Especializaciones productivas en Uruguay
Especializaciones productivas en Uruguay
regional en Uruguay
Forma de citación sugerida para este documento: Rodríguez Miranda, A. et al. (2017)
“Especializaciones productivas y desarrollo económico regional en Uruguay”. Serie Documentos
de Trabajo, DT 07/2017. Instituto de Economía, Facultad de Ciencias Económicas y
Administración, Universidad de la República, Uruguay.
Especializaciones productivas y desarrollo económico regional en Uruguay 3
Resumen
Abstract
The main aim of this research is to characterize the provinces of Uruguay according to their
economic activities, productive specializations and their levels of economic development. Based
on the analysis of these economic-productive territorial dynamics, the document intends to
study its implications in economic policy, in particular, from an approach that seeks to promote
the local and regional development of the country. To achieve these goals, the paper analyzes in
detail the productive capacity of the territory, the provincial sectorial specializations, the degree
of enterprise development and the socioeconomic conditions of the environment. From these
exercises, the results are synthesized in an indicator of departmental economic development
and indicators on the degree of diversification and the productive specializations of each
province. These provincial characterizations highlight the need to combine the local scale with
an interpretation of productive dynamics and sectoral specializations on a larger regional or
inter-provincial scale. In this way, interpretations are proposed that allow to overcome the legal-
administrative limits of the provincial scale. As a main conclusion, it is derived that the
consideration of the regional scale is the great challenge to be able to plan and implement
policies of productive development that allow to successfully promote local productive
development and contribute in an important way to national economic development.
1. Introducción
Este enfoque ha resultado útil para contribuir a explicar las diferencias en términos de
desarrollo económico relativo entre los departamentos de Uruguay, así como las razones por
las cuales algunos territorios y regiones del país han consolidado situaciones periféricas en
términos de desarrollo (Rodríguez Miranda y Sienra, 2008; Rodríguez Miranda, 2006, 2010,
2014a, 2014b).
Considerando la definición de Vázquez Barquero, esta investigación se enfoca especialmente
en el análisis a las empresas y los empresarios locales y, a través de ello, en la potencialidad
de los territorios para desarrollar tejidos productivos locales competitivos. No obstante, esa
información debe ser analizada en función del contexto socio-territorial en el que se inscribe.
Esto implica, analizar las condiciones económicas y socio-económicas de los territorios en
cuestión, y dentro del contexto nacional. Esto último es muy importante, porque, como lo
plantea Arocena (2002), lo “local” solo tiene sentido cuando se considera en relación con un
espacio más amplio. No es posible hablar de lo “local” sin hacer referencia al espacio más
abarcador en el cual se inserta un territorio (municipio, departamento, región, país, el
mundo).
En este sentido, la competitividad de una economía local no solo va a estar dada por sus
empresas y cómo se organicen, sino por el entorno socio-territorial en el que se encuentran y
su interrelación con el contexto regional y nacional en el que se inscriben.
Por lo tanto, aunque ya se ha advertido que este trabajo se pone el énfasis en el desarrollo
empresarial local, para resaltar la importancia de los factores extra económicos (que de todas
formas serán considerados para interpretar las potencialidades de desarrollo local) citamos a
Becattini recordando un pasaje de Principles of Economics de Alfred Marshall, en el que
Marshall critica la visión clásica sobre los factores que explicaban la productividad: “Ricardo
y los economistas de su tiempo (…) no dieron suficiente importancia al aumento de eficiencia
derivado de la organización. En realidad, cada agricultor recibe ayuda de la presencia de
vecinos, sean ellos agricultores o gente del pueblo (…), gradualmente éstos le suministran
buenas carreteras y otros medios de comunicación, organizan un mercado en el que puede
adquirir a precios razonables lo que desea, bienes de primera necesidad, bienes de consumo
y bienes de lujo para él y para su familia, además de todos los bienes y servicios necesarios
para el trabajo agrícola. Éstos lo rodean de nuevos conocimientos: la asistencia médica, la
instrucción y la diversión llegan a su puerta; su mente se abre, y su eficiencia productiva
aumenta bajo muchos aspectos” (Becattini, 2006:26).
Desarrollo empresarial local
Muy a menudo se asocia el concepto de desarrollo local con los sistemas productivos de
pequeñas empresas. Esto hereda los tempranos aportes de Marshall, quien a finales del siglo
XIX analizó las ventajas económicas asociadas a las externalidades intra-industriales en
sistemas de pequeñas empresas, llamadas efecto distrito o economías marshallianas. Esto se
relaciona con la localización próxima de las empresas, en un territorio específico, en un
determinado sector productivo, con economías de especialización en diferentes etapas de un
mismo proceso productivo. Los territorios donde estas externalidades marshallianas eran
más intensas fueron denominados distritos industriales (industrial districts), a los que más
en general podemos referirnos como distritos productivos. Los distritos son concentraciones
geográficas de empresas que, sobre la base de la especialización y la división del trabajo,
logran economías que son externas a las empresas consideradas individualmente pero
internas al distrito.
Las ventajas de los sistemas productivos locales o distritos refieren a (Vázquez Barquero,
2005; Becattini, 2002):
La disponibilidad de una masa crítica de trabajadores calificados y especializados, lo
que reduce los costos de búsqueda y reclutamiento de personal.
La facilidad para conseguir e intercambiar información comercial y técnica entre
empresas.
Una “atmósfera productiva” particular.
El intercambio formal e informal, el aprendizaje y educación mutua, en un concepto
de proceso productivo que no se desliga de la misma vida social de las personas y
comprende más que el ámbito puramente técnico.
Lo anterior se relaciona con el rol del capital social e institucional que debe estar por
detrás del proyecto productivo.
Todo esto en función de generar un ambiente propicio para la creación, adaptación y
difusión de innovaciones.
Ahora bien, el trabajo en red de las empresas y la mirada sistémica del tejido productivo es
un enfoque válido, tanto desde la perspectiva del desarrollo local como desde los enfoques de
cadenas de valor o clusters. Sin embargo, aunque aparentan ser enfoques asimilables, se
esconden diferencias profundas entre ellos.
Como señala Alburquerque (2006) los distritos productivos o sistemas productivos locales
son organizaciones diferentes de los clusters, fundamentalmente porque los primeros
conforman entidades socio-territoriales, donde el desarrollo social y económico del territorio
no pueden disociarse, mientras que los segundos son organizaciones productivas que ponen
punto es que no hay una única respuesta al problema, al punto que la localización de grandes
empresas externas ha producido, en los sistemas locales, efectos positivos y negativos. El
mismo autor explica que, cuando el tejido productivo local está consolidado y/o cuando la
planta externa establece vinculaciones con las empresas locales mediante la formación de
redes de intercambio, las inversiones externas pueden generar impactos positivos en el tejido
productivo local. Por lo tanto, la presencia de un tejido productivo local de pymes parece ser
siempre necesario, dentro de un enfoque de desarrollo local, aún para aprovechar en forma
positiva los posibles beneficios que pueden ofrecer las inversiones externas.
Algunas investigaciones previas han estudiado la influencia de las redes de empresas y
actores locales sobre el desarrollo territorial, identificando estructuras de red que
representan formas de cooperación más propicias para el desarrollo (Galaso, 2011). Sin
embargo, conviene señalar que en el presente trabajo no se cuenta con información sobre la
cooperación entre empresas. Por lo tanto el componente de redes y colaboración no es
posible de captar, más allá de la inferencia indirecta (o de potencialidad) que puede hacerse
al analizar si existe o no un entramado local de empresas pymes en el territorio y si éste
cuenta o no con condiciones de entorno favorables desde las dimensiones extra económicas
(como son el entorno socioeconómico y la propia trayectoria histórica de cada lugar).
Desarrollo socioeconómico y entorno local
La importancia del entorno quedó bien establecida en los acápites anteriores. En este trabajo
se realizará una aproximación parcial al mismo, a partir de dimensiones sobre las que se
cuenta con información y que sitúan a cada territorio dentro del contexto nacional. En
particular, las condiciones de población y capital humano o, en sentido más amplio las
capacidades de esa población, son un factor clave para generar organizaciones productivas
competitivas. A su vez, una población local que, en relación con el contexto nacional,
presenta menores vulnerabilidades sociales y presenta ingresos y niveles de empleo altos,
cuenta con condiciones de entorno más favorables para desarrollar procesos productivos
endógenos y/o endogeneizar procesos externos de inversión en el territorio.
En el mismo sentido que los autores antes mencionados dentro del enfoque del desarrollo
local, los autores de la teoría del “entorno innovador” plantean que la clave no está solo en
las empresas y ni siquiera en los sectores o las aglomeraciones de empresas, sino que la
unidad de análisis correcta para determinar el desarrollo competitivo es el entorno (Aydalot,
1986; Maillat, 1995; Méndez, 2000). De esta forma, se menciona un rol destacado a factores
que van más allá de lo productivo y de tecnología de producción. Es relevante que existan
condiciones favorables de recursos humanos, tradición y cultura productiva, así como
organizaciones de apoyo para la investigación e innovación y servicios e infraestructuras
adecuados para el desarrollo productivo. A su vez, entre otros aspectos, destacan la
existencia de actores locales capaces de concretar condiciones previas favorables y un
mercado de trabajo con recursos cualificados y un determinado “saber hacer”.
Sobre las anteriores dimensiones el presente trabajo se aproximará, a partir de
caracterizaciones generales de las economías locales realizadas a través de variables socio-
económicas, referidas al capital humano, los ingresos de la población y el mercado de
trabajo. Otros aspectos que señala la teoría, como la creatividad, la capacidad de aprendizaje
de los actores locales y la habilidad de generar consensos y articular estrategias colectivas, no
podrán ser evaluados a la hora de analizar los datos disponibles. No obstante, deben
permanecer, a la hora del diseño de las estrategias y las políticas, como parte del herramental
conceptual que apoya la idea del entorno como unidad fundamental para promover procesos
productivos que puedan generar desarrollo local.
Economías de aglomeración urbana
Las economías de aglomeración refieren a los postulados de la Nueva Geografía Económica
que pone énfasis en la doble relación entre economías de escala y costos de transporte
(Krugman, 1991, 1997) y también recogen efectos más generales vinculados a las ventajas
que ofrecen las ciudades, sus servicios e infraestructuras, para dar soporte a las actividades
productivas (Keilbach, 2000). Por ello, se trata de otro factor de contexto, que incluye el
entorno socioeconómico, pero que refiere al tamaño de los mercados de consumo y de
factores (es decir, la disponibilidad de trabajadores calificados y de insumos para la
producción), así como de servicios productivos, estratégicos, logísticos e infraestructuras
para la conectividad y las comunicaciones.
La presencia de estos factores genera economías (externalidades) para las empresas que
reducen los costos y potencian el rendimiento de los factores productivos. Pero en este caso
no necesariamente estas economías implican la interacción en lógica de cooperación entre
las empresas, como en el caso de los distritos y los clusters. Son economías más generales
que se generan por la propia aglomeración y que benefician a todos los que se localicen
dentro de ese ámbito geográfico sujeto a dichas externalidades. Típicamente estas economías
de aglomeración se producen en las áreas metropolitanas y las grandes ciudades y, en
general, en las economías de mayor tamaño.
La estrategia y las acciones para promover desarrollo local
A la hora de pensar en cómo contribuir al desarrollo empresarial en clave de desarrollo local
no debe olvidarse que dicho enfoque está orientado a la acción. Por lo tanto, los insumos que
permite el análisis de la información disponible deben dar base y fundamento para lo que se
propone pero no limitar la capacidad de propuesta hacia el futuro en clave de construcción
colectiva de un proyecto integral, económico y social.
En este sentido, Alburquerque (2015) plantea que el desarrollo local se trata de una
aproximación territorial y no solo sectorial o agregada, que promueve la construcción social
del territorio, entendiendo por esto, la creación de redes, instituciones y el capital social para
sustentar los acuerdos que necesita la estrategia local. También en el sentido de la acción,
según la OECD (1993), el desarrollo económico local representa una estrategia amplia en la
que los actores e instituciones locales tratan de aprovechar al máximo los recursos locales
para crear, fortalecer y conservar el empleo y la actividad empresarial. Para ello, este enfoque
intenta coordinar las iniciativas diseminadas en el territorio para mejorar las condiciones y el
entorno en que operan y situarlas en un marco coherente de política local.
A grandes rasgos las características principales de una estrategia de desarrollo local son las
siguientes (según Vázquez Barquero, 1993):
Un desarrollo difuso en oposición a la estrategia de desarrollo polarizado. Es decir,
no favorecer desequilibrios territoriales importantes sino la oportunidad de
desarrollo para todos los territorios, en cada caso de acuerdo a sus capacidades,
perfiles y vocaciones productivas.
Una estrategia que, además de pensar en grandes proyectos con recursos externos,
favorezca la concreción de numerosos proyectos (pequeños y medios) con recursos
endógenos.
Rodríguez Miranda, A. – Galaso, P. – Goinheix, S. – Martínez, C.
Especializaciones productivas y desarrollo económico regional en Uruguay 13
Dentro de una estrategia con estas características parece oportuno situar a las acciones para
promover al desarrollo local dentro de un enfoque de desarrollo de capacidades. A este
respecto, la importancia del carácter endógeno del desarrollo local establece un puente con la
necesidad de un enfoque de desarrollo en términos de capacidades, en el sentido de Sen
(2000). Esto implica que más allá de medir convergencia o divergencia en términos de
variables objetivas de resultados, para el desarrollo local también importa el recorrido y las
capacidades instaladas que quedan. Por lo tanto, es necesario poner especial atención a cómo
generar capacidades locales para iniciar y sostener procesos endógenos que permitan el
desarrollo económico con sostenibilidad.
En este sentido, las categorías para organizar acciones para el desarrollo local que propone
Vázquez Barquero (1993) siguen teniendo valor ya que muestran de modo muy claro algunas
de las dimensiones sobre las que hay que trabajar para generar condiciones de desarrollo
(endógeno) en el territorio.
Acciones sobre el “software” del desarrollo: actuar sobre el capital humano del
territorio.
Acciones sobre el “hardware” del desarrollo: adecuar la infraestructura y logística
para el desarrollo de emprendimientos productivos y sociales.
Acciones sobre el “finware” del desarrollo (cómo financiar el desarrollo): promover
instrumentos no tradicionales de financiamiento para las pymes y los emprendedores
locales.
Acciones sobre el “orgware” del desarrollo: fortalecer el capital social del territorio
promoviendo la cooperación entre las empresas y entre las organizaciones locales
(económicas, políticas y sociales). Esto debería ser la base para sostener la estrategia
de desarrollo local.
Acciones sobre el “ecoware” del desarrollo: contemplar un manejo adecuado de los
recursos naturales y desarrollo urbano equilibrado preservando la calidad del
entorno.
1
La información sobre el sector primario tiene como fuente de información el Censo Agropecuario realizado
por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca y los registros estadísticos del propio Ministerio.
2
Las empresas medianas y grandes son las firmas que, en general, presentan algunos problemas referidos a
diferencias entre su domicilio fiscal y la localización de la planta o de las plantas industriales.
Rodríguez Miranda, A. – Galaso, P. – Goinheix, S. – Martínez, C.
Especializaciones productivas y desarrollo económico regional en Uruguay 15
3
En Boix y Trullén (2010) se puede ver un muy buen resumen de diferentes formas de medir efectos de
especialización sectorial y de concentración territorial (o efecto distrito), pero con otro nivel de información
como datos sobre innovación (patentes), datos de producción, datos de valor agregado y datos de productividad
sectorial y de eficiencia a nivel de las empresas. En nuestro caso solo contamos con datos de empresas y su
tamaño por tramos de empleo.
Además de los indicadores de desarrollo empresarial, también se considera al PIB per cápita
departamental como indicador de capacidad productiva y generación de riqueza de los
diferentes territorios. Este indicador, ampliamente utilizado para medir la capacidad
productiva de los países y (en este caso) de las economías regionales, es calculado a escala
departamental por la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), el Instituto Nacional de
Estadísticas (INE) y el Banco Central del Uruguay (BCU).
Finalmente, considerando los aportes teóricos antes expuestos respecto a la importancia de
las condiciones de entorno de las economías locales, se construye un indicador de entorno
socioeconómico para los departamentos del país. Para ello se trabaja con los siguientes sub-
indicadores, utilizando las Encuestas Continuas de Hogares (ECH) del INE:
- Indicadores de ingresos de las personas, como una medida del poder de compra y
acceso a las necesidades materiales para alcanzar buenos niveles de bienestar.
- Indicadores de pobreza y vulnerabilidades socioeconómicas, como forma de
establecer los obstáculos para un desarrollo inclusivo que potencie los impactos de
las oportunidades que puedan estar al alcance de la economía local.
- Indicadores de capital humano, como forma de medir una de las capacidades más
importantes para el desarrollo que reside en la población, sus conocimientos y
habilidades.
- Indicadores del mercado de trabajo, que, como mercado de factores, resulta
fundamental para la competitividad de las empresas, además de la dimensión que
adquiere para la inclusión social desde el plano laboral.
3.1. El territorio
4
Último dato disponible para 2015 a partir de proyecciones del 2013. Disponible en: [Link]
(consultado: 20/04/2017).
Superficie Población
Departamento
(km2) (hab.)
Artigas 11.928 73.377
Canelones 4.536 520.173
Cerro Largo 13.648 84.698
Colonia 6.106 123.203
Durazno 11.643 57.084
Flores 5.144 25.05
Florida 10.417 67.047
Lavalleja 10.016 58.815
Maldonado 4.793 164.298
Montevideo 530 1.318.755
Paysandú 13.922 113.107
Río Negro 9.282 54.765
Rivera 9.370 103.473
Rocha 10.551 68.088
Salto 14.163 124.861
San José 4.992 108.304
Soriano 9.008 82.594
Tacuarembó 15.438 90.051
Treinta y Tres 9.529 48.134
Total 175.016 3.285.877
Fuente: Censo 2011 (INE)
valor (PIB) en Montevideo y no en Canelones, lo que puede explicar en parte su bajo PIB per
cápita5.
Porcentaje
PIB per MIPYMES
Tasa de de empleo
cápita, 2011 cada 10.000
Departamento desempleo, privado en
(miles de hab., 2014
2015 (2) el total,
pesos) (1) (3)
2015 (2)
Río Negro 444 7,80% 81,50% 433
Colonia 355 4,80% 88,80% 578
Montevideo 353 7,80% 84,40% 646
Maldonado 312 6,50% 88,80% 679
Flores 291 5,00% 82,70% 493
Soriano 278 7,30% 86,00% 446
Florida 265 5,90% 85,20% 469
Lavalleja 265 7,20% 80,70% 388
Rocha 258 9,90% 83,70% 565
San José 249 5,40% 88,60% 447
Treinta y Tres 243 6,90% 80,90% 379
Paysandú 237 6,10% 86,40% 416
Durazno 228 9,20% 82,70% 393
Salto 205 11,60% 84,20% 319
Cerro Largo 201 8,20% 85,60% 299
Tacuarembó 201 8,20% 83,50% 366
Rivera 195 7,60% 83,70% 318
Artigas 194 7,70% 83,40% 311
Canelones 166 7,20% 86,90% 372
País 282 7,50% 85,20% 513
Fuentes: (1) OPP-INE-BCU, último dato oficial disponible: 2011; (2) en base a
procesamiento de ECH-INE de 2015; (3) Registro de empresas, INE 2014.
En cuanto al mercado de trabajo, la tasa de desempleo, para 2015, muestra que Colonia,
Flores, San José y Florida (departamentos del centro y oeste del país) son los territorios que
presentan indicadores de desempleo más bajo (menos del 6%). Los departamentos con
indicadores de desempleo más altos en 2015 son Durazno, Rocha y Salto, todos ellos por
encima del 9%. Otro indicador del mercado de trabajo refiere a la participación del empleo
privado en el total de la ocupación, como medida del dinamismo de dicho sector y de menor
dependencia de la economía departamental respecto del empleo público. En este rubro, se
5
Procesando la ECH de varios años (2010 a 2016) se obtiene que en el período entre el 30% y 33% de la
población ocupada de Canelones trabaja en Montevideo (fuente: [Link] consulta
13/06/2017).
destacan Colonia, Maldonado y San José como los territorios que muestran una mayor
contribución del sector privado al empleo. Por otra parte, los departamentos de Lavalleja,
Treinta y Tres y Río Negro son los más dependientes del empleo público, ya que éste se sitúa
en el entorno del 20% del empleo total, cuando para el promedio país el empleo público
representa un 15%.
Finalmente, mirando la densidad de MIPYMES como una medida del desarrollo empresarial
local, los departamentos que presentan valores mayores que el promedio nacional (513
MIPYMES cada 10.000 habitantes) son Maldonado (679), Montevideo (649), Colonia (578)
y Rocha (565). En cambio, los territorios que presentan menor densidad de MIPYMES por
habitante son Cerro Largo (299), Artigas (311), Rivera (318) y Salto (319).
Si bien hay excepciones, en general, este primer análisis deja ver que existen mejores
desempeños relativos en los departamentos del sur, suroeste y sureste del país, mientras que
las regiones del norte y noreste del país, y en algún caso en el centro, los desempeños
relativos suelen estar entre los más bajos.
