Prof.
Gabriel Ferraro – Marcela Bourdieu
Pensando el rol
docente
Pensar la educación para transformarla y Crear una escuela hospitalaria
Actividades
1. Observa los siguientes videos e imágenes y responde=
[Link] - Zombis en la escuela
TED
[Link] - Lo que me enseñaron
los niños TED
Actividad N º 1
Elabora un texto breve, explicando las conclusiones o los aportes, disidencias,
que te han dado tanto las imágenes como los videos. Colócale un título.
Actividad N° 2
A. Lee el texto “Todos pueden aprender” de Rebeca Anijovich
B. Elige cinco frases textuales , márcalas en el texto y elabora una frase propia
integrando el sentido de las frases elegidas.
Todos pueden aprender
Rebeca Anijovich
"Diversidad, aulas inclusivas, heterogeneidad son palabras que cada día
encuentran espacios en los diseños curriculares, en los proyectos
institucionales, en los debates académicos, en las investigaciones y en las
páginas de los diarios. El discurso acerca de la educación en la diversidad
surgió en las últimas décadas del siglo XX con la intención de superar la
mirada homogeneizadora y proponer enfoques y estrategias más inclusivas
que contemplen al mismo tiempo las diferencias que existen entre las
personas, los derechos de la ciudadanía y las obligaciones de los Estados. Las
primeras miradas sobre la diversidad, estuvieron asociadas a la educación de
niños con necesidades especiales (de allí la denominada “pedagogía/escuela
diferencial”) o, simplemente, al modo de evaluar a los alumnos con dificultades
en el aprendizaje. En este abordaje, lo diverso es entendido como un obstáculo
individual que requiere, en muchos casos, una atención especial y
personalizada para reducir la dificultad. A partir de la segunda mitad de siglo
pasado, surgen aportes de investigaciones realizadas por disciplinas como la
antropología educativa, la sociología de la educación, la psicología cognitiva y
las neurociencias que favorecen la emergencia de una concepción nueva
acerca de la diversidad en los procesos de aprendizaje y enseñanza. Al
respecto, Gimeno Sacristán (2000) expresa que: “Todo lo que pueda hacerse
por romper la uniformidad de las fuentes de información, por introducir ritmos
de aprendizaje diferenciados, atención y recursos distribuidos entre alumnos
según sus desiguales necesidades, por variar el monolítico esquema del
horario escolar que esclerotiza los procesos de enseñanza-aprendizaje, por
desbordar los espacios 2 de aprendizaje, por disponer de tareas distintas en
las que se pueda trabajar al mismos tiempo con alumnos, por admitir estilos de
aprendizaje diferenciados, serán recursos para que, sin renunciar a un
proyecto de cultura común compartida desde la radical singularidad de cada
uno, puede hablarse de una escuela estimuladora de la autono-mía y de la
libertad, que es en la que puede acrisolarse la idiosincrasia personal creadora”.
Un enfoque pedagógico que contemple la diversidad como una condición
inherente al ser humano y por lo tanto un valor a respetar, comprende que
cada persona nace con una carga biológica diferente y se desarrolla en
múltiples contextos sociales, culturales, económicos y educativos. La
preocupación por la diversidad en educación, correlato de la necesidad de
atender a los problemas multiculturales que pone de manifiesto la
globalización, la sensibilización por la integración de las minorías culturales y
religiosas y las nuevas consideraciones acerca del género, también instala en
los sistemas educativos un debate profundo acerca de la equidad y la justicia,
un par que consideramos inseparables al tener que definir políticas educativas.
