estos procesos demandan energía
en forma de ATP. Si la planta absorbe NO3- operan una serie de reacciones enzimáticas
(nitrato reductasa, nitrito reductasa) que lo reducen finalmente hasta NH4+ para luego ser
asimilado como se explicó anteriormente.
En la asociación leguminosa-rizobio, las bacterias convierten el di-nitrógeno (N2) en amo-
niaco (NH3) que luego se transforma a NH4+; para evitar que este último se acumule y cause
toxicidad es convertido a amidas (glutamina, asparagina) y ureidos (alantoina, acido alantoico,
citrulina). Luego, la bacteria exporta este tipo de compuestos a la planta hospedera donde se
utilizan en la síntesis de otros compuestos (aminoácidos, ácidos nucléicos, etc.) (Figura 7.6).

FIJACIÓN DE N2 POR DESCARGAS ELECTRICAS


Las descargas eléctricas tienen la energía necesaria para romper el triple enlace entre
los dos átomos de N. Este rompimiento en el aire forma dióxido de nitrógeno (NO2), que
al mezclarse con agua puede formar acido nítrico (HNO3) y acido nitroso, este último
se puede oxidar de nuevo para formar otra mol de acido nítrico, responsable de la lluvia
ácida. Al estar disuelto en la lluvia aporta NO3- al suelo:

El aporte de N por este concepto es relativamente bajo y se estima en 3-5 kg ha-1 año-1.
Esto representa sólo una pequeña porción de lo que requieren las plantas, particularmente
las cultivadas.

FIJACIÓN DE N2 POR BACTERIAS


Existen varios tipos de bacterias del suelo capaces de reducir el di-nitrógeno (N2).
La reacción general de la fijación biológica del N2 es descrita como una reducción. Dos
electrones (e-) son transferidos a 2 protones (H+) con lo que se forma un hidrógeno (H2) y
6 e- se transfieren a 2 nitrógenos, para formar amoniaco (NH3).

Esta reacción claramente es endotérmica, es decir requiere energía para que pueda
suceder y esto está representado en la necesidad de utilizar, según varios estimativos,
entre 16-25 ATP, 8 H+ y 8 e-. Las bacterias fijadoras de N2 son aeróbicas y requieren una
fuente de carbono para obtener los ATP, H+ y e- (vía respiración). Lo anterior crea un
conflicto bioquímico, ya que por un lado la bacteria requiere O2, pero debe llevar a cabo
una reducción. Además el O2 libre puede destruir la enzima nitrogenasa responsable de
la reducción del N2. Varias estrategias se desarrollan: las bacterias pueden ser albergadas
en nódulos de leguminosas, algunas células se especializan en la fijación de N2 tal como
ocurre con los heteroquistes de algunas cianobacterias, las células tienen una alta tasa de

185
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

respiración con lo que se reduce la presencia de O2 y las colonias bacteriales se pueden


cubrir de sustancias mucilaginosas que restringen el paso del O2.
Las bacterias pueden estar en varias situaciones que afectan su capacidad para obtener
dicho carbono y obtener la energía requerida. Si la bacteria está habitando espacios en el
suelo relativamente alejada de la influencia de la planta o en la rizosfera se dice que está
en vida libre, su capacidad de obtener C usualmente es limitada dada la escasez en el sue-
lo y/o la alta competencia que ejercen otros microorganismos rizosféricos. Por otro lado,
la bacteria puede estar ubicada en la endorizosfera (dentro del tejido vegetal) pero sin for-
mar nódulos especializados, allí obtiene directamente el C de la planta sin competencia,
por lo que resulta un poco más eficiente. Se dice que esta fijación es asociativa. Cuando
las bacterias están dentro de los nódulos han desarrollado una relación simbiótica muy
estrecha con la planta hospedera, tal como ocurre entre rizobios (Rhizobium, Bradyrhizo-
bium, Azorhizobium, Sinorhizobium, Mesorhizobium) y varias especies de leguminosas.
También se presenta entre la actinobacteria (=actinomiceto) Frankia sp. y especies arbó-
reas de Alnus sp. (aliso) (Figura 7.7). Las bacterias en el nódulo virtualmente no tienen
competencia, y también allí se forma una hemoglobina (antes leghemoglobina) que res-
tringe la presencia de O2-libre y que crea condiciones muy favorables para la fijación de
N2. Por lo anterior, la fijación de N2 en el sistema simbiótico tiende a ser más eficiente que
los otros sistemas. Tasas de fijación biológica de N2 se pueden observar en la tabla 7.3.
Tabla 7.3. Valores de fijación de N2 por bacterias en diferentes sistemas (libre, asociativo o simbiótico). Fuente:
Foth y Ellis (1996).
Sistema Biológico N2 fijado (kg ha-1 año-1)
Microorganismos vida libre
Cianobacteria 25
Azotobacter 0.3
Clostridium pasteurianum 0.1-0.5
Gramíneas-simbiosis asociativa 5-25
Caña de azucar-Acetobacter diazotrophicus Paspalum notatum-Azotobacter
Hasta 90
Digitaria spp.-Azotobacter Asociativa:
Planta-cianobacteria
Gunnera 12-21
Azolla 313
Líquenes (hongo-cianobacteria) 39-84
Simbiosis nodulantes con No-leguminosas
Alnus-Frankia 40-300
Casuarina- Francia 58
Simbiosis con leguminosas
Soya-Bradyrhizobium 57-94
Alfalfa-Rhizobium 128-600
Caupí- Rhizobium 84
Trébol- Rhizobium 104-160
Lupino- Rhizobium 150-169
Fijación de N2 de rizobios en simbiosis con algunas leguminosas tropicales
Centrosema 112
Stylosanthes 30-196
Lenteja 35-97
Caupí 73-240
Soya 17-124
Garbanzo 41-279

186
N. W. Osorio

Figura 7.7. Izquierda: raíces de aliso (Alnus acuminata) con nódulos formados por la actinobacteria Frankia sp.
creciendo en un Andisol de Colombia. Fuente: Paula Gómez (no-publicado). Derecha: raíces de soya (Glycine
max) con nódulos formados por bacterias Bradyrrhizobium japonicum creciendo en un Mollisol de la pampa
Argentina. Fuente: Paula Gómez (izquierda) y N.W. Osorio (derecha).

Debe quedar claro que, por ejemplo, un Rhizobium puede estar ocupando diferentes
sitios y como tal establecerse en los diferentes sistemas (simbiótico, asociativo, libre).
Se sabe que especies del género Rhizobium pueden estar en la rizosfera o el rizoplano de
gramíneas como maíz, trigo y arroz, donde realizan fijación de N2.

N-ORGÁNICO DEL SUELO


Las plantas aportan hojarasca, tallos, raíces, frutos, etc. que enriquecen la fracción de
N-orgánico del suelo. Las hojas antes de caer al suelo translocan buena parte de los nu-
trientes al resto de la planta, por lo anterior el contenido de N en este puede ser de apenas
0.9-1.2%, en la hojarasca de leguminosas el contenido puede ser mayor (~2%). El N de
la hojarasca hace parte de proteínas, ácidos nucléicos, ATP, nucleótidos y aminoácidos
libres y un poco de clorofila, entre otros compuestos.
Este N-orgánico no se considera disponible para las plantas y tienen que ocurrir una
serie de procesos biológicos que permitirán su transformación hacia formas más simples
que son utilizables por las raíces. La tasa de transformación de la hojarasca es muy varia-
ble y está condicionada por varios factores tales como tipo de material vegetal (hojarasca,
leña), contenido de lignina, relación C/N, disponibilidad de O2 para los microorganismos,
entre otros. Se ha encontrado que la tasa de descomposición de la hojarasca en bosques
alto-andinos fluctúa entre 20-50%; en regiones más cálidas esta tasa puede estar entre
70-100%.
El N presente en el estiércol de los animales también se incorpora al N-orgánico del
suelo. Este puede estar más transformado que la hojarasca en virtud de la actividad mi-
crobial del sistema digestivo de los animales que ejerce una transformación (total o par-
cial) de los tejidos vegetales de los que se alimentan. Por lo anterior, el estiércol tiende a
descomponerse más rápido.
Bajo condiciones de cultivo o pastura, los residuos de cosechas o las enmiendas orgá-
nicas aplicadas (compost, estiércoles) pueden tener tasas de descomposición altas debido
a la riqueza de nutrientes (particularmente N) de los cultivos fertilizados intensamente o
por los suplementos alimenticios que reciben los animales.

187
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Inmovilización y relación C/N


La relación C/N de los materiales orgánicos se constituye en un índice ampliamente
utilizado para estimar la descomposición de los materiales y la consecuente liberación
de nutrientes. Esta relación es la división del contenido porcentual de C sobre el del N.
Por ejemplo, si el contenido de C es 50% y el contenido de N es del 2%, la relación C/N
es de 25. Si la relación C/N es muy alta, por ejemplo, 70 quiere decir que el N es escaso
(C=50%, N=0.71%, C/N=70). Por el contrario, si la relación C/N es muy baja (p.e., C/
N= 10, quiere decir que puede haber una alta cantidad de N (C=50%, N=5%, C/N=10).
Se estima que si la relación C/N es <20 hay una descomposición rápida del material y
se liberan nutrientes, particularmente N. Pero si la relación C/N es >30, el N será escaso,
lo microorganismos lo retendrán y la tasa de descomposición y liberación del N será muy
lenta (Tabla 7.4). De hecho se plantea que en este último caso el N no fluye hacia la solu-
ción del suelo y, por ende, se habla de inmovilización. El término no es muy apropiado ya
que el N sí se mueve entre ciclos microbianos, pero no va hacia la planta. En este último
punto es necesario hacer una aclaración. Tradicionalmente se visualizan a los microorga-
nismos del suelo en un papel funcional hacia las plantas. Es decir, se considera que ellos
están allí para suministrar nutrientes a las plantas. Esta consideración es bastante errónea.
A mi manera de ver los microorganismos del suelo están en un ecosistema satisfaciendo
sus necesidades básicas de nutrición y su actividad genera algunos subproductos o dese-
chos. Estos desechos al no ser reutilizados por los mismos microorganismos quedan en el
sistema para que los usen las plantas. De esa forma, las plantas se benefician de las activi-
dades de los microorganismos del suelo, de sus residuos. Por lo anterior, cuando escasea
el N en el suelo (relación C/N alta), los microorganismos tienden a re-usar sus desechos
(NH4+, NO3-) y no los dejan disponibles para las plantas. Por el contrario cuando abunda
el N en el suelo, los residuos microbiales (NH4+, NO3-) pueden ser descartados por los
microorganismos y quedan para que las plantas los usen. Por supuesto, existe una alta in-
terdependencia entre las relaciones planta-microorganismos, ya que una mejor nutrición
podrá generar mayor materia orgánica y con ello los microorganismos se beneficiarán.
Tabla 7.4. Relación C/N de varios materiales orgánicos.
Material C (%) N (%) C/N
Harina de sangre 45 7.0 6.4
Trébol blanco 48 4.8 10.0
Gallinaza 43 2.5 17.2
Paja de maíz 48 0.8 60.0
Aserrín de pino 50 0.1 500.0

Amonificación
Uno de los procesos iniciales en la descomposición de la materia orgánica es la libe-
ración de NH4+. Buena parte del N-orgánico en el suelo está en forma de grupos amino
(R-NH2; en suelos ácidos puede estar en forma de R-NH3+). Los microorganismos del
suelo liberan enzimas deaminasas, las cuales remueven el grupo amino, el cual pasa a la

188
N. W. Osorio

solución del suelo, y lo sustituye con un grupo oxidrilo (–OH). El NH3 en la solución del
suelo ácido recibe un protón del medio y se convierte en NH4+.

El amonio así liberado queda disponible para ser absorbido por microorganismos y
plantas. También podría ser adsorbido o lixiviado.

Nitrificación
La nitrificación es un proceso biológico en el cual el ión NH4+ es oxidado por bacterias
quimioautótrofas las cuales derivan energía de tales reacciones. En la primera reacción in-
tervienen bacterias del grupo Nitroso- (Nitrosomonas, Nitrosospira, Nitrosococcus, entre
otros) que toman 6 e- del NH4+ (forma reducida; N(-3)) y producen NO2- (forma oxidada;
N(+3)). Esta reacción se hace a través de dos etapas, en la primera se forma hidroxilamina
(NH2OH) y luego se da la conversión a NO2-.

Posteriormente, el ión NO2- es oxidado aún más y se forma NO3- (la forma más oxi-
dada; N(+5)). Esta reacción es llevada a cabo por bacterias del grupo Nitro- (Nitrobacter,
Nitrospira, Nitrococcus) quienes toman 2e-.

Se ha reportado (Myrod, 2004) que también otros microorganismos heterótrofos del


suelo pueden oxidar el NH4+ ó N-orgánico a NO2- y a NO3-, entre ellos se destacan hongos
del género Aspergillus y bacterias Alcaligenes, Arthrobacter y algunas actinobacterias.
Algunos factores afectan la nitrificación en el suelo, entre ellos se tiene la disponibili-
dad de O2, humedad, actividad microbial, temperatura y condiciones de disponibilidad de
algunos elementos en el suelo. Por ejemplo, se sabe que las bacterias nitrificantes son más
activas cuando el pH es ≥6.0. Al parecer estas bacterias son susceptibles a altos niveles
de Al y a la baja disponibilidad de fosfato en el suelo. Los reportes hechos por Gildardo
Marín (1986) sugieren que estos parámetros pueden ser más significativos que las condi-
ciones climáticas (Tabla 7.5).
Por ejemplo, los suelos de Turipaná (Córdoba) y La Libertad (Meta) presentan un con-
tenido de materia orgánica del suelo y una temperatura similar. Sin embargo, la concen-
tración de NO3- en el suelo de Turipaná es muy superior (78 mg kg-1) debido a la mayor
disponibilidad de P, bajo nivel de Al intercambiable y pH cercano a la neutralidad (Tabla
7.5). Por las mismas razones, el suelo de Tibaitatá (Sabana de Bogotá) exhibe una mayor
concentración de NO3- (72 mg kg-1) que el suelo de La Selva (Rionegro, Antioquia) (18
mg kg-1), a pesar de que el primero se encuentra a 2600 m de altitud y el segundo está a
2100 m.

189
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

En términos generales, se puede afirmar que la cantidad de materia orgánica del sue-
lo (MOS) será determinante para suministrar N a las plantas cuando haya condiciones
favorables para los microorganismos del suelo. Estas condiciones se pueden presentar
en las zonas de vida bosque seco y muy seco tropical, en Colombia corresponden a la
región Caribe y a los Valles interandinos del Rio Magdalena y Cauca. Por el contrario,
las zonas de vida bosque húmedo y muy húmedo tanto a nivel tropical, premontano y
montano, normalmente presentan suelos ácidos, ricos en Ali y pobres en nutrientes. En
consecuencia, los suelos de las regiones Andina, Pacifica, Orinoquia y Amazonía no pre-
sentan una buena descomposición de la MOS, y por ende, el suministro de NO3- es bajo.
Por lo anterior, la MOS tiende a acumularse y es común encontrar que en suelos con altos
niveles de MOS es necesario aplicar fertilizantes nitrogenados y/o enmiendas orgánicas
para obtener rendimientos satisfactorios en los cultivos. La dosis a aplicar se determina
experimentalmente y depende del nivel de rendimiento proyectado.
Tabla 7.5. Concentración de NO3- de varios suelos de Colombia en función de algunas propiedades del suelo.
Fuente: Marín (1986).

NO3- MOS P-Bray II Al-KCl 1 M


Suelo pH
(mg kg-1) (%) (mg kg-1) (cmolc kg-1)
Turipaná (Córdoba) 78 2.9 6.7 82 0.1
Tibaitatá (Cundinamarca) 72 6.6 5.0 29 0.4
Codazzi (Cesar) 45 2.4 7.3 25 0.1
Arroyo (Cauca) 43 1.4 6.5 25 0.1
El Placer (Cauca) 37 13.2 4.6 19 2.6
La Selva (Antioquia) 18 27.6 5.0 4 2.1
Rio Bogotá (Cundinamarca) 4 3.6 4.4 17 3.2
La libertad (Meta) 3 3.1 4.5 6 3.3

PERDIDAS DE N DEL SUELO

Volatilización del amonio


El N se puede perder del suelo mediante varios mecanismos, el primero a considerar
es llamado volatilización del amonio. Esta reacción ocurre cuando el NH4+ reacciona con
grupos OH- en la solución del suelo y se convierte en el gas NH3, el cual se pierde hacia
la atmosfera. La reacción empieza a ser significativa a partir de un pH de 6.5, y es mucho
menor en suelos ácidos donde escasean los OH-. Por supuesto esto ocurre bajo condicio-
nes naturales o cuando se han aplicado altas dosis de cal que elevan la disponibilidad de
OH- en el suelo. Buena parte del NH4+ de los fertilizantes amoniacales se pierden por este
concepto, tal como lo han demostrado recientemente Leal et al. (2010) quienes reportan
pérdidas acumuladas de hasta 35% de urea en Andisoles cultivados con café en Colombia
en sólo 20 días de observación.

190
N. W. Osorio

Las pérdidas pueden ser más intensas por este concepto si el suelo está seco y si el
fertilizante se aplica y se deja en la superficie (sin incorporación). Se debe tener mucho
cuidado con la práctica de aplicar y dejar cal en la superficie del terreno, ya que las sub-
secuentes aplicaciones de fertilizantes amoniacales podrían tener muy poca efectividad
en el cultivo. Estas pérdidas son particularmente graves si se considera el alto costo que
pueden alcanzar estos fertilizantes con las alzas del petróleo.

Lixiviación
El N del suelo también puede perderse por lixiviación cuando el suelo (i) está ubicado
en regiones lluvias, (ii) presenta una textura gruesa (arenosa, arenosa-franca o franco-are-
nosa) y/o (iii) tiene una baja capacidad de retención de nutrientes. Aunque poco se ha
medido sobre este tema, algunos reportes indican que la cantidad de N que se pierde por
lixiviación puede fluctuar entre 100 y 200 kg ha-1 año-1. Esto tiene un alto potencial de
contaminar aguas subterráneas con NH4+ ó NO3-. A pesar de lo anterior, se deben tener
consideraciones especiales para estimar las pérdidas de NO3- en suelos del trópico ya que
algunos de estos pueden tener carga neta positiva en los horizontes superficiales y en pro-
fundidad (tal como ocurre con Andisoles, Oxisoles y Ultisoles), lo cual permite que haya
una retención (adsorción) de estos iones que debe ser considerado.

Desnitrificación
Otra pérdida de N del suelo ocurre cuando el NO3- se convierte, por acción microbial,
en los gases NO, N2O, o N2. Esto ocurre bajo condiciones de baja disponibilidad de O2 en
el suelo, no necesariamente implica que debe haber encharcamiento del suelo. Bajo tales
circunstancias, la baja disponibilidad de O2 activa la respiración anaeróbica que varias
bacterias pueden realizar. En ausencia de O2, estas bacterias pueden utilizar el NO3- como
aceptor terminal de electrones y convertirlo a un gas de óxido de nitrógeno o di-nitrógeno.
La reacción general se puede representar de la siguiente forma:

El proceso de reducción se puede observar en la siguiente secuencia, note en la parte


de abajo la valencia del N en cada especie química. Los últimos tres compuestos son
gases y como tal se pueden perder hacia la atmosfera.

Entre los géneros de bacterias que llevan a cabo las reacciones de desnitrificación se
tienen Pseudomonas, Bacillus, Alcaligenes, Flavobacterium, Rhizobium, entre otros. La
desnitrificación ha recibido mucha atención porque los óxidos de nitrógeno pueden dañar
la capa de ozono y contribuir con el calentamiento global.

191
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

FIJACIÓN INDUSTRIAL DEL N2

Fertilizantes amoniacales
Existe una forma industrial de obtener N de la atmosfera para sintetizar fertilizantes
nitrogenadas amoniacales, el proceso fue originalmente desarrollado por el alemán Fritz
Haber entre 1900-1908 y luego industrializado por Carl Bosch en 1913. Esta reacción
puso fin a un conflicto con Inglaterra que en ese entonces controlaba el suministro de
fertilizantes nitrogenados desde Chile (principalmente nitratos). En breve, el proceso con-
siste en reaccionar los gases nitrógeno e hidrogeno a alta presión y temperatura (200 atm
y 500ºC) para formar gas amoniaco (NH3).

Los altos requerimientos energéticos para generar la presión y temperatura requeridas


se obtienen a través del uso de petróleo o sus derivados. De ahí que el incremento en el
precio del petróleo consecuentemente genera un incremento en los fertilizantes nitroge-
nados derivados de esta reacción. En general los fertilizantes amoniacales tienden a ser
más baratos que los nítricos, de ahí su amplio uso.
Posteriormente, otros fertilizantes nitrogenados amoniacales se obtienen con reaccio-
nes sucesivas con otros compuestos (Figura 7.8; Tabla 7.6). Es necesario considerar cuál
es el portador nutricional del N en cada fertilizante con el fin de prever su reacción de
disolución y las interacciones de éste en la solución del suelo, con la fase intercambiable,
los microorganismos del suelo y las raíces de la planta.

CO2 CO(NH2)2 Urea

H2SO4 (NH4)2SO4 Sulfato de amonio (SAM)

(NH4)2HPO4 Fosfato diamónico (DAP)


NH3 H3PO4
NH4H2PO4 Fosfato monoamónico (MAP)

HNO3 NH4NO3 Nitrato de amonio (Nitron)

H2O NH4 OH Agua amoniacal


Figura 7.8. Esquema de las reacciones para la formación de fertilizantes amoniacales más comunes.

Fertilizantes nítricos
Otros fertilizantes nitrogenados son los nítricos, es decir aquellos cuyo portador nu-
tricional es una sal de nitrato (NO3-). Desde inicios del siglo XIX, el Salitre Chileno (una
mezcla de KNO3 y NaNO3) y el guano del Perú (estiércol de aves marinas) se emplearon
como fuentes de fertilizante nítrico. Durante mucho tiempo el salitre, al igual que el gua-
no de Perú, fueron las fuentes de N por excelencia para la agricultura y se exportaron no
solo para Sur América sino también para Europa y Estados Unidos. Estas fuentes cayeron

192
N. W. Osorio

en desuso con el desarrollo del proceso Haber-Bosch para la obtención de NH3 a partir
de N2 y H2.
Actualmente, aún se continúa usando el salitre, del cual se pueden obtener separa-
damente nitrato de sodio y nitrato de potasio. No obstante lo anterior, la mayor cantidad
del fertilizante nítrico se pueden obtener a través de la síntesis industrial cuando se hace
reaccionar ácido nítrico y una base de Ca, Mg, K o Na, con lo cual se pueden obtener
varios fertilizantes (Tabla 7.5). EL nitrato de potasio también se puede obtener al purificar
el nitrato de sodio chileno y luego hacerlo reaccionar con KCl, el nitrato de potasio que
es menos soluble se precipita y forma cristales.

En general los fertilizantes nítricos tienden a ser más costosos que los amoniacales.
Su alta solubilidad (Tabla 7.6) hace que se apliquen en cultivos de alto valor económico
(ornamentales, frutales, cultivos bajo invernadero) particularmente en sistemas de ferti-
rrigación o en aplicaciones foliares.
Tabla 7.6. Características de algunos fertilizantes nitrogenados más comunes.
Portador Solubilidad Concentración de Pureza Grado
Nombre
nutricional a 20ºC (g/L) N (%) (%) (N-P2o5-K2o)

Agua amoniacal NH3 899 (0ºC) 80 97 80-0-0


Urea CO(NH2)2 1080 46 98.5 46-0-0
Sulfato de Amonio
(NH4)2SO4 730 21 99.0 21-0-0-24
(SAM)
Fosfato diamónico
(NH4)2HPO4 580 18 84.7 18-46-0
(DAP)
Fosfato
monoamónico NH4H2PO4 400 11 90.4 11-53-0
(MAP)
Nitrato de amonio 26-0-0
NH4NO3 1920 26-30 74-86
(Nitron) 30-0-0
Nitrato sódico NaNO3 921 16 98 16-0-0-x
Nitrato cálcico Ca(NO3)2 1220 15 90 15-0-0-19
Nitrato potásico KNO3 316 13 94 13-0-44
Mg(NO3)2 .
Nitrato magnesico 1250 10 96 10-0-0-15 (MgO)
6H2O

FERTILIZACION NITROGENADA

Nitrato vs. Amonio


Uno de las inquietudes más comunes en los programas de fertilización, es definir la
forma de N a aplicar (NH4+ vs. NO3-). Esto puede tener implicaciones en los costos ya que
los fertilizantes nítricos tienden a ser más costosos que los amoniacales. Por lo general,
los fertilizantes amoniacales son más empleados en cultivos extensivos (pastos, cereales),
particularmente, la urea es el fertilizante de menor precio por unidad de N. En otros casos,

193
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

hay otras consideraciones (impacto en el pH del suelo, manejo fitosanitario, adaptación o


tolerancia a NO3- o NH4+).
Cuando la planta absorbe NH4+ como única fuente de N se crea un estrés fisiológico
ya que el NH4+ es altamente tóxico. Las plantas forman aminoácidos y así asimilan el
NH4+, evitando su toxicidad; pero si se rebasa su capacidad de asimilación de NH4+ este
se acumula y causa toxicidad. Como se mencionó en la sección sobre nutrición vegetal, el
citoplasma debe ser más negativo que la solución del suelo. En los casos de toma excesiva
de NH4+ la célula intensifica la expulsión de H+ por las proteínas de la membrana celular
(bomba de protones), lo cual causa una acidificación alrededor de la raíz. Adicionalmente,
y bajo tales circunstancias, la célula destina parte de sus aniones orgánicos (p.e., citrato,
oxalato, malato) a compensar el exceso de carga positiva que provee el NH4+. Esto se hace
con perjuicio de la síntesis de nuevos compuestos celulares (carbohidratos, proteínas,
lípidos, ATP, entre otros), lo cual ocasiona reducción en producción de biomasa vegetal
(Figura 7.9). Igualmente, al existir un exceso de NH4+ se restringe la absorción de otros
cationes (Ca2+, Mg2+ y K+).
14

12
Masa seca total (g / planta)

10

0
100:0 75:25 50:50 25:75 0:100
NO3 -:NH 4 +
Figura 7.9. Efecto de la proporción NO3-:NH4+ sobre la producción de biomasa en taro (Colocasia sculenta) bajo
condiciones hidropónicas. Fuente: Osorio et al. (2003).

Por otro lado, cuando la única fuente de N es NO3- las células de la raíz expulsan
intensamente a la solución el ión bicarbonato (HCO3-), éste se disocia en OH- y CO2(g), y
consecuentemente el pH alrededor de la raíz aumenta.
Estos cambios en el pH pueden aumentar o disminuir la disponibilidad de algunos
nutrientes en la solución del suelo (ver capítulo 5 sobre acidez del suelo y encalamiento).
Así mismo, pueden favorecer o desfavorecer las poblaciones de microorganismos del
suelo, incluidos fitopatógenos. Se debe poner especial cuidado con aquellos microorga-
nismos que causan el damping-off (Pythium ultimum, Phytophthora, Rizoctonia solani)
en semilleros o almácigos. Consideraciones más profundas sobre temas fitopatológicos
superan los alcances y objetivos de este texto, por lo que se recomienda consultar biblio-
grafía más especializada.

194
N. W. Osorio

Dosis de fertilización
Es difícil determinar cuál es la dosis de N más adecuada que se debe aplicar a un
cultivo dado. Para esto se requiere hacer experimentos previos con dosis crecientes de
una fuente de N y evaluar el efecto en el rendimiento; con los datos se pueden construir
modelos de regresión que permitan estimar la relación entre el rendimiento en función
de la dosis aplicada. Estos modelos pueden ser útiles para predecir requerimientos de
fertilización. En la figura 7.10 se nota claramente la respuesta a la fertilización con N en
el rendimiento promedio de pasto angleton de 11 cortes. Note que si no se adiciona N el
rendimiento es muy bajo (1.8 t ha-1), la adición de N a razón de 50 kg ha-1 aumenta el
rendimiento a 5 t ha-1; con la adición de N de 75 y 100 kg ha-1 no se obtiene mayor forraje
que el obtenido con 50 kg ha-1. Desafortunadamente este experimento no nos permite
saber cuál es el rendimiento con dosis de N menores a 50 kg ha-1.

5
Forraje seco (t/ha)

2
y = 8E-06x3 - 0.0019x2 + 0.1395x + 1.6824
1

0
0 25 50 75 100

N (kg ha-1 )
Figura 7.10. Producción de forraje seco de angleton. Promedio de 11 cortes. (Suelo: Vertic Haplustalf, franco-fi-
no, mezclado, isohipertermico). Adapatado de Vallejo y Camargo (1999).

En el caso del cultivo de arroz en la zona cercana a Montería (Cordoba, Colombia)


se evaluaron cuatro variedades (METICA-1 y METICA-2, ORYZICA-1 y ORYZICA-2)
(Figura 7.11). La respuesta a la fertilización nitrogenada es variable. En el caso de las va-
riedades ORYZICA-1 y METICA-2 la dosis más adecuada fue de 50 kg ha-1, con ORYZI-
CA-2 125 kg ha-1 y para METICA-1 175 kg ha-1.
Experimentos como estos se han hecho en regiones y centros de investigación agro-
pecuaria y permiten generar guías de fertilización para cultivos de tradicional interés so-
cio-económico (Tabla 7.7). En el caso de Colombia se ha empleado como indicador de la
dosis de N el contenido de materia orgánica del suelo; en muchos casos esto ha resultado
ser adecuado, pero en otros no. Para estos últimos casos (hortalizas, arroz, papa, pastos)
se utilizan los resultados experimentales locales en los cuales se relaciona el rendimiento
esperado en función de las dosis evaluadas.

195
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Rendimiento (t/ha) 5

METICA 1

4 ORYZICA 2

ORYZICA 1

METICA 2

3
0 30 60 90 120 150 180
N aplicado (kg/ha)

Figura 7.11. Efecto de la fertilización nitrogenada sobre el rendimiento de 4 genotipos de arroz cultivados en un
Inceptisol del C.I. Turipaná (Cordoba) durante el segundo semestre (Diciembre-Marzo). (pH 6.75, M.O. 1.7 %,
CIC 19.9 cmolc kg-1). Tomado de Duarte y Riveros (1987).

Época de fertilización
Es bien sabido que el momento en el cual se aplica el fertilizante determina la efi-
ciencia y la efectividad de este. Sin embargo, no existen reglas generales del momen-
to de aplicación de los distintos fertilizantes pues pueden existir interacciones época
x suelo x fuente, entre otras. Un ejemplo bastante valioso ilustra la importancia de
este factor. Arregocés (1987) evaluó el efecto de diferentes formas de urea aplicado
en diversas épocas de crecimiento de arroz c.v. CICA 8 (Tabla 7.8). Los resultados
indican que la aplicación de N-Urea (100 kg ha-1), corriente o granular, al momento
de la siembra no incrementó significativamente el rendimiento de arroz en este suelo.
Dado el pH de este suelo (7.8) se espera que hayan altas pérdidas por volatilización
del amoniaco (Havlin et al., 1999), tales pérdidas pueden reducirse si la urea se re-
cubre con azufre (S) ya que la oxidación de éste generaría un pH ácido alrededor de
la partícula de urea. La inefectividad de estas aplicaciones de urea no-cubierta con S
parece mayor si todo el fertilizante se aplica justo antes de la siembra donde no hay
un sistema de raíces que tome el N-NH4+ que se liberaría inicialmente de la urea. En
la medida en que la dosis de urea se fracciona y buena parte de esta se aplica en épo-
cas en donde el sistema de raíces ya se ha extendido en el suelo, la efectividad de la
fertilización aumenta. De nuevo, si la urea va recubierta con S puede ser aún mucho
mejor. Note que si el fraccionamiento de la dosis se hace para aplicar mayor cantidad
antes de la siembra se reducen los beneficios de la fertilización. Es importante tener
en cuenta que no se puede generalizar este sistema de aplicación pues en suelos áci-
dos se espera una menor volatilización del amoniaco y, por ende, las diferencias con
otros tipos de urea podrían no ser tan evidentes.

196
N. W. Osorio

Tabla 7.7. Guía para determinar la dosis de N a aplicar en algunos cultivos en Colombia. Adaptado de ICA
(1992).

MOS Dosis de N MOS Dosis de N


Cultivo Región Cultivo Región
(%) (kg ha-1) (%) (kg ha-1)
Altiplano
Algodón Caribe <1 90, 120 Trigo, Cebada <3 100
Boyacá
1-2 70 3-5 75
2-3 45 5-10 50
3-4 25 10-20 25
>4 0 >20 0
Vegas Ll. Altiplano
Algodón <1 100 Trigo, Cebada <3 75
Orientales Nariño
1-2 75 3-6 50
2-4 50 6-12 35
4-6 25 12-15 25
>6 0 >15 0

Terrazas altas
Algodón Valle del Cauca <1 90 Mani de los Ll. <1 50
Orientales
1-2 60 1-2 40
2-3 45 2-4 30
3-4 20 4-6 20
>4 0 >6 0

Tolima, Huila, Valle del Alto


Algodón <1 100, 150 Mani <2 50
Cundinamarca Magdalena
1-1.5 70 2-4 40
1.5-2 50 4-6 30
2-3 30 6-8 20
>3 0 >8 0
Quindio,
Piña <2 125 Piña Lebrija <1.5 125
Risaralda
2-3 75 1.5-3 100
3-5 50 3-4 75
5-10 25 4-5 50
>10 0 >5 0
Ll.
Orientales,
Valles
Yuca <1 100 Yuca Región <1 100
interandinos
Pacifica,
Amazonía
1-2 75 1-2 75
2-3 60 2-4 60
3-4 50 4-6 50
>4 0 >6 0
Región Andina
Yuca <1.5 100 Yuca Región caribe <1 100
(1000-1500 m)
1.5-3 75 1-2 75
3-5 60 2-3 60
5-8 50 3-4 50
>8 0 >4 0

197
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

MOS Dosis de N MOS Dosis de N


Cultivo Región Cultivo Región
(%) (kg ha-1) (%) (kg ha-1)
Tabaco
- <1 100 Tabaco rubio - <1 100
negro
1-2 80 1-2 90
2-3 60 2-4 80
3-5 40 4-6 60
>5 0 >6 30
Pastos Orinoquia,
Arroz Llanos
- 40-120 brachiarias, Amazonia - 25-75
(riego) orientales
carimagua (Bh-T)
Costa
Arroz Llanos
- 30-60 Pasto angleton Atlántica - 25-75
(secano) orientales
(Bs-T)
Región
Repollo bh-M - 30-90 Pasto estrella andina - 25-75
(Bh-PM)
Zana- Pasto kikuyo, Región andi-
bh-M - 25-75 - 25-75
horia raigras na (Bh-M)
Paramos
Cebolla bh-M - 25-75 Papa Cundinamar- - 100-150
ca y Boyaca
Altiplano
Tomate bh-M - 25-75 Cundinamar- - 50-100
ca y Boyaca
Altiplano
Lechuga bh-M 20-60 - 75-100
Nariño
Santander - 75-100
Antioquia,
- 75- 200
Caldas

CUADRO 7. 1.
Si se tiene un suelo en el Valle del Cauca con un contenido de materia orgánica de 2.3% y se desea cultivar
algodón, la aplicación de N puede ser del orden de 45 kg ha-1. Si se utiliza como fuente urea (46-0-0), los
cálculos serían:
45 kg N/ha x 100 kg urea/46 kg N = 98 kg de urea/ha
Por facilidad, la dosis a aplicar se aproxima a 100 kg urea/ha (cada bulto es de 50 kg, así que se aplicarán
dos bultos del fertilizante). Se recomienda aplicar el N así: la mitad de 5-30 días después de la germinación,
la otra mitad 20-30 días después de la primera aplicación.
CUADRO 7.2.
Si se tiene un suelo en la Unión (Antioquia) con un contenido de materia orgánica de 18% y se desea
cultivar papa, la aplicación de N puede ser del orden de 75-200 kg ha-1. En este caso no se tiene en cuenta el
contenido de materia orgánica del suelo. La dosis a seleccionar puede depender de factores como rendimiento
deseado, tipo de variedad (tradicional vs. mejorada), presencia de sistema de riego, manejo fitosanitario, etc.
Supongamos que se escogió una dosis de N de 150 kg/ha. Si se utiliza como fuente gallinaza de 2.5% de N,
la cantidad a aplicar será de 6 t/ha. Se recomienda aplicar todo al momento de la siembra; alternativamente
se puede aplicar la dosis fraccionada: la mitad al momento de la siembra y la otra mitad al aporque.
También se puede hacer lo siguiente: a la siembra aplicar gallinaza a razón de 3 t/ha y al aporque se aplica
urea a razón de 163 kg/ha. Se espera que esto último sea más conveniente debido a la facilidad con la que la
urea libera NH4+, en comparación con la gallinaza, lo cual podría tomar más tiempo.

198
N. W. Osorio

Tabla 7.8. Efecto de la aplicación de diferentes formas de urea (N= 100 kg ha-1) y épocas de siembra sobre el
rendimiento de arroz CICA 8 en un suelo del Valle del Cauca (pH 7.8, MOS 4.0%, CIC 22.8 cmolc kg-1) (Toma-
do parcialmente de Arregóces, 1987).
Rendimiento
Época de aplicación Forma de Urea EA*
(t ha-1)

Testigo - 5.3 d -

Antes de siembra Granular 5.5 d 2


Antes de siembra Corriente 5.8 d 5
Antes de siembra Revestida con S 8.2 bc 29

2/3 antes de siembra + 1/3 al inicio de panícula Granular 7.4 c 20


2/3 antes de siembra + 1/3 al inicio de panícula Corriente 7.4 c 21
2/3 antes de siembra + 1/3 al inicio de panícula Revestida con S 7.4 c 20

1/3 antes de siembra + 2/3 inicio de panícula Granular 8.6 ab 33


1/3 antes de siembra + 2/3 inicio de panícula Corriente 8.3 bc 30
1/3 antes de siembra + 2/3 inicio de panícula Revestida con S 9.7 a 44

1/3 antes de siembra + 1/3 al macollamiento + 1/3 al


Corriente 8.1 c 27
inicio de panícula
Efectividad agronómica (EA) = (rendimiento del tratamiento- rendimiento del testigo)¸ (rendimiento del testigo).

Interacción con otros elementos


Tamayo et al. (1999) encontraron que el rendimiento de lulo híbrido La Selva en un
Endoaquand de Rionegro (Antioquia) fue estimulado por una combinación en la aplica-
ción de N, P y K (Tabla 7.9). En éste tipo de suelos se espera encontrar una alta respuesta
a la fertilización con N y P, y una respuesta moderada a nula con aplicaciones de K. La
razón para esto es la baja disponibilidad de los dos primeros nutrientes en éste Andisol.
Tabla 7.9. Efecto de la fertilización sobre la producción de lulo híbrido La Selva en un Andisol del Oriente An-
tioqueño (Endoaquand, pH 5.4; M.O. 13.7%; P 4 mg kg-1; K 0.36 cmolc kg-1) (tomado de Tamayo et al., 1999).
Tratamientos Rendimiento (t ha-1) Incremento (%)
N P-P2O5 K-K2O

0 0 0 9.05 f -

70 50 70 16.97 e 187.5
70 75 100 17.44 de 192.7
70 100 130 18.17 cde 200.8

100 50 70 21.57 cd 238.3


100 75 100 24.30 b 268.5
100 100 130 18.26 cde 201.8

130 50 70 19.47cde 215.1


130 75 100 22.29 bc 246.3
130 100 130 30.50 a 337.0

199
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Primero, la materia orgánica exhibe una baja tasa de descomposición que restringe la
disponibilidad de N. Segundo, los minerales arcillosos no-cristalinos (p.e., alófana) que
predominan en éstos suelos limitan la presencia de fosfatos en la solución del suelo. Ter-
cero, la concentración de K intercambiable es relativamente alta en éste suelo (0.36 cmolc
kg-1) debido a que las cenizas volcánicas que sirvieron como material parental tenían una
alta cantidad de feldespatos de K que mantienen éste nutriente a niveles relativamente
adecuados, a pesar del alto régimen de lluvia.

ENMIENDAS ORGÁNICAS
Muchos materiales orgánicos se pueden usar como fuente de N, entre otros nutrientes
(Tabla 7.10). La concentración de N es bastante variable y depende entre otros factores
del tipo de material orgánico, del grado de compostaje; cuando se trata de estiércoles
influye mucho el tipo, la edad y la dieta alimenticia de los animales.
Tabla 7.10. Contenido de nutrientes de varios materiales orgánicos usados como fuentes de nutrientes. Fuente:
S. Sadeghian (2010) y Lab. Suelos, Universidad Nacional de Colombia.

Material N P K Ca Mg S Fe Mn Cu Zn B
---------------------- %----------------------- ---------------------- µg/kg --------------------
Pulpa de café 3.0 0.2 2.5 1.7 0.4 0.3 3332 176 33 86 67
Gallinaza 1.5 1.8 2.2 12.3 0.9 0.1 3201 447 63 263 48
Porcinaza 2.2 1.7 1.2 5.4 1.0 0.1 3689 854 136 183 34
Bovinaza 1.5 0.7 2.0 1.9 0.8 0.2 4950 428 26 122 69

En general, los materiales compostados tienden a tener una concentración de N me-


nor (1-2%) que los materiales frescos (sin compostar) (3-5%) debido a las pérdidas por
volatilización que ocurren en el proceso. Los materiales compostados son más estables
y al aplicarse al suelo no promuevan la acelerada descomposición de la materia orgánica
del suelo como lo hacen los materiales frescos (efecto primming). Una ventaja al aplicar
materiales compostados es que durante el proceso de compostaje se pueden eliminar mu-
chos patógenos (Salmonella sp., bacterias coliformes, helmintos, entre otros) que pueden
estar en los estiércoles frescos. Este punto es particularmente importante al considerar
la manipulación segura de los materiales por los agricultores en el campo y la seguridad
higiénica de cultivos, particularmente de algunas hortalizas (lechuga, repollo, zanahoria)
que usualmente se consumen frescos.
La dosis de materiales orgánicos a aplicar a los suelos cultivados es bastante varia-
ble. Dosis bajas usualmente fluctúan entre 1-3 t ha-1, pero es común encontrar aplica-
ciones de 10-30 Mg ha-1. Esto puede depender del tipo de suelo, de la disponibilidad
de NO3- y NH4+ en el suelo y del rendimiento deseado del cultivo en cuestión. Con
dosis altas se pueden obtener altos rendimientos, pero se aumenta el riesgo de generar
contaminación de aguas subterráneas y superficiales, particularmente si el material se
aplica en regiones lluviosas, en zonas de ladera, y cuando el material no se incorpora
en el suelo.

200
N. W. Osorio

Si se cuidan los aspectos ambientales y sanitarios, las enmiendas orgánicas son muy
adecuadas para aumentar la disponibilidad de nutrientes en los suelos cultivados. Los
efectos agronómicos son muy relevantes, tal como se ilustra en la figura 7.12 con la
adición de pulpa de café compostada en almácigos de café. Seis meses después de la
aplicación de la pulpa, las plántulas que crecieron en el suelo tuvieron una masa prome-
dia de 723 g/planta y aquellas fertilizadas con la pulpa una masa de 2209 g/planta, lo que
representa un incremento de tres veces.

Figura 7.12. Efecto de la adición de pulpa de café compostada en el sustrato sobre el crecimiento de plántulas de
café seis meses después de la aplicación. La proporción gravimétrica de suelo y pulpa fue de 3:1. A la derecha
se observan las parcelas experimentales en las cuales sobresalen las plantas tratadas con pulpa. Fuente: Posada
(1998).

La adición de porcinaza fresca ha resultado en un incremento en la concentración de


NO3-, tal como se ilustra en la tabla 7.11. En este caso, la adición de porcinaza a Andisoles
sembrados con pasturas de kikuyo (Pennisetum clandestinum) incrementó notablemente
la productividad y la capacidad de carga de estos terrenos al pasar de 0.3 hasta 5 animales/
ha, en este último caso con una productividad diaria de leche hasta de 25-35 L/animal.
La ventaja de utilizar este material es que también aporta otros nutrientes (fosfato, po-
tasio, calcio, magnesio, etc.). Se debe tener mucho cuidado de no generar desbalances
nutricionales y/o contaminar aguas corrientes o subterráneas. Esto puede ser evitado si se
monitorea frecuentemente la disponibilidad de nutrientes en el suelo a través del tiempo.
Tabla 7.11. Efecto de la aplicación de porcinaza durante 10 años sobre la disponibilidad de NO3- y NH4+ en dos
Andisoles de Colombia cultivados con kikuyo. Fuente: Osorio (2008).
Tratamiento pH (agua) NO3 NH4
--------mg kg-1---------
Don Matías:
Control no fertilizado 5.4 20 13
Cada 2 pastoreos 5.5 45 21
Cada pastoreo 5.9 85 15
Rionegro:
Control no fertilizado 5.3 2 37
Cada pastoreo 5.6 12 44

ROTACIÓN DE CULTIVOS Y ABONOS VERDES


Una forma de obtener beneficios de la fijación biológica de N2 es a través de la rota-
ción de cultivos con leguminosas, el intercalado (intercropping) del cultivo principal con

201
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

leguminosas (p.e., banano con caupí, palma con kudzu, café con frijol) y del uso de los
llamados abonos verdes (Havlin et al., 1999; Sánchez y Salinas, 1981). Se pretende con
estos sistemas aprovechar la capacidad de las leguminosas de asociarse con bacterias fija-
doras de N2, y que el N fijado beneficie no sólo a las leguminosas sino también a plantas
no-leguminosas con las que este asociadas o con las que se puede rotar.
La leguminosa puede acumular en sus tejidos altos contenidos de N-proteico. En con-
secuencia, la hojarasca que se produce será rica en éste N-orgánico, el cual al descom-
ponerse aportará al suelo N-inorgánico en forma de NH4+ y NO3- que quedará disponible
para el otro cultivo asociado (no-leguminoso) o al cultivo que luego se sembrará en el
mismo terreno. Se ha encontrado que las plantas que están en cultivos asociados pueden
compartir compuestos entre sí a través de la red de hifas micorrizo-arbusculares a las que
están conectados. Así, el N-orgánico que sintetiza la bacteria fijadora de N2 y que se lo ha
transferido a la leguminosa también puede ser transferido a otra planta no- leguminosa.
Los abonos verdes han sido ampliamente empleados desde la antigüedad, su uso con-
siste en cultivar una leguminosa asociada con su respectiva bacteria fijadora de N2. Al
llegar el inicio de la floración, cuando la planta tiene la más alta concentración de N-pro-
teico, la planta se incorpora en el suelo. El cultivo que se siembra luego de la aplicación
del abono verde tendrá más N disponible en el suelo producto de la descomposición de
este material. También se ha observado que plantas con abonos verdes responden mejor a
la aplicación de fertilizantes, aumentando así la eficiencia de esta práctica.
Los estudios realizados por Gutiérrez (1992) y Castro (1995) ilustran muy bien los
benéficos en los cultivos de arroz y sorgo con la rotación de leguminosas (soya), el uso
de abonos verdes (caupí y crotalaria), la fertilización nitrogenada, y como la interacción
de estas prácticas puede dar mejores resultados que el uso de cada una por separado
(Tablas 7.12 y 7.13). En el primer estudio se utilizó un Alfisol de reacción neutra (pH
6.8), bajo contenido de materia orgánica (1%) y alta susceptibilidad a perder NH4+ y
NO3- por lixiviación debido a la predominancia de arena (subgrupo arenic, baja CIC,
baja CIA). Claramente este es un suelo con baja capacidad para suministrar y mantener
niveles adecuados de N al cultivo. Por tanto, el rendimiento del sorgo en las rotaciones
arroz-sorgo y algodón-sorgo aumentó con la fertilización nitrogenada; sin embargo,
el efecto fue significativamente mayor si la rotación fue soya-sorgo (Tabla 7.12). Por
ejemplo, el rendimiento del sorgo con la aplicación de 50 kg N ha-1 en las mencionadas
rotaciones fue de 2629, 2369 y 2905 kg ha-1, respectivamente. De igual manera, la in-
corporación de los dos abonos verdes (caupí y crotalaria) en el periodo intersemestral
mejoró el rendimiento del sorgo y la efectividad de la fertilización nitrogenada. Un
comportamiento similar se observó con las otras dosis de N. En el trabajo de Castro
(1995) se obtuvieron resultados similares (Tabla 7.13). El rendimiento de sorgo y arroz
y la respuesta a la fertilización nitrogenada fue mejor en las rotaciones soya-sorgo y
soya-arroz y mucho mejor aún con la incorporación del abono verde crotalaria en el
periodo intersemestral.

202
N. W. Osorio

Tabla 7.12. Producción de sorgo cv. ICA-NATAIMA (kg ha-1) con rotación de cultivos, incorporación de abonos
verdes y aplicación de N. Suelo: Arenic Haplustalf, pH 6.8; M.O. 1%. Datos tomados de Gutiérrez (1992).
Promedio
Rotaciones N aplicado (kg ha-1)
rotaciones
Abono verde
Semestre A Semestre B 0 50 100 150
Intersemestre

Arroz - Sorgo 1530 2629 2856 3152 2542 b


Arroz Caupí Sorgo 2201 2966 3255 3174 2899 a
Arroz Crotalaria Sorgo 2411 2821 3174 3397 3051 a

Algodón - Sorgo 1530 2369 2862 3211 2493 b


Algodón Caupi Sorgo 1969 2948 3549 3506 2993 a
Algodón Crotalaria Sorgo 2046 3015 3356 3361 2945 a

Soya - Sorgo 2227 2905 3580 3451 3063 a

Promedio de dosis de N 1988 c 2808 b 3200 a 3334

DMS (P ≤ 0.05) para la interacción Rotación x N = 297 kg ha-1

Tabla 7.13. Producción de sorgo cv. ICAIMA (kg ha-1) y arroz (ORYZICA 3) en rotación con otros cultivos, la
incorporación de un abono verde y la aplicación de N (tomado de Castro, 1995).
Rotaciones N aplicado (kg ha-1) Promedio
Semestre A Intersemestre Semestre B 0 50 100 150

Sorgo Sorgo 1769 2524 3341 3914 2887 c


Arroz Sorgo 1861 3018 3461 3561 2875 c
Algodón Sorgo 1934 2879 3828 4137 3194 c
Soya Sorgo 2908 3370 4102 4158 3634 b
Arroz Crotalaria Sorgo 3416 4037 4258 4524 4059 a

DMS (0.05) rotaciones = 401 kg ha-1; DMS (0.05) nitrógeno = 337 kg ha-1

Arroz Arroz 2432 4300 5427 6263 4605 c


Sorgo Arroz 2655 4885 5383 6222 4786 c
Soya Arroz 2817 5041 6582 6245 5171 b
Sorgo Crotalaria Arroz 3414 5894 6883 7193 5848 a

DMS (0.05) rotaciones = 475 kg ha-1; DMS (0.05) nitrógeno = 475 kg ha-1

BIÓSOLIDOS
Los biosólidos son materiales orgánicos que resultan de la depuración de aguas tra-
tadas de origen doméstico y/o industrial en las ciudades. Estos materiales se han tratado
a través de procesos de fermentación y respiración anaeróbica y aeróbica relativamente
controlados. Los biosólidos pueden contener un alto contenido de nutrientes; el valor
del N fluctúa entre 1-2% de N y, por ende, tienen un alto potencial para ser usados como
enmiendas orgánicas ya que sus efectos agronómicos son muy relevantes (Figura 7.13).

203
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Las dosis comúnmente usadas para los cultivos en el mundo están entre 1-20 t ha-1, sin
embargo se debe tener mucha precaución ya que los biosólidos pueden contener metales
pesados (Cr, Ni, Cd, Hg, As, entre otros) que generan riesgos ambientales. Estos riesgos
se reducen considerablemente si se hace un control en el vertimiento del agua residual
industrial en los alcantarillados. Así mismo, se debe manipular el biosólido con extremo
cuidado ya que puede contener coliformes, enterobacterias, helmintos y algunos virus que
generan riesgos para la salud humana y animal. Una forma de reducir tanto los riesgos
ambientales y los sanitarios es a través del compostaje de biosólidos mezclados con otros
residuos orgánicos (podas, rocerías) que eliminan los patógenos e inmovilizan metales
pesados, así se puede sacar un mayor provecho con ellos.

Figura 7.13. Aplicación de biosólido diluido con agua y distribuido con manguera. Aspecto de una pastura de
kikuyo en Entrerrios, Antioquia (Colombia). Foto: C. Berrio y P. Sotelo.

Existen muchas oportunidades para hacer un manejo adecuado del N en los suelos
cultivados, para lo cual hay un sinnúmero de materiales orgánicos disponibles. Cuando
es pertinente se puede establecer un manejo biológico que incluye el uso de bacterias
fijadoras de N2 y de leguminosas, ya sea estas últimas como cultivo principal, cultivo
asociado, intercalado o como abono verde. Igualmente, se puede establecer un manejo
racional de fertilizantes, en el cual se consideren aspectos del suelo y del cultivo y re-
sultados de experimentación para definir la dosis. Actualmente existe una tendencia de
adoptar una de estas estrategias, pero es claro que estas no son excluyentes entre sí, de
tal manera que se pueden emplear de manera combinada para sacar un mejor provecho
de cada material o sistema. La combinación de estas estrategias puede tener más sentido
productivo, económico y ambiental. En cualquier caso se debe estar consciente que el uso
inadecuado de materiales orgánicos, fertilizantes e inóculos microbiales puede tener un
impacto negativo en el suelo, el agua, el aire y en la economía del agricultor por lo que es
necesario tener mucho cuidado en la toma de decisiones.

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206
Capítulo 88
Fósforo

• Funciones del P en las plantas


• Extracción de P por las plantas
• Síntomas de deficiencia de P en las plantas
• Ciclo biogeoquímico del fósforo (P) en el suelo
• Fijación de P en el suelo
• Fósforo orgánico del suelo
• Disponibilidad de P en el suelo
• Factores que afectan la disponibilidad del P
• Manejo de suelos altamente fijadores de P
• Fertilización fosfórica
• Uso de inóculos microbiales

RESUMEN
La baja disponibilidad de fósforo (P) en el suelo es uno de los más serios limitantes en
la agricultura. Este problema es de particular importancia en los suelos altamente meteori-
zados de los trópicos y en los suelos derivados de ceniza volcánica. La baja disponibilidad
de este elemento se debe al paso de los iones fosfato de la solución del suelo (donde son
biodisponibles) a la fase sólida donde son retenidos. Los iones fosfato son adsorbidos a las
superficies de algunos minerales del suelo o precipitados con iones de hierro (Fe) y alumi-
nio (Al). El fenómeno es ampliamente conocido como fijación de P. Una de las alternativas
más recomendadas para incrementar la disponibilidad de P en el suelo consiste en aplicar
altas cantidades de fertilizantes fosfóricos. Desafortunadamente, cuando los fertilizantes se
diluyen en la solución del suelo, los iones fosfato son fijados en la fase sólida. Consecuen-
temente, los fertilizantes fosfóricos solubles tienen una baja eficiencia para incrementar la
disponibilidad de P, además el alto costo de estos desestimula su uso extensivo. La opción
frente a esta serie de problemas está en usar fuentes fosfóricas de baja solubilidad, como
por ejemplo las rocas fosfóricas. Sin embargo, éstas son demasiado insolubles y un poco
más de reactividad ha sido siempre deseada. Afortunadamente, existen microorganismos
del suelo capaces de disolver compuestos de P insolubles o desorberlo (PSM) y hongos
formadores de micorrizas que ayudan a las raíces en la absorción. En este capítulo se discu-
ten los factores que controlan la biodisponibilidad de P en el suelo, los métodos utilizados
para su diagnóstico y se plantea que el uso de fertilizantes, enmiendas orgánicas e inóculos
microbiales puede ser compatible y permitiría un manejo integral de la deficiencia de P que
sea económicamente viable y respetuosa con el ambiente.

© N.W. Osorio. 2014. Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico. ISBN 978-958-44-9746-8.

207
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

FUNCIONES DEL P EN LAS PLANTAS


Una vez las plantas absorben el P lo acumulan en sus tejidos en concentraciones que
usualmente fluctúan entre 0.1-0.4%. Estas concentraciones son mucho más bajas que las
que presentan elementos como el N y el K (2.5-4.5%). Sin embargo, el P cumple funcio-
nes esenciales para el crecimiento y desarrollo de las plantas, dentro de estas está el ser
un componente de:
• Las moléculas de ADP y ATP, las cuales almacenan energía para la síntesis de dife-
rentes compuestos celulares. La energía es liberada a través de la hidrólisis de estas
moléculas inducida por enzimas (p.e., ATPasa).
• Los fosfolípidos que hacen parte de la bicapa lipídica de las membranas celulares.
• Los nucleótidos de los ácidos nucleicos.
• Los fosfoazúcares presentes en los diferentes procesos metabólicos de la célula.
Todas las reacciones de síntesis de compuestos que requieren ATP y los procesos de
división celular son negativamente afectadas por la deficiencia de P. El P es un elemento
que se almacena en las semillas, lo cual garantiza que la nueva plántula tenga suficientes
reservas de éste nutriente. También es esencial su presencia en las etapas iniciales de
crecimiento de las plántulas donde es necesaria la producción de raíces. Así mismo, los
cambios fenológicos como la floración y fructificación requieren de P, por lo cual este
elemento es transferido de los sitios en donde se ha acumulado a los sitios de nuevo
crecimiento. Por lo anterior, cuando una planta crece en un suelo deficiente en P tiene
crecimiento y desarrollo limitado y bajo contenido de proteínas, clorofila, azúcares, etc.
La concentración de P en hojas con diferentes estados de madurez de plántulas de
aguacate fue medida recientemente por Montoya (2007), quien encontró que la concen-
tración de P fue mayor en las hojas más jóvenes y disminuía progresivamente al aumentar
la madurez de la hoja (Figura 8.1).

EXTRACCION DE P POR LAS PLANTAS


Las plantas requieren cantidades de P muy variables, lo cual depende de la especie ve-
getal y del rendimiento esperado. En la tabla 8.1 se presentan datos de extracción de P por
algunos cultivos y pasturas de interés económico. En general la cantidad de P extraída es
mucho más baja que la de nitrógeno y potasio, y es comparable a las cantidades extraídas
de magnesio y azufre.

SÍNTOMAS DE DEFICIENCIA DE P EN LAS PLANTAS


Las plantas exhiben síntomas característicos cuando crecen en suelos deficientes en
P. Debido a la alta movilidad relativa del P en la planta, los síntomas iniciales de su defi-
ciencia aparecen en las hojas inferiores (más viejas), desde donde es translocado hacia los
sitios de crecimiento. Estos síntomas consisten en la aparición de clorosis y coloraciones
púrpuras que se extienden incluso a los tallos. En algunos casos, el síntoma inicial de la
deficiencia de P consiste en el desarrollo de una coloración verde muy oscura. La razón
para esto es que la reducción del tamaño de la hoja es más intensa que la reducción de la
síntesis de clorofila. Un síntoma más severo consiste en la necrosis de estas hojas (que

208
N. W. Osorio

usualmente no se caen), mientras que hojas superiores comienzan a mostrar clorosis y


colores púrpuras.
10
14
13
8 11 12
(µg/disco)

10
P P(ug/disco)

9
6 7 8
6
5
de de

4
Contenido

4 3
Contenido

2
1
2

0
0 2 4 6 8 10 12 14

Posición
Número de de la
la hoja a

Figura 8.1. Contenido de P en hojas con diferentes estados de madurez de una plántula de aguacate (izquierda).
Los números indican la posición relativa de la hoja en la planta (derecha). Fuente: Montoya (2007).

Tabla 8.1. Extracción de P de varios cultivos en función del rendimiento. Fuente: Guerrero (1993, 1998).

Cultivo Rendimiento (ton ha-1) P removido (kg ha-1)


Maíz 6 22
Arroz 6 22
Papa 40 35
Yuca 40 30
Frijol 2.5 44
Palma Africana (racimos) 25 26
Tomate 50 28
Lechuga 30 15
Repollo 40 30
Café (pergamino) 1.5 13
Zanahoria 30 24
Coliflor 50 44
Cebolla 35 22
Aguacate 15 11
Banano 40 26
Mango 15 11
Raigrases (tetralite, aubade, etc.) 16 48
Braquiaria 19 23
Elefante 31 71
Kikuyo 14 36
10 27
Guinea 23 44
35 77
8 17
Pará 24 43
30 69

209
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

En general, plantas deficientes en P son pequeñas, presentan raíces cortas y gruesas,


entrenudos cortos, retraso y disminución en la floración, y, por supuesto, bajo rendimien-
to. Estos síntomas pueden ser fácilmente observados en el campo. Recomiendo al lector
consultar algunos sitios en internet donde hay una buena colección de fotos de síntomas
de deficiencia en diferentes especies vegetales ([Link]/~wenonah/min-def/list.
htm, [Link]/ppiweb/[Link]).

CICLO BIOGEOQUIMICO DEL P EN EL SUELO


El P es uno de los elementos más importantes en la nutrición vegetal ya que cumple
con funciones vitales en el metabolismo vegetal. Los suelos tienen una cantidad total de
P que normalmente fluctúa entre 50 a 500 mg kg-1, los Andisoles pueden tener valores
muy superiores a este rango (2000-3000 mg kg-1). Desafortunadamente, la mayoría de
los suelos presentan concentraciones bajas de P biodisponible que con frecuencia limitan
la productividad vegetal. Esto es particularmente cierto en los suelos altamente meteo-
rizados de los trópicos (Oxisoles y Ultisoles) y en los derivados de cenizas volcánicas
(Andisoles). Existen diferentes alternativas para manejar la deficiencia de P disponible
en los suelos, estas incluyen el uso de fertilizantes fosfóricos, enmiendas orgánicas e inó-
culos microbiales. Antes de establecer cualquier práctica de manejo del P en el suelo, es
necesario conocer el ciclo biogeoquímico de este elemento y las múltiples interacciones
que tiene con la fase mineral (Figura 8.2).
Bajo condiciones naturales, en el suelo existe un mineral primario fosfatado llamado
apatita [Ca10(PO4)6-x(CO3)xA2] (A= OH, F, Cl), el cual se considera la fuente mineral natu-
ral de P en los suelos. También se puede encontrar el mineral francolita Ca10(PO4)6-x(CO3)
F
x 2+0.4x
. Con el paso del tiempo estos minerales se disuelven y liberan fosfato a la solución
del suelo.
El P biodisponible en la solución del suelo se encuentra en forma de fosfato, ya sea
como H2PO4- o HPO42-. La predominancia de una de estas formas depende del pH del
suelo, a pH<7.2 la forma dominante es H2PO4-, mientras que a pH>7.2 domina HPO42-.
La concentración de P en la solución del suelo es muy baja y fluctúa entre 0.001-0.3 mg
L-1. Esta baja concentración de P se debe a las múltiples interacciones que ocurren con
el ión fosfato (Figura 8.2). Por ejemplo, el fosfato puede ser adsorbido sobre las super-
ficies de minerales arcillosos y óxidos e hidróxidos de Fe y Al. La adsorción puede ser
no-específica o específica, la primera ocurre por atracción electroestática generada por las
cargas positivas de la fracción mineral del suelo. La última ocurre a través de la forma-
ción de enlaces químicos en los cuales el fosfato reacciona con la matriz sólida de estos
minerales. En general, la capacidad para adsorber fosfato por estos minerales se da en el
siguiente orden:
Alofana>óxidos e hidróxidos de Fe y Al>arcillas 1:1>arcillas 2:1
El ión fosfato puede ser desorbido desde la superficie de estos minerales del suelo.
Esto puede ocurrir cuando la concentración de este ión disminuye notoriamente en la
solución del suelo. Se considera que el ión fosfato adsorbido electroestáticamente es más
fácilmente desorbido que aquel adsorbido específicamente. La desorción de fosfato puede

210
P- COSECHA P - carne, leche

P- BIOMASA
VEGETAL
P-ANIMAL
P APLICADO

Hojarasca, Descomposición
Residuos de cosecha Excretas microbial

P-ORGANICO ESCORRENTIA
FERTILIZANTES ENMIENDAS (Inositol, Ac. Nucleico) P-particulado
Absorción
raíces
Translocación
P-INORGANICO
P-MICROBIAL (hifa-raíz) (H 2PO4-)
(inmovilizado)

211
HONGO MICORRIZAL

microbial
Inmovilización
Absorción
Descomposición microbial

Descomposición
hifas MINERALES PRIMARIOS
Descomposición
microbial Apatitas/Francolita
Disolución
SOLUCION DEL SUELO
Adsorción H2PO 4- (pH < 7.2)
P ADSORBIDO Precipitación
• Adsorción específica Desorción P PRECIPITADO
Disolución
• Adsorción no específica
HPO 42- (pH > 7.2)
PSM PSM MINERALES SECUNDARIOS
(P precipitado con Al, Fe, Ca)

FRACCION ARCILLOSA
• Cristalino (p.e., estrengita, variscita)

Alofana > Ox.-OH. Fe/Al > 1:1 > 2:1


• No cristalino

LIXIVIACION
• Suelos arenosos
• Histosoles
Figura 8.2. Ciclo Biogeoquímico del P en el suelo. (N.W. Osorio)
N. W. Osorio
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

ser acelerada con la presencia de ácidos/aniones orgánicos (citrato, oxalato, entre otros),
los cuales son producidos eficientemente por algunos microorganismos del suelo (PSM)
y algunas plantas.
El ión fosfato también puede precipitarse con iones de Al3+, Fe3+, Ca2+ presentes en
la solución del suelo para formar compuestos insolubles (minerales secundarios). Ini-
cialmente, la precipitación genera compuestos no-cristalinos (amorfos) y si el proceso
se repite a través del tiempo se forman compuestos cristalinos (minerales). Las formas
no-cristalinas son más pequeñas y, por ende, presentan una superficie específica mayor
que les permite ser más solubles que las formas cristalinas, las cuales son altamente inso-
lubles. La disolución de los compuestos fosfatados se presenta cuando la concentración
de fosfato en la solución disminuye y puede ser acelerada por la presencia de los aniones
orgánicos.
En la medida en que avanza el proceso de meteorización de minerales del suelo se
forman más óxidos e hidróxidos de Fe y Al. Estos compuestos pueden recubrir tanto las
superficies minerales que tienen P adsorbido como los precipitados de P, lo que hace que
el P quede atrapado y definitivamente no disponible (P ocluido).
Las plantas pueden absorber directamente el ión fosfato que esta cerca a sus raíces (<2
mm) o puede ser absorbido por las hifas de hongos micorrizales que lo transfieren poste-
riormente a las raíces. La ventaja de la asociación micorrizal es que las hifas se extienden
varios cm más allá de la superficie de la raíz y así es capaz de captar fosfato en un mayor
volumen de suelo. Con la caída de hojarasca al suelo, o con los residuos de cosecha, parte
del P previamente absorbido retorna al suelo. Así mismo, cuando los animales consumen las
plantas pueden utilizar buena parte del fosfato en sus tejidos y una porción regresa al suelo
en las excretas. En ambos casos, el fosfato esta haciendo parte de compuestos orgánicos
(ATP, fosfato de inositol, fosfolípidos, fosfoazúcares y ácidos nucleicos). Estas sustancias
son descompuestas por la actividad de los microorganismos del suelo mediante enzimas
fosfatasas que liberan el ión fosfato a la solución. En ambientes naturales, en este punto
se cierra el ciclo del P en el suelo. Sin embargo, en ecosistemas agropecuarios y forestales
los productos (frutas, semillas, carne, leche, maderas) remueven una buena parte del P del
suelo y lo transfieren a los sitios de consumo por lo que en este caso no se cierra el ciclo en
el suelo. Buena parte de este P va en los desechos sólidos del alcantarillado y en las basuras,
así hace parte de problemas ambientales de las ciudades. En las plantas de tratamiento de
aguas residuales se pueden remover los materiales orgánicos e inorgánicos, los cuales al
procesarse microbiológicamente (anaeróbica y aeróbicamente) permiten la obtención de
un material llamado biosólido que posee entre 1-2% de P (base seca) y que es ampliamente
usado para aumentar la disponibilidad de nutrientes en el suelo.
Es necesario considerar que una porción del fosfato en la solución del suelo puede ser
absorbido por los microorganismos (p.e., bacterias fijadoras de N2) y ser utilizado en los
ciclos microbianos sin regresar inmediatamente a la solución. En este caso, se considera
que el fosfato esta inmovilizado. Cuando los microorganismos mueren sus células están
sujetas a los procesos de descomposición mencionados anteriormente y por la acción de
las fosfatasas el fosfato vuelve a la solución.