Según el registro de empresas del INE (en 2014), las empresas formales de la economía
uruguaya son aproximadamente 170 mil. Tomando en cuenta la población nacional, próxima
a los 3,3 millones de habitantes, esto implica que en el territorio nacional hay una densidad
aproximada de 52 empresas cada 1000 habitantes. A su vez, si se consideran a las empresas
según tramo del empleo (micro, pequeña, mediana y grande), se observa que,
aproximadamente, cada 1000 habitantes hay en el país 10 empresas medianas y grandes,
mientras que si solo se observan las grandes hay solo 2 cada mil habitantes.
La Tabla 3 muestra, en las primeras cuatro columnas, la distribución de las empresas según
tramo de empleo para cada departamento. Por otro lado, la última columna muestra el peso
relativo de cada departamento en el total de empresas del país.
Como se puede observar, la distribución de las empresas en el territorio nacional muestra
importantes desequilibrios. En este sentido, se constata que Montevideo concentra un poco
más de la mitad de las empresas del país. Además de ese gran desbalance territorial, también
destacan otros departamentos del sur (suroeste y sureste) por su alta concentración relativa
de empresas. En efecto, Canelones (11,5%), Maldonado (6,6%), Colonia (4,2%) y San José
(2,9%) concentran un 25% de las empresas. Luego siguen Paysandú y Salto (en el litoral
norte), Rocha (en el este) y Soriano (en el oeste), con participaciones entre el 2% y 3%. El
resto de los departamentos, en gran parte del noreste y centro del país presentan
participaciones menores al 2% del total de las empresas.
Por otra parte, las empresas grandes y medianas se concentran mayoritariamente en
Montevideo, 74% y 62% respectivamente. En el caso de las pequeñas y micro empresas, la
distribución territorial es algo menos concentrada en la capital del país, mostrando valores
para Montevideo de 54% y 50%.
Tabla 3. Distribución de las empresas según departamento, total y por tamaño, año 2014
(ordenados por participación en el total de empresas del país)
Total de
Departamento Grande Mediana Pequeña Micro
empresas
Tabla 4. Indicadores de desarrollo empresarial por departamento para Uruguay, año 2014
(ordenados por cantidad de empresas por 1000 habitantes)
A B Empresas Indicador de
Ratio
Departamento Empresas Población por 1000 Cuartil desarrollo
A/B
(%) (%) hab. empresarial
(ICT) propuesto en OPP (2011). El ICT es un indicador compuesto, que sigue en cierto
sentido la lógica de varios de los indicadores compuestos que surgen luego de la
propuesta del IDH por parte del PNUD, entendiendo que los ingresos constituyen una
dimensión importante a considerar en un indicador de desarrollo pero que debe
complementarse con otras dimensiones. El ICT tiene tres componentes con igual
ponderación (1/3), reflejando las dimensiones del desarrollo: ingreso, vulnerabilidad
socio-económica y capital humano. La tabla 5 da cuenta de cómo es el cálculo del
indicador.
Como surge de la Tabla 5, en primer lugar se encuentra el ingreso de las personas, medido en
términos relativos a la media nacional. En segundo lugar, el componente referido a la
vulnerabilidad socio-económica, que mide el grado en que un territorio se ve afectado por
situaciones de vulnerabilidad tales como la pobreza, la indigencia y la informalidad laboral.
Dada la forma de cálculo, los territorios menos afectados por estas situaciones de
vulnerabilidad registran un valor superior en este componente. Por último, el tercer
componente se emplea para medir la dimensión de educación y formación. Se refiere a la
situación general de años de formación en la población, por tanto, representa una medida de
las condiciones del territorio respecto al capital humano con capacidades de nivel secundario
o técnico, así como de la población con nivel terciario.
La forma de cálculo permite expresar al indicador en términos positivos, de modo que a
mayor valor es mejor el posicionamiento relativo del territorio en términos de cohesión
dentro del contexto nacional. A su vez, el ICT se calcula en relación con los promedios
nacionales, por lo que si toma valor 1 entonces el territorio se sitúa en la media nacional.
La Tabla 6 muestra los resultados para los departamentos de Uruguay calculando al ICT con
los datos de la ECH 2015 del INE. En función de la distribución por cuartiles del ICT se
elabora un indicador de desarrollo del entorno (ver la última columna) que da cuenta de
cuatro situaciones: desarrollo bajo si el valor se sitúa en el cuartil 1, medio-bajo en el cuartil
2, medio-alto en el 3 y, finalmente, desarrollo alto si se sitúa en el cuartil 4.
Indicador
Departamento ICT Cuartiles desarrollo
del entorno
Montevideo 1,17 75-100% Alto
Flores 0,96 75-100% Alto
Canelones 0,95 75-100% Alto
Maldonado 0,95 75-100% Alto
Florida 0,92 75-100% Alto
San José 0,92 75-100% Alto
Colonia 0,91 50-75% Medio-Alto
Lavalleja 0,90 50-75% Medio-Alto
Rio Negro 0,90 50-75% Medio-Alto
Soriano 0,90 50-75% Medio-Alto
Salto 0,87 25-50% Medio-Bajo
Rocha 0,85 25-50% Medio-Bajo
Paysandú 0,84 25-50% Medio-Bajo
Treinta y Tres 0,84 25-50% Medio-Bajo
Durazno 0,83 0-25% Bajo
Artigas 0,79 0-25% Bajo
Tacuarembó 0,78 0-25% Bajo
Rivera 0,77 0-25% Bajo
Cerro Largo 0,74 0-25% Bajo
Promedio nacional 1,00
Montevideo se destaca como el departamento mejor ubicado, mientras que Cerro Largo
ocupa el último lugar entre los 19 departamentos. La diferencia entre el mejor ubicado y el
peor ubicado es de 1,6 veces. Dando la lectura que propone el indicador de desarrollo del
entorno, que organiza la información por cuartiles, se pueden obtener las siguientes
consideraciones: i) los departamentos con bajo desarrollo relativo del entorno son Durazno,
Artigas, Tacuarembó, Rivera y Cerro Largo; ii) les siguen con un desarrollo medio bajo,
Salto, Rocha y Paysandú; iii) los departamentos de Colonia, Lavalleja, Río Negro y Soriano
muestran un desarrollo medio alto; iv) finalmente, Montevideo, Flores, Canelones,
Maldonado, Florida y San José, son los departamentos con mejores condiciones de entorno,
con un desarrollo alto.
Notas: (a) PIB pc departamental en relación con el promedio nacional (a partir de la Tabla 2); (b) empresas
cada 1000 habitantes en el departamento en relación con el promedio nacional (Tabla 4); (c) ICT (Tabla 6).
La Figura 3 muestra, sobre el mapa de Uruguay y sus departamentos, los resultados del
indicador síntesis de desarrollo económico departamental a partir de los datos de la Tabla 7.
Al analizar la Figura 3, se observan semejanzas con el mapa del indicador de desarrollo del
entorno (Figura 2), lo cual era de esperar ya que el desarrollo del entorno socioeconómico
debería ser relevante para explicar el desarrollo económico del territorio, de acuerdo con el
marco conceptual que se adoptó en este trabajo. Sin embargo, se pueden encontrar
diferencias entre ambas figuras.
En general, el sur del país muestra mejores resultados en el indicador de desarrollo
económico, en un eje que va de este a oeste, mostrando también buenos desempeños en el
litoral oeste sobre la frontera con Argentina. Por otra parte, el litoral norte y el noreste del
país son las regiones que presentan departamentos con menores indicadores de desarrollo
económico, con desarrollo bajo y medio bajo.
Esto refleja una suerte de “L” que marca mejores indicadores de desarrollo económico desde
el eje este a oeste en el sur y continuando por el litoral oeste. Sin embargo, sería una “L”
corta, ya que pierde fuerza cuanto más al norte nos situamos en el litoral, sobre la frontera
Argentina. Ya en Paysandú el indicador muestra un desarrollo medio-bajo y en Salto se
transforma en bajo. Este resultado, para la primera mitad de la segunda década del siglo
XXI, es similar al que se obtenía en Rodríguez Miranda (2006), analizando dimensiones
similares del desarrollo económico para la década de los noventa (dicho estudio cubría el
período 1992 a 2002). Sin embargo, respecto a ese estudio, la “L” parecería que se va
recortando, ya que el desempeño de Paysandú y Salto, en términos relativos, empeora. Por
otro lado, el noreste del país, comparando ambos estudios, permanece como la región de
menor desarrollo relativo, por lo que parece ser un rasgo estructural del Uruguay, que
persiste aún después de algo más de una década de crecimiento económico que el país
registra desde 2004.
Respecto a los matices entre el indicador síntesis de desarrollo económico departamental y el
indicador de entorno socioeconómico hay algunas cosas de interés para señalar. En primer
lugar, destaca el caso de Canelones que muestra condiciones de entorno socioeconómico
muy buenas, con un desarrollo del entorno alto, pero que en el indicador síntesis termina
expresando un desarrollo económico departamental medio-bajo.
Esto tiene que ver con las características del departamento de Canelones, que tiene gran
parte de su territorio vinculado a una lógica de funcionamiento metropolitana cumpliendo
muchas veces el rol de periferia de Montevideo. Lo anterior se refleja en la existencia de
ciudades “dormitorio”, lo que se confirma observando que entre el 30% y 33% de la
población ocupada que vive en Canelones trabaja en Montevideo (este dato surge de procesar
las ECH del INE de los años 2010 a 2016). Esta lógica de funcionamiento, de buena parte del
departamento, es consistente con los buenos resultados de los indicadores de entorno
socioeconómico, ya que esa proximidad a Montevideo es una fuente de oportunidades
laborales y de generación de ingresos con la que no cuentan otros departamentos. A este
respecto, hay que recordar que el indicador de entorno utilizado considera en forma muy
importante las condiciones de ingresos y las condiciones de empleo de la población del
departamento.
Ahora bien, lo que nos dice el indicador síntesis de desarrollo económico es que, en
Canelones, a pesar de las condiciones favorables de entorno, los indicadores de desarrollo
productivo y desarrollo empresarial no muestran tan buen desempeño. Esto no implica que
Canelones no sea importante para el país desde el punto de vista productivo. De hecho,
Canelones es en términos absolutos el segundo departamento del país en aportación de
población, PIB y empresas. Lo que se quiere señalar es que, en términos relativos y desde el
punto de vista del desarrollo productivo del departamento, hay indicios de que algo no va del
todo bien. Esto se puede apreciar en el hecho de que Canelones representa el 16% de la
población del Uruguay y, sin embargo, aporta el 9% del PIB y el 11% de las empresas. Esta
situación es diferente a la de departamentos como, por ejemplo, Maldonado o Colonia que
aportan al PIB y a la población de empresas una proporción mayor que su participación en la
población del país.
Esta situación de Canelones, con un indicador de desarrollo productivo (PIB pc) que lo sitúa
en el cuartil 1 (el más bajo) de la distribución y un indicador de desarrollo empresarial que lo
sitúa en el cuartil 2 (por debajo del 50%) hace que, a pesar de tener un indicador de
desarrollo del entorno socioeconómico que lo pone en el cuartil 4 (lo más alto de la
distribución), en el indicador síntesis de desarrollo económico se refleje una categorización
de desarrollo medio-bajo.
Por lo tanto, en el caso de Canelones los buenos resultados del indicador socioeconómico de
desarrollo del entorno parecerían ser importados desde fuera (desde Montevideo), ya que el
propio departamento no muestra capacidad productiva y empresarial interna como para
ofrecer esas condiciones (sobre todo de ingresos y trabajo de calidad) para su población. A
Rodríguez Miranda, A. – Galaso, P. – Goinheix, S. – Martínez, C.
Especializaciones productivas y desarrollo económico regional en Uruguay 29
este respecto, se podría asumir que la lógica de este territorio es metropolitana y, por lo
tanto, no es necesario un desarrollo productivo y empresarial propio (basta con que eso se
desarrolle en Montevideo). Sin embargo, recurriendo al estudio de OPP (2011) podemos
cuestionar la anterior afirmación. Dicho trabajo es de utilidad para este análisis porque se
calcula el ICT a escala sub-departamental, lo que permite analizar en más detalle el
desarrollo del entorno en el interior de Canelones6.
En efecto, en OPP (2011) se observa que el promedio del ICT para el departamento esconde
situaciones muy diversas. Canelones muestra indicadores de desarrollo socio-económico
(ICT) en algunas zonas, como Ciudad de la Costa, que se ubican entre los valores más altos
del Uruguay. Simultáneamente, en otras zonas del departamento, por ejemplo, en las
ciudades de La Paz, Las Piedras y Progreso, o en las villas y localidades situadas sobre el
límite noreste con Montevideo, los valores se encuentran entre los más bajos de la nación,
como los que presentan los departamentos del noreste. Esto señala la necesidad de un mayor
desarrollo productivo y empresarial local para poder mejorar las condiciones de varias
localidades y zonas del departamento.
Por otro lado, departamentos como Maldonado o Colonia muestran en la Tabla 7 un
indicador de desarrollo económico departamental alto, que se explica no solo por
condiciones favorables de entorno socioeconómico, sino también por indicadores altos de
desarrollo productivo y empresarial local. Además, estos territorios no presentan las
asimetrías tan importantes que se ven en el interior del departamento de Canelones. En
efecto, en el estudio de OPP (2011), a pesar de verificarse diferencias territoriales en el
interior de estos departamentos, tanto Colonia como Maldonado muestran indicadores sub-
nacionales (ICT) que están por encima de los que se registran en los departamentos que en el
contexto nacional muestran un rezago relativo.
En estos dos departamentos parecería que las condiciones favorables de los tres sub-
componentes del indicador síntesis de desarrollo económico departamental se auto-
refuerzan. Se podría inferir, por lo tanto, que las mejores condiciones de entorno ofrecen un
marco adecuado para el desarrollo productivo y empresarial y, al mismo tiempo, las
actividades generadoras de valor en el territorio y el sector empresarial local refuerzan esas
condiciones favorables de entorno. Por otra parte, el alto valor generado en el territorio
(riqueza) tiene un correlato en una fuerte empresarialidad local, lo que permite suponer que
en la generación y/o apropiación de ese valor producido hay una participación local
importante, sobre todo a través de las actividades de las PYMES.
Otro caso de un departamento con alto indicador de desarrollo económico departamental es
Río Negro. En este caso se destaca la posición como el primer departamento del Uruguay
según PIB per cápita, lo que determina la mayor generación de riqueza por habitante en el
país. Este resultado está muy influido por el valor generado por la industria de celulosa
(instalada en el departamento en 2006) y las actividades indirectas que se asocian a dicho
emprendimiento. En los otros componentes, Río Negro se ubica en el cuartil 3, con un
desarrollo empresarial y de entorno categorizado como medio-alto. Por lo tanto, estos otros
dos componentes acompañan el excelente desempeño en cuanto a PIB per cápita, aunque no
muestran el mismo resultado.
6
Como se dijo antes, en OPP (2011) se calcula el mismo indicador que en este trabajo se utiliza como medida
de desarrollo del entorno, es decir, el ICT.
En particular, Río Negro presenta un desarrollo empresarial menor que otros departamentos
de desarrollo económico departamental alto, como Montevideo, Maldonado y Colonia, que
tienen un PIB per cápita inferior. El PIB per cápita de Río Negro es 1,2 veces el de Colonia y
Montevideo y 1,4 veces el de Maldonado, pero la cantidad de empresas por habitante es 64%
del valor de Maldonado, 67% respecto al valor de Montevideo y 75% en el caso de Colonia.
Por lo tanto, el alto indicador de desarrollo económico relativo de Río Negro guarda el
desafío de transformar la importante capacidad de generación de riqueza en el territorio en
una mayor masa crítica de empresarialidad local y desarrollo del entorno socioeconómico, de
forma que se consolide el desarrollo económico del departamento.
Un aspecto que conviene considerar al analizar a los departamentos con indicadores de
desarrollo económico departamental con valores altos y medio-altos es el tamaño de dichas
economías en el contexto nacional. Los departamentos que muestran los desempeños más
altos suelen ser también los de mayor tamaño de sus economías, mostrando, en general,
participaciones entre 2,5% y 5,0% del PIB nacional. Sin embargo, existen excepciones:
departamentos con buenos indicadores de desarrollo económico que son economías más
pequeñas. Es el caso de Flores, que muestra un desarrollo económico alto y solo representa
el 0,8% del PIB nacional, el caso de Rocha y Florida, con desempeño en desarrollo
económico medio-alto y un peso de 1,9% del PIB nacional, y Lavalleja, que se sitúa en el
límite entre desempeño medio-alto y medio-bajo y tiene un tamaño de 1,7% del PIB nacional.
Por lo tanto, un tamaño pequeño de las economías departamentales puede ser un obstáculo
para consolidar buenas posiciones relativas en términos de desarrollo económico
departamental. Si bien el tamaño absoluto de la economía no determina directamente el
desempeño en términos de desarrollo económico como aquí se mide –dado que los
indicadores son todos considerados en términos per cápita–, sí puede determinar ciertas
escalas mínimas que son necesarias para sostener procesos de generación de valor en el
territorio o de creación y desarrollo de empresas. En este sentido, para los departamentos de
menor tamaño de sus economías, la mirada interdepartamental debería ser privilegiada, es
decir, se debería considerar una escala regional que incluya a más de un departamento.
A su vez, para entender algunas situaciones, es necesario considerar otras condiciones de
contexto que no se incluyen en los indicadores calculados. Por ejemplo, el caso de Lavalleja
muestra, como se indicó, valores de desarrollo económico medio-alto (en el límite con la
categoría de medio-bajo). En una primera mirada parece un buen desempeño, sin embargo,
si se considera la evolución de la población en el departamento se comprueba que es el único
que ha perdido población (que emigra hacia otros departamentos) en forma sistemática
desde el censo de 1963 al último de 2011. De hecho, con base en los censos de población de
INE, entre 1963 y 2011, Lavalleja redujo su población en casi un 11%. Por lo tanto, éste es un
caso muy particular en el que los indicadores presentados, que son per cápita, pueden
mostrar una sobrevaloración de las condiciones de desarrollo económico, dado que, en
buena parte, los valores se mantienen o mejoran a costa de la expulsión de población hacia
otros territorios.
Otra característica que se destaca en los resultados es que el litoral norte y noreste del país,
como en otros estudios (Rodríguez Miranda, 2014, 2006; OPP, 2011), configura la región de
mayor atraso relativo. Tacuarembó, Rivera, Artigas y Cerro Largo presentan indicadores de
desarrollo productivo, empresarial y de entorno con valores comprendidos en el cuartil 1 de
la distribución (por debajo del 25%). Estos departamentos quedan categorizados como de
desarrollo económico departamental bajo, junto con Salto, que presenta similares
1,4
1,2
DESARROLLO EMPRESARIAL
(empresas por habitante)
y = 0,585x + 0,3109
0,8
R² = 0,430
coef. Pearson = 0,656
0,6
0,4
0,4 0,6 0,8 1 1,2 1,4 1,6
DESARROLLO PRODUCTIVO (PIB pc)
1,2
DESARROLLO SOCIOECONÓMICO
1
DEL ENTORNO (ICT)
0,8
y = 0,3148x + 0,6161
R² = 0,518
0,6 coef. Pearson = 0,720
0,4
0,4 0,6 0,8 1 1,2 1,4
DESARROLLO EMPRESARIAL (empresas por habitante)
1,2
DESARROLLO SOCIOECONÓMICO
1
DEL ENTORNO (ICT)
0,8
y = 0,2148x + 0,6857
R² = 0,303
coef. Pearson = 0,551
0,6
0,4
0,4 0,6 0,8 1 1,2 1,4 1,6
DESARROLLO PRODUCTIVO (PIB pc)
Como se puede observar, existe correlación entre los componentes del indicador de
desarrollo económico departamental. Esto va en línea con las argumentaciones desarrolladas
sobre la complementariedad de las dimensiones consideradas en cada componente, tanto
desde el punto de vista del enfoque conceptual como en el análisis realizado con los datos
sobre los departamentos.
Por otro lado, una correlación como la encontrada, con valores del coeficiente de correlación
de Pearson entre 0,55 y 0,72 (figuras 4, 5 y 6), es consistente con señalar que los
componentes presentan una clara interdependencia para explicar el desarrollo económico,
pero no muestran una correlación perfecta (coeficiente de 1) o demasiado alta (por ejemplo,
mayor que 0,8). Por lo tanto, tiene sentido su consideración como factores en interrelación
pero que representan aspectos suficientemente diferenciados7.
7
Para 19 pares de datos los valores obtenidos del coeficiente de Pearson en los tres casos, figuras 4, 5 y 6,
muestran que se prueba que hay correlación de las variables con una confianza del 98% (error de 0,02%).
Rodríguez Miranda, A. – Galaso, P. – Goinheix, S. – Martínez, C.
Especializaciones productivas y desarrollo económico regional en Uruguay 35
En la Tabla 9, se puede constatar que, en promedio, los sectores que presentan mayor
importancia relativa son: las actividades inmobiliarias y empresariales con 17,7%, seguidas
por la industria manufacturera (13,6%), el comercio y reparaciones (11,1%), la construcción
(10,1%) y las actividades agricultoras y ganaderas (8,2%). Por otro lado, en los últimos cinco
Rodríguez Miranda, A. – Galaso, P. – Goinheix, S. – Martínez, C.
Especializaciones productivas y desarrollo económico regional en Uruguay 37
años se pueden destacar dos procesos: i) una disminución paulatina de las actividades de
carácter agrícola y ganadero; y ii) unos aumentos significativos en las actividades de
construcción y, por otra parte, en el rubro inmobiliario y empresarial.
