Buenas noches, muchas gracias por la invitación, muchas gracias a Enrique y a Rita, para
tenerme pendiente en este encuentro, con estas personalidades que me acompañan, y con cuál es
el tema del carnaval, que es uno de los rasgos de la identidad popular más importante de la
cultura Dominicana. Hablar de indios, ocuparse de indios en un país que no tiene indios, es
interesante. Está bien que el carnaval de Oruro, de Bolivia, que es patrimonio y material de la
humanidad, esté conformado por las tradiciones de los grupos que habitaron la zona en la
época precolombina, pero aquellos aparecieron más de 150 años por allá en todo el Colombo.
A mí se me solicitó a través de Laura Fax, en ese entonces pagadora en Austria, creo, que le
presentara una propuesta al Museo de las Culturas de Viena, sobre la presencia de grupos
aborígenes en la cultura Dominicana. Yo le dije, espérate, ellos desaparecieron. Permítame
llamarle Pueblos Muertos y Cultura Viva.
Eso es un poco lo que se puede resumir con relación a la presencia, a la ocuparse de indios en el
carnaval Dominicano. 150 años desaparecen los aborígenes, pero la identidad cultural no puede
explicar si los ha ido, porque pervivió. Y eso tiene que ver con algo que decía José Ríguez en su
introducción, la memoria, la memoria social, la memoria histórica.
¿Por qué es de la memoria que se recupera el pasado? Es la memoria la que construye la
identidad y la fortaleza. Entonces, que estén presentes ellos no es una cosa del otro mundo,
porque aquí estuvieron, inclusive primero con los españoles, luego los africanos. Quién observa
la memoria? ¿De dónde se recupera eso? De la memoria, no es arbitrario.
Lo que sí es contradictorio, uno que trabaja la identidad, es que muchas de las comparsas que
salen, salen con tambores y tocan música africana, pero es la identidad, una mezcla de cosas.
Eso no es contradictorio en los montajes de esas comparsas. Entonces, esa dificultad, esa
manera de presentar ese pasado histórico representado en las comparsas de los indios, es
interesante para uno trabajar todo lo que tiene que ver con la identidad.
Yo siempre he dicho que el carnaval es la síntesis cultural de los pueblos, porque las comparsas
lo que registran son distintos momentos de la construcción de la identidad de los pueblos, pero
la construcción es un proceso permanente, es un constructo, y ese constructo se hace presente en
el carnaval. Por lo menos en el carnaval nuestro, hay otros carnavales que son más reiterativos. El
carnaval de Brasil es extraordinario, pero no cuenta toda la historia.
Se la comen las comparsas que hacen el carnaval, que es más espectacular que otra cosa, y es el
mejor carnaval de México. Ahora vamos a hablar un poco de esa problematización que tiene el
carnaval. Entonces, yo cito a Goberto, a Goberto Cubrigo que llama carnaval indígena, es el
libro más importante sobre ese rastreo a lo que representa el carnaval, y obviamente en los años
40 es que se tiene un poco la versión de la aparición, la comparsa del carnaval siendo San
Carlos, Villaguana, la cabeza de esas comparsas.
Hay comparsas de grupo y comparsas individuales. Todavía sigue apareciendo, ha decaído esa
presencia, pero al mismo tiempo contradictoriamente la comparsa de los indios se ha
desterritorializado, y han salido de la capital, y aparece entonces Azua, que tiene una comparsa
muy importante de los indios, San Juan de Navaguana, y hay más de 10 provincias, que en su
desfile de carnaval está presente la comparsa de los indios. A veces el vestuario es santiago, el
vestuario a veces no se corresponde, o de palma, o de coco, y como que no tiene que ver si
tenían vestuario o no tenían vestuario, pero a lo mejor también los pueblos que tengan historias,
no tienen mucho que ver.
Yo he sido jurado en 1983, hace 40 años he sido jurado al carnaval, me han ido cansando, me
hicieron pasar a los trabajadores chavos. Y una de las comparsas que hemos visto bien crecer, en
términos de su impacto, pero crecer en su territorialidad, son los indios, es un tema muy
interesante a estudiar, que por más españoles que nosotros podamos sentirnos, ni África, ni los
países pueden quedar fuera de la definición de nuestra identidad, y el que lo cuestione, o aún
tiene dudas, que vaya al carnaval, que vaya a encontrar ahí comparsas de africanos, comparsas
de indios, y comparsas de la época colombiana. ¿Quién? ¿Desde cuándo tenemos carnaval
nosotros? No, me embullo porque yo he regalado tantos micrófonos en mi vida a través de la
música, que ahora el que no le encuentre el interruptor, me hace muchas gracias.
Carnaval tenemos, de acuerdo a los datos, desde que llegó aquí el Virrey Don Diego con su
corte, porque desde ahí hay ciertos pequeños datos de la celebración de las carnaestolenas. Pero,
de ahí en adelante, es muy difícil encontrar datos sobre bailes o fiestas de carnaval. De lo que sí
hay muchos datos, es de un carnaval que nosotros hemos dejado de celebrar, que son los
carnavales de agua.
Porque hay muchos datos de las celebraciones de los carnavales de agua de San Andrés por los
oidores de la real audiencia. A golpes de naranjazos podridos, y de agua, mucha agua. Y eso se
va llevando a través de los años, que incluso con la invasión haitiana, también se habla de
cuando Borjela fue sorprendido por sus amigos dominicanos desayunando y le dan un baño de
agua, y además le ponen peruca, que es el polvo blanco de San Andrés.
