UNIVERSIDAD POLITECNICA TERRITORIAL “DR MARIO BRICEÑO IRAGORRY”
PROGRAMA NACIONAL DE FORMACIÓN AVANZADA EN ENERGÍA ELÉCTRICA
UNIDAD CURRICULAR:
FACILITADOR: ING ESP.
Costa Rica
Índice
Introducción……………………………………………………………………. 03
Los Inicios de Costa Rica en la Energía Eléctrica Renovable y 05
Sostenible……………………………………………………………………....
Costa rica y el fenómeno 06
climático…………………………………………...
Costa Rica no contamina. Al menos, no lo ha hecho su sistema 08
eléctrico a lo largo de este inicio de
2015………………………………………………
Energía limpia…………………………………………………………………. 09
Los beneficios…………………………………………………………………. 09
Energía eléctrica sostenible e inclusiva en el país………………………... 10
Privatizar o no privatizar……………………………………………………… 11
Las cifras marcan el 12
camino…………………………………………………..
Precios de la electricidad en la 13
región………………………………………..
Potencial y capacidad instalada de producción de energía en América 15
Latina…………………………………………………………………………...
Avances más destacados de Costa 18
Rica……………………………………
Recomendaciones de política 19
pública……………………………………….
Recomendaciones de 22
gobernanza…………………………………………..
Conclusión……………………………………………………………………... 25
Introducción
La producción de energía más limpia se ha convertido en un tema de vital
importancia en el contexto actual, con el crecimiento de la conciencia ambiental
y la necesidad de reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles,
muchos países han comenzado a enfocarse en la generación de energía a
partir de fuentes renovables. Costa Rica se ha destacado como uno de los
líderes en este campo, mostrando un compromiso firme con la producción de
energía más limpia y sostenible.
La geografía única de Costa Rica le ha permitido aprovechar eficazmente
sus recursos naturales para la generación de energía renovable. El país cuenta
con una gran cantidad de fuentes hídricas, lo que ha llevado al desarrollo de
numerosas plantas hidroeléctricas. Estas plantas aprovechan el caudal de los
ríos y la fuerza del agua para generar electricidad de manera eficiente y sin
emisiones contaminantes.
Además de la energía hidroeléctrica, Costa Rica ha apostado por otras
fuentes de energía limpia, como la energía eólica y solar. El país ha invertido
en la construcción de parques eólicos y la instalación de paneles solares en
diferentes regiones. Estas iniciativas buscan diversificar la matriz energética del
país y reducir su dependencia de los combustibles fósiles, al tiempo que
promueven la generación de empleo y la inversión en sectores renovables.
El compromiso de Costa Rica con la producción de energía más limpia
incluye también la implementación de políticas y programas que fomentan el
uso eficiente de la energía. El país ha incentivado la adopción de tecnologías
más eficientes, como la iluminación LED y electrodomésticos de bajo consumo
energético. Asimismo, se ha promovido la educación y concienciación sobre la
importancia de reducir el consumo de energía en los hogares y en la industria.
Los esfuerzos de Costa Rica en la producción de energía más limpia han
arrojado resultados positivos.
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Según datos oficiales, en 2019, el 98% de la electricidad producida en el
país provenía de fuentes renovables. Además, Costa Rica ha establecido la
meta de convertirse en un país carbono neutral para el año 2050, lo que
demuestra su compromiso a largo plazo con la sostenibilidad y la protección del
medio ambiente.
No obstante, es importante reconocer que Costa Rica también enfrenta
desafíos en su camino hacia una producción de energía más limpia. La
variabilidad de las fuentes renovables, como la energía solar y eólica, plantea
retos en términos de estabilidad y continuidad del suministro eléctrico. Además,
la infraestructura necesaria para la generación de energía limpia requiere de
inversiones significativas, lo que representa un desafío económico para el país.
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Los Inicios de Costa Rica en la Energía Eléctrica Renovable y Sostenible.
La necesidad de abordar la producción de energía de manera sostenible
se ha convertido en uno de los desafíos más importantes del siglo XXI. En ese
sentido, Costa Rica ha sido pionera en el desarrollo de fuentes de energía
renovable, estableciéndose como un referente global en materia de
sostenibilidad ambiental. En este ensayo, analizaremos los inicios de Costa
Rica en la energía eléctrica renovable y sostenible, destacando su impacto en
el país y las lecciones que pueden ser aprendidas.
Costa Rica, a lo largo de su historia, ha demostrado un compromiso férreo
con la protección del medio ambiente y la utilización de fuentes de energía
limpias. Esto se evidenció desde temprano, cuando en la década de 1940, se
instalaron las primeras plantas hidroeléctricas en el país. Estas plantas
aprovechaban los caudalosos ríos de Costa Rica para generar electricidad,
marcando así el primer paso en el camino hacia la sostenibilidad energética.
A medida que avanzaba el tiempo, Costa Rica expandió su matriz
energética renovable y diversificó sus fuentes de generación. Esto fue posible
gracias a la incorporación de la energía geotérmica en la década de 1980,
convirtiéndose en uno de los primeros países en el mundo en aprovechar este
recurso de manera eficiente. Desde entonces, Costa Rica ha seguido
invirtiendo en fuentes de energía renovable como la eólica y la solar,
consolidando su posición como un líder regional en el uso de tecnología limpia.
