Dedicatoria
Sinopsis
Daniel nunca creyó en supersticiones ni en lo paranormal. Pero
todo cambió el día que recibió las pertenencias de su tío
fallecido en circunstancias inexplicables. Entre los objetos
entregados como evidencia, encontró unas páginas antiguas,
manchadas y desgastadas, que su tío sostuvo con fuerza hasta
su último aliento. Algo en esas hojas lo atraía de manera
inquietante, como si susurraran un secreto que solo él podía
escuchar.
A medida que Daniel se adentra en la búsqueda de respuestas,
comienza a notar cosas extrañas a su alrededor: sombras que
parecen moverse solas, susurros en la oscuridad y una
sensación cada vez más intensa de ser observado. Lo que
comenzó como una simple curiosidad se convierte en una
espiral de horror cuando descubre que las palabras escritas en
esas páginas no solo cuentan una historia… sino que la
desatan.
Cada nombre que figura en ellas ha sido reclamado por algo estado allí, aguardando su llegada. Su mirada era un pozo sin
que habita en sus líneas, algo que nunca debió ser leído en voz fondo, donde el tiempo se detenía, donde el eco de antiguas
alta. Y ahora, Daniel es el siguiente en la lista. palabras flotaba entre sombras.
Una historia de terror psicológico donde la curiosidad puede Quería gritar, huir, hacer cualquier cosa que lo apartara de esa
convertirse en condena y las palabras tienen el poder de abrir presencia, pero un susurro se abrió paso en su mente. La frase,
puertas que deberían permanecer cerradas. Porque hay libros esas palabras que se habían grabado en su memoria desde
que no cuentan historias, sino que las crean… y algunos no hacía semanas, surgió como una reacción visceral, un intento
permiten que sus lectores escapen. desesperado por recuperar el control. Sin saber exactamente
por qué, la murmuró, cada palabra resonando en el vacío.
¿A qué le tienes miedo?
___________________________________________________ "Veritas abditas semper reviviscit."
Prólogo En ese instante, una sensación gélida lo recorrió, como si un
vínculo invisible se hubiese creado entre él y esa figura. Los
La calle estaba oscura y desierta. Cada paso resonaba con un
segundos se extendieron en un silencio inquietante, donde
eco que parecía perseguirlo. Sintió cómo el aire se volvía
solo el sonido de su propia respiración quebraba la quietud.
pesado, asfixiante, y la sospecha de que algo lo seguía se
Entonces, sus ojos se cerraron y, en la negrura, sintió cómo
transformó en certeza. No se atrevía a mirar atrás; sus piernas,
algo dentro de él cedía, como si la esencia misma de su ser se
sin embargo, comenzaron a moverse más rápido, casi por
desprendiera y quedara suspendida en el aire.
instinto. En cada esquina, cada sombra, cada rincón oscuro,
creía ver una figura que se deslizaba en la periferia de su Al día siguiente, lo encontraron allí, inerte, con una expresión
visión, burlándose, observándolo, siempre a un paso detrás. de terror grabada en su rostro y una página de un viejo libro
apretada en su mano.
Finalmente, alcanzó la puerta de su casa. Con manos
temblorosas, la abrió y se refugió en el interior, cerrando
rápidamente tras de sí. La tranquilidad duró apenas un suspiro,
porque al girarse lo vio. La figura, pálida y espectral, lo miraba
desde el otro extremo de la sala, como si siempre hubiese
Indice Capítulo 1: Atraído por las Sombras
Había pasado poco más de un mes desde la muerte de su tío
Héctor, una muerte que todos parecían querer olvidar pero
que, en silencio, atormentaba la mente de Daniel. El día del
funeral fue una mezcla de lamentos y murmullos; nadie
parecía entender qué había sucedido. La causa de su muerte
seguía siendo un misterio: un inexplicable cuadro de asfixia y
desgarro emocional, como si hubiese peleado contra algo que
no estaba ahí.
Cuando los oficiales concluyeron la investigación, entregaron a
la familia las pocas pertenencias que habían encontrado junto
al cadáver. Entre las evidencias había un sobre oscuro, sellado
con cinta de advertencia, que contenía las posesiones finales
de su tío. Daniel observó desde la distancia cuando su madre
recibió las pertenencias, en sus ojos se reflejaba una mezcla de
alivio y desasosiego. No pensaba abrirlo, pero él, incapaz de
resistir esa pulsión de curiosidad y misterio, pidió quedarse con
él esa misma noche.
Cuando el silencio de la madrugada cayó sobre la casa, Daniel
finalmente se decidió. Con las manos temblorosas, abrió el
sobre, dejando que las escasas pertenencias cayeran sobre su
escritorio. Entre ellas estaba aquel pequeño libro, o más bien,
Capítulo 1: Atraído por las Sombras (continuación)
unas páginas sueltas, amarillentas y ajadas, que parecían
haber sido arrancadas de algún tomo olvidado. Daniel sintió una presencia… una sensación extrañamente
familiar. Era como si alguien lo observase desde algún rincón
Sin saber muy bien por qué, sus dedos acariciaron el borde de
oculto de su cuarto, algo que, aunque invisible, parecía estar
las hojas, sintiendo en ellas un extraño calor. Una sensación
muy cerca, aguardando. En el fondo, sabía que era imposible,
incómoda y familiar a la vez. Se preguntó por qué su tío, un
pero por un momento se sintió como cuando su tío estaba a su
hombre siempre tan racional, habría sostenido algo así con
lado, con esa misma energía palpable. Sacudió la cabeza,
tanta fuerza en el momento de su muerte. Era como si el papel
diciéndose que todo aquello no era más que su mente jugando
mismo le susurrara a través de sus poros, invitándolo a
malas pasadas. Sin embargo, el ambiente continuaba denso, la
sumergirse en sus letras casi ilegibles.
sensación de estar acompañado en esa penumbra persistía.