De eso hay mucho, pero ese carnaval lo ahogaron, vamos a decirlo, en el desprecio de Jejerón.
Pero es muy importante para nosotros. Cuando tenemos ya noticias del carnaval, propiamente
dichas, firmes, es en libros como Besoslayo, de Navirón, en La Misericordia y sus Contornos, de
Don Panchito Veloso, de Don Francisco Veloso, y en Avarijo, de Fernando Pérez de Mocoso
Puebla.
Entonces, vamos a decir que la dominicalidad hasta cierto punto se consolida, se forma, se cuece
perfectamente en el siglo XIX, en la segunda mitad del siglo XIX. Ahí empiezan a aparecer
muchos datos, y se da la coincidencia o la peculiaridad, como decía Andújar, de que un escritor
como José Joaquín Pueblo, que escribe el poema más hermoso y más significativo que se le ha
escrito a Cristóbal Colón, que es el Junco Verde. Pero también que escribe la Tumba del
Cacique, y que escribe el Nahí dedicado a los africanos.
En él están las tres culturas, dignificadas a través del verso, y sin ningún sentimiento de culpa
por una u otra. Eso es lo más importante. Nos vamos a abrir, porque tenemos tres culturas
recurriendo a Freud, para ver qué culpa tiene esta, qué culpa tiene la otra.
Entonces, cuando empiezan a surgir descripciones muy precisas, como la de Don Francisco
Veloz sobre Roba la Gallina, sobre los Diablos de la Marina, los Diablos de la Marina eran los
braceros que bajaban las mercancías de los barcos, que según él eran altos, fuertes. Y esta gente
tenía una característica, que también le decían los Diablos Negros de Santa Bárbara, porque sus
disfraces eran totalmente de color negro, incluso los adornos. Él hace la descripción
pormenorizada de esta gente en la misericordia de sus contornos. Pero también nos habla de las
comparsas de Indín, que bajaban de las alturas de la ciudad.
Y por ahí se va todo. Incluso los pregones de la Roba la Gallina, él los registra, y son los mismos
pregones que siempre han pervivido a través del tiempo. Y también viene Moscoso Cuello.
Moscoso Cuello cuenta quién era el ícono del carnaval de aquí, de la ciudad colonial. Ese
carnaval tenía un personaje que autorizaba la salida de las máscaras.
Era Lolito Flochón. Lolito Flochón, de acuerdo a la tradición y al truco que él hizo, él estaba
presente, o él fue el que encontró los restos de Cristóbal Colón. Aunque tenemos datos muy
fehacientes de gente que estaba allí, como el sacristán mayor de la catedral, que dice que Lolito
no estaba ni cerca.
Pero Lolito logró el truco de que el ayuntamiento le concediera el privilegio de ser el que
autorizaba la salida de las máscaras. Entonces, estando en el clóster turístico una mañana,
rehaciendo, reviviendo el carnaval de la ciudad colonial, Oscar Hungría dijo, bueno, vamos a
tener que hacer un personaje que sea como el califé que usan en el carnaval de la George
Washington para nosotros tener un rey, un momo aquí. En ese momento pasaba yo y le dije,
pero no hay que hacerlo, existe.
Oscar Hungría me mira y me dice, ajá, entonces tú me vas a decir que un personaje de aquí, de
la ciudad colonial. Sí, fui a mi oficina, saqué el abanico y empecé a leer la descripción que hace.
Nos posupone una descripción, nos va a leerla, llena de cariño por el personaje y según yo iba
leyendo, irismo
Bienvenidos a mi conferencia con este otro señor, Francisco Veloz y con el otro, el de Tesoslayo.
Bien, entonces, fíjense ustedes cómo se pueden rescatar, con los datos de gente de otro tierra, las
figuras y cómo se celebraba el carnaval. En Tesoslayo nos describen algo muy interesante. El
carnaval dominicano tenía una característica muy parecida a las fiestas de Navidad. En Navidad
nosotros hacemos los asaltos, ya sean en mañanitas, ya sean en barrandas navideñas o ya sean
aguinados. Nos aparecemos de repente en casas de amigos, pues en nuestro carnaval las
comparsas de grupos de amigos en la ciudad colonial iban visitando las casas de los amigos y
siempre había alguien que tocaba piano, se tocaba piano, y la diversión mayor de la noche era
los anfitriones tratar de adivinar quiénes eran sus asaltantes, vamos a decir. Y en esa materia se
producía un muevo muy interesante de conversación, chistes, adivinanzas, para intentar
descubrir. Los de la comparsa decían cosas que eran muy propias de esa familia y por lo tanto
eran conocidos, pero disimulaban las voces y entre eso se pasaba la noche entera. Pero había un
punto importante, al final de la noche las máscaras tenían que quitarse el antifaz o la máscara
para enseñar quiénes eran. Y voy a saltar otro punto rápido antes de entrar en los simbios.
¿Ustedes saben por qué nosotros celebramos carnavales coincidiendo con las fiestas patrias?
