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Importancia de la Educación Artística

El artículo analiza la educación artística como un proceso que integra educación, arte y enseñanza, enfatizando su importancia en la transformación de la percepción y práctica del arte en el contexto educativo. Se plantea que la educación artística debe ir más allá de la técnica y la instrucción, promoviendo experiencias significativas que desarrollen la sensibilidad estética y la participación activa de los estudiantes. Además, se critica la falta de formación adecuada de los docentes en esta área y la tendencia a relegar la educación artística a un rol secundario dentro del currículo escolar.

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Importancia de la Educación Artística

El artículo analiza la educación artística como un proceso que integra educación, arte y enseñanza, enfatizando su importancia en la transformación de la percepción y práctica del arte en el contexto educativo. Se plantea que la educación artística debe ir más allá de la técnica y la instrucción, promoviendo experiencias significativas que desarrollen la sensibilidad estética y la participación activa de los estudiantes. Además, se critica la falta de formación adecuada de los docentes en esta área y la tendencia a relegar la educación artística a un rol secundario dentro del currículo escolar.

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EDUCACIÓN, ARTE Y ENSEÑANZA: ¿PARA QUÉ LA EDUCACIÓN ARTÍSTICA?

EDUCACIÓN, ARTE Y ENSEÑANZA:


¿PARA QUÉ LA EDUCACIÓN ARTÍSTICA?

EDUCATION, ART AND TEACHING: WHAT IS ART


EDUCATION FOR?
Miguel Ángel Suárez Vega1

“… la tarea del educador de artes es provocar una experiencia


en la que la espontaneidad, los gustos, las sensibilidades, las
ideas, puedan lograr resultados que reafirmen creencias y
promuevan la creación…” (Gordo, 2007, p. 91).
Recepción: 23/08/2021
Aceptación: 22/11/2021

Artículo de reflexión

Resumen
Este artículo, de reflexión experiencial, pedagógica y conceptual, presenta
un análisis de tres componentes fundamentales de la educación artística,
necesarios para el logro de los objetivos formativos: la educación, el
arte y la enseñanza, inmersos en la práctica cotidiana del docente, las
metodologías y los ejercicios de aprendizaje; presenta la educación artística
como una realidad experiencial, con una posibilidad didáctica, más allá
de los referentes teóricos, los lineamientos educativos y la percepción
tradicional del arte en la educación; no solo como un espacio para la
instrucción disciplinar, técnica o manual, sino como un escenario para
transformar las maneras de pensar, hacer, y sentir en relación con el arte,
la enseñanza artística y la finalidad de la educación. Igualmente, genera

1 Magister en Educación de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia. E- mail:


camargo.migasuarez13@[Link]

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Miguel Ángel Suárez Vega

un lugar de interpretación, reestructuración y construcción educativa


con conocimientos extraídos, directamente, de la búsqueda, aplicación y
adaptación de la cotidianidad pedagógica, el cúmulo del saber producido
y la experiencia, que aporten en la estructuración de conocimientos
disciplinares específicos de la formación artística en y para la educación.
Palabras Claves: educación, arte, enseñanza, educación artística.

Absract
This article, of experiential, pedagogical and conceptual reflection,
presents an analysis of three fundamental components of arts education,
necessary for the achievement of the formative objectives: education, art
and teaching, immersed in the teacher’s daily practice, methodologies
and learning exercises; it presents art education as an experiential reality,
with a didactic possibility, beyond the theoretical references, educational
guidelines and the traditional perception of art in education; not only as a
space for disciplinary, technical or manual instruction, but as a scenario
to transform the ways of thinking, doing, and feeling in relation to art, art
teaching and the purpose of education. Likewise, it generates a place of
interpretation, restructuring and educational construction with knowledge
extracted directly from the search, application and adaptation of the
pedagogical daily life, the accumulation of knowledge produced and
experience, which contribute to the structuring of specific disciplinary
knowledge of artistic training in and for education.
Keywords: education, art, teaching, artistic education.

Voces y Realidades - Núm 7 . Año 2021 • Pág. 115 - 130 116


EDUCACIÓN, ARTE Y ENSEÑANZA: ¿PARA QUÉ LA EDUCACIÓN ARTÍSTICA?

