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Constitución Nacional Argentina 1949

El documento presenta la Constitución Nacional de Argentina, sancionada en 1949, que establece los principios fundamentales del gobierno, los derechos y garantías de los ciudadanos, así como la organización del poder legislativo, ejecutivo y judicial. Se detalla la forma de gobierno federal y republicano, y se asegura la igualdad de derechos y libertades para todos los habitantes. Además, se incluyen disposiciones sobre la administración de justicia y la intervención del gobierno federal en las provincias.
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Constitución Nacional Argentina 1949

El documento presenta la Constitución Nacional de Argentina, sancionada en 1949, que establece los principios fundamentales del gobierno, los derechos y garantías de los ciudadanos, así como la organización del poder legislativo, ejecutivo y judicial. Se detalla la forma de gobierno federal y republicano, y se asegura la igualdad de derechos y libertades para todos los habitantes. Además, se incluyen disposiciones sobre la administración de justicia y la intervención del gobierno federal en las provincias.
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1949

AUTORIDADES DEL HONORABLE


SENADO DE LA NACIÓN
Presidenta
Da. Cristina Fernández de Kirchner
Presidenta Provisional
Da. Claudia Ledesma Abdala de Zamora
Vicepresidenta
Da. Carolina Losada
Vicepresidente Primero
D. Maurice Fabián Closs
Vicepresidenta Segunda
Da. Guadalupe Tagliaferri
Secretario Parlamentario
D. Marcelo Jorge Fuentes
Secretaria Administrativa
Da. María Luz Alonso
Prosecretario Parlamentario
D. Juan Pedro Tunessi
Prosecretario Administrativo
D. Mariano Ramiro Cabral
Prosecretario de Coordinación Operativa
D. Diego Bermúdez Bringue
ÍNDICE

Página

-Preámbulo.......................................................................... 6

PRIMERA PARTE - Principios fundamentales

-Capítulo I - Forma de gobierno y declaraciones políticas 7


-Capítulo II - Derechos, deberes y garantías de la libertad
personal............................................................................... 16
-Capítulo III - Derechos del trabajador, de la familia, de
la ancianidad y de la educación y la cultura....................... 22
-I. Del trabajador............................................................ 23
-II. De la familia............................................................. 29
-III. De la ancianidad...................................................... 30
-IV. De la educación y la cultura.................................... 32
-Capítulo IV - La función social de la propiedad, el capital
y la actividad económica..................................................... 38

SEGUNDA PARTE - Autoridades de la Nación

Título Primero - Gobierno Federal

Sección Primera - Del Poder Legislativo

-Capítulo I - De la Cámara de Diputados............................ 41


-Capítulo II - Del Senado..................................................... 43
-Capítulo III - Disposiciones comunes a ambas Cámaras 46
-Capítulo IV - Atribuciones del Congreso..................... 49
-Capítulo V - De la formación y sanción de las leyes.... 57
Sección Segunda - Del Poder Ejecutivo

-Capítulo I - De su naturaleza y duración...................... 60


-Capítulo II - De la forma y tiempo de la elección del
presidente y vicepresidente de la Nación....................... 62
-Capítulo III - Atribuciones del Poder Ejecutivo............ 63
-Capítulo IV - De los ministros del Poder Ejecutivo...... 69

Sección Tercera - Del Poder judicial

-Capítulo I - De la naturaleza y duración....................... 71


-Capítulo II - Atribuciones del Poder judicial................. 73

Título Segundo - Gobiernos de Provincias................ 75

Disposiciones Transitorias.......................................... 78
CONSTITUCIÓN NACIONAL
Sancionada por el Soberano Congreso General
Constituyente el 1° de Mayo de 1853. Reformada
y concordada por la Convención Nacional de 25 de
Septiembre de 1860. Reformada por las Convenciones
Nacionales de 1866 y 1898 y reformada, concordada y
ordenada por la Convención Nacional de 1949.

SECRETARÍA PARLAMENTARIA
DIRECCIÓN GENERAL DE PUBLICACIONES
Preámbulo

Nos los representantes del pueblo de la Nación Argentina,


reunidos en Congreso General Constituyente por voluntad
y elección de las Provincias que la componen, en cumpli-
miento de pactos preexistentes, con el objeto de constituir
la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz in-
terior, proveer a la defensa común, promover el bienestar
general y la cultura nacional, y asegurar los beneficios de
la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad y para
todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo
argentino; ratificando la irrevocable decisión de constituir
una Nación socialmente justa, económicamente libre y po-
líticamente soberana, e invocando la protección de Dios,
fuente de toda razón y justicia, ordenamos, decretamos y
establecemos esta Constitución para la Nación Argentina.

-6-
PRIMERA PARTE
Principios fundamentales
Capítulo I
Forma de gobierno y declaraciones políticas

Artículo 1° - La Nación Argentina adopta para su


gobierno la forma representativa republicana federal, se-
gún lo establece la presente Constitución.
Artículo 2° - El Gobierno Federal sostiene el cul-
to católico apostólico romano.
Artículo 3° - Las autoridades que ejercen el Go-
bierno Federal residen en la ciudad que se declare Capital
de la República por una ley especial del Congreso, previa
cesión hecha por una o más Legislaturas provinciales, del
territorio que haya de federalizarse.
Artículo 4° - El Gobierno Federal provee a los
gastos de la Nación con los fondos del Tesoro Nacio-
nal, formado del producto de derechos de importación y
exportación, de la propia actividad económica que rea-

-7-
lice, servicios que preste y enajenación o locación de
bienes de dominio del Estado nacional; de las demás
contribuciones que imponga el Congreso Nacional, y de
los empréstitos y operaciones de crédito que sancione
el mismo Congreso para urgencias de la Nación o para
empresas de utilidad pública.
Artículo 5° - Cada provincia dictará para sí una
Constitución bajo el sistema representativo republicano,
de acuerdo con los principios, declaraciones y garantías
de la Constitución Nacional; y que asegure su adminis-
tración de justicia, su régimen municipal, la educación
primaria y la cooperación requerida por el Gobierno Fe-
deral a fin de hacer cumplir esta Constitución y las leyes
de la Nación que en su consecuencia se dicten. Con estas
condiciones, el Gobierno Federal garantiza a cada pro-
vincia el goce y ejercicio de sus instituciones.
Artículo 6° - El Gobierno Federal interviene en el
territorio de las provincias para garantir la forma repu-
blicana de gobierno o repeler invasiones exteriores, y a

-8-
requisición de sus autoridades constituidas para sostener-
las o restablecerlas, si hubiesen sido depuestas por la se-
dición o por invasión de otra provincia.
Artículo 7° - Los actos públicos y procedimientos
judiciales de una provincia gozan de entera fe en las de-
más; y el Congreso puede por leyes generales determinar
cuál será la forma probatoria de estos actos y procedi-
mientos y los efectos legales que producirán.
Artículo 8° - Los ciudadanos de cada provincia
gozan de todos los derechos, privilegios e inmunidades
inherentes al título de ciudadano en las demás. La extra-
dición de los criminales es de obligación recíproca entre
todas las provincias.
Artículo 9° - En todo el territorio de la Nación
no habrá más aduanas que las nacionales, en las cuales
regirán las tarifas que sancione el Congreso.
Artículo 10 - En el interior de la República es
libre de derechos la circulación de los efectos de pro-
ducción o fabricación nacional, así como la de los gé-

-9-
neros y mercancías de todas clases despachadas en las
aduanas exteriores.
Artículo 11 - Los artículos de producción o fabrica-
ción nacional o extranjera, así como los ganados de toda
especie que pasen por territorio de una provincia a otra, es-
tarán libres de los derechos llamados de tránsito, estándolo
también los vehículos, ferrocarriles, aeronaves, buques o
bestias en que se transporten, y ningún otro derecho podrá
imponérseles en adelante, cualquiera que sea su denomi-
nación, por el hecho de transitar por el territorio.
Artículo 12 - Los buques o aeronaves destina-
dos de una provincia a otra no serán obligados a en-
trar, anclar, descender, amarrar ni pagar derechos por
causa de tránsito.
Artículo 13 - Podrán admitirse nuevas provincias
en la Nación; pero no podrá erigirse una provincia en el
territorio de otra u otras, ni de varias formarse una sola,
sin el consentimiento de las Legislaturas de las provin-
cias interesadas y del Congreso.

