Marcando límites:
¿Cómo poner normas en casa?
Dossier Charla para Familias. Alcorcón.
Educar es como sostener una pastilla de jabón.
Si aprietas mucho, sale disparada;
Si la sujetas con indecisión, se te escurre entre los dedos;
Una presión suave pero firme la mantiene sujeta.
Isabel Orjales
Este pequeño dossier contiene las ideas fundamentales sobre cómo establecer normas y
límites en casa. Esperamos que os sirva para recordar y seguir reflexionando acerca de las
normas y límites.
¿Qué es una norma? ¿Y un límite?
Las NORMAS…
Hay muchos tipos de normas, como las Si no se cumplen, hay consecuencias.
de casa. No todas son igual de importantes.
Es un comportamiento que esperas Es importante tener un mismo criterio
que se cumpla y que se mantenga en la pareja.
HÁBITO. Deben ajustarse a la edad de los/as
Rigen la convivencia, marcan la hijos/as.
organización necesaria para que la
familia funcione.
Podríamos decir que un LÍMITES dice al niño/a: “Hasta aquí puede llegar, más allá
no”
No debemos olvidar que cada familia es única, por tanto también
son únicos las normas, los límites y las formas de funcionamiento.
Y… ¿Cómo establecemos normas y límites?
Pensad en una norma que ya cumpla vuestro hijos/as (por ejemplo, lavarse los dientes)
y contestad a la siguiente pregunta:
¿Qué cosas hicimos para conseguir que la cumplieran?
En conclusión, algunas cosas que nos pueden facilitar el establecimiento y
cumplimiento de las normas son:
Haciéndolo como un juego. Siendo coherentes.
Diciéndoles lo que tenían que Haciéndolo con buena
hacer y cómo tenían que comunicación, con respeto.
hacerlo. Teniendo en cuenta la edad
Haciéndolo con ellos/as, que de nuestro/a hijo/a.
nos vean. Teniendo en cuenta la
Siendo constantes. personalidad, adaptándolas.
Empleando refuerzos,
haciendo celebraciones.
Establecer normas CLARAS: el niño o la niña tiene que saber lo que se espera de él o ella (qué hacer,
cómo, qué consecuencias). Por ejemplo, podemos decir “quiero que te quedes sentado en la silla hasta
que termines de comer” en lugar de “pórtate bien”.
Mantener COHERENCIA, aplicadas indistintamente por el padre y la madre.
Seleccionar POCAS PERO NECESARIAS. A menor edad, menos normas.
Si es posible, NEGOCIARLAS. Los/as niños/as respetarán mejor las normas si han participado en su
diseño.
Servir de MODELO. No podemos pedirles que no griten si se lo pedimos a gritos.
Ser FIRMES pero NO INFLEXIBLES. Hay días y días.
REVISARLAS y EVALUARLAS periódicamente. Por ejemplo, la hora de acostarse puede ir modificándose
con la edad.
Ofrecer OPCIONES o ALTERNATIVAS.
Permitirnos UN TIEMPO para estar tranquilos/as y, después, hablarlo.
COMPRENDERLES, entender que hay días en los que, por ejemplo, pueden estar más cansados/as.
Hablar expresando los propios sentimientos, utilizando MENSAJES YO (“me gustaría que…”).
Utilizar el SENTIDO DEL HUMOR.
¿Por qué son necesarias las normas para nuestros hijos/as?
¿Y para nosotros/as, como madres y padres?
Como PADRES y MADRES queréis A nuestros/as HIJOS E HIJAS:
Prepararles para la vida. Les aportan seguridad (física y
Facilitar la convivencia. emocional).
Les permiten anticipar y tomar
No es “mejor padre o madre” decisiones.
quien tiene un hijo o una hija Favorecen su autonomía, su
más obediente. desarrollo personal.
En definitiva, las normas son necesarias para nuestro/a hijo/a porque:
o Le ayudan a entender e integrar las normas que rigen el mundo en el que vive.
o Le ayudan a sentirse seguro.
o Le ayudan a “portarse bien”, a ser “mejor persona” y, por lo tanto, a tener un buen
concepto de sí mismo/a.
