Vía Láctea
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Para otros usos de este término, véase Vía Láctea (desambiguación).
Vía Láctea
Centro Galáctico de la Vía Láctea visto desde el Observatorio Paranal.
Tipo Sb, Sbc, galaxia espiral barrada
Diámetro 150-230 miles años luz
460–710 kpc[1]
Número de estrellas 100-400 miles de millones
Edad de la estrella más vieja 13,0 miles de millones de años
Masa 0,8-1,5×1012 Msol
Distancia desde el Sol al centro galáctico 25,77 ± 0,98 kal
Velocidad del Sol 239 ± 9 km/s
Velocidad de escape según la posición del Sol 550 km/s
Metalicidad 0,02
Velocidad de escape ~ 550 km/s
Distancia del Sol al centro galáctico 7900 ± 300 pc
Distancia del Sol al plano galáctico 8-14 pc
Coordenadas del polo norte galáctico 12 h 51 m 26 s y 27°07′42″
Magnitud absoluta –20,9
Módulo de distancia 14,51
Masa del disco 6×1010 Msol
Diámetro del disco 23-30 kpc
Periodo de rotación del Sol a la galaxia 203 Ma
Velocidad de traslación 220 km/s
vte
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Mapa de la Vía Láctea.
La Vía Láctea[nota 1] (del latín Via Lactea, 'camino de leche') es una galaxia
espiral barrada donde se encuentra el sistema solar y a su vez la Tierra. Según las
observaciones, posee una masa de 1012 masas solares y, por su forma, es una galaxia
del tipo espiral barrada, por lo que posee un giro dextrógiro vista desde el norte
celeste. Su diámetro medio se estima en unos 105 700 años luz. En mayo de 2018, un
equipo de investigadores del Instituto Astrofísico de Canarias y el National
Astronomical Observatories de Pekín (NAOC) publicaron[2] nuevas observaciones que
amplían el diámetro hasta 200 000 años luz. Se calcula que contiene entre 200 000 y
400 000 millones de estrellas. La distancia desde el Sol hasta el centro de la
galaxia es de alrededor de 25 766 años luz (7900 pc). La Vía Láctea forma parte de
un conjunto de unas cuarenta galaxias llamado Grupo Local y es la segunda más
grande y brillante tras la galaxia de Andrómeda, aunque puede ser la más masiva,
como muestra un estudio reciente.[3]Además en la Vía Láctea se estiman que hay
entre 10 millones y mil millones de agujeros negros.[4]
El nombre Vía Láctea proviene de la mitología griega, que significa en latín camino
de leche. Esa es, en efecto, la apariencia de la tenue banda de luz que atraviesa
el firmamento terrestre, y así lo afirma la mitología griega, explicando que se
trata de leche derramada del pecho de la Diosa Hera (Juno para los romanos). Rubens
representa la leyenda en su obra El nacimiento de la Vía Láctea. Sin embargo, ya en
la Antigua Grecia, el astrónomo Demócrito (460-370 a. C.) sugirió que aquel haz
blanco en el cielo era en realidad un conglomerado de muchísimas estrellas
demasiado tenues individualmente como para ser reconocidas a simple vista. Su idea,
no obstante, no tuvo respaldo hasta 1609, cuando el astrónomo italiano Galileo
Galilei hace uso del telescopio y constata que Demócrito estaba en lo cierto, ya
que a donde quiera que mirase, aquel lugar se encontraba lleno de estrellas.
Vista desde la Tierra
De noche se ve como una borrosa banda de luz blanca alrededor de toda la esfera
celeste. El fenómeno visual de la Vía Láctea se debe a estrellas y otros materiales
que se hallan sobre el plano de la galaxia, como el gas interestelar. La Vía Láctea
aparece más brillante en la dirección de la constelación de Sagitario, dado que
hacia allí se ubica su núcleo.
Panorámica nocturna de la Vía Láctea vista desde la plataforma de Paranal, Chile,
hogar del telescopio gigante del ESO.
