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NIA 315: Evaluación de Riesgos en Auditoría

La NIA 315 establece la responsabilidad de los auditores para identificar y valorar los riesgos de incorrección material en los estados financieros mediante un profundo conocimiento de la entidad y su entorno. Esta norma enfatiza la importancia de los sistemas de control interno y la evaluación de riesgos, así como la necesidad de adaptar los procedimientos de auditoría para abordar áreas de alto riesgo. En última instancia, la NIA 315 proporciona una guía esencial para mejorar la efectividad de los auditores en la detección de errores y la elaboración de informes financieros precisos.

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NIA 315: Evaluación de Riesgos en Auditoría

La NIA 315 establece la responsabilidad de los auditores para identificar y valorar los riesgos de incorrección material en los estados financieros mediante un profundo conocimiento de la entidad y su entorno. Esta norma enfatiza la importancia de los sistemas de control interno y la evaluación de riesgos, así como la necesidad de adaptar los procedimientos de auditoría para abordar áreas de alto riesgo. En última instancia, la NIA 315 proporciona una guía esencial para mejorar la efectividad de los auditores en la detección de errores y la elaboración de informes financieros precisos.

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Universidad de San Carlos de Guatemala

Facultad De Ciencias Económicas

Curso: Auditoria 2

Lic. Titular: Oscar Aguilar

Lic. Auxiliar: Vivian García

Salón: 208 Edificio S-6

RESUMEN NIA 315

Nombre: Luis Fernando Rodriguez Lima

Carné: 202109580

Fecha de entrega: 07 de octubre de 2024


NIA 315

IDENTIFICACIÓN Y VALORACIÓN DE LOS RIESGOS DE INCORRECCIÓN


MATERIAL MEDIANTE EL CONOCIMIENTO DE LA ENTIDAD Y DE SU
ENTORNO

El que hacer de la auditoria requiere cumplir estrictamente con la normativa sobre


la responsabilidad de identificar y valorar los riesgos de incorrección material, por
ejemplo, en el conocimiento y realización de un estado financiero, que evidencie
cómo se encuentra el interior de una entidad o empresa.

Pues bien, es sabido que la Junta Internacional de Normas de Auditoría y


Aseguramiento (IAASB) emite la Norma Internacional de Auditoría (NIA) para uso
internacional. También es importante entender que la normativa NIA debe ser
cumplida y revisada para proporcionar estándares actualizados a los auditores
(como una hoja de ruta). Gracias al borrador de consulta hecho por la IAASB, para
revisar la NIA 315, se llegó a la finalidad de propender por mejorar el desempeño
de los auditores externos, a través de la aplicación de todos los conocimientos y
hallazgos de la función propia del auditor interno de una entidad, en el proceso de
evaluación de riesgos para de esta manera fortalecer el marco para evaluar el uso
del trabajo de los auditores internos para obtener evidencia de auditoría.

El control interno requiere establecer objetivos precisos:

Partamos de una base principal: los sistemas de control interno son creados,
desarrollados y trascienden en las empresas, porque tienen como objetivo
garantizar la seguridad y confiabilidad de la información financiera de las
compañías, la eficiencia de sus operaciones y cumplimiento estricto de las leyes y
por supuesto, la identificación y valoración de los riesgos de incorrección material.

La labor de un auditor alcanza el éxito si este no pierde de vista los principales


componentes del control interno, como lo son:

• Entorno de control: activan las funciones de gobierno, acciones y gestión,


sobre el control interno. También es importante que el auditor tenga una
compresión total de los entornos de control, basados en la buena
comunicación, así como con el compromiso por la competitividad,
participación idónea en las gestiones corporativas y tener una visión 360 de
la compañía, , por ejemplo desde los aspectos administrativos y de talento
humano.

• Evaluación de riesgos corporativos: los auditores deben ser amantes del


riesgo. Y cuando decimos esto, nos referimos a que deben tener el agudo
olfato para evaluar si la empresa cuenta con un adecuado proceso para
identificar riesgos, estimar y evaluar la posibilidad de estos riesgos y
encontrar acciones rápidas para tomar decisiones al respecto.