Este compromiso sostenido con la energía renovable ha traído consigo
numerosos beneficios para Costa Rica. Uno de ellos es la reducción de la
huella de carbono del país. Gracias a la generación de electricidad a partir de
fuentes renovables, Costa Rica ha logrado disminuir significativamente sus
emisiones de gases de efecto invernadero, posicionándose como uno de los
países más limpios en términos de producción de energía. Este enfoque
sostenible también ha llevado a la creación de empleo en el sector energético y
ha fomentado el desarrollo de tecnología innovadora. Además, Costa Rica ha
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logrado una mayor autonomía energética, reduciendo su dependencia de los
combustibles fósiles y garantizando así la estabilidad de su suministro eléctrico.
La experiencia de Costa Rica en la implementación de energía renovable
ofrece lecciones importantes para otros países. En primer lugar, destaca la
importancia de un compromiso político claro en cuanto a la transición hacia
fuentes de energía más sostenibles. El apoyo gubernamental ha sido
fundamental para el éxito de las iniciativas de energía renovable en Costa Rica.
Asimismo, es primordial invertir en investigación y desarrollo tecnológico para
aprovechar al máximo el potencial de las fuentes de energía renovable. Esto
permitirá encontrar soluciones innovadoras y mejorar la eficiencia de la
generación eléctrica. Por último, la educación y la concienciación juegan un
papel crucial en la adopción de energías limpias. La sociedad debe comprender
los beneficios ambientales y económicos que conlleva esta transición,
fomentando así un cambio de mentalidad hacia la sostenibilidad.
Costa rica y el fenómeno climático
El fenómeno climático de ‘El Niño’ golpea el flanco ambiental de Costa Rica
y la buena fama ganada con la generación energética que en la última década
logró casi llegar al 100% de fuentes limpias. La fuerte reducción de lluvias y
una inusual alteración en los vientos han obligado a las autoridades del país
centroamericano a abrirle más la puerta a la importación de electricidad basada
en hidrocarburos o directamente a la compra de combustibles fósiles para
operar las plantas térmicas. El costo se calcula en 145 millones de dólares,
pero en la imagen internacional puede ser mayor para esta nación que ha
sabido aprovechar su cartel verde para atraer turismo, inversiones y
financiamiento.
Después de rondar el 99% de energías renovables en el pastel de la
generación de energía eléctrica, basándose sobre todo en fuentes hídricas, la
realidad climática ha obligado a Costa Rica a reducir sus ambiciones. Ahora la
proyección puede bajar hasta 93% para este año, un porcentaje que supera por
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mucho al resto de los países pero que se aleja de las metas gubernamentales y
del mensaje ideal en los foros internacionales.
“Tenemos una matriz de energía eléctrica 100% renovable libre de
emisiones de carbono”, dijo en julio el presidente Rodrigo Chaves, en la
asamblea plenaria de la III Cumbre UE-Celac, en Bruselas, a pesar de que la
realidad ya era otra. La lluvia se ha reducido un 30% comparado con el
promedio desde los años 90 y en algunas cuencas la pérdida ha llegado al
70%; una parte considerable de la energía que Costa Rica estaba
abasteciendo con hidroelectricidad ahora se ha sustituido por importaciones de
energía tradicional o con generación térmica local mediante combustibles
fósiles que necesariamente debe comprar en el exterior, reporta el Instituto
Costarricense de Electricidad (ICE).
“No podemos firmar un contrato de compra de energía con la madre
naturaleza”, dice con metáfora Marco Acuña, presidente del ICE, en entrevista
con EL PAÍS. Se refiere a la vulnerabilidad que implica basar el modelo de
generación eléctrica en plantas hidroeléctricas como ha ocurrido en Costa
Rica (64%), que en décadas recientes también ha propiciado los parques
geotérmicos (14%) o eólicos (17%), con un problema en estos últimos: el
calentamiento oceánico provoca condiciones atmosféricas anómalas que
merman la potencia del viento.
Esto es lo que han explicado a los responsables del ICE los meteorólogos y
científicos cuyo criterio pesa como quizás en ninguna otra empresa eléctrica. El
monitoreo climático es constante para poder proyectar la producción energética
necesaria en el país, ahora que las dinámicas pospandémicas han vuelto a
elevar la demanda eléctrica. La variabilidad es alta y ningún dinero sirve para
comprar servicios de lluvia ni viento. La urgencia obliga a optimizar las plantas
solares y los proyectos de geotermia, pero nada es tan rápido ni suficiente. Por
eso la decisión de acceder a la generación térmica a un costo de casi 150
millones de dólares en este año, un monto que el Estado puede cubrir, pero
que mete presión a los presupuestos y las tarifas.
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“Es complejo manejar esta variabilidad. Hace unos años, en 2014, tuvimos
algo parecido, pero lo que se prevé es que con el cambio climático, la
variabilidad hace que estos períodos de Niña (exceso de lluvia) y Niño
(escasez) se junten más y puede ser que tengamos apuros con más
frecuencia. Eso nos obliga a ser más resilientes y le agrega complejidad, más
aún para el futuro y las inversiones que debemos hacer”, agrega Acuña durante
una mañana soleada y de brisa propia de la época seca en San José, a pesar
de que agosto suele ser uno de los meses más lluviosos.
El recurso de hidrocarburos, sin embargo, sólo debe ser complementario,
advierte Acuña. “Un mal torneo no hace mal jugador de tenis a Rafa Nadal.
Estamos pasando una situación coyuntural que más bien queremos aprovechar
para afirmar nuestra estrategia basada en fuentes renovables para seguir
siendo líderes, quizás con ajustes en los tipos de tecnologías para no depender
tanto de si llueve o no”, explica en referencia al margen de crecimiento de la
energía extraída de los volcanes o del sol.