212
N. W. Osorio

En general, se considera que las pérdidas de fosfato por lixiviación son muy bajas de-
bido a que este se encuentra asociado a la fase sólida del suelo (adsorbido, precipitado, o
como P-orgánico). No obstante, el ión fosfato puede ser lixiviado en suelos muy arenosos
o en suelos orgánicos (Histosoles) dada la ausencia de una fracción arcillosa activa. Las
pérdidas de fosfato en los suelos se presentan principalmente a través de la escorrentía
superficial. En este caso, el agua de escorrentía arrastra partículas del suelo (arcillas o
agregados finos) que llevan consigo el fosfato adsorbido (P-particulado). Existe una gran
preocupación por el arrastre de P-particulado hacia las aguas corrientes ya que esto puede
causar eutrofización. Los suelos que han recibido frecuentemente altas dosis de fertilizan-
tes fosfóricos y/o enmiendas orgánicas generan un mayor riesgo.
En la naturaleza existe un equilibrio entre la oferta de fosfato disponible y las de-
mandas de las plantas y microorganismos, lo cual puede definir la productividad vegetal
de un suelo. En algunos casos, la concentración de fosfato en la solución del suelo es
muy baja y la velocidad con que se restituye por los procesos de disolución, desorción o
descomposición es muy lenta. Esto genera una insuficiencia para las plantas la cual debe
ser corregida si se desean alcanzar niveles de productividad vegetal que satisfagan las
demandas humanas. En estos casos es necesario aplicar fertilizantes fosfóricos y/o en-
miendas orgánicas. Lo que se espera es que la cantidad y forma de aplicar estos materiales
sea ambientalmente segura y permita una buena relación costo-beneficio.
Queda claro que para entender las interacciones que tiene el fosfato con los diferen-
tes componentes del suelo y establecer prácticas de manejo del P del suelo se requiere
considerar no solo el componente químico-mineralógico, sino también el componente
biológico del suelo.

FOSFORO ORGÁNICO DEL SUELO


Buena parte del P en el suelo está en forma orgánica y en algunos casos es la forma
predominante (>50%). Esto es particularmente cierto en Histosoles, Andisoles y algunos
Oxisoles y Ultisoles con taxones húmic (alto contenido de materia orgánica). El fosfato
orgánico está representado por fosfatos de inositol, fosfolípidos, fosfoazúcar, ATP, ácidos
nucléicos y otros compuestos aún no identificados. En general, el P orgánico decrece con
la profundidad, en la superficie se pueden encontrar valores de 5-1000 mg kg-1 de suelo.
El P-orgánico del suelo se puede encontrar en tres formas: (i) en la hojarasca en di-
ferentes estados de descomposición, (ii) en la materia orgánica humificada y (iii) en la
biomasa microbial.
La hojarasca que cae al suelo se constituye en un aporte considerable de P que nor-
malmente varía entre 2-5 Mg ha-1 año-1 en cultivos y 5-20 Mg ha-1 en bosques tropicales
(Tabla 8.2). Antes de caer las hojas, las plantas translocan a los tejidos jóvenes buena
parte del P que se ha acumulado (reabsorción de P). Por lo anterior, la hojarasca recién
caída tiene concentraciones de P muy bajas (0.01-0.1%). La hojarasca es típicamente ata-
cada por varios mesoorganismos (colémbolos, ácaros, hormigas, termitas, lombrices) que
fragmentan el material e inician el proceso de descomposición. Las bacterias que tienen
estos organismos en su tracto digestivo degradan el material y una vez es excretado, otros

213
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

microorganismos del suelo continúan el proceso de degradación. Los microorganismos


producen enzimas fosfatasas que atacan el enlace ester que une el fosfato al carbono
(C-O-P), de esta manera el P-orgánico libera fosfato inorgánico (Figura 8.3).

Figura 8.3. La enzima fosfatasa rompe el enlace ester y permite la liberación de fosfato a la solución del suelo.

Tabla 8.2. Cantidad de hojarasca, concentración y reabsorción de P en diferentes sitios de Colombia. Fuente: 1
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Hojarasca P en la hojarasca Reabsorción


Cobertura Suelo - Sitio
(Ton ha-1 año -1) (%) de P (%)*
Pino (Pinus patula) 1
7.8 0.03 18.8 Andisol, Guarne
Ciprés (Cupressus lusitanica)1 3.5 0.03 12.4 Andisol, Guarne
Roble (Quercus humboldtii)1 7.5 0.03 31.4 Andisol, Guarne
Mixta (bosque montano bajo)3 - 0.05 45.2 Andisol, Risaralda
Mixta (bosque montano alto)3 - 0.1 30.5 Andisol, Risaralda
Acacia mangium2 10.3 0.01 74.3 Ultisol, Tarazá
* Reabsorción de P (%) = [(P en hojas verdes – P en hojarasca)/P en hojas verdes] x 100

Algunos compuestos orgánicos que se liberan no son usados por los microorganismos
y tienden a reaccionar con otros compuestos entre sí y con minerales de la fracción arcilla.
Así se forman complejos estables a la biodegradación. Este proceso lleva a la formación
de sustancias húmicas (humificación) y el fósforo que haga parte de tales compuestos se
integra a la materia orgánica del suelo estable y, por ende, es poco disponible para las
plantas. Este P puede ser liberado si se intensifica la actividad microbial, lo cual ocurre
luego de cultivar y fertilizar el suelo continuamente.
Cross y Schlesinger (1995) encontraron que la proporción de P-orgánico aumentó
con el grado de evolución del suelo (Figura 8.4). En los suelos poco evolucionados
(Entisol, Inceptisol, Aridisol) hubo una dominancia del P-inorgánico (~85-95%) sobre
el P-orgánico (~5-15%). En suelos moderadamente evolucionados (Vertisol, Mollisol,
Alfisol) el P-inorgánico se mantuvo entre ~75-85% y el P-orgánico ~15-25%. En suelos
altamente meteorizados (Ultisol y Oxisol) el P-inorgánico fue ~65-75% y el P-orgánico
~25-35%.
De manera similar, Crews et al. (1995) hallaron que diferentes formas de P evolucio-
naron en una cronosecuencia de suelos en Hawai’i, desde un Andisol con 300000 años de
antigüedad hasta un Oxisol de 4100000 años (Figura 8.5). En general, se observa que el
contenido de Ca-P primario (apatita) disminuye rápidamente. El P liberado es absorbido
por las plantas y posteriormente se incorpora a la fracción de P-orgánico del suelo que
alcanza un punto máximo y luego decrece levemente. El mismo comportamiento tienen
el P-ocluido (fuertemente fijado) y el P-soluble + P-débilmente fijado.

214
N. W. Osorio

100
100
P-inorgánico
P-inorgánico
P-orgánico
80 P-orgánico
80
Contenido relativo de P (%)
Contenido relativo de P (%)

60
60

40
40

20
20

0
0
Entisol Inceptisol Aridisol Vertisol M ollisol Alfisol Ultisol Oxisol
Entisol Inceptisol Aridisol Vertisol M ollisol Alfisol Ultisol Oxisol
Suelo
Suelo
Figura 8.4. Proporción relativa de P-inorgánico y P-orgánico en suelos con diferente grado de evolución. Fuen-
te: Cross y Schlesinger (1995).

100
100

Ca-P
Ca-P
Contenido relativo de P (%)
Contenido relativo de P (%)

50
50 P-orgánico
P-orgánico

P-ocluido
P-ocluido

P- soluble y
P- soluble y
P-débilmente fijado
P-débilmente fijado
0
0
104 105 0.3 103 106 107
104 105 0.3 103 106 107
Tiempo de evolución (años)
Tiempo de evolución (años)
Figura 8.5. Fracciones de P en función del tiempo de evolución del suelo en una cronosecuencia de Hawai’i.
Fuente: adaptado de Crews et al. (1995).

FIJACIÓN DE P EN EL SUELO
La fijación de P es un problema serio en los suelos agrícolas, particularmente en los
suelos altamente meteorizados y en los derivados de cenizas volcánicas. Sanchez y Lo-
gan (1992) estimaron que 1018 millones de hectáreas (ha) en los trópicos tienen una alta
capacidad de fijación de P. En América tropical hay 659 millones de ha afectadas, 210 en
África y 199 en Asia. La fijación de P describe las reacciones que remueven iones fosfato
biodisponibles desde la solución del suelo hasta la fase sólida del mismo.
Existen dos tipos de reacciones: (i) la adsorción de iones fosfato sobre la superficie
de los minerales arcillosos del suelo y (ii) la precipitación de fosfato con cationes de la
solución del suelo.

215
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Adsorción de P en el suelo
La adsorción de fosfato es particularmente fuerte sobre la superficie de alofanas y
óxidos e hidróxidos de Fe y Al ya que presentan una alta cantidad de sitios de adsorción
(grupos –OH y –OH2+). Estos minerales predominan en la fracción arcillosa de suelos de-
rivados de cenizas volcánicas (Andisoles) y en suelos altamente meteorizados de regiones
húmedas y sabanas ácidas tropicales (Oxisoles y Ultisoles). Los mecanismos de adsorción
de P son: (i) adsorción no específica: consiste en la atracción electroestática que ejercen
las cargas positivas de la superficie de algunos minerales a través de los grupos -OH2+ en
suelos ácidos. En estos sitios el fosfato es débilmente adsorbido y puede ser intercambia-
do por otro anión y así pasar a la solución del suelo, por lo que se considera biodisponible;
(ii) adsorción específica: consiste en la formación de un enlace monodentado o bidentado
entre el H2PO4- y la superficie de algunos minerales al sustituir en su estructura los grupos
OH- y OH2+ (Figura 8.6). Así, el fosfato queda fuertemente retenido a la superficie del
mineral a través del enlace. En el enlace bidentado el P ésta tan fuertemente atrapado que
difícilmente pasará de nuevo a la solución y no se considera biodisponible.
En general, la capacidad para adsorber fosfato por los minerales del suelo se da en el
siguiente orden:
alofana > óxidos e hidróxidos de Fe y Al > arcillas 1:1> arcillas 2:1
En este orden disminuye el número de sitios de adsorción de P. Consecuentemente, el
orden de adsorción de P por los suelos es en el siguiente orden:
Andisol >Ultisol, Oxisol > Molisol, Vertisol
Jones (1981) estudió la adsorción de P en 11 suelos de Puerto Rico y encontró que el
área superficial de la goetita fue un factor primario para predecir la fijación. El área super-
ficial de la gibsita fue menor y, por ende, contribuyó poco a la fijación de P; mientras que
la hematita prácticamente no contribuyó. Jackman et al. (1997) encontraron resultados
similares en suelos de Hawai’i, donde la adsorción de P fue significativamente correla-
cionada con el área superficial de la fracción mineral del suelo y con los sitios potenciales
de adsorción de P (grupos -OH).

Figura 8.6. Sitios de adsorción de fosfato en los sitios de adsorción de un óxido-hidróxido de Fe. A la derecha,
el fosfato de la parte superior está débilmente retenido por la carga positiva, el fosfato de la parte inferior está
fuertemente retenido mediante un enlace monodentado y el del centro a través de un enlace bidentado. Los
grupos sustituidos (OH- y H2O) pasan a la solución del suelo.

Por otro lado, en los Andisoles la alofana, la ferrihidrita, la goetita y los complejos
humus-Al/Fe, predominantes en estos suelos, son los responsables de la fuerte fijación

216
N. W. Osorio

de P. Estos suelos son los que exhiben la mayor capacidad para adsorber P de la solución
del suelo.
En los suelos calcáreos el P es también adsorbido sobre la superficie de carbonato de
calcio. Este problema es bastante serio en suelos de regiones áridas y semiáridas ya que el
fosfato se constituye en un serio limitante para la productividad vegetal.

Precipitación de P en el suelo
En general, en el suelo es posible encontrar tres tipos de precipitados de P: fosfato
de Al (P-Al), fosfato de Fe (P-Fe) y fosfato de Ca (P-Ca) (Tabla 8.3). La dominancia de
uno de estos precipitados depende del grado de meteorización y del pH del suelo. En
suelos jóvenes (Molisoles, Vertisoles), normalmente alcalinos o neutros, predominan los
P-Ca (Tabla 8.3) en forma de minerales primarios (apatitas, francolitas). En estos suelos
al disolverse el fosfato nativo y el aplicado, los iones fosfato reaccionan con el Ca2+ que
abunda en la solución del suelo y esto produce la formación de P-Ca secundarios [p.e.,
Ca(H2PO4)2 y CaHPO4]:
2H2PO4- + Ca2+ ↔ Ca(H2PO4)2 (fosfato cálcico dihidrógeno)
HPO42- + Ca2+ ↔ CaHPO4 (fosfato cálcico monohidrógeno)
Con el tiempo se pueden formar de nuevo las apatitas:
3HPO42- + 5Ca2+ + 4OH- ↔ Ca5(PO4)3OH + 3H2O (Hidroxiapatita)
3HPO4 + 5Ca2+ + F -+ 3OH-
2-
↔ Ca5(PO4) 3F + 3H2O (Fluorapatita)
Cuando el proceso de meteorización avanza, los minerales aluminosilicatos que con-
tiene el suelo se disuelven y liberan a la solución del suelo los iones que hacen parte de su
estructura (Al3+, Fe2+, 3+, Ca2+, Mg2+, K+, entre otros):
KAlSi3O8 (microclina) + 8H2O ↔ K+ + Al(OH)2+ + 3H4SiO4 + 2OH-
CaAl2SiO6 (piroxeno) + 8H+ ↔ Ca2+ + 2Al3+ + H4SiO4 + 2H2O

Tabla 8.3. Fraccionamiento del P-mineral en suelos tropicales de Colombia y Hawai’i. Fuente: Osorio (2008)
y Osorio (sin publicar).
P-soluble y débilmente
Suelo P-A l (%) P-Fe (%) P-Ca (%)
adsorbido (%)
Poco meteorizado:
Vertisol (Lualualei,HI) 0.5 16.7 27.7 55.0
Mollisol (Neira, Col) 0.6 35.4 11.1 52.9

Altamente meteorizado:
Oxisol (Molokai, HI) 0.03 32.6 58.2 9.1
Oxisol (Wahiawa, HI) 0.5 24.0 67.8 7.7
Oxisol (Carimagua, Col) 0.3 10.3 87.6 1.8

Muy altamente meteorizado:


Ultisol (Caucasia, Col) 0.2 8.8 90.9 0.0

Mg5Al2Si3O10(OH)8 (clorita) + 16H+ ↔ 5Mg2+ + 2Al3+ + 3H4SiO4 + 6H2O

217
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Mg0.2(Si3.81Al1.71Fe(III)0.22Mg0.29)O10(OH)2 (montmorillonita)+6.76H+↔0.49Mg2++1.71Al3++
0.22Fe3++3.81H4SiO4
Algunos de estos iones son más propensos a perderse por lixiviación (p.e., Ca2+, Mg2+,
K+), mientras que otros (Al3+, Fe3+) tienden a permanecer retenidos en la superficie de
las arcillas que están en formación, y de ahí, por intercambio, pueden pasar a la solución
del suelo en la que predominan. La precipitación de P en los suelos muy evolucionados
(Oxisoles, Ultisoles), normalmente ácidos, ocurre cuando el ión fosfato reacciona con
las formas activas de aluminio [Al3+, Al(OH)2+, Al(OH)2+] y de hierro [Fe3+, Fe(OH)2+,
Fe(OH)2+]. En estos suelos escasean los P-Ca y predominan los P-Al y P-Fe.
H2PO4- + Al(OH)2+↔ AlPO4.2H2O
H2PO4- + Fe(OH)2+↔ FePO4.2H2O
En cualquier caso, el P se precipita inicialmente para formar compuestos amorfos
(no cristalinos) los cuales, con el tiempo, llegan a ser cristalinos y más insolubles. Los
minerales amorfos son más solubles que sus formas cristalinas porque tienen un tamaño
de partícula más pequeño y, consecuentemente, un área superficial mayor. Por ejemplo,
el mineral cristalino variscita (AlPO4.2H2O) tiene un área superficial de 1.54 m2 g-1 y su
constante de solubilidad (Ksp) es 10-30.5. De otro lado, el fosfato de aluminio amorfo tiene
un área superficial de 10.5 m2 g-1 y su Ksp es 10-28.1. Por ende, el precipitado no-cristalino
es más disponible que la forma cristalina.
En suelos alcalinos, los fosfatos precipitados son similarmente transformados a com-
puestos más insolubles. Inicialmente, el P se precipita para formar fosfato de calcio mo-
nohidrogenado (Ksp= 10-6.6), el cual se transforma a ortofosfato de calcio (Ksp= 10-24) y
finalmente a apatita (Ksp= 10-55.9).
Al repetirse las reacciones de fijación de P en el suelo, las superficies minerales se re-
cubren de óxidos e hidróxidos de Fe y Al que resultan de la meteorización de las arcillas.
De esta manera parte del P fijado queda atrapado como P-ocluido.

Isotermas de fijación de P
Una forma simple y efectiva de medir la capacidad de un suelo para fijar P es a través
de la isoterma de adsorción. En mi laboratorio usamos el método desarrollado por los pro-
fesores Robert Fox (U. Hawaii) y E. Kamprath (U. Carolina del Norte). Este método no
sólo sirve para cuantificar tal fijación, sino también para medir los requerimientos de fer-
tilización fosfórica. Igualmente, este método ha resultado de mucha utilidad para estudiar
las interacciones entre la disponibilidad de P soluble en el suelo y la actividad de hongos
micorrizales y microorganismos solubilizadores de fosfato. Brevemente, el método con-
siste en adicionar separadamente cantidades crecientes de P a una alícuota de suelo que se
encuentra en una suspensión acuosa (ver cuadro 8.1). Luego de un período de incubación
se determina la concentración de P en solución, el resto se considerada adsorbido sobre
las superficies minerales del suelo. Posteriormente se construye una gráfica en la cual se
relaciona la cantidad de P adsorbido con la concentración de P en solución (Figura 8.7).

218
N. W. Osorio

A partir de la isoterma de adsorción, Juo y Fox propusieron varias categorías para


clasificar la capacidad de fijación de P en suelos tropicales y así estimar la mineralogía
predominante de cada categoría (Tabla 8.4). Estos autores proponen medir la capacidad
de fijación de P a través del índice P0.2 que represente la cantidad de P (mg kg-1) para
alcanzar una concentración de este elemento en la solución del suelo de 0.2 mg L-1. Este
valor de P en solución se considera un nivel crítico que permite alcanzar el 95% del máxi-
mo rendimiento en varios cultivos de interés económico.
En la Figura 8.7 se utilizaron modelos de regresión logarítmica para establecer la
relación entre ambas variables. La capacidad de fijar P fue muy contrastante entre suelos.
El Andisol de Chinchiná (Caldas) exhibió una muy alta capacidad para fijar P (P0.2= 1658
mg kg-1), el Oxisol de Carimagua (Vichada) tuvo una moderada fijación de P (P0.2= 352
mg kg-1) y el Mollisol de Palmira (Valle) presentó una baja fijación de P (P0.2= 64 mg kg-1).

2000 Chinchina (Andisol)


y = 327,57ln(x) + 2185,4

1500
P adsorbido (mg kg-1)

1000

Carimagua (Oxisol)
500 y = 85,628ln(x) + 489,71

Palmira (Mollisol)
y = 29,427ln(x) + 111,87
0
0,000 0,050 0,100 0,150 0,200 0,250 0,300

Concentración de P en la solución del suelo (mg L -1)


Figura 8.7. Isotermas de adsorción de P de cuatro suelos de Colombia. El valor de P0.2 se utiliza para caracterizar
la capacidad de fijación de P. Fuente: N. W. Osorio, datos originales.

Tabla 8.4. Categorías para medir la fijación de P del suelo y la mineralogía predominante en cada categoría.
Fuente: Juo y Fox (1977).
Categoría P0.2 (mg P kg-1)* Mineralogía predominante

Muy baja <10 Cuarzo, materiales orgánicos


Baja 10-100 Arcillas 2:1, cuarzo y arcillas 1:1
Media 100-500 Arcillas 1:1 con óxidos
Alta 500-1000 Óxidos, ceniza moderadamente meteorizada
Muy alta >1000 Materiales amorfos desilicatados
* Cantidad de P requerida para obtener una concentración de P en la solución del suelo de 0.2 mg L-1.

Como se mencionó anteriormente, las isotermas son una herramienta poderosa para
determinar el requerimiento de P de un suelo. Experimentalmente se establecen varias
concentraciones de P en la solución del suelo con base en los resultados de las isotermas.
Luego, se dejan crecer plantas a tales concentraciones y de esta manera es posible co-

219
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

nocer el rendimiento relativo que se puede obtener a una concentración dada de P en la


solución (Tabla 8.5). Por ejemplo, en la Figura 8.8 el maíz exhibió un 95% del máximo
rendimiento a la concentración de P de 0.025 mg L-1. Un aspecto relevante de esta apro-
ximación es que la relación que se establece entre el rendimiento relativo de una especie
vegetal y la concentración de P en la solución del suelo es similar entre suelos de diferente
mineralogía.
Para estimar la necesidad de P del cultivo de maíz en los suelos de la figura 8.7 se utili-
zan las ecuaciones obtenidas en las isotermas de fijación de P de cada suelo. Para obtener
95% del máximo rendimiento se requiere aplicar P a razón de 977 mg kg-1 en el Andisol,
en el Oxisol 174 mg kg-1 y en el Mollisol 3 mg kg-1. El P debe ser aplicado localizado de
tal manera que aumente la concentración de P en la zona de raíces.
Tabla 8.5. Requerimientos de P en la solución del suelo para varios cultivos tropicales. Fuente: Fox et al. (1974)
P en solución (mg L-1) para el rendimiento indicado
Cultivo 75 % 95%
Yuca 0.003 0.005
Maní 0.003 0.01
Maíz 0.008 0.025
Trigo 0.009 0.028
Repollo 0.012 0.04
Papa 0.02 0.18
Soya 0.025 0.2
Tomate 0.05 0.2
Lechuga 0.10 0.3

100

80
Rendimiento relativo (%)

60

40

20

0
0,01 0,001
0,1 1 10
Concentración de P en solución (mg L-1)
Figura 8.8. Rendimiento relativo del maíz en función de la concentración de P en solución del suelo. Los datos
fueron obtenidos en estudios hechos en un Oxisol (cuadros negros) y Andisol (cuadros blancos) de Hawai’i.
Fuente: Fox (1971).

DISPONIBILIDAD DE P EN EL SUELO

Solubilidad del fosfato


La disponibilidad de fosfato en la solución del suelo está controlada por las múltiples
interacciones de este ión con la superficie de las arcillas y los óxidos e hidróxidos de Fe

220
N. W. Osorio

y Al y con las formas precipitadas del P. Como se mencionó anteriormente, la concen-


tración de P en la solución del suelo es baja y fluctúa entre 0.001-0.3 mg L-1. Las plantas
y los microorganismos del suelo toman el P en solución y disminuyen su concentración.
Como el ión fosfato se encuentra en equilibrio con las formas precipitadas del P, parti-
cularmente las no cristalinas (amorfas), estas se disuelven para restituir la concentración
de P en solución. Las formas cristalinas al ser más insolubles aportan poco en esta resti-
tución, por lo menos en el corto plazo. En suelos ácidos los fosfatos de Ca (P-Ca) se di-
suelven, mientras que los fosfatos de Fe y Al son insolubles (estables), lo contrario ocurre
en suelos alcalinos, tal como lo ilustra el diagrama de solubilidad del P propuesto por
Willard Lindsay (2001) (Figura 8.9). Por lo anterior, es común encontrar que los suelos
fuertemente a extremadamente ácidos (pH <5.5) tengan bajo contenido de P-Ca ya que
éste se ha disuelto a través de la evolución del suelo, mientras que el contenido de P-Fe y
P-Al es alto, y, consecuentemente, la disponibilidad de P es baja. La fertilización con un
fosfato de calcio (p.e., superfosfato triple) puede ser muy efectiva ya que en suelos ácidos
este material se disuelve fácilmente, pero parte del fosfato se puede fijar en el suelo. En
suelos neutros o alcalinos la efectividad de tal fertilización es más baja.
0

-1 -
Ca
HP
O
Ca

-2 - 4 .2
H
5
(P

2O
Log H2PO4- o HPO42-

O4

-3 -
)F

-4 -
Ca 5

O
-5 - .2H
2
(
PO

O 4
AlP O
4
)O

.2H
2
-6 -
H

PO
4
Fe
-7 -

-8 -

-9 - | | | | | |

3 4 5 6 7 8 9
pH
FePO4.2H2O (estrengita) + 2H+  Fe3+ + H2PO4- + 2H2O (K=10-6.85)
AlPO4.2H2O (variscita) + 2H+  Al3+ + H2PO4- + 2H2O (K=10-2.50)
Ca5(PO4)3F (fluorapatita) + 6H+  5 Ca2+ + 3H2PO4- + F- (K=10-0.21)
Ca5(PO4)3OH (hidroxiapatita) + 7H+  5 Ca2+ + 3H2PO4- + H2O (K=1014.46)
CaHPO4.2H2O (brushita) + H+  Ca2+ + H2PO4- + 2H2O (K=100.63)
Figura 8.9. Solubilidad de fosfatos de calcio, variscita y estrengita en función del pH. Fuente: Lindsay (2001.)
En la parte inferior las reacciones de disolución en medio ácido y la constantes de equilibrio.

Por otro lado, el fosfato de la solución del suelo está en equilibrio con el fosfato
adsorbido, particularmente con aquel adsorbido electroestáticamente. De esta manera,
cuando el fosfato disminuye en la solución del suelo se crea un gradiente de concentra-
ción que favorece la desorción de este fosfato débilmente adsorbido. Como se mencionó
anteriormente, la adsorción electroestática no es específica y el ión fosfato podría ser
intercambiado por otro anión de la solución del suelo (Cl-, SO42-, NO3-, entre otros). En el
corto plazo, el fosfato débilmente adsorbido se considera disponible. Por el contrario, el
ión fosfato adsorbido fuertemente (retenido mediante enlace químico) difícilmente pasa a

221
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

la solución del suelo y no hace parte del fosfato inmediatamente disponible. Se ha encon-
trado que solamente algunos aniones como el citrato, oxalato y F- podrían remover el ión
fosfato fuertemente adsorbido, particularmente si el enlace es monodentado.

Extracción y determinación del fosfato del suelo en el laboratorio


Las reacciones de equilibrio entre el P en solución y las otras formas (adsorbida, pre-
cipitada) ocurren simultáneamente y es difícil en un análisis de suelo convencional hacer
diferenciación entre cual está aportando más al equilibrio. Se han desarrollado muchas
metodologías que pretenden extraer el P disponible del suelo (Tabla 8.6), pero pueden
sobre-o subestimar esta fracción (ver capítulo 5).
En Colombia y otros países de Latinoamérica se ha extendido el uso del método lla-
mado “Bray-II”, el cual fue desarrollado por Bray y Kurtz en 1945. El tiempo de reac-
ción entre el suelo (2 g) y la solución extractora (14 cm3) de este método es de sólo 40
segundos (Figura 8.10). Durante este tiempo se espera que los componentes de la solu-
ción extractora cumplan diferentes funciones. El H+ del HCl disuelve formas de P-Ca,
mientras que el F- del NH4F remueve el fosfato débilmente adsorbido y forma complejos con
los cationes para evitar su interferencia en la solubilidad del fosfato. Si se permite que
la reacción ocurra por más tiempo, se podrían disolver o desorber formas no disponibles
(P fuertemente adsorbido o P precipitado en compuestos cristalinos). El método de Bray
II ha funcionado satisfactoriamente en suelos ácidos ya que en estos la disponibilidad
de P (P-lábil) depende de la disolución de P-Ca y del P débilmente adsorbido. En suelos
alcalinos, este método no ha funcionado muy bien ya que la solución extractora (pH˜1.0)
tiende a disolver excesivamente los P-Ca que abundan en estos suelos, sin embargo, estas
formas de P son insolubles en el ambiente alcalino del suelo. Para estos suelos ha fun-
cionado bien el método de Olsen que al tener un pH de 8.5 disuelve los P-Al/Fe que en
ambientes alcalinos son las formas potencialmente susceptibles de ser disueltas y, por
ende, disponibles.
Tabla 8.6. Métodos de extracción de P del suelo comúnmente usados.
Suelo:solución, tiempo
Método Solución extractora
de reacción
Bray II 0.03 M NH4F + 0.1 M HCl 1:7, 40 s
Bray I 0.03 M NH4F + 0.025 M HCl 1:7, 40 s
P soluble 0.01 M CaCl2 1:10, 1 h
Olsen 0.5 M NaHCO3 (pH 8.5) 1:20, 30 min
Truog modificado 0.01 M H2SO4 + 0.023 M (NH4)2SO4 1:100, 30 min
0.02 M acid acetico, 0.25 M NH4NO3, 0.015 M NH4F,
Mehlich-3 1:12.5, 5 min
0.013 M HNO3, 0.001 M EDTA

Nivel crítico y rangos de disponibilidad


Es muy importante que el método de extracción que se use para diagnosticar la dispo-
nibilidad de cualquier elemento, haya pasado por las etapas de correlación y calibración
(capítulo 5). En esta última etapa se obtienen indicadores que permiten interpretar el

222
N. W. Osorio

resultado de un análisis de suelo en función del crecimiento vegetal o el rendimiento de


un cultivo. Así surgió el concepto del nivel crítico en etapas experimentales. Este consiste
en definir una concentración de un elemento (extraído por un método dado) por encima
de la cual hay suficiencia del nutriente y existe baja probabilidad de respuesta a la aplica-
ción de fertilizante (Tabla 8.7). Por debajo de éste hay deficiencia y alta probabilidad de
respuesta a la fertilización. En un sentido práctico se ha definido que sea la concentración
del elemento asociada con el 80% del rendimiento relativo, en algunos casos se usa el
95% de éste.
Otra forma de interpretar el resultado del análisis de suelo es mediante el estableci-
miento de rangos que indican concentración baja, media y alta de un nutriente extraído
del suelo con un método dado (Tabla 8.8). Así mismo, a través de experimentos se ha en-
contrado que existe alta, media y baja probabilidad de respuesta a la fertilización para los
rangos mencionados, respectivamente. En la tabla 8.9 se presenta el porcentaje de suelos
deficientes en P (Bray II) en muestras de suelos de diferentes regiones de Colombia. Los
suelos en donde predomina la deficiencia de P son ácidos, ricos en Al intercambiable y
presentan minerales en la fracción arcillosa responsables de la fijación de P.

filtrar
Determinar la
concentración
2 g suelo 14 cm3 de Agitar por 40 s de P (mg/ L)
solución
Bray- II

NH4+ F- H+ Cl -

- Arcilla Ca(H2PO4)2 Ca(H 2PO4)2


+ ||| |||| H2PO4- H 2PO4-
Ox-OH Fe o Al
+ - H2PO4
(no-cristalino) (cristalino)

H2PO4- H2PO4-
- Arcilla Ca(H2PO4)2 Ca(H 2PO4)2
+ |||||| F- H 2PO4-
Ox-OH Fe o Al
+ - H2PO4
(no-cristalino) (cristalino)

Figura 8.10. La solución de Bray-II remueve el fosfato débilmente adsorbido y disuelve parte de los fosfato de
calcio precipitados en forma no cristalina. Dibujo original N.W. Osorio.

223
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Tabla 8.7. Nivel crítico de P extraído por el método de Bray II para algunas especies vegetales para alcanzar el
80% del máximo rendimiento. Fuente: CIAT (1984).
Especie Nivel crítico P-Bray II (mg kg-1)
Pastos
Andropogon gayanus 5
Brachiaria decumbens 7
Panicum maximum 10
Leguminosas
Pueraria phaseoloides 4
Stylosanthes capitata 4
Desmodium scorpiurus 8
Zornia sp. 4

Tabla 8.8. Cantidad de P a aplicar en función de la concentración de P extraído por el método de Bray-II para
diversos cultivos de Colombia. Fuente: ICA (1992), aSadeghian (2008).
Cultivo P-Bray II (mg kg-1) Fertilización (kg de P ha-1)
Algodón
< 30 22-30
(Costa Atlántica)
30-60 13-22
> 60 0-13
Arroz < 10 17-35
10-20 9-17
> 20 0-9
Hortalizas < 20 44-65
20-40 22-44
> 40 0-22
Maíz < 15 22-33
15-30 11-22
> 30 0-11
Banano (Urabá) < 12 60-80*
12-20 40-60
> 20 20-40
Papa < 40 163-196
40-60 131-163
> 60 109-131
Yuca < 10 44-54
10-20 33-44
> 20 0-33
kikuyo < 10 22-33**
10-20 11-22**
> 20 0-11
Cacao < 15 44-54***
15-30 22-44
> 30 0-22
Piña < 10 33-44
10-20 22-33
> 20 0-22
Braquiaria <5 22-33**
5-10 11-22
> 10 0-11
Caféa <10 26
10-20 17
20-30 9
>30 0
* Aplicación anual, ** aplicación al establecimiento (pasturas), ***g planta-1 año-1.

224
N. W. Osorio

Tabla 8.9. Porcentaje de muestras de suelos deficientes en P-Bray II en algunas regiones de Colombia. Fuente:
Marín (1981), * IGAC (1988), ** Patiño et al. (2007), ***Restrepo (2006).
Región % Nº de muestras Mineral(es) dominante(s)*
Zona cafetera del Valle del Cauca** 83 24000 alofana, caolinita
Zona cafetera de Antioquia*** 80 19000 caolinita, alofana
Costa Pacífica 77 1678 caolinita
Llanos Orientales 75 2874 caolinita y óxidos de Fe y Al
Cordillera Andina 73 29479 caolinita, alofana
Valle Bajo Magdalena 68 3897 arcillas 2:1
Valle Alto Magdalena 55 17151 arcillas 2:1
Valle Río Cauca 50 4281 arcillas 2:1
Sabana de Bogotá 43 3730 caolinita, micas
Costa Atlántica 34 6055 arcillas 2:1

FACTORES QUE AFECTAN LA DISPONIBILIDAD DEL P


Varias características del suelo pueden controlar o afectar la disponibilidad de P en el
suelo. En consecuencia, también afectarán la eficiencia de la fertilización fosfórica.
• pH del suelo. En términos generales se considera que hay una mayor solubilidad de P
en el rango de pH del suelo 5.5-6.5 (Figura 8.11). Normalmente se alcanza un punto
máximo a pH 6.0. A pH <5.5 el ión fosfato puede precipitarse con iones de Al y de Fe
en la solución del suelo. A pH >6.5 el fosfato se precipita con iones de Ca.
Al en extracto de KCl (cmolc kg-1)

-8 - 0.08
4-
P en solución (µg mL-1)

Ca
Ca en solución (cmolc L-1)

P
Mn en solución (µg mL-1)

Mn
1.0 -
-4 - 0.04
2-

0.5 -

0- Al
0.0 - I I I -0 - 0.0
5 6 7
pH del suelo
Figura 8.11. Efecto del pH del suelo sobre la concentración de P en la solución de un Oxisol. Fuente: Fox et
al. (1991).

En los suelos ácidos se recomienda neutralizar parcial o totalmente el Al intercam-


biable para mejorar la eficiencia de la fertilización fosfórica. Sin embargo, es necesario
hacer un balance entre las necesidades de cal, los costos de su aplicación y la tolerancia
del cultivo al Al. Por otro lado, si se desea aplicar roca fosfórica es necesario considerar
que esta se disuelve en medio ácido y muy poco en medio neutro o alcalino. No obstante,
se ha encontrado que la eficiencia de la fertilización con roca fosfórica en suelos neutros
y alcalinos se mejora con la inoculación de microorganismos solubilizadores de P.
• Materia orgánica del suelo. En general se ha encontrado que al aumentar el contenido
de materia orgánica disminuye la capacidad del suelo de fijar P. Esto es debido a que

225
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

la sustancias húmicas pueden estar recubriendo las superficies de minerales arcillosos


y óxidos e hidróxidos de Fe y Al. Adicionalmente, los iones de Fe y Al pueden ser
complejados por las sustancias húmicas.
• Contenido de Al. Un valor alto de Al intercambiable (>2 cmolc kg-1) sugiere que parte
del P del suelo ha sido precipitado con iones de Al y que el mismo camino seguirá el
P que se aplique. Como se mencionó anteriormente se debe considerar corregir el Al
con Cal, yeso o enmiendas orgánicas (p.e., gallinaza y porcinaza).
• Minerales arcillosos y óxidos. La presencia de P disponible es controlada por el tipo
de mineral arcilloso y/o óxido de Fe/Al que predomine en el suelo. Como se ha men-
cionado, estos minerales son capaces de adsorber fosfato de la solución del suelo y
dejarlo en formas que no son inmediatamente disponibles. La disponibilidad de P y la
eficiencia de la fertilización fosfórica disminuye en el siguiente orden:
alofana > óxidos e hidróxidos de Fe y Al > arcillas 1:1 > arcillas 2:1
• Textura. Suelos con texturas medias (Franca, Franco-arenosa, Franco-limosa) tienden
a tener menor superficie específica y menor número de sitios de adsorción, por ende,
presentan una mayor disponibilidad de P. En suelos de texturas finas (Arcillosa, Fran-
co-Arcillosa) hay mayor adsorción de P y menor disponibilidad. En suelos de texturas
gruesas hay poca adsorción de P y se corre el riesgo de que se pierda por lixiviación.
• Actividad microbial del suelo. Varios microorganismos pueden mejorar la disponi-
bilidad de P en el suelo. Por ejemplo, los microorganismos que exhiben actividad
fosfatasa pueden liberar a la solución del suelo el fosfato unido a compuestos orgá-
nicos. Además, en el suelo existen microorganismos capaces de disolver el fosfato
precipitado (PSM), principalmente fosfatos de calcio, que a través de la liberación de
ácidos/aniones orgánicos (p.e., citrato, oxalato) aceleran la disolución de estos preci-
pitados. Se ha encontrado que estos PSM también son capaces de desorber parte del
fosfato adsorbido en las superficies de arcillas y óxidos e hidróxido de Fe y Al. Estos
microorganismos pueden aplicarse al suelo para mejorar la eficiencia de la fertiliza-
ción fosfórica.
• Actividad micorrizal. Los hongos formadores de micorrizas se constituyen en una
extensión del sistema de raíces y captan fosfato a mayor distancia que los pelos ra-
dicales y con mayor eficiencia. Estos hongos no solubilizan fosfatos insolubles. La
inoculación con estos hongos dependerá de varios factores tales como la dependencia
micorrizal de la especie vegetal, el nivel de P disponible en el suelo y de la efectividad
de la población nativa de hongos micorrizales.

FERTILIZACIÓN FOSFÓRICA

Fertilizantes fosfóricos
En general, se recomienda aplicar el P al momento de la siembra y localizado en
banda. En caso de requerirse aplicar P al suelo una vez el cultivo está establecido se
debe aplicar aquellos fertilizantes que son más solubles. Existen diversos materiales que
se aplican al suelo como fertilizantes y que varían mucho en su contenido de P y en su

226
N. W. Osorio

Tabla 8.10. Materiales usados como fertilizantes fosfatados


Fertilizantes fosfóricos Portador nutricional P (%) *P2O5 (%)
Rocas fosfóricas Ca5(PO4)3(OH, F, Cl) 10-12 22-28
Fosfato natural Carolina del Norte Ca5(PO4)3(OH, F, Cl) 13 30
Fosfacid Ca5(PO4)3(OH, F, Cl)+ Ca(H2PO4)2 11 26
Superfosfato simple Ca(H2PO4)2.2H2O 8 17
Superfosfato triple Ca(H2PO4)2.2H2O 20 44
Fosfato monoamónico NH4H2PO4 23 53
Fosfato diamónico (NH4)2HPO4 20 46
Acido fosfórico H3PO4 23 53
Calfos, Escorias Tomas Ca5(PO4)2SiO2 5 12
Fosfato de potasio (fosfaK) KH2PO4 23 52
* P2O5 = P x 2.29.

solubilidad (Tabla 8.10). Algunos son de origen natural tal como las rocas fosfóricas (p.e.,
Huila, Sardinata, Boyacá) y presentan composición y contenido de P muy variable. Las
rocas fosfóricas son de baja solubilidad y se aplican a suelos muy ácidos en donde se di-
suelven un poco más rápido. Por lo anterior, los efectos de la aplicación de estos materia-
les sobre las plantas normalmente no se observan de forma inmediata. Afortunadamente,
se ha encontrado que la inoculación con microorganismos solubilizadores P (PSM) puede
mejorar la efectividad de las rocas fosfóricas; estos PSM producen ácidos orgánicos en la
rizosfera y así aceleran la disolución. Algunas rocas fosfóricas, como la de Carolina del
Norte, son más solubles y, por tanto, han sido ampliamente usadas en la fertilización de
cultivos. Las más insolubles se pueden acidular parcialmente con un ácido fuerte (acido
sulfúrico o fosfórico) lo cual permite obtener un material (p.e., Fosfacid) de mayor diso-
lución y, por ende, su efectividad agronómica incrementa. El proceso de acidulación con
el ácido sulfúrico se puede hacer más intenso y obtener el supefosfato simple, el cual es
bastante soluble en agua y como ventaja adicional contiene S a razón de 12%. En caso de
acidificar con ácido fosfórico se obtiene el superfosfato triple, el fertilizante fosfórico más
empleado a nivel mundial debido a su alta solubilidad y reactividad. Si se permiten reac-
cionar los fosfatos de calcio con amoniaco se pueden formar los fosfatos mono- (MAP) y
di-amónico (DAP), con los cuales se pueden obtener efectos más inmediatos por ser muy
solubles. Estos se pueden aplicar directamente al suelo o en el agua de riego (fertirriego)
o sobre las hojas (foliar). Como ventaja adicional tienen 11 y 18% de N, respectivamente.
El ácido fosfórico es el más soluble de los fertilizantes fosfóricos y se obtiene al acidifi-
car fosfato de calcio con ácido sulfúrico. Este es ampliamente usado en fertirrigación de
cultivos bajo invernadero (crisantemo, clavel, rosa, tomate, fresa).
Otro material ampliamente usado es el calfos que resulta como un subproducto de la
fabricación del acero, es poco soluble en agua pero se disuelve bien en medio ácido por
lo cual se recomienda para suelos extremada-a fuertemente ácidos.
Tradicionalmente el contenido de P en los fertilizantes fosfóricos se ha expresado en
términos de la concentración de P2O5. Estos materiales no contienen pentóxido de fósforo
(P2O5), como se puede ver en la tabla 8.10. Esta forma de expresar el contenido de P normal-
mente causa confusiones, para orientar al lector he incluido el compuesto químico (portador
nutricional) que contiene el P en el fertilizante y la composición en términos de P.

227
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Enmiendas orgánicas
La adición de P al suelo también se puede hacer a través de enmiendas orgánicas.
Estas pueden definirse como residuos de origen animal (estiércol) frescos o compostados
por la actividad de los microorganismos que contienen o por aquellos presentes en el
suelo en el cual se aplican. El contenido de nutrientes es bastante variable (P: 0.5-2.5%) y
depende de la especie animal, la edad y la dieta suministrada. En el tracto digestivo de los
animales existe una alta carga microbiana (106 UFC) que a través de enzimas fosfatasas
rompen el enlace ester (C-O-P) y liberan fosfato. Parte de este fosfato no es utilizado por
los animales y es eliminado en las excretas. En algunos casos se aplican fosfatasas a los
alimentos que reciben los animales para mejorar la liberación de fosfato y mejorar de esta
manera la captación de este nutriente por el animal. La actividad de esta enzima permite
que el estiércol contenga una alta proporción de fosfato inorgánico libre (40-60%). Esto
permite que al aplicar estiércol se obtengan efectos inmediatos sobre el crecimiento y
nutrición de las plantas. Cuando el estiércol es aplicado, los microorganismos del suelo
continuarán transformando el fosfato orgánico a inorgánico por acción enzimática. Por
otro lado, el estiércol puede ser sometido al proceso de compostaje donde buena parte del
P-orgánico remanente continuará liberando fosfato por acción microbial.
La liberación de fosfato de las enmiendas orgánicas depende de la relación C:P. En gene-
ral, con una relación C:P < 200 hay suficiente P para satisfacer las necesidades microbiales y
queda un remanente para ser absorbido por las raíces (liberación neta). Con una relación C:P
> 300 hay poco P y éste es tomado preferencialmente por los microorganismos del suelo sin
dejar suficiente para las raíces (inmovilización de P). En este último caso la escasez de P hace
que éste sea reutilizado en los ciclos microbiales sin fluir hacia la solución del suelo.
Entre las enmiendas más utilizadas en el manejo de suelos se tienen la gallinaza y la
porcinaza, otras pueden tener efectos favorables pero normalmente de menor valor. En
algunos casos los efectos son tan favorables como los obtenidos con fertilizantes solubles.
En un estudio realizado con suelos de Hawai’i se comparó el efecto de la aplicación de
porcinaza y gallinaza compostadas y fosfato de potasio sobre la concentración de P en
el suelo determinada por varios métodos. Los resultados muestran que ambas enmiendas
fueron tan efectivas como el fosfato de potasio para aumentar el valor de P extraíble de
un Mollisol, un Oxisol y un Andisol por los métodos de Mehlich-3, Truog modificado y
P-soluble (Figura 8.12). Una ventaja que ofrecen las enmiendas orgánicas es la liberación
de ácidos/aniones orgánicos (cítrico, oxálico) como resultado del ciclo de Krebs de los
microorganismos. Estos ácidos/aniones disminuyen la fijación de P en el suelo como se
demostró recientemente en Andisoles (Figura 8.13). El efecto de estos para disminuir la
fijación de P fue en el siguiente orden:
citrato > oxalato > acetato
Así mismo, se han detectado incrementos en la disponibilidad de P en suelos de Co-
lombia con la adición de porcinaza líquida en pasturas de kikuyo (Tabla 8.11) y con la
aplicación de pulpa de café compostada a un suelo del Suroeste de Antioquia usado en
almacigo de café (Tabla 8.12). En general, la adición de estos materiales mejora la dispo-
nibilidad de varios nutrientes en el suelo y neutraliza el Al intercambiable.

228
N. W. Osorio

250
250
250
250 Porcinaz
Porcinaza

kg-1)
Porcinaz
Porcinaza

-1)
200

kg-1)
200

(mg kg
-1)
200
200 KH2PO4
KH2PO4

(mg kg
Mehlich-3 (mg 150
150 KH2PO4
KH2PO4

Mehlich-3 (mg
P Mehlich-3 150
150
100
P Mehlich-3
100
100
100
50
50
50
50
P

0
0
0
0
00 800
800 1600
160 2400
240 3200
3200
00 800
800 1600
160 2400
240 3200
3200
P aplic
P aplicado (mg kg-1)
( mg kg-1)
PP aplic
aplicado (mg
( mgkg-1)
kg-1)
Figura 8.12. Fósforo Mehlich-3 en un Andisol de Hawai’i fertilizado con dos fuentes de P 90 días después de la
aplicación. Fuente: Osorio, Hue y Delisle (sin publicar).

6000
6000 control
control
+ acetato
+ acetato
/ kg)
-1)

4000
/ kg)
(mgkg

-1)

4000 + oxalato
(mgkg

+ oxalato
(mg

(mg
P aplicado

+ citrato
P aplicado

P aplicado

+ citrato
P aplicado

2000
2000

0
00 0 0.5
0,5 1.1 1.5
1,5 2.
00 0.5
0,5
P sln (mg 1. 1.5
/ 1L)suelo (mg
1,5 -1 2.
P en la solución del L )
P sln (mg
P en la solución / L)suelo (mg L-1)
del
Figura 8.13. Efecto de la adición de tres aniones orgánicos sobre la fijación de P en un Andisol de Rionegro,
Colombia. Fuente: Ramírez y Osorio (2005).

Tabla 8.11. Efecto de la aplicación de porcinaza durante 10 años sobre la acidez y disponibilidad de P en dos
Andisoles de Colombia cultivados con kikuyo. Fuente: Osorio (2008).

Al (KCl 1 M) CIC efectiva P-Bray II (mg


Tratamiento pH (agua)
(cmolc kg-1) kg-1)
Don Matías:
Control no fertilizado 5.4 1.2 3.8 10
Cada 2 pastoreos 5.5 0.0 5.6 85
Cada pastoreo 5.9 0.0 11.2 160
Rionegro:
Control no fertilizado 5.3 1.7 5.4 5
Cada pastoreo 5.6 0.0 13.0 140

Como ya se mencionó, la liberación de fosfato de las enmiendas orgánicas depende de


la riqueza relativa de P. Cuando hay poco contenido de P, esté se constituye en un factor
crítico limitante y así puede ser tomado por los microorganismos del suelo y no ser libe-
rado inmediatamente (inmovilización de P). En general, se asume que con una relación

229
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

C:P < 200 hay liberación neta de fosfato, mientras que con una relación C:P > 300 hay
inmovilización neta de P.
Tabla 8.12. Efecto de la aplicación de pulpa de café sobre la fertilidad de dos suelos de Venecia, Colombia.
Fuente: Osorio (2008).
M.O. CIC
Tratamiento pH P-Bray II Al (KCl 1M)
(Walkley & Black) efectiva
(%) (mg kg-1) (cmolc kg-1)
Suelo control 4.9 4.2 1 4.7 6.7
Suelo: pulpa (3:1) 4.8 5.1 7 1.3 10.2

Suelo control 5.0 4.6 1 3.1 6.5


Suelo: pulpa (2:1) 4.9 10.1 14 0.9 12.4

Sobrefertilización fosfórica y riesgos ambientales


El exceso de la fertilización fosfórica a través de enmiendas orgánicas o fertilizantes
eleva demasiado la concentración de P disponible en el suelo. Niveles excesivamente
altos de P son innecesarios y no siempre mejoran el rendimiento de las plantas. De hecho,
en algunos casos pueden reducir la absorción de otros elementos particularmente algunos
micronutrientes (p.e., Cu, Zn, Fe, Mn) al formar con éstos compuestos insolubles que
impiden su captación por las raíces.
Fe2+ + H2PO4- → Fe(H2PO4)2
Cu2+ + H2PO4- → Cu(H2PO4)2
Mn2+ + H2PO4- → Mn(H2PO4)2
Zn2+ + H2PO4- → Zn(H2PO4)2
La sobrefertilización puede ser el resultado de la ausencia de un análisis de suelo o de
una sobreestimación de los requerimientos de P por un cultivo, como ha pasado en cul-
tivos de crisantemo en el Oriente Antioqueño. Para este cultivo se recomienda tener una
concentración de P en el suelo entre 80-100 mg kg-1 (Bray II) (Figura 8.14), pero después
de varios años de continua aplicación se han encontrado concentraciones tan altas como
300 mg kg-1. En café también se han detectado valores muy altos (>50 mg kg-1, Bray II)
por efecto de la sobrefertilización fosfórica.
El problema ambiental del exceso de P en el suelo es que éste puede pasar a tra-
vés de la escorrentía a cuerpos de aguas (ríos, lagunas, ciénagas, etc.) donde se eleva
la concentración de P soluble. Esto promueve el crecimiento de plantas acuáticas, algas
y cianobacterias, y, en consecuencia, aumenta la materia orgánica en dicho cuerpo de
agua. Al descomponerse este exceso de materia orgánica disminuye la concentración de
O2 y causa la muerte masiva de peces. Este problema ha sido llamado eutrofización y ha
afectado varios lugares del mundo en cuyas cuencas hidrográficas se ha hecho un manejo
inadecuado de enmiendas orgánicas y fertilizantes fosfóricos. Adicionalmente, algunas
cianobacterias acuáticas, que se favorecen por los excesos de P, pueden producir toxinas
que afectan desfavorablemente a los peces y a los humanos que los consumen. Una ma-
nera simple de evitar estas situaciones es regular la aplicación de estos materiales (dosis,
método, época) y monitorear continuamente el P del suelo a través de análisis químicos.

230
N. W. Osorio

250

200

(mgkg
P-BrayIIII(mg -1)
kg-1 150

100
P-Bray

Rango adecuado

50

0
0
0 5
5 10
10 15
15 20
2
Tiempo (años)
Tiempo (años)

Figura 8.14. Concentración de P-Bray II en Andisoles cultivados con crisantemo durante 20 años.
Las líneas indican el rango adecuado (80-100 mg kg-1). Fuente: Osorio (1997).

MANEJO DE SUELOS ALTAMENTE FIJADORES DE P


Sanchez y Uehara (1980) discutieron diferentes estrategias para incrementar la dispo-
nibilidad de P en suelos ácidos tropicales con alta capacidad para fijarlo. Una estrategia
consiste en aplicar una alta dosis de P (p.e., 500-1000 mg kg-1 de suelo) a través de un
fertilizante fosfórico soluble, como superfosfato triple, con el objetivo de saturar sitios de
fijación de P. Una gran parte del P aplicado es fijado (90-95%) y puede ser liberado lenta-
mente por varios años, lo que genera un efecto residual. Luego se aplican anualmente pe-
queñas cantidades de fertilizante fosfórico (50- 75 mg kg-1). Sin embargo, debido al alto
costo de los fertilizantes, esta estrategia no es aplicada por la mayoría de los agricultores
de los países en desarrollo.
Otra estrategia consiste en el uso de roca fosfórica de baja solubilidad que permite una
liberación de P en forma gradual reduciendo así su fijación, además esta fuente de P es
más económica. Sin embargo, algunos autores sostienen que es necesario incrementar la
reactividad de la roca fosfórica como fertilizante ya que algunas de ellas son demasiado
insolubles. Algunos tratamientos que han sido evaluados para mejorar la efectividad de
la roca fosfórica consisten en la trituración de la roca, la alteración térmica y la fusión
con silica, sodio o carbonato de magnesio. Debido a que la roca fosfórica es más soluble
en condiciones ácidas, el tratamiento con ácidos ha sido empleado para producir fertili-
zantes más solubles como los superfosfatos. La acidulación parcial ha sido ampliamente
utilizada con resultados satisfactorios. La aplicación de roca fosfórica ha sido recomen-
dada para suelos ácidos pero no para suelos neutros y alcalinos donde su solubilidad es
extremadamente baja. A pesar de ello, varios autores han usado con éxito roca fosfórica
en suelos alcalinos con la inoculación de microorganismos solubilizadores de P (PSM).
Esto se discutirá más adelante.
Otra estrategia es aplicar una cantidad moderada de fertilizante fosfórico soluble cada
vez que se establece un cultivo o plantación y se incluye una dosis de mantenimiento.

231
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Para esto se realizan varios experimentos de campo en una zona de interés con el objetivo
de definir la dosis adecuada, tanto desde el punto de vista agronómico como económico.
Para esto se tiene en cuenta la cantidad de P obtenido a través de un análisis de suelos. En
la tabla 8.8 se presenta la cantidad de P a aplicar a un cultivo dado en función de la can-
tidad de P extraído por el método de Bray II. Ya que las recomendaciones de fertilizantes
son específicas para cada suelo, cultivo y rendimiento esperado, esta información se debe
considerar como general. Los niveles críticos y los rangos de disponibilidad también son
específicos para cada método de extracción, de tal forma que si se cambia el método se
requieren establecer experimentalmente otros niveles críticos y otros rangos de disponi-
bilidad. Por ejemplo, si se desea cultivar arroz y la cantidad de P extraída del suelo por
el método de Bray-II fue de 3 mg kg-1, la cantidad de P a aplicar puede ser de 30 kg ha-1
(Tabla 8.8). Esto equivale a una aplicación de 150 kg ha-1 del fertilizante llamado fosfato
diamónico (DAP, ~20% de P).
Normalmente la dosis de P a aplicar puede exceder la cantidad de P requerido por el
cultivo ya que el P aplicado puede ser fijado por componentes del suelo. Se recomienda
aplicar el fertilizante fosfórico localizado (en bandas) para mejorar su efectividad sobre
el rendimiento del cultivo.

USO DE INÓCULOS MICROBIALES

Actividad micorrizal
Los hongos formadores de micorriza juegan un papel importante en la captación de
fosfato de la solución del suelo. Al inocular un suelo con estos hongos se puede mejorar
la absorción de P y el crecimiento vegetal. Resultados recientes de investigación indican
que la respuesta de una planta a la inoculación micorrizal depende de varios factores: (i)
dependencia micorrizal de la especie vegetal, (ii) calidad del inóculo, (iii) efectividad de
los hongos micorrizales nativos y (iv) concentración de P en la solución del suelo.
Experimentalmente se han establecido diferentes concentraciones de P en la solución
del suelo que permiten generar condiciones de deficiencia y suficiencia de este elemento.
Esto se ha realizado con base en los resultados de isotermas de adsorción de fosfato. Jara-
millo (2006) evaluó el efecto de la inoculación con el AMF Glomus fistulosum en plantas
de café variedades Caturra y Colombia que crecían en un suelo con tres niveles de P en la
solución. A 0.005 mg L-1 no hubo incremento significativo en la concentración de P foliar
medido a diferentes días después del trasplante (Figura 8.15). La inoculación micorrizal
incrementó significativamente la concentración de P foliar cuando las plantas crecieron
a una concentración de 0.02 mg L-1. Por el contrario, la inoculación micorrizal redujo
significativamente la absorción de P a 0.2 mg L-1.
Resultados comparables fueron obtenidos por Díez et al. (2008) en pino romerón
(Nageia rospigliosii Pilger) al inocular un suelo con G. aggregatum (Figura 8.16). Estos
resultados y otros obtenidos en otras especies indican que a concentraciones muy bajas
de P disponible (< 0.005 mg L-1) la actividad micorrizal es nula y esto se debe a que esta
concentración está por debajo del nivel de detección que tienen las proteínas de la

232
3 - 3- 3-
Café cv. Caturra ■ M+
(0.005 mg L-1) □M- (0.02 mg L-1)
(0.2 mg L-1)

2 - 2- 2-
LSD
■ □
■ ■ □ □
1 - 1- ■
1-

P foliar (µg/disco)
□ □ □ ■
■ □ □

□ ■

□ ■
■ ■

0- 0-
50 70 90 110 130 150 50 70 90 110 130 150 0-
50 70 90 110 130 150

Figura 8.15. Efecto de la inoculación micorrizal (M+) con G. fistulosum sobre el contenido de P foliar en plántulas de café cv. caturra a diferentes niveles de P soluble en el
suelo. Fuente: Jaramillo (2006).

0.40
0.4 -1-1 0.4 0.4
0.002 (mg
0.002 m g LL ) ■ M M-
+ -1

233
-1 0.2 mg
0.2 (mgL L-1)
□ M M+
– 0.02
0.02 (mg
mgL
L-1)
0.35

0.30
0.3 0.3 0.3

0.25

(%)
P foliar(%)
0.20
0.2 0.2 0.2

P foliar
P foliar (%)
0.15

0.10
0.1 0.1 0.1

0.05
0.05 0.05 0.05
0
0 30
30 60
60 90
90 120 150
150 180
180 0
0 30
30 60
60 90
90 120
120 150
150 180 0 30 60 90 120 150 180
30 6 90 120 150 180
180 0 30 60 120 150 180
Tiempo (dias)
Tiempo (días)

Figura 8.16. Concentración de P foliar en pino romerón en función del tiempo, la concentración de P en la solución del suelo y la inoculación micorrizal
(M+) con G. aggregatum. Fuente: Diez et al. (2008).
N. W. Osorio
75 Aguacate □ M- ■M+
12 □ M- ■M+
Lulo
LSD 0.05

LSD=0.44
50
8

25
4

Masa seca aérea (g/planta)

Masa seca aérea (g/planta)


0
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

0.002 0.02 0.2 0


0.002 0.02 0.2
P en solución del suelo (mg L-1) P en solución del suelo (mg L-1)

234
0,8 Granadilla 4 Café M- M+
M- M+
0,6 3
LSD 0,05

0,4 LSD 0,05 2

0,2
1

Masa seca aérea (g/ planta)


0
0
Masa seca aérea (g/ planta)

0,01 0,02 0,2


0,01 0,02 0,2
-1
P en solución del suelo (mg L )
P en solución del suelo (mg L-1)

Figura 8.17. Efecto de la inoculación micorrizal (M+) a diferentes concentraciones de P en la solución del suelo para algunas especies de interés económico.
Fuente: Montoya (2006), González y Osorio (2008), Corredor (2007), Jaramillo (2006).
N. W. Osorio

membrana celular de las hifas micorrizales y las raíces (capítulo 2). La concentración
de 0.02 mg L-1 es muy baja para las plantas pero suficiente para que el hongo micorrizal
absorba el elemento y luego lo transporte hasta la raíz. A muy altas concentraciones de
P en la solución (0.2 mg L-1) se puede presentar un efecto negativo, neutro, y en algunos
casos positivo sobre la nutrición y el crecimiento vegetal (Figura 8.17), lo cual depende
del hongo micorrizal y de la especie vegetal usada.
Cuando se establece la asociación micorrizal las plantas restringen la actividad de las
proteínas transportadoras de P en la membrana celular de las raíces, de esta manera la
absorción de P recae en el hongo micorrizal. Al mismo tiempo, a altas concentraciones de
P la planta reduce el suministro de carbono hacia el hongo y esto restringe su actividad y
capacidad para colonizar los tejidos radicales. Esto crea un desequilibrio ya que por un
lado el hongo reduce su capacidad para absorber P y, al parecer, los transportadores de P
de las raíces están aún inactivos.
Por lo anterior antes de inocular es necesario conocer la concentración de P disponi-
ble en la solución del suelo. En general, si el contenido de P es muy bajo será necesario
aplicar suficiente fertilizante fosfórico para optimizar el efecto de la inoculación (0.02 mg
L-1). Si el suelo presenta ya dicha concentración la inoculación puede realizarse. Pero si la
concentración es muy alta, lo más prudente es no inocular el suelo para no inducir efectos
negativos sobre las plantas.

Solubilización microbial de P
El mecanismo que tienen los PSM para incrementar la concentración de éste en la so-
lución del suelo es la producción de ácidos orgánicos (ácido cítrico, oxálico). Estos ácidos
tienen la capacidad de disolver P-Ca del suelo o aplicados (roca fosfórica). La disolución
es debida al efecto directo del protón (H+) sobre el compuesto insoluble y a la capacidad
del anión orgánico (citrato, oxalato) de complejar Ca2+ del compuesto y de la solución
del suelo como se ilustra en la siguiente reacción de disolución de la hidroxiapatita por
efecto de ácido oxálico. El efecto del protón y del anión es favorecer la reacción hacia la
derecha, tal como está escrita.
Ca5(PO4)3OH + nH+ → nOXALATO-Ca2+ + 5-nCa2+ + 3H2PO4- + H2O
Se ha encontrado que la forma de N (NO3- vs. NH4+) puede acelerar la capacidad del
PSM para disolver roca fosfórica. Bajo condiciones in vitro se halló que el hongo Mortie-
rella sp. (PSM) disolvió más eficientemente la roca fosfórica del Huila cuando se sumi-
nistró NH4+ como única fuente de N (Figura 8.18). El exceso de NH4+ causa un exceso de
carga positiva en el citoplasma, el cual es compensado por un aumento en la liberación de
H+ hacia la solución externa y por desviar parte de los aniones orgánicos producidos en
el ciclo de Krebs hacia el citoplasma (para aumentar la carga negativa) lo que disminuye
su crecimiento, pero mejora su capacidad de disolver roca fosfórica. Por el contrario, la
absorción excesiva de NO3- por el hongo es compensada por la liberación de OH- ó HCO3-
al medio, lo cual impide la disolución de la roca fosfórica.
La efectividad de los PSM parta incrementar el nivel de P soluble a través de la diso-
lución de la roca fosfórica es controlada por la capacidad de fijación de P (P0.2) del suelo

235
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

(Figura 8.19). En suelos con baja capacidad para fijar P (P0.2 < 100 mg kg-1) la efectividad
de los PSM es alta, pero si ésta aumenta (P0.2 > 1000 mg kg-1) los PSM pueden ser inefec-
tivos, tal como ocurre en los Andisoles.
150
150

-1
(mg LL-1)
120
120
solución (mg
90
90
ensolución

60
60

30
30
PPen

0
0
KNO3
KNO NH4NO3
NH NH4Cl
KNO3 4NO3
NH4NO3 NH4Cl
NH4Cl
KNO3 3 NH NO
4 3 NH 4Cl

Figura 8.18. Efecto de la fuente de N sobre la capacidad de un hongo solubilizador de P para aumentar la con-
centración de P soluble a través de la disolución de la roca fosfórica de Huila (pH del medio: 3.4, 3.7 y 6.7,
respectivamente). Fuente: Habte y Osorio (2012).

