0% encontró este documento útil (0 votos)
2 vistas13 páginas

Evolución de la Responsabilidad Civil

El documento aborda la evolución del concepto de responsabilidad civil desde el Derecho Romano hasta la era tecnológica, destacando su función preventiva y reparatoria. Se analizan las etapas históricas que han influido en la responsabilidad civil, incluyendo la transición de la venganza a la compensación monetaria y la distinción entre responsabilidad basada en la culpa y la responsabilidad objetiva. Además, se discuten los presupuestos de la responsabilidad civil y la imputabilidad, así como las implicaciones de la acción y la responsabilidad por el hecho de terceros.

Cargado por

jf1578949
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
2 vistas13 páginas

Evolución de la Responsabilidad Civil

El documento aborda la evolución del concepto de responsabilidad civil desde el Derecho Romano hasta la era tecnológica, destacando su función preventiva y reparatoria. Se analizan las etapas históricas que han influido en la responsabilidad civil, incluyendo la transición de la venganza a la compensación monetaria y la distinción entre responsabilidad basada en la culpa y la responsabilidad objetiva. Además, se discuten los presupuestos de la responsabilidad civil y la imputabilidad, así como las implicaciones de la acción y la responsabilidad por el hecho de terceros.

Cargado por

jf1578949
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

UNIDAD 1

Evolución del concepto de responsabilidad civil.


Desde los inicios, el hombre estuvo signado por la idea del daño, siempre existe la posibilidad de sufrir un
daño, el problema surge cuando es un daño exógeno. En nuestro régimen normativo la responsabilidad civil
es el sistema de normas y principios que regula la prevención y la reparación del daño injusto. (Art. 1708
CCYC)
Etapas históricas. Sistemas actuales de reparación económica.
a) Derecho Romano. En un principio la venganza era la respuesta ante un daño (Ley del Talión). Hubo una
evolución y la víctima aceptaba recibir una suma de dinero del ofensor a cambio del perdón. Con el
tiempo, este sistema se institucionalizó y el Estado comenzó a regular las compensaciones para
mantener la paz social (Ley de las XII Tablas). La responsabilidad penal y civil no estaban diferenciadas.
Durante el periodo clásico romano, se comenzó a distinguir entre la pena impuesta por el Estado para
castigar delitos y el derecho de la víctima a ser indemnizada. El derecho romano no llegó a sistematizar
la responsabilidad civil basada en la culpa, lo cual se desarrolló más tarde, en el siglo XVII, bajo la
influencia de los moralistas.
b) La Edad Media. El antiguo derecho español y francés. Tras la caída del Imperio Romano de Occidente
en 476 d.C., los invasores bárbaros adoptaron un sistema de leyes basado en la personalidad, donde los
romanos seguían usando su derecho tradicional y los bárbaros sus leyes primitivas. Sin embargo, esta
dualidad no duró, y con el tiempo, la fusión de razas dio lugar a un sistema basado en la territorialidad.
A finales del siglo XVII, el derecho experimentó una transformación significativa, influenciado por el
derecho canónico y el pensamiento iusnaturalista, destacando dos avances: la admisión del elemento
de culpa y la distinción entre la pena pública y la indemnización privada. Domat jugó un papel clave en
este proceso, estableciendo la culpa como fundamento exclusivo de la responsabilidad civil, idea que
influiría en el código civil francés.
c) La Revolución Francesa y el Código de Napoleón. El principio “No hay responsabilidad sin culpa”. El
Código Civil francés consagró un sistema de responsabilidad civil basado en la culpabilidad, una persona
era responsable si se demostraba dolo o negligencia, este enfoque buscaba proteger las libertades
individuales, también iba de acuerdo a la filosofía racionalista del derecho natural (Locke, Rousseau y
Kant). El derecho debía basarse en principios racionales derivados de la naturaleza humana, se
consideraba justo que una persona sólo respondiera por sus actos si se le podía reprochar moralmente.
Se priorizaba la seguridad jurídica y la libertad individual. El Código Civil de Velez reflejaba esta misma
concepción de la responsabilidad civil.
d) La crisis del sistema de la responsabilidad basada en la sola idea de culpa. El advenimiento de la
responsabilidad objetiva. Las transformaciones sociales, económicas y políticas que ocurrieron a finales
del siglo XIX y principios del siglo XX, surgen como efectos tardíos de la Revolución Industrial y la
aparición de la sociedad de masas. La industrialización trajo beneficios económicos, pero también
generó daños a terceros, debido al uso de máquinas y la proliferación del automóvil, lo que causó una
crisis en el sistema clásico de responsabilidad civil basado en la culpa. Exigir la prueba de culpa del
dueño o guardián de la máquina o vehículo resultaba injusto para las víctimas, dejando muchos daños
sin compensación. La sociedad comenzó a dividirse en poderosos y débiles, aquellos que creaban
riesgos y aquellos que debían soportarlos sin posibilidad de negociación, como en los contratos con
"letra pequeña". Ante esta situación, el rol del Estado cambió de ser pasivo a intervenir más
activamente para reducir desigualdades, reflejando una evolución hacia ideas solidaristas que buscaban
proteger a los débiles y a las víctimas de daños. Este cambio también afectó el derecho, donde comenzó
a surgir la idea de responsabilidad objetiva, especialmente en el derecho laboral y luego en el derecho
civil, en contraposición al sistema tradicional de responsabilidad basado en la culpa. A finales del siglo
XIX y principios del XX, las legislaciones más modernas empezaron a enfocarse en la protección de las