En el contexto nacional, sin embargo, crecen las opiniones a favor de
abrirse a combustibles fósiles, incluso dentro del Gobierno. Lo ha dicho el
ministro de Obras Públicas y Transportes al manifestarse en favor de explorar
gas natural, con el respaldo del propio presidente Chaves, tentado por la
posibilidad de generar dinero con esta industria extractiva, con el argumento de
que se puede hacer de manera sostenible, como Noruega. Se desconoce si
hay yacimientos suficientes, pero el mandatario aseguró haber pedido ayuda a
un “país amigo” para calcular el valor de las posibles reservas.
El problema es que la necesidad es inmediata, independientemente del tipo
de energía que se desarrolle. “Estamos en proceso de adaptación, porque esto
ya nos alcanzó”, advierte Acuña antes de señalar el crecimiento de la demanda
eléctrica a un ritmo de 5% cada año en el país que recibe cada vez más
inversión extranjera para industrias de manufactura sofisticada, donde la
energía es clave.
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Costa Rica no contamina. Al menos, no lo ha hecho su sistema
eléctrico a lo largo de este inicio de 2015.
Esto ha sido posible por la lluvia y también por la fuerte apuesta por las
energías renovables hecha en el país centroamericano, según el Instituto
Costarricense de Electricidad, a lo largo de los primeros 75 días del año "ha
sido innecesario el uso de hidrocarburos para alimentar la red del país", con los
embalses de Arenal, Cachí, La Angostura y Pirrís repletos, a Costa Rica han
sido suficientes, además de lo que generan en geotérmica, eólica, solar y
biomasa. Con todo, las plantas térmicas quedaron como una alternativa de
contingencia a la que no tuvieron que acudir "con el consecuente beneficio
ambiental y económico porque no hay necesidad de usar combustibles", señala
el ICE.
Energía limpia
Costa Rica se propone que su matriz energética sea completamente limpia
para 2021, de momento, sólo alrededor de la mitad de las fuentes de energía
primaria son renovables. Este año han venido consiguiendo que lo sea toda su
electricidad, los expertos consultados por BBC Mundo destacan el esfuerzo
hecho por las autoridades en inversión en obtener el máximo rendimiento de
sus recursos naturales para evitar tener que importar hidrocarburos.
Una de las claves ha sido integrarse en el Programa de Energías
Renovables y Eficiencia Energética de Centroamérica (4E), implementado por
la oficina para la cooperación internacional del gobierno de Alemania, junta a la
Secretaría General del Sistema de Integración Centroamericana (SG-SICA),
que trabaja para fomentar una matriz limpia en la región.
,
Los beneficios
Según la Organización Mundial de la Salud, en 2012, unas siete millones
de muertes se pueden relacionar con la contaminación en el aire. "Así que
cambiarse a la energía limpia, renovable, puede ayudar al mundo a reducir la
dañina contaminación", le dice a BBC Mundo Jake Richardson, experto en
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energías renovables de Clean Technica. "Además, el turismo contribuye
bastante a la economía de Costa Rica por su abundante belleza natural, así
que tiene mucho sentido acudir a fuentes de energía limpia y no a las
contaminantes", agrega.
Por ejemplo, en el caso de Estados Unidos, la factura de importación de
petróleo en 2013 fue de unos US$300.000 millones, lo que representa dos
tercios del déficit de comercio exterior del país. Para evitar que ese sea su
caso, en Costa Rica han apostado fuertemente a sacarle partido a su
hidrografía, viento y demás recursos, lo que se traduce en un ahorro para el
país y para el bolsillo de los usuarios. De hecho, la Autoridad Reguladora de
los Servicios Públicos (ARESEP) calcula una reducción de hasta el 15% en la
tarifa de los usuarios.
Energía eléctrica sostenible e inclusiva en el país
11
La represa hidroeléctrica de Cachí, ubicada en Cartago, tiene una
capacidad instalada de poco más de 100 MW y fue uno de los primeros
proyectos de su tipo en el país (foto cortesía ICE).
Los Foros Institucionales 2014 iniciaron este martes 6 de mayo con
el análisis y la discusión de un tema que se presenta como uno de los mayores
retos para el país de cara al presente siglo: Diagnóstico y prospección del
desarrollo eléctrico en Costa Rica es el objetivo escogido para que sea
abordado en las diferentes mesas de discusión que componen esta iniciativa.
La actividad de apertura se realizó en el Auditorio del Lanamme y allí
asistieron como invitados especiales el rector de la Universidad de Costa Rica
(UCR), Dr. Henning Jensen Pennington, y el expresidente ejecutivo del Instituto
Costarricense de Electricidad (ICE), Ing. Teófilo De la Torre Argüello.
Precisamente, De la Torre presentó la conferencia inaugural titulada
Situación actual, tendencias y retos del sector eléctrico en América Latina y el
Caribe, en la cual mostró el panorama que rige a toda la región en cuanto a la
producción y uso de la energía eléctrica. Para De la Torre, el dilema más
cercano que tiene que solucionar Costa Rica es decidir cuál modelo de
desarrollo eléctrico es el que más le conviene: si se mantiene lo que tenemos
hasta la fecha o se modifica para finalmente poder impulsar el desarrollo
sostenible en Costa Rica.
Privatizar o no privatizar
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A finales de los años 80’s se dio a nivel mundial un proceso de
globalización de las economías que incluyó un cambio en el rol del Estado,
recordó De la Torre, ya que pasó de ser un proveedor de servicios a ser un
regulador y a partir de ahí sobrevino la privatización de diversas actividades
entre ellas la del sector eléctrico.