Partes
Diagrama de la estructura galáctica.
La galaxia se divide en tres partes bien diferenciadas:
Halo
Disco
Bulbo
Halo
Fotografía de la Vía Láctea tomada en febrero de 2021, desde San Felipe Otlaltepec,
en el Estado de Puebla, México.
Fotografía de la Vía Láctea, tomada en febrero de 2021 en el estado de Puebla,
México.
El halo es una estructura esferoidal que envuelve la galaxia. En el halo la
concentración de estrellas es muy baja y apenas tiene nubes de gas, por lo que
carece de regiones con formación estelar; es aquí donde se encuentra la mayor parte
de los cúmulos globulares. Estas formaciones antiguas son reliquias de la formación
galáctica. Estas agrupaciones de estrellas se debieron formar cuando la galaxia era
aún una gran nube de gas que colapsaba y se iba aplanando cada vez más. Otra
característica del halo es la presencia de gran cantidad de materia oscura. Su
existencia se dedujo a partir de anomalías en la rotación galáctica. Los objetos
contenidos en el halo rotan con una componente perpendicular al plano muy fuerte,
cruzando en muchos casos el disco galáctico. De hecho, es posible encontrar
estrellas u otros cuerpos del halo en el disco. Su procedencia se delata cuando se
analiza su velocidad y trayectoria, así como su metalicidad. Y es que los cuerpos
del halo presentan una componente perpendicular al plano muy acusada, además del
hecho de que se trata de cuerpos que se formaron antes que los del disco. Sus
órbitas los llevan, pues, a cruzar periódicamente el disco. También es muy probable
que una estrella de población II (pobre en metales) pertenezca al halo, pues éstas
son más antiguas que las de población I (ricas en metales), y el halo, como ya se
ha dicho, es una estructura antigua.
La masa en estrellas de este componente es muy baja, de alrededor de mil millones
de masas solares; una gran parte de la masa del halo galáctico está en la forma de
materia oscura.[5]
Véase también: Halo galáctico
Disco
Vista del núcleo desde la Tierra.
Partes de la Vía Láctea vista desde la Tierra. Toma generada con Celestia.
Brazos del disco de la Vía Láctea generada en Celestia.
El disco se compone principalmente de estrellas jóvenes de población I. Es la parte
de la galaxia que más gas contiene y es en él donde aún se dan procesos de
formación estelar. Lo más característico del disco son los brazos espirales, que
son cuatro: dos brazos principales Escudo-Centauro y Perseo, así como dos
secundarios —Sagitario y Norma— (en vez de cuatro brazos similares entre sí, como
se pensaba antes).[6]
Durante 2008 un grupo de astrónomos anunció el descubrimiento de un nuevo brazo
espiral en nuestra galaxia, concretamente un enorme fragmento hasta ahora
desconocido;[7] se cree que el nuevo brazo espiral es, en realidad, el tramo final
y más distante del brazo de Escudo-Centauro, una de las dos ramas principales.[8]
De confirmarse, los autores habrán demostrado que la Vía Láctea posee una
sorprendente simetría en sus formas, ya que este nuevo brazo sería la contraparte
simétrica del de Perseo.[9] Hay que tener en cuenta que nuestra posición en la Vía
Láctea —a mitad de camino entre su centro y su borde, y prácticamente en el plano
galáctico— dificulta en gran medida el estudio de la estructura espiral de nuestra
galaxia.
La Vía Láctea es visible solo en cielos rurales, como en ésta fotografía tomada
cerca del Nevado Sajama en Bolivia, lejos de la contaminación lumínica.