• Sistemas de información comercial, financiera y de comunicación: otra


característica fundamental es la de obtener una comprensión de los procesos
comerciales relevantes para la sana información financiera de la compañía
como el inicio, registro y proceso de las transacciones, su transferencia a los
libros contables, los procesos de información financiera para preparar
estados financieros y la forma en que la empresa comunica esta información
a los altos rangos y las autoridades regulatorias externas.

• Las actividades de control: el auditor debe saber a ciencia cierta las


actividades con las cuales evaluar los riesgos de incorreción material a nivel
de aserciones, para así poder diseñar mecanismos de auditoría
complementarios para atender estos riesgos presentes.

• Monitoreo: dentro de las funciones de un buen auditor se encuentra la de


tener una clara comprensión de las fuentes y la confiabilidad de la
información obtenida y que a su vez la entidad utilizó para monitorear sus
respectivas actividades internas.
La evaluación de riesgos: un enfoque de una auditoría confiable:

La identificación de todos los posibles riesgos de declaraciones erróneas en los


estados financieros a los que está expuesta una compañía, es una materia
ineludible dentro de la planeación y ejecución de un plan de auditoría.

Antes de la puesta en marcha de estos planes, la labor del auditor pasa por divisar
la naturaleza real del negocio y el entorno en el que opera su cliente. También debe
determinar la complejidad de la información financiera requerida en ese sector, pues
es apenas obvio que cada industria enfrenta distintos desafíos. Cuando el auditor
ya prepara su plan de riesgos, igualmente debe tener como prioridad los marcos de
control que le permitirán evaluar su labor, además de poder visualizar de manera
detallada el liderazgo del equipo directivo y la cultura de la entidad para la que
realiza la auditoría. Ya centrados en el enfoque de la auditoría basado en riesgos,
requiere que el auditor tenga un amplio sentido de atención, ya que su esfuerzo
debe dedicarse en las áreas de alto riesgo de la compañía, en lugar de perder
tiempo en aquellas de bajo riesgo.

Este enfoque proviene del estándar internacional sobre auditoría NIA 315,
Identificación y evaluación de riesgos de incorrección material, agudizando la
comprensión del control interno de la entidad, y su entorno interno y externo. Debe
tener claro que este enfoque debe implementarse desde la etapa de planificación
de la auditoría, para que una vez que se evalúan e identifican los riesgos
relacionados con los estados financieros, por ejemplo, los procedimientos de
auditoría puedan adaptarse para detectar esos riesgos y tomar acciones y
decisiones clave para solucionarlos. El auditor enfrenta por lo general, tres tipos de
riesgo en la representación de los estados financieros: riesgos financieros, de
cumplimiento y operativos. Estos, complican la tarea de una evaluación, ya que de
ellos se desprenden otros riesgos asociados:

• Riesgos inherentes: son los que están fuera del alcance de las labores
administrativas y de los auditores.
• Riesgos de control: surgen derivados del control interno de la
administración sobre la información financiera al no detectar incorrecciones
materiales debidas a variables como errores o fraude.

• Riesgo de detección: son los que implican que el auditor no pueda diseñar
los procedimientos de auditoría correctos, para detectar y tomar acciones
precisas sobre las incorrecciones materiales que contienen los estados
financieros.

Las aserciones en los estados financieros:

Es claro. Los estados financieros dependen de las manifestaciones que entrega la


administración de la compañía. Sin esta buena guía, los auditores externos no
pueden emplear acciones en sus procedimientos de auditoría.

Las aserciones son la base sobre la que se cimentan los estados financieros. La
gerencia de una organización prepara estos estados pensando en aserciones que
obedecen a cada una de las líneas de los estados financieros. En este punto la meta
final está en que los auditores puedan asegurar que no existan errores significativos
en las aserciones dadas. También debemos hablar de las aserciones relevantes,
aquellas que tienen un impacto significativo para encontrar si la cuenta fue
presentada razonablemente.