¿Hay alguien que lo sepa? Pues resulta cierto que Santanás en una de sus santanadas decidió
celebrar el carnaval dentro de la cuaresma, no fuera de la cuaresma. Para molestar a los obispos
fuertes y por eso autorizó la fiesta de carnaval dentro de la cuaresma. Nosotros somos de los
pocos países que celebran carnaval en cuaresma y eso se debe a una de las viaturas de Santanás,
que también para molestar a fuertes le donó parte del convento de Las Mercedes a la gloria
cuna de América, donde él también fue presente en el grano de un miembro de la familia. Bien,
hay un punto, yo ya voy a terminar. Lo que te iba a decir es que también queremos ver los
carnavales del país completo. Yo sé que tú amas la ciudad colonial, yo sé que tú eres el personaje
de la ciudad colonial. De hecho, tú eres la persona colonial para el carnaval ideal. Carlos dijo
algo que precisamente partiendo de la ciudad colonial se ha hecho viral en todas las provincias,
incluido a Balí. ¿De dónde son los indios de la ciudad de Santo Domingo? El señor Veloz decía
que eran de Las Alturas. Yo los voy a situar mejor que nada. Son de Villa Francisca. Villa
Francisca, en esa parte que queda, detrás de Plaza Lama, vamos a decir, y llegando casi a la
Escuela de Chile, a La Barahona, entre La Barahona, Las Caracas, y la 19 de Marzo, cuando
cambia de nombre para allá arriba, Las Jacintas de la Concha. En esa área de por ahí, detrás de
lo que fue la casa del padre Andrixon, y luego que fue la casa de Flor de Oro y Rubiosa, y que le
llamábamos después Sánchez Pujaracha, en esa área es donde nacen los indios de Villa
Francisca. Influenciados por la televisión, pero con el recuerdo y con los elementos típicos
amanos, esta gente se hace sus disfraces.
Una falda de cabulla, la cabulla ha sido sustituida ahora por tela de saco, porque no creo que
aparezca cabulla por ningún sitio casi. Una falda de cabulla, pectorales para no andar con el
torso desnudo, y las cintas aquí delante, bien gruesas, con plumas, al estilo de las películas
norteamericanas que indiscutiblemente que influyeron en ellos, porque era una versión muy
parecida a lo de los indios de las películas norteamericanas. Pero esos indios tenían una
coreografía, tenían un baile, y sobre todo tenían un pequeño drama que presentaban cada cierto
tiempo. Ellos se iban moviendo de un lado a otro, bajaban aquí a la ciudad colonial, subían un
poco más allá de San Carlos a Villa Consuelo, etc. A San Carlos entraban también, y
representaban la captura de Caonabo por Alonso de Omeda. Si podemos ver las fotos tomadas
hace 44 años, cuando yo era editor de la revista The Great Escape, las fotos que tomamos
precisamente en Villa Francisca. Ese es el Alonso de Omeda en el momento de su
dramatización. Miren ustedes qué expresión la de ese individuo, un individuo que seguramente
nunca estudió teatro, y que si fue al teatro sería muy rara vez, pero sí al cine, y ellos hacían eso.
Recuerdo muy bien que no sé dónde, porque aprendieron, el Ijiayabobé, que la gente dice que es
el primero muerto que es clavo, esa expresión estaba siempre terminando la comedia, el drama.
Vamos a ver nosotros, miren los demás que están ahí. Todos, era una comparsa con
discriminación racial, porque todos tenían que ser indios, lo que nosotros llamamos indios aquí,
todos tenían que ser indios, no había uno solo que se pasaba de tostado, ni que fuera de
colorido, o sea, había que buscarlo. Y a propósito de los indios aquí, tenemos un detalle.
Nuestra amiga Virginia Flores dice, en su investigación aquí, que en la construcción de la
catedral hubo cuadrillas de indios que se hicieron albañiles, y que tenían como capataz a un
indio también, que era el que cobraba por ellas y el que repartía la paga. Y otro dato dice que
cuando Enriquillo bajó de la montaña, los recibieron, voy a decir nombres por decir, Pedro
Martínez, Juan Rodríguez y Gaspar Alcolanco. Y uno se le pregunta, ¿y esos eran españoles?
Estos indios que recibieron a Enriquillo para instalarlos, indios, los indios aquí tomaban
nombres cristianos cuando se bautizaban. Entonces tenemos un problema, para localizar esos
indios como indios, y los que se casaron, las que se casaron con los españoles. Nosotros tenemos
un gran problema de extinción y absorción, que eso queda para resolver. Mientras tanto, estos
indios que están en el carnaval son como Dios nos abruja, son esa presencia, esa memoria que
no se va de nosotros, y que no se va ni con el casabe, ni con todas las palabras que tenemos y que
usamos diariamente, como si fueran palabras comunes, y que gracias a esa memoria están en el
idioma castellano, y que desde el principio Enrija ya puso su canoa en ese idioma.
