0% encontró este documento útil (0 votos)
12 vistas3 páginas

Cómo preparar la taza de té perfecta

George Orwell detalla once reglas para preparar la taza de té perfecta, enfatizando la importancia de la calidad del té, la temperatura del agua y el método de preparación. El autor argumenta que el té debe ser fuerte y consumido sin azúcar para apreciar su verdadero sabor. A través de su ensayo, Orwell explora la complejidad y la etiqueta social que rodea al té, convirtiéndolo en un tema de sofisticación.

Cargado por

edgar.requena
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
12 vistas3 páginas

Cómo preparar la taza de té perfecta

George Orwell detalla once reglas para preparar la taza de té perfecta, enfatizando la importancia de la calidad del té, la temperatura del agua y el método de preparación. El autor argumenta que el té debe ser fuerte y consumido sin azúcar para apreciar su verdadero sabor. A través de su ensayo, Orwell explora la complejidad y la etiqueta social que rodea al té, convirtiéndolo en un tema de sofisticación.

Cargado por

edgar.requena
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Lengua castellana

2º de bachillerato - 2024

"Una buena taza de té" de George Orwell, 1946


Si usted busca "té" en el primer libro de cocina que tenga a la mano, probablemente
encontrará que no se le menciona, o a lo más, encontrará unas pocas líneas de
instrucciones incompletas que no dan ninguna indicación sobre varios de los puntos más
importantes respecto de él.

Esto es curioso, no sólo porque el té es uno de los principales productos de consumo en


este país1, así como lo es en Irlanda, Australia y Nueva Zelanda, sino porque las disputas
acerca de la mejor manera de prepararlo es un tema que a veces se vuelve hasta violento.

Cuando me fijo en mi propia receta para preparar la taza de té perfecta, advierto que no hay
menos de once puntos en los cuales se debe poner atención. En dos de ellos hay bastante
acuerdo en general, pero por lo menos hay otros cuatro que son objeto de mucha
controversia. Aquí están mis propias once reglas, cada una de las cuales me parece de oro:

En primer lugar, se debe usar té de la India o Ceilán. El té de China tiene virtudes que no
deben ser despreciadas en la actualidad —es económico, y se puede tomar sin leche—
pero no es particularmente estimulante. Uno no se siente más sabio, más valiente o más
optimista después de beber té chino. Cualquiera que haya usado la frase "una buena taza
de té" sabe que se refiere invariablemente al té de la India.

En segundo lugar, el té debe prepararse en pequeñas cantidades —es decir, en una tetera.
El té que no es preparado en un recipiente cerrado siempre queda de mal gusto, tal como el
que prepara el ejército en grandes ollas y que sabe a grasa y detergente. La tetera debe ser
de porcelana o loza. El té preparado en teteras de plata o porcelana británica resulta de
inferior calidad, aunque curiosamente en teteras de estaño (una rareza en la actualidad) no
resulta tan mal.

En tercer lugar, la tetera debe ser calentada de antemano. Esto resulta mejor al colocarla en
una placa caliente que por el método habitual de calentarla con agua caliente.

En cuarto lugar, el té debe ser fuerte. Para una tetera de un cuarto de galón (1,1 litros
aproximadamente), si se va a llenar casi hasta el borde, seis cucharadas colmadas de té
deberían ser suficientes. En épocas de racionamiento como la actual, esta no es una idea
que se pueda realizar todos los días de la semana, pero yo sostengo que una taza de té
fuerte es mejor que veinte tazas débiles. A todos los amantes del té les gusta el té fuerte, y
un poco más fuerte cada año que pasa —un hecho que es reconocido en el racionamiento
extra que reciben los jubilados.

En quinto lugar, el té se debe poner directamente en la tetera. No hay que usar filtros,
bolsas de muselina u otros dispositivos para encarcelar al té. En algunos países, las teteras
están equipadas con filtros para retener las hojas que caen junto con la infusión, bajo el

1
Probablemente se refiere a Inglaterra, ya que el ensayo originalmente A nice cup of tea fue publicado en el
diario londinense Evening Standard en 1946.
supuesto que son perjudiciales. En realidad se puede tragar hojas de té en grandes
cantidades sin efectos negativos, y el té no queda bien si no se infusiona correctamente.