Al girar la primera página, las palabras en un idioma
Giró lentamente, su mirada recorriendo cada sombra, cada
desconocido parecieron cobrar vida. Leyó en voz baja, casi sin
rincón de la habitación, sin hallar nada concreto. Guardó el
querer: "Veritas abditas semper reviviscit". Las palabras
sobre con las pertenencias de su tío, cerrándolo de forma casi
vibraron en el silencio de la habitación, como si hubieran
ritual, como si al hacerlo intentara contener el peso de esa
estado aguardando por alguien que las pronunciara. Un
presencia inexplicable. Pero cuando trató de apartar las hojas
escalofrío recorrió su cuerpo, y por un momento, sintió que
antiguas del montón, se dio cuenta de que,
alguien lo observaba desde las sombras de su propio cuarto.
inconscientemente, las estaba separando, dejándolas al
alcance de su mano. Esas páginas lo atraían, como si ocultaran
algo que su tío hubiese intentado advertirle en silencio.
Se acostó, con las luces apagadas, y la mente llena de
preguntas. Cerró los ojos, pero las imágenes eran implacables:
su tío con esas páginas en sus manos, aferrándose a ellas en
sus últimos momentos. ¿Por qué murió así? ¿Qué había visto o
sentido? Recordaba las palabras en latín escritas en esas hojas llamado a algo. Había abierto una puerta que no podía cerrar, y
desgastadas: "Veritas abditas semper reviviscit". Esa frase esa presencia ahora estaba ahí… aguardando.
parecía tener una vida propia, resonando en su mente,
atrayéndolo sin remedio. Lo repetía en su cabeza casi sin darse
cuenta, como un eco que iba tomando forma y fuerza. Capítulo 1: Atraído por las Sombras (continuación)
Al quedarse dormido, las palabras comenzaron a cobrar vida A la mañana siguiente, Daniel despertó sintiéndose agotado.
en sus sueños. En una habitación oscura y húmeda, sintió de Apenas había logrado dormir, pues la extraña sensación de la
nuevo esa presencia familiar. Vio a su tío, observándolo con noche anterior seguía atormentándolo. Se frotó los ojos y miró
una mirada llena de pavor, como si intentara advertirle de algo hacia su mesa de noche, donde las páginas descansaban en
que estaba más allá de las palabras. Daniel extendió una mano aparente calma. Todo parecía normal, demasiado normal,
hacia él, pero un movimiento en las sombras lo detuvo. Algo como si la inquietud que lo envolvió horas antes hubiese sido
estaba ahí, algo que emergía de la oscuridad, de un rincón solo un mal sueño. Aun así, la imagen de su tío, frío y pálido en
imposible, y lo miraba fijamente. Su tío abrió la boca como si su ataúd, volvía una y otra vez, como un golpe que no
quisiera decir algo, pero no se escuchaba ningún sonido, solo terminaba de asimilar. El funeral había sido más difícil de lo
un susurro profundo que se hundía en sus pensamientos. que esperaba. Ver a su tío, con quien había compartido tantas
tardes de conversaciones interminables, ahora tan silencioso y
De pronto, Daniel despertó de golpe, el corazón latiendo
lejano, era algo que su mente aún se resistía a aceptar.
violentamente en su pecho. El cuarto estaba en silencio, pero
esa extraña sensación de presencia persistía, volviéndose cada Se levantó lentamente, sintiendo el peso de una realidad
vez más tangible. Cuando miró hacia la mesita de noche, notó extraña, y se preparó para ir a la escuela. Justo antes de salir,
que las hojas parecían estar… vibrando, como si algo inhumano sus ojos volvieron a posarse en las hojas. Dudó un momento,
se hubiera despertado dentro de ellas. Sintió que el aire a su pero algo en él sentía una urgencia insólita, como si esas
alrededor se tensaba, y fue entonces cuando comprendió, en páginas estuvieran esperando ser llevadas. Guardó las hojas en
un instante de pánico absoluto, que las palabras que había su mochila, pensando que tal vez, con algo de suerte,
pronunciado en su mente no eran inofensivas. Al leerlas, había encontraría alguna pista sobre su origen. Necesitaba
respuestas, entender qué había llevado a su tío a aferrarse a
esos papeles en su último aliento.
Durante el camino, todo parecía transcurrir con normalidad.
Charlaba con sus amigos sobre temas triviales, intentando
sacudirse esa extraña ansiedad que no lo dejaba en paz. Sin
embargo, al pasar por la vieja casa donde su tío solía vivir, algo
hizo que su conversación se quedara en silencio. Volteó de
reojo hacia la ventana de la sala, y, en un reflejo fugaz, vio una
figura familiar. Era una silueta de hombros caídos y mirada
triste, casi exactamente como recordaba a su tío en sus últimos
días. Sintió un escalofrío recorrerle la espalda, y giró para ver
mejor, pero allí no había nada. Solo la casa vacía y desgastada,
con las cintas policiales amarillas ondeando como advertencias
mudas.
Respiró hondo, tratando de convencerse de que había sido una
ilusión. Sin embargo, la inquietud persistía, como una semilla
en su mente, germinando lentamente. Continuó su camino
hacia la escuela, pero esa sensación de confusión y alerta no lo
abandonó. Mientras avanzaba, sentía como si alguien lo
estuviera observando, desde lejos, desde algún rincón
imposible. La idea de revisar esas hojas comenzaba a
transformarse en una necesidad casi obsesiva; algo dentro de
él le susurraba que ahí, entre las palabras inscritas en ese
papel antiguo, yacían respuestas… o tal vez el principio de un
misterio aún más oscuro.