1
víctimas, valorando la reparación de daños desde una perspectiva social y no solo individual, lo que
marcó una nueva etapa en la responsabilidad civil.
e) La responsabilidad civil en la era tecnológica. El impacto tecnológico en una sociedad cada vez más
masificada es enorme, gran parte de las que hasta hace pocos años eran “modernas construcciones de
la responsabilidad civil”, comenzaron a perder aptitud para dar respuesta adecuada a los nuevos
problemas que la realidad presenta.
La responsabilidad civil y el Estado de Derecho.
La responsabilidad civil es una parte integral del Estado de Derecho, ya que asegura que los derechos de los
individuos sean respetados y que existan mecanismos para reparar los daños, contribuyendo así a una
sociedad más justa y equitativa.
Funciones preventiva y reparatoria de la responsabilidad civil en el CCY.
El CCYC incluye la función preventiva dentro de la responsabilidad civil (Art. 1710), se trata de instituciones
distintas que están vinculadas con la reparación del daño. Las personas tienen el deber de evitar causar un
daño no justificado, adoptar medidas para evitar un daño o disminuir su magnitud, en el caso de que se
produzca no agravar el daño.
Tradicionalmente la responsabilidad civil fue concebida como la obligación de resarcir el daño injustamente
causado a otro en las condiciones que fija la ley. Esta concepción se mantiene, pero debe complementarse
con el deber de prevención del daño. (Art. 1716 CCYC)
Características de la función reparatoria:
1) Debe existir un daño causado a otro.
2) El daño debe ser injustamente causado.
3) Se puede indemnizar por un hecho propio, por terceros, o por el hecho de las cosas de las que se es
dueño o guardián.
¿Existe una jerarquía? ¿Son igual de importantes? Ambas funciones tienen gran importancia, no resulta
conveniente establecer una jerarquía entre ellas.
Presupuestos de la responsabilidad civil. Enumeración.
1) ACCIÓN
2) ANTIJURICIDAD
3) CAUSALIDAD
4) IMPUTABILIDAD
5) DAÑO
UNIDAD 2
Acción. Formas de la acción. Requisitos.
Todo daño se inicia con la acción, sino no habría consecuencias. La acción es todo proceder humano. Se
puede responder por una acción u omisión. La acción debe reflejar la personalidad del autor. (Iturraspe),
surgir claro que se responde por el despliegue personal de la persona, se puede responder por actos
propios o de terceros según sea el caso. Por actos habituales puede llegar a responderse, ej: accionar una
maquinaria, por los actos reflejos no se responde, ni tampoco en principio por los actos instintivos, es
distinto a la persona que tiene una preparación deportiva por ej. el caso de un karateka. Puede llegar a
responderse por el acto involuntario en base al patrimonio del damnificado y por una situación de equidad
(art. 1750 CCYC). El acto voluntario es aquel que se realiza con intención discernimiento y voluntad. Pueden
realizar actos involuntarios los niños, y personas afectados de sus facultades mentales como por ej. los
dementes. Art 1742 CCYC.
2
Actos reflejos, instintivos y habituales.
En los actos reflejos, se trata de casos en que el propio organismo reacciona frente a una situación
determinada, pero en los que no hay ninguna intervención de la voluntad del autor. Por lo tanto, son
movimientos que no pueden ser evitados ni controlados por el sujeto. Ej: un estornudo, pestañeo.
Los actos instintivos de defensa son situaciones en las que el sujeto reacciona automáticamente frente a
una agresión extraña. Ej: protegerse de un golpe.
Los actos habituales son acciones que se realizan habitualmente y en forma reiterada, a tal punto que esa
forma de reiterada y su constante practica permite que se los lleve a cabo automáticamente, sin necesidad
de ser pensados. Ej: caminar, manejar.
Responsabilidad directa.
La responsabilidad directa opera cuando el daño es producido por la acción u omisión del responsable.
Quien ejecuta la acción dañosa es la persona que debe responder. (Art. 1749 CCYC)
Daños causados por actos involuntarios.
El autor de un daño causado por un acto involuntario responde por razones de equidad, se aplica lo
dispuesto en el art. 1742 del CCYC “atenuación de la responsabilidad” al fijar la indemnización el juez
puede atenuarla si es equitativo en función del patrimonio del deudor, la situación personal de la víctima y
las circunstancias del hecho, no se aplica en caso de dolo del responsable.
El acto realizado por quien sufre fuerza irresistible no genera responsabilidad para su autor, sin perjuicio de
la que corresponde a título personal a quien ejerce esa fuerza. (Art. 1750 CCYC)
1) Hay responsabilidad directa por actos involuntarios en base a la equidad.
2) La responsabilidad objetiva se configura si hay una conducta antijuridica, daño resarcible y un nexo
casual.
3) El daño por un acto involuntario, salvo por fuerza irresistible compromete la responsabilidad objetiva
del agente.
4) Rige el principio de reparación plena o integral del daño injustamente causado. El juez puede atenuar el
monto según los parámetros del art. 1742.
Pluralidad de responsables.
Si varias personas participan en la producción del daño que tiene una causa única, se aplican las reglas de
las obligaciones solidarias. Si la pluralidad deriva de causas distintas, se aplican las reglas de las
obligaciones concurrentes. (Art. 1751 CCYC)
La ley determina que si varias personas participan en la producción de un daño que tiene causa única, por
ej. en calidad de autores, coautores, consejeros o cómplices, todos responden solidariamente frente al
damnificado, en tal caso se aplican las reglas previstas en los arts. 827 y siguientes del CCYC. En cambio, si
la pluralidad deriva de causas distintas se aplican las reglas de las obligaciones concurrentes arts. 850 y ss.
CCYC.
Encubrimiento.
El encubridor responde en cuanto su cooperación ha causado daño. (Art. 1752 CCYC). El encubridor no es
participe del hecho ilícito dañoso, sin embargo, con su intervención deliberada, facilita o permite su
ocultamiento con la finalidad de evitar la responsabilidad de los partícipes, mediante diversas acciones
contempladas en el art. 277 del código penal.

