Nacimiento y desarrollo de la ópera Florencia era a finales del siglo 16 uno de los
focos culturales y artísticos más importantes de Italia. Además, también es
importante señalar que era uno de los focos económicos y comerciales más
importantes de toda Europa. Con la Caminata Fiorentina nació la ópera, cuando un
grupo de nobles italianos combinaron el arte de la canción con el drama de una
historia narrada, acentuando el contenido de los textos. El renacimiento había
pretendido que el hombre se reencontrara consigo mismo, volviendo la mirada a la
antigüedad clásica, de la que quedaba mucho vestigio de otras bellas artes, pero no
de la música. Tenemos ejemplos de la arquitectura, de la escultura, poesía, pero no
de la música. Tratando de imitar la tragedia griega, que reunía en sí todos los
elementos del poesía, música y danza, un grupo de humanistas que se reunía en
Florencia a finales del siglo 16, en los salones del conde Barthy y Corsi, buscó un
nuevo estilo en el que fundidas palabras y música se produjera una mayor expresión
dramática. Artistas y humanistas se agrupaban bajo el nombre de Camerata
Fiorentina. La primera consecuencia fue el nacimiento del recitativo melódico,
especie de cantinela siguiendo los acentos del texto, acompañada por el bajo
continuo e interrumpida por el coro. Lo practicó con éxito Vincenzo Gile hacia el año
1550,1560, padre por cierto del astrónomo Galileo Galilei, que compuso e interpretó
él mismo una escena dramática sobre el lamento de Ugolino de la Divina comedia. Es
decir, este científico que todos conocemos por el juicio al que fue sometido por sus
creencias y las conclusiones a las que llegó observando los astros, era además hijo de
músico y él mismo en algún momento también cantó y compuso. Estimulado por
este éxito, el conde Vardy encargó al dramaturgo Octavio Rinocchini y a los músicos
Jacobo Peri y Giulio Caccini que escribieran obras en el nuevo estilo. Así nació la ópera
Daphne, que se representó durante el carnaval de 1597 en el palacio Corsi y cuya
música lamentablemente se ha perdido. Entonces, la primera ópera de la que
tenemos noticia fue Dafti de Peri y Cachín, hecha para el año 1597. Es decir, estamos
en los albores del siglo 17 cuando nace este nuevo género musical que va a tener un
impacto fundamental en la historia de la música occidental. Tres años más tarde,
durante la fiesta celebrada con motivo de la boda de María de Médicis con Enrique
Cuarto de Francia, se estrenó en el Palacio Pitti la ópera Eurich, primera que se
conserva íntegra. El texto lo escribió Rioncini y la música fue compuesta por
pediátrica con algunos coros de Cachini. El paso siguiente al recitativo melódico
surgió de la necesidad de que las voces solistas interpretaran fragmentos que
requerían más aire, soltura meródica e incluso un ligero acompañamiento
instrumental. Apareció de esta forma el área composición independiente para voz
solista, generalmente con acompañamiento y de carácter lírico, en la que el
intérprete desarrolla sus mejores cualidades expresivas. Suele ir ubicada en el
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transcurso de una forma más amplia, como una ópera, un oratorio o una cantata.
Durante este período se va a desarrollar lo que se conoce como la teoría de los
afectos. Esta consistía en dibujar, pintar con los sonidos las emociones que estaban
expresadas a través de los refinados textos utilizados. Para estos compositores era
fundamental, lo más importante era la expresividad emocional, los sentimientos que
estaban en los textos y que pudiesen ser reflejados a través de los sonidos. Para
nosotros eso nos parece habitual, ahora estamos habituados a verlo en el cine, en la
música para teatro y también en otras formas artísticas, pero en aquel momento era
toda una novedad. Aquí les dejo una breve palabra de Giulio Caccini que hace una
referencia al respecto, esto es en relación a la música y el lenguaje. Dice Aprendí más
con los doctores razonamientos de la caminata florentina del Conde Bardi que en
más de 30 años de estudios de contrapunto, ya que esos gentiles hombres siempre
me han aconsejado y convencido con clarísimas razones, de que no debía apreciar
aquella música que no dejando entender bien las palabras, se refiere a la música
polifónica, deforma el concepto y el verso, alargando unas veces las sílabas y otras
acortándolas para acomodarse el contrapunto, en detrimento de la poesía, sino que
debía atenerse al estilo de Platón y de otros filósofos que afirmaron que en la música
lo primero es el lenguaje, luego viene el ritmo y por último el sonido, y no al revés, si
es que se quiere que pueda ser admirada por los oyentes, lo cual no se puede lograr
con el contrapunto de las músicas modernas. Esto está en el texto de prefacio a sus
nuevas músicas. La ópera en Roma los experimentos de la caminata florentina se
extendieron con rapidez y fuerza por toda Italia. En el mismo año en que se
representaba Eurídice en Florencia, se dio en Roma una especie de ópera con
argumento sacro que llevaba por título la representación del alma y el cuerpo de
Emilio de Cavalieri. En Roma, músicos de la talla de Stefano Landi, autor del drama
