Título: Escuchar y obedecer la voz de Dios
Duración: 6 minutos
Principios: Obediencia a Dios, sensibilidad a su llamado, formación de un carácter
cristiano.
Doctrina Adventista: El Espíritu Santo como guía, la importancia de escuchar la voz
de Dios y estar listo para servir en cualquier momento.
Cristocéntrico: Reflexiona sobre cómo Samuel, al igual que Jesús, escuchó y obedeció
la voz de su Padre.
Escenografía
Escenario Principal:
Lado Izquierdo: Un área del templo donde Samuel duerme en una pequeña
cama de paja, simbolizando humildad. A su lado, una lámpara de aceite casi
apagada, que representa la conexión casi perdida entre Israel y Dios.
Centro: Un espacio sagrado con el Arca del Pacto o una réplica simbólica,
envuelta en telas blancas. Esto puede estar ligeramente iluminado,
simbolizando la presencia de Dios.
Lado Derecho: Una pequeña mesa con un rollo de pergamino (Torá),
representando la palabra de Dios que Samuel aprendería a seguir. También
habrá un espacio donde Elí duerme.
Iluminación:
Suave y tenue, representando el descanso nocturno y el estado espiritual del
pueblo de Israel, que estaba dormido en su relación con Dios.
Luz especial: Cuando la voz de Dios habla, una luz cálida y dorada ilumina
suavemente a Samuel, como símbolo de la presencia divina.
Personajes:
1. Samuel - Un niño sencillo, humilde y obediente.
2. Elí - Sacerdote anciano, sabio pero en un estado espiritual débil.
3. Voz de Dios (voz en off) - Voz suave, amorosa pero firme, representando la
presencia de Dios.
4. Narrador (en off o presente en escena) - Da contexto y conecta la historia con la
aplicación cristiana contemporánea.
Escena 1: Introducción y llamado
(La escena comienza con Samuel acostado en su cama en el lado izquierdo del
escenario. Elí está dormido en su propia área, en el lado derecho. El narrador entra
desde un costado o habla en voz en off.)
Narrador (voz en off o presente en escena):
En aquellos días, la palabra del Señor era rara. La luz de la verdad casi se apagaba en
Israel. Pero Dios siempre tiene un plan, y había un niño, Samuel, dedicado al servicio
en el templo, que aún no conocía la voz de su Creador. Esa noche, todo cambiaría.
(Suena una voz suave desde el fondo del escenario, acompañado de un suave
resplandor de luz dorada que ilumina a Samuel mientras duerme.)
Voz de Dios (en off):
¡Samuel! ¡Samuel!
(Samuel se despierta, confundido, y se sienta en su cama.)
Samuel (mirando a su alrededor, confundido):
Elí, aquí estoy, ¿me llamaste?
(Samuel camina rápidamente hacia Elí, quien está acostado.)
Elí (despertando lentamente):
No te he llamado, hijo mío. Vuelve a acostarte.
(Samuel regresa a su cama, pero la luz dorada desaparece lentamente mientras él
se acuesta, pensativo.)
Escena 2: Segunda llamada
(Samuel está acostado nuevamente, pero sus ojos están abiertos, pensativo. La luz
dorada vuelve a aparecer y la voz habla por segunda vez.)
Voz de Dios (en off, con más fuerza):
¡Samuel! ¡Samuel!
(Samuel se sienta nuevamente, asustado pero decidido. Corre hacia Elí.)
Samuel (rápidamente):
Aquí estoy, Elí. Me has llamado otra vez.
Elí (algo confundido pero calmado):
No, hijo. No te he llamado. Vuelve a acostarte.
(Samuel regresa a su cama una vez más, pero ahora está más inquieto.)
Escena 3: Tercer llamado y revelación
(Samuel se acuesta, pero apenas ha cerrado los ojos cuando la luz dorada lo
envuelve de nuevo.)
Voz de Dios (en off, amorosa y firme):
¡Samuel! ¡Samuel!
(Samuel se levanta, pero esta vez no corre hacia Elí. Está pensativo, recordando
lo que Elí le había dicho la vez anterior.)
Samuel (en voz baja pero con reverencia):
Habla, Señor, porque tu siervo escucha.
(Se produce un silencio solemne, seguido por un suave resplandor de luz que se
intensifica. Samuel escucha atentamente mientras la voz le revela lo que va a suceder en
Israel. Aunque el público no escucha todo el mensaje, el rostro de Samuel muestra
asombro y temor.)
Narrador (voz en off):
Dios reveló a Samuel un mensaje difícil, un mensaje de juicio sobre la casa de Elí y el
pueblo de Israel. Aunque era solo un niño, Samuel comprendió que debía obedecer la
voz del Señor, no importando lo difícil que fuera.
Escena 4: El amanecer
(Elí y Samuel se encuentran al amanecer en el centro del escenario, donde está el
Arca del Pacto. Elí parece ansioso, mientras Samuel está serio, pero resuelto.)
Elí (con voz grave y preocupada):
¿Qué te dijo el Señor, Samuel? No me ocultes nada.
(Samuel mira el Arca por un momento, luego respira hondo.)
Samuel (con firmeza):
El Señor dijo que hará justicia sobre tu casa, Elí. No lo detendrá. Él hará lo que ha
decidido.
(Elí asiente lentamente, en aceptación.)
Elí (con calma):
Es el Señor. Que haga lo que bien le parezca.
Escena 5: Reflexión final
(Samuel se arrodilla frente al Arca del Pacto, mientras el narrador se desplaza al
frente del escenario, o continúa en off. La luz suave que rodea a Samuel simboliza su
nuevo propósito y la conexión con Dios.)
Narrador (voz en off o presente en escena):
Así como Samuel escuchó y obedeció la voz de Dios, nosotros también estamos
llamados a ser sensibles a su llamado en nuestras vidas. A veces, lo que Dios nos pide
puede ser difícil, pero al igual que Samuel, debemos estar dispuestos a decir: "Habla,
Señor, que tu siervo escucha". Jesús, el Hijo de Dios, también escuchó la voz de su
Padre, y en obediencia perfecta entregó su vida por nosotros. Hoy, somos llamados a
seguir ese ejemplo.
(La luz aumenta y enfoca el Arca del Pacto, mientras Samuel se inclina en
oración, y la música de fondo suavemente empieza a sonar, terminando con una nota de
reflexión.)
Narrador (últimas palabras):
Que en todo lo que hagamos, podamos escuchar y obedecer la voz de nuestro Dios,
sabiendo que Él nos guía hacia la verdad.
(La luz se apaga lentamente, mientras la escena finaliza con Samuel aún en
oración.)
Fin.
Este guión busca capturar no solo el aspecto dramático del llamado de Samuel,
sino también hacer una conexión directa con los principios cristocéntricos de
obediencia y servicio, fundamentales en la doctrina adventista.