160
160
L-1L) -1)

120
(mg/L)

120
(mg/L)

y = 125.91 -0.0713x + 0.00001x2


(mg

2
y = 125.91P-0.0713x
<0.001 + 0.00001x
(mgP

2
P <0.001
solubilizado

r = 0.672
solubilized
P

80
r 2 = 0.672
solubilizado
solubilized

80
PNet

40
PNet

40

0
00 1000 2000 3000 4000 5000
0 1000 P2000
P0.2(mg -1)
kg3000
(mg/kg) 4000 5000
0.2

Figura 8.19. Efecto de la capacidad de fijación de PPdel


P0.2suelo
0.2 (mg (medido
kg
(mg/kg)-1) a través del valor de P0.2 sobre la efec-
tividad del hongo Mortierella sp. (PSM) para aumentar la concentración de P soluble vía disolución de roca
fosfórica Huila. Fuente: Osorio (2008).

Otro factor involucrado en la efectividad de los PSM es la presencia de P-Ca en el


suelo. Se ha demostrado que estos microorganismos tienen la capacidad de disolver P-Ca
a través de la acidificación. Los P-Al y P-Fe no se disuelven con la disminución del pH
del suelo, por el contrario, estos se hacen más insolubles. En suelos poco evolucionados
donde abundan los P-Ca se ha encontrado que la inoculación de PSM ha sido efectiva
para incrementar la absorción de P por la planta sin que sea necesario aplicar roca fos-
fórica. Si el suelo inoculado con PSM no contiene suficiente cantidad de P-Ca no habrá
efecto alguno de estos microorganismos sobre la disponibilidad y absorción vegetal de P.
Se requiere en estos casos aplicar roca fosfórica.
Otro mecanismo que poseen los PSM para incrementar la concentración de P en la
solución del suelo es la desorción de fosfato. Los aniones orgánicos que libera el microor-

236
N. W. Osorio

ganismo compiten con los iones fosfato por los sitios de adsorción de las superficies de
arcillas y de óxidos e hidróxidos de Fe y Al. La efectividad de los PSM para desorber fos-
fato depende del tipo de mineral dominante en el suelo y de la saturación de los sitios de
adsorción (Osorio y Habte, 2012) (Figura 8.20). Se demostró que la desorción microbial
de fosfato inducida por el hongo Mortierella sp. disminuye en el siguiente orden:
montmorillonita > caolinita > goetita > alofana
Consecuentemente, la desorción microbial de fosfato fue muy alta en un Mollisol
(montmorillonítico), de menor magnitud en un Ultisol y un Oxisol (caoliníticos) y muy
baja en un Andisol (alofánico). En todos los casos la cantidad de P desorbido fue mayor
cuando aumentó la cantidad de P adsorbido; lo cual ocurre en suelos que han tenido una
larga historia de fertilización fosfórica.

Efecto sinergístico de PSM y AMF


La co-inoculación con PSM y AMF ha resultado más efectiva que la inoculación indi-
vidual (Figura 8.21). La magnitud del efecto depende de la capacidad del suelo para fijar
P. Esta doble inoculación tiene las siguientes ventajas: (i) las plantas micorrizadas pueden
liberar mayor cantidad de sustancias carbonáceas hacia la rizosfera que las plantas no mi-
corrizadas y así los PSM podrían usar estos sustratos carbonáceos para la producción de
ácidos orgánicos en la rizosfera; (ii) la extensiva red de hifas micorrizales formadas alre-
dedor de las raíces podrían absorber el P liberado por los PSM evitando así su re-fijación
(Figura 8.22) y, (iii) una mayor capacidad para solubilizar P en el suelo podría estimular
mayor crecimiento vegetal y favorecer la actividad micorrizal.
La co-inoculación con PSM y AMF ha producido efectos sinergísticos sobre el cre-
cimiento, nutrición y rendimiento vegetal como se ha reportado en experimentos con
girasol, algodón, arroz, ají, trigo y soya.
La co-inoculación con el AMF Glomus aggregatum y el PSM Mortierella sp. mejoró
significativamente la absorción de P y el crecimiento de leucaena en un Oxisol de Hawai’i
fertilizado con roca fosfórica de Carolina del Norte (Figura 8.23). Aunque la inoculación
con el PSM aumentó el contenido de P foliar, su efecto fue muy leve y las plantas no cre-
cieron bien. La inoculación con el AMF mejoró notablemente el desempeño de la planta
pero su efecto fue menor que cuando se inoculó con ambos microorganismos.
En un experimento similar se inoculó individual y combinadamente el AMF G. fasci-
culatum y el mismo PSM en un Oxisol de Colombia (Carimagua) (Figura 8.24). En este
caso se aplicaron cantidades crecientes de roca fosfórica del Huila. Cuando no se aplicó
roca fosfórica no hubo efecto de la inoculación. Esto se debe por un lado a que el suelo
presentaba una concentración muy baja de P en la solución del suelo (0.003 mg L-1), insu-
ficiente para la actividad micorrizal, y una cantidad muy baja de fosfato de calcio nativo,
la fracción susceptible de ser disuelta por el PSM. La disolución de la roca fosfórica por
el PSM permitió aumentar el flujo de fosfato hacia la solución del suelo, pero parte de
éste fue adsorbido y/o precipitado. Por tal razón no se detectaron efectos significativos al
inocular con el PSM. Sin embargo, cuando se aplicaron conjuntamente ambos microorga-
nismos (+AMF +PSM) se observó que el contenido de P foliar y la masa seca aumentaron

237
Inoculated
0.8
0,8
0.8 Naranjal
Andisol (Chinchina) 0.8
0,8
0.8 Caucasia
Ultisol (Caucasia) Inoculated
Uninoculated
Uninoculated

suelo (mg L-1)


suelo (mg L-1)
0,6
0.6
0.6

(mg/kg)
0.6
0,6
0.6

P (mg/L)
LSD=0.015
LSD0.05=0.015

solution del
0.4
0,4 LSD=0.031
LSD0.05=0.031

solution Pdel
0.4
0,4

solución
0.4
0.4

en lasoil
en lasoilsolución
0,2
0.2
0.2
0.2
0,2
0.2

Desorbed
Desorbed
0,0
0.0
0.0
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

0.0
0,0

P-desorbido
P-desorbido
0.0
0,0
0
0.000 0,050
339
0.05 0,100
926
0.1 0,150
0.15 0,200
151
0.2 0.000 382
0.05 512
0.1 0.15 642
0.2
,000 0,050 0,100 0,15 0,200
Target soil solution P (mg/L)
-1
P adsorbido (mg kg ) PTarget soil solution
adsorbido (mg/L)
(mgPkg -1)

238
0.8
0,8
0.8 Inoculated
0.8
0,8
0.8 Inoculated Mollisol
Neira (Neira)
Carimagua
Oxisol (Carimagua) Uninoculated
Uninoculated
suelo (mg L-1)
0,6
0.6
0.6
P (mg/L)

del suelo (mg L-1)


0,6
0.6
0.6

0.4
solutiondel

0.4 0,4
0.4

solution P (mg/L)
0,4
0.4
solución

la solución
LSD=0.076
LSD0.05=0.076

ensoil
en la soil

LSD=0.023
LSD0.05=0.023 0.2
0,2
0.2
0.2
0.2
0,2
Desorbed

Desorbed
0.0
0,0
0.0
0.0

P-desorbido
0,0
0.0
P-desorbido

0,000 0,05 0,100 0,150 0,2 .0 0,0


0.05 0,1
0.1 0,15
0.15 0,2
.2
0.000
0 0.05
241 .1
299 .15 0.2
3 00 16 26 45
Target soil solution
adsorbido (mg kg (mg/kg)
-1) Target
P adsorbido P (mg/L)
soil solution(mg kg-1)

Figura 8.20. Desorción de P inducida por un PSM en cuatro suelos de Colombia que contenían cuatro niveles de P adsorbido. Cuadros blancos (□): no-ino-
culación; cuadros negros (■): inoculación con el hongo Mortierella sp. LSD: minima diferencia significativa a un nivel de P ≤ 0.05. Fuente: Osorio (2008).
Mollisol (P0.2= 45 mg/kg) a 1.5
1.5 Oxisol (P0.2= 417 mg/kg)
b
c
1.2
1.2
a
0.9 0.9 b

Masa Seca (g/planta)


0.6 0.6
c c
0.3 0.3

0.0 0.0
Control +PSM +AMF +PSM+AMF Control +PSM +AMF +PSM+AMF
3.0 a 1.5
Oxisol (P0.2= 753 mg/kg) Andisol (P0.2= 2222 mg/kg)
2.5
1.2

239
b
2.0
0.9
1.5
0.6 b
1.0 b
a
a
0.5 c c 0.3

0.0 0.0
Control +PSM +AMF +PSM+AMF Control +PSM +AMF +PSM+AMF

Figura 8.21. Efecto de la inoculación individual y combinada con un hongo solubilizador de P (PSM) y un hongo micorrizal (+AMF) sobre la masa seca aérea
de leucaena en cuatro suelos de Colombia con diferentes capacidades para fijar P. P0.2= cantidad de P requerida (mg/kg) para alcanzar una concentración de P
en solución de 0.2 mg L-1. Fuente: Osorio (2011).
N. W. Osorio
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Micorrizosfera
Micorrizosfera NH4+
Rizodeposición
de Carbón PSM NH4+
Rizodeposición Solución del suelo
de Carbón PSM
Solución del suelo
Inmovilización
Inmovilización Acido oxálico
H2PO4-
Captación Acido oxálico
H2PO4-
de P
Captación Disolución
de P Adsorción •RP aplicado
Desorción
Disolución
de P
Adsorción Desorción •Ca-P
•RP Native
aplicado
de P •Pi adsorbido
•Ca-P Native
•Pi adsorbido
Minerales
del Suelo
Minerales
Micorriza
del Suelo
Micorriza
Figura 8.22. Solubilización microbial de fosfatos en la micorrizosfera y captación micorrizal de P. Dibujo ori-
ginal de N.W. Osorio.
7
+AMF+PSM
+AMF+PS
7
+AMF+PSM
+AMF+PS
6
(µg/pinnule)

6
(µg/pinulo)
(µg/pinulo)
(µg/pinnule)

+AMF
+AMF
(µg/pinulo)
(µg/pinulo)

5
+AMF
+AMF
5

4
foliar
Pfoliar

4
P foliar
foliar
Pfoliar
foliar

3
dePde

3
PPde
Contenido
dedede
Contenido
Contenido

2
Contenido

2 +PSM
+PSM
Contenido

+PSM
+PSM
Contenido

1
1 no inoculado
nono inoculado
inoculado
no inoculado
00
10
10 15
15 20
20 25
25 30
30 35
35 40
40 4545

Figura 8.23. Contenido de P foliar de leucaena en función del tiempo y la inoculación individual y combinada
de G. aggregatum (AMF) and Mortierella sp. (PSM). Fuentre: Osorio y Habte (2001).

significativamente, inclusive por encima de lo detectado al inocular con el AMF. En otras


palabras, el PSM fue efectivo en aumentar la nutrición fosfórica de la planta solo en pre-
sencia de la asociación micorrizal que permitió tener un sistema efectivo de captación de
fosfato en contra de las reacciones de fijación de fosfato ejercidas por la matriz del suelo.
Se ha encontrado que la inoculación con PSM solamente ha sido efectiva para mejorar la
absorción de P por plantas de leucaena no-micorizadas cuando estas crecen en un suelo
con baja capacidad para fijar P (Figura 8.25). Sin embargo, también en este caso la co-ino-
culación con AMF y PSM ha tenido un mejor efecto. Por el contrario, en suelos con alta
capacidad para fijar P se ha detectado que los PSM son inefectivos para mejorar el desem-
peño de las plantas. El P que los PSM liberan (a partir de la roca fosfórica) es fuertemente
fijado y no puede ser tomado por las raíces ni por las hifas micorrizales. El efecto benéfico
de los PSM en suelos con una moderada capacidad para fijar P se ha detectado solamente
en presencia de la asociación micorrizal, por lo que se recomienda inocular estos suelos
con ambos microorganismos.

240
N. W. Osorio

10
10 -- LSD0.05=
LSD0.05=1.17
1.17

(µg/pinulo)
foliar (µg/pinulo)
88 --
++AMF+
AMF+PSM
PSM

de PP foliar 66 --
++AMF
AMF

44 --
Contenido de
Contenido

++PSM
PSM
22 --
No
Noinoculado
inoculado

00 || || ||

00 150
150 300
300 600
600

PP aplicado -1
aplicado (mg
(mg PP kg
kg-1))
Figura 8.24. Contenido de P foliar de leucaena en un Oxisol fertilizado con roca fosfórica del Huila, inoculado
(+) o no inoculado (-) con Glomus fistulosum (AMF) y Mortierella sp. (PSM) 47 días después del transplante.
Fuente: Osorio (2008).

55 M
Moolliso
llisol l(0)
(0)
Oxiso
Oxisol lCOL
COL(300)(300)
Oxiso
Oxisol lHI
HI(100)
(100)
44 AAndiso
ndisol lN(300)
N(300)
(mg/planta)

AAndiso
ndisol lLS
LS(300)
(mg/planta)

(300)
(mg)
(mg)

AAndiso
ndisol lGG(300)
(300)
33
content
Pcontent
P
deP P

22
Shootde
Shoot
Contenido
Contenido

11

00
-Ainoculado
No M
MF-P
F-PSF -A
-AM F+P
F+PSF
+PSM +A MMF-P
F-PSF
+AMF +A M
+AMFMF+P SF
+PSM
No-A SF
inoculado M+PSM SF +A+AMF SF +A
+AMFF+P SF
+PSM

Figura 8.25. Contenido de P de la parte aérea de plántulas de leucaena inoculada (+) o no inoculada (-) con un
hongos micorrizal (AMF) y/o un hongo solubilizador de P (PSM) en seis suelos del trópico. En la leyenda el
paréntesis indica la cantidad de P aplicada a cada suelo (mg kg-1) usando como fuente roca fosfórica. Fuente:
Osorio (2008).

CUADRO 8.1. ISOTERMA DE ADSORCIÓN DE FOSFATO (Fox y Kramprath, 1970).Este


método fue desarrollado por Robert Fox y Eugene Kamprath de las Universidades de Hawai’i y Carolina
del Norte, respectivamente, en donde se han desarrollado estudios básicos sobre suelos tropicales.
Brevemente, el método consiste en: (i) transferir 3 g de suelo (base seca) tamizado a 2 mm a un tubo
plástico de centrifuga de 50 cm3 de capacidad, (ii) transferir 30 cm3 de una solución de 0.01 M de CaCl2
que contiene cantidades crecientes* de Ca(H2PO4)2 ó KH2PO4 [Para Mollisoles, Vertisoles, Entisoles se
aplica entre 0-250 mg kg-1, para Oxisoles se aplica entre 0-750 mg kg-1, para Ultisoles se aplica entre
0-1000 mg kg-1, para Andisoles se aplica entre 0-3000 mg kg-1]; (iii) aplicar 2 gotas de tolueno y tapar
el tubo, (iv) agitar durante seis días cada 12 horas por espacio de 30 minutos por vez, (v) centrifugar a
4000-6000 rpm durante 10 minutos, (vi) filtrar el sobrenadante a través de papel filtro (Whatman No.1),
(vii) tomar 10 cm3 del filtrado para determinar la concentración de P por el método del azul de molibdato
(ver abajo).

241
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

30 cm3 de 0.01 M CaCl2


+ KH2PO4
2 gotas
de tolueno
3 g suelo

(i) (ii) (iii)

Tubo de centrifuga
P (mgkg-1): 0, 50, 100, 200, 400, 800

(iv) (v)

Sobrenadante
150 rpm

4000 rpm precipitado


Agitador reciproco
150 rpm 6 días
Centrifuga
4000 rpm, 10 min

CUADRO 8.2. MÉTODO DEL AZUL DE MOLIBDATO (Murphy y Riley, 1962)


En el método del azul molibdato a 10 cm3 de los filtrados se les aplican 2.5 cm3 de una solución-B, la
cual se prepara diluyendo 0.428 g de acido ascórbico en 100 cm3 de la solución A. Esta última tiene acido
sulfúrico concentrado (56 cm3), tartrato de antimonio y potasio (0.12 g) y molibdato de amonio (4.81 g)
que se diluyen en un L de agua destilada. Una vez se aplican los 2.5 cm3 de la solución B se esperan 20
minutos para el completo desarrollo del color azul. Luego, se mide la absorbancia de la solución a una
longitud de onda de 890 nm..

(viii)
10 cm3 del filtrado Aplicar
a tubos de ensayo 2.5 cm3 de Sol.-B
(ix)
Desarrollo del color
(vii)
(vi)
20 min.

(x) Línea estándar


Concentración de P:
0.0 0.1 0.2 0.4 0.6 0.8 1.0 mg L-1

Transferencia
a la celda 0.258 ABS

Espectrofotómetro (xi)

ABS 890 nm
P adsorbido, mg kg-1

P en solución, mg L-1

(xii)
P = 1.543 x ABS

Y = 340 + 12.57 Log X

P en solución, mg L-1
ABS 890 nm

242
N. W. Osorio

La intensidad de este color es proporcional a la concentración de P. Para efectos de comparación se


establece una línea estándar, para lo cual se preparan soluciones (10 cm3) de KH2PO4 entre el rango de
concentración de P de 0.0 a 1.0 mg L-1. Estas también reciben 2.5 cm3 de la solución B, se agitan con
vortex y luego de 20 minutos se lee la absorbancia a 890 nm en un espectrofotómetro. Con base en la
relación: P (mg L-1) = k x Absorbancia; donde, k es la pendiente de la línea, los valores de absorbancia
de los filtrados se convierten en términos de concentración de P. La cantidad de P que no está soluble
se considera fijada por el suelo. Por último, se construye una gráfica entre la cantidad de P adsorbida y
la concentración de P en la solución y se obtiene una ecuación que nos permite estimar la relación entre
ambas variables

CUADRO 8.3. MODELOS DE ADSORCIÓN DE FOSFATO (Freundlich y Lagmuir).


Normalmente los datos de una isoterma de adsorción se representan a través de un modelo matemático,
los modelos más ampliamente usados son el desarrollado por Henry Freundlich y el propuesto por Irvin
Lagmuir. El modelo de Freundlich tiene la siguiente ecuación:
x/m = KC 1/n
K y n son constantes empíricas, x/m es la cantidad de P adsorbida por unidad de masa de suelo y C es la
concentración de P en solución.
El modelo de Lagmuir es como sigue:
x/m = KCb /(1+KC)
Donde, C es la concentración de P en solución, x/m es la cantidad de P adsorbida por unidad de masa de
suelo, K es una constante asociada a la fuerza de la adsorción y b es la máxima cantidad de P que puede
ser adsorbida. La ecuación puede ser arreglada en la siguiente forma lineal:
C/(x/m) = 1/Kb + C/b
Si se grafica C/(x/m) en función de C, la línea que se obtiene tiene una pendiente 1/b, así el inverso de
tal pendiente indica el valor de b. El intercepto de la línea es 1/Kb, el valor de K se obtiene como un
cociente de la pendiente (1/b) y del intercepto 1/Kb. El significado que tienen los parámetros del modelo
de Lagmuir hace que sea ampliamente usado. A manera de ejemplo se presentan los valores de K y b para
tres suelos de Colombia con mineralogía contrastante (Figura 8.7). En el Andisol de Chinchina K= 20 y
b= 5000, estos valores son muy altos dada la dominancia de alofana en la fracción mineral. En el Oxisol
de Carimagua K= 7 y b= 526, en este suelo la caolinita es predominante en su fracción arcillosa. En el
Mollisol de Palmira K= 1.4 y b= 238, ya que es un suelo montmorillonítico.

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247
Capítulo 99
Potasio

• Potasio (K) en la planta


• Funciones del K en las plantas
• Extracción de K por cultivos
• Consumo de lujo de K
• Síntomas visuales de deficiencia de K en las plantas
• Ciclo biogeoquímico de K en el suelo
• Formas del K en el suelo
• Disponibilidad de K en el suelo
• Fertilización potásica

RESUMEN
En este capítulo se presentan las funciones esenciales que cumple el potasio (K+) en
la planta, su dinámica en el suelo y la interacción entre las diferentes fracciones de K+
(soluble, intercambiable y mineral). Particularmente se hace énfasis en la forma inter-
cambiable en el suelo, en los factores que controlan su contenido ya que a partir de ésta
fracción se controla el aporte del elemento a la solución del suelo. Igualmente se presenta
la forma en que se determina la disponibilidad de K+ en el suelo y en la forma de inter-
pretar su valor en relación a la nutrición y rendimiento vegetal. Igualmente, se discuten
las diferentes estrategias para determinar los requerimientos de fertilizante potásico a los
suelos cultivados (suficiencia, balance de bases y Building-up y mantenimiento). Al final
se presentan algunos ejemplos para ilustrar la forma en que se calculan los requerimientos
de fertilizantes potásicos.

POTASIO (K) EN LA PLANTA


El potasio (K) es un elemento esencial para las plantas y en muchos casos puede ser
un factor limitante para la productividad vegetal. En los tejidos vegetales está en forma
de K+ y a diferencia de otros elementos nutritivos no forma compuestos orgánicos en las
células. Su contenido es variable en los tejidos, pero en general fluctúa entre 2.5 a 4.5%
de la masa seca.

Funciones
El K+ cumple varias funciones en los vegetales: (i) activador de varias enzimas que
intervienen en la fotosíntesis y en la síntesis de proteínas; (ii) regulador del potencial

© N.W. Osorio. 2014. Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico. ISBN 978-958-44-9746-8.

249
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

osmótico de las células lo cual impacta la absorción y transporte de agua y otros nutrien-
tes, la turgencia celular; (iii) regulador de la apertura y cierre de estomas, de esta manera
controla la transpiración (salida de agua en forma de vapor) y regula la temperatura de la
planta. La apertura de los estomas es determinante para la captura de CO2.
En general se sabe que en presencia de la luz el ión K+ entra a la células de guarda que
rodean los estomas, esto hace que se baje el potencial hídrico en estas células y promueve
la entrada de agua a las mismas. De esta manera, estas células se expanden y se abre el
estoma (Figura 9.1). En la oscuridad sale el K+ y con él el agua, la célula de guarda se
contrae y se cierra el estoma.
Luz

CO2 H2Ov

K+ K+ K+
Estoma cerrado
K+ K+ K+
H2O H2O
K+ K+ K+ H2O H2O H2O
Estoma abierto

Oscuridad

Estoma abierto

K+ K+ K+ H2O H O H O
2 2

Estoma cerrado
K+ K+ K+
Figura 9.1. Esquema que ilustra la apertura y cierre de estomas motivado por la entrada y salida de K+ y H2O.
Dibujo original de N.W. Osorio.

Con los estomas abiertos las hojas pueden capturar el CO2 requerido en la fotosínte-
sis, de tal manera que afecta directamente éste proceso esencial en la fisiología vegetal.
Igualmente, la salida de agua en forma de vapor permite que parte del calor de la planta se
disipe hacia la atmosfera, actuando así como un mecanismo de termorregulación vegetal.
Plantas deficientes en K+ pueden tener temperaturas mayores, lo cual puede afectar el
funcionamiento vegetal. El incremento en la temperatura de las hojas se ha usado como
herramienta de diagnóstico del nivel de K+ en las plantas cultivadas, particularmente con
fotografías aéreas tomadas con filtros infrarrojos. Hay que tener cuidado con el diagnós-
tico del problema porque otros factores (ataque de nematodos, salinidad en el suelo, falta
de riego) pueden generar el mismo efecto en la temperatura del vegetal.
La presencia de K+ en la solución del citoplasma es determinante para promover la en-
trada de agua a las células, así las células se mantienen túrgidas. Esto es importante para
mantener cierto ángulo de inclinación de la superficie foliar que favorece la captación de
luz para la fotosíntesis.

250
N. W. Osorio

Extracción por las plantas cultivadas


Las plantas cultivadas extraen altas cantidades de K+, en algunos casos esta cantidad
puede ser igual o superior a la cantidad extraída de N (Tabla 9.1). Es importante aclarar
que es muy común encontrar en la literatura especializada que la concentración de K+
en la planta, en fertilizantes y a veces en los suelos, se expresa en términos de oxido de
potasio (K2O); esto es una forma tradicional de expresar el contenido de potasio, pero el
lector debe estar consciente que el K+ no está en esa forma. Esto puede generar confusión
al momento de interpretar los resultados del análisis foliar o de suelos y particularmente
al momento de calcular los requerimientos de fertilización potásica. Según la conversión
estequiométrica K2O = K x 1.20 y K = K2O x 0.833
Tabla 9.1. Extracción de K+ por diversos cultivos. Fuente: Guerrero (1993, 1998).

Rendimiento K removido K2O* removido


Cultivo
(t ha-1) (kg ha-1) (kg ha-1)
Maíz 6 100 120
Arroz 6 133 160
Papa 40 257 310
Yuca 40 290 350
Tomate 50 158 190
Café (pergamino) 1.5 108 130
Banano 40 830 1000
Kikuyo 14 345 415
Raigras 16 398 480
10 179 216
Pasto guinea 23 361 435
35 598 720
10 179 216
Pasto elefante 25 501 604
46 896 1080
8 159 192
Pasto pará 24 381 459
30 657 792
* K2O es una forma tradicional de expresar el K+ en plantas y fertilizantes (K2O = K x 1.20).

Resulta muy relevante la cantidad de K+ extraída por las plantas de banano, yuca,
papa y las pasturas, particularmente si se considera el ciclo de vida de estas especies. Es
necesario en el cultivo de estas plantas evaluar la disponibilidad de K+ en el suelo. Con
frecuencia estos niveles son insuficientes y se requiere aplicar alguna fuente potásica
(fertilizante o enmienda orgánica).

Consumo de lujo de K+ por cultivos y pasturas


Si la cantidad de K+ disponible en el suelo es alta, las plantas tienden a absorber y acu-
mularlo en sus tejidos sin un beneficio aparente en la nutrición y el rendimiento vegetal
(Figura 9.2). Este consumo excesivo de K+ es llamado consumo de lujo. Este se puede
presentar en muchos cultivos, pero es particularmente relevante en las pasturas.

251
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

100
Rendimiento relativo (%)
80

60 Consumo de lujo

40

20

0
0 2 4 6 8
K foliar (%)
Figura 9.2. Relación entre el rendimiento relativo de maíz y la concentración de K foliar. Suelo: Andisol del
Oriente Antioqueño. Concentraciones foliares >2.5% corresponden al consumo de lujo. Ensayo de invernadero.
Fuente: N.W. Osorio (sin publicar)

Síntomas visuales de deficiencia de K+ en las plantas


En general, el K+ en las plantas es bastante móvil y, por tanto, se transporta y acumula
con facilidad en los tejidos más jóvenes. Cuando las plantas no absorben suficiente K+ se
desarrollan síntomas de deficiencia, los cuales pueden ser cuidadosamente usados para
diagnosticar este problema.
Los síntomas consisten en una clorosis y rápido desarrollo de necrosis en el borde y
punta de las hojas más viejas (Figura 9.3). Cuando la deficiencia se intensifica, la necro-
sis puede avanzar hacia el centro de las hojas o presentarse en hojas un poco más jóve-
nes. Sorprendentemente el síntoma es muy similar aún en plantas de diferentes familias
botánicas. Se debe tener cuidado en el diagnóstico porque puede confundirse con una
toxicidad causada por exceso de boro o por el efecto de una dosis alta de pesticida (p.e.,
insecticida, algunos herbicidas).

CICLO BIOGEOQUÍMICO DE K+ EN EL SUELO


En términos generales el ciclo de K+ en el suelo está más controlado por factores físi-
cos y químicos que biológicos, a diferencia del N y P. La mayor cantidad de K+ en el suelo
se puede encontrar en los minerales primarios y secundarios de los suelos. Cuando estos
minerales se disuelven, lo cual se favorece en regiones húmedas y en un medio ácido, el
K+ pasa a la solución del suelo (Figura 9.4). De allí puede tomar varios rutas: (i) absorbi-
do directamente por las raíces de las plantas o por hongos formadores de micorrizas, (ii)
adsorbido sobre las superficies cargadas negativamente de las arcillas, óxidos, o humus en
los cuales ocuparía posiciones de intercambio, (iii) perderse por lixiviación hacia aguas
subterráneas, lo cual ocurre intensamente en suelos arenosos de baja CIC ubicados en
regiones lluviosas donde el agua de percolación lo arrastra. Los reportes de lixiviación
anual de K+ en suelos tropicales fluctúan entre 120-250 kg ha-1 año-1.

252
N. W. Osorio

Figura 9.3. Síntomas visuales de deficiencia de


K+ en varios cultivos. Note los bordes y puntas
necróticas que aparecen en las hojas más viejas.

Fuente: [Link]
agro4037/handouts /Sintomas_visuales.pdf

En algunos suelos el K+ de la solución del suelo puede ser atrapado en los espacios
interlaminares de las arcillas del tipo 2:1, particularmente la vermiculita (ver capitulo 3).
Este fenómeno es llamado fijación de K, es relevante en mucho de los suelos de la zona
templada y en regiones secas de la zona tropical. En estos suelos el K+ puede migrar hacia
el espacio interlaminar expandido durante la época húmeda, cuando el suelo se seca tal
espacio se contrae y el K+ queda atrapado allí. En las regiones tropicales-húmedas (con
predominancia de Oxisoles y Ultisoles) o de influencia volcánica (con Andisoles) la fija-
ción de K+ es de poca trascendencia.
El K+ en la planta es transportado hacia los frutos, semillas y flores que usualmente
son las porciones que se comercializan en los sitios de consumo; esto se constituye en una
pérdida de K+ del sistema suelo. Esto puede ser relevante en muchos cultivos que tienen
una alta extracción de K+, particularmente si se considera el consumo de lujo de K+ de
cultivos y pasturas.
El K+ también se puede perder desde las hojas por lavado con el agua de lluvia; al
parecer este fenómeno tiene mayor relevancia en plantaciones forestales o en bosques en
los cuales se ha medido (hasta 30 kg ha-1 año-1; León, 2007).
Cuando la hojarasca cae al suelo o cuando quedan residuos de cosecha, el K+ contenido
en estos materiales vegetales se libera fácilmente. Durante la descomposición microbial

253
Biosólido
K -cosecha
K aplicado

Animal Enmiendas Fertilizantes

K- Planta Hojarasca Excretas

Lavado de K Materia orgánica fresca Escorrentía


desde las hojas Absorción
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

por raíces
o por micorriza

254
Meteorización
Adsorción Arcillas
Minerales potásicos (disolución ácida) Solución del suelo Ox. OH de Fe y Al
(feldespatos, micas) Humus
K+ Desorción (-)
KSM
INTERCAMBIO

Arcillas tipo 2:1 Figura 9.4. Ciclo del potasio en el suelo. Las líneas
discontinuas (- - -) indican pérdidas de K biodispo-
(Vermiculita, Montmorillonita)
Lixiviación nible, principalmente por lixiviación, escorrentía.
o remoción por cosecha . Dibujo original: N.W.
• Suelos arenosos Osorio.
• Regiones lluviosas
• Baja CIC
N. W. Osorio

de estos materiales orgánicos se destruye la pared y la membrana celular y así el


K + se libera a la solución del suelo. Como el potasio no hace parte de compuestos
orgánicos sino que todo está en forma iónica (K+), su paso a la solución del suelo
es inmediato y, por tanto, su permanencia en la fracción orgánica es muy corta, a
diferencia de otros nutrientes (N y P). Una vez en la solución del suelo, el K+ puede
ser adsorbido por las cargas negativas de las superficies de arcillas, óxidos y humus.
De ahí se regula su paso por difusión-intercambio hacia la solución del suelo y de
ahí hasta la superficie de la raíz donde es absorbido. Si el K + no lo retienen los
componentes o no es absorbido queda muy expuesto a perderse por lixiviación. Por
lo anterior, no se considera que la materia orgánica del suelo sea una buena reserva
(a largo plazo) de K+ en el suelo para cultivos con alta demanda por éste nutriente.
Una situación similar sucede con la descomposición de materiales orgánicos en el
compostaje; hacer compostaje bajo coberturas plásticas disminuiría las pérdidas
por lixiviación.
Cuando los animales consumen los tejidos vegetales, buena parte del K+ se elimina
con facilidad en las excretas sólidas y líquidas.
Si en el suelo no hay suficiente K+-disponible para las plantas, la productividad ve-
getal será seriamente limitada. Para corregir este problema se aplican fertilizantes (KCl,
KNO3, K2SO4) o enmiendas orgánicas (compost, gallinaza, porcinaza).

FORMAS DE K+ EN EL SUELO
Se considera que el K+ puede existir en diferentes tipos de fracciones que determinan
su disponibilidad en suelo para las plantas. Se estima que la cantidad total de K (K-total)
representa entre 0.4 a 3.0% del suelo, los valores más bajos se encuentran en suelos alta-
mente meteorizados y lixiviados.
La mayoría del K+ en el suelo (95-98%) normalmente se encuentra en los minerales
primarios (feldespatos, micas) en un rango promedio de 5000-25000 mg kg-1. En algunos
suelos altamente meteorizados este valor puede ser mucho más bajo. Se considera que
esta fracción, K-mineral, no es disponible para las plantas ya que tiene que ocurrir una
disolución de los minerales, la cual ocurre a largo plazo.
Las reacciones de disolución se favorecen en ambiente ácidos como se ilustra en las
siguientes reacciones:

255
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

El K-intercambiable se encuentra adsorbido sobre las superficies cargadas negati-


vamente de arcillas, óxidos y humus (Figura 9.5). Esta fracción normalmente fluctúa
entre 20 a 230 mg kg-1, lo que representa entre 0.5 a 2.5% del K-total. De nuevo, los
valores bajos coinciden con suelos altamente meteorizados y lixiviados. Se considera el
K-intercambiable como parte de la fracción disponible para ser tomada por las plantas
ya que éste puede pasar fácilmente a la solución del suelo en el ciclo de vida de los
cultivos.
Adsorción
Arcillas Solución del suelo
Ox. OH de Fe y Al
Humus K+
(-) Desorción

INTERCAMBIO

K+
K+
- - -
Equilibrio
- - K+ - K+ K+
K+

K+ - - K+ K+
Una pequeña proporción de los iones de K+ está
en la solución del suelo (K soluble). El K que
esta en solución es el que toman las raíces u
Otros organismos (p.e., bacterias, hongos, etc.)
Los iones de K+ pueden ser adsorbidos en sitios Representa una pequeña porción (0.02-0.04%
de la superficies de arcillas u óxidos donde hay del total)
cargas eléctricas negativas (K -ntercambiable)
Representa: entre 0.5 a 2.5% del total.

•Ambas formas de K + están en equilibrio químico. Al aumentar una forma, aumenta la otra (y viceversa).
• El equilibro es muy rápido (<24 horas)
•La adsorción de K + permite que en la fase sólida del suelo se retenga este nutriente en contra del proceso de
lixiviación.
•Retenido allí se constituye en la reserva de éste nutriente en el suelo, que luego podrá ser tomado por las raíces.

Figura 9.5. Esquema que ilustra la interacción entre el K-soluble y el K-intercambiable en el suelo. Dibujo
original N.W. Osorio.

El K-soluble se considera como la fracción que es inmediatamente disponible


para ser absorbida por las raíces; la concentración fluctúa entre 1-10 mg L-1 y equi-
vale a 0.02-0.04% del K-total. Esta fracción se encuentra en equilibrio químico con
la fracción de K-intercambiable, de tal manera que al disminuirse la concentración
de K-soluble (por lixiviación o absorción), el K-intercambiable se desorbe para
restituir la porción perdida (Figura 9.5). El K + que se desorbe en el sitio de inter-
cambio es reemplazado por otro ión, en suelos no fertilizados usualmente el cambio
se da por H+.
Como se mencionó anteriormente, en algunos suelos (Vertisoles, Mollisoles, algunos
Entisoles y Alfisoles) existe una fracción adicional representada por el K-fijado en el
espacio interlaminar de las arcillas de tipo 2:1. La cantidad de K-fijado está dentro del
rango de 50-750 mg kg-1 (1-3% del K-total) (Figura 9.6). Esta fracción no está presente en
suelos altamente meteorizados del trópico (Oxisoles, Ultisoles) ni en los suelos derivados
de cenizas volcánicas (Andisoles). Por tanto su participación no debe ser considerada en
todos los casos.

256
N. W. Osorio

Fijación Solución del suelo


Arcillas tipo 2:1
(Vermiculita, Montmorillonita) Liberación K+

Este proceso es importante en Vertisoles,


K+ Mollisoles, Aridisoles.
- K+
K+ K+ Pero, en suelos sin arcillas del tipo 2:1 su
- importancia es muy baja.
K+

Los iones de K + pueden ser atrapados (fijados)


en el espacio interlaminar de arcillas del tipo 2:1
(montmorillonita, vermiculita).

Estas arcillas al expandir su espacio interlaminar


(suelo húmedo), permiten la entrada y salida de iones K +.
Cuando el suelo se empieza seca, sale agua de dicho espacio
y éste colapsa. De esta manera, quedan los iones en forma
No-disponible para ser absorbidos por las raíces.

Figura 9.6. Esquema que ilustra la fijación de K en algunos suelos. Dibujo original N.W. Osorio.

DISPONIBILIDAD DE K+ EN EL SUELO
Se estima que en América tropical hay 799 millones de ha (54%) de suelos potencial-
mente deficientes en K+ disponible. Esto coincide con el área de los suelos ácidos y fuer-
temente meteorizados de las regiones lluviosas. En Colombia se espera encontrar baja
disponibilidad de K+ en los suelos de la Orinoquia, Amazonia, el Pacifico y en algunas
subregiones de la zona Andina. Mientras que en los suelos de la Costa Atlántica y de los
valles interandinos tienden a presentar contenidos suficientes de K.
Dada la dinámica del K+ disponible en el suelo se han desarrollado varios métodos
para estimar la fracción biodisponible, de tal manera que su valor se relacione adecua-
damente con el crecimiento y la productividad vegetal. El método más empleado a nivel
global es el que usa una solución neutra de acetato de amonio 1 M (Figura 9.7).
Se espera que cuando la muestra de suelo se agita con la solución extractora (30 mi-
nutos) ocurra el intercambio entre el K+ intercambiable y el NH4+ de la solución. En el
proceso también se extrae la fracción de K+ soluble. Luego de filtrar, la concentración de
K+ se determina a través de un espectrofotómetro de absorción atómica. Las unidades del
Sistema Internacional (SI) que actualmente se usan son cmolc kg-1 ó cmol(+) kg-1. En el
pasado se expresaba en términos de meq/100 g de suelo, pero hay una equivalencia 1:1
entre estas unidades y la del SI. Algunos laboratorios expresan los resultados en mg kg-1 (=
ppm).La interpretación del valor extraído del suelo se puede hacer de forma general para
varios cultivos con los criterios de la tabla 9.2. Si bien los criterios son muy generales,
resultan de mucha utilidad para interpretar el valor de K+ extraído del suelo en el análisis
de suelo para aquellos cultivos con los cuales no se tienen resultados de investigación;
indudablemente es necesario establecer programas de investigación que permitan tener
criterios más precisos. Para aquellos pocos cultivos en los cuales se ha echo investigación
más profunda sobre el tema se pueden encontrar criterios más específicos (Tabla 9.3).

257
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

filtrar
Determinar la
concentración
2.5 g suelo 3
25 cm de
Seco
de K+ (cmolc L-1)
tamizado solución
Acetato
- amonio Agitar
1M 30 min. Absorción atómica

n NH4+
K+ K+
- -
Arcilla
Ox-OH Fe o Al
- K+ K+ (en la solución del suelo )
- -
K+ K+

NH4+ NH4+ K+
K+ La concentración se determina
- -
Arcilla K+ K+ por Absorción Atómica y se expresa
- NH 4+
Ox-OH Fe o Al K+ en términos de cmolc kg-1
- -
NH4+ NH4+

K disponible = K+ soluble + K+ intercambiable

Figura 9.7. Ilustración del método de extracción de K+-disponible del suelo con acetato de amonio 1 M. Dibujo
original N.W. Osorio.

Tabla 9.2. Interpretación general del valor extraído de K+ del suelo con acetato de amonio 1M.

K suelo (cmolc kg-1) Categoría de disponibilidad * K requerido para aplicar al suelo


<0.05 Muy baja Muy Alto
0.05-0.15 Baja Alto
0.15-0.30 Suficiente Poco
0.3-0.6 Alta Poco-nulo
>0.6 Muy alta (consumo de lujo) Nulo
Tabla 9.3. Interpretación específica del valor extraído de K+ del suelo con acetato de amonio 1M para algunos
cultivos de interés económico en Colombia. Fuente: 1 ICA; 2 CIAT; 3CENICAFE; 4Zapata; 5Herrón.

Cultivo K suelo (cmolc kg-1) Interpretación


<0.3 Bajo
Papa 1
0.3-0.6 Suficiente
(Antioquia)
>0.6 Alto
<0.1 Bajo
Pasto carimagua2
0.1-0.2 Suficiente
(Llanos Orientales)
>0.2 Alto
<0.29 Bajo
Café
0.29-0.41 Suficiente
(Colombia)
>0.41 Alto
<0.7 Bajo
Banano
0.7-1.3 Suficiente
(Uraba)
>1.3 Alto
<0.6 Bajo
Crisantemo
0.6-0.8 Suficiente
(Oriente Antioqueño)
>0.8 Alto

258
N. W. Osorio

Saturación de K+
También se ha empleado como criterio de diagnóstico la saturación de K+ en el com-
plejo de intercambio:
Saturación de K+= (K+ extraído con acetato de amonio/CIC efectiva) x 100
La interpretación general que se aplica a la gran mayoría de cultivos de interés agro-
nómico es la siguiente:
Deficiencia: < 2%; Suficiencia: 2-3%; Alto (consumo de lujo): > 3%

Factores que afectan la disponibilidad de K+


K+ disponible en el suelo. Es recomendable tener un análisis de suelos para diagnos-
ticar la disponibilidad de K+ y establecer prácticas de manejo en el suelo y nutrición del
cultivo. Para ello se pueden emplear criterios como los presentados en las tablas 9.2 y 9.3
que evalúan la cantidad de mol-carga (cmolc) en cada kg de suelo o considerar el nivel de
saturación de K+ en el complejo de intercambio.
Presencia de K+ en el material parental. En algunos casos se tienen suelos que aunque
ubicados en regiones lluviosas y con baja CIC exhiben valores de K+ disponible altos en
virtud de las reservas presentes en la fracción mineral. Ejemplo de estos son los Andisoles
formados en la zona central colombiana cuya ceniza volcánica es rica en feldespatos de
potasio. Se considera que los minerales potásicos se disuelven más rápidamente en suelos
ácidos. La disolución de algunos de estos minerales sigue el siguiente orden: biotita >
muscovita > feldespato.
Textura del suelo. En general los suelos arenosos tienden a presentar niveles defi-
cientes de K+ dada la alta tasa de lixiviación en estos. Se recomienda en suelos arenosos
aplicar fertilizantes potásicos en bajas cantidades pero frecuentes. En los suelos arcillosos
(con mayor CIC) se pueden aplicar cantidades más altas y con menor frecuencia.
Tipo de arcilla. Las arcillas del tipo 2:1 (particularmente vermiculita) pueden fijar K+
en su espacio interlaminar durante la época seca. Especial cuidado se debe tener en man-
tener un nivel de humedad más o menos constante en estos suelos a través de un sistema
de riego. Se espera que la fijación de K+ siga el siguiente orden:
Vertisoles > Mollisoles > Aridisoles > Entisoles > …> Oxisoles, Ultisoles
pH del suelo. El pH del suelo puede ser un indicador del nivel de disponibilidad de
K+ en el suelo; sin embargo, ya que otros factores más determinantes están involucrados,
tal predictibilidad no es tan alta como ocurre con otros elementos nutritivos (p.e.H2PO4,
Ca2+, Fe2+). En general se afirma que en suelos con pH<5.5 puede haber bajo K+ dispo-
nible ya que el Al3+ ocupa la mayoría de los sitios de intercambio en el suelo; en suelos
con pH>6.5 se espera que el Ca2+ sea el catión dominante en el complejo de intercambio.
Lixiviación. Se puede considerar que la pérdida de K+ por lixiviación es quizá el factor
más determinante en la disponibilidad de K+ para las plantas cultivadas y para controlar
la eficiencia de la fertilización potásica. Los pocos reportes en suelos de la zona tropical
citan valores de lixiviación anual de 120-250 kg ha-1, lo cual puede representar la misma
o al menos una considerable proporción de la cantidad que extrae un cultivo (Tabla 9.1).

259
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Relación entre cationes intercambiable (Ca/K, Mg/K, Ca+Mg/K). Estos criterios


han sido amplia y tradicionalmente usados para diagnosticar la disponibilidad de K+,
Ca2+ y Mg2+ en los suelos cultivados. Desafortunadamente no hay suficiente evidencia
experimental que sustente su validez como criterio diagnóstico. Estos índices fueron
desarrollados en suelos de la zona templada, dominados con arcillas del tipo 2:1 en
los que pueden ocurrir fenómenos como la fijación de K+ o mayor fuerza de retención
por algunos cationes (p.e., Montmorillonita-Ca2+) o retención de brucita en espacios
interlaminares. En muchos de los suelos de la zona tropical húmeda o aquellos for-
mados por cenizas volcánicas estos procesos no se presentan. De tal manera que la
aplicación de las relaciones mencionadas y otras más [p.e., Ca/Mg; K/(Ca+Mg)0.5]
son de dudosa validez. Estas relaciones pueden ser más funcionales si se consideran
las actividades de estos elementos en la solución del suelo y no en el complejo de
intercambio.
A pesar de lo anterior algunos autores proponen como proporción adecuada entre
Ca:Mg:K = [Link].25. En café se ha propuesto la relación [Link].5 y para crisantemo
4.[Link].2. Como se mencionó anteriormente no hay soporte experimental para validar
estos criterios. Claramente se requiere mayor investigación sobre este tema. Por ahora,
sigue siendo muy funcional y muy consistente usar los contenidos intercambiables (y no
las relaciones).

FERTILIZACIÓN POTÁSICA

Estrategias de fertilización
Existen al menos tres estrategias para determinar la fertilización potásica en el suelo:
(i) Building-up/maintenance que consiste en aplicar una dosis alta de fertilizante po-
tásico que permita alcanzar un nivel deseado en el complejo de intercambio y luego hacer
aplicaciones pequeñas de mantenimiento; se espera tener un alto efecto residual con esta
fertilización. Esta estrategia es usada en cultivos agrícolas de alto valor económico, nor-
malmente bajo condiciones de invernadero donde se ha reducido la lixiviación.
(ii) Suficiencia: con esta estrategia se espera aplicar una cantidad que sea suficiente
para el cultivo a establecer, normalmente es una dosis moderada con la cual no se espera
dejar efecto residual para el siguiente cultivo. La dosis es variable según el potencial de
rendimiento del cultivo y el nivel de K+ disponible en el suelo (Tabla 9.4).
(iii) Balance de bases: con esta estrategia se aplica una dosis de potasio que permita
tener un valor deseado en el complejo de intercambio u obtener una saturación deseada.
También le sirve a aquellos que desean establecer algunas relaciones Ca/K y/o Mg/K y
que utilizan estos criterios para el diagnóstico y manejo de la disponibilidad de K.

Fertilizantes potásicos
Cuando el suelo no tiene suficiencia de K+ intercambiable esto se constituye en un
limitante serio para el desarrollo y el rendimiento de las plantas cultivadas. Cuando se

260
N. W. Osorio

quiere corregir este limitante se puede aplicar sales de potasio (fertilizantes, Tabla 9.5).
Estas pueden ser obtenidas de forma natural donde se han acumulado geológicamente
(p.e., KCl en Saskatchewan, Canadá; KNO3 en la Costa Pacífica de Chile). Estas sales
también se pueden sintetizar industrialmente.
Tabla 9.4. Guía para determinar la dosis de K a aplicar en algunos cultivos en Colombia. Adaptado de ICA
(1992).
K suelo Dosis de K2O
Cultivo Región
(acetato de amonio 1 M) (kg ha-1)
Algodón Caribe <0.1 60
0.1-0.2 40
0.2-0.3 20
0.3-0.45 10
>0.45 0
Secano
Arroz <0.1 90
Ll. Orientales
0.1-0.15 75
0.15-0.3 50
0.3-0.45 25
>0.45 0
Repollo Oriente Antioqueño <0.1 180
0.1-0.2 120
0.2-0.4 60
0.4-0.6 30
>0.6 0
Papa Altiplano de Nariño <0.15 100
0.15-0.3 75
0.3-0.6 50
0.6-0.75 25
>0.75 0
Piña Quindío, Risaralda <0.1 120
0.1-0.2 100
0.2-0.4 80
0.4-0.6 40
>0.6 0
Yuca Valles interandinos <0.1 75
0.1-0.25 50
0.25-0.45 35
0.45-0.6 25
>0.6 0
Norte de Antioquia
Pasto kikuyo 0-0.1 50
(bH-MB)
0.1-0.2 35
0.2-0.3 25
0.3-0.4 15
>0.4 0

261
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Los fertilizantes potásicos son bastante solubles, lo cual favorece su rápida llegada
a la solución del suelo; pero esto puede a su vez ser desfavorable porque las plantas no
absorben inmediatamente todo el K+ que se aplica de esta forma. Si hay condiciones fa-
vorables para la lixiviación (alto régimen de lluvia, textura arenosa, arenosa-franca, fran-
co-arenosa, baja CIC) el K+ aplicado se puede perder fácilmente. Se ha estimado que la
eficiencia de la fertilización potásica (la proporción del K+ aplicado que es absorbido por
el cultivo) está entre el 50-60%. Por lo anterior, resulta estratégico aplicar el fertilizante
potásico fraccionado (dosis pequeñas y frecuentes) en vez de hacer una sola aplicación.
Dado esto y la alta solubilidad de los fertilizantes potásicos, comúnmente se recomienda
fraccionar la cantidad en dos o tres aplicaciones (p.e., mitad a la siembra y mitad 20-30
días después de la siembra).
Tabla 9.5. Fertilizantes potásicos más comúnmente usados.
Portador
Nombre K (%) GRADO (N-P2O5-K2O)
nutricional
Cloruro de potasio KCl 50 0-0-60
Sulfato de potasio K2SO4 41.5 0-0-50-18(S)
Nitrato de potasio KNO3 36.5 13-0-44
Fosfato de potasio KH2PO4 28.2 0-52-34
Sulfomag K2SO4, MgSO4 18.3 0-0-22-11(MgO)-18 (S)
Otros fertilizantes: N-P2O5-K2O K (%) Uso común
10-30-10 8.3 Papa
15-15-15 12.5 Varios
18-18-18 15 Varios
17-6-18-2 15 Café
10-20-20 16.6 Papa

La fuente de K+ que se escoge puede depender del costo de fertilizante (KCl es más
barato, KNO3 es más costoso), de la necesidad de aplicar otro nutriente (SO42-, NO3-),
de la restricción con el Cl- en algunos cultivos (papa, tabaco, aguacate, crisantemo), de
resultados experimentales específicos, entre otros.
Las aplicaciones de fertilizantes foliares son bastante comunes en cultivos de alto
valor económico (frutales, ornamentales, vivero); para este caso se usa con frecuencia el
KNO3 en concentraciones que fluctúan entre 1-2% aplicadas al inicio de la floración, de
la fructificación o durante el llenado de granos. De igual manera, en este tipo de cultivos
se aplica fertilizante potásico en el agua de riego (fertirrigación), para lo cual se prefiere
KNO3 y/o KH2PO4. La concentración de K+ en el fertirriego depende de varios factores
(K+ disponible en el suelo, concentración de K foliar, concentración de otros fertilizantes
en el fertirriego, estado fenológico: vegetativo o reproductivo), usualmente está entre 100
a 250 mg L-1.
También existen guías de fertilización/encalamiento obtenidas experimentalmente en
pasturas tropicales en suelos de la Orinoquia Colombiana (CIAT, 1984) (Tabla 9.6).

262
N. W. Osorio

Tabla 9.6. Guía general para determinar las cantidades de potasio para el establecimiento de pastos en sabanas
bien drenadas de la Orinoquia colombiana. Fuente: CIAT (1984).

Especie K+ requerido (kg ha-1)

Melinis minutiflora,
Brachiaria humidicola, 20
Centrosema macrocarpum
Andropogon gayanus,
Brachiaria decumbens,
Pueraria phaseoloides, 30
Stylosanthes capitata,
Desmodium ovalifolium
Hyparrenia rufa,
40
Panicum maximum

Enmiendas orgánicas
Las enmiendas orgánicas son otra fuente de K+ para las plantas. Se destaca el efecto
que se puede tener con la gallinaza, la porcinaza, los diferentes tipos de compost, los
residuos de varios cultivos (p.e., papa, pulpa de café) y los biosólidos. El contenido de
potasio en estos materiales es muy variable, pero usualmente está dentro del rango 1.0-
4.5%, en algunos casos puede ser aún un poco más alto.
En muchos casos con la adición de enmiendas orgánicas se puede exceder la cantidad
requerida de K+ en el suelo y con frecuencia se observan valores de K+ disponible (extraí-
do con acetato de amonio) muy altos (>1 cmolc kg-1) (Tablas 9.7 y 9.8). Esto debe ser te-
nido en cuenta si se desea combinar la adición de una enmienda orgánica y un fertilizante
potásico, ya que se podría ahorrar una gran cantidad de dinero.
Tabla 9.7. Efecto de la aplicación de porcinaza durante 10 años sobre la disponibilidad de K+ en dos Andisoles
de Colombia cultivados con pasto kikuyo. Fuente: Osorio (2008).
Tratamiento pH (agua) K+ (cmolc kg-1)
Don Matías:
Control no fertilizado 5.4 0.16
Cada 2 pastoreos 5.5 0.55
Cada pastoreo 5.9 1.27
Rionegro:
Control no fertilizado 5.3 0.62
Cada pastoreo 5.6 1.07

Tabla 9.8. Efecto de la pulpa de café compostada aplicada en el almacigo de plántulas de café sobre la disponi-
bilidad de K+ en un suelo del Suroeste de Antioquia (Dystrudept). Fuente: Osorio (no-publicado).

Tratamiento pH (agua) K+ CICef

(cmolc kg )-1

Suelo (control) 5.0 0.34 6.50


Suelo + pulpa (3:1) 4.9 2.30 12.40
Suelo (control) 4.9 0.30 6.70
Suelo + pulpa (2:1) 4.8 2.70 10.20

263
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Microorganismos solubilizadores de minerales potásicos


Recientemente se le ha dado atención a aquellos microorganismos capaces de acele-
rar la disolución de minerales potásicos. La bacteria Bacillus mucilaginosus es capaz de
producir ácido cítrico y oxálico que aceleran la disolución de los minerales. Este proceso
está actualmente bajo investigación y no se tienen aplicaciones prácticas para su uso en la
agricultora pero parece muy prometedor en algunos casos. Mayor información se puede
encontrar en revistas especializadas [World J Microbiol & Biotech 22:9 (2006); Plant &
Soil 317: 1-2 (2008); World J Agric Sci 3:3 (2007); Res J Agric & Biol Sci 1:2 (2005)].

Ejemplo 1 (bulding-up/maintenance). Se desea establecer un cultivo de crisantemo en un suelo con un nivel de


K+ disponible (acetato de amonio 1M) de 0.35 cmolc kg-1. La cantidad de K a aplicar se calcula en función de la
diferencia entre el valor actual y el deseado (Tabla 9.5), es decir 0.8-0.35 = 0.45 cmolc kg-1.
Si se asumen los siguiente datos: densidad aparente = 0.6 Mg m-3; profundidad= 20 cm; Área de la era = 36 m2.
Los cálculos para determinar el requerimiento de K (g/era) son:
= 0.45 cmolc K+ kg-1 x 0.6 Mg m-3 x 36 m2/era x 0.2 m x 1000 kg/Mg x 0.39 g K+ /cmolc K+
= 758.2 g K/era
Sí se utiliza sulfato de potasio como fuente de K (41%), entonces:
= 758.2 g K /era x (100 g sulfato de potasio/41 g K) =1850 g sulfato de potasio/era
Ejemplo 2 (suficiencia). Se desea establecer un cultivo de piña en un suelo con un nivel de K+ disponible
(acetato de amonio 1M) de 0.3 cmolc kg-1. La cantidad de K a aplicar se calcula con base en la guía de la tabla
9.4, es decir 80 kg K2O/ha. Note que en este caso los valores se expresan en términos de oxido de potasio.
Sí se utiliza sulfato de potasio como fuente de potasio (K 41% = K2O 50%), entonces:
= 80 kg K2O/ha x 100 kg sulfato de potasio/50 kg K2O) =160 kg sulfato de potasio/ha
Se recomienda aplicar el sulfato de potasio localizado cerca de la planta, así: 1/3 al momento de la siembra y
2/3 45-60 días después de la siembra.
Ejemplo 3 (Bulding-up/maintenance). Se desea establecer un cultivo de aguacate en un suelo con un nivel de
K+ disponible (acetato de amonio 1M) de 0.3 cmolc kg-1. La cantidad de K a aplicar se calcula en función de la
diferencia entre el valor actual y el deseado (0.6 cmolc kg-1), es decir 0.6-0.3 = 0.3 cmolc kg-1.
Si se asumen los siguiente datos: densidad aparente = 0.8 Mg m-3; profundidad = 25 cm; diámetro del plateo
= 2 m. [Área del plateo= π.r2]
Los cálculos para determinar el requerimiento de K (g/árbol) son:
=0.3 cmolc K+ kg-1 x 0.8 Mg m-3 x 3.14 m2/árbol x 0.25 m x 1000 kg/Mg x 0.39 g K+ /cmolc K+
= 73.5 g K/árbol
Sí se utiliza sulfato de potasio como fuente de K (41%), entonces:
= 73.5 g K /árbol x (100 g sulfato de potasio/41 g K) =179 g sulfato de potasio/árbol
Si se tienen 233 árboles/ha (a una distancia de 7 m x 7 m), entonces la dosis por ha será: 42 kg sulfato de
potasio/ha.
La dosis se puede fragmentar en dos aplicaciones, por ejemplo: 21 kg/ha aplicado en abril y 21 kg/ha en
septiembre.

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266
Capítulo 1010
Calcio

• Calcio (Ca) en la planta


• Funciones
• Síntomas visuales de deficiencia de Ca en las plantas
• Formas del Ca en el suelo
• Ciclo biogeoquímico de Ca en el suelo
• Disponibilidad de Ca en el suelo
• Fertilización y/o encalamiento

RESUMEN
En este capítulo se presentan las funciones esenciales que cumple el calcio (Ca2+)
en la planta, su dinámica en el suelo y las interacciones que ocurren entre las diferentes
fracciones de Ca2+ que se encuentran en el suelo (soluble, intercambiable, mineral). Parti-
cularmente se hace énfasis en la forma como se disuelven los minerales del suelo y en las
interacciones de la fase intercambiable en el suelo, ya que ésta última es la que controla el
aporte del elemento a la solución del suelo. Se discute la forma en que se determina la dis-
ponibilidad de Ca2+ en el suelo y los factores que afectan su disponibilidad para las plan-
tas. Igualmente, se discuten las estrategias que se pueden abordar para aplicar enmiendas
o fertilizantes cálcicos a los suelos cultivados. Al final algunos ejemplos se presentan para
ilustrar la forma de calcular los requerimientos de cal o yeso como fertilizantes.

CALCIO EN LA PLANTA
El Calcio (Ca) es un nutriente que puede ser altamente limitante para la producción
vegetal en suelos altamente meteorizados y lixiviados de los trópicos. La planta toma este
elemento de la solución del suelo en forma de Ca2+. Su contenido adecuado en los tejidos
vegetales es variable, en general fluctúa entre 0.5 a 1.5% de la masa seca. Las plantas de
banano requieren concentraciones foliares de 0.5-0.7%, los pastos 0.25-0.75% y el cri-
santemo 1-2%. La cantidad extraída por los cultivos es variable, en general fluctúa entre
100-200 kg ha-1.

Funciones
Una vez el Ca2+es absorbido en el citoplasma, tiende a acumularse en vacuolas para
evitar que su concentración sea inhibitoria para los procesos celulares. Entre las funciones
conocidas están la activación e inhibición de varias enzimas, la recepción y transmisión

© N.W. Osorio. 2014. Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico. ISBN 978-958-44-9746-8.

267
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

de estímulos externos a nivel citoplasmático a través de la calmodulina (Calmodulin=


Calcium- modulated protein), y a través de su participación en la laminilla media lo que
le da al tejido vegetal firmeza, resistencia mecánica y protección frente a fitopatógenos e
insectos plaga.

Síntomas visuales de deficiencia de Ca2+ en las plantas


El Ca2+ en las plantas es bastante inmóvil y, por tanto, se acumula en los tejidos más
viejos. Cuando las plantas no absorben suficiente Ca2+ desarrollan síntomas de deficiencia
en los sitios de nuevo crecimiento (meristemos, frutos). Los síntomas consisten en una
necrosis del meristemo, en algunos casos las hojas jóvenes se ven malformadas, se curvan
hacia el envés y los entrenudos son cortos. En las raíces hay restricción del crecimiento y
una mayor propensión al ataque de fitopatógenos; en leguminosas se inhibe la nodulación
y la fijación de N2 por las bacterias simbióticas.
En los frutos el extremo distal se puede rajar ya que el tejido no es fuerte para aguantar
la presión ejercida con la llegada de más agua, azucares, etc. Esto puede ir acompañado
de pudriciones causadas por microorganismos oportunistas que colonizan estos tejidos
afectados (Figura 10.1).
La deficiencia de Ca2+ se presenta en suelos muy ácidos (pH < 5.0) de regiones llu-
viosas en las cuales ha habido mucha lixiviación del elemento. En estos suelos el Al3+
ocupa una alta proporción de los sitios intercambiables y deja así al Ca2+ más expuesto a
perderse por lixiviación. Cuando los suelos tienen pH > 6.0 usualmente hay suficiencia de
Ca2+, pero esto debe ser verificado a través de un análisis químico de suelo.

Figura 10.1. Síntomas visuales de deficiencia de Ca2+ en varios cultivos. Note las hojas asimétricas, mal forma-
das y curvadas (aguacate, café, papa) y los frutos de tomate con pudrición en el extremo distal. Fuente: http://
[Link]/dsotomayor/agro4037/handouts /Sintomas_visuales.pdf

268
N. W. Osorio

En América tropical se estima que hay 732 millones de hectáreas deficientes en Ca2+
disponible, lo cual representa 49% del área total. En Colombia las regiones naturales
lluviosas exhiben niveles deficientes de Ca2+: Región Andina, Costa Pacífica, Orinoquia y
Amazonía. Las regiones naturales con suficiencia de Ca2+ son la región Caribe y los valles
interandinos de los ríos Magdalena y Cauca.

FORMAS DE Ca2+ EN EL SUELO


Se considera que el Ca2+ está en tres tipos de fracciones que determinan su dispo-
nibilidad en el suelo para las plantas (Ca-mineral, Ca-intercambiable y Ca-soluble). La
cantidad total de Ca representa usualmente entre 0.1-1% del suelo, los valores bajos se
encuentran en suelos altamente meteorizados. En los suelos del trópico húmedo este ran-
go es de 0.1-0.3%, en zonas tropicales secas el rango fluctúa entre 0.5-2%. Sin embargo,
en los suelos calcáreos el valor puede estar entre 5-20%.
Ca-mineral: la mayoría del Ca2+ en el suelo (95-98%) se encuentra en los minerales
primarios (piroxeno, diópsido, anortita, calcita y yeso) en un rango promedio de 5000-
20000 mg kg-1. En suelos altamente meteorizados y lixiviados éste valor puede ser mucho
más bajo. Se considera que ésta fracción, Ca-mineral, no es disponible para las plantas
y tiene que ocurrir una disolución de los minerales cálcicos, lo cual ocurre a muy largo
plazo. Las reacciones de disolución se favorecen en ambiente ácidos como se ilustra en
las siguientes reacciones:

El Ca-intercambiable es aquel que se encuentra adsorbido sobre las superficies cargadas


negativamente de arcillas, óxidos y humus (Figura 10.2). Éste normalmente fluctúa entre 0.5
a 2.0% del Ca-total. De nuevo, los valores bajos coinciden con suelos altamente meteorizados

269
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

y lixiviados de los trópicos húmedos, donde estos pueden estar entre 0.1-2.0 cmolc kg-1. En
suelos del trópico seco los valores son de 5-25 cmolc kg-1, los cuales son comparables a los que
se hallan en suelos de las regiones templadas. El Ca-intercambiable se considera disponible
para ser tomado por las plantas ya que pasa fácilmente a la solución de suelo.
El Ca-soluble se considera como la fracción inmediatamente disponible para ser ab-
sorbida por las raíces, la concentración en la solución del suelo fluctúa entre 5-50 mg L-1
en suelos del trópico húmedo (equivalente a 0.02-0.03% del Ca-total) y 30-300 mg L-1 en
suelos del trópico seco. Esta fracción soluble se encuentra en equilibrio químico con la
fracción intercambiable, de tal manera que al disminuirse la concentración en la solución
del suelo (por lixiviación o absorción), el Ca-intercambiable se desorbe para restituir la
cantidad perdida (Figura 10.2). El Ca2+ que se desorbe es reemplazado por otro catión, en
suelos no fertilizados este usualmente se intercambia por Al3+ ó H+.
Ca soluble:
Una pequeña proporción de los
Ca2+ iones de Ca2+ está en la solución
del suelo (Ca soluble).
- -
Ca2+ - INTERCAMBIO
- - Ca2+ - Ca
2+
Ca2+
Ca2+

Ca2+ - -
Ca2+

Ca intercambiable
Los iones de Ca+ pueden ser adsorbidos en sitios
de la superficies de arcillas u óxidos donde hay
cargas eléctricas negativas (Ca intercambiable)
Figura 10.2. Esquema que ilustra la interacción entre el Ca-soluble y el Ca-intercambiable en el suelo. Dibujo
original N.W. Osorio.

