Pericarditis:
La pericarditis es una enfermedad no contagiosa producida por
la inflamación del pericardio, la capa que cubre el corazón.
Causas y factores de riesgo
Origen infeccioso
La pericarditis es una enfermedad que suele responder a infecciones virales,
de mayor o menor importancia, generalmente producidas
por Echovirus o coxsackievirus (según estudios de mitad de siglo XX). Una
infección en las vías respiratorias, por ejemplo, por un resfriado común,
pueden ser el motivo de una pericarditis.
Las infecciones bacterianas también pueden dar lugar a una pericarditis
bacteriana (denominada también pericarditis purulenta), aunque es poco
frecuente. Del mismo modo, algunos tipos de infecciones micóticas son
capaces de producir muy raramente pericarditis. Dentro de las más comunes
en pacientes inmunocompetentes se encuentra la histoplasmosis, mientras
que en pacientes con inmunocompromiso los agentes se diversifican,
siendo Candida, Aspergillus y Coccidioides.
Otras causas
Por otro lado, la pericarditis puede estar asociada con enfermedades
sistémicas, como cáncer, síndrome urémico, leucemia, enfermedades
autoinmunes, tuberculosis, fiebre reumática, hipotiroidismo y operaciones
de corazón.
Las patologías cardíacas que pueden provocar pericarditis son, entre
otras, infarto de miocardio y miocarditis. Los cuadros de ansiedad agudos y
los ataques de pánico pueden producir también alteraciones o mal
funcionamientos de los músculos y órganos del corazón, lo cual puede dar
lugar a la aparición en breve o largo plazo de tiempo de dicha enfermedad.
En ocasiones, algunos tratamientos como la radioterapia del tórax y la
utilización de inmunosupresores también inducen esta condición.
La pericarditis puede ser consecuencia de una lesión o trauma en el tórax,
el esófago o el corazón.
Incidencia
La pericarditis afecta habitualmente a los hombres/mujeres entre los 20 y
50 años, usualmente después de que se presentan infecciones de las vías
respiratorias. También se puede presentar en niños, donde es más
comúnmente causada por el adenovirus o coxsackievirus. Sin embargo, en la
población infantil la pericarditis y miocarditis están entre
las manifestaciones clínicas más frecuentes debidas al lupus eritematoso
sistémico (LES), que aunque es una enfermedad poco frecuente en niños,
ocupa el segundo puesto entre las mesenquimopatías infantiles.
Manifestaciones clínicas:
Síntomas
Dolor torácico causado por la inflamación del pericardio al rozar
contra el corazón. Es un dolor que mejora en decúbito
prono (situación de plegaria Islamica, inclinación del tronco hacia
delante) y dura de horas a días, a diferencia del
dolor isquémico de infarto agudo de miocardio, que dura entre 30
y 90 minutos, y que no mejora con diferentes posiciones del
cuerpo.
Disnea cuando la persona está acostada (el paciente prefiere
levantarse o sentarse erguido).
Tomarse las costillas (agacharse o sostener el tórax) al respirar.
Tos seca
Edema de tobillos, pies y piernas (ocasionalmente).
Ansiedad
Fatiga
Fiebre
Pérdida de apetito
Náuseas/vómitos
Signos
Aparece un sonido típico de roce pericárdico. Además, los ruidos del
corazón pueden percibirse como leves e incluso distantes. Igualmente,
puede haber otros signos que revelen la presencia de derrame pericárdico.
Si la enfermedad es grave, puede existir crepitación pulmonar, disminución
de los ruidos respiratorios u otros signos de líquido en el espacio que rodea
los pulmones, es decir, derrame pleural.
Pruebas diagnósticas
Si se ha acumulado líquido en el saco pericárdico, este puede aparecer en:
Radiografía torácica
IRM torácica
TC o IRM del corazón
Gammagrafía con radionúclidos
Ecocardiograma
Estos exámenes muestran una hipertrofia cardíaca, ocasionada por la
acumulación de líquido en el pericardio, y signos de inflamación. También
pueden mostrar cicatrización y contractura del pericardio (pericarditis
constrictiva). Otros hallazgos varían dependiendo de la causa de la
pericarditis.
Un ECG es anormal en el 90 % de los pacientes con pericarditis aguda. Los
cambios en el ECG generalmente evolucionan en etapas durante el proceso
patológico y pueden esconder los cambios en el ECG de un ataque cardíaco.
Para descartar dicho ataque cardíaco, se pueden ordenar los niveles de
los marcadores cardíacos seriados (CK-MB y troponina I). Otras pruebas de
laboratorio pueden ser, entre otras:
Hemocultivo
CSC. Puede mostrar un incremento en el conteo de leucocitos
Proteína C reactiva
Tasa de sedimentación eritrocítica (ESR, por sus siglas en inglés)
Pericardiocentesis con análisis químico y cultivo de líquido
pericárdico
Tratamiento
En lo posible, se debe identificar la causa de la pericarditis. En la mayoría de
los tipos de pericarditis, es necesario tratar el dolor
con analgésicos (calmantes para el dolor). La inflamación del pericardio se
trata con medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE),
como aspirina e ibuprofeno y, en algunos casos, se pueden
prescribir corticosteroides.
Para eliminar el exceso de líquido acumulado en el saco pericárdico, se
pueden utilizar diuréticos. Es necesario drenar el líquido a través de una
pericardiocentesis (evacuación del exceso de líquido en el saco pericárdico)
si la acumulación de este en el saco pericárdico compromete la función
cardíaca o causa un taponamiento cardíaco.
La pericardiocentesis puede ser percutánea (utilizando una aguja para
alcanzar el pericardio, guiada por una ecocardiografía, en la sala de
procedimientos) o quirúrgica (realizada en
el quirófano como cirugía menor).
La pericarditis bacteriana debe tratarse siempre con antibióticos y la
pericarditis causada por hongos debe ser tratada con agentes antimicóticos.
La pericardiectomía (corte o extirpación parcial del pericardio) puede ser
aconsejable si la pericarditis es crónica o recurrente u ocasiona pericarditis
constrictiva.
Complicaciones
Arritmias, como la fibrilación auricular. Cuando la pericarditis
acompaña a la miocarditis, se pueden presentar otras arritmias,
como la taquicardia supraventricular o la obstrucción cardíaca
completa.
Taponamiento cardíaco
Pericarditis constrictiva. La inflamación del saco pericárdico
ocasiona fibrosis y engrosamiento del pericardio con adherencias
(cicatrizaciones que se adhieren) entre el pericardio y el corazón. El
pericardio crea una "caja" rígida alrededor del corazón y puede
limitar de manera grave su capacidad para llenarse
con sangre durante la diástole (fase de relajación antes del
siguiente latido cardíaco). Los pacientes con pericarditis
constrictiva pueden desarrollar insuficiencia cardíaca que responde
de manera deficiente al tratamiento.
Es necesario indultar a la pericarditis constrictiva de una condición cardíaca
crónica llamada cardiomiopatía restrictiva, que
produce síntomas y signos similares a la pericarditis constrictiva.
Prevención:
Muchos casos de pericarditis no se pueden prevenir, pero se recomienda
tratar a tiempo las infecciones respiratorias y otras enfermedades.