-10-
Artículo 14 - El pueblo no delibera ni gobier-
na sino por medio de sus representantes y autoridades
creadas por esta Constitución. Toda fuerza armada o
reunión de personas que se atribuya los derechos del
pueblo y peticiones a nombre de éste, comete delito
de sedición.
Artículo 15 - El Estado no reconoce libertad para
atentar contra la libertad. Esta norma se entiende sin per-
juicio del derecho individual de emisión del pensamiento
dentro del terreno doctrinal, sometido únicamente a las
prescripciones de la ley.
El Estado no reconoce organizaciones nacionales
o internacionales cualesquiera que sean sus fines, que
sustenten principios opuestos a las libertades indivi-
duales reconocidas en esta Constitución, o atentatorias
al sistema democrático en que ésta se inspira. Quienes
pertenezcan a cualquiera de las organizaciones aludidas
no podrán desempeñar funciones públicas en ninguno
de los poderes del Estado.

-11-
Quedan prohibidos la organización y el funciona-
miento de milicias o agrupaciones similares que no sean
las del Estado, así como el uso público de uniformes,
símbolos y distintivos de organizaciones cuyos fines pro-
híbe esta Constitución o las leyes de la Nación.
Artículo 16 - El Congreso promoverá la reforma
de la actual legislación en todos sus ramos, con el fin de
adaptarla a esta Constitución.
Artículo 17 - El Gobierno Federal fomentará la in-
migración europea; y no podrá restringir, limitar ni gra-
var con impuesto alguno la entrada en el territorio argen-
tino de extranjeros que traigan por objeto labrar la tierra,
mejorar las industrias, e introducir y enseñar las ciencias
y las artes.
Artículo 18 - La navegación de los ríos interiores
de la Nación es libre para todas las banderas, en cuan-
to no contraríe las exigencias de la defensa, la seguridad
común o el bien general del Estado y con sujeción a los
reglamentos que dicte la autoridad nacional.

-12-
Artículo 19 - El Gobierno Federal está obligado
a afianzar sus relaciones de paz y comercio con las po-
tencias extranjeras por medio de tratados que estén en
conformidad con los principios de derecho público esta-
blecidos en esta Constitución.
Artículo 20 - El Congreso no puede conceder al
Ejecutivo nacional, ni las Legislaturas provinciales a
los gobernantes de provincia, facultades extraordina-
rias, ni la suma del poder público, ni otorgarles sumi-
siones o supremacías por las que la vida, el honor o las
fortunas de los argentinos queden a merced de gobier-
nos o persona alguna. Actos de esta naturaleza llevan
consigo una nulidad insanable y sujetarán a los que los
formulen, consientan o firmen a la responsabilidad y
pena de los infames traidores a la patria.
Artículo 21 - La Constitución puede reformarse
en el todo o en cualquiera de sus partes. La necesidad
de reforma debe ser declarada por el Congreso con el
voto de dos terceras partes de sus miembros presentes;

-13-
pero no se efectuará sino por una convención convoca-
da al efecto.
Una ley especial establecerá las sanciones para
quienes, de cualquier manera, preconizaron o difundieren
métodos o sistemas mediante los cuales, por el empleo de
la violencia, se propongan suprimir o cambiar la Consti-
tución o alguno de sus principios básicos, y a quienes or-
ganizaron, constituyeron, dirigieron o formaren parte de
una asociación o entidad que tenga como objeto visible u
oculto alcanzar alguna de dichas finalidades.
Artículo 22 - Esta Constitución, las leyes de la Na-
ción que en su consecuencia se dicten por el Congreso y
los tratados con las potencias extranjeras son la ley su-
prema de la Nación; y las autoridades de cada provincia
están obligadas a conformarse a ella, no obstante cual-
quiera disposición en contrario que contengan las leyes
o constituciones provinciales, salvo para la provincia de
Buenos Aires, los tratados ratificados después del Pacto
de 11 de noviembre de 1859.

-14-
Artículo 23 - El Congreso federal no dictará leyes
que restrinjan la libertad de imprenta o establezcan so-
bre ella la jurisdicción federal.
Artículo 24 - Los jueces de los tribunales federa-
les no podrán serlo al mismo tiempo de los tribunales de
provincia, ni el servicio federal, tanto en lo civil como
en lo militar, da residencia en la provincia que se ejerza,
y que no sea la del domicilio habitual del empleado, en-
tendiéndose esto para los efectos de optar a empleos en
la provincia en que accidentalmente se encuentre.
Artículo 25 - Las denominaciones adoptadas
sucesivamente desde 1810 hasta el presente, a saber:
Provincias Unidas del Río de la Plata, República Ar-
gentina, Confederación Argentina, serán en adelante
nombres oficiales indistintamente para la designación
del Gobierno y territorio de las provincias, empleándo-
se las palabras “Nación Argentina” en la formación y
sanción de las leyes.

-15-
Capítulo II
Derechos, deberes y garantías de la libertad personal

Artículo 26 - Todos los habitantes de la Nación go-


zan de los siguientes derechos conforme a las leyes que
reglamentan su ejercicio, a saber: de trabajar y ejercer
toda industria útil y lícita; de navegar y comerciar; de pe-
ticionar ante las autoridades; de reunirse; de entrar, per-
manecer, transitar y salir del territorio argentino; de pu-
blicar sus ideas por la prensa sin censura previa; de usar
y disponer de su propiedad; de asociarse con fines útiles;
de profesar libremente su culto; de enseñar y aprender.
Artículo 27 - En la Nación Argentina no hay escla-
vos. Los que de cualquier modo se introduzcan, quedan li-
bres por el solo hecho de pisar el territorio de la República.
Artículo 28 - La Nación Argentina no admite dife-
rencias raciales, prerrogativas de sangre ni de nacimien-
to; no hay en ella fueros personales ni títulos de nobleza.
Todos sus habitantes son iguales ante la ley y admisibles

-16-
en los empleos sin otra condición que la idoneidad. La
equidad y la proporcionalidad son las bases de los im-
puestos y de las cargas públicas.
Artículo 29 - Ningún habitante de la Nación puede
ser penado sin juicio previo fundado en ley anterior al
hecho del proceso, ni juzgado por comisiones especia-
les o sacado de los jueces designados por la ley antes
del hecho de la causa. Siempre se aplicará, y aun con
efecto retroactivo, la ley penal permanente más favorable
al imputado. Los militares y las personas que les están
asimiladas estarán sometidos a la jurisdicción militar en
los casos que establezca la ley. El mismo fuero será apli-
cable a las personas que incurran en delitos penados por
el Código de Justicia Militar y sometidos por la propia
ley a los tribunales castrenses. Nadie puede ser obligado
a declarar contra sí mismo ni arrestado sino en virtud de
orden escrita de autoridad competente. Es inviolable la
defensa en juicio de la persona y de los derechos. El do-
micilio es inviolable, como también la correspondencia

-17-
epistolar y los papeles privados; y una ley determinará
en qué casos y con qué justificativos podrá procederse a
su allanamiento y ocupación. Los jueces no podrán am-
pliar por analogía las incriminaciones legales ni inter-
pretar extensivamente la ley en contra del imputado. En
caso de duda, deberá estarse siempre a lo más favorable
al procesado. Quedan abolidos para siempre la pena de
muerte por causas políticas, toda especie de tormento y
los azotes. Las cárceles serán sanas y limpias, y adecua-
das para la reeducación social de los detenidos en ellas;
y toda medida que, a pretexto de precaución conduzca a
mortificarlos más allá de lo que la seguridad exija, hará
responsable al juez o funcionario que la autorice.
Todo habitante podrá interponer por sí o por in-
termedio de sus parientes o amigos recurso de hábeas
corpus ante la autoridad judicial competente, para que se
investiguen la causa y el procedimiento de cualquier res-
tricción o amenaza a la libertad de su persona. El tribunal
hará comparecer al recurrente, y comprobada en forma

-18-
sumaria la violación, hará cesar inmediatamente la res-
tricción o la amenaza.
Artículo 30 - Las acciones privadas de los hom-
bres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral
pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reserva-
das a Dios y exentas de la autoridad de los magistrados.
Ningún habitante de la Nación será obligado a hacer lo
que no manda la ley, ni privado de lo que ella no prohíbe.
Ningún servicio personal es exigible sino en virtud de ley
o de sentencia fundada en ley.
Artículo 31 - Los extranjeros que entren en el
país sin violar las leyes gozan de todos los derechos ci-
viles de los argentinos como también de los derechos
políticos después de cinco años de haber obtenido la
nacionalidad. A su pedido podrán naturalizarse si han
residido dos años continuos en el territorio de la Nación
y adquirirán automáticamente la nacionalidad transcu-
rridos cinco años continuados de residencia, salvo ex-
presa manifestación en contrario. La ley establecerá las

