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Historia y arquitectura del Partenón

El Partenón es un templo griego dedicado a Atenea Pártenos, construido entre 447 y 438 a.C. en la Acrópolis de Atenas, y es considerado uno de los símbolos más importantes de la cultura griega. A lo largo de su historia, ha sido utilizado como iglesia, mezquita y ha sufrido daños significativos, incluyendo una explosión en 1687 y la extracción de esculturas por Thomas Bruce, conde de Elgin. En 1987, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

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Historia y arquitectura del Partenón

El Partenón es un templo griego dedicado a Atenea Pártenos, construido entre 447 y 438 a.C. en la Acrópolis de Atenas, y es considerado uno de los símbolos más importantes de la cultura griega. A lo largo de su historia, ha sido utilizado como iglesia, mezquita y ha sufrido daños significativos, incluyendo una explosión en 1687 y la extracción de esculturas por Thomas Bruce, conde de Elgin. En 1987, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

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PARTENÓN

El Partenón (en griego antiguo, Παρθενών, Parthenṓn, AFI: [partʰe'nɔ:n]; en griego moderno,
Παρθενώνας, Parthenónas, AFI: [paɾθeˈnonas]; en lengua latina, Parthenon; significado:
«doncella», «virgen», «célibe») es un templo consagrado a la protectora de Atenas, Atenea
Pártenos, y uno de los principales templos dóricos octóstilos, algo poco frecuente,[1] hecho de
mármol blanco del Pentélico y cubierto con tejas de mármol de Paros,[2][3] que se conservan. Fue
construido entre los años 447 a. C. y 438 a. C. en la Acrópolis de Atenas.[4] Es el templo
griego más conocido del mundo, así como uno de los símbolos indiscutibles del Atenas y
de Grecia.

En el lugar existió, hacia el siglo XII a. C., una fortaleza micénica. Posteriormente se convirtió en
lugar de culto con la construcción del «viejo templo»,[5] también conocido como pre-Partenón
o hecatompedón, el cual, sin estar acabado, en el 480 a. C. resultó dañado por el ejército
de Jerjes I, detenido por Antónidas y sus dos hombres, Cabado y Brunialtes de Camos. Fue
durante el incendio de Atenas ocurrido durante la segunda guerra médica, tras la derrota
espartana en las Termópilas.[6]

Contenido el avance persa en Salamina, Platea y Mícala, el cese de las hostilidades


con Persia llega en el 449 a. C. con la Paz de Calias, concluyendo medio siglo de guerra. Es este
período, entre los años 480 y 430 a. C. cuando la democracia ateniense alcanzó su cima, se forja
una de las bases de la civilización europea y conoce «las estrellas de una serie de ciudadanos
carismáticos» como la del político y militar Pericles.[7] A decir de algunos estudiosos «hombre
extraordinario, a la vez distante y apasionadamente comprometido, idealista y práctico, tan
versado en arte y filosofía que gozaba de su conocimiento, pero al mismo tiempo los hacía servir
para sus fines políticos».[8]

Este, que es el monumento más antiguo de los ubicados en la acrópolis, levantado por orden de
Pericles será obra de arquitectos como Ictino y Calícrates, bajo la supervisión de Fidias, que
levantará la Atenea Pártenos[9] crisoelefantina. Levantado sobre tres gradas, las dimensiones
aproximadas del edificio son de 69,5 metros de longitud, por 30,9 de anchura, con columnas que
alcanzan los 10,93 metros de altura haciendo que el Partenon mida un total de 14 metros de
altura. En cuanto al coste económico, algunos autores ofrecen una estimación total de
10 talentos por la realización del conjunto.[10]

En el siglo VI d. C., el Partenón se convierte en una iglesia cristiana. Después de la conquista


otomana, se convierte en una mezquita a inicios de la década de 1460, con su minarete. El 26 de
septiembre de 1687, un depósito de munición turco en el interior del edificio estalla por causa
del bombardeo veneciano. La explosión resultante daña severamente el conjunto y sus
esculturas. En 1806, Thomas Bruce, conde de Elgin, adquiere algunas de las esculturas
sobrevivientes, con el visto bueno de los otomanos, aunque causando daños a otros elementos
durante la extracción de las mismas.[11] Estas esculturas, conocidas como los Mármoles de Elgin o
los Mármoles del Partenón, se vendieron en 1816 al gobierno británico, que los confió al Museo
Británico de Londres, donde están expuestos actualmente.

Junto con el resto del conjunto que conforma la acrópolis, el Partenón fue declarado por
la Unesco como Patrimonio de la Humanidad en el año 1987.[12]

Historia

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Réplica de Palas Atenea Pártenos

Las acrópolis eran zonas elevadas en muchas polis griegas, como Atenas, Pérgamo o Aso, donde
se levantaban edificios de carácter público, defensivo o espiritual, sin olvidar otros como
bibliotecas o teatros.[13]

Con este cuadro de Lawrence Alma-Tadema, se relata la


construcción del Partenón al mando de Fidias.