3
El encubridor no responde por las consecuencias del hecho ilícito originario, solo debe afrontar aquellas
que deriven de su propio accionar delictivo, que es encubrir. Su responsabilidad es concurrente con la que
pesa sobre los partícipes, ya que deriva de una causa diferente.
Responsabilidad por el hecho de terceros.
Se impone a alguien la obligación de reparar los daños que otro ha causado. La autoría del daño recae
sobre un sujeto distinto de quien debe asumir las consecuencias resarcitorias. Tiene su causa en el hecho
ajeno de ciertas personas por quienes debe responder.
Responsabilidad del principal por el hecho del dependiente.
Art. 1753 CCYC. El principal responde objetivamente por los daños que causen los que están bajo su
dependencia, o las personas de las cuales se sirve para el cumplimiento de sus obligaciones, cuando el
hecho dañoso acaece en ejercicio o con ocasión de las funciones encomendadas.
Hecho de los hijos.
Art. 1754 CCYC. Los padres son solidariamente responsables por los daños causados por los hijos que se
encuentran bajo su responsabilidad parental y que habitan con ellos, sin perjuicio de la responsabilidad
personal y concurrente que pueda caber a los hijos.
Cesación de la responsabilidad paterna.
Art. 1755 CCYC. la responsabilidad de los padres es objetiva, y cesa si el hijo menor de edad es puesto bajo
la vigilancia de otra persona, transitoria o permanentemente. No cesa en el supuesto previsto en el art.
643. Los padres no se liberan, aunque el hijo menor de edad no conviva con ellos, si esta circunstancia
deriva de una causa que les es atribuible. Los padres no responden por los daños causado por sus hijos en
tareas inherentes al ejercicio de su profesión o funciones subordinadas encomendadas por terceros.
Tampoco responden por el incumplimiento de obligaciones contractuales válidamente contraídas por sus
hijos.
Personas encargadas del cuidado de los menores de edad. Establecimientos con personas internadas.
Art. 1756 CCYC. Los delegados en el ejercicio de la responsabilidad parental, los tutores y los curadores son
responsables como los padres por el daño causado por quienes están a su cargo. Sin embargo, se liberan si
acreditan que les ha sido imposible evitar el daño; tal imposibilidad no resulta de la mera circunstancia de
haber sucedido el hecho fuera de su presencia. El establecimiento que tiene a su cargo personas internadas
responde por la negligencia en el cuidado de quienes, transitoria o permanentemente, han sido puestas
bajo su vigilancia y control.
Responsabilidad colectiva y anónima.
Cosa suspendida o arrojada.
Art. 1760 CCYC. Si de una parte de un edifico cae una cosa, o si ésta es arrojada, los dueños y ocupantes de
dicha parte responden solidariamente por el daño que cause. Sólo se libera quien demuestre que no
participó en su producción.
Autor anónimo.
Art. 1761 CCYC. Si el daño proviene de un miembro no identificado de un grupo determinado responden
solidariamente todos sus integrantes, excepto aquel que demuestre que no ha contribuido a su producción.
Actividad peligrosa de un grupo.

4
Art. 1762 CCYC. Si un grupo realiza una actividad peligrosa para terceros, todos sus integrantes responden
solidariamente por el daño causado por uno o más de sus miembros. Solo se libera quien demuestra que
no integraba el grupo.
UNIDAD 3
Imputabilidad. Noción de imputabilidad.
La imputabilidad es el conjunto de factores y elementos que indican que una persona es responsable civil
por una acción u omisión que produce un menoscabo a otro individuo.
Factor de atribución subjetivo y objetivo.
Factor de atribución es el elemento valorativo en virtud del cual el ordenamiento jurídico dispone la
imputación de las consecuencias dañosas del incumplimiento obligacional o de un hecho ilícito a una
determinada persona. La necesidad de un factor de atribución constituye un principio fundamental de la
responsabilidad civil resarcitoria, no es exigida en la preventiva.
Los factores de atribución pueden ser:
Objetivos: prescinde de los conceptos de dolo o culpa. Por cosa riesgosa, actividad riesgosa, deber de
garantía en deber de los contratos, buena fe.
Subjetivos: dolo (intención) y culpa (negligencia (- de lo que debía hacer); impericia (negligencia o
imprudencia trasladado a una profesión, ej: un médico se olvida la; imprudencia (+ de lo que debía hacer)
Solución del Código Civil y Comercial.
Art. 1721 CCYC: La atribución de un daño al responsable puede basarse en factores objetivos o
subjetivos. En ausencia de normativa, el factor de atribución es la culpa.
La culpa civil. Noción.
La culpa es el factor de imputación más importante. El CCYC la define en estos términos en su art. 1724 “la
culpa consiste en la omisión de la diligencia debida según la naturaleza de la obligación y las circunstancias
de las personas, el tiempo y el lugar. Comprende la imprudencia, la negligencia y la impericia en el arte o la
profesión”.
Para que se configure la culpa es menester la presencia de dos requisitos: la omisión de realizar la conducta
que exige la naturaleza de la obligación y que corresponda a las circunstancias de las personas, tiempo y
lugar.
Teoría de la previsibilidad.
El principio de previsión surge como “estándar jurídico” no solo en prevenir el daño o el siniestro, sino que
debemos prever también las consecuencias del daño que se producen con la reparación del mismo. Es
decir que el objeto de todo sistema de resarcimiento es la previsión del daño en el sujeto y también la
reparación del daño en el sujeto y por último analizaremos la causa del daño.
Culpa real y culpa presunta.
En el derecho penal no existen casos de culpa presunta, siempre hay que acreditar la culpa del imputado y
tiene plena vigencia el "in dubio pro reo"; en cambio en el ámbito civil existen casos de culpa presunta,
supuestos en que no basta acreditar la carencia de culpa, sino que debe demostrarse el rompimiento del
nexo causal, y casos en que se responde hasta por el caso fortuito.
Incumplimiento de la obligación.

