“AÑO DE LA INTEGRACION NACIONAL Y EL RECONOCIMIENTO DE
NUESTRA DIVERSIDAD”
“COLEGI
O LA
MERCED”
TEMA
“MITOLOGIA GRIEGA”
DOCENTE: ANIBAL CABRERA HUAMAN.
CURSO: COMUNICACIÒN.
ALUMNO: LUIS ALBERTO NAVARRETE PFUTURI.
GRADO: 5to SAN PEDRO NOLASCO.
SECCIÓN: “B”
PRESENTACIÓN
Sr. Docente, del curso de COMUNICACIÒN pongo a consideración de
su criterio la calificación del presente trabajo cuyo tema es: “MITOLOGIA
GRIEGA” el cual lo he realizado con mucho interés dado que es un tema de
suma importancia para nuestros conocimientos y creando los hábitos de
lectura.
Le hago llegar este trabajo, esperando que haya cumplido con toda la
información necesaria, ya que esta regida y fundamentada de acuerdo a la
información y enseñanza adquirida, anhelando de esta manera haber cumplido
con lo requerido.
Atentamente
Su Alumno.
Zeus es en la mitología griega, dios del cielo y soberano de los dioses
olímpicos. Zeus corresponde al dios romano Júpiter.
Se consideraba a Zeus padre de los dioses y de los mortales. No fue el
creador de los dioses y de los hombres; era su padre, en el sentido de
protector y soberano tanto de la familia olímpica como de la raza humana.
Señor del cielo, dios de la lluvia y acumulador de nubes blandía el terrible
rayo. Su arma principal era la égida, su ave, el águila, su árbol, el roble. Zeus
presidía a los dioses en el monte Olimpo, en Tesalia. Sus principales templos
estaban en Dódona, en el Epiro, la tierra de los robles y del templo más
antiguo, famoso por su oráculo, y en Olimpia, donde se celebraban los
juegos olímpicos en su honor cada cuatro años.
Zeus era el hijo menor del titán Cronos y de la titánida Rea y hermano de las
divinidades Poseidón, Hades, Hestia, Deméter y Hera. De acuerdo con uno
de los mitos antiguos sobre el nacimiento de Zeus, Cronos, temiendo ser
destronado por uno de sus hijos, los devoraba cuando nacían. Al nacer Zeus,
Rea envolvió una piedra con pañales para engañar a Cronos y ocultó al dios
niño en Creta, donde se alimentó con la leche de la cabra Amaltea y lo
criaron unas ninfas. Cuando Zeus llegó a la madurez, obligó a Cronos a
vomitar a los otros hijos, que estaban deseosos de vengarse de su padre.
Durante la guerra que sobrevino, los titanes lucharon del lado de Cronos,
pero Zeus y los demás dioses lograron la victoria y los titanes fueron
enviados a los abismos del Tártaro. A partir de ese momento, Zeus gobernó
el cielo, y sus hermanos Poseidón y Hades recibieron el poder sobre el mar y
el submundo, respectivamente. Los tres gobernaron en común la tierra.
Hera es en la mitología griega, reina de los dioses, hija de los titanes Cronos y
Rea, hermana y mujer del dios Zeus. Hera era la diosa del matrimonio y la
protectora de las mujeres casadas. Era madre de Ares, dios de la guerra, de
Hefesto, dios del fuego, de Hebe, diosa de la juventud, y de Ilitía, diosa del
alumbramiento.
Mujer celosa, Hera perseguía a menudo a las amantes y a los hijos de Zeus.
Nunca olvidó una injuria y se la conocía por su naturaleza vengativa. Irritada
con el príncipe troyano Paris por haber preferido a Afrodita, diosa del amor,
antes que a ella, Hera ayudó a los griegos en la guerra de Troya y no se
apaciguó hasta que Troya quedó destruida. Se suele identificar a Hera con la
diosa romana Juno.
Hefesto, en la mitología griega, dios del fuego y de la metalurgia, hijo del dios
Zeus y de la diosa Hera o, en algunos relatos, sólo hijo de Hera.