Por último, nos gustaría añadir algunas ideas sobre la comunicación cuando aparecen
dificultades a la hora de hacer cumplir normas y límites:
Aunque ciertas acciones deben limitarse, todos los sentimientos pueden aceptarse. Los/as
niños/as necesitan que sus sentimientos se acepten y se respeten, por lo que podéis...
1. Escuchar atentamente.
2. Reconocer sus sentimientos con la palabra: “¡Vaya!… Ajá… Ya veo…”
3. Dar nombre al sentimiento: “Parece muy frustrante”. Una vez sepan manejar los términos
propios de su experiencia, empezarán a ayudarse a sí mimos/as.
No obstante, más importante que las palabras es la ACTITUD que mostremos.
¿Qué pasa con las consecuencias?
Para empezar a pensar sobre esto, contestad a la siguiente pregunta: Si no quisiéramos que
nuestro/a hijo/a cumpliera una norma ya establecida, ¿qué haríamos?
No recordárselo.
Hacerlo por él.
Castigarle porque lo ha hecho.
Felicitarle porque no lo ha hecho.
No dejarle tiempo para que lo haga.
Por tanto, si queremos que la cumpla, podemos…
Recordárselo.
No hacer las cosas por él/ella.
Felicitarle si lo ha hecho.
Castigarle si no lo haya hecho.
Dejarle tiempo para que lo haga, ir despacio.
¿Qué tipos de consecuencias hay?
Para empezar a hablar sobre los tipos de consecuencias, es importante aclarar que algo
es refuerzo o castigo según su función, pero no por definición. Así, algo que pensamos que es un
refuerzo o premio para nuestros/as hijos/as, como un rato de juego o de ver la televisión, puede
no serlo para ellos/as.
La palabra REFUERZO lleva asociada el mantenimiento o al aumento de la conducta; por
el contrario, la palabra CASTIGO lleva asociada la disminución o eliminación.
Este cuadro muestra el significado de refuerzo y castigo en relación a la conducta de
vuestro hijo o hija. El que el signo + implica añadir algo y el signo -, retirarlo.
Añadir Retirar
Aumentar R+ R-
C+ C-
Disminuir
También existe la una ausencia de consecuencias es lo que llamamos EXTINCIÓN.
Significa dejar de reforzar una conducta que previamente ha sido reforzada, “desconectar” la
relación previa entre una respuesta y sus consecuencias. Puede ser útil,
por ejemplo, para las rabietas.
La extinción puede ser eficaz de forma definitiva, pero es un
proceso lento y al principio incrementa la conducta que queremos eliminar.
Para acelerar el proceso y aumentar su eficacia, debemos
reforzar una conducta alternativa, diferente y, si es posible, incompatible
con la que queremos eliminar.
Y ahora que sabemos qué tipos de consecuencias hay…
¿Cómo las aplicamos?
De manera inmediata y sistemáticamente.
Con respeto y ajustadas a la conducta, haciendo referencia a lo que ha hecho, no a la
persona.
Con una duración e intensidad razonables que, además, permitan ir aumentando dicha
intensidad a medida que se agrava la conducta (si ponemos la peor consecuencia ante
una conducta “insignificante”, cuando dicha conducta sea peor, no tendremos una
consecuencia mayor…)
Una vez aplicada, “borrón y cuenta nueva”, le transmitimos que confiamos en él/ella.
Factibles, realistas
Recordad que las consecuencias también pueden ser negociadas.
Por último, y como despedida, me gustaría compartir algunos libros interesantes,
relacionados con la educación en general y también con el establecimiento de normas y límites:
Alava, M. J. (2004). El no también ayuda a crecer. Madrid: La esfera de los libros.
Aldecoa, J. (2001). La educación de nuestros hijos: De 0 a 14 años. Barcelona: Temas de
hoy.
Faber, A. y Mazlish, E. (1997). Cómo hablar para que sus hijos les escuchen y cómo
escuchar para que sus hijos le hablen. Barcelona: Medici.
¡Como familia lo estais haciendo genial, si algo no funciona probad otra cosa y
si funciona seguid haciéndolo!
Randall Hernández
E-mail: aprendizaje@[Link]
Teléfono: 664182235