Ya en los años 90’s se crearon mercados mayoristas de electricidad en todo
el planeta, sin embargo, la mitad del mundo se alió a esta nueva ideología
mientras que la otra mitad se quedó como estaba, “los mercados que fueron
creados perfectos en teoría no lo fueron en la práctica y fue necesario adoptar
medidas de ajuste para que cumplieran su cometido”, detalló De la Torre.
Ya en el siglo XXI aparecen nuevos factores que influyen en el sector
eléctrico, como por ejemplo la subida en los precios del petróleo, los efectos
sobre el clima debido al proceso de calentamiento global y la crisis económica
mundial del 2008 que aún se siente en las economías, “se impulsa entonces a
las economías bajas en carbono y esto significa menos generación con
combustibles fósiles y el fortalecimiento de la electricidad proveniente de
fuentes renovables. Fue necesario introducir incentivos y subsidios a favor de
las renovables y cargar de impuestos a los fósiles”, explicó De la Torre.
Las consecuencias fueron que muchos países que no se habían abierto aún
a la competencia detuvieran ese proceso y algunos de los que sí lo habían
hecho volvieron a introducir una mano más fuerte por parte del Estado, “los
demás siguieron adelante sin importar las barreras, mientras tanto Costa Rica
continúa con el debate pero con la ventaja de conocer la amplia experiencia
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internacional comparativa que existe hoy en día sobre este caso”, afirmó De la
Torre.
Las cifras marcan el camino
A partir de ahí De la Torre pasó a mostrar, basándose en datos divulgados
por el Sistema de Información Económica Energética (SIEE) de la Organización
Latinoamericana de Energía (OLADE) en el año 2010, cómo se maneja la
problemática eléctrica en países de América Latina y el Caribe, y la situación
actual del costo y consumo, entre otros tópicos.
Se trata de una región de 581 millones de habitantes con un consumo
promedio de energía eléctrica anual de 2.027 kilowatts hora por habitante, así
como una capacidad instalada de producción para el año 2012 de 324.379 MW
(megavatios) que busca cubrir una demanda anual de 1.100.000 gigavatios; en
Costa Rica la demanda es de 10.136 gigavatios por hora.
El 51% de la energía que se produce en la región latinoamericana y
caribeña es de fuente hidráulica, mientras que en nuestro país es un 67%;
además, la cobertura eléctrica en el territorio nacional llegaba casi al 100%,
según los datos aportados por De la Torre.
Ese mismo porcentaje lo tienen algunos países como Uruguay, Barbados,
Brasil y Paraguay, contrario a otros como Haití (30%), Nicaragua (70%), Bolivia
y Perú (80%). En cuanto al consumo de energía eléctrica, para el año 2010 en
Costa Rica el ICE dio a conocer que el sector residencial tenía el 41% del
consumo total, mientras que el sector industrial acaparaba el 23%, “resulta muy
curioso que en el resto de Latinoamérica suceda exactamente lo contrario,
pues el 44% del consumo es del sector industrial y el 27% es del
residencial”, apuntó De la Torre.
Precios de la electricidad en la región
Una de las variables que presentó De la Torre y que más llamó la atención
es la comparación de las tarifas eléctricas de los sectores industrial y comercial
para América Latina y el Caribe, según datos del ICE. El promedio de los
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precios de la energía eléctrica para julio del 2013 en el sector industrial era de
15.56 $/KWh (centavos de dólar por kilowatts hora); Costa Rica está un poco
debajo de dicho promedio con 13.02, México 12.04 y Perú 6.68, mientras que
República Dominicana presenta la cifra más elevada con 25.72, le siguen
Guatemala con 25.21, Colombia 24.10 y Nicaragua 22.38.
Las tarifas eléctricas para el sector comercial para julio del 2013 tenía un
promedio de 21.22 $/KWh en América Latina: en nuestro país la cifra se situó
en 16.99, Panamá 18.31, El Salvador 19.72, Colombia 19.75, México 22.99,
Nicaragua 25.27, Guatemala 25.89, Honduras 27.81 y República Dominicana
es de nuevo la más alta con 63.72.
“La integración energética de los países de Centroamérica es una opción,
principalmente en cuanto a la producción de gas y electricidad, aunque se hace
necesario considerar los planes de los otros países, pero la integración
favorece el uso óptimo de la infraestructura eléctrica, aunque siempre es
necesario el desarrollo de normas mínimas que viabilicen los intercambios de
energía”, consideró De la Torre.
Por su parte, el Dr. Henning Jensen, en su discurso previo a la
presentación del Ing. Teófilo De la Torre, también aportó una luz sobre cómo
debe ser el proceso del desarrollo eléctrico para Costa Rica y el resto de los
países del área.
“La energía eléctrica es un factor clave en la compleja fórmula para obtener un
desarrollo humano integral, ya que incide sobre la salud, la educación, el
trabajo y el desarrollo tecnológico, productivo y cultural. Por eso es que su
producción y distribución deben ser pensadas desde la perspectiva de los
derechos humanos y no puede ser tratada como simple mercancía y no debe
estar disponible solo para quien pueda pagarla”, señaló el Rector.
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Finalmente, el Dr. Jensen Pennington se refirió al tema de la participación
privada en la generación eléctrica en Costa Rica, ante esto dijo que las
soluciones a las problemáticas energéticas requieren del logro de sinergias
interinstitucionales e intersectoriales “que estén bajo la guía del Estado y de
políticas claras que prioricen el bien común por encima del lucro, la iniciativa
privada debería ser capaz de hacer las contribuciones responsables y
solidarias que el país necesita”, advirtió.