A diferencia de los demás dioses, Hefesto era cojo y desgarbado. Poco
después de nacer lo echaron del Olimpo: según algunas leyendas, lo echó la
misma Hera, quien lo rechazaba por su deformidad; según otras, fue Zeus,
porque Hefesto se había aliado con Hera contra él. En la mayoría de las
leyendas, sin embargo, volvió a ser honrado en el Olimpo y se casó con
Afrodita, diosa del amor, o con Áglae, una de las tres gracias.
Era el artesano de los dioses y les fabricaba armaduras, armas y joyas. Se
creía que su taller estaba bajo el monte Etna, volcán siciliano. A menudo se
identifica a Hefesto con el dios romano del fuego, Vulcano.
La Fragua de Vulcano es el cuadro en el que Velázquez da su visión sobre los
dioses transformándolos en campesinos o artesanos humanos.
Ártemis o Artemisa (mitología), en la mitología griega, una de las principales
diosas, equivalente de la diosa romana Diana. Era hija del dios Zeus y de Leto
y hermana gemela del dios Apolo. Era la rectora de los dioses y diosas de la
caza y de los animales salvajes, especialmente los osos, Ártemis era también
la diosa del parto, de la naturaleza y de las cosechas. Como diosa de la luna,
se la identificaba a veces con la diosa Selene y con Hécate.
Aunque tradicionalmente amiga y protectora de la juventud, especialmente de
las muchachas, Ártemis impidió que los griegos zarparan de Troya durante la
guerra de Troya mientras no le ofrecieran el sacrificio de una doncella. Según
algunos relatos, justo antes del sacrificio ella rescató a la víctima, Ifigenia.
Como Apolo, Ártemis iba armada con arco y flechas, armas con que a menudo
castigaba a los mortales que la ofendían. En otras leyendas, es alabada por
proporcionar una muerte dulce y plácida a las muchachas jóvenes que mueren
durante el parto.
Apolo (mitología), en la mitología griega, hijo del dios Zeus y de Leto, hija de un
titán. Era también llamado Délico, de Delos, la isla de su nacimiento, y Pitio, por
haber matado a Pitón, la legendaria serpiente que guardaba un santuario en las
montañas del Parnaso. En la leyenda homérica, Apolo era sobre todo el dios de
la profecía. Su oráculo más importante estaba en Delfos, el sitio de su victoria
sobre Pitón. Solía otorgar el don de la profecía a aquellos mortales a los que
amaba, como a la princesa troyana Casandra.
Apolo era un músico dotado, que deleitaba a los dioses tocando la lira. Era
también un arquero diestro y un atleta veloz, acreditado por haber sido el
primer vencedor en los juegos olímpicos. Su hermana gemela, Ártemis, era la
guardiana de las muchachas, mientras que Apolo protegía de modo especial a
los muchachos. También era el dios de la agricultura y de la ganadería, de la
luz y de la verdad, y enseñó a los humanos el arte de la medicina.
Algunos relatos pintan a Apolo como despiadado y cruel. Según la Iliada de
Homero, Apolo respondió a las oraciones del sacerdote Crises para obtener la
liberación de su hija del general griego Agamenón arrojando flechas ardientes y
cargadas de pestilencia en el ejército griego. También raptó y violó a la joven
princesa ateniense Creusa, a quien abandonó junto con el hijo nacido de su
unión. Tal vez a causa de su belleza física, Apolo era representado en la
iconografía artística antigua con mayor frecuencia que cualquier otra deidad.
Atenea, una de las diosas más importantes en la mitología griega. En la
mitología latina, llegó a identificarse con la diosa Minerva, también conocida
como Palas Atenea. Atenea salió ya adulta de la frente del dios Zeus y fue su
hija favorita.
Él le confió su escudo, adornado con la horrorosa cabeza de la gorgona
Medusa, su égida y el rayo, su arma principal. Diosa virgen, recibía el nombre
de Parthenos (la virgen). En agradecimiento a que Atenea les había regalado el
olivo, el pueblo ateniense levantó templos a la diosa, el más importante era el
Partenón, situado en la Acrópolis de Atenas.
