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Inteligencia Emocional y Violencia Estudiantil

El capítulo presenta antecedentes de investigaciones sobre la relación entre inteligencia emocional y violencia estudiantil, destacando estudios relevantes como el de Amaya (2015) y López (2013). Se evidencia una correlación positiva entre la gestión gerencial y la inteligencia emocional en docentes, así como la importancia de la inteligencia emocional en la reducción de la violencia escolar. Además, se discuten teorías y enfoques que sustentan la investigación, enfatizando la necesidad de comprender y regular las emociones en contextos educativos.

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Inteligencia Emocional y Violencia Estudiantil

El capítulo presenta antecedentes de investigaciones sobre la relación entre inteligencia emocional y violencia estudiantil, destacando estudios relevantes como el de Amaya (2015) y López (2013). Se evidencia una correlación positiva entre la gestión gerencial y la inteligencia emocional en docentes, así como la importancia de la inteligencia emocional en la reducción de la violencia escolar. Además, se discuten teorías y enfoques que sustentan la investigación, enfatizando la necesidad de comprender y regular las emociones en contextos educativos.

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20

CAPÍTULO II

MARCO TEÓRICO

1. ANTECEDENTES DE LA INVESTIGACIÓN

Los antecedentes representan un valioso aporte para el curso de


cualquier estudio, ya que en su desarrollo se consideran investigaciones
previamente realizadas, con el objetivo de obtener información sobre
resultados que estén relacionados con las variables que han sido abordadas
por el investigador. En tal sentido, se abordan las investigaciones más
recientes en torno a la inteligencia emocional y la violencia estudiantil,
coincidiendo de esta manera con lo expuesto por Balletrini (2005), para quien
“todo hecho anterior a la formulación del problema que sirve para aclarar,
juzgar e interpretar el problema planteado, constituyen los antecedentes de
la investigación”.
Inicialmente se destaca una investigación realizada por Amaya (2015),
para optar al título de Magister en Gerencia Educativa en la Universidad Dr.
Rafael Belloso Chacín, la cual llevó por título: Gestión Gerencial del Director
e Inteligencia Emocional en Docentes de Instituciones Educativas Públicas.
La misma tuvo como objetivo principal Determinar la relación entre la Gestión
Gerencial del director e Inteligencia Emocional en los docentes de las
Instituciones Públicas de la Parroquia Idelfonso Vásquez del Municipio
Escolar Nº6 del Estado Zulia. Para ello se realizó una investigación basada
en los autores Chiavenato (2007); Robbins (2004) y Gibson Ivanevich y
Donelly (2008); como los más relevantes para la variable gestión gerencial,

20
21

mientras que los aportes de de Goleman (2007); Londoño (2005) y Cooper y


Sawaf (2005), se expusieron como los más significativos en lo referente a la
inteligencia emocional.
Metodológicamente, el tipo de investigación fue descriptiva,
correlacional, no experimental y de campo. La población objeto de estudio
estuvo constituida por noventa y un (91) sujetos entre docentes y directivos
de las instituciones públicas de educación primaria del Municipio Escolar
Maracaibo Nº 6. Como instrumento de recolección de datos se aplicó un
cuestionario compuesto por 66 ítems y cinco (5) opciones de respuesta; la
validez se determinó a través del juicio de tres (3) expertos, mientras que la
confiabilidad se obtuvo a partir de la aplicación del coeficiente Alfa de
Cronbach, arrojando un criterio de confiabilidad de 0,83. Las técnicas de
análisis se realizaron a partir de la tabulación de los datos obtenidos por la
aplicación del cuestionario
Los resultados evidencian hay una relación positiva muy alta (0,898) y
estadísticamente significativa entre las variables, significando con ello que
a medida que aumentan los valores de la variable gestión gerencial
aumentan de forma alta los valores de la variable inteligencia emocional
en las instituciones objeto de estudio o viceversa. Ante esta realidad, se
recomienda analizar el papel que juegan las emociones en la toma de
decisiones, comunicación y relaciones laborales que se llevan a cabo en las
instituciones que han sido objeto de estudio. Aunado a ello reconocer las
fortalezas y debilidades que a nivel grupal e individual experimenta el
personal docente y directivo.
La investigación de Amaya (2015), reviste un gran aporte para los
efectos del presente estudio, ya que a través de la misma se obtuvo
información en torno a la variable inteligencia emocional. De igual forma
fueron considerados los ítems plantados en su cuestionario al momento de
diseñar el instrumento para los docentes y directivos de las instituciones
educativas Divina Pastora, Sede Santa María Goretti en la ciudad de
22

Riohacha y la Institución Educativa Número 10 sede Rodolfo Morales en el


municipio de Maicao de Colombia.
Otro estudio realizado por López (2013), llevó por título: Inteligencia
Emocional, Motivación de Logro y Violencia Estudiantil en Estudiantes de
Conservatorio de Música María de Molina. Trabajo para Optar al Título de
Doctor en Educación de la Universidad Nacional de Educación a Distancia
de España. Teniendo como objetivo general establecer la relación de la
inteligencia emocional con otra variable de criterio como la motivación de
logro y la violencia escolar en estudiantes del conservatorio de música. La
investigación estuvo sustentada en las teorías de Koulopoulos y Frapaolo
(2000), Lage (2002) Nomaka y Takeuchi (1997), Pavez (2000) y Ditzel
(2005) y otros.
Desde su perspectiva metodológica, la investigación corresponde al
paradigma positivista cuantitativo, de tipo descriptiva y de campo, con un
diseño longitudinal y no experimental, en la cual la población conformada
por los cuarenta y nueve (49) docentes del referido conservatorio, así como
seiscientos veinticuatro alumnos (624), de los cuales se tomó una muestra
del 9,13% representados en cincuenta y siete (57) sujetos, escogidos de
manera aleatoria dentro del departamento de cuerda y arco.
En este sentido, la técnica fue la observación directa, como
instrumento el cuestionario con escala tipo Lickert, luego los datos
obtenidos se analizaron con el paquete estadístico SPSS 18 para Windows,
el análisis estadístico se dividió en dos fases: un análisis descriptivo de la
muestra y un análisis interferencial de los datos. Se obtuvo como resultado
que la inteligencia emocional se considera un factor importante dentro de
las acciones necesarias para disminuir la violencia estudiantil.
El aporte de la investigación de López (2013), se evidencia en sus
teorías y antecedentes, en los cuales se abordaron de manera simultánea las
variables inteligencia emocional y violencia estudiantil, así mismo sus
recomendaciones se adaptaron al contexto particular de las instituciones
23

educativas Divina Pastora, Sede Santa María Goretti en la ciudad de


Riohacha y la Institución Educativa Número 10 sede Rodolfo Morales en el
municipio de Maicao de Colombia.
En esta misma coyuntura, se presenta el estudio realizado por Martins
(2011), titulado: Talento Humano e Inteligencia Emocional del Supervisor
Educativo de las Escuelas Bolivarianas, realizado en la Universidad Rafael
Urdaneta, para optar al título de Magister en Supervisión Educativa. El
objetivo general del estudio fue determinar la relación entre talento humano e
inteligencia emocional del supervisor educativo de las Escuelas Bolivarianas
del Sector las Parcelas del Municipio Mara, Estado Zulia. Para el abordaje de
la variable talento humano, se sustentó la teoría de los autores: Chiavenato
(2004); Acevedo (2006); Marín, (2005); Marulanda (2006); Arboleda (2009);
entre otros; mientras que para la variable inteligencia emocional e recurrió a
autores como: Goleman (2005); Tolley (2003); Brundrett (2005); Saarni
(2006); Martínez (2009); entre otros.
El tipo de investigación fue descriptivo, de campo y correlacional, con un
diseño no experimental y transaccional. La población estuvo conformada por
3 supervisores, 5 directivos y los cuarenta y cuatro (44) docentes. Para la
recolección de los datos se utilizó como técnica la encuesta y como
instrumento un cuestionario versionado, conformado por cuarenta y ocho
(48) ítems cuyas alternativas de respuestas fueron: siempre, casi siempre,
casi nunca, nunca, según la escala de Likert modificada. Fue validado por
seis expertos y la confiabilidad por el coeficiente Alfa de Cronbach, cuyo
resultado fue el valor de 0,99 para la variable talento humano y 0,98 para la
variable inteligencia emocional. El valor de la correlación encontrada entre
ambas variables fue de 0.81, significativa al nivel 0.01.
A través del estudio se demostró que el talento humano está relacionado
de forma considerable y estadísticamente significativa con la inteligencia
emocional en las Escuelas Bolivarianas; ante lo cual se recomienda preparar
al personal, capacitándolo para que asuma una actitud vigilante que permita
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la revisión permanente de las competencias que impulsan la inteligencia