-19-
causas, formalidades y condiciones para el otorgamien-
to de la nacionalidad y para su privación, así como para
expulsar del país a los extranjeros.
Artículo 32 - Todo ciudadano argentino está obli-
gado a armarse en defensa de la Patria y de esta Constitu-
ción, conforme a las leyes que al efecto dicte el Congreso
y a los decretos del Ejecutivo nacional.
Nadie puede ejercer empleos y funciones públicas,
civiles o militares, si previamente no jura ser fiel a la Pa-
tria y acatar esta Constitución.
Artículo 33 - La traición contra la Nación consisti-
rá únicamente en tomar las armas contra ella, o en unirse
a sus enemigos prestándoles ayuda y socorro. El Congre-
so fijará por una ley especial la pena de este delito; pero
ella no pasará de la persona del delincuente, ni la infamia
del reo se transmitirá a sus parientes de cualquier grado.
Artículo 34 - En caso de conmoción interior o de
ataque exterior, que ponga en peligro el ejercicio de esta
Constitución y de las autoridades creadas por ella, se de-

-20-
clarará en estado de sitio la provincia o territorio en donde
exista la perturbación del orden, quedando suspensas allí
las garantías constitucionales. Pero durante esta suspen-
sión no podrá el presidente de la República condenar por sí
ni aplicar penas. Su poder se limitará en tal caso, respecto
de las personas, a arrestarlas o trasladarlas de un punto a
otro de la Nación, si ellas no prefiriesen salir del territorio
argentino. Podrá declararse asimismo el estado de preven-
ción y alarma en caso de alteración del orden público que
amenace perturbar el normal desenvolvimiento de la vida
o las actividades primordiales de la población. Una ley de-
terminará los efectos jurídicos de tal medida, pera ésta no
suspenderá, sino que limitará transitoriamente las garan-
tías constitucionales en la medida que sea indispensable.
Con referencia a las personas, los poderes del presidente se
reducirán a detenerlas o trasladarlas de un punto a otro del
territorio por un término no mayor de treinta días.
Artículo 35- Los derechos y garantías reconocidos
por esta Constitución no podrán ser alterados por las le-

-21-
yes que reglamenten su ejercicio, pero tampoco amparan
a ningún habitante de la Nación en perjuicio, detrimento
o menoscabo de otro. Los abusos de esos derechos que
perjudiquen a la comunidad o que lleven a cualquier for-
ma de explotación del hombre por el hombre configuran
delitos que serán castigados por leyes,
Artículo 36 - Las declaraciones, derechos y ga-
rantías que enumera la Constitución no serán entendidos
como negación de otros derechos y garantías no enume-
rados, pero que nacen del principio de la soberanía del
pueblo y de la forma republicana de gobierno.

Capítulo III
Derechos del trabajador, de la familia, de la anciani-
dad y de la educación y la cultura

Artículo 37 – Declárense los siguientes derechos


especiales:

-22-
I. Del trabajador

1. Derecho de trabajar - El trabajo es el me-


dio indispensable para satisfacer las ne-
cesidades espirituales y materiales del
individuo y de la comunidad, la causa de
todas las conquistas de la civilización y
el fundamento de la prosperidad general;
de ahí que el derecho de trabajar debe ser
protegido por la sociedad, considerándolo
con la dignidad que merece y proveyendo
ocupación a quien lo necesite.
2. Derecho a una retribución justa – Siendo
la riqueza, la renta y el interés del capital
frutos exclusivos del trabajo humano, la
comunidad deber organizar y reactivar
las fuentes de producción en forma de
posibilitar y garantizar al trabajador una
retribución moral y material que satisfa-

-23-
ga sus necesidades vitales y sea compen-
satoria del rendimiento obtenido y del
esfuerzo realizado.
3. Derecho a la capacitación - El mejora-
miento de la condición humana y la pree-
minencia de los valores del espíritu impo-
nen la necesidad de propiciar la elevación
de la cultura y la aptitud profesional,
procurando que todas las inteligencias
puedan orientarse hacia todas las direc-
ciones del conocimiento, e incumbe a la
sociedad estimular el esfuerzo individual
proporcionando los medios para que, en
igualdad de oportunidades, todo indivi-
duo pueda ejercitar el derecho a aprender
y perfeccionarse.
4. Derecho a condiciones dignas de trabajo
- La consideración debida al ser huma-
no, la importancia que el trabajo reviste

-24-
como función social y el respeto recípro-
co entre los factores concurrentes de la
producción, consagran el derecho de los
individuos a exigir condiciones dignas y
justas para el desarrollo de su actividad y
la obligación de la sociedad de velar por
la estricta observancia de los preceptos
que las instituyen y reglamentan.
5. Derecho a la preservación de la salud - El
cuidado de la salud física y moral de los
individuos debe ser una preocupación pri-
mordial y constante de la sociedad, a la que
corresponde velar para que el régimen de
trabajo reúna requisitos adecuados de higie-
ne y seguridad, no exceda las posibilidades
normales del esfuerzo y posibilite la debida
oportunidad de recuperación por el reposo.
6. Derecho al bienestar – El derecho de los
trabajadores al bienestar, cuya expresión

-25-
mínima se concreta en la posibilidad de
disponer de vivienda, indumentaria y
alimentación adecuadas, de satisfacer
sin angustias sus necesidades y las de su
familia en forma que les permita traba-
jar con satisfacción, descansar libres de
preocupaciones y gozar mesuradamente
de expansiones espirituales y materiales,
impone la necesidad social de elevar el
nivel de vida y de trabajo con los recursos
directos e indirectos que permita el desen-
volvimiento económico.
7. Derecho a la seguridad social – El dere-
cho de los individuos a ser amparados
en los casos de disminución, suspensión
o pérdida de su capacidad para el trabajo
promueve la obligación de la sociedad de
tomar unilateralmente a su cargo las pres-
taciones correspondientes o de promover

-26-
regímenes de ayuda mutua obligatoria
destinados, unos y otros, a cubrir o com-
plementar las insuficiencias o inaptitudes
propias de ciertos períodos de la vida o las
que resulten de infortunios provenientes
de riesgos eventuales.
8. Derecho a la protección de su familia - La
protección de la familia responde a un na-
tural designio de individuo, desde que en
ella generan sus más elevados sentimien-
tos efectivos y todo empeño tendiente a su
bienestar debe ser estimulado y favorecido
por la comunidad como el modo más in-
dicado de propender al mejoramiento del
género humano y a la consolidación de
principios espirituales y morales que cons-
tituyen la esencia de la convivencia social.
9. Derecho al mejoramiento económico - La
capacidad productora y el empeño de su-

-27-
peración hallan un natural incentivo en
las posibilidades de mejoramiento econó-
mico, por lo que la sociedad debe apoyar
y favorecer las iniciativas de los indivi-
duos tendientes a ese fin, y estimular la
formación y utilización de capitales, en
cuanto constituyen elementos activos de
la producción y contribuyan a la prosperi-
dad general.
10. Derecho a la defensa de los intereses pro-
fesionales - El derecho de agremiarse libre-
mente y de participar en otras actividades
lícitas tendientes a la defensa de los inte-
reses profesionales, constituyen atribucio-
nes esenciales de los trabajadores, que la
sociedad debe respetar y proteger, asegu-
rando su libre ejercicio y reprimiendo todo
acto que pueda dificultarle o impedirlo.

-28-
II. De la familia

La familia, como núcleo primario y fundamen-


tal de la sociedad, será objeto de preferente protección
por parte del Estado, el que reconoce sus derechos en lo
que respecta a su constitución, defensa y cumplimento
de sus fines.
1. El Estado protege el matrimonio, garanti-
za la igualdad jurídica de los cónyuges y
la patria potestad.
2. El Estado formará la unidad económica
familiar, de conformidad con lo que una
ley especial establezca.
3. El Estado garantiza el bien de la familia
conforme a lo que una ley especial de-
termine. 4. La atención y asistencia de la
madre y del niño gozarán de la especial y
privilegiada consideración del Estado.