Afrodita, en la mitología griega, diosa del amor y la belleza, equivalente a la
Venus romana. En la Iliada de Homero aparece como la hija de Zeus y Dione,
una de sus consortes, pero en leyendas posteriores se la describe brotando de
la espuma del mar y su nombre puede traducirse como 'nacida de la espuma'.
En la leyenda homérica, Afrodita es la mujer de Hefesto, el feo y cojo dios del
fuego. Entre sus amantes figura Ares, dios de la guerra, que en la mitología
posterior aparece como su marido. Ella era la rival de Perséfone, reina del
mundo subterráneo, por el amor del hermoso joven griego Adonis.
Tal vez la leyenda más famosa sobre Afrodita está relacionada con la guerra de
Troya. Eris, la diosa de la discordia, la única diosa no invitada a la boda del rey
Peleo y de la nereida Tetis, arrojó resentida a la sala del banquete una
manzana de oro destinada "a la más hermosa". Cuando Zeus se negó a elegir
entre Hera, Atenea y Afrodita, las tres diosas que aspiraban a la manzana, ellas
le pidieron a Paris, príncipe de Troya, que diese su fallo. Todas intentaron
sobornarlo: Hera le ofreció ser un poderoso gobernante; Atenea, que
alcanzaría una gran fama militar, y Afrodita, que obtendría a la mujer más
hermosa del mundo. Paris seleccionó a Afrodita como la más bella, y como
recompensa eligió a Helena de Troya, la mujer del rey griego Menelao. El rapto
de Helena por Paris condujo a la guerra de Troya.
Hades, en la mitología griega, dios de los muertos. Era hijo del titán Cronos y
de la titánide Rea y hermano de Zeus y Poseidón. Cuando los tres hermanos
se repartieron el universo después de haber derrocado a su padre, Cronos, a
Hades le fue concedido el mundo subterráneo. Allí, con su reina, Perséfone, a
quien había raptado en el mundo superior, rigió el reino de los muertos. Aunque
era un dios feroz y despiadado, al que no aplacaba ni plegaria ni sacrificio, no
era maligno. En la mitología romana, se le conocía también como Plutón, señor
de los ricos, porque se creía que tanto las cosechas como los metales
preciosos provenían de su reino bajo la tierra.
El mundo subterráneo suele ser llamado Hades. Estaba dividido en dos
regiones: Erebo, donde los muertos entran en cuanto mueren, y Tártaro, la
región más profunda, donde se había encerrado a los titanes. Era un lugar
oscuro y funesto, habitado por formas y sombras incorpóreas y custodiado por
Cerbero, el perro de tres cabezas y cola de dragón. Siniestros ríos separaban
el mundo subterráneo del mundo superior, y el anciano barquero Caronte
conducía a las almas de los muertos a través de estas aguas. En alguna parte,
en medio de la oscuridad del mundo inferior, estaba situado el palacio de
Hades. Se representaba como un sitio de muchas puertas, oscuro y tenebroso,
repleto de espectros, situado en medio de campos sombríos y de un paisaje
aterrador. En posteriores leyendas se describe el mundo subterráneo como el
lugar donde los buenos son recompensados y los malos castigados.
Poseidón, en la mitología griega, dios del mar, hijo del titán Cronos y la titánide
Rea, y hermano de Zeus y Hades. Poseidón era marido de Anfitrite, una de las
nereidas, con quien tuvo un hijo, Tritón. Poseidón, sin embargo, tuvo otros
numerosos amores, especialmente con ninfas de los manantiales y las fuentes,
y fue padre de varios hijos famosos por su salvajismo y crueldad, entre ellos el
gigante Orión y el cíclope Polifemo. Poseidón y la gorgona Medusa fueron los
padres de Pegaso, el famoso caballo alado.
Poseidón desempeña un papel importante en numerosos mitos y leyendas
griegos. Disputó sin éxito con Atenea, diosa de la sabiduría, por el control de
Atenas. Cuando Apolo, dios del sol, y él decidieron ayudar a Laomedonte, rey
de Troya, a construir la muralla de la ciudad, éste se negó a pagarles el salario
convenido. La venganza de Poseidón contra Troya no tuvo límites. Envió un
terrible monstruo marino a que devastara la tierra y, durante la guerra de Troya,
se puso de lado de los griegos.