CICLO BIOGEOQUÍMICO DE Ca2+ EN EL SUELO


Al igual que el K+, el ciclo del Ca2+ en el suelo está más controlado por factores físicos
y químicos que por factores biológicos. La mayor cantidad de Ca2+ en el suelo se encuen-
tra en los minerales de los suelos (primarios y secundarios). Cuando estos minerales se
disuelven, lo cual se favorece en regiones húmedas y en un medio ácido, el Ca2+ pasa a la
solución del suelo (Figura 10.3).
De la solución del suelo el Ca2+ puede tomar varios caminos:
(i) absorbido directamente por las raíces de las plantas o por hongos formadores de
micorrizas.
(ii) adsorbido sobre la superficie cargadas negativamente de las arcillas, óxidos, o hu-
mus en posiciones de intercambio.
(iii) perderse por lixiviación hacia aguas subterráneas cuando es transportado por el
agua, lo cual ocurre intensamente en suelos arenosos de baja CIC ubicados en re-
giones lluviosas. Reportes de lixiviación anual de Ca2+ en suelos tropicales fluctúan
entre 100-250 kg ha-1 año-1.

270
Biosólido

Ca -cosecha
Ca aplicado
Animal
Enmiendas orgánicas Fertilizantes, cales

Ca- Planta Hojarasca Excretas

Materia orgánica fresca Escorrentía

Absorción
por raíces

271
Meteorización INTERCAMBIO
Minerales primarios Solución del suelo Arcillas
(disolución ácida) Adsorción Ox. OH de Fe y Al
(piroxeno, anortita) 2+
Ca Humus
Desorción (-)

Minerales secundarios
(calcita, yeso, brushita)
Figura 10.3. Ciclo biogeoquímico del calcio
Lixiviación en el suelo. Dibujo original N.W. Osorio. Las
Regiones áridas
líneas discontinuas representan pérdidas por
• Suelos arenosos lixiviación y escorrentía.
• Regiones lluviosas
• Baja CIC
N. W. Osorio
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

En regiones muy áridas el Ca2+ se puede precipitar como CaCO3 o CaSO4, lo cual
depende de las condiciones de cada suelo. Estos minerales controlarán la solubilidad de
Ca2+ en la solución del suelo cuando haya suficiente agua en el mismo.
Otra pérdida del suelo está representada por el Ca2+ que finalmente queda en el pro-
ducto comercial (fruto, semilla, flores, o leche). Esto puede ser relevante en muchos cul-
tivos y debería tenerse en cuenta en los programas de manejo del suelo.
Cuando en el suelo no hay suficiente Ca2+-disponible para las plantas, la productividad ve-
getal será limitada. La forma de corregir este problema es mediante la aplicación de enmien-
das inorgánicas (yeso, cales, nitrato de calcio) u orgánicas (compost, gallinaza, porcinaza).

DISPONIBILIDAD DE Ca2+ EN EL SUELO


El método más empleado a nivel global para extraer la(s) fracción(es) disponible(s)
de Ca2+ del suelo es aquel que usa una solución neutra de acetato de amonio 1 M (Figura
10.4). En este protocolo se extraen simultáneamente otros nutrientes (p.e., K+, Mg2+).
Se espera que al agitar la muestra de suelo (2.5 g) con 25 cm3 de la solución extractora
(30 minutos) ocurra el intercambio entre el Ca2+ intercambiable y el NH4+ de la solución
extractora. En este proceso también se extrae la fracción de Ca2+ soluble. Luego de filtrar,
la concentración de Ca2+ se determina a través de un espectrofotómetro de absorción ató-
mica. Las unidades del Sistema Internacional (SI) usadas son cmolc kg-1 ó cmol(+) kg-1. En
el pasado esto se expresaba en términos de meq/100 g de suelo, pero hay una equivalencia
1:1 entre estas unidades y la del SI.

filtrar

Determinar la concentración
2.5 g suelo 25 cm3 de
Seco
tamizado solución
Acetato
- amonio Agitar
1M 30 min. Absorción
atómica

n NH4+

Ca2+ Ca2+
- -
Arcilla
Ox-OH Fe o Al
- Ca2+ Ca2+
- -
Ca2+ Ca2+

NH4+ NH4+ Ca2+ La concentración se


Ca2+
- - determina por absorción
Arcilla - NH 4+ Ca2+ Ca2+
Ox-OH Fe o Al Ca2+ atómica y se expresa en
- - cmolc kg-1
NH4+ NH4+

Figura 10.3. Ilustración del método de extracción de Ca2+ disponible del suelo con acetato de amonio 1 M.
Dibujo original N.W. Osorio.

272
N. W. Osorio

La interpretación del valor extraído del suelo se puede hacer de forma general con
los criterios de la tabla 10.1; si bien estos criterios son muy generales resultan de mucha
utilidad para aquellos cultivos en los cuales no se tienen resultados de investigación. Para
aquellos pocos cultivos en los cuales se ha hecho investigación o se tienen más registros
sobre el tema se pueden encontrar criterios más específicos (Tabla 10.2).
Tabla 10.1. Interpretación general del valor extraído de Ca2+ del suelo con acetato de amonio 1M.

Ca suelo
Categoría de disponibilidad * Ca requerido para aplicar al suelo
(cmolc kg-1)
<1 Muy baja Muy Alto
1-3 Baja Alto
3-6 Suficiente Poco
6-9 Alta Poco-nulo
>9 Muy alta Nulo

Saturación de Ca2+
También se ha empleado como criterio de diagnóstico la saturación de Ca2+ en el
complejo de intercambio:
Saturación de Ca2+= (Ca2+ extraído con acetato de amonio/CIC efectiva) x 100
La interpretación general que se aplica a la gran mayoría de cultivos de interés agro-
nómico es la siguiente:
• Deficiencia: < 30%
• Suficiencia: 30-60%
• Alto: > 60%
Tabla 10.2. Interpretación específica del valor extraído de Ca2+ del suelo con acetato de amonio 1M para algunos
cultivos de interés económico en Colombia. Fuente: 1ICA; 2CIAT; 3CENICAFE; 4Zapata; 5Herrón.

Cultivo Ca suelo (cmolc kg-1) Interpretación


<1.5 Bajo
Pastos
1.5-4 Suficiente
>4 Alto

<1.8 Bajo
Café
1.8-2.6 Suficiente
(Colombia)
>2.6 (<4.2) Alto

<9 Bajo
Banano
9-12 Suficiente
(Uraba)
>12 Alto

Crisantemo
<12 Bajo
(Oriente Antioqueño)
12-15 Suficiente
>15 Alto

Factores que afectan la disponibilidad de Ca2+


Ca2+ disponible en el suelo. Es recomendable tener un análisis de suelos para diag-
nosticar la disponibilidad de Ca2+ en el suelo y establecer prácticas de manejo en el suelo
y la nutrición del cultivo. Para ello se pueden emplear los criterios presentados en las

273
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

tablas 10.1 y 10.2 que evalúan la cantidad de cmol-cargada (cmolc) en cada kg de suelo o
considerar el nivel de saturación de Ca2+ en el complejo de intercambio.
Tipo de mineral que tiene cálcio. En general los minerales de calcio presentan una
baja solubilidad, pero entre ellos se presentan diferencias. Por ejemplo, la disolución de
piroxeno es mayor que la de la anortita. Así mismo, la disolución del yeso es mayor que
la de la calcita.
Textura del suelo. En general los suelos arenosos tienden a presentar niveles deficien-
tes de Ca2+ dada la alta tasa de lixiviación de estos suelos. En suelos arenosos es preferible
aplicar enmiendas o fertilizantes cálcicos en bajas cantidades pero frecuentemente. En los
suelos arcillosos (con mayor CIC) se pueden aplicar cantidades más altas y con menor
frecuencia.
Tipo de arcilla. Las arcillas del tipo 2:1 (particularmente Montmorillonita) pueden
retener con mayor fuerza el Ca2+ que las arcillas del tipo 2:1.
Montmorillonita (2:1) > Illita (2:1) > caolinita (1:1) > humus
Por ejemplo, para mantener un nivel dado de Ca2+ en la solución del suelo se requiere
con la montmorillonita 70-80% de saturación de Ca2+, mientras que con la caolinita es
suficiente tener un nivel de saturación de 35-45%.
pH del suelo. El pH del suelo puede ser un muy buen indicador del nivel de disponibi-
lidad de Ca2+ en el suelo; usualmente el incremento del contenido de Ca2+ en el suelo está
acompañado con incremento en el nivel de bicarbonatos y carbonatos (HCO3- y CO32-)
y estos aumentan el pH del suelo. Con un pH del suelo <5.5 es muy probable encontrar
deficiencia de Ca2+ (mayor probabilidad con pH<5.0), cuando el pH del suelo es > 6.5
es casi seguro tener un nivel suficiente de Ca2+. Entre el rango 5.5 a 6.5 se espera que al
aumentar el pH aumente el Ca2+ disponible, pero esto debe ser revisado con un análisis
químico del suelo. Otros factores como la presencia de fosfato y sulfato podrían afectar la
tasa de cambio del pH con respecto a la de Ca2+.
En general, se espera que en suelos con pH< 5.5 el Al3+ ocupe una alta proporción de
los sitios de intercambio y por eso hay más probabilidad que elementos como Ca2+, Mg2+
y K+ se pierdan por lixiviación. A pH > 7.0 el nivel de Ca2+ en el suelo es muy alto para
las plantas.
Lixiviación. Se puede considerar que la pérdida de Ca2+ por lixiviación es el factor
más determinante en la disponibilidad de éste nutriente para las plantas cultivadas. Los
pocos reportes en suelos de la zona tropical citan valores de lixiviación anual entre 100
a 250 kg ha-1.
Relación entre cationes intercambiable (Ca/Mg, Ca/K). Tal como se mencionó con el
K+, estos criterios han sido amplia y tradicionalmente usados para diagnosticar la disponi-
bilidad de Ca2+, Mg2+ y K+. Desafortunadamente no hay suficiente evidencia experimental
que sustente su validez como criterio diagnóstico. Estos índices fueron desarrollados en
suelos de la zona templada, dominados con arcillas del tipo 2:1 en los que pueden ocu-
rrir fenómenos como la fijación de K+ o en los cuales puede haber una mayor fuerza de
retención por algunos cationes (p.e., Montmorillonita-Ca2+). En muchos de los suelos de
la zona tropical húmeda o aquellos formados por cenizas volcánicas ésta retención podría

274
N. W. Osorio

ser menor. Por tanto, la aplicación de las relaciones mencionadas y otras más [p.e., Ca/
Mg; K/(Ca+Mg)0.5] no necesariamente tienen la misma validez y se tienen mucha incer-
tidumbre sobre su uso.
Algunos resultados de investigación sugieren que es más importante evaluar la canti-
dad de Ca intercambiable en vez de las relaciones de éste con otros nutrientes en esta fase.
Sin embargo, las interacciones con otros cationes podrían tener más sentido si se evalúan
en función de los valores de actividad de Ca2+, Mg2+ y K+ en la solución del suelo.
A manera de referencia vale la pena mencionar que muchos técnicos proponen man-
tener una proporción de Ca:Mg:K en la fase intercambiable de [Link].25. En café se ha
propuesto una proporción [Link].5 y para crisantemo 4.[Link].2. Como se mencionó ante-
riormente no hay soporte experimental para validar estos criterios. Claramente se requie-
re mayor investigación sobre este tema.

ENCALAMIENTO Y/O FERTILIZACIÓN CON CALCIO


Como se discutió en la sección de encalamiento (Capítulo 6 sobre el manejo de la
acidez del suelo) la cantidad de cal se puede estimar con una incubación de cal o a través
de la fórmula propuesta por Cochrane et al. (1980).
Es claro que en el manejo de los suelos es muy común hablar de la práctica del enca-
lamiento, pero hay poca consideración sobre la fertilización cálcica. La realidad es que
cuando se aplica cal para neutralizar el Al3+ o para aumentar el pH del suelo, también
se está simultáneamente aumentando la disponibilidad de Ca2+ (Figura 10.4). Si bien el
enfoque del encalamiento es la neutralización de Al3+, los efectos colaterales sobre la
disponibilidad de Ca2+ no deberían ser ignorados.
3 Al Carimagua 20

Ca

15
2
Ca (cmol c kg -1 )
Al (cmol c kg-1)

10

1
5

0 0
0 4 8 12 16
Ca(OH) 2 (g kg -1)

Figura 10.4 Efecto de la aplicación de cal sobre los niveles de Al3+ y Ca2+ intercambiables en un Oxisol de
Carimagua, Colombia (Osorio, 2008).
Los efectos de la cal sobre la concentración de Ca2+ en la solución del suelo no son
tan evidentes; en muchos casos con dosis bajas de cal, el Ca2+ liberado de la cal desplaza

275
Ca(OH) 2 (g kg -1)

Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

al Al3+ de los sitios de intercambio y el impacto sobre el Ca2+ soluble es insignificante.


En la medida en que se aumenta la dosis de Cal y que el Al3+ intercambiable ha desapa-
recido (pH ≥ 5.5), la concentración de Ca2+ en la solución del suelo empieza a aumentar
progresivamente, tal como lo muestran Fox et al. (1991) en la figura 10.5. Las adiciones
repetitivas de cal a un suelo a través del tiempo aumentan notoriamente la cantidad de
Ca2+ intercambiable, esto se ha observado en varios cultivos que reciben frecuentemente
estas enmiendas (café, aguacate, hortalizas, ornamentales).
Al en extracto de KCl (cmolc kg-1)

-8 - 0.08
4-

P en solución (µg mL-1)


Ca

Ca en solución (cmolc L-1)


P
Mn en solución (µg mL-1)

Mn
1.0 -
-4 - 0.04
2-

0.5 -

0- Al
0.0 - I I I -0 - 0.0
5 6 7
pH del suelo
Figura 10.5. Cambios en la concentración de Ca, Mn y P en la solución del suelo y Al-intercambiable en función
del pH del suelo establecido a través de la aplicación de cal en un Oxisol de Hawai’i. Fuente: Fox et al. (1991).

Con la adición de yeso como enmienda, además de la precipitación de Al3+ como


Al2(SO4)3 y del aporte de SO42- en el complejo de cambio, también hay un incremento el
contenido de Ca2+ en el suelo (intercambiable y soluble).
La aplicación de nitrato calcio (Ca(NO3)2) sólo tiene efecto fertilizante (y no como
enmienda). Es decir, se pretende hacer un aporte adicional de NO3- y Ca2+. Por tanto, se
debe haber corregido previamente cualquier exceso indeseable de Al3+ vía adición de cal
y/o yeso. Se espera un incremento leve en el pH de la rizosfera por el consumo de del ión
nitrato. Una situación comparable sucede cuando se aplican los fertilizantes superfosfato
simple y superfosfato triple, o con la adición de roca fosfórica, ya que estos materiales
contienen cantidades apreciables de calcio (Tabla 10.4).
En algunos casos, la adición de cal o yeso se puede hacer dirigida a aumentar el nivel
de Ca2+ intercambiable para alcanzar un nivel deseado como los que aparecen en las ta-
blas 10.1 y 10.2. Esto corresponde a la estrategia del Building-up/maintenance discutida
en el capítulo de potasio. Al hacer esto se espera tener un efecto residual con esta aplica-
ción. Esta estrategia es usada en cultivos agrícolas de alto valor económico, normalmente
cultivados bajo condiciones de invernadero (baja lixiviación).
Para determinar la cantidad de calcio a aplicar también se ha utilizado el Balance de
bases. Como se mencionó anteriormente, el uso de las relaciones Ca/Mg, Ca/K, Ca+M-
g/K en la fase de intercambio como herramienta de diagnóstico y manejo del Ca2+ son
cuestionables, pero su uso está ampliamente difundido. Los resultados favorables que se
pueden derivar de un manejo así pueden ser atribuidos a un aumento en términos absolu-
tos de los contenidos de Ca, Mg y K, más que a las relaciones entre ellos.

276
N. W. Osorio

Las guías para la adición específica de Ca2+ (fertilización/encalamiento) en cultivos/


pasturas son muy escasas; los investigadores del CIAT han propuesto que la aplicación de
Ca para pasturas tropicales en suelos de la Orinoquia Colombiana se puede hacer según
los criterios de la tabla 10.3, los cuales fueron desarrollados experimentalmente.
Tabla 10.3. Guía general para determinar las cantidades de calcio para el establecimiento de pastos en sabanas
bien drenadas de la Orinoquia colombiana. Fuente: Adaptado de CIAT (1984).

Especie Ca2+ CaCO3 CaSO4.2H2O


------------- (kg ha-1) ----------
Melinis minutiflora, Brachiaria humidicola 100 250 430
Andropogon gayanus, Brachiaria decumbens, Pueraria
200 500 860
phaseoloides, Stylosanthes capitata, Desmodium ovalifolium
Hyparrhenia rufa, Panicum maximum 400 1000 1720

Fertilizantes o enmiendas cálcicas


Por las razones expuestas anteriormente normalmente se habla de enmiendas y no de
fertilizantes que aporten calcio. Esto es más debido al enfoque que se le dé a la aplicación,
pero la diferencia puede ser desde cierta perspectiva simplemente semántica.
Los materiales portadores de calcio más usados en la agricultura se presentan en la ta-
bla 10.4. En ellos se destacan las cales, las cuales son bastante insolubles particularmente
la cal agrícola (CaCO3) y la dolomita ((Ca,Mg)CO3), igual sucede con la roca fosfórica.
Para ver efectos iníciales de estos materiales sobre el nivel de Ca2+ disponible se requieren
al menos 20-30 días, con más tiempo se pueden ver efectos más relevantes. Por otro lado,
las cales viva (CaO) e hidratada (Ca(OH)2) y el yeso agrícola (CaSO4.2H2O) son un poco
más solubles y su efecto puede detectarse a menor plazo (~10 días). Efectos más rápidos
sobre la disponibilidad de Ca2+ en el suelo se pueden esperar con los superfosfatos simple
y triple ya que son más solubles que los anteriores.
El fertilizante cálcico más soluble es el nitrato de calcio (CaNO3) (Tabla 10.4). Su
alta solubilidad hace que este fertilizante sea una muy buena alternativa para mejorar
rápidamente el Ca2+ disponible del suelo, pero su costo y su propensión a perderse por
lixiviación son restricciones fuertes para un uso más amplio. Por tanto, se recomienda
hacer fraccionamiento de las aplicaciones. Principalmente se usa en cultivos de alto valor
económico (ornamentales, frutales, palma de aceite, banano, viveros) en los cuales se
aplica fraccionado vía edáfica, vía fertilización foliar y cuando es posible vía fertirriego.
Un ejemplo bien ilustrativo del efecto de la adición de calcio como fertilizante lo
aporta Cabrales (2010), quien adicionó carbonato de calcio o nitrato de calcio a un suelo
sulfato-ácido (Typic Sulfaquent) del Departamento de Córdoba (Colombia) y evaluó los
efectos en el rendimiento del tomate y la reducción de la pudrición apical del fruto. Los
resultados se observan en la tabla 10.5 e indican que la respuesta del tomate a la adición
de Ca no sólo se dio en términos del incremento en el rendimiento, sino también en la sa-
nidad de la planta; los efectos de ambos fueron significativamente mejores que el control
no tratado. Los tratamientos entre sí no son completamente comprables en términos de las
fuentes, ya que una se aplicó al suelo y la otra vía foliar en menor cantidad. En realidad

277
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

con la aplicación de ambas fuentes se demostró la bondad de aplicar Ca para mejorar la


nutrición, producción y sanidad del cultivo
Tabla 10.4. Fertilizantes cálcicos más comúnmente usados.
Enmienda o Portador Solubilidad
Nombre Ca (%) Pureza
fertilizante nutricional g L-1 a 20ºC
Cal agrícola Carbonato de calcio CaCO3 40 0.006-0.013 70-95%

Cal hidratada Hidróxido de calcio Ca(OH)2 54 1.73 95-98%

Cal viva Oxido de calcio CaO 70 1.65 95-98%


Carbonato de calcio CaCO3
Cal dolomita 22-30 0.006-0.013 90-95%
y de magnesio MgCO3
Yeso Sulfato de calcio CaSO4. 2H2O 23 (19%S) 2.55 g L -1
80-85%
Nitrato de calcio Nitrato de calcio Ca(NO3)2 21 (15%N) 1290 98
Quelatex, Klip Quelato de Ca EDTA-Ca 3-8 -
Superfosfato triple Fosfato de calcio Ca(H2PO4)2.2H2O 12-14 18 90
Superfosfato
Fosfato de calcio CaH2PO4 18-21 18 90
simple
Apatita
Roca fosfórica (altamente Ca5(PO4)3(OH, F) 30-35 <0.0001 90
sustituida)

Tabla 10.5. Efecto de la adición de carbonato de calcio (200g/sitio) y nitrato calcio (vía foliar, 5 g/L) sobre el
rendimiento de tomate en un Typic Sulfaquent de Córdoba (Colombia). Fuente: Cabrales (2010).

Tratamiento Control CaCO3 Ca(NO3)2


Producción total (t ha-1) 7.46c 52.8a 26.0b
Frutos por planta 19.7b 27.7a 24.3ab
Frutos buenos (%) 7.3c 97.5a 54.3b
Plantas muertas (%) 19.3a 0.1c 10.0b
Peso por fruto (g) 30c 124 a 63.5b
Fruto comercial (t ha-1) 1.13c 52.6a 16.6 b

Enmiendas orgánicas
Las enmiendas orgánicas son una fuente importante de Ca2+ para las plantas. Se desta-
ca el efecto que se puede tener con la gallinaza, la porcinaza, diferentes tipos de compost,
residuos de varios cultivos (p.e., papa, pulpa de café) y los biosólidos. El contenido de
Calcio en estos materiales es variable, pero usualmente está dentro del rango 0.5-1.0%; en
algunos casos puede ser más alto, tal como sucede con la gallinaza que podría tener hasta
10% de calcio en virtud del aporte de CaCO3 en la dietas de las gallinas para mejorar la
concentración de Ca en la cáscara del huevo.
En muchos casos con la adición de enmiendas orgánicas hay un aporte considerable
de Ca2+ disponible (extraído con acetato de amonio) que hace que en el suelo éste aumen-
te más allá de lo deseado (>6.0 cmolc kg-1) (Tablas 10.6 y 10.7). Esto puede reducir la
necesidad de aplicación de Ca2+ como enmienda o fertilizante.

278
N. W. Osorio

Tabla 10.6. Efecto de la aplicación de porcinaza durante 10 años sobre la disponibilidad de Ca2+ en dos Andiso-
les de Colombia cultivados con kikuyo. Fuente: Osorio (2008).
Tratamiento pH (agua) Ca2+ CICef
(cmolc kg-1)
Don Matías:
Control no fertilizado 5.4 1.9 3.8
Cada 2 pastoreos 5.5 3.0 5.6
Cada pastoreo 5.9 6.6 11.2
Rionegro:
Control no fertilizado 5.3 2.2 5.4
Cada pastoreo 5.6 8.2 13.0

Tabla 10.7. Efecto de la pulpa de café compostada aplicada en el almacigo de plántulas de café sobre la dispo-
nibilidad de Ca2+. Fuente: Osorio (no-publicado).
Tratamiento pH (agua) Ca2+ CICef
(cmolc kg-1)
Unidad suroeste:
Suelo (control) 5.0 2.2 6.50
Suelo + pulpa (3:1) 4.9 6.1 12.40
Rionegro:
Suelo (control) 4.9 1.3 6.70
Suelo + pulpa (2:1) 4.8 4.0 10.20

Cuadro 10. 1. Se desea establecer un cultivo de crisantemo en un suelo con un nivel de Ca2+ disponible
(acetato de amonio 1M) de 7.8 cmolc kg-1. La cantidad de Ca2+ a aplicar se calcula en función de la diferencia
entre el valor actual y el deseado (Tabla 10.2), es decir 12.0-7.8= 4.2 cmolc kg-1.
Si se asumen los siguientes datos: densidad aparente = 0.6 Mg m-3; profundidad= 20 cm; Área de la era= 36 m2.
Los cálculos para determinar el requerimiento de Ca (g/era) son:
=4.2 cmolc Ca2+ kg-1 x 0.6 Mg m-3 x 36 m2/era x 0.2 m x 1000 kg/Mg x 0.2 g Ca2+ /cmolc Ca2+
= 3629 g Ca2+/era
Sí se utiliza cal agrícola (95% de pureza), entonces:
= 3629 g Ca2+ /era x 100 g CaCO3/40 g Ca2+ x 100 g Cal agrícola/95 g CaCO3 x 1 kg cal/1000 g cal
= 9.55 kg cal agrícola/era (la cal se debe incorporar entre los primeros 20 cm, dada su baja solubilidad)
Si se desea aplicar yeso agrícola (90% de pureza), lo cálculos son:
= 3629 g Ca2+/era x 172 g CaSO4.2H2O/40 g Ca2+ x 100 g yeso agrícola/90 g CaSO4.2H2O x 1 kg /1000 g
= 17.34 kg yeso agrícola/era. El yeso se aplica sobre la superficie, se puede incorporar levemente ya que es más
soluble y puede profundizarse con el agua de riego.
La escogencia entre una de las fuentes dependerá del pH del suelo; si el pH > 6.0 se aplicará yeso agrícola, pero
si el pH es < 5.5 se puede aplicar la cal agrícola.

279
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Cuadro 10. 2. Se desea establecer un cultivo de aguacate en un suelo con un nivel de Ca2+ disponible (acetato
de amonio 1M) de 1.9 cmolc kg-1. La cantidad de Ca2+ a aplicar se calcula en función de la diferencia entre el
valor actual y el deseado (4.0 cmolc kg-1), es decir 4.0-1.9= 2.1 cmolc kg-1.
Si se asumen los siguiente datos: densidad aparente = 0.9 Mg m-3; profundidad= 25 cm; diámetro del plateo =
3 m. (Área del plateo = πr2)
Los cálculos para determinar el requerimiento de Ca2+ (g/árbol) son:
=2.1 cmolc Ca2+ kg-1 x 0.9 Mg m-3 x 7.1 m2/árbol x 0.25 m x 1000 kg/Mg x 0.2 g Ca2+ /cmolc Ca2+
= 668 g Ca2+/árbol
Sí se utiliza cal agrícola del 95% de pureza, entonces:
= 668 g Ca2+ /árbol x 100 g CaCO3/40 g Ca2+ x 100 g Cal agrícola/95 g CaCO3 x 1 kg cal/1000 g cal
= 1.76 kg cal agrícola (95% pureza)/árbol
La cal se debe incorporar a la profundidad deseada, dada su baja solubilidad.
Sí se tienen 233 árboles/ha (a 7 m x 7 m), entonces la dosis por ha será: 409 kg cal agrícola/ha.
Si se desea aplicar yeso agrícola (90% pureza) los cálculos serán:
668 g Ca2+ /árbol x 172 g CaSO4.2H2O /40 g Ca2+ x 100 g yeso agrícola/90 g CaSO4.2H2O x 1 kg /1000 g
= 3.19 kg yeso agrícola (90% pureza)/árbol
La dosis por ha será: 743.27 kg yeso agrícola/ha.
El yeso se aplica sobre la superficie, se puede incorporar levemente ya que es más soluble y puede profundizarse
con el agua de lluvia y/o de riego.

REFERENCIAS
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281
Capítulo 1111
Magnesio

• Magnesio (Mg) en la planta


• Funciones
• Síntomas visuales de deficiencia en las plantas
• Formas del Mg en el suelo
• Mineral
• Intercambiable
• Soluble
• Ciclo biogeoquímico de Mg en el suelo
• Disponibilidad de Mg en el suelo
• Fertilización con Mg

RESUMEN
En esta sección se presentan algunas consideraciones básicas sobre las funciones del
magnesio (Mg2+) en la planta, su dinámica en el suelo y su manejo en suelos cultivados.
Particularmente se discute la disolución de minerales magnésicos y las interacciones en-
tre la fase sólida intercambiable y la solución del suelo. En forma breve se habla sobre
la determinación del Mg disponible en el suelo a través de la extracción con acetato de
amonio, la interpretación de este valor para varios cultivos, los factores que afectan su
disponibilidad y las estrategias y fuentes para su aplicación en el suelo. Al final se ilustra
con ejemplos la forma de calcular los requerimientos de Mg para un cultivo.

MAGNESIO (Mg) EN LA PLANTA


El Magnesio (Mg) es un nutriente esencial para la planta. Este es absorbido desde la solu-
ción del suelo en la forma de Mg2+, su concentración en los tejidos fluctúa entre 0.2 a 0.5%.
Su concentración es menor a la de N, K y Ca, pero similar a la de P y S. A pesar de que se ha
designado como un elemento secundario, su presencia es esencial en el funcionamiento de la
planta. Al igual que los otros elementos, el Mg puede ser limitante para la producción vegetal,
particularmente en los suelos altamente meteorizados y lixiviados de los trópicos. La cantidad
extraída por los cultivos es variable, en general fluctúa entre 10-25 kg ha-1.

Funciones
A pesar de que el requerimiento de Mg2+ es relativamente bajo, las funciones que
cumple son de una gran trascendencia en la fisiología de la planta. El Mg2+ es el elemento

© N.W. Osorio. 2014. Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico. ISBN 978-958-44-9746-8.

283
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

central de la clorofila, es activador del ATP de tal manera que permite la hidrólisis de éste
y así se libere la energía en las reacciones bioquímicas; también es componente de los
ribosomas responsables de la síntesis de proteínas y es activador de varias enzimas.
Por lo anterior, el Mg2+ participa en la fotosíntesis, respiración, síntesis de proteínas y
síntesis de ácidos nucléicos. Su deficiencia en los tejidos de las plantas puede ocasionar
múltiples problemas.

Síntomas visuales de deficiencia


El Mg2+ en las plantas es bastante móvil, es decir, que la planta lo transporta fácilmen-
te hacia los sitios de nuevo crecimiento. En consecuencia, los síntomas de su deficiencia
aparecen en las hojas viejas. Entre los síntomas reportados está la clorosis intervenal de
hojas viejas, en algunos casos se puede detectar malformación de hojas y colores púrpu-
ras (Figura 11.1).
En sistemas intensivos de producción ganadera la deficiencia de Mg2+ en el forraje
crea un síndrome llamado hipomagnesemia, también llamado “tetania de los pastos” o
“síndrome de las vacas caídas”. Los animales inicialmente tienen dificultades para cami-
nar, lucen torpes en su desplazamiento y pueden caer. Cuando el problema se hace más
intenso no se pueden volver a levantar y en casos severos mueren. El diagnóstico de la
enfermedad se hace a través del análisis en la sangre y/o del tejido vegetal. El problema
puede ser inducido por una fertilización insuficiente en Mg2+ y/o por una excesiva y con-
tinua aplicación de K+.

Figura 11.1. Síntomas visuales de deficiencia de Mg2+ en varios cultivos (aguacate, café, tomate, naranja). Fuen-
te: [Link] /Sintomas_visuales.pdf

284
N. W. Osorio

La deficiencia de Mg2+ se presenta más comúnmente en suelos muy ácidos (pH < 5.0)
de regiones lluviosas en las cuales ha habido mucha lixiviación de éste elemento. Cuando
los suelos tienen pH > 6.0 usualmente hay suficiencia de Mg2+, pero esto se debe verificar
a través de un análisis químico del suelo.
En América tropical se estima que hay 731 millones de hectáreas deficientes en Mg2+
disponible, lo cual representa 49% del área total. En Colombia las regiones naturales lluvio-
sas con alto potencial para tener suelos deficientes de Mg2+ son la región Andina, la Costa
Pacífica, la Orinoquia y la Amazonía; mientras que las regiones naturales con suficiencia
de Mg2+ son la región Atlántica y los valles interandinos de los ríos Magdalena y Cauca.

FORMAS DE Mg2+ EN EL SUELO


Al igual que el Ca2+, se considera que el Mg2+ está en tres formas en el suelo que deter-
minan su disponibilidad para las plantas (Mg-mineral, Mg-intercambiable y Mg-soluble). La
cantidad total de Mg en el suelo representa usualmente 0.2-1% de su masa, siendo los suelos
altamente meteorizados los que exhiben los valores más bajos. En los suelos del trópico hú-
medo éste rango está entre 0.1-0.3%, en zonas tropicales secas el rango es mayor (0.5-1%).
Mg-mineral: la mayoría del Mg2+ en el suelo (95-98%) está haciendo parte de la es-
tructura de minerales (olivino, serpentina, vermiculita, montmorillonita) en un rango pro-
medio de 2000-10000 mg kg-1. En suelos altamente meteorizados y lixiviados este valor
puede ser mucho más bajo. Se considera que el Mg-mineral no es disponible para ser
tomado por las plantas; para esto se requiere la disolución de los minerales, lo cual toma
un muy largo plazo. Las reacciones de disolución son más viables en los suelos ácidos,
como se ilustra a continuación:

El Mg-intercambiable es aquel que se encuentra adsorbido sobre las superficies carga-


das negativamente de arcillas, óxidos y humus (Figura 11.2). Los contenidos fluctúan en-
tre 0.05-0.5 cmolc kg-1 en suelos altamente meteorizados y lixiviados del trópico húmedo;
en los suelos del trópico seco y en los de la zona templada el valor está comúnmente entre
0.5-2.5 cmolc kg-1, en algunos casos puede ser más alto, particularmente en aquellos que
se formaron de serpentinas. Esta forma de Mg se considera disponible para ser absorbida
por las plantas, ya que su paso a la solución del suelo es relativamente fácil.

285
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

El Mg-soluble es la forma inmediatamente disponible para las raíces de las plantas


o los microorganismos del suelo, su concentración en la solución del suelo fluctúa entre
5-10 mg L-1 en suelos del trópico húmedo y 30-60 mg L-1 en suelos del trópico seco. Esta
fracción se encuentra en equilibrio químico con el Mg-intercambiable, de tal manera que
al disminuirse la concentración de Mg en la solución del suelo (por lixiviación o absor-
ción), el Mg2+ de los sitios intercambiables se desorbe para reemplazar la cantidad perdida
en solución (Figura 11.2). El Mg2+ desorbido del complejo de intercambio se sustituye
por otro ión, en suelos no fertilizados el remplazamiento se da usualmente con Al3+ y H+.
Mg soluble
Mg2+ Una pequeña proporción de los
- - INTERCAMBIO iones de Mg2+ está en la solución
Mg2+ - del suelo (5-60 mg L-1)
- - Mg2+ - Mg 2+
Mg2+
Mg2+

-
Mg2+
-
Mg2+

Mg intercambiable
Los iones de Mg+ pueden ser adsorbidos en sitios
de la superficies de arcillas u óxidos donde hay
cargas eléctricass negativas (Mg intercambiable)
Fluctúa entre 0.05-2.5 cmolc kg-1.

Figura 11.2. Esquema que ilustra la interacción entre el Mg-intercambiable y el Mg-soluble en el suelo. Dibujo
original N.W. Osorio.

CICLO BIOGEOQUÍMICO DE Mg2+ EN EL SUELO


Cuando los minerales primarios de Mg se disuelven se libera Mg2+ a la solución del
suelo (Figura 11.3); este es un proceso que ocurre a una escala de tiempo larga, mucho
más que la de los ciclos de los cultivos agronómicos y, por ende, se considera que esto
poco aporta a la nutrición vegetal de los cultivos. El Mg2+ de la solución del suelo puede
precipitarse en suelos de regiones muy secas para formar usualmente sulfato de magne-
sio o carbonato de magnesio. En época de lluvia estos minerales secundarios se pueden
disolver y de nuevo aportar Mg2+ a la solución del suelo.
Usualmente el Mg de la solución del suelo puede ser retenido sobre las superficies car-
gadas negativamente de las arcillas, óxidos y humus para quedar en forma intercambiable.
Al pasar de regreso a la solución del suelo, normalmente hay un intercambio con otros iones
de la solución del suelo, en suelos ácidos se espera que ese intercambio ocurra con Al3+ y H+.
Si el Mg2+ de la solución del suelo es absorbido por las raíces de las plantas, buena
parte puede ser removido en los productos agropecuarios (leche, grano, flores, frutos,
etc.) Parte del Mg que estuvo en la planta regresa en los residuos de cosecha, en la hoja-
rasca, o en el estiércol sólido y líquido de los animales.

286
Biosólido

Mg -cosecha
Mg aplicado
Animal
Enmiendas
Fertilizantes
(magnesita)
Mg- Planta Hojarasca Excretas

Materia orgánica fresca Escorrentía

Absorción
por raíces

287
Meteorización INTERCAMBIO
Minerales primarios Solución del suelo Arcillas
(disolución ácida) Adsorción Ox. OH de Fe y Al
(serpertinita, olivino, augita)
Mg 2+ Humus
Desorción (-)

Minerales secundarios
(sulfato de magnesio,
magnesita)
Lixiviación Figura 10.3. Ciclo biogeoquímico del magnesio
Regiones áridas
en el suelo. Las líneas discontinuas representan
• Suelos arenosos pérdidas por lixiviación y escorrentía. Dibujo
• Regiones lluviosas original N.W. Osorio.
• Baja CIC
N. W. Osorio
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

En suelos de regiones lluviosas el Mg soluble se puede perder por lixiviación, parti-


cularmente si el suelo es arenoso, muy ácido y/o tiene baja CIC.
Cuando en el suelo no hay suficiente Mg2+-disponible se requiere aplicar enmiendas
orgánicas (compost, gallinaza, porcinaza) o inorgánicas (cal dolomita, magnesita, sulfato
de magnesio, entre otros) que satisfagan las necesidades de las plantas.

DISPONIBILIDAD DE Mg2+ EN EL SUELO

Determinación de la biodisponibilidad de Mg2+ en el suelo


El método empleado para extraer Mg2+ disponible es el que usa acetato de amonio 1
M (Figura 11.4). En breve, este consiste en la adición de 25 cm3 de la solución extractora
a 2.5 g de suelo (base seca, tamizados por 2 mm). Luego la suspensión se agita por 30
minutos (a 100 rpm) para permitir que suceda el intercambio entre el Mg2+ intercambiable
y el NH4+ de la solución. Como se presentó en capítulos anteriores, en el proceso también
se extraen Ca2+ y K+ intercambiables. Posteriormente, la suspensión se pasa a través de un
papel filtro y del filtrado se toma una alícuota para determinar la concentración de Mg2+ a
través de absorción atómica. El resultado se expresa en términos de cmolc kg-1 ó cmol(+)
kg-1, unidades del Sistema Internacional (SI). Anteriormente se usaba como unidades
meq/100 g de suelo, pero esto ha caído en desuso. Vale la pena anotar que hay una equi-
valencia 1:1 entre estas unidades y la del SI [1 meq/100 g = 1 cmol(+) kg-1].

filtrar
Determinar la
concentración
2.5 g suelo 3
25 cm de de Mg (cmol(+)/ L)
Seco
tamizado solución
Acetato
- amonio Agitar
1M (30 min.
Absorción atómica
100 rpm)

n NH4+

Mg2+ Mg2+
- -
Arcilla
Ox-OH Fe o Al
- Mg2+ Mg2+
- -
Mg2+ Mg2+

NH4+ NH4+ Mg2+ Mg2+


La concentración se
- - determina por AA y
Arcilla - NH 4+ Mg2+ Mg2+
Ox-OH Fe o Al se expresa en
Mg2+ Mg2+ cmol(+) kg-1
- -
NH4+ NH4+

Mg disponible = Mg2+ soluble & Mg2+ intercambiable

Figura 11.4. Ilustración del método de extracción de Mg2+ disponible del suelo con acetato de amonio 1 M.
Dibujo original N.W. Osorio.

288
N. W. Osorio

La interpretación del valor extraído del suelo se puede hacer con los criterios de la ta-
bla 11.1 presentados para la generalidad de cultivos. Se puede hacer un mejor diagnóstico
cuando existe información más específica por cultivo (Tabla 11.2), desafortunadamente
esta información es escasa y sólo se tiene para aquellas especies de alta importancia eco-
nómica en las cuales se ha hecho un poco más de investigación. Se requieren programas
de investigación que nos permitan tener criterios más precisos para varias especies vege-
tales de gran interés.
Tabla 11.1. Interpretación general del valor extraído de Mg2+ del suelo con acetato de amonio 1M.

Mg suelo
Categoría de disponibilidad Mg requerido para aplicar al suelo
(cmolc kg-1)
<0.5 Muy baja Muy Alto
0.5-1.5 Baja Alto
1.5-2 Suficiente Poco
2-2.5 Alta Poco-nulo
>2.5 Muy alta Nulo

Saturación de Mg2+
También se ha empleado la saturación de Mg2+ en el complejo de intercambio como
criterio de diagnóstico:
Saturación de Mg2+= (Mg2+ extraído con acetato de amonio/CIC efectiva) x 100
La interpretación general que se aplica a la gran mayoría de cultivos de interés agro-
nómico es la siguiente:
Deficiencia: < 15%; Suficiencia: 15-25%; Alto: > 25%

Tabla 11.2. Interpretación específica del valor extraído de Mg2+ del suelo con acetato de amonio 1M para algu-
nos cultivos de interés económico en Colombia. Fuente: 1ICA; 2CIAT; 3CENICAFE; 4Zapata; 5Herrón.

Cultivo Mg suelo (cmolc kg-1) Interpretación

<0.5 Bajo
Café
0.5-1.4 Suficiente
(Colombia)
>1.4 Alto
<4 Bajo
Banano
4-8 Suficiente
(Uraba)
>8 Alto
<2.8 Bajo
Crisantemo
2.8-3.3 Suficiente
(Oriente Antioqueño)
>3.3 Alto
Arroz <0.1 Bajo
(Llanos orientales) 0.1-0.5 Suficiente
>0.5 Alto
<0.06 Bajo
Pasto brachiaria
0.06-012 Suficiente
(Orinoquia Colombiana)
>0.12 Alto
<2.16 Bajo
Pasto raigrás
2.16-2.83 Suficiente
(Cundinamarca)
>2.83 Alto

289
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Factores que afectan la disponibilidad de Mg2+


Mg2+ disponible en el suelo. Como medida de diagnóstico lo más adecuado es el re-
sultado de un análisis de suelo, de ésta manera se puede estimar la disponibilidad de Mg2+
para las plantas. Para ello se pueden emplear los criterios presentados en las tablas 11.1 y
11.2 y complementar el diagnostico con el valor de la saturación de Mg (%).
Tipo de mineral magnésico. En general los suelos ricos en serpentinita tienden a pre-
sentar niveles altos de magnesio disponibles; en algunos casos los valores son demasiado
altos (>4 cmolc kg-1). El olivino es un mineral magnésico que aparece en suelos muy
jóvenes (volcánicos), pero este es un mineral muy susceptible a disolverse y desaparece
relativamente rápido durante el proceso de meteorización.
Textura del suelo. En general los suelos arenosos tienden a presentar niveles deficien-
tes de Mg2+ por la alta tasa de lixiviación. Cuando se aplican enmiendas o fertilizantes
en estos suelos es preferible aplicar cantidades bajas pero frecuentes. Por el contrario,
en los suelos arcillosos con mayor CIC se pueden aplicar cantidades más altas y menos
frecuentemente.
pH del suelo. Este puede ser un muy buen indicador del nivel de disponibilidad de
Mg2+ en el suelo; al igual que el Ca2+, el incremento en el contenido de Mg2+ en el suelo
está acompañado con incremento en el nivel de bicarbonatos y carbonatos (HCO3- y
CO32-) y estos aumentan el pH del suelo. Cuando el valor es <5.5 es muy probable en-
contrar deficiencia de Mg2+ (hay una mayor probabilidad si este es aún menor, <5.0). En
contraste, cuando el pH del suelo es > 6.5 es muy probable que el suelo tenga una alta
disponibilidad de Mg2+. Por supuesto, esto debe ser verificado con un análisis químico
de suelo.
Como se explicó anteriormente, se espera que en suelos con pH< 5.5 el Al3+ ocupe una
alta proporción de los sitios de intercambio y por eso hay más probabilidad a la lixivia-
ción de elementos como el Ca2+, Mg2+ y K+.
Lixiviación. La lixiviación de Mg2+ es quizá el factor más determinante en la dispo-
nibilidad de éste nutriente para las plantas cultivadas. Los pocos reportes en suelos de la
zona tropical citan valores de lixiviación anual entre 10 a 25 kg ha-1.
Relación entre cationes intercambiables. Existe una alta tradición de emplear la rela-
ción entre cationes (p.e., Ca/Mg, Mg/K) para evaluar su disponibilidad para las plantas.
La evidencia experimental que corrobore la validez de estos criterios es escasa o nula,
particularmente en suelos y cultivos tropicales. En algunos casos la cantidad de Mg2+ es
tan baja, que el cociente de la relación Ca/Mg es muy alto y se concluye que tal cociente
explica la posible deficiencia del elemento; en realidad a veces con sólo el nivel de Mg2+
intercambiable puede ser suficiente para el diagnóstico.
Experimentos recientes hechos por Sadeghian (2011) indican que estos cocientes son
más funcionales si se hacen con los valores de actividad de estos cationes en la solución
del suelo que con los valores intercambiables.
A pesar de lo anterior y a manera de referencia, vale la pena mencionar que algunos
autores proponen como proporción adecuada entre Ca:Mg:K = [Link].25. En café se ha
propuesto la relación [Link].5 y para crisantemo 4.[Link].2. Como se mencionó anterior-

290
N. W. Osorio

mente no hay suficiente soporte experimental para validar estos criterios. Usualmente,
cuando se trata de ajustar tales cocientes, lo que finalmente se hace es aplicar un elemento
dado y esto usualmente resulta en un beneficio para la planta, pero no tanto porque se
mejore la relación sino por el aporte directo del elemento. Claramente se requiere mayor
investigación sobre este tema.

FERTILIZACIÓN CON MAGNESIO


La adición de Mg2+ como parte del programa de fertilización no es tan común como
las aplicaciones de otros elementos (N, P, K, Ca). El Mg2+ usualmente se aplica como
parte de las enmiendas calcáreas, especialmente si se usa la cal dolomita [Ca, Mg (CO)3].
Los resultados de investigación que evalúen respuestas de las plantas cultivadas a la adi-
ción de Mg son muy escasos. La cantidad a aplicar se calcula teniendo en cuenta el nivel
de Mg2+ extraído del suelo con acetato de amonio 1 M. De tal manera que lo que se aplica
permite alcanzar un nivel deseado en el complejo de cambio para un cultivo dado. En la
medida que el cultivo requiera también Ca y el efecto encalante es deseado, se puede usar
la cal dolomita antes de la siembra (20-30 días). Alternativamente se puede usar oxido
de magnesio, el cual también presenta baja solubilidad y también se puede aplicar al mo-
mento de la siembra o con la cal.
Existen guías de fertilización/encalamiento obtenidas experimentalmente para pastu-
ras tropicales en suelos de la Orinoquia Colombiana (Tabla 11.3).
En caso de que el cultivo ya este establecido o que el ciclo producción sea muy corto
(3-4 meses) se puede aplicar sulfato de magnesio agrícola (MgSO4.7H2O), el cual es más
soluble que el carbonato y el óxido. Un fertilizante bastante empleado en cultivos de alto
interés económico (flores, banano, café, frutales) es el sulfato de magnesio técnico (sal
de Epson), el cual es muy soluble y, por ende, se puede aplicar en fertirriego o en fertili-
zación foliar.
Tabla 11.3. Guía general para determinar las cantidades de magnesio para el establecimiento de pastos en saba-
nas bien drenadas de la Orinoquia colombiana. Fuente: CIAT (1984).

Especie Mg requerido MgCO3 requerido


------- (kg ha-1) --------
Melinis minutiflora,
10 35
Brachairia humidicola
Andropogon gayanus,
Brachairia decumbens,
20 70
Stylosanthes capitata,
Hyparrenia rufa
Pueraria phaseoloides,
Desmodium ovalifolium, 30 105
Panicum maximum

Adicionalmente, se tiene el nitrato de magnesio [Mg(NO3)2] muy utilizado en ferti-


rriego y en fertilización foliar. La presencia de N en el fertilizante hace de éste un material
de alto interés en la agricultura intensiva.

291
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

La escogencia de la fuente dependerá de la necesidad de aplicar el otro componente


(CO32-, O2-, SO42- o NO3-) y dada los diferentes niveles de solubilidad de la inmediatez con
la que se quieran aportar el Mg al suelo-cultivo.
Es claro que en el manejo de los suelos es muy común hablar de la práctica del encala-
miento, pero hay poca conciencia sobre la fertilización cálcica. La realidad es que cuando
se aplica cal para neutralizar el Al3+ o para aumentar el pH del suelo también se está si-
multáneamente aumentando la disponibilidad de Ca2+ (Figura 10.4). Si bien el enfoque del
encalamiento es la neutralización de Al3+, los efectos colaterales no deberían ser ignorados.
Tabla 11.4. Fertilizantes magnésicos más comúnmente usados.

Enmienda o Portador Solubilidad


Nombre Mg (%) Pureza (%)
fertilizante nutricional g L-1 a 20ºC
Carbonato de
Magnesita MgCO3 28 0.39 90
magnesio
Oxido de
Oxido de magnesio MgO ~53 - 88-90
magnesio
Carbonato de calcio y CaCO3
Cal dolomita ~10 0.39 90-95
magnesio MgCO3
Sulfato de
Sulfato de magnesio MgSO4.7H2O 10 (13%S) 34-260 95-98
magnesio
Magnisal Nitrato de magnesio Mg(NO3)2 10 (11%N) 69-420 98
Quelatex-Mg,
Quelato de magnesio EDTA-Mg 5-9 -
Klip- Mg

Cuadro 11.1 (Bulding-up). Se desea establecer un cultivo de crisantemo en un suelo con un nivel de Mg2+
disponible (acetato de amonio 1M) de 1.3 cmolc kg-1. La cantidad de Mg a aplicar se calcula en función de la
diferencia entre el valor actual y el deseado (Tabla 11.2), es decir 2.8-1.3= 1.5 cmolc kg-1.
Si se asumen los siguiente datos: densidad aparente = 0.6 Mg m-3; profundidad= 20 cm; área de la era= 36 m2.
Los cálculos para determinar el requerimiento de Mg (g/era) son:
=1.5 cmolc Mg2+ kg-1 x 0.6 Mg m-3 x 36 m2/era x 0.2 m x 1000 kg suelo /Mg suelo x 0.12 g Mg2+ /cmolc Mg2+
= 778 g Mg/era
Si se utiliza oxido de magnesio (53%), entonces:
= 1296 g Mg /era x (100 g oxido de magnesio/53 g Mg) = 1467 g oxido de magnesio/era.
Cuadro 11.2 (Bulding-up). Se desea establecer un cultivo de aguacate en un suelo con un nivel de Mg2+
disponible (acetato de amonio 1M) de 1.5 cmolc kg-1. La cantidad de Mg a aplicar se calcula en función de la
diferencia entre el valor actual y el deseado (2.0 cmolc kg-1), es decir 2.0-1.5= 0.5 cmolc kg-1.
Si se asumen los siguiente datos: densidad aparente = 0.8 Mg m-3; profundidad= 25 cm; diámetro del plateo = 2 m.
Los cálculos para determinar el requerimiento de Mg (g/era) son:
=0.5 cmolc Mg2+ kg-1 x 0.8 Mg m-3 x 3.14 m2/árbol x 0.25 m x 1000 kg suelo/Mg de suelo x 0.12 g Mg2+ /cmolc Mg2+
= 37.7 g Mg/árbol
Si se utiliza sulfato de magnesio como fuente de Mg (10%), entonces:
= 37.7 g Mg /árbol x (100 g sulfato de magnesio /10 g Mg) =377 g sulfato de magnesio/árbol
Si se tienen 233 árboles/ha (a distancia de 7 m x 7 m), entonces la dosis por ha será: 88 kg sulfato de magnesio.
La dosis se puede fragmentar en dos aplicaciones, por ejemplo: 44 kg/ha aplicado en abril y 44 kg/ha en
septiembre.

292
N. W. Osorio

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Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

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294
Capítulo 1212
Azufre

• Formas de S en el suelo
• Ciclo biogeoquímico del S en el suelo
• Azufre orgánico y su mineralización
• Sulfato en suelos cultivados
• Disponibilidad de S en el suelo
• S en las plantas
• Síntomas de deficiencia de S en las plantas
• Oxidación microbial del S2 y de sulfuros
• Fertilización con S

RESUMEN
La dinámica del azufre (S) es bastante compleja en los ecosistemas terrestres. Dada
las propiedades del S puede ser utilizado por diferentes microorganismos en diversas es-
trategias metabólicas. En sus formas reducidas el S puede ser usado como fuente de elec-
trones por varios tipos de bacterias, mientras que en las formas oxidadas éste puede usarse
como aceptor de electrones en procesos de respiración anaeróbica. El S puede hacer parte
de la materia orgánica en formas reducidas u orgánicas (R-S-H; R-O-S-O-), igualmente
puede estar en formas minerales reducidas (p.e., FeS) u oxidadas (CaSO4). Así mismo, se
puede encontrar S-SO42- disuelto en la solución del suelo o adsorbido por las superficies
de minerales arcillosos y/o óxidos de hierro y aluminio. En algunos casos, el S puede
ser limitante para la producción vegetal, por lo que es necesario hacer diagnóstico de su
disponibilidad para raíces. Cuando es preciso se requiere aplicar a las plantas cultivadas,
ya que no sólo puede afectar parámetros de rendimiento, sino también de calidad de los
productos agrícolas y pecuarios. El diagnóstico de la disponibilidad del S debe también
tener en cuenta las condiciones ambientales de cada sitio. En particular, se debe consi-
derar el aporte de S-SO42- por la lluvia, la capacidad buffer del suelo para el sulfato, y la
demanda del cultivo. Las adiciones de S deben tener en cuenta estos factores. Además, es
necesario tener en cuenta que algunas fuentes de S se pueden usar como enmiendas. Por
ejemplo, el yeso agrícola se usa para precipitar especies de aluminio en suelos muy ácidos
o para manejar suelos sódicos. Por el contrario, el azufre elemental (S2) se puede aplicar
para disminuir el pH de suelos alcalinos.

© N.W. Osorio. 2014. Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico. ISBN 978-958-44-9746-8.

295
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

FORMAS DE S EN EL SUELO
Las formas y contenidos de azufre (S) en los suelos son muy variados, usualmente el
contenido está entre 0.02-0.2%, pero en suelos orgánicos alcanza valores hasta de 1% y
en algunos suelos volcánicos 2%.
El S en los suelos puede estar en forma orgánica (~90%) e inorgánica (~10%) (Tabla
12.1). El S-orgánico puede estar en forma oxidada (R-SO4) en la materia orgánica ya
descompuesta o en forma reducida (R-SH; R-S-S-R) en materiales aún no transformados.
El S-inorgánico oxidado de los suelos predominantemente aeróbicos está representado
por el anión sulfato (SO42-), el cual puede estar disuelto en la solución del suelo, adsor-
bido sobre minerales arcillosos del suelo (arcillas/óxidos) o precipitado formando sales
insolubles con el calcio (como el yeso, CaSO4.2H2O) o con iones de aluminio (Al(OH)
SO4). El S-mineral reducido en ambientes anaeróbicos está dominado por los sulfuros
(p.e, la pirita, FeS); en estos ambientes también se puede encontrar como gas H2S (ácido
sulfhídrico). El S también se puede hallar en los suelos en la biomasa microbial, en forma
de S-elemental (S2) en suelos de regiones volcánicas en los cuales el S se deposita. Otra
forma importante de S-inorgánico es el óxido de S (SO2), el cual se forma cuando hay
quemas en el suelo; este reacciona con el agua en las nubes y forma ácido sulfúrico, con
las lluvias retorna SO42-. El SO2 también resulta de la quema de combustibles fósiles (car-
bón, petróleo), por eso cerca a las ciudades altamente industrializadas puede haber una
alta lluvia ácida y suficientes sulfato en los suelos.
Tabla 12.1. Contenido de diferentes formas de S en el suelo
Forma de S Observaciones
Oxidada
SO42- -soluble Disuelto en la solución del suelo, forma disponible para las plantas.
Adsorbido en forma intercambiable sobre arcillas y óxidos. Está en equilibrio
SO4 -intercambiable
2-
con el SO4-soluble.
En suelos de regiones húmedas se forma Al(OH)SO4
SO42- -precipitado
En suelos de regiones secas se forma CaSO4
R-SO4 (orgánico) Unido a la materia orgánica en proceso de descomposición oxidativa.
Se puede formar por la combustión de S orgánico (quemas) o como S disuelto
SO2 (gas)
en la lluvia ácida.
Reducida
Los sulfuros son minerales que se precipitan en ambientes anaeróbicos. Suelos
Sulfuro (XS; X= metal)
encharcados, sedimentos de lagos, lagunas, ciénagas, manglares, lagos, etc.
H2S (ácido sulfhídrico) Producido en ambientes altamente reducidos
Puede encontrase en ambiente reducido. También puede estar presente en suelos
S2 (S-elemental)
de regiones volcánicas (se deposita asociado a las erupciones volcánicas).
R-SH S reducido unido a materia orgánica fresca. Estos grupos hacen parte del S de
R-S-S-R las proteínas.

CICLO BIOGEOQUÍMICO DEL S


La dinámica del S en el suelo es muy compleja ya que está sometido a la acción
microbial tanto bajo condiciones aérobicas como anaeróbicas (Figura 12.1). Las formas
del S que predominen en un suelo dependen en buena parte del nivel de disponibilidad
de oxigeno , por eso la dinámica y forma del S en los suelos inundados (anaeróbicos)

296
N. W. Osorio

es muy diferente a la de los suelos predominantemente aérobicos. Los compuestos de


azufre-reducido pueden usarse como donadores de electrones, mientras que las formas
de azufre-oxidadas se pueden usar como aceptores de electrones. Los procesos pueden
ser complementarios, de tal manera que al oxidarse el S-reducido se forma comúnmente
SO42-, el cual puede a su vez ser empleado por otros microorganismos como aceptor de
electrones y así ser reducido de nuevo:
S-reducido + O2 → S-oxidado (sulfato)
S-oxidado (-O2) + e- → S-reducido
Desde la perspectiva de la nutrición vegetal, el punto central de este ciclo es la solución
del suelo. En ésta, el S se encuentra como SO42- el cual está en equilibrio químico con el
SO42- adsorbido sobre las cargas positivas de arcillas y óxidos e hidróxidos de hierro y alu-
minio. Este equilibrio implica que al disminuir la concentración de SO42- por lixiviación (en
suelos de regiones muy lluviosas) o por la absorción de las raíces y microorganismos, el
SO42- adsorbido pasa a la solución del suelo para restituir la concentración y mantenerla más
o menos estable. El SO42- se puede precipitar con el catión dominante Ca2+ para así formar
yeso (CaSO4.2H2O). En suelos de regiones lluviosas, en los cuales dominan las especies de
aluminio, el SO42- se precipita para formar Al(OH)SO4, Al2(SO4)3. Entre el SO42- de la solu-
ción y estos compuestos precipitados se establece un equilibrio químico que ayuda también
a regular la concentración de SO42- en la solución del suelo.
En suelos que permanecen saturados con agua (o en sedimentos, ciénagas, pantanos),
el S se puede encontrar en forma de sulfuros, tales como la pirita (FeS), producidos por la
acción reductora de bacterias tales como Desulfovibrio, Desulfobacter y Desulfomonas.
Estos microorganismos usan compuestos carbonaceos como fuente de de energía y usan
sulfato como aceptor final de electrones. El ión sulfuro (S2-) resulta como producto de tal
reducción, el cual se precipita con un metal (p.e., Fe2+) para formar precipitados. Bajo
tales condiciones anaeróbicas también se produce H2S como resultado de la reducción
microbial del SO42-. De tales ambientes se pueden liberar a la atmosfera los gases sulfuro
de hidrogeno (H2S), carbonil sulfuro (COS) y di-metil sulfuro [(CH3)2S], los cuales se
oxidan en la atmósfera para producir SO42-.
Una vez el SO42- es absorbido por las raíces, éste es reducido e integrado a compues-
tos orgánicos para formar enlaces R-SH y R-S-S-R, propios de aminoácidos (cisteína y
metionina). Cuando la planta aporta hojarasca al suelo o cuando el tejido vegetal es con-
sumido por animales y excretado, el S se recicla en el suelo. Esto por supuesto es mediado
por la actividad enzimática de los microorganismos que al descomponer oxidativamente
los materiales orgánicos liberan de nuevo SO42- a la solución del suelo (Figura 12.1).
La quema de vegetación de sabanas tropicales es muy común, esto ocasiona que el
S se volatilice como SO2. El viento puede arrastrar las cenizas depositarlas en sitios
aledaños, igualmente el SO2 puede formar SO42- en las nubes y con el agua de lluvia apor-
tar una cantidad que podría ser significativa para la nutrición vegetal (sabanas y bosques
cercanos). Los océanos son también una fuente importante de SO2 a la atmósfera, y con-
secuentemente de SO42- para los suelos de las zonas costeras (hasta 100 km en el interior
continental si no hay montañas que intervengan).

297
SO2 +H2O + ½O2  H2SO4

Lluvia ácida S aplicado

Animal
Fertilizantes
Enmiendas (SO42-)
orgánicas
S- Planta Hojarasca Excretas
Enmiendas
(S2, yeso)
Materia orgánica fresca
(R-SH)
S- microbios Escorrentía
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

del suelo Absorción


por raíces

Suelos /sedimentos

298
anaeróbicos
Oxidación biológica
+ O2 INTERCAMBIO
Minerales de S reducido Solución del suelo
Adsorción Arcillas
- O2 Ox. OH de Fe y Al
(S2, sulfuros, H2S) SO42-
Reducción biológica ( +)
Desorción

Suelos aeróbicos

Minerales de S oxidado

Yeso (regiones áridas)


Al(OH)SO4(regiones húmedas) Lixiviación
Figura 12.1. Ciclo biogeoquímico del azufre en el
• Suelos arenosos suelo. las líneas discontínuas representan pérdidas en el
• Regiones lluviosas sistema. Dibujo original N.W. Osorio.
N. W. Osorio

AZUFRE ORGÁNICO Y SU MINERALIZACIÓN


Buena parte del S en el suelo está en formas orgánicas (90% del S total de suelo). Esta
fracción es dominante en los horizontes O y A de los suelos, mientras que en los horizon-
tes más profundos la formas inorgánicas son dominantes. Una fracción del S-orgánico
ésta constituida por el S-orgánico oxidado (o reducible) a través del grupo sulfato esteres
(R-O-SO3), éste fluctúa entre 27 a 59% (promedio de 50%). En esta fracción se pueden
encontrar aryl-sulfatos, alkil-sulfatos, sulfato-fenoles, polisacáridos-sulfatados y lípidos
sulfatados. También se pueden encontrar S-orgánico reducido en forma de aminoácidos
(cisteína y metionina) y proteínas; éste usualmente está entre un rango de 10-20%. Exis-
ten otras formas de S-orgánico no identificadas que representan 30-40%. Los mecanismos
de liberación de SO42- al suelo se pueden resumir en el esquema de la figura 12.2.

MATERIA ORGÁNICA DEL SUELO


Y
BIOMASA MICROBIAL

S unido Ester sulfatos


al carbon C-O-SO3
C-S

1 1 1
1
111 211 311 511

Sulfuro de 711
Thiosulfato S2 O3 2-
hidrógeno Tetrathionato S4 O6 2-
H2 S Pentathionato S5 O6 2-

1 1
411 611

Sulfato inorgánico
SO4 2-

Figura 12.2. Rutas de la mineralización de S-orgánico (1) Mineralización biológica (directa) durante la oxida-
ción del C como fuente de energía; (2) hidrólisis de cisteína por la enzima cisteína desulfhidrolasa; (3) minera-
lización anaeróbica (desulfurización) de la materia orgánica; (4) Oxidación biológica de sulfuro de hidrógeno
(H2S) a sulfato a través de S elemental (S2º) y sulfito (SO3-); (5) Oxidación incompleta de azufre orgánico en
compuestos de S inorgánicos; (6) oxidación biológica de de tetrathionato a sulfato a través de sulfito; (7) mine-
ralización bioquímica (indirecta) cuando los esteres de sulfato son hidrolizados por enzimas sulfatasas. Tomado
de Germida (1999) y adaptado de Lawrence (1987).

Para que el S unido a formas orgánicas sea disponible para las plantas tiene que ocu-
rrir una transformación de tales formas, esto es llamado genéricamente mineralización
del S. Esto inicia por la acción de enzimas sulfatasas producidas por microorganismos del
suelo, la acción de éstas enzimas se ilustra a continuación:

299
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

El SO42- liberado pasa a la solución del suelo donde puede ser absorbido por los mi-
croorganismos que liberaron la enzima, o por otros organismos (incluidas las plantas).
Igualmente, este podría ser adsorbido por los minerales arcillosos, precipitado con otros
iones (Ca2+, Al3+) o lixiviado (Figura 12.3). Se ha encontrado que la mineralización del
SO42- puede ser favorecida cuando en la materia orgánica hay una relación C:S <200:1.
Cuando esta relación C:S es > 400:1 se presenta inmovilización del S, es decir que el S es
tan escaso que las bacterias y los hongos lo consumen todo y no dejen SO42- libre en solu-
ción para las plantas. Bajo tales circunstancias las plantas pueden desarrollar deficiencia
de S. Usualmente los estiércoles o composts tienen relación C:S alrededor de 50:1.
También se ha reportado que cuando los materiales orgánicos tienen una relación
N:S alrededor de 10:1 se favorece para la liberación de SO42-, mientras que cuando ésta
es >30:1 se induce su inmovilización. Por otro lado, la mineralización del S orgánico se
favorece en un rango de temperatura de 20-30ºC y cuando el pH está por encima de 5.5,
particularmente de 6.0-6.5.