En relación con la industria manufacturera, en la Tabla 10 se visualizan el peso relativo de las
diferentes actividades del sector durante el periodo 2011 – 2013. En la generación del VAB
industrial de 2013, se destaca como principal sector la producción proveniente de la cadena
cárnica, con el 10% del valor agregado, siendo uno de los rubros más importantes en las
exportaciones uruguayas. En segundo lugar, el sector integrado por la fabricación de
metales, maquinaria y equipos eléctricos (entre otros rubros) con el 9,8%, siendo un sector
orientado al mercado interno.
Tabla 10. VAB de las industrias manufactureras en Uruguay, por sectores de actividad (2010-2013)
Industrias Manufactureras 2010 2011 2012 2013
Carne y productos cárnicos 10,9% 11,9% 10,5% 10,3%
Metales, máquinas, eq. eléctricos, de oficina, etc. 11,0% 10,5% 10,3% 9,8%
Panadería y fideería 7,7% 7,1% 8,3% 9,4%
Bebidas y productos de tabaco 7,4% 7,9% 8,7% 7,8%
Azúcar, cacao, chocolate y otros 7,1% 7,1% 7,3% 7,3%
Productos lácteos 5,5% 5,5% 6,4% 7,2%
Papel y de productos de papel y cartón 9,8% 7,5% 6,2% 6,9%
Sustancias y productos químicos 3,6% 3,9% 4,4% 4,2%
Productos minerales no metálicos 3,3% 3,9% 4,0% 4,1%
Producción de madera y productos de madera 3,6% 4,2% 3,8% 4,1%
Coque, refinación del petróleo (**) 4,9% 3,2% 4,3% 3,8%
Edición e impresión y reproducción de grabaciones 2,7% 3,1% 3,0% 3,3%
Productos de caucho y plástico 3,6% 4,0% 4,0% 3,3%
Industrias manufactureras n.c.p. 2,7% 2,4% 2,3% 3,2%
Productos de molinería 3,1% 3,0% 2,6% 2,8%
Productos farmacéuticos uso humano y animal 1,8% 2,6% 2,7% 2,8%
Pescado, frutas, hortalizas y aceites 3,0% 3,3% 3,1% 2,6%
Fabricación de productos textiles 2,3% 2,2% 2,1% 1,9%
Abonos , plaguicidas y otros 1,4% 2,1% 2,2% 1,7%
Vehículos automotores, equipo de transporte 1,9% 2,1% 1,3% 1,6%
Prendas de vestir, adobo y teñido de pieles 2,2% 1,8% 1,7% 1,5%
Curtido y adobo de cueros 0,8% 0,6% 0,6% 0,6%
Total Industria (%) 100,0% 100,0% 100,0% 100,0%
Total Industria (millones de USD) (*) 5.470 5.907 6.566 6.214
Fuente: datos del BCU, [Link]; consultados 12/08/2016. Notas: (*) calculado con TC
interbancario, compra promedio mensual a diciembre de cada año; (**) refinación del petróleo
que importa el país para su consumo (refinería de ANCAP).
En tercer lugar, se encuentran las actividades de panaderías y fideerías (9,4%) con una
orientación al mercado interno. Luego se encuentra la producción de bebidas y tabaco
(7,8%), que tiene como destino el mercado interno y la exportación, y productos alimenticios
como azúcar, cacao, chocolate y similares (7,3%) que, en general, están destinados para el
mercado interno. Otros rubros importantes son los productos lácteos (7,2%), en gran parte
con destino en los mercados internacionales, y la celulosa y papel (7%), también con destino
principal a la exportación.
Por último, se puede mencionar algunos sectores industriales relevantes que no son
tradicionales (no son de base agroindustrial). Es el caso de los productos farmacéuticos
(2,8%), que se pueden discriminar en salud humana con orientación al consumo interno (en
algún caso se destina al mercado regional) y en salud animal con gran capacidad
exportadora. La producción de plástico (3,2%), que en su gran mayoría tiene como destino la
exportación. Los abonos y plaguicidas y otros químicos de uso agrícola (1,7%), que se
encuentran vinculados con el desarrollo del sector agropecuario. Además del sector de
vehículos y autopartes (1,6%), que es un rubro orientado a la exportación dentro del
MERCOSUR en el marco de cuotas pre-acordadas.
Diversificación productiva
Como se estableció en el apartado metodológico, para analizar la diversificación productiva
de los departamentos se utiliza, como indicador de concentración o diversificación
productiva, el Índice de Herfindhal (IH). La fórmula del índice se reproduce a continuación:
2
𝑋
𝐼𝐻𝐽 = ∑𝑛𝑖=1 ( 𝑋𝑖𝑗 ) ; donde
𝐽
- 𝑋𝑖𝑗 = cantidad de empresas en el sector i en el territorio j
- 𝑋𝐽 = cantidad de empresas en el territorio j
- Sectores productivos i = 1,..., n.
malo. Por lo tanto, únicamente informa sobre la forma en que se organizan las empresas y
factores de producción en el territorio. Para poder extraer más conclusiones es necesario
recurrir a otros indicadores y a un análisis del entorno y contexto del departamento y su
actividad productiva.
Con el fin de presentar los resultados de una forma más sencilla (como en Soler, 2000) se
trabajará con la inversa del IH, que se interpreta como el número de sectores equivalentes
(representativos) en la economía en cuestión. En este caso la lectura del indicador es más
directa y clara: cuanto mayor sea la inversa del IH, más sectores equivalentes tendrá la
economía y, por tanto, más diversificada será. Por el contrario, cuanto menor sea el número
de sectores equivalentes, la economía estará más especializada.
Su cálculo comienza con la identificación de un número de sectores relevantes para
considerar a escala nacional. En el caso de Uruguay, se encuentra que n=48. (El cuadro A7
del anexo detalla la composición de dichos sectores de acuerdo al código CIIU Rev. 4.)
Considerando los 48 sectores seleccionados, se calcula el IH para el país en su conjunto.
Luego se procede de igual forma para calcular el IH en cada departamento, considerando los
48 sectores identificados para la economía nacional. Los resultados se muestran en la Tabla
11.
El departamento más diversificado es Montevideo, donde se localiza la capital del país. Este
departamento es el único que muestra un valor de sectores equivalentes (1/IH) mayor que el
valor para el total del país. El IH calculado para Uruguay da un valor de 0,1026, lo que
implica 9,7 sectores equivalentes (1/0,1026), mientras que Montevideo presenta 11,3 sectores
equivalentes. El departamento que lo sigue es Maldonado, con 9,2, es decir, ya por debajo del
valor para el total del país. Esto tiene que ver con el enorme peso que tiene Montevideo en la
economía del país, concentrando el 51% de las empresas (como mostraba la Tabla 3) y
generando lógicas metropolitanas de interacción que favorecen a una mayor diversificación
productiva.
Los departamentos que siguen a Montevideo en orden por diversificación productiva son
Maldonado, Colonia, Canelones y Paysandú, que presentan un indicador de sectores
equivalentes superior al promedio de los 19 departamentos (que es de 7,5). En otras
palabras, la economía de Montevideo podría explicarse por 11 sectores, Maldonado y Colonia
podrían explicarse a través de 9 sectores, mientras Canelones y Paysandú por
aproximadamente 8 sectores. Estas serían las economías departamentales de mayor
diversificación en el contexto nacional. Por otro lado, las economías departamentales menos
diversificadas son las de los departamentos de Durazno, Tacuarembó y Rivera que presentan
una inversa del IH que determina aproximadamente 6 sectores equivalentes.
Grado de
Departamento IH 1/IH Cuartiles
diversificación
En otros trabajos, por ejemplo, para la Comunidad Valenciana en España (Soler, 2000),
utilizando el mismo indicador se obtiene para la comarca de Valencia un indicador de 11,5
sectores equivalentes, lo que podría ser comparable con Montevideo (que presenta un
indicador de 11,3), ya que tiene una población cercana a 800 mil personas y conforma un
área metropolitana (en torno a la ciudad de Valencia) 8. Por otra parte, en el referido estudio
para la Comunidad Valenciana aparecen comarcas con alto grado de especialización
sectorial, en las que claramente predomina un “efecto distrito”, por ejemplo, el Valle de
Albaldía (90.000 habitantes) con 2,8 sectores equivalentes, el Bajo Vinalopó (280.000
habitantes) con 3,5 sectores equivalentes, el Alto Vinalopó (53.000 habitantes) con 4,1
sectores equivalentes o Alicante (455.000 habitantes) con 4,3 sectores equivalentes. En el
caso de Uruguay, los departamentos que menos sectores equivalentes presentan muestran 6
sectores, por lo que, si bien claramente hay mayor especialización sectorial que en las
economías departamentales más diversificadas (que muestran entre 9 y 11 sectores
equivalentes), se puede decir que no se registran casos de “efecto distrito” tan pronunciado.
8
Las comarcas en la Comunidad de Valencia (España) tienen poblaciones que las hacen unidades comparables a
los departamentos en Uruguay.
Rodríguez Miranda, A. – Galaso, P. – Goinheix, S. – Martínez, C.
Especializaciones productivas y desarrollo económico regional en Uruguay 41
Es pertinente recordar que, a priori, una alta o baja diversificación no es algo bueno o malo
per se. Este indicador solo muestra el modelo de organización productiva que predomina en
el territorio. Por ejemplo, una alta diversificación puede responder a la existencia de muchos
sectores potentes, de actividades complejas y que tengan un alto peso en la economía
nacional. Pero también una alta diversificación puede implicar la existencia de muchos
sectores en el territorio, pero ninguno de ellos con un dinamismo importante ni peso
destacado en la economía nacional, siendo más bien reflejo de una estrategia del territorio de
generación de actividades de bajo dinamismo (incluso de “subsistencia”) para suplir,
justamente, la falta de actividades económicamente potentes.
A su vez, una economía departamental puede presentar una alta especialización en pocos
sectores y estos conformar distritos o clusters de importancia nacional que permitan
sostener un entramado empresarial local potente, lo que reflejaría un desarrollo económico
alto del territorio. En cambio, una alta especialización en pocos sectores también podría ser
reflejo de actividades extractivas realizadas por pocas grandes empresas que no se vinculan
demasiado con el entorno empresarial local, en cuyo caso el territorio seguramente presente
un grado de desarrollo económico local menor que en el ejemplo anterior.
Donde
- 𝑋𝑖𝑗 = empresas en el sector i en el territorio j.
- 𝑋𝑗 = cantidad total de empresas en el territorio j.
- 𝑋𝑖 = empresas en el sector i en el país.
- 𝑋 = cantidad total de empresas en el país.
Dado que las empresas se diferencian, según su tamaño, en micro, pequeñas, medianas y
grandes, se considerará el cálculo de un CE ponderado por el tamaño de las empresas. El
tamaño de las empresas está directamente relacionado con su capacidad productiva, por ello,
esta ponderación permite ajustar mejor el indicador a la verdadera especialización de la
actividad productiva de los territorios.
La ponderación se realizará de acuerdo al tramo de empleo que define a cada categoría de
empresa según la reglamentación de la DINAPYME. Como la información que se cuenta es
de tramos, sin contar con el empleo real en cada empresa, la ponderación se realiza de la
siguiente forma:
- Micro: 1 empresa vale 1 (límite inferior del tramo).
- Pequeña: 1 empresa vale 19 (límite superior del tramo).
- Mediana: 1 empresa vale 50 (límite superior del tramo).
- Grande: 1 empresa vale 100 (límite inferior del tramo).
Diversificación Raciones 5,7; servicios al agro 4,1; Raciones 10,5%; servicios al agro 7,6%;
relativa media- celulosa, cartón y papel 2,8; sector celulosa, cartón y papel 5,2; sector primario
Soriano
baja, lugar 13º en primario 2,6; transporte y logística 4,7%; transporte y logística 3,1 (además de
19, cuartil 2. 1,7 (además de lácteos con 1,4). industria láctea con 2,5).
Los resultados de la Tabla 12 indican que las economías departamentales más diversificadas,
en general, son las de mayor tamaño y las que, en consecuencia, muestran un mayor peso en
el total nacional de los sectores en los cuales se especializan. Esto sucede, sobre todo, con
Montevideo, Maldonado, Colonia y Canelones (en menor medida con Paysandú).
Sin embargo, existen particularidades importantes en las especializaciones sectoriales de los
territorios, que conviene analizar con detenimiento.
Por un lado, se verifica una lógica metropolitana, que
vincula a las economías departamentales de Montevideo,
Canelones y San José. Sobre todo en Montevideo y
Canelones se observa el desarrollo de actividades más
complejas que en el resto del país, en economías que
muestran una gran diversificación productiva con
sectores que, además, tienen un peso muy grande en sus
rubros a escala nacional. En efecto, el departamento de
Montevideo presenta 34 sectores que representan más del
50% del rubro en el total nacional, mientras que
Canelones cuenta con 22 sectores que representan entre
el 10% y 50% del rubro a nivel del país. Entre esos
sectores se desarrollan varias actividades industriales y
de servicios. Es el caso de actividades de base primaria e industrias tradicionales como
calzados, textil y vestimenta, industria frigorífica, procesamiento de hortalizas y frutas,
vinos, bebidas, alimentos y pesca. Pero también de sectores industriales que no son de base
agropecuaria, como farmacéutica, caucho y plástico, celulosa, cartón y papel. Así como de
actividades de servicios (en este caso, sobre todo en Montevideo) como las
telecomunicaciones, informática, operadores turísticos, actividades profesionales, transporte
y servicios financieros.
En particular, el departamento de San José, más allá de su actividad agroindustrial y
primaria, que señalaremos más adelante, presenta también especializaciones relativas y
desarrollo de sectores que se pueden ver como una extensión de las actividades del área
metropolitana de Montevideo. Estas actividades refieren a la industria química, maquinaria
Por su parte, los departamentos del litoral noroeste (frontera con Argentina), Río Negro,
Paysandú y Salto, están entre los ocho más diversificados del país, y muestran un perfil
productivo similar, de base primaria y agroindustrial. Destaca en este territorio el
procesamiento de hortalizas y frutas, la industria láctea,
los servicios al agro, el transporte y logística y la
elaboración de raciones. Como diferencial, el
departamento de Río Negro cuenta con el desarrollo de la
industria de la celulosa. En el caso de Paysandú hay una
especialización en sectores de soporte a la industria, como
metalúrgica y logística, así como actividad vinculada a
sustancias químicas, aserrado de madera y maltería. Por
último, en Salto se observa especialización en actividades
primarias, molinería (arroz) y en alojamiento y
restaurantes (vinculado al turismo termal, de mayor
desarrollo que en Paysandú, donde también hay termas).
En el este del país, sin incluir a Maldonado, que por su
particularidad e importancia se analizó en forma
separada, podemos observar a Rocha y Lavalleja, que son
departamentos que rodean a Maldonado. Este último,
puede considerarse el centro de atracción de la región
este por actividad económica y oportunidades de trabajo y
negocios. El departamento de Rocha presenta una baja
diversificación, con una economía de base
fundamentalmente agropecuaria, con una industria
arrocera importante y una especialización en el sector de
hotelería y restaurantes asociado al turismo de sol y
playa, de carácter muy estacional. Por su lado, la
economía de Lavalleja se muestra algo más diversificada
que Rocha con actividades de procesamiento de pescado, elaboración de bebidas, molinería y
minas y canteras. También Lavalleja tiene actividades de turismo, pero no llegan a reflejarse
en forma importante en los indicadores de especialización como sucede en el caso de Rocha,
lo que prueba que tienen un desarrollo menor. Como
síntesis se puede decir que, a pesar de una mayor
diversificación en Lavalleja, el perfil de ambos
departamentos es fuertemente de base agropecuaria y no
presentan desarrollo industrial de importancia.
En lo que respecta a los departamentos del centro y
noreste del país (frontera con Brasil), los resultados de la
Tabla 12 evidencian que estas economías están más
especializadas en la producción primaria, con un menor
desarrollo de los sectores industriales y de servicios, más
allá de algunas agroindustrias importantes. Es el caso de
Artigas, Rivera, Tacuarembó, Durazno, Cerro Largo y
Treinta y Tres.
Dentro de este panorama, cabe decir que algunos de estos departamentos presentan una
mayor diversificación de actividades, como Cerro Largo y Artigas.
En el caso de Cerro Largo, destacan los sectores de molinería (arroz), servicios al agro y la
industria frigorífica. En el caso de Artigas, también destaca la molinería (arroz), el
procesamiento de hortalizas y la producción de azúcar y etanol (esto último concentrado en
la localidad de Bella Unión, que se encuentra más conectada con la capital de Salto que con
la ciudad capital de Artigas).
Por otra parte, Rivera, Tacuarembó, Durazno y Treinta y Tres, muestran una mayor
concentración o menor diversificación productiva. Esto se debe a que hay unos pocos
sectores que destacan en forma importante en la
economía departamental, además de la actividad
agropecuaria. En Treinta y Tres solo destaca la industria
arrocera (molinería), en Durazno la industria frigorífica y
elaboración de raciones, en Tacuarembó la industria de
energía a partir de biomasa, la frigorífica, las bebidas con
alcohol y la industria de madera aserrada, mientras que
en Rivera las actividades de más peso son la industria de
madera aserrada y la tabacalera.
Por lo tanto, en Rivera, Tacuarembó, Durazno y Treinta y
Tres, además de las actividades del sector primario, se
observa un escaso desarrollo de actividades industriales y
de servicios. Sin embargo, hay que puntualizar que la
mayor diversificación observada en Cerro Largo y Artigas no significa que sean economías
demasiado diferentes a las anteriores, ya que son también muy dependientes de las
actividades primarias, y muestran poco desarrollo de actividades secundarias y terciarias.
DESARROLLO
ALTO
DESARROLLO
MEDIO
DESARROLLO
BAJO
Por lo tanto, la Figura 8 permite concluir que, en general, una mayor diversificación
productiva se correlaciona con un mayor nivel de desarrollo económico departamental. No
obstante, hay excepciones. Una de ellas es el caso de Canelones que, como fuera analizado, si
bien muestra una alta diversificación presenta un indicador de desarrollo económico que lo
sitúa en posiciones medio-bajas. También se observa que las economías de Salto, Artigas y
Cerro Largo presentan una cierta diversificación (cercana al promedio de la economía
nacional) y, sin embargo, tienen indicadores de desarrollo económico bajos. Otros
departamentos, con similar nivel de diversificación, como Paysandú, San José o Soriano,
registran mayores niveles del indicador de desarrollo económico departamental.
Es interesante señalar que ningún departamento que presente una baja diversificación
presenta indicadores altos de desarrollo económico departamental o, dicho de otra forma,
ningún departamento que se caracterice por una economía altamente concentrada en unos
pocos sectores parece alcanzar niveles altos de desarrollo económico. Por el contrario, en la
Figura 8 se aprecia que con niveles del indicador de diversificación por debajo de 0,90 (o sea,
con una diversificación por debajo del 90% de la diversificación que muestra en promedio la
economía nacional) es muy clara la relación entre mayor concentración productiva y menor
desarrollo económico.
Estos resultados nos muestran que en Uruguay no se encuentran efectos de distrito, al estilo
que se encuentra en algunas provincias de la Toscana en Italia (Becattini, 1979, 2006) o en
ciertas comarcas de Valencia (Soler, 2000). Esta afirmación no solo se basa en que no se
constatan los niveles de concentración que se registran en estos casos en Europa, sino
también porque en los departamentos donde es mayor la concentración en pocos sectores
esto no se acompaña de una densidad de empresas importante.
Cabe recordar, en este punto, la diferencia entre distrito y cluster, que ya fuera comentada en
el apartado conceptual. Simplificando conceptos, podríamos decir que se trata de un modelo
de distrito si el proyecto empresarial en cuestión es liderado e integrado en su mayoría por
empresas locales, que forman una red densa y que son dirigidas por empresarios para los
cuales el territorio no es solo un ámbito de generación de un excedente económico sino que
también es el lugar de vida, lo que confiere a los factores extraeconómicos un peso muy
diferente al caso en el que la actividad es controlada por agentes externos. En el cluster,
como se señalaba en el marco conceptual, la cooperación entre empresas es también clave
pero el territorio, en su componente social, es un telón de fondo y no ocupa un lugar central
en la toma de decisiones del sistema productivo. El territorio es en este caso solo un espacio
de apropiación de un excedente económico generado y gestionado por actores para los cuales
no constituye un lugar de vida. Por ello, en escalas regionales que involucran a más de un
departamento y, particularmente, en las escalas nacional y metropolitana, es de esperar que
los procesos de articulación productiva con cooperación entre empresas tomen forma de
cluster. Mientras tanto, en la escala departamental y, sobre todo, en las localidades y
ciudades, es más probable que la organización productiva con cooperación entre empresas
asuma características de distrito productivo.
De todas formas, como se observaba con los indicadores calculados, los departamentos con
mayor concentración son los de menor desarrollo económico y, de hecho, sus sectores, en
general, no presentan un número importante de empresas para la actividad en el contexto
nacional. Es decir, en general, esa especialización sectorial es reflejo de la existencia de
algunas pocas grandes empresas radicadas en esos departamentos y no responde a la
existencia de un conjunto significativo de PYMES. Por lo tanto, no es posible identificar
modelos productivos en estos territorios que se asimilen a distritos ni a clusters.
