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Definición y Tipos de Discurso

Un discurso es una forma de comunicación estructurada que busca transmitir un mensaje a un público, utilizando un código y un canal. Se compone de varias partes, incluyendo exordio, narrativo, división, confirmatio, refutatio y conclusión, y debe ser preciso, verificable, especializado, original, estructurado, atractivo, multi contenido y multi plataforma. El machismo es una ideología que considera a la mujer inferior al hombre, manifestándose en diversos ámbitos, mientras que el feminismo es un movimiento que busca la igualdad de género y critica las estructuras machistas.

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Definición y Tipos de Discurso

Un discurso es una forma de comunicación estructurada que busca transmitir un mensaje a un público, utilizando un código y un canal. Se compone de varias partes, incluyendo exordio, narrativo, división, confirmatio, refutatio y conclusión, y debe ser preciso, verificable, especializado, original, estructurado, atractivo, multi contenido y multi plataforma. El machismo es una ideología que considera a la mujer inferior al hombre, manifestándose en diversos ámbitos, mientras que el feminismo es un movimiento que busca la igualdad de género y critica las estructuras machistas.

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¿Qué es un discurso?

Un discurso es una forma de comunicación en la que un emisor construye un mensaje y lo transmite a


un receptor utilizando un código (que usualmente es el lenguaje) a través de un canal, que puede ser
oral o escrito.

Un concepto de discurso más específico hace referencia a la acción que ejecuta una persona cuando
habla ante un público y emite un mensaje previamente preparado. Este tipo de discurso busca
orientar respecto a un tema y es desarrollado de manera tal que capte el interés del público.

En los actos políticos, económicos o académicos se suelen efectuar discursos y muchos se apoyan en
recursos informáticos como presentaciones de diapositivas, vídeos o imágenes.

La palabra discurso también suele relacionarse con la palabra relato, en referencia al contenido
cultural e ideológico que profesa una persona o grupo. Por ejemplo: cuando se habla de un discurso
liberal, marxista o moderno.

Partes del discurso

● Exordio. El orador busca captar la atención de la audiencia.


● Narrativo. El orador presenta el tema a tratar en el discurso.
● División. El orador desarrolla su punto de vista y defiende su teoría o argumento sobre la
cuestión tratada.
● Confirmatio. El orador expone sus argumentos y las pruebas sobre las que se
fundamentan.
● Refutatio. El orador presenta las pruebas que rechazan los demás argumentos contrarios
al suyo.
● Conclusión. El orador plantea las conclusiones de lo expuesto y los pasos a seguir.

Además, existe una clasificación ampliamente utilizada que divide al discurso en:

● Introducción. Se presenta el tema a tratar.


● Desarrollo. Se postulan los argumentos existentes sobre la cuestión.
● Desenlace. Se sintetizan las ideas más relevantes y se destaca el aporte del análisis de la
argumentación expuesto.

Características del discurso

● Preciso. Debe exponer un tema y sus argumentos de manera que pueda ser comprendido
por la audiencia.
● Verificable. Debe basarse en hechos comprobables que justifiquen y den validez al
discurso, salvo en algunos casos como en el discurso religioso o artístico.
● Especializado. Debe hacer foco en un área y estar dirigido a la audiencia idónea que
pueda interpretarlo y sea de utilidad.
● Original. Debe valerse de sus propios recursos y contar con puntos de vistas creativos,
únicos y novedosos
● Estructurado. Debe organizar la información de manera clara y ordenada para ser
interpretado por los oyentes o lectores.
● Atractivo. Debe llamar la atención de la audiencia, mantenerla activa y, en muchos casos,
motivar a la acción.
● Multi contenido. Puede contar con varios tipos de información y complementarse con
recursos audiovisuales.
● Multi plataforma. Puede transmitirse a la audiencia de forma

MACHISMO Y FEMINISMO
¿Qué es el machismo?

El machismo es una ideología que considera a la mujer un ser inferior en uno o varios
aspectos con respecto al hombre. El machismo se basa en un conjunto de creencias,
prácticas sociales, conductas y actitudes que promueven la negación de la mujer como
sujeto.
Los ámbitos en los que se margina al género femenino pueden variar y en algunas culturas
se dan todas las formas de marginación al mismo tiempo. Podemos hallar las raíces del
término en la palabra macho, que designa a los individuos masculinos de cualquier especie.

