La Crisis Hídrica en la Ciudad de México
La crisis hídrica en la ciudad de México se presenta como un tema multidimensional en el
que intervienen factores ambientales, sociales y políticos. Una metrópoli que con unos 9
millones de personas está enclavada en una cuenca cerrada que articula la disponibilidad
de sus recursos hídricos. El crecimiento de la población, que ha sido exponencial desde
mediados del siglo XX, ha logrado una tendencia de demanda muy por encima de la de la
oferta de agua.
De entre estos factores, destaca el de la sobreexplotación de los acuíferos, puesto que el
uso excesivo del agua ha ocasionado descensos de notable nivel freático. Hacia el año
2000, lo que se estima que se está extrayendo (de los acuíferos) sigue siendo un 20% por
encima de la recarga total del agua al acuífero en la zona, lo que ha supuesto un
descenso de hasta 10 metros en algunos sectores en el transcurso de varias décadas.
Este descenso e incluso hundimiento ha tenido consigo daños colaterales en
infraestructuras y obras edificatorias.
Por supuesto, esto no es suficiente, puesto que el sistema de distribución de agua es
ineficiente. En torno al 30-40% de los volúmenes de agua tratados, que pierden los
canales de distribución en forma de fugas o fallas de infraestructura de la misma. Esto
hace que la escasez de agua ya existente en las propias condiciones previas además
acentúe los costos operativos del servicio.
Por otro lado, el cambio climático ha supuesto una complejización que se añade al resto.
La alteración de los patrones de precipitación ha situado la duración de sequías más
prolongadas y episodios de lluvia extrema, que aunado a un bajo almacenamiento de
agua y a lo que se recoge, provocan una disponibilidad menor de agua para el suministro
en la ciudad.
La respuesta del gobierno ante el problema de la escases de agua que sufre la capital ha
sido escasa y muchas veces deslavada. Tanto con respecto a los intentos de reciclaje de
aguas como a los programas que han querido aplicar las políticas de conservación de
agua, la débil participación de la comunidad en la gestión de la escases de agua ha hecho
que la cultura de uso responsable del agua aún se encuentre en formación para realizar
un cambio notable en hábitos de consumo.
La respuesta a la crisis del agua de la Ciudad de México debe atribuirse a un conjunto de
tareas interconectadas que incluyen la rehabilitación de los acuíferos, la mejora de la
infraestructura de la red de agua, la puesta en práctica de las tecnologías de captación de
agua de lluvia, seguir implementando políticas de educación y sensibilización, así como
de fortalecer las actividades de la comunidad para mejorar la toma de decisiones
vinculadas a la gestión del agua. Esto resulta crucial para asegurar que las voces de
todos los sectores que integran la comunidad sean escuchadas. Solo una forma
colaborativa de proceder frente a la crisis permitirá asegurar el uso de agua para
generaciones posteriores.