Dicho lo anterior, de todas formas, no se puede decir que no existan en Uruguay
aglomeraciones productivas de empresas dedicadas a la misma actividad y concentradas
geográficamente, las que, potencialmente, puedan aprovecharse de economías de tipo
marshallianas o de clusters. Por el contrario, es posible ver que en algunos departamentos
efectivamente se concentran determinadas actividades a nivel nacional y que se componen
por un conjunto amplio de empresas, diferenciándose de los casos en los que la actividad se
explica solo por una gran empresa o muy pocas grandes empresas. Esas aglomeraciones de
empresas, en general, se encuentran en los departamentos del sur del país (los de mayor
desarrollo económico, como Maldonado, Colonia y San José) y en el área metropolitana
(Montevideo y Canelones).
En estos casos, sería difícil, a partir de la información con la que se cuenta, determinar si el
modo productivo refiere a un distrito o a un cluster. No obstante, antes de llegar a esa
disyuntiva, el problema puede tener una solución anterior, y es que probablemente no sea
sencillo identificar en estas aglomeraciones de empresas modelos de cooperación,
articulación productiva y/o asociación entre empresas, por más que sean del mismo rubro y
tengan proximidad geográfica.
De hecho, en trabajos que estudiaron la organización productiva en el área metropolitana,
entre Montevideo y Canelones, se puede determinar que a pesar de la concentración de
Rodríguez Miranda, A. – Galaso, P. – Goinheix, S. – Martínez, C.
Especializaciones productivas y desarrollo económico regional en Uruguay 53
ciertos sectores en determinadas zonas, como en el triángulo que forman las Rutas 8, 101 y
102 (con industria química, farmacéutica, logística y sectores de alta tecnología) no se
verifica una interacción significativa entre las empresas como para poder hablar de clusters
(Pittaluga y Rodríguez Miranda, 2007). Lo mismo se encontró en un estudio de las
actividades productivas en el eje de la Ruta 8 en Canelones (área metropolitana) con gran
concentración de industrias del plástico y caucho y la farmacéutica (Barrenechea, Rodríguez
Miranda y Troncoso, 2008d). Resultado que se repite en un estudio de las aglomeraciones de
empresas de servicios de logística en el eje de Ruta 1 en el Municipio A de Montevideo hasta
Ciudad del Plata en San José (Rodríguez Miranda et al., 2015). En suma, estos trabajos han
encontrado evidencia de que la proximidad geográfica y la aglomeración de empresas del
mismo rubro de actividad no implican que las mismas funcionen en una lógica de cluster, y
mucho menos en forma de distrito, ya que muchas veces ni siquiera el empleo que contratan
es local.
Por lo tanto, parecería que la concentración de empresas del mismo sector en algunas de las
economías departamentales de mayor desarrollo económico y/o de mayor tamaño absoluto
obedecería más a la lógica de las economías de aglomeración urbana que a la lógica de los
clusters o distritos. Lo anterior encuentra coincidencia con la caracterización que realiza
recientemente el Instituto de Teoría y Urbanismo de la Facultad de Arquitectura de la
Universidad de la República (ITU) en Martínez et al. (2016), donde diferencian a las
ciudades que conforman nodos de carácter metropolitano en el país (Montevideo y
Maldonado, únicamente) y nodos independientes (sobre todo, que no son dependientes de
Montevideo), mostrando que en el eje sur del país y algo en el litoral oeste se conforman los
subsistemas urbanos más densos y de mayor relevancia en el contexto nacional.
Como se señaló en el marco conceptual, las economías de aglomeración urbana refieren a las
ventajas que se obtienen por situarse en la proximidad de centros urbanos con importante
tamaño de los mercados (de consumidores y de factores productivos) y con alta
disponibilidad de servicios, infraestructuras y conectividad. Esto es lo que explicaría por qué
la industria farmacéutica, la química, el caucho y plástico, la de autopartes, los alimentos
elaborados y el software se concentran en el área metropolitana (Montevideo, Canelones y,
en algunos casos, también San José) y por qué en Colonia se localizan gran parte de las
industrias de maquinaria y equipos, lácteos, maltas, frigorífica, alimentos y bebidas.
Por otra parte, los casos de especializaciones productivas en el interior “más profundo” del
país, en las zonas más alejadas del sur donde son menores las economías de aglomeración
urbana, refieren a casos en los que existe una o unas pocas grandes empresas, en general,
radicadas en ese lugar por la disponibilidad de la materia prima o el recurso natural del que
se hace un uso intensivo. Éste es el caso de la industria de aserrado de madera en
Tacuarembó y Rivera, la industria de celulosa en Fray Bentos, el Ingenio sucro-alcoholero de
Bella Unión (Artigas) o las industrias de molinos de arroz en Treinta y Tres, Cerro Largo y
Rocha. En estos casos, la especialización productiva no desarrolla un tejido de PYMES, se
basa en pocas grandes empresas, y no desarrolla modalidades de organización productiva del
tipo de distritos o clusters. En general, el desarrollo productivo asume la forma de cadenas
agroindustriales, donde el mayor impacto de la actividad industrial es de arrastre hacia atrás
en la cadena, hacia las fases primarias. Esto explica por qué en los departamentos donde se
da este tipo de desarrollo productivo, dentro de las especializaciones principales se
encuentren las actividades primarias y los servicios que éstas demandan.
De todas formas, hay un departamento en el que, con una mirada más atenta, se puede decir
que existe cierto efecto distrito, si se considera la muy alta especialización en el sector
terciario y en servicios de cierto tipo. Es el caso de Maldonado que, si bien muestra una alta
diversificación productiva (y no una concentración, como indicaría la presencia de un efecto
distrito), esa diversificación refiere a sectores muy vinculados entre sí, al punto que podrían
ser parte de una misma especialización sectorial relacionada con el turismo y sus actividades
complementarias y conexas.
Como ya se señaló, Maldonado presenta una importante diversificación. Sin embargo, esta
diversificación se da con gran peso de los servicios como el alojamiento, restaurantes,
operadores turísticos, deportes y recreación y comercio; además de servicios financieros,
inmobiliarios y educativos, sumado al sector de construcción que está muy relacionado con
la actividad turística. En cuanto al peso del sector educativo, vale decir que Maldonado se
posiciona como un centro universitario regional muy importante, tanto por la presencia de la
Universidad de la República (de carácter público), como por diversas universidades privadas,
que incluso promueven una iniciativa de cluster universitario. Por lo tanto, se podría decir
que es una economía departamental con una masa crítica de empresas muy importante (alta
densidad de empresas) y que están aglomeradas en torno a actividades de servicios cuyo eje
central en el turismo. Habría que realizar un análisis más detallado para determinar si la
organización productiva se aproxima más a un distrito marshalliano o a un cluster,
estudiando cómo son las relaciones entre las empresas y el entorno. En principio, podría
presentar rasgos de cada uno de esos modelos productivos, ya que el territorio cuenta con
una alta densidad de PYMES y actores empresariales locales para los que el departamento es
espacio de vida y trabajo, al tiempo que también hay grandes empresas de capitales
transnacionales que responden a estrategias e intereses externos.
Matizando las anteriores afirmaciones en relación con la ausencia de efectos de distrito o
cluster en Uruguay, conviene tener presente que el análisis en este documento es a escala
departamental. Sin embargo, si bajamos al nivel sub-departamental y nos centramos en las
localidades y microrregiones, la realidad parece ser diferente. En esta escala, el turismo
presenta en algunos casos rasgos de actividad de distrito. Por ejemplo, en Colonia del
Sacramento y otras localidades de Colonia (Rius y Freira, 2016; PACC, 2007), en localidades
de Rocha como La Paloma (Magri et al., 2015) y en algunas localidades dedicadas al turismo
termal en Paysandú y Salto (Barrenechea et al., 2008a, 2008b). Esto no quiere decir que se
trate siempre de experiencias exitosas, sino que son localidades o microrregiones que se
desarrollan y viven en torno a esa actividad productiva del turismo. (Entre las experiencias
mencionadas, la que presenta un proceso claramente virtuoso es la de Colonia del
Sacramento.)
También en el caso del sector lácteo se pueden observar iniciativas de clusterización o de
articulación productiva regional, por ejemplo en el litoral de Uruguay (CRI, 2011). A su vez,
hay varias localidades que se encuentran altamente especializadas en una actividad,
presentando rasgos de distrito productivo, por ejemplo, Young (en Río Negro) especializada
en servicios al agro y a las agroindustrias (Barrenechea et al., 2010) o Río Branco (en Cerro
Largo) especializada en la industria y servicios para la producción de arroz (Barrenechea et
al., 2008c).
En relación con la preocupación con analizar si se verifican o no relaciones entre las
empresas de los sectores que se aglomeran en determinados territorios del país, es necesario
considerar que desde los comienzos del nuevo siglo (sobre todo desde 2007) se han
5. Conclusiones y recomendaciones
A modo de reflexiones finales, en este capítulo se ofrecen las principales conclusiones que se
extraen de la investigación, con las implicaciones en términos de políticas de desarrollo
productivo. Estas conclusiones se expresan en forma de recomendaciones para tener en
cuenta en los futuros diseños e implementación de programas e instrumentos de política.
5.1. Las capacidades para el desarrollo productivo territorial deben ser vistas
desde un enfoque sistémico
Una primera reflexión general que surge es considerar la relación entre los modelos
productivos que se buscan promover y el necesario desarrollo de las capacidades de los
territorios para abordar dichos desafíos. Esto implica, desde el diseño de la política hasta la
implementación de las acciones para el desarrollo local, privilegiar una visión integral del
territorio como sistema de relaciones sociales y económicas, enmarcadas en un entorno que
determina ciertas potencialidades y restricciones que no son las mismas en todas partes.
Por ello, no es adecuado adoptar un enfoque de diseño y evaluación de proyectos
individuales sino promover proyectos enmarcados dentro de iniciativas insertas en contextos
más amplios que permitan la sustentabilidad y el desarrollo a largo plazo. Dentro de este
enfoque. se vuelve clave no solo trabajar en las capacidades individuales de las empresas y
las personas, cosa que hay que hacer, sino también trabajar en las capacidades colectivas y
las condiciones de entorno que puedan viabilizar estrategias de desarrollo territorial
sostenibles.
Para fortalecer y crear capacidades internas de los territorios y construir proyectos colectivos
no hay determinismos ni recetas sobre cuál es la mejor forma de organizar la producción.
Por lo tanto, conviene desterrar las soluciones parejas para todos donde se promocionan
recetas para montar clusters territoriales o distritos en todos los territorios y regiones, o
recetas que promuevan universalmente cualquier otra forma de organización de la
producción en particular.
Dependiendo de las especificidades de cada territorio, así como de las oportunidades y
restricciones que éste enfrenta, la organización productiva podrá asumir formas de distritos,
cadenas productivas, clusters, redes de empresas o desarrollo de proveedores y servicios
locales en torno a grandes emprendimientos externos. Por lo tanto, diversos tipos de
organización productiva con base territorial pueden resultar atractivos para contemplar
diferentes formas de desarrollo local.
Una vez reconocida la multiplicidad de vías de organización productiva para el desarrollo,
hay, sí, algunos ejes sobre los que trabajar y aspectos para cuidar y potenciar en todos los
territorios. Como señalamos en el apartado conceptual, siguiendo el planteo de Vázquez
Barquero (1993), podemos organizar las capacidades del territorio sobre las que hay que
trabajar para generar condiciones de desarrollo endógeno en cinco categorías:
Capacidades que hacen al “software” del desarrollo, es decir, el capital humano del
territorio; las personas con sus habilidades, conocimientos y saberes.
En lo que sigue trataremos de reflexionar sobre cómo trabajar sobre estos, ejes atendiendo a
las especificidades territoriales del país.
5.2. Fortalecer las capacidades del territorio: las personas, las empresas y los
actores locales
Es muy difícil pensar en desarrollo económico local si no se cuenta con una población
preparada, que sea capaz de generar trabajadores y emprendedores capacitados para
construir y sostener estrategias que permitan sistemas productivos territoriales
competitivos. Estrategias que deben ser apuntaladas por actores locales que puedan generar
las condiciones para darles el necesario soporte institucional, político y social.
Para contribuir al desarrollo de estas capacidades en el territorio, no parecen adecuados los
diseños centralizados de ofertas de capacitación y formación que no diferencian entre las
distintas realidades de cada lugar. Por otra parte, la intervención para generar esas
capacidades locales tendrá una falla de origen si solo se piensa con recursos y técnicos
externos y no implica en sí misma la generación de capacidades en el territorio para poder
darle sostenibilidad en el tiempo y adaptabilidad a los desafíos del entorno.
En este sentido, hay que capitalizar los aprendizajes y profundizar en estrategias y
experiencias como las llevadas a cabo por la Universidad de la República (UDELAR), con su
proceso de descentralización, creando los Centros Universitarios Regionales (CENURES), y
la más reciente Universidad Tecnológica (UTEC), que ha planificado su oferta y la está
implementando en forma complementaria con la estrategia de descentralización de la
UDELAR9. Estas transformaciones son, sin duda, de las más revolucionarias de los últimos
tiempos y las que tendrán un mayor efecto en el largo plazo para crear verdaderas
capacidades locales y regionales que permitan generar procesos endógenos de desarrollo.
Como se establece en Goddard y Vallance (2011), el rol de las universidades y centros de
formación es muy importante para potenciar la competitividad de un territorio. Para esto es
9
En relación con el proceso y estado actual de la descentralización de la UDELAR, se puede consultar la web:
[Link] En cuanto al desarrollo y la oferta de la UTEC, existe información disponible en:
[Link]
clave la implicación de las organizaciones del sector educativo y de investigación con las
organizaciones locales y sus necesidades. De hecho, incluso hay autores que afirman que un
alto grado de excelencia académica en la investigación o formación no tiene necesariamente
correlación con la capacidad de dar soporte a procesos de competitividad territorial (Power y
Malmberg, 2008). Más importante que el desempeño individual es la participación que estas
organizaciones de formación e investigación tienen en la red territorial de organizaciones y
empresas y su vinculación con los problemas y desafíos que enfrenta el sistema productivo
local.
En Uruguay, tanto la UDELAR como la UTEC, coordinando además con la educación técnica
media representada por la Universidad del Trabajo (UTU, Consejo de Educación Técnico
Profesional), vienen desarrollando una estrategia de formación de capacidades en los
territorios, futuros técnicos, profesionales, universitarios y docentes, que responde a las
características, potencialidades y necesidades locales y regionales. En buena medida, además
de la consideración de aspectos sociales y ambientales específicos de cada lugar, esto se
plasma en una oferta orientada a apoyar los desarrollos productivos actuales y con
posibilidad de desarrollo futuro en las distintas regiones del país.
En este sentido, este trabajo puede aportar nueva evidencia para la caracterización de los
departamentos y las regiones del país (aquí entendidas como suma e intersecciones de las
unidades jurídicas departamentales). Caracterización que supone un insumo importante
para dar sustento a las estrategias mencionadas de generar ofertas adaptadas y pertinentes
para las necesidades de desarrollo del “software” del territorio. Es decir, para preparar a los
futuros técnicos, profesionales, trabajadores, funcionarios públicos, ejecutores de políticas
de desarrollo, actores sociales, formadores y docentes, que serán los que puedan generar una
diferencia en el territorio y pensar en caminos hacia el desarrollo endógeno.
En suma, la recomendación que surge es reforzar y profundizar estos procesos que ya vienen
ocurriendo desde la UDELAR y la UTEC, junto con UTU-CTEP. Apoyándose en otros casos
de políticas anteriores que también merecen destaque, como el Instituto de Investigación
Agropecuaria (INIA), persona jurídica de derecho público no estatal creado en 1989, que
desarrolla investigación aplicada a los desarrollos productivos del agro y las agro-cadenas de
valor, con estaciones experimentales en diferentes regiones del país especializadas en las
producciones que allí se desarrollan, con fuerte vinculación con el aparato productivo y las
políticas públicas10.
Otra institución que viene desarrollando acciones cada vez más vinculadas a las realidades
productivas regionales es el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU), persona de
derecho público no estatal administrada por una Comisión Directiva integrada por delegados
del Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM), el Banco de la República Oriental del
Uruguay y la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU)11. Además de contar con el Instituto
Metrológico Nacional y apoyar el desarrollo de la industria nacional, el LATU ha puesto en
los últimos años un énfasis en promover el desarrollo territorial mediante la transferencia
tecnológica a las micro y pequeñas empresas y la búsqueda de soluciones aplicadas para
industrias localizadas en determinadas regiones (como la de aserrado de madera en Rivera y
Tacuarembó), con programas y acciones en los territorios, que son coordinadas con las
políticas públicas y otros organismos como el INIA.
10
Más información en: [Link]
11
Más información en: [Link]
Rodríguez Miranda, A. – Galaso, P. – Goinheix, S. – Martínez, C.
Especializaciones productivas y desarrollo económico regional en Uruguay 59
Por último, y a riesgo de olvidar alguna otra iniciativa, hay que destacar al Centro de
Extensionismo Industrial (CEI), que surge de una alianza entre el Estado, la industria y la
academia, representados por el MIEM, la CIU, la UDELAR y la Agencia Nacional de
Investigación e Innovación (ANII)12. El CEI ofrece diagnósticos tecnológicos e integrales
adaptados a la situación de cada empresa, acompañados de un plan de acción en donde se
indican también los instrumentos de apoyo económico disponibles. Desde 2014, el CEI ha
atendido a 160 empresas en todo el país de los sectores alimentario, metalúrgico, plástico,
químico y maderero13. Esta herramienta es fundamental para brindar “servicios reales”, es
decir, servicios que no se ciñan a cuestiones financieras, sino que impliquen apoyo para
realizar un diagnóstico integral del negocio. Servicios que permitan elaborar en conjunto una
estrategia y un plan que de competitividad y viabilidad del negocio. Dado que el CEI no
busca duplicar políticas y servicios existentes, sino que explícitamente pretende articular con
los instrumentos y las políticas públicas existentes, resulta una herramienta muy propicia
para ser utilizada en intervenciones que busquen promover el desarrollo local y regional.
Por lo tanto, la recomendación principal para desarrollar y fortalecer capacidades locales y
regionales individuales y colectivas en las empresas, trabajadores, formadores y actores
sociales, tiene mucho de sentido común. En primer lugar, hay que alinear las políticas
públicas que apunten a este objetivo con los esfuerzos, como los mencionados, que ya están
trabajando en los territorios y en buena forma. En lo anterior hay dos ventajas muy claras, lo
primero es la pertinencia y oportunidad de acumular sobre el terreno ya ganado y de generar
sinergias. Lo segundo es que la experiencia ha demostrado que las políticas de los
ministerios, en el mejor de los casos, se mantienen por cinco años (lo que dura cada
administración de Gobierno en Uruguay) y muchas veces menos (lo que dura en el cargo el
Director del área encargada de la política), mientras que las estrategias y políticas de las
instituciones como la UDELAR, UTEC, INIA, LATU, CEI y otros organismos similares,
suelen tener horizontes mucho más amplios, por la propia naturaleza de integración de sus
órganos directivos, con esquemas de gobernanza que incluyen participación público-privada
y actores que no dependen tan directamente de los ciclos políticos. Además, parece razonable
que sean esas organizaciones las que tengan capacidad de memoria institucional respecto a
líneas de amplio consenso acordadas entre múltiples actores, de forma que efectivamente
sean líneas rectoras de al menos mediano plazo. Es razonable pensar que esto resulte más
difícil de pedir a la estructura de programas de los ministerios que en cada administración y
en cada gestión por área se van creando o reformando, buscando imprimir una impronta
diferente y sujeta a intereses del ciclo político, que son perfectamente atendibles.
Por otra parte, la mirada territorial acerca de cómo promover las capacidades para el
desarrollo productivo ya está incorporada en los procesos que hemos descrito, y se ha ido
nutriendo (y se sigue nutriendo) de errores y aciertos, generando valiosos aprendizajes. Por
ello, las nuevas políticas que se generen o se quieran impulsar deberían apoyarse en estas
instituciones y sus políticas, al menos articulando las acciones con ellas. Algunas cuestiones
que suelen ser más complejas de lo que aparentan, y a menudo acarrean importantes costos
de negociación, refieren a que los instrumentos que se quieran desarrollar –como fondos
concursables para proyectos de desarrollo local, programas de capacitación y formación,
apoyos a los sectores productivos– incorporen en su discusión, su diseño y su
12
Más información en: [Link]
13
Fuente: [Link]; consultado: 30/06/2017.
14
Ministros de Relaciones Exteriores, de Economía y Finanzas, de Educación y Cultura, de Industria, Energía y
Minería, de Trabajo y Seguridad Social, de Ganadería, Agricultura y Pesca, de Turismo, de Vivienda,
Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, y por el Director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto.
Rodríguez Miranda, A. – Galaso, P. – Goinheix, S. – Martínez, C.
Especializaciones productivas y desarrollo económico regional en Uruguay 61
A continuación, se listan algunos aspectos que deberían ser tenidos en cuenta a la hora de
diseñar una política del estilo y alcance que se propone:
precondiciones en los territorios, condiciones que raramente se dan de igual forma en todos
los territorios.
De los tres departamentos mencionados Rocha destaca porque tiene un modelo propio de
desarrollo turístico, aunque es excesivamente estival y de bajo desarrollo de servicios que se
agreguen al recurso natural de sol y playa. Por otra parte, como vimos, Maldonado
representa cerca del 7% de las empresas del país y casi 6% de las empresas medianas. Los
departamentos de Rocha, Treinta y Tres y Lavalleja, en conjunto, representan casi un 5% de
las empresas del país (74% del valor solo para el departamento de Maldonado) y un 3% de
las empresas medianas (la mitad que Maldonado). Estos datos unidos a los otros análisis
realizados por el trabajo muestran por qué la economía de Maldonado cumple un rol de
dominación en esta región. Situación que se refleja muy bien en la caracterización que hace
el estudio de Martínez et al. (2016), en base a los flujos de personas y motivos de
desplazamiento.