5
El incumplimiento objetivo obligacional, en cualquiera de sus posibles manifestaciones, importa una
violación al derecho de crédito y constituye siempre, en sí mismo, una conducta antijurídica. Quien
incumple una obligación de manera absoluta o relativa, total o parcial, obra antijurídicamente, contraviene
los deberes que le atañen derivados de un vínculo preexistente. Las mismas consideraciones caben para el
incumplimiento contractual, en sentido estricto, se trate de un contrato de derecho privado o de derecho
administrativo. La regla del art. 959 del CCYC establece el efecto obligatorio para las partes.
Obligaciones de medio y de resultado.
La responsabilidad contractual del profesional presenta diferentes caracteres según se halla contraído una
obligación de medios o de resultados.
En la obligación de resultados, el deudor se compromete a alcanzar el interés final esperado por el
acreedor. En este tipo de obligaciones el factor de atribución de la responsabilidad es objetivo. Con relación
a las cargas probatorias, le corresponde al acreedor probar la existencia de la obligación de resultados y el
incumplimiento material de la misma. Esto crea una presunción iuris tantum de responsabilidad del
profesional, quien para desvirtuarla, deberá demostrar la inexistencia de la obligación o bien que el daño es
producto de una causa ajena.
La obligación de medios es aquella en la que el deudor promete la prestación de un conducta diligente
tendiente al logro de un resultado final pretendido por el acreedor, el que podrá o no obtenerse. El factor
de atribución de responsabilidad es subjetivo. En principio le corresponde al acreedor demostrar la
culpabilidad del profesional y la existencia de todos los demás presupuestos de la responsabilidad civil.
En el caso de incumplimiento absoluto o relativo por mora, se invierte la carga de la prueba, al presumirse
la culpabilidad del profesional, quien deberá desvirtuar la presunción, conforme lo establece el art. 509 del
CCYC. A pesar de ello, no existe lege lata precepto que permita invertir la carga de la prueba de la
culpabilidad en el incumplimiento relativo por defecto de la obligación de medios.
En ambos tipos de obligaciones el profesional podrá exonerarse demostrando la ausencia de culpa,
antijuridicidad y de daño resarcible. Ante incumplimientos de la obligación de medios se responde por las
consecuencias inmediatas, excepto si existe dolo, en tal caso incluye las mediatas. Ante un incumplimiento
de las obligaciones de resultado se responde por las consecuencias inmediatas y mediatas.
Daños causados con las cosas. Responsabilidad del dueño o guardián. Daño por riesgo o vicio de la cosa.
Se ha controvertido si en la responsabilidad objetiva por riesgo creado hay o no un momento de
antijuricidad en la conducta del sindicado como responsable (dueño, guardián).
Conforme un criterio, en la responsabilidad objetiva derivada del riesgo o vicio de la cosa, o de la actividad
desplegada, no se advierte la presencia de antijuricidad. Se trataría de una responsabilidad por actos
ilícitos. En apoyo de estas ideas se argumenta que el ordenamiento jurídico permite la utilización de cosas
riesgosas y la realización de actividades ilícitas de esa naturaleza, y que dicha legitimidad no puede ser
cuestionada por el hecho de que eventualmente puedan causar daños a terceros. De allí que la obligación
de reparar el daño que surja de esta conducta o actividad lícita no sería suficiente para transformarla en
ilícita.
En la responsabilidad objetiva puede encontrarse el presupuesto de la antijuridicidad objetiva, de acuerdo
a las siguientes razones.
a) La creación de un riesgo a través de actividades humanas socialmente valiosas es licita, genera
responsabilidad civil si causa daño a terceros. No se debe considerar la etapa previa al daño para evaluar la
juridicidad o antijuricidad de la acción.
b) La actividad riesgosa puede devenir dañosa, trasgrediendo el principio de “alterum non laedere” y la
consecuente antijuricidad.

6
c) La antijuridicidad no es exclusiva de la responsabilidad subjetiva, abarca todos los casos de
responsabilidad civil, salvo aquellos en los que se derive de actos lícitos.

