La música del Barroco en Españ el inicio del barroco musical en España coincidió con
la muerte de Felipe Segundo en el año 1598, fecha que suele tomarse como el
principio de la decadencia política española y, al mismo tiempo, de uno de los
períodos más fecundos de la literatura y el arte españoles. En música no se produjo la
misma fecundidad que en la literatura y el arte. El Siglo de oro musical que vivió
España en el Renacimiento extendió su influencia hasta el Barroco e impidió que los
nuevos vientos musicales llegaran a España. No obstante, nacieron en este periodo
géneros típicamente españoles como la zarzuela y la tonadilla. La zarzuela el origen
de este nombre parece provenir del palacio de la Zarzuela en el Real Sitio de el Pardo,
donde se reunían músicos y artistas para entretener a los reyes con obras que tenían
texto y música. En el año 1648 se estrenó el jardín de Falerina, con textos de Calderón
de la Barca y música de autor desconocido. En esta obra se alternaron escenas
habladas con otras cantadas sobre temas populares españoles, ingredientes que
constituyen las notas características de la zarzuela. La primera zarzuela propiamente
dicha fue el golfo de las sirenas del año 1657. Compositores iniciadores de la zarzuela
fueron, entre otros, Nevra, Antonio de Literes, Sebastián Durón y Juan Hidalgo. La
tonadilla es un intermedio satírico que generalmente concluye con una danza. Su
nombre le viene de la acción de dar el tono para iniciar el canto. La tonadilla surgió a
principios del siglo 18 y desapareció antes de llegar a la mitad del mismo. Sus
compositores más célebres fueron Pablo Esteve hacia el año 1730, Luis Misón, año
1720 1766 y Blas de la Serna del año 1751 al año 1816. La ópera se intentó pero sin
mayor éxito. Se conserva una ópera española con texto de Lope de Vegas, se llama la
selva sin amor. Hay otra obra que se llama Celos que del aire matan, contexto de
Calderón de la Barca y música de Juan Hidalgo. Ambas perduras íntegras se
conservan. También hubo autores que practicaron la ópera italiana, como Domèch
Terrandellas, que estrenó obras por toda Europa, y Pérez, operista en Nápoles. En el
siglo 18 la ópera italiana se puso de moda en la corte borbónica gracias a la presencia
del famoso cantante castrato Farinelli. Sin embargo, me atrevería a decir, para ser un
poco más justo, que lo que se conoce del barroco musical en España es considerado
ciertamente por varios autores como muy por debajo de lo alcanzado en la literatura
o en la pintura de la época. Y probablemente se deba a que en el año 1734 hubo un
poderoso incendio en Alcázar, alcázar madrileño, y allí se perdió posiblemente lo
mejor de la música española de este periodo. Eso y por otra parte, aún queda
muchísimo por investigar acerca de la música del barroco español. Además, hay que
decir que mucha de la música de este periodo no se hizo en España, se hizo en las
tierras de América, donde también hace falta continuar, profundizar las
investigaciones para que podamos descubrir nuestro vastísimo patrimonio musical
latinoamericano, que además es riquísimo. Contamos con, bueno, esto no es un
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asunto del tema de la clase de hoy, pero vale la pena señalarlo, con un barroco
musical latinoamericano de una enorme expresividad, de una gran calidad y también
de una gran diversidad, desde regiones como California hasta el sur en Argentina.
Todos estos lugares tuvimos compositores, hay archivos y todavía queda muchísimo
por transcribir, por investigar y sobre todo, por tocar y escuchar. En cuanto a la
música religiosa, podemos afirmar que contó con buenos maestros como Mateo
Romero, Carlos Patiño, Juan Pau Pujol, Joan B. Cornes. Todos siguieron las directrices
renacentistas, logrando monumentales obras para dos o más coros de hasta 15
voces. Francisco Valls dejó una interesante misa aretiana llena de innovaciones
armónicas, que también en algunos casos contó con la crítica de personajes como el
padre Feijo, quien habla de una música artificiosa, ligera, superficial y con abuso de
florituras. Pero esto también se han dicho de otros autores, es decir, muchos
compositores también han sufrido críticas, algunas personas que han tardado en
comprender los nuevos vocabularios. El monasterio de Montserrat realizó una
estimable tarea a la que contribuyó de forma decisiva Juan domingo Cacerol. En
cuanto a la música instrumental, merece especial mención el padre Antonio Soler.
Fue discípulo de Domenico Scarlatti y escribió una gran cantidad de sonatas para uno
o dos tiempos que resuman carácter español. Como autor dramático compuso el
defensor de su agravio y efectos de odio. Destacaron también el organista Cabanilles,
ya citado, autor de múltiples batallas, composiciones que evocan una batalla entre
instrumentos Francisco Correa de Arauzzo, continuador de la escuela de Cabezón,
que se muestra gran teórico y consumado maestro en su libro de tientos y discursos
de música práctica y teórica de órgano y José de Torres, quien escribió un tratado de
órgano. La guitarra española, por su parte, tuvo en Gaspar Sanz al gran maestro. Se
formó en Nápoles e introdujo en España la técnica guitarrística italiana. Fue profesor
de un hijo de Felipe Cuarto, para quien escribió su célebre Instrucción de música para
guitarra española, donde ofrece una variada colección de danzas españolas,
pasacalles, zarabandas, chaconas, etc. En este caso también es oportuno recordar
que a las nuevas colonias españolas en América llegó toda esta música y aquí fue
transformada en nuevos géneros musicales, música popular es bastante evidente en
el caso de Venezuela, por ejemplo, y la música oriental, en donde tenemos de la
música de Luis de Narváez, música para guitarra. Hay una serie de diferencias sobre
el tema Guárdame las vacas que tiene digamos, como sucesor en nuestro país el polo
margareteño. Si escuchas del barroco italiano, un vídeo que colocamos en esa clase,
la gallarda napolitana y escuchas una pieza con un galerón oriental, te darás cuenta
que se trata de exactamente la misma progresión armónica. El polo maleteño, ya
estaba comentando, tiene sus antecedentes en esto. Pero otras melodías se
transformaron en lo que llamamos los Polos dolientes, las gaitas margareteñas, los
punto y llantos que se caracterizan por el empleo de la cadencia andaluza, etc. Es
decir, contamos con una gran cantidad de elementos que evidencian la enorme
influencia que la música instrumental española de esta época, incluyendo la música
de regiones como Nápoles, quedaron registradas, guardadas en la tradición Oral del
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Oriente venezolano. Finalizamos este breve audio sobre la música de lo barroco en
España con un par de géneros más típicamente españoles. La llamada música para
esperar, los cuadros para empezar, que era una especie de introducción musical a
cargo de cuatro solistas, eran los mismos actores que luego interpretaban la obra.
Estos actores acompañados por instrumentos mientras se preparaba la obra
entretenían a los asistentes al teatro. También fueron habituales los llamados tonos
humanos, eran coros a varias voces intercalado entre las comedias. Estos son dos
géneros típicamente españoles, los cuadros de empezar y los tonos humanos.
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