Introducción
Comprender la educación artística en el ámbito educativo demanda
mirarla en cuatro ejes primordiales de la actividad pedagógica: 1) desde
el ámbito de la educación, el arte y su relación con la enseñanza artística;
2) desde la perspectiva del arte en la educación; 3) desde el ejercicio de
enseñanza no solo artística, sino educativa, y 4) desde la enseñanza del
arte en la educación.
Desde el ámbito de la educación, el arte y su relación con la enseñanza,
demanda que el docente sea un profesional de la pedagogía más que un
instructor de alguna disciplina artística, e, independientemente de los
problemas del área, propenda hacia una transformación de la realidad,
el contexto educativo y la experiencia de los estudiantes a partir de la
enseñanza; que la actividad artística de aula no se piense solo por la
actividad, hacer o mantener ocupados a los alumnos, sino que, desde el
arte, se acerque al grupo de estudiantes al conocimiento de lo sociocultural
y el desarrollo de capacidades sensitivas, de apreciación estética y
comunicación desde los referentes teóricos, los lineamientos educativos
y objetivos formativos.
Desde el arte en la educación, implica practicar una formación
mancomunada con los principios disciplinares, técnicos, expresivos
y metodológicos del arte y la educación, sin olvidar la promoción de
experiencias de participación, para que los estudiantes aprendan a
aprehender el mundo, a vivirlo y a transformarlo.
Desde la educación artística y no solo la enseñanza artística, obliga
a un acercamiento entre los componentes disciplinares del arte y la
promoción, desarrollo y construcción de competencias necesarias para la
participación activa en el contexto vivencial, según necesidades, gustos e
intereses de los directamente involucrados: estudiantes y maestros, como
principales protagonistas de este espacio formativo.
Y desde la enseñanza, obliga a ver que hacer y que enseñar arte va
más allá de lo netamente académico, técnico, instruccional o manual, y
que la educación en cualquier área artística se inscribe en la promoción
de experiencias que incursionen en renovadas maneras de pensar, hacer y
sentir la relación del arte con la educación, la enseñanza y la cotidianidad
pedagógica del maestro para construir conocimiento, mejorar y trascender
las formas tradicionales de enseñanza, con el fin de abordar didácticamente
la educación artística.

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Miguel Ángel Suárez Vega

Educación, arte y enseñanza artística

Una de las principales problemáticas que enfrenta el docente de educación


artística es cuál tipo de actividades o ejercicios artísticos desarrollar
con los estudiantes en el momento de realizar su ejercicio de aula; en
este sentido, se pueden plantear dos posibilidades: primera, orientar la
enseñanza artística desde lo disciplinar, entendiendo la actividad como
aprestamiento instruccional o técnico, encaminado al desarrollo de
habilidades, segunda, abordar la educación artística desde un enfoque
humanista, que procure la formación de seres humanos a través de
experiencias prácticas y significativas impulsadoras de la sensibilidad
estética, creativa, expresiva y representativa del mundo.
No obstante, se puede inferir el rol de la formación profesional en
educación artística, como área obligatoria en educación básica para
el logro de los objetivos educativos, de acuerdo con el currículo y el
Proyecto Educativo Institucional (MEN, 1994, p. 8) y la importancia que
han venido adquiriendo las artes en la educación formal en Colombia,
tanto para la formación integral del estudiante, como para la contribución
que, desde la enseñanza artística, se puede dar a las demás áreas del plan
de estudio (MEN, 2000).
Documentos de cabecera, para abordar la enseñanza artística en
el contexto escolar colombiano son: los Lineamientos Curriculares de
Educación Artística y el Documento N°. 16: Orientaciones Pedagógicas
para la Educación Artística en Básica y Media, que presentan algunas
orientaciones básicas para la enseñanza del arte en los distintos niveles de
educación primaria y secundaria; así como las principales consideraciones
del Ministerio de Educación Nacional, sobre la importancia de la
educación artística, como pilar fundamental para aproximar la educación
al contexto y trabajar con la comunidad dentro del sistema educativo
(MEN, 2000, p. 18).
Sobre la formación profesional y la asignación académica específica
para el área de educación artística, algunas veces, la enseñanza artística
escolar es asignada a docentes de otras disciplinas que, más allá de su
buena fe, no están debidamente preparados para orientar el aprendizaje
de los componentes del arte en la educación. Profesionales que enfocan
su quehacer educativo desde sus convicciones en relación con el arte, lo
que conocen o han aprendido sobre el arte, tanto en la experiencia como
estudiantes, como en la formación profesional, lo que significa que la
educación artística, en algunas oportunidades, es incluida en la asignación
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EDUCACIÓN, ARTE Y ENSEÑANZA: ¿PARA QUÉ LA EDUCACIÓN ARTÍSTICA?

