Roman, C. (2013).
Factores asociados al abandono y deserción escolar en
América Latina: una mirada en conjunto. Revista Iberoamericana sobre calidad de
vida, eficacia y cambio en la educación. 11(2) 33-59.
Alvarez Osorio Fernando
Objetivo:
El objetivo del texto es profundizar en las problemáticas, lógicas, prácticas y
subjetividades de las escuelas y docentes que actúan en contra de la permanencia de
una trayectoria escolar exitosa.
Puntos relevantes:
El fracaso escolar afecta de manera principal y mayoritariamente a quienes
pertenecen a los sectores más pobres en las distintas sociedades.
Una escuela de calidad es el principal espacio pedagógico, social, cultural que
permite el ingreso y participación plena e igualitaria de los estudiantes a la sociedad.
La evidencia a más de 20 años del inicio de los procesos de reforma educativa en
américa latina muestra cómo el abandono y la deserción escolar permanece afectando
principalmente a los estudiantes más pobres y vulnerables de las distintas sociedades.
De acuerdo con datos recientes del Sistema de Información de Tendencias Educativas
en América Latina, menos de la mitad de los jóvenes de 20 años logran completar la
secundaria en Latinoamérica.
El fenómeno de la deserción es mucho más agudo en zonas rurales, llegando en muchos
países a triplicar la tasa entre estudiantes urbanos. Los estudiantes de poblaciones
indígenas son quienes presentan las mayores cifras de deserción.
De acuerdo con el reporte del SITEAL, a partir de los 13 años comienza a observarse un
incremento sostenido en el porcentaje de los adolescentes que abandona la escuela a
nivel regional. Cerca de la mitad de los adolescentes de los 17 y 18 años ya no asiste a
la escuela.
Se distingue un primer grupo de países con tasas bajas de finalización de la enseñanza
secundaria: Uruguay y Paraguay. El segundo grupo, conformado por Cuba, Argentina,
Chile y Perú logran tasas de graduación de la educación media relativamente altas. Por
su parte, el grupo constituido por los 5 países que presentan tasas de egreso de la
educación primaria inferior al 80%, presenta niveles de finalización comparativamente
más bajos en la educación secundaria, aunque con importantes diferencias entre ellos.
Honduras, Nicaragua y Guatemala son los tres países con menor proporción de personas
de 20 años que culminan la secundaria.
Gracias a importantes esfuerzos se ha logrado que casi la totalidad de niños y niñas en
edad de asistir ingresen a la escuela primaria. Sin embargo, no se ha tenido el mismo
éxito en entregar una formación de calidad como tampoco en retener a los estudiantes
en el sistema y permitir así la conclusión exitosa de su itinerario formativo primario y
secundario.
La búsqueda de igualdad de oportunidades ha demostrado ser muy limitada al respecto.
El éxito o fracaso de los niños y adolescentes en la escuela y el liceo son procesos
complejos en los que se confluyen y articulan diversos factores de índole familiar, social,
material y cultural que se refuerzan y afectan simultáneamente.
Los numerosos y diversos estudios que dan cuenta de factores que inciden en el
desempeño y trayectoria escolar y que analizan especialmente sus efectos e impactos
sobre los principales indicadores de fracaso escolar se caracterizan por dos
orientaciones teóricas diferentes que buscan identificar y comprender el origen y
dinámica que genera y posibilita bajos aprendizajes, reprobación de grados, ausencias
reiteradas, desmotivación por avanzar y aprender, todos los signos evidentes de un
proceso de fracaso escolar, cuyo último eslabón es el abandono y la desvinculación
definitiva de la escuela y el sistema.
Mientras una orientación teórica visualiza los factores y causas fuera del sistema escolar,
la otra considera que estos fenómenos se deben a factores inherentes a la escuela.
Se puede clasificar a este conjunto de factores en dos grandes categorías: exógenos y
endógenos al sistema educativo. Cada una de estas dos grandes categorías es posible
desagregar en tres conjuntos de factores, en función de la naturaleza de los mismos. Así,
tenemos aquellos de carácter material estructural, un segundo grupo de factores
relacionados a cuestiones políticas y organizativas, y por último, factores de índole
cultural.