En sexto lugar, uno debe llevar la tetera de preparación a la caldera de agua hirviendo y no
al revés. El agua debe estar hirviendo en el momento del impacto, lo que significa que uno
debe mantenerla en el fuego mientras se vierte. Algunas personas señalan que sólo se
debe utilizar el agua que recién ha comenzado a ebullir, pero nunca he advertido que haya
alguna diferencia.

En séptimo lugar, después de hacer el té, hay que removerlo, o mejor aún, dar una buena
sacudida a la tetera, permitiendo que las hojas se depositen en el fondo.

En octavo lugar, uno debe beber de una buena taza de desayuno - es decir, el tipo de taza
cilíndrico, no el tipo de plano y poco profundo. En la taza de desayuno cabe más té, y con el
tipo bajo y plano el té se enfría antes de llegar a los labios.

En noveno lugar, se debe extraer la crema de la leche antes de usarla para el té. La leche
muy cremosa siempre cambia el sabor del té.

En décimo lugar, se debe verter primero el té en la taza antes que la leche. Este es uno de
los puntos más polémicos de todos, y de hecho en todas las familias británicas
probablemente hay dos escuelas de pensamiento sobre el tema. La escuela de "la leche
primero" puede presentar algunos argumentos bastante fuertes, pero sigo sosteniendo que
mi argumento es irrefutable. Esto es que, al poner el té primero y revolverlo a medida que
se vierte la leche, se puede regular exactamente la cantidad de leche, mientras que es
posible poner demasiada leche si uno lo hace al revés.

Por último, el té —a menos que uno lo esté tomando al estilo ruso— se debe beber sin
azúcar. Sé muy bien que estoy en minoría aquí. Pero aún así, ¿cómo puede usted llamarse
un verdadero amante del té si destruye su sabor poniéndole azúcar? También se le podría
poner pimienta o sal. Se supone que el té debe ser amargo, al igual que la cerveza está
destinada a serlo. Si endulza el té ya no sentiría su sabor; y podría obtener una bebida muy
similar al disolver azúcar en agua caliente pura.

Algunas personas responden que no les gusta el té en sí mismo, que sólo lo beben con el
fin de ser calentados y estimulados, y que necesitan el azúcar para cambiarle el gusto al té.
A estas personas equivocadas, yo les diría: Trate de tomar el té sin azúcar, por ejemplo, un
par de semanas y es muy poco probable que usted nunca más vaya a querer arruinar su té
nuevamente por la edulcoración. Estos no son los únicos puntos controvertidos que surgen
en relación con el consumo de té, pero son suficientes para mostrar lo sofisticado que se ha
convertido todo el asunto. También está la misteriosa etiqueta social que rodea a la taza de
té (¿por qué se considera vulgar beber té en el platillo, por ejemplo?) Y mucho se podría
escribir acerca del uso secundario de las hojas de té, como adivinar el futuro, la predicción
de la llegada de visitantes, como alimento para los conejos, usos en curaciones y
quemaduras y limpieza de alfombras. Vale la pena prestar atención a detalles tales como el
calentamiento de la tetera y el uso de agua hirviendo, con el fin de asegurarse de obtener
de su ración las veinte buenas y fuertes tazas que sus dos onzas (56 gramos), bien
manejadas, deberían representar.

George Orwell, Una buena taza de té, Editorial Destino, 1985.


1.​ ¿Qué tipo de texto crees que tenemos aquí? Justifícalo y habla de sus principales
características.
2.​ Haz un brevísimo resumen de cada uno de los puntos (unas 10 palabras) que el autor
considera más importantes para preparar una buena taza de té.
3.​ Fíjate en el estilo de autor, comenta qué impresión te causa en relación a cómo trata
el tema del texto.

También podría gustarte