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Salud: Conflicto y Bienestar Social

Floreal Ferrara expone una definición revolucionaria de salud, que la entiende no solo como un estado físico, sino también mental y social, enfatizando que la salud implica la resolución de conflictos. Critica la noción de bienestar como tautológica y propone que la salud es un proceso dialéctico de lucha y adaptación a las circunstancias sociales. Además, argumenta que la salud está intrínsecamente ligada a la justicia social y que la adaptación a una sociedad injusta es, en realidad, un signo de enfermedad.
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Salud: Conflicto y Bienestar Social

Floreal Ferrara expone una definición revolucionaria de salud, que la entiende no solo como un estado físico, sino también mental y social, enfatizando que la salud implica la resolución de conflictos. Critica la noción de bienestar como tautológica y propone que la salud es un proceso dialéctico de lucha y adaptación a las circunstancias sociales. Además, argumenta que la salud está intrínsecamente ligada a la justicia social y que la adaptación a una sociedad injusta es, en realidad, un signo de enfermedad.
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40 | Conversaciones con Floreal Ferrara

Y se hace la asamblea, y se viene con una definición que ha preparado el elenco que
organizó la asamblea, y sale por aclamación. Parece, y lo es, una definición, para ese tiempo,
verdaderamente revolucionaria. ¿Por qué? Porque incorporaba la perspectiva de comprender a la
salud no solamente como un hecho físico sino como un hecho mental, y sobre todo como un hecho
social. La incorporación del hecho social era para nosotros, los hombres que peleamos en esta
sociedad, un acontecimiento. Entonces se dice: la salud, que es el completo estado de bienestar
físico, mental y social, y no la mera ausencia de la enfermedad. Ésta es la definición, brutalmente
importante, que todavía está en vigencia desde entonces.

¿Y de quién es esa definición?

Ésta es una definición de la Organización Mundial de la Salud. Cuando ésta definición entra a
funcionar nosotros nos adherimos, sentimos que con la incorporación de lo social se
incorporaba un aspecto fenomenal. Tiempo después, empezamos a mirarla, pero la empieza a mirar
mucha gente, sobre todo epistemólogos de muchos lugares del mundo... y entonces dicen: “la
palabra clave aquí es bienestar”. Entonces los epistemólogos empiezan a preguntar ¿Y qué quiere
decir bienestar? Quiere decir estar bien. Entonces alguno se atreve a una cosa, como diría mi abuela
“chocolate por la noticia”. Si yo digo: salud es estar bien, estoy diciendo lo mismo, estoy
produciendo una tautología.
Empezamos todos a pensar, todos los que pensábamos en esto, que era una tautología,
entonces en EEUU empiezan los epistemólogos también y en Canadá particularmente, empiezan a
pensar cómo se puede utilizar otra palabra en lugar de bienestar, porque lo de bienestar es como
decir este escritorio es un escritorio, esta mesa es una mesa... estaba planteando la cosa en
términos tautológicos.
Entonces aparecen algunas palabras. La primera palabra importante es maduración: es un
estado de maduración frente a los acontecimientos... pero servía para los niños... estar sano es ir
madurando, pero no servía para los adultos, que ya eran maduros.
Entonces empiezan a aparecer otras. Otra palabra que aparece es equilibrio. Pero se va
imponiendo lentamente una palabra que se llama adaptación. ¿Qué es la adaptación? Es adaptarse
a la situación en la que uno está. Y nosotros con Peña en ese momento comenzamos a pensar en
esto. No sé por qué empezamos a pensar en esto, y empezamos a decirnos ¿adaptarse? ¿Adaptarse
a qué? ¡¿Al sistema?! Entonces es un retroceso. ¿Bienestar? No dice nada, es tautológico. Esto no
sirve, hay que pensar que el estado de salud es un estado en el que uno está con un óptimo vital,
dispuesto y sosteniendo cualquier conflicto que se le presente.
Entonces salud es vencer conflictos. En ese momento aparece un libro memorable de un tipo
que se llama Canguilhem...

