Es difícil encontrar las palabras adecuadas para algo que nunca imaginé escribir.
No sé cómo empezar,
porque las palabras nunca son suficientes para expresar todo lo que llevo dentro. Durante mucho tiempo
intenté ser fuerte, seguir adelante y convencerme de que todo mejoraría, pero el peso de este vacío se
volvió insoportable.
Amé a alguien con todo mi corazón. Vi lo mejor de esa persona y creí en promesas que no se cumplieron.
Estuve dispuesta a dar todo de mí, incluso después de descubrir mentiras, infidelidades y traiciones. Permití
que me destrozaran una y otra vez, pensando que el amor podía arreglarlo todo. Pero ese amor solo me
destruyó más.
Sé que no todo esto es culpa de alguien más. Yo ya estaba rota. Traía conmigo mis propias heridas, mi
propio caos, y tal vez eso me hizo más vulnerable a este dolor. Pero también sé que esa persona terminó de
destruir todo lo que quedaba en pie. Se convirtió en mi todo, me acostumbró una y otra vez a su presencia,
solo para luego dejarme vacía. Lo di todo, y lo único que recibí a cambio fueron más mentiras, más culpa, y
un dolor que nunca terminó de sanar.
Te escribí tantas veces, te dije tantas veces cómo me sentía, cómo tus acciones me lastimaban, pero nunca
te importó.
No quiero que nadie lo culpe. Cada uno es responsable de sus acciones, y sé que yo también tomé
decisiones que me llevaron hasta aquí. Me aferré a algo que sabía que me estaba lastimando, intenté
justificar lo que no tenía justificación, y me olvidé de mí misma en el proceso. Pero eso ya no importa. Este
es mi final, y no quiero que nadie cargue con él.
Fui testigo de cómo mi confianza fue traicionada desde el principio, cómo otra persona invadía
constantemente mi vida, humillándome y dejándome con inseguridades que jamás tuve antes. A pesar de
todo el daño, nunca hablé mal de ellos. Nunca busqué venganza ni les deseé el mal. Al contrario, intenté
comprenderlos, justificar sus acciones y cargar con culpas que no eran mías.
Sé que muchos pensarán que soy débil por tomar esta decisión. Pero quiero que sepan que luché con
todas mis fuerzas. Intenté arreglar las cosas, intenté ser suficiente, intenté encontrar razones para seguir.
Pero el desamor es un abismo del que a veces no hay escapatoria.
No culpo a nadie por lo que estoy a punto de hacer. Quizás, si las cosas hubieran sido diferentes, si las
palabras hubieran sido sinceras, si el amor hubiera sido recíproco, todo sería distinto. Pero no fue así. A
veces, la vida simplemente no nos da las respuestas que buscamos, y ese vacío se convierte en un
abismo imposible de cruzar.
No culpo a nadie por lo que estoy haciendo, aunque mi dolor tenga nombres y apellidos. No busco odio ni
venganza. Solo quiero descanso.
A quienes me conocieron, quiero pedirles perdón por no haber sido más fuerte. A quienes me ignoraron,
les pido que valoren a quienes los aman. Y a quienes están pasando por algo similar, les pido que busquen
ayuda antes de que sea demasiado tarde.
Tuve una etapa muy linda, brillaba como nunca y derramaba amor por todas partes, pero llegaron algunas
situaciones que no había vivido nunca y no supe manejarlas.
Esta es mi despedida. No busquen culpables ni razones. Solo recuerden que incluso el corazón más
fuerte puede romperse cuando se le hace cargar con tanto dolor.
Adiós