Potencial y capacidad instalada de producción de energía en América
Latina
Hidroeléctrica Potencial MW (Megavatios) Aprovecha
Uruguay 1815 85%
Brasil 260.093 31%
Costa Rica 6633 23%
Geotérmica Potencial MW Produce
México 6510 965
El Salvador 2210 204
Costa Rica 2900 166
Eólica Capacidad instalada MW Porcentaje del total de la
región
Brasil 1509 47%
México 873 27%
Chile 205 6%
Costa Rica 132 4%
Fuente: OLADE-SIEE, 2020
Solar: Costa Rica tiene un enorme potencial para la energía solar
fotovoltaica. Aún si se excluyen las áreas restringidas por su proximidad a las
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líneas eléctricas y los terrenos que tienen pendiente (no mayor del 30%)3,
Costa Rica tiene más de 8,000 km2 de terrenos en los que 200 GW de energía
solar pueden ser, potencialmente, cosechados por granjas solares a escala de
servicios públicos. Para evitar conflictos con los parques nacionales y otros
usos competitivos de suelos, sólo se incluyeron en el análisis tierras de cultivo
perennes y zonas abiertas con arbustos. Además, solo se incluyó en el análisis,
energía solar a escala de servicios públicos.
El potencial adicional de FV en los techos no se incluyó, pero está claro que
el Gran Área Metropolitana (GAM) (San José en particular) tiene potencial
significativo para la energía solar. La energía solar fotovoltaica se encuentra
sorprendentemente subutilizada, en comparación con el recurso solar
disponible y los bajos costos de generación. Esto se debe a una política
desfavorable con respecto a la conexión a la red, las tarifas de alimentación
y los permisos de construcción. La energía solar fotovoltaica es una tecnología
nueva y una fuente adicional de energía renovable para Costa Rica. Sin
embargo, se requiere de una mejora en la legislación respecto a la conexión
e instalación de la red para alcanzar esos volúmenes de mercado.
Eólica: Actualmente, la capacidad instalada de energía eólica de Costa
Rica es de aproximadamente 408 MW en parques eólicos en tierra. Teniendo
en cuenta las restricciones relacionadas con la conservación de la naturaleza,
el uso agrícola, comercial o urbano de la tierra, las áreas de montaña
y designando sólo áreas en tierra con una distancia adecuada (al menos a 10
km) de las líneas de transmisión, todavía queda alrededor de 15 GW de
potencial eólico en tierra en Costa Rica.
Casi todos los parques eólicos se ubicarían en Guanacaste, la provincia con
las condiciones de viento más favorables. Igualmente, la mayoría de las
instalaciones de almacenamiento serán necesarias en Guanacaste porque esta
región tiene los recursos eólicos más grandes de Costa Rica y una proporción
significativa de la generación eólica se concentraría allí. El viento en alta mar
no se ha considerado en este estudio, debido a conflictos con las áreas de
protección marítima.
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Hidroeléctrica: La capacidad instalada de energía hidroeléctrica ha
dominado en las últimas décadas, al ser una gran fuente de energía renovable
en Costa Rica: representó el 72% de la generación de electricidad en 2017/18.
La energía hidroeléctrica tiene un potencial menor de incremento, esto porque
la tasa de utilización de Costa Rica para las centrales hidroeléctricas, ya está
cerca del nivel máximo en cuanto a sostenibilidad. En ambos escenarios, la
energía hidroeléctrica se mantendrá en alrededor de 2.400 MW de capacidad
y va ser sobrepasada por la energía solar fotovoltaica en 2040.
Biomasa: Hoy en día, las energías renovables satisfacen alrededor del 60%
de la demanda energética de Costa Rica para la calefacción, y la principal
contribución proviene de la biomasa. Diferentes estudios sitúan el uso
sostenible del potencial de biomasa en Costa Rica en diferentes niveles, entre
580 MW y 2,530 MW. Los escenarios revelan que la biomasa seguirá siendo la
principal fuente para la calefacción (principalmente calefacción industrial),
requiriendo una mayor inversión (de alrededor de US $ 3.6-3.75 mil millones)
en tecnologías modernas de biomasa altamente eficientes. En los escenarios,
la biomasa representará 9,537 MW (RE1) y 6,706 MW (RE2), respectivamente,
para calefacción (usos térmicos) en el 2050
Geotérmica: Bajo los escenarios analizados, la energía geotérmica
desempeñará un papel importante en la calefacción y la refrigeración,
requiriendo inversión en tecnologías de bombas de calor geotérmicas. En
ambos escenarios, la capacidad de generación eléctrica basada en geotérmica
se estima en 385 MW para el 2050 y en 990 MW para la generación de calor
renovable. Considerando que el mercado de tecnologías geotérmicas es
relativamente pequeño, los costos de instalación son altos.
Costos: En el escenario de REFERENCIA, los costos de generación de
energía se mantendrán alrededor de US $ 6.0 centavos por kWh hasta el 2030
y disminuirán ligeramente a US $ 5.3 centavos por kWh para el 2050. El
escenario RE1 tiene costos de generación promedio ligeramente más bajos de
US $ 5.4 centavos por kWh para el 2030 y US $ 5,1 centavos por kWh para el
año 2050. Los resultados más favorables en el 2050 son con el escenario RE2,
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en el que la cuota de energía solar fotovoltaica y eólica son altas, con menor
necesidad de combustible y menores costos de capital para la instalación. Sin
embargo, los costos hasta el año 2030 son idénticos a los del escenario RE1.