-29-
III. De la ancianidad

1. Derecho a la asistencia - Todo anciano


tiene derecho a su protección integral, por
cuenta y cargo de su familia. En caso de
desamparo, corresponde al Estado pro-
veer a dicha protección, ya sea en forma
directa o por intermedio de los institutos y
fundaciones creados, o que se crearen con
ese fin, sin perjuicio de la subrogación
del Estado o de dichos institutos, para de-
mandar a los familiares remisos y solven-
tes los aportes correspondientes.
2. Derecho a la vivienda - El derecho a un
albergue higiénico, con un mínimo de
comodidades hogareñas es inherente a la
condición humana.
3. Derecho a la alimentación - La alimenta-
ción sana, y adecuada a la edad y estado

-30-
físico de cada uno, debe ser contemplada
en forma particular.
4. Derecho al vestido - El vestido decoroso
y apropiado al clima complementa el de-
recho anterior.
5. Derecho al cuidado de la salud física - El
cuidado de la salud física de los ancianos
ha de ser preocupación especialísima y
permanente.
6. Derecho al cuidado de la salud moral -
Debe asegurarse el libre ejercicio de las
expansiones espirituales, concordes con
la moral y el culto.
7. Derecho al esparcimiento - Ha de recono-
cerse a la ancianidad el derecho de gozar
mesuradamente de un mínimo de entrete-
nimientos para que pueda sobrellevar con
satisfacción sus horas de espera.
8. Derecho al trabajo - Cuando el estado y

-31-
condiciones lo permitan, la ocupación por
medio de la laborterapia productiva ha de
ser facilitada. Se evitará así la disminu-
ción de la personalidad.
9. Derecho a la tranquilidad - Gozar de tran-
quilidad, libre de angustias y preocupa-
ciones, en los años últimos de existencia,
es patrimonio del anciano.
10. Derecho al respeto - La ancianidad tiene
derecho al respeto y consideración de sus
semejantes.

IV. De la educación y la cultura

La educación y la instrucción corresponden a la


familia y a los establecimientos particulares y oficiales
que colaboren con ella, conforme a lo que establezcan
las leyes. Para ese fin, el Estado creará escuelas de pri-
mera enseñanza, secundaria, técnicoprofesionales, uni-
versidades y academias.

-32-
1. La enseñanza tenderá al desarrollo del vi-
gor físico de los jóvenes, al perfecciona-
miento de sus facultades intelectuales y de
sus potencias sociales, a su capacitación
profesional, así como a la formación del
carácter y el cultivo integral de todas las
virtudes personales, familiares y cívicas.
2. La enseñanza primaria elemental es obli-
gatoria y será gratuita en las escuelas del
Estado. La enseñanza primaria en las es-
cuelas rurales tenderá a inculcar en el niño
el amor a la vida del campo, a orientarlo
hacia la capacitación profesional en las
faenas rurales y a formar la mujer para las
tareas domésticas campesinas. El Estado
creará, con ese fin, los institutos necesarios
para preparar un magisterio especializado.
3. La orientación profesional de los jóvenes,
concebida como un complemento de la ac-

-33-
ción de instruir y educar, es una función
social que el Estado ampara y fomenta me-
diante instituciones que guíen a los jóvenes
hacia las actividades para las que posean
naturales aptitudes y capacidad, con el fin
de que la adecuada elección profesional re-
dunde en beneficio suyo y de la sociedad.
4. El Estado encomienda a las universida-
des la enseñanza en el grado superior, que
prepare a la juventud para el cultivo de las
ciencias al servicio de los fines espiritua-
les y del engrandecimiento de la Nación
y para el ejercicio de las profesiones y de
las artes técnicas en función del bien de
la colectividad. Las universidades tienen
el derecho de gobernarse con autonomía,
dentro de los límites establecidos por una
ley especial que reglamentará su organi-
zación y funcionamiento.

-34-
Una ley dividirá el territorio nacio-
nal en regiones universitarias, dentro de
cada una de las cuales ejercerá sus fun-
ciones la respectiva universidad. Cada
una de las universidades, además de or-
ganizar los conocimientos universales
cuya enseñanza le incumbe, tenderá a
profundizar el estudio de la literatura,
historia y folklore de su zona de influen-
cia cultural, así como a promover las ar-
tes técnicas y las ciencias aplicadas con
vistas a la explotación de las riquezas y
al incremento de las actividades econó-
micas regionales.
Las universidades establecerán cursos
obligatorios y comunes destinados a los
estudiantes de todas las facultades para
su formación política, con el propósito
de que cada alumno conozca la esencia

-35-
de lo argentino, la realidad espiritual,
económica, social y política de su país,
la evolución y la misión histórica de la
República Argentina, y para que adquie-
ra conciencia de la responsabilidad que
debe asumir en la empresa de lograr y
afianzar los fines reconocidos y fijados
en esta Constitución.
5. El Estado protege y fomenta el desarrollo
de las ciencias y de las bellas artes, cuyo
ejercicio es libre; aunque ello no exclu-
ye los deberes sociales de los artistas y
hombres de ciencia. Corresponde a las
academias la docencia de la cultura y de
las investigaciones científicas postuniver-
sitarias, para cuya función tienen el dere-
cho de darse un ordenamiento autónomo
dentro de los límites establecidos por una
ley especial que las reglamente.

-36-
6. Los alumnos capaces y meritorios tienen
el derecho de alcanzar los más altos gra-
dos de instrucción. El Estado asegura el
ejercicio de este derecho mediante becas,
asignaciones a la familia y otras providen-
cias que se conferirán por concurso entre
los alumnos de todas las escuelas.
7. Las riquezas artísticas e históricas, así
como el paisaje natural cualquiera que sea
su propietario, forman parte del patrimo-
nio cultural de la Nación y estarán bajo la
tutela del Estado, que puede decretar las
expropiaciones necesarias para su defen-
sa y prohibir la exportación o enajenación
de los tesoros artísticos. El Estado orga-
nizará un registro de la riqueza artística e
histórica que asegure su custodia y atien-
da a su conservación.

-37-
Capítulo IV
La función social de la propiedad, el capital y la acti-
vidad económica

Artículo 38 - La propiedad privada tiene una fun-


ción social y, en consecuencia, estará sometida a las obli-
gaciones que establezca la ley con fines de bien común.
Incumbe al Estado fiscalizar la distribución y la utilización
del campo o intervenir con el objeto de desarrollar e in-
crementar su rendimiento en interés de la comunidad, y
procurar a cada labriego o familia labriega la posibilidad
de convertirse en propietario de la tierra que cultiva. La
expropiación por causa de utilidad pública o interés gene-
ral debe ser calificada por ley y previamente indemnizada.
Sólo el Congreso impone las contribuciones que se expre-
san en el artículo 4°. Todo autor o inventor es propietario
exclusivo de su obra, invención o descubrimiento por el
término que le acuerda la ley. La confiscación de bienes
queda abolida para siempre de la legislación argentina.

-38-
Ningún cuerpo armado puede hacer requisiciones ni exigir
auxilios de ninguna especie en tiempo de paz.
Artículo 39 - El capital debe estar al servicio de
la economía nacional y tener como principal objeto el
bienestar social. Sus diversas formas de explotación no
pueden contrariar los fines de beneficio común del pue-
blo argentino.
Artículo 40 - La organización de la riqueza y su
explotación tienen por fin el bienestar del pueblo, dentro
de un orden económico conforme a los principios de la
justicia social. El Estado, mediante una ley, podrá inter-
venir en la economía y monopolizar determinada acti-
vidad, en salvaguardia de los intereses generales y den-
tro de los límites fijados por los derechos fundamentales
asegurados en esta Constitución. Salvo la importación y
exportación, que estarán a cargo del Estado, de acuerdo
con las limitaciones y el régimen que se determine por
ley, toda actividad económica se organizará conforme a
la libre iniciativa privada, siempre que no tenga por fin

-39-
ostensible o encubierto dominar los mercados naciona-
les, eliminar la competencia o aumentar usurariamente
los beneficios.
Los minerales, las caídas de agua, los yacimien-
tos de petróleo, de carbón y de gas, y las demás fuentes
naturales de energía, con excepción de los vegetales, son
propiedad imprescriptibles e inalienables de la Nación,
con la correspondiente participación en su producto que
se convendrá con las provincias.
Los servicios públicos pertenecen originariamen-
te al Estado, y bajo ningún concepto podrán ser enajena-
dos o concedidos para su explotación. Los que se halla-
ran en poder de particulares serán transferidos al Estado,
mediante compra o expropiación con indemnización pre-
via, cuando una ley nacional lo determine.
El precio por la expropiación de empresas conce-
sionarios de servicios públicos será el del costo de origen
de los bienes afectados a la explotación, menos las sumas
que se hubieren amortizado durante el lapso cumplido

-40-
desde el otorgamiento de la concesión y los excedentes
sobre una ganancia razonable que serán considerados
también como reintegración del capital invertido.
SEGUNDA PARTE
Autoridades de la Nación
Título Primero
Gobierno Federal
Sección Primera
Del Poder Legislativo

Artículo 41 - Un Congreso compuesto de dos Cá-


maras, una de diputados de la Nación y otra de senadores
de las provincias y de la Capital, será investido del Poder
Legislativo de la Nación.