Georges Canguilhem, ¿el epistemólogo francés?3


Exacto. Que tiene un libro fenomenal que se llama “Lo normal y lo patológico”. Y de ahí
empezamos a mirar y de ahí sacamos nuestra definición, pero lo primero que vamos a decir
cuando hablamos de esto es que no hay salud si uno no resuelve conflictos. Esto quiere decir, la
salud es conflicto y es dialéctica, decimos. Finalmente, sacamos la palabra “dialéctica” porque
empezaba a molestar política e ideológicamente, y entonces seguimos hablando del conflicto.
Dijimos: “el proceso de salud es un proceso del conflicto. No hay salud porque el bienestar implica
estar bien. Entonces, es una tautología”. Y entonces, si es una tautología, no sirve como definición.
3. Georges Canguilhem (1904-1995); médico de formación, fue un filósofo francés,
especializado en epistemología e historia de la ciencia. Entre sus obras más notables se
encuentra “Lo normal y lo patológico”.

Certezas, incertezas y desmesuras de un pensamiento político | 41


La solución de los conflictos es la que trae la perspectiva de la salud. Y yo en clase lo fui
diciendo años y años, ¿no? Dije “bueno, miren, les voy a hacer un ejemplo con los tres estados, los
tres pilares de la salud que la Organización ha definido: el físico, el mental y el social. Vamos al
físico”. Entonces cuento que yo estoy dando clases en este momento, empiezo a transpirar porque
aquí está muy caluroso y me seco la transpiración, y tomo agua, y me saco el saco, y después me
saco la camisa, y después no sigo sacándome nada porque están las chicas acá, pero estoy mal...
¿qué estoy, enfermo? Porque no estoy con bienestar, entonces la definición no me sirve. Estoy
enfermo. Y entonces alguien dice: “no, está enfermo pero está luchando contra la enfermedad, está
luchando contra el conflicto”. Efectivamente, estoy luchando contra el conflicto y ese conflicto me
puede llevar a caerme, a una hipotensión y caerme, y ahí voy a estar enfermo, pero mientras tanto
estoy en la pelea. Y me traen un poco más de agua y ahí voy, bueno... Este episodio muestra clarito
que uno está luchando contra un conflicto.
Vamos a lo segundo: yo le voy a contar, tengo dos ejemplos para conmoverlos y que se den
cuenta de qué estoy hablando. Es la asamblea del 22 de Mayo en el Cabildo: ahí se decide por
votación qué va a pasar con los españoles y qué vamos a hacer con nuestro gobierno. Entonces, está
la asamblea, están los criollos; y están los gallegos que vienen a defender a su propia patria que es la
nuestra; pero nosotros queremos la nuestra... ¿Y qué hacemos?
¡Los sacamos a patadas en el culo! Los agarramos a piñas y además de agarrarlos a piñas los
echamos... ¿qué estábamos?, ¿estábamos en equilibrio? No. ¿Estábamos en bienestar? Tampoco.
¿Cómo estábamos? ¿Estábamos locos? Entonces ¿estábamos enfermos? No, estábamos luchando,
estábamos resolviendo un conflicto y lo resolvimos. ¿Sí? Sí.
Bueno, ahora vamos al tercero. De tercero siempre elegía una cosa muy simpática y muy
patética, lo cual cuenta Arthur Miller en una de sus memorias. Él dice que se casa con Marilyn
Monroe. Tiene un año de felicidad enorme, vivían en un palacio infernal, inmenso, que mantenía la
propia Marilyn, y un día entra a su casa, de su laburo o de donde sea, y se la encuentra tirada en el
suelo, casi en coma, llena de las pastillas que había tomado y de gancia. Entonces se tira encima de
ella y le dice “hija de puta, qué me estás haciendo!...” y de repente dice “¿qué estoy haciendo si esta
muchacha lo que está pidiendo es auxilio?”, entonces pide la ambulancia y se salva. Un año después
se suicida, ¿no? Ahí se muere. Pero ahí se ve categóricamente cómo es la lucha, se ve cómo es el
conflicto... si se resuelve el conflicto se está sano, sino él la ahorca y se está en enfermedad. Bueno,
con esos tres ejemplos era muy difícil restarse a la definición, y la definición hizo carrera, fue
haciendo carrera, se transformó auténticamente en un best seller... ¿por qué? Y, porque lo que
quería demostrar es que era el conflicto lo que había que resolver. Pero ¿qué era en el fondo lo que
yo estaba demostrando? Que no había un solo aspecto de la vida cotidiana que no fuera una lucha
de clases, que no fuera un conflicto de clase o un conflicto de sociedad. Esto era.
Bueno, eso fue el invento que hicimos junto con Milcíades. La definición la hicimos juntos,
pero me parece que lo que puede llamarse el ordenamiento filosófico, el ordenamiento ideológico,
parte de él. Creo que ahora que yo no insisto mucho sobre esto. Mientras tuve ganas y tribuna, esta
definición fue una definición muy útil y sigue siéndolo. En los libros que yo he publicado está la
definición como tal, y algunos han sacado la definición y siguen hablando del óptimo vital, la lucha
por resolver los conflictos.

