0% encontró este documento útil (0 votos)
8 vistas10 páginas

Redescubrimiento de la Civilización Maya

Cargado por

meraribautista
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
8 vistas10 páginas

Redescubrimiento de la Civilización Maya

Cargado por

meraribautista
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

MAYAS

La cultura maya fue una de las más importantes civilizaciones


mesoamericanas. Habitó la Península de Yucatán desde 2000 a. C. hasta la
conquista de los españoles, en 1527 d. C.
Los pueblos mayas desarrollaron múltiples estados independientes,
organizados en torno a centros urbanos con construcciones imponentes,
templos piramidales, observatorios astronómicos y grandes palacios. Fueron
temibles guerreros que influenciaron las culturas de toda la región
mesoamericana.
Profundizaron los conocimientos sobre los astros y crearon un sistema
de escritura complejo, un sistema numérico propio y nuevas técnicas de
cultivo para perfeccionar la producción de alimentos.
La evidencia de una civilización largamente olvidada estaba en todas partes:
debajo de un convento español. Debajo de una calle. La mayor parte estaba
cubierta de enredaderas y vegetación, reclamada por la selva. Pero cuando un
par de exploradores británico-estadounidenses peinaron la península de
Yucatán en las décadas de 1830 y 1840, pronto se convencieron de que los
misteriosos yacimientos eran grandes tesoros arqueológicos.
Desechados y abandonados, la función de estos sitios y artefactos (templos,
pirámides, restos de arte e incluso de escritura) era en su mayoría
desconocida. Sin embargo, según escribió John Lloyd Stephens en 1841, todos
parecían ser obra de un mismo grupo de personas.
Las ruinas en cuestión eran los restos de los mayas, una imponente civilización
mesoamericana que cubría gran parte de América Central, desde el norte de
Belice hasta Guatemala y el sur de México. Ahora se sabe mucho más sobre el
grupo, responsable de algunas de las mayores hazañas de su clase: los mayas
cultivaron las primeras cosechas de la región y domesticaron su fauna,
construyeron sus primeras ciudades y crearon o perfeccionaron casi todos los
aspectos de la civilización moderna.
Aunque sus descendientes han conservado algunas de las tradiciones y
conocimientos de su cultura, gran parte de los mayas siguen siendo tan
misteriosos como hace siglos, cuando sus secretos se ocultaban a plena vista.
Aunque los orígenes de la cultura maya siguen siendo oscuros, se cree que
surgió por primera vez entre el 7000 y el 2000 a.C., cuando los cazadores-
recolectores abandonaron sus hábitos nómadas y crearon asentamientos más
permanentes. Análisis recientes sugieren que esos primeros pobladores
procedían de Sudamérica y que probablemente desarrollaron su alimento
básico, el maíz, hacia el año 4000 a.C. El cultivo del maíz cambió radicalmente
la trayectoria de los mayas, impulsando la explosión de su sociedad y su
cultura.
Reproducción de uno de los complejos y coloridos murales que cubren las
paredes del Templo de los Murales en Bonampak, un yacimiento arqueológico
maya en Chiapas, México. A lo largo de las tres salas del edificio, los murales
cuentan historias de guerra y celebración en el antiguo imperio.
Estos recién llegados no se limitaron a plantar maíz: también aprendieron a
prepararlo para el consumo humano con la nixtamalización, un proceso en el
que el maíz seco se remoja y luego se cocina en una solución alcalina que
ablanda el maíz y lo hace más digerible. Los mayas seguirían cultivando otras
verduras importantes como la calabaza, la yuca y las judías.
Los mayas parecen haberse desarrollado junto a la vecina civilización olmeca,
la cual algunos consideran una de las sociedades más influyentes de la
antigüedad, e intercambiaron ideas con ella. Los investigadores creen que fue
entonces cuando los mayas adoptaron los complejos rituales por los que se
harían famosos. Al igual que los olmecas, los mayas pronto se centraron en la
construcción de ciudades alrededor de sus áreas rituales. Estos avances en la
agricultura y el desarrollo urbano se conocen ahora como el periodo preclásico
de los mayas, entre el 1500 y el 200 a.C.