El arte representa a Poseidón como una figura barbada y majestuosa que
sostiene un tridente y a menudo aparece acompañado por un delfín, o bien
montado en un carro tirado por briosos seres marinos. Cada dos años, los
Juegos Ístmicos, en los que había carreras de caballos y de carros, se
celebraban en su honor en Corinto. Los romanos identificaban a Poseidón con
su dios del mar, Neptuno.
Ares, en la mitología griega, dios de la guerra e hijo de Zeus, rey de los dioses,
y de su esposa Hera. Los romanos lo identificaban con Marte, también un dios
de la guerra. Agresivo y sanguinario, Ares personificaba la brutal naturaleza de
la guerra, y era impopular tanto para los dioses como para los seres humanos.
Entre las deidades asociadas con Ares estaban su consorte, Afrodita, diosa del
amor, y deidades menores como Deimo (temor) y Fobo (terror), que lo
acompañaban en batalla. Aunque feroz y belicoso, Ares no era invencible, ni
siquiera frente a los mortales.
El culto de Ares, que se creía originario de Tracia, no estaba muy difundido en
la antigua Grecia y, donde existía, carecía de significación social o moral. Ares
era una deidad ancestral de Tebas y tenía un templo en Atenas, al pie del
Areópago o colina de Ares.
Hermes en la mitología griega, mensajero de los dioses, hijo del dios Zeus y de
Maya, la hija del titán Adas.
Como especial servidor y correo de Zeus, Hermes tenía un sombrero y
sandalias aladas y llevaba un caduceo de oro, o varita mágica, con serpientes
enrolladas y alas en la parte superior. Guiaba a las almas de los muertos hacia
el submundo y se creía que poseía poderes mágicos sobre el sueño. Hermes
era también el dios del comercio, protector de comerciantes y pastores. Como
divinidad de los atletas, protegía los gimnasios, estadios, y se le consideraba
responsable tanto de la buena suerte como de la abundancia.
A pesar de sus virtuosas características, también era un peligroso enemigo,
embaucador y ladrón.
El día de su nacimiento robó el rebaño de su hermano, el dios del sol Apolo,
oscureciendo su camino al hacer que la manada anduviera hacia atrás. Al
enfrentarse con Apolo, Hermes negó haber robado.
Los hermanos acabaron reconciliándose cuando Hermes le dio a Apolo su lira,
recién inventada. En el primitivo arte griego, se representaba a Hermes como
un hombre maduro y barbado; en el arte clásico, como un joven atlético,
desnudo e imberbe como puede comportarse en el Hermes de Praxiteles, en
Olimpia.
Dioniso, dios del vino y del placer, estaba entre los dioses más populares. Los
griegos dedicaban muchos festivales a este dios telúrico, y en algunas regiones
llegó a ser tan importante como Zeus.
A menudo lo acompañaba una hueste de dioses fantásticos que incluía a
sátiros, centauros y ninfas. Los sátiros eran criaturas con piernas de cabra y la
parte superior del cuerpo era simiesca o humana. Los centauros tenían la
cabeza y el torso de hombre y el resto del cuerpo de caballo. Las hermosas y
encantadoras ninfas frecuentaban bosques y selvas.
Demeter era la diosa de los granos, los frutos comestibles y las pasturas. Ella le enseñó a los
hombres los principios de la agricultura: preparar la tierra para plantar y cosechar para que
abandonaran la vida nómade. Su trono era de malaquita verde brillante decorado con espigas
de oro y pequeños cerditos dorados.
Demeter estaba siempre triste. Sonreía solamente una vez al año, durante la primavera y
el verano, cuando la visitaba su hija Perséfone. Se ponía tan contenta que dejaba que
todos los vegetales crecieran y fructificaran.
De allí surgen las estaciones del año. Perséfone estaba casada con Hades, dios de los
muertos, que la había raptado mientras miraba un narciso. Mientras Perséfone
observaba embelesada un narciso, se abrió la tierra y Hades la raptó, llevándosela con él
a vivir bajo la tierra entre las tinieblas.