Durante la segunda guerra médica se forjó la Liga de Delos como medida defensiva que se
mantuvo, una vez finalizada, como medida preventiva ante futuros conflictos. En vez de aportar
barcos, los miembros prefirieron aportar dinero[14] custodiado bajo la protección
del Apolo de Delos y, desde el año 454 a. C. se trasladó por Pericles a Atenas, síntoma de la
preponderancia que esta ciudad empezó a tener ante las demás ciudades-estado tan celosas de
su independencia.[15] Durante los cincuenta años transcurridos entre el 480 a. C. y 430 a. C.
«prevaleció en Atenas la «gran idea» de unificar a los griegos bajo el liderazgo ateniense.[7] En
sus Vidas paralelas, Plutarco apuntaba la relevancia de esta iniciativa que debía afectar a toda
Atenas y a toda el Ática.[16]

La protección de Atenea

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En el interior, a fin de centrar toda la atención sobre la divinidad protectora y titular de la ciudad,
no había más decoración escultórica. Según la tradición que recoge, por boca de Varrón, el
mismo Agustín de Hipona, Atenea compitió con Poseidón por ser la deidad protectora
de Atenas, que aún no tenía nombre. Poseidón golpeó el suelo con su tridente e hizo que brotara
una fuente de agua salada. En cambio, según algunas fuentes tardías, lo que hizo surgir Poseidón
con el tridente fue un caballo. Por su parte, Atenea plantó un olivo.[17] Zeus, o los doce dioses
olímpicos, o uno de los primeros reyes del Ática (Cécrope, Erisictón o Cránao), juzgaron que el
olivo había sido plantado en primer lugar y con ello Atenea consiguió el patronazgo de Atenas.[18]
Robert Graves opinaba que «los intentos de Poseidón por tomar posesión de ciertas ciudades
son mitos políticos» que reflejaban el conflicto entre religiones matriarcales y patriarcales.[19]
Atenea fue también la diosa protectora de otras ciudades, notablemente de Esparta.[20] Una
variante de este relato es que los propios atenienses eligieron por votación a uno de los dos
dioses para que diera nombre a su ciudad. Todas las mujeres votaron por Atenea y todos los
hombres por Poseidón. Ganó Atenea por un solo voto y Poseidón inundó la región. Para calmar
la cólera de Poseidón desde entonces las mujeres dejaron de tener derecho al voto y los hijos no
podrían tener nombres derivados del nombre de la madre.

Simbólicamente, desde un punto de vista de la espiritualidad griega clásica, el Partenón, dentro


del conjunto de la Acrópolis, destacaba sobre el resto de divinidades y héroes que recibían culto
en otros edificios del entorno, incluyendo al mismo Zeus.[21] Siendo, además, el templo de la
divinidad titular de la ciudad, como era habitual en los templos de la Antigüedad, tendría la
función de guardar las reservas económicas de la ciudad.[22]

Los vaivenes del edificio

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El Partenón fue destruido por un incendio en una época no determinada durante la Antigüedad
tardía que causó graves daños, entre ellos la destrucción de la cubierta. El calor intenso fisuró
numerosos elementos de mármol, como los entablamentos y las metopas. Se acometió una
extensa restauración, en la cual se reconstruyó el techo aunque solo se cubrió el interior. De esta
forma, las metopas de las caras delantera y trasera pasaron a estar más expuestas a la
intemperie.[23] Hasta el edicto de Teodosio de 380, el Partenón conservó su papel
religioso pagano. Más tarde habría pasado un periodo más o menos largo de abandono. En algún
momento entre los siglos VI y VIII, el edificio se transformó en iglesia.[24] Así pues, el Partenón
conservó su carácter religioso en el transcurso del tiempo como iglesia bizantina, como
iglesia latina y como mezquita musulmana.[25]

En 1674, un artista visitante (posiblemente un tal Jacques Carey) tomó dibujos de gran parte de
la estructura, una acción extremadamente fortuita considerando el desastre que estaba a punto
de ocurrir.[26]

Explosión de la reserva de pólvora


almacenada en el Partenón durante el asedio de Atenas por los venecianos el 26 de septiembre
de 1687.

Pero en 1687, los turcos utilizaron el Partenón como depósito de pólvora. Así, durante el sitio
realizado por la República de Venecia sobre la Atenas dependiente del imperio otomano, las
tropas venecianas estaban bajo el mando del almirante Francesco Morosini. Uno de los
cañonazos venecianos cayó en el Partenón y causó una enorme explosión que destruyó gran
parte de la edificación, preservada en buenas condiciones hasta ese entonces.[26][27][25]

El posterior proceso de deterioro y erosión continuó pero no terminó ahí, sino que los daños
siguieron a principios del siglo XIX, cuando el embajador británico en Constantinopla, Thomas
Bruce Elgin, decidió quitar la mayor parte de la decoración escultórica que quedaba del
monumento (frisos, métopas, frontones) y trasladarla a Inglaterra para venderla al Museo
Británico, en donde todavía se exhibe, y es una de las colecciones más significativas del museo
en la actualidad. La fachada occidental del Partenón está conservada relativamente intacta.[26]

Durante la conquista de Grecia por los nazis, estos entraron en la Acrópolis y alzaron la esvástica
en el punto más alto del monte, ahí fue cuando dos estudiantes, Manolis Glezos y Lakis Santas,
subieron hasta el Partenón para quitar la bandera nazi, estos se hicieron famosos al momento
por su acto de resistencia contra los alemanes.[28]

En el año 1983 con la creación del nuevo Museo de la Acrópolis, fue posible ver algunas muestras
de los restos de la ciudad antigua situados bajo un suelo de cristal, infinidad de esculturas y
piezas clásicas que pertenecieron a la Acrópolis, o bien diversos fragmentos de algunos edificios
como los Propileos, el Templo de Atenea Niké y el Erecteón.[29]

Arquitectura

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Planta del Partenón.