Los costos de generación comienzan a ser más bajos para el año 2040 y para
el año 2050 en el escenario RE2, contando con un precio de US $ 4.5 centavos
por kWh, lo cual es casi US $ 1 centavo por debajo del caso de referencia.
Inversiones inversión en el sector eléctrico Se requerirán alrededor de US
$7.35 mil millones en inversión en el sector eléctrico entre el 2020 y el 2030
para que ambos escenarios de renovables se hagan realidad. esto implica unos
us $ 1.8 mil millones más que en el escenario de referencia. el caso de
referencia requiere inversiones anuales de us $ 550 millones, mientras que el
caso de renovables lleva a alrededor de us $ 700 – las inversiones anuales
adicionales resultantes entre el 2020 y el 2030 serían de, de us $ 150 millones.
en todos los escenarios, las inversiones en generación producida con energía
fósil son bajas. para todo el período de modelado hasta el año 2050, el caso
referencia y renovables1 tienen necesidades de inversión similares de unos us
$ 30 mil millones durante 30 años. El escenario RENOVABLES 2 requiere
mayores inversiones, un total de US $ 40 mil millones durante el mismo período
de tiempo, debido a las mayores necesidades de electricidad como resultado
de la electrificación del sector del transporte. Las inversiones adicionales en
plantas de energía ya se reflejan en los costos promedio de generación (ver
sección anterior).
Avances más destacados de Costa Rica
Uno de los avances más destacados de Costa Rica en este ámbito ha sido
el aumento significativo en la producción de energía hidroeléctrica. Gracias a
su abundancia de ríos y recursos hídricos, el país ha podido construir represas
y centrales hidroeléctricas que generan electricidad de manera limpia y
renovable. Esto ha permitido reducir la dependencia de combustibles fósiles y
ha contribuido a la disminución de emisiones de gases de efecto invernadero.
Además de la energía hidroeléctrica, Costa Rica ha apostado por otras
fuentes de energía renovable, como la eólica y la solar. La energía eólica ha
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experimentado un crecimiento significativo en los últimos años, con la
construcción de parques eólicos en diferentes partes del país. Estos parques
generan electricidad a partir del viento de manera eficiente y sostenible. Por
otro lado, la energía solar también ha ganado terreno en Costa Rica, con la
instalación de paneles solares en edificios públicos y residencias privadas.
Los avances en energía renovable en Costa Rica han traído consigo una
serie de ventajas significativas para el país. En primer lugar, la utilización de
fuentes de energía renovable ha permitido reducir la dependencia de
combustibles fósiles, lo que garantiza una mayor seguridad energética y una
mayor estabilidad en los precios de la electricidad. Además, el uso de energía
renovable ha contribuido a la mitigación del cambio climático al reducir las
emisiones de gases de efecto invernadero.
Otra ventaja de la energía renovable en Costa Rica ha sido el impulso
económico que ha generado. La inversión en proyectos de energía renovable
ha generado empleos en el sector, tanto en la construcción como en el
mantenimiento de infraestructuras. Además, la apuesta por la energía
renovable ha atraído inversiones extranjeras y ha posicionado a Costa Rica
como un destino atractivo para la inversión en energías limpias.
Recomendaciones de política pública
Establecer un objetivo de energía 100% renovable tanto para la
producción como para el consumo de energía e insertarlo en todos los
sectores de la economía. La formulación de un objetivo que sea temporal
y medible, así como detallado en su alcance y reflejado en obligaciones
políticas de alto nivel, es esencial para aumentar la confianza requerida por los
servicios públicos y los inversores privados y públicos para realizar inversiones
a gran escala y a largo plazo, como por ejemplo en las redes de transmisión
y distribución. Al aumentar la certeza de la inversión, los objetivos ambiciosos
pueden atraer inversores nacionales e internacionales, lo que en última
instancia facilita el logro del objetivo. Las experiencias de la Unión Europea han
demostrado que los objetivos pueden ayudar a crear conciencia entre la
ciudadanía y, por lo tanto, generar apoyo entre el público y las empresas.
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Priorizar el desarrollo de energía solar fotovoltaica y eólica en tierra.
Con el fin de satisfacer la futura demanda de energía a través del 100% de ER,
Costa Rica necesitará diversificar su matriz eléctrica. Logrando mantener así la
demanda de almacenamiento baja y la seguridad del suministro alta, al tiempo
que reduce la dependencia de la energía hidroeléctrica, que es vulnerable
a estaciones secas cada vez más fuertes. El estudio destaca lo importante que
es el potencial de la energía solar fotovoltaica distribuida en techos en el Gran
Área Metropolitana de San José (GAM). La posibilidad de desbloquear el
potencial mediante la introducción de un esquema de tarifas de alimentación
permite a los usuarios finales, producir energía y venderla a un precio fijo por
cada KWh producido durante un período fijo
Introducir un esquema de tarifa de alimentación. Se debe introducir una
tarifa de alimentación (TA) para incentivar el desarrollo de un sistema
energético descentralizado. Una TA puede desempeñar un papel importante
para los sistemas solares domésticos en San José y sus alrededores, al lograr
que las personas no sólo sean consumidores, sino también productores de
energía. Por lo general, las TA otorgan acceso prioritario a la red eléctrica
y garantizan a los productores de energía un precio fijo por cada kilovatio hora
producido por un período fijo (generalmente 20 años). El precio fijo
generalmente disminuye con el tiempo, para garantizar la innovación técnica.