Su madre la buscó durante muchísimo tiempo tratando de encontrarla. Finalmente pactó
con Hades que pasaría la mitad del tiempo con él y la otra mitad con ella. Por esa razón
al otoño y al invierno se lo asocia con el tiempo en que Perséfone vive con Hades en las
profundidades de las tinieblas y a la primavera y el verano con el tiempo que Perséfone
pasa con su madre, Demeter. El emblema de Demeter era la amapola que crecía entre el
trigo con su brillante color rojo.
Ella protegía el fuego sagrado del hogar, es por ello que algunas tradiciones, la consideran
también como diosa del fuego. Significa el lugar recóndito e íntimo del hogar en donde se
enciende el fuego en honor a los dioses que los antiguos griegos y romanos denominaban
domésticos.
La versión romana de esta diosa, Vesta, ha sido más famosa que su correspondiente griega,
debido al culto que se le impartía a través de las vestales.
La misión más importante de la diosa Vesta consistía en mantener siempre avivado el fuego
sagrado, ya que ello era un símbolo de la vitalidad y la fuerza que latía en los individuos y en
las sociedades antiguas.
Era considerada como la diosa del hogar y los que la adoraban tenían un altar en forma de
chimenea, que se mantenía constantemente encendida.
Perseo es un semidiós de la mitología griega, hijo de Dánae y Zeus.
Dánae había sido encerrada por su padre, Acrisio rey de Argos en una torre, para impedir que
tuviera trato con un varón, ya que un oráculo había anunciado a Acrisio que moriría a manos
de su nieto. Sin embargo, Zeus se metamorfoseo en lluvia de oro y consiguió acceder a la
estancia de Dánae y dejarla en cinta.
Dánae engendro a Perseo y, al enterarse, Acrisio los arrojo al mar un cofre. Tras vagar durante
mucho a la deriva, llegaron al reino de Serifos, donde fueron recogidos por Dictis, hermano del
gobernante de la isla, el tirano Polidectes. Dictis fue para Perseo como un padre.
Expedición para matar a Medusa
La belleza de Dánae hizo que Polidectes también cayera enamorado de ella. Pensando que el
joven Perseo podía ser un estorbo en sus planes intento librarse de el mediante una estrategia.
Esta consistía en hacer creer a todo el mundo que pretendía.
Conquistar a la princesa Hipodamia. Polidectes pidió a los habitantes de la isla que le
entregasen un caballo cada uno como presente para poder ofrecer como regalo a la princesa.
Al no tener ningún caballo que ofrecerle, Perseo le prometió traerle la cabeza de Medusa, una
de las tres Gorgonas que podía convertir en piedra a los hombres solo con su mirada.
Polidectes acepto satisfecho el ofrecimiento, pensando que la misión era un suicidio y el joven
nunca regresaría.
Sin embargo, Zeus decidió ayudar a su hijo por lo que pidió a los dioses Atenea y Hermes que
le prestaran su ayuda. Hermes le dio una hoz de acero con la que poder cortar la cabeza de
Medusa mientras que Atenea le regalo un brillante escudo y le aconsejo sobre las tareas que
tendría que realizar. Con el fin de encontrar el escondite de Medusa, Perseo fue en busca de
las hijas de Forcis, las Grayas, tres ancianas que solo tenían un mismo ojo y un mismo diente y
que compartían pasándoselos una a la otra. Perseo les arrebato el ojo y el diente,
obligándolas a confesar donde estaba situada la residencia de Medusa a cambio de
devolvérselos.
En su camino, Perseo se encontró con las náyades, de las que consiguió un zurrón mágico, el
casco de Hades, que permitía volver invisible al que lo llevara puesto, y unas sandalias aladas.
Con la ayuda de estos objetos logro introducirse en la residencia de las gorgonas, que como las
Grayas, eran hijas de Forcis. Usando el escudo como espejo logro cortar la cabeza de Medusa
sin tener que mirarla. De la sangre de Medusa nació el caballo Pegaso y también el gigante
Crisaor. Después de aquello, Perseo salió del palacio de las gorgonas. Esteno y Euriale,
hermanas inmortales de Medusa, lo buscaron, pero sin encontrarlo, ya que el casco lo volvió
invisible.
