Koala, un icono dormilón
Pese a que parezca un oso de peluche el
característico animal australiano tiene más en común
con los canguros que con los osos.
POR REDACCIÓN NATIONAL GEOGRAPHIC
Los koalas están disminuyendo en Australia debido a la pérdida de hábitat y a la
invasión humana.
FOTOGRAFÍA DE DOUG GIMESY, NATIONAL GEOGRAPHIC
CREATIVE
NOMBRE COMÚN: Koala
NOMBRE CIENTÍFICO: Phascolarctos cinereus
CLASE: Mamífero
VIDA MEDIA EN LIBERTAD: 20 años
TAMAÑO: De 59,69 a 85,09 centímetros
PESO: 9,07 kilos
TAMAÑO RELATIVO COMPARADO CON UNA PERSONA DE 1,8
M:
A pesar de que parecen verdaderos osos de peluche, este adorable
animal es un marsupial emparentado con los canguros que nada tiene
que ver con los osos. Este animal icónico de Australia, que no está
incluido entre los símbolos nacionales del país, se alimenta a base de
hojas de eucalipto y es capaz de dormir hasta tres cuartas partes del
día. Pero, pese a la falta de reconocimiento oficial, su imagen está
estrechamente ligada a la del país oceánico.
Como la mayoría de los marsupiales tienen bolsas donde se desarrollan
los recién nacidos, y en el caso de los koalas, las hembras - que suelen
dar a luz a una única cría cada vez - llevan a los recién nacidos en la
bolsa durante seis meses aproximadamente.
Un koala recién nacido es del tamaño de una gominola. Llamado joey, el
bebé nace ciego y sin orejas. Tan pronto como nace, esta pequeña
criatura se abre camino desde el canal de parto hasta la bolsa de su
madre. Usando dos sentidos con los que nace bien desarrollados, el
olfato y el tacto, junto con sus fuertes patas delanteras y un instinto que
le dice en qué dirección dirigirse, el bebé koala llega hasta la bolsa.
Cuando la cría ha estado en la bolsa durante unos seis meses, su madre
comienza a producir una sustancia especial llamada papilla. El joey se
alimenta de ella además de la leche que ya está recibiendo. La papilla
proviene de los intestinos de la madre y contiene bacterias que
el joey necesita tener en su interior para poder digerir una dieta adulta
de hojas de eucalipto.
Alrededor de los siete meses, el joey deja la bolsa para comer hojas,
pero regresa para amamantar. Para cuando el joey tiene alrededor de
un año, deja de mamar y solo come hojas. Cuando la cría sale de la
bolsa se agarra a la espalda de su madre o a su tripa, acompañándola a
todas partes.
(Relacionado: El wómbat, un marsupial diferente)
Hábitat, comportamiento y dieta de los koalas
Los koalas viven en el este de Australia, donde hay más eucaliptos; les
gustan tanto estos árboles que casi nunca los abandonan. Además,
gracias a sus extremidades y dedos oponibles se mantienen
cómodamente sobre ellos. Los koalas pueden dormir hasta 18 horas al
día, sujetos en las ramas y rincones de los árboles.
KOALAS 101
Descubre los rasgos únicos de los koalas, como sus seis "pulgares" oponibles, sus
marsupios que se abren por debajo y su capacidad de dormir casi todo el día sobre las
ramas de los árboles.
Cuando no están durmiendo se alimentan de las hojas de eucalipto,
especialmente por la noche. No beben mucha agua, por lo que su
hidratación proviene de las mismas hojas. Cada koala come una gran
cantidad comparado con su tamaño: aproximadamente un kilogramo al
día. A veces las almacenan en una especie de bolsa que tienen en las
mejillas, como los hámsters y otros roedores.
Poseen un sistema digestivo especial con un estómago muy largo que
les permite digerir las duras hojas de eucalipto y que evita que su
veneno les haga daño. Los koalas comen tal cantidad de estas hojas que
tienen un olor muy peculiar que recuerda a las pastillas para la
garganta.