académica de profesionales de especialidades afines como arquitectos,


diseñadores gráficos o ingenieros, nombrados como docentes de áreas
técnicas, matemáticas, tecnología e informática, o de un licenciado
de áreas como educación física, educación ética y valores humanos,
educación religiosa, entre otras.
Al respecto, Casas y Sánchez (2008), como resultado de una
investigación sobre la educación artística, en quince municipios cabecera
de provincia de Boyacá, presentan, específicamente sobre la enseñanza
artística en el departamento, los siguientes hallazgos:
• Como consecuencia de lo anterior, para muchas instituciones,
colegios y escuelas del departamento de Boyacá, la educación
artística ha venido siendo considerada como el repuesto de segunda
para aquellos casos de emergencia de asignación de carga laboral, y
sin ningún respeto por la disciplina se asigna indiscriminadamente a
aquellos profesores que no tienen formación en artes para que asuman
las asignaturas de “artísticas” y así completar el número de horas
correspondiente.
• En consecuencia con lo anterior, aquel maestro que, arropado de su
ignorancia en los campos del arte, afronta desde su real saber y entender
la educación artística, hace de la producción de objetos artísticos el
único fin de la escuela, adornos cuya única finalidad se traduce en que
los alumnos realicen trabajos bonitos para mostrar, sin tener en cuenta
los procesos que allí se suscitan, sepultando de paso los hallazgos
pedagógicos, las acciones metodológicas e investigativas, lo mismo
que aquellas dinámicas que enriquecen la formación interdisciplinar.
• En este mismo sentido, la educación artística va perdiendo toda
posibilidad de dignificación del ser humano en su esencia creativa,
reflexiva y constructora de conocimiento, ya que en el rol meramente
mecanicista o de privilegio de las manualidades hacia lo mimético,
constriñe toda posibilidad argumentativa y de crítica frente al contexto,
con lo que se demuestra resistencia al cambio, una incapacidad hacia
la exploración, la experimentación o la transformación en los distintos
campos del arte (p. 15).

De esta manera, las actividades de enseñanza artística se limitan a la


instrumentalización técnica, disciplinar o manual sin un fin pedagógico,
más allá de mantener ocupado al estudiante durante la clase y tener algo
que evaluar para sustentar la calificación obtenida. En este sentido, se crea