Materia orgánica

Actividad enzimática microbial


Precipitación de SO42-
• con Ca (pH >6.5): regiones secas, áridas
R-SH, R-S-S-R  SO42- • con Al (pH < 5.5): regiones lluviosas
+O2 SO42- + Ca2+  CaSO4

Precipitado
-O2 solución del suelo SO42- + Al3+, Al(OH)2+  Al2(SO4)3, Al(OH)SO4
SO42-
Reducido por
microorganismos
H2S  + Fe2+  FeS2 -O2
SO42-  S2 , FeS2, H2S
(+6) (0) (-1) (-2)
Reducción microbial de SO42- en ambientes anaeróbicos
• S2 , FeS2: se precipitan (insolubles-estables)
• H2S: gas acido sulfhídrico, olor “huevo podrido”, pantanos
Sulfuros son inestables en suelos bien drenados
Figura 12.3 Mineralización de la materia orgánica y posibles rutas del sulfato en el suelo. Dibujo N.W. Osorio.

SULFATO EN SUELOS CULTIVADOS


Si se consideran las condiciones aeróbicas que dominan en los suelos cultivados tra-
dicionalmente en la agricultura, la especie química de interés es el SO42-. Esta es la forma
disponible para ser absorbida por las raíces de las plantas desde la solución del suelo. La
concentración de SO42- en la solución del suelo es bastante variable, en los suelos de la
zona tropical se reportan valores de 1-5 mg L-1, mientras que en suelos de la zona tem-
plada fluctúan de 5-10 mg L-1. Se considera que una concentración de 3-5 mg L-1 puede

300
N. W. Osorio

ser suficiente para suplir de sulfato a muchos cultivos. Se espera que el SO42- llegue a la
raíz por el mecanismo de flujo de masas, así que la concentración de SO42- en la solución
es determinante.
Como se mencionó anteriormente, el SO42- disuelto en la solución del suelo está en
equilibrio con el SO42- adsorbido sobre las superficies de minerales arcillosos y con las
sales de sulfato precipitadas (Figura 12.4). El suministro de SO42- a la solución del suelo
es controlado por la capacidad buffer del suelo para este anión y cambia entre diferentes
suelos. Fox y Hue (1986) presentaron dos suelos contrastantes para suministrar S-SO42- a
un pasto kikuyo en Hawaii. Por un lado, se tiene un Mollic Vitrandept cuya concentración
de SO42- en la solución del suelo fue de 5 mg L-1 y la cantidad total de SO42- adsorbido
fue de 95 mg kg-1 (86% de saturación). En contraste, en un Hydric Dystrandept el kikuyo
exhibió deficiencia de S ya que la concentración de SO42- en la solución del suelo fue de
apenas 1.7 mg L-1, a pesar de que este suelo tenía una cantidad total de SO42- adsorbido de
212 mg kg-1 (46% de saturación).

SO42-
SO42- INTERCAMBIO Una pequeña proporción de los iones SO42- está
+ +
SO42- + en la solución del suelo (S soluble).
SO42- - Suelos alta/. Meteorizados (trópico): 3-5 mg L-1
+ + SO42- - Suelos en zona templada: 5-20 mg L-1
SO4 2-
El SO42- que esta en solución es el que toman las
+
SO42- raíces u otros organismos (p.e., bacterias,
+ SO42- hongos, etc.)
SO4 2-
Representa una pequeña porción

Los iones de SO42- pueden ser adsorbidos en sitios •Ambas formas de SO42- están en equilibrio químico.
de la superficies de arcillas u óxidos donde hay Al aumentar una forma, aumenta la otra (y viceversa).
cargas eléctricas positivas (SO42- intercambiable),
Importante en Caolinita y Oxidos de fe y Al • El equilibro es muy rápido (horas)
en menor extensión en Arcillas 2:1 (illita, Montmorillonita)
•La adsorción de SO42- permite que en la fase sólida
del suelo se retenga este nutriente en contra del
proceso de lixiviación.
A bajo pH (< 5.5) tiende a haber más SO42- adsorbido
•Retenido allí se constituye en la reserva de éste
nutriente en el suelo, que luego podrá ser tomado
Serie liotrópica: H2PO4- >SO42- > NO3- = Cl- por las raíces.

Figura 12.4. Diagrama que ilustra la relación del sulfato (SO42-) entre la solución del suelo y la fase intercam-
biable. Dibujo N. W. Osorio.

Se considera que en América tropical hay 756 millones de hectáreas potencialmente


deficientes en SO42-, lo cual representa 51% del área total. En Colombia se estima que las
regiones naturales de la Orinoquia, la Amazonía y buena parte de las cordilleras andinas
tienen suelos deficientes en SO42-. Mientras que los suelos de la región Caribe y los Valles
interandinos del Rio Cauca y Magdalena exhiben niveles suficientes.
En general, la deficiencia de S-SO42- se presenta en suelos alejados a zonas industriali-
zadas donde hay un muy bajo aporte de S en la lluvia. Se espera que las deficiencias sean
más severas en suelos de sabanas tropicales sometidos a quemas. Igualmente, suelos con
baja capacidad buffer para el sulfato pueden favorecer la lixiviación de este nutriente y
generar deficiencia de S en plantas cultivadas.

301
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

En muchos suelos tropicales se ha detectado que la concentración de SO42- puede ser


mayor en horizontes profundos (B y C) que en el horizonte superficial. Esto muy proba-
blemente se debe a la translocación de SO42- por el agua de lluvia que se infiltra en el suelo
y lo desplaza a tal profundidad.

DISPONIBILIDAD DE S-SO42- EN EL SUELO


Una de las formas en que comúnmente se determina la cantidad de SO42- disponible en
el suelo, es a través de la extracción con fosfato monocálcico (Figura 12.5). Para esta prueba
de laboratorio se toman 10 g de suelo (base seca) y se adicionan 25 cm3 de una solución de
Ca(H2PO4)2 0.008 M. La suspensión formada por el suelo y la solución- extractante se agita
durante 10 minutos (100 rpm) y luego se filtra a través de papel filtro. Luego en el filtrado se
determina analíticamente la concentración de sulfato. Esto se puede hacer con la adición de
cloruro de bario en presencia de una gelatina-analítica, el precipitado que se forma (sulfato
de bario) forma una suspensión turbia. El grado de turbidez es directamente proporcional
a la concentración de sulfato, de tal manera que al medir la turbidez de la suspensión en un
espectrofotómetro (420 nm), se puede determinar la cantidad de SO42- que se extrajo de la
muestra de suelo. Los resultados se expresan en mg kg-1 (ppm).
Note en el diagrama de la figura 12.5 que el proceso de extracción implica el inter-
cambio entre el SO42- adsorbido en las superficies arcillosas de la muestra y el H2PO4- de
la solución extractante. De esta manera, el SO42- es forzado a pasar a la fase líquida del
sistema, donde se combina con el SO42- que ya estaba presente en la solución del suelo
(SO42--soluble). Al final, la cantidad que se determina en el laboratorio es una mezcla de
ambas formas (adsorbida y soluble), con una predominancia de la primera.

filtrar
Determinar la
concentración
10 g suelo 25 cm3 de
Seco
de SO42- (mg kg-1)
tamizado solución
Fosfato
- de Ca Agitar
0.008 M 10 min. Turbidimetria 420 nm

nH2PO4-

SO42- SO42-

+ +
Arcilla + SO42- SO42-
Ox-OH Fe o Al
+ +
SO42- SO42-

SO42-
H2PO4- H2PO4-
SO42-
La concentración se
+ + SO42- determina por turbidimetria
Arcilla + H2PO4-
Ox-OH Fe o Al SO42- y se expresa en
SO42-
+ + mg kg-1
H2PO4- H2PO4-

SO42- disponible = SO42- soluble + SO42- intercambiable

Figura 12.5. Diagrama que ilustra la extracción de sulfato disponible en el suelo. Dibujo original N.W. Osorio.

302
N. W. Osorio

Los resultados del análisis se pueden interpretar en función de la tabla 12.2. En ge-
neral, se considera que una concentración adecuada está en el rango de 6-12 mg kg-1, la
cual se ha propuesto como un índice para la gran mayoría de cultivos. Sin embargo, la
interpretación debe ser hecha según los requerimientos específicos de las especies vege-
tales cultivadas. Para algunos cultivos más exigentes, tales como leguminosas, hortalizas
y ornamentales el rango adecuado recomendado es de 12-15 mg kg-1. La cantidad de
S-SO42- que se debe aplicar a un suelo cultivado será por supuesto menor en la medida en
que el nivel de S-SO42- extraído por el método sea mayor.
Tabla 12.2. Guía general de interpretación del S-SO42- extraído del suelo con fosfato cálcico 0.008 M como una
estimación de su disponibilidad para las plantas cultivadas.

S-SO42- suelo (mg kg-1) Categoría


<3 Muy baja
3-6 Baja
6-12 Media
12-15 Alta
>15 Muy alta

S EN LAS PLANTAS
Cuando el SO 42- se absorbe por las raíces, éste se reduce y se integra a compues-
tos orgánicos para formar aminoácidos (cisteína y metionina) que contienen enlaces
R-SH y que son responsables de la estabilidad estructural de las proteínas a través
del enlace R-S-S-R. El S en estos compuestos puede representar hasta ~90% del S
total contenido en la planta. También se puede encontrar S en vitaminas (biotina,
tiamina y la coenzima A del ciclo de Krebs). Igualmente el S hace parte de la ferre-
doxina, una proteína presente en los cloroplastos y que participa en la reducción del
nitrito (NO2-), del SO 42- y en la asimilación del nitrógeno en nódulos de leguminosas
asociadas con bacterias fijadoras de N2. De esta manera las funciones del S en la
planta cubren los procesos de fotosíntesis, síntesis de proteínas, síntesis de clorofila
y fijación de N2.
También se ha encontrado que el S hace parte de compuestos orgánicos responsables
de los aromas de algunos productos agrícolas tales como el café, cebolla, mostaza, repo-
llo, entre otros.
La cantidad de S extraída por los cultivos es relativamente baja (20-40 kg ha-1) si se
compara con la de otros elementos (N y K), pero es comparable a la del P y Mg. El conte-
nido de S en los tejidos vegetales es variable y fluctúa entre 0.1-0.5%. En general, se sabe
que las crucíferas pueden absorber más S que las leguminosas, y estas últimas más que
las gramíneas. Por ejemplo, se reporta que las semillas de crucíferas pueden tener niveles
de S de 1-2%, las leguminosas 0.2-0.3% y las gramíneas 0.15-0.2. La concentración ade-
cuada de S en muestras foliares de varios cultivos se presenta en la tabla 2.7 del capítulo
2 sobre nutrición vegetal.

303
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

SÍNTOMAS VISUALES DE DEFICIENCIA DE S EN LAS PLANTAS


Se considera que el S en las plantas tiene una movilidad intermedia. De esta manera,
los síntomas visuales de su deficiencia se manifiesta en el tercio intermedio de la plantas
a través de una clorosis generalizada de estas hojas (Figura 12.6). El color verde pálido de
las plantas deficientes en S puede ser fácilmente confundido con la deficiencia de N, pero
esta última aparece en el tercio inferior donde están las hojas más viejas.
La clorosis es una manifestación de la falta de clorofila, de tal manera que al adi-
cionarse S se puede aumentar los niveles de ésta en las hojas y recuperar fácilmente la
coloración verde (Tabla 12.3).

Figura 12.6. Síntomas visuales de deficiencia de S en palma (izquierda) y maíz (derecha). Fuente: Havlin et al.
(1999).

Tabla 12.3. Contenido de clorofila en hojas de trébol rojo en función de la cantidad de sulfato aplicada. Fuente:
Rending et al. (1968)

Sulfato aplicado Contenido de clorofila


(mg kg-1) (%)
0 0.49
5 0.54
10 0.50
20 1.02
40 1.18

Otras manifestaciones están asociadas con un retraso en el desarrollo de flores y en la


maduración de frutos. En las leguminosas se detecta también una reducción en la nodu-
lación cuando el S es deficiente. Cuando falta S en los tejidos vegetales se presenta una
reducción del N proteico y un incremento del N no-proteico (NH4+ y NO3-) (Figura 12.7).
Esto puede ser desfavorable para la calidad de algunos alimentos de consumo humano
(hortalizas en particular) y pastos para el consumo de los animales. Se recomienda que en
el tejido vegetal de los forrajes se debe mantener una relación N:S de 9:1 a 12:1, lo cual
permite un buen balance entre las funciones de ambos nutrientes.
Una gran dificultad para diagnosticar la deficiencia de S en los cultivos es que esta
se presenta simultáneamente con deficiencias de N y P. Esto no sólo dificulta la interpre-
tación de los síntomas visuales sino también su manejo. Para corregir tal deficiencia se
requiere que paralelamente se corrijan las deficiencias de N y P.

304
N. W. Osorio

N-nitrato en el forraje

Contenido de S
Figura 12.7. Relación entre el contenido de S en la planta y la concentración de Nitrato en el forraje de pastos.
Fuente: Havlin et al. (1999)

Una de las interacciones más comúnmente observadas en el suelo entre nutrientes


es la que ocurre entre H2PO4- y SO42-. Con frecuencia se observa que cuando se apli-
can altos niveles de H2PO4- se puede inducir una deficiencia de SO42- en las plantas.
Esto se debe a que el H2PO4- puede desplazar fácilmente al SO42- de los sitios de re-
tención intercambiable y al quedar en la solución queda más expuesto a la lixiviación.
El efecto puede ser temporal si se trata de un cultivo perenne ya que las raíces más
profundas podrían posteriormente tomar el SO42-. En especies con sistemas de raíces
más superficiales, por ejemplo pasturas de kikuyo y raigrás el impacto puede ser más
intenso.

OXIDACIÓN MICROBIAL DEL S2 Y DE SULFUROS


Uno de los procesos más interesantes que ocurren alrededor del S en el suelo es
la oxidación microbial del S2 y de los sulfuros para formar suelos sulfato-ácidos.
Estas reacciones son llevadas a cabo por bacterias autótrofas-quimiolitótrofas que
derivan su energía de captar electrones del S2 y de sulfuros. Entre los géneros de
bacterias se tienen: Acidithiobacillus, Leptospirillum, Arthrobacter, Pseudomonas,
Bacillus, Micrococcus, Beggiatoa, Chromatium, Clorobium, Sulfolubus, Thiospi-
ra, entre otros. Como producto de estas reacciones se tiene la formación de ácido
sulfúrico, lo que puede generar horizontes sulfúricos con pH ~2.5. Este proceso se
presenta cuando suelos inundados y ricos en S 2 y/o sulfuros (los cuales son estables
bajo condiciones anaeróbicas) se drenan y quedan expuestos al oxígeno atmosfé-
rico.
El pH tan bajo de estos suelos sulfato-ácidos es un limitante muy serio para la pro-
ducción vegetal. Sin embargo, el problema no sólo se limita a los suelos sino que tiene

305
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

repercusiones ambientales serias. El ácido sulfúrico liberado puede drenar a aguas co-
rrientes donde la severa disminución del pH puede producir una alta mortalidad de peces,
afectando con ello la economía y el ambiente en los alrededores.

Otros productos de la oxidación de sulfuros es la formación de jarositas (KFe3(SO4)


(OH)6) que forman moteados de color amarillo en el suelo.
La oxidación microbial de sulfuros, particularmente pirita, también puede ocurrir en
las minas de oro, carbón, cobre, caolinita y sulfuros como arsenopirita, calcopirita, galena
y esfalerita. El drenaje ácido del proceso puede generar un impacto ambiental fuerte si
este drenaje llega a las agua corrientes o en los suelos de los alrededores.

FERTILIZACIÓN CON AZUFRE


Cuando el suelo es deficiente en S-SO42- para las plantas cultivadas (<6 mg kg-1) se
requiere aplicar alguna fuente de S al suelo. Entre las fuente más comúnmente usadas
están las que aparecen en las tablas 12.4 y 12.5.
Aunque el yeso agrícola puede ser usado como fertilizante para aportar SO42-, también
se puede aplicar como enmienda para precipitar el Al intercambiable en suelos muy áci-
dos. La disolución del yeso produce los iones de Ca2+ y SO42-, el Ca2+ puede remover por
intercambio las especies de Al adsorbidas en las superficies arcillosas (Figura 12.8). Una
vez el Al3+, Al(OH)2+ y/o Al(OH)2+ pasen a la solución del suelo se pueden precipitar con
los sulfatos para formar compuestos insolubles [Al2(SO4)3, Al(OH)SO4]. La precipitación
de las especies de Al con sulfato no va acompañada de cambios en el pH. Hay confusio-
nes muy comunes sobre la posible acidificación de los suelos con la adición de yeso, pero
estas preocupaciones son infundadas.
Tabla 12.4. Fuentes de azufre comúnmente usadas en la agricultura.

Portador Solubilidad Pureza


Enmienda Nombre S (%)
nutricional (g L-1) a 20ºC (%)
Flor de azufre Azufre elemental S2 100 (S) 90-95
Yeso Sulfato de calcio CaSO4. 2H2O 19(S), 23(Ca) 2.55 g L-1 80-85
Sulfato de magnesio Sulfato de Mg MgSO4.7H2O 13(S), 10(Mg) 33.7-260 98
SAM Sulfato de amonio (NH4)2SO4 24(21 N) 98
Sulfato de potasio Sulfato de potasio K2SO4 18(S), 50 (K2O) 123.8 98

El contenido de S en enmiendas y fertilizantes se expresa en términos de S (%).

306
N. W. Osorio

Tabla 12.5. Fertilizantes que además de otros nutrientes aportan azufre.


Portador
Fertilizante Nombre S (%)
nutricional
NH4NO3,
Nitrasam Nitrato y sulfato de amonio 5 (30N)
(NH4)2SO4
18-22,
Sulfomag Sulfato de K y Mg K2SO4, MgSO4
22 (K2O), 11(MgO)
C a ( H 2P O 4) 2,
Superfosfato simple Fosfato de calcio y yeso 14(S), 20(P2O5)
CaSO4.2H2O
C a ( H 2P O 4) 2,
Superfosfato triple Fosfato de calcio y yeso 1.5(S), 44(P2O5)
CaSO4.2H2O
Urea + S Urea + S CO(NH2)2 + S 10-20, (36-40 N)
Sulfato de Zn
Sulfato de Zn Sulfato
Sulfato de Zn DISOLUCIÓN
de Zn ZnSO
ZnSO 4 4 18, 36(Zn)
CaCO3 + HOH ↔ Ca2+ + CO32- + H++OH-

DISOLUCIÓN

CaSO4.2H2O + HOH
Ca2+ ↔ Ca32+
+ HCO + SO42-
- + OH-

Ca2+ + OH- + OH- +CO2 (g)

INTERCAMBIO
INTERCAMBIO

Al(OH)2+ Ca2+ ↔ Ca2+ Al(OH)2+

NEUTRALIZACIÓN
PRECIPITACIÓN
Al(OH)2+ +
2(OH-) ↔ Al(OH)3 (s) [pH 5.5]

Al(OH)2+ + SO42- ↔ Al(OH)SO4


Figura12.8.
Figura 12.8. Diagrama
Diagrama queque ilustra
ilustra la disolución
la disolución delelyeso,
del yeso, el intercambio
intercambio entre Ca2+entre Ca2+2+yy Al(OH)
y Al(OH) 2+ y
la posterior
precipitación
la posterior de Al(OH)SO4. Dibujo
precipitación original 4N.W.
de Al(OH)SO Osorio.
. Dibujo original N.W. Osorio.

Así mismo, la aplicación de S2 no sólo se usa como fuente de sulfato sino también como
293
una enmienda para reducir el pH de suelos neutros o alcalinos. En este caso el S2 debe ser
oxidado por bacterias (p.e., A. thiooxidans) para formar ácido sulfúrico y así disminuir el
pH del suelo. Dada la baja solubilidad del S2 se requiere aplicar con anticipación a la siem-
bra (30 días antes); la reacción requiere al mismo tiempo aireación y suficiente humedad y,
por supuesto, la bacteria debe estar presente, en caso contrario se debe inocular el suelo con
ésta. Si el suelo tiene limitaciones en la aireación (por daño de la estructura, compactación,
adensamiento, etc.) es necesario corregir este para optimizar la eficacia de la reacción bio-
lógica. Esta práctica se ha implementado en el caso de suelos muy alcalinos, en los cuales la
deficiencia de varios nutrientes (P, Fe, Mn, Cu, Zn) limita el crecimiento vegetal.
La adición de S-SO42- a los suelos, muchas veces se hace de forma no-intencionada. Es
decir, muchas veces las fuentes de Ca2+, NH4+, K+, o Mg2+ seleccionadas son los sulfatos
de estos cationes en vez de los nitratos, carbonatos u otras fuentes. Las razones para tal
escogencia en la fuente son por solubilidad, economía, y/o efectividad, y no necesaria-

307
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

mente por que hay la intención de aplicar sulfato. Con un manejo así, es normal que haya
suficiencia de S en las plantas, pero como no se hace intencionalmente se va perdiendo
conciencia del rol e importancia de este nutriente para la planta. De ahí que el manejo de S
en la fertilización tenga para muchos una consideración secundaria en el manejo integral
de la nutrición vegetal. Sin embargo, cuando se modifican los planes de fertilización y
se aplican repetidamente nutrientes en formas diferentes a los sulfatos se pueden generar
deficiencias de S en plantas cultivadas. Esto ha ocurrido con alguna frecuencia en cultivos
de banano, café, pasturas y con menor frecuencia en ornamentales.
La cantidad de S a aplicar a los cultivos dependerá de las condiciones del suelo (nivel
de S-disponible) y del cultivo (demanda de S por las plantas, potencial de producción)
(Tabla 12.6). Ésta cantidad es muy variable, pero usualmente está dentro del rango de
20-40 kg ha-1. En general, las leguminosas y algunas hortalizas pueden requerir canti-
dades altas dentro de este rango (30-40 kg ha-1), mientras que las gramíneas necesitan
cantidades menores (20-30 kg ha-1). En pasturas se han obtenido mejores resultados en
cantidad de forraje y contenido de proteína al aplicar sulfato de amonio en vez de urea.
En cualquier caso, el manejo de la fertilización con S debe ser definido según la situación
particular para lo cual es determinante considerar el potencial de producción del cultivo.
Tabla 12.6. Cantidad de S recomendada para diversos cultivos. Fuente: Havlin et al. (1999).

S a aplicar S a aplicar
Cultivo Cultivo
(kg ha-1) (kg ha-1)
Arroz de riego 20-40 Algodón 30-50
Maíz y Sorgo 20-30 Hortalizas 40-60
Caña de azúcar 30-60 Ajonjolí 30-70
Pastos 30-50 Maní 30-50
Soya 25-40 Piña 3-4 g S/planta
Plátano
20-40 g S/planta
Cítricos 100-300 g S/planta - establecimiento
40-60 g S/planta
- producción

Por otro lado, la forma en que se adiciona sulfato a los suelos puede ser controlada
por la textura del suelo. Por ejemplo, en suelos arenosos se recomienda aplicar cantidades
pequeñas pero frecuentes para así evitar pérdidas por lixiviación, mientras que en suelos
arcillosos se pueden aplicar cantidades grandes no tan frecuentemente.
Como se mencionó anteriormente, la deficiencia de S aparece concomitantemente con
deficiencias de N y P. El mejoramiento del cultivo sólo se podrá lograr si se corrigen pa-
ralelamente las deficiencias. Esto se puede ilustrar con el experimento reportado por Fox
y Blair (1986) en Andisoles de Hawaii cultivados con kikuyo (Tabla 12.7).
Tabla 12.7. Rendimiento y concentración foliar de S en el pasto kikuyo creciendo en un Andisol de Maui.
Fuente: Fox y Blair (1986)
Nutriente aplicado Rendimiento S foliar
N S (t ha-1) (%)
100 0 1780 0.09
100 50 2120 0.15
300 0 2280 0.07
300 50 4860 0.11

308
N. W. Osorio

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310
Capítulo 1313
Elementos menores

• Formas químicas de los elementos menores (EM) en el suelo


• Funciones de EM en las plantas
• Concentración foliar de EM
• Disponibilidad de EM catiónicos (Fe2+, Mn2+, Cu2+, Zn2+, Ni2+)
• Boro-ácido bórico
• Molibdato
• Cloruro

RESUMEN
A pesar de que los elementos menores (EM) se requieren en cantidades muy peque-
ñas, ellos cumplen funciones esenciales en el funcionamiento de las plantas. No se debe
asumir que tienen una menor importancia que aquellos que se necesitan en cantidades
mayores. A pesar de estar agrupados en esta categoría, la dinámica de ellos puede ser muy
variable entre sí. Para facilitar la discusión sobre estos nutrientes se han separado en aque-
llos que se comportan como cationes (Fe2+, Mn2+, Cu2+, Zn2+, Ni2+), aniones (MoO42- y Cl-)
y en forma de molécula neutra (H3BO30). Para cada elemento se discuten las funciones
que cumplen en el metabolismo vegetal, los factores que controlan su disponibilidad para
las plantas y el manejo en el suelo a través de enmiendas y/o fertilizantes. La dinámica de
los EM en el suelo es muy compleja ya su solubilidad está controlada por las reacciones
de adsorción, precipitación, redox, pH del suelo, interacciones con la materia orgánica
humificada y otros compuestos orgánicos más simples y por las reacciones que ocurren
entre ellos y con otros elementos. Los EM pueden ser limitantes de la productividad vege-
tal, tanto por deficiencia como por exceso. Estos elementos deberían recibir más atención
dada las funciones tan importantes que cumplen no sólo en la nutrición vegetal, sino
en las relaciones hídricas de los vegetales y en la reducción de la incidencia de algunas
enfermedades de las plantas cultivadas. En la medida en que el manejo de los suelos y
los cultivos sea más tecnificado, los elementos menores tendrán una mayor importancia.

FORMAS QUÍMICAS DE ELEMENTOS MENORES EN EL SUELO


Se entiende por elementos menores (EM) a aquellos nutrientes que las plantas requie-
ren en pequeñas cantidades. La concentración de estos en las plantas se mide en términos
de µg por g de tejido, lo cual equivale a la tradicional expresión de partes por millón
(ppm) (Tabla 13.1). Los EM también han sido llamados micronutrientes, oligoelementos

© N.W. Osorio. 2014. Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico. ISBN 978-958-44-9746-8.

311
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

o elementos traza. Cualquiera que sea su designación, es incorrecto considerarlos de me-


nor importancia que los otros elementos mayores.
Los EM cumplen funciones esenciales en el metabolismo vegetal, sus deficien-
cias para las plantas no son tan frecuentes, pero cuando se presentan pueden limitar
el crecimiento vegetal y la productividad agrícola, pecuaria y forestal. Desafortu-
nadamente, estos elementos han recibido poca atención y existe muy poca inves-
tigación en suelos de la zona tropical. Con el paso del tiempo los EM han ganado
mucha importancia, actualmente existen programas intergubernamentales que pro-
mueven su uso para mejorar la calidad de varios alimentos agrícolas (leche, granos,
harinas, etc.) ya que se reconoce que su impacto en la nutrición humana y animal
es relevante.
Entre los EM se tienen al hierro (Fe), manganeso (Mn), cobre (Cu), zinc (Zn), niquel
(Ni), boro (B), molibdeno (Mo) y cloro (Cl). Sin embargo, es preciso identificar las for-
mas químicas que son aprovechables para las plantas (Tabla 13.1) para cualquier consi-
deración acerca del manejo de su disponibilidad en el suelo.
En este capítulo se discutirán los factores que afectan la solubilidad de los EM y las
estrategias que se tienen para su manejo en los suelos cultivados. Abordar esto en un solo
capitulo es un reto difícil ya que entre ellos se encuentran grandes diferencias de com-
portamiento químico, pero para facilitar su discusión se harán algunas consideraciones
acerca de ellos en grupos.
Tabla 13.1 Formas químicas aprovechables de los elementos menores para las plantas.

Forma química Rango de concentración Rango de concentración en la


Elemento
aprovechable en el tejido vegetal (mg kg-1) solución del suelo (µM)
Fe Fe2+ 50-500 1-100
<0.1 en suelos bien aireados
Mn Mn2+ 50-300 >400 en suelos inundados
0.25-3.6 adecuado para plantas
Cu Cu2+ 20-50 0.001-1.0
0.01-1.0
Zn Zn2+ 10-50 0.05-0.25 adecuado para plantas
>3-6 toxicidad
B H3BO3 20-100 3-30
Cl Cl- 100 10-1000
Mo MoO42- 0.1 0.01-1.0
Ni Ni2+ ~0.1 (0.2-0.5µM) -

FUNCIONES DE LOS ELEMENTOS MENORES PARA LAS PLANTAS


Los EM no hacen parte de la estructura de compuestos orgánicos abundantes en
los vegetales, tal como ocurre con N, P, Ca, Mg y S; usualmente hacen parte de al-
gunas reacciones dentro del funcionamiento de las plantas que implican el transporte
de electrones (e-), oxido-reducción de algunos compuestos y la activación de algunas
enzimas. En la tabla 13.2 se pueden observar las funciones principales de los EM en
las plantas.

312
N. W. Osorio

Tabla 13.2 Funciones principales de los elementos menores en las plantas. Fuente: Glass (1989).
Nutriente Funciones principales
Mn Activador de enzimas, esencial en la fotólisis del agua.
Zn Cofactor de varias enzimas (dehidrogenasas, aldolasa, fosfatasas, DNA y RNA polimerasa).
Ni Componente de la enzima ureasa.
Componente de citocromos, peroxidasa y ferredoxina, en los cuales es responsable de reacciones
Fe
redox.
Componente de la citocromo oxidasa (respiración) y plastocianina (fotosíntesis), superoxido
Cu
dismutasa (radicales O2-), fenol oxidasa (síntesis de lignina) y responsable de reacciones redox.
Agente redox. Componente de la nitrato-reductasa (reducción del NO3-) y de la nitrogenasa
Mo
(reducción de N2 en Rhizobios)
Germinación del polen y crecimiento de tubo polínico; estabilidad de la estructura de la pared
B celular por formación de enlaces cis-diol con compuestos orgánicos, lo que controla la movilidad
de agua y nutriente a través de haces vasculares.
Cl Osmosis, balance de cargas y fotólisis del agua

ELEMENTOS MENORES CATIONICOS (Fe, Mn, Cu, Zn)


El hecho de que Fe2+, Mn2+, Cu2+, Zn2+ y Ni2+ se comporten como cationes en el suelo
permite considerar los factores del suelo comunes que determinan su concentración en la
solución del suelo y su disponibilidad para las raíces. Valga la pena aclarar que sobre el
Ni2+ es muy poco lo que se puede decir en el manejo de los suelos y los cultivos, debido en
parte por la poca o nula investigación que sobre él se ha hecho. Por lo anterior, se discutirá
más sobre Fe, Mn, Cu y Zn.
Varios factores afectan la disponibilidad de estos EM catiónicos en el suelo, entre
ellos están: (i) la presencia de minerales que los contengan, (ii) el pH del suelo, (iii) las
condiciones de oxido-reducción, (iv) la disponibilidad de fosfato, (v) la formación de
complejos con la materia orgánica humificada y (vi) la formación de quelatos de estos
EM con compuestos orgánicos de bajo peso molecular lo cual facilita su absorción por
las raíces.
En muchos casos estos factores son a su vez controlados por la actividad de los mi-
croorganismos del suelo, particularmente aquellos que habitan la rizosfera. Por tal razón,
una mirada exclusivamente química no permite identificar completamente la dinámica de
estos nutrientes en el suelo.

Minerales
Los suelos contienen minerales que en su estructura tienen EM (Tabla 13.3); cuando
estos minerales se disuelven aportan EM a la solución del suelo. En algunos casos los
compuestos que gobiernan la solubilidad de estos EM no son minerales cristalinos, sino
compuestos no-cristalinos, los cuales tienden a ser un poco más solubles que sus contra-
partes cristalinas. Estos minerales se disuelven más fácilmente en ambientes ácidos. Por
tanto, en la medida que el pH aumenta la disolución de estos minerales será menor y su
disponibilidad para hacer absorbidos por las raíces será baja.

313
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Tabla 13.3. Compuestos de suelo que controlan la solubilidad de EM catiónicos en el suelo. Fuente: Lindsay
(2001).

Mineral Reacción de disolución K

Fe(OH)3 (amorfo) Fe(OH)3 + 3H+ ↔ Fe3+ + 3H2O K=103.54


Fe(OH)3 (suelo) Fe(OH)3 + 3H+ ↔ Fe3+ + 3H2O () K=102.70
Fe2O3 (hematita) Fe2O3 + 3H+ ↔ Fe3+ + 1.5H2O K=100.09
Fe FeOOH (goetita) FeOOH + 3H+ ↔ Fe3+ + 2H2O K=10-0.02
FePO4.2H2O (estrengita) FePO4.2H2O + 2H+ ↔ Fe3++ H2PO4- + 2H2O K=10-6.85
FeO FeO + 2H+ ↔ Fe2+ + H2O K=1013.48
Fe(OH)2 Fe(OH)2 + 2H+ ↔ Fe2+ + 2H2O K=1012.90

MnO2 + 4H+ ↔ Mn4+ + 2H2O K= 109.17


MnO2 (pirolusita)
MnO2 + 4H+ + 2e- ↔ Mn2+ + 2H2O K=1041.89
MnOOH (manganita)
MnOOH + 3H+ + 1e- ↔ Mn2+ + 2H2O K=1025.27
Mn Mn(OH)2 (pirocroita)
Mn(OH)2 + 2H+ ↔ Mn2+ + 2H2O K=1015.19
MnO (manganosita)
MnO + 2H+ ↔ Mn2+ + H2O K=1018.39
MnHPO4
MnHPO4 + H+ ↔ Mn2+ + H2PO4- K=10-5.74

CuO (tenorita) CuO + 2H+ ↔ Cu2+ + H2O K=107.66


Cu(OH)2 Cu(OH)2+ 2H+ ↔ Cu2+ + 2H2O K=108.68
Cu CuCO3 CuCO3 + 2H+ ↔ Cu2+ + CO2 + H2O K=108.52
CuSO4 CuSO4 ↔ Cu2+ + SO42- K=103.72
Cu3(PO4)2 Cu3(PO4)2 + 4H+ ↔ 3Cu2+ + 2H2PO4- K=102.24

Zn(OH)2 (amorfo) Zn(OH)2+ 2H+ ↔ Zn2+ + 2H2O K=1012.48


ZnO ZnO + 2H+ ↔ Zn2+ + H2O K=1011.16
Zn ZnCO3 ZnCO3 + 2H+ ↔ Zn2+ + CO2 + H2O K=107.91
ZnSO4 ZnSO4 ↔ Zn2+ + SO42- K=103.41
Zn3(PO4)2.4H2O Zn3(PO4)24H2O + 4H+ ↔ 3Zn2+ + 2H2PO4- + 4H2O K=103.8

pH del suelo
Uno de los factores más determinantes en la disponibilidad de EM en los suelos es el
pH. En general, los suelos fuertemente ácidos (pH<5.5) presentan una mayor disponibili-
dad de EM catiónicos que los suelos con pH neutro (pH 6.5-7.3) o alcalino (pH>7.3). Esto
se puede apreciar en la figura 13.1, las figuras se construyeron con base en las reacciones
y las constantes de equilibrio de la tabla 13.3.
Note que al aumentar el pH, la cantidad del EM soluble será menor. La actividad en
solución también dependerá del mineral que esté controlando la solubilidad. Por ejemplo,
si la solubilidad de Fe3+ en un suelo está controlada por Fe(OH)3 la actividad de Fe3+ libre
en la solución del suelo a pH 4.0 será 10-9.3 M, a pH 5.0 10-12.3 M y a pH 6.0 10-15.3 M. Por
su parte, los valores con hematita (Fe2O3) serán más bajos 10-11.91 M, 10-14.9 M y 10-17.91 M,
respectivamente. Con el mineral goetita (FeOOH) los niveles son aún más bajos (Figura
13.1). Por otro lado, si la solubilidad del Mn4+ en un suelo está controlada por pirolusita
(MnO2), a pH 4.0 se tendrá una actividad de Mn4+ de 10-6.83 M, a pH 5.0 10-10.83 M y a pH
6.0 10-14.83 M.
Por lo anterior, es claro que el pH tiene una gran influencia sobre la disolución de estos
minerales y sobre la solubilidad de estos iones en la solución del suelo. Cabe aclarar que
los iones Fe3+ y Mn4+ no son las formas químicas aprovechables por las plantas. El pH por

314
N. W. Osorio

sí sólo no explica su disponibilidad y se requiere considerar las reacciones de reducción


que ocurren en el suelo y la participación de agentes quelatantes, como se ilustrará más
adelante.
-5 -1
-7 Fe(OH)3
-3
-9 Hematita
-11 Goetita -5

-13 -7 Pirolusita

Log Mn4+
Log Fe3+

-15
-9
-17
-19 -11
-21
-13
-23
-25 -15
3 4 5 6 7 8 9 3 4 5 6 7 8 9

pH pH

-1 -1
Zn(OH)2
Cu(OH)2
-3 -3

-5 -5

CuO ZnO
-7 -7
Log Cu2+

Log Zn2+

-9 -9
Zn-suelo
-11 -11
Cu-suelo
-13
-13

-15
-15
3 4 5 6 7 8 9 3 4 5 6 7 8 9
pH pH

Figura 13.1. Actividad de elementos menores catiónicos en función del pH. Para elaborar los diagramas se
tomaron las ecuaciones en equilibrio de la tabla 13.3.

En general, las siguientes reacciones ilustran la precipitación de los cationes para


formar hidróxidos insolubles:
Fe2,3+ + 2,3OH- ↔ Fe(OH)2,3
Mn2,4+ + 2,4OH- ↔ Mn(OH)2,4
Cu2+ + 2OH- ↔ Cu(OH)2
Zn2+ + 2OH- ↔ Zn(OH)2
En Andisoles del Oriente de Antioquia cultivados intensivamente con flores de corte
se han hecho aplicaciones altas y frecuentes de cales y esto ha ocasionado una disminu-
ción en la disponibilidad de EM (Figura 13.2). En este caso los suelos se muestrearon a
lo largo de un periodo de 20 años, durante los cuales el pH aumentó de 4.9 a 7.1. En la

315
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

figura las líneas discontinuas indican el nivel crítico de deficiencia de cada EM. Resulta
evidente que a los pH´s del suelo actuales (6.5-7.0) la disponibilidad de Fe y Mn es muy
baja. Por lo anterior, es bastante común encontrar en estos cultivos síntomas de deficien-
cias de Fe y Mn en las plantas (clorosis intervenal de hojas jóvenes). Para corregir estos
problemas se hacen aplicaciones foliares de sulfatos de Fe y de Mn (FeSO4, MnSO4) o
aplicaciones foliares o en fertirriego de los respectivos quelatos (EDTA-Fe, EDTA-Mn).
A pesar de la efectividad de estas aplicaciones, en realidad lo que se requiere es hacer una
revisión experimental crítica de la frecuente, y muchas veces innecesaria, aplicación de
cal. En el caso de Cu y Zn la tendencia de las figuras indica que estos elementos también
pueden volverse deficientes.

Fe (mg kg -1) Mn (mg kg )


-1

300 160

225 120

150 80

75 40

0 0
4.5 5.5 6.5 7.5 4.5 5.5 6.5 7.5
-1 pH (agua, 1:1) Zn (mg kg-1) pH (agua, 1:1)
Cu (mg kg )
90
30

60
20

30
10

0
0 4.5 5.5 6.5 7.5
4.5 5.5 6.5 7.5
pH (agua, 1:1) pH del suelo
Figura 13.2. Disponibilidad de Fe, Mn, Cu y Zn en Andisoles del Oriente Antioqueño en función del pH del
suelo. Estudio retrospectivo en suelos cultivados durante 20 años con crisantemo. Los cambios en el pH del
suelo son producto de la frecuente aplicación de cal. Fuente: Osorio (1997).

Reacciones de Oxido-reducción
Los elementos menores participan en reacciones de oxido-reducción en el suelo. Esto
se debe a la configuración química que permite que sus orbitales más externos sean sus-
ceptibles de recibir o ceder electrones. De esta manera, el Fe3+ y el Mn4+ se reducen en
ambientes anaeróbicos por la acción de bacterias que los usan como aceptores de e- (Tabla
13.4).

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N. W. Osorio

Tabla 13.4. Reacciones redox en suelos y sedimentos llevadas a cabo por acción bacterial. Fuente: Mulleri
(1999).

Elemento Especies Reacción Microorganismo


Oxidación: Fe2+
↔ Fe3+ + e- Acidithiobacillus ferroxidans
Fe Fe3+, Fe2+
Reducción: Fe3+ + e- ↔ Fe2+ Geobacter, Desulfovibrio, Pseudomonas
Oxidación: Mn2+ ↔ Mn4+ + 2e- Arthrobacter, Pseudomonas
Mn Mn4+, Mn2+
Reducción: Mn4+ +2e- ↔ Mn2+ Bacillus, Geobacter, Pseudomonas
Oxidación: Hg0 ↔ Hg2+ + 2e- Bacillus, Pseudomonas
Hg Hg2+, Hg0
Reducción: Hg2+ + 2e-↔ Hg0 Chlorella, Pseudomonas, Streptomyces
Oxidación: Cr3+ ↔ Cr6+ + 3e- No realizada por microorganismos
Cr Cr , Cr
6+ 3+
Reducción: Cr6+ + 3e- ↔ Cr3+ Aeromonas, Bacillus, Chlorella, Pseudomonas
Se6+, Se4+, Oxidación: Se2- ↔ Se0 + 2e- Bacillus, Acidiothiobacillus
Se
Seo, Se2- Reducción: SeO42- + 8e- ↔ Se2- Clostridium, Desulfovibrio, Microccus

En los suelos bien-drenados domina la condición aeróbica y el O2 es el aceptor final


de e- que usan los microorganismos del suelo. De esta manera, los e- que se obtuvieron
durante la glicolisis, generados en los procesos de respiración microbial, y el ciclo Krebs
finalmente se disponen en el O2 durante la respiración aeróbica y con estos se forma agua.
Cuando el O2 es escaso las bacterias del suelo usan otros aceptores de e-, por ejemplo Fe3+,
Mn4+, NO3-, SO42-, CO2, entre otros (Tabla 13.5). Al recibir e- estos EM se reducen y se
convierten en las formas solubles y biológicamente aprovechables por las plantas y por
los mismos microorganismos. La ocurrencia y favorabilidad para que las reacciones ocu-
rran está determinada por el valor del potencial de reducción (E´o), el cual indica el grado
de disponibilidad de e- en el medio. Por decirlo de otra forma, el valor de E´o nos indica
qué tan anaeróbico es el ambiente, así cuando su valor es cada vez menor indica menor
disponibilidad de O2. Una vez el O2 es ausente o escaso, el Fe3+ es usado como aceptor de
e- y se forma Fe2+; al escasear éste el siguiente aceptor a usar será el NO3- para formar NO
(desnitrificación) y así sucesivamente.
Tabla 13.5. Potencial de reducción estándar para algunas reacciones de importancia metabólica para microorga-
nismos del suelo. Fuente: Fuhrmann (1999).

Reacción E´o (V)


O2 + 2e- + 2H+ ↔ H2O +0.82
Fe + e ↔ Fe
3+ - 2+
+0.77
NO3- + 1 e- ↔ NO2- +0.43
NO2- + 1 e- ↔ NO +0.36
Mn + 2e ↔ Mn
4+ - 2+

CO2 + 4e- + 4 H+ ↔ CH4 -0.24


SO4 + 8e + 2H ↔ H2S
2- - +
-0.23
2H+ + 2e- ↔ H2 -0.42

Si bien estas reacciones de reducción ocurren predominantemente en suelos con dre-


naje deficiente, se sabe que también pueden suceder en suelos bien drenados, en los cua-
les hay espacios anaeróbicos. Por ejemplo, en el interior de los agregados los microporos
están llenos de agua, en la rizosfera debido a la actividad microbial tan alta que reduce la
tensión de O2 a niveles anaeróbicos, en la hojarasca en descomposición donde también

317
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

la alta demanda de O2 crea un ambiente favorable a la reducción. De esta manera, aún


en suelos bien drenados los microorganismos pueden llevar a cabo la reducción de Fe3+,
Mn4+ y otros elementos.
Si se combina el efecto que tienen el pH y la reducción, se pueden elaborar los dia-
gramas de solubilidad de la figura 13.3. Para estas figuras se tuvo en cuenta el rol de los
electrones (e-). A manera de ejemplo se ilustran los cálculos de cómo el MnO2 controla la
solubilidad del Mn2+:
MnO2 + 4H+ + 2e- ↔ Mn2+ + 2H2O (K= 1041.89)
K= (Mn2+)/(H+)4(e-)2
(Mn2+)= K (H+)4 (e-)2
Log (Mn2+)= log K + 4log (H+)+ 2log (e-)
Log (Mn2+)= 41.89 – 4pH – 2pe
El valor de pe [(-log (e-)] indica la disponibilidad de electrones (e-) en el suelo, de
manera análoga al pH; un bajo valor de pe indica una alta disponibilidad de e- que son
propias de los ambientes reductores encontrados en suelos con pobre drenaje (o en micro-
sitios del suelo). Para los cálculos se asumió que para la condiciones aérobicas la suma
pe+pH= 20.6, mientras que bajo condiciones anaérobicas pe+pH= 16.6. Al asignar un
valor de pH dado se despeja el valor de pe y se pueden construir la figura 13.3. Note que
en todos los casos con la condición anaérobica, se aumenta la actividad de Fe2+ y Mn2+ a
partir de la disolución de los minerales de Fe [Fe(OH)3, Fe2O3 y FeOOH] y con la piro-
lusita [MnO2]. En el caso del Fe(OH)3 la presencia de Fe2+ libre en la solución del suelo
bajo condiciones aeróbicas es de 10-12.02 M a pH 4.0, 10-14.02 M a pH 5.0 y 10-16.02 M a pH
6.0. Bajo condiciones anaérobicas los valores son mucho más altos 10-8.02, 10-10.02 y 10-12.02
M, respectivamente. Los valores de solubilidad son de cuatro órdenes de magnitud más
altos bajo la condición anaeróbica, lo cual favorece la captura del elemento por la planta
y los microorganismos del suelo.
Para el caso del Mn2+ la situación es similar ya que se tienen concentraciones más altas
a condiciones anaeróbicas 100.69, 10-1.31 y 10-3.31 con los valores de pH´s de 4.0, 5.0 y 6.0
que bajo condiciones anaeróbicas 10-7.61, 10-9.31 y 10-11.31 a los mismos pH´s.
En suelos con drenaje limitado se puede producir una concentración de Fe2+ y Mn2+
tan alta que en algunos casos se producen toxicidades por estos elementos. Toxicidades
de Mn se han reportado con las adiciones de altas dosis de enmiendas orgánicas (que
reducen la disponibilidad de O2 en el suelo) en Oxisoles y Ultisoles de Hawaii sometidos
a riego por goteo (Hue et al., 2001; Hue y Mai, 2002; Porter et al., 2004). Esta situación
necesariamente está acompañada de un material parental del suelo basáltico muy rico en
manganeso (MnO2).

318
N. W. Osorio

-5 -5
Fe(OH) 3 (-O2)
-7 -7
Hematita (-O2)
-9 -9

-11 -11

-13 -13

Log Fe 2+
Log Fe 2+

-15 -15

-17 -17
Fe(OH) 3 (+O2)
-19 -19
Hematita (+O2)
-21 -21

-23 -23

-25
-25
3 4 5 6 7 8 9
3 4 5 6 7 8 9
pH
pH

-1
-5

-7 -3
Goetita (-O2)
-9
-5 Pirolusita
-11
(-O2)
-13 -7
Log Mn2+
Log Fe 2+

-15
-9
-17

-19 -11 Pirolusita


Goetita (+O2) (+O2)
-21
-13
-23

-25 -15
3 4 5 6 7 8 9 3 4 5 6 7 8 9
pH pH
Figura 13.3. Concentración de elementos menores catiónicos (Fe2+ y Mn2+) en función del pH. Para elaborar los
diagramas se tomaron las ecuaciones en equilibrio de la tabla 13.3.

Disponibilidad de fosfato
La presencia de fosfato en la solución del suelo puede regular la solubilidad de EM
catiónicos. Cuando el suelo recibe altas cantidades de fertilizantes fosfóricos solubles, la
alta concentración de H2PO4- en la solución de suelo puede limitar la solubilidad de los
EM, particularmente la de Fe y Mn, y en menor intensidad la de Cu y Zn. Es común en-
contrar reportes de inducción de deficiencia de Zn en plantas cultivadas con la adición de
altas dosis de fosfato. Sin embargo, esta situación no puede ser concluyente ya que como
se observa hay otros factores involucrados.
Las reacciones entre fosfato y los EM catiónicos son ilustradas por Lindsay (2001)
tal como sigue:

319
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Fe3+ + H2PO4- + 2H2O ↔ FePO4.2H2O + 2H+ (K=106.85)


Mn2+ + H2PO4- ↔ MnHPO4 + H+ (K=105.74)
3Cu2+ + 2H2PO4- ↔ Cu3(PO4)2 + 4H+ (K=10-2.24)
3Zn2+ + 2H2PO4- + 4H2O ↔ Zn3(PO4)24H2O + 4H+ (K=10-3.8)

Materia orgánica humificada


El humus del suelo puede actuar como una matriz que retiene EM catiónicos. Esto se
debe a la presencia de múltiples grupos funcionales en la materia orgánica humificada
(carboxílicos/carboxilatos, fenólicos, aminos y aromáticos) (Figura 13.4). Los elementos
retenidos por el humus quedan en formas no-disponibles para las plantas. Este meca-
nismo parece más importante para regular la disponibilidad del Cu2+ que para otros EM
catiónicos. Esta situación debería ser tenida en cuenta en suelos ricos en humus como
los Andisoles y Spodosoles. Particularmente si se establecen cultivos susceptibles a tales
deficiencias tales como cítricos, aguacate, entre otros.

Agentes quelatantes
Dadas las múltiples interacciones de los EM catiónicos con varios constituyentes en
el suelo (OH-, e-, O2, H2PO4-, humus, etc.), es sorprendente considerar que estos puedan
estar en forma disponible para ser absorbidos por las plantas. Un mecanismo que han
desarrollado las plantas (y los microorganismos del suelo) para absorber EM catióni-
cos es la formación de quelatos. Los quelatos son compuestos orgánicos aniónicos que
contienen elementos con pares de electrones libres que pueden compartirse con meta-
les catiónicos. Entre los agentes quelatantes más estudiados están EDTA (ácido etilen
di-amino tetra-acético), DTPA (ácido di-etilen tri-amino penta-acético), EDDHA (ácido
etilen-di-amino di(o-hidroxifenil acético). Si bien plantas y microorganismos del suelo
los pueden producir, estos también se pueden sintetizar industrialmente y con ellos pro-
ducir fertilizantes.

320
N. W. Osorio

Una forma simplificada de ver la acción del EDTA se ilustra en la figura 13.5. Note
como el agente quelatante comparte electrones con el Fe3+. El Fe3+ tiene un número de
coordinación de 6 y, por ende, forma igual número de enlaces. Inicialmente el EDTA
tiene una carga negativa de -4, pero al formarse el complejo Fe-EDTA- queda una carga
remanente de -1. De esta manera, el complejo se comporta como un anión, el cual puede
permanecer en la solución del suelo y luego ser absorbido por las raíces. Estos agentes
quelatantes mantienen “encapsulados” o “ligados” a los EM catiónicos en su interior
evitando así que reaccionen con otros constituyentes del suelo (OH-, H2PO4-, O2-, humus)
y se reduzca su disponibilidad.

Figura 13.5. Izquierda: estructura del EDTA, note las cuatro cargas eléctricas de los grupos carboxilatos y los 6
pares de e-. Derecha: diagrama que ilustra la formación del complejo EDTA-Fe-. Note los 6 enlaces y la carga
negativa remanente.
Otros agentes quelatantes naturales importantes producidos en el suelo por plantas y
microorganismos son el acido cítrico/citrato, el ácido oxálico/oxalato, el acido málico/
malato, entre otros.

Tabla 13.6. Constantes de estabilidad (K) para el complejo quelato (L=ligando)-metal. Tomado de Lindsay (2001).
Reacción EDTA DTPA EDDHA
Ca + L ↔ CaL 11.61 12.02 8.20
Mg + L ↔ MgL 9.83 10.61 9.00
Fe2+ + L ↔ FeL 15.27 17.67 15.30
Fe3+ + L ↔ FeL 16.50 29.19 35.40
Zn + L ↔ ZnL 17.44 19.56 17.80
Cu + L ↔ CuL 19.70 22.65 24.90
Mn + L ↔ MnL 14.81 16.78 -
Cd + L ↔ CdL 17.36 20.27 14.13
Pb + L ↔ PbL 18.88 19.93 -
Ni + L ↔ NiL 18.52 21.44 20.66
Co2+ + L ↔ CoL 17.26 20.42 -
Hg + L ↔ HgL 22.50 27.67 -
Al + L ↔ AlL 18.00 20.59 -

321
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Si se considera la reacción entre el agente quelatante y el metal, se puede compa-


rar la constante de equilibrio para la formación del complejo (K) (Tabla 13.6). Entre
más alto sea el valor de K, indica que hay una mayor estabilidad entre el agente que-
latante (Ligando) y el metal. Así mismo, un quelato aplicado al suelo puede liberar su
metal y formar un complejo más estable (mayor K) con otro metal. En la tabla 13.6
se puede observar que la afinidad de EDTA por los metales se reduce en el siguiente
orden: Hg > Cu > Pb > Ni > Al > Fe > Co > Zn > Cd > Fe3+ > Fe2+ > Mn > Ca > Mg.
Igualmente, se observa que el DTPA tienen una afinidad mayor por estos cationes que
la del EDTA.

Adsorción de EM catiónicos por arcillas y óxidos


Los EM catiónicos son adsorbidos por las superficies cargadas negativamente de las
arcillas y óxidos del suelo. Estos iones se consideran intercambiables, ya que pueden
salir a la solución del suelo cuando se intercambian con otros cationes, incluyendo H+.
La fase intercambiable genera una capacidad buffer que regula la concentración de estos
elementos en la solución del suelo. Como se ha visto, existen otros factores adicionales al
intercambio que regulan su disponibilidad para ser absorbidos por las raíces.

Absorción de EM catiónicos
Hierro
A excepción de Fe, los mecanismos de absorción de EM catiónicos han sido poco
estudiados. Al parecer hay dos mecanismos en las plantas para solubilizar y absorber Fe
desde la solución del suelo. El primero de ellos consiste en reducir Fe3+quelatado en la
superficie de la raíz y luego absorber el Fe2+ que es liberado. Este mecanismo es lleva-
do a cabo por dicotiledóneas y monocotiledóneas no-poaceas (Figura 13.6). El segundo
mecanismo consiste en la liberación de compuestos llamados fitosideroforos que forman
quelatos del Fe3+ y permiten su absorción por las raíces; este mecanismo es llevado a cabo
por pastos y muchas otras gramíneas poaceas (Figura 13.7).
Con el primer mecanismo hay varias respuestas de las plantas al estar expuestas
a la deficiencia de Fe: (i) liberación de agentes quelatantes (fenoles, ácido cafeico,
ácido cítrico, ácido málico) que solubilizan Fe3+ de compuestos insolubles, (ii) incre-
mento de la bomba de protones ATP-asa en la membrana celular que disminuye el pH
del medio; (iii) inducción de una enzima reductasa de Fe3+ ubicada en la membrana
celular de las células de la raíz, la cual recibe e- del NADH y los transfiere al Fe3+
quelatado; (iv) acumulación de citrato y malato en las raíces, (v) inducción de pelos
radicales en las células epidermales; estas respuestas se detectan en una pequeña
zona que está justo detrás del ápice de la raíz (1-2 cm). Existe evidencia experimental
que indica que una vez ocurre la reducción del Fe3+-quelatado, el Fe2+ es liberado y
posteriormente es absorbido a través de un canal de solutos específico del Fe2+. Algu-
nos autores reportan que algunas plantas absorben el complejo quelato-Fe2+ y así lo
transportan al citoplasma.

322
N. W. Osorio

Figura 13.6. Diagrama que ilustra la reducción del complejo quelato-Fe3+ por una reductasa-NADH. Luego, el
Fe2+ libre o complejado es absorbido. Adaptado de Kochian (1991).

Figura 13.7. Diagrama que ilustra la liberación de fitosideróforos y la posterior formación del complejo quela-
to-Fe3+. Adaptado de Kochian (1991).

El otro mecanismo de absorción de Fe conocido ocurre en poaceas (pastos, maíz, caña


de azúcar, avena, arroz, trigo, cebada, sorgo); en este caso la planta es capaz de liberar
quelatos específicos que forman complejos con el Fe3+ (Figura 13.7). Estos quelatos son
llamados fitosideróforos, como una analogía de los sideróforos liberados por bacterias
rizosféricas; entre los que han sido caracterizados están los ácidos muginéico y avénico.
El complejo fitosideróforo-Fe3+ puede movilizarse en la solución del suelo, principal-

323
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

mente por difusión, y una vez alcanza la superficie de la raíz se libera el Fe3+ que luego
es absorbido. Existe evidencia experimental que algunas plantas absorben el complejo
quelato-Fe3+.
Manganeso
Como se mencionó anteriormente, las condiciones reductoras de la rizosfera hacen
que el Mn esté en su forma reducida (Mn2+), más soluble, y esto favorece su absorción.
Se ha detectado que los mecanismos que desarrollan las plantas deficientes en Fe también
pueden favorecer la solubilidad, disponibilidad y absorción del Mn. Así, al estar en forma
quelatada, se favorece su difusión hasta alcanzar la superficie de la raíz para luego ser
absorbido tanto en forma libre como quelatada.
Es bien sabido que altos niveles de Fe pueden reducir la absorción de Mn. Quizá am-
bos elementos comparten el mismo tipo de canal de iones en la membrana celular a través
del cual son absorbidos. Similares consideraciones han sido planteadas en relación al Mn
con respecto al Ca2+, Mg2+ y Zn2+ por varios autores.
Zinc
El zinc puede ser transportado a través de la membrana celular como Zn2+-libre y su
absorción por las raíces puede tener interacciones competitivas con la del Cu2+, pero no
con la de Fe2+ y Mn2+. Por tal razón se ha sugerido que Zn2+ y Cu2+ (y quizá también Ni2+
y Co2+) son absorbidos por el mismo sitio (Figura 13.8).

Figura 13.8. Diagrama que ilustra la formación de complejos entre quelatos y los metales (X) Cu2+, Zn2+ y Ni2+.
Los quelatos pueden ser de origen vegetal o microbial. Una vez los complejos alcanzan la membrana celular,
se libera el catión libre y es absorbido. Al parecer estos iones compiten por el mismo sitio de absorción. Dibujo
N.W. Osorio.

324
N. W. Osorio

Cobre
El Cobre es absorbido por las plantas en su forma oxidada (Cu2+). La mayor parte
de Cu2+ en la solución del suelo (98%) está en forma complejada con quelatos de origen
vegetal o microbial. Debido a la alta afinidad del Cu2+ por N y S en los péptidos, éste se
une muy bien a las proteínas. Así mismo, el Cu2+ tiene una alta afinidad para ser comple-
jado por los grupos carboxílicos de los ácidos orgánicos de bajo peso molecular (que lo
mantienen soluble) o de la materia orgánica (que lo inmovilizan). Por la misma razón, el
Cu2+ puede ser fuertemente retenido en las paredes celulares de las raíces evitando así su
transporte a través de la membrana celular.
La evidencia experimental indica que el Cu2+ puede ser absorbido por: (i) un canal
de iones específico en forma libre y no como quelato y (ii) un transportador proteico con
el cual se une en la parte externa de la membrana celular que luego lo libera en la parte
interna, dado el bajo potencial electroquímico de éste elemento en el citoplasma.
Medición de la disponibilidad de EM catiónicos en el suelo
Existen diferentes métodos para medir la disponibilidad de EM en el suelo. Con estos
métodos se pretende hacer una extracción simultánea de Fe, Mn, Cu y Zn (también usado
para Ni, Pb, Hg, Cd, Cr) usando agentes quelatantes (p.e., EDTA, DTPA). Uno de los
métodos más ampliamente usado es el de Olsen-modificado. En este caso a 2.5 g de suelo
(base seca) se le adicionan 25 mL de una solución con NaHCO3 0.5 M y EDTA (0.01 M)
a pH 8.5. Se agita lentamente durante 10 minutos. Se espera que el Na+ remueva los EM
catiónicos del complejo de cambio y una vez estén en solución se formen quelatos con el
EDTA. Luego, la suspensión se filtra a través de papel filtro. En una alícuota del filtrado
se determina la concentración de cada uno de los EM catiónicos mediante absorción ató-
mica (Figura 13.9).
Los datos obtenidos del análisis químico se pueden interpretar en categorías de dis-
ponibilidad como los presentados en las tablas 13.7. Estos tienen un carácter general de
interpretación para varios cultivos y no son específicos, lo cual se constituye en un limi-
tante. Para cultivos en particular se han obtenido niveles específicos; desafortunadamente
estos pueden variar entre diferentes suelos.
Tabla 13.7. Interpretación de la concentración de EM catiónicos extraídos por el método Olsen-EDTA. Fuente:
†Lora (1998), †ICA (1992), ††Osorio (no-publicado).

Rango adecuado para Rango adecuado para


Elemento cultivos en general cultivos intensivos Disponibilidad
(mg kg-1) † (mg kg-1) ††
<20 <50 Baja
Fe 20-50 50-100 Suficiente
>50 >100 Alta
<5 <10 Baja
Mn 5-10 10-15 Suficiente
>10 >15 Alta
<1 <3 Baja
Cu 1-3 3-6 Suficiente
>3 >6 Alta
<1.5 <3 Baja
Zn 1.5-5 3-6 Suficiente
>5 >6 Alta

325
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

filtrar
2.5 g suelo Agitar
Determinar
Seco lentamente
tamizado 25 cm 3 de 10 min.
la concentración
solución
OLSEN-EDTA
Absorción
atómica

EDTA-

EDTA-X-
Fe2+ Mn2+
- - - La concentración se
Mn2+ determina por
Arcilla Fe2+ Mn2+ Fe2+
- Absorción atómica
Ox -OH Fe o Al Ni2+ Ni2+ y se expresa en
Zn2+ mg kg-1
- - - Cu2+
Zn2+ Cu2+
Zn2+ Cu2+ Ni2+

Figura 13.9. Diagrama que ilustra la extracción de EM catiónicos del suelo a través de agentes quelatantes y su
posterior determinación por Absorción Atómica. Dibujo original N.W. Osorio.

Existe un alto grado de incertidumbre sobre si las cantidades extraídas son realmente
disponibles o no. Esto hasta cierto punto puede considerarse irrelevante ya que lo que se
pretende es establecer a través de la correlación y calibración unas relaciones estadísti-
cas entre lo extraído con el método y el desempeño vegetal (crecimiento, rendimiento)
(ver capitulo 5). Por supuesto, si el método es específico para extraer exclusivamente las
formas disponibles puede dar correlaciones y calibraciones más confiables. Sin embargo,
desarrollar un método así de exclusivo se constituye en una búsqueda tediosa, costosa y
con resultados inciertos.
A pesar de aceptar que lo que se busca es una relación estadística que relacione
funcionalmente el valor extraído del suelo con un método dado y el rendimiento ve-
getal [Y= f(x)], es importante considerar que las condiciones de pH y particularmente
las de oxido-reducción que ocurren en el suelo no se reproducen con los método de
extracción convencionales. Este factor en particular hace que los métodos no siempre
arrojen coeficientes de correlación (r) y de determinación (r2) lo suficientemente altos
para garantizar la significancia deseada del método. Por lo anterior, los valores de r
son ≤ 0.6.
Cox (1987) explica que una estrategia bastante útil en la interpretación del dato
analítico obtenido por un método dado es involucrar otras propiedades del suelo que
pueden ser de interés para la dinámica del EM. Para eso se utiliza un modelo de re-
gresión múltiple [Y=f(X1, X2, X3, …, Xn). Ha resultado de mucha utilidad involucrar
en algunos modelos el pH del suelo, el contenido de arcilla y el contenido de materia
orgánica. Los valores de los coeficientes de determinación (r2) aumentan significati-
vamente.

