Nivel Formal: Eisenman utiliza la fragmentación y la dislocación de elementos como
estrategia principal. Sus edificios se caracterizan por la irregularidad geométrica y la
yuxtaposición de volúmenes que desafían la armonía y la continuidad tradicionales. Se
busca generar tensión visual y una experiencia espacial compleja y desorientadora.
Nivel Funcional: Si bien sus diseños buscan una experiencia espacial impactante, la
funcionalidad puede verse comprometida por la complejidad formal. La circulación y la
orientación pueden ser difíciles, aunque los espacios interiores se adaptan a diferentes
usos.
Nivel Tecnológico: La construcción de sus obras requiere de técnicas avanzadas de
ingeniería para lograr la estabilidad estructural de las formas complejas. El uso de
materiales modernos, como el acero y el vidrio, es fundamental para lograr la
transparencia y la fragmentación visual.
Post-estructuralismo: Se caracteriza por:
La obra de Eisenman se relaciona con el pos-testructuralismo al cuestionar las
convenciones y las narrativas dominantes en la arquitectura. Se rechaza la idea de una
función o significado único y predefinido, privilegiando la multiplicidad de
interpretaciones. El lenguaje arquitectónico se utiliza para generar una experiencia más
allá de la simple representación
Deconstructivismo: Se caracteriza por:
El deconstructivismo, movimiento al que Eisenman pertenece, se manifiesta en la
fragmentación, la dislocación y la distorsión de las formas geométricas. Se busca generar
una sensación de caos controlado que desafía la lógica y la armonía de la arquitectura
moderna.