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Miguel Ángel Suárez Vega

-algunas veces- una acción educativa reproduccioncita de lo artístico, que


desconoce la importancia de la formación pedagógica desde la licenciatura
para posibilitar, desde la enseñanza del arte, una acción permanente de
transformación de las maneras de pensar, hacer y sentir en relación con
la educación artística y la finalidad formativa de la enseñanza del arte en
la educación.
Sobre la importancia de la educación artística, se puede señalar que
la visión de una enseñanza artística que potencie los talentos de los
estudiantes se presenta, aun en los documentos básicos del MEN, como
una retórica teórica difícil de consolidar en el quehacer profesional del
docente, debido a la poca formación pedagógica en el área, la escasez de
recursos y espacios adecuados para el trabajo artístico, el poco tiempo
destinado para el área en los currículos, sin olvidar los casos en que
la educación artística es asignada a docentes de otras especialidades o
disciplinas.
Igualmente, porque algunas de las actividades o ejercicios postulan
la actividad por la actividad, como si el quehacer artístico por si solo
acercara el conocimiento de lo sociocultural al estudiante y el desarrollo
de sus capacidades sensitivas, de apreciación estética y comunicación;
de comprensión del por qué hacer y para qué hacerlo, limitando toda
actividad artística simplemente al cómo: ¿cómo se pinta?, ¿cómo se
dibuja?, ¿cómo se baila?, ¿cómo se teje?, ¿cómo se hace?, entre otros.
Algunas visiones sobre la percepción de la educación artística en
Colombia las deducen Casas y Sánchez (2008) de la Propuesta de Creación
de un Programa en Educación Básica con Énfasis en Educación Artística,
año 2000, en la Universidad Distrital “Francisco José de Caldas”:
• En los colegios y escuelas, tanto las directivas como los maestros de
artes, se enfrentan a un gran vacío y es el de planear y actuar desde
el desconocimiento de la estética y sin una visión clara del quehacer
artístico, lo que lleva a que las materias de arte, en muchos casos,
sean consideradas como algo secundario, un adorno que tiene como
fin el que los alumnos realicen trabajos bonitos para mostrar.
• El maestro aborda la producción del objeto (artístico) como fin en
la escuela, olvidando los procesos de expresión que allí surgen, y
facilitando, así, la acción mecánica y acumulativa del aprendizaje. Esto
corresponde a la valoración netamente manual que muy comúnmente
se le da al ejercicio artístico en el aula.

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EDUCACIÓN, ARTE Y ENSEÑANZA: ¿PARA QUÉ LA EDUCACIÓN ARTÍSTICA?

• Lo más común en la educación artística es que se enseñen destrezas


mediante ejercicios mecánicos prediseñados, siguiendo secuencias
que no tienen en cuenta el ritmo corporal y su pertenencia cultural.
En cuanto los intentos de los profesores de articular esta educación en
el PEI, no son vistos en su dimensión real por los directivos, quienes
generalmente se resisten a esta integración.
• Algunas instituciones cuentan con salones adecuados, materiales e
instrumentos, y grupos de trabajo en áreas específicas del arte, pero
hay carencia de recursos económicos para llevar a cabo los procesos
de educación artística de manera cabal y, muchas veces, no se tiene
la conciencia necesaria para dimensionar las condiciones con las que
se cuenta y poder proyectar la actividad. (Castillo, Motta y Ramos,
2000, p 74; citado por Casas y Sánchez, 2008, p. 10)

El reto es propender hacía una transformación progresiva y sistemática


de la educación artística desde el ejercicio pedagógico, las prácticas de
aula y los ejercicios o actividades para la enseñanza del arte. Darles al
arte y la educación artística el espacio que se han ganado en los distintos
espacios socioculturales, y no solo al interior de los museos, las galerías
de arte o las muestras artísticas escolares. El arte, como expresión de la
vida emanada de la vida misma, y la educación artística, como espacio de
formación en las instituciones educativas, no solo como “artística” para
el aprestamiento instrumental o desarrollo de habilidades técnicas. La
educación artística no solo como área obligatoria, sino fundamental para
estructurar experiencias únicas de aprendizaje, a partir de las temáticas,
actividades o ejercicios que posibiliten escenarios de aprensión individual
y colectiva de manera significativa y perdurable en los estudiantes.

Solo arte o arte en la educación

Se puede inferir que el arte es el principio disciplinar, técnico, expresivo,


didáctico y metodológico de la educación artística; sin embargo, el arte y
el arte en la educación, aunque puedan parecer similares, son totalmente
opuestos, no por lo que representan o lo que se espera de ellos, sino
porque la profesión de pedagogos no es igual a la profesión de artistas,
aunque, en ambos casos, se trabaje con los seres humanos como principal
materia prima. El fin del arte en la educación es la formación con el
objetivo de que el estudiante “aprehenda” el mundo y pueda participar
más activamente en el contexto sociocultural de su experiencia.

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Miguel Ángel Suárez Vega

Sobre este punto, en la introducción del libro, Pequeña apología de la


experiencia estética de Jauss (2002), se señala:
Que el arte sea un lugar de experiencia significa que los seres humanos
aprenden algo acerca de sí mismos y del mundo, además de estremecerse
y gozar, que del encuentro logrado con el arte nadie vuelve sin alguna
ganancia, también cognoscitiva (p.14).