A medida que los mayas fueron construyendo su sociedad, sentaron las bases
de complejas redes de comercio, técnicas avanzadas de irrigación, purificación
del agua y agricultura, guerra, deportes, escritura y un complejo calendario. El
intrincado calendario incluía tres sistemas de datación: uno para los dioses,
otro para la vida civil y un tercer calendario astronómico conocido como la
Cuenta Larga. El punto de partida de este tercer calendario se fijaba en la
fecha legendaria de la creación de los humanos, correspondiente al 11 de
agosto de 3114 a.C. El calendario de la Cuenta Larga comenzaba un nuevo
ciclo el 21 de diciembre de 2012, lo que dio lugar al mito de que el mundo se
acabaría en esa fecha. (Sin embargo, a pesar de las leyendas urbanas y de las
largas interpretaciones erróneas de la tradición maya, el cambio de ciclo del
calendario no trajo consigo el fin del mundo).
Durante el periodo clásico (200-900 d.C.), la civilización maya alcanzó su
máximo esplendor. También lo hizo su arquitectura: los mayas perfeccionaron
sus templos piramidales y sus grandes edificios que parecen ser palacios,
aunque no está claro si se utilizaban realmente como residencias de la élite o
si cumplían alguna otra función.
Entre las ciudades mayas más importantes estaban Palenque, Chichén Itzá,
Tikal, Copán y Calakmul. Pero aunque los mayas compartían una sociedad, no
era un imperio. En cambio, las ciudades-estado y los gobernantes locales
vacilaban entre la coexistencia pacífica y la lucha por el control. Algunos
lugares, como la aldea de Joya de Cerén, parecen haber sido dirigidos por un
gobierno colectivo en lugar de un señor de élite.
La arquitectura y el arte mayas reflejaban creencias religiosas muy arraigadas.
Los mayas abrazaron la creencia de K'uh y k'uhul: que la divinidad podía
encontrarse en todas las cosas, incluso en los objetos inanimados. Una vez
más, el maíz era vital para estas creencias: Entre los dioses mayas más
importantes estaba Hun Hunahpu, el dios del maíz, y la tradición maya
sostenía que las deidades crearon a los humanos primero de barro, luego de
madera y después de maíz.
Los mayas adoraban a sus dioses con una variedad de rituales. Entre ellos se
encontraban los sacrificios humanos y las sangrías, costumbres que capturan
la imaginación moderna. El deporte maya del pitz, precursor del fútbol, tenía
sus propias implicaciones rituales: los investigadores creen que a veces se
sacrificaba a los perdedores del juego en reconocimiento a los dioses mayas
del sol y de la luna, de los que se dice que jugaban al mismo juego en el mito
de la creación maya, el Popol Vuh.
Cómo se derrumbó la civilización maya
Aunque algunas ciudades del norte continuaron floreciendo, la mayoría de los
centros mayas comenzaron a colapsarse durante los siglos IX y X d.C. Las
relaciones entre ciudades se agriaron, las guerras aumentaron, el comercio
disminuyó y la tasa de mortalidad aumentó.
Las teorías sobre la desaparición de la civilización varían. Una hipótesis,
respaldada por simulaciones climáticas, es que una larga sequía (combinada
con técnicas agrícolas de tala y quema que destruyeron los bosques de los que
dependían los mayas) fue lo que llevó el desastre a sus puertas. De repente,
los centros de las ciudades, que antes eran ricos, se convirtieron en páramos
desiertos, ya que algunos mayas murieron y otros se dispersaron hacia tierras
más fértiles y montañosas del sur. Mientras que ciudades antaño masivas
como Chichén Itza cayeron, ciudades como Mayapán cobraron protagonismo.
Otros mayas abandonaron las ciudades y se instalaron en pequeñas aldeas.
Aunque el pueblo maya persistió, la caída de la civilización maya dejó a los que
se quedaron vulnerables a las presiones de la colonización europea que
comenzó en el siglo XVI. Cuando España conquistó por completo a los mayas
alrededor de en 1524, la mayoría de las ciudades más importantes de los
mayas ya habían sido abandonadas.
Mientras tanto, los exploradores españoles recién llegados prestaron poca
atención a las ruinas que yacían esparcidas por sus colonias, incluso mientras
se apoderaban de las tierras mayas y obligaban a sus indígenas a convertirse
al cristianismo.