326
N. W. Osorio

Suelos deficientes en EM catiónicos


En general, los suelos que exhiben deficiencia de EM se caracterizan por presentar
alto pH (>6.5), particularmente si son suelos calcáreos (pH ~8.4). En los suelos ácidos el
frecuente sobreencalamiento puede inducir esta condición, tal como se discutió anterior-
mente. Así mismo, durante los períodos secos se dificulta la ocurrencia de condiciones
reductoras al interior de los agregados del suelo y, por supuesto, esto también dificulta la
difusión de estos elementos en el suelo hacia las raíces.
En suelos con muy altos niveles de materia orgánica humificada, tal como ocurren en
muchos Andisoles de las zonas altoandinas (MO >20%), se puede presentar inmoviliza-
ción del Cu2+ y en menor instancia de Fe3+.
Como se mencionó, la alta fertilización fosfórica parece estar relacionada con la in-
ducción de deficiencia de los EM catiónicos, particularmente Fe y Zn. En los suelos
arenosos se puede favorecer la pérdida de EM catiónicos.
Hay cultivos con los que se recomienda tener especial atención ya que con frecuencia
exhiben deficiencias de EM catiónicos (Tabla 13.8).
Tabla 13.8. Cultivos altamente sensibles a bajos niveles de EM catiónicos en el suelo.
-Fe -Mn -Cu -Zn
Cítricos Cítricos Árboles frutales Frijol
Frijol Árboles frutales Cítricos Cítricos
Árboles frutales Ornamentales Ornamentales Aguacate
Sorgo Alfalfa Zanahoria Ornamentales
Vid Papa, Fresa Remolacha Arroz
Ornamentales Cebolla Cebolla Maíz
Soya Soya Alfalfa Cebolla
Hortalizas Manzana Arroz Soya
Maní Vid, Remolacha Lechuga Manzana
Lechuga Espinaca Café
Espinaca Tabaco

Fuentes de EM catiónicos
Las fuentes más comunes de EM catiónicos son los sulfatos y los quelatos, particu-
larmente los de EDTA (Tabla 13.7). Otras fuentes son los óxidos de EM, pero estos son
muy insolubles. Los sulfatos son altamente usados en cultivos agrícolas con cierto nivel
tecnológico, comúnmente asociado a la realización de análisis de suelos en los que se ha
detectado potenciales deficiencias de EM. Las concentraciones del EM catiónico en los
sulfatos usualmente fluctúa entre 20-30%. Las dosis son bastante variables y depende de
cada caso (suelo, cultivo, rendimiento esperado). En general se recomiendan dosis <10
kg ha-1. Hay que tener mucho cuidado con la sobrefertilización con EM porque se puede
pasar fácilmente de una deficiencia a una toxicidad.
Los quelatos de EDTA-sódico son fertilizantes ampliamente usados en la agricultura.
La concentración del EM está en el rango de 9-12%. Su uso es mayor en cultivos de alto
valor económico. Particularmente se usan en fertilización foliar (0.1-0.5%); igualmente
se usan frecuentemente en el fertirriego de cultivos intensivos de flores bajo invernadero.

327
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Se recomienda usar quelatos de EM catiónicos cuando el pH del suelo está por encima de
6.0. El sodio (Na+) balancea la carga del complejo.
Tabla 13.7. Fuentes fertilizantes de EM catiónicos comúnmente usados en la agricultura.

Fertilizante Formula química Concentración (%)


Sulfato de Fe FeSO4.H2O - FeSO4.7H2O 33-20
Sulfato de Mn MnSO4.xH2O 24-30
Sulfato de Cu CuSO4 - CuSO4.5H2O 35-25
Sulfato de Zn ZnSO4.H2O- ZnSO4.7H2O 36-22

Quelato (EDTA)
Quelato de Fe Fe-EDTA-Na 9-12
Quelato de Mn Mn-EDTA-Na 9-12
Quelato de Cu Cu-EDTA-Na2 9-12
Quelato de Zn Zn-EDTA-Na2 9-12

Algunas formulaciones de EM consisten en mezclas de sulfatos y óxidos que también


se usan ampliamente en la agricultura. Es muy común encontrar formulaciones de fertili-
zantes con elementos mayores (N, P, K, S) mezclados con EM.
Sin lugar a duda las enmiendas orgánicas (estiércoles, compost) son una buena fuente
de EM (Tabla 13.9). La frecuente adición de estos materiales, en dosis de 5-10 t ha-1,
aumenta la disponibilidad de EM, incluso a niveles muy altos. En el caso de la porcinaza
puede incrementar notoriamente los niveles de Cu2+ y Mn2+disponible en el suelo (Tabla
13.10).
Tabla 13.9. Concentración de EM (mg kg-1) en enmiendas orgánicas comúnmente usadas en la agricultura.
Fuente: Sadeghian (2009).
Material Fe Mn Cu Zn B
Pulpa de café 480 195 21 42 67
Gallinaza 360 140 85 245 48
Porcinaza 132 144 25 250 34
Harina sangre 6750 25 9 54 69

Tabla 13.10. Cambios en la disponibilidad de EM (mg kg-1) en dos Andisoles de Antioquia (Colombia) cultiva-
dos con pasto kikuyo en función de la adición de porcinaza después de cada pastoreo durante 10 años. Análisis
hechos con el método Olsen-EDTA. Datos N.W. Osorio.
Sitio Tratamiento Fe Mn Cu Zn B
Don Matías, Antioquia Control 495 5 3 5 0.2
Aplicación 671 14 8 22 1.2
Control 186 6 2 5 0.3
Rionegro, Antioquia
Aplicación 241 16 15 42 1.1

BORO-ÁCIDO BÓRICO
El boro (B) es el único elemento esencial de las plantas que no es absorbido en forma
iónica sino molecular, como ácido bórico (H3BO3). A diferencia de otros elementos me-
nores su disponibilidad no es afectada por reacciones redox en el suelo. Según la siguiente

328
N. W. Osorio

reacción, el ácido bórico puede formar borato (H4BO4-) pero esta constante de formación
es muy alta (pK= 9.25). Lo que indica que en el rango de pH del suelo (pH suelo: 4-8), y
particularmente en los suelos ácidos, el B está en forma de ácido bórico.
H3BO3 + 2H2O ↔ H4BO4- + H3O+ (pK=9.25)
La concentración de B en la solución del suelo usualmente está en el orden de 10-4.5-
10 M. Sin embargo, y en forma general, se ha encontrado que la fracción soluble sólo
-5.5

representa una pequeña fracción del B en el suelo (~0.3%); en proporciones comparables


está adsorbido a la matriz mineral (arcillas y óxidos) del suelo tanto débil como fuerte-
mente retenido. Una mayor proporción (~74%) está en forma de minerales cristalinos
y en menor proporción en la materia orgánica. Por supuesto, estas proporciones varían
ampliamente entre suelos. La adsorción de B es particularmente alta en Andisoles (Hue
et al., 1988).
En los suelos ácidos éste es el elemento menor que con más frecuencia limita el ren-
dimiento de los cultivos, usualmente por deficiencia. Afortunadamente la deficiencia de
B se corrige fácilmente con la adición de fertilizantes bóricos o con la aplicación de
enmiendas orgánicas. En cultivos intensivos la excesiva y frecuente aplicación puede
ocasionar problemas de toxicidad que, por supuesto, también puede ser limitante para la
productividad vegetal.
Los requerimientos de B en el tejido foliar son relativamente bajos, usualmente las
plantas presentan contenidos adecuados de B en el rango 30-70 µg g-1 (Tabla 2.7). Los
síntomas visuales de deficiencia aparecen normalmente cuando la concentración foliar es
<15 µg g-1. La toxicidad se encuentra cuando la concentración foliar es >120-150 µg g-1.
Dentro de las funciones más relevantes del B en las plantas están: (i) la germinación
del polen y el crecimiento del tubo polínico, este proceso es requerido para la fecundación
del ovulo. Al fallar la fecundación las flores se abortan y caen al suelo. En consecuencia,
la falta de B reduce significativamente la producción de granos y frutos. Esto se constitu-
ye en un problema serio en árboles frutales (particularmente cítricos, aguacate), tomate,
ornamentales, entre otros. (ii) Formación y estabilización de la pared celular, en donde el
B favorece la incorporación de lignina y hemicelulosa a la pared celular. (iii) Estabiliza-
ción de los haces vasculares, el H3BO3 tiende a formar enlaces cis-diol con compuestos
orgánicos favoreciendo así la integridad de los haces vasculares y permitiendo la conduc-
ción de agua y nutrientes, como se ilustra a continuación:

Cuando falta B, los haces vasculares se distorsionan y en algunos casos colapsan (Fi-
gura 13.10). De esta manera, no llega suficiente agua y nutrientes a las hojas superiores y
flores. En consecuencia, las hojas no se desarrollan completamente y es común encontrar
hojas asimétricas, con engrosamiento de la lamina foliar, bordes ondulantes y en algunos
casos con deposición de suberina en las nervaduras (Figura 13.11). En crisantemo la falta
de agua hace que la inflorescencia no se abra completamente y no cumpla requisitos de

329
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

calidad (síntoma llamado quilling). Por otro lado, la toxicidad causa necrosis en los bor-
des de las hojas viejas y luego avanza hacia las hojas más nuevas.

Figura 13.10. Aspecto de interior de peciolos de algodón en plantas con deficiencia (izquierda) y suficiencia
(derecha) de B. Fotografías tomadas con microscopio electrónico (aumento de 500x). Fuente: Yunhua y Xiao-
feng (1993).

Figura 13.11. Síntoma de deficiencia de B en los sitios de nuevo crecimiento de plantas de café. Note los bordes,
la asimetría y la clorosis de las hojas. Foto: Francisco Restrepo (2007)

Varios factores afectan la solubilidad y disponibilidad de B en el suelo, entre ellos


están el pH, el contenido de materia orgánica y la disponibilidad de agua en el suelo para
su movilidad en la solución.

pH del suelo
La disponibilidad de B es influenciada por el pH del suelo. En general, el H3BO3 es
bastante soluble en los suelos ácidos, pero cuando el pH aumenta hasta alcanzar la alca-
linidad (pH >7.3) su disponibilidad disminuye para las plantas (Figura 13.12). Como se
mencionó anteriormente, a pH > 7.3 el H3BO3 se empieza a convertir en H4BO4-, dismi-
nuyendo así su disponibilidad para las raíces.
Por tanto, el sobreencalamiento tiende a generar deficiencias de B en las plantas cul-
tivadas.

330
N. W. Osorio

12 B aplicado (mg/pote)
17.8
10
8.9
B absorbido (mg/planta)

8 4.5

0.0
6

0
4.5 5.5 6.5 7.5
pH suelo
Figura 13.12. Cantidad de B absorbido por el pasto festuca en función del pH suelo y 4 dosis de aplicación de B.
Note como se reduce la cantidad de B absorbido en la medida que el pH del suelo aumenta hasta pH 7.4. Fuente:
adaptado a partir de los datos de Peterson y Newman (1976).

Disponibilidad de agua en el suelo


Dada su solubilidad, el H3BO3 tiende a moverse en la solución del suelo a través de
flujo masal, es decir a través de la corriente convectiva que crea la transpiración de las
plantas. En las épocas secas la falta de agua tiende a limitar el movimiento del H3BO3 y
pueden aparecer los síntomas de deficiencia de B. Cuando regresan las lluvias, se facilita
la movilidad del nutriente hasta la superficie de la raíz y desaparecen los síntomas. Esta
temporalidad de la deficiencia de B es común de observar en plantaciones de café, cítri-
cos, aguacate, entre otros cultivos.
Por otro lado, y como se discutirá más adelante, en algunos suelos el H3BO3 también
puede ser adsorbido a la matriz sólida del suelo y, en consecuencia, moverse por difusión
(Zapata, 1993). Bajo tal circunstancia, la falta de agua en el suelo también limita la difu-
sión del nutriente para alcanzar la superficie de la raíz.

Adsorción de B por la materia orgánica


Como se mencionó anteriormente, el H 3BO 3 tiende a formar enlaces cis-diol
con la materia orgánica del suelo (Figura 13.13). De esta forma se reduce su mo-
vilidad en la solución del suelo; de hecho, algunos autores hablan de la fijación
del B.
Este fenómeno se observa en suelos ricos en materia orgánica humificada, tal como
ocurre con los Andisoles de las zonas altoandinas. Los contenidos de materia orgánica en
estos suelos comúnmente son >20% y es muy común encontrar una baja disponibilidad
de B y plantas con síntomas de deficiencia de B.
Una vez la materia orgánica es descompuesta por acción microbial el B podría ser
aprovechable por las raíces de las plantas.

331
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Figura 13.13. Enlaces cis-diol formados entre el ácido bórico y grupos funcionales R-OH y R-COOH de la
materia orgánica del suelo. Dibujo N.W. Osorio.

Adsorción por arcillas y óxidos


Se ha detectado que el B puede ser adsorbido por las superficies de arcillas y óxidos e
hidróxidos de Fe y Al del suelo. Esta adsorción, además de la que realiza el humus, ayuda
a regular la concentración de B en la solución del suelo. La máxima adsorción ocurre
entre el rango de pH de 8-9, por lo que se cree que la especie H4BO4- es la más activa en
este proceso.

Medición de disponibilidad de B en el suelo


El método de extracción de B con agua caliente es el más ampliamente usado para
determinar su disponibilidad en el suelo; este método fue desarrollado por Berger y Truog
(1939). En breve, esto consiste en tomar 10 g de suelo (base seca, tamizado a ≤ 2 mm)
y adicionar 20 cm3 de agua destilada y desionizada (se debe usar vidriería libre de B)
(Figura 13.14). El sistema se calienta en una plancha de calentamiento hasta alcanzar
ebullición y se mantienen así durante 5 minutos. Alternativamente se puede hacer el ca-
lentamiento con horno microondas. Luego, el sistema se deja enfriar, se repone el agua
perdida, y se filtra a través de un papel filtro. Al filtrado se le adiciona azometina-H, el
cual desarrolla un color amarillo con el H3BO3 extraído del suelo. Luego la concentración
se mide por espectrofotometría a una longitud de onda de 420 nm, previa calibración del
equipo y de la línea estándar.
20 cm 3 de
Agua destilada
Calentar hasta
Ebullición y mantener
10 g suelo por 5 min
Seco
tamizado Determinar la
concentración de B

filtrar

Espectrofotometría
420 nm

Figura 13.14. Diagrama que ilustra la extracción de B en el suelo a través de agua caliente. Dibujo N.W. Osorio.

332
N. W. Osorio

Una pequeña variación que resulta muy adecuada fue evaluada por Restrepo (2007)
al calentar el sistema en horno microondas (80 segundos) y emplear tubos de centrifugas
cerrados, los cuales reducen la pérdida de agua durante el calentamiento.
La interpretación de las concentraciones se puede realizar con los datos de la tabla
13.11. Para los cultivos en general, se considera adecuada una concentración entre 0.3-0.7
mg kg-1. Otros cultivos más exigentes, requieren concentraciones mayores.

Tabla 13.11. Interpretación de la concentración de B (mg kg-1) extraído por el método de agua caliente para
varios cultivos. Fuentes: † ICA (1992), †Lora (1998), ††Restrepo (2006), †††Osorio (1997).

†Varios cultivos (maíz, trigo, Caf醆, †††Crisantemo, †††Clavel,


Disponibilidad
caña, hortalizas) aguacate, hortalizas Aster, Gerbera rosa
Baja <0.3 <0.5 <1.0 <1.5
Suficiente 0.3-0.7 0.5-1.0 1.0-1.5 1.5-2.0
Alta >0.7 >1.0 >1.5 >2.0

Nivel crítico →
leguminosas= 0.1; cítricos, papaya, hortalizas= 0.2; café, pastos= 0.5; papa= 0.6
(mg kg-1)

Absorción y translocación de B por las plantas


Una vez el H3BO3 es llevado por flujo masal (y en algunos casos por difusión) hasta
la superficie de la raíz, entra a la raíz, vía el apoplasto. Allí puede ser retenido en la pared
celular a través de enlaces cis-diol donde cumple funciones de formación y estabilización
de la pared celular (formación de lignina, hemicelulosa). Debido a que la absorción de
B por las células vegetales no es afectada por inhibidores de la respiración ni por bajas
temperaturas, y dada su naturaleza neutra, se ha sugerido que el H3BO3 puede atravesar
la membrana celular directamente a través de la bicapa lipídica. Existe evidencia experi-
mental que soporta esta afirmación. De esta forma, el B sería el único nutriente esencial
que puede atravesar la barrera impermeable de la membrana celular. Sin embargo, otros
autores sugieren que el H3BO3 es transportado a través de la membrana celular mediante
un transportador proteínico que lo lleva hasta el citoplasma. Otros investigadores sostie-
nen que los dos mecanismos pueden co-existir, uno a baja concentración (el del transpor-
tador) y otro a alta concentración (difusión a través de la bicapa lipídica).
En el citoplasma, el H3BO3 también puede formar enlaces cis-diol con compuestos
celulares (carbohidratos, azucares, ácido orgánicos). Su transporte hasta el xilema se di-
ficulta un poco por su tendencia a formar estos enlaces cis-diol, al parecer esto estabiliza
estructuralmente los haces vasculares. Por ende, la movilidad del B es relativamente baja,
de ahí que en plantas deficientes los síntomas se observan en los tejidos de nuevo cre-
cimiento. No obstante lo anterior, la movilidad del B puede ser alta si hay condiciones
de alta luminosidad, alta tasa de crecimiento vegetal y alta evapotranspiración. Esto con
frecuencia dificulta el diagnóstico de la toxicidad de B que se ha presentado en cultivos
ornamentales, particularmente en crisantemo.
Una vez el B es llevado a las zonas de crecimiento donde es utilizado, su re-transloca-
ción vía floema es muy restringida. Se ha detectado que en el tejido de floema el 98% del
B está fijado (enlace cis-diol) y sólo un 2% es soluble para ser movilizado.

333
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Fertilización con B
Las fuentes de B más comunes aparecen listadas en la tabla 13.12. Además de estas,
debe considerarse que las enmiendas orgánicas son una fuente importante de B (Tabla
13.10). Dada la alta solubilidad del ácido bórico y el solubor, estos se aplican en el fer-
tirriego de cultivos tecnificados a concentraciones de B que normalmente fluctúan entre
0.3-0.5 mg L-1; igualmente, estos fertilizantes se aplican vía foliar a concentraciones de
B entre 0.1-0.25%. Por otro lado, el bórax y el tetraborato de sodio son menos solubles y
se recomienda aplicarlos directamente al suelo, al momento de la siembra, y usualmente
mezclados con otros fertilizantes. Las dosis de estas aplicaciones al suelo son variables
y se debe tener especial cuidado de no aplicar cantidades muy altas porque fácilmente se
puede inducir una toxicidad por B. En general, la dosis de seguridad está en el rango de
1-3 kg de B ha-1. Concentraciones por encima de 3 kg ha-1 son riesgosas y no se deben
aplicar sin que previamente se haya probado en experimentos su beneficio y sin conocer
el nivel de disponibilidad en el suelo.
En plantaciones de frutales las dosis comúnmente aplicadas por año están entre 5-10
g B por árbol. La dosis se puede fraccionar en dos aplicaciones al año, aprovechando el
periodo de lluvias.
Entre los cultivos altamente sensibles a presentar deficiencia de B están: alfalfa, tomate,
coliflor, maní, remolacha, canola, papa, brócoli, maíz, caña de azúcar, sorgo, café, crisante-
mo, palma, eucalipto y pinos. En el caso del café, Restrepo (2006) halló que la adición de
B a un Andisol del Suroeste Antioqueño que contenía 0.2 mg kg-1, (extraído con agua ca-
liente), afectó significativamente el rendimiento del café cv. Colombia. El rendimiento más
alto se obtuvo al aplicar 3.2 g de B por árbol (fuente: borato de sodio, 15% B), el cual incre-
mentó el rendimiento en un ~86% con respecto al control que no recibió B (Figura 13.15).
Tabla 13.12. Fertilizantes bóricos más comunes.
Fertilizante Formula química Concentración de B (%)
Acido bórico H3BO3 17
Borax Na2B4O7.10H2O 11
Solubor Na2B4O7.5H2O + Na2B10O16.10H2O 20-21
Tetraborato de sodio Na2B4O7.5H2O 14-15
20

16
Rendimiento cafe (kg/parcela)

12
r2 =0.7

0
0 1 2 3 4 5 6 7
B aplicado (g/árbol)
Figura 13.15. Efecto de la adición de B en un Andisol del Suroeste Antioqueño sobre el
Figura 13.15. Efecto de la adición de B en un Andisol del Suroeste Antioqueño sobre el rendimiento de café cv.
rendimiento de café cv. Colombia. Fuente: Restrepo (2007).
Colombia. Fuente: Restrepo (2007).

334
50
4

Ren
0
0 1 2 3 4 5 6 7
B aplicado (g/árbol) N. W. Osorio
Figura 13.15. Efecto de la adición de B en un Andisol del Suroeste Antioqueño sobre el
rendimiento de café cv. Colombia. Fuente: Restrepo (2007).

Barrera (1994) reportó un incremento en el rendimiento de papa hasta de 10 t ha-1 al


aplicar B a razón de 1 kg B ha-1 al momento de la siembra (Figura 131.6).
50

Rendimiento (t ha -1 )
40

30

20
0.0 1.0 1.5 2.0 2.5
B aplicado (kg ha -1 )
Figura 13.16. Efecto de la aplicación de B al momento de la siembra sobre el rendimiento de la
Figura 13.16. Efecto de la aplicación de B al momento de la siembra sobre el rendimiento de la papa en Venta-
papa en Ventaquemada, Colombia. Tomado de Barrera (1994).
quemada, Colombia. Tomado de Barrera (1994).

En crisantemo se han encontrado respuestas favorables a la fertilización con B; en


este cultivo la deficiencia de B puede limitar la productividad y calidad de la flor cortada,
por lo que se requiere monitorear la disponibilidad del elemento en el suelo. La dosis de
B puede estimarse a partir de la guía presentada en la tabla 13.13. Desafortunadamente,
en muchos casos los cultivadores no siguen estas guías y para evitar la deficiencia de
B aplican frecuentemente fertilizante bórico, a veces utilizando dosis innecesariamente
altas. Esto hace que en el suelo aumente la concentración de B a niveles tan altos (Figura
13.17) que puede generar toxicidad, la cual también puede limitar la calidad de la flor al
generar necrosis en los tejidos. Estos tejidos pueden ser colonizados por hongos oportu-
nistas (p.e., Botrytis cinerea).
Tabla 13.13. Guía de fertilización con B en crisantemo cultivado en Andisoles del Oriente Antioqueño. Fuente:
adaptado de Osorio et al. (1992).
B suelo (mg B a aplicar al suelo-en la B en fertirrigación
kg-1) siembra (g/era) (2 veces/semana) (mg L-1)
<1.0 5.6-11.01 0.7-1.0 2
1.0-1.5 4.5-5.6 0.5-0.7
1.5-2.0 0.0 0.3-0.5
>2.0 0.0 0.0
1
Borax o borato de sodio; 2 solubor

En general, se ha recomendado usar la relación Ca/B como criterio de diagnóstico de


la disponibilidad de B en el suelo. Quizá esto tenga más que ver con la relación pH/B.
Cuando se aplica cal al suelo, se aumenta su concentración en el complejo de intercam-
bio, se aumenta el pH del suelo y con ello se puede disminuir la disponibilidad del B para
las plantas, como se ilustró anteriormente. La deficiencia puede ser inducida por sobreen-
calamiento, cuando se supera el pH de 6.5 (particularmente pH> 7.3).
Si bien la toxicidad también se puede deber a una sobrefertilización con B en cultivos
intensivos, también puede ser ocasionada por las altas concentraciones de B en el agua de
riego de regiones áridas y semiáridas.

335
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

2.5

2.0

B (mg/kg)
1.5

1.0

0.5

0.0
0 5 10 15 20 25

Tiempo bajo cultivo (años)


Figura 13.17. Concentración de B en el suelo (agua caliente) en Andisoles cultivados con Crisantemo. La línea
discontinua indica el nivel adecuado. Valores por encima son potencialmente tóxicos. Fuente: Osorio (1997)

MOLIBDATO

Contenido de Mo en el suelo
El contenido de molibdeno (Mo) en el suelo es muy bajo, se reportan valores para
los suelos poco meteorizados de la zona templada de 2.5-36.3 mg/kg y para suelos más
meteorizados como los del trópico de 2-4 mg/kg. La concentración en la solución del
suelo usualmente es muy baja (10-6-10-8 M; <0.01 µg L-1) debido a la adsorción que sobre
el molibdato ejercen la superficie de las arcillas y óxidos de Fe y Al y/o a la precipitación
con otros iones (Al3+, Ca2+, Cu2+, Mn2+, entre otros).
Entre los minerales del suelo que contienen Mo están el ferrimolibdato (Fe-
MoO4.8H2O), el molibdato de plomo o Wulfenita (PbMoO4) y el molibdato de calcio o
Powellita (CaMoO4). Las reacciones de disolución de estos minerales y del molibdeno del
suelo son presentados por Lindsay (2001):
FeMoO4.8H2O ↔ Fe2+ + MoO42- K= 10-7.70
CaMoO4 ↔ Ca2+ + MoO42- K= 10-7.94
PbMoO4 ↔ Pb2+ + MoO42- K= 10-16.04
Suelo-MoO4 ↔ MoO42- + 0.8H+ K= 10-16.04
Los mecanismos de difusión y flujo masal controlan la movilidad de MoO42- en la
solución del suelo hasta la superficie de la raíz, pero la participación de estos mecanismos
es dependiente de la concentración del elemento en la solución del suelo; cuando éste es <
0.004 mg L-1 la difusión es el mecanismo más importante, mientras que cuando es > 0.004
mg L-1 el flujo masal se vuelve más relevante.

Disponibilidad de Mo en el suelo
La disponibilidad del MoO42- en los suelos tropicales ha sido poco estudiada, pero se
sabe que dos factores la afectan: (i) adsorción sobre las superficies de arcillas y óxidos de

336
N. W. Osorio

Fe y Al, y (ii) precipitación por iones de Al3+. En el primer caso, el MoO42- es retenido por
las cargas eléctricas positivas de los minerales del suelo (Figura 13.18), particularmente
por óxidos de Fe y Al de suelos tropicales y por suelos derivados de cenizas volcánicas
(Hue et al., 1988), en una forma similar a lo que ocurre con el ión fosfato (Harter, 1991).
La adsorción es dependiente del pH, su máximo valor ocurre en el rango de pH 3.0-5.0,
pero en la medida en que el pH aumenta, y con esto la carga positiva disminuye (Figuras
3.15), la adsorción del MoO42- disminuye. De igual manera, la precipitación del MoO42-
con especies de Al es mayor en suelos extremada- y fuertemente ácidos (pH< 5.5). Cuan-
do el pH es mayor de 5.5, el Al intercambiable y el de la solución del suelo son muy bajos
(se precipitan para formar Al(OH)3) y de ésta manera el MoO42- es más disponible.
Al(OH)2+ + MoO42- ↔ Al(OH)MoO4
+ 2OH-
Al(OH)3 + MoO42-

Figura 13.18. Adsorción de molibdato en la superficie de un óxido-hidróxido de Fe. En la parte superior se


observa la adsorción no-especifica que es de carácter electroestático. En la parte media e inferior se observa la
adsorción específica que implica la formación de enlaces con la matriz sólida. Dibujo N.W. Osorio.

Por lo anterior, el pH del suelo es un factor clave para predecir la disponibilidad de


MoO42- en el suelo (Figura 13.19). Así, a pH<5.0 la disponibilidad de Mo es muy baja, a
pH 5.0-5.5 es baja y a pH > 5.5 suficiente. De hecho, en muchos lugares del mundo no se
realizan análisis químicos para medir directamente la disponibilidad de MoO42-, sino que
se usa el pH del suelo para predecirla.
0

-2

-4
Log MoO4 2-

-6

-8

-10 y = - 12.4+ 0.8pH

-12

-14
0 2 4 6 8 10
pH

Figura 13.19. Solubilidad de molibdato del suelo en función del pH. Fuente: Lindsay (2001).

337
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Determinación del Mo disponible del suelo


El método más utilizado para evaluar la disponibilidad de Mo en el suelo es a través
de la extracción con el reactivo de Tamm (ácido oxálico 0.14 M y oxalato de amonio 0.17
M), para luego hacer la determinación analítica de la concentración por absorción atómica
utilizando horno de grafito (314 nm) (Lora 1989) (Figura 13.20). La cantidad se expresa
en términos de mg kg-1. Lora (1998) encontró que los coeficientes de correlación con res-
pecto al Mo absorbido por las plantas fueron altamente significativos (r= 0.94-0.97). En
general, se considera que niveles de Mo extraídos del suelo <0.1 mg kg-1 son insuficientes
para las plantas.

100 cm 3 de
Solución Tamm

10 g suelo
Seco Reposo 14 h
tamizado Agitar 2 h Determinar la
concentración de Mo

filtrar
Absorción atómica
(314 nm)
horno grafito

Figura 13.20. Diagrama que ilustra la extracción de Mo en el suelo a través de la extracción con oxalato de
amonio y ácido oxálico. Dibujo N.W. Osorio.

Contenido de Mo en las plantas


Las plantas requieren molibdeno en forma del anión molibdato (MoO42-), las cantida-
des requeridas usualmente son muy bajas a juzgar por su baja concentración en los tejidos
foliares (~0.5-14 µg g-1, usualmente <2 µg g-1). En general, se consideran que concentra-
ciones <0.2 µg g-1 son deficientes, mientras que valores >0.2 µg g-1 son suficientes. En
cebada se recomienda usar un valor crítico de 0.3 µg g-1, mientras que en alfalfa es de 0.6
µg g-1. Según Malavolta (1994) los niveles adecuados de Mo (µg kg-1) para algunas plan-
tas de interés económico con alta producción son los siguientes: caña de azúcar 0.15-0.3,
cacao 0.5-1.5, café: 0.1-0.15 y cítricos 0.15-0.3.
Las cantidades de Mo removidas por las cosechas son usualmente bajas (< 0.03 kg ha-
1
); se reportan valores para algodón de 0.02, soya 0.02, alfalfa 0.01 y maíz 0.008. A pesar
de su bajo requerimiento, las funciones del MoO42- son esenciales para el funcionamiento
de las plantas. La susceptibilidad de las plantas cultivadas a la deficiencia de Mo es varia-
ble, para ilustrar las diferencias se presenta la tabla 13.14.
Tabla 13.14. Cultivos sensibles a bajos niveles de disponibilidad de Mo en el suelo. Fuente: Havlin et al. (1999)
y Shivashankar y Hagstrom (1993).
Altamente sensibles Medidamente sensibles Baja sensibilidad
Brócoli, Coliflor, Remolacha, Cebada, Trigo,
Colza/canola, Repollo, Lechuga, Espinaca, Avena, Maíz
Col de bruselas, Algodón, Soya, Lino, Pastos
Alfalfa, Trébol Papa, Tomate,
Cítricos

338
N. W. Osorio

Funciones del Mo
La función más relevante es su participación en reacciones de transferencia de elec-
trones en la enzima nitrato-reductasa, responsable de reducir el NO3- a NO2- para su
posterior conversión a NH4+. A partir de éste se sintetizan aminoácidos y otros compues-
tos nitrogenados (ver figura 7.6, capitulo 7). Plantas nutridas con NH4+ tienen un menor
requerimiento de MoO42-.
Las plantas deficientes en MoO42- tienen menos contenido de proteína y más de NO3-
libre, lo cual no es deseable y restringe su comercialización en algunos mercados en
donde se regula la presencia de NO3- libre en los vegetales.
Adicionalmente, el MoO42- hace parte de la molibdeno-ferro-proteína del complejo
enzimático de la di-nitrogenasa, responsable de la reducción de N2 a NH3 que realizan
bacterias fijadoras de N2 simbióticas o asimbióticas (Rhizobium, Acetobacter, Azotobac-
ter, etc.). Mediante esta reacción, las plantas pueden acceder al N fijado por las bacterias,
que de otra forma no estaría disponible. Los contenidos de Mo en los nódulos usualmente
son 10 veces más altos que en las hojas.
Por lo anterior, la deficiencia de MoO42- puede percibirse como una deficiencia de
N-proteínico en la planta y/o como una toxicidad por NO3- en las hojas (Romheld y Mar-
schner, 1991). Algunos autores reportan que los cultivos responden a la fertilización ni-
trogenada si las plantas tienen suficiente Mo, de otra manera la respuesta puede ser muy
baja o nula.
El MoO42- también hace parte de la enzima sulfito-oxidasa que media la oxidación de
SO32- a SO42- en la mitocondria, lo cual es requerido posteriormente en la síntesis de ami-
noácidos que contienen azufre. El MoO42- parece también estar involucrado en la repro-
ducción ya que con su deficiencia la floración, la antesis floral y el desarrollo de anteras
se inhiben. También se cita su participación en la absorción y posterior translocación de
Fe en las plantas.
Se debe tener cuidado con forrajes ricos en Mo (>5 µg kg-1) ya que puede causar toxi-
cidad en el ganado vacuno y en ovejas, lo cual es llamada molibdenosis. Usualmente esto
se presenta en suelos alcalinos o neutros, con drenaje limitado, altos en Mo y bajos en Cu,
con lo cual se genera una deficiencia de Cu2+ en los animales. El problema se manifiesta
a través de la reducción del crecimiento y deformación ósea. La solución de esto consiste
en mejorar el drenaje del suelo y en aplicaciones de Cu2+ y sulfato.

Manejo de Mo en el suelo
Una estrategia para corregir la deficiencia de MoO42- en los suelos es la adición de cal;
con el encalamiento se neutraliza el Al y se disminuyen las cargas positivas, lo que en
conjunto permite tener mayor disponibilidad del micronutriente. Esto es particularmente
importante si se están cultivando leguminosas y se espera aportes significativos de N
a partir de las bacterias fijadoras de N2. Quizá por el hecho de que la adición de cal
mejora la disponibilidad de Mo, no se ha hecho evidente la necesidad de aplicar Mo como
fertilizante.

339
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Fuentes de Mo
Entre las fuentes de Mo más usadas como fertilizantes están el molibdato de sodio, el
molibdato de amonio y el trióxido de molibdeno (Tabla 13.17). Algunos fertilizantes, par-
ticularmente los fosfóricos contienen Mo, por ejemplo, la roca fosfórica tiene Mo a razón
de ~5 mg kg-1. Algunas mezclas pueden formularse para aportar Mo, pero si las dosis son
muy altas pueden generarse problemas de toxicidad en plantas y animales.
Tabla 13.15. Fuentes de molibdeno usadas como fertilizantes.

Fuente Compuesto Concentración de Mo (%)


Molibdato de sodio Na2MoO4. 2H2O 39
Molibdato de amonio (NH4)6Mo7O24. 4H2O 54
Trióxido de molibdeno MoO3 66

Enmiendas orgánicas
Las adiciones de enmiendas orgánicas pueden proveer suficiente MoO42- para satis-
facer las demandas de las plantas cultivadas. En general se estima que las enmiendas
orgánicas tienen contenidos de Mo que fluctúan entre 1-5 mg kg-1. Así, una tonelada de
estos materiales aporta entre 1-5 g de Mo por ha. Se sabe que los biosólidos contienen
suficiente Mo y pueden ser una fuente adecuada de este elemento.

Interacción de molibdato con fosfato y sulfato


Se ha reportado ampliamente que hay interacciones entre MoO42- con los aniones
H2PO4- y SO42-. El H2PO4- puede competir exitosamente con el MoO42- por los sitios de
adsorción en los coloides minerales del suelo (Harter, 1991), haciendo que la solubilidad
de éste último sea mayor y por eso se considera un efecto positivo para la absorción de
molibdato por las plantas (Tabla 13.16).
Tabla 13.16. Efectos interactivos de la aplicación de fósforo y molibdeno sobre el rendimiento de grano de mijo
(kg ha-1). Tomado de Shivashankar y Hagstrom (1993).
P aplicado (P2O5, kg ha-1) - Mo + Mo

37.5 1088 1260


56.3 1292 1354
75.0 1316 1424
Diferencia significativa= 51.8

Por otro lado, con el sulfato la interacción es negativa, si bien éste también puede des-
plazar al MoO42- hacia la solución del suelo, al parecer el SO42- podría estar compitiendo
con el MoO42- por sitios de absorción en las células radicales. Esta situación se ilustra con
los datos reportados por Shivasankar y Hagstrom (1993), quienes al aplicar altas canti-
dades de sulfato de potasio ocasionaron una reducción de la concentración de Mo en las
hojas de tabaco (Tabla 13.17). Por tanto, si en un cultivo es preciso aplicar altas dosis de
fertilizantes sulfatados (yeso incluido), es recomendable revisar la disponibilidad de Mo
en el suelo para asegurarse que una eventual deficiencia de Mo no limite el rendimiento
del cultivo.

340
N. W. Osorio

Tabla 13.17. Efectos interactivos de la aplicación de sulfato de potasio y molibdato de sodio sobre la concentra-
ción de Mo en hojas de tabaco (µg g-1). Tomado de Shivashankar y Hagstrom (1993).
Molibdato de sodio Dosis de SO42- (kg ha-1)
(kg ha-1) 0 112 224 448
0.0 0.20 0.13 0.10 0.07
0.56 0.23 0.20 0.16 0.12
1.12 0.32 0.24 0.23 0.20
2.24 0.50 0.31 0.27 0.14

Las cantidades requeridas de Mo son muy pequeñas (0.1-1 kg ha-1) (Tabla 13.18).
Aplicar y distribuir homogéneamente esas cantidades es un reto difícil. En algunos casos
se hacen mezclas con otros fertilizantes, pero esto no siempre es factible de hacer. En
general, se hacen aplicaciones al suelo de forma localizada, al voleo o vía foliar (aunque
su absorción por las hojas es lenta y es relativamente inmóvil; Malavolta, 1994).
Tabla 13.18. Cantidad de Mo recomendado para varios cultivos. Las cantidades se pueden aplicar en caso de que
el suelo tenga niveles deficientes del nutriente. Fuente: ICA (1992).
Cultivo Dosis de Mo (g ha-1)
Coliflor 300-1900†
Cereales 810-1080†
Soya 100-300†
Caña de azucar 1080-1350†
Leguminosas 540-810†
Pastos 20-50††
Cítricos 15 g/100 L agua†††
Rosa 15 g/100 L agua†††
Garbanzo 25 g/100 L agua†††
†Localizado, ††voleo, †††foliar

En varios casos se ha probado que la adición de Molibdato de sodio (en polvo, o en


aspersión) a las semillas a razón de 4-8 g por kg de semilla puede ser suficiente para satis-
facer las demandas del nutriente por las plantas y, así, aumentar los rendimientos (Tabla
13.19). Cantidades > 8 mg kg-1 pueden reducir la germinación y nodulación y por tanto
no se recomienda aplicar.
La inmersión de las semillas en una solución de molibdato de amonio al 1%, seguida
de fertilización foliar (1%) 20 y 40 días después del trasplante, ha demostrado ser adecua-
da para el cultivo de arroz y ha permitido aumentar el rendimiento de 3580 a 3920 kg ha-1.
Tabla 13.19. Efecto de la adición de molibdato de sodio a la semilla en varios cultivos. Tomado de Shivashankar
y Hagstrom (1993).
Molibdato de sodio
Cultivo Rendimiento
(g/kg de semilla)
-Mo +Mo
Maíz 4 2220 2790
Mijo 4 2305 2963
Mijo (intercultivo) 4 1232 1346
Maní 4 1690 1750
Maní 8 1690 2190
Soya 4 2330 2830
8 2330 2940
Aplicaciones > 8-12 g/kg: reducen germinación y nodulación.

341
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

CLORURO
El cloruro (Cl-) es quizá uno de los elementos esenciales de las plantas menos estudia-
dos a nivel global y en los trópicos en particular. La razón es su ubicuidad en los suelos,
aguas corrientes, lluvias y muchos fertilizantes, lo que hace infrecuente encontrar defi-
ciencia de Cl- en las plantas cultivadas. Al contrario, se presentan con frecuencia reportes,
o al menos sospechas, de toxicidad por Cl-.
En suelos bien drenados y no-salinos, la concentración de Cl- fluctúa entre 0.5-35 mg
L ; mientras que en suelos salinos la concentración puede ser mayor de 6000 mg L-1, cons-
-1

tituyéndose muchas veces en el anión predominante.


En general, se considera que el Cl- es bastante móvil en el suelo y que prácticamente
todo el Cl- está en la solución del suelo. La alta movilidad del Cl- en el suelo se debe en
parte a la alta solubilidad de las sales que lo contienen (NaCl, CaCl2, KCl) y a la repelen-
cia de las cargas negativas de las arcillas y la materia orgánica humificada del suelo. Sue-
los altamente meteorizados con dominancia de cargas eléctricas positivas que abundan en
los suelos del trópico húmedo pueden adsorber Cl- electroestáticamente, particularmente
en horizontes profundos (Horizontes B, C) que contienen menos materia orgánica.
En suelos de regiones más secas, el Cl- puede ser suministrado por sales solubles que
están en el material parental o que se aportan por el agua que asciende capilarmente desde
la profundidad. Las erupciones volcánicas también aportan Cl- al ambiente, que luego se
deposita al suelo.
El agua de lluvia es una buena fuente de Cl-, particularmente para los suelos que están
cercanos a las costas marinas. En estos casos la concentración de Cl- en la lluvia puede ser
hasta de 500 mg L-1 y los aportes anuales por este concepto pueden estar alrededor de 100
kg ha-1. En zonas más internas de los continentes el agua de lluvia tiene concentraciones
más bajas de Cl- (0.3 mg L-1) y, por ende, los aportes son menores (~2-39 kg ha-1). En
general, se considera que aportes de 2-3 kg de Cl- pueden ser suficientes para satisfacer
las demandas de las plantas.

Funciones del Cl- en las plantas


El Cl- no forma compuestos en las plantas y por ende se considera que es un poco
inerte. Sin embargo, éste cumple varios funciones esenciales en las plantas: (i) dada su
alta movilidad puede ser usado como un contra-ión para mantener un balance de cargas
en el citoplasma que permite la absorción de cationes; (ii) hidratación y turgencia de las
células, el Cl- puede moverse hacia o desde las vacuolas con lo cual ayuda a cambiar el
potencial osmótico del agua del citoplasma, regulando la entrada y salida de agua en las
células. Al aumentar la concentración de Cl- en el citoplasma de las células radicales, el
potencial osmótico disminuye y así aumenta la capacidad de la planta para tomar agua
del suelo; (iii) apertura y cierre de estomas, lo cual ocurre mediante el mecanismo pre-
viamente citado, el cual es similar al que realiza el K+ (Figura 9.1). Así, el incremento en
la concentración de Cl- (y K+) en las células de guarda promueve la entrada de agua y el
estoma se abre, pero cuando el Cl- disminuye su concentración, sale agua y el estoma se

342
N. W. Osorio

cierra; (iv) fotolisis del agua, el Cl- (al igual que el Mn) es un co-factor requerido para la
liberación de H+ y electrones necesarios en la fotosíntesis y en la generación de O2 (Figura
13.21); (v) activación de enzimas, el Cl- activa al menos tres enzimas: amilasa, asparagina
sintetasa y ATP-asa.

Figura 13.21. Diagrama ilustrando la participación del Cl- en la fotolisis del H2O y fotoevolución de O2 durante
la etapa inicial de la fotosíntesis.

Otra función del Cl- en las plantas es la reducción de la incidencia de algunas enfer-
medades. Por ejemplo, se ha observado que al aplicar Cl- se reduce la incidencia de Fu-
sarium en cebada y apio; take-all, Septoria sp., roya y pudrición de raíz en trigo; mildeo
en mijo; pudrición del tallo en maíz; mancha gris en las hojas de palma de coco; corazón
hueco y centro pardo en papa; pudrición del tallo y la vaina en arroz; entre otras (Hals-
tead et al., 1993; Havlin et al., 1999). Los mecanismos para la supresión o disminución
de estas enfermedades no están claramente definidos, se sospecha que esto tiene que ver
con reducir la absorción de NO3-, estimular la absorción de NH4+ y aumentar la solubi-
lidad y absorción de Mn2+. Esto a su vez puede promover la acidificación de la rizosfera
que desfavorece a algunos patógenos y quizá promueva las poblaciones de algunos de
sus antagonistas. Se considera que en muchos casos los efectos de las adiciones de KCl
pueden estar asociados no sólo a satisfacer las demandas de K+, sino también a restringir
la incidencia de fitopatógenos, algo que requiere ser investigado.

Contenido de Cl- en las plantas


Las plantas pueden absorber altas cantidades del ión Cl- por sus raíces u hojas. En los
tejidos vegetales la concentración usualmente está en el rango de 0.1-2%, niveles más
altos se pueden encontrar en otras especies tales como palma de coco, palma de aceite y
kiwi. Se han reportado valores hasta de 10%, particularmente en plantas altamente tole-
rantes al Cl-. En los cloroplastos la concentración tiende a ser mucho más alta. Los reque-
rimientos de Cl- son variables en la plantas, la concentración de Cl- óptima para muchas
plantas usualmente está entre 150-300 mg kg-1.
En general, se considera que la concentración de Cl- en la hojas <100 µg g-1 es muy
baja, suficiente cuando está entre 100-500 µg g-1, excesiva o tóxica 500*-1000 µg g-1 (*
toxico para cultivos susceptibles). Sin embargo, en muchas plantas los síntomas de de-
ficiencia aparecen cuando la concentración es de 70-200 µg g-1 (Martens y Wertermann,
1991). Algunos cultivos altamente tolerantes tienen un nivel crítico de toxicidad hasta de
2000-40000 µg g-1.

343
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

En plantas más exigentes como kiwi el nivel crítico de deficiencia es <1000 µg g-1,
mientras que en coco éste es < 2500 µg g-1 (<0.25%). Para café se considera adecuado una
concentración de Cl- de 2000-3000 µg g-1 (Malavolta, 1998).
Entre las plantas sensibles a la deficiencia de Cl- están: cereales, apio, papa, coco,
remolacha azucarera, lechuga, zanahoria y repollo. La deficiencia de Cl- no es muy co-
mún, pero cuando se presenta, hay reducción en la división celular, crecimiento retrasado
y menor área foliar; las hojas jóvenes desarrollan clorosis y en general la planta luce
marchita. Otros síntomas pueden ser necrosis de tejidos y reducción de crecimiento del
sistema radical.
Entra las plantas susceptibles a la toxicidad por Cl- están: fresa, arveja, cebolla, frijol
blanco, árboles frutales, aguacate, tabaco y durazno. Los excesos de Cl- se manifiestan a
través de un engrosamiento de la lámina foliar y en algunos casos las hojas jóvenes tien-
den a enrollarse. En estados más avanzados hay abscisión de hojas.
Determinación de la disponibilidad de Cl- en el suelo
Dada la alta movilidad del Cl-, comparable a la de NO3-, se ha desarrollado un mé-
todo para estimar su disponibilidad en el suelo para las plantas. Este consiste en tomar
muestras hasta 60 cm de profundidad y medir la concentración de Cl-. Para el cultivo de
trigo se ha propuesto un nivel crítico de Cl- que equivale a un contenido de 60 kg ha-1 (a
60 cm) (Tabla 13.20).
La determinación de Cl- se puede hacer previa extracción Ca(NO3)2 0.01 M ó K2SO4
0.5 M; la determinación analítica se hace por colorimetría o potenciometría, respetiva-
mente (Sims y Johnson, 1991).
Tabla 13.20 Probabilidad de obtener respuesta en el cultivo de trigo a la adición con Cl- en función de su dispo-
nibilidad en el suelo. Tomado de Halstead et al. (1993).

Cl- en el suelo Probabilidad de tener respuesta


Disponibilidad
(kg ha-1) a 60 cm en el rendimiento (%)
Baja <30 69
Suficiente 31-60 31
Alta >60 0

La cantidad de Cl- a aplicar depende del propósito de la fertilización. Por ejemplo, si


se desea corregir la deficiencia de Cl- se puede aplicar ~4-10 kg ha-1. Si se desea reducir
la incidencia de enfermedades se puede aplicar en una banda cerca de la planta 35-40 kg
ha-1 (localizado). Si se quiere suprimir el estrés causado por enfermedades y favorecer las
interacciones agua-planta se puede aplicar Cl- a razón de 75-125 kg ha-1. Se debe poner
especial cuidado a las condiciones ambientales, lixiviación, capacidad de intercambio
aniónico del suelo y muy particularmente a la demanda de la planta cultivada y su sus-
ceptibilidad a desarrollar toxicidad por Cl-.
Las fuentes inorgánicas más comúnmente empleadas son: KCl (47 %), CaCl2 (65%),
NH4Cl (66%), MgCl2 (74%) y NaCl (60%). Dada la alta solubilidad del Cl-, las enmiendas
orgánicas (estiércoles) y los residuos municipales contienen bajos niveles de Cl- y no se
consideran una buena fuente del elemento.

344
N. W. Osorio

Debido a la susceptibilidad de varios cultivos para desarrollar toxicidad por Cl-, se han
propuesto concentraciones permisibles en la solución del suelo (extracto de saturación) y
en el agua de riego (Tabla 13.21).
Tabla 13.21. Tolerancia de algunos cultivos a la concentración de Cl- en el extracto de saturación y en el agua
de riego. Adaptado de García (1989).

Concentración permisible
Cultivo
de Cl- (cmolc L-1)
Extracto de saturación Agua de riego

Aguacate 5.0-7.5 3.3-5.0


Mandarina sunki 25.0 16.0
Mandarina Ponkan 15.0 10.0
Uva 30-40 20-27
Fresa 5.0-7.5 3.3-5.0

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348
Capítulo 14
Silicio, elemento benéfico para las plantas cultivadas

Capítulo escrito conjuntamente con Claudia Álvarez, Ingeniera Agrónoma, [Link]. Cien-
cias del Suelo

• Introducción
• Si en la naturaleza
- Aspectos básicos del Silicio
- Minerales silicatados
- Minerales aluminosilicatos
- Disolución de minerales silicatados
• licio
• Silicio en el suelo
- Formas de Si en el suelo
- Desilicación de suelos
- Interacción entre silicio y fósforo
- Efectos del Si en la reacción del suelo
- Determinación de la disponibilidad del Si en suelo
- Determinación de Si total en suelos, minerales, fertilizantes y plantas
- Determinación del Si disponible en fertilizantes
• Silicio en la planta
- Absorción y translocación del Si en las plantas
- Formas del Si en las plantas (fitolitos)
- Efectos benéficos del Si en las plantas
- Síntomas de deficiencia de Si en las plantas
• Fertilización con Silicio

INTRODUCCIÓN
El Silicio (Si) es un componente importante del sistema suelo-planta de la naturaleza.
Aunque se ha demostrado que mejora el crecimiento de algunas plantas como arroz, trigo,
cebada, pepino, entre otros, ha recibido poca atención en la nutrición vegetal debido a
que no está incluido en la lista de los 17 elementos considerados como esenciales para las
plantas. Epstein (1999) considera esta omisión injustificada y sugiere que el Si se debe
considerar como elemento benéfico o como un nutriente “cuasi esencial” para las plantas.
Un elemento se considera cuasi-esencial si es ubicuo en las plantas y si su deficiencia es

N.W. Osorio. 2014. Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico. ISBN 978-958-44-9746-8.

349
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

lo suficientemente severa para inducir efectos adversos o anormalidades en el crecimien-


to, desarrollo, reproducción o viabilidad (Espstein, 1999).
A nivel mundial muchos científicos han realizado estudios profundos acerca del papel
que juega el silicio en las plantas en sus características, estructuras y procesos y se ha de-
mostrado su significancia en la vida de las plantas y en el rendimiento de los cultivos. Por
ejemplo, (i) es esencial para diatomeas (Bacillariophyta) y plantas de la familia Equise-
taceae, (ii) forma fitolitos en la pared celular de las plantas, (iii) promueve el crecimiento
erecto y la resistencia al volcamiento, (iv) mejora la exposición de las hojas a la luz del
sol lo que promueve la fotosíntesis, (v) tolerancia de las plantas a enfermedades e insectos
fitófagos, (vi) reduce la toxicidad por metales (p.e., Al y Mn), (vii) disminuye el estrés
por sequía y salinidad, (viii) tiene efecto sobre actividades enzimáticas, (ix) promueve la
formación de nódulos en leguminosas, entre otros.
Por lo anterior, no es sorprendente que el Si es un elemento que ha llamado la atención
de los investigadores desde el siglo XVIII cuando se comenzó a estudiar la composición
elemental de las plantas y se demostró que estas contenían Si en cantidades mayores a
otros elementos (Tabla 14.1). El Si presenta concentraciones que corresponden a las de
los macronutrientes y fluctúa entre 0.1-10%.
En el año 1840 J.V. Leibig sugirió usar silicatos de sodio como fertilizante para remo-
lacha azucarera bajo invernadero. Desde el año 1856 se comenzaron a mostrar los efectos
benéficos del silicato de sodio en la productividad de gramíneas en el Reino Unido. Así
mismo, las primeras patentes sobre el uso de Escorias como fuentes de Si se obtuvieron
en el año de 1881. De igual forma, en el año de 1898 se hicieron las primeras investiga-
ciones en suelos de Hawaii sobre la disponibilidad del Si para las plantas (Snyder et al.,
2007). En el año 1917, Isenosuke Onodera, un investigador japonés, publicó por primera
vez un reporte sobre el efecto del Si en la tolerancia de las plantas a las enfermedades
(Ma y Takahashi, 2002). Posteriormente, en las décadas de 1950 y 1960 científicos ja-
poneses profundizaron más y comenzaron a desarrollar tecnología y conocimiento sobre
el uso práctico de los fertilizantes de Si, principalmente en el cultivo del arroz. En otros
países como Francia, Alemania, Rusia, Estados Unidos y otros se han realizado también
investigaciones acerca del efecto del Si sobre las plantas (Snyder et al., 2007). Más re-
cientemente, en Latinoamérica se ha hecho investigación sobre el Si en diversos cultivos
(arroz, caña de azúcar, palma africana, entre otros).
En muchos países se aplica sistemáticamente fertilizantes con Si para incrementar la
productividad y la sostenibilidad de los cultivos. Si bien no hay mucha evidencia sobre la
función del Si en el metabolismo de la planta, sí se conoce que el gel de silicio se deposita
entre las paredes celulares de las plantas y contribuye a los efectos benéficos del elemen-
to. Estos beneficios pueden no ser evidentes bajo condiciones óptimas de crecimiento,
pero resultan significativos bajo condiciones de estrés biótico o abiótico para las planta.
Estas condiciones hacen referencia a problemas de enfermedades y plagas, déficit de
agua, deficiencia de P y exceso de sales, Al, Mn, Na, P y N. El objetivo de este documento
es revisar la dinámica del Si en los suelos, plantas y el uso de enmiendas y fertilizantes
con Si en cultivos de interés agronómico y forestal.

350
N. W. Osorio

Por otro lado, según Patwardhan y Clarson (2012) el Si ha sido postulado como un
nutriente esencial para humanos. La cantidad estimada de consumo de Si en la dieta diaria
es de 20-50 mg, sin embargo, la cantidad requerida para prevenir deficiencia y proveer
beneficios a los humanos es de 2-5 mg/día (Uthus y Seaborn, 1996). Las funciones del
Si están asociadas en la determinación de la densidad minerales de huesos en hombres
(Jugdaohsingh et al. 2003). De igual manera, se ha reportado que algunos animales (ma-
míferos, peces y aves) fueron más saludables y presentaron mayor incremento de peso,
mejor calidad de animales con dietas ricas en Si (Snyder et al., 2007). Este aspecto es
relevante ya que el objetivo final en última instancia en agronomía y zootecnia es la nu-
trición humana y animal.

SILICIO EN LA NATURALEZA

Aspectos básicos del silicio


El Si es uno de los elementos más abundantes y ubicuos en la naturaleza en términos
de peso y número de átomos, está presente en el sol, las estrellas y los meteoritos (Gas-
ho, 2001). En la corteza terrestre ocupa el segundo lugar (28%), sólo precedido por el
oxígeno (47%). Su número atómico es 14, su masa es 28.0855 g/mol, tiene 4 electrones
externos de valencia y sus estados de oxidación son -4, +2 y +4. Sus puntos de fusión
y ebullición son 1410 y 2355°C. En la tabla periódica está rodeado por C, B, N, O, P y
S, estos son reconocidos como elementos esenciales para las plantas, mientras que el Si
se considera elemento benéfico. Este elemento no se encuentra libre en la naturaleza y
debido a su fuerte afinidad con el oxígeno produce varias formas de SiO2 (vidrio de sílica,
sílica amorfa, cristobalita y cuarzo) u otros silicatos, los cuales están combinados con
varios metales (Al, Fe, Mn, Mg, entre otros).
El Si está presente en minerales silicatos (óxidos de Si) y aluminosilicatos, repre-
sentando el 90% de todos los minerales terrestres (Wollast y Mackenzie, 1983; Epstein,
1994; Datnoff et al., 2007) (Tabla 14.1). El dióxido de Si comprende alrededor del 60%
de la corteza terrestre y ocupa más del 50% del suelo. Este elemento no se encuentra
libre en la naturaleza, siempre está combinado con oxígeno como en los dióxidos de Si
(SiO2), principal componente de la arena, y en silicatos complejos combinados con va-
rios elementos tales como aluminio, calcio, magnesio, hierro y sodio que hacen parte de
rocas, minerales y suelos en forma de feldespatos, anfíboles, piroxenos, micas y zeolitas
(Gasho, 2001). Estos minerales son usados para la elaboración del concreto, cerámicas,
vidrios, entre otros materiales.
Algunos autores consideran al Si como el elemento más importante del siglo XXI
(Patwardhan y Clarson, 2012) ya que es fundamental en varias industrias (electrónica,
optoelectrónica, computacional) para la fabricación de lentes, esmaltes, cerámicas, resi-
nas y microchips. Estos materiales tienen aplicación en un amplio rango de áreas tales
como farmacéutica, catalizadores industriales, cosmética, detergentes y como materiales
dentales. Los polímeros inorgánicos que se obtienen mediante las siliconas tienen aplica-

351
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

ciones como fluidos, resinas, gomas, geles y espumas. Debido a su alta composición en
la corteza terrestre, se ha considerado como el elemento más “renovable” o “sostenible”.
Aunque en general para las plantas el Si no es considerado esencial, se considera
un elemento benéfico para la elaboración de sus paredes celulares resistentes, lo cual
favorece varios aspectos de las plantas. En algunas especies vegetales tales como Equi-
setum spp. y en algas diatomeas (Bacillariophyceae) y miembros de las algas doradas o
verde-amarillas, el Si se considera un nutriente esencial, es biotransformado a escala >
6.7x109 toneladas de Si por año (Treguer et al., 1995; Tacke, 1999). Las diatomeas toman
silicio disuelto (DSi= H4SiO4) y lo usan para construir sus paredes celulares silíceas lla-
madas frústulas. Mientras que en plantas cultivadas de arroz, trigo, cebada, avena, pepi-
no, entre otras, se considera benéfico o cuasi-esencial tal como lo afirma Epstein (1999).
Por lo anterior, el Si ha sido considerado como un “elemento ubicuo” debido a que está
presente inclusive como una impureza en las sales de los macronutrientes usados en la
composición de las soluciones nutritivas, en el agua aún si es destilada o desmineralizada,
en envases (vidrio) y como polvo (Werner y Roth, 1983). Es difícil crear y mantener un
ambiente adecuadamente libre del elemento (Epstein, 1994).

Minerales silicatados
Los minerales se forman a partir del enfriamiento del magma. En este se pueden en-
contrar una mezcla de elementos (Tabla 3.2) que al solidificarse se organizan para formar
minerales. Como es de esperarse, los minerales que se forman son ricos en O, Si y Al
(los tres elementos más abundantes, 90%), y tienen menores cantidades de Fe, Ca, Mg,
K y Na. El tipo y forma de mineral que se produce está determinado por la composición
elemental y los enlaces que unen estos elementos. Estos minerales primarios contienen
elementos nutritivos dentro de su estructura, pero dada su alta estabilidad química soy
bastante insolubles y, por ende, estos elementos no están disponibles para ser utilizados
por las plantas.
Según la estructura que se forme se producen diferentes tipos de aluminosilicatos (Ta-
bla 3.4). Algunos de estos minerales son muy comunes en los suelos (feldespatos, micas),
aquellos que se desintegran fácilmente (p.e., olivino) sólo se encuentran en suelos poco
evolucionados, mientras que los minerales que son muy resistentes a la meteorización
(cuarzo) pueden ser abundantes en suelos muy evolucionados.

Minerales aluminosilicatos
En los minerales el Si (Si4+) forma cuatro enlaces con oxígenos (SiO44-) y así genera
estructuras geométricas en forma de tetraedros (Figura 14.1). Por su parte, el aluminio
(Al3+) establece seis enlaces con oxígenos formando estructuras octaedrales (Figura 14.1).
Los tetraedros de Si y los octaedros de Al se pueden encontrar individualmente, pero en
muchos casos están unidos entre sí (comparten oxígenos) en diferentes configuraciones
para crear así el grupo de los aluminosilicatos, los minerales más abundantes de la corteza
terrestre (Figura 14.2). Entre estos, los filosilicatos son predominantes.

352
N. W. Osorio

Un típico filosilicato está formado por la combinación de dos unidades estructurales.


Una es la lámina de tetraedros de Si4+ y la otra es una lámina de octaedros de Al3+. La
combinación de estas dos láminas determina la formación de un filosilicato tipo 1:1 (una
lámina de tetraedros de Si y una lámina de octaedros de Al) (Figura 14.2). Otros filosili-
catos pueden tener una lámina de octaedro de Al3+ entre dos láminas de tetraedro de Si y
se denominan filosilicatos del tipo 2:1 (Ver capítulo 3).

OH
I OH
Si I
I Si
OH I
OH

OH
I OH
Al I
I Al
OH I
OH

Figura 14.1. Arriba: Tetraedros de Si en diferentes representaciones. Abajo: Octaedros de Al.

O
I
O
Si I
I
Si
O I
I
O
Al I
I
Al
OH I
OH Espacio
O O interlaminar Espacio
I I
O O interlaminar
Si Si I I
I I
Si Si
O O I I
I I
O O
Al Al I I
I I
Al Al
OH OH I I
OH OH
Figura 14.2. Estructura laminar de un filosilicato del tipo 1:1. A la izquierda la secuencia vertical de elementos,
a la derecha una representación del frente de la lámina.

Al formarse el mineral es posible que debido a una alta concentración de Al3+, en los
tetraedros se presente una sustitución de Si4+ por Al3+. Igualmente, en los octaedros se
presentan substituciones de Al3+ por Mg2+ ó Fe2+. Estas sustituciones son posibles debido
al tamaño relativamente similar que tienen estos iones entre sí. Debido a que la carga
del ión reemplazante es inferior a la del ión reemplazado, estas sustituciones isomórficas
crean un desbalance de cargas. En consecuencia, el mineral adquiere una carga negativa
de carácter permanente que es neutralizada por un catión que actúa como contra-ión.

Disolución de minerales silicatados


Los minerales se pueden disolver debido a la acción del clima, particularmente de-
bido al agua de lluvia y a la temperatura. En el caso del SiO2 la reacción en el proceso

353
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

de meteorización se presenta a continuación. El producto de estas reacciones es el ácido


ortosilícico, H4SiO4, cuya concentración fluctúa entre 10-2.74 y 10-4.0 M.
SiO2 (vidrio de silica) + 2H2O ↔ H4SiO4 (K=10-2.71)
SiO2 (sílica amorfo) + 2H2O ↔ H4SiO4 (K=10-2.74)
SiO2 (sílica del suelo) + 2H2O ↔ H4SiO4 (K=10-3.10)
SiO2 (cristobalita) + 2H2O ↔ H4SiO4 (K=10-3.94)
SiO2 (cuarzo) + 2H2O ↔ H4SiO4 (K=10-4.00)
En general los minerales primarios son inestables en los suelos y se disuelven lenta-
mente. Algunos de los productos se reorganizan de nuevo para formar minerales secun-
darios del suelo. Los procesos de dilución de minerales se aceleran en medios ácidos tal
como ocurre en el suelo De estas reacciones de disolución ácida se libera ácido ortosilí-
cico (H4SiO4). Esta es la especie química que predomina en la solución del suelo y por
ende es absorbida por las raíces de las plantas. Este ácido ortosilícico puede ser removido
por lixiviación de los suelos de regiones lluviosas altamente meteorizados de los trópicos.
Debido a esto el ácido ortosilícico puede estar en concentraciones menores a 10-4 M.
NaAlSi3O8 (Albita) + 4H2O + 4H+ ↔ Na+ + Al3+ + 3H4SiO4 (K=102.74)
KAlSi3O8 (Microclina) + 4H2O + 4H+ ↔ K+ + Al3+ + 3H4SiO4 (K=101.00)
KAl2(AlSi3O10) (Muscovita) + 10H+ ↔ K+ + 3Al3+ + 3H4SiO4 (K=1013.44)
CaAl2SiO6 (Piroxeno) + 8H+ ↔ Ca2+ + 2Al3+ + H4SiO4+ 2H2O (K=1035.25)
Al2Si2O5(OH)4 (Halloisita) + 6H+ ↔ 2Al3+ + 2H4SiO4 + H2O (K=108.72)
Al2Si2O5(OH)4 (Caolinita) + 6H+ ↔ 2Al3+ + 2H4SiO4 + H2O (K=105.45)
Mg6Si4O10(OH)8 (Serpentina) + 12H+ ↔ 6Mg2+ + 4H4SiO4 + 2H2O (K=1061.75)
Mg1.6Fe(II)0.4SiO4 (Olivino) + 4H+ ↔ 1.6Mg2+ + 0.4Fe2+ + H4SiO4 (K=1026.18)
El ácido ortosilícico es bastante estable en el rango de pH de los suelos. La constante
de su disociación para formar el anión ortosilicato (H3SiO4-) es bastante alta y fluctúa en-
tre 10-9.50 (Datnoff et al., 2007) y 10-9.71 (Lindsay, 2001). En otras palabras, a estos valores
de pH estas dos especies se encuentran en equilibrio (50%:50%). Por debajo de estos pH
el ácido ortosilícico es la forma predominante. Hasta un pH de 7.5 el H4SiO4 representa
virtualmente entre el 99-100% del Si soluble (Figura 14.3).
Por otro lado cuando el H4SiO4 está en altas concentraciones en la solución tiende a
polimerizarse y a generar sílica hidratada amorfa insoluble (Figura 14.4), la cual es más
reactiva que la sílica cristalina (cuarzo) y puede disolverse lentamente para controlar la
concentración en solución de este compuesto. Sílica amorfa también se puede formar al
interior de las plantas en forma de fitolitos (ópalo), la cual retornará al suelo a través de
la descomposición de la hojarasca y residuos de cosecha. Bajo condiciones de equilibrio,
la concentración del H4SiO4 en la solución del suelo es de 1.8 mM. Sin embargo, debi-
do a la baja tasa de disolución de minerales silicatados y a las múltiples reacciones que
ocurren en el suelo (absorción por raíces y algas, adsorción sobre minerales del suelo

354
N. W. Osorio

y precipitación para formar hidroxialuminosilicatos-HAS-) la concentración del H4SiO4


normalmente fluctúa entre 0.1-0.6 mM (Epstein, 1994).

