Otro comentarista dijo:
"Poole ha agotado a los antiguos escritores europeos; Henry se ha servido
libremente del obispo Hall y de otros; Scott y Benson han enriquecido
abundantemente sus páginas con Henry; Gill ha traducido el espíritu de la
Synopsis de Poole, pero generalmente reconoce la fuente; Adam Clarke y
Davidson son grandemente deudores de todos los mejores críticos, aunque el
primero no siempre menciona sus deudas y el segundo nunca" (Ingram Cobbin,
The Condensed Commentary and Family Exposition of the Holy Bible
[Comentario condensado y expositor familiar de la Biblia prefacio, pág. iv,
Londres; William Tegg, 1863).
Pero aunque estos autores se valieron con frecuencia de otros que los habían
precedido, una lectura de sus obras clásicas revela al estudiante de la Biblia que
el material ajeno ha sido tan bien elegido y se ha integrado en forma tan
convincente con los pensamientos propios del comentador, que el resultado es
verdaderamente una obra nueva de calidad excelente. Esta dependencia del
acervo creciente de conocimientos teológicos no se restringe sólo a las obras
clásicas; también los comentadores modernos muestran una dependencia
similar.
Si se hubiera indicado al grupo de colaboradores que han escrito esta obra que
se abstuvieran de usar los grandes comentarios del pasado, se habría
perjudicado seriamente la utilidad de este comentario. Los eruditos que
colaboraron en esta obra tuvieron acceso a lo mejor que se había escrito en el
pasado. De ese abundante 14 material han entresacado pensamientos y
expresiones que consideraron más útiles, más esclarecedores y más adecuados
a la comprensión adventista de las Escrituras. Además de haber espigado en
campo ajeno, han aportado una copiosa cosecha de pensamientos obtenidos de
su propio estudio de la Palabra. El grano así acopiado ha sido triturado en los
molinos de sus mentes, donde se le añadió la levadura de la meditación y la
reiterada amasadura del estudio y la redacción. Luego, con la ayuda del fuego
de un amor apasionado por la Palabra de Dios, han transformado el material en
siete grandes hogazas de pan, las cuales -así lo creemos- resultarán nutritivas
tanto intelectual como espiritualmente.
Esta metáfora que alude a una tarea doméstica es la más apropiada para
describir las fuentes de este comentario y la forma como se han preparado
estos siete tomos.
Este comentario se ha preparado no sólo para que lo usen los eruditos, los
estudiosos e investigadores, y los ministros de todas las iglesias cristianas, sino
también para las personas que no han cursado estudios especializados de
teología en un seminario o una universidad, es decir para los miembros de las
iglesias que deseen estudiar la Biblia por su cuenta, para los maestros de las
escuelas dominicales y sabáticas, para los dirigentes laicos de las
congregaciones locales, y para los predicadores laicos que anhelan preparar
sermones o estudios bíblicos con alguna originalidad. Estamos seguros de que
el material aquí presentado será sumamente útil y asequible aun para las