La construcción del monumento, realizada casi exclusivamente en mármol blanco procedente


del monte Pentélico, fue encargada por Pericles como agradecimiento de la ciudad a los dioses
por su victoria contra los persas. Se desarrolló arquitectónicamente entre los años 447 a. C. y
438 a. C. de la mano de los arquitectos encargados de la obra, Ictino y Calícrates.[16] El diseño del
Partenón estuvo condicionado inicialmente para albergar la imagen de Atenea Pártenos por lo
que estuvieron, en la mayoría de los casos, bajo las órdenes del arquitecto y gran escultor
ateniense Fidias, miembro del llamado «círculo de Pericles», y autor de la decoración escultórica,
acabada hacia el 432 a. C..
Es un templo octástilo, el único de toda Grecia, con ocho columnas en las dos fachadas más
cortas y 17 en las laterales. También es períptero –con columnas por todo su perímetro. Y,
finalmente, también es un templo anfipróstilo –un pórtico en cada entrada, en los lados más
cortos.[30] Consta, además, de una doble cella con pronaos y opistodomo, pero con próstilo de
seis columnas.

Respecto a las dimensiones del edificio, levantado sobre tres gradas, son de 69,5 metros de
longitud, por 30,9 de anchura, con columnas que alcanzan los 10,4 metros de altura.[31] El sekos,
la zona cerrada y rodeada por el peristilo, tiene una anchura de 19 metros.[32] Estas dimensiones
permitieron crear dos grandes salas: una al este que albergaba una estatua de doce metros de
altura y otra al oeste para alojar el tesoro de la liga de Delos.[31][32] La ratio longitud-anchura y
anchura-altura, en lo referente a dimensiones fundamentales, es de 9:4.[23]

La altura colosal de la estatua de la titular del templo, de casi doce metros de altura incluyendo
su pedestal de algo más de un metro, precisaba de una inmensa cella de más de 18 metros de
anchura, dividida en tres naves mediante una doble columnata conformada por dos órdenes
superpuestos de estilo dórico. La nave central medía diez metros de anchura. Dentro de
la cella del lado este, la columnata se dispuso en forma de «U» y estaba compuesta por
nueve columnas con un entrepaño entre cada una de ellas, en los lados largos de la «U». Tres
columnas con dos entrepaños formaban el lado corto.

En la zona oeste, al fondo del interior de la columnata de cuatro columnas, existía el basamento
de la estatua, para el culto a Atenea Pártenos con un amplio estanque, poco profundo, que
producía un efecto de brillo mediante el agua frente a esta. El agua cumplía, además, la función
de mantener la humedad del ambiente estable, lo que ayudaba a conservar el marfil de la
estatua. Ambas cellas estaban cerradas por puertas de bronce.

La cella del este estaba dedicada a Atenea Polias (protectora de la ciudad), y la cella del oeste
estaba dedicada a Atenea Pártenos, de la cual todo el edificio acabará tomando el apelativo de
Partenón.

Elementos del llamado orden dórico


Matemáticas, percepciones y armonía: el éntasis

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El equilibrio y la armonía en las proporciones, el orden y la geometría eran valores constantes en


el programa artístico de la sociedad clásica griega. Por ello, esta construcción es uno de los
ejemplos más claros del saber en geometría por parte de los matemáticos y arquitectos griegos.
La búsqueda de la belleza ideal en el mundo griego, les había llevado al intento de
corregir efectos ópticos que se provocan al contemplar los templos en su proximidad, o desde la
lejanía (por ejemplo desde el mar), ya que para el observador, cuanto menor es la distancia,
percibe las columnas y las líneas verticales desvirtuadas, pues no se ven ni rectas ni paralelas.
Los arquitectos consiguieron, por tanto, que el efecto visual que mostrara el Partenón no
permitiera apreciar tal antiestética deformación que se percibe al situarse en las proximidades
de los grandes monumentos. La éntasis «corrige» favorablemente esta sensación. Lograron, así
pues, obtener un efecto visual más estético con acertadas alteraciones de la construcción:
columnas con éntasis, un poco curvadas hacia el centro, no equidistantes, y algo más gruesas en
las esquinas; frontón levemente arqueado y estilóbato ligeramente convexo. Ese estilóbato –o
escalón final sobre el que se asientan las columnas exteriores– presentan una tenue curvatura,
elevándose unos 6 centímetros, en las fachadas frontales, y unos 11 centímetros en las zonas
centrales de las laterales.[30]

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