Por lo tanto, desde las economías departamentales que se ubican en la región este del país
rodeando a Maldonado, reconociendo el rol central que éste desempeña, se debería trabajar
en forma más decidida para articular estrategias de desarrollo en escala regional. De hecho,
el centro económico de esta región no está en disputa, lo ocupa Maldonado. Dejar que las
fuerzas del mercado operen sin intervenciones o con intervenciones que solo miren el
problema desde los límites departamentales hacia dentro solo terminará por minar cada vez
más las capacidades propias en los departamentos circundantes a Maldonado, disminuyendo
las oportunidades para generar desarrollo productivo local.
La coordinación de estrategias y políticas que apunten en este sentido, sin duda, exigen
adoptar miradas que superen las divisiones político administrativas de los departamentos,
seguramente con incentivos y definiciones que provengan desde la política nacional.
Recurriendo al estudio de OPP (2011) se observaba que lo anterior refleja un problema serio,
porque ese resultado de buen desarrollo socioeconómico del entorno es un promedio del
departamento que esconde situaciones complicadas en varios territorios metropolitanos. En
amplias zonas del departamento, como La Paz, Las Piedras y Progreso, o las Villas y
localidades sobre el límite noreste con Montevideo, se registran desempeños relativos en los
indicadores socioeconómicos que se encuentran entre los más bajos del Uruguay.
En este sentido, es muy escasa la capacidad local de generar emprendimientos que puedan
aprovecharse de la ventaja que de localización en el área metropolitana, ya no solo para que
puedan vender y trabajar con empresas de Montevideo, sino para relacionarse con las
propias grandes empresas que se localizan en Canelones como consecuencia de una
expansión de la actividad que ya no tiene cabida en la capital del país. Esta desconexión
productiva se ha verificado en varios trabajos antes mencionados 15, y genera que Canelones
sea muchas veces la plataforma física donde se instalan las industrias sin desarrollar
prácticamente ninguna relación con el tejido productivo local.
Por lo tanto, Canelones, dada su importancia económica y poblacional (casi el 16% de los
habitantes del país), merece una atención particular y que no puede estar separada de la
consideración del área metropolitana como unidad de análisis, como espacio de vida y
trabajo. Esto implica desarrollar políticas públicas potentes, modificando lógicas de mercado
que están fuertemente establecidas y reforzadas por inercia. Políticas que puedan considerar
las posibilidades y oportunidades de articular estrategias de desarrollo local que puedan
potenciar a las localidades y zonas socioeconómicamente más deprimidas del departamento
dentro de los sistemas de valor de los desarrollos productivos que se aprovechan de las
economías de aglomeración urbanas del área metropolitana. Sin duda, no se trata de un
desafío solamente de escala departamental, sino que requiere de estrategia y acción
multinivel y de la política nacional.
En la faja de departamentos que se sitúan al suroeste del país, junto con los departamentos
fronterizos con Argentina, se observan capacidades importantes referidas a especializaciones
agrícolas, lecheras, agroindustriales y de servicios al agro. Por región suroeste nos referimos
a Colonia, San José, Soriano y Flores, junto con parte de los departamentos de Florida y
Durazno, a pesar de estar en el centro del país. El litoral con Argentina se compone de Río
Negro, Paysandú y Salto, y podría incorporar también a la localidad de Bella Unión, ubicada
en el departamento de Artigas.
15
Pittaluga y Rodríguez Miranda (2007), Barrenechea, Rodríguez Miranda y Troncoso (2008), Rodríguez
Miranda et al. (2015).
Rodríguez Miranda, A. – Galaso, P. – Goinheix, S. – Martínez, C.
Especializaciones productivas y desarrollo económico regional en Uruguay 65
lugar, hay indicadores de desarrollo del entorno y de empresarialidad local más altos que los
que registran los departamentos del noreste del país. Lo anterior se traduce en un indicador
de desarrollo relativo (Figura 3) que muestra condiciones de medias a altas, a diferencia del
noreste del país, con desarrollo relativo bajo. En segundo lugar, se observa la presencia de
especializaciones que varían según el departamento (ver Tabla 12) pero que refieren a
actividades industriales y de servicios con base en el agro y que vinculan a pequeñas y
medianas empresas. Por ejemplo, la industria lechera, el procesamiento de hortalizas y
frutas, la industria alimenticia y un importante desarrollo de servicios al agro, como el
transporte de carga y logística, servicios productivos y elaboración de raciones y alimentos
para animales.
En estos departamentos hay además una masa crítica de empresas importante, sobre todo
medianas. Sin considerar a Florida y Durazno que son departamentos ubicados en el centro
del país (en un lugar bisagra, donde podrían pertenecer a diferentes regiones), ni a Flores
que es una economía muy pequeña. Si nos enfocamos en las economías más importantes de
esta región suroeste y litoral con Argentina, como son Colonia, San José, Soriano, Río Negro,
Paysandú y Salto, se puede ver que juntas representan un 16% de las empresas del país
(Tabla 3). Las empresas medianas representan un 13% y, junto con las pequeñas, son un 28%
de las pequeñas y medianas empresas del Uruguay. Estos valores son algo más del doble que
presentan las economías departamentales del noreste del país en su conjunto (Tacuarembó,
Rivera, Artigas, Cerro Largo, Treinta y Tres).
A Colonia y a San José también los asociábamos con un eje sur del país que era el más
dinámico, junto con Canelones, Montevideo y Maldonado. Por ello, si consideramos solo a
los departamentos de Soriano, Río Negro, Paysandú y Salto, tenemos que aún representan
un 7% de las empresas medianas del país y un 16% de las pequeñas y medianas. Estos valores
son aún superiores a los que registran las economías departamentales del noroeste (40% y
30% más, respectivamente).
desarrollar estas actividades, lo que sería una muy buena forma de ampliar el margen local
de apropiación del excedente económico producido por los sectores primarios y
agroindustriales que ya existen.
Salvo en los departamentos de Colonia y San José, donde ya se comentó que existen
condiciones adecuadas para promover iniciativas más ambiciosas de articulación productiva
y asociatividad entre empresas, no se considera, en general (ya que siempre puede haber
casos y excepciones que se puedan justificar), que estos departamentos estén bien
posicionados para acoger iniciativas demasiado intensivas en capital social, es decir en
cooperación y articulación productiva entre PYMES. Esto no va en contra de trabajar para
fortalecer en estos territorios capacidades de cooperación entre empresas y generar capital
social local que sea sostén de estrategias productivas. Todo lo contrario, lo que se plantea es
que el mejor camino para contribuir a ese fortalecimiento del capital social es comenzar por
fortalecer el tejido empresarial local y vincularlo en forma virtuosa con las actividades
productivas más dinámicas que ya existen en el territorio.
Para esto pueden ser más adecuadas las herramientas que trabajen en adaptar las
capacidades empresariales y de trabajo a las potencialidades y oportunidades que generan en
el territorio las principales actividades productivas. Por ejemplo, se puede trabajar en dos
líneas. Una es la capacitación y formación de trabajadores, técnicos y empresarios para
profundizar las ventajas de especialización de los territorios y poder avanzar en nuevas
actividades generadoras de valor sobre la base de los desarrollos que ya existen, escalando en
capacidades productivas, pero con saltos pequeños que el territorio pueda generar y
sostener. La otra es generar experiencias de asociatividad y cooperación con un enfoque
menos ambicioso que la generación de una gran red de empresas, un cluster o un distrito. Es
decir, focalizar recursos y esfuerzos en acciones concretas y acotadas que tengan una alta
probabilidad de éxito. Esto puede referir a conectar algunas empresas medianas con algunas
grandes, lograr acuerdos y cooperación entre algunas medianas empresas, y lograr que se
incorporen a estas iniciativas algunas empresas pequeñas. La suma de experiencias exitosas
en este sentido fortalecerá el capital social local e irá generando las condiciones propicias
para pensar en acciones más ambiciosas.
Por último, la potencia de todas estas acciones se ve limitada cuando los programas e
instrumentos se piensan, se diseñan y se implementan acotados a las escalas
departamentales, por lo que las oportunidades de desarrollo quedan constreñidas por dichos
límites jurídico-administrativos. Esto no solo sucede, como sería lógico, con las políticas de
los Gobiernos Departamentales, sino que es un pecado reproducido y amplificado por todas
las políticas nacionales, miopes a poder visualizar ámbitos regionales para promover con
mayor eficacia el desarrollo económico, más allá de los límites de la jurisdicción política.
Como queda claro en este trabajo, solo unos pocos departamentos del país (Montevideo,
Canelones, Maldonado, Colonia y San José) pueden tener una escala y capacidades que
permitan pensar en estrategias productivas departamentales potentes. En el resto de los
casos, esto no es viable. Por lo que los diseños actuales tienen al menos dos problemas.
Primero, se diseñan y aplican programas que tratan por igual a todos los departamentos
(aspecto sobre el cual a esta altura del documento no hace falta argumentar más). Segundo,
las políticas e instrumentos se encorsetan dentro de los límites del departamento, pero las
lógicas del mercado funcionan en la escala nacional y regional, por lo que la eficacia y
Rodríguez Miranda, A. – Galaso, P. – Goinheix, S. – Martínez, C.
Especializaciones productivas y desarrollo económico regional en Uruguay 67
eficiencia de los instrumentos tienen un hándicap de partida que les resta potencia desde el
día uno. Adicionalmente, incluso en las economías departamentales más grandes del país, la
lógica regional ofrecería mayores oportunidades para la eficiencia de las políticas.
¿Cómo se podría trabajar en una clave regional con espacio para las diferenciaciones de
política local? Una forma sería lograr acordar y fomentar especializaciones por localidades y
departamentos, según las distintas cadenas de valor, donde cada nodo local pudiera ser
fuente de competitividad en alguno de los servicios o actividades productivas que componen
la cadena. Esto sería un gran cambio en la forma de pensar las políticas de desarrollo
productivo en el país, con lógicas regionales para fomentar la competitividad y eficiencia
productiva, apoyada en especializaciones locales que permitan la apropiación local de parte
del excedente económico que genera la cadena.
Aquí nos referimos a los departamentos de Artigas, Rivera, Tacuarembó, Cerro Largo y
Treinta y Tres, además de que se pueden incluir parte de Durazno y Florida que se ubican en
el centro del país. Estos departamentos muestran, en general, indicadores entre los más
bajos de empresarialidad, desarrollo del entorno y PIB per cápita. Predominan las
actividades del sector primario y se observa un escaso desarrollo de actividades industriales y
de servicios. Las excepciones están dadas por la localización en varios de estos
departamentos de algunas grandes industrias y por el desarrollo comercial en la frontera,
sobre todo en Rivera, desarrollo que, sin embargo, está muy sujeto a volatilidades referidas
al tipo de cambio con Brasil.
Entre las grandes industrias que hay en la región se destacan los sectores de molinería
(arroz) en Treinta y Tres, Cerro Largo, Artigas y Tacuarembó, el procesamiento de hortalizas
y la producción de azúcar y etanol (en la localidad de Bella Unión, que se encuentra más
conectada con la capital de Salto que con la ciudad capital de Artigas), industrias del
aserrado de madera en Rivera y Tacuarembó, la industria frigorífica en Tacuarembó y la
industria tabacalera en Rivera.
Por el contrario, aún más que para el caso de los departamentos del litoral fronterizo con
Argentina, si se trabaja en iniciativas de asociatividad se debe ser muy selectivo y poco
ambicioso en el alcance o cobertura, privilegiando la profundidad del impacto esperado en
las acciones a diseñar e implementar. Es decir, conviene hacer un trabajo casi artesanal de
tejer relaciones entre algunas pocas empresas que presenten atributos favorables que
permitan esperar en tener éxito. Adicionalmente, en estas economías, en las que no hay
Por lo tanto, como un primer paso para construir capacidades locales de articulación
productiva, en esta región del país, la sugerencia es ir despacio, en forma focalizada,
identificando oportunidades con alta probabilidad de éxito, en general con pocas empresas
locales y algún acuerdo razonable con una gran empresa o actores que aseguren la inserción
competitiva en los mercados. No hay que esperar, por lo tanto, grandes resultados en
términos de cobertura y, por ende, de cambios cuantitativos en la economía local. Más bien
hay que esperar un impacto profundo en pocas empresas que genere un antecedente de
buena práctica y demostrativo de que la asociatividad resulta en una ventaja económica. En
rigor, esta sugerencia podría ser de aplicación a realidades similares que puedan presentarse
en todo el país, pero sin duda en estas economías departamentales el cuidado debe ser
mucho mayor.
Dentro de este contexto, una acción que puede resultar muy pertinente, y que aplica en
realidad a todas las economías departamentales del país, es desarrollar instrumentos de
apoyo a las pequeñas y medianas empresas que brinden “servicios reales”, como ya fuera
mencionado en el marco conceptual y en oportunidad de mencionar el trabajo que viene
desarrollando el CEI. Entre esos servicios a las empresas se puede incluir la formación para
el trabajo en el territorio. Estos temas se retoman en el punto final del apartado.
El lector podrá ver que repetidamente se ha utilizado en este documento la palabra región,
sin embargo, la región no existe en Uruguay como figura jurídica. La división política
administrativa que configura el segundo nivel de gobierno, como se explicó al comienzo del
documento, son los departamentos. No hay ninguna figura intermedia que permita dialogar
al nivel nacional con el departamental en clave de estrategias regionales, entendiendo por
esto la escala inter o supra departamental.
Queda claro en los resultados del trabajo que, salvo algunas pocas excepciones, la escala
departamental resulta en general insuficiente para pensar en estrategias potentes de
desarrollo productivo. Esto no es contrario a la necesidad, justificada, de tener políticas
departamentales de desarrollo productivo. Al contrario, lo que señalamos es que la falta de
un paraguas regional para esas políticas departamentales las vuelve más débiles e
ineficientes. El poder diseñar e implementar políticas, con programas e instrumentos, de
carácter regional no socavaría la posibilidad de tener estrategias de desarrollo local a nivel
departamental, sino que generaría muchas más oportunidades de las que hoy se pueden
identificar.
Una vez que aceptamos la pertinencia de desarrollar políticas de alcance regional en escala
inter-departamental, la pregunta que surge es ¿cómo lo hacemos? No hay una respuesta
sencilla. En principio no parece prudente ni necesario reformar el segundo nivel de gobierno,
los departamentos. Los 19 departamentos del país, que mantienen su configuración actual
desde 1885, son el resultado de un pacto político histórico entre los dos partidos
fundacionales. La necesidad de redefinir ese pacto es, en todo caso, un tema para dirimir en
la arena política. La configuración actual de los departamentos no supone en absoluto un
obstáculo para la planificación e instrumentación de buenas políticas regionales de
desarrollo. Por el contrario, la necesidad de una política regional interdepartamental, como
se señaló, no es contrapuesta con la necesidad de gobiernos de proximidad con agenda
propia y local, en espacios –los departamentos– que cuentan con una apropiación afectiva de
su población y una identidad dada por una historia ya más que centenaria. Lo que se necesita
es que la política nacional, en algunos temas que así lo merecen, decida actuar en clave
regional (supra departamental)16.
En los temas que refieren a la articulación de cadenas productivas territoriales, los esquemas
de asociación y conglomerados de empresas, así como la promoción de especializaciones
complementarias entre distintas localidades y departamentos, no resulta adecuado que la
política nacional se negocie, diseñe e instrumente en forma fragmentada y solamente en
función de las unidades departamentales. Hay, al menos, dos razones que fundamentan este
argumento.
La segunda razón es que, en el marco de la profundización que se viene dando del proceso de
descentralización que trajo desde 2010 la novedad del tercer nivel de gobierno (el
municipio), los gobiernos departamentales deberían reorientar su rol hacia uno más
perfilado a la planificación e implementación de políticas de desarrollo local. Esto no quiere
decir que el gobierno departamental deba dejar de administrar ciertos servicios como, por
ejemplo, el mantenimiento de la caminería rural y las infraestructuras que deben ser
pensadas con escala departamental. Pero, seguramente, como está sucediendo en los hechos,
el reacomodo de roles y funciones entre el segundo y tercer nivel de gobierno debería llevar
al nivel departamental a levantar la mira, adquiriendo mayor relevancia en términos de
planificación del desarrollo local. Si este es el contexto que se viene, un diseño de políticas
nacionales que se piensen y planifiquen en términos de la unidad departamental y que
establezca estructuras departamentales consecuentes con esa mirada, tendría un efecto de
superposición con el rol de los gobiernos departamentales y reforzarían la miopía que estos
tienen por no visualizar ni trabajar en la escala regional. Por lo tanto, esto implicaría seguir
con programas territorializados que fragmentan al país y minan las posibilidades reales de
desarrollo productivo nacional, al tiempo que competirían con los gobiernos
Por lo tanto, solo como esbozo del camino que se podría transitar, sería más adecuado que el
nuevo Sistema Nacional de Transformación Productiva y Competitividad pudiera definir las
estrategias nacionales de desarrollo productivo con planes regionales que orientaran
programas, instrumentos y recursos en esa mirada territorial que es la escala más adecuada
para potenciar la competitividad a escala nacional. Esto no necesariamente implica definir
regiones rígidas y fijas, sino que pueden definirse planes con determinados objetivos que, en
función de los mismos, determinen ciertas regiones (que puedan cambiar si cambian los
planes y objetivos). La participación del gabinete del sistema podría responder a una lógica
de seguimiento e involucramiento en las estrategias con mayor eficiencia que si se encorseta
dentro de planes departamentales. Lo anterior no significa que la escala departamental no
importe, por el contrario, la misma debe estar representada en las estrategias nacionales con
la participación de los gobiernos departamentales y, si se quiere promover un esquema de
gobernanza, también del sector privado de cada departamento, en particular las asociaciones
de empresarios y trabajadores.
De hecho, la planificación departamental es muy importante y debe estar alineada con las
estrategias regionales que se definan en el plano nacional, como se señaló, con participación
del nivel departamental. La planificación regional, supra departamental, debe ser prioritaria
del nivel nacional y la planificación departamental, de carácter local, debe ser prioritaria del
nivel de gobierno departamental. En un esquema como éste el rol de la Oficina de
Planeamiento y Presupuesto (OPP) es clave dada su función de órgano de rango ministerial
encargado de la descentralización y planificación territorial, de acuerdo a la Constitución de
1996. La OPP debería cumplir al menos dos roles. Por un lado, ser el articulador que
permita, junto con los otros actores del Gabinete del sistema, transformar la estrategia
nacional de desarrollo –que tendrá una primera expresión en clave sectorial– en estrategias
regionales, supra departamentales. Por otro lado, consolidar las capacidades a nivel de los
gobiernos departamentales y articular con éstos la elaboración de planes departamentales de
desarrollo que se inscriban en el marco de las estrategias regionales y, de esta forma, estén
alineados con la estrategia nacional definida por el gabinete del sistema.
5.4. Algunas consideraciones finales para una política de articulación productiva
Un aspecto muy presente en todas las consideraciones realizadas es el necesario trabajo para
fortalecer el “orgware” del desarrollo. Si se parte del objetivo de generar políticas para
fortalecer redes de empresas escasamente conectadas o generar asociatividad donde apenas
existen este tipo de iniciativas, así como formar empresarios y trabajadores capaces de
articular una estrategia productiva donde aún no están esas capacidades, no se puede poner
en exceso la carga de dicho proceso sobre los hombros de los actores locales, que según el
propio diagnóstico de la política no cuentan con las capacidades.
En primer lugar, hay que diferenciar bien a la población objetivo sobre la que se quiere
trabajar. Si se trata de una población vulnerable, por ejemplo micro emprendedores
informales y con una lógica de subsistencia, embarcarlos en una iniciativa de articulación
productiva puede significar forzarlos a un proceso para el que no están preparados y que no
responde tampoco a sus necesidades prioritarias. No son buenos candidatos para este tipo de
política. Cuando hablamos de articulación productiva, cooperación y asociatividad, como
política productiva, debemos entender que trabajamos con cierto tipo de empresario, de
pequeño a mediano (preferentemente este último), formal y que cuenta con ciertas
capacidades de base sobre las que trabajar. Si no es así, entonces se puede trabajar en clave
asociativa, pero los ritmos, las metodologías y los objetivos finales deben ser otros, más cerca
de lo que son las políticas sociales que de una política productiva que busca competitividad
de mercado. Una política no es alternativa a la otra, son diferentes políticas,
complementarias para lograr el desarrollo integral de un territorio. Pero conviene usar el
instrumento adecuado para cada tipo de objetivo.
En segundo lugar, una vez identificada adecuadamente la población objetivo, hay que
entender que para promover el “orgware” del desarrollo la política pública debe bajar los
costos de transacción y negociación que ello implica. Es decir que las políticas de articulación
productiva son en gran parte intensivas, justamente, en costos de articulación. Estos costos
no pueden ser asumidos por las pequeñas y medianas empresas. ¿Por qué las empresas
pequeñas no se juntan a diagnosticar sus debilidades y fortalezas? ¿Por qué no identifican
capacitaciones necesarias y comparten los costos? ¿Por qué no desarrollan estrategias
comerciales conjuntas o comparten costos de logística y comercialización? ¿Por qué no
identifican las tecnologías más adecuadas y comparten costos de actualización? ¿Por qué no
realizan inversiones que puedan tener un uso compartido y abaratar costos en el proceso
productivo? Muchas más preguntas de este tipo se pueden plantear, y la respuesta no es
porque los empresarios son agentes insensatos o irracionales. La respuesta es más bien que
cooperar y articular resulta a menudo muy costoso. Y su costo es más que proporcional a la
cantidad de agentes que participen de la iniciativa, especialmente cuanto más pequeños sean
estos agentes. Además, para la cooperación se necesita construir confianza en el interior del
entramado empresarial, lo que añade complejidad al proceso.