Facultades judiciales.
Art. 1735 CCYC: No obstante, el juez puede distribuir la carga de la prueba de la culpa o de haber actuado
con la diligencia debida, ponderando cuál de las partes se halla en mejor situación para aportarla. Si el juez
lo considera pertinente, durante el proceso debe comunicar a las partes que se aplicará este criterio, de
modo de permitir a los litigantes ofrecer y producir los elementos de convicción que hagan a su defensa.
Teoría de las cargas probatorias dinámicas.
La doctrina de las cargas probatorias dinámicas consiste en imponer el peso de la prueba en cabeza de
aquella parte que por su situación se halla en mejores condiciones de acercar prueba a la causa, sin
importar si es actor o demandado.
UNIDAD 4
Antijuridicidad.
Una conducta es antijurídica cuando resulta contraria al ordenamiento jurídico integralmente considerado.
Se trata de un concepto netamente objetivo, que deriva de la contrariedad de la conducta con el derecho y,
por lo tanto, es independiente de la voluntariedad y de la culpabilidad del agente, de allí que la acción de
un menor de diez años o de un insano pueda ser antijurídica. Una cosa es que medie antijuridicidad en el
obrar de un inimputable y otra, diferente, que éste deba responder civilmente por las consecuencias
dañosas.
Antijuridicidad formal y material.
Una acción es formalmente antijuridica cuando contraria una prohibición jurídica de hacer u omitir
dispuesta de manera expresa por la ley. La antijuricidad material, en cambio, tiene un sentido más amplio,
no solo comprende las prohibiciones formales, sino también de las prohibiciones por implicancia, que son
aquellas que se desprenden de los principios fundamentales que hacen al orden público, la moral y las
buenas costumbres.
UNIDAD 5
Relación de causalidad. Alcance y sentido de la relación causal.
La necesaria conexión que debe existir entre la acción humana y el resultado dañoso se denomina relación
de causalidad. Vincula de manera directa el incumplimiento obligacional o el acto ilícito con el daño y en
forma indirecta a éste con el factor de atribución.
En el ámbito preventivo, también permite establecer una conexión necesaria y razonable entre la amenaza
de daño y el hecho que la genera. Puede haber relación de causalidad sin que medie culpabilidad, por ej:
un daño causado por un menor de 5 años, o existir causalidad sin responsabilidad, por ej: daños inferidos
en legítima defensa.
El CCYC recepta la teoría de la relación causal adecuada (art. 1726 y ss)
Tipos de consecuencias.
Tomando en cuenta la previsibilidad del resultado, el CCYC distingue entre consecuencias inmediatas,
mediatas y causales (art. 1727)
Consecuencias inmediatas y casuales. Consecuencias mediatas previsibles. Previsibilidad contractual.
Dolo del deudor.

7
Son consecuencias inmediatas aquellas que acostumbran a suceder según el curso normal y ordinario de
las cosas. La inmediatez no deriva de la cercanía temporal o espacial con el hecho generador, asume tal
carácter porque entre el hecho generador y la consecuencia no se advierte la presencia de ningún hecho
intermedio. La previsibilidad esta siempre implícita en ellas, pues conforme al principio de regularidad
siguen de manera natural y ordinaria a un hecho, situación que determina su necesaria representación. Por
ej. ante la destrucción de un corral en el que se encontraba guardado ganado, la consecuencia inmediata
del hecho es la dispersión y pérdida del mismo.
Las consecuencias casuales son consecuencias mediatas que no pueden preverse. Ellas escapan a toda
aptitud normal de previsión al corresponder a hechos que operan en forma sobreviniente e inesperada en
el proceso causal, interrumpiendo su desarrollo. La consecuencia casual opera sobre la base de la conexión
de un hecho con un acontecimiento distinto, produciéndose por dicha conexión un resultado específico
que resulta imprevisible, lo cual determina que no sea mediata sino casual. Por ej. los animales que se
escaparon se ahogan o son muertos por un tren. Precisamente, por no ser previsibles, las consecuencias
casuales no son imputables.
Son consecuencias mediatas las que resultan solamente de la conexión de un hecho con un acontecimiento
distinto. En este supuesto el vínculo con el hecho causal no es directo, pues en la cadena causal se produce
la interferencia de otro hecho que coadyuva al resultado. Es la conjunción de dos hechos la que produce el
resultado. Las consecuencias mediatas de la rotura de la cerca y de la dispersión del ganado son los daños
que los animales puedan causar en un campo vecino. Estas consecuencias son imputables al autor del
hecho cuando las hubiese previsto o cuando empleando la debida atención hubiere podido preverlas. La
previsibilidad debe ser valorada en abstracto, según la previsión de un hombre normal, con la modulación
que impone el art. 1725 del CCYC.
Interrupción del nexo causal.
El nexo causal puede verse interrumpido por el hecho del damnificado, por un caso fortuito o por el hecho
de un tercero.
Hecho del damnificado. Art. 1729 CCYC: La responsabilidad puede ser excluida o limitada por la incidencia
del hecho del damnificado en la producción del daño, excepto que la ley o el contrato dispongan que debe
tratarse de su culpa, de su dolo, o de cualquier otra circunstancia especial.
Caso fortuito. Fuerza mayor. Art. 1730 CCYC: se considera caso fortuito o de fuerza mayor al hecho que no
ha podido ser previsto o que, habiendo sido previsto, no ha podido ser evitado. El caso fortuito o fuerza
mayor exime de responsabilidad, excepto disposición en contrario.
Hecho de un tercero. Art. 1731 CCYC: para eximir de responsabilidad, total o parcialmente, el hecho de un
tercero por quien no se debe responder debe reunir los caracteres del caso fortuito.
El caso fortuito y la imposibilidad de cumplimiento como eximentes. Excepciones.
Art. 1732 CCYC: el deudor de una obligación queda eximido del cumplimiento, y no es responsable, si la
obligación se ha extinguido por imposibilidad de cumplimiento objetiva y absoluta no imputable al
obligado. La existencia de esa imposibilidad debe apreciarse teniendo en cuenta las exigencias de la buena
fe y la prohibición del ejercicio abusivo de los derechos.
Art. 1733 CCYC: aunque ocurra el caso fortuito o la imposibilidad de cumplimiento, el deudor es
responsable en los siguientes casos:
a) Si ha asumido el cumplimiento aunque ocurra un caso fortuito o una imposibilidad;
b) Si de una disposición legal resulta que no se libera por caso fortuito o una imposibilidad;
c) Si está en mora, a no ser que ésta sea indiferente para la producción del caso fortuito o de la
imposibilidad de cumplimiento;