El redescubrimiento de los mayas


No fue hasta la década de 1840 que los mayas fueron "redescubiertos" por
exploradores e investigadores intrigados por los indicios de la civilización que
habían dejado atrás. El abogado y diplomático estadounidense John Lloyd
Stephens y el artista y arquitecto inglés Frederick Catherwood dirigieron una
serie de expediciones arqueológicas a Centroamérica, donde cartografiaron y
documentaron los yacimientos mayas.
Aunque se conocía la existencia de ruinas en la zona, muchos europeos
suponían que los indígenas centroamericanos eran primitivos y poco
inteligentes y que no habían creado los artefactos históricos que había bajo sus
pies. Stephens y Catherwood querían demostrar que estaban equivocados y
establecer tanto el valor de los yacimientos como la identidad de sus
creadores.
A pesar de estar convencidos de la antigua gloria de los mayas, los dos
investigadores también intentaron sacar provecho de lo que encontraron,
llegando incluso a intentar comprar ciudades mayas enteras y transportarlas a
un museo de Nueva York. No obstante, su trabajo obligó al mundo a fijarse en
la civilización maya y sentó las bases para futuros descubrimientos
arqueológicos.
Hoy en día, el campo de la arqueología maya está floreciendo, y las
excavaciones modernas han revelado desde ruinas hasta reliquias religiosas en
la selva que una vez los reclamó. Los estudiosos siguen intentando descubrir
más sobre los mayas, su ambicioso ascenso y su misteriosa caída.
Aunque las reliquias arqueológicas sean lo único que queda de su pasado, los
mayas siguen existiendo en el presente. Más de seis millones de descendientes
mayas viven en la actual América Central, donde aún se hablan más de
30 lenguas derivadas del antiguo maya. Estos descendientes también
mantienen vivas muchas de las tradiciones agrícolas, religiosas y de gestión de
la tierra de los mayas, un signo de la resistencia de su cultura frente a siglos de
desafíos y cambios.

Zapotecas

Los zapotecos, llamados en su propio idioma ben zaa, “la gente de las
nubes”, constituyen el grupo más antiguo de la región oaxaqueña.
Habitaron principalmente los Valles Centrales y las sierras
circundantes, desde por lo menos 1400 a.C. En la actualidad, en esa
zona viven una gran cantidad de personas cuya lengua materna es
una variante del zapoteco, y por todo el estado de Oaxaca habitan
miembros de grupos indígenas que han sabido preservar tradiciones y
modos de vida similares a los que eran comunes en la época
prehispánica. Los zapotecos son notables por su larga permanencia,
en la época prehispánica, como el grupo dominante de una amplia
región de Oaxaca en lo político, lo económico y lo cultural. Se
distinguen entre otros aspectos por su arquitectura, sus monumentos
grabados, su pintura mural y su arte cerámico. Era una sociedad
compleja –formada por campesinos, artesanos, guerreros,
comerciantes, sacerdotes y gobernantes– que desarrolló uno de los
sistemas de escritura y de registro del tiempo más antiguos de
Mesoamérica. Monte Albán fue la principal ciudad zapoteca –y una de
las más importantes de Mesoamérica– durante varios siglos, entre 500
a.C. y 800 d.C., cuando ejerció el dominio político y económico en la
región y llegó a albergar a una numerosa población, para aquella
época, de 35 000 personas. La mayoría de los habitantes vivía en las
laderas del cerro en que se situaba el centro cívico ceremonial,
conformado por una gran cantidad de templos, edificios públicos,
juego de pelota, tumbas y habitaciones para el grupo gobernante. La
ubicación de la ciudad seguramente respondía a la necesidad de dar a
sus habitantes un refugio ante posibles ataques de grupos hostiles.
Además, los zapotecas desarrollaron varios asentamientos
importantes que se dividieron en tres grupos: los del valle, los de la
sierra (en el norte) y los del sur (cercanos al istmo de Tehuantepec).
Lograron dominar estas tierras a través de la conquista militar.
Alrededor del 700 d. C. Monte Albán entró en decadencia y terminó la
época de esplendor de la cultura zapoteca. En 900 d. C. la ciudad
zapoteca de Mitla (en el valle de Oaxaca) se convirtió en la más
importante de esta cultura, destacada por su arquitectura con
edificios ornamentados y dispuestos alrededor de plazas.