Y Lorda (2014), en relación con la educación, que es el fin primario de


la enseñanza artística dice:
La Educación es una de las artes más nobles de la vida humana, porque
trabaja con lo más noble que hay sobre la tierra, que son las personas.
Pero no se puede apreciar lo que la educación tiene de arte, hasta que
no se alcanza con la experiencia una convicción íntima: educar es un
milagro (p. 315).

Uno de los principales objetivos del arte en la educación debe ser


alcanzar el aprendizaje experienciado, principio que, en la educación
artística, adquiere sentido en la formación de seres humanos creativos,
solidarios y críticos, como actores principales de un tiempo y espacio
propio, dispuesto para ser expresado y vivenciado en expectativas
de aprendizaje, gustos, necesidades e intereses, que son detonantes
principales tanto del arte, como del arte en la educación.
En este sentido, en la educación del hombre, el desarrollo de
competencias artísticas, plásticas y estéticas es particularmente
significativo si deja de pensarse que la educación en arte sólo se concibe
desde el dibujo o cualquier otra forma de arte tradicional, y que su enfoque
didáctico solo propone hacer bien los trabajos artística y estéticamente
agradables (Eisner, 1972). Si deja de pensarse en los sujetos solo como
“objetos” de la educación, por el imperativo de pertenecer al sistema de
producción, estar dentro del medio educativo o como una obligación
temporal para enmendar el derecho natural de todo ser humano a la
educación.
En relación con lo anterior, en la enseñanza del arte son los sujetos
quienes producen objetos artísticos con lo aprendido y no los objetos
artísticos los que producen sujetos a partir de lo enseñado. “El objeto
artístico establece una conexión con la realidad, de algún modo único
y singular, según el tipo de arte y es resultado de una intencionalidad
artística manifiesta” (Touriñán, 2011, p. 64), que desde el arte en la
educación conduce a la exploración y expresión del realizador del objeto

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EDUCACIÓN, ARTE Y ENSEÑANZA: ¿PARA QUÉ LA EDUCACIÓN ARTÍSTICA?

artístico y a participar, desde la enseñanza artística, en la formación de


seres humanos integrales, sensibles, transformadores y productivos para
su realidad, al dar prioridad al porqué y para qué, y dejar de restringir
la actividad de enseñanza artistica solo al cómo: ¿cómo se matiza un
color?, ¿cómo se difumina una sombra?, ¿cómo son los cánones de una
figura?, ¿cómo se baila un determinado ritmo?, ¿cómo se interpreta una
pieza musical?, entre otros que, a pesar de su importancia, a veces son
cuestiones del arte como instrumentalización, adiestramiento o técnica, y
no tanto como formación en y para la vida.
Sobre este punto Spravkin, en el libro Artes y escuela. Aspectos
curriculares y didácticos de la educación artística, afirma:
Como nunca, a partir del siglo XX las artes plásticas alejan su interés
de la descripción del objeto para centrarlo en la búsqueda de quien crea;
para hacer de este objeto (pintado, dibujado o esculpido) el vehículo
de las ideas, los sentimientos, el fluir del inconsciente o de la pura
gestualidad del autor (Akoschky, J., Brandt, E., Calvo, M., Chapato,
M. E., Harf, R., Kalmar, D., . . . Wiskitski, J., 1998, p. 62).

Que debiera ser el fin de toda actividad de enseñanza artística, y no


simplemente el hecho de hacer por hacer y ocupar el tiempo sin un objetivo
educativo claro, para el docente, ni mucho menos para el estudiante,
que puede perder el interés en el quehacer artístico al no encontrar una
conexión con el ejercicio, el arte, la educación y su experiencia.