Figura 14.3. Distribución porcentual de las especies químicas H4SiO4 y H3SiO3- en solución en función del pH.

Figura 14.4. Ilustración de la silica hidratada amorfa. Fuente: Williams (1986).

En general, el equilibrio entre la especies de Si en la solución puede resumirse en el


siguiente esquema (Figura 14.5). Cuando la concentración de H4SiO4 esta por debajo de
1.8 mM la silica (SiO2) reacciona con agua para formar el H4SiO4 y restituir la concen-
tración al equilibrio; pero si la concentración es muy alta (>0.18 mM), el H4SiO4 formar
silica hidratada amorfa (via polimerización), el cual se precipitará. Por otro lado, si el pH
de la solución es mayor de 9.5-9.71 el H4SiO4 se disociará para formar el anión ortosili-
cato (H3SO4-).

Figura 14.5. Solubilidad y diferentes especies de silicio en solución (Ma et al., 2001a).

355
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

CICLO BIOGEOQUÍMICO DEL SILICIO


El ciclo biogeoquímico del Si a nivel global se ilustra en la figura 14.6. Se considera
que por el proceso de meteorización de minerales primarios y secundarios se liberan Si
en el suelo a una tasa de 533-1292 Tg año-1. El Si disuelto en el suelo (DSi), en forma de
ácido silícico (H4SiO4), es absorbido por las plantas y acumulado en compuestos amorfos
(ASi) en las paredes celulares donde se forman estructuras llamadas fitolitos. Mediante
la caída de hojarasca y la descomposición de residuos vegetales, el Si retorna al suelo en
estos compuestos amorfos que al disolverse pasan a la solución del suelo donde pueden
ser de nuevo absorbidos por las plantas. El contenido de fitolitos en estos suelos puede ser
del orden de 6-12% de la masa en el horizonte superficial en los suelos de estepas (Bo-
brova, 1995). El flujo del Si en el suelo es de 1685-5616 Tg año-1. Parte del Si que está en
el suelo puede lixiviarse en profundidad o transportarse superficialmente por escorrentía
hacia aguas corrientes para finalmente llegar a los océanos, esto ocurre a una tasa de 168
Tg año-1. De esta manera, el Si se puede encontrarse en aguas continentales (lagos, ríos:
15-22 mg L-1) que finalmente lo transportan al océano (Struyf et al., 2009). Igualmente,
y en menor proporción, la erosión eólica puede remover Si de los suelos y transportarlo
hacia los océanos. Allí el Si puede ser absorbido por algas diatomeas y otros organismos
que lo acumulan en sus cuerpos. El Si disuelto juega un papel importante en la producción
de fitoplancton y en la acumulación de carbono en las zonas costeras y en los sedimentos
marinos (Ragueneau et al., 2006). Así mismo, el Si también puede transportarse al océano
a través del viento (erosión eólica) a una tasa mucho menor de 14 Tg año-1.
Transporte eólico

ECOSISTEMA SUELO
14 Tg año-1
Absorción raíz
Suelo DSi OCÉANO SUPERFICIAL
1685- Planta
5616 ASi
Disol.

Tg año-1 Transporte fluvial 6739 ASi


533-1292 Tg año-1
Meteorización

DSi
Tg año-1 diatomea
Suelo ASi Hojarasca 168 Tg año-1

SUBSUELO &
CORTEZA TERRESTRE Sedimentación de ASi

Aporte 183 Tg año-1


-Minerales primarios hidrotermal
- Minerales secundarios &
Meteorización FONDO OCEÁNICO
del piso
oceánico ASi en diatomeas
en el fondo oceánico

Placas tectónicas

Figura 14.6. Ciclo biogeoquímico global del silicio. Los dos cuadros de la izquierda representan las reservas de
Si continental, la dos de la derecha las reservas oceánicas. Los rectángulos en negro indican los flujos entre las
reservas primarias. Los círculos negros representan los flujos de Si dentro de las reservas primarias de Si. Figura
adaptada de Struyf et al. (2009).

356
N. W. Osorio

En la superficie del océano el DSi es absorbido por algas, particularmente diatomeas,


que lo acumulan en sus tejidos en compuestos amorfos (ASi) los cuales se descomponen
para liberar Si nuevamente a una tasa de 6739 Tg año-1. El Si disuelto juega un papel
importante en la producción de fitoplancton y en la acumulación de carbono en las zonas
costeras y en los sedimentos marinos (Ragueneau et al., 2006). Una pequeña parte del
ASi (183 Tg año-1) se acumula en el fondo oceánico en sedimentos que contienen las
estructuras de las diatomeas, las cuales pueden disolverse y mediante flujos hidroterma-
les ascendentes pueden ser llevados de nuevo a la superficie. Los sedimentos oceánicos,
mediante las fuerzas tectónicas, pueden de nuevo hacer parte de la corteza terrestre y del
subsuelo para comenzar de nuevo el ciclo. Los ecosistemas terrestres regulan el flujo de
meteorización del silicio a través del ciclo biogeoquímico terrestre a través de la absor-
ción, almacenamiento y reciclaje (Conley, 2002).
Se han desarrollado modelos del ciclo biogeoquímico global del Si para entender
la incorporación de procesos tanto geoquímicos como biológicos y para cuantificar los
cambios de las reservas y flujos del Si en el suelo, en las zonas costeras y en el océano
abierto. En el ámbito terrestre se han determinado los procesos que ocurren en el suelo y
en el agua como la meteorización de minerales y otros procesos geoquímicos, producción
primaria de vegetación y microorganismos. Sobresale en tales estudios que la relación
Si:C es de 0.02 comparada con 0.15 para las diatomeas marinas (Dan-Li y Lerman, 2010).
Se estima que las diatomeas son responsables del 20% de la fijación global de carbono
(Treguer et al., 1995) y han llegado a ser los productores primarios dominantes (40%) en
el océano (Field et al., 1998). El crecimiento de esta microalga unicelular de tanta rele-
vancia ecológica, depende de la disponibilidad del DSi; por lo cual se ha sugerido que son
un enlace importante entre el ciclo marino del Si y el ciclo del C (Loucaides et al., 2012).
El proceso de meteorización de los minerales silicatados es en gran medida impulsado
por el consumo de CO2 lo que, en consecuencia, afecta el cambio climático (Keller et al.,
2012). Este proceso inicia la transformación del silicato sólido a Si disuelto (DSi) en la
solución del suelo y que queda disponible para la absorción por las plantas para formar
Si biogénico amorfo (ASi) en la forma de fitolitos. Durante la mineralización de los si-
licatos, el CO2 disuelto en el suelo es usado en una reacción donde el ácido ortosilícico
(H4SiO4) es disuelto y liberado de la estructura cristalina de los minerales silicatados.
El ácido ortosilícico es transportado a través del suelo hacia los ríos y eventualmente
al océano. Por ejemplo, en la meteorización de la anortita a gibbsita hay producción de
H4SiO4 soluble y CO2: se consume para formar bicarbonato, carbonato o ácido carbónico.
CaAl2Si2O8 + 2CO2 + 8H2O ↔ Ca2+ + 2Al(OH)3 + 2H4SiO4 + 2HCO3-
Ca2+ + 2HCO3- ↔ CaCO3 + H2CO3
La meteorización de los minerales silicatados es, por lo tanto, una importante re-
servorio de CO2 para la atmósfera a escala de tiempo geológica (millones de años) y
podría ejercer una gran influencia sobre el clima global (Struyf et al., 2009). De esta
manera, la concentración de CO2 influye en la tasa de meteorización de los silicatos,
las cuales han cambiado significativamente durante el desarrollo de la biosfera (Knoll
y James, 1987).

357
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Los mecanismos que controlan el ciclo del Si son dependientes del tiempo; pueden
pasar desde segundos, para los procesos de adsorción, o hasta milenios para los procesos
de formación de las arcillas. Se han evaluado los flujos de Si entre plantas, solución del
suelo y minerales del suelo en diferentes ecosistemas naturales de bosque y en praderas
naturales. Los flujos varían de acuerdo a la edad y al tipo de bosques. Las plantas absor-
ben una fracción significativa de Si disuelto (DSi) que se ha originado de la descompo-
sición de la hojarasca, es decir, de la disolución de los fitolitos. Esta fracción es la que se
recicla principalmente, lo que se exporta a la solución del suelo o a las corrientes de agua
es limitado. La cantidad de silicio que se libera por la meteorización de los minerales del
suelo diferentes a los fitolitos es muy variable y depende del tipo de vegetación. El im-
pacto de las praderas con gramíneas en el reciclaje del Si es del mismo orden de magnitud
que el de los bosques debido a que aunque estas tienen menor biomasa, se compensa por
la gran concentración de Si en sus tejidos. De hecho, las gramíneas son conocidas por ser
plantas acumuladoras de Si y pueden acumular más de este elemento en su parte aérea
que la mayoría de las especies con concentraciones superiores al 1% en base seca (Ma y
Takahashi, 2002; Hodson et al., 2005). Sin embargo, en suelos con pasturas la disolución
de minerales es mayor que en suelos con bosques lo que sugiere que el biociclo del Si
puede influir en la meteorización de los minerales en mayor proporción en las pasturas
que en los bosques (Blecker et al., 2006).
Los fitolitos son una de las más importantes fuentes solubles de Si comparados con
otros minerales del suelo a pesar de que se encuentra en bajas concentraciones (Fraysse
et al., 2006). Entre todos los minerales, los fitolitos tienen la mayor tasa de disolución
excepto a pH <3-4. Los valores de disolución de fitolitos de 0.1 a 1% explica los valores
de Si disuelto que se ha encontrado en aguas superficiales (Fraysse et al., 2010). La alta
solubilidad de los fitolitos puede inclusive controlar la concentración de DSi en los ríos
(Derry et al., 2005). Sin embargo, no es posible determinar la proporción de DSi de ori-
gen biogénico o litogénico (Struyf y Conley, 2012).
Unos pocos estudios han mostrado evidencias de que las prácticas agrícolas pueden
agotar la reserva de Si amorfo del suelo. Debido a que los fitolitos constituyen una de
las fuentes de Si más rápidamente biodisponible para las plantas, las consecuencias de la
erosión del suelo y la absorción y retención por las plantas, se han propuesto técnicas para
determinar y cuantificar el sílice amorfo (fitolitos) aunque no están bien calibradas y son
imprecisas (De Master, 1981; Meunier y Keller, 2013).

Silicio y fijación de CO2


Un aspecto relevante en la biogeoquímica del Si es la capacidad que tienen algunos
de sus minerales de secuestrar CO2 (Gerdemann et al., 2004; ANLEC, 2011). Este punto
cobra una gran relevancia en el contexto global del cambio climático donde el incremento
de la concentración de este gas en la atmosfera es determinante. Así, diversos minerales
silicatados como el olivino y la serpentina forman magnesita (MgCO3):
2Mg2SiO4 + CO2(g)+ 2H2O ↔ Mg3Si2O5(OH)4 + MgCO3
Con el incremento de la actividad del CO2 es posible formar magnesita y no serpentina:

358
N. W. Osorio

Mg2SiO4+ 2CO2(g) ↔ 2MgCO3 + SiO2


Con los silicatos de calcio (wollastonita) es posible formar calcita (CaCO3).
CaSiO3+ CO2(g) ↔ CaCO3 + SiO2
De esta manera, los minerales silicatados pueden contribuir a atrapar el gas CO2 (pro-
ducido naturalmente en el suelo) en compuestos químicos relativamente estables (de baja
solubilidad) y así generar un efecto ambiental altamente deseable. Estos minerales po-
drían ser usados para tratar las emanaciones industriales de CO2, particularmente aquellas
producidas por las plantas de generación de energía obtenida a partir de combustibles
fósiles. Se estiman que para secuestrar 1 kg de CO2 se requiere 1.6 kg de olivino, 2.1 kg
de Mg serpentina ó 2.6 kg de wollastonita, entre otros (Tabla 14.1).
Tabla 14.1. Minerales de interés para carbonatación mineral. Fuente: ANLEC (2011).

Mineral Formula Productos de reacción con CO2 Requerimiento mineral (kg/kgCO2)


Mg Olivino Mg2SiO4 SiO2 + 2MgCO3 1.6
Mg serpentina Mg3Si2O5(OH)4 2SiO2 + 3MgCO3 + 2H2O 2.1
Wollastonita CaSiO3 CaCO3 + SiO3 2.6
Basalto Variable MgCO3, CaCO3, FeCO3 4.9
Magnetita Fe3O4 Fe2O3 + FeCO3 5.3

SILICIO EN EL SUELO
La composición de rocas y los suelos que se derivan de ellas son principalmente si-
licatos y aluminosilicatos. Entre los componentes, el contenido de dióxido de Si (SiO2)
es de 74.51% y el de óxido de aluminio es de 14.45% (Jenny, 1980). Este dominio cuan-
titativo del Si es más pronunciado en rocas ígneas ácidas como el granito, aunque el Si
constituye una gran fracción de la mayoría de las rocas.
Los suelos tienen un contenido total de Si que generalmente fluctúa entre 50-400 g/
kg de suelo. Los compuestos con Si presentes en el suelo usualmente están en la forma
de cuarzo (SiO2), varios aluminosilicatos (plagioclasa, ortoclasa y feldespatos), minerales
secundarios arcillosos (vermiculita, esmectita y caolinita) y sílica amorfa (Matichenkov
y Bocharnikova, 2001).
La mayoría de las transformaciones químicas que ocurren en los suelos están re-
lacionadas con los minerales silicatados. La presencia y dominancia de estos mine-
rales ricos en Si varían con la duración y la intensidad de los procesos de formación
y evolución del suelo. Las rocas se meteorizan en partículas como gravas, arenas,
limos y arcillas, éstas últimas con un tamaño menos a 2 µm. El tamaño de las partí-
culas que componen el suelo es de suma importancia para la tasa a la cual el Si que
está en ellas va a la solución del suelo y a todas las reacciones de meteorización
(Epstein, 2001). Esto no se debe sólo al incremento de las reacciones químicas al
incrementar la superficie específica de las partículas sino porque las grandes super-
ficies de los minerales desde el material parental hasta las arcillas forman el hábitat
de un inmenso número de microorganismos que van desde 103 hasta 109 células/cm3
(Banfield et al., 1999).

359
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Como se ha mencionado, el Si es el segundo elemento más abundante en la corteza


terrestre después del oxígeno. La mayoría de los suelos contienen cantidades conside-
rables de este elemento, pero cuando se cultiva repetidamente con diferentes especies,
se pueden reducir los niveles del Si disponible para las plantas hasta el punto de que
se requieren aplicar fertilizantes con Si para obtener una máxima producción. Algunos
suelos contienen poco Si disponible para las plantas en su estado nativo; por lo general
son altamente meteorizados, lixiviados, ácidos y bajos en saturación de bases. A manera
de ejemplo están los oxisoles y ultisoles que abundan en la región tropical húmeda. Por
otro lado, los histosoles, que son suelos dominados casi exclusivamente por materiales
orgánicos contienen poco Si. Además, los entisoles arenosos compuestos principalmente
de cuarzo (SiO2), bastante insoluble, el contenido de Si disponible para las plantas es muy
bajo (Datnoff et al., 1997).
A pesar de la abundancia de Si soluble en la mayoría de los suelos minerales, se
puede presentar deficiencia de este elemento en las plantas debido al agotamiento del
elemento por la continua extracción que de él hacen los cultivos, en especial plantas
que son clasificadas como acumuladores de Si en sus tejidos como es el caso del arroz.
Este cultivo extrae del suelo el Si más rápido que lo que se repone a la solución en
forma natural.

Formas de Si en el suelo
El Si se encuentra en el suelo en diferentes formas distribuidas en la fase sólida y
en la fase líquida (Figura 14.8). En la fase sólida están los compuestos cristalinos y los
amorfos, los primeros están representadas por los mencionados minerales primarios (fel-
despatos, cuarzo, etc.) presentes en el material parental a partir del que se forma el suelo
y los minerales secundarios (micas, esmectita, caolinita, etc.) que se forman en el suelo
durante su formación y evolución. Los minerales primarios y secundarios del suelo son
las principales fuentes de formas solubles de Si. Los suelos ricos en minerales de Si difie-
ren en la solubilidad y son influenciados por muchos factores tales como pH, tamaño de
las partículas, composición química, clima, plantas, actividad de los microorganismos del
suelo, entre otros (Lucas et al., 1993).
Dentro de los compuestos amorfos están la silica-amorfa que resulta de la polimeriza-
ción y precipitación del ácido monosilícico cuando este está en alta concentración en la
solución del suelo. Este es un proceso netamente inorgánico clasificado como abiogénico
(Figuras 14.5 y 14.6). Por otro lado, en el suelo se pueden encontrar compuestos amorfos
de Si en fitolitos originados a partir de la hojarasca, y los residuos de plantas y microor-
ganismos ricos en Si (biogénico). Estos compuestos amorfos son más fáciles de disolver
en la solución del suelo debido a que por su tamaño fino exhiben una mayor superficie es-
pecífica que sus contrapartes cristalinas. Por lo anterior, estos compuestos amorfos deben
recibir una atención especial al momento de evaluar la disponibilidad del Si en el suelo
para las plantas cultivadas ya que puede ser las formas de Si más lábiles pare las plantas
(Figura 14.7).

360
N. W. Osorio

Si en la solución del suelo


Además de los compuestos sólidos de Si, los suelos contienen sustancias solubles y
débilmente adsorbidas de Si. Hay tres grupos principales de compuestos de Si solubles,
estos son el ácido monosilícico, polisilícico y los compuestos órgano-silícicos (Ma et al.,
2001a; Matichenkov y Snyder, 1996; Matichenkov y Bocharnikova, 2001) (Figura 14.7).
Sin embargo, se ha demostrado que los complejos de Si con metales pesados, Al, Fe y
compuestos orgánicos, están presentes en la solución del suelo y en aguas naturales.

COMPUESTOS DE Si EN EL SUELO

Fase sólida Fase líquida

Ácido
monosilícico
FORMAS FORMAS
CRISTALINAS AMORFAS
Ácido
polisilícico
Minerales primarios Formas biogénicas
“gruesamente” dispersos Complejos con
Fitolitos, residuos compuestos
Feledespato,
de plantas y inorgánicos
cuarzo microorganismos
ricos en Si
Complejos con
Minerales secundarios compuestos
“finamente” dispersos orgánicos
Formas abiogénicas
Micas, minerales
Silica amorfa Compuestos
arcillosos: caolinita,
esmectita organo-silicon

Figura 14.7. Clasificación de los compuestos de Si en el suelo (tomado de Matichenkov y Bocharnikova, 2001).

El ácido monosílicico puede estar presente en dos formas: ortosilicico (H4SiO4) y


metasilícico (H2SiO3), este último tiene un oxigeno unido con doble enlace al Si (Sny-
der, 2001). El primero predomina en las soluciones acuosas como la solución del suelo,
mientras que el segundo hace parte de minerales cristalinos, tal como la Wollastonita
(metasilicato de calcio, CaSiO3).
La concentración del ácido monosilícico normalmente fluctúa entre 3.5-40 mg Si L-1
(Marschner, 1995). Por su parte, Epstein (1999) reporta un rango de 0.1-0.6 mM (Si= 2.8-
16 mg/L). Concentraciones de esta magnitud son comunes para algunos de los principales
nutrientes inorgánicos tales como K+, Ca2+, SO42- y están muy por encima de las concen-
traciones de P (0.001-0.1 mg/L) en la solución del suelo (Epstein, 1999). Esto indica que
el Si ocupa un papel importante como uno de los principales constituyentes de la solución
del suelo en contacto con las raíces (Marschner, 1995). Cuando el ácido monosilícico
está en altas concentraciones (>1.8 mM; Si=50.5 mg/L) este tiende a polimerizarse para
formar ácido polisilícico que puede tener dos o más átomos de Si (no forma el complejo
de color amarillo con el molibdato de amonio), el cual puede precipitarse fácilmente en
el suelo o formar complejos inorgánicos y orgánicos con otros compuestos (Figura14.7).

361
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

A diferencia del ácido monosilícico, el ácido polisilícico es químicamente inerte y


básicamente actúa como un adsorbente, formando partículas coloidales (Hodson y Evans,
1995), que se pueden polimerizar y luego formar complejos con otros compuestos inor-
gánicos, orgánicos o adsorberse sobre arcillas del suelo. Los ácidos polisilícicos son un
componente integral de la solución del suelo, algunos autores reportan que estos princi-
palmente afectan las propiedades físicas del suelo (Matichenkov et al., 1996). Los áci-
dos polisilícicos son rápidamente adsorbidos por algunos minerales formando puentes
de siloxano (Chadwick et al., 1987). En general, estos están altamente saturados de agua
por lo tanto podrían tener un efecto en la capacidad de retención de agua del suelo. Se ha
reportado que son importantes para la formación de estructura del suelo al crear puentes
de sílica entre partículas (Matichenkov et al., 1995, 1996; Norton, 1984); sin embargo,
las escalas de tiempo a las cuales estos procesos ocurren deben ser consideradas. La com-
pactación del suelo por la maquinaria incrementa el contenido de ácido polisilícico (Ma-
tichenkov y Bocharnikova, 2001; Matichenkov et al., 1996). Estos autores afirman que la
presión por la maquinaria usada en los suelos puede incrementar los ácidos polisilícicos
en los horizontes superficiales aunque la química de estos procesos ha sido pobremente
estudiada.

Desilicación de suelos
Es posible diferenciar tres direcciones principales de la migración del Si y la transfor-
mación en el suelo: lixiviación de compuestos solubles ricos en Si sin ninguna transfor-
mación, absorción de ácido monosilícico por las raíces de las plantas con la consecuente
formación a sílica amorfa y transformación de formas solubles de Si en el suelo. La lixi-
viación de Si depende de la precipitación y la velocidad de meteorización (Matichenkov
et al., 2000a). Así, es claro que la evolución del suelo determina en buen parte el conte-
nido de Si en el suelo y su concentración en el suelo. Los suelos con baja meteorización
(Mollisoles y Vertisoles) tienen un alto contenido de Si en el suelo, sin embargo a partir
de los procesos de meteorización y lixiviación los minerales silicatados van gradualmente
perdiendo Si (en forma de H4SiO4) y con ello se van formando diferentes minerales en
el suelo. Por ejemplo, se espera que en un Mollisol haya una dominancia de feldespatos
y micas. Con el paso del tiempo, estos minerales se disuelven y dada la remoción del
H4SiO4 (desilicación) por lixiviación, los nuevos compuestos formados contienen menos
Si (Figura 14.8). En las etapas iníciales de la evolución del suelo se formen esmectitas y
vermiculitas (minerales del tipo 2:1) pero conforme avanza la meteorización y la lixivia-
ción (desilicación) se forma caolinita (mineral de tipo 1:1). En suelos muy meteorización
(Ultisoles y Oxisoles), la remoción de Si es tan intensa que los minerales dominantes son
los sesquióxidos de Fe y Al (Fe2O3, Al2O3). En estos suelos el contenido de Si está repre-
sentado por cuarzo residual que es altamente resistente a la meteorización (Figura 14.8).
Aunque varios autores hablan que el contenido del Si en el suelo es del 28-32% (Eps-
tein, 1999; Lindsay, 2001), este valor puede cambiar considerablemente de acuerdo a la
evolución del suelo considerado. Por ejemplo, para aquellos suelos que presentan una
baja evolución ese valor promedio de Si es adecuado, tal como lo muestran los horizontes

362
N. W. Osorio

A de los Mollisoles y Aridisoles de la Tabla 3.3 (ver Capítulo 3). Sin embargo, para suelos
muy evolucionados como los Ultisoles y Oxisoles el contenido de Si. De esta forma en-
contramos que en el horizonte A de un Ultisol el valor el contenido de Si fue de 27.27%,
mientras que en el Oxisol el contenido fue de apenas 9.26%. Es muy probable que en
suelos tan meteorizados la disponibilidad de Si sea muy baja y, por tanto, se espera que
haya una alta probabilidad de respuesta de cultivo a la aplicación de Si, particularmente
en cultivos de alta demanda por este elemento (arroz, maíz, caña de azúcar, entre otros)
(Datnoff et al., 1997; Friesen et al., 1994; Singer y Munns, 1987; Savant et al., 1997ab).
En los trópicos la intensidad tan alta de los procesos de meteorización y lixiviación re-
mueven nutrientes de los suelos quedando en muchos casos Al como el principal catión
de intercambio (Epstein, 2001), lo cual puede crear toxicidad en plantas así como defi-
ciencias de algunos nutrientes, particularmente P.

Orden de suelo Minerales dominantes Meteorización

Feldepatos, micas,
Mollisol Baja
vermiculitas

H4SiO4

Vertisol Esmectitas (montmorillonita)

Desilicación
H4SiO4

Alfisol Caolinita, esmectita

H4SiO4

Ultisol Caolinita, sesquioxidos

H4SiO4

Oxisol Sesquioxidos, caolinita, Alta


Figura 14.8. Secuencia de meteorización del silicio en el suelo. Modificado de Datnoff et al., 2007).

Interacción ente silicio y fósforo


Una de los efectos más importantes de la aplicación de fertilizantes/enmiendas sili-
catadas es mejorar la disponibilidad de P en el suelo y así mejorar la absorción de P por
las plantas cultivadas y, por ende, el rendimiento de los cultivos. Estos efectos resultan
muy evidentes y valiosos en suelos tropicales donde la fijación de P limita la efectividad
de los fertilizantes. Esto es debido a la competencia entre el ión H2PO4- y el H4SiO4 por
sitios de adsorción sobre la superficies de arcillas y óxido e hidróxidos de Fe y Al. Los
grupos -OH, -OH-0.5 y OH2+0.5 presentes en estas superficies puede ser sustituidos por el
ión fosfato o por el ácido silícico (Figura 14.9). De esta manera, los sitios de fijación de P
pueden ser ocupados parcialmente por este ácido. En contraste, cuando el P se adsorbe, el
Si se libera a la solución del suelo. Estas reacciones adsorción-desorción son reversibles

363
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

y se constituyen en un mecanismo fundamental para mejorar la disponibilidad de P en los


suelos (Datnoff et al., 2007).
El efecto se ha medido experimentalmente a través de isotermas de adsorción de P
en la cuales además del P se adiciona una fuente de Si. Roy et al. (1971) hallaron que al
aplicar silicato de calcio (Si: 500 mg kg-1) a cuatro suelos tropicales de Hawaii se redujo
significativamente la fijación de P (Figura 14.10). En este caso los investigadores repor-
taron que la cantidad de P requerida para alcanzar una concentración de P en la solución
del suelo de 0.2 mg L-1 (óptima para muchos cultivos de interés agronómico, p.e., soya)
fue menor cuando se aplicó el silicato de calcio. Este efecto estuvo en función de la ca-
pacidad de fijación de P del suelo y así fue más marcado en un Ultisol (Tropohumult) y
un Oxisol (Eutrorthox) con reducciones del requerimiento de P aplicado del 47 y 41%,
respectivamente, y en menor proporción (24%) en el Oxisol (Gibbsihumox) y el Andisol
(9%) (Hydrandept ≈ Hydrudand) con alta y muy alta fijación de P. Esto hace que la can-
tidad de fertilizante fosfórico soluble requerida sea menor en presencia de la enmienda
silicatada, con los obvios benéficos en la reducción de estos fertilizantes. Dado el alto
costo del fertilizante fosfórico y los riesgos de contaminación ambiental que hay con su
uso, resulta muy favorable el uso de Si para mejorar su eficiencia.

Figura 14.9. Fijación de H2PO4- (a) y H4SiO4o (b) por adsorción sobre la superficie de un óxido-hidróxido de Fe.
Diagrama original N.W. Osorio
Por otro lado, Suehisa et al. (1963) reportaron que en un Ultisol la adición de Si a
razón de 1 t/ha incrementó el rendimiento del pasto sudan de 2 a 7.6 t/ha; la absorción de
P también aumentó de 4 a 15 kg/ha sin aplicar P al suelo. Así mismo, la fijación de P en
suelos tropicales se puede reducir con la aplicación conjunta de silicato de calcio y cal. A

364
N. W. Osorio

manera de ejemplo se tiene la investigación de Silva (1971) quien aplicó ambos materia-
les a un Oxisol de Hawaii y encontró que al aplicar solamente silicato de calcio (1.6 t/ha)
el requerimiento de P (para alcanzar una concentración de P en la solución del suelo de
0.2 mg L-1) se redujo en un 36% con respecto al control. La adición individual de cal logró
reducir el requerimiento de P en un 12%; este efecto tan bajo pudo ser debido a que el
suelo ya contaba con un pH relativamente alto (pH 5.5). La adición de ambos materiales
no mejoró el efecto ya obtenido con la adición individual de Si (Tabla 14.2).

1500
Si: 0 mg/kg Si: 500 mg/kg
Requerimiento de P (mg kg-1 )

1250 1150
1050
1000
725
750
550
500 425
250
250 187
100

0
Tropohumult Eutrorthox Gibbsihumox Hydrudand
Figura 14.10. Requerimiento de P (mg kg-1) de cuatro suelos de Hawaii para alcanzar una concentración de P en
la solución del suelo de 0.2 mg L-1 (óptima para muchos cultivos agronómicos) en función de la aplicación de
silicato de calcio a razón de 500 mg de Si por kg de suelo.

En estudios realizados por Plucknett (1972) se encontró que al adicionar silicato de


calcio a un Oxisol de Hawaii se mejoró el rendimiento de la caña de azúcar; al aumentar
la dosis desde 4.5 a 18.0 t/ha se aumentó el efecto no sólo en la primera cosecha que
siguió a la aplicación sino también en la de los rebrotes (Figura 14.11). La implicación
práctica de esto es de nuevo la reducción en la dosis de fertilizante fosfórico soluble.
Tabla 14.2. Efecto individual y combinado de la adición de silicato de calcio y cal sobre el requerimiento de P de
un Oxisol de Hawaii (Gibbsihumox) para alcanzar una concentración de P en la solución del suelo de 0.2 mg L-1.

Requerimiento de P Reducción con


Silicato de calcio aplicado (t/ha) Cal
(mg kg-1) respecto al control (%)
Sin cal (pH 5.5) 910 (control) -
0
Con cal (pH 6.2) 800 12
Sin cal (pH 5.5) 580 36
1.6
Con cal (pH 6.2) 675 26

El efecto benéfico de la adición de tres materiales ricos en Si de diferente solubilidad


sobre la concentración de P en la solución del suelo fue evaluado por Matichenkov y
Bocharnikova (2001) (Tabla 14.3). Estos autores aplicaron cuatro fuentes de P de solu-
bilidad variable y hallaron que al aplicar silicato de calcio se aumentó la concentración
de P soluble de 0.061 a 0.256 mg/L cuando la fuente de P fue CaHPO4; esto representa
un incremento de 4.2 veces en el P soluble. Con las otras fuentes de P muy insolubles
(fosfato tricálcico, fosfato de aluminio y fosfato de hierro) y las fuentes más insolubles de
Si no se detectó este efecto.

365
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

100
1ª cosecha Retoños

80

Producción azucar (t/ha)


38
60 31
28 29
27
40

20 40 42 43 45
34

0
0.0 4.5 9.0 13.5 18.0
CaSiO3 aplicado (t/ha)
Figura 14.11. Efecto de la adición de silicato de calcio en la producción de azúcar en un Oxisol de Hawaii
(Plucknett, 1972).

Adicionalmente, la adsorción de Si (como H4SiO4) viene acompañada con la libera-


ción de un grupo H3O+ (tal como se ilustró en la Figura 14.9), lo cual se refleja en una
ligera la disminución de pH del suelo de 7.2 en el control a 5.6 con el silicato de calcio.
Tabla 14.3. Efecto de la aplicación de materiales ricos en Si sobre la concentración de P soluble (mg/L) en el
suelo a partir de varias fuentes de P.
Materiales ricos en Si CaHPO4 Ca3(PO4)2 Al(H2PO4)3 FePO4
Agua (control) 0.061 0.029 0.112 0.163
Sílica fina:
300 m2/g 0.073 0.029 0.112 0.163
30 m2/g 0.062 0.031 0.189 0.162
Cuarzo 0.065 0.026 - 0.168
Silicato de calcio 0.256 0.031 0.207 0.198

Se establece luego un nuevo equilibrio entre los silicatos y los aniones fosfato. Una parte
de estos fosfatos móviles recién formados pueden ser adsorbidos sobre nuevas superficies.

Efecto del Si en la reacción del suelo


Las reacciones de disolución acida de los minerales silicatados consumen protones di-
sueltos en la solución del suelo y de esta manera contribuyen a aumentar el pH del suelo.
Estas reacciones son presentadas por Lindsay (2001).
CaSiO3 (wollastonita) + 2H+ + H2O ↔ Ca2+ + H4SiO4
Mg1.6Fe(II)0.4SiO4 (olivino) + 4H+ ↔ 1.6Mg2+ + 0.4Fe2+ + H4SiO4
Mg3Si2O5(OH)4 (crisotolita)+ 6H+ ↔ 3Mg2+ + 2H4SiO4 + H2O
Mg6Si4O10(OH)8 (serpentina) + 12H+ ↔ 6Mg2+ + 4H4SiO4 + 2H2O
Esta capacidad de neutralizar la acidez ha permitido que los minerales silicatados se
usen como enmiendas para tratar suelos ácidos (Bernier, 2005). También se han usado
para tratar aguas lixiviadas de minas activas o abandonadas donde la oxidación de sul-
furos produce ácido sulfúrico, el cual puede tener un impacto favorable en los suelos y
aguas vecinas a la mina.

366
N. W. Osorio

2FeS2 + 7O2+ 2H2O → 2Fe2+ + 4SO42- + 4H+


Las reacciones de neutralización del ácido sulfúrico son las siguientes (Bernier, 2005):
Mg3Si2O5(OH)4 (crisolita) + 3H2SO4 → 5 H2O + 3Mg2+ + 2SiO2(aq)+3SO42-
Mg24Si17O42.5(OH)31(antigorita)+24H2SO4 → 39.5H2O + 24Mg2+ +17SiO2(aq)+24SO42-
CaCO3 (calcita) + 0.5H2SO4 → Ca2+ + HCO3-+ 0.5SO42-
CaMgCO3 (dolomita) + H2SO4 → Ca2+ + Mg2+ +2HCO3- + SO42-
MgCO3 (magnesita) + 0.5H2SO4 → Mg2+ + HCO3- + 0.5 SO42-

Interacción entre silicio con aluminio y otros metales pesados


La toxicidad por aluminio (Al) es un factor que limita el crecimiento y la productivi-
dad vegetal en los suelos ácidos, particularmente en la región tropical. Ha sido amplia-
mente reportado que el Si puede reducir el impacto de esta toxicidad en la plantas. Esta
reducción se debe a la formación de especies de hidroxilaluminosilicatos (HAS) que no
son toxicas para las plantas y que se precipitan en el suelo (Exley y Birchall, 1992). Con
varios compuestos de Si se ha demostrado que la reducción de fitotoxicidad por Al es muy
efectiva (Haak y Siman, 1992; Myhr y Erstad, 1996; Rahman et al., 1998).
2Al3+ + 2H4SiO4 ↔ Al2Si2O5 + 2H+ + 3H2O
2Al3+ + 2H4SiO4 + H2O ↔ Al2Si2O5(OH)4 + 6H+
Por ejemplo, Hodson reporta que la adición de 1000 μM Si a una solución que con-
tenía 100 μM de Al causó una reducción de la concentración de Al3+ de 92.4 a 83.3 μM
a pH 4.0 y de 54.6 a 17.7 μM a pH 5.0. Igualmente, Ma y Takahashi (2002) ofrecen un
buen ejemplo en el cual la concentración inicial de Al3+ monomérico (20 μM) se redujo
significativamente con la adición de ácido silícico a razón de 500 a 2000 μM (Figura
14.12). Como era de esperarse el efecto fue mayor con el incremento de la concentración
del ácido silícico.
25
Concentración de Al 3+ (µM)

20

15

10

0
0 500 1000 2000
Concentración de H4 SiO4 (µM Si)
Figura 14.12. Concentración de Al3+ monomérico en solución en función de la concentración de ácido silícico.
Fuente: Ma y Takahashi (2002).

367
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Cuando las plantas absorben Al3+ y H4SiO4, la formación de HAS ocurre tanto a nivel
de la raíz como de la parte aérea co-depositandose en el espacio intercelular en forma de
fitolitos. Este efecto ha sido demostrado en maíz, sorgo, cebada, teosinte, soya y conífe-
ras, entre otras especies vegetales (Hodson y Evans, 1994). Esto implica que la planta es
capaz de absorber Al y Si (vía transportadores en la membrana celular) en el citoplasma y
luego llevar ambos elementos vía xilema a la parte aérea de la misma.
Adicionalmente a la formación de HAS (Horigushi, 1988; Lumsdon y Farmer, 1995),
se han propuesto otros mecanismos sobre la reducción de dicha toxicidad: (i) el consumo
de H+ debido a la adición de algunas fuentes de Si (p.e., serpentina) eleva el pH del suelo
y puede promover la precipitación de Al3+ como Al(OH)3 (Lindsay, 1979); (ii) el ácido
monosilícico puede ser adsorbidos sobre hidróxidos de aluminio del suelo disminuyendo
su movilidad (Panov et al., 1982); (iii) existe una fuerte adsorción del Al3+ móvil sobre
superficies silicatadas del suelo (Schulthess y Tokunda, 1996).
Otros elementos catiónicos tales como Fe, Mn, Zn, abundantes en suelos ácidos y que
también pueden causar fitotoxicidad, pueden ser inmovilizados a través del H4SiO4. Esto
es particularmente relevante para reducir la toxicidad de Fe y Mn en arroz de inundación
la cuales pueden generar disminución en el rendimiento del cultivo (Ma y Takahashi,
2002).
2Fe2+ + 2H4SiO4 ↔ FeSiO4 + 4H+
Mn2+ + 2H4SiO4 ↔ MnSiO3 + 2H+ + 2H2O
2Mn2+ + H4SiO4 ↔ Mn2SiO4 + 4H+
2Zn2+ + H4SiO4 ↔ ZnSiO4 + 4H+
Se ha demostrado que la reducción de toxicidad por aluminio, usando compuestos
ricos en silicio, es muy efectiva (Haak y Siman, 1992; Myhr y Erstad, 1996). Se han pro-
puesto varios mecanismos sobre la reducción de dicha toxicidad: (i) los ácidos monosi-
lícicos pueden incrementar el pH del suelo (Lindsay, 2001); (ii) los ácidos monosilícicos
pueden ser adsorbidos sobre hidróxidos de aluminio disminuyendo su movilidad (Panov
et al., 1982); (iii) los ácidos monosilícicos solubles pueden formar sustancias poco solu-
bles con iones de Al (Horiguchi, 1988; Lumsdon y Farmer, 1995):
A12Si2O5 + 2H+ + 3H2O = 2A13+ + 2H4SiO4 K = 1015.12
A12Si2O5(OH)4 + 6H+ = 2A13+ + 2H4SiO4 + H2O K = 105.45
(iv) fuerte adsorción del Al móvil sobre superficies silicatadas (Schulthess y Tokuna-
ga, 1996); (5) los compuestos móviles de Si pueden incrementar la tolerancia de la planta
al Al (Rahman et al., 1988).Todos estos mecanismos pueden trabajar al mismo tiempo
aunque algunos prevalecen sobre otros bajo ciertas condiciones del suelo.
Se ha propuesto que el H4SiO4 se puede combinar con metales pesados (Cd, Pb, Zn,
Hg, entre otros) para formar compuestos complejos solubles (Schindler et al., 1976) y
silicatos de metales pesados de muy baja solubilidad (Lindsay, 1979; Cherepanov et al.
1994):
2Pb2+ + H4SiO4 ↔ PbSiO4 + 4H+ K = 1018.45

368
N. W. Osorio

Determinación de la disponibilidad del Si en suelo


Es ampliamente reportado en la literatura que la aplicación de fertilizantes silicatados
puede mejorar el rendimiento y la sanidad de diversos cultivos tales como arroz, caña
de azúcar, cebada, maíz, avena, papa, pastos, entre otros más. Sin embargo, debido a los
costos asociados a la aplicación del fertilizante (fertilizante, transporte, aplicación) y a
los beneficios esperados es necesario determinar si el suelo es deficiente en Si disponible
para la planta. Se han desarrollado un gran número de métodos calibrados para deter-
minar la disponibilidad de Si para las plantas en los suelos (Tabla 14.4). La calibración
consiste en establecer una relación entre el rendimiento del cultivo (o el contenido del
elemento en la planta) y la cantidad del elemento extraído del suelo (en este caso Si)
por el método en particular. De esta manera se determina si el suelo tiene un contenido
suficiente o deficiente el elemento, lo que permitirá a su vez aplicar o no el fertilizante.
En una refinación del método se puede determinar si la disponibilidad del elemento es
baja (deficiente), media (suficiente) o alta y, por ende, la cantidad a aplicar será alta, baja
y nula, respectivamente.
Para tener certeza de la interpretación es necesario establecer experimentos de inver-
nadero y campo en los cuales se calibra el método y la dosis a aplicar para un cultivo.
Vale la pena aclarar que la calibración es específica para la especie vegetal y variedad y
el suelo.
La forma como tradicionalmente se determina la cantidad disponible de un nutriente
en el suelo es a través del uso de extractantes químicos. Estos pueden ser ácidos dilui-
dos (HCl, H2SO4), soluciones salinas neutras (KCl, CaCl2), o simplemente agua. El ob-
jetivo con los extractantes es remover las fracciones disponibles de un nutriente dado,
esto es: (i) la fracción del nutriente que está en la solución del suelo (soluble), conocido
esto como el factor intensidad, (ii) aquella fracción que está débilmente adsorbida sobre
la superficie de las arcillas y óxidos (intercambiable) y (iii) los compuestos precipitados
que son relativamente fáciles de disolver; estos dos hacen parte del factor cantidad. En
muchos casos lo extraído es la sumatoria de ambas fracciones que se asume estarán
disponibles para el cultivo durante su ciclo de crecimiento y producción. Un ejemplo
de los resultados de estos estudios se presenta en la Figura 14.13, en el cual el método
llamado acetato buffer se relaciona con el contenido de SiO2 acumulado en la parte
aérea de plántulas de arroz.
Debido a que las plantas toman el Si en forma de ácido monosilícico (ortosilícico:
H4SiO4) y que éste es la forma dominante en la solución del suelo o en los extractos del
suelo, se pretende con los métodos extraerlo y luego determinar su concentración. Para
esto último se utiliza espectrofotometría de absorción atómica (AA) usando un llama con
oxido nitroso y acetileno, espectrofotometría con inducción de plasma acoplado (ICP),
espectrofotometría de luz visible (colorimetría) que es el más ampliamente usado dado su
bajo costo en instrumentación y bajo limite de detección. Por otro lado, con la espectros-
copia de AA e ICP se determinan la cantidad total de Si disuelto (ácido monosilícico, áci-
do polisilícico y compuesto organo-silicos soluble), sin discriminar entre estas especies
químicas, perdiendo así sensibilidad a la forma disponible para las plantas.

369
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

20

16
SiO2 en la parte aérea (%)
12

8
Y= 0.558X+1.10
r = 0.869 **
4

0
0 10 20 30 40 50 60
SiO2 soluble en acetato buffer (mg/100 g de suelo)
Figura 14.13. Relación entre el Si extraído del suelo con el método del buffer acetato y el Si contenido en la
parte aérea de plantas de arroz (Fuente: Ma y Takahashi, 2001).

Para la determinación colorimétrica se puede emplear ya sea el procedimiento en el


que se desarrolla el complejo amarillo del acido silicomolibdíco o el complejo azul del
acido silicomolibdoso. El último es preferido por su mayor sensibilidad. En éste el extrac-
to del suelo que contenga el Si disuelto (H4SiO4) se trata con molibdato de amonio para
formar el complejo. Se debe adicionar ácido tartárico para evitar la interferencia del fos-
fato en la formación del complejo fosfomolibdato. Luego se adiciona una solución reduc-
tora compuesta por sulfito de sodio, bisulfito de sodio y acido 1-amino-2-naftol-4-sulfoni-
co. La intensidad del color azul que se desarrolla se mide a través de la absorbancia a 650
nm. Este método es capaz de detectar concentraciones tan bajas como ~0.02 mg Si L-1.
El Si soluble se puede extraer con agua o con 0.01 M CaCl2, mientras que las fraccio-
nes intercambiable y precipitada se pueden extraer con ácido cítrico, ácido acético, ace-
tato de amonio. En la Tabla 14.4 se ilustra los métodos y los criterios para interpretar la
suficiencia y deficiencia, así como detalles del proceso de extracción. Estos métodos son
rápidos, económicos y se puede utilizar en la rutina de los laboratorios de suelos y nutri-
ción vegetal. Por otro lado, algunos métodos se han desarrollado para evaluar la dinámica
del elemento en el suelo y requieren semanas y meses de incubación, lo cual dificulta su
adopción para ser usados rutinariamente en estos laboratorios.
Una discusión sobre la viabilidad y aceptación de estos métodos se puede encontrar
en las revisiones hechas por Snyder (2001), Ma y Takahashi (2002) y Berthelsen y Kor-
ndorfer (2000). Estos autores coinciden es destacar que la extracción de Si soluble del
suelo con 0.01M CaCl2 ha dado consistentemente mejores resultados que otros métodos.
Matychenkov y Snyder (1996) y Snyder (2001) indican que el secado de la muestra
del suelo al aire previo a la extracción debe ser revisado ya que esto reduce la concentra-
ción de acido monosilícico disponible. Esto es debido al aumento de la adsorción sobre
las partículas arcillosas del suelo, a la polimerización y la deshidratación. Por tanto, esto
debe ser considerado en los análisis de suelos.
De acuerdo a varios autores, particularmente Snyder (2001) y Berthelsen y Kondorfer
(2000) se pueden afirmar los siguientes puntos:

370
N. W. Osorio

• El Si del suelo disponible para las plantas necesita ser considerado desde tres aspec-
tos: ‘factor intensidad’ (concentración de Si en la solución del suelo que está dispo-
nible para uso inmediato por las plantas); ‘factor capacidad’ (consiste en la reserva
que suministra Si desde la fase sólida hacia la solución del suelo; ‘capacidad buffer
(tampón)’ que recoge los factores que afectan las reacción de adsorción/desorción que
ocurren en el suelo y permiten que la fase sólida el suelo sea capaz de restituir el Si
que se pierde del suelo por lavado o absorción por las plantas.
• En general es aceptado que la mayoría del Si rápidamente soluble se deriva de los
sitios de adsorción del suelo y no de un compuesto específico de Si del suelo.
• Es posible que un sólo método no sea suficiente para medir la cantidad de Si dispo-
nible para las plantas en el suelo. Sin embargo, si un sólo método es requerido, la
extracción con un sal diluida tal como 0.01M CaCl2 (ver anexo 1) puede ser preferible
ya que generan una medida del Si fácilmente disponible en la solución del suelo. Este
método permite establecer relaciones altamente significativas entre el Si del suelo y
el absorbido por las plantas.
• Debido a que el Si extraído como 0.01M CaCl2 representa el Si disponible en la solu-
ción suelo, éste también refleja el efecto neto de las reacciones de adsorción/desorción
que controlan la solubilidad del Si en el suelo y así pueden dar una medida de su dis-
ponibilidad para ser utilizado por las plantas.
Tabla 14.4. Métodos usados para determinar la cantidad de Si disponible en el suelo. Fuente: Berthelsen y
Kondorfer (2000) y Snyder (2001).
Extractante Método Nivel crítico Referencias
Suelo seco al aire a 0.1 bar. Incubar a 25ºCpor Gillman y Bell (1978);
H 2O
1 día, centrifugar a 900g 1h Menzies y Bell (1988)
H2O Pasta saturada 2 mg/kg Fox y Silva (1978)
10 g: 60 mL. 10 g secado al aire y tamizado a
2 mm se disponen en botellas de 100 mL de
capacidad con 60 mL de agua. Se incuba por
H2O-incubación
1-2 semana a 40ºC con repetida agitación,
filtración y centrifugación. El Si se determina en
el sobrenadante.
H2O 3 g: 30 mL. 4 horas de agitación Khalid et al. (1978)

1g: 1mL. Se deja incubar por 2 semanas con Clements et al.


H2O
repetida agitación, filtración y centrifugación (1967)
<0.9 mg L-1
10 g: 100 mL. Agitación continua por 4 h y (deficiente) Fox et al. (1967);
H2O
centrifugar a 24000g <2.0 mg L-1 (marginal) Elawad et al. (1982)
8.0 mg/kg
10g: 100 mL. “Método de incubación”:
Takahashi y Nonaka
H2O agitar, sin gas, sellar en botella, incubar a
(1986)
40ºC, por 1 semana, sin agitación
Suelo: agua 1:4. “Método del supernadante”:
H2O-incubación agitar, sin gas, llenar para todo el espacio de Sumida et al. (1988)
aire, sellar botella, incubar a 30ªC por 4 semanas
Fosfato acetato
(pH 3.5)
<50 mg/kg (deficiente)
500 mg/L con 10g : 100 mL. Agitación continua por 4 h y
50-100 mg/kg Fox et al. (1967)
Ca(H2PO4)2 y centrifugar
(marginal-adecuado)
0.1 M acetato de
amonio

371
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Extractante Método Nivel crítico Referencias


0.04 M fosfato
Kato y Sumida
de sodio buffer a 1g: 10 mL. agitación continua por 24 h a 40ªC
(2000)
pH 6.2
Truog
modificado: <40 mg/kg (deficiente)
0.01 M H2SO4 1g: 100 mL. Agitación continua por 30 min. 40-100 mg/kg Fox et al. (1967)
conteniendo 3 g (marginal-adecuado)
de (NH4)2SO4/L
<20 mg/kg (deficiente) Fox et al. (1967)
0.5 M de acetato
20-40 mg/kg Wong You Cheong y
de amonio (pH 5g: 100 mL. Agitación continua por 1 h
(marginal-adecuado) Halais (1970)Ayres
4.5-4.8)
<50 mg/kg deficiente (1966)
0.5 M de acetato
2.5 g: 50 mL. 2.5 g de suelo lavado con 10
de amonio (pH Bishop (1967)
alícuotas de 5 mL de extractante
4.5-4.8)
10 g: 100 mL. Agitación intermitente en
erlenmeyer de 200 mL por 5 h a 40ºC en un
Buffer acetato Imaizumi y Yoshidai
baño con agua.
(pH 4.0) (1958)
(49.2 mL acido acético, 14.8 g acetato de
sodio anhidro a 1 L y ajustar a pH 4.0)
<10 mg/kg (deficiente
2g : 20 mL Agitación continua por 16 h en
para caña, r=0.903) Haysom y Chapman
0.01 M CaCl2 tubos de centrifuga en un agitador recíproco
<20 mg/kg (deficiente- (1975)
y luego centrifugación a 2000 rpm por 10 min
marginal)
Agitación continua por 16 h en tubos de
0.5M NH4OAc y Haysom y Chapman
centrifuga en un agitador recíproco y luego
0.005H2SO4 (1975)
centrifugación a 2000 rpm por 10 min
1:25. Agitación por 7 días con gotas de Wi c k r a m a s i n g h e
0.01 M CaCl2
cloroformo en un agitador recíproco (1994)
1:200. Agitación continua por 16 h y <100 mg/kg
0.005 M H2SO4 Hurney (1973)
centrifugación (deficiente-marginal)
1:10. Agitación por 1 h, descanso por 15
0.5 M ácido
min., decantar y filtrar, descanso por 12 h <15 mg/kg (deficiente) Snyder (1991)
acético
antes del análisis
1g :50 mL. Agitación por 2 horas, descanso en
0.1 M ácido Acquaye y Tinsley
la noche; luego agitación por 1 h, centrifugar.
cítrico (1964)
Si se determina en el sobrenadante.
3 g: 30 mL. 3 g suelo se agitan por 4 horas
con 30 mL de ácido acético conteniendo 50
acido acético-
mg P L-1 como fosfato de calcio a pH 3.5 con Khalid et al. (1978)
Ca(H2PO4)2
NH4OH. Múltiples extracciones pueden ser
realizadas.
La disponibilidad del
Acido acético Si se determina en
Kawaguchi y
y acetato de función de la relación
Matsuo (1958);
amonio en Si/Fe y Al/(Si+Al+Fe)
Kawaguchi et al.
solución buffer y no solamente en
(1958)
(o en 0.2 M HCl) función de solamente
el Si extraído
10mL suelo: 25 mL. 10 mL de suelo se
transfieren a un tubo de ensayo de 75 mL, Caña de azúcar:
Acido acético luego se adiciona 25 mL de ácido acético <7 mg/kg (bajo) Kondorfer y Snyder
0.5 M 0.5 M. Después de dejarlo durante la noche 7-24 mg/kg (medio) (1991)
en reposo es agitado por 2 h en un agitador >24 mg/kg (alto)
reciproco. Filtración
Extracción 50 g suelo: 100 semillas de arroz. 100
biológica de Si semillas se siembran en 50 g de un suelo dado
Silva (1967)
por plántulas de y se cultivan por 10 semanas. Luego, el Si se
arroz determina en la parte aérea de la planta.

372
N. W. Osorio

Determinación de Si total en suelos, minerales, fertilizantes y plantas


La determinación del Si total en suelos, minerales y fertilizantes se puede hacer a tra-
vés de métodos destructivos o no-destructivos. En los primeros estos materiales se tratan
con compuestos alcalinos fuertes (NaOH, Na2CO3, LiBO2, o LiB4O7) y luego el Si disuel-
to se determina por algún método espectrofotométrico. Igualmente, los compuestos de Si
se pueden disolver en un sistema cerrado con agua regia (HNO3/HCl) a 100-110ºC por 2
horas. Después de enfriar, la muestra se trata con H3BO3 y la muestra se recalienta debajo
del punto de ebullición por 10-15 minutos. Alternativamente, los materiales orgánicos del
suelo y los tejidos vegetales se pueden tratar con NaOH y H2O2 en autoclave o con HF y
HCl durante toda la noche a temperatura ambiente. Estos materiales también se pueden
tratar mediante oxidación a 550ºC y después tratar con 6M HCl.
Entre los métodos no-destructivos se usan técnicas modernas que no requieren previa-
mente la disolución de materiales. Entre estos métodos están la espectroscopia de fluo-
rescencia con rayos-X (espectroscopia de emisión de rayos-X) y la espectroscopia de
infra-rojo cercano (NIRS).

Determinación del Si disponible en fertilizantes


Aunque los residuos de cosecha pueden ser usados como fuente de Si, la gran mayoría
de la fertilización se realiza con fuente minerales, la mayoría son silicatos de calcio o de
magnesio. Estos pueden ser obtenidos comercialmente en forma natural a partir de minas
(p.e., wollastonita, serpentina) y ser parcialmente acidulados o no en la industria de los
fertilizantes. Igualmente, fuentes de Si se pueden obtener como residuos de la industria
del acero o de hornos de producción de fósforo. Estos materiales se conocen genérica-
mente como escorias (“slag” en ingles). La composición física y química de estos mate-
riales es bastante variable, al igual que su solubilidad y, por ende, es difícil predecir su
efectividad como fertilizante para mejorar el rendimiento de los cultivos.
Algunos autores han usado métodos químicos para determinar en fertilizantes la frac-
ción del Si que es fácilmente disponible por las plantas cultivadas. Uno de estos es le ex-
tracción de Si con 0.5 M HCl a 30ºC (NIAS, 1987), usado ampliamente en el Japón para
determinar la disponibilidad de Si en las escorias, con resultados variables en este respecto.
El método de Imaisumi y Yoshida (buffer acetato a pH 4.0) también ha sido para los propó-
sitos mencionados. Otros recomiendan evaluar en los fertilizantes la cantidad de Si soluble
en agua en presencia de una resina intercambiadora de cationes (Kato y Owa, 1997). En
breve el método consiste en usar 0.2 g de escoria y 0.5 g de amberlita (IRC-50) débilmente
acidulada en una botella de plástico de 500 mL de capacidad. Luego, se adiciona 400 mL
de agua destilada, se agita manualmente y luego en un agitador reciproco a 100 rpm, 25ºC
por 96 horas. Posteriormente, se hace una filtración y se determina el Si por colorimetría.
Snyder y Elliot (1997) han usado otro método que consiste en usar 3 g del fertilizante y
mezclarlo con 5 g de polietileno de media densidad y colocarlos en una jeringa plástica de
20 mL. Lana de roca (“glass wool”) es usada arriba y abajo para mantener la mezcla en el
centro de la jeringa. Luego, se acopla una manguera plástica a la jeringa y se dispone un flujo

373
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

1 mL por minuto de 0.1 M de TRIS buffer (pH 7). La cantidad de agua que pasa a través de
la jeringa en dos periodos sucesivos de 24 h se analiza por su contenido de Si. Como control
de referencia se puede usar wollastonita en jeringas y así comparar las fuentes de Si con ésta.
Sin embargo, tal como lo plantea Snyder (2001) los ensayos de invernadero y campo
son los que proporcionan mayor confianza para determinar la capacidad de una fuente
para aportar Si a las plantas. Para estudios de invernadero, se utiliza arroz como planta
indicadora en un suelo-deficiente en Si, el cual previamente ha recibido en forma separa-
da varias dosis de una fuente de Si, incluidas la wollastonita y escorias que sirven como
materiales de referencia. El arroz se cultiva hasta que alcanza la madurez y el contenido
de Si se determina en la parte aérea de la planta.

SILICIO EN LA PLANTA
Como se mencionó anteriormente, una vez los minerales silicatados se disuelven en
el suelo liberan Si soluble en forma de ácido monosilícico (H4SiO4), también llamado
ácido ortosilícico, que es la especie química exclusiva en que las plantas absorben el Si
(Epstein, 1994; Iler, 1979). El H4SiO4 se moviliza hacia la raíz principalmente a través
del mecanismo de flujo masal (siguiendo la corriente transpirativa) y en segunda instancia
a través de la difusión (Elawad y Green, 1979). Así, el H4SiO4 puede ser: (i) absorbido
por las plantas, (ii) adsorbido sobre otros minerales, (iii) precipitado para formar com-
puestos insolubles, o (iv) removido del suelo hacia aguas subterráneas (lixiviación) o co-
rrientes (escorrentía) (Figura 14.14). Las raíces de las plantas y los microorganismos del
suelo producen ácidos orgánicos que aceleran la meteorización de minerales silicatados
(Alexandre et al., 1997; Drever y Stillings, 1997).

Fertilizante-Si

Si- fitolitos

Si -agua de riego
Absorción-Si

Si- amorfo SUELO

condensación
Si -minerales meteorización
del suelo Solución del suelo Polímeros
(H4SiO4) de H4SiO4

Óxidos e hidróxidos
de Fe-Al

Lixiviación -Si

Figura 14.14. Dinámica del Si en el suelo. Modificado a partir de Datnoff et al. (2007).

374
N. W. Osorio

La humedad del suelo tiene un efecto fuerte sobre la solubilidad del Si y su dis-
ponibilidad para las raíces. Bajo condiciones de baja humedad, el potencial de agua se
incrementa lo cual afecta la absorción del Si por las plantas debido a que hay menos
disponibilidad de agua como solvente en el suelo. Cuando hay suficiente disponibilidad
de agua en la solución del suelo, la absorción de Si por las plantas aumenta debido a que
aumenta a su vez la concentración del elemento. En suelos bajo inundación se espera
que haya un alto contenido de Si debido a que los ácidos orgánicos se incrementan en
el suelo bajo condiciones de reducción y ayudan a la disolución de sílice. Hay evidencia
de que el Si puede ser liberado de complejos de Fe-Si en el suelo (Datnoff et al., 2007).
Las plantas por sí mismas alteran la forma química y la disponibilidad del Si en el suelo
(Kelly et al., 1998).

Absorción y translocación del Si en las plantas


Hay plantas que absorben cantidades muy altas de Si y que son de mucha importancia
en la agricultura global y Latinoamérica como es el caso de la caña de azúcar (300–700 kg
ha-1 de Si), el arroz (150–300 kg ha-1 de Si) y el trigo (50–150 kg ha-1 de Si) (Bazilevich,
1993). En promedio, las plantas absorben de 50 a 200 kg ha-1 de Si. Estos valores de Si
absorbido no pueden ser completamente explicados por la absorción pasiva (tal como
difusión o flujo de masas) debido a que los primeros 20 cm del suelo contienen sólo un
promedio de 0.1 a 1.6 kg ha-1 de Si como ácido monosilícico (Matichenkov et al., 2000a).
En la planta el Si presenta concentraciones que corresponden a las de los macronu-
trientes y es, en general, cuantitativamente el principal constituyente inorgánico de las
plantas superiores. Se encuentra en un rango entre 0.1-10% en base seca (Epstein, 1999;
Takahashi et al., 1990). Al nivel más bajo del rango, 0.1%, el Si corresponde en cantidad
por unidad de materia seca a nutrientes como P, S, Ca y Mg. El nivel más alto del rango,
10%, excede las concentraciones en los tejidos inclusive, de los nutrientes considerados
como más abundantes tales como K y N. Lo anterior permite concluir que el Si es un
componente muy importante de las plantas. De acuerdo con Epstein (1999), los análisis
de tejidos de una amplia variedad de plantas han mostrado que las concentraciones del Si
están entre 1 a 100 g Si kg-1 en peso seco.
Después de analizar muchas plantas, Jones y Handreck (1967) propusieron dividir
las plantas en tres grupos de acuerdo al contenido de Si. Gramíneas de zonas húmedas
como el arroz, quienes tienen los valores más altos del orden del 10-15% en base seca; y
gramíneas de zonas secas tales como centeno y avena con valores intermedios entre 1-3%
y la mayoría de las dicotiledóneas que tienen menos del 1%. Sin embargo, en vista de la
gran variabilidad que existe estos valores no pueden considerarse como absolutos y se
debe referir a ellos con cuidado. Lo que sí se sabe a ciencia cierta es que aun con valores
relativamente bajos en el contenido de Si en el tejido de las plantas tal como 0.1%, son
todavía comparables con valores bajos encontrados para algunos macronutrientes como
S, P y Mg.
Todas las plantas que crecen en suelo contienen cantidades significativas de Si en sus
tejidos, pero la concentración de Si de la parte aérea de las plantas varía ampliamente

375
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

entre las especies. Estas diferencias pueden presentarse inclusive entre genotipos de la
misma especie como ha sido demostrado en ecotipos de arroz. Takahashi et al. (1990) rea-
lizaron un amplio estudio sobre las concentraciones de Si en alrededor de 500 especies de
plantas desde briofitas (musgos) hasta angiospermas creciendo bajo condiciones de suelo
similares demostrando que hay una distribución característica de la acumulación de Si
en las plantas. Las gramíneas y ciperáceas presentan alta acumulación de Si. Especies de
plantas de cucurbitáceas, urticales y commelináceas presentan acumulación intermedia
de Si, mientras que otras especies de plantas tienen baja acumulación. La acumulación de
Si en la parte aérea se relaciona con factores tales como la transpiración, tasa y duración
de crecimiento, entre otros; pero la capacidad de absorción de las raíces es el factor más
importante que determina la acumulación de Si en la parte aérea (Mitani y Ma, 2005).
Se ha demostrado también que hay una variación grande en los contenidos de Si y de
Ca. En especies de monocotiledóneas y dicotiledóneas evaluadas se ha encontrado que
el contenido de Si es mayor en monocotiledóneas y el contenido de Ca es más bajo. En
las dicotiledóneas ocurre el caso contrario donde el contenido de Ca es mayor que el de
Si. Debido a esto, las plantas acumuladoras de Si se diferencian de las no acumuladoras
usando dos criterios: el contenido de Si y la relación Si/Ca (Tabla 14.5) (Ma y Takahashi,
2002). Las plantas con un contenido de Si y una relación Si/Ca mayor de 1% y 1, respec-
tivamente, son catalogadas como acumuladoras de Si. En contraste, las plantas con un
contenido de Si menor de 0.5% y la relación Si/Ca menor de 0.5 se definen como plantas
no acumuladoras de Si. Hay plantas que son consideradas como intermedias si están entre
las acumuladoras y las plantas excluidas de Si (Ma y Takahashi, 2002).
Tabla 14.5. Criterios para diferenciar a las plantas acumuladoras de Silicio. Fuente: Ma y Takahashi (2002)
Tipo de planta
Acumuladora de Si Intermedia Excluida de Si
Contenido de Si (%) >1 1-0.5 < 0.5
Relación Si/Ca >1 1-0.5 < 0.5
Grado de acumulación de Si + ± -

La diferencia en la acumulación usualmente ha sido atribuida principalmente a la


capacidad de absorción del Si por las raíces de las plantas. Se han sugerido tres formas
de absorción de Si: pasiva, activa y selectiva. La forma de absorción empleada depende
de la especie de planta (Takahashi et al., 1990; Ma et al., 2001b). Las plantas con forma
de absorción activa toman el Si más rápido que el agua lo que conlleva a un agotamiento
del Si en la solución del suelo (p.e., arroz con 7.3% de Si en base seca). Las plantas con
un modo pasivo de absorción del Si, lo toman de la solución a una velocidad similar de
absorción del agua, sin presentar cambios significativos en la concentración del Si en la
solución externa (p.e., pepino, 2.3%). En contraste, las plantas cuyo modo de absorción
del Si es selectivo (p.e., tomate, 0.2%), tienden a excluir este elemento lo cual se demues-
tra por el incremento de la concentración en la solución de absorción. Sin embargo, los
mecanismos involucrados en los diferentes modos de absorción del Si por las plantas,
todavía no están del todo dilucidados (Mitani y Ma, 2005).
El arroz (Oryza sativa) es una planta típica que muestra absorción activa del Si. La
tasa de absorción del Si por las raíces del arroz es mucho más rápida que la del agua, lo

376
N. W. Osorio

que resulta en una rápida disminución en la concentración del Si de la solución externa.