Jasón es un héroe tesalio, hijo de Esón y Alcímeda. Cuando Pelias, hermanastro de su padre,
destronó a Esón, su madre le encargó al centauro Quirón su educación. Al cumplir veinte años,
Jasón se presenta en Yolco para reclamar el trono, que le correspondía por herencia. Al llegar
allí tiene que atravesar un río y, además, socorrer a una anciana que le pide ayuda -en realidad
era la diosa Hera, que se había disfrazado-. Al final se presenta con una piel de pantera, dos
lanzas y una sandalia, pues la corriente del río se había llevado la otra. Pelias, al ver que sólo
tenía una sandalia se sobresaltó cuando recordó que el oráculo le previno sobre él.
Pelias engaña a Jasón diciéndole que si realmente es meritorio del trono, tiene que ir a la
Cólquide y conseguir el Vellocino de Oro. Accedió Jasón esta misión y reunió héroes de toda
Grecia para ir hacia allí en la nave Argo, por eso este episodio mitológico se conoce, también,
como Jasón y los argonautas.
Heracles o Hércules es en la mitología griega un héroe semidiós, célebre por su fuerza y valor,
así como por sus muchas y legendarias hazañas. Es identificado también como Alcides, cuya
representación típica lo muestra empuñando una clava. Este sobrenombre lo toma Hércules
de Alceo, su abuelo.
Hijo de Alcmena y de Zeus, su padre mortal es Anfitrión. Una noche en que Anfitrión se
encontraba ausente, Zeus tomando la forma de Anfitrión se unió con Alcmena. De esta
unión nació Hércules.
Creonte, el rey de Tebas, casó a Hércules con su hija Mégara, para honrar su valentía. Hera,
por su parte, deseaba que abandonase Tebas y fuese a Argos para servir a Euristeo. La diosa
provocó un acceso de locura en Hércules, bajo el cual él asesinó a sus hijos y a los de Íficles, su
hermanastro. Cuando recuperó la razón repudió a Mégara entregándosela a su sobrino Yolao y
partió para expiar sus crímenes.
Hércules se dirigió a Delfos donde la Pitia le aconsejó que primero se cambiase el nombre. Fue
a partir de este momento que pasó a llamarse Heracles, que significa gloria de Hera. Después
se encaminó a Argos para purgar su trasgresión y se puso al servicio de su primo Euristeo, rey
de Micenas, quien le impuso el desafío de afrontar doce difíciles pruebas: los doce célebres
trabajos o hazañas de Hércules.
Tras superar dichas arduas pruebas se consideraría purificado y se le otorgaría la inmortalidad.
Antes de ponerse al servicio de Euristeo, Heracles fue convenientemente equipado por los
dioses. Atenea le obsequió una túnica; Hefesto, una armadura; Hermes, una espada; Poseidón,
caballos; así como Apolo le otorgó un arco y unas flechas envenenadas.
Teseo (en griego antiguo, el que funda) fue un mítico rey de Atenas, hijo de Etra y Egeo,
aunque según otra tradición su padre fue Poseidón,1 el dios del mar, quien habría abusado
sexualmente de Etra en el templo de Atenea.
Egeo, que no había tenido descendencia con sus otras esposas, consultó al oráculo de Delfos,
que le respondió: «No abras tu odre hasta que regreses a Atenas.» Él no comprendió al oráculo
pero Piteo, rey de Trecén y padre de Etra, sí lo entendió. Lo que el oráculo había querido decir
era que si llegaba a Atenas sin haber tenido relación sexual alguna, la primera mujer con la que
yaciera tendría un heredero suyo. Como Piteo deseaba que su hija diera a luz al heredero del
trono ateniense emborrachó a Egeo, y así consiguió que fecundara a Etra.