Artística o educación artística

A partir de los planteamientos anteriores que engloban algunos


principios básicos de la educación, el arte y la enseñanza, como
componentes elementales de la educación artística, no solo de la “artística”,
que es apenas perteneciente o relativo a las artes, principalmente a las
bellas artes, se puede deducir que educación artística es la denominación
que comúnmente se da al área curricular, cuyos principios de aprensión
están interconectados con algunos componentes y competencias del
desenvolvimiento artístico: creatividad, estética, composición, espacio,
forma, producción y cultura; personalidad, representación, observación,
expresión, imagen, proporción, entre otros, inmersos en los principios
disciplinares del arte.
En este sentido, la educación artística, no solo la artística, de acuerdo
con el plan de estudios, el currículo y el PEI, debe alentar la formación

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de seres humanos y no simplemente el aprestamiento disciplinar, técnico


o instrumental. “Esto significa que en la educación artística hay que
desarrollar competencias que implican destrezas, hábitos, actitudes y
conocimientos, con el mismo carácter y sentido que corresponde a toda
educación” (Touriñán, 2011, p. 68). Competencias que conduzcan a
desarrollar practicas pedagógicas para transformar las maneras de pensar,
hacer y sentir en relación con el arte, la educación artística y la finalidad
formativa de la enseñanza.
Pero también capacidades que favorezcan la autonomía y libertad de
expresión del estudiante: “entendidas como las actitudes y las aptitudes
que el arte favorece en el desarrollo total del ser humano y que son,
en conjunto: sensitivas, cognitivas, creativas, expresivas, y prácticas”
(García, 2005, p. 83), que benefician una verdadera formación integral,
experiencial y “de acceso al conocimiento, la ciencia, la técnica y los
demás bienes y valores de la cultura” (Constitución Política de Colombia
[Const.] 1991, Cap. 2, Art. 67).
Educación artística, no solo artística, debido a que en algunas formas
de enseñanza de lo artístico no se requiere conocer, solo hacer, no es
necesario producir sino reproducir, no se solicita construir conocimiento,
solo copiar; mientras que la educación artística en el currículo escolar
debe tomar en cuenta las necesidades específicas, gustos e intereses
del educando, darle la oportunidad para definir sus propias tareas de
aprendizaje y establecer sus propios objetivos (Eisner, 1976) como fines
formativos, aprehensivos y experienciales para la enseñanza del arte,
cuyas cualidades son de gran valor para que el estudiante avance en el
aprendizaje en diferentes áreas.
Pensar que la enseñanza artística va más allá del aprestamiento
disciplinar, enmarcado en la imagen tradicional de la educación:
esquemática, memorística, alienante, disciplinar, aleccionante,
homogeneizadora, que, en ocasiones: “se asume como una práctica y un
saber escolar que ha conservado en su quehacer la enseñanza y distribución
de conocimientos fundados en las técnicas de la expresión plástica [dibujo,
pintura, escultura, grabado, modelado]” (Chaparro y Sosa, 2014, p. 215),
como formas de tecnología escolar para perpetuar algunos conceptos y
creencias sobre el arte, representados social y culturalmente.
Quizás sea por estas razones y al no tener certeza en qué debe basarse
la enseñanza del arte, que la educación artística ha debido pasar por
distintas denominaciones: Educación estética y manual (Decreto 1710 de

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EDUCACIÓN, ARTE Y ENSEÑANZA: ¿PARA QUÉ LA EDUCACIÓN ARTÍSTICA?

1963, Art. 6) o simplemente estética, manualidades, expresión artística,


clase de arte, artística o educación artística y cultural, de acuerdo con la
modificación del numeral 3 del Artículo 23 de la Ley 115 de 1994 que,en
el Artículo 65 de la Ley 397 de 1997, que establece la formación cultural
obligatoria en Colombia con la creación del Ministerio de Cultura.
Apelativos que ha tenido este espacio formativo en las instituciones
educativas sin reflexionar demasiado sobre la finalidad del arte en la
educación, así como en cualquier área del currículo, debe ir más allá del
adiestramiento y la preparación para la vida laboral.
Sobre los inicios de la instrucción artística en la segunda mitad del
siglo XIX y primera parte del XX, las ideas de Gardner (1994) sirven
para reafirmar algunos postulados sobre la percepción social del arte en
la educación:
A lo largo de todo este periodo, la formación en las escuelas en lo que
respecta a la percepción y la reflexión artística fue poca, y poca también
la atención prestada a los cuerpos organizados de conocimiento en
los estudios históricos y críticos. Tales pasatiempos se dejaron a la
minúscula minoría que llegaba a asistir a la educación universitaria, o a
quienes eran lo suficientemente ricos para hacerse con los servicios de
un tutor o guía que -como parte del legendario Grand Tour- introduciría
a los estudiantes en las obras maestras que se exponen en los museos
(y en colecciones privadas) o en los hitos arquitectónicos. Si hubo
excepciones -escuelas que buscaron integrar habilidades productivas
y de distinción- fueron pocas y separadas por grandes intervalos de
tiempo (p. 67).