La absorción del Si no es afectada por la transpiración, pero es restringida por un inhi-
bidor de la respiración tal como NaCN (cianuro de sodio, que es la sal sódica del ácido
cianhídrico) (Okuda y Takahashi, 1962) y por inhibidores metabólicos. A diferencia de
otras especies de plantas, las raíces del arroz toman Si mucho más rápido que otros nu-
trientes (Takahashi, 1995). Por tal motivo, se ha sugerido que hay un sistema específico
de transporte para el ácido silícico en las raíces del arroz, como un transportador de Si,
que es dependiente de la energía.
El proceso de absorción y transporte del Si y su relación con el contenido en las plan-
tas no es diferente fundamentalmente al de los otros elementos. Sin embargo, debido a
que el Si, en contraste con otros nutrientes, excepto el B como H3BO3o, está en la forma de
una molécula no cargada, H4SiO4o, y no es redistribuido una vez depositado como “opa-
lo”, su translocación dentro de la planta es aún más fuertemente afectada por la corriente
de transpiración que en el caso de otros elementos. En la diatomea marina, Cylindrotheca
fusiformis, se identificó un gen que codifica para un transportador de Si (Hildebrand et
al., 1997). La absorción del Si por las plantas involucra al menos dos procesos: transporte
radial de Si desde la solución externa a las células corticales y liberación de Si desde las
células corticales dentro del xilema (Mitani y Ma, 2005).
Hay dos componentes en el transporte radial del Si desde la solución externa a las
células corticales: un transportador específico y la difusión pasiva. La densidad de este
transportador difiere entre especies de plantas siendo mayor para arroz, seguido por pe-
pino y tomate aunque la afinidad de este transportador con el ácido silícico es similar en
estas tres especies. Las plantas de arroz absorbieron mayor cantidad de Si que las de pepi-
no y luego las de tomate (Figura 14.15). Pero la liberación del Si dentro del xilema tiene
un transportador específico para arroz mientras que en pepino y tomate el movimiento del
Si es por difusión principalmente (Figura 14.16). Así se encontró que la concentración de
Si en el xilema fue 20-100 veces mayor en arroz que en pepino y tomate. Esto demuestra
que la alta acumulación en los tejidos de plantas como el arroz se debe a la alta densidad
de los transportadores de Si desde las células corticales hasta el xilema en comparación
con otras plantas que tienen baja densidad de estos (Ma et al., 2002, 2004).
30
Arroz
25 Pepino
Absorción de Si (mg Si g-1 raiz)

Tomate
20

15

10

0
0 5 10 15 20 25
Time (h)
FiguraFigura
[Link]. Absorción
Absorción de Si
de Si por por arroz,
arroz, pepinopepino y tomate
y tomate en unaen una solución
solución nutritiva
nutritiva que contenía
que contenía 0.5 M de Si
como 0.5 M silícico.
ácido de Si como ácidoMitani
Fuente: silícico. Fuente:
y Ma Mitani y Ma (2005).
(2005).

377
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

A pesar de la abundancia de Si en el suelo, la mayoría de las plantas especialmente las


dicotiledóneas, son incapaces de acumular una gran cantidad de Si en la parte aérea de lo
absorbido desde el suelo por lo cual no se benefician del Si. Ma et al. (2004) mapearon un
gen al cromosoma 2 de arroz, que controla la descarga del Si dentro del xilema. Clonar
este gen podría ser útil en la modificación genética para la capacidad de absorción del
Si por otras especies de plantas, aumentando así la resistencia de las plantas a múltiples
formas de estrés.

H4SiO4 SiT2

Solución
del suelo Epidermis Endodermis Xilema

H4SiO4 H4SiO4

Banda
Capariana Parenquima
del xilema

H4SiO4 SiT1

Figura 14.16. Representación esquemática del sistema de absorción y tanslocación radial del Si en plantas de
arroz. Tomado de Mitani y Ma (2005).

Formas del Si en las plantas (fitolitos)


La mayor parte del Si absorbido es transferido desde las raíces hacia la parte aérea de
la planta a través de la corriente de transporte en el xilema, una vez allí, su distribución
es irregular (Epstein, 1999; Snyder et al., 2007). El Si se concentra en el tejido epidermal
formando una membrana de silicio-celulosa que puede estar asociada con la pectina y los
iones de calcio (Figura 14.17). De esta manera, una capa doble cuticular protege y refuer-
za mecánicamente las plantas (Snyder, 2006). Con el incremento en la concentración del
Si en la savia de la planta, el ácido monosilícico es polimerizado. La naturaleza química
del Si polimerizado ha sido identificada como sílica-gel o como ópalo biogénico, el cual
es un SiO2 amorfo hidratado (Snyder et al., 2006).
n(Si(OH)4) → (SiO2) + 2n(H2O)
En las raíces y en la parte aérea la depositación del Si ocurre en las paredes celulares
y los espacios intracelulares de las células de la raíz y las hojas. La deposición de Si ocu-
rre cuando la concentración de ácido monosilício es mayor de 2 mol m-3. Por encima de

378
N. W. Osorio

este límite el Si se polimeriza en sílica gel (Osuna-Canizalez et al., 1991). A diferencia


de muchos de los elementos nutritivos, una vez el Si es depositado no es redistribuido
activamente hacia los tejidos en crecimiento, y por tanto se considera como un elemento
inmóvil (Elawad y Green, 1979; Ma et al., 1989; Epstein, 1991).
El Si puede formar también complejos con compuestos orgánicos en la pared celu-
lar de las células de la epidermis incrementando así su resistencia a la degradación por
enzimas liberadas por algunos hongos fitopatógenos como el rice blast (Magnaporthe
grisea). El Si puede estar asociado además con complejos de lignina-carbohidratos en la
pared celular de las células epidermales del arroz (Inanaga et al., 1995).
El Si se acumula en mayor cantidad en las células epidermales que en cualquier otro
tipo de célula de las hojas (Elawad y Green, 1979). Las hojas más jóvenes concentran
menos Si que las hojas más viejas (Ma et al., 1989). Así, el 90% del Si absorbido es
transformado en varios tipos de fitolitos o estructuras de silicio-celulosa, representadas
por sílice amorfa. El sílice biogénico (ópalo, ópalo biogénico) parcialmente es generado
como estructura única de la célula o estructuras intercelulares a nivel nanométrico (Mann
y Ozin, 1996). La composición química de los fitolitos de la avena (Avena sativa L.) fue
sílice amorfa (82-86%) y cantidades variables de sodio, potasio, calcio y hierro. Los fito-
litos son altamente diversos, una planta puede sintetizar varias formas.
El ópalo biogénico o fitolito se acumula en el suelo después de que el material vegetal
que lo contiene se descompone y contribuye con alrededor del 1-2% del peso de la superfi-
cie cultivada con gramíneas como el arroz, particularmente en Mollisoles (Winslow, 1995).
El análisis de los fitolitos mediante microscopio, previa destrucción de la matriz orgánica
por calor o acción química, se usa para la identificación de plantas ya que cada especie for-
ma patrones estructurales específicos. Estos se estudian en paleosuelos y paleovegetación
para la reconstrucción de paleoambientes, para interpretación arqueológica y como mar-
cador paleoecológico o rasgo en la formación y evolución del suelo (Flórez et al., 2009).

Cutícula (0.1 µm)

Capa de silica (2.5 µm)


Célula
Pared celular externa (2.5 µm) epidermal
(15 µm)

Espesor de la
lamina foliar
(100 µm)

Figura 14.17. Representación esquematica de celulas epidermales de arroz. SC: complejos Si-celulosa. Fuente:
Yoshida (1975).

Durante la descomposición de la hojarasca los fitolitos pueden ser disueltos para consti-
tuir una fuente de Si reciclado para las plantas Las plantas cumplen un papel importante en
el ciclo global del Si. La fijación anual de este elemento se compara con el fijado en el ciclo

379
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

biogeoquímico oceánico que es bastante alto. Se ha calculado recientemente que la fijación


anual del DSi por la vegetación terrestre es de 10 a 40 veces más que lo que se exporta
anualmente a la zona costera por la disolución del Si biogénico (Struyf y Conley, 2012).

Efectos benéficos del Silicio en las plantas


Se han realizado evaluaciones en diferentes cultivos, ha sido poca la investigación acerca
de las funciones el Si y los fitolitos en las plantas superiores. A pesar de las muchas investi-
gaciones y efectos observados del Si en las plantas y las cantidades considerables de Si ab-
sorbido y acumulado, aún no hay evidencia que demuestre que el Si hace parte directamente
del metabolismo de las plantas superiores (Snyder et al., 2006). En diversas investigaciones
donde se ha evaluado el efecto de la inclusión o no del Si en la solución nutritiva de varias
especies de plantas se ha concluido que el crecimiento y desarrollo de la mayoría de estas
plantas ha sido afectado positivamente por el Si como es el caso, entre otras, de pepino, arroz,
Pinus taeda, algodón, la gramínea Bromus secalinus y la poinsetia Euphorbia pulcherrima
(Tabla 14.6). Las respuestas positivas a nivel experimental son más claras cuando se hacen las
evaluaciones en soluciones nutritivas que cuando se hacen en suelo ya sean a nivel de campo
o en potes. Sin embargo, la evidencia de los efectos del Si per se es bastante fuerte y ocurre
principalmente cuando la planta está sometida a un estrés biótico o abiótico.
El Si aplicado foliarmente se deposita sobre la superficie de los tejidos y juega un
papel similar al Si tomado por las raíces. Esto puede ser útil para los cultivos que pre-
senta un modo de absorción pasiva del Si. Se ha propuesto que el Si depositado sobre la
superficie de los tejidos es el responsable por los efectos de protección del Si contra el
estrés biótico. Previene la penetración física de insectos y/o hace a las células de las plan-
tas menos susceptibles a la degradación enzimática ocasionada por el ataque de hongos
fitopatógenos (Tabla 14.7).
Se ha propuesto que el Si participa activamente dentro de la planta como una barrera me-
cánica restringiendo la penetración de los hongos que la afectan. Esto, en parte, explicaría su
efecto positivo en esta materia. El principal sitio de polimerización del Si dentro de la planta
ocurre en la pared celular de las hojas y el xilema, que corresponden a rutas de infección de
patógenos (Fawe et al., 2001). Sin embargo, se ha encontrado que aunque las plantas tengan
alta concentración de Si polimerizado, no se ha presentado reducción de la enfermedad. Los
investigadores han concluido que el Si necesita estar en su forma soluble y móvil al tiempo
de la infección para que se presente la resistencia al mildeo polvoso (Samuels et al., 1991).
La concentración de Si debe ser al menos 1.5% para prevenir el mildeo polvoso en varias es-
pecies, por tanto se recomiendan aplicaciones foliares de Si soluble (Ma y Takahashi, 2002).
Las aplicaciones foliares de Si son efectivas en inhibir el desarrollo del mildeo polvoso sobre
hojas de pepino, melón y vid (Menzies et al., 1992; Bowen et al., 1992).
Se ha postulado que el Si podría representar un activador natural de la resistencia de
la planta a las enfermedades. De ser así, podría ser un inductor de un particular tipo de
ISR (Resistencia Sistémica Inducida) llamado SAR (resistencia sistémica adquirida), el
cual es estrictamente dependiente de la acumulación de un compuesto inductor, tal como
el ácido salicílico, en el sitio de infección y ser activado sistemáticamente. Una diferencia

380
N. W. Osorio

importante entre el Si y los activadores de SAR conocidos en plantas es la rápida pér-


dida de la resistencia mediada por silicio (SiMR) cuando este es agotado de la solución
nutritiva (Samuels et al., 1991) mientras que SAR se caracteriza por tener un efecto de
larga duración (Dalisay y Kuc, 1995). Se ha encontrado que extractos de hojas de plantas
inoculadas con M. grisea y tratadas con Si contenían más altos niveles de fitoalexinas o
compuestos fenólicos determinantes en la respuesta de defensa de las plantas de arroz al
Tabla 14.6. Efectos benéficos del Si en las plantas.
Actividad del Si en la planta Referencia
Estimulo en la fisiología vegetal
Estimulo de la actividad quitinasa y la activación de peroxidasa y
Dann y Muir (2002).
polifenoxidasa en semillas de arveja (Pisum sativum).
Estabilidad estructural del ADN y ARN Aleshin, (1982)
Acompaña a clorofila tolerancia de la planta a bajos o altos niveles de
Adatia y Besford (1986)
luz haciendo un uso de ella más eficiente
Estimula la producción de altas concentraciones de la enzima ribulosa
Adatia y Besford (1986).
biofosfato carboxilasa en el tejido de las hojas
Estimula el incremento en la producción de azúcar en remolacha
azucarera y caña de azúcar
Incremento significativo los grados brix de la fruta de naranja Matichenkov et al. (2002).
Seo y Otha (1982)
Estimula el desarrollo normal de las espigas y la maduración de granos
Ma y Takahasi (2002)
en arroz y cebada
Savant et al. (1997)
Incremento la masa y el volumen de raíces Adatia y Besford (1986)
Incrementó la respiración de las raíces Yamaguchi et al. (1995)
Disminución de estrés abiótico
Incrementa la resistencia al estrés por radiación y promueve una rápida
Takahashi et al. (1966)
recuperación de las heridas por radiación
La transpiración a través de la cutícula se disminuye por la presencia del
Ma (1990)
Si en arroz; lo que promueve su resistencia a la sequia.
Disminuir los daños en las plantas causados por diferentes factores
climáticos adversos como vientos fuertes, baja temperatura e insuficiente
brillo solar, entre otros. La fuerza de los tallos ya que se incrementa el
espesor de la pared y el tamaño de los haces vasculares por lo cual el Si
es efectivo en prevenir el volcamiento
Horst et al. (1999); Iwasaki et al.
(2002); Neumann y Zur-Nieden
Reduce la intensidad de la toxicidad por Mn; mejora la distribución de
(2001); Cunha y Nascimento (2009);
Mn, Zn y Cd en la lámina foliar
Vaculík et al. (2012); Dorne et al.
(2011).
Hodson y Evans (1995); Hodson y
Reduce la toxicidad por Al mediante la formación de
Sangster (1993); Wang et al. (2004);
hidroxialuminosilicatos insolubles en el espacio del apoplasto
Foy (1992).
El Si se deposita en las paredes celulares de los vasos del xilema y
evita la compresión de los vasos bajo condiciones de alta transpiración
causado por sequía o stress por calor.
El Si puede disminuir el stress por sales en las plantas superiores por:
actividad fotosintética mejorada
selectiva relación K/Na Matichenkov y Bocharnikova
incremento en la actividad enzimática (2001).
incremento en la concentración de sustancias solubles en el xilema, lo
que conlleva a una limitada absorción de Na por las plantas

381
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

ataque del añublo (Rodrigues et al., 2004). Aparentemente, la resistencia al añublo del arroz
en las plantas tratadas con Si es mucho más compleja que una sola resistencia física a la pene-
tración debido a la silicificación de las células o debido a la doble capa de Si en la cutícula. A
pesar de que el mecanismo no es completamente claro, a nivel mundial se ha propuesto como
tratamiento del añublo del arroz causado por el hongo M. grisea las aplicaciones de Si.
Tabla 14.7. Enfermedades de plantas atenuadas o controladas por Si.

Planta Enfermedad Patógeno Referencia


Cebada Tizón o Mancha foliar Alternaria Kunoh y Ishiazaki (1975)
Leusch y Buchenauer (1989);
Mildeo Polvoso Erysiphe graminis
Jiang (1993).
Pudrición del tallo o Pythium aphanidermatum,
Maíz Sun et al. (1994)
Damping-off Fusarium moniliforme
Tizón del maíz Ustilago maydis Tamimi y Hunter (1970)
Datnoff et al. (1991); Correa-
Arroz Tizón o Añublo del arroz Magnaporthe grisea
Victoria et al. (1994)
Takahashi (1967); Datnoff et
Mancha marrón Cochliobolus miyabeanus
al. (1991)
Tizón o añublo de la vaina Mathai et al. (1977); Datnoff
Thanatephorus cucumeris
del arroz et al. (1990)
Yamauchi y Winslow (1989);
Escaldado de la hoja Monographella albencens Winslow (1992); Correa-
Victoria et al. (1994)
Pudrición del tallo Magnaporthe salvinii Elawad y Green (1979)
Yamauchi y Winslow (1989);
Manchado del grano Varias especies fúngicas
Winslow (1992)
Centeno Mildeo Polvoso Erysiphe graminis Leusch y Buchenauer (1988)
Colletotrichum
Sorgo Antracnosis Narwal (1973)
graminicola
Rodgers-Gray y Shaw (2000);
Trigo Mildeo Polvoso Blumeria graminis
Yang et al. (2003)
Rodgers-Gray y Shaw (2000,
Tizón foliar Septoria nodorum
2004)
Rodgers-Gray y Shaw (2000,
Pudrición del pie Fusarium spp.
2004)
Rodgers-Gray y Shaw (2000,
Mancha foliar Phaeosphaeria nodorum
2004)
Manchas circulares Oculimacula vallundae Rodgers-Gray y Shaw (2000)
Miyaki y Takahashi (1983);
Pepino Mildeo Polvoso Sphaerotheca xanthii Adatia y Besford (1986);
Menzies et al. (1991b; 1992)
Antracnosis Colletotrichum orbiculare Sun et al. (2002)
Miyaki y Takahashi (1983);
Pudrición del cuello y las Pythium ultimum, P.
Adatia y Besford (1986);
raíces Aphanidermatum
Menzies et al. (1991b; 1992)
Moho Gris Botrytis cinérea Voogt y Sonneveld (2001)
Pudrición negra Didymella bryoniae Voogt y Sonneveld (2001)
Marchitamiento Fusarium oxysporum
Melón Mildeo Polvoso Sphaerotheca xanthii Menzies et al. (1992)
Rosa Mildeo Polvoso Sphaerotheca pannosa Voogt (1992)
Pudrición negra Diplocarpon rosae Gillman et al. (2003)
Calabaza Mildeo Polvoso Erysiphe cichoracearum Menzies (1992)

Por otro lado, al silicio se le atribuyen funciones de protección de las plantas contra
diversas plagas debido a que este se deposita sobre la superficie de los tejidos. Se ha re-
portado que el Si suprime o afecta insectos plagas tales como el barrenador del tallo, chi-

382
N. W. Osorio

charritas de las hojas, arañitas y ácaros, entre otros (Tabla 14.8). Se ha reportado que los
tallos de arroz atacados por el barrenador contienen menos Si en sus tejidos; este insecto
tiene un fuerte aparato bucal roedor el cual se ve fuertemente afectado en las plantas con
alto contenido de Si depositado en sus tejidos (Ma y Takahashi, 2002).
Tabla 14.8. Insectos-plaga de importancia que son afectados por el silicio. Fuente: Snyder et al. (2001)
Hospedero Problema Insecto
Vid Partición del fruto
Ryegrass italiano Barrenador del tallo Oscinella frut
Maíz Barrenador Sesamia calamistis
Chilo suppressalis,
Arroz Barrenador del tallo
Scirpophaga incertulas
Gusano del tallo Chlorops oryzae
Saltamontes verde Nephotettix sp.
Saltamontes marrón Nalaparrata lugens
Chicharrita blanca Sogetella furcifera
Arañita de la hoja Tetranychus spp.
Ácaros
Babosas Deroceras reticulatum
Lepidoptera (Pyralidae) Chilo zacconius
Scrophulariaceae; Striga
Sorgo Angiosperma parásita
asiatica Kuntze
Caña de Azúcar Barrenador del tallo Diatraea succharira
Barrenador del tallo Eldana saccharira
Trigo Escarabajo rojo Tribotium castaneum
Gramíneas Gusano ejército Spodoptera depravata

Síntomas de deficiencia de Si en las plantas


El Si es un elemento tan abundante en el suelo que su deficiencia rara vez ocurre en
las plantas cultivadas. Debido a esto, ha sido poca la investigación sobre cómo afecta
este elemento al crecimiento de las plantas. En la tabla 14.9 se recopilan los síntomas de
deficiencia de Si en algunas especies vegetales. Investigaciones realizadas en el cultivo
del arroz por Okamoto (1956) lo llevaron a concluir que el Si posiblemente no es un ele-
mento esencial para el crecimiento de la planta de arroz porque en ausencia de Si la planta
puede llegar a la maduración, pero luego tal deficiencia causa una reducción significativa
del rendimiento.

Fertilización con Silicio


Según varios autores y los reportes de la FAO (FAO Internet Database, 1998) se cal-
cula los diferentes cultivos que se remueven de los suelos 210-224 millones de t Si/año.
Esto, además de las perdidas por lixiviación y escorrentía, resulta en una pérdida de Si
disponible para los cultivos y cambio en la dinámica de varios elementos en el suelo (P,
micronutrientes y metales pesados) y puede resultar en deficiencias para los cultivos, par-
ticularmente aquellas con alta demanda por este elemento (arroz, caña de azúcar, cebada,

383
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

maíz, palma, etc.). Según Matichenkov y Bocharnikova (2001) la fertilización de Si se re-


quiere en todos los suelos, excepto en aquellos suelos jóvenes que presentan altos niveles
de Si disponible. Los fertilizantes silicatados son sustancias minerales ricas en Si que son
capaces de aumentar la concentración disponible de acido monosilícico en el suelo. Se-
gún Snyder et al. (2007) las características deseables de los fertilizantes silicatados son:
• Tener un contenido relativamente alto de Si.
• Proveer suficiente Si-soluble para satisfacer los requerimientos de las plantas.
• Su aplicación debe ser costo-efectiva (generar beneficios económicos superiores al
costo de su aplicación).
• No contener sustancias que contaminen el suelo.
Los residuos de cosecha tienen el potencial de ser fuentes de Si, especialmente las
acumuladoras de Si (como el arroz). Sin embargo, la demanda de Si por los cultivos pue-
de exceder lo que pueden aplicar los residuos, además es necesario considerar que la tasa
de descomposición de estos puede ser lenta en algunos suelos.
Minerales ricos en Si tales como cuarzo, arcillas, micas y feldespatos desafortunada-
mente son muy poco solubles y no son adecuados como fertilizantes silicatados. Entre los
fertilizantes silicatados más efectivos están los silicatos de calcio (wollastonita), silicatos
de magnesio (serpentina, olivino), silicatos de sodio, escorias obtenidas de las industrias
del acero y la producción de fósforo (Tabla 14.10). Los silicatos de potasio son muy solu-
bles, pero muy costos, y normalmente se usan en soluciones hidropónicas. Otras fuentes
están: silicato de calcio hidratado, sílica gel, sílica amorfa, termofosfatos, zeolitas. La
efectividad se puede mejorar si las fuentes de Si se muelen finamente y se acidulan par-
cialmente (con H2SO4) ya que así aumenta su solubilidad.
Por otro lado, es bastante común elaborar mezclas de fertilizantes compuestos usando
como base núcleos de fuentes de silicio, particularmente silicatos de magnesio y/o calcio.
De esta manera se genera un valor agregado a la mezcla con el mal llamado “material de
relleno y se permite un aporte integral de nutrientes mayores (Ca, Mg), micronutrientes
y benéficos (Si, Na, Co, entre otros). Además, los efectos benéficos de la fuente de Si
para reducir eventuales toxicidades de Al, Fe, Mn, mejorar la efectividad de fertilizantes
fosfóricos y mejorar la tolerancia a patógeno e insecto plagas ameritan esta estrategia.
Muchos experimentos de campo bajo diferentes condiciones de clima y suelo y con
varios cultivos han demostrado claramente los beneficios de la aplicación de fertilizantes
silicatados para aumentar la productividad y la calidad de los cultivos (Tabla 14.11). De
esta tabla se puede observar que con la adición del fertilizante silicatado el incremento
relativo del rendimiento en cebada fue del 3-66% grano y de 0-86% en biomasa; maíz:
grano 100%, biomasa 39-78%. En la producción de heno la fertilización con Si ha logra-
do generar aumentos de la biomasa de 10-30%; en trigo 11%, en avena 146%, sorgo 16%,
remolacha 8-9%, fresa 10-44%, papa 80%; los incrementos en arroz 6-81% para grano y
6-31% en biomasa; en caña de azúcar los incrementos reportados fueron 23-58% en ren-
dimiento y en biomasa 11-29%. Reportes similares han sido hechos para arroz en diversos
sitios de China, en los cuales el incremento en el rendimiento ha fluctuado normalmente
entre 5-57% (Wang et al. 2001). Es bastante relevante que estas respuestas a la fertiliza-

384
N. W. Osorio

ción con Si se hayan obtenido tanto en Mollisoles de la zona templada como Oxisoles de
la zona tropical. La magnitud de la respuesta es bastante variable, muy probablemente
debido a la variable disponibilidad de Si en los suelos y a otros factores asociados con el
cultivo (variedad, manejo, etc.).
Tabla 14.9. Síntomas de deficiencia de Si en algunas especies vegetales.
Especie Síntomas de deficiencia de silicio Observaciones Referencias
Vaneamiento de granos Durante el estado de crecimiento Datnoff y
Color blanquecino y textura blanda de vegetativo, los síntomas de Rodrigues,
granos deficiencia no son notorios. En (2005); Yoshida
Inhibición del crecimiento el estado de macollamiento y et al. (1959b);
Muerte de lámina foliar formación de granos los síntomas Okuda y
Disminución del peso seco de deficiencia son fuertemente Ta k a h a s h i
Arroz Puntos marrones sobre el tallo con posterior marcados. (1961); Da
susceptibilidad a ataque por Piricularia oryzae La transpiración excesiva causa Silva et al.
Reducción de número de panículas y de escasez fisiológica de agua lo (2013).
espiguillas por panícula cual afecta la formación de las
Reducción en la longitud de las panículas inflorescencias
Doblamiento de las hojas hacia abajo Aumento en la transpiración
Disminución en el rendimiento. Mayor susceptibilidad a enfermedades
Disminución en el porcentaje de Los síntomas se observan hasta la Okuda y
maduración de las panículas etapa de floración. Ta k a h a s h i
Cebada
Aumento en la transpiración (1961).
Disminución en el rendimiento
Retardo en el crecimiento de los meristemos Los síntomas de deficiencia no Miyake y
Deformación de hojas nuevas se presentan durante el estado T a k a h a s h i
Hojas quebradizas vegetativo, aparecen desde la (1978).
Clorosis en las hojas superiores diferenciación floral lo que sugiere
Puntos necróticos en los frutos y en las que el Si tiene algún efecto sobre las
hojas bajeras que se extienden a las hojas hormonas relacionadas al desarrollo
Tomate superiores y diferenciación de las plantas.
Falla en la polinización
Malformación o ausencia de frutos
Degeneración de estambres, deformación
de los granos de polen
Disminución significativa de la fertilidad
del polen
Malformación o enroscamiento de hojas Los síntomas se presentan en el Miyake y
nuevas desarrolladas (8ª o 9ª hoja) estado de floración (5-6 semanas T a k a h a s h i
Ataque severo de mildeo polvoso después de la siembra). (1983).
Pepino Reducción de la fertilidad del polen
Reducción de parámetros de crecimiento
(número de hojas, longitud de la planta,
peso seco total de la planta)
Malformación de hojas nuevas Los síntomas se presentan en el Miyake y
desarrolladas (7ª y 8ª hoja) estado de floración. Ta k a h a s h i
Soya Enroscamiento de las hojas hacia arriba (1985).
Disminución en el crecimiento
Disminución en la fertilidad del polen
Disminución en el peso seco de la parte aérea Miyake y
Fresa de las plantas y reducción en el rendimiento Ta k a h a s h i
Disminución de la fertilidad del polen (1986).
Disminución de la resistencia de la planta a Ueda et al.
las enfermedades (1961).
Bambú
Disminución en el número de brotes
Pérdida de dureza de las cañas
Reducción significativa del crecimiento Miyake y
Cola de
Ta k a h a s h i
caballo
(1976)

385
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Tabla 14.10. Fuentes de Si usadas como fertilizantes.


Fuente Formula Contenido (%)
Wollastonita CaSiO3 SiO2 51.7%, CaO 48.3%
Serpentina Mg3Si2O5(OH)4 SiO2 43.5%, MgO 43.4%
Olivino (Mg,Fe)2SiO4 SiO2 43.0%, MgO 57.0%
Escorias - SiO2 28-38%, CaO 30-50%, Al2O3 8-24%, MgO 1-18%
Silicato de sodio Na2SiO3 SiO2 48.8%, Na 38.0%
Silicato de potasio K2SiO3 SiO2 39.0%, K2O 60.0%
Roca fosfórica Ca5(PO4)3(OH, F) SiO2 2.5-8%, P2O5 30-35, CaO 45-42

Tabla 14.11. Efecto de los fertilizantes silicatados sobre la producción de los cultivos. Fuente: Snyder et al. (2007).

Fuente/Dosis (kg/ha) Fertilización Cultivo Rendimiento (t/ha) Incremento (%)

Grano Biomasa
Silicato de sodio Suelo/sitio: Clay, Rothamsted, UK.
0 Control Cebada 2.02 1.13 -
0 N 3.03 2.32 -
448 N+Si 5.04 4.32 66-86
0 N, P 6.32 5.04 -
448 N, P+Si 6.52 5.04 3-0
0 N, K, Na, Mg 3.82 3.70 -
448 N, K, Na, Mg+Si 5.22 4.49 37-21
0 N, P, K, Na, Mg 6.42 5.08 -
N, P, K, Na,
448 7.31 5.76 14-13
Mg+Si

Silica amorfa Suelo/sitio: Espodosol sodico, Rusia.


0 N, K Cebada 2.47 3.47 -
870 N, K+Si 2.88 3.57 16-3
0 N, P, K 2.74 3.72 -
870 N, P, K+Si 3.17 4.00 16-7

Silica amorfa Suelo/stio: Espodosol sódico, Rusia


0 - Cebada 4.60 -
100 +Si 5.26 14
500 +Si 6.84 49

Zeolita Suelo/sitio: Mollisol (chesnut), Rusia


0 - Cebada 2.36 - -
10000 +Si 2.66 - 13

Silica amorfa Suelo/sitio: Mollisol (chesnut), Rusia


0 - Cebada 3.48 5.56 -
3000 +Si 3.85 6.16 11-11
0 N, P, K 3.66 5.85 -
3000 N, P, K+Si 4.08 6.52 11-11

Silica amorfa Suelo/sitio: Histosol (muck), Rusia


0 - Cebada 3.7 - -
8000 +Si 5.2 - 40

Silica amorfa Suelo/sitio: Espodosol sódico, Rusia


0 - Maiz 0 7.68 -

386
N. W. Osorio

Tabla 14.11. Continuación

Fuente/Dosis (kg/ha) Fertilización Cultivo Rendimiento (t/ha) Incremento (%)

30 +Si 4.2 11.44 48


100 +Si 6.3 13.68 78

Zeolita Suelo/sitio: Mollisol, Rusia


Maiz
0 - - 160 -
forrajero
Estiercol
0 - 202 -
(120 t/ha)
Estiercol
120000 - 280 39
(120 t/ha) +Si

Escorias Suelo/sitio: Entisol aluvial, Rusia


0 - Heno - 1.85 -
1000 +Si - 2.33 26

Silicato de sodio Suelo/sitio: Clay, Rothamsted, UK


0 N, P, K, Na, Mg Heno - 5.98 -
N, P, K, Na,
448 - 7.78 30
Mg+Si

Escorias Fe Suelo/sitio: Histosol ácido, Noruega


0 - Heno - 9.09 -
3600 +Si - 9.97 10

Silicato de sodio Suelo/sitio: Mollisol, Rusia


0 N Trigo 2.6 - -
10 N+Si 2.9 - 11

Escorias Si-Mg Suelo/sitio: Espodosol ácido, Suecia


0 Cal (2 t/ha) Avena 0.6 - -
0 - 0.93 - -
2000 +Si 1.48 - 146

Zeolita Suelo/sitio: Mollisol (chesnut), Rusia


0 - Sorgo 3.72 - -
20000 +Si 4.30 - 16

Escorias Suelo/sitio: Mollisol, Rusia


0 N, P, K Remolacha 37.5 7.37 -
0 N, P, K, Cal 40.2 7.72 -
18000 N, P, K+Si 41.0 7.98 9-8

Zeolita Suelo/sitio: Espodosol sódico, Rusia


0 - Fresa 10.6 - -
10% +Si 15.3 - 44
0 N, P, K 8.9 - -
10% N, P, K+Si 9.8 - 10

Dunita Suelo/sitio: Histosol (muck), Rusia


0 N, P, K Papa 7.26 - -
1500 N, P, K+Mg+Si 13.05 - 80

387
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Tabla 14.11. Continuación

Fuente/Dosis (kg/ha) Fertilización Cultivo Rendimiento (t/ha) Incremento (%)

Paja de arroz Suelo/sitio: Mollisol cienaga-aluvial-salino, Rusia


0 - Arroz 2.77 - -
6000 +Si 4.78 - 73

Silicato de Sodio Suelo/sitio: Mollisol cienaga-aluvial, Rusia


0 - Arroz 5.09 - -
310 +Si 5.90 - 16

Paja de arroz
Suelo/sitio: Mollisol (Dark chesnut), Rusia
(cenizas)
0 Estiercol Arroz 3.98 - -
310 Estiercol+Si 4.28 - 7

Paja de arroz
Suelo/sitio: Franco arenoso, Sri Lanka
(cenizas)
0 - Arroz 3.9 - -
1000 +Si 4.6 - 18

0 K 4.3 - -
1000 K+Si 5.0 - 16

Silicato de sodio Suelo/sitio: Ultisol, Nigeria


0 - Arroz 2.4 - -
0 N, P, K 6.3 - -
4700 N, P, K+Si 9.3 - 47

0 N, P, K, Mg 8.1 - -
4700 N, P, K, Mg+Si 14.7 - 81

0 - 2.34 4.96
4700 +Si 2.48 4.86 6

0 Mg 2.04 4.58
4700 Mg+Si 3.14 6.02 54-31

Silica amorfa Suelo/sitio: Orgánico hidromorfo gleyzado, Madagscar


0 - Arroz 3.90 - -
0 N, P, K 5.57 - -
1500 N, P, K+Si 6.19 - 11

Silica amorfa Suelo/sitio: Mineral, semitropical gleyzado, Madgascar


0 - Arroz 3.52 - -
1600 +Si 5.17 - 47
0 K 6.18 - -
1600 K+Si 6.92 - 12

Azucar Biomasa

Silicato de calcio Suelo/sitio: Oxisol humico, Hawaii


Caña de
0 P - 141 -
azucar
830 P+Si - 157 11

388
N. W. Osorio

Tabla 14.11. Continuación

Fuente/Dosis (kg/ha) Fertilización Cultivo Rendimiento (t/ha) Incremento (%)

Silicato de calcio Suelo/sitio: Oxisol humico, Hawaii


Caña de
0 pH 5.8 124 -
azucar
830 pH 5.8+Si 147 19
1660 pH 5.8+Si 151 22

Silicato de calcio Suelo/sitio: Oxisol humico, Hawaii


Caña de
0 pH 6.2 - 131 -
azucar
830 pH 6.2+Si - 151 15
1660 pH 6.2+Si - 166 27

Escorias TVA Suelo/sitio: Oxisol húmico ferruginoso, Hawaii


Caña de
0 P 280 23.4 253 -
azucar
4500 P280+Si 31.6 327 35-29
0 P1120+Cal 4500 20.7 262 -
4500 P1120+Si 32.7 338 58-29

Escorias de horno
Suelo/sitio: Oxisol humico ferruginoso aluminico, Is. Mauricio
eléctrico
Caña de
0 N, P, K 27.4 266.7 -
azucar
0 N, P, K, Cal 26.7 256.8 -
6177 N, P, K+Si 33.8 313.7 23-22

Escorias-silicato de
Suelo/sitio: Histosol, Florida
calcio
Caña de
0 - 18.1 150 -
azucar
6700 +Si 23.8 194 31-29
Nota: la respuesta a la aplicación del fertilizante silicatado se muestra en negrilla.

Uso del Si en Latinoamérica y Colombia


En experimentos realizados por Smyth y Sánchez (1980) compararon el efecto de
la adición de CaSiO3 y CaCO3 en la disminución de la fijación de P en un Oxisol del
Cerrado en Brasil. Estos autores encontraron que la adición de CaSiO3 fue más efectiva
que CaCO3 para disminuir la adsorción de P; el efecto fue mayor con el incremento en
la dosis de ambas enmiendas y con la dosis del fertilizante fosfórico (Tabla 14.12). Adi-
cionalmente, encontraron que la adición de CaSiO3 disminuyo la carga positiva de los
coloides minerales del suelo y aumentó la capacidad de intercambio catiónico (Figura
14.9). La enmiendas se adicionaron a una dosis tales que podían reemplazar 1x ó 2x el
Al intercambiable; el P se adicionó para obtener concentraciones de equilibrio de P en la
solución del suelo 0, 0.05, 0.1, and 0.2 mg L-1 P. Seis meses después de la aplicación de
CaCO3y CaSiO3 a 1x del Al intercambiable decreció la cantidad de P previamente adsor-
bido para proveer 0.1 mg P L-1 en solución por 18 y 24%, respectivamente. A la tasa de

389
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

aplicación de P de 540 mg P kg-1 la adsorción de P decreció en un 65% sin enmiendas;


pero la combinación de enmiendas y P (540 mg kg-1) disminuyó la adsorción de P en 85
a 91% (Tabla 14.12).
Tabla 14.12. Disminución de la fijación de P en un oxisol del Cerrado de Brasil en función de la aplicación
de enmiendas CaCO3 y CaSiO3 para neutralizar 1x ó 2x el aluminio intercambiable. Fuente: Smyth y Sanchez
(1980).
P aplicado (mg/kg)
Nivel Enmienda 0 380 460 540
Disminución de la fijación de P (%)
Control 0 44 54 65

1xAl CaCO3 18 59 68 77
CaSiO3 24 65 77 84
Combinado 18 65 71 82

2xAl CaCO3 16 62 77 85
CaSiO3 28 75 82 91
Combinado 32 74 77 85

Igualmente, en Brasil se encontró que la adición de silicato de calcio incrementó el


rendimiento de la caña de azúcar; el efecto fue mayor al incrementar la dosis de Si y fluc-
tuó entre 5 y 12% (Tabla 14.13).
Tabla 14.13. Efecto del silicato de calcio sobre el rendimiento de caña de azúcar en dos suelos arenoso de Brasil.
Fuente: Kondorfer y Lepsch (2001).
Rendimiento (t/ha)
CaSiO3 (t/ha) Finca Barreiro Finca Amoreira
0 145 (100) 128 (100)
700 153 (106) 134 (105)
1400 154 (106) 136 (106)
2800 163 (112) 137 (107)
5600 161 (111) 135 (105)

En Brasil, la adición de Si ha permitido reducir la incidencia de la enfermedad del


añublo de la hoja y de la panícula del arroz (Figura 14.18). Los efectos fueron detectados
con la adición de 800 kg de Si/ha con respecto al control no fertilizado con Si (Prabhu et
al., 2001). Los efectos son más marcados en algunas variedades que en otras. Esta enfer-
medad es bastante limitante del desarrollo de la planta de arroz, pero en presencia de Si se
puede reducir la severidad del ataque (Figura 14.19). Como se mencionó anteriormente
estos efectos están asociados en primera instancia a un incremento en la resistencia física
del tejido vegetal a la penetración por partes de las hifas del hongo patógeno (Figura
14.17). Adicionalmente se ha sugerido que la presencia de Si promueve la formación de
compuestos, enzimas, encargadas de activar las respuestas de defensa de las plantas frente
al ataque de patógenos (y de insectos), en lo que se conoce como “Resistencia Sistémica
Inducida” (ISR, por sus siglas en ingles) tal como se ilustró en la tabla 14.7.
La mayor resistencia de la planta de arroz al ataque de ciertos patógenos le permite
tener un mayor llenado de granos y, por ende, mayor producción tal como se ilustra en la
tabla 14.14.

390
N. W. Osorio

Por lo anterior, los cultivos de arroz y caña de azúcar en Latinoamérica y Colombia


son los que generan mayor atención en términos de la fertilización con Si.

25
Añublo de la hoja (%) Control (0 kg/ha)
20 800 kg Si/ha

15

10

Cultivar
180
160
Añublo de la panícula (%)

140
120 Control (0 kg/ha)
100
800 kg Si/ha
80
60
40
20
0

Cultivar
Figura 14.18. Efecto de la adición de CaSiO3 a una tasa equivalente a 800 kg de SiO2/ha sobre el
añublo14.18.
Figura de laEfecto
hoja de(arriba) y el
la adición de añublo
CaSiO3 aenunalatasa
panícula (abajo)
equivalente a 800en
kg 12 cultivares
de SiO2
/ha sobrecreciendo bajo
el añublo de la
hoja (arriba) y de
condiciones el añublo
campoenenlaBrasil.
panículaFuente:
(abajo)Prabhu
en 12 cultivares creciendo bajo condiciones de campo en Brasil.
et al. (2001).
Fuente: Prabhu et al. (2001).

Figura 14.19. Efecto de la adición de wollastonita, aplicada a una dosis de 4.0 g kg-1 de suelo (c/ silicato) y un
control no fertilizado (s/ silicato) sobre la severidad del añublo de la hoja y el crecimiento de 2 variedades de
arroz de inundación (METICA-1 e IR-50). La inoculación se hizo con la cepa ID-14 de Pyricularia grisea en
Brasil. Fuente: Prabhu et al. (2001).

391
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Tabla 14.14. Decoloración del grano y peso del grano de arroz en relación la fertilización con silicio a partir de
wollastonita en arroz de secano en Brasil. Fuente: Prabhu et al. (2001).
Decoloración Peso del grano (g)
Aplicación de Si
del grano Granos llenos y Incremento el peso del
(kg SiO2/ha Granos llenos
(escala CIAT) vacios grano (%)

0 6.2 a 90 c 78 c -
200 5.1 b 107 b 94 b 201
400 4.9 b 112 ab 97 ab 242
600 4.7 b 115 abd 103 ab 320
800 4.6 b 123 a 109 a 405

Por otro lado, Correa-Victoria et al. (2001) realizaron un experimento en el cual apli-
caron 3 dosis de Si (1, 2 y 3 t/ha) como silicato de calcio de escorias y control no-fertili-
zado con Si a un Inceptisol ácido (pH 4.7) cultivado con 2 variedades de arroz de secano
en un Piedemonte de los Llanos Orientales de Colombia en el año 1992 (Tabla 14.15).
Estos autores midieron el efecto sobre el rendimiento del año 1992 y el efecto residual de
tal aplicación para el año 1993. Igualmente, midieron el efecto adicional de aplicar en el
segundo año (1993) la adición de 1 t Si/ha. Los resultados muestran que la aplicación de
Si incremento el rendimiento del arroz en ambas variedades. Además, las aplicaciones re-
siduales de Si fueron muy efectivas para incrementar el rendimiento de ambos cultivares.
Tabla 14.15. Efecto del Si sobre el rendimiento de dos variedades de arroz de secano en Colombia y los efectos
residuales de tal aplicación. Fuente: Correa-Victoria et al. (2001).
Rendimiento (t/ha)
Si application (t/ha)→ 0 1 2 3
Oryzica 1
1992 2.1a 3.2ab 3.6b 3.7b
1993: residual de 1993 2.7a (4.8)* 3.6b (6.8) 3.7b (7.3) 3.8b (7.5)
1993: residual 1992 + 1 t de Si/ha 4.0b (6.1) 4.1b (7.3) 3.9b (7.5) 4.2b (7.9)
Oryzica Llanos 5
1992 4.1a 4.5a 5.1a 5.0a
1993: residual de 1993 2.3a (6.4) 2.2a (6.7) 4.6b (9.7) 4.6 (9.6)b
1993: residual 1992 + 1 t de Si/ha 4.7b (8.9) 4.7b (9.2) 4.7b (9.8) 4.6b (9.6)
*En paréntesis la suma del rendimiento acumulado de 1992 y 1993, según el tratamiento.

De igual forma Correa-Victoria et al. (2001) encontraron que con las aplicaciones de
Si se redujo la incidencia de la enfermedad del añublo de la hoja y del cuello en la varie-
dad Oryzica 1 tanto en el efecto inmediato observado en el año 1992 y del efecto residual
de 1993 (Tabla 14.16). El efecto fue mayor en la medida que la dosis fue mayor.
Tabla 14.16. Efecto del Si sobre el desarrollo del añublo del arroz de secano variedad Oryzica 1 en Colombia y
los efectos residuales de tal aplicación. Fuente: Correa-Victoria et al. (2001).
Si application (t/ha)→ 0 1 2 3
Añublo de la hoja (%)
1992 55a 21b 16b 17b
1993: residual de 1993 42a 27b 20 bcd 17cd
1993: residual 1992 + 1 t de Si/ha 25bc 20bcd 20bcd 17cd
Añublo del cuello (%)
1992 25 a 71 a 57 a 63a
1993: residual de 1993 60 a 41 bc 33 cd 25 de
1993: residual 1992 + 1 t de Si/ha 47 b 35 cd 25 de 17 e

392
N. W. Osorio

Los resultados indican claramente que la fertilización con Si puede incrementar la


producción de arroz de secano cultivado en suelos altamente meteorizados del trópico
húmedo. Igualmente la adición de Si a estos suelos puede ser parte de manejo integrado
de varias enfermedades del arroz, lo cual podría reducir el uso de fungicidas para este
cultivo.
En Colombia el cultivo de la palma de aceite también ha recibido mucha atención en
cuanto a la fertilización con Si. En buen parte la atención se ha centrado en le relación en-
tre Si absorbido y acumulado por la planta y la enfermedad llamada pudrición del cogollo
(PC). Los resultados obtenidos por Romero (2009) de una serie de muestreos de suelos
y foliares indican que la concentración del Si tiende a ser mayor en los tejidos jóvenes
en palmas sanas respecto a palmas enfermas de PC. Así mismo, se ha detectado que la
concentración de Si extractable del suelo en el segundo horizonte (AB, B) de sitios adya-
centes a palmas sanas fue significativamente mayor que el hallado en los sitios de palmas
enfermas. Estos resultados iníciales son prometedores y requieren de mayor investigación
para determinar la efectividad de la aplicación de Si en el manejo de este cultivo.

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401
Índice

A
Abono verde 97, 169, 202, 203, 204
Absorción de nutrientes 17, 27, 30, 36, 37, 39, 84, 145
Acidez, Causas de la, 143, 144
acidez intercambiable 146, 147, 149
Acidez, Naturaleza de la, 139, 140
Acidithiobacillus thiooxidans 94
Ácido avénico 323
ácido bórico 22, 311, 328, 329, 332, 334
Ácido muginéico 323
Acido silícico 21, 356, 363, 367, 377, 378
Actinomicetos 22, 84, 88, 89, 91, 95
Agentes quelatantes 83, 93, 94, 99, 315, 320, 321, 322, 325, 326
Algas 84, 88, 89, 90, 91, 230, 352, 354, 356, 357
Alofana 62, 65, 69, 106, 210, 216, 225, 226, 237, 243
Aluminio 21, 53, 125, 145, 162, 173, 174, 180, 207, 218, 247, 265, 280, 281, 293, 295,
296, 297, 351, 352, 359, 365, 367, 368, 390
Aluminio en la solución del suelo 143, 144, 146, 151, 152
Aluminio, origen del, 142
Aluminio, plantas tolerantes, 141, 152, 162
Aluminio, saturación, 160
Aluminosilicatos 53, 55, 57, 58, 65, 70, 71, 142, 171, 217, 349, 351, 352, 359
AMF 98, 99, 100, 103, 104, 106, 107, 108, 232, 237, 239, 240, 241
Amonificación 188
Amonio, volatilización 190
Anabaena 90
Análisis foliar 17, 39, 40, 251
Análisis químico del suelo 117, 166, 274, 285
Anatomía de la raíz 17, 27
Antiporte 35, 36
Apoplasto 28, 29, 30, 31, 36, 333, 381
Aspergillus 88, 104, 189
Azolla 90, 96, 97, 186
Azospirillum 86, 87, 96, 110
Azotobacter 86, 87, 95, 96, 97, 108, 186, 339
Azufre, Ciclo biogeoquímico 298
Azufre, Fertilización 295, 308

403
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Azufre, flor de 306


Azufre orgánico 295, 299
Azufre, Síntomas visuales de deficiencia 304
Azul de molibdato 109, 241, 242

B
Bacillus 86, 93, 94, 97, 104, 105, 108, 191, 264, 305, 317
Bacterias 21, 22, 49, 73, 76, 83, 84, 86, 87, 88, 89, 90, 91, 92, 93, 94, 95, 96, 97, 104,
109, 171, 177, 178, 179, 180, 183, 184, 185, 186, 187, 189, 191, 200, 202, 204,
212, 213, 268, 295, 297, 300, 303, 305, 307, 316, 317, 323, 339
Bacterias organotróficas 86
Balance de bases 139, 249
Biósolidos 203
Bórax 131, 334
Boro 252, 312, 328, 346, 347
Boro, Fertilización 334, 335
Bosch, Carl 192
Bray I 130, 222
Bray II 122, 123, 129, 130, 134, 190, 222, 223, 224, 225, 229, 230, 231, 232

C
Cal agrícola 163
Calcio, Ciclo biogeoquímico 271
Calcio en la planta 267
Calcio intercambiable 275
Calcio, Síntomas visuales de deficiencia 267
cal dolomita 131, 155, 158, 278, 288, 291, 292
Cal hidratada 154, 278
Calibración 40, 117, 122, 123, 125, 127, 128, 222, 247, 265, 281, 293, 326, 332, 369
cal viva 154, 155, 278
Canales de solutos 31, 32
Caolinita 26, 50, 53, 55, 64, 65, 66, 67, 68, 71, 72, 144, 152, 225, 237, 243, 274, 306,
359, 360, 362
Carga eléctrica variable y permanente 68
Cellulomonas 86
Cianobacterias 22, 84, 88, 89, 90, 95, 185, 230
Cinéticas de transporte 37
Cloritas 63, 71
Cloruro 22, 130, 165, 262, 302, 311, 342
Cloruro, Funciones del, 342
Cobalto 21
Cobre 306, 312, 325, 346

404
N. W. Osorio

Composición del suelo 47, 53


Correlación 122, 123, 166, 222, 326, 338
Cotransporte 35
Criterios de esencialidad 17, 19, 21

D
Dependencia micorrizal 88
Desilicación 71, 349, 362
Desnitrificación 179, 183, 191, 317
Desulfobacter 297
Desulfomonas 297
Desulfovibrio 297, 317
Determinación analítica 123, 124, 338, 344
Diagnóstico de la acidez del suelo 139, 147
Difusión 24, 25, 26, 28, 35, 36, 88, 99, 104, 255, 324, 327, 331, 333, 336, 374, 375, 377
Disponibilidad de Mo en el suelo 336, 337, 338, 339, 340
Disponibilidad de nutrientes 11, 15, 16, 52, 83, 84, 85, 86, 92, 108, 117, 126, 149, 201,
212
DTPA 320, 321, 322, 325

E
Ectomicorriza 30
Ecuación de Nernst 33
EDDHA 94, 320, 321
EDTA 24, 94, 123, 168, 222, 278, 292, 316, 320, 321, 322, 325, 327, 328
EDTA-Fe 316, 321
Efecto sinergístico de PSM y AMF 237
Efecto Steejnberg 39
Elementos benéficos 17, 21
Encalamiento 64, 69, 105, 149, 154, 155, 156, 157, 158, 167, 168, 194, 262, 267, 275,
277, 291, 292, 339
Encalamiento basado en Al intercambiable 162, 164
Encalamiento basado en la saturación de Al 164
Enlaces cis-diol 20, 313, 329, 331, 333
Época de muestreo 40, 121
Esmectitas 61, 63, 362
Estomas, apertura y cierre 250, 342
Estrengita 221, 314
Estructura y porosidad del suelo 49

F
Ferrimolibdato 336

405
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Ferrobacillus 86
Fertilización fosfórica 104, 141, 207, 218, 225, 226, 230, 237, 327
fertilización nitrogenada 177, 195, 196, 202, 205, 339
Fertilizantes amoniacales 145, 190, 191, 192, 193
Fertilizantes fosfóricos 21, 104, 108, 207, 210, 213, 226, 227, 230, 319, 384
Fertilizantes nítricos 182, 192, 193
Fijación de N2 por descargas eléctricas 177
Fitolito 379
Fitosideroforos 36, 322
Fitotoxicidad por aluminio 146
Flor de azufre 306
Flujo masal 24, 26, 27, 36, 44, 331, 333, 336, 374
Formas aprovechables de los nutrientes 17, 22
Fosfatasas 20, 76, 83, 212, 214, 228, 313
Fosfato, Solubilización microbial de 105, 107, 235, 240
Fósforo, Adsorción de 135, 169, 216, 219, 226, 364, 389, 390
Fósforo, Ciclo biogeoquimico 210
Fósforo, Disponibilidad 104, 125, 140, 141, 147, 149, 157, 167, 189, 207, 218, 221, 222,
225, 226, 228, 229, 231, 363, 364
Fósforo, Extracción en el laboratorio 208, 222
Fósforo, Fijación 104, 106, 207, 215, 216, 218, 219, 220, 223, 228, 229, 231, 235, 236,
363, 364, 389, 390
Fósforo, Isotermas de fijación 218, 220
Fósforo orgánico 207
Fósforo, sobrefertilización 230
Fósforo soluble 101, 104, 218, 222, 230, 233, 235, 236, 365, 366
Fósforo, Uso de inóculos microbiales 207, 232
Fotolisis del agua 343
Fox, Robert 12, 218, 241
Frankia 89, 96, 186, 187
Freundlich 243
Funciones del Mo 339
Funciones de los nutrientes 17, 19, 20

G
Gallinaza 126, 169, 172, 188, 198, 200, 226, 228, 255, 263, 272, 278, 288, 328
Geobacter 86, 93, 94, 317
Geosmin 89
Gibsita 50, 62, 65, 66, 67, 68, 69, 72, 106, 144, 152, 216
Gigaspora 88, 108
Glomus 29, 88, 106, 108, 110, 113, 232, 237, 241
Glomus aggregatum 106, 237

406
N. W. Osorio

Glomus fasciculatum 29, 108, 110


Goetita 23, 50, 55, 62, 68, 69, 72, 94, 216, 237, 314
Guano 192

H
Haloisita 64, 65, 72, 152
Hematita 23, 50, 55, 68, 72, 94, 216, 314
Hidrólisis del Al 143
Hierro 23, 68, 94, 207, 218, 295, 297, 312, 346, 351, 365, 379
Hipomagnesemia 284
Hongos 30, 49, 73, 76, 84, 85, 87, 88, 89, 90, 91, 93, 95, 98, 100, 101, 104, 109, 178, 189,
207, 212, 218, 226, 232, 241, 252, 270, 300, 335, 379, 380
Horizontes 18, 47, 48, 49, 70, 85, 154, 167, 191, 299, 302, 305, 342, 362
Humificación 47, 74, 79, 214
Humus 23, 24, 47, 49, 53, 62, 79, 80, 151, 178, 216, 252, 255, 256, 269, 270, 274, 285,
286, 320, 321, 332

I
Imogolita 50, 53, 62, 65, 66
Incubación con cal 139, 160, 162, 165, 166
Inoculación micorrizal 101, 102, 232, 233, 234
Intercepción radical 24, 26, 27
Interpretación del análisis del suelo 125
Isoterma de adsorción de fosfato 241

K
Km 37, 38, 39
K+ soluble 257

L
Lagmuir 243
Ligando-metal 321, 322
Lignina 20, 29, 74, 75, 77, 78, 88, 93, 94, 187, 313, 329, 333, 379

M
Magnesio 11, 154, 201, 208, 231, 278, 283, 286, 287, 288, 290, 291, 292, 306, 351, 373,
384
Magnesio, Ciclo biogeoquímico 283
Magnesio, Formas en el suelo 285
Magnesio -mineral 285
Magnesio, Oxido 291, 292
Magnesio -soluble 285, 286

407
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Magnesio, Sulfato 286, 288, 291, 292, 306


Manganeso 23, 93, 312, 318, 324, 346
Materia orgánica del suelo 16, 18, 19, 22, 23, 66, 70, 72, 73, 82, 86, 87, 89, 90, 105, 125,
143, 178, 189, 190, 195, 198, 200, 214, 255, 331, 332
Mehlich 165, 222, 228, 229
Membrana celular 31, 32, 33, 35, 36, 146, 194, 235, 255, 322, 324, 325, 333, 368
Meteorización 47, 50, 53, 57, 60, 61, 62, 63, 64, 65, 66, 70, 71, 84, 142, 143, 144, 212,
217, 218, 290, 352, 354, 356, 357, 358, 359, 362, 363, 374
Micas 57, 58, 59, 60, 61, 63, 64, 71, 72, 225, 255, 351, 352, 360, 362, 384
Michaelis-Menten 37
Micorriza 30, 84, 97, 232
Micorrizal Actividad 226, 232, 237
Micorrizosfera 83, 84, 93, 100, 106, 107, 240
Microorganismos del suelo 12, 22, 27, 47, 52, 68, 73, 83, 84, 85, 86, 89, 91, 108, 125,
126, 170, 178, 182, 188, 190, 192, 194, 207, 212, 214, 221, 228, 229, 286, 299,
313, 317, 318, 320, 360, 374
Microorganismos solubilizadores de fósforo 83, 104
Minerales primarios 50, 53, 55, 71, 84, 217, 252, 255, 269, 286, 352, 354, 356, 360
Minerales secundarios 50, 53, 73, 212, 286, 354, 359, 360
Mineralización 24, 73, 75, 84, 127, 180, 295, 299, 300, 357
Molibdato 109, 241, 242, 336, 337, 338, 340, 341, 361, 370
Molibdeno 312, 336, 338, 339, 340, 346
Molibdeno, Contenido en las plantas 338
Molibdeno-ferro-proteína 339
Molibdeno, Funciones 339
Molibdeno, Manejo 339
Molibdenosis 339
Montmorillonita 50, 53, 61, 63, 71, 218, 237, 274, 285
Mortierella 6, 106, 107, 235, 236, 237, 238, 240, 241
Movilidad de nutrientes 24, 25, 26
Muestreo de suelos 11, 117, 118, 121, 122
Murphy y Riley 242
Muscovita 58, 59, 60, 142, 259, 354

N
Nernst, Ecuación de 33
Nitrato-reductasa 313, 339
Nitrificación 84, 86, 125, 189
Nitrobacter 86, 189
Nitrógeno, Absorción por las plantas 177, 183
Nitrógeno, Ciclo biogeoquímico 179
Nitrógeno, contenido y formas en el suelo 97, 178, 183, 187, 188

408
N. W. Osorio

Nitrógeno, Fertilización 177, 195, 196, 202, 205, 339


Nitrógeno, Fijación industrial 177, 192
Nitrógeno, Funciones en las plantas 183
Nitrógeno Orgánico del suelo 177, 187, 207, 213, 214
Nitrógeno, Perdidas 190
Nitrosomonas 86, 189
Nostoc 89

O
Olsen 123, 137, 168, 222, 246, 325, 328
Óxidos e hidróxidos de Fe y Al 50, 66, 72, 95, 104, 210, 212, 216, 218, 220, 226, 237,
332

P
Pared celular 20, 30, 31, 75, 98, 313, 329, 333, 350, 379, 380
Pelos radicales 28, 29, 30, 96, 99, 100, 101, 226, 322
Penicillium 88, 104, 105, 108, 110, 114, 243
pe+pH 318
PGPR 83, 84, 92, 93
pH del suelo 21, 47, 65, 66, 67, 68, 69, 70, 86, 87, 93, 94, 140, 145, 147, 148, 149, 150,
154, 156, 157, 158, 161, 165, 169, 178, 194, 210, 217, 225, 236, 259, 274, 275,
276, 279, 290, 292, 307, 311, 313, 314, 316, 326, 328, 329, 330, 331, 335, 337,
366, 368
Pirolusita 23, 314, 318
Potasio, Ciclo biogeoquímico del 249, 252
Potasio, Disponibilidad en el suelo 249, 257
Potasio en la planta 249
Potasio, Extracción analítica 249, 251
Potasio, Fertilización 249, 260
Potasio, Fertilizantes 249, 259, 262
Potasio-fijación 60, 63, 253, 257, 259, 260, 274
Potasio, Formas en el suelo 249, 255
Potasio-intercambiable 164, 200
Potasio, Microorganismos solubilizadores de minerales de 264
Potasio, Saturación de 259
Potasio, Síntomas visuales de deficiencia 249, 252, 253
Potasio-soluble 256
Potencial de agua 24, 375
Potencial químico 33, 34
Powellita 336
Preparación de la muestra 122
Proceso de descomposición 53, 75, 87, 125, 180, 213, 296

409
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico

Proteínas catalíticas 32
Protozoarios 84, 90
Pseudomonas 6, 86, 93, 94, 104, 108, 110, 112, 114, 115, 170, 191, 243, 244, 305, 317
PSM 83, 104, 105, 106, 107, 108, 207, 212, 226, 227, 231, 235, 236, 237, 238, 239, 240,
241
Pulpa de café 200, 201, 206, 228, 230, 263, 278, 279, 328

R
Reacciones de Oxido-reducción 316
Recomendación de enmiendas y fertilizantes 117
Relación C/N, 187, 188
Rhizobium 83, 86, 87, 89, 92, 95, 96, 97, 108, 115, 186, 187, 191, 339
Rizobacterias 83, 84, 92
Rizosfera 23, 27, 83, 84, 90, 91, 92, 93, 94, 95, 97, 100, 104, 105, 106, 108, 153, 186,
187, 227, 237, 243, 276, 313, 317, 324, 343
Rotación de cultivos 177, 201

S
Salitre 192, 193
Selenio 21, 346
Silicio 11, 12, 21, 22, 53, 64, 66, 142, 144, 349, 350, 351, 352, 355, 356, 357, 358, 363,
367, 368, 376, 378, 379, 380, 381, 382, 383, 384, 385, 392, 399
Silicio, absorción 375, 376, 378
Silicio, ciclo biogeoquímico 356
Silicio, efecto en plantas 349, 374
Silicio, enfermedades y plagas 21, 39, 44
Silicio, fertilización 384
Silicio, fertilizantes 350
Silicio, formas en el suelo 349, 360
Simbiosis micorrizal 83, 97, 101
Simplasto 28
Simporte 35, 36, 100
Síntomas visuales de, deficiencia 17, 41, 44, 167, 329
Sobreencalamiento 166, 167, 327, 330, 335
Sodio 21, 193, 231, 328, 334, 335, 340, 341, 350, 351, 370, 372, 377, 379, 384, 386,
387, 388
Solución del suelo 17, 18, 21, 22, 23, 24, 25, 26, 29, 30, 31, 33, 34, 35, 36, 37, 38, 44, 52,
53, 60, 64, 67, 76, 80, 81, 91, 95, 99, 100, 101, 102, 104, 105, 106, 122, 133, 135,
139, 142, 143, 144, 145, 146, 147, 148, 149, 151, 152, 155, 156, 157, 159, 169,
171, 178, 180, 182, 188, 189, 190, 192, 194, 200, 207, 210, 212, 213, 214, 215,
216, 217, 218, 219, 220, 221, 222, 225, 226, 228, 232, 233, 234, 235, 236, 237,
249, 252, 253, 255, 256, 260, 262, 267, 270, 272, 274, 275, 276, 283, 285, 286,

410
N. W. Osorio

290, 295, 296, 297, 300, 301, 302, 306, 312, 313, 314, 318, 319, 321, 322, 323,
325, 329, 331, 332, 336, 337, 340, 342, 345, 354, 356, 357, 358, 359, 360, 361,
362, 363, 364, 365, 366, 369, 371, 375, 376, 389
Steejnberg, Efecto 39
Streptomyces 21, 88, 317
Suelo, Definición 47
Suelos sulfato-ácidos 95, 139, 171, 172, 305
Suficiencia 17, 39, 117, 125, 223, 232, 249, 260, 264, 268, 269, 285, 308, 330, 370
Sulfatasas 299
Sulfato, Disponibilidad en el suelo 295, 302
Sulfato en suelos cultivados 295, 300
Sulfito-oxidasa 339
Sulfuros 72, 86, 94, 95, 144, 171, 295, 296, 297, 305, 306, 366

T
Tetraborato de sodio 334
Textura del suelo 50, 259, 274, 290, 308
Toma de submuestras 118, 120
Transportadores 31, 32, 35, 235, 368, 377
Truog modificado 222, 228, 372
Tubo polínico 20, 313, 329

U
Uniporte 35, 36

V
Vermiculita 26, 50, 53, 58, 59, 60, 61, 62, 63, 69, 71, 72, 253, 259, 285, 359

W
Wulfenita 336

Y
Yeso 72, 167, 168, 169, 226, 267, 269, 272, 274, 276, 277, 278, 279, 280, 295, 296, 297,
306, 307, 340

Z
Zinc 312, 324, 346

411
Manejo de Nutrientes en suelos de Trópico
fue financiado por Mejisulfatos s.a.s.
Se terminó de imprimir en junio de 2014
en los talleres de Editorial L. Vieco S.A.S. Medellín, Colombia.
para mejorar la eficiencia
y protección de sus cultivos

Cra. 41 Nº 46-114 Autopista Sur - Tel: (574) 372 1200 - Itagüí (Antioquia), Colombia
[Link]
Nelson Walter Osorio, Ph.D. Osorio
Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico
Manejo de Nutrientes
Éste libro está orientado a apoyar el desarrollo académico de estudiantes de
en Suelos del Trópico
pregrado y posgrado en el tema del manejo de nutrientes del suelo para las plantas
en ambientes de los trópicos. Así mismo, puede ser usado como un texto de
referencia por aquellos profesionales del sector agropecuario, forestal,
biotecnológico y ambiental que trabajen en la intervención o recuperación de ciclos
biogeoquímicos en el suelo.

Puede ser considerado una aproximación más holística que integra aspectos de la

Manejo de Nutrientes en Suelos del Trópico


Química y Microbiología del Suelo para así manejar más eficientemente los
fertilizantes, las enmiendas orgánicas y los inóculos microbiales de una forma
racional y respetuosa con el ambiente.

Como valor adicional, buena parte de la información presentada en este libro son
resultados de investigación que en algunos casos el mismo autor ha generado.

Nelson Walter Osorio, Ph.D.


La impresión de este libro fue financiada por la empresa

2014

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