Por lo tanto, la política pública debería intervenir para bajar estos costos que no permiten la
articulación productiva, por ejemplo, prestando servicios reales, como se ha mencionado
anteriormente. Estas políticas no son nuevas, hay ejemplos como en la Comunidad de
Valencia, con los centros tecnológicos y de servicios a empresas (Santa María y Giner, 2000),
o con los centros de empresa e innovación en Italia (Vázquez Barquero, 2000). Los servicios
reales pueden referir a: i) la realización de diagnósticos comerciales, tecnológicos,
organizativos o integrales, de las empresas y en su contexto sectorial; ii) apoyar la
elaboración de estrategias y planes sectoriales o programas de desarrollo de cadenas de
valor; iii) facilitar el acceso a instrumentos financieros existentes o apoyar el desarrollo de
instrumentos nuevos; iv) promover y fortalecer las redes de empresas y los proyectos
asociativos; vi) desarrollar programas de capacitación, formación y certificación de
competencias; vii) apoyar procesos asociativos para invertir, producir o comercializar; viii)
facilitar el acceso a servicios de innovación e investigación.
Todas estas actividades son muy intensivas en capital humano y social, con altos costos de
transacción. Por lo tanto, son políticas que requieren de trabajar sobre capacidades locales
para poder implementar y gestionar estos servicios de forma sostenible. En efecto, para este
tipo de políticas que se basan en brindar servicios de articulación y reducir fallas de
coordinación, como se señala en Rius y Freira (2016), su capacidad de ser efectiva descansa
críticamente en los equipos técnicos. Estos equipos técnicos deben propender a tener una
Rodríguez Miranda, A. – Galaso, P. – Goinheix, S. – Martínez, C.
Especializaciones productivas y desarrollo económico regional en Uruguay 73
base local importante, ya sea de técnicos locales o que se radican en el territorio, pero con
horizontes de, al menos, mediano plazo y con incentivos claros para el compromiso con el
proceso que se desarrolla en el territorio.
Por otra parte, antes de avanzar en este tipo de políticas, como ya se ha señalado, conviene
reconocer las experiencias nacionales que ya presentan cierta acumulación y aprendizaje. En
este sentido, destaca el CEI que viene desarrollando un trabajo interesante y su enfoque
refiere en buena medida a la prestación de servicios reales.
Otro aspecto para considerar refiere a la necesidad de romper con el paradigma que
relaciona a las políticas de articulación productiva únicamente con los emprendimientos
orientados a la producción de bienes. Es necesario también considerar muy seriamente el
desarrollo de empresas locales de servicios a la producción, por ejemplo, servicios técnicos,
profesionales, logísticos, tecnológicos, montaje y ensamblado, mantenimiento, así como la
amplia gama de servicios auxiliares que no se relacionan directamente con la actividad
principal de un sector o cadena productiva. Este tipo de desarrollo empresarial ofrece, tal
vez, las mejores posibilidades de generar empresas locales que puedan insertarse en sistemas
productivos competitivos en el mercado nacional y de exportación.
Finalmente, resulta clave considerar las condiciones del entorno y las especializaciones
productivas territoriales para diseñar e implementar políticas que promuevan centros de
desarrollo empresarial en los departamentos del Uruguay –o centros de competitividad
territorial, como propone la Agencia Nacional de Desarrollo–, así como políticas que
continúen con una nueva generación de programas de apoyo a conglomerados productivos o
iniciativas asociativas. Es decir, conviene prestar mucha atención a las diferentes
capacidades territoriales y las distintas escalas que permiten su desarrollo, con especial
énfasis en la mirada de regiones no limitadas por los límites departamentales. De esta forma,
se podrá promover, en cada lugar del Uruguay, la organización productiva con mayor
probabilidad de éxito para generar desarrollo local y regional.
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Anexo
Cuadro A1. Composición empresarial por tramo de empleo según departamento y total país. Año
2014.
Fuente: procesamiento de registro de empresas del INE (con ajustes IECON), actualizado a 2014
Cuadro A2. Coeficiente de Especialización Sectorial, calculado según cantidad de empresas (sin ponderar),
por departamento. Año 2014.
CERRO LARGO
TACUAREMBO
MONTEVIDEO
MALDONADO
CANELONES
RIO NEGRO
PAYSANDU
LAVALLEJA
TREINTA Y
DURAZNO
SAN JOSE
COLONIA
SORIANO
FLORIDA
ARTIGAS
FLORES
RIVERA
ROCHA
SALTO
TRES
Activi da des profes i ona l es 0,61 0,68 0,69 0,80 0,57 0,63 0,58 0,69 0,85 1,29 0,85 0,69 0,64 0,43 0,78 0,53 0,75 0,69 0,51
Al oj. y s [Link] da 1,05 0,94 1,03 1,53 1,03 1,00 0,91 1,12 2,02 0,76 0,96 1,04 0,71 3,37 1,07 0,77 0,80 0,96 0,99
Bebi da s con a l cohol 0,00 4,05 0,00 0,85 2,69 0,00 0,00 0,00 1,08 0,70 0,00 0,00 0,00 0,00 0,00 0,00 0,00 1,83 0,00
Bebi da s s i n a l cohol 1,06 1,37 1,91 1,02 2,15 0,00 0,77 2,11 1,08 0,56 0,51 2,04 1,47 1,26 4,84 2,49 0,65 0,73 1,32
Ca ucho y pl á s tico 0,00 1,39 0,00 0,45 0,00 0,00 0,14 0,20 0,20 1,48 0,29 0,00 0,00 0,36 0,23 0,66 0,25 0,41 0,00
Cel ul os a , ca rtón y pa pel 0,00 1,22 0,00 1,10 0,00 0,00 0,00 0,00 0,00 1,49 0,00 0,83 0,00 0,51 0,00 0,40 0,53 0,60 0,00
Comerci o ma yori s ta 0,88 0,94 1,07 1,02 0,91 1,09 0,98 0,92 0,77 1,08 1,05 0,89 0,89 0,74 0,76 0,95 1,19 0,92 0,85
Comerci o mi nori s ta 1,30 1,14 1,26 1,08 1,43 1,27 1,37 1,26 0,94 0,80 1,20 1,23 1,49 1,27 1,26 1,31 1,26 1,46 1,34
Cons trucci ón 0,63 1,27 0,74 1,20 0,86 1,13 1,06 0,99 1,78 0,89 0,89 0,72 0,59 0,84 0,87 1,15 0,79 0,72 0,93
Deportes y recrea ci ón 0,79 1,25 0,94 1,20 0,89 1,00 0,66 0,71 1,19 1,02 0,80 1,00 0,60 0,74 0,67 0,76 0,90 0,66 0,88
Educa ci ón y forma ci ón 0,85 1,09 0,68 0,76 0,54 0,94 0,62 0,51 0,93 1,14 0,90 0,69 1,23 0,59 0,88 0,73 0,63 0,76 0,57
El a b. a l i mentos 1,47 1,05 0,80 1,25 1,23 0,85 1,51 1,37 1,07 0,76 1,39 1,19 1,83 1,91 1,30 1,25 1,29 1,32 1,29
El a b. ma l ta s y s i mi l a res 0,00 0,49 0,00 2,63 0,00 0,00 0,00 0,00 0,84 0,77 3,99 3,96 0,00 0,00 0,00 5,80 0,00 2,85 0,00
Productos mol i neri a 7,21 0,85 9,27 0,99 1,05 0,00 2,24 3,08 0,42 0,41 0,00 1,98 0,71 1,83 1,77 0,97 0,64 2,85 6,43
Ta ba co 0,00 0,00 0,00 0,00 0,00 0,00 0,00 0,00 0,00 1,48 0,00 0,00 12,84 0,00 0,00 0,00 0,00 0,00 0,00
El a bora ci ón de vi nos 0,76 4,99 0,00 1,57 0,00 0,00 0,27 0,00 0,15 0,47 0,55 0,00 1,05 0,00 0,43 1,60 0,00 0,26 0,00
Energía , ga s y a gua 1,17 0,95 0,95 1,05 0,97 1,56 0,38 0,21 0,74 1,10 0,82 0,92 1,10 0,82 1,09 0,89 1,24 0,73 0,79
Fa bri ca ci ón de ca l za dos 1,57 0,86 0,00 0,17 1,06 0,00 1,14 0,00 0,00 1,53 0,51 0,00 1,08 0,00 0,00 0,49 0,32 0,36 0,00
Fa bri ca ci ón muebl es 1,06 1,50 0,65 0,87 0,74 0,97 0,77 0,72 1,16 0,99 0,54 0,95 0,50 0,47 1,21 1,21 0,45 0,73 1,24
Fa rma céutica 0,00 0,86 0,00 0,46 0,00 0,00 0,53 0,00 0,15 1,64 0,35 0,70 0,50 0,00 0,00 0,00 0,00 0,00 0,00
Fri gorífi ca (ca rne) 1,00 2,48 1,80 2,24 2,54 0,92 1,45 1,50 0,10 0,43 1,45 0,96 1,04 1,19 1,43 2,35 1,24 1,39 1,25
Impres i ón y gra ba ci ón 0,66 0,84 0,77 0,73 0,93 0,60 0,71 0,92 0,59 1,26 0,70 0,82 0,91 0,55 0,82 0,62 0,65 0,50 0,82
Curtiembre y cuero 1,08 0,98 0,49 0,78 0,27 0,50 1,17 0,81 0,44 1,22 1,04 0,52 0,93 0,64 0,46 1,01 0,33 0,75 1,01
Ma dera a s erra da 1,05 1,71 0,86 1,09 0,71 0,80 1,65 0,87 1,46 0,51 1,35 0,84 2,90 2,18 1,05 2,25 1,46 1,27 1,64
Indus tri a Lá ctea 0,99 0,35 0,44 7,75 0,00 0,00 2,51 0,00 0,81 0,34 1,44 1,90 0,68 1,17 0,28 6,26 1,22 0,34 1,23
Indus tri a a cei tera 0,00 1,05 0,00 2,85 0,00 0,00 0,00 5,92 0,00 0,71 0,00 5,71 0,00 1,76 1,70 5,57 0,00 0,00 0,00
Indus tri a cul tura l 0,66 0,66 0,88 0,71 0,79 0,58 0,85 0,64 0,81 1,25 0,69 0,73 0,97 0,82 0,85 0,82 0,68 0,78 0,61
Ma qui na ri a y equi pos 0,62 1,08 1,23 1,20 0,21 0,88 1,24 0,82 0,53 1,09 0,66 0,99 0,57 0,65 0,70 1,35 1,31 0,95 0,60
Meta l es y deri va dos 0,61 1,21 1,12 1,25 0,82 0,74 1,15 1,11 0,65 0,96 1,45 1,00 0,72 0,54 0,85 1,48 1,10 1,19 0,97
Mi nera l es no metá l i cos 1,73 1,82 1,56 1,06 2,03 0,49 1,54 1,33 1,33 0,64 1,10 0,90 1,11 0,87 1,60 1,12 1,07 1,20 1,00
Opera dores turís ticos 0,00 0,62 0,70 1,86 0,59 1,07 0,70 0,19 1,27 1,12 0,94 1,12 0,54 1,38 0,77 0,55 0,48 1,21 0,48
Otra s i ndus tri a s 1,74 1,13 0,55 1,28 0,62 0,57 0,52 0,71 1,15 1,14 0,40 0,39 0,42 0,97 0,64 0,38 0,38 0,57 0,38
Otros s ervi ci os 1,01 1,14 1,04 0,96 1,12 1,18 1,04 1,24 1,27 0,89 1,14 1,20 0,89 1,02 1,22 1,03 1,01 1,12 1,08
Pes ca 0,00 0,91 0,00 1,92 0,00 1,30 0,00 0,00 1,23 0,85 0,17 1,02 0,24 1,47 1,01 5,80 1,53 0,49 0,00
Pri ma ri o 5,35 1,49 2,08 1,55 2,44 2,80 1,88 3,82 1,07 0,16 1,59 1,56 1,56 1,54 2,50 2,19 2,03 1,90 3,13
Proces a mi ento pes ca do 2,12 0,50 0,00 0,00 2,15 0,00 0,00 6,34 0,87 1,29 0,00 2,04 0,00 1,26 1,21 0,00 0,00 0,00 0,00
Proces . fruta s -verdura s 1,93 1,47 0,87 2,46 0,00 0,00 0,00 1,92 0,20 0,67 2,33 0,93 1,33 1,14 3,30 3,62 0,00 0,00 0,00
Prod. i nformá ticos y el ect. 0,79 0,80 0,18 0,54 0,50 0,73 1,07 0,39 0,52 1,23 1,10 1,23 1,36 0,76 1,80 0,51 0,85 0,27 0,49
Ra ci ones y prepa ra dos 0,00 1,69 1,00 1,77 4,50 2,04 3,21 3,31 0,00 0,62 0,54 2,13 0,00 0,00 0,63 2,08 3,42 0,00 2,76
Sa l ud y cui da dos 0,77 0,96 0,98 0,77 0,80 0,68 0,63 0,73 0,60 1,19 0,95 0,64 1,04 0,48 1,00 0,79 0,71 0,76 0,93
Servi ci os a l a gro 1,90 0,72 2,84 1,43 2,84 1,83 2,06 2,52 0,42 0,58 1,70 1,61 1,97 1,10 1,65 1,06 2,65 2,53 2,93
Servi ci os fi na nci eros e i nm. 0,30 0,45 0,28 0,39 0,35 0,34 0,28 0,37 1,66 1,45 0,34 0,27 0,33 0,47 0,49 0,22 0,34 0,27 0,28
Sus ta nci a s qui mi ca s 0,50 0,97 1,80 0,48 0,51 0,00 0,54 0,50 0,36 1,38 0,73 0,48 0,17 0,00 0,72 1,06 0,31 0,17 0,00
Tel ecomuni ca ci ones y TICs 0,42 0,81 0,28 0,42 0,53 0,54 0,46 0,32 0,65 1,43 0,52 0,43 0,32 0,56 0,61 0,34 0,38 0,54 0,45
Textil y ves timenta 0,61 1,27 0,48 0,65 0,58 0,92 0,98 0,21 0,44 1,19 0,29 0,72 0,32 0,30 1,22 1,89 0,59 0,59 0,22
Tra ns porte ca rga y l ogís tica 1,11 1,06 1,35 1,45 1,01 1,29 1,17 1,24 0,53 0,90 1,37 1,89 1,07 0,84 0,94 1,26 1,74 0,84 1,31
Tra ns porte pa s a jeros 1,14 0,65 1,01 0,72 0,68 0,57 0,71 0,59 0,49 1,31 0,69 0,88 0,86 0,84 0,57 0,54 0,38 0,87 0,97
Fuente: en base a registro de empresas de INE (ajustado por IECON), 2014
Se excluye "Derivados del Petróleo" porque refiere a la refinación de combustibles que es una actividad realizada por la empresa pública ANCAP que es un monopolio estatal (sector importador
de crudo con planta refinadora en Montevideo).
TREINTA Y TRES
CERRO LARGO
TACUAREMBO
MONTEVIDEO
MALDONADO
CANELONES
RIO NEGRO
PAYSANDU
LAVALLEJA
DURAZNO
SAN JOSE
COLONIA
SORIANO
FLORIDA
ARTIGAS
FLORES
RIVERA
ROCHA
SALTO
SECTORES
Actividades profes ionales 0,74 0,63 0,79 0,77 0,64 0,45 0,48 0,77 0,78 1,24 0,78 0,71 0,41 0,44 0,75 0,51 0,78 0,63 0,61
Aloj. y s [Link] 0,69 0,82 1,05 1,58 0,71 0,65 0,61 1,15 2,62 0,80 0,96 0,94 0,89 3,14 1,38 0,65 0,76 0,81 0,81
Bebidas con alcohol 0,00 4,86 0,00 0,10 0,36 0,00 0,00 0,00 0,31 0,75 0,00 0,00 0,00 0,00 0,00 0,00 0,00 4,97 0,00
Bebidas s in alcohol 0,08 1,11 1,24 1,17 1,79 0,00 0,05 6,86 2,36 0,64 0,62 1,54 0,99 0,38 4,16 1,53 0,84 0,06 1,86
Caucho y plás tico 0,00 1,91 0,00 0,24 0,00 0,00 0,44 0,01 0,14 1,24 0,12 0,00 0,00 0,05 0,12 2,00 0,37 0,83 0,00
Celulos a, cartón y papel 0,00 2,00 0,00 2,77 0,00 0,00 0,00 0,00 0,00 1,03 0,00 4,24 0,00 0,03 0,00 0,02 2,81 0,04 0,00
Comercio mayoris ta 0,79 0,85 0,83 0,82 0,73 0,90 1,12 0,89 0,69 1,12 1,05 0,71 0,86 0,62 0,83 0,79 1,13 0,87 0,82
Comercio minoris ta 1,18 1,33 1,39 1,08 1,45 1,27 1,43 1,44 1,00 0,79 1,15 1,28 1,50 1,85 1,30 1,38 1,29 1,49 1,47
Cons trucción 0,74 1,05 0,56 0,92 1,07 1,37 1,02 0,71 1,39 1,03 1,03 0,63 0,49 0,59 0,80 1,11 0,63 0,54 0,76
Deportes y recreación 1,16 1,07 0,71 0,78 0,76 0,49 0,79 0,66 1,21 1,09 0,80 0,59 0,99 0,62 0,71 0,42 0,75 0,72 0,62
Educación y formación 0,87 1,23 0,90 0,61 1,07 1,36 0,79 0,82 0,94 1,05 0,85 0,93 1,23 0,39 1,00 0,66 0,60 1,06 0,69
Elab. alimentos 1,76 1,09 0,74 1,23 0,91 0,66 1,34 1,27 0,85 0,95 1,17 0,97 0,93 1,41 1,09 0,97 0,95 1,02 1,22
Elab. maltas y s imilares 0,00 0,08 0,00 5,40 0,00 0,00 0,00 0,00 0,13 0,91 8,36 0,66 0,00 0,00 0,00 1,03 0,00 0,56 0,00
Productos molineria 10,91 0,62 11,92 0,93 0,13 0,00 1,62 2,91 0,13 0,37 0,00 1,49 1,02 1,75 2,37 1,48 0,07 4,09 16,63
Tabaco 0,00 0,00 0,00 0,00 0,00 0,00 0,00 0,00 0,00 1,16 0,00 0,00 20,04 0,00 0,00 0,00 0,00 0,00 0,00
Elaboración de vinos 0,84 5,23 0,00 1,97 0,00 0,00 0,12 0,00 0,06 0,53 0,68 0,00 1,40 0,00 0,46 1,87 0,00 0,58 0,00
Energía, gas y agua 1,13 0,93 0,56 0,73 1,08 1,64 0,18 0,02 1,09 1,06 1,14 0,81 1,67 0,82 0,87 0,73 0,74 0,79 1,84
Fabricación de calzados 0,67 0,78 0,00 0,77 1,12 0,00 0,23 0,00 0,00 1,44 0,05 0,00 0,76 0,00 0,00 0,50 0,03 0,78 0,00
Fabricación muebles 0,67 1,47 0,15 0,48 0,18 0,77 0,88 0,20 0,83 1,13 0,27 1,25 0,15 0,15 0,92 1,15 0,62 0,49 1,14
Farmacéutica 0,00 1,56 0,00 0,47 0,00 0,00 0,07 0,00 0,08 1,42 0,04 0,09 0,06 0,00 0,00 0,00 0,00 0,00 0,00
Frigorífica (carne) 0,69 3,24 2,40 1,80 4,48 2,45 0,84 2,04 0,12 0,46 1,55 0,81 0,21 1,06 2,28 1,89 0,93 1,71 0,35
Impres ión y grabación 0,87 0,48 0,55 0,56 1,28 1,28 0,68 1,20 0,34 1,27 0,35 0,54 0,66 0,22 1,18 0,75 1,09 0,91 0,40
Curtiembre y cuero 0,92 0,64 0,67 0,35 0,04 0,07 4,56 0,11 0,06 1,11 1,97 0,29 0,69 0,10 0,06 4,75 0,05 0,12 0,47
Madera as errada 1,27 1,73 1,01 1,12 1,44 0,21 1,77 0,13 1,35 0,41 2,71 2,05 7,26 0,95 1,17 2,49 1,10 3,33 1,94
Indus tria Láctea 0,47 0,45 0,92 8,59 0,00 0,00 2,60 0,00 1,17 0,25 1,57 2,88 1,53 0,32 1,12 8,45 1,39 0,33 0,15
Indus tria aceitera 0,00 0,99 0,00 0,53 0,00 0,00 0,00 1,12 0,00 0,91 0,00 3,16 0,00 0,39 1,44 11,27 0,00 0,00 0,00
Indus tria cultural 1,05 0,54 1,09 0,71 0,92 0,72 0,86 0,95 0,74 1,13 0,97 0,66 1,18 0,94 0,70 0,94 1,14 1,38 1,41
Maquinaria y equipos 0,46 1,10 0,87 1,80 0,84 1,85 1,04 0,76 0,14 1,00 0,53 2,60 0,74 0,34 0,52 2,73 0,94 1,00 0,59
Metales y derivados 0,24 0,91 0,76 0,99 0,38 0,74 0,89 1,15 0,39 1,08 1,59 0,75 1,23 0,31 0,71 1,43 1,27 1,62 0,61
Minerales no metálicos 0,94 2,22 0,71 0,69 0,76 0,64 1,02 2,54 2,05 0,80 1,31 0,16 0,21 0,32 0,36 0,83 0,69 0,21 0,55
Operadores turís ticos 0,00 0,52 0,70 0,48 0,92 0,35 0,08 0,08 1,00 1,34 0,67 0,45 0,14 0,85 0,70 0,09 0,09 0,53 0,55
Otras indus trias 7,13 0,80 0,69 0,66 0,19 1,18 1,21 0,20 0,58 1,19 0,59 0,11 0,12 0,43 0,48 0,41 0,11 0,60 0,12
Otros s ervicios 1,05 1,04 1,04 0,89 1,09 1,47 1,23 1,09 1,06 0,97 1,08 1,05 0,86 0,90 1,23 0,94 1,06 1,20 1,06
Pes ca 0,00 0,34 0,00 0,52 0,00 0,98 0,00 0,00 0,78 1,41 0,05 0,28 0,07 0,68 0,26 1,74 0,63 0,16 0,00
Primario 8,52 1,28 1,88 1,33 2,55 2,64 1,88 4,00 1,15 0,26 1,78 2,04 1,55 2,52 3,02 2,16 2,57 1,75 4,96
Proces amiento pes cado 0,08 0,89 0,00 0,00 3,83 0,00 0,00 10,46 0,51 1,11 0,00 1,28 0,00 0,92 1,81 0,00 0,00 0,00 0,00
Proces . frutas -verduras 3,97 1,48 0,19 3,15 0,00 0,00 0,00 0,10 0,01 0,52 4,95 0,95 0,19 0,72 5,56 5,08 0,00 0,00 0,00
Prod. informáticos y elect. 0,15 0,98 0,03 0,45 0,75 0,80 0,75 0,06 0,16 1,35 0,27 0,25 1,49 0,28 0,61 0,26 0,43 0,05 0,09
Raciones y preparados 0,00 1,78 2,30 1,21 6,24 1,97 5,99 2,78 0,00 0,54 0,02 3,44 0,00 0,00 1,37 1,93 5,70 0,00 1,48
Salud y cuidados 1,25 1,12 1,69 1,15 1,21 0,96 0,81 1,26 0,64 0,94 1,08 1,28 1,41 1,03 1,47 0,85 1,06 1,30 1,37
Servicios al agro 1,12 0,95 2,55 1,71 3,33 2,39 2,29 2,83 0,32 0,63 1,42 2,82 1,44 1,06 1,25 1,13 4,13 2,44 2,24
Servicios financieros e inm. 0,39 0,45 0,41 0,46 0,30 0,23 0,23 0,33 2,59 1,20 0,38 0,42 0,41 0,52 0,47 0,40 0,30 0,26 0,26
Sus tancias quimicas 1,47 1,29 1,42 0,64 0,77 0,00 0,09 0,25 0,16 1,14 1,28 0,63 0,04 0,00 0,30 2,73 0,86 0,52 0,00
Telecomunicaciones y TICs 0,27 0,44 0,14 0,32 0,54 1,50 0,35 0,15 0,42 1,44 0,39 0,32 0,20 0,36 0,66 0,39 0,12 0,42 0,61
Textil y ves timenta 0,52 0,86 0,42 0,71 0,44 1,77 1,43 0,06 0,21 1,32 0,49 0,16 0,08 0,08 0,83 0,88 0,21 0,33 0,05
Trans porte carga y logís tica 0,95 1,03 1,00 1,69 1,14 1,40 1,31 0,93 0,39 0,95 1,39 1,75 1,26 0,54 0,84 1,24 1,67 0,99 0,94
Trans porte pas ajeros 1,41 0,72 0,94 0,44 1,01 0,37 0,53 0,66 0,40 1,23 0,95 0,94 1,19 0,88 0,60 0,62 0,33 0,69 1,04
Fuente: en base a registro de empresas de INE (ajustado por IECON), 2014
Se excluye "Derivados del Petróleo" porque refiere a la refinación de combustibles que es una actividad realizada por la empresa pública ANCAP que es un monopolio estatal (sector importador de crudo
con planta refinadora en Montevideo).