Nuestro Sistema Solar se encuentra en el brazo Orión o Local, que forma parte del
brazo espiral de Sagitario, de allí su nombre de «Local». Estas formaciones son
regiones densas donde se compacta el gas y se da la formación de estrellas. Los
brazos son, en realidad, ondas de densidad que se desplazan independientemente de
las estrellas contenidas en la galaxia. El brillo de los brazos es mayor que el
resto de las zonas, porque es allí donde se encuentran las gigantes azules
(estrellas de tipo O, B), que son las únicas que pueden ionizar grandes extensiones
de gas. Estas estrellas de corta vida nacen y mueren en el brazo espiral,
convirtiéndose así en excelentes marcadores de su posición. Otros trazadores de los
brazos espirales son las regiones HII (nubes de hidrógeno ionizado), originadas
precisamente por esos gigantes azules. Estas nubes vuelven a emitir, en el rango de
la luz visible, la energía captada en el ultravioleta o en otras frecuencias más
cortas. Son altamente energéticas, pues han sido ionizadas por las potentes
gigantes azules, que barren extensas áreas con sus vientos estelares.
Las estrellas de vida más larga como el Sol ya no sirven como marcadores, ya que
tienen tiempo a lo largo de su vida de entrar y salir repetidas veces en los
diferentes brazos espirales de la galaxia. Estas estrellas pueden encontrarse
también fuera de los brazos.
Así como la galaxia se compone de dos partes según su grosor, halo y disco, el
disco también: disco delgado y disco grueso. Se cree que el disco grueso es el
remanente de un segundo proceso de colapso y aplanamiento de la galaxia. Del mismo
modo que el halo es el remanente del colapso inicial, el disco grueso lo sería de
una segunda fase de colapso.
El disco está unido al bulbo galáctico por una barra de radio 3,9 kiloparsecs,[10]
en cuyo interior puede existir a su vez una barra menor (algo que ocurre en
bastantes otras galaxias espirales barradas).[11] Hay además elevada formación
estelar en uno de sus extremos al menos.[12]
La barra mayor está ceñida a su vez por un anillo de 5 kiloparsecs de radio, que
concentra, además de una gran cantidad del hidrógeno molecular de la galaxia, una
gran actividad de formación estelar. Dicho anillo es la estructura más notable de
nuestra galaxia y, visto desde otras galaxias exteriores, sería su zona más
prominente.[13] De este anillo emergen los brazos espirales.
Recientemente se ha sugerido que la Galaxia Elíptica Enana de Sagitario puede ser
la responsable de la estructura espiral de nuestra galaxia, ayudando a dar forma a
los brazos espirales, modelando la barra central y distorsionando sus regiones
exteriores.[14]
Se cree que nuestra galaxia tiene posiblemente entre 4000 millones y 8000 millones
de masas solares de hidrógeno neutro, además de la mitad de esa masa en la forma de
hidrógeno molecular. Mientras que el primero llega más allá del espacio ocupado por
las estrellas —pero la región central apenas tiene gas en esa forma—, gran parte
del segundo está concentrado en el anillo mencionado antes, y —excepto en la región
más interna de la Vía Láctea— la densidad de hidrógeno molecular en la región
central de la galaxia también es baja.[15]
Vista de la Vía Láctea en España.