(Relacionado: El genoma de los koalas nos desvela cómo se alimentan
de hojas tóxicas)
Amenazas a la supervivencia
El número de koalas se desplomó a finales del siglo XIX y principios del
XX debido a la caza por su piel. Ahora enfrentan serias amenazas por la
pérdida de su hábitat. La limpieza de tierras, la tala y los incendios
forestales, especialmente la devastadora temporada 2019-2020, han
destruido gran parte del bosque en el que viven. Los koalas necesitan
mucho espacio, alrededor de cien árboles por animal, un problema
apremiante a medida que los bosques de Australia continúan
reduciéndose.
FOTOGRAFÍA DE JOËL SARTORE, NATIONAL GEOGRAPHIC
PHOTO ARK
Mientras Australia vivía esa oleada masiva de incendios, corrieron
muchos rumores acerca de su extinción funcional, ya que su única
defensa es trepar más alto de los árboles, una defensa inútil contra un
incendio forestal de gran intensidad. Imágenes de cientos de koalas
quemados recorrieron los medios del mundo entero como símbolo
de los estragos que había provocado el fuego.
(Relacionado: Koalas, wómbats y otros marsupiales tienen dificultades
para recuperarse de los incendios de Australia)
En 2016, los expertos estimaban que Australia albergaba unos 329 000
koalas, que representan un descenso medio de un 24 por ciento en las
poblaciones en las tres últimas generaciones. Gracias a los programas
de reintroducción han vuelto a aparecer en su hábitat natural, pero
siguen siendo pocos y están dispersos. Los koalas necesitan mucho
espacio, unos cien árboles por koala, lo que supone un problema grave
debido a la disminución de los bosques australianos.
Los koalas están catalogados como vulnerables por la Unión
Internacional para la Conservación de la Naturaleza, que nombró a la
especie como uno de los 10 animales más vulnerables al cambio
climático. El aumento del dióxido de carbono en la atmósfera está
disminuyendo la calidad nutricional de las hojas de eucalipto (que ya es
bastante baja) y provoca sequías e incendios forestales más
prolongados e intensos.
En respuesta a la sequía, los koalas se ven obligados a dejar de dormir
la siesta y bajar de los árboles para buscar agua, gastando una energía
muy necesaria y poniéndolos en un mayor riesgo de depredación por
parte de dingos y búhos grandes. También corren el riesgo de ser
atropellados por automóviles y atacados por perros. La clamidia está
muy extendida en algunas poblaciones de koalas y puede
causar ceguera, infertilidad y, a veces, la muerte .
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ANIMALES
Las águilas calvas favoritas de Internet, Jackie y Shadow, acaban
de tener crías
Tras perder a sus polluelos durante los dos últimos
años, estos famosos padres de aves recibieron por fin
una buena noticia.
POR LIZ LANGLEY
PUBLICADO 6 MAR 2025, 11:09 CET
El águila calva Shadow vigila los tres huevos de su nido en lo alto de un árbol de
44 metros de altura en el bosque de Big Bear Lake, en California. Shadow y su
compañera Jackie se han convertido en la sensación de Internet gracias a una
cámara del nido que documenta su vida diaria.
FOTOGRAFÍA DE FOBBV - FRIENDS OF BIG BEAR VALL
Jackie y Shadow, una querida pareja de águilas calvas del bosque de
Big Bear Lake, a 160 km al noreste de Los Ángeles (California; Estados
Unidos), acaban de dar la bienvenida al mundo a dos nuevos polluelos,
uno hacia las 4 de la madrugada del 4 de marzo y el otro a las 23:36 del
3 de marzo. El mundo sigue esperando a ver si sale otro aguilucho del
tercer huevo de la pareja.
"¿Así que todos estamos llorando de alegría por las crías de águila en
mitad de la noche?", comentó un usuario de Facebook en un vídeo de
las crías publicado por Friends of Big Bear Valley.
La organización sin ánimo de lucro lanzó una transmisión en directo del
nido de águilas en 2015, y desde entonces estas parejas de águilas
calvas se han convertido en una sensación en Internet, dice la directora
ejecutiva de FOBBV, Sandy Steers.