Capítulo I
De la Cámara de Diputados

Artículo 42 - La Cámara de Diputados se compon-


drá de representantes elegidos directamente por el pueblo

-41-
de las provincias y de la Capital, que se consideran a este
fin como distritos electorales de un solo Estado, y a simple
pluralidad de sufragios. El número de representantes será
de uno por cada cien mil habitantes, o fracción que no baje
de cincuenta mil. Después de la realización del censo ge-
neral, que se efectuará cada diez años, el Congreso fijará
la representación con arreglo a aquél, pudiendo aumentar,
pero no disminuir la base expresada para cada diputado.
La representación por distrito no será inferior a dos.
Artículo 43 - Para ser elegido diputado se requie-
re haber cumplido la edad de veinticinco años, tener cua-
tro años de ciudadanía en ejercicio los argentinos nativos
y diez los naturalizados, y ser nativo de la provincia que
lo elija o con dos años de residencia inmediata en ella.
Artículo 44 - Los diputados durarán en su re-
presentación seis años, y son reelegibles; pero la sala se
renovará por mitad cada tres años. Para ese efecto, los
nombrados para la primera Legislatura, luego que se reú-
nan, sortearán los que deban cesar en el primer período.

-42-
Artículo 45 - En caso de vacante, el Gobierno de
la provincia o de la Capital hace proceder a elección legal
de un nuevo miembro.
Artículo 46 - Sólo la Cámara de Diputados ejerce
el derecho de acusar ante el Senado al presidente, vice-
presidente, sus ministros y a los miembros de la Corte
Suprema de Justicia de la Nación en las causas de res-
ponsabilidad que se intenten contra ellos, por mal desem-
peño o por delito en el ejercicio de sus funciones; o por
crímenes comunes, después de haber conocido en ellos y
declarado haber lugar a la formación de causa por mayo-
ría de dos terceras partes de sus miembros.

Capítulo II
Del Senado

Artículo 47 - El Senado se compondrá de dos se-


nadores por cada provincia y dos por la Capital, elegidos
directamente por el pueblo. Cada senador tendrá un voto.

-43-
Artículo 48 - Son requisitos para ser elegido senador
ser argentino nativo, tener la edad de treinta años y diez
años de ciudadanía en ejercicio, y ser natural de la pro-
vincia que lo elija o con dos años de residencia inme-
diata en ella.
Artículo 49 - Los senadores duran seis años en el
ejercicio de su mandato y son reelegibles; pero el Senado
se renovará por mitad cada tres años, decidiéndose por la
suerte quiénes deben cesar en el primer trienio.
Artículo 50 - El vicepresidente de la Nación será
presidente del Senado; pero no tendrá voto sino en el caso
que haya empate en la votación.
Artículo 51 - El Senado nombrará un presidente
provisorio que lo presida en caso de ausencia del vicepre-
sidente, o cuando éste ejerce las funciones de presidente
de la Nación.
Artículo 52 - Al Senado corresponde juzgar en
juicio público a los acusados por la Cámara de Diputa-
dos, debiendo sus miembros prestar juramento para este

-44-
acto. Cuando el acusado sea el presidente de la Nación,
el Senado será presidido por el presidente de la Corte Su-
prema. Ninguno será declarado culpable sino a mayoría
de los dos tercios de los miembros presentes.
Artículo 53 - Su fallo no tendrá más efecto que
destituir al acusado, y aún declararle incapaz de ocupar
ningún empleo de honor, de confianza o a sueldo, en la
Nación. Pero la parte condenada quedará, no obstante,
sujeta a acusación, juicio y castigo conforme a las leyes
ante los tribunales ordinarios.
Artículo 54 - Corresponde también al Senado au-
torizar al presidente de la Nación para que declare en es-
tado de sitio uno o varios puntos de la República en caso
de ataque exterior.
Artículo 55 - Cuando vacase alguna plaza de sena-
dor por muerte, renuncia u otra causa, el Gobierno a que
corresponda la vacante hace proceder inmediatamente a
la elección de un nuevo senador.

-45-
Capítulo III
Disposiciones comunes a ambas Cámaras

Artículo 56 - Ambas Cámaras se reunirán en sesio-


nes ordinarias todos los años desde el l° de mayo hasta
el 30 de septiembre. El presidente de la Nación puede
prorrogar las sesiones ordinarias y convocar a extraordi-
narias. En las sesiones extraordinarias no se tratarán sino
los asuntos determinados en la convocatoria.
Durante el receso de las Cámaras Legislativas, el
presidente de la Nación podrá convocar a la de Senadores
al solo objeto de los acuerdos necesarios para los nom-
bramientos que requieren tal requisito con arreglo a esta
Constitución.
Artículo 57 - Cada Cámara es juez de las eleccio-
nes, derechos y títulos de sus miembros en cuanto a su
validez. Ninguna de ellas entrará en sesión sin la mayo-
ría absoluta de sus miembros; pero un número menor
podrá compeler a los miembros ausentes a que concu-

-46-
rran a las sesiones, en los términos y bajo las penas que
cada Cámara establecerá.
Artículo 58 - Ambas Cámaras empiezan y con-
cluyen sus sesiones simultáneamente. Ninguna de ellas,
mientras se hallen reunidas, podrá suspender sus sesiones
más de tres días sin el consentimiento de la otra.
Artículo 59 - Cada Cámara hará su reglamento,
y podrá, con dos tercios de votos de los presentes, co-
rregir a cualquiera de sus miembros por desorden de
conducta en el ejercicio de sus funciones o removerlo
por inhabilidad física o moral sobreviniente a su in-
corporación, y hasta excluirlo de su seno; pero bastará
la mayoría de uno sobre la mitad de los presentes para
decidir en las renuncias que voluntariamente hicieren
de sus cargos.
Artículo 60 - Los senadores y diputados prestarán,
en el acto de su incorporación, juramento de desempeñar
debidamente el cargo y de obrar en todo en conformidad
a lo que prescribe esta Constitución.

-47-
Artículo 61 - Ninguno de los miembros del Con-
greso puede ser acusado, interrogado judicialmente ni
molestado por las opiniones o discursos que emita des-
empeñando su mandato de legislador.
Artículo 62 - Ningún senador o diputado, desde el
día de su elección hasta el de su cese, puede ser arresta-
do, excepto el caso de ser sorprendido in fraganti en la
ejecución de algún crimen que merezca pena de muerte,
infamante u otra aflictiva, de lo que se dará cuenta a la
Cámara respectiva con la información sumaria del hecho.
Artículo 63 - Cuando se forme querella por escrito
ante las justicias ordinarias contra cualquier senador o di-
putado, examinado el mérito del sumario en juicio público,
podrá cada Cámara, con dos tercios de votos de los pre-
sentes, suspender en sus funciones al acusado y ponerlo a
disposición del juez competente para su juzgamiento.
Artículo 64 - Cada una de las Cámaras puede so-
licitar al Poder Ejecutivo los informes que estime conve-
niente respecto a las cuestiones de competencia de dichas

-48-
Cámaras. El Poder Ejecutivo podrá optar entre contestar el
informe por escrito, hacerlo personalmente su titular o en-
viar a uno de sus ministros para que informe verbalmente.
Artículo 65 - Ningún miembro del Congreso podrá
recibir empleo o comisión del Poder Ejecutivo sin previo
consentimiento de la Cámara respectiva, excepto los em-
pleos de escala.
Artículo 66 - Los gobernadores de provincia no
pueden ser miembros del Congreso.
Artículo 67 - Los servicios de los senadores y di-
putados son remunerados por el Tesoro de la Nación con
una dotación que señalará la ley.

Capítulo IV
Atribuciones del Congreso

Artículo 68 - Corresponde al Congreso:


1. Legislar sobre las aduanas exteriores y
establecer los derechos de importación y
exportación.

-49-
2. Imponer contribuciones directas por tiem-
po determinado en todo el territorio de la
Nación, siempre que la defensa, seguridad
común y bien general del Estado lo exijan.
3. Contraer empréstitos sobre el crédito de la
Nación.
4. Disponer del uso y de la enajenación de las
tierras de propiedad nacional.
5. Crear y suprimir bancos oficiales y legislar
sobre el régimen bancario, crédito y emi-
sión de billetes en todo el territorio de la
Nación. En ningún caso los organismos co-
rrespondientes podrán ser entidades mixtas
o particulares.
6. Arreglar el pago de la deuda interior y ex-
terior de la Nación.
7. Fijar por un año, o por períodos superiores
hasta un máximo de tres años, a propues-
ta del Poder Ejecutivo, el presupuesto de