Inicialmente se pensaba que la tasa de formación estelar de nuestra galaxia sería
de hasta cinco masas solares por año; sin embargo, estudios más recientes
realizados con ayuda del telescopio de infrarrojos Spitzer sugieren una tasa mucho
menor, de apenas una masa solar por año,[16] y otro también sugiere que nuestra
galaxia, junto a la de Andrómeda, se halla en lo que en el diagrama de color-
magnitud para galaxias se conoce como el valle verde: una zona intermedia entre la
secuencia roja (galaxias que no forman estrellas, muchas de ellas galaxias
elípticas) y la nube azul (galaxias que forman estrellas a gran ritmo, muchas de
ellas galaxias espirales), caracterizada por una progresiva disminución de la
formación estelar al irse acabando el gas a partir del cual nacen las estrellas,
calculándose que esta acabará dentro de 5000 millones de años, incluso contando con
el aumento de la formación estelar que llevará a su colisión futura con la Galaxia
de Andrómeda.[17][18] Esto ha sido reforzado por estudios más recientes que
muestran que, sin incluir sus brazos espirales, la Vía Láctea tiene un color más
rojizo que otras galaxias espirales similares, lo que implica que su actividad de
formación de estrellas está relativamente próxima a acabar;[19] de hecho es solo
algo más azulada que las galaxias más azules de la secuencia roja y está entre las
más brillantes y rojas de las galaxias que aún siguen formando estrellas.[20]
Estudios recientes revelan que nuestra galaxia es atípica por no haber sufrido en
los últimos 10 000 millones de años ninguna fusión importante con otra, sobre la
base de sus bajos momento angular, metalicidad, tamaño y número de estrellas,
habiendo formado estrellas de manera bastante constante y tenido una evolución
relativamente tranquila, a diferencia de lo que ha sucedido con numerosas otras
galaxias espirales como Andrómeda, las cuales han adquirido su tamaño y masa
actuales debido a la absorción de numerosas galaxias menores. Ello también implica
que una colisión entre dos galaxias espirales no tiene por qué crear siempre una
galaxia elíptica, sino que puede dar lugar a una galaxia espiral mayor.[21][22]
Esta parte de la Vía Láctea tiene una masa de 60 000 millones de masas solares en
forma de estrellas y una luminosidad de entre 15 000 y 20 000 millones de veces la
del Sol.[5]
Véase también: Disco de acrecimiento
Bulbo
Artículo principal: Centro galáctico
Centro galáctico.
El bulbo o núcleo galáctico se sitúa en el centro. Es la zona de la galaxia con
mayor densidad de estrellas. Sin embargo, a nivel local se pueden encontrar algunos
cúmulos globulares con densidades superiores. El bulbo tiene una forma esferoidal
achatada y gira como un sólido rígido. También al parecer, en nuestro centro
galáctico, hay un gran agujero negro de unas 4 millones de masas solares que los
astrónomos denominaron Sagittarius A, o Sagitario A*. Su detección fue posible a
partir de la observación de un grupo de estrellas que giraban en torno a un punto
oscuro a más de 1500 km/s.
Investigaciones muy recientes sugieren que nuestra galaxia carece de un bulbo
central como el que tiene la Galaxia de Andrómeda (o si existe es muy pequeño),
formado a partir de la colisión y fusión de galaxias preexistentes, y en su lugar
tiene un pseudobulbo, consecuencia de la formación de una barra en su centro, lo
que la hace similar a NGC 4565.[23]
La masa concentrada en estrellas de este componente se estima en 20 000 millones de
masas solares, y su luminosidad en 5000 millones de veces la del Sol.[5]
Vista de la Vía Láctea desde otras galaxias (NGC 253, Maffei 1 y Messier 64).
Formación
La Vía Láctea comenzó como una o varias pequeñas regiones de sobredensidad en la
distribución másica del universo poco después del Big Bang. Algunas de estas
regiones eran las semillas de los cúmulos globulares, en los que perduran las más
antiguas estrellas que formaron la galaxia. Estas estrellas y cúmulos constituyen
en la actualidad el halo estelar de la Vía Láctea. Tras unos pocos miles de
millones de años después de las primeras estrellas, la masa de la galaxia era lo
suficientemente grande como para que diera vueltas con relativa rapidez, lo que,
debido a la conservación del momento angular, condujo a que el medio gaseoso
interestelar colapsase de una forma más o menos esférica a un disco plano. Por lo
tanto, las siguientes generaciones de estrellas se formaron en este disco espiral.
La mayoría de las estrellas jóvenes, incluido el Sol, se encuentran en este disco.