Y un detalle último, ¿saben ustedes de dónde desciende el dominicano? No tenemos nada que
ver con Darwin. El dominicano desciende de una canoa, desciende de una calavera, desciende de
un barco, hasta que empezamos a descender de los aviones, porque esta isla estaba desierta y
todos llegamos a ella, así que todos somos invasores. Muchas gracias. Yo recuerdo que ese
tarjetito que tú mencionas, que llevan las compasas que representan a los indígenas, yo tenía
ocho años y me vistieron exactamente igual, con una faldita de una cabulla, con unos tenisitos y
sin grados arriba, y me llevaron al malecón. Y ahí yo sufrí muchísimo porque me dió un frío, en
el cuerpo entero hasta los huesos, yo loco por irme al carnaval. O sea que yo pasé por eso
también en las compasas. Y la cabulla pica muchísimo. Bueno, yo quiero en este momento darle
la palabra a Linda María Roca, pero no sin antes hacerle un momento de memoria y
agradecimiento a Virginia Roca Pezzotti, que Virginia fue una antropóloga importantísima, una
etnóloga también transnacional, y que hizo muchas investigaciones sobre el carnaval a nivel
nacional, lo levantó en todas las provincias, lo dató, lo publicó, y si hoy en día en las escuelas de
antropología, de historia, se conocen documentos detallados de esa tradición dominicana, en
parte se los debemos a Virginia Roca Pezzotti, que es la florista. Entonces aquí está su hermana,
Linda María Roca Pezzotti, que también lo ha investigado, pero es testigo de ese esfuerzo
descomunal de Virginia. Y bueno, Linda tiene esa palabra porque Linda es de La Vega, ha
vivido el carnaval de La Vega desde toda su vida, y también nos puede dar detalles de cómo se
ha vivido el carnaval en la región del Cibado. Adelante. Muy buenas noches a todos, y gracias a
José Enrique por este momento tan emotivo para nosotros, para su hermana, y el que está aquí
presente, y para nosotros. Ok, se escucha mejor. Bueno, pues, como decía, gracias a todos los
presentes, y al banco, al museo, a José Enrique, y a todos los presentes, realmente sí, Virginia,
pues, ella se fue a Bélgica a estudiar, ella estudió en la Pucamano, hizo educación con
especialidad en psicología, se fue a Bélgica a estudiar psicología clínica, y terminó estudiando,
haciendo otra maestría en antropología. Quedó enamorada de la antropología, y, pues, nada,
llegó al Museo del Hombre, a trabajar como antropóloga, y además de trabajar las tradiciones
marianas, pues, se dedicó también a trabajar con el carnaval. Y, como dice José Enrique, pues, lo
trabajó no solamente en la vega y en el Simao, sino a nivel nacional. Fue un trabajo de muchos
años, de reliquistos fotográficos, y, pues, fue un trabajo árbol, pero muy interesante. Ella amaba
el carnaval, y realmente lo transmitió a muchas generaciones a través de sus clases en
universidades, y también trabajó mucho con niños, y, en fin. Yo puedo, pues, en parte de lo que
aprendí con ella, y de lo que he vivido, y como profesora, también, de lo que es el patrimonio
cultural dominicano, y arquitectónico, y, en fin. Pues, hacer, porque José Enrique me lo pidió,
para esta comparecencia, un pequeño resumen, y comentarles que, como han dicho mis
compañeros, realmente el carnaval llega aquí con los españoles, con las manifestaciones de las
Carnetolendas, y también en los documentos que hemos visto y hemos estudiado, se habla de
que en la vega se dan, y no es porque ellos se dan a la vega, sino porque los documentos lo
dicen, se dan los primeros carnavales. También es importante ver cómo va evolucionando ese
carnaval, con los trajes que traen los españoles, y con esas riquezas, exacto, y ese colorido que
tienen.
Entonces, el de aquí de Santo Domingo, pues, Jacqueline describió parte de eso, y vamos viendo
cómo va evolucionando el carnaval en el país. En un momento determinado, a inicios del siglo
XX, cuando llega la intervención norteamericana, el carnaval tiene un bajón muy grande con la
intervención norteamericana, y decaen los personajes, decae el carnaval grandemente. Yo creo
que se prohibió en algún momento, creo que si a uno le gustaba lo norteamericano, lo prohibió.
Pero, antes de seguir con el carnaval, vamos a retomar el punto de la parte indígena. Entonces,
es cierto lo que señalaba Carlos, de la parte de la vivencia, lo que es la memoria, lo que es la
pertenencia, que ya en la actividad anterior, se dio con el tema del vocabulario, del lenguaje, la
permanencia que hay, y ahora estamos viendo cómo esa memoria rescata a través de las
conversas, esa tradición indígena, que también la tenemos en la artesanía, y la tenemos en la
comida, que se acaba de declarar patrimonio de la humanidad, el cazabe, pero a nivel regional,
no solamente dominicano, sino que se hizo un grupo y acaba de ser declarado patrimonio de la
humanidad, el cazabe. Eso es un gran acierto y un gran rescate de esa memoria. Entonces,
también podemos ver cómo esto, y cómo conectamos, si los taínos, nuestros ancestros, no tenían
carnaval, pero, viendo los trabajos de Dagoberto, vemos cómo, en un trabajo que él hace, de las
máscaras, cómo los taínos, si bien no se enmascararon, no usaban máscaras como los africanos,
que se colocan máscaras, sí utilizaban un elemento que se llamaba huaysa, que la utilizaban
principalmente para actividades religiosas y actividades que fueran, particularmente, de
actividades grupales que hacía el chamán o el beike para la comunidad. Entonces, también en
otro momento, se habla de que utilizaban barro para colocarse en la cara, o otro tipo de
sustancia, pero que, como tal, utilizar máscaras para colocárselas en la cara, no la utilizaron,
pero es un elemento que nos puede conectar con el tema de las máscaras, y ese es un tema
importante. Y nosotros, que señalaban también los compañeros, que me contaron la anécdota,
de que en inicios del siglo XX, hasta mediados del siglo XX, o sea, del siglo pasado, se hacía
teatro vajigal, teatro para los grupos sociales en febrero, en el carnaval, y entonces, ese teatro que
se hacía era de obras que tenían que ver con los, se representaban los españoles, los indios y los
esclavos africanos, los esclavos negros. Y entonces, eso se hacía en la persona que me dio el
testimonio, se hacían en solares de Villafrancisco, o de Villa Consuelo, de Villa Consuelo. Y se
hacían en esos solares baldidos, y ahí había esas representaciones, y Caunabo decía que tenía
que tomar venganza, y que así, Caunabo, porque si no
de teatro que hay actuales, porque así como esta persona tiene ese testimonio, tiene que haber
más personas que se recuerden esto y que se lleven a la respuesta. Porque eso es un tema
interesante, que conecta con el tema que estamos hablando hoy. Entonces, como parte de las
vivencias nuestras en La Vega, recuerdo que ya no dentro del carnaval de La Vega, sino al
mediodía o después de comida, salían grupos de indígenas, muchachos jóvenes, vestidos de
indígenas, iban por las casas que eran antes de que salieran las copasas de los diablos cómicos.