Con el tiempo, "la gente se encariñó con Jackie y Shadow", dice, por no
hablar de sus singulares personalidades en su vida diaria en un pino
Jeffrey de 44 metros de altura.
Steers dice que a menudo oye a la gente decir que Jackie y Shadow
discuten igual que lo hacen con sus cónyuges. "Se comparan entre
ellos, ven la conexión entre ellos y la naturaleza", dice.
Y lo que resulta aún más familiar es la reciente dificultad de las aves
para tener crías. Quizá por eso 71 928 personas (una multitud que no
cabría ni en Mestalla, el estadio del Valencia C.F.) estaban viendo la
cámara del nido la mañana en que llegó la segunda cría.
(Relacionado: Tres mitos sobre el águila calva que quizá creías ciertos)
Una nueva esperanza para unos polluelos sanos
La saga de Jackie y Shadow es lo bastante convincente como para
atraer al público. Su primera nidada de huevos como pareja produjo un
único polluelo sano, Spirit, el 3 de marzo de 2022. Pero los dos años
siguientes fueron tristes: en 2023 pusieron dos huevos, pero se los
comieron los cuervos. Luego, en 2024, hubo tres huevos pero ninguno
eclosionó, posiblemente debido al frío extremo o a la falta de oxígeno,
según Steers.
Bob Mulvihill, ornitólogo del Aviario Nacional de Pittsburgh, dice que
esto está "dentro de los límites de lo que cabría esperar de una joven
pareja de apareamiento".
Jackie se inclina para alimentar a sus dos nuevos polluelos, que llegaron el 3 y el
4 de marzo. Las parejas de águilas calvas son padres activos que se turnan para
alimentar y proteger a sus crías.
FOTOGRAFÍA DE FOBBV - FRIENDS OF BIG BEAR VALL
Hasta ahora todo parece ir bien con los nuevos polluelos y, aunque en
la naturaleza nunca está garantizado un final feliz, Mulvihill añade que
hay motivos para esperar que este año “consigan sacar a los tres del
nido”.
Las águilas son aves longevas, y “lo hacen a largo plazo”, afirma
Mulvihill. “Tienen una baja reproducción anual, pero a lo largo de su
vida se reponen con creces en la población”.
En cuanto a la emoción de ver una emisión en directo como esta,
Mulhivill lo entiende.
“Es a la vez alentador, maravilloso, aterrador y terrible ver algo así en
directo, porque en un momento todo puede torcerse de una forma
completamente natural”, dice. Pero así funciona el mundo salvaje.
(Relacionado: Te mostramos 19 especies de águila que quizá no
conozcas)
¿Cuánto tardan las águilas en salir del cascarón?
Fue el 22 de enero, hace poco más de cinco semanas, cuando Jackie
puso el primer huevo de 2025. El segundo llegó el 25 de enero y el
tercero el 28 de enero.
Los observadores de la cámara del nido vieron por fin un pip (o la grieta
que significa que ha comenzado la eclosión) en el primer huevo la tarde
del 2 de marzo, y en el segundo unas 20 horas más tarde, el 3 de marzo
(casualmente, también era el cumpleaños de la última cría de la pareja,
Spirit).
“Necesitan mucha energía para romper la cáscara del huevo y el resto
para que pueda eclosionar”, explica Lori Arent, directora interina del
Centro de Rapaces de la Universidad de Minnesota.
El 4 de marzo por la tarde, los observadores esperaban ver a los
polluelos grises y velludos cada vez que Shadow y Jackie se levantaban
para verlos o darles de comer pequeños trozos de pescado.
“Vi a uno de ellos comer”, dijo Arent después de ver la transmisión en
directo: “Están actuando de forma muy típica para aguiluchos de su
edad en este momento”.
(Relacionado: Un águila calva le roba la presa a un zorro y sale volando
con ambos)
¿Qué ocurre después?
Se sabe que los dos progenitores de una pareja de águilas calvas
desempeñan un papel activo en la crianza de sus polluelos: se turnan
para sentarse sobre los huevos, darles comida y mantener alejados a los
depredadores.
Ahora comen pequeños trozos de pescado, pe