emocional del supervisor educativo en las escuelas bolivarianas para que
puedan conducir al logro de la excelencia educativa en las instituciones de la
región.
De acuerdo al estudio abordado, se considera que el aporte de Martins
(2011), estuvo dado en sus fundamentos teóricos basado en la variable
inteligencia emocional, la cual permite de acuerdo a los autores abordados
determinar las posibles dimensión para el desarrollo de la presente
investigación, puesto que se desarrolla en sectores similares y se abordarán
elementos para el logro de los objetivos planteados en el presente estudio.
En lo que respecta a la variable violencia estudiantil, se localizó como
primer antecedente una investigación realizada por Bohórquez (2012),
Titulada Violencia Estudiantil en Instituciones de Educación Primaria,
realizada en la Universidad Rafael Urdaneta, para optar al título de Magister
en Supervisión Educativa. El objetivo general del estudio fue analizar la
violencia estudiantil en instituciones de Educación primaria pertenecientes al
circuito escolar Maracaibo 3 de la Secretaria de Educación. Para ello, se
asumieron los aportes teóricos de los siguientes autores: Pérez (2008),
Barilko (2005), Koichiro y Matsuura (2008), Denison (2001), Robbins (2005),
Baxter (2001), Monsalve (2001), Maynes (2000), Loginow (2005), García
(2004), Tettner (2005), Muñiz (2004), Boggino (2005), Baquero (2006), entre
otros.
En cuanto a la metodología utilizada, el tipo de investigación fue
descriptiva y proyecto factible. El diseño fue no experimental. Se seleccionó
una población integrada por un total de ocho (8) sujetos pertenecientes al
personal directivo, sesenta y seis (66) docentes que laboran en los dos
turnos mañana y tarde en primaria de las escuelas Don Rómulo Gallegos,
Cristóbal Colón, 15 de Enero. Se diseñaron dos 2 cuestionarios compuestos
por cuarenta y dos (42) ítems dirigidos, a los directivos y docentes, que
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integran la población. Validado a través del juicio de tres (03) expertos en el


área de investigación, supervisión y metodología.
En este sentido, se calculó la confiabilidad del instrumento por medio del
coeficiente Crombach, con un índice de 0,87 lo que determinó la
confiabilidad. Se encontró que la violencia estudiantil en estas instituciones,
está siempre condicionada por los valores como la solidaridad y el respeto,
así mismo por la violencia interinstitucional dimensionada por la
comunicación y la vinculación con las instituciones sociales. De igual forma,
visualizada mediante ataques físicos.
El aporte de la investigación de Bohórquez (2012), para los efectos de la
presente investigación radica en su pertinencia como fuente documental,
basados en sus guías, libros, monografías, antecedentes y estadísticas en
las cuales se detalla la variable violencia estudiantil destacando así diversas
conceptualizaciones y autores de datas recientes, de igual manera, presenta
lineamientos metodológicos para la determinación del tipo y diseño de
investigación, los cuales se corresponden con los expuestos en el presente
estudio.
Seguidamente, Rodríguez (2012) realizó un estudio para optar al grado
de Magíster en Desarrollo Humano en la Universidad Centro Occidental
Lisandro Alvarado, el cual tuvo por título: Violencia Estudiantil un Obstáculo
para el Desarrollo Humano en el Liceo Bolivariano Eduardo Blanco (El
Tocuyo Edo. Lara); el mismo tuvo como objetivo: proporcionar información
acerca de cómo se produce y reproduce la violencia estudiantil desde la
perspectiva de los estudiantes y profesores del Liceo Bolivariano Eduardo
Blanco de El Tocuyo estado Lara.
El mismo se sustentó en los portes de los autores: Domenach (1981);
Briceño-León y Camardiel (1999); Zubillaga (2008) y Valdivieso (2009) para
la variable violencia estudiantil; mientras que las aportaciones de Smith
(2006); Adán, (2003); Apfelbaum (1989), se perfilan como los más
significativos para la variable Desarrollo humano
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Desde la perspectiva metodológica, la investigación respondió a un


modelo cualitativo, etnográfico y de campo. En la misma, la población objeto
de estudio estuvo constituida por 23 estudiantes y 12 profesores del liceo
bolivariano Eduardo Blanco, a quienes se les realizó una entrevista
basándose en las siguientes categorías: Características de las acciones
violentas; Argumentaciones de las acciones que producen la violencia
estudiantil; Eventos que son detonantes para producir o reproducir la
violencia estudiantil; Repercusiones de las acciones violentas en las
relaciones interpersonales entre estudiantes y profesores.
A partir de este estudio se pudo concluir que las acciones que realizan los
estudiantes muchas veces se llevan de manera premeditada y alevosa, es
decir saben con qué finalidad están actuando y que consecuencias pueden
generar, aparte de que sus acciones tienen un determinado objetivo, e igual
que los profesores que actúan con la intención de evitar esta realidad, pero
sus actuaciones se convierten en reproductoras de más violencia, creando
un clima permanente de conflictividad entre los diferentes actores sociales.
Ante esta realidad se recomienda promover en el establecimiento
educativo la participación de todos los actores involucrados, como los
profesores, estudiantes, personal administrativo y obrero en la creación de
las normas de convivencia en el Liceo Bolivariano Eduardo Blanco.
Igualmente, se recomienda crear un equipo integral o multidisciplinario que
pueda facilitar los procesos de relación entre los diversos actores
involucrados dentro de la institución.
El aporte de la presente investigación para los fines del presente
estudio, se fundamenta en sus fundamentaciones teóricas en torno a la
violencia estudiantil, la cual es enfocada desde una perspectiva etnográfica
que permite establecer la influencia del entorno sociocultural del estudiante
en sus actitudes violentas, lo cual también fue considerado para el contexto
de las instituciones educativas Divina Pastora, Sede Santa María Goretti en
la ciudad de Riohacha y la Institución Educativa Número 10 sede Rodolfo
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Morales en el municipio de Maicao de Colombia, donde el entorno también


juega un papel determinante en las actitudes de los estudiantes.

2. BASES TEÓRICAS

A continuación se exponen una serie de teorías, enfoques y


planteamientos que se estructuran a partir de las variables, dimensiones e
indicadores que dan curso a esta investigación. En atención a este punto
Arias (2006, p. 107), refiere que las bases teóricas “indican el desarrollo
amplio de los conceptos y proposiciones que conforman el punto de vista o
enfoque adoptado para sustentar o explicar el problema planteado”.
Partiendo de esta afirmación se exponen las teorías más pertinentes para los
fines de esta investigación.

2.1. INTELIGENCIA EMOCIONAL

La inteligencia emocional es una capacidad presente en algunas


personas, la cual les permite reconocer, asimilar y comprender las
emociones que están experimentando en un momento de su vida a fin de
regularlas y mantener un comportamiento asertivo que le permita entrar en
sintonía con las personas que le rodean. Por medio de la IE se comprenden
las emociones que experimentan las personas del entorno inmediato hasta el
punto de predecir sus comportamientos y reacciones.
En atención a este punto Goleman (2010), define la IE como la capacidad
que tiene un sujeto para reconocer los propios sentimientos y los de aquellos
que le rodean. Esto le permite auto motivarse, para manejar adecuadamente
las emociones propias, así como las de los demás. Es por ello que, la IE se
plantea como una alternativa para utilizar eficazmente el poder y la agudeza
28

de las emociones como fuente de energía presente en toda persona. Esto


implica un uso oportuno de las mismas para lograr conscientemente que
trabajen a favor del sujeto, utilizándolas para que orienten las conductas y los
pensamientos hacia los mejores resultados.
Por otra parte, Cooper y Sawaft (2006), definen la inteligencia emocional
como “la motivación que tiene el ser humano para buscar su potencial único,
activar los valores íntimos y aspiraciones, a fin de transformarlos”. De esta
forma, se establece un cambio en la manera de sentir, entender y aplicar las
emociones, las cuales son asumidas como el motor de energía personal que
a su vez permite observar y comprender las emociones producidas por las
acciones sociales, ayudándolas para atenuar sus efectos negativos.
Finalmente, Casado (2013), asume la IE como una habilidad presente en
algunas personas para gestionar oportunamente las emociones propias y las
de sus semejantes. Partiendo de esta idea, cuando el sujeto administra
acertadamente esta capacidad, reconoce la naturaleza de sus propias
emociones y su origen, lo que le permite manifestarlas o controlarlas de
acuerdo al contexto situacional en el que se encuentre. Así mismo, un
dominio oportuno de la IE, le permite al director o gerente de una
organización, anticiparse a sus sentimientos y los de sus colaboradores para
utilizarlos en función de los objetivos organizacionales.
Partiendo de estas consideraciones, se observa que todos los autores
coinciden al afirmar que a través de la IE, el sujeto reconoce el desarrollo de
sus emociones y las de aquellos que le circundan. Para Goleman (2007),
puede ser utilizado como herramienta en la motivación propia y de los
demás; mientras que para Cooper y Sawaft (2006), es el desencadenante de
los valores íntimos y las aspiraciones; por último, Casado (2013) apela a la
importancia de administrar bien esta condición a fin de desarrollar una
gestión gerencial o directiva eficiente.
En atención a estas fundamentaciones, se fija posición con los
argumentos de Goleman (2010), ya que este autor se enfoca en la IE como
29

una cualidad inherente de los individuos que pertenecen a una organización,


la cual le permite manejar acertadamente las relaciones interpersonales que
allí se desarrollan, lo cual es parte de lo que se persigue con el presente
estudio centrado en la inteligencia emocional como alternativa ante la
violencia estudiantil presente en las instituciones educativas Divina Pastora,
Sede Santa María Goretti en la ciudad de Riohacha y en la Institución
Educativa Número 10 sede Rodolfo Morales en el municipio de Maicao,
ambas ubicadas en el Departamento de La Guajira.