Cabe resaltar que no todas las aserciones relacionadas con una cuenta significativa
en particular siempre son relevantes. La diferencia en estos casos es que una
aserción relevante sea tan significativa que tiene una posibilidad razonable de
contener un error. Es decir, que pueden estar provistas por atributos característicos
como la naturaleza de la aserción, el volumen de transacciones y datos relacionados
con esta, y la naturaleza y complejidad de los sistemas, con los que la compañía
procesa y controla la información que respalda la aserción. De esta manera, se logra
obtener evidencia de auditoría. Las principales aserciones pueden estar
relacionadas con las clases de transacciones, activos, pasivos y saldos de
patrimonio de las entidades al final del período, y deben ser tomadas en cuenta por
el auditor, para estar completamente seguro de que todas las partidas de los
estados financieros cumplen suficientemente con estas aserciones:

• Ocurrencia: es el primer paso, el que asegura que todas las transacciones


y eventos hayan ocurrido y puedan verificarse, cerciorando que todo este
proceso se haya realizado con transacciones que realmente pertenecen a la
entidad, en un periodo determinado.

• Integridad: depende exclusivamente del claro y honesto registro de


transacciones y todas las aserciones relevantes que idealmente deban
divulgarse. Deben estar reflejados todos los eventos y movimientos, sí algo
se quedó por fuera, se debe subsanar debidamente como complementos.

• Exactitud: un parámetro fundamental en las aserciones de una auditoría es


la precisión. Se debe garantizar que todas las entradas relevantes se hayan
medido y registrado debidamente, para cumplir con las normas contables.

• Corte: es el límite que se tiene para cumplir con que todas las transacciones
y eventos se hayan registrado en el período contable correcto. Cumpliendo
con este plazo, se asegura que los estados financieros incluyan solo la
información relevante para el ejercicio financiero actual.

• Clasificación: esta se refiere directamente transacciones y eventos, junto a


su clasificación adecuada en las cuentas relevantes. En este paso, lo más
importante es que las clasificaciones se realicen correctamente en los
principales encabezados de los estados financieros. En caso contrario, se
generaría una declaración incorrecta.

• Presentación: aquí, los auditores deben tener especial atención en los


estados financieros. Debe garantizarse que tanto transacciones como
eventos, estén concretamente agrupados y descritos con la mayor claridad.
Todo esto con el fin que las divulgaciones sean relevantes y comprensibles
en el marco de la información financiera.

• Derechos y obligaciones: es un requerimiento para validar que la entidad


propiamente dicha, tiene el derecho de propiedad o el uso de los activos
dados. En cuanto a las obligaciones, la empresa se compromete a aceptar el
cumplimiento y las responsabilidades legales a las que tiene lugar durante el
proceso.

• Valuación: esta afirmación permite determinar que la valoración de todos los


activos, pasivos y patrimonio de la compañía, son correctos. En ningún caso
debe haber una declaración menor o inflar las líneas de pedido. Esta
valoración debe ser revisada y aprobada por el auditor para evaluar la
preparación general de los estados financieros.

En conclusión, la NIA 315, Identificación y evaluación de riesgos de incorrección


material, es la guía adecuada de actualización para los auditores y empresas, toda
vez que les facilita el proceso a nivel interno y externo y les proporciona
herramientas de conocimiento y efectividad en la búsqueda de errores en la
elaboración y desarrollo de un plan de auditoría. Pero todo este transcurso debe ir
acompañado de un apropiamiento por parte de los auditores internos de la
organización y la experiencia en su riesgo y control, además de entrar a profundidad
en los conceptos propios de la recopilación de información y la posterior elaboración
de un estado financiero sano, con datos verídicos y una evaluación de riesgos
consciente, que le permita tanto a él como a la compañía, tomar acciones en caso
de encontrar anomalías y centrarse en las áreas que corren mayor riesgo.

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