Otro tema que es interesante es el nombre de Diablo Con Fuego, que viene de la edad media
española y es de la tradición teatral de la edad media española, que así como existían en las
cortes los bufones y los arlequines para divertir a la gente, existía un personaje que era un
diablo, ojo, un diablo jorobado, que hacía divertir a la gente. Y posteriormente, un escritor hizo
un libro con el título de Diablo Con Fuego, que la leyenda lo que dice es que era un diablo que
hizo desesperar al mismo diablo, y lo tiró de donde fuera y cayó, y entonces se rompió una
pierna y quedó ojo. Y de ahí que decían Con Fuego, y ese es de donde viene el nombre de
Diablo Con Fuego, que inclusive en algunos sitios le distorsionan el nombre y le dicen Diablo
Con Fuego, en vez de Con Fuego. Entonces, esa es otra nota sobre ese tema. Otro tema que es
muy interesante es, por ejemplo, que los diablos de Puerto Plata, o los que se disfrazan en Puerto
Plata, tienen la máscara de taínos, o sea, es una máscara que rescata la figura, no de los taínos,
sino de unas figuras taínas que tienen que ver con las vasijas, de las ornamentaciones que
usaban los taínos para los elementos que ellos utilizaban. Entonces, se llaman taimácaros, o sea,
que también es otro rescate de la cultura taína, y eso es importante. Otro elemento que se puede
destacar es cómo en Santo Domingo, que se disfrazaba, y eso también Kim lo puede ampliar,
pero que se disfrazaban en todos los sectores por barros, por grupos, en un momento
determinado, que no sé si es ya después de Trujillo, o si es para la Revolución, se dejan de
disfrazar y solamente se mantiene el desfile de Carnaval. Sin embargo, en la mayoría de las
ciudades, lo que se mantiene es la celebración del Carnaval, los domingos de febrero, que se
disfrazan permanentemente, y la importancia, que lo pueden ver cuando pongan de nuevo el
audiovisual, del colorido de las máscaras, de los disfraces, y se comparan, por ejemplo, el disfraz
de los de Santiago y los de la Vega, pueden ver la diferencia, que los de Santiago es como un
mono, o un cinturón, que da vueltas, o sea, como una soga, que da vueltas alrededor de la
cintura, y los de Santiago, y los de la Vega, y muchas ciudades, pues, es un dobleza, con un
pantalón, con un amerujo, y una camisa, una parte de arriba, que tiene una capa, y una
capucha, que protege, le llaman garacha, que protege la máscara, y entonces, ayuda a que la
capa vuele, y que haga que los brincos, que da el mascarado, que en otros sitios, pues, también,
son ya los cojuelos, en otros son mascarados, entonces, los nombres van variando, los disfraces,
o sea, es una riqueza tal, que el patrimonio que tenemos, el patrimonio cultural, realmente, es
una riqueza, es importante que se date, que se haga un inventario, o sea, se ha hecho mucho
trabajo documental, hay muchas personas, como Carlos, como Roberto, como Virginia, que han
hecho un trabajo, y un esfuerzo grandísimo, pero realmente, es importante, ya sea en el museo,
en el centro de inventario, que todo eso quede recopilado, porque es tanto trabajo, los
fotógrafos, que van a estos sitios, a tomar fotografías, pero si eso se logra recopilar, a través de
una institución, porque la evolución que ha tenido el disfraz, y las máscaras, yo recuerdo que
para la clase mía, se ponen unas fotografías, que uno ve unos disfraces de la vega, de los años
60, y parecen unos disfraces, como pobrecitos, si ustedes ven las caretas, yo les pegué a un amigo
mío, de los años 70,
principios de los 80, las máscaras, para que abrieran la boca, eran con elásticos, y los dientes
eran de cartón, ahora se le ponen dientes de animales, le ponen dientes de animales, o son
preparados, esas caretas, recuerdo una exposición que se hizo en el museo del hombre, con el
ingeniero del biblioteca, que él hablaba de esas máscaras, tan monstruosas, y a la vez tan bellas,
que se estaban haciendo allá en la vega, y como se hacen en Santiago, que no es lo mismo, los de
las ollas, y los pepines, que tienen sus características propias, o sea, realmente, es una maravilla,
nuestro carnaval es una maravilla, y es lo próximo que hay que declarar patrimonio nacional,
para después declarar el patrimonio de la humanidad. Muchas gracias, yo recuerdo que en una
época había dos carnavales, había el del 27 de febrero, y había el del 16 de agosto, y como que de
repente se perdió el del 16 de agosto, y aunque no tenía una connotación de cuarema, sino
relacionado con lo que dijo aquí, con las fechas patrias, o sea, porque teníamos el 27, y al venir
el 16 de agosto, entonces también se aprovechaba para eso, eso se fusionó, pero se perdió, sigue
produciéndose espontáneamente, Carlos. Proyecto grande en Oliveira, yo creo que los carnavales
son carnetolengas, son tres días, antes de la cuarema, son 40 días, que es la licución del espíritu,
y el carnaval alimenta la carne, la carne es carnetolenga, y entonces el carnaval de nosotros
entraba en la cuarema, ahí vino la licución, y el carnaval se está celebrando en marzo, se
desplaza, el desfile para no coincidir con la fecha patria también, o sea, ahí coincide el carnaval
propiamente con una festividad y la cuarema. El carnaval no tiene esas vides, pero ciertamente
en Europa cuando se inicia, se inicia como carnetolenga, para separarlo de la cuarema, ese es el
consejo. Yo quería hacer unas declaraciones, algunos comentarios puntuales. El carnaval
realmente tiene una discusión, si fue aquí el sábado domingo a la vega, se acaba el sábado de la
declaración del patrimonio nacional del carnaval de la vega, en 1538 que se registra por primera
vez el carnaval, y el carnaval tiene que tener la capucha, como decía ella, la careta, el traje y la
bebida, y eso apareció en Santo Domingo, registrado, montado. Ese es el primer icono que se
relaciona con el carnaval. Después el carnaval todavía varía con la comparsa, los temas, y cada
país tiene su propia narrativa, sus propios temas que introduce y que va variando, de carnaval en
carnaval, de año en año, etcétera, etcétera. Es decir, que el carnaval se inició en la isla de Santo
Domingo antes que todo en Subaru. De todas las primacías, también es el uno. Aunque el
carnaval de Urú es uno que está declarado como un tal, creo que es así. Nosotros tenemos que
luchar, como dice la arquitecta Roca, para que esto se declare como patrimonio inmaterial de la
humanidad. Los carnavales es el mundo al revés, y siempre ha tenido problemas con el colonial.