2.1.1. INTELIGENCIA INTRAPERSONAL

La inteligencia intrapersonal es la capacidad que le permite a una


persona conocerse a sí misma mediante un autoanálisis que les ayuda a
ponderar en su justa medida sus actitudes y debilidades a fin de controlar las
emociones, dominar el estrés e incluso predecir sus reacciones ante las
situaciones que enfrenta en su vida cotidiana. Un sujeto que ha adquirido
esta cualidad maneja modelos eficaces de sí mismo, los cuales pueden ser
activados a voluntad.
En atención a este punto, Goleman (2010), aborda la teoría de la
multiplicidad de inteligencias, “considerando que estas aptitudes determinan
el dominio que tiene la persona ante situaciones y estímulos externos” lo cual
se logra a través del autoconocimiento y la auto regulación que inciden en
sus niveles de motivación. De esta forma, la inteligencia intrapersonal
plantea los aspectos ligados a la propia vida emocional y sentimental, de los
sujetos para llevarlos a conocerse de una manera integral.
Por su parte, Gardner (2012) expresa que el “individuo establece
empalme con sus propios pensamientos, emociones, deseos y sentimientos,
consintiendo establecer una imagen fiel y verdadera de su personalidad.”
Esto les permite verse y asumirse como realmente son; pero también como
lo que realmente quieren llegar a ser. Es una valoración objetiva que les
30

ayuda a controlar todos los aspectos de la personalidad, hasta incrementar


los niveles de autoconfianza. Esta actitud se manifiesta en las todas fases y
momentos de la vida, la persona con inteligencia intrapersonal posee la
capacidad de controlar sus deseos, respeta su disciplina y reglas
cumpliéndolas cabalmente.

Aunado a lo anterior, Rossi (2010), infiere que la inteligencia intrapersonal


es “la capacidad que posee un individuo para priorizar sus deseos,
emociones entre otros, así como poseer la inteligencia para actuar con
absoluta sinceridad y franqueza en torno a sus asuntos intereses”. Es una
condición que se encuentra ligada a las metas, deseos y valores,
permitiéndole a cada persona verse como realmente es. Gracias a esta
cualidad, los sujetos conciben las emociones en forma preestablecida y
pueden conducirse de manera provechosa para ellos, pues saben
seleccionar su carrera, pareja, trabajo, además de ser asertivos en la toma
de decisiones y mantener un equilibrio ante los problemas.
En atención a estas definiciones, se observa que los autores coinciden al
afirmar que la inteligencia intrapersonal es la que permite realizar un
autoanálisis de sí mismo. Goleman (2010) considera que esta característica
ayuda a mantener el dominio ante las situaciones y estímulos que presente
el ambiente externo; por su parte Gardner (2012), prioriza el papel que
juegan las emociones en el autoconocimiento; mientras que Rossi (2010), se
afianza en la sinceridad que debe mantener la persona al momento de
autoanalizarse.
Por lo tanto, para los fines de la presente investigación, la autora fija
posición con Rossi (2010), ya que este autor plantea que a través de la
inteligencia intrapersonal se controlan los deseos y las emociones en función
de los intereses y expectativas principales de la persona, lo cual es
fundamental al momento de abordar el tema de la violencia escolar en las
instituciones que han sido objeto de esta investigación.
31

[Link]. AUTO CONTROL

Es la capacidad para controlar las propias emociones, impulsos o deseos


que sean de naturaleza contraproducente permitiéndole a la persona ser el
dueño de sus actos. A través del autocontrol, el sujeto preserva la serenidad
y una actitud mental positiva, a pesar de que esté enfrentando una situación
difícil, lo que hace de esta cualidad una de las principales en lideres o
directores de empresa que necesiten proyectar una imagen de confianza a
sus seguidores.
Con relación a este punto Goleman (2010) considera que el auto control
emocional “es la capacidad que tiene el hombre de tramitar y expresar
apropiadamente las emociones, no permitiendo que sean éstas las que
intervengan en la actuación personal.” Es una cualidad que se adquiere a
través de la disciplina y la convivencia social, ayudando a refrenar los
impulsos y las emociones perturbadoras, para así mantener la
imperturbabilidad en los momentos difíciles, pensar con claridad y preservar
la concentración aún bajo situaciones de presión.
Asimismo Dean (2011) señala que “las personas que logran su
autocontrol son más populares y exitosas en su campo laboral, social,
familiar, entre otros”. Esto se debe a que el desarrollo de esta habilidad les
permite desenvolverse de manera más adecuada en cada circunstancia,
enfrentándose a contextos diversos y asumiendo en cada caso una actitud
cónsona a los preceptos sociales y las normas de convivencia ciudadana.
Finalmente, Fonseca (2012), considera que el autocontrol demuestra el
grado de serenidad que ha alcanzado la persona, ya que este actúa como
una fuerza positiva que regula el control de los actos. A través de esta
actitud, se controlan las emociones, se fortalece la disciplina y se propicia
una continua auto superación. Es por ello que el autocontrol puede
32

considerarse como un poder que existe en el interior de cada persona,


ayudándole a manejar los deseos, acciones y hábitos, propiciando la
objetividad necesaria para tomar decisiones acertadas aún bajo presión.
Partiendo de estad consideraciones se observa que Goleman (2010) y
Dean (2011), coinciden al señalar que a través del autocontrol, el sujeto
puede enfrentarse a situaciones de presión sin perder la objetividad, por su
parte Fonseca (2012), plantea que a través de esta cualidad, la persona
puede fortalecer el carácter y la templanza necesaria para superarse
constantemente a través de la disciplina.
Sobre la base de estos planteamientos, se fija posición con las
aseveraciones de Goleman (2010), ya que este autor reconoce la pertinencia
que tiene el autocontrol al momento de refrenar los impulsos y mantener la
serenidad en caso de enfrentar situaciones de presión, lo cual es
fundamental al momento de aplicar estos fundamentos para refrenar los
casos de violencia escolar que se presentan en la institución educativa
Divina Pastora, Sede Santa María Goretti en la ciudad de Riohacha y en la
Institución Educativa Número 10 sede Rodolfo Morales en el municipio de
Maicao.

[Link]. AUTO CONCIENCIA

Es la “conciencia de sí mismo” que le permite al sujeto entrar en


contacto con sus creencias y valores a fin de reconocer los mecanismos que
impulsan a la persona a alcanzar unos objetivos en detrimento de otros. En
la medida que una persona reconoce sus emociones y los agentes externos
(o internos) que las desencadenan, tiene mayor capacidad para
comunicarlas a quienes le rodean, lo que a su vez permite el establecimiento
de relaciones empáticas y perdurables en el tiempo.
Con relación a este punto, Gómez (2003), refiere que la persona
33

necesita conocerse en su forma interior, a fin de indagar y encontrar


respuestas claras sobre lo que realmente es; de dónde viene y hacia dónde
se dirige. Al no reconocer los orígenes y la razón que da sentido a la propia
existencia, “la persona puede enfrentarse a un futuro de confusión en un
mundo eterno y complejo”. Sin embargo, la sociedad actual marcha a un
ritmo acelerado, donde las rutinas laborales mecanizan cada día más al
hombre y le hacen perder la senda que debería transitar para mantenerse
constantemente motivado.
A este respecto, Herrera (2006), enfoca el concepto desde una
perspectiva filosófica y señala que la sabiduría de la experiencia representa
la autoconciencia del ser y del pensar; por lo cual “se trata de una toma de
conciencia que la propia conciencia percibe con relación de sí misma”. La
manera en que se pretende realizar esta acción, es a través de la forma
escéptica clásica, es decir, asumiendo que la auto consciencia abre paso a la
verdadera corriente del universo.
Aunado a lo anterior Goleman (2010), refiere que la autoconciencia es
una cualidad propia de la inteligencia emocional, la cual le permite a la
persona reconocer como influyen sus emociones en su desempeño social y
laboral. Así mismo, le ayuda a utilizar su sistema de valores y creencias para
tomar decisiones acertadas o, por el contrario, asumir cuándo se deben
postergar estas decisiones o acciones en espera de un estado anímico más
favorable.
En consecuencia, al contrastar la opinión de los autores en torno a este
indicador se observa que existen diversos enfoques para la autoconciencia.
Inicialmente Gómez (2003), lo plantea como una guía interna del sujeto que
le permite reconocer quien es, de donde viene y hacia donde debe ir en
función de sus expectativas e intereses; Herrera (2006) lo ve como la toma
de conciencia sobre la misma conciencia, es decir cuando el sujeto se asume
como un ente único e individual que se mueve o responde de acuerdo a
estímulos particulares; finalmente Goleman (2010), plantea el termino desde
34

la perspectiva de la inteligencia emocional, refiriéndolo como la conciencia


que tiene la persona de sus propias emociones y reacciones.
En consecuencia se fija posición con los postulados de Goleman
(2010), pues se enfatiza el papel de las emociones en el desempeño social y
laboral, así como la capacidad de la persona para reconocer estos estados
anímicos y sacar de ellos el mayor provecho o el menor perjuicio. Si se le
enseña a los estudiantes a tener autoconciencia de sus emociones o
posibles reacciones en un momento determinado, se le ofrecerán
herramientas para refrenar los impulsos violentos y adentrarse más en la
autoexploración, con lo cual se reducirían significativamente los actos
violentos en la institución educativa Divina Pastora, Sede Santa María Goretti
y en la Institución Educativa Número 10 sede Rodolfo Morales.

