22:47
Por fin llegan al hotel.
Es pequeño, pero él no tenía para más. Le costo demasiado conseguir el dinero suficiente para
alojarse en este. Se paso un mes trabajando 12 horas diarias, pero al final consiguió reunir el
dinero suficiente. Además solo iba a dormir allí así que no le importaba lo bueno que fuera.
Su cuarto se encuentra en el cuarto piso. Los dos subieron en el ascensor y cuando vaan por el
tercer piso, el ascensor se paro por culpa de un apagón.
Ella se asusto un poco pero el chico la calmo. Llamo al telefonillo y le dijeron que en diez
minutos estarían los bomberos para ayudarles. La chuc al oír que venían los bomberos volvió a
ponerse muy nerviosa. Entonces el se acordó de una cosa....
La abrazo por detrás y empezó a darle besos por el cuello.
– Nena, te acuerdas de lo que te conté? - dice con voz picarona.
– ¿Que? ¿Ahora? ¿Me estas tomando el pelo?
Enseguida se puso rojisima. La abrazo más fuerte y la beso.
– Aquí no por favor. - dijo ella un poco asustada.
– Shhh calla y obedece. - le dijo al oído.
Después de oírlo le entro un calor inmenso y se dejo llevar. Entonces el chico metió su mano por
dentro de la camisa, acariciándole la cintura. Siguío besandola por el cuello y poco a poco fue
bajando.
Le dio la vuelta y la cogió de la cintura con las dos manos. Mientras seguía besándola, subió la
mano derecha hacía sus pechos y empezó a sentir el pulso acelerado de su corazón. Bajo la mano
izquierda un poco, apartando el pantalón.
Paro de besarla y le susurro al oido.
– ¿Quieres que siga? - se lo pregunto con una voz tranquila.
– Aja. - le contesto mordiendo se el labio.
Volvió a besarla y subió un poco la mano derecha, hasta rozar su pezones. Metió la mano
izquierda y apretó con fuerza sus nalgas.
Ella ya estaba lista para dar el siguiente paso, no podía aguantar más. Y justo antes de meter su
mano en el pantalón del chico, el se separo.
– Pues te aguantas un poquito. - le dijo con una sonrisa malvada.
– Que cabronazo eres! - responde mientras pone una cara de enfado. – ¿Me vas a dejar así?
– ¿Así? ¿Como?- le pregunta el chico con una sonrisa de oreja a oreja.
– Pues... ya sabes. - le contesta avergonzada.
Esos dos minutos has sido tan intensos que ha logrado ponerla húmeda.
El chico suelta una carcajada y le da un piquito. Ella, al ver que se reía de la situación se enfado y
lo empujó con fuerza logrando así que se de contra la pared del ascensor.
– ¿Has visto lo que acabas de hacer? - la mira asombrado. – Me has echo daño ¿Sabes ?
– Te jodes, por dejarme así. -responde la chica con una cara de enojo.
– ¿Que? ¿He oído bien lo que acabas de decir?
– Si, TE JODES! ¿Te lo repito más alto?
– Vale, tu te lo has buscado.
Se gira y dejan de hablar.
Al poco rato llegan los bomberos. Abren la puerta en poco mas de un minuto. Y les ayudan a
salir.
La pareja les agradece la ayuda y suben por las escaleras sin decirse nada.
Cuando llegan a la puerta el chico la abre.
– Entra. - le dice con voz mandona.
– A la cama.
– No quiero. - le contesta mientras frunce el ceño.
El chico cierra la puerta de un golpe.
– ¡A la cama! - y pega un grito que se puede oír en la habitación de al lado.
Esta vez le ha dado un poco de miedo pero a la vez le ha excitado mucho.
Ella obedece, se sienta y pone cara de enfado.
– Espera aquí. No te muevas.
El chico se aleja, va hacia su saco y se pone a buscar. Al cabo de un rato saco una pala de
madera.
– Esto se supone que era un regalo, pero ahora sera tu castigo. - le dice con una voz muy
decidida.
– ¿Que vas a hacer con eso? - le dice muy asustada pero con mucho morbo a la vez.
Se acerca a ella y la cogie del brazo.
– Levanta.
– ¡No por favor! - pero no puede hacer más que obedecer.