[24][25]
Desde el momento en que comenzaron a formarse las primeras estrellas, la Vía Láctea
ha crecido mediante fusiones de galaxias (sobre todo al principio) y la acreción de
gas del halo galáctico.[25] La Vía Láctea está en la actualidad aumentando su masa
con sus dos más cercanas galaxias satélites, la Gran Nube de Magallanes y la
Pequeña Nube de Magallanes, mediante la corriente de Magallanes. La acreción
directa de gas se constata en nubes de alta velocidad como la nube de Smith.[26]
[27] Sin embargo, las propiedades de la Vía Láctea, como la masa estelar, el
momento angular y la metalicidad de sus regiones más externas, sugieren que no ha
sufrido fusiones con grandes galaxias en los últimos mil millones de años. Esta
ausencia de grandes fusiones recientes es inusual entre galaxias espirales
similares; su vecina, la galaxia de Andrómeda, parece tener una historia más típica
con fusiones más recientes con galaxias relativamente grandes.[28][29]
Según recientes estudios, la Vía Láctea, así como Andrómeda, se encuentran en lo
que se conoce como valle verde dentro del diagrama color-magnitud, una región
poblada por galaxias en transición de la nube azul (galaxias con formación activa
de nuevas estrellas) a la secuencia roja (galaxias que carecen de formación
estelar). La formación de estrellas en las galaxias del valle verde va
desacelerando a medida que se quedan sin gas en el medio interestelar. En
simulaciones galácticas con propiedades semejantes, esta formación habrá
desaparecido en unos cinco mil millones de años, incluso teniendo en cuenta el
incremento a corto plazo en la tasa de formación por la colisión entre la Vía
Láctea y Andrómeda.[30] De hecho, las medidas en otras galaxias similares a la Vía
Láctea sugieren que esta está entre las galaxias espirales más rojas y brillantes
que todavía forman nuevas estrellas y que es solo ligeramente más azul que las
galaxias más azules de la secuencia roja.[31]
Edad e historia cosmológica
Cielo nocturno de un hipotético planeta de la Vía Láctea hace diez mil millones de
años.[32]
Los cúmulos globulares se encuentran entre los objetos más antiguos de la Vía
Láctea, lo que establece un límite inferior a la edad de la Vía Láctea. Las edades
de las estrellas individuales en la Vía Láctea pueden estimarse midiendo la
abundancia de elementos radiactivos de larga vida como el torio-232 y el uranio-
238, y comparando luego los resultados con las estimaciones de su abundancia
original, una técnica llamada nucleocosmocronología. Esto resulta en valores de
aproximadamente 12,5 ± 3 mil millones de años para la CS 31082-001[33] y 13,8 ± 4
mil millones de años para la BD +17° 3248.[34] Una vez que se forma una enana
blanca, esta comienza a sufrir un enfriamiento radiativo y la temperatura de la
superficie desciende de manera constante. Midiendo las temperaturas de la más fría
de estas enanas blancas y comparándolas con su temperatura inicial esperada, se
puede hacer una estimación de la edad. Con esta técnica, la edad del cúmulo
globular M4 se ha estimado en 12,7 ± 0,7 mil millones de años. Las estimaciones de
edad del más antiguo de estos grupos dan un valor estimado de 12 600 millones de
años y un límite superior de confianza del 95% de 16 000 millones de años.[35]
Se han encontrado varias estrellas individuales en el halo de la Vía Láctea con
edades medidas muy cercanas a los 13 800 millones de años de edad del Universo. En
2007, se estimó que una estrella en el halo galáctico, HE 1523-0901, tenía unos 13
200 millones de años. Como es el objeto más antiguo conocido en la Vía Láctea en
ese momento, esta medición puso un límite inferior a la edad de la Vía Láctea.[36]
Esta estimación se realizó utilizando el Ultraviolet and Visual Echelle
Spectrograph del Very Large Telescope para medir las fuerzas relativas de las
líneas espectrales causadas por la presencia de torio y otros elementos creados por
el proceso R. La resistencia de las líneas produce abundancia de diferentes
isótopos elementales, de los cuales se puede obtener una estimación de la edad de