Tras la concepción de Teseo, Egeo, por temor a los Palántidas, sus sobrinos y que querían el
trono, decidió que su hijo no pasara la niñez con él y escondió su espada y sus sandalias bajo
una roca que el niño no debía de poder mover hasta que fuera lo suficientemente fuerte. Así
que la infancia de Teseo transcurrió en compañía de su madre y de su abuelo en la ciudad de
Trecén. Cuando cumplió los dieciséis años su madre le reveló el secreto de su paternidad y
llegado a esta edad, Teseo pudo levantar la piedra, calzarse las sandalias y envainar la espada
de su padre e iniciar su viaje a Atenas para ser reconocido como hijo del rey.
Allá donde pisaba Pegaso, el agua brotaba mágicamente de su huella.
Pegaso era un caballo blanco con alas, nacido del encuentro con Poseidón, el dios griego del
mar y de los caballos, y Medusa, una de las tres gorgonas. Cuando Perseo, mitad dios por
tener a Zeus como padre, acabo con su vida tras una lucha cruenta, Pegaso nació del cuello de
la gorgona, al igual que su hermano, el gigante Crisaor, y la salir batiendo sus alas se elevó,
momento en que aprovechó Perseo y subiéndose a él, escapó de las otras dos gorgonas. Así
nació Pegaso.
Su nombre, Pegaso, o Pegasus, proviene de Pagé que significa en griego “MANANTIAL”. Este
fabuloso caballo, indomable, que volaba moviendo las patas como si corriera sobre el mismo
aire, poseía el poder de hacer surgir agua allí donde pisase y poseía, además, un carácter
indomable que lo convirtió en reto para aquellos que ansiaban tenerlo bajo su mando. Como,
por ejemplo, Belerofonte.
Belerofonte, héroe griego hijo del rey Glauco de Corinto, vivía obsesionado con capturar a
Pegaso hasta que una noche Atenea, diosa de la razón, regaló una solución al ansioso héroe
para capturar al rebelde caballo alado: una brida de oro que le permitiría domarlo. Y funcionó,
convirtiéndose así Pegaso en el compañero de las hazañas mitológicas que más tarde
llegarían. Ahora bien, un día Belerofonte quiso más, quiso convertirse en dios y llegar montado
sobre el corcel hasta el mismo monte Olimpo.
Zeus ante tal osadía mandó a un pequeño insecto a que picara a Pegaso, (otros cuentan que
fue un rayo lo que le envió). Este, al sentir la punzada, se revolvió de tal manera que el
pretencioso héroe corintio cayó al suelo quedando lisiado de por vida. Así Pegaso consiguió
escapar de él y alejarse batiendo sus alas.
Por fin Pegaso volvía a volar en libertad. Zeus lo convirtió en una constelación formada por
cuatro magnificas estrellas brillantes en forma de cuadrilátero.
En la mitología Griega Medusa era parte de las gorgonas pero la única mortal y a
comparación de sus hermanas ella era muy hermosa.
Poseidón al ver se enamoró de ella y la sedujo o violó (en otras versiones) en un templo
de Atena. Como ambos dioses eran rivales. Cuando Atena descubrió lo que paso en su
templo decidió castigar a Medusa. La transformó de manera que fuera igual a sus dos
hermanas Esteno y Euríale que eran despiadados monstruos de manos metálicas,
colmillos afilados y cabellera de serpientes venenosas vivas y, si miraban directamente
a alguien a los ojos, al momento le dejaban petrificado. (Otra versiones, dice que fue
Afrodita quien, celosa de su cabellera, la cambió por serpientes). Fue desterrada a las
tierras hiperbóreas.
Medusa quedó embarazada de Poseidón y al percatarse de esto Atenea le ordenó a
Perseo que la asesinará y él la decapito con la ayuda de Atena y Hermes, de la sangre
que cayó al suelo o en otras versiones que dicen, que fue de su cabello broto su
descendencia, el caballo alado Pegaso y el gigante Crisaor. Perseo usó la cabeza de
Medusa para rescatar a Andrómeda, matar a Polidectes y, en algunas versiones,
petrificar al titán Atlas. Después se la ofreció a Atenea, quien la colocó en su escudo, la
égida.