Escarabajo pelotero
Los escarabajos peloteros (o acatangas, en la región andina) son aquellos coleópteros que
alimentan a sus larvas con estiércol (excrementos). A ese fin, los escarabajos peloteros desgajan
porciones del estiércol y, con sus patas delanteras en forma de paleta dentada, las apelotonan
dándoles forma esferoide antes de transportarlas a cierta distancia, hasta el sitio donde han
excavado una galería subterránea para enterrarlas. A veces la galería se forma debajo de la masa
mayor de estiércol, y no existe transporte; y a veces, cuando este transporte existe, un segundo
individuo es admitido a colaborar en el rodamiento de la bola. La forma esférica o de pelota que se
brinda a la masa desgajada facilita dicho transporte, por cuanto opera en ello el principio de la
acción mínima. Posteriormente, amasando bien una o varias bolas enterradas, con lo que se
homogeneiza todo el material llevado a la galería, forman allí una hogaza o bola grande con todas
esas porciones, a la que después dividen, esculpiendo con los fragmentos peras —u ovoides— de
base más ancha y forma poco proclive a rodar. Cerca del extremo más agudo o punta la hembra
introduce uno de sus huevos; luego ocluye (tapa) el agujero de la pera a través del cual penetró su
ovipositor deponiendo el huevo, y ella, bien sola o bien con un colaborador, pule cuidadosamente
todo el exterior de la pera, formándole una capa externa comprimida y casi lustrosa. Interiormente,
las peras se calientan unos grados con la fermentación del estiércol, aunque la superficie de este se
endurece y se seca (proceso que se acelera por el prolijo pulimento proporcionado a cada pera), y
así cada larva dispone del interior húmedo de su pera o pelota para comer y desarrollarse. En
algunas especies, la hembra permanece puliendo las peras hasta casi la emersión de las larvas,
eliminando así los mohos que podrían frustrar el proceso. Finalmente, la hembra emerge y por lo
común muere. En tanto, terminada la etapa en la galería subterránea, cada larva saldrá de su pera a
excavar y alimentarse de raíces para, finalmente, terminar su metamorfosis completa, emergiendo a
la superficie como adulto para repetir el ciclo reproductivo. La descripción clásica —aquí resumida—
es la de Jean Henri Fabre en la Serie I de sus Souvenirs entomologiques.[1]
Una pareja de Scarabaeus laticollis
rodando una bola de excrementos.
El escarabajo era sagrado en el antiguo Egipto,
Escarabajo pelotero
porque se relaciona con el dios Khepri, quien se
creó a sí mismo y volvía a nacer cada mañana de
la misma manera que renace el Sol, pues se creía
que el escarabajo pelotero llevaba el Sol.
Scarabaeus viettei (syn. Madateuchus viettei,
Scarabaeidae) en un bosque espinoso seco
cerca de Mangily, oeste de Madagascar
Fotografía de una pintura Taxonomía
rupestre que protagoniza el
escarabajo pelotero Reino: Animalia
llevando el Sol.
Filo: Arthropoda
No todos los escarabajos coprófagos tienen este
comportamiento, ya que se observan bastantes Clase: Insecta
variaciones. Algunos no transportan el estiércol, Orden: Coleoptera
sino que excavan su galería y entierran sus
Superfamilia: Scarabaeoidea
provisiones bajo la masa principal; otros sí lo
transportan, pero no por rodamiento.[2] Son
ejemplo de este comportamiento los géneros Scarabaeus, Canthon, Gymnopleurus y Sisyphus, entre
otros.[2] [3]
Véase también
Escarabeo
Jepri
Referencias
1. Fabre, J. H. (1946-1954) «El escarabajo sagrado». En: Recuerdos entomológicos. Estudios sobre
el instinto y las costumbres de los insectos (17 tomos). Emecé Editores. Serie I. (Traducción al
español de Alfredo Martínez Howard, Eusebio de Gorbea y Estela Blomberg)
2. Paulian, R. 1988. Biologie des Coléoptères. Éditions Lechevalier, Paris, 719 pp. ISBN 2-7205-
0523-4