[Link]. OPTIMISMO

La palabra se deriva del término latino “optimun” que significa lo mejor.


Por lo tanto, el optimismo es una actitud presente en algunas personas y que
les permite esperar el mejor desenlace, asumiendo actitudes positivas frente
a los eventos o circunstancias que plantea la vida cotidiana. Mantener una
actitud optimista no implica desconocer la realidad u obviar los problemas
que conlleva el acto de vivir, sino enfrentarlos con la esperanza de que las
acciones emprendidas aportarán el mejor resultado.
En atención a este punto Vaughan (2004), considera que el optimismo es
una actitud de la persona para enfrentar las tensiones de la vida cotidiana;
puede incluso asumirse como una filosofía de vida que genera una constante
expectativa de que algo bueno puede presentarse si se toman las medidas
necesarias. En algunos casos se ha asociado el optimismo con la salud e
incluso longevidad que manifiestan algunas personas.
Para Goleman (2010), el optimismo es una actitud indispensable en
35

quienes utilizan la inteligencia emocional como estrategia de gestión o


convivencia social, ya que el mismo representa una forma asertiva de asumir
los contratiempos con la certeza de que pueden ser superados si se
emprenden las acciones necesarias. A través del optimismo se pueden
evaluar los problemas o desaciertos para sacar de los mismos un
aprendizaje o experiencia de vida, sin evadir las responsabilidad por las
acciones tomadas.
Por último Rodríguez (2010), asume el optimismo como un valor que le
permite al sujeto enfrentar las adversidades sin perder el buen ánimo y la
perseverancia necesaria para alcanzar las metas. En tal sentido, existen dos
situaciones en las que se advierte el grado de optimismo que posee un
sujeto; la primera es cuando enfrenta una adversidad, asumiendo un estado
anímico que, sin desconocer lo sucedido, le permite prever un desenlace
satisfactorio para los eventos; la otra es cuando emprende un proyecto y
pone en el mismo su esfuerzo y las mejores expectativas ante el porvenir.
Al contrastar las opiniones de los autores en torno al optimismo, se
observa coincidencia al referir que se trata de una actitud mental que motiva
a la persona a esperar el mejor desenlace ante cualquier evento que le
presente la vida cotidiana. Para Vaughan (2004), es la mejor herramienta
para enfrentar las tensiones; mientras que para Goleman (2010) es un
componente de la inteligencia emocional indispensable en la gestión
organizacional y las relaciones sociales, finalmente, Rodríguez (2010), lo
define como un valor para enfrentar las adversidades.
Por lo tanto, para los efectos del presente estudio, la autora fija posición
con las aseveraciones de Rodríguez (2010), cuando asume el optimismo
como un valor que puede ser inculcado como parte de la convivencia escolar
en la institución educativa Divina Pastora, Sede Santa María Goretti y en la
Institución Educativa Número 10 sede Rodolfo Morales, permitiéndole a los
estudiantes, enfrentar los conflictos y problemas desde una perspectiva no
violenta y centrada en la resolución de las diferencias a través del diálogo.
36

2.1.2. INTELIGENCIA INTERPERSONAL

Es aquella que permite ahondar en el conocimiento de las demás


personas a fin de establecer sus preferencias, aversiones, expectativas,
temores y todos aquellos aspectos que develan la personalidad. Es una
característica fundamental para la consecución y preservación de relaciones
sociales, permitiéndole al sujeto establecer afinidades con los familiares,
amigos y la pareja. También es un elemento clave en el trabajo, hasta el
punto que algunos psicólogos la consideran tanto a más importante que el
título o la formación académica.

Para definir este concepto, Hansburg y Silverman (2001), refieren que


la inteligencia interpersonal le permite a la persona establecer diferencias
con quienes le rodean, detectando además sus estados anímicos,
temperamentos e inclinaciones. Cuando se encuentra conscientemente
desarrollada en las personas adultas, le ayuda a conocer las intenciones o
deseos de sus amigos, familiares o compañeros de trabajo, aunque nos los
manifiestan verbalmente.
Asimismo, González y otros (2015), se refieren a la inteligencia
interpersonal como la capacidad para comprender a las demás personas, en
la misma medida que se establecen relaciones de calidad con quienes les
rodean. Es un elemento clave en las relaciones humanas que permite
reconocer, respetar y valorar las diferencias que hacen individual a cada
persona, aprovechando estas diferencias para trabajar en equipo y
conseguir objetivos en común.
Finalmente, García (2013), afirma que la inteligencia interpersonal es la
que permite a una persona “colocarse en el lugar de la otra” a fin de
establecer nexos que le permitan comprender sus perspectivas y su visión
particular ante cualquier asunto. Es una habilidad que se desarrolla con la
37

práctica de las relaciones sociales y que permite identificar las emociones


que puede estar experimentando el interlocutor durante la interacción.
Sobre la base de las consideraciones anteriormente expuestas, se
observa que todos los autores coinciden al afirmar que la inteligencia
interpersonal es la que permite que un sujeto pueda comprender a sus
semejantes. Para Hansburg y Silverman (2001), es la que ayuda a detectar
los estados anímicos aunque no se expongan verbalmente; por su parte
González y otros (2015), es la clave para mantener relaciones de calidad,
mientras que García (2013), refiere que esta habilidad se desarrolla a través
de la práctica de las relaciones sociales.
Es por ello que para los fines del presente estudio se fija posición con
las afirmaciones de González y otros (2015), ya que estos autores
consideran que a través de la inteligencia interpersonal se establecen
relaciones de calidad con quienes rodean a una persona, por lo tanto es la
clave para abordar las situaciones de violencia que se presentan en las
instituciones educativas del departamento de La Guajira Colombia que han
sido objeto de estudio en la presente investigación.

[Link]. EMPATÍA

La empatía es la cualidad que poseen algunas personas para ponerse


en el lugar de otros y así comprender sus sentimientos o estados anímicos.
Esto a su vez le da una aproximación a los pensamientos que pudiesen estar
generando las personas con las que se establece afinidad. El desarrollo de
esta condición implica la capacidad de leer el lenguaje corporal del
interlocutor a fin de detectar que emociones transmite de manera
inconsciente.
De acuerdo a Goleman (2010), la empatía agrupa “todas aquellas
habilidades que posee un sujeto y que le permiten intervenir en los
sentimientos de otros, generando simpatía, comprensión e incluso ternura”.
38

Por medio de esta capacidad, se pueden conocer, a través de una


interacción espontánea, los sentimientos y expectativas de cada persona, lo
que a su vez conlleva a utilizar las palabras y gestos más apropiados para
una relación asertiva.
Para Moya (2015) se entiende por empatía “la capacidad para
experimentar de forma vicaria los estados emocionales de otros, siendo
crucial en muchas formas de interacción social adaptativa” posee dos
mecanismos: “uno cognitivo, coherente con la capacidad para abstraer los
procesos mentales de otros individuos, y otro emocional, cuando la persona
reacciona ante el período emocional de otra”. El desarrollo de las técnicas de
neuroimagen ha hecho posible que se avance en el conocimiento de los
circuitos neuronales implicados en la empatía mediante la utilización de
diversas estrategias en el laboratorio.

Finalmente el autor clásico Gardner (1980) señala que la empatía “es


la compenetración de sentimientos entre dos o más personas, cuando
comparten y ayudan a una persona que los necesita”, es la capacidad para
ponerse en el lugar del otro y tener una perspectiva de sus emociones y
sensaciones, lo que a su vez permitirá ayudar al interlocutor a resolver sus
problemas y brindarle el apoyo necesario.
En atención a lo anteriormente expuesto, se observa que todos los
autores coinciden al afirmar que la empatía es la capacidad que tienen
algunas personas para ponerse en el lugar del otro y comprender sus
perspectivas. Inicialmente Goleman (2010) refiere que es una habilidad para
comprender los sentimientos; por su parte Moya (2015), la asume como un
elemento clave para la interacción social, mientras que Gardner (1980), es la
capacidad para ayudar a los semejantes en lo que necesitan.
Partiendo de estas definiciones, se fija posición con Gardner (1980),
cuando plantea la capacidad de compenetrarse con los sentimientos de las
otras personas, ya que esta facultad al ser utilizada apropiadamente, permite
39

reducir las tensiones y discrepancias que generan situaciones de violencia


escolar en las instituciones educativas del departamento de La Guajira
Colombia, por lo cual la empatía se plantea como una alternativa viable en el
contexto de las referidas instituciones.

[Link]. HABILIDADES SOCIALES

Representan un conjunto de capacidades adquiridas por la persona a


través de su interacción social, las cuales le permiten ajustar su conducta a
los preceptos morales y legales que rigen una sociedad, con lo cual se gana
la aceptación y respeto de quienes le rodean. El desarrollo de las habilidades
sociales es lo que determina la salud mental de la persona y su capacidad
para establecer relaciones respetuosas con sus semejantes.