Este precio fijo debe ser lo suficientemente alto como para garantizar un
retorno de la inversión. El precio fijo y el período exacto de la tarifa deben
diferenciarse según los tipos de fuente de energía, el tamaño de la planta y los
años de operación del proyecto. Los costos adicionales que resultan de una
AT, generalmente se comparten entre todos los usuarios de energía a través
de un pequeño recargo en las facturas de energía.
Mejoras en la capacidad de almacenamiento Dado que Guanacaste
producirá más energía de la que consume, se deben mejorar las capacidades
de almacenamiento. Para hacerlo, las opciones de almacenamiento deben ser
económicamente viables para los/as productores de energía y los hogares.
Esto podría hacerse exigiendo que una cierta cantidad de la devolución del TA
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se re-invierta en capacidades de almacenamiento. Igualmente, es posible la
introducción de un esquema de subsidio donde los hogares, los hoteles y la
industria reciban un préstamo reembolsable u otras formas de incentivos
financieros del gobierno para fortalecer las capacidades de almacenamiento.
Implementar medidas de eficiencia energética en conjunto con el
despliegue de ER. Las políticas existentes sobre estándares de eficiencia
energética para aplicaciones eléctricas, edificios y vehículos, deben
fortalecerse para maximizar el uso rentable de las energías renovables y lograr
una alta productividad energética. El incremento de la eficiencia en el sector del
transporte resultará de la penetración de una flota de nuevos vehículos
altamente eficientes, incluidos los vehículos eléctricos, y las innovaciones en el
ámbito de la movilidad. También, se pueden lograr ganancias significativas
a través de la implementación de medidas en los procesos de calor de las
industrias, especialmente mediante la aplicación de tecnologías de utilización
del calor residual.
Electrificar el sector del transporte para lograr la descarbonización
completa. Es imprescindible la introducción de carros eléctricos eficientes que
se puedan cargar en estaciones de recarga o en el hogar, mediante el uso de
sistemas solares en los techos. Del mismo modo, es necesario una
introducción importante de vehículos para la flota del transporte público.
Respecto a las líneas de trenes, aun tomando en cuenta las existentes y la
línea planificada alrededor de San José, se debe restaurar la conexión de la
GAM hacia las costas. Los planes existentes deberían ampliarse para incluir
más áreas rurales de Costa Rica. Esto debería complementarse con un
sistema de autobuses profundamente mejorado: viajes de un solo pago por
toda la travesía, tarifas bajas para incrementar los usuarios y un marco común
para que los operadores de autobuses aumenten la frecuencia y reduzcan los
retrasos
Garantizar la producción de biocombustibles dentro de límites
ambientalmente sostenibles. Los biocombustibles serán necesarios para
descarbonizar el sector del transporte. Sin embargo, la producción de
22
biocombustibles a partir de cultivos de caña de azúcar debe garantizarse que
sea ambientalmente sostenible. En otras palabras, los monocultivos deben
evitarse en cualquier circunstancia. Más bien, se debería complementar con
fuentes como el hidrógeno y combustibles sintéticos.
Aumentar la interconexión de los sectores. La interconexión entre los
sectores de la industria, el transporte y la calefacción debe ser considerada
para aumentar la eficiencia y optimizar la capacidad de la energía renovable.
Las empresas de servicios de energía pueden fomentar la interconexión,
gestionar la demanda y maximizar los beneficios cruzados de integrar una
mayor cuota de RE. Lo anterior, es crucial ya que la mayoría de los procesos
industriales tienen lugar en el GAM, donde también estará concentrada la
demanda del transporte público
Explorar mecanismos de financiamiento para el desarrollo de ER y
otras medidas de descarbonización. Para escalar el despliegue de ER, es
esencial aumentar tanto la financiación pública como la privada. La certeza
sobre el flujo de caja es fundamental para que los proyectos de energía
renovable gestionen los riesgos y faciliten las inversiones. Para aumentar el
número de proyectos financiables y disminuir los riesgos (percibidos) asociados
con los proyectos de ER, el Banco Central de Costa Rica puede asumir un
papel más importante en la provisión de financiamiento libre de riesgos y un
aumento del capital privado a través de la cooperación con bancos
multilaterales como el Banco Centroamericano para la Integración Económica.
Recomendaciones de gobernanza
Involucrar a las partes interesadas de todos los sectores en el campo
de la energía. Las diferentes partes interesadas y segmentos de la sociedad
necesitan asumir en conjunto un compromiso para lograr el 100% de ER, la
descarbonización completa de la economía y garantizar que los beneficios de
este proceso se distribuyan de manera justa entre los diferentes sectores
y regiones del país. Además, se deben implementar políticas específicas de
acceso abierto e inclusivas, ya que estas involucran a la ciudadanía
y comunidades, ofrecen incentivos específicos y crean certeza de inversión
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a largo plazo para el público, comunidades, empresas locales e inversionistas
internacionales
Desarrollar una política marco para creación de capacidades. La
implementación de una estrategia de 100% RE requiere la sensibilización de
todos los sectores de la sociedad y la educación de la ciudadanía, legisladores
y funcionarios del gobierno. Primero, el fortalecimiento y expansión del
currículo, y el entrenamiento vocacional en las escuelas (promoción de
esquemas de aprendices), universidades y otras instituciones sobre las
implicaciones técnicas, financieras y de política pública sobre el proceso de
descarbonización para desarrollar el capital humano necesario. Esto debería
incluir la capacitación de quienes perdieron los trabajos que tenían en el
sistema energético viejo. Segundo, la sensibilización de la ciudadanía debería
ser fortalecida por medio de informes y campañas que involucren al sector
público, privado y a los grupos no gubernamentales sobre los beneficios socio-
económicos del ER.