8
d) Si el caso fortuito o la imposibilidad de cumplimiento sobrevienen por su culpa;
e) Si el caso fortuito y, en su caso, la imposibilidad de cumplimiento que de él resulta, constituyen una
contingencia propia del riesgo de la cosa o la actividad;
f) Si está obligado a restituir como consecuencia de un hecho ilícito.
Prueba del nexo causal.
La prueba de la relación de causalidad adecuada pesa sobre quien reclama la reparación del daño (en
materia contractual o extracontractual, en el derecho público o privado).
Art. 1736 CCYC: "La carga de la prueba de la relación de causalidad corresponde a quien la alega, excepto
que la ley la impute o presuma. La carga de la prueba de ajena, de la imposibilidad de cumplimiento, recae
sobre quien la invoca”.
¿Puede la relación de causalidad ser presumida por la ley? El actor siempre debe demostrar la conexión
material entre un determinado hecho y el resultado. A partir de dicha prueba, a lo sumo podrá presumirse
el carácter adecuado de la condición. En tales supuestos existe una simplificación en determinados
aspectos de la prueba de la causalidad, pero en modo alguno una presunción de existencia. Se admite
amplia libertad de medios probatorios, incluidos la prueba presuncional y los indicios.
El grado de causación en intervenciones sucesivas.
El resultado dañoso a veces puede ser efecto de la incidencia concurrente de más de una causa.
a) La concausalidad: es una causa extraña que actúa independientemente de la condición puesta por el
agente al que se le atribuye el resultado dañoso. Pueden ser:
- Preexistentes: la concausa es anterior al hecho del agente. Ej: un sujeto hemofílico es golpeado por
otro, provocándole una pequeña herida cortante, y sufre una gran pérdida de sangre, a raíz de lo cual
muere, lo que normalmente no debería ocurrir.
- Concomitantes: las dos causas que actúan produciendo el resultado operan simultáneamente. Ej: un
sujeto es golpeado por un policía y al caer se produce el disparo de un arma de fuego reglamentaria
que llevaba en su cintura, hiriéndolo de gravedad.
- Sobrevinientes: el hecho que contribuye causalmente a desencadenar el resultado aparece con
posterioridad al del agente. Ej: una persona que es lesionada gravemente y hospitalizada, sin peligro de
muerte, pero que al ser intervenida contrae un virus intrahospitalario por mala higiene del quirófano y
muere.
La concausacion del daño plantea dos cuestiones básicas:
1) El vínculo de causalidad que necesariamente debe existir entre la conducta del supuesto autor y el daño
no alcanza a configurarse de manera total. La causa material del menoscabo se desplaza hacia otro
centro de imputación material concurrente: el hecho de la propia víctima, de un tercero extraño o el
caso fortuito.
2) La interferencia causal (parcial) se refleja necesariamente en la reparación del perjuicio, cuyo monto
debe ser reducido en la medida en que ha tenido incidencia la concausa.

UNIDAD 6
El daño resarcible. Ámbito de incidencia. Implicancias.
Requisitos para la reparación del daño.
Art. 1739 CCYC. Para la procedencia de la indemnización debe existir un perjuicio directo o indirecto, actual
o futuro, cierto y subsistente.

9
Son requisitos del daño resarcible que sea cierto (actual o futuro), personal de quien lo invoca, derivado de
la lesión a un interés individual o de incidencia colectiva no reprobado por el ordenamiento jurídico y
subsistente.
Especies de daño.
El CCYC solo reconoce dos grandes especies o tipologías de daño: patrimonial (o material) y
extrapatrimonial (o moral).
Daño patrimonial o económico es el menoscabo que experimenta el patrimonio de una persona, en sus
elementos actuales, o en sus posibilidades normales, futuras y previsibles, a raíz del hecho generador.
Lo relevante para calibrar el daño económico es ponderar integralmente la situación patrimonial del
damnificado, antes y después del hecho dañoso.
Daño actual o emergente.
Art. 1738. Es la pérdida o disminución del patrimonio de la víctima a raíz del hecho ilícito aquiliano o del
incumplimiento obligacional. Importa un empobrecimiento económico por egreso actual o futuro de
valores económicos ya existentes, o sea un empobrecimiento del contenido económico actual del
patrimonio.
Puede producirse por la destrucción, deterioro, privación de uso y goce de bienes ya existentes en el
patrimonio al momento del hecho generador del menoscabo, o por los gastos que a raíz de éste debe el
damnificado soportar. Ej: los gastos actuales y futuros que deban realizarse para el tratamiento médico
para la atención de lesiones sufridas, los costos de reparación de bienes dañados, etcétera.
Lucro cesante.
Art. 1738. Es el beneficio económico esperado de acuerdo a la probabilidad objetiva de su obtención.
O sea, la ganancia legítima dejada de obtener por el damnificado, a raíz del ilícito o del incumplimiento
obligacional. Ej: las ganancias frustradas del taxista que, a raíz del deterioro de su automóvil por una
colisión con otro vehículo, debe permanecer tres semanas inactivo laboralmente mientras duran los
trabajos de reparación de su rodado. La estimación del lucro cesante es una operación intelectual en la que
se contienen juicios de valor y que exige la reconstrucción hipotética de aquello que podría haber ocurrido
conforme al curso normal y ordinario de las cosas.
Pérdida de chance.
Hay pérdida de chances patrimoniales cuando se frustra una oportunidad de obtener un beneficio, o de
evitar un menoscabo de esa índole. Lo frustrado no es el beneficio económico esperado (como ocurre en el
lucro cesante), sino la mera oportunidad o probabilidad de hallarse en condiciones de obtenerlo, que
habría tenido el damnificado en caso de haber mediado el hecho ilícito aquiliano o el incumplimiento
obligacional. O sea, la chance en sí misma. Ej: el daño que se produce en el caso de un juicio perdido por
negligencia del abogado. Su reparación deberá ser realizada atendiendo al mayor o menor grado de
probabilidad de convertirse en cierta.
Prueba del daño. Regla general.
Dispone el art. 1744 del CCYC: "el daño debe ser acreditado por quien lo invoca, excepto que la ley lo
impute o presuma, o que surja notorio de los propios hechos".
La carga de la prueba del daño patrimonial y extrapatrimonial pesa, en principio, sobre el actor. Es lógica
aplicación del principio según el cual el demandante debe acreditar los extremos constitutivos de su
pretensión. A tales fines, puede valerse de cualquier medio de prueba, incluida la presuncional e indiciaria.