Para definir este punto, Peñafiel y Serrano (2010) las asumen como las
habilidades básicas que debe tener un individuo para realizar una acción de
su área, son todas las competencias relacionadas con la conducta social en
sus variadas expresiones, “el termino habilidad se utiliza para enfatizar que la
competencia social no es un talento de la personalidad”, sino un grupo de
reacciones relacionadas a estímulos, encontrados mediante el aprendizaje.
En relación a este punto, Sánchez (2013), sostiene que las habilidades
sociales son conductas adquiridas para la interacción y relación con las
personas del entorno. Las mismas varían de acuerdo a la sociedad y el
contexto demográfico en el que habitan los sujetos, por lo cual son
aprendidas a través de la comunicación y las relaciones sociales. En algunas
personas estas habilidades se encuentran más desarrolladas que en otras, lo
que marca la diferencia en la calidad y cantidad de estas relaciones.
En este orden de ideas, Pérez (2000), afirma que estas habilidades se
clasifican en dos grandes grupos: las básicas y las complejas. A través de las
40

primeras, el sujeto desarrolla la capacidad de escuchar y hacer preguntas


pertinentes al tema abordado, también se incluyen en este conjunto las
normas de cortesía y mantener una conversación; por su parte, las
habilidades complejas se enfocan en conductas que requieren una mayor
disciplina y madurez, tales como disculparse, pedir ayuda, afrontar las
críticas, asumir responsabilidades, entre otras.
En atención a este indicador, se observan diversidad de criterios por
parte de los autores. Primeramente, Peñafiel y Serrano (2010), las califican
como habilidades básicas para realizar sus actividades cotidianas; por su
parte, Sánchez (2013), las cataloga como conductas adquiridas a través de
la interacción social; mientras que Pérez (2000), establece la diferencia entre
las habilidades sociales básicas y complejas.
Atendiendo a estos planteamientos, se fija posición con las
exposiciones de Pérez (2000), ya que para resolver los problemas de
violencia estudiantil que se presentan en las instituciones educativas del
departamento de La Guajira Colombia, se hace necesario por parte de los
estudiantes el desarrollo de habilidades sociales complejas, las cuales les
permitan asumir sus responsabilidades, pedir disculpas en caso de haber
ofendido a sus compañeros y tener la madurez mental suficiente para
reconocer que el dialogo y la mediación se imponen a la confrontación.

[Link]. RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS

Es la aplicación de un conjunto de conocimientos y habilidades de


carácter psicológico y social para resolver de forma no violenta y a través del
dialogo, todas aquellas discrepancias que se puedan presentar a partir de la
interacción humana. Es una práctica frecuente en el contexto educativo y
organizacional, en la cual un mediador intercede a petición de las partes
involucradas en el conflicto para encontrar una solución que preserve las
relaciones sociales.
41

A este respecto, De Armas (2003), sostiene que la mediación es la


estrategia más frecuente para la resolución de conflictos. A través de la
misma, las partes involucradas aceptan voluntariamente la intervención de
una persona ajena al problema y que trate de buscar un punto de equilibrio o
una alternativa en la cual todos puedan salir beneficiados. Se trata de una
práctica extrajudicial, donde se recurre a la conciliación a través del dialogo
sin apegarse necesariamente a los preceptos establecidos por la ley, pero
satisfaciendo en igual medida a ambos bandos.
En este sentido, Kotler y Keller (2009), consideran que la estrategia
adoptada para la resolución de un conflicto va a depender de la naturaleza
del mismo, determinando si obedece a un conflicto de relación, de
información, de intereses o estructurales. Los autores consideran que cada
uno de ellos se origina a partir de causas bien establecidas que requieren un
abordaje y monitoreo diferente. Uno de los errores más frecuentes del
mediador es presumir que el conflicto ha sido resuelto cuando una o ambas
partes ceden en sus reclamaciones sin realizar un monitoreo que permita
evaluar las relaciones sociales posteriores a la intervención.
De igual forma, Neira (2012), refiere que la estrategia más
recomendada por los teóricos de la negociación para la resolución de
conflictos es aquella que se basa en el esquema: “yo gano – tu ganas” lo que
implica una negociación y compromiso entre las partes a fin de que cada una
de ellas obtenga un beneficio en la misma medida que renuncia a otros. No
obstante, la aplicación de esta herramienta requiere “tener en cuenta las
necesidades y motivaciones interna de los sujetos involucrados en el
conflicto”.
Partiendo de las consideraciones expuestas por los autores consultados
en torno a este indicador, se observa diversidad de criterios. Para De Armas
(2003), la medición es la estrategia más acertada para la resolución de
conflictos; mientras que Neira (2012), aboga por las estrategias de
negociación basadas en el método ganar-ganar; finalmente Kotler y Keller
42

(2009), adoptan una postura menos rigurosa y consideran que la adopción


de una u otra estrategia para la resolución de un conflicto va a depender de
la naturaleza del mismo.
De allí, entonces que para los efectos de la presente investigación, se
fija posición con las aseveraciones de Kotler y Keller (2009), ya que estos
autores consideran que la resolución del conflicto va a depender de la
naturaleza del mismo y la selección de la estrategia más apropiada, por lo
cual, se hace necesario conocer qué tipo de conflictos se presentan entre
los estudiantes de las instituciones educativas Divina Pastora, Sede Santa
María Goretti en la ciudad de Riohacha y en la Institución Educativa Número
10 sede Rodolfo Morales en el municipio de Maicao a fin de establecer las
estrategias de resolución más efectivas y monitorear su efectividad con los
grupos.

2.2. VIOLENCIA ESTUDIANTIL

Son todos aquellos actos de agresión física, verbal o psicológica que se


acometen en las instalaciones educativas y en la que se ven involucrados los
estudiantes de estos centros. También se pueden agrupar en esta categoría
aquellas agresiones ocurridas fuera de la escuela, pero cuyo origen se haya
dado en la misma. Esta práctica también se conoce como violencia escolar y
en algunos casos puede generar como consecuencia situaciones de
“bullying” o acoso escolar.
En cuanto al tema, Prince (2008), considera que la violencia estudiantil
se define como el comportamiento agresivo, antisocial, delictivo que es
asumido por los estudiantes como una forma de imponerse ante sus
compañeros o desenvolverse en un medio que para ellos es hostil. El mismo
se desarrolla en el interior o alrededores de las escuelas y se excluyen de
43

esta definición los actos de indisciplina, la deserción o el bajo rendimiento


académico.
De igual manera, Bleichmar (2008), asegura que para que exista
violencia escolar o estudiantil, ambas partes deben ser partícipes de los
actos de agresión, por lo tanto relacionar este concepto con el “bullying” o
acoso escolar no es procedente, ya que en el “bullying” hay un agresor y
agredido, mientras que en la violencia los actos son acometidos por ambas
partes. De igual forma, los actos de violencia son más evidentes, mientras
que el “bullying” muchas veces pasa inadvertido.
Asimismo, Zuloaga (2013), considera que la violencia escolar se origina
a partir de múltiples factores, entre ellos la desestructuración familiar, las
condiciones de marginalidad y la exposición a actos violentos que el niño o
adolescente va asumiendo como una conducta aprendida. De igual forma,
factores como el alcoholismo y la drogadicción en las adyacencias de los
centros escolares, tienen una significativa incidencia en estos actos.

Sobre la base de estas consideraciones, hay diversidad de criterios en


torno a esta variable. Se observa que Prince (2008), se enfoca en el
concepto de violencia escolar y lo delimita de otros factores como la
indisciplina o bajo rendimiento; mientras que Bleichmar (2008), establece las
diferencias entre violencia escolar y acoso escolar o “bullying”, finalmente
Zuloaga (2013), basa su argumentación en las características que identifican
a la violencia escolar.
Es por ello que para los efectos de la presente investigación, se fija
posición con los argumentos de Prince (2008), ya que establece que es la
respuesta a los estímulos del medio que representan las causas que generan
la violencia escolar, lo que a su vez permite determinar si estos aspectos se
encuentran presentes y generan conductas agresivas en los estudiantes de
las instituciones educativas Divina Pastora, Sede Santa María Goretti en la
44

ciudad de Riohacha y en la Institución Educativa Número 10 sede Rodolfo


Morales en el municipio de Maicao

2.2.1. CAUSAS DE LA VIOLENCIA ESTUDIANTIL

Son todos aquellos factores que generan situaciones agresivas entre


los estudiantes, bien sea dentro de la institución o fuera de ella, pero a partir
de motivos generados por la convivencia escolar. Los factores que generan
este tipo de conducta entre estudiantes son diversos y en la mayoría de los
casos propios del contexto socioeconómico en el que se desenvuelven, sin
embargo, en todas estas acciones de violencia predomina la poca capacidad
de los sujetos para controlar sus impulsos.
En atención a este punto, Prince (2008), considera que las causas que
generan la violencia estudiantil muchas veces escapan al control de
consejeros y docentes, ya que tienen su epicentro en el hogar o el entorno
familiar. Cuando esto sucede, las acciones generadas en la escuela actúan
como un detonante de las conductas que el sujeto ya tiene interiorizadas. En
otros casos, factores como el alcoholismo o drogadicción en los jóvenes,
desencadenan actitudes violentas durante las horas de permanencia escolar
como consecuencia del llamado “síndrome de abstinencia”
Asimismo, Fingerman (2011), sostiene que la violencia es una sola, por
lo que resulta complicado diferenciar las causas que generan la violencia
escolar, de aquella que se acomete en otros contextos de interacción
humana. Estas conductas pueden motivarse debido a factores biológicos,
como escasos niveles de serotonina, peor también debido a causas
psicológicas, como mecanismos de defensa que se activan en la persona
para ocultar inseguridad y bajos niveles de autoestima.
En este sentido, Palomero y Fernández (2012), afirman que las causas
de la violencia estudiantil pueden ser de orden individual y responder a un
detonante específico en cada sujeto. Algunos niños nacen con dificultades
45