Sabe, esto me hace acordar a que en los años 60 había una disputa epistemológica básica entre lo
que era el paradigma del consenso, que ponía en el centro, la noción de adaptación, la visión
estructuralfuncionalista; y el paradigma del conflicto. Y asociado al paradigma del conflicto estaban
algunos de los autores que tradujo Milcíades Peña.

Claro, claro.

Certezas, incertezas y desmesuras de un pensamiento político | 43

Si bien hay que vincular a Peña con la matriz marxista, sus intereses eran más amplios.
Sí, es más amplio, sí, es más amplio. Además lo hicimos más amplio. Cuando le sacamos la
palabra dialéctica, que la usamos en el comienzo, la cosa se levantó más todavía. Pero los clásicos de
la salud, y entre ellos algunos de mis grandes amigos, siempre le tuvieron resentimiento a la
definición porque rompía con una definición totalmente ligada al imperio. Pensar en el bienestar y
decir que el bienestar era adaptarse a la situación en la que estábamos, y nosotros decíamos un
conflicto resuelto o mal resuelto, sino no hay salud. Para resolverlo hay que resolver una lucha y ésa
es la salud.
Yo tengo la sensación de que fue un gran aporte de Milcíades. Siempre se mataba de risa
cuando yo decía en clase que es un aporte de un trotsko que de esto sabe y además de saber fue
con quien pudimos inspirarnos en esto. Era una discusión larga. Más que el acuerdo estábamos
buscando auténticamente la definición.
Toda la gente de la Organización Mundial de la Salud, los hombres y mujeres de la escuela de
salud pública siempre miraron con recelo esta definición, porque vieron que se movía el piso, y ellos
seguían adheridos a otro concepto de salud.
Cuando nosotros publicamos, junto con Acebar y Paganini, el libro de Medicina de la
comunidad,4 y ahí está entera esta definición, muchos de ellos, entre los cuales Paganini, se sintieron
incómodos con esta definición. Primero porque rompíamos el mito de que la OMS dice A y es A, y
aquí dijimos no, no es A, es otra cosa. Y lo segundo, porque la definición se las traía. Nos sirvió
mucho el libro de Canguilhem, es el libro que decía “Lo normal contiene a lo patológico”... Para
nosotros era un hallazgo, pero la definición ya la habíamos largado.
Mire, yo sigo pensando que fue un acierto constructivo...

4. Medicina de la Comunidad. En colaboración con E. Acebal y J. Paganini.


Ed. Intermédica. Buenos Aires, 1976.

Una verdad antagónica para la salud. Floreal Ferrara (2002) Fragmentos de la exposición del Dr. Floreal A. Ferrara en
Paraná, Entre Ríos, el 23 de julio de 2002, documentada y desgrabada por el Dr. José María Paz.