Al contrario: “proporcionar habilidades mínimas, la capacidad


laboral, despertar el deseo de conocimiento, desarrollar una perspectiva
crítica y estimular el aprecio por las realizaciones humanas” (O´Connor,
citado por Fullat, 2000, p. 66), son solo algunos de los fines comunes
de la educación en cualquier campo, solo que en la educación artística
adquieren un sentido particular por la acción directa del realizador, a través
de las actividades y ejercidos pedagógicos de enseñanza artística, debido
a que la educación y el arte, como evidencias del desarrollo humano,
representan el constructo del saber generado a través de la observación de
los principales fenómenos socioculturales en la historia.
En ese marco, la educación desde el arte representa una posibilidad
para generar espacios de transformación de las prácticas educativas, en
contraposición al modelo tradicional de enseñanza, de manera que algunos
métodos, didácticas, contenidos y suposiciones del arte, sean usados para

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Miguel Ángel Suárez Vega

entender mejor la experiencia y transmutar el ejercicio pedagógico en que


los estudiantes y maestros, sean los principales actores de esa historia y, que
al igual que las obras de arte, reflejen un género pedagógico (estilo) y una
ideología (lenguaje) para comprender y transformar la cotidianidad educativa.

Enseñanza del arte en la educación

Dibujo, pintura, modelado, manualidades. Tarjetearía, repujado, origami,


esgrafiado; danza, teatro, teoría del color, apreciaron musical, son solo
algunos temas que componen el plan de estudios de educación artística en
alguna de sus profundizaciones; muchos de estos componentes temáticos
dependen tanto de los lineamientos del Ministerio de Educación, como del
énfasis y la transversalidad institucional, sin olvidar los gustos artísticos del
docente titular o maestro asignado para dictar el área que, algunas veces, es
adscrito a ésta sin tener la formación disciplinar adecuada. La percepción
personal de la enseñanza artística genera una reestructuración permanente
del plan de área desde lo que el docente conoce en su experiencia artística,
quiere, puede, sebe y espera enseñar, sin tener en cuenta el contexto en
que se inscribe la experiencia pedagógica y el acervo aprendido en la
cotidianidad educativa de los estudiantes.
Hacer arte y enseñar arte es crear de los temas algo más allá de lo
netamente académico, instruccional, técnico o manual para la consecución
de objetos. Es procurar experiencias únicas y formativas que incursionen
en renovadas maneras de abordar didácticamente la educación artística.
Es traspasar lo netamente disciplinar para intentar que la actividad, por
sencilla que parezca, tenga un propósito de comprensión particular y
colectivo del conocimiento, para que el estudiante no sienta la obligación
de hacer solo por el imperativo de la calificación.
Es crear con una actividad de pintura no solo la copia de imágenes
prediseñadas o propuestas por el docente a partir de un referente visual,
por ejemplo, paisajes, sino hacer que estos se inscriban en el espacio de
la realidad, la experiencia y lo vivenciado por el sujeto, sin olvidar los
elementos disciplinares, históricos y técnicos adscritos al aprendizaje,
como la composición, el manejo del color y los pigmentos, las relaciones
espaciales, la proporción de las formas, la representación, entre otros, para
lograr ver el ejercicio pictórico como algo agradable de realizar o bonito
, y como una extensión de toda la historia del arte, el desarrollo humano
y la expresión sociocultural que puede aprehenderse desde la enseñanza
artística de diferentes formas, no solo bidimensional y figurativa. Es hacer

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EDUCACIÓN, ARTE Y ENSEÑANZA: ¿PARA QUÉ LA EDUCACIÓN ARTÍSTICA?