-50-
gastos de administración de la Nación, y
aprobar o desechar anualmente la cuenta
de inversión.
8. Acordar subsidios del Tesoro nacional a
las provincias cuyas rentas no alcancen,
según sus presupuestos, a cubrir sus gas-
tos ordinarios.
9. Reglamentar la navegación de los ríos,
habilitar los puertos que considera conve-
nientes y crear y suprimir aduanas.
10. Adoptar un sistema uniforme de pesas y
medidas para toda la Nación.
11. Dictar los códigos Civil, de Comercio, Pe-
nal, de Minería, Aeronáutico, Sanitario y
de Derecho Social, sin que tales códigos
alteren las jurisdicciones locales, corres-
pondiendo su aplicación a los tribunales fe-
derales o provinciales según que las cosas
o las personas cayeren bajo sus respectivas

-51-
jurisdicciones; y especialmente leyes gene-
rales para toda la Nación sobre naturaliza-
ción y ciudadanía, con arreglo al principio
de la nacionalidad natural, así como sobre
bancarrotas, falsificación de la moneda co-
rriente y documentos públicos del Estado.
12. Reglar el comercio con las naciones ex-
tranjeras y de las provincias entre sí.
13. Ejercer una legislación exclusiva sobre los
servicios públicos de propiedad de la Na-
ción, o explotados por los órganos indus-
triales del Estado nacional, o que liguen la
Capital Federal o un territorio federal con
una provincia, o dos provincias entre sí, o
un punto cualquiera del territorio de la Na-
ción con un Estado extranjero.
14. Arreglar definitivamente los límites del te-
rritorio de la Nación, fijar los de las provin-
cias, crear otras nuevas y determinar por

-52-
una legislación especial la organización,
administración y gobierno que deben tener
los territorios nacionales que queden fuera
de los límites que se asignen a las provin-
cias, y establecer el régimen de las aguas
de los ríos interprovinciales y sus afluentes.
15. Proveer a la seguridad de las fronteras.
16. Proveer lo conducente a la prosperidad del
país, a la higiene, moralidad, salud públi-
ca y asistencia social, al adelanto y bien-
estar de todas las provincias y al progreso
de la ciencia, organizando la instrucción
general y universitaria; promover la in-
dustria, la inmigración, la construcción
de ferrocarriles y canales navegables y el
establecimiento de otros medios de trans-
porte aéreo y terrestre; la colonización
de tierras de propiedad nacional y de las
provenientes de la extinción de latifun-

-53-
dios, procurando el desarrollo de la pe-
queña propiedad agrícola en explotación
y la creación de nuevos centros poblados
con las tierras, aguas y servicios públicos
que sean necesarios para asegurar la salud
y el bienestar social de sus habitantes; la
introducción y establecimiento de nuevas
industrias, la importación de capitales ex-
tranjeros y la exploración de los ríos inte-
riores por leyes protectoras de estos fines
y por concesiones temporales de franqui-
cias y recompensas de estímulo.
17. Establecer tribunales inferiores a la Suprema
Corte de Justicia; crear y suprimir empleos,
fijar sus atribuciones, dar pensiones, decre-
tar honores y conceder amnistías generales.
18. Admitir o desechar, reunidas ambas Cá-
maras en Asamblea, los motivos de dimi-
sión del presidente o vicepresidente de la

-54-
República y declarar el caso de proceder a
una nueva elección.
19. Aprobar o desechar los tratados concluidos
con las demás naciones, y los concordatos
con la Silla Apostólica; y arreglar el ejerci-
cio del patronato en toda la Nación.
20. Admitir en el territorio de la Nación otras
órdenes religiosas o más de las existentes.
21. Autorizar al Poder Ejecutivo para declarar
la guerra o hacer la paz.
22. Autorizar represalias y establecer regla-
mentos para las presas.
23. Fijar las fuerzas armadas en tiempo de paz
y de guerra; establecer reglamentos y orde-
nanzas para el gobierno de dichas fuerzas y
dictar leyes especiales sobre expropiacio-
nes y requisiciones en tiempo de guerra.
24. Permitir la introducción de fuerzas extran-
jeras en el territorio de la Nación y la salida

-55-
de las fuerzas nacionales fuera de él, ex-
cepto cuando tengan como propósito razo-
nes de cortesía internacional. En este caso
bastará la autorización del Poder Ejecutivo.
25. Declarar en estado de sitio uno o varios
puntos de la Nación en caso de conmoción
interior y aprobar o suspender el estado de
sitio declarado durante su receso por el Po-
der Ejecutivo.
26. Ejercer una legislación exclusiva sobre
todo el territorio de la Capital de la Na-
ción y en los demás lugares adquiridos
por compra o cesión, en cualquiera de las
provincias, para establecer fortalezas, ar-
senales, aeródromos, almacenes u otros
establecimientos de servicios públicos o
de utilidad nacional.
27. Hacer todas las leyes y reglamentos que
sean convenientes para poner en ejercicio

-56-
los poderes antecedentes, y todos los otros
concedidos por la presente Constitución al
gobierno de la Nación Argentina.
28. Sancionar el régimen impositivo del distri-
to federal y fijar por un año o por períodos
superiores, hasta un máximo de tres años,
a propuesta del presidente de la República,
el presupuesto de gastos de su administra-
ción.
29. Dictar la ley para la elección de presidente,
vicepresidente, senadores y diputados.

Capítulo V
De la formación y sanción de las leyes

Artículo 69 - Las leyes pueden tener principio en


cualquiera de las Cámaras del Congreso, por proyectos
presentados por sus miembros o por el Poder Ejecutivo.
Artículo 70 - Aprobado un proyecto de ley por
la Cámara de su origen, pasa para su discusión a la otra

-57-
Cámara. Aprobado por ambas, pasa al Poder Ejecutivo de
la Nación para su examen; y si también obtiene su apro-
bación, lo promulga como ley.
Artículo 71 - Se reputa aprobado por el Poder
Ejecutivo todo proyecto no devuelto en el término de
veinte días hábiles.
Artículo 72 - Ningún proyecto de ley, desecha-
do totalmente por una de las Cámaras, podrá repetirse
en las sesiones de aquel año. Pero si sólo fuese adicio-
nado o corregido por la Cámara revisora, volverá a la
de su origen; y si en ésta se aprobasen las adiciones
o correcciones por mayoría absoluta de los miembros
presentes, pasará al Poder Ejecutivo de la Nación. Si
las adiciones o correcciones fueren rechazadas, volverá
por segunda vez el proyecto a la Cámara revisora, y si
aquí fueren nuevamente sancionadas por una mayoría
de las dos terceras partes de sus miembros presentes,
pasará el proyecto a la otra Cámara, y no se entenderá
que ésta reprueba dichas adiciones o correcciones si no

-58-
concurre para ello el voto de las dos terceras partes de
sus miembros presentes.
Artículo 73 - Desechado totalmente un proyecto
por el Poder Ejecutivo, vuelve con sus objeciones a la
Cámara de origen; ésta lo discute de nuevo, y si lo confir-
ma por mayoría de dos tercios de votos de los presentes,
pasa otra vez a la Cámara de revisión. Si ambas Cámaras
lo sancionan por igual mayoría, el proyecto es ley y pasa
al Poder Ejecutivo para su promulgación.
Si el proyecto es desechado sólo en parte por el
Poder Ejecutivo, vuelve únicamente la parte desechada
con sus objeciones, procediéndose en igual forma que
cuando el veto es total. Las votaciones de ambas Cáma-
ras serán en uno y otro caso nominales, por sí o por no;
y tanto los nombres y fundamentos de los sufragantes,
cuanto las objeciones del Poder Ejecutivo, se publicarán
inmediatamente por la prensa. Si las Cámaras difieren so-
bre las objeciones, el proyecto no podrá repetirse en las
sesiones de aquel año.

-59-
Artículo 74 - En la sanción de las leyes se usará
de esta fórmula: el Senado y Cámara de Diputados de
la Nación Argentina, reunidos en Congreso, sancionan
con fuerza de ley.

Sección Segunda
Del Poder Ejecutivo
Capítulo I
De su naturaleza y duración

Artículo 75 - El Poder Ejecutivo de la Nación


será desempeñado por un ciudadano con el título de “Pre-
sidente de la Nación Argentina”.
Artículo 76 - En caso de enfermedad, ausencia
del país, muerte, renuncia o destitución del presidente, el
Poder Ejecutivo será ejercido por el vicepresidente de la
Nación. En caso de destitución, muerte, dimisión o in-
habilidad del presidente y vicepresidente de la Nación,
el Congreso determinará qué funcionario público ha de

-60-
desempeñar la Presidencia hasta que haya cesado la causa
de la inhabilidad o un nuevo presidente sea elegido.
Artículo 77 - Para ser elegido presidente o vi-
cepresidente de la Nación, se requiere haber nacido en
el territorio argentino, pertenecer a la comunión Católi-
ca Apostólica Romana, y las demás calidades exigidas
para ser senador.
Artículo 78 - El presidente y el vicepresidente du-
ran en sus cargos seis años y pueden ser reelegidos.
Artículo 79 - El presidente de la Nación cesa en el
poder el día mismo en que expira su período de seis años
sin que evento alguno que lo haya interrumpido pueda
ser motivo de que se le complete más tarde.
Artículo 80 - El presidente y el vicepresidente
disfrutan de un sueldo pagado por el Tesoro de la Na-
ción. Durante el mismo período no podrán ejercer otro
empleo, ni percibir ningún otro emolumento de la Na-
ción ni de provincia alguna.