El proceso de la salud está unido al proceso de entrega del país. Para hablar del problema de la salud. Tenemos
que ubicarnos cuidadosamente en distintos lugares. Como enseñaba el filósofo Baruch Spinoza, si ustedes
quieren conocer la verdad, miren los efectos. Si ustedes quieren saber la verdad de la salud en nuestro país,
miren los efectos. Vayan a ver cómo viven las muchachas y muchachos en las villas, fíjense los índices de
desnutrición, de analfabetismo, vean como están nuestros viejos, de qué se enferman y se mueren nuestros
jóvenes, nuestros ancianos.
Los efectos están ahí, esos efectos son los que tenemos que mirar y cuando miramos esos efectos, ya
no juega el tema de la salud, entra a tallar el tema de la sociedad. Ése es el primer elemento que debemos
tener en cuenta El otro elemento que debemos tener en cuenta es lo que nos enseñó un filósofo que se llamó
Martin Heidegger (el SER es un lugar de cuestionamiento para el hombre, y que el hombre vive con la muerte y
la angustia refugiada en él), un filósofo muy difícil, muy complejo, no sólo para entenderlo, sino porque
además en 1938 fue el rector de una universidad en tiempos del nazismo, es decir que fue un filósofo que sirvió
a los nazis y que formó parte del pensamiento profundo del nazismo. Cuando uno se aproxima a Heidegger, él
nos enseña que no hay posibilidades de elegir entre alternativas diferentes. Eso pertenece al individualismo
liberal americano y superficial, esto recuérdenlo siempre, porque ninguno de ustedes tiene posibilidades de
elegir, ninguna, en todo caso cuando tomen una decisión, esa elección está precedida de todo un dolor que
está detrás y que los empuja a ustedes. A enfrentarse no con la solución que pensaban que la tenían en la
mano, sino a enfrentarse con el enemigo, la elección de una alternativa es siempre antagónica, esto quiere
decir: si yo elijo éste camino, tengo que saber que al elegirlo, enfrente está el enemigo, es decir que no hay
elección de alternativa, hay elección de trinchera, ésta es la diferencia, hay elección de trinchera.
El tercer elemento que quisiera recordarles, está planteado por un psicólogo que quienes estudian o
han estudiado psicología lo conocen, y saben lo atravesado y difícil que es su lectura y su comprensión y que se
llamó Jacques Lacan. Él dice que toda elección es una elección forzada; elijo esto porque algo me está
forzando, saben por qué es importante recordar este pensamiento de Lacan, porque hoy, acá, en la República
Argentina, lo que vamos a hacer de aquí en más es una elección forzada; nos está forzando el enemigo a que
tomemos una decisión, está intentando en la medida de lo posible que tomemos el camino que ellos nos están
marcando y para ello se vestirán con el ropaje que se tengan que poner.
Otro elemento a tener en cuenta es reconocer la violencia que toda síntesis tiene; porque toda unidad
sintética se basa en un acto represivo. ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que cuando se realiza la síntesis,
ésta es producto de un acuerdo y en un acuerdo siempre alguien cede o se apropia de la violencia, con la que
tengo que transformar o enfrentar la violencia del enemigo. Por eso la violencia de la síntesis sólo será
fructífera si se transforma en la violencia antagónica de los que están enfrente y la elección en todo caso será
una elección antagónica. Esto traducido en términos políticos, es lo que implica nuestra elección frente el f.m.i.,
frente al Banco Mundial, frente al Pejotismo entregado. Nos obliga a estar en contra de ellos.
En salud esto es así. ¿Cómo es así?, ¿cómo puede ser así, si siempre nos han enseñado que la salud es
el completo estado de bienestar, de armonía, de equilibrio, de adaptación, etc., etc.?¡Al carajo!, todo esto.
Nada que ver. La salud es también un acontecimiento antagónico, porque el que está sano está peleando
cotidianamente contra esta situación de injusticia social, de injusticia política, de injusticia económica y el que
está enfermo está absorbido por alguien que antagónicamente le impuso una condición determinada.
Un niño o una niña que están hoy con todas las necesidades insatisfechas, y las posibles enfermedades
o malformaciones que éstas necesidades potencialmente le pueden acarrear por falta de nutrición adecuada,
está invadido por una violencia fenomenal que es una violencia social que le impide ser desarrolladamente
sano. (...)
Cuando los organismos internacionales vienen a enseñarnos que la salud es el completo estado de
bienestar, físico, mental y social, lo que nos están enseñando es el discurso del colonizador. ¿Qué quiere decir
esto? Quiere decir que estos organismos internacionales que han enseñado a varias generaciones desde hace
50 años que para tener bienestar tienen que adaptarse a la sociedad en la que están, y ésta adaptación a la
sociedad en la que están representa para ustedes la salud. ¡Un carajo! Si ustedes se adaptan a la sociedad de
injusticia en la que viven ustedes. Están recontra enfermos, porque al adaptarse están siendo absorbidos por
este conflicto que es más fuerte que uno.
La solución en la salud es la lucha por la resolución de los conflictos, no quedarse quietos ni adaptarse.
¿Saben dónde hay salud según el concepto de la o.m.s.? En los cementerios, allí no hay conflictos, están
todos tranquilos, están todos adaptados por lo tanto según ellos están todos sanos.
Estar sano en nuestra concepción es la búsqueda permanente en la resolución de los conflictos y éstos
se ven en los efectos, esa búsqueda, esa lucha en la resolución de los conflictos no es ni remotamente una
lucha individual, sino colectiva. (...)
El problema de la salud en nuestra Patria no es un problema aislado, es decir de la salud propiamente
dicha, sino que está íntimamente ligado al modelo económico y social del país. Es decir que forma parte de un
capítulo de la llamada determinación máxima, que en términos filosóficos se llama sobredeterminación
jerarquizada, que actúa sobre la salud y es la que impone el capitalismo, el imperio.

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