para el autocontrol; otros se identifican por su baja tolerancia a la frustración;


mientras que en otros la violencia se genera a partir de trastornos por déficit
de atención e hiperactividad (TDAH), toxicomanías o problemas de
autoestima entre otros.
Partiendo de estas consideraciones, se observa que para Prince (2008),
las causas que inciden en la violencia escolar, escapan al control del
docente, ya que se originan en el entorno socio familiar del estudiante; por su
parte, Fingerman (2011), se enfoca en los factores biológicos y psicológicos
que generan estas conductas, por último, Palomero y Fernández (2012),
sugieren que las causas se deben ubicar en las características individuales
de cada sujeto.
Partiendo de estas consideraciones, se fija posición con las
consideraciones de Prince (2008), ya que este autor se enfoca en aquellas
causas de orden socio-familiar que pueden ser indagadas por el docente a
fin de contrarrestar los actos de violencia escolar en los estudiantes. Por lo
tanto, sus afirmaciones son las que se pueden aplicar con mayor facilidad
por los docentes y orientadores adscritos a las instituciones educativas
Divina Pastora, Sede Santa María Goretti en la ciudad de Riohacha y en la
Institución Educativa Número 10 sede Rodolfo Morales en el municipio de
Maicao.

[Link]. AMBIENTES CONFLICTIVOS

Son todos aquellos entornos proclives a la violencia, bien sea por la


desestructuración familiar, la pérdida de valores o la ausencia de las normas
mínimas para la convivencia. Esto se genera cuando en un lugar coexisten
varios grupos enfrentados y no se cuenta con la disposición para resolver las
diferencias a través del diálogo. En consecuencia, los ambientes conflictivos
pueden estar en la escuela, en el círculo de amigos, en el hogar o en el
46

contexto familiar, por lo que al activar las conductas violentas en la persona,


estas se pueden manifestar en cualquier lugar o circunstancia.
En cuanto al tema, Aguste (2008), considera que los ambientes
conflictivos en el entorno organizacional se generan a partir de la
competencia entre el personal y las diferencias que pudieran suscitarse por
la interacción diaria. Esto representa un desafío para líder o gerente, quien
debe velar porque el entorno de trabajo sea el más propicio para la
consolidación de los objetivos organizacionales. En tal sentido, se
recomienda reforzar los valores laborales y establecer reglas claras para
solucionar los conflictos de interés, utilizando elementos para vigorizar y
mejorar la unidad entre los departamentos de la institución.
En atención a este punto, Bosque y Ramírez (2005, p.162), sugieren
que los ambientes conflictivos son aquellos donde se dificultan las relaciones
interpersonales. Al igual que la contaminación (en el sentido físico de la
palabra), los ambientes se contaminan a partir de las ideas, juicios,
preconcepciones y discrepancias que se puedan establecer entre las
personas que integran la organización, los cuales se van acumulando y de
manera progresiva afectan el entorno.

Finalmente, resultan acertadas las consideraciones de UNICEF (2014),


cuando refiere que los climas escolares conflictivos son aquellos donde se
evidencian situaciones de agresión verbal, física y psicológica entre los
estudiantes e incluso entre docentes y estudiantes, por lo cual se hace
necesario para su prevención o erradicación progresiva el establecimiento de
normativas de convivencia que desde los primeros años inculquen el
ejercicio responsable de la ciudadanía.
Sobre la base de estas consideraciones se observa que Aguste (2008),
así como Bosque y Ramírez (2005), enfocan su definición de ambientes
conflictivos a partir de sus implicaciones en el contexto organizacional,
mientras que la UNICEF (2014), expone la definición a partir de sus
47

implicaciones en el contexto educativo y las relaciones interpersonales que


se desarrollan entre los docentes y estudiantes.
Es por ello que para los fines de la presente investigación, se fija
posición con las afirmaciones de la UNICEF (2014), ya que en las mismas se
detallan los factores que hacen conflictivo un ambiente escolar. Así mismo,
esta organización destaca la importancia que tiene el establecimiento de
normas de convivencia para minimizar los conflictos y evitar las acciones
violentas, lo cual se ha venido implementando en las instituciones educativas
Divina Pastora, Sede Santa María Goretti en la ciudad de Riohacha y en la
Institución Educativa Número 10 sede Rodolfo Morales en el municipio de
Maicao.

[Link]. DROGADICCIÓN

Es una condición de dependencia hacia las sustancias psicotrópicas


que afectan el sistema nervioso central, así como las funciones cerebrales, lo
que a su vez genera cambios en el comportamiento y alteraciones en el
raciocinio y el estado anímico. Los efectos ocasionados por la drogadicción
varían en función de la sustancia que haya sido consumida, así como la
cantidad o frecuencia con que se accede a las mismas. Cuando el adicto
lleva una cantidad de tiempo sin consumir los estupefacientes, se genera el
llamado síndrome de abstinencia.
Para Maters y Popova (2009), la drogadicción representa una
enfermedad crónica del cerebro que se caracteriza por el consumo
compulsivo de sustancias estupefacientes, a pesar de que el sujeto reconoce
el efecto nocivo para su salud física y mental. Se caracteriza por las
continuas recaídas a las que se puede ver expuesta la persona cuando se
encuentra ante algún estímulo o desencadenante que afecta el poco
autocontrol que se posee.
48

En atención a este punto Díaz (2001), sostiene que se trata una


condición cada vez más frecuente en las sociedades, la cual acarrea
problemas de orden físico, psicológico, social y financiero para la persona
que la enfrenta. En su acepción científica, la drogadicción es la interacción
entre un organismo vivo y una droga, lo que genera conductas inapropiadas
y compulsivas que tienden a agudizarse en la medida que el sujeto
incrementa su consumo.
Finalmente, para el Ministerio de la Salud de Argentina (2012), es la
adicción que se genera a partir del consumo de estupefacientes; resultando
un problema de salud pública que afecta la estabilidad física, mental y
emocional de la persona enferma, hasta el punto de generar dependencia
hacia estas sustancias en cantidades cada vez mayores. En la medida que
se afectan los procesos psicológicos y sociales del adicto, se pueden generar
conductas violentas, bien sea por estar bajo los efectos de las drogas o como
consecuencia del llamado “síndrome de abstinencia”.
Partiendo de las consideraciones expuestas en torno a este indicador,
se observa que los autores coinciden al definir la drogadicción como el
consumo reiterado y en mayores cantidades de sustancias alucinógenas.
Maters y Popova (2009), resaltan sus efectos nocivos para la salud física y
mental; mientras que Díaz (2001), reconoce que puede ocasionar problemas
sociales y financieros en el individuo; por último, Ministerio de la Salud de
Argentina (2012), refiere que la violencia manifiesta por algunas personas
puede estar generada por el consumo de estupefacientes.

Es por ello que la autora fija posición con la definición emitida por el
Ministerio de la Salud de Argentina (2012), ya que en la misma se reconoce
la relación que existe entre las conductas violentas y los efectos causados
por las sustancias estupefacientes. En tal sentido, se considera que toda
investigación que aborde la violencia estudiantil en el contexto de las
49

instituciones educativas colombianas, debe tomar en cuenta la influencia que


ejerce el consumo de drogas en los adolescentes y jóvenes.

[Link]. DESESTRUCTURACIÓN FAMILIAR

Son todos aquellos factores que generan conflictividad y violencia en el


entorno familiar, afectando las relaciones entre sus miembros. Es un proceso
gradual que se puede iniciar con situaciones de irrespeto entre los miembros
del grupo (padres, hijos, hermanos), hasta llegar a escenas de agresión
verbal y/o física que ponen en riesgo la estabilidad de los integrantes más
vulnerables, como niños y ancianos. La desestructuración familiar puede
originarse a partir de causas sociales, económicas, políticas o religiosas.
En atención a este punto, Zabaleta (2012), afirma que la
desestructuración familiar es uno de los mayores problemas que enfrentan
las sociedades latinoamericanas, aunque no es un fenómeno exclusivo de
esta parte del continente. La misma se produce cuando uno o varios de los
miembros se separan, por lo que los integrantes que quedan deben asumir
roles para los que no se encuentran preparados. Esto ocasiona discusiones
o conflictos de poderes que ponen en riesgo la estabilidad de los demás
miembros.
Por su parte, Morla, Saad y Saad (2006), refieren que la disolución del
subsistema conyugal suele ser la causa más frecuente de la
desestructuración familiar, lo que a su vez afecta con mayor fuerza a los
adolescentes, quienes reaccionan ante este hecho a través de conductas
agresivas o depresivas. Ante esta situación, el docente debe estar atento a
los cambios repentinos de humor o hábitos de socialización en sus
estudiantes, ya que esto puede ser un indicador de que las cosas no
marchan bien en el entorno familiar y se puede hacer necesaria la
50