sacro San Alessio, Filippo Vitali, que compuso la Aretusa Domenico Maccioni, a quien
se debe Catra di Adone, y Louis Rossi escribieron nuevas óperas en las que, debido a
la tradición polifónica de la ciudad, se dio una mayor importancia a los coros y a la
orquesta, la escenificación se hizo más lujosa y se introdujo un personaje cómico, con
lo que nació la ópera bufa. Podemos concluir que la ópera bufa, entonces, es un
aporte del estilo de la ópera romana. Por otra parte, también es importante señalar
que la ópera como fenómeno es inicialmente un fenómeno italiano. Eso va a tener
una repercusión importante en todo lo que se va a desarrollar más adelante en el
periodo barroco, porque, entre otras cosas, hay que tomar en cuenta que Italia,
bueno, Italia no existía aún como nación, digamos, los distintos estados que
conforman lo que llamamos ahora Italia. Además tenía la religión católica como
centro espiritual. El uso del latín y el idioma italiano van a ser determinantes en el
inicio de toda la conformación de lo que es la ópera. Por eso hay una tradición tan
fuerte allí. Y señalo esto para relacionarlo un poco también con lo que hablamos en la
clase anterior al final, cuando hablábamos de la cantata. La cantata luterana, la
cantata de Juan Sebastián Bach, de Bourtejú, de Schutz, tiene por tanto una influencia
italiana. Es decir, cuando escuchamos, cuando vemos o interpretamos una cantata de
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José Sebastián Bach que está cantada en alemán, tenemos que tomar en cuenta que
inicialmente se trató de un fenómeno italiano que se cantaba en italiano o
probablemente en latín, y la cantata es la representación sacra influenciada por un
fenómeno profano que llamamos la ópera. Recordarán ustedes que en la clase
anterior hacíamos énfasis en que Jorge Sebastián Baja escribió más de 300 cantatas.
Cuando hablemos más adelante acerca de los distintos estilos barrocos, nos
referiremos a los distintos estilos Nacionales del Barroco. Adelanto que no es lo
mismo el Barroco en Italia, que el Barroco en Francia, que el Barroco en Alemania o el
Barroco en Inglaterra. Continuamos con la ópera en Roma. Dos cardenales, Barberini
y Rospigliosi, fueron los protectores de la ópera en Roma y los que permitieron la
llegada de la ópera bufa en el año 1634. Barberini compuso un libreto con criados
graciosos y Rospigliosi, a quien puede considerársele creador de la ópera bufa en
Italia, escribió el libreto de K. Sofre Spe. La ópera decayó durante el pontificado de
Inocencio 10.º, pero bueno, digamos que no la ópera en general, sino la ópera en
Roma. En Italia de principios del siglo 18, la ópera era un espectáculo muy diferente
al actual. La acción teatral podía ser deslumbrante, con enormes máquinas capaces
de conseguir increíbles efectos escénicos, y la gente acudía no solo con objeto de
disfrutar el espectáculo teatral y de música, sino también para relacionarse con sus
vecinos. El canto y no la acción teatral era lo que importaba. Los cantantes, poco
preocupados por su fama como actores, saludaban a sus amigos del palco desde el
escenario y hablaban entre ellos cuando no cantaban, saliéndose continuamente del
personaje. Durante la representación, camareros con enormes bandejas servían
bebidas a las personas principales del público. En los palcos se charlaba, se
saludaban a los amigos, se jugaban a las cartas durante los recitativos, se merendaba
y se discutía luego, cuando recitativo, se cedía su lugar al área. Toda esa actividad se
detenía momentáneamente para juzgar al cantante predilecto y se procesaba
ruidosamente si su actuación no gustaba, pues juzgar las acrobacias vocales del
cantante favorito, en muchas ocasiones enzarzando en duelo con sus rivales, era uno
de los principales alicientes del espectáculo. Es decir, como podemos ver, la ópera en
el siglo 18 no se trataba de un espectáculo serio, sino por el contrario, de una
actividad social, de una actividad para que me vieran, una actividad para saludar
amigos, una oportunidad para distraerme. No obstante esto, la relación que existió
entre el nacimiento de la ópera, su vinculación con el texto, fue determinante para
establecer estrechos lazos entre la literatura, la literatura más seria, más profunda de
occidente y la música, tal el caso de lo que ocurre con Dante y la música. Dante
Alighieri, como ustedes saben, es el autor de la Divina comedia, obra alecórica en la
que se hace referencia a la relación que existe entre la poesía y la música. En el verso
75 del canto penúltimo del infierno, luego de relatar la muerte de los hijo de
Hugolino de Pisa en la prisión del hambre, Dante escribe que la hambruna pudo en
Ugolino más que el dolor. Sobre el lamento de este Hugolino versa la escena
dramática que compuso el músico Vincenzo Galilei, en la que hicimos una referencia
hace unos breves minutos. Otros músicos como Berry, Donizetti y más adelante Franz
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Lis, compusieron también obras inspirándose en los escritos de Dante.
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