Ella se levanta mientras el ocupa su sitio. La coge y la pone en su regazo, cono una niña pequeña
que ha echo una travesura. Y sin avisar le da el primer golpe.
– Aish! - la escucha decir muy flojo.
– Shh, no quiero oír ningún ruido.
Y enseguida le da otro golpe más, un poquito más fuerte. Esta vez no la escucha pero ha visto que
aprieta los puños.
Después del segundo golpe, cogió sus pantalones y los bajo hasta las rodillas.
Nada más soltar el pantalón, le dio un tercer golpe, esta vez un poquito más flojo ya que daba
contra la piel.
A los pocos segundos sus nalgas cambiaron de color. Se volvieron de un color rojizo.
Cuando el chico la vio, empezó a acariciarla. Incluso se atrevió a pasar su dedo por sus bragas,
encima de su sexo, presionando con suavidad. Y entonces asistió un cuarto golpe, más fuerte que
los anteriores.
– Hmmm. - la escucho gemir de dolor, pero sabía que eso le gustaba.
Sus nalgas se volvieron aun más rojas y el chico empezó a acariciarla otra vez. Esta vez aparto las
braguitas y paso el dedo entre sus labios.
Ya estaba muy mojada. Había mojado las bragas desde que la agarro en el ascensor.
Soltó las braguitas y le dio un ultimo golpe, bastante más fuerte.
Este si la dolió mucho, pero le encantaba. Le picaba muchísimo y quiso tocarse las nalgas pero el
chico la cogió de las muñecas para que no pudiera tocarse.
– Ni se te ocurra tocarte. - le dijo mientras le bajaba las bragas.
Ella no podía aguantarse, pero tubo que obedecer. No quería otro golpe más. ¿O si? Lo estaba
pensando. Pero al final no se toco.
– Túmbate en la cama boca abajo. - le ordeno.
Cogió un poco de crema con la mano derecha y se lo puso en las nalgas.
– ¡Que alivio! - pensó ella al sentir la crema fría.
Cuando acabó de masajearla, se limpio, se levanto y volvió al saco. Ella no podía separar la
mirada de el y observaba cada movimiento suyo.
– ¿Que buscas ahora? - pregunto muy interesada.
– Shh. -le contesta poniendo el dedo índice en su boca. - Tu allí callada que aun no he acabado
contigo.
Entonces saco un vibrador y le puso las pilas mientras volvia a la cama. Se sentó a su lado y
cogió dos almohadas.
– Levanta el culo.
La chica al ver el aparato se imagino todo lo que era capaz de hacer con ella. Solo quería servir a
su Amo y enseguida puso el culo en pompa.
El chico puso las almohadas debajo para que no se canse de estar en esa postura. Y entonces lo
encendió, lo puso al nivel uno.
Apenas vibraba pero aun así lo paso por encima de su sexo.
Ella enseguida apretó las sabanas y mordiéndose el labio empezó a gemir. Intentaba que el chico
no se diera cuenta pero no era tarea fácil.
El chico mpezó a mover el vibrador de arriba a abajo, presionando un poquito.
El vibrador iba tan lento que era desesperante, algo que ella no aguantaba. Cuando se masturbaba
siempre iba muy rápido pero ahora ella no podía hacer nada, todo lo controlaba él.
– Por favor.... ve más rápido! - dijo entre gemidos.
El chico no dijo nada. Subió el vibrador a la segunda velocidad.
Aun seguía muy lento para su gusto, pero ya no era tan desesperante.
Lentamente empezó a introducirselo. Lo sacaba y lo metía una y otra vez sin parar.
Ella sentía cada vibración reccorer su sexo, como se abria paso para penetrarla, un placer que no
conocía hasra entonces.
Al principio fue lento pero poco a poco la penetraba más rápido.
En el cuarto solo se oían los gemidos de la chica y lo húmedo que estaba su sexo cada vez que la
penetraba con el vibrador.
Después de unos minutos lo saco y lo dejo a su lado. Con el pulgar empezó a hacer movimientos
circulares sobre su sexo. Y empezó a meter y sacar lentamente el dedo corazón y el dedo anular.
Ya no vibraba pero eran más anchos que el vibrador. Podía sentía su calor. Sentía como esas
manos que hace ratoo la castigaban, ahora le daban el mayor placer posible.
Después de uno o dos minutos los saco, se levanto y quito las almohadas. Le dio la vuelta a la
chica.