-61-
Artículo 81 - Al tomar posesión de su cargo, el
presidente y vicepresidente prestarán juramento en ma-
nos del presidente del Senado, estando reunido el Con-
greso, en los términos siguientes:
“Yo, N.N. juro por Dios Nuestro Señor y estos
Santos Evangelios desempeñar con lealtad y patriotismo
el cargo de presidente (o vicepresidente) de la Nación, y
observar y hacer observar fielmente la Constitución de la
Nación Argentina. Si así no lo hiciere, Dios y la Nación
me lo demanden”.
Capítulo II
De la forma y tiempo de la elección del presidente y
vicepresidente de la Nación

Artículo 82 - El presidente y el vicepresidente


de la Nación serán elegidos directamente por el pueblo
y a simple pluralidad de sufragios, formando con este
fin las provincias, Capital Federal y territorios nacio-
nales un distrito único. La elección deberá efectuarse

-62-
tres meses antes de terminar el período en ejercicio.
El escrutinio se realizará por el o los organismos que
establezca la ley.
Capítulo III
Atribuciones del Poder Ejecutivo

Artículo 83 - El presidente de la Nación tiene las


siguientes atribuciones:
1. Es el jefe supremo de la Nación y tiene a
su cargo la administración general del país.
2. Expide las instrucciones y reglamentos
que sean necesarios para la ejecución de
las leyes de la Nación, cuidando de no
alterar su espíritu con excepciones regla-
mentarias y ejerce la policía de los ríos in-
terprovinciales para asegurar lo dispuesto
en el artículo 68, inciso 14.
3. Es el jefe inmediato y local de la Capi-
tal de la Nación, pudiendo delegar estas

-63-
funciones en la forma que determinen los
reglamentos administrativos.
4. Participa en la formación de las leyes con
arreglo a la Constitución y las promulga.
5. Nombra los jueces de la Corte Suprema de
Justicia y de los demás tribunales inferio-
res de la Nación con acuerdo del Senado.
6. Puede indultar o conmutar las penas por
delitos sujetos a la jurisdicción federal,
previo informe del tribunal correspon-
diente, excepto en los casos de acusación
por la Cámara de Diputados.
7. Concede jubilaciones, retiros, licencias y
goce de montepíos conforme a las leyes
de la Nación.
8. Ejerce los derechos del patronato nacio-
nal en la presentación de obispos para las
iglesias catedrales, a propuesta en tema
del Senado.

-64-
9. Concede el pase o retiene los decretos de
los concilios, las bulas, breves y rescriptos
del Sumo Pontífice de Roma con acuerdo
de la Suprema Corte, requiriéndose una
ley cuando contienen disposiciones gene-
rales y permanentes.
10. Nombra y remueve los embajadores y mi-
nistros plenipotenciarios con acuerdo del
Senado y por sí solo nombra y remueve
los ministros del despacho, los oficiales
de sus secretarías, los agentes consulares
y demás empleados de la administración
cuyo nombramiento no está reglado de
otra manera por esta Constitución.
11. Convoca e inaugura las sesiones del
Congreso, reunidas al efecto ambas Cá-
maras, para el 1° de mayo de cada año;
da cuenta en esta ocasión al Congreso
del estado de la Nación, de las reformas

-65-
prometidas por la Constitución y reco-
mienda a su consideración las medidas
que juzgue necesarias y convenientes.
12. Prorroga las sesiones ordinarias del Con-
greso o lo convoca a sesiones extraordi-
narias cuando un grave interés de orden
o de progreso lo requiera, y convoca al
Senado en el caso del artículo 56.
13. Hace recaudar las rentas de la Nación
y decreta su inversión con arreglo a la
ley o presupuesto de gastos nacionales;
hace sellar moneda, fija su valor y el de
las extranjeras.
14. Concluye y firma tratados de paz, de
comercio, de navegación, de alianza, de
límites y de neutralidad, concordatos y
otras negociaciones requeridas para el
mantenimiento de buenas relaciones
con las potencias extranjeras, recibe sus

-66-
representantes y admite sus cónsules.
15. Es comandante en jefe de todas las fuer-
zas armadas de la Nación.
16. Provee los empleos militares de la Na-
ción, con acuerdo del Senado, en la con-
cesión de los empleos o grados de oficia-
les superiores de las fuerzas armadas, y
por sí solo, en el campo de batalla.
17. Dispone de las fuerzas armadas y corre
con su organización y distribución, se-
gún las necesidades de la Nación.
18. Declara la guerra y concede cartas de re-
presalia, con autorización y aprobación
del Congreso.
19. Declara en estado de sitio uno o varios
puntos de la Nación en caso de ataque
exterior y por un término limitado, con
acuerdo del Senado. En caso de con-
moción interior, sólo tiene esta facul-

-67-
tad cuando el Congreso está en receso,
porque es atribución que corresponde a
este cuerpo. Declara también el estado
de prevención y alarma en uno o varios
puntos del país en caso de alteración del
orden público que amenace perturbar el
normal desenvolvimiento de la vida o
las actividades primordiales de la pobla-
ción por un término limitado y da cuenta
al Congreso. El presidente ejerce estas
atribuciones dentro de los límites pres-
critos por el artículo 34.
20. Puede pedir a los jefes de todos los ramos
y departamentos de la administración, y
por su conducto, a los demás empleados
los informes que crea convenientes, y
ellos están obligados a darlo.
21. No puede ausentarse del territorio de la
Nación sino con permiso del Congreso.

-68-
En el receso de éste, sólo podrá hacerlo
sin licencia por graves objetos de servi-
cio público.
22. El presidente tendrá facultad para llenar
las vacantes de los empleos que requie-
ran el acuerdo del Senado y que ocurran
durante su receso por medio de nom-
bramientos en comisión, que deberán ir
considerados en la legislatura inmediata.
23. Provee lo conducente al ordenamiento y
régimen de los servicios públicos a que
se refiere el inciso 13 del artículo 68.

Capítulo IV
De los ministros del Poder Ejecutivo

Artículo 84 - El despacho de los negocios de la


Nación estará a cargo de ministros secretarios de Estado,
quienes refrendarán y legalizarán los actos del presidente

-69-
de la Nación por medio de su firma, sin la cual carecen
de eficacia. Por una ley de la Nación, y a propuesta del
Poder Ejecutivo, se determinará la denominación y los
ramos de los ministerios, así como la coordinación de los
respectivos despachos.
Para ser ministro se requieren las mismas condi-
ciones que para ser diputado y ser argentino nativo. Los
ministros estarán amparados por las inmunidades que
otorgan a los miembros del Congreso los artículos 61 y
62 de la Constitución, Gozarán por sus servicios de un
sueldo establecido por la ley.
Artículo 85 - Cada ministro es responsable de los
actos que legaliza y solidariamente de los que acuerda
con sus colegas.
Artículo 86- Los ministros no pueden por sí so-
los, en ningún caso, tomar resoluciones, a excepción en
lo concerniente al régimen económico y administrativo
de sus respectivos departamentos.

-70-
Anualmente presentarán al presidente de la Na-
ción la memoria detallada del estado de los negocios de
sus respectivos departamentos.
Artículo 87 - No pueden ser senadores ni diputa-
dos sin hacer dimisión de sus empleos de ministros.
Artículo 88 - El presidente de la Nación y sus
ministros tienen la facultad de concurrir a las sesiones
conjuntas o separadas de las Cámaras de Senadores y de
Diputados, informar ante ellas y tomar parte en los deba-
tes, sin voto.
Sección Tercera
Del Poder judicial
Capítulo I
De la naturaleza y duración

Artículo 89 - El Poder Judicial de la Nación será


ejercido por una Corte Suprema de Justicia y por los de-
más tribunales inferiores que el Congreso estableciese en
el territorio de la Nación.