La condición material estructural alude, por un lado, a factores relativos a la disponibilidad
de recursos o insumos materiales y humanos, y en otro plano, al tipo de organización y
estructura social.
El ámbito político organizativo refiere a variables que tienen que ver con el diseño o la
ingeniería organizacional, tanto de los gobiernos como de autoridades de niveles locales
que se proponen metas relacionadas con las condiciones de su población y que se
relacionan directa e indirectamente con los indicadores educativos del estudio.
Los factores culturales constituyen un importante conjunto de variables que refieren a
modos de interpretar la realidad, al acceso, disponibilidad y uso de recursos lingüísticos,
sociales, religiosos y/o materiales, así como a las dinámicas y tipo de relaciones en el
ámbito familiar, comunitario, social y político.
El nivel socioeconómico de los estudiantes es el principal y reiterado factor externo
asociado al abandono y la deserción escolar. En todos los estudios revisados, la pobreza
o bajos ingresos familiares son determinantes de este fenómeno.
En el segundo grupo de factores nítidos y compartidos se habla del capital cultural y
simbólico que rodea el ambiente familiar del estudiante. Padres con mayores niveles de
escolaridad, que valoran la educación y sus proyecciones, es menor la probabilidad de
hijos o hijas que suspendan o abandonen definitivamente la escuela.
El tipo o estructura familiar se levanta como un factor o determinante del abandono
familiar. Se muestran con mayores riesgos los estudiantes que no viven con ambos
padres.
La vulnerabilidad social y económica emerge quizá como el determinante o factor externo
de mayor relevancia para el abandono y la deserción escolar.
El género y edad de los estudiantes es otro factor importante asociado a la deserción,
aun cuando se aprecian diferencias referidas a la edad que concentra las mayores tasas
de abandono o suspensión en los países implicadas. La deserción afecta en mayor
medida a hombres que a mujeres.
El primer factor que explica o determina el abandono y la deserción escolar al interior de
los sistemas escolares es la condición de repetidor de los estudiantes en todos los países
analizados. La experiencia de reprobar uno o más grados aumenta de manera importante
y creciente la posibilidad de suspender temporal o definitivamente la escolaridad formal.
Un segundo factor nos alerta en la transición de nivel primario al secundario. El paso de
la experiencia escolar vivida en primaria hacia el nivel secundario aparece como un hito
vital complejo y difícil de procesar y asimilar por los estudiantes más vulnerables.
La distancia entre las expectativas e intereses de los adolescentes y una oferta curricular
más bien homogénea en secundaria, aparece como explicativa de la falta de motivación
y valoración por continuar estudios.
Es decididor y preocupante que la baja autoestima y falta de confianza en sus propias
capacidades de aprender se constituya en determinantes del abandono y la deserción.
La convivencia, el tipo de relación que se establece con los docentes y compañeros actúa
como un fuerte factor de retención o expulsión de los estudiantes de las escuelas y los
sistemas.
Chile es uno de los países que exhibe las mejores cifras de retención de sus niños, niñas
y jóvenes en el sistema escolar formal. Así, junto con un acceso casi universal en la
enseñanza básica y cercano al 81% para jóvenes en la enseñanza secundaria, las cifras
de deserción en el 2007 eran de un 1.2% en la educación básica y de un 7.3% en el nivel
secundario.
En Chile la inserción laboral no tiene una correlación significativa con la deserción
escolar. Uno de los factores que más resultan clave para retener o impulsar la retención
de los estudiantes es el autoestima, la motivación por estar en la escuela y aprender.
Conclusión:
La diversidad de motivos para la morfología de la deserción escolar lleva a
reflexionar sobre las medidas que se pueden tomar para evitarla y que una mayor parte
de la población tenga acceso al derecho constitucional de la educación. Sin embargo,
se puede resaltar que la deserción es la culminación de un largo proceso multifactorial
que se va construyendo a lo largo de la trayectoria escolar. Por lo que no existe una
sola forma de atenderlo, sino que se ha de abrir una discusión respecto a cada uno de
los factores relacionados con ella y ser pertinentes en la resolución de estos
problemas, pues el ámbito educativo no puede cumplir con todos los roles del estado.