– Cierra los ojos y no los abras.
Ella obedeció sin quejarse. Y el chico se tumbo boca abajo con la cabeza a la altura de su sexo.
Volvió a meter los dedos y jugó un poquito más.
De repente los saco, se inclino, y empezó a lamer su clitoris. Lo succionaba y metía la lengua
entre los labios. Le encantaban sus jugos y no podía parar de lamer su sexo.
Estaba gozando e intento coger del pelo pero el aparto sus manos.
– No te muevas por mucho que quieras. - le dijo muy serio.
Entonces se agarro con toda fuerza a las sabanas. Estaba desesperada, quería sentirlo dentro suya
pero el chico insistía en jugar. Era imposible no moverse pero lo consiguió.
Cuando el chico vio que le hacia caso, empezó a ir más lento. Ella no aguantaba más tanto
sufrimiento. Y antes de preguntarle si podía tocarse...
– Retuercelos.
Ella no quería pero cogió sus pechos y empezó a estrujarlos, apretarlos y moverlos para todos los
lados mientras el chico seguía jugando con su lengua.
Agarro sis pezones a la vez y empezó a retorcerlos con mucha fuerza. Le encantaba hacer eso y
más cuando su Amo se lo manda .
El chico estiró la mano y volvió a coger el vibrador
Lo subió al cuarto nivel y empezó a penetrarla con el juguete mientras que con la otra mano
acariciaba sus senos, su cintura, su entrepierna.
Al poco rato lo saco, lo subió al quinto nivel y lo apretó contra el clítoris mientras lamia sus
labios.
El chico estaba erecto desde que empezó a usar el juguete y ya no podía aguantarse las ganas de
estar dentro de ella.
Se levanto, soltó el vibrador, se puso encima de ella y empezó a besar la por el cuello mientras
que con la mano derecha penetraba su sexo. Luego subió y probo sus labios. Después de un largo
beso, se levanto, se bajo los pantalones y dio la vuelta a la chica. Cogió y puso las almohadas
bajo su sexo para que no se canse de la postura y empezó a penetrarla lentamente pero con mucha
fuerza.
Ella no pudo evitar bajar las manos para estimularse el clítoris mientras el entraba y salia con
fuerza.
Solo se oían sus gemidos y el choque de sus partes intimas por culpa de los los líquidos mutuos.
Cada vez que la penetraba se movía la cama entera. Una, dos, tres veces, cada vez con la misma
intensidad...
Para acabar, le dio la vuelva. Se puso encima suya y volvió a entrar dentro de ella.
Se tumbo encima suya pero apoyando se con la mano izquierda para no pesarle mientras
estimulaba sus pechos con la mano derecha.
Empezó a besarla y de repente la chica empezó a temblar. Cada vez más fuerte.
– AHHH!!!! - grito con todas sus fuerzas, con un placer inmenso.
El enseguida noto como su sexo empezaba a palpitar, a contraerse y aflojarse, apretandole el
pene.
Ella no podía parar de temblar pero el chico no paraba de penetrarla. Sentía cada rozamiento
como si le desgarrasen la piel. Tan placentero.... Tan intenso...
Y entonces la penetro por ultima vez con mucha fuerza para acabar dentro de ella.
Los dos se quedaron quietos durante un tiempo, temblando y gemiendo.
El chico le dio un ultimo beso y se tumbo a su lado.
No podían parar de jadear. Se quedaron mirandose a los ojos, sin decir nada. Durante un buen
rato solo se oían sus respiraciónes y nada más.
– ¿Me vas a empujar otra vez así? - pregunto con las pocas fuerzas que le quedaban.
Ella lo miro con una cara de cansancio. No hacia falta responder, lo tenia escrito todo en sus ojos.
Se quedaron un rato tumbaos, hasta recuperar fuerzas.
– Levanta nena, y vamos a la ducha.
– Aiish, ayúdame porfii. - le suplico muy cansada.
Se ducharon juntos, entre besos y caricias pero estaban exhaustos para volver a hacerlo y
decidieron no ir por el segundo.
Después de secarse se fueron a la cama, se pusieron la película “PD: Te quiero”. La que el chico
había elegido. Pero poco después de empezar la película cayeron rendidos del cansancio y se
quedaron dormidos casi simultáneamente, abrazados y muy calentitos .