Para contemplar los niveles de igualdad enunciados, el campo educativo tiene
el desafío de encontrar un equilibrio entre lo común y lo diverso. Todos los
niños, niñas, adolescentes y jóvenes tienen derecho a obtener una buena
educación, y para que eso sea posible es necesario contemplar variados
puntos de partida para encarar la enseñanza, atendiendo a las diferencias y
sus implicancias. Pensar en el equilibrio entre lo común y lo diverso nos
plantea la pregunta: qué entendemos por “lo común”. Consideremos los
aportes de Cornu: (2008) común no significa uniforme sino posible, abierto,
para todos, un mundo en el cual avanzar es posible y los de Diker (2008) para
quien en lo común se trata de incluir a todos los niños en la educación
obligatoria “sin perder de vista que también es función de la escuela diferenciar
para una sociedad diferenciada”. 3 El enfoque de la diversidad en educación,
supone un nuevo modo de mirar a las escuelas, a sus actores y a los procesos
de enseñanza y aprendizaje a la luz de valores democráticos. El enfoque de la
diversidad en educación encuentra su correlato didáctico en el diseño de aulas
heterogéneas, entendiendo que son la dimensión teórica y práctica de una
misma perspectiva pedagógica. Greco, M. (2007) se refiere al cambio de
mirada en lo referente a la diversidad “los tiempos actuales hacen evidente que
ser alumno o alumna no goza de exclusividad; la identidad de alguien que
acude a la escuela (¿a aprender?) es siempre plural, diversificada, portadora
de rasgos heterogéneos, a veces opuestos y aparentemente irreconciliables. Y,
sin embargo, su presencia nos obliga a mirar incluso cuando no queramos, nos
convoca al trabajo de otra manera, nos demanda un exceso de trabajo para el
cual no estábamos dispuestos, porque supone multiplicar miradas, aprender
nuevas lecturas, hacer el esfuerzo de reconocer palabras que no sabemos,
girar el ojo que mira hacia sí mismo (allí donde a menudo es muy difícil ver/se),
reconvertir la mirada hacia uno mismo en el trabajo de educar”. En el enfoque
de trabajo en aulas heterogéneas reconocemos la existencia de diferencias
entre las personas, no sólo en lo discursivo sino también en las prácticas de
enseñanza cotidianas en las escuelas, desde el estilo de gestión institucional
hasta las actividades que se proponen en el aula, nuevos diseños del espacio
físico, una revisión de los modos de interacción social entre los distintos
actores de la institución educativa y una nueva forma de utilizar el tiempo,
concebir y poner en práctica la evaluación. Sostenemos que los niños, niñas,
adolescentes y jóvenes se convierten en el centro del proceso educativo
cuando reconocemos quiénes son, cómo aprenden, cuáles son sus intereses,
sus debilidades y fortalezas como aprendices, sus entornos culturales y
sociales. Solo entonces, desde la enseñanza podremos ofrecer las mejores
opciones para que todos se 4 involucren activamente y encuentren sentido a lo
que aprenden y al mundo en el que están insertos. Desde el enfoque educativo
que reconoce que los alumnos y alumnas son diferentes entre sí y que esto se
pone en juego en el trabajo en aulas heterogéneas, pensamos y creemos
firmemente que todos pueden aprender. Parece una obviedad afirmarlo pero
lograr este propósito inclusivo, requiere de políticas educativas claras y de
creencias firmes de todos los actores integrantes de una comunidad educativa.
El aula heterogénea es un espacio en el que “todos los alumnos, ya sea que
presenten dificultades o que se destaquen, pueden progresar y obtener
resultados a la medida de su potencial real, tanto a nivel cognitivo como
personal y social. El reconocimiento del derecho de los seres humanos a ser
diferentes no se contrapone a la función que le cabe a cada sujeto como
integrante de una sociedad. Por lo tanto, por ser la atención a la diversidad un
enfoque socio-humanista de la educación, no existe contradicción alguna entre
el respeto al individuo autónomo y la respuesta a las necesidades colectivas de
la sociedad” (Anijovich, et al, 2004). Todos pueden aprender, pero para que
eso suceda, todos los estudiantes necesitan recibir tareas desafiantes,
potentes y estimulantes que los impulsen a desarrollar sus capacidades
individuales y convertirse en miembros plenos y productivos de la sociedad. El
desafío que subyace es cómo construir una escuela sin excluidos, una escuela
habitable para todos los alumnos y alumnas".