la estrella mediante la nucleocosmocronología.[36] Otra estrella, HD 140283, tiene
14,5 ± 0,7 mil millones de años de edad.[37][38]
También se ha estimado la edad de las estrellas en el disco delgado galáctico
sirviéndose de la nucleocosmocronología. Las mediciones de las estrellas de disco
delgado arrojan una estimación de que el disco delgado se formó hace 8,8 ± 1,7 mil
millones de años. Estas mediciones sugieren que hubo un período de casi 5 mil
millones de años entre la formación del halo galáctico y el disco delgado.[39]
Análisis recientes de las firmas químicas de miles de estrellas sugieren que la
formación estelar podría haber caído en un orden de magnitud en el momento de la
formación del disco, hace 10 a 8 mil millones de años, cuando el gas interestelar
estaba demasiado caliente para formar nuevas estrellas a la misma velocidad que
antes.[40]
Las galaxias satelitales que rodean la Vía Láctea no están distribuidas al azar,
sino que parecen ser el resultado de la desintegración de un sistema más grande en
el que se produjo una estructura anular de 500 000 años luz de diámetro y de 50 000
años luz de ancho.[41] Encuentros cercanos entre las galaxias, como el que se
espera que tenga lugar dentro de los próximos 4000 millones de años con la galaxia
de Andrómeda, arrancan colas gigantescas de gas, que, con el paso del tiempo,
pueden fusionarse y formar galaxias enanas en forma de anillos y con un ángulo
arbitrario respecto al disco principal.[42]
En noviembre de 2018, los astrónomos anunciaron el descubrimiento de una de las
estrellas más antiguas del universo. Con una antigüedad aproximada de 13 500
millones de años, 2MASS J18082002-5104378 es una pequeña estrella ultra pobre en
metales (UMP), compuesta casi en su totalidad por materiales liberados por el Big
Bang, y es posiblemente una de las primeras estrellas. El descubrimiento de la
estrella en la Vía Láctea sugiere que la galaxia puede ser por lo menos tres mil
millones de años más vieja de lo que se pensaba con anterioridad.[43][44][45]
Galaxias satélite
Artículo principal: Grupo Local
Además de los al menos 150 cúmulos globulares conocidos,[46] nuestra galaxia cuenta
con cierto número de galaxias satélite. Las dos mayores con diferencia son las
Nubes de Magallanes, y el resto son galaxias elípticas enanas mucho menores, aunque
recientemente se ha sugerido que las perturbaciones observadas en el gas situado en
la periferia de la Vía Láctea pueden estar causadas por la gravedad de una galaxia
de masa similar a la de la Gran Nube de Magallanes e invisible desde nuestra
posición en la galaxia.[47]
Algunas de las galaxias compañeras —como, por ejemplo, la galaxia Enana Elíptica de
Sagitario— están tan cercanas a ella que están siendo despedazadas y absorbidas por
nuestra galaxia.
Mitología
En algunas culturas está asociada a caminos, por ejemplo, los vikingos creían que
llevaba al Valhalla, destino de las almas de los muertos, mientras que los celtas
aseguraban que se dirigía al castillo de la reina de las hadas. En España, la Vía
Láctea también recibe el nombre popular de Camino de Santiago, pues era usada como
guía por los peregrinos de ese lugar.
En otros casos, como en las alegorías chinas y japonesas, se refieren a ella como
un río de plata celestial. Al igual que los vikingos y culturas asiáticas, los
incas también tenían una creencia similar. Ellos creían que la Vía Láctea era un
río celestial llamado Hatun Mayu, el cual conecta al Kay Pacha (mundo terrenal) con
el Hanan Pacha (mundo superior). Al fallecer, se debía cruzar dicho río para
iniciar una segunda vida al lado de los dioses. Los mexicas o aztecas y otras
culturas mesoamericanas creían que era el dios Mixcóatl (Serpiente de nube) que
serpenteaba por el cielo nocturno, dios de la cacería, de los sueños y carcelero de
los monstruos estelares. En la mitología egipcia, la Vía Láctea se consideraba un
charco de leche de vaca. La Vía Láctea fue deificada como una diosa de la
fertilidad de las vacas con el nombre de Bat (más tarde sincretizada con la diosa
del cielo Hathor).