Fue prohibido una época colonial, porque atacaban a los funcionarios. Lo burló Giacomo
Tujillo, y no salieron. En 1953 supetieron su participación en el carnaval. Los indios, que se
llamaban originalmente los indios de Quiqueña, y fue en San Carlos, la jacinto de la cual lleva la
frontera entre San Carlos y Yamarcito. Los indios son de San Carlos, y que los que perdieron
eran de San Carlos, y de original que lo crean, en San Carlos. Pero tenían un problema con
Tujillo, porque hacían crítica. Porque el carnaval tiene que ser crítico, tiene que ser grotesco,
tiene que ser irreverente, porque si no, no es carnaval. Esa es su naturaleza. Yo estoy de acuerdo
con los dos ejércitos que van a ir al carnaval, yo soy jurado hace 40 años, porque el carnaval no
paga esa lámina. Entonces ellos se ponían, iban con una patana, y comenzaban a rezar y a decir
canto católico.
¿Conocen el espacio del carnaval? De la rezadera, la rezadera es la iglesia. Ese es el espacio del
carnaval para cuando tú vas a regresar. Yo vi una comparsa en el carnaval de hace cuatro años,
cuando López Rodríguez era el rey realmente de la iglesia, con una crítica inmensa a la iglesia. A
los verdullos nadie los criticaba, pero los criticó el carnaval. Nadie les dijo nada y no metieron
preso. Porque se permite que él se diaceja de todo. Y esa es la naturaleza del carnaval. Los cines
tuvieron un problema y mandaban a López Rodríguez detrás de la comparsa de los cines. Como
dice Roberto Califue, era la crítica a la intervención norteamericana. Pero cuando los
americanos estaban ahí, decían otra cosa. Y cuando daban la espalda a todos los cines,
criticaban la intervención del 16. Es decir, esa es su naturaleza. Y cuando usted analiza los
contenidos de las comparsas, usted puede hacer lo que usted quiera. Hay mucha gente que dice,
no, a mí no, no quiero ir al carnaval, porque va mucho travesti y enseña en el cuerpo, no vayas,
ese día se acerca lo que sea, yo no quiero ir, no vayas. El problema es que no lo hagan. Entonces
pierden su naturaleza el carnaval. De lo que es el carnaval. Exactamente. El diálogo bueno.
Necesitamos un poco de ropa. Lo inventó la iglesia. La única formación cultural que personifica
el mago, es el catolicismo. Lo representa el diálogo. Dos gallos y un hombre vendido a animales,
con un rabo. Pero ¿por qué la iglesia lo aceptó? Porque se burlaban del diálogo. Porque el
carnaval se burla del diálogo. Entonces la iglesia lo acepta como una figura para que se burlaran
del diálogo. Porque en la iglesia se acepta el carnaval por tres días. Aunque el mundo se pusiera
de menos. Entonces esa es la naturaleza de lo que es el carnaval. De su propia temática. Siempre
tiene que ser escrito. Yo me opongo a que la compasa del carnaval sean lecciones de historia. La
historia se da en la escuela, no en el carnaval. Entonces hay compasas que van a rezar los
contenidos de la currícula del carnaval del 27 de febrero. Y eso no es para eso. El carnaval es
para divertirse. No para ganar el show. Que la vea en la escuela, le juega. Pero no es el carnaval,
es una compa. Y... Los trajes van variando. Según van variando las cosas. Yo creo que el exceso
de comercialización está impactando negativamente sobre el carnaval. Hay trajes de la vega que
hay más caros de todos. Pocan 300, 350 mil pesos. Pero los carnavaleros no los repiten. Porque
ningún carnavalero repite su traje. Ni en San Carlos, ni en la vega, ni en la capital. Su reto es ir
con otro traje. ¿Quién lo paga? Él. ¿Cómo lo paga? Con su dinero. Pero la... Lo que se llama la
fantasía de él es ir con un traje nuevo. ¿Qué es lo que hay que hacer? Que se lo venden a otro. Y
ese otro va con un traje nuevo pero no lo venden. ¿Y los carnavaleros? ¿Por qué se influencia
tanto una parte central del civado con la vega? Porque ellos vendían los trajes y se los vendían a
Contaldo, se los vendían a Jaracó, se los vendían a San Francisco, se los vendían a todo el
mundo. Entonces, como tú me dices, la vega, la ponado, ponándoles el traje de la vega. ¿Por qué
se daba eso? Porque ellos compraban los trajes de la vega y no querían un traje propio. No
tenían autenticidad, no quieren Contaldo, no quieren Jaracó, no quieren Bonato, no quieren los
otros que usan los trajes de la vega. Que es un traje extraordinario, un traje extraordinario que
es la vega. Pero no puede distorsionar la creatividad porque además el carnaval es creatividad.