Entre las características generales de la cultura zapoteca se destacó


la influencia que recibieron por parte de los olmecas, la primera gran
civilización mesoamericana. Por ejemplo, en el arte con el uso de
piedras preciosas, en la arquitectura con la edificación en forma
piramidal y en la religión con la adoración a múltiples dioses.
La organización social de los zapotecas fue de tipo jerárquica y más
compleja en comparación con la de los olmecas. Sin embargo, en
ambas civilizaciones la religión ocupaba un lugar central en el
gobierno. La estructura social se organizaba como una pirámide con
los siguientes estratos:
 Sacerdotes gobernantes. Eran el sector más poderoso, integrado
por los sacerdotes con poder religioso y político que gobernaban
en las diferentes ciudades.
 Élite. Era el sector integrado por los altos guerreros, los nobles o
caciques y los funcionarios del gobierno.
 Comerciantes. Eran el sector que, debido a sus actividades
comerciales, contaba con cierto prestigio que lo diferenciaba de
la mayoría de la población.
 Artesanos y campesinos. Eran el sector mayoritario de la
población, integrado por agricultores, tejedores y alfareros,
entre otros.
 Esclavos. Eran el sector más bajo, integrado por prisioneros de
guerra o personas arrestadas por cometer delitos. Se los
empleaba en diversos trabajos o para ser sacrificados como
ofrenda a los dioses.
La cultura zapoteca se caracterizó por sus grandes guerreros. Los
campesinos y esclavos estaban obligados a ir a la guerra y eran
dirigidos por nobles guerreros. Varias estelas de las primeras épocas
de ocupación de Monte Albán, conocidas como “danzantes”,
representaban a líderes enemigos vencidos y sometidos.
En el 700 d. C. decayó el poder de la capital zapoteca de Monte Albán.
No se conoce la causa, dado que no presenta rastros de violencia o
guerra. A partir de allí, la ciudad de Mitla pasó a ser el centro
principal de los zapotecas.
Durante la conquista española, la sociedad piramidal de los zapotecas
se redujo casi completamente a campesinos que pagaban tributos. En
la actualidad, predominan los habitantes zapotecos en algunas zonas
rurales del sur de México, con una cultura que unifica características
modernas, coloniales y prehispánicas.
El mexicano más famoso de origen zapoteca fue Benito Juárez, nacido
en el pueblo de Guelatao, en la sierra que hoy lleva el nombre de
Sierra Juárez. Fue presidente de México desde 1858 hasta 1872. Otros
reconocidos zapotecos son los escritores Víctor de la Cruz, Víctor
Terán, Natalia Toledo Paz y Mario Molina Cruz.
Economía de la cultura zapoteca
La economía zapoteca se basó en el cultivo de maíz, frijoles, calabaza,
chile, cacao y algodón, y en la caza, la pesca y la recolección de frutos
silvestres.
Los zapotecas se caracterizaron por las prácticas innovadoras para
aumentar la eficiencia de la agricultura. Por ejemplo, desarrollaron
terrazas artificiales en las laderas de los valles de manera escalonada,
que eran regadas por extensos canales que se alimentaban de los
manantiales naturales y ayudaban a maximizar el uso de los suelos.
Estos avances permitieron abastecer el consumo interno y externo, ya
que los zapotecas comercializaban sus productos, tanto agrícolas
como artesanales (cerámica y tejidos), con los pueblos cercanos.
Dioses de la cultura zapoteca

Cocijo era una de las principales deidades de los zapotecas.


Al igual que otras culturas mesoamericanas, los zapotecas eran
politeístas, es decir, creían en varios dioses. Sus prácticas religiosas
se destacaban por el culto a dioses vinculados con la naturaleza y la
agricultura. Algunos de estos dioses también formaron parte del
panteón de otras culturas mesoamericanas.
Sus ofrendas y sacrificios se dedicaban principalmente a los
siguientes dioses:
 Cocijo. Dios de la lluvia y las tormentas.
 Copijcha Tlatlauhaqui. Dios del Sol.
 Pitao Cozobi. Dios del maíz.
 Coqui Bezelao. Dios de los muertos.
 Coqui Xee. Dios de la creación.
 Xonaxi Quecuya. Diosa de los terremotos y la muerte.
 Xipe Tótec. Dios de la primavera y la vegetación.
La religión zapoteca también se basaba en el culto a los
antepasados y en la creencia en un más allá donde habitaban los
familiares [Link] la zona de Monte Albán se encontraron más de
doscientas tumbas subterráneas, muchas de ellas con bóvedas y
antecámaras y con paredes decoradas que denotan la riqueza de la
ciudad y de los individuos enterrados.
Las tumbas muestran signos de haber sido abiertas de manera
regular, lo que evidencia la preocupación de los zapotecas por el culto
a sus antepasados.
Costumbres de la cultura zapoteca

Actualmente se celebra la guelaguetza en la ciudad de Oaxaca.