Cultura clásica
Eratóstenes, hablando sobre la Vía Láctea, se refiere a ella como un «círculo de
leche».[48] Era solo uno de los once «círculos» que los griegos identificaron en el
cielo, otros eran el zodiaco, el meridiano, el horizonte, el ecuador, los trópicos
de Cáncer y Capricornio, los círculos ártico y antártico y dos círculos coluros que
pasan a través de ambos polos.[49] Se cuenta que el dios griego Zeus, que era
infiel a su esposa Hera, tuvo un hijo llamado Heracles (Hércules para los romanos).
Los hijos de Zeus no podían tener parte en la honra del cielo si no mamaban del
pecho de Hera. Por ello dicen que Hermes, dios mensajero, llevó a Heracles hasta el
Olimpo después de nacer, lo acercó al pecho de Hera y él mamó. Cuando Hera se dio
cuenta lo apartó de su lado; y así, como se derramó la leche sobrante, se creó el
círculo de la galaxia.[48] En De Astronomica, obra romana, se añaden más variantes,
como que Juno dormía cuando le pusieron al infante Hércules entre sus senos.
Hércules era tan ávido que no pudo contener en su boca toda la leche que había
mamado, y la Vía Láctea se derramó de su boca.[50][51][52] Otros dicen que Juno
amamantó a Mercurio y que, cuando se enteró de que era hijo de Maya, lo rechazó.
Otros más dicen que en el momento en que Ops llevó a Saturno una piedra, fingiendo
que era el Júpiter niño, Saturno le ordenó a Ops que le ofreciera leche al supuesto
niño. Cuando Ops apretó su pecho contra piedra, la leche que se derramó formó el
círculo de estrellas.[50]
Notas
Por antonomasia, también se le llama galaxia (del lat. tardío galaxĭas 'la Vía
Láctea').
Referencias
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Enlaces externos
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Universo: Vía Láctea Sagitario A* Apuntes Informativos.
Imágenes Celestia Imagen de la Vía Láctea marcando la posición de nuestro sistema
solar.
Proyecto Celestia: Actividad educativa El Universo.
Elaboración del mayor mapa digital de la Vía Láctea (noticia del 17/12/07 en
Crónica Universia).
Mediante el telescopio Isaac Newton de La Palma, medio centenar de astrónomos
realizarán un mapa digital pormenorizado de la Vía Láctea. Noticia del 14/12/07 en
[Link], de la Agencia EFE.
Sobre la Vía Láctea en Las metamorfosis, de OVIDIO: Libro I, 168-176. Texto español
en Wikisource.
Las metamorfosis. Libro I: texto latino en Wikisource.
ERATÓSTENES: Catasterismos (Καταστερισμοί).
44: Vía Láctea (Κύκλος γαλαζλας; Circŭlus lactĕus, Via lactea): la leche que salió
en chorro del pecho de Hera estando amamantando ella a Heracles, o bien a Hermes, o
la que se sacó del pecho Rea para hacer ver a Crono que la piedra que le daba
envuelta en pañales era un hijo.
Texto español en el sitio de la Universidad de Cantabria.
Texto latino en Google Books; facsímil electrónico.
Texto griego en Internet Archive; facsímil electrónico.
HIGINO: Astronomía poética (De Astronomica).
43: Vía Láctea.
Texto inglés en el sitio Theoi; trad. de 1960 de Mary Grant.
Hércules y la Vía Láctea: iconografía y referencias; en italiano.
Imágenes de la Vía Láctea, en el sitio del Instituto Warburg.
La Vía Láctea, en el sitio del Proyecto Perseus: 1; 2; 3; 4; 5; 6; 7; 8; 9; 10; 11.
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