implementación de estrategias de orientación o intervención para lograr su


estabilización emocional.
A este respecto, Guerrero (2011), expone que una familia
desestructurada es aquella en la cual solo se encuentra uno de los padres
(generalmente la madre), quien debe asumir otros roles adicionales para
compensar la deficiencia económica a la que se encuentran propensos. En
algunos casos, el hijo mayor debe ingresar al campo laboral (aun sin cumplir
la edad reglamentaria), para contribuir con los gastos de la casa o debe
asumir el papel de cuidador de sus hermanos menores mientras la madre
trabaja, lo cual altera la percepción de los derechos y deberes que cada
quien tiene y se producen situaciones de conflicto.
Sobre la base de lo anteriormente expuesto, se observa que Zabaleta
(2012), considera que existe desestructuración familiar cuando uno o varios
miembros abandonan el núcleo, evadiendo sus responsabilidades; por su
parte Morla, Saad y Saad (2006), analizan la influencia de este fenómeno en
las conductas agresivas y depresivas que muestran los adolescentes;
mientras que Guerrero (2011), considera que el problema se inicia cuando
falta uno de los miembros y los restantes deben asumir otros roles para
compensar esta ausencia.
Atendiendo a estas consideraciones, se fija posición con las
observaciones de Morla, Saad y Saad (2006), ya que estos autores
establecen la relación entre la desestructuración familiar y las conductas
violentas que puedan estar manifestando los estudiantes, lo cual puede
aplicarse al contexto de las instituciones educativas Divina Pastora, Sede
Santa María Goretti en la ciudad de Riohacha y en la Institución Educativa
Número 10 sede Rodolfo Morales en el municipio de Maicao a fin de
establecer las causas de los actos de violencia en los que se ven
involucrados sus estudiantes.
51

2.2.2. CONSECUENCIAS DE LA VIOLENCIA ESTUDIANTIL

Son todos aquellos factores que devienen de los actos violencia


estudiantil, afectando la integridad física, mental y emocional de los que se
ven envueltos en estas prácticas. En algunos casos, los que actúan como
victimarios en este tipo de acciones, terminan perdiendo la tranquilidad,
convirtiéndose en personas inestables y solitarias en la vida adulta. En el
caso de los que han sido víctimas de estos hechos, las consecuencias se
traducen en inseguridad, temores infundados y una creciente desconfianza
que termina afectando su capacidad para establecer relaciones sociales
duraderas.
Para analizar este punto, Zarate (2011), refiere que en la mayoría de los
casos, se asume como violencia estudiantil todos aquellos actos en donde
individuos o grupos participan en agresiones físicas; sin embargo, esta es la
consecuencia final de un proceso que puede iniciarse a partir de
discrepancias o comentarios malintencionados que al no ser atendidos
oportunamente generan hechos violentos. Ante esta realidad se hace
necesario abordar las causas para evitar las consecuencias.
Asimismo, Ayala (2013); considera que la violencia es un circulo que se
entreteje entre la víctima y su victimario, generando consecuencias que
desde enfoques diferentes, terminan afectando a ambos. Para el victimario
existe la posibilidad de que se convierta en un futuro delincuente con una
gran insensibilidad ante el sufrimiento de sus semejantes, lo que a la larga
puede ocasionar conductas psicóticas. Por su parte, la victima puede
experimentar desmotivación o ausentismo escolar en el corto a mediano
plazo; mientras que a largo plazo puede generarse una baja autoestima,
actitudes pasivas y una creciente necesidad de ser aceptado, lo cual se
impondrá a su propia voluntad.
En este orden de ideas, Perales, Arias y Bazdresch (2010), afirman que
la mayoría de las consecuencias de la violencia estudiantil tienen que ver con
52

la salud mental de los participantes; ya que en las victimas se pueden


generar depresiones y la creencia de que se vive en un medio hostil del que
hay que resguardarse; por su parte en los victimarios se puede suscitar la
creencia de que todo lo pueden obtener a través de la fuerza. En ambos
casos, la consecuencia común es una distorsión de la realidad que afecta
sus relaciones sociales.
Atendiendo a las consideraciones emitidas por los autores consultados,
se observa que existen diferentes criterios en torno a las consecuencias que
se derivan de la violencia estudiantil; para Zarate (2011), la mayoría de las
veces se interviene ante las consecuencias de la violencia estudiantil, sin
enfocarse en las causas; por su parte Ayala (2013); considera que las
consecuencias se hacen extensivas a víctimas y victimarios de los hechos de
violencias, mientras que Perales, Arias y Bazdresch (2010), refieren que las
principales consecuencias se manifiestan en la salud mental de los
participantes.
No obstante, para los efectos de la presente investigación, se fija
posición con las consideraciones de Zarate (2011), ya que esta autora
sugiere atender las causas a fin de evitar las consecuencias de la violencia
estudiantil, lo cual puede consolidarse en los estudiantes de las instituciones
educativas Divina Pastora, Sede Santa María Goretti y en la Institución
Educativa Número 10 sede Rodolfo Morales, a través de un manejo oportuno
de los lineamientos de la inteligencia emocional.

[Link]. RENDIMIENTO ACADÉMICO

Es el nivel de desempeño que refleja un estudiante (o grupo de


estudiantes), a lo largo de una materia o año escolar. De acuerdo a los
métodos por los que se rige la institución, este puede ser evaluado y
expresado de manera cualitativa y cuantitativa o ambas, sin embargo, sea
cual fuere el método empleado para ponderar esta condición, a través del
53

mismo se deben reflejar las capacidades que ha adquirido el estudiante a


través de su proceso educativo.

Para referirse a este punto, Azuaje (2015), considera que el


rendimiento académico hace referencia al progreso del alumno a partir de
la evaluación del conocimiento académico reflejado en cada una de sus
materias o de manera integral. En consecuencia, un estudiante con buen
rendimiento es aquel que cumple con todas las competencias básicas
establecidas para el grado que cursa, dejando claro que estas pueden ser
sobresalientes o no.
En atención a este punto, Jaspe (2010), expone que la garantía de un
buen rendimiento escolar es lo que hace a un sistema educativo eficiente.
Tradicionalmente, se define como el resultado alcanzado por los estudiantes
al final de un período escolar, mientras que para otros autores, basados en el
enfoque constructivista, esta cualidad se establece a partir de “la
transformación de un estado determinado en uno nuevo que se obtiene a
partir de la integración en una unidad diferente con elementos cognoscitivos
y estructuras no ligadas inicialmente entre sí”.
En este mismo orden de ideas, Barnett (2003), afirma que el
rendimiento académico no es una condición estable en el educando, puede
aumentar o disminuir por la influencia de factores externos e internos.
Aspectos como la motivación, el sentido de pertenencia y el trabajo en
equipo, pueden incidir positivamente en el rendimiento de un estudiante cuyo
promedio sea bajo, mientras que el acoso escolar, los problemas familiares o
la crisis económica pueden influir negativamente. Estos son aspectos que el
docente debe monitorear constantemente a fin de intervenir cuando resulte
pertinente.
En función de las afirmaciones expuestas por los autores anteriormente
consultados, se observa que existe coincidencia entre Azuaje (2015) y Jaspe
(2010), ya que el primero centra su definición en aquellos estudiantes que
54

reflejan un buen rendimiento académico a fin de estandarizarlos; mientras


que la segunda, considera que un rendimiento óptimo es garantía de
eficiencia del sistema educativo. En contraposición Barnett (2003), se afianza
en aquellos factores internos o externos que pueden incidir positiva o
negativamente en el rendimiento académico del educando.
Partiendo de lo anteriormente referido se fija posición con los
planteamientos de Barnett (2003), ya que este autor establece la relación
entre el acoso escolar (una forma de violencia estudiantil) y la disminución en
el rendimiento académico de algunos estudiantes con buen promedio, lo cual
debe ser analizado por el personal docente de las instituciones Divina
Pastora, Sede Santa María Goretti y en la Institución Educativa Número 10
sede Rodolfo Morales, a fin de detectar posibles manifestaciones de
violencia estudiantil entre sus educandos

[Link]. DEPRESIÓN

Es un estado anímico caracterizado por una tristeza prolongada, la cual


puede obedecer a causas conocidas o no para la persona que la padece. Es
una sensación común entre la mayoría de los seres, sin embargo, cuando
pasan varias semanas sin que se observe la mejoría en el estado anímico
del sujeto se hace necesaria su atención clínica. Una característica de esta
enfermedad es que se presenta en adultos, adolescentes y, con mayor
énfasis en adultos mayores.
Para referirse a este punto, Chopra (2008) refiere que la depresión es
“uno de los trastornos del humor y del estado de anímico más recurrentes en
la población mundial”. No obstante, se debe tener una idea clara de lo que
significa esta condición, lo cual permitirá delimitar su concepto y diferenciarlo
de la tristeza. En líneas generales, la tristeza es una emoción suscitada a
partir de causas que el sujeto puede determinar y que terminan disolviéndose
55