arte y formar artísticamente, en la medida en que el tema funcione como


un pretexto y una extensión formativa para representar la experiencia,
principalmente, de los estudiantes a partir del ejercicio pedagógico, para
transformar las maneras de pensar, hacer y sentir en relación con el arte,
la educación artística y la finalidad de la educación.
Es sacar el aprendizaje del aula de clase y aproximar a los estudiantes
al contexto, al paisaje, a la ciudad, al espacio vivencial. Es generar un
espacio de recuperación, reflexión, análisis e interpretación de la historia
personal de enseñanza de la educación artística, a partir de la búsqueda,
aplicación y adaptación de diferentes estrategias didácticas para ver
cómo, desde la cotidianidad pedagógica y el cúmulo de saber producido,
se puede generar una acción permanente de transformación de la acción
educativa, para trascender la percepción tradicional del arte y la enseñanza
del arte en la educación.
Es deconstruir y reconstruir la experiencia, jugar con las formas, los
medios y recursos, e incursionar, a través de los temas, en propuestas
de exploración y construcción del conocimiento, ya que “además de las
experiencias estético-artísticas, durante el proceso los estudiantes tienen
oportunidades para la sincronización: bailar en grupo, tocar en grupo,
expresarse en grupo” (Greene, 2005, citado por Ferreiro, 2014, p. 20),
lo que significa que las actividades y ejercicios de enseñanza artística
pueden ser realizados tanto individual como grupalmente.
De esta forma, la enseñanza artística debe ser algo estructurado, pero
abierto al cambio, donde el tema no sea un determínate rígido, sino un
pretexto para que el docente reflexione sobre el porqué, cómo y para
qué de la pedagogía, que conduzca a la construcción de conocimiento
didáctico, transformar la praxis y, a pensar los alcances del arte en la
educación. Y en el estudiante, formar nuevas maneras de pensar, hacer y
sentir a través de una educación artística más significativa y vivenciada
para construir conocimiento, no solo en el campo del arte, igualmente,
en lo que debe interesarle y debe propender la educación: una formación
integral para que el estudiante aprenda a vivir, a buscar la felicidad y la
realización individual y de su grupo inmediato.

Conclusiones
Existe gran posibilidad para la educación artística, más allá de los referentes
teóricos, los lineamientos educativos y la percepción tradicional de la

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Miguel Ángel Suárez Vega

enseñanza, que la pueden mostrar como una utopía de difícil concreción


en el ejercicio cotidiano del docente. Si esta área es importante, no
obligatoria, lo primero es darle el lugar que se merece y debería ocupar
un lugar fundamental en la educación, no solo como un espacio para la
instrucción técnica, disciplinar o manual en las instituciones educativas,
se trata de al cambiar la concepción pedagógica del arte y su finalidad,
especialmente por y para los estudiantes.
Para esto es imprescindible transformar el ejercicio de enseñanza, dejar
de referirse a esta área solo como clase de artística y entenderla, pensarla
y practicarla como Educación Artística; generar escenarios de reflexión,
análisis e interpretación del quehacer didáctico, para comprender más la
labor del docente de arte, con el fin de mejorarla y compartir la experiencia
de manera que aporte a la construcción de conocimiento pedagógico sobre
la educación, el arte y la enseñanza artística con conocimientos extraídos
directamente de la cotidianidad del maestro.
En este sentido, el diseño y estructuración de un plan de área abierto,
que favorezca la experiencia formativa es imprescindible para cambiar las
maneras de pensar, hacer y sentir en relación con el arte, la educación artística
y la finalidad de la educación, sin dejar de lado distintos componentes
técnicos, artísticos, históricos, de representación, entre otros, que, como
dispositivos de aprendizaje, deben tener el objetivo de que cada acto de
enseñanza explore más allá de consecución de productos agradables o la
reproducción de imágenes desligadas del pensamiento del estudiante y el
docente, que es lo que realmente debe importarle a la Educación Artística.

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Como citar este artículo: Suárez-Vega, M. (2021). Educación, Arte y Enseñanza:


¿Para qué la Educación Artística? Voces yRealidades Educativas, (7) 115-130

Voces y Realidades - Núm 7 . Año 2021 • Pág. 115 - 130 130

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