TREINTA Y TRES
CERRO LARGO
TACUAREMBO
MONTEVIDEO
MALDONADO
CANELONES
RIO NEGRO
PAYSANDU
LAVELLEJA
DURAZNO
SAN JOSE
COLONIA
SORIANO
FLORIDA
ARTIGAS
FLORES
RIVERA
ROCHA
SALTO
TOTAL
SECTORES
Actividades profesionales 4,46% 4,96% 5,08% 5,82% 4,18% 4,60% 4,22% 5,07% 6,20% 9,46% 6,18% 5,01% 4,70% 3,05% 5,70% 3,88% 5,49% 5,03% 3,72% 7,31%
Aloj. y [Link] 4,37% 3,94% 4,29% 6,41% 4,31% 4,19% 3,80% 4,67% 8,42% 3,17% 4,02% 4,34% 2,97% 13,53% 4,48% 3,22% 3,35% 4,00% 4,15% 4,17%
Bebidas con alcohol 0,00% 0,07% 0,00% 0,01% 0,04% 0,00% 0,00% 0,00% 0,02% 0,01% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,03% 0,00% 0,02%
Bebidas sin alcohol 0,04% 0,06% 0,08% 0,04% 0,09% 0,00% 0,03% 0,09% 0,04% 0,02% 0,02% 0,08% 0,06% 0,05% 0,20% 0,10% 0,03% 0,03% 0,05% 0,04%
Caucho y plástico 0,00% 0,30% 0,00% 0,10% 0,00% 0,00% 0,03% 0,04% 0,04% 0,32% 0,06% 0,00% 0,00% 0,08% 0,05% 0,14% 0,05% 0,09% 0,00% 0,22%
Celulosa, cartón y papel 0,00% 0,06% 0,00% 0,06% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,08% 0,00% 0,04% 0,00% 0,03% 0,00% 0,02% 0,03% 0,03% 0,00% 0,05%
Comercio mayorista 8,27% 8,78% 10,04% 9,53% 8,49% 10,24% 9,16% 8,60% 7,22% 10,06% 9,87% 8,33% 8,30% 6,63% 7,15% 8,85% 11,14% 8,63% 7,92% 9,36%
Comercio minorista 32,06% 28,04% 30,98% 26,65% 35,29% 31,21% 33,80% 31,18% 23,19% 19,85% 29,54% 30,30% 36,78% 30,21% 30,96% 32,31% 31,06% 35,94% 33,11% 24,66%
Construcción 2,97% 5,97% 3,50% 5,62% 4,04% 5,32% 5,01% 4,67% 8,35% 4,21% 4,19% 3,41% 2,76% 3,80% 4,10% 5,40% 3,73% 3,39% 4,37% 4,70%
Deportes y recreación 0,83% 1,32% 0,98% 1,26% 0,93% 1,05% 0,70% 0,74% 1,25% 1,07% 0,85% 1,05% 0,64% 0,75% 0,70% 0,80% 0,95% 0,70% 0,93% 1,05%
Derivados del petróleo 0,04% 0,01% 0,00% 0,00% 0,04% 0,00% 0,00% 0,00% 0,02% 0,01% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,02% 0,00% 0,03% 0,00% 0,01%
Educación y formación 1,97% 2,52% 1,57% 1,76% 1,24% 2,18% 1,43% 1,18% 2,15% 2,63% 2,07% 1,60% 2,85% 1,30% 2,03% 1,68% 1,46% 1,76% 1,31% 2,31%
Elab. alimentos 2,80% 2,00% 1,54% 2,38% 2,36% 1,61% 2,89% 2,62% 2,05% 1,46% 2,65% 2,27% 3,48% 3,50% 2,48% 2,38% 2,46% 2,51% 2,46% 1,91%
Elab. maltas y similares 0,00% 0,01% 0,00% 0,03% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,01% 0,01% 0,04% 0,04% 0,00% 0,00% 0,00% 0,06% 0,00% 0,03% 0,00% 0,01%
Productos molineria 0,31% 0,04% 0,39% 0,04% 0,04% 0,00% 0,10% 0,13% 0,02% 0,02% 0,00% 0,08% 0,03% 0,08% 0,08% 0,04% 0,03% 0,12% 0,27% 0,04%
Tabaco 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,03% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00%
Elaboración de vinos 0,09% 0,58% 0,00% 0,18% 0,00% 0,00% 0,03% 0,00% 0,02% 0,05% 0,06% 0,00% 0,12% 0,00% 0,05% 0,18% 0,00% 0,03% 0,00% 0,12%
Energía, gas y agua 0,48% 0,39% 0,39% 0,43% 0,40% 0,65% 0,16% 0,09% 0,30% 0,45% 0,34% 0,38% 0,45% 0,33% 0,45% 0,37% 0,51% 0,30% 0,33% 0,41%
Fabricación de calzados 0,13% 0,07% 0,00% 0,01% 0,09% 0,00% 0,10% 0,00% 0,00% 0,13% 0,04% 0,00% 0,09% 0,00% 0,00% 0,04% 0,03% 0,03% 0,00% 0,08%
Fabricación muebles 0,70% 0,99% 0,43% 0,57% 0,49% 0,65% 0,51% 0,48% 0,77% 0,65% 0,36% 0,63% 0,33% 0,30% 0,80% 0,80% 0,30% 0,48% 0,82% 0,66%
Farmacéutica 0,00% 0,05% 0,00% 0,03% 0,00% 0,00% 0,03% 0,00% 0,01% 0,10% 0,02% 0,04% 0,03% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,06%
Frigorífica (carne) 0,09% 0,22% 0,16% 0,20% 0,22% 0,08% 0,13% 0,13% 0,01% 0,04% 0,13% 0,08% 0,09% 0,10% 0,13% 0,21% 0,11% 0,12% 0,11% 0,09%
Impresión y grabación 0,44% 0,56% 0,51% 0,49% 0,62% 0,40% 0,48% 0,61% 0,39% 0,84% 0,47% 0,55% 0,61% 0,35% 0,55% 0,41% 0,43% 0,33% 0,55% 0,67%
Curtiembre y cuero 0,17% 0,16% 0,08% 0,13% 0,04% 0,08% 0,19% 0,13% 0,07% 0,20% 0,17% 0,08% 0,15% 0,10% 0,08% 0,16% 0,05% 0,12% 0,16% 0,16%
Madera aserrada 0,52% 0,86% 0,43% 0,55% 0,36% 0,40% 0,82% 0,44% 0,73% 0,25% 0,68% 0,42% 1,45% 1,05% 0,53% 1,13% 0,73% 0,64% 0,82% 0,50%
Industria Láctea 0,09% 0,03% 0,04% 0,69% 0,00% 0,00% 0,22% 0,00% 0,07% 0,03% 0,13% 0,17% 0,06% 0,10% 0,03% 0,55% 0,11% 0,03% 0,11% 0,09%
Industria aceitera 0,00% 0,02% 0,00% 0,04% 0,00% 0,00% 0,00% 0,09% 0,00% 0,01% 0,00% 0,08% 0,00% 0,03% 0,03% 0,08% 0,00% 0,00% 0,00% 0,01%
Industria cultural 1,49% 1,47% 1,97% 1,60% 1,78% 1,29% 1,90% 1,44% 1,81% 2,79% 1,55% 1,64% 2,18% 1,78% 1,90% 1,83% 1,51% 1,76% 1,37% 2,24%
Maquinaria y equipos 0,39% 0,69% 0,79% 0,77% 0,13% 0,56% 0,79% 0,52% 0,34% 0,70% 0,42% 0,63% 0,36% 0,40% 0,45% 0,86% 0,84% 0,61% 0,38% 0,64%
Metales y derivados 0,79% 1,57% 1,46% 1,62% 1,07% 0,97% 1,49% 1,44% 0,85% 1,25% 1,88% 1,30% 0,94% 0,68% 1,10% 1,93% 1,43% 1,54% 1,26% 1,30%
Minerales no metálicos 0,57% 0,60% 0,51% 0,35% 0,67% 0,16% 0,51% 0,44% 0,44% 0,21% 0,36% 0,29% 0,36% 0,28% 0,53% 0,37% 0,35% 0,39% 0,33% 0,33%
Operadores turísticos 0,00% 0,14% 0,16% 0,42% 0,13% 0,24% 0,16% 0,04% 0,29% 0,25% 0,21% 0,25% 0,12% 0,30% 0,18% 0,12% 0,11% 0,27% 0,11% 0,23%
Otras industrias 0,74% 0,48% 0,24% 0,55% 0,27% 0,24% 0,22% 0,31% 0,49% 0,49% 0,17% 0,17% 0,18% 0,40% 0,28% 0,16% 0,16% 0,24% 0,16% 0,43%
Otros servicios 10,63% 11,99% 10,94% 10,02% 11,73% 12,42% 10,91% 12,97% 13,30% 9,36% 12,01% 12,54% 9,33% 10,30% 12,80% 10,82% 10,54% 11,75% 11,37% 10,49%
Pesca 0,00% 0,11% 0,00% 0,24% 0,00% 0,16% 0,00% 0,00% 0,15% 0,11% 0,02% 0,13% 0,03% 0,18% 0,13% 0,72% 0,19% 0,06% 0,00% 0,12%
Primario 4,77% 1,33% 1,85% 1,39% 2,18% 2,50% 1,68% 3,41% 0,96% 0,14% 1,42% 1,39% 1,39% 1,33% 2,23% 1,95% 1,81% 1,70% 2,79% 0,89%
Procesamiento pescado 0,04% 0,01% 0,00% 0,00% 0,04% 0,00% 0,00% 0,13% 0,02% 0,03% 0,00% 0,04% 0,00% 0,03% 0,03% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,02%
Proces. frutas-verduras 0,09% 0,07% 0,04% 0,11% 0,00% 0,00% 0,00% 0,09% 0,01% 0,03% 0,11% 0,04% 0,06% 0,05% 0,15% 0,16% 0,00% 0,00% 0,00% 0,05%
Prod. informáticos y elect. 0,35% 0,36% 0,08% 0,24% 0,22% 0,32% 0,48% 0,17% 0,23% 0,55% 0,49% 0,55% 0,61% 0,33% 0,80% 0,23% 0,38% 0,12% 0,22% 0,44%
Raciones y preparados 0,00% 0,07% 0,04% 0,07% 0,18% 0,08% 0,13% 0,13% 0,00% 0,02% 0,02% 0,08% 0,00% 0,00% 0,03% 0,08% 0,14% 0,00% 0,11% 0,04%
Salud y cuidados 2,76% 3,43% 3,50% 2,76% 2,84% 2,42% 2,25% 2,62% 2,15% 4,23% 3,39% 2,27% 3,70% 1,65% 3,58% 2,81% 2,54% 2,72% 3,33% 3,57%
Servicios al agro 1,84% 0,70% 2,76% 1,39% 2,76% 1,77% 2,00% 2,45% 0,41% 0,57% 1,65% 1,56% 1,91% 1,03% 1,60% 1,03% 2,57% 2,45% 2,84% 0,97%
Servicios financieros e inm. 1,84% 2,76% 1,69% 2,36% 2,13% 2,10% 1,71% 2,27% 10,16% 8,87% 2,10% 1,64% 2,03% 2,75% 3,00% 1,33% 2,11% 1,67% 1,75% 6,14%
Sustancias quimicas 0,09% 0,17% 0,31% 0,08% 0,09% 0,00% 0,10% 0,09% 0,06% 0,24% 0,13% 0,08% 0,03% 0,00% 0,13% 0,18% 0,05% 0,03% 0,00% 0,17%
Telecomunicaciones y TICs 0,87% 1,68% 0,59% 0,87% 1,11% 1,13% 0,95% 0,66% 1,34% 2,97% 1,08% 0,88% 0,67% 1,13% 1,28% 0,70% 0,78% 1,12% 0,93% 2,08%
Textil y vestimenta 0,74% 1,56% 0,59% 0,80% 0,71% 1,13% 1,20% 0,26% 0,55% 1,47% 0,36% 0,88% 0,39% 0,35% 1,50% 2,32% 0,73% 0,73% 0,27% 1,23%
Transporte carga y logística 6,47% 6,13% 7,83% 8,41% 5,87% 7,50% 6,79% 7,21% 3,07% 5,21% 7,94% 10,98% 6,21% 4,68% 5,48% 7,33% 10,14% 4,87% 7,60% 5,81%
Transporte pasajeros 4,68% 2,67% 4,13% 2,94% 2,80% 2,34% 2,92% 2,40% 2,02% 5,38% 2,82% 3,62% 3,51% 3,30% 2,33% 2,20% 1,57% 3,57% 3,99% 4,10%
TOTAL 100,00% 100,00% 100,00% 100,00% 100,00% 100,00% 100,00% 100,00% 100,00% 100,00% 100,00% 100,00% 100,00% 96,25% 100,00% 100,00% 100,00% 100,00% 100,00% 100,00%
Fuente: en base a registro de empresas de INE (ajustado por IECON), 2014
Cuadro A5. Participación de las economías departamentales en cada sector a nivel nacional (%),
calculado según cantidad de empresas (sin ponderar). Año 2014
CERRO LARGO
TACUAREMBO
MONTEVIDEO
MALDONADO
CANELONES
RIO NEGRO
PAYSANDU
LAVALLEJA
TREINTA Y
DURAZNO
SAN JOSE
SORIANO
COLONIA
ARTIGAS
FLORIDA
FLORES
RIVERA
ROCHA
SALTO
TRES
total
SECTORES
Actividades profes ionales 0,82% 7,77% 1,04% 3,36% 0,76% 0,46% 1,07% 0,94% 5,60% 65,72% 2,36% 0,96% 1,25% 0,98% 1,84% 1,53% 1,64% 1,34% 0,55% 100,00%
Aloj. y s [Link] 1,41% 10,81% 1,54% 6,47% 1,37% 0,73% 1,70% 1,51% 13,31% 38,52% 2,69% 1,46% 1,38% 7,65% 2,53% 2,22% 1,75% 1,87% 1,07% 100,00%
Bebidas con alcohol 0,00% 46,43% 0,00% 3,57% 3,57% 0,00% 0,00% 0,00% 7,14% 35,71% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 3,57% 0,00% 100,00%
Bebidas s in alcohol 1,43% 15,71% 2,86% 4,29% 2,86% 0,00% 1,43% 2,86% 7,14% 28,57% 1,43% 2,86% 2,86% 2,86% 11,43% 7,14% 1,43% 1,43% 1,43% 100,00%
Caucho y plás tico 0,00% 15,90% 0,00% 1,89% 0,00% 0,00% 0,27% 0,27% 1,35% 74,93% 0,81% 0,00% 0,00% 0,81% 0,54% 1,89% 0,54% 0,81% 0,00% 100,00%
Celulos a, cartón y papel 0,00% 13,95% 0,00% 4,65% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 75,58% 0,00% 1,16% 0,00% 1,16% 0,00% 1,16% 1,16% 1,16% 0,00% 100,00%
Comercio mayoris ta 1,19% 10,75% 1,61% 4,29% 1,20% 0,80% 1,82% 1,24% 5,09% 54,59% 2,94% 1,25% 1,73% 1,67% 1,80% 2,72% 2,60% 1,80% 0,91% 100,00%
Comercio minoris ta 1,75% 13,03% 1,88% 4,56% 1,90% 0,93% 2,55% 1,71% 6,21% 40,86% 3,34% 1,72% 2,91% 2,89% 2,96% 3,77% 2,75% 2,84% 1,45% 100,00%
Cons trucción 0,85% 14,54% 1,12% 5,04% 1,14% 0,83% 1,98% 1,34% 11,71% 45,40% 2,48% 1,02% 1,14% 1,91% 2,06% 3,30% 1,73% 1,40% 1,00% 100,00%
Deportes y recreación 1,07% 14,35% 1,40% 5,04% 1,18% 0,73% 1,23% 0,95% 7,85% 51,74% 2,24% 1,40% 1,18% 1,68% 1,57% 2,19% 1,96% 1,29% 0,95% 100,00%
Educación y formación 1,15% 12,52% 1,02% 3,22% 0,72% 0,69% 1,15% 0,69% 6,13% 57,86% 2,50% 0,97% 2,40% 1,33% 2,07% 2,10% 1,38% 1,48% 0,61% 100,00%
Elab. alimentos 1,98% 11,99% 1,21% 5,26% 1,64% 0,62% 2,81% 1,85% 7,08% 38,73% 3,86% 1,67% 3,55% 4,33% 3,06% 3,59% 2,81% 2,57% 1,39% 100,00%
Elab. maltas y s imilares 0,00% 5,56% 0,00% 11,11% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 5,56% 38,89% 11,11% 5,56% 0,00% 0,00% 0,00% 16,67% 0,00% 5,56% 0,00% 100,00%
Productos molineria 9,72% 9,72% 13,89% 4,17% 1,39% 0,00% 4,17% 4,17% 2,78% 20,83% 0,00% 2,78% 1,39% 4,17% 4,17% 2,78% 1,39% 5,56% 6,94% 100,00%
Tabaco 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 75,00% 0,00% 0,00% 25,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 100,00%
Elaboración de vinos 1,02% 57,14% 0,00% 6,63% 0,00% 0,00% 0,51% 0,00% 1,02% 23,98% 1,53% 0,00% 2,04% 0,00% 1,02% 4,59% 0,00% 0,51% 0,00% 100,00%
Energía, gas y agua 1,57% 10,86% 1,43% 4,43% 1,29% 1,14% 0,71% 0,29% 4,86% 55,71% 2,29% 1,29% 2,14% 1,86% 2,57% 2,57% 2,71% 1,43% 0,86% 100,00%
Fabricación de calzados 2,11% 9,86% 0,00% 0,70% 1,41% 0,00% 2,11% 0,00% 0,00% 77,46% 1,41% 0,00% 2,11% 0,00% 0,00% 1,41% 0,70% 0,70% 0,00% 100,00%
Fabricación muebles 1,42% 17,19% 0,98% 3,65% 0,98% 0,71% 1,42% 0,98% 7,66% 50,04% 1,51% 1,34% 0,98% 1,07% 2,85% 3,47% 0,98% 1,42% 1,34% 100,00%
Farmacéutica 0,00% 9,80% 0,00% 1,96% 0,00% 0,00% 0,98% 0,00% 0,98% 83,33% 0,98% 0,98% 0,98% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 100,00%
Frigorífica (carne) 1,35% 28,38% 2,70% 9,46% 3,38% 0,68% 2,70% 2,03% 0,68% 21,62% 4,05% 1,35% 2,03% 2,70% 3,38% 6,76% 2,70% 2,70% 1,35% 100,00%
Impres ión y grabación 0,88% 9,64% 1,15% 3,09% 1,24% 0,44% 1,33% 1,24% 3,89% 64,01% 1,95% 1,15% 1,77% 1,24% 1,95% 1,77% 1,41% 0,97% 0,88% 100,00%
Curtiembre y cuero 1,45% 11,27% 0,73% 3,27% 0,36% 0,36% 2,18% 1,09% 2,91% 62,18% 2,91% 0,73% 1,82% 1,45% 1,09% 2,91% 0,73% 1,45% 1,09% 100,00%
Madera as errada 1,41% 19,55% 1,30% 4,59% 0,94% 0,59% 3,06% 1,18% 9,66% 25,80% 3,77% 1,18% 5,65% 4,95% 2,47% 6,48% 3,18% 2,47% 1,77% 100,00%
