UNCOMA - FACTA - Ciclo TAUN, Lic.
Nutrición EAN 1 - Ficha de cátedra Unidad 4
El agrado como reacción dependerá de componentes afectivos, cognitivos y
conativos (o de voluntad), la credibilidad se asocia a la detección de contradicciones, la
violencia con que se manifiesten los mensajes y los argumentos científicos que avalen las
publicidades (por ejemplo: recurrir a profesionales con guardapolvo blanco que le
otorgan un “velo de veracidad y cientificidad” a lo expresado). Por último, la
identificación dependerá del género, las preferencias e ideales que se compartan con el
grupo de pertenencia y que se subrayen en las publicidades.
Nuestro rol se vuelve significativo si podemos pensar en acciones colectivas y
sacar anteojeras impuestas por la industria alimentaria y gurúes de lo que se debe comer.
La publicidad y el marketing pueden ser potenciadores u obstaculizadores de la educación
alimentaria nutricional. Y, en eso, nos debemos enfocar para comenzar a hacer otros usos
de esas herramientas.
Para que eso suceda, desde la EAN debemos desanudar discursos rígidos e
inflexibles, cargados de terminología técnica que no permea entre la población y que, en
lugar de generar empatía, provoca tensiones y rechazos.
Recuperando un trabajo que corresponde a la tesis doctoral de Sánchez Sabaté
llamado “La alimentación como mediación comunicativa. Estudio del discurso
nutricional desde la antropología de la comunicación”, el autor analiza los discursos
que se elaboran y se transmiten en alimentación y nutrición identificando la base
nutricional científica, sostenida a partir del mito de la precisión nutricional que reduce
los procesos alimentarios a dimensiones biológicas y a un lenguaje nutricéntrico. Esta
situación trae como resultado, no sólo la deformación de la ciencia de la nutrición en el
“nutricionismo”, sino también el fomento de personas nutricéntricas que conciban y
valoricen su alimentación exclusivamente por las características nutricionales que los
alimentos poseen.
El nutricionismo es el reduccionismo de la ciencia de la nutrición y de la
alimentación a sus aspectos biológicos y químicos. Este recorte impreciso y acotado de
la alimentación, transformado en mensajes comunicativos ha variado a lo largo de la
historia según el aspecto en que se haya hecho foco. En algún momento de la historia la
comunicación sobre la alimentación saludable se basó en las cantidades, entonces los
mensajes hablaban de porciones, gramos y medidas. Con el correr de los años el criterio
se basó en lo bueno y lo malo (lo saludable o no saludable) se centraba en asignarle valor
a los alimentos y es así cómo se determinaron los “alimentos buenos” (vegetales, frutas)
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y los “alimentos malos” (pan, pastas, papa). Lo que también se trasladó a los nutrientes:
“los buenos” (proteínas, vitaminas), “los malos” (grasas saturadas). Siguiendo en la línea
temporal, en la actualidad, el criterio que utiliza el nutricionismo para comunicar centra
el análisis en la funcionalidad. Entonces los mensajes sobre que alimentos y nutrientes a
consumir guardarán estrecha relación con las funciones que los mismos ofrezcan
(yogures que normalizan el tránsito intestinal, cereales de desayuno que brindan la
posibilidad a los niños de crecer en altura).
Todas estas características y abordajes sobre la alimentación trasladadas a la
comunicación en salud y a la educación alimentaria nutricional, consideran a los
alimentos como objetos sin historia y desculturalizan la alimentación. Apelar al
nutricionismo para comunicar, implica ubicar a la nutrición como la ciencia que lo sabe
todo y medicalizar la dieta utilizando lenguaje complejo y técnico que dificulta la
comprensión y la apropiación de los mensajes.
¿Qué relación hay entre la alimentación, la nutrición, la comunicación y el
marketing?
El marketing de alimentos al igual que la publicidad de los mismos, hoy en día se
consideran elementos indispensables a la hora de pensar estrategias de educación e
intervención en alimentación y salud.
Compartimos la lectura de un artículo de Charlene Elliott “Publicidad de
Alimentos para la Diversión”, para que puedan reconocer en el mismo las zonas de
peligro vinculadas no sólo a las publicidades de alimentos sino también a los empaques
como maneras de acercar (y fidelizar) consumidores desde edades muy tempranas.
La autora reflexiona acerca de los ambientes obesogénicos y tóxicos y en ese
marco propone los supermercados como espacios de análisis. Allí, centrará su mirada en
los envoltorios y los mensajes para la diversión que acompañan (o son parte central) de
los alimentos destinados a los niños y niñas.
Distintas estrategias de marketing y mensajes comunicacionales se articulan para
acercar consumidores a los productos. Entre ellas, Elliott rescata los envoltorios de
colores vivos y el packaging pensado como juguete o elemento de diversión, el uso de
tipografías y gráficos que la población infantil conoce y valora, el tamaño y ergonomía
de los paquetes para que puedan ser manipulados por los niños y todo esto acompañado
por mensajes y alusiones nutricionales destinados a los adultos que terminan decidiendo
la compra de los productos.
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La autora recurre a ciertas características, como la desestacionalización, la
artificialidad y la confusión alimentaria, como elementos que acompañan la búsqueda de
diversión en la alimentación. Situación preocupante ya que este vínculo con el alimento
y la alimentación que se consolida en la niñez se perpetúa en la adultez generando
dificultades en la búsqueda de saciedad y en una relación saludable con la comida y el
comer.
Los y las invitamos a que reflexionen sobre este artículo dejándoles
algunas preguntas que faciliten ese análisis:
- ¿Dónde radica la importancia, desde la EAN, al considerar el envase mismo
de los alimentos como publicidad?
- La regulación en la publicidad de alimentos para niños, niñas y adolescentes,
¿es suficiente o es necesario ampliar la mirada en incluir procesos educativos que
consideren el entorno como parte de la intervención?
- ¿Qué posibilidades de intervención educativa en alimentación y nutrición
surgen en espacios como el supermercado o los lugares de venta de alimentos?
- ¿Cuál será nuestro papel como educadores en alimentación y nutrición frente
a las nuevas estrategias publicitarias y el marketing de los alimentos?
TIC's, comunicación, educación.
Por último, trabajaremos sobre las nuevas tecnologías aplicadas a la salud y la
nutrición, a través de la lectura de un artículo breve y muy interesante que escribe
Jáuregui Lobera, Ignacio y que se titula “Educación para la Salud y Educación
Nutricional: el papel de las nuevas tecnologías.”
Nuevamente, dejamos algunos interrogantes que invitan a la reflexión del texto
propuesto:
- ¿Las nuevas tecnologías aseguran procesos educativos en salud, alimentación
y nutrición desde la innovación o será necesario centrarse en propuestas transformadoras
y redes vinculares que sostengan los espacios dónde se utilizan estas tecnologías?
- Las tecnologías digitales al servicio de los procesos salud enfermedad y los
servicios de salud ¿disminuyen las desigualdades en el acceso a la educación para la salud
acercando mayores opciones a la población en general? ¿o por el contrario refuerza las
inequidades a partir de brechas preexistentes que se profundizan con el mayor uso de
tecnologías?
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