Entre las costumbres de la cultura zapoteca contemporánea, que
combina tradiciones prehispánicas y coloniales, se destacan:
 El día de los muertos. Es una de las celebraciones del calendario
religioso de los zapotecas y consiste en realizar ofrendas a los
difuntos para que intercedan ante los señores del “más allá” a
favor de la fertilidad y el ciclo agrícola, o bien como una forma
de recordar a los seres queridos. A diferencia de otras partes de
México, el día de los muertos de la cultura zapoteca no se
celebra el 1 y 2 de noviembre sino a partir del 30 y 31 de
octubre.
 La guelaguetza. Es una celebración zapoteca en la que se
combinan tradiciones indígenas con el culto católico a la Virgen
del Carmen. Se realiza en la ciudad de Oaxaca y es una de las
festividades más grandes del estado de Oaxaca, llamada
también “fiesta de los lunes del cerro”.
 La danza de la pluma. Es un baile tradicional que forma parte de
la guelaguetza. Surgió en la época colonial con el fin de
representar la conquista de los valles centrales por parte de los
españoles y se usaba como un medio de evangelización. La
danza la ejecutan dos grupos: uno representa a los españoles y
otro a los pueblos mesoamericanos.
Lengua y escritura zapoteca

La escritura zapoteca fue uno de los primeros sistemas de escritura


mesoamericanos.
Los zapotecas hablaban una lengua de la familia lingüística
otomangue, de la que proviene la actual lengua zapoteca, que además
cuenta con múltiples variantes.
Desarrollaron un sistema de escritura propio basado en signos
jeroglíficos, que usaron para realizar inscripciones en piedras,
edificios y tumbas. Fue uno de los primeros sistemas de escritura de
Mesoamérica. Además, desarrollaron un sistema numérico
representado por puntos y barras, y diagramaron con jeroglíficos un
calendario de doscientos sesenta días.
Aportes de la cultura zapoteca
La cultura zapoteca fue influida por los olmecas. Sin embargo, la
civilización zapoteca adaptó los conocimientos heredados y alcanzó un
nivel sofisticado en arquitectura, arte, escritura e ingeniería.
Entre sus principales aportes a las civilizaciones posteriores se
destacan:
 La ampliación del cultivo del maíz.
 El sistema de riego avanzado.
 La elaboración de urnas funerarias, piedras talladas y otras
obras escultóricas.
 La arquitectura monumental, influida por los estilos olmeca y
teotihuacano.
 La creación de un sistema de escritura propio.
 La creación de un sistema numérico.

Algunos de los dioses más importantes eran el dios murciélago, dios del
maíz y la fertilidad, Beydo, dios de las semillas y el viento, Cocijo (que
tenía cuerpo humano con rasgos de jaguar y serpiente y lengua bífida),
dios de la lluvia y el rayo, Pitao Cozobi, dios del maíz, Copijcha
(simbolizado por la guacamaya), dios del sol y la guerra, Coquebila, dios
del centro de la Tierra; Huechaana, diosa madre también asociada a la
caza y la pesca; Kedo, dios de la justicia; Ndan, dios andrógino de los
océanos; Pixee Pecala, dios del amor; y Coqui Xee, dios creador que
representaba el infinito.
Además, las ciudades solían tener sus propios dioses protectores, como
Coquenexo ("Señor de la Multiplicación"), patrón de Zoquiapa; Coqui
Bezelao y Xonaxi Quecuya (dioses de la muerte y el inframundo),
patrones de Mitla y Teocuicuilco; y Cozicha Cozee (otro dios de la
guerra), patrón de Ocelotepec.
A estas deidades se les hacían ofrendas, plegarias y sacrificios con la
esperanza de que intervinieran favorablemente en los asuntos humanos,
por ejemplo, para que trajeran lluvias vitales para las cosechas,
acabaran con las sequías o aportaran fertilidad a la tierra y a su
población. También, al igual que otras culturas mesoamericanas, los
zapotecas tenían 20 nombres de días representados por diversos glifos
como Chilla (cocodrilo), Pija (sequía) y Xoo (terremoto); una vez más
suelen representar los elementos fundamentales que podían afectar
drásticamente a la vida cotidiana.

También podría gustarte