Indus tria Láctea 1,33% 4,00% 0,67% 32,67% 0,00% 0,00% 4,67% 0,00% 5,33% 17,33% 4,00% 2,67% 1,33% 2,67% 0,67% 18,00% 2,67% 0,67% 1,33% 100,00%
Indus tria aceitera 0,00% 12,00% 0,00% 12,00% 0,00% 0,00% 0,00% 8,00% 0,00% 36,00% 0,00% 8,00% 0,00% 4,00% 4,00% 16,00% 0,00% 0,00% 0,00% 100,00%
Indus tria cultural 0,90% 7,51% 1,32% 3,00% 1,05% 0,42% 1,58% 0,87% 5,32% 63,29% 1,92% 1,03% 1,90% 1,87% 2,00% 2,35% 1,48% 1,53% 0,66% 100,00%
Maquinaria y equipos 0,83% 12,36% 1,85% 5,07% 0,28% 0,65% 2,31% 1,11% 3,51% 55,35% 1,85% 1,38% 1,11% 1,48% 1,66% 3,87% 2,86% 1,85% 0,65% 100,00%
Metales y derivados 0,82% 13,83% 1,68% 5,26% 1,09% 0,54% 2,13% 1,50% 4,31% 48,75% 4,04% 1,41% 1,41% 1,22% 2,00% 4,26% 2,40% 2,31% 1,04% 100,00%
Minerales no metálicos 2,33% 20,83% 2,33% 4,49% 2,69% 0,36% 2,87% 1,80% 8,80% 32,32% 3,05% 1,26% 2,15% 1,97% 3,77% 3,23% 2,33% 2,33% 1,08% 100,00%
Operadores turís ticos 0,00% 7,05% 1,04% 7,83% 0,78% 0,78% 1,31% 0,26% 8,36% 56,92% 2,61% 1,57% 1,04% 3,13% 1,83% 1,57% 1,04% 2,35% 0,52% 100,00%
Otras indus trias 2,34% 12,97% 0,83% 5,38% 0,83% 0,41% 0,97% 0,97% 7,59% 58,07% 1,10% 0,55% 0,83% 2,21% 1,52% 1,10% 0,83% 1,10% 0,41% 100,00%
Otros s ervicios 1,37% 13,09% 1,56% 4,03% 1,49% 0,87% 1,94% 1,67% 8,37% 45,31% 3,19% 1,68% 1,73% 2,32% 2,88% 2,96% 2,19% 2,18% 1,17% 100,00%
Pes ca 0,00% 10,48% 0,00% 8,10% 0,00% 0,95% 0,00% 0,00% 8,10% 43,33% 0,48% 1,43% 0,48% 3,33% 2,38% 16,67% 3,33% 0,95% 0,00% 100,00%
Primario 7,21% 17,07% 3,11% 6,55% 3,24% 2,05% 3,51% 5,16% 7,08% 8,14% 4,43% 2,18% 3,04% 3,51% 5,89% 6,29% 4,43% 3,71% 3,38% 100,00%
Proces amiento pes cado 2,86% 5,71% 0,00% 0,00% 2,86% 0,00% 0,00% 8,57% 5,71% 65,71% 0,00% 2,86% 0,00% 2,86% 2,86% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 100,00%
Proces . frutas -verduras 2,60% 16,88% 1,30% 10,39% 0,00% 0,00% 0,00% 2,60% 1,30% 33,77% 6,49% 1,30% 2,60% 2,60% 7,79% 10,39% 0,00% 0,00% 0,00% 100,00%
Prod. informáticos y elect. 1,06% 9,16% 0,27% 2,26% 0,66% 0,53% 1,99% 0,53% 3,45% 62,28% 3,05% 1,73% 2,66% 1,73% 4,25% 1,46% 1,86% 0,53% 0,53% 100,00%
Raciones y preparados 0,00% 19,40% 1,49% 7,46% 5,97% 1,49% 5,97% 4,48% 0,00% 31,34% 1,49% 2,99% 0,00% 0,00% 1,49% 5,97% 7,46% 0,00% 2,99% 100,00%
Salud y cuidados 1,04% 11,01% 1,47% 3,26% 1,06% 0,50% 1,17% 0,99% 3,98% 60,20% 2,64% 0,89% 2,02% 1,09% 2,36% 2,26% 1,55% 1,49% 1,01% 100,00%
Servicios al agro 2,56% 8,22% 4,26% 6,03% 3,77% 1,34% 3,83% 3,41% 2,80% 29,64% 4,75% 2,25% 3,83% 2,50% 3,90% 3,04% 5,78% 4,93% 3,16% 100,00%
Servicios financieros e inm. 0,40% 5,14% 0,41% 1,63% 0,46% 0,25% 0,52% 0,50% 10,92% 73,37% 0,95% 0,38% 0,64% 1,06% 1,15% 0,63% 0,75% 0,53% 0,31% 100,00%
Sus tancias quimicas 0,68% 11,15% 2,70% 2,03% 0,68% 0,00% 1,01% 0,68% 2,36% 69,93% 2,03% 0,68% 0,34% 0,00% 1,69% 3,04% 0,68% 0,34% 0,00% 100,00%
Telecomunicaciones y TICs 0,57% 9,29% 0,43% 1,76% 0,71% 0,40% 0,85% 0,43% 4,26% 72,59% 1,45% 0,60% 0,63% 1,28% 1,45% 0,97% 0,82% 1,05% 0,48% 100,00%
Textil y ves timenta 0,82% 14,55% 0,72% 2,74% 0,77% 0,67% 1,83% 0,29% 2,93% 60,57% 0,82% 1,01% 0,62% 0,67% 2,88% 5,43% 1,30% 1,15% 0,24% 100,00%
Trans porte carga y logís tica 1,50% 12,08% 2,02% 6,10% 1,34% 0,94% 2,17% 1,68% 3,48% 45,53% 3,81% 2,65% 2,08% 1,90% 2,22% 3,63% 3,81% 1,64% 1,41% 100,00%
Trans porte pas ajeros 1,54% 7,47% 1,51% 3,02% 0,91% 0,42% 1,32% 0,79% 3,25% 66,59% 1,91% 1,24% 1,67% 1,90% 1,34% 1,54% 0,83% 1,70% 1,05% 100,00%
Fuente: en base a registro de empresas de INE (ajustado por IECON), 2014
Se excluye "Derivados del Petróleo" porque refiere a la refinación de combustibles que es una actividad realizada por la empresa pública ANCAP que es un monopolio estatal (sector importador de crudo con planta
refinadora en Montevideo).
TREINTA Y TRES
CERRO LARGO
TACUAREMBO
MONTEVIDEO
MALDONADO
CANELONES
RIO NEGRO
PAYSANDU
LAVALLEJA
DURAZNO
SAN JOSE
COLONIA
SORIANO
FLORIDA
ARTIGAS
FLORES
RIVERA
ROCHA
SALTO
TOTAL
SECTORES
Actividades profesionales 0,77% 6,09% 1,04% 2,92% 0,67% 0,27% 0,73% 0,92% 4,72% 71,91% 1,96% 0,87% 0,68% 0,74% 1,67% 1,21% 1,43% 0,90% 0,51% 100,00%
Aloj. y [Link] 0,72% 7,93% 1,38% 5,98% 0,74% 0,38% 0,93% 1,38% 15,93% 46,44% 2,40% 1,15% 1,45% 5,34% 3,06% 1,52% 1,40% 1,17% 0,68% 100,00%
Bebidas con alcohol 0,00% 46,79% 0,00% 0,38% 0,38% 0,00% 0,00% 0,00% 1,89% 43,40% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 7,17% 0,00% 100,00%
Bebidas sin alcohol 0,08% 10,69% 1,63% 4,41% 1,88% 0,00% 0,08% 8,24% 14,37% 36,90% 1,55% 1,88% 1,63% 0,65% 9,22% 3,59% 1,55% 0,08% 1,55% 100,00%
Caucho y plástico 0,00% 18,38% 0,00% 0,93% 0,00% 0,00% 0,68% 0,01% 0,86% 71,91% 0,29% 0,00% 0,00% 0,08% 0,28% 4,70% 0,69% 1,20% 0,00% 100,00%
Celulosa, cartón y papel 0,00% 19,26% 0,00% 10,46% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 59,76% 0,00% 5,18% 0,00% 0,05% 0,00% 0,05% 5,18% 0,05% 0,00% 100,00%
Comercio mayorista 0,83% 8,19% 1,10% 3,11% 0,77% 0,53% 1,71% 1,07% 4,18% 64,79% 2,65% 0,87% 1,42% 1,06% 1,85% 1,85% 2,08% 1,25% 0,68% 100,00%
Comercio minorista 1,24% 12,80% 1,83% 4,09% 1,52% 0,76% 2,19% 1,73% 6,08% 45,83% 2,90% 1,57% 2,46% 3,15% 2,89% 3,22% 2,37% 2,15% 1,23% 100,00%
Construcción 0,78% 10,15% 0,74% 3,48% 1,12% 0,82% 1,55% 0,85% 8,46% 59,95% 2,60% 0,77% 0,80% 1,01% 1,78% 2,59% 1,16% 0,78% 0,63% 100,00%
Deportes y recreación 1,22% 10,29% 0,94% 2,95% 0,80% 0,29% 1,20% 0,80% 7,35% 63,26% 2,00% 0,72% 1,63% 1,06% 1,57% 0,98% 1,38% 1,03% 0,51% 100,00%
Educación y formación 0,91% 11,89% 1,19% 2,30% 1,12% 0,81% 1,21% 0,98% 5,74% 60,92% 2,13% 1,13% 2,02% 0,66% 2,22% 1,55% 1,11% 1,54% 0,57% 100,00%
Elab. alimentos 1,85% 10,47% 0,97% 4,66% 0,95% 0,39% 2,05% 1,52% 5,16% 54,96% 2,95% 1,19% 1,53% 2,40% 2,42% 2,28% 1,75% 1,48% 1,02% 100,00%
Elab. maltas y similares 0,00% 0,81% 0,00% 20,40% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,81% 52,93% 21,01% 0,81% 0,00% 0,00% 0,00% 2,42% 0,00% 0,81% 0,00% 100,00%
Productos molineria 11,47% 6,01% 15,69% 3,50% 0,14% 0,00% 2,47% 3,50% 0,79% 21,32% 0,00% 1,82% 1,68% 2,99% 5,25% 3,47% 0,14% 5,90% 13,87% 100,00%
Tabaco 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 67,11% 0,00% 0,00% 32,89% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 100,00%
Elaboración de vinos 0,88% 50,35% 0,00% 7,46% 0,00% 0,00% 0,18% 0,00% 0,35% 30,54% 1,72% 0,00% 2,29% 0,00% 1,02% 4,37% 0,00% 0,84% 0,00% 100,00%
Energía, gas y agua 1,19% 8,95% 0,74% 2,75% 1,13% 0,97% 0,28% 0,02% 6,65% 61,63% 2,86% 0,99% 2,74% 1,40% 1,93% 1,72% 1,36% 1,14% 1,53% 100,00%
Fabricación de calzados 0,71% 7,56% 0,00% 2,89% 1,18% 0,00% 0,35% 0,00% 0,00% 83,58% 0,12% 0,00% 1,24% 0,00% 0,00% 1,18% 0,06% 1,12% 0,00% 100,00%
Fabricación muebles 0,70% 14,21% 0,19% 1,83% 0,19% 0,46% 1,34% 0,25% 5,05% 65,55% 0,67% 1,53% 0,25% 0,26% 2,04% 2,69% 1,14% 0,70% 0,95% 100,00%
Farmacéutica 0,00% 15,01% 0,00% 1,78% 0,00% 0,00% 0,10% 0,00% 0,50% 82,30% 0,10% 0,10% 0,10% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 100,00%
Frigorífica (carne) 0,73% 31,17% 3,16% 6,81% 4,71% 1,46% 1,28% 2,45% 0,71% 26,52% 3,89% 0,99% 0,35% 1,81% 5,06% 4,43% 1,72% 2,46% 0,29% 100,00%
Impresión y grabación 0,91% 4,66% 0,72% 2,12% 1,34% 0,76% 1,03% 1,44% 2,09% 73,87% 0,88% 0,66% 1,09% 0,38% 2,62% 1,76% 2,01% 1,31% 0,33% 100,00%
Curtiembre y cuero 0,96% 6,21% 0,88% 1,31% 0,04% 0,04% 6,96% 0,13% 0,35% 64,60% 4,95% 0,35% 1,14% 0,18% 0,13% 11,12% 0,09% 0,18% 0,39% 100,00%
Madera aserrada 1,34% 16,64% 1,32% 4,25% 1,51% 0,12% 2,71% 0,15% 8,19% 24,02% 6,82% 2,51% 11,92% 1,62% 2,59% 5,84% 2,03% 4,80% 1,62% 100,00%
Industria Láctea 0,50% 4,32% 1,22% 32,47% 0,00% 0,00% 3,97% 0,00% 7,12% 14,48% 3,94% 3,52% 2,50% 0,55% 2,48% 19,79% 2,55% 0,47% 0,12% 100,00%
Industria aceitera 0,00% 9,58% 0,00% 2,02% 0,00% 0,00% 0,00% 1,34% 0,00% 52,94% 0,00% 3,87% 0,00% 0,67% 3,19% 26,39% 0,00% 0,00% 0,00% 100,00%
Industria cultural 1,11% 5,22% 1,43% 2,67% 0,96% 0,43% 1,31% 1,14% 4,49% 65,41% 2,45% 0,80% 1,93% 1,60% 1,56% 2,21% 2,10% 1,99% 1,18% 100,00%
Maquinaria y equipos 0,48% 10,58% 1,14% 6,79% 0,88% 1,10% 1,58% 0,91% 0,87% 58,17% 1,32% 3,18% 1,21% 0,59% 1,15% 6,39% 1,74% 1,44% 0,49% 100,00%
Metales y derivados 0,25% 8,81% 0,99% 3,76% 0,40% 0,44% 1,36% 1,39% 2,35% 62,69% 3,99% 0,92% 2,02% 0,53% 1,57% 3,35% 2,33% 2,34% 0,51% 100,00%
Minerales no metálicos 0,99% 21,38% 0,93% 2,59% 0,80% 0,38% 1,56% 3,05% 12,49% 46,63% 3,30% 0,19% 0,34% 0,55% 0,80% 1,95% 1,28% 0,31% 0,46% 100,00%
Operadores turísticos 0,00% 5,05% 0,92% 1,80% 0,97% 0,21% 0,12% 0,09% 6,06% 77,73% 1,68% 0,55% 0,23% 1,45% 1,54% 0,21% 0,16% 0,76% 0,46% 100,00%
Otras industrias 7,50% 7,67% 0,90% 2,51% 0,20% 0,70% 1,84% 0,23% 3,55% 69,13% 1,47% 0,13% 0,20% 0,74% 1,07% 0,97% 0,20% 0,87% 0,10% 100,00%
Otros servicios 1,11% 10,07% 1,37% 3,35% 1,15% 0,87% 1,89% 1,31% 6,44% 55,98% 2,73% 1,29% 1,41% 1,54% 2,74% 2,19% 1,95% 1,74% 0,89% 100,00%
Pesca 0,00% 3,25% 0,00% 1,97% 0,00% 0,58% 0,00% 0,00% 4,76% 81,65% 0,12% 0,35% 0,12% 1,16% 0,58% 4,07% 1,16% 0,23% 0,00% 100,00%
Primario 8,95% 12,36% 2,48% 5,03% 2,68% 1,57% 2,88% 4,80% 6,97% 15,34% 4,46% 2,49% 2,55% 4,30% 6,70% 5,05% 4,73% 2,52% 4,14% 100,00%
Procesamiento pescado 0,08% 8,55% 0,00% 0,00% 4,03% 0,00% 0,00% 12,57% 3,12% 64,50% 0,00% 1,56% 0,00% 1,56% 4,03% 0,00% 0,00% 0,00% 0,00% 100,00%
Proces. frutas-verduras 4,17% 14,22% 0,25% 11,89% 0,00% 0,00% 0,00% 0,12% 0,06% 29,92% 12,45% 1,16% 0,31% 1,23% 12,32% 11,89% 0,00% 0,00% 0,00% 100,00%
Prod. informáticos y elect. 0,15% 9,46% 0,04% 1,70% 0,78% 0,48% 1,15% 0,08% 0,96% 78,41% 0,67% 0,31% 2,45% 0,48% 1,36% 0,61% 0,78% 0,08% 0,08% 100,00%
Raciones y preparados 0,00% 17,12% 3,03% 4,57% 6,55% 1,17% 9,15% 3,34% 0,00% 31,52% 0,06% 4,20% 0,00% 0,00% 3,03% 4,51% 10,51% 0,00% 1,24% 100,00%
Salud y cuidados 1,31% 10,78% 2,23% 4,33% 1,27% 0,57% 1,24% 1,51% 3,90% 54,31% 2,71% 1,57% 2,31% 1,75% 3,25% 2,00% 1,95% 1,87% 1,14% 100,00%
Servicios al agro 1,17% 9,16% 3,36% 6,46% 3,50% 1,42% 3,50% 3,40% 1,96% 36,42% 3,58% 3,45% 2,37% 1,80% 2,78% 2,66% 7,61% 3,52% 1,87% 100,00%
Servicios financieros e inm. 0,41% 4,37% 0,54% 1,72% 0,32% 0,14% 0,36% 0,39% 15,73% 69,85% 0,96% 0,52% 0,67% 0,89% 1,04% 0,95% 0,55% 0,38% 0,22% 100,00%
Sustancias quimicas 1,55% 12,45% 1,87% 2,43% 0,81% 0,00% 0,14% 0,31% 0,98% 66,02% 3,22% 0,77% 0,06% 0,00% 0,67% 6,39% 1,59% 0,75% 0,00% 100,00%
Telecomunicaciones y TICs 0,29% 4,25% 0,18% 1,21% 0,57% 0,89% 0,54% 0,18% 2,53% 83,33% 0,98% 0,39% 0,34% 0,61% 1,46% 0,91% 0,23% 0,61% 0,51% 100,00%
Textil y vestimenta 0,55% 8,25% 0,55% 2,68% 0,47% 1,05% 2,19% 0,07% 1,29% 76,43% 1,22% 0,19% 0,13% 0,14% 1,83% 2,06% 0,39% 0,48% 0,04% 100,00%
Transporte carga y logística 1,00% 9,93% 1,31% 6,38% 1,19% 0,83% 2,00% 1,12% 2,37% 55,17% 3,50% 2,14% 2,07% 0,92% 1,86% 2,91% 3,07% 1,43% 0,78% 100,00%
Transporte pasajeros 1,49% 6,96% 1,24% 1,65% 1,06% 0,22% 0,81% 0,79% 2,46% 71,08% 2,39% 1,15% 1,96% 1,51% 1,33% 1,44% 0,61% 0,99% 0,87% 100,00%
Fuente: en base a registro de empresas de INE (ajustado por IECON), 2014
Se excluye "Derivados del Petróleo" porque refiere a la refinación de combustibles que es una actividad realizada por la empresa pública ANCAP que es un monopolio estatal (sector importador de crudo con planta
refinadora en Montevideo).
Cuadro A7. Clasificación de sectores de la economía uruguaya, correspondencia con el código CIIU Rev. 4.
Agosto, año
DT 07/2017