10
Excepciones.
La regla establecida en el art. 1744 del CCYC, contiene las siguientes excepciones:
a) Cuando la ley lo presume. Tal lo que ocurre en materia de daño moratorio derivado del incumplimiento
de una deuda de dinero, donde los intereses constituyen una indemnización tarifada que marca un piso
indemnizatorio (art. 768 CCYC). O en aquellos casos en los cuales se ha predeterminado el daño
mediante una cláusula penal. Aquí el acreedor no debe probar perjuicio alguno. Lo mismo sucede en
materia de indemnización por fallecimiento con el daño legal presunto que contempla el art. 1745,
inciso b, y en la indemnización por lesiones o incapacidad física o síquica con los gastos médicos,
farmacéuticos y por transporte, los cuales se presumen en la medida que resulten razonables en
función de la índole de las lesiones o la incapacidad.
La presunción tiene siempre carácter iuris tantum, por lo que admite prueba en contrario.
b) Cuando el perjuicio surja notorio de los propios hechos. En tal sentido, no es precisa una prueba acabada
y concluyente, sino que se infiere la razonable existencia de un daño a partir de la acreditación de ciertos
hechos pese a que los mismos no lo prueban de manera directa, todo en función de las reglas de la
experiencia.

UNIDAD 8
Responsabilidades especiales:
Responsabilidad de la persona jurídica.
Se admite que las personas jurídicas de carácter público o privado son responsables por los actos de
gestión de sus representantes o administradores, cuando estos actúan dentro de los limites de las
facultades que les confieren los estatutos y la ley (arts. 141, 366 y concs. CCYC). Tienen capacidad de
derecho para obligarse por medio de sus órganos, por lo que sus acreedores están legitimados para ejercer
todos los derechos que el ordenamiento jurídico les confiere para satisfacer su interés, que no varían por el
hecho de ser su deudor una persona física o jurídica. Tales actos la comprometen y resultan aptos para
generar responsabilidad por incumplimiento obligacional o contractual (arts. 730, 732, 886 y ss., 1716 y ss.)
En cambio, si los administradores o representantes actúan fuera de los limites de su poder realizando actos
que sean extraños al objeto social, la persona jurídica no responde y solo aquellos resultan alcanzados de
modo personal frente a terceros de buena fe. Los administradores o representantes no responden cuando
el tercero conocía o podía conocerlo actuando con la debida diligencia que ellos carecían de poderes
suficientes para realizar el acto en cuestión (art. 361 CCYC)
Art. 1763 CCYC: La persona jurídica responde por los daños que causen quienes las dirigen o administran en
ejercicio o con ocasión de sus funciones.
La norma se aplica a las personas jurídicas privadas. En cambio lo dispuesto en los arts. 1764 y 1765 no
resulta aplicable a la responsabilidad del Estado, no de manera directa ni subsidiaria, y se rige por normas y
principios de derecho publico nacional o local, según corresponda.
Para que se configure la responsabilidad de la persona jurídica prevista en el art. 1763, es preciso que haya
daño resarcible causado injustamente a un tercero por el director, administrador o representante, que
exista un factor de atribución subjetivo u objetivo y que medie vinculación causal suficiente entre la función
y el menoscabo.
Responsabilidad de los establecimientos educativos.