Esta ideología no solamente atenta contra el género femenino, sino contra todas aquellas
actitudes catalogadas como femeninas que desarrolle un individuo de cualquier género. El
machismo desprecia toda actitud o forma de vida de un varón que no esté alineada con el
estereotipo de masculino: fuerte, superior, proveedor.

Tipos de machismo

Ámbito familiar. En este ámbito, el machismo suele darse en familias con una estructura
patriarcal en la cual los hombres tienen más libertades, derechos y beneficios mientras que
las mujeres tienen más obligaciones y restricciones.
Ámbito íntimo o sexual. En este ámbito, el machismo niega o acalla el deseo femenino y
ubica a la mujer en el lugar de sujeto pasivo u objeto.
Ámbito económico. En este ámbito, el machismo se presenta cuando un hombre interviene
en el manejo del dinero de su pareja femenina o cuando un empleador otorga un salario
inferior a una mujer solo por su género.
Ámbito histórico. En este ámbito podemos encontrar actos machistas cuando se oculta o
se omiten las acciones de mujeres y su participación en la política, las revoluciones y otros
hechos históricos.
Ámbito intelectual. En este ámbito se ven actos de machismo cuando alguien considera y
reproduce la idea de que las mujeres son menos aptas para realizar determinados análisis
o tareas.
Ámbito legislativo. En este ámbito podemos encontrar que en algunos países no existen
leyes que reconozcan a las mujeres como ciudadanas de derecho y que las protejan de
maltratos.
Ámbito cultural y social. En este ámbito, el machismo muestra al género femenino como
un cuerpo que debe exhibirse para el disfrute masculino.
Ámbito anatómico. En este ámbito se evidencian actos y actitudes machistas cuando se
utiliza la fuerza física masculina para dominar a la mujer o se le restringe a ellas la
posibilidad de decidir sobre su salud reproductiva.
Ámbito lingüístico. En este ámbito se utiliza el lenguaje para desconocer o suprimir las
capacidades de las mujeres o personas de otro género.

Origen del machismo

Podemos encontrar las raíces del machismo en las sociedades primitivas, comunidades
nómades que se dedicaban a la caza. En estas sociedades, tanto hombres como mujeres
tenían designadas tareas específicas: los hombres salían de caza y las mujeres debían
encargarse de las tareas del hogar, pastoreo y cuidar a la descendencia.
Incluso el modelo religioso de las primeras civilizaciones posicionaba a las deidades de
acuerdo a su género. Existían, por un lado, los dioses cazadores y guerreros y, por el otro, las
diosas de la fertilidad y el hogar. Estos roles son comunes en casi la totalidad de las
sociedades occidentales.
Entendemos así que las pautas de conducta que rigen a hombres y mujeres tienen un
origen antiguo, pero eso no significa que sean correctas o igualitarias. El machismo se
encarga de hacer versiones extremas y denigrantes de estos roles que benefician al hombre
y perjudican a la mujer.
Estos estereotipos de género se transmiten de generación en generación a través de las
diferentes sociedades, culturas y religiones, y son el principal origen y causa de la ideología
machista.

Ejemplos de machismo

Diferencias salariales. El ámbito laboral es uno de los escenarios en el que se


manifiesta de manera patente las desigualdades de género. Estas desigualdades
tienen su raíz en una concepción machista sobre el acceso a puestos de gerencia e
igualdad en la remuneración entre varones y mujeres. La aparición de la mujer en la
escena laboral fue uno de los mayores logros de la equidad de género en el último
siglo, lo que hizo frente a los estereotipos de género tan extendidos.
Violencia de género. La violencia es una de las consecuencias más repudiables de la
discriminación de género que produce la ideología machista. Este tipo de violencia
tiene su base en la discriminación por género y el uso de la fuerza física.
Tareas domésticas. Aún existe la creencia de que el ámbito doméstico es un territorio
exclusivamente femenino. Esta concepción del rol de la mujer suele ser transmitida
dentro de una familia de generación en generación. La creación de este tipo de
estereotipos fomenta las diferencias entre géneros.
Acceso al voto. El sufragio femenino fue una de las principales conquistas del último
siglo. Hasta ese momento, el voto en elecciones era un derecho exclusivo de los
hombres. Sin embargo, aún existen países en los que el acceso a este derecho no es
equitativo.