Integrar las energías renovables en la planificación urbana y espacial.
La mayor parte de la actividad industrial de Costa Rica se desarrolla en la Gran
Área Metropolitana, localizada alrededor de San José. También, es el área más
densamente poblada del país. Por lo tanto, la planificación urbana y espacial
juega un papel importante en el sistema energético de Costa Rica. Los
responsables de la formulación de políticas urbanas deben coordinar tanto
horizontalmente entre los departamentos municipales y las partes interesadas
locales, como verticalmente a través de múltiples niveles de gobernanza hacia
un objetivo común de 100% de ER. Por lo tanto, la planificación urbana
requiere áreas prioritarias, que en el caso de Costa Rica debería ser
descarbonizar la GAM con un enfoque especial en el transporte, la industria
y las áreas residenciales, al tiempo que aumenta la capacidad de recuperación
del sistema energético. Se debe establecer un grupo de trabajo de
planificadores urbanos con experiencia en cada una de estas áreas,
ciudadanía, instituciones gubernamentales (MINAE, MOPT, SEPSE),
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autoridades del gobierno local, proveedores de energía locales e ICE para
garantizar un marco de políticas holístico.
Integrar las energías renovables en las políticas de desarrollo rural. La
actividad económica se concentra en San José y sus alrededores. Para
fortalecer las economías locales en las regiones rurales de Costa Rica, es
necesario liberar el poder transformador de las energías renovables. De hecho,
la OCDE manifiesta que las regiones con integración exitosa de energía
renovable, a menudo se vinculan con políticas de desarrollo rural. Además,
estas políticas están impulsadas por las necesidades y políticas locales, en
lugar de políticas nacionales. La promoción de sistemas de energía distribuidos
en las zonas rurales tiende a mejorar las condiciones socioeconómicas locales
y puede revitalizar a las comunidades que se han quedado atrás.
Eventualmente, se debe crear un sistema de energía que re-invierta los
rendimientos en modelos comerciales innovadores y alentadores,
especialmente para las PYMEs, y en mejoras en la infraestructura y educación.
Esto podría incluir la innovación de tecnologías disruptivas, que sean de
naturaleza transversal, como los sistemas basados en sensores para
monitorear cultivos, suelos, campos y ganado o mejorar la trazabilidad digital
de las cadenas de productos.
Fortalecer la descentralización y la toma de decisiones políticas de los
gobiernos locales. Para liberar todo el potencial transformador de la energía
renovable, los gobiernos locales y las comunidades deben participar para
asegurarse de que las medidas se adapten a las necesidades locales. Además,
la diversificación de actores en el sistema energético puede aumentar la
capacidad de resiliencia, reduciendo la necesidad de extender la red al priorizar
el consumo de energía cerca de la producción. Por lo tanto, la ley que regula
las concesiones privadas debe actualizarse. La planificación espacial debe
considerar las actividades económicas específicas de cada sector y hacer
especial hincapié en la igualdad de oportunidades para la población rural
y urbana dentro de una región. Los gobiernos locales de Costa Rica disfrutan
de relativamente poco poder de decisión, en parte debido a limitaciones
financieras. Por lo tanto, las opciones de financiamiento flexibles son cruciales
para construir un sistema de energía local distribuido. Los esquemas de pago
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por uso, que permiten la instalación modular de tecnologías renovables,
podrían considerarse y promoverse por medio de Asociaciones Público-
Privadas, entre el gobierno y las empresas proveedoras de tecnología.
Además, las instalaciones de plantas de energía renovable podrían ser
subsidiadas a través de fondos reembolsables, que podrían pagarse mediante
las facturas de energía, dentro de un cierto plazo o por medio de préstamos
a largo plazo y de bajo interés.
Conclusión
Los inicios de Costa Rica en la energía eléctrica renovable y sostenible han
sido fundamentales para su desarrollo como líder global en la materia. A lo
largo de su historia, el país ha logrado diversificar su matriz energética y reducir
significativamente su huella de carbono. La apuesta por un modelo energético
sostenible ha traído consigo múltiples beneficios, tanto económicos como
ambientales. Además, las lecciones aprendidas de la experiencia costarricense
pueden ser útiles para otros países en su camino hacia la transición energética.
El futuro es prometedor, y la sostenibilidad energética es el camino a seguir.
Costa Rica ha experimentado un importante avance en el campo de la
energía renovable. Los inicios del país en este ámbito, motivados por una crisis
energética, han llevado a un desarrollo significativo en el aprovechamiento de
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fuentes de energía renovable como la hidroeléctrica, eólica y solar. Estos
avances han traído consigo ventajas como la reducción de la dependencia de
combustibles fósiles, la estabilidad en los precios de la electricidad, la
mitigación del cambio climático y el impulso económico. Costa Rica se ha
convertido así en un ejemplo a seguir en el uso de energías limpias y
sostenibles.
Su compromiso con el desarrollo de fuentes renovables, como la
hidroeléctrica, eólica y solar, ha permitido un avance significativo hacia la
reducción de emisiones contaminantes y la promoción de la sostenibilidad. Sin
embargo, es importante continuar impulsando la investigación y el desarrollo de
tecnologías más eficientes, así como fomentar la educación y concienciación
sobre la importancia de la energía más limpia. Solo de esta manera podremos
garantizar un futuro más sostenible y respetuoso con el medio ambiente
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