al paso de algún tiempo, por su parte la depresión abarca períodos más


prolongados y a pesar de que se generen eventos positivos, no desaparece.
Asimismo, San Molina y Arranz (2010), infieren que la depresión es la
persistencia de los sentimientos de tristeza; se trata de una enfermedad
grave, ya que muchas veces no se cuenta con la voluntad del paciente para
su recuperación y esta condición se extiende por semanas e incluso meses.
Se caracteriza por afectar los hábitos de sueño y de alimentación de una
persona, así como también la autoestima y los pensamientos. Cuando se
vuelve recurrente pone en riesgo la vida de la persona, por lo que debe ser
tratada con fármacos.
En cuanto al tema, Barradas (2014) señala que la depresión ha
proliferado significativamente en la población, sin importar la etapa de
desarrollo por la que se atraviese. La misma “se puede describir como el
hecho de sentirse triste, melancólico, infeliz, abatido o derrumbado”. Es
normal que la mayoría de las personas se sienta de esta manera alguna vez
en su vida, siempre que sea por corto tiempo. Sin embargo, cuando esta
enfermedad persiste por varias semanas o meses se puede considerar como
depresión clínica, la cual tiene dos tipos, la pasiva y la activa. En cuanto a la
pasiva la persona se deprime solo cuando un hecho contundente sucede en
su vida, mientras que la activa se manifiesta en todo momento.
En relación a este indicador se observa que todos los autores coinciden
que la tristeza es una emoción frecuente en las personas y que esta sólo
llega convertirse en depresión cuando pasa de varias semanas.
Primeramente Chopra (2008), considera que es una sensación común a gran
parte de la población; por su parte San Molina y Arranz (2010), aseguran que
puede convertirse en una enfermedad grave cuando el sujeto no tiene la
voluntad necesaria para recuperarse y por último, Barradas (2014) habla de
dos manifestaciones de depresión clínica, la pasiva y la activa.
Atendiendo cada una de estas definiciones se observa que todas
contribuyen a dar una idea clara de esta enfermedad, sin embargo para los
56

efectos de la presente investigación, se fija posición con lo referido por


Barradas (2014), ya que muchos de los actos violentos que se pudieran estar
desarrollando por parte de los estudiantes de las instituciones Divina
Pastora, Sede Santa María Goretti y en la Institución Educativa Número 10
sede Rodolfo Morales, podrían causar cuadros de depresión pasiva o activa
en las victimas, e incluso en la población docente.

[Link]. AUTOESTIMA

Son todas aquellas percepciones, pensamientos, evaluaciones y


actitudes dirigidas hacia uno mismo y que en su conjunto representan la
valoración que la persona hace de su comportamiento y oportunidades. Es la
capacidad de reconocer los aspectos positivos con los que se cuenta, sin
obviar aquellos que deben ser cambiados o modificados para crecer como
personas. En consecuencia, es la imagen que se proyecta a partir del
concepto que se tiene de uno mismo, la cual puede ser percibida por los
demás como exagerada, equitativa o baja.
Para definir este punto, Gael (2006), señala que la autoestima es, en
esencia, un estado mental; un sentimiento de autovaloración y
autoaceptación de sí mismo que se desarrolla a partir de la infancia, por
influencia de sus padres o el entorno que le rodea. Es la sumatoria de la
confianza, respeto hacia mismo, aceptación y una objetiva valoración de las
fortalezas y debilidades con las que se cuenta. Esto le permite a la persona
enfrentar los ataques del medio, desechándolos cundo son infundados o
realizando una aceptación y manejo oportuno de la crítica cuando es
constructiva.
En este orden de ideas Martínez (2013), sostiene que la autoestima es
un juicio de valor que realiza cada persona para ponderar sus actitudes,
capacidades o sentimientos. Cuando se encuentra sustentada en la
57

objetividad además de una apreciación positiva de sí mismo, es una cualidad


que permite afrontar los retos y consolidar metas a través de un esfuerzo
consciente y sostenido, ya que la persona reconoce sus posibilidades, así
como sus limitaciones y a partir de ellas establece sus metas.
Finalmente, Muñoz (2011), considera que una autoestima baja reduce la
competitividad de la persona y limita sus posibilidades de triunfar en
cualquiera de los aspectos que le depara la vida. En consecuencia, una
persona con el autoestima baja será fácilmente influenciable y tenderá al
pesimismo. Sin embargo, no se trata de una condición inalterable, ya que el
sujeto puede mejorar esta condición a partir del auto análisis y los pequeños
logros que vaya cosechando en su devenir cotidiano.
Analizando los diferentes conceptos que se plantean con relación a este
indicador, se observa que Gael (2006), define la autoestima como un estado
mental que establece la valoración que la persona tiene de sí mismo,
coincidiendo de esta forma con Martínez (2013), quien la asume como un
juicio de valor que le permite a la persona ponderar sus actitudes y aptitudes;
finalmente, Muñoz (2011), describe las consecuencias a las que se
enfrentan las personas con autoestima baja.
Partiendo de estas consideraciones, se asume posición con los
planteamientos de Muñoz (2011), ya que una persona con autoestima baja
es más proclive a involucrarse en actos de violencia estudiantil, bien sea
como agresor, como una forma de querer imponerse para ocultar sus
debilidades o bien como víctima, a la que muchas veces le falta el valor para
denunciar los abusos. Esta situación debe analizarse en el contexto de las
instituciones Divina Pastora, Sede Santa María Goretti y en la Institución
Educativa Número 10 sede Rodolfo Morales, a fin de establecer si los
problemas de autoestima podrían estar actuando como detonantes de los
presuntos actos de violencia.
58

3. SISTEMA DE VARIABLES

3.1. DEFINICIÓN NOMINAL DE LA VARIABLE 1

INTELIGENCIA EMOCIONAL

3.1.1. DEFINICIÓN CONCEPTUAL

Es la capacidad que tiene un sujeto para reconocer los propios


sentimientos y los de aquellos que le rodean. Esto le permite auto motivarse,
para manejar adecuadamente las emociones propias, así como las de los
demás. Representa una alternativa para utilizar eficazmente el poder y la
agudeza de las emociones como fuente de energía presente en toda
persona. (Goleman 2010)

3.1.2. DEFINICIÓN OPERACIONAL

En este sentido, la Inteligencia Emocional es la capacidad de una


persona de manejar sus emociones y encaminarlas en pro de sus deseos,
propósitos y valores. De esta forma, se complementa con cualquier proceso
vivido en la cotidianidad, situación o acción. Comprendiéndose que la base
de la inteligencia emocional es la incorporación del pensamiento antes de la
manifestación de las emociones y sentimientos frente a un suceso
determinado. La variable objeto de estudio se Operacionalización mediante
los siguientes indicadores: Auto control, Auto conciencia, Optimismo,
Empatía, Habilidades sociales, Resolución de conflictos.
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3.2. DEFINICIÓN NOMINAL DE LA VARIABLE 2

VIOLENCIA ESTUDIANTIL

3.2.1. DEFINICIÓN CONCEPTUAL

Se define como el comportamiento agresivo, antisocial, delictivo que es


asumido por los estudiantes como una forma de imponerse ante sus
compañeros o desenvolverse en un medio que para ellos es hostil. El
mismo se desarrolla en el interior o alrededores de las escuelas y se
excluyen de esta definición los actos de indisciplina, la deserción o el bajo
rendimiento académico. (Prince 2008)

3.2.2. DEFINICIÓN OPERACIONAL

En este sentido, la violencia estudiantil puede tener varias raíces,


familiares, étnicas, entre otras. Hoy en día, se asocia al Bull ying ya que se
basa en violencia hacia y entre estudiantes generando más agresión y
violencia en los alumnos en las Instituciones Educativas Divina Pastora,
Sede Santa María Goretti y en la Institución Educativa Número 10 sede
Rodolfo Morales en el Departamento de la Guajira en Colombia. De esta
forma, para el logro de los objetivos se Operacionalización tomando en
cuenta varios indicadores, tales como: ambientes conflictivos, drogadicción,
desestructuración familiar, rendimiento académico, depresión y
autoestima.(Elaboración Propia 2016).
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TITULO: Inteligencia emocional y violencia estudiantil en adolescentes de las instituciones educativas del departamento
de La Guajira Colombia
OBJETIVO GENERAL: Determinar la relación entre inteligencia emocional y violencia estudiantil en adolescentes de
instituciones educativas del Departamento de la Guajira en Colombia.

Objetivos específicos Variables Dimensiones Indicadores Autores


Describir la inteligencia intrapersonal de los  Goleman, 2010
adolescentes de las instituciones educativas Auto control  Cooper y Sawaft, 2006
del departamento de La Guajira en Inteligencia intrapersonal Auto conciencia  Dean, 2011
Colombia. Optimismo
Inteligencia
Caracterizar la inteligencia interpersonal de emocional  Goleman, 2010
los adolescentes de las instituciones Empatía  Peñafiel y Serrano 2010
educativas del departamento de La Guajira Inteligencia interpersonal Habilidades sociales  Kotler y Keller, 2009
en Colombia. Resolución de conflictos

Describir las causas de la violencia  Prince, 2008


estudiantil en los adolescentes de las Ambientes conflictivos  Bosque y Ramítez 2005
Causas de la violencia
instituciones educativas del departamento Drogadicción
estudiantil  Zabaleta 2012
de La Guajira en Colombia. Desestructuración familiar
Violencia
Identificar las consecuencias de la violencia  Azuaje, 2015
estudiantil
estudiantil en los adolescentes de las Rendimiento académico  Barradas 2014
instituciones educativas del departamento Consecuencias de la
Depresión  Muñoz, 2011
de La Guajira en Colombia. violencia estudiantil
autoestima

Establecer la relación entre la inteligencia


emocional y la violencia estudiantil en los
adolescentes de las instituciones educativas Este objetivo se lograra con el cálculo del coeficiente de correlación de Spearman
del departamento de La Guajira en
Colombia.
Fuente: Elaboración Propia (2016)

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