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ACM
“Cada época se salva por un pequeño puñado de hombres que
tienen el coraje de ser inactuales”, exclamó Chesterton y, al leerlo,
vino inmediatamente el gran Shakespeare a mi cabeza. No defiendo
que William Shakespeare sea un ejemplo de valentía pública y
manifiesta. Sin embargo, toda la sagacidad y viveza reflejadas en sus
decisiones y en cada una de sus obras, nos muestran un tipo de
coraje diferente y muy valioso.
Por haber recibido una formación católica… ¿No debería haber
imitado el coraje de los mártires, especialmente cuando nuestra fe
estaba siendo atacada? Es fácil hacerse este planteo. Cada hombre
es único y, por eso, todos reaccionamos de forma diferente ante una
misma situación. No puedo imaginarme el golpe e impresión que
deben haberle producido los martirios de sus familiares y conocidos
a un jovencito de 16 años. No eran simples fusilamientos, sino una
cruda tortura… esas imágenes acompañan a uno el resto de su vida.
El poeta nace poeta; nace con una sensibilidad especial, un
sexto sentido. Es parte de su carácter, que, con las distintas
experiencias de su vida, forjan una personalidad única. Con todo
esto, Shakespeare fue distinto desde el principio y, al parecer, eso
ayudó a que, ante esas experiencias traumáticas, se condujera y
expresase su coraje de una manera muy particular.
Es más, me animo a decir que, probablemente, el haber sido
católico fue lo que lo llevó a ser tan grande. ¿Por qué? Pues, porque
el catolicismo abraza, defiende y transmite una mirada realista. Esto
quiere decir que uno puede ver la realidad tal cual es y, en esta
contemplación, encontrar la Verdad. De esta forma, al ver la
situación en su país y en la Iglesia, William Shakespeare pudo
comprender y razonar puramente los acontecimientos.
Favorecido por su don poético, ingeniosamente llegó a
trasmitir la Verdad de mil formas diversas, hablándole a cada alma,
haciendo que el público, sin darse cuenta, comenzara a comprender
un poco cómo eran las cosas en la actualidad. La Verdad sacia,
satisface el espíritu. Por eso es que las obras de Shakespeare
siguen siendo relevantes y necesitan ser estudiadas.