Consecuencias del machismo


Genera sociedades injustas y desiguales. El machismo es un problema social que impacta
en todos los miembros de una comunidad o sociedad. Las diferencias de género provocan un
desequilibrio en el acceso a oportunidades tanto en el ámbito laboral como en el social,
económico y político. El machismo fomenta las desigualdades y genera brechas tanto en el
plano ideológico como en actitudes y comportamientos sociales.
Fomenta la violencia. El machismo es una de las principales causas de violencia social. Esta
violencia puede ser física o psicológica. Es menester de todos los miembros de la sociedad
derribar las prácticas discriminatorias que puedan derivar en daños irreversibles hacia
individuos y grupos.
Fomenta roles y estereotipos. El machismo define a los individuos según su género. Se vale
de preconceptos y actitudes discriminatorias para formar estereotipos.
Genera un concepto de masculinidad dañino. El machismo extiende la idea de que existen
características femeninas y masculinas, destaca una serie de características que debe poseer
el varón (firmeza, fuerza, no expresar sentimientos ni vulnerabilidad) y discrimina en un varón
toda actitud que es tildada por el machismo como femenina.
Estos estereotipos de masculinidad pueden generar un desequilibrio emocional en los
varones.

Machismo y feminismo

A la hora de definir ambos conceptos, es importante tener en cuenta que feminismo no es lo


opuesto a machismo. Por el contrario, el feminismo es un movimiento social e ideología que
reivindica el rol de la mujer en el ámbito privado y público.
El feminismo busca derribar los preconceptos y estereotipos en los que se basa la ideología
machista. Muchos de estos conceptos y estereotipos se encuentran arraigados de manera
profunda en el imaginario colectivo e individual, tanto de hombres como de mujeres.
El movimiento feminista se encuentra formado por individuos y grupos que luchan por
generar conciencia social y se manifiestan de manera activa en repudio a todo tipo de
discriminación de género. El feminismo defiende la equidad de género para erradicar la
disparidad que existe en el ámbito doméstico, laboral, social y cultural entre varones y
mujeres.

¿Qué es el feminismo?

El feminismo es una teoría social y política que aspira a comprender el modo en que las
sociedades piensan a la mujer, en tanto conjunto de individuos.
Dicho de otro modo, se trata de una filosofía que expone los rasgos machistas de las distintas
sociedades, es decir, aquellos que evidencian la dominación tradicional de lo masculino por
encima de lo femenino, de la mayoría de los hombres sobre la mayoría de las mujeres.
Además, bajo el término feminismo se agrupan un conjunto diverso y heterogéneo de
movimientos sociales, políticos, culturales, económicos e incluso sexuales. Su objetivo común
y fundamental es la lucha por alcanzar la igualdad entre hombres y mujeres, es decir, la
eliminación de las diversas formas existentes del sexismo.
Puede considerarse una doctrina de pensamiento que hace visibles las maneras en que una
sociedad privilegia a lo masculino en lo económico y laboral, en lo doméstico, en lo íntimo,
incluso en lo sexual y reproductivo. En ese sentido, el feminismo es una herramienta para
identificar y criticar al machismo, y no es realmente, como muchos creen, su contrario.
El feminismo tiene antecedentes a lo largo de la historia, pero surgió como un movimiento
social y político identificable en el siglo XIX. Luego se convirtió en una teoría académica y en
la base intelectual para un conjunto de estudios de género, en los que se intenta desmontar
una larga y antigua tradición de pensamiento machista y homofóbico, en pro de construir
sociedades más libres.

¿Qué busca el feminismo?

El feminismo persigue la igualdad de los géneros, o sea, el fin del patriarcado: la


predominancia ancestral del hombre sobre la mujer en aspectos sociales, económicos y
culturales. Podría decirse que busca el fin del machismo, esto es, el establecimiento de una
sociedad en la que hombre y mujer sean iguales en derechos y oportunidades.
El feminismo no se propone una sociedad sin hombres, ni tampoco el sometimiento de estos
últimos a la autoridad de las mujeres. Esto no significa que no haya vertientes feministas
radicales o extremistas, pero no se debería juzgar por ellas al conjunto de un movimiento
cultural, político y filosófico vasto, complejo e importante.

