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Desayuno y confesiones en el capítulo 14

La protagonista se despierta y descubre que Berto, quien pasó la noche con ella, está preparando un desayuno. Ella se sorprende gratamente por su atención y comienza a coquetear con él, mientras discuten su relación y la intimidad compartida. La escena refleja una conexión emocional y física entre ambos personajes, marcada por la complicidad y el humor.

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Desayuno y confesiones en el capítulo 14

La protagonista se despierta y descubre que Berto, quien pasó la noche con ella, está preparando un desayuno. Ella se sorprende gratamente por su atención y comienza a coquetear con él, mientras discuten su relación y la intimidad compartida. La escena refleja una conexión emocional y física entre ambos personajes, marcada por la complicidad y el humor.

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Capítulo 14.

Cuando me desperté eran las dos y veinte del mediodía. Pestañeé un par de
veces, tenía los ojos pegados de restos de rimel y de legañas. Me molestaba la
claridad que entraba por la rajita de la cortina.

Me levanté y fuí al baño. Sentada en el váter caí en la cuenta de que Berto había
dormido conmigo pero no estaba en la cama. ¿Se habría ido?. ¿Sin despedirse?.

Al salir del baño, ví su móvil en la mesita de Óscar. ¿Se lo habría dejado?. No


creo... Me puse ropa interior limpia, y la bata de raso.

Salí de la habitación y me dió olor a café. Estaba abajo. ¿Haciendo café?. ¡Era
perfecto!. Bajé descalzas para no hacer ruído.

Que un hombre se levante de resaca para hacerte café equivale a una puntuación
en el ranking de quince.

Bajé y estaba canturreando, me hizo gracia. Estaba con mí delantal, en slips y


descalzas. Me quedé espiándole desde fuera sin que me viera. Había hecho algo
más que café porque olía de maravilla y seguía canturreando las canciones de la
radio. Me asomé y desde el marco de la puerta le dí los buenos días.

- Buenos días. ¿Café?.

- Sí, por favor. ¿Te has levantado a hacer el desayuno?.

- Bueno dígamos que dormí poco, y no quería despertarte. Estabas


profundamante dormida y bueno como sé que nunca te quedarás en mí casa a
dormir te estoy haciendo el desayuno ahora.

Me dió una taza bien llena de café con leche. Ví que había hecho tostadas, huevos
revueltos, había cortado fruta, y también zumo de naranja.

- ¿De verdad?.-lo miré alucinada.


- ¿De verdad, qué?. Es gratis, invita la casa. Es parte de mis servicios.

- ¡Estoy flipando¡. Que bueno eres... y pensar que solo te estaba usando por tu
cuerpo y tus dedos hábiles... -me acerqué a él. -¿Puedo besar al cocinero?.

- No esperaba menos...

Lo agarré por la cintura desnuda y le acaricié la espalda con un beso tímido pero
largo.

- No sé con que estas más sexy, si en delantal o en pantalón del pijama... - Lo volví
a besar.

- Para...

- ¿Por qué -lo volví a besar.

- Porque el delantal está levantando bandera. Y quiero que desayunemos, se va a


enfriar.

- Te has dado cuenta de qué siempre se nos enfría toda la comida?.

- Sí. Y siempre por lo mísmo...-me miró el escote del camisón.- Malena eres
adictiva. Quiero follarte a todas horas... La mamada fué... -lo corté.

- No. No me lo digas... -me tapé la cara.

- ¿Eh qué haces? ¿Te da vergüenza?. Pues no debería de darte, porque la comes
genial. Creó que nadie se la había metido...

- ¡No! ¡No lo digas! ¡Me muerooo!

- Tan profunda, y disfrutándolo... La mayoría lo hace por cumplir, y algunas hasta


te ponen cara de asco... No tienes de que avergonzarte. Conmigo no.

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