-71-
Artículo 90 - En ningún caso el presidente de la Na-
ción puede ejercer funciones judiciales, arrogarse el cono-
cimiento de causas pendientes o restablecer las fenecidas.
Artículo 91 - Los jueces de la Corte Suprema de
Justicia y de los tribunales inferiores de la Nación son
inamovibles, y conservarán sus empleos mientras dure
su buena conducta. Recibirán por sus servicios una com-
pensación que determinará la ley y que no podrá ser dis-
minuida, en manera alguna, mientras permanezcan en sus
funciones. Los jueces de los tribunales inferiores serán
juzgados y removidos en la forma que determine una ley
especial, con sujeción a enjuiciamiento por los propios
miembros del Poder judicial.
Artículo 92 - Para ser miembro de la Corte Supre-
ma de justicia se requiere ser argentino nativo, abogado
graduado en universidad nacional, con diez años de ejer-
cicio y treinta años de edad.
Artículo 93 - Los jueces de la Corte Suprema de
justicia, al tomar posesión de sus cargos, prestarán jura-

-72-
mento ante el presidente de ésta de desempeñar sus obli-
gaciones administrando justicia bien y legalmente, y de
conformidad con lo que prescribe la Constitución.
Artículo 94 - La Corte Suprema de justicia dicta-
rá su reglamento interno y económico y nombrará sus
empleados. Ejercerá superintendencia sobre los jueces y
tribunales que integran la justicia de la Nación. En la Ca-
pital de la República, todos los tribunales tienen el mis-
mo carácter nacional.
Capítulo II
Atribuciones del Poder judicial

Artículo 95 - Corresponde a la Corte Suprema de


Justicia y a los tribunales inferiores de la Nación el co-
nocimiento y decisión de todas las causas que versen
sobre puntos regidos por la Constitución; por las leyes
de la Nación, con la reserva hecha en el inciso 11 del
artículo 68, y por los tratados con las naciones extran-
jeras; de las causas concernientes a embajadores, mi-

-73-
nistros plenipotenciarios y cónsules extranjeros; de las
de almirantazgo y jurisdicción marítima y aeronáutica;
de los asuntos en que la Nación sea parte; de las causas
que se substancien en la Capital Federal y en los lugares
regidos por la legislación del Congreso; de las que se
susciten entre dos o más provincias, entre una provincia
y los vecinos de otra y entre la Nación o una provincia
o sus vecinos con un Estado extranjero.
La Corte Suprema de justicia, conocerá, como Tri-
bunal de Casación, en la interpretación e inteligencia de
los códigos a que se refiere el inciso 11 del artículo 68.
La interpretación que la Corte Suprema de Justi-
cia haga de los artículos de la Constitución por recurso
extraordinario, y de los códigos y leyes por recurso de
casación, será aplicada, obligatoriamente por los jueces
y tribunales nacionales y provinciales.
Una ley reglamentará el procedimiento para los
recursos extraordinarios y de casación y para obtener la
revisión de la jurisprudencia.

-74-
Artículo 96 - La Corte Suprema de Justicia cono-
cerá originaria y exclusivamente en las causas que se
susciten entre la Nación o una provincia o sus vecinos
con un Estado extranjero; en las causas concernientes
a embajadores, ministros plenipotenciarios o cónsules
extranjeros, y asimismo originaria y exclusivamente en
las causas entre la Nación y una o más provincias o de
éstas entre sí.

Título Segundo
Gobiernos de Provincias

Artículo 97 - Las provincias conservan todo el po-


der no delegado por esta Constitución al Gobierno Fede-
ral, y el que expresamente se hayan reservado por pactos
especiales al tiempo de su incorporación.
Artículo 98 - Se dan sus propias instituciones lo-
cales y se rigen por ellas. Eligen sus gobernadores, sus
legisladores y demás funcionarios de provincia sin inter-
vención del Gobierno Federal.

-75-
Artículo 99 - Cada provincia dicta su propia cons-
titución conforme a lo dispuesto en el artículo 50.
Artículo 100 - Las provincias pueden celebrar tra-
tados parciales para fines de administración de justicia,
de intereses económicos y trabajos de utilidad común,
con conocimiento del Congreso Federal, y promover su
industria, la inmigración, la construcción de ferrocarriles
y canales navegables, la colonización de tierras de pro-
piedad provincial, la introducción y establecimiento de
nuevas industrias, la importación de capitales extranjeros
y la exploración de sus ríos, por leyes protectoras de es-
tos fines y con sus recursos propios.
Artículo 101 - Las provincias no ejercen el poder
delegado a la Nación. No pueden celebrar tratados par-
ciales de carácter político ni expedir leyes sobre comer-
cio o navegación interior o exterior; ni establecer adua-
nas provinciales; ni acuñar moneda; ni establecer bancos
con facultad de emitir billetes sin autorización del Con-
greso Federal; ni dictar los códigos a que se refiere el

-76-
artículo 68, inciso 11, después que el Congreso los haya
sancionado; ni dictar especialmente leyes sobre ciudada-
nía y naturalización, bancarrotas, falsificación de mone-
da o documentos del Estado; ni establecer derechos de
tonelaje; ni armar buques de guerra o levantar ejércitos,
salvo en el caso de invasión exterior o de un peligro tan
inminente que no admita dilación, de lo que dará cuenta
al Agobiemos Federal; ni nombrar o recibir agentes ex-
tranjeros; ni admitir nuevas órdenes religiosas.
Artículo 102 - Ninguna provincia puede declarar
ni hacer la guerra a otra provincia. Sus quejas deben ser
sometidas a la Corte Suprema de justicia y dirimidas por
ella. Sus hostilidades de hecho son actos de guerra civil,
calificados de sedición o asonada, que el Gobierno Fede-
ral debe sofocar y reprimir conforme a la ley.
Artículo 103 - Los gobernadores de provincia son
agentes naturales del Gobierno Federal para hacer cum-
plir la Constitución y las leyes de la Nación.

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Disposiciones Transitorias

1. Hasta tanto el Congreso sancione la ley orgáni-


ca de los ministerios, el despacho de los nego-
cios de la Nación estará a cargo de los siguientes
departamentos: Relaciones Exteriores; Defensa
Nacional; Ejército; Marina; Aeronáutica; Eco-
nomía; Hacienda; Finanzas; Obras Públicas;
Agricultura; Industria y Comercio; Trabajo y
Previsión; Transportes; Interior; Justicia; Edu-
cación; Salud Pública; Comunicaciones; Asun-
tos Políticos; Asuntos Técnicos.
2. Esta Constitución entrará en vigencia a partir
de la fecha de su publicación en el Diario de
Sesiones.
3. El presidente de la Nación jurará ante la Con-
vención Nacional Constituyente cumplir y hacer
cumplir esta Constitución. Los presidentes de las
cámaras legislativas jurarán esta Constitución

-78-
ante los cuerpos respectivos en la primera sesión
preparatoria del período legislativo siguiente a la
sanción de aquélla, y los miembros de cada cuer-
po ante su presidente. El juramento que prescribe
el artículo 32 de la Constitución deberá ser pres-
tado por todo ciudadano que se halle actualmen-
te en el ejercicio de una función pública. La falta
de cumplimiento del juramento a que se refiere
el presente artículo hará cesar inmediatamente a
aquel que se negara a hacerlo en el desempeño
de su mandato, función o empleo.
4. Durante el primer período legislativo siguiente
a la sanción de la presente disposición, deberá
solicitarse nuevamente el acuerdo del Senado a
que se refieren los incisos 5 y 10 del artículo 83
de la Constitución Nacional y las leyes especia-
les que exijan igual requisito.
5. Autorícese por esta única vez a las Legislatu-
ras provinciales para reformar totalmente sus

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constituciones respectivas, con el fin de adap-
tarlas a los principios, declaraciones, derechos
y garantías consagrados en esta Constitución.
A tal efecto, en las provincias con poder le-
gislativo bicameral, ambas Cámaras reunidas
constituirán la Asamblea Constituyente, la que
procederá a elegir sus autoridades propias y a
tomar sus decisiones por mayoría absoluta. La
reforma de las constituciones provinciales de-
berá efectuarse en el plazo de noventa días a
contar de la sanción presente, con la excep-
ción de aquellas provincias cuyo poder legis-
lativo no se halle constituido, caso en el cual
el plazo se computará a partir de la fecha de su
constitución.
6. A los efectos de unificar los mandatos legis-
lativos cuya duración regla esta Constitución,
dispóngase que los mandatos de los senadores
y diputados nacionales en ejercicio caducarán

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el 30 de abril de 1952. El mandato de los sena-
dores cuya elección se efectúe para llenar las
vacantes de los que concluyen el 30 de abril
de 1949, expirará asimismo el 30 de abril de
1952. La elección correspondiente deberá rea-
lizarse por el procedimiento de elección por
las legislaturas, que establecía el artículo 46
de la Constitución.

Dada en la Sala de Sesiones de la Honorable Con-


vención Nacional Constituyente, en Buenos Aires, a los
once días del mes de marzo del año mil novecientos cua-
renta y nueve.

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