11
Art. 1767 CCYC: El titular de un establecimiento educativo responde por el daño causado o sufrido por sus
alumnos menores de edad cuando se hallen o deban hallarse bajo el control de la autoridad escolar. La
responsabilidad es objetiva y se exime sólo con la prueba del caso fortuito.
Esta norma no se aplica a los establecimientos de educación superior o universitaria.
El establecimiento educativo debe contratar un seguro de responsabilidad civil, de acuerdo a los requisitos
que fije la autoridad en materia aseguradora.
Desplaza el epicentro de la cuestión, en materia de legitimación pasiva, desde el director o maestro
artesano (criterio del código de Vélez) hacia el propietario o titular del establecimiento educativo (criterio
adoptado por la ley 24.830, que mantiene y consolida el nuevo código). La responsabilidad como
contrapartida de la titularidad del establecimiento o, lo que es igual, del riesgo creado.
La responsabilidad del titular del establecimiento es objetiva, más aún es una responsabilidad objetiva
agravada que sólo admite como eximente la prueba del caso fortuito. La responsabilidad del titular del
establecimiento educativo es sin perjuicio de la que pueda pesar, de modo concurrente, sobre otros
legitimados pasivos.
Según lo dispuesto en el art. 1767 solo quedarían comprendidos los establecimientos de educación inicial,
primaria y secundaria caracterizados por la ley 26.206.
Responsabilidad por fallas de construcción. Casos y situaciones.
En la construcción pueden intervenir diferentes profesionales liberales, particularmente arquitectos e
ingenieros, quienes cumplen distintos roles: constructor, proyectista, director de la obra, conductor técnico,
representante técnico, etc.
La responsabilidad debe ser calibrada teniendo en cuenta cuál es el papel que cada uno de ellos
desempeña en la ejecución de una obra, lo cual conduce a determinar de manera precisa el ámbito de sus
respectivas actuaciones e incumbencias.
Los principales sujetos que intervienen en el contrato de construcción, que el CCYC regula como una
especie de contrato de obra, son los siguientes:
a) El dueño de la obra, comitente o locatario. Es quien la encomienda al profesional tiene interés en su
resultado final y debe pagar el precio de la misma.
b) El constructor, empresario o locador de la obra material, que es el sujeto que ejecuta la obra. No
necesariamente debe ser un profesional. Puede ser una persona física o jurídica. Nada impide, por lo
demás, que un arquitecto o ingeniero puedan ser titulares, a su vez, de una empresa dedicada a la
construcción inmobiliaria. Lógicamente que si el constructor, empresario o locador de obra material no
reviste el carácter de profesional de la construcción, deberá valerse de estos últimos para llevar adelante
eficientemente su actividad.
c) El proyectista. Proyecta o planea la obra, asumiendo un resultado intelectual. Debe tratarse
necesariamente de un profesional liberal (arquitecto o ingeniero).
d) El calculista. En trabajos que requieren gran especialización, suele intervenir un calculista, generalmente
un ingeniero, que tiene a su cargo efectuar los cálculos de la obra. Cuando no hay calculista, esta tarea
queda absorbida por el proyectista.
e) El director de obra. Debe ser un profesional (ingeniero o arquitecto) y tiene a su cargo la defensa y la
protección de los intereses del dueño frente al empresario. Su tarea es relevante: suple la falta de
conocimientos técnicos que tiene quien le encarga la obra y debe controlar que la ejecución se adecue al
proyecto y se realice conforme los términos del contrato de construcción y las reglas que rigen dicha
actividad. Para ello tendrá que verificar la calidad y adecuación de materiales al proyecto, la ejecución de la
obra, certificar sus avances, procurando la estricta armonía entre lo convenido y la obra finalmente
ejecutada. En ese contexto, deberá informar en forma regular sobre todos los aspectos relevantes atinentes
12
a su actuación y advertirlo respecto de irregularidades y deficiencias que detecte, dejando a salvo su
responsabilidad si el dueño insistiere en proceder del modo no aconsejado.

La responsabilidad de los profesionales de la construcción tiene en el código civil y comercial un marco


normativo que se compone no sólo por las reglas generales que rigen la responsabilidad civil (contractual y
extracontractual), sino también por disposiciones específicas plasmadas en el contrato de obra,
particularmente en los artículos 1267 a 1277. Esta normativa se complementa, como hemos señalado
anteriormente, con reglamentaciones de derecho público que rigen la actividad constructiva. El comitente
se vincula con el empresario mediante un contrato de obra material, en virtud del cual éste se compromete
a alcanzar un resultado material (opus), asumiendo el riesgo técnico o económico, sin subordinación
jurídica, a cambio de un precio determinado o determinable.

La relación del comitente con el proyectista y con el director de la obra suele transitar por un contrato de
obra intelectual, conforme al cual el primero se obliga a pagar un precio a cambio del proyecto de la obra y
la entrega de planos pertinentes que satisfagan el resultado esperado, y el segundo a controlar que la obra
se ejecute de conformidad con el proyecto.

Insistimos en que la actividad del proyectista y del director de la obra debe ajustarse también, en forma
plena, a la normativa de derecho público, en particular urbanística, que rige en cada ámbito. La
responsabilidad de estos profesionales que nos ocupa es, por lo general, de naturaleza contractual,
derivada de un contrato de obra. Sin embargo, excepcionalmente, puede ser extracontractual, cuando a
raíz del incumplimiento se causen daños a terceros.

La inmensa mayoría de las obligaciones que asumen dichos protagonistas, particularmente las vinculadas
con la preparación del proyecto de construcción y con la ejecución de la obra, son de resultado y están
alcanzadas, consecuentemente, por un factor objetivo de atribución.

UNIDAD 9
El proceso de daños. Ejercicio de las acciones de responsabilidad. Sujetos legitimados. Legitimación
pasiva. Responsable directo e indirecto.
Acción civil y acción penal. Independencia. Acción civil en sede penal. Procedencia. Suspensión del
dictado de la sentencia civil. Requisito y excepciones. Sentencia penal. Supuestos. Efectos. Excusas
absolutorias. Impedimento de reparación del daño.
Sentencia penal posterior. Causales de revisión.
Art. 1780 CCYC: la sentencia penal posterior a la sentencia civil no produce ningún efecto sobre ella,
excepto en el caso de revisión. La revisión procede exclusivamente, y a petición de parte interesada, en los
siguientes supuestos:
a) Si la sentencia civil asigna alcances de cosa juzgada a cuestiones resultas por la sentencia penal y esta es
revisada

13

También podría gustarte