Y iba a decir algo con relación al tema de los simbios, pero voy a confundir mi comentario. Los
simbios, que se llamaban los simbios de Quiqueña, los originales, los años 40, era teatro de calle
y sigue siendo la comparsa fundamentalmente el teatro de calle que lo mencionó. Ciertamente es
una naturaleza, porque está basado en una narrativa y unos parlamentos que van dejando de
historia. Las primeras eran las que hacían referencia a los colonizadores. Pero sauvando a la
marihuana, Azua es reivindicando ritualidades, lo que quiere decir que lo que narran es la
cultura caída, no es el tema de la colonización. El tema de la colonización aparece en algunas
comparsas que entonces su diálogo que es lo que llaman la narrativa es entre el colonizador y los
simbios. Y ahí viene el tema de los guillos, las bochetas. Y entonces al cabo es una exaltación
muy creativa y muy ecléctica de lo que es la cultura caída. Los trajes, porque entonces hay
elementos africanos, las máscaras, los flecos, hay fantasías también, porque hay todas unas
cosas mezcladas. Y creo finalmente que todo ello las fantasías están comiendo la tradición. Las
fantasías nos traen el impacto. Nos traen muchas cosas que rompan el banco. Exactamente. Y
eso para los jurados es complicado porque cuando se inscribe, entonces se inscribe con fantasías.
¿Por qué? Porque la fantasía no respeta carne. Si hay tradición, hay carne. Hay que respetarla
para inscribirse. Pero si hay fantasía, no te queda. Impresiona con los colores, con los tonos que
lleva. Pero eso al mismo tiempo también origina creatividad y le da vistosidad y colorido al
carnaval. Y eso es bueno por ese lado. Es decir que hay mucho de valor ahí que hay que
equilibrarlo. Entonces el tema de la comparsa de los sitios es que no tienen mucho respaldo, no
llaman mucho la atención. Exacto. Se ha ido encojeciendo. Y la música. ¿Qué es lo que ellos
ponen en la música? De tambora. Entonces comienza la comparsa de los sitios que todos están
bailando africano peineando el cuerpo africano. Pero bueno, es el conflicto identitario de los
dos. Entonces yo creo que eso es un tema interesante y el carnaval tendría también que disminuir
para su potencialidad de la fuerza el impacto de la comercialización. Porque afecta mucho la
originalidad y la autenticidad. Todo se va por esa parte comercial. Yo creo que la cultura puede
ser una industria pero sin perder la esencia. Si se pierde la esencia, se pierde todo. Yo creo que
eso es un reto que también tienen los carnavales. Había otro tema que iba a comentar pero se me
fue de la cabeza. Pero lo agarramos. ¿Cuántos carnavales distintos hay en el territorio nacional?
¿Con manifestaciones distintas, con identidad propia? ¿Hay uno por cada provincia? ¿O hay por
regiones? ¿Podemos decir que hay más de 30, 20? ¿No hay ese número? Como 60 carnavales.
Nosotros tenemos más carnavales que la mayoría de los pueblos en Perú. En su libro tenemos
carnaval de carnavales. ¿Y en todos hay presencia indígena o hay algunos que no incluyen los
indígenas? En todos no hay presencia indígena. La presencia indígena aparece en algunos sitios.
Ahora, yo con la presencia indígena quería destacar que al mismo tiempo nosotros estamos
hablando de empobrecimiento, de perder los diálogos, que se ve territorializado. Eso está muy
ligado a una reivindicación que existe ahora mismo de un grupo de ciudadanos que se
consideran taínos descendientes. Puerto Rico es la patrulla de eso.