Historia del feminismo

El feminismo tiene importantes antecedentes en la historia de la humanidad, que sin


embargo siempre fueron puntuales. Se trababa de mujeres emancipadas, rebeldes, que
asumieron posiciones de poder y condujeron sociedades enteras.
Algunas necesitaron asumir seudónimos masculinos para poder publicar sus escritos o
perseguir una carrera intelectual, en épocas en que tales actividades eran vistas como algo
“de hombres”.
Sin embargo, el pensamiento propiamente feminista tuvo su inicio con la Ilustración francesa,
en el siglo XVIII, en especial a partir de la publicación de la obra Vindicación de los derechos
de la mujer (1792) de la filósofa inglesa Mary Wollstonecraft (1759-1797).
Según algunas opiniones, ciertos fragmentos del movimiento se han radicalizado, con
consignas llamadas “hembristas” y apología abierta al lesbianismo. Sin embargo, existe
mucho debate al respecto y la radical es sólo una vertiente de un movimiento complejo,
diverso y poco estructurado.

Logros del feminismo

Los logros históricos del feminismo no son pocos, y son ampliamente reconocidos, al menos
en Occidente. De hecho, el debate respecto a las diferencias entre hombres y mujeres, en
lugar de aceptar sumisamente el lugar impuesto en la sociedad, es ya un logro: por ende,
podría decirse que la existencia de un feminismo es, en sí misma, un logro feminista.

Otros logros históricos del feminismo tienen que ver con:

● El sufragio femenino.
● El acceso universal a la educación superior para las mujeres.
● Derecho a decidir sobre el embarazo y participación en la planificación familiar.
● Liberación sexual de la mujer y visibilización del deseo femenino.
● Fin de la discriminación sexual en materia de acceso al trabajo.
● Democratización de ciertos códigos de vestimenta.
● Protección social laboral en caso de embarazo.
● Medidas de protección para un parto con anestesia y recursos clínicos adecuados.
● Derecho al aborto en numerosos países.

Tipos de feminismo

Existen numerosos movimientos dentro del feminismo, algunos orientados hacia lo más
político y económico, otros con intereses meramente en lo social, cada uno con sus propios
conceptos, prácticas y consideraciones. Algunos ejemplos son:
Anarcofeminismo. El feminismo anarquista tiene sus raíces en las primeras olas del
feminismo, y que asume la lucha contra el machismo como un objetivo político, afín a los del
anarquismo. Su lógica dicta que, ya que se está luchando contra la sociedad patriarcal, se
debe luchar también contra sus manifestaciones económicas y políticas, como el capitalismo
y el Estado.
Feminismo radical o radfem. Se trata de un ala extremista del feminismo contemporáneo,
cuya lucha contra el patriarcado descree de la posibilidad de lograr la igualdad sin establecer
primero un matriarcado, o sea, una sociedad dirigida enteramente por las mujeres, que
compense los milenios de dominación machista ya sufridos.
Feminismo abolicionista. Una corriente del feminismo particularmente interesada en la
cultura del sexo, que denuncia y se opone por lo tanto a la pornografía y la prostitución,
considerándolas actividades que fortalecen el imaginario del patriarcado y que someten y
denigran a la mujer.
Transfeminismo. En esta variante del feminismo tienen especial cabida las mujeres trans, es
decir, aquellas personas transgénero que nacieron con sexo biológico masculino, y en vida
emprendieron la transición hasta convertirse en mujeres. Esto último es considerado posible
a partir de la idea de que “masculino” y “femenino” son conceptos de origen cultural y por lo
tanto pueden ser desconstruidos.
Feminismo separatista. La variante más extrema del feminismo radical, aspira a construir
una sociedad solamente de mujeres, como única alternativa posible al dominio patriarcal.
Entre ellas el sexo lésbico es tenido como la verdadera y única forma de sexo que garantiza la
plenitud de la mujer.

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