Tiene más de 250.000 inscritos en un listado de personas que se consideran taínos descendientes
como africanas descendientes, como españolas descendientes. Entonces, en esa ruta, en la
búsqueda de las raíces, hay movimientos que le llaman movimientos indígenas, que ha
impactado también sobre el carnaval, que lo recupera dentro del concepto de recuperar los
taínos en nosotros, que es lo que se llama taínos descendientes. Y por eso hay esa contradicción
en que hay una aparición inusual de comparsas taínas en distintos carnavales pero está ligado a
ese tema. No tenemos inclusive gente aquí que hace rituales de taínos y cosas de eso que ese
esfuerzo por recuperar. Pero yo creo que la memoria vale más esas acciones, que no tienen la
presencia física de los taínos, pero tienen un contrapeso de su cultura material aquí. Una mesa
sin casar no es una mesa. Una de las maravillas del carnaval es la creatividad en los trajes y en
las máscaras, que hay un trabajo de un año completo, antes de la presentación en la época
festiva. Se pasa ahí y hay una competencia entre los creadores de eso. La vega, tiene bastante
información, cómo eso se va haciendo y además hay una parte que no se muestra hasta el día
como el traje de la novia, para que el novio no lo vea hasta que llegue a la iglesia. Es así. Creo
que podríamos hablar un poco de esa. Me gustaría que Kim me dijera cuál es el outfit, la figura
de vestimenta y las máscaras tradicional del carnaval local del Distrito Nacional o de Santo
Domingo. Las máscaras de nuestros diablos son muy interesantes y déjenme decirles un detalle
que no quiero que se nos olvide. Durante el gobierno del Dr. Joaquín Palaguero a inicios de sus
varios gobiernos se prohibió que los diablos llevaran máscaras. Tenían que ponerse la máscara
en la espalda en la parte de atrás de la cabeza para que la cara quedara de cubierta. Y además
tenían que inscribirse en el destacamento de policía de su barrio si no, no podían salir. En ese
momento cuando llegamos a los años setenta los diablos de aquí, de Santo Domingo tuvieron
una característica muy interesante, toda esa creatividad increíble. El diablo era un ángel caído y
ese ángel caído debería algún día volver otra vez a recuperar su santidad. Entonces nuestros
diablos que fueron disminuidos en su agresividad aparecieron como unas alitas y los diablos con
alas son características de aquí de Santo Domingo. Las caretas también son características de
acá de Santo Domingo. Así como en Santiago los joyeros y los pepineros tienen caretas
totalmente diferentes y los trajes diferentes. Eso es que tú puedes avanzar tú puedes evolucionar
pero tienes que mantener las características de esas caretas si no, esa no es una careta joyera. Se
puede utilizar los materiales que usted quiera pero esos cuervos de los joyeros tienen que ser así
si no, te sale del asunto. Y ahí viene la comercialización la fantasía, la influencia del cine por
ejemplo, nadie puede negar en su justo juicio de que el carnaval de la vega las máscaras están
sumamente influenciadas por una película que fue muy popular en los años 70 por ahí, Los
Gremlins.
Ustedes se acuerdan aquellos animalitos adorables que no se podían mojar miren las caretas de
allá y ustedes van a ver que son esa influencia el cine influencia mucho. Este centro es una
maravilla porque mucha gente no va al museo oficial y encuentra todo lo que quiere sobre los
taibos aquí hay una popularización una particularización centrado, concentrado en ese tema y
eso es muy importante porque el resto del pueblo se imagina a los taibos a través del cine
norteamericano o de cualquier otro sitio pero nunca se lo imaginan a través de los sitios del
Orinoco o del Amazonas y lo que queda por allí se lo imaginan a través del cine norteamericano
hay unos indios en Baní que las plumas y todo el alimentamiento que utilizan es increíblemente
maravillosamente bello pero de cerca de los taibos nada, sin embargo ellos son indios y se
consideran taibos y ahí viene un punto, la falta de de cultura la falta de educación sobre el tema
de los taibos a lo que en los compendios que se dan aquí de historia en las escuelas, se pasan
bien rápido muy rápido y deberían tener una base un poco más fuerte para eso entonces hace
que la gente se invente un taído y no podemos inventar un taído esa comparsa de la frontera de
San Carlos con Villa Francisca porque estamos hablando de un Villa Francisca y un San Carlos
muy distinto a lo de hoy estamos hablando de un San Carlos donde vivía Abelón Maguiol y
donde Aristides Hinchaute inició su carrera Villa Francisca exacto esa parte de ahí era muy
interesante todavía esas fotos yo las tomé hace 44 años y son de la fotógrafa en ese momento
recién salida de la carrera de publicidad de la UAS encaramado en una platanera una
montoneta con la cama atrás las revistas de Green Escape teníamos eso para hacer toda la
diligencia de mensajería llevar las revistas a los hoteles etcétera y ahí encaramé yo a ella y a
Virilito Félix y nos fuimos para allá arriba ninguno de ellos había subido más allá de la avenida
Peña valga la aclaración estaban en territorio apache fuertemente apache asombradísimos sin
embargo hicieron un trabajo maravilloso lástima que con los archivos de la revista se perdieron
las diapositivas porque esas son fotos a color en algunos momentos no teníamos tanto dinero
para tenerla tirada toda a color así hicieron en el antiguo pero las diapositivas estaban
guardadas hace 44 años todavía hay gente que está viva de esas comparsas y que viven por esa
zona los he contactado en alguna que otra ocasión pero no en plan de antropólogo pero alguien
debe contactarlo porque ese teatro de calle con su guión de ellos como ellos lo sentían y como
ellos lo crearon deberíamos tenerlo debería alguien ir a rescatar eso y algunos de ellos todavía
tienen fotos y tienen alineamientos que han conservado porque con el dato preciso podemos
hacer la recreación adecuada porque también es muy malo cuando el investigador lo imagina
entonces hacen una doble traición les voy a dar un ejemplito de algo de eso un dato bien
conservado y es el significado de este anuncio ciudadano que se complace en detallar al olivo y
observar sus dos círculos de naranja alrededor de los ojos la barba de cerda de caballo que se ha
colocado los bigotes el cisne de azul de bolita que se ha puesto en los labios la albayalde con que
se ha querido deformar la expresión el sombrero roto, sucio con que se cubre la cabeza redonda
como un queso de bola y luego se detienen en el saco un saco de casibirneo hecho pedazos
cubierto de remiendos la corbata roja de tela ordinaria el pantalón demasiado largo pisado en
los huevos de estos pantalones el difunto era más grande también lleno de remiendos y que
zapatos unos zapatos enormes de puntera redonda cuadrados como fueran cajones colgados
sobre el espalda un letrero en el cual se esclarecía su misión Lolito iba solo, le acompañaba su
propia desatisfacción, lo rodeaba la admiración y el respeto de todos los muchachos que lo
exaltaban, viva Lolito, viva Lolito Flochón, y Lolito correspondía arrancándole a la tambor