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Recurso extraordinario federal rechazado

El Superior Tribunal de Justicia de Corrientes resolvió no conceder el recurso extraordinario federal interpuesto por Miriam Hebe Barrios contra la sentencia que rechazó su apelación por falta de fundamentación adecuada. La actora alegó arbitrariedad en la decisión del tribunal, pero no logró demostrar la afectación de garantías constitucionales ni refutar los argumentos del fallo anterior. Se determinó que los planteos de la recurrente no cumplían con los requisitos formales necesarios para habilitar la instancia extraordinaria.

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Recurso extraordinario federal rechazado

El Superior Tribunal de Justicia de Corrientes resolvió no conceder el recurso extraordinario federal interpuesto por Miriam Hebe Barrios contra la sentencia que rechazó su apelación por falta de fundamentación adecuada. La actora alegó arbitrariedad en la decisión del tribunal, pero no logró demostrar la afectación de garantías constitucionales ni refutar los argumentos del fallo anterior. Se determinó que los planteos de la recurrente no cumplían con los requisitos formales necesarios para habilitar la instancia extraordinaria.

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Superior Tribunal de Justicia

Corrientes

L03 5047/4

Nro. 7 CORRIENTES, 14 de marzo de 2011.

Y VISTOS: Estos autos: “BARRIOS MIRIAM HEBE C/ MIGUEL ANGEL SOTO Y/U OTRO S/

IND.”, Expte. N° L03 - 5047/4.

Y CONSIDERANDO:

I.- Que contra la sentencia de este Superior Tribunal de Justicia (fs. 446/449 vta.)

que rechaza el recurso de inaplicabilidad de ley interpuesto por la parte actora, confirmando la sentencia de

Cámara, interpone aquélla el recurso extraordinario federal en tratamiento (fs. 459/464 vta.).

II.- Que, compete a este Superior Tribunal de Justicia el análisis y comprobación

de los recaudos formales que hacen a la apertura de la instancia extraordinaria. Asimismo, habiéndose

invocado la doctrina de la arbitrariedad de sentencia, toca decidir circunstanciadamente, si la apelación

federal prima facie valorada, cuenta respecto de cada uno de los agravios que la originan, con fundamentos

suficientes para dar sustento -a la luz de conocida doctrina de la Corte Suprema de Justicia de la Nación-, a

la invocación de un caso de inequívoco carácter excepcional como lo es el de arbitrariedad.

En ese cometido, se observa en el análisis de la concurrencia de los extremos que

hacen a la recepción del remedio federal interpuesto, que adolece de serias deficiencias de forma y de

contenido que obstan a su concesión.

III.- Que, efectivamente, se advierte que, si bien se mencionan diversas

disposiciones constitucionales, el único agravio expuesto en el recurso extraordinario federal contra la

sentencia de este Tribunal consiste en su supuesta arbitrariedad.

Y, entrando al examen de la tacha de arbitrariedad que la recurrente dirige contra la


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sentencia, corresponde puntualizar que el desarrollo argumental esbozado no satisface el recaudo de la

debida fundamentación exigido por las normas pertinentes, recordándose que la mera interposición del

recurso, así se lo base en la arbitrariedad del fallo, no justifica la concesión o denegación automática del

remedio federal.

La actora manifiesta, en esta oportunidad, que ninguno de los agravios esgrimidos

en el recurso extraordinario de inaplicabilidad de ley interpuesto por su parte fue puntualmente analizado

por el fallo que hoy ataca y ello importa arbitrariedad.

Agrega que de ese modo se violó ostensiblemente la traba de la litis y, al confirmar

la manifiesta arbitrariedad de la Cámara incurre en gravedad institucional porque ello implica atenerse, sin

ningún fundamento preciso, a razones formales indeterminadas frente a una cuestión en la que se debate

nada menos que la violación del derecho de defensa y del debido proceso legal por parte de este Superior

Tribunal.

Manifiesta que en el fallo atacado se expresó que su parte ha intentado poner a

consideración la revisión de extremos fácticos y probatorios; lo que es falo e inexacto pues -dice- "[…] Lo

que hemos puesto a consideración del máximo tribunal es la violación del debido proceso legal y la

arbitrariedad del fallo de la Cámara de Apelaciones que se pronunció en contra de la evidencia de autos.

[…]" (lo subrayado nos pertenece).

Concretamente, funda su recurso en los siguientes puntos: "[…] 1) Arbitrariedad;

2) apartamiento completo de las reglas específicas de derecho aplicables en clara violación del régimen de

igualdad ante la ley también establecido en el artículo 18 de nuestra Carta Magna y 3) violación del debido

proceso legal".

En rigor de verdad, ninguno de los agravios esgrimidos logra hacerse cargo del

núcleo central decisorio en crisis; como asimismo, ninguna de sus afirmaciones, por sí sola, basta para

tener por configurada la existencia de una sentencia arbitraria, pues el recurrente no se ha encargado de
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correlacionar cada una de ellas con el //

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Expte. N° L03 - 5047/4.

caso concreto.

IV.- Que efectivamente, este Superior Tribunal destacó en la sentencia atacada

"[...] Para decidir como lo hizo, el Tribunal "a quo" […] luego de analizar las pretensiones y las pruebas

rendidas en autos, hizo lugar a la excepción de falta de legitimación pasiva deducida por el co-demandado

Miguel A. Soto y, en consecuencia, rechazó la demanda en todas sus partes […]". (fs. 447 vta.).

Como asimismo que "[…] desarrolla la quejosa sus argumentos, -reitero-

prescindiendo de refutar las conclusiones en que se asienta el fallo. Ello así, dado que el carácter de

legitimada pasiva de la accionada fue la cuestión decidida por la Cámara y no rebatida por la recurrente;

ésta es la cuestión central del fallo y por ende la que debió ser objeto de adecuada refutación, sin que ello

habilite la reedición en esta instancia de la misma argumentación que fuera desvirtuada en la anterior y que

transita por el reexamen de los hechos y las pruebas. […]" (fs. 448 y vta.).

Tales argumentaciones no fueron objeto de una precisa consideración por parte de

la recurrente, quienes, además, tampoco intentaron subsumir las razones que brindan en el memorial en una

concreta causal de arbitrariedad, de lo cual resulta que únicamente se intenta reabrir el debate sobre una

cuestión ya resuelta sin plantear una crítica concreta y razonada de todos y cada uno de los argumentos

dados por el Tribunal resintiéndose, por lo tanto, en este punto los requisitos formales del recurso.

Así, la discrepancia que plantea la recurrente con el razonamiento utilizado resulta

insuficiente para descalificar el pronunciamiento como acto jurisdiccional válido pues ello ya fue revisado

y analizado por este Cuerpo para arribar a la conclusión adoptada en la sentencia Nº 65, sin aportar ningún

elemento de convicción u otras razones que justifiquen una solución distinta a la adoptada y sin hacerse
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cargo de las respuestas brindadas en la sentencia sobre este punto, ya que no desarrolla una fundamentación

contundente que permita tener por rebatidos los argumentos del fallo atacado; no es suficiente la mera

discrepancia subjetiva con respecto a lo resuelto, sino que es necesario que la crítica contenga motivación

eficaz para conmover lo allí sostenido.

V.- Que a mayor abundamiento, en cuanto a la alegada arbitrariedad de la

sentencia, además de ser un supuesto excepcional que se debe valorar con criterio estricto, la recurrente no

indica una inobservancia procesal que haya afectado las reglas del debido proceso, impidiéndole así el

regular ejercicio de su derecho de defensa, como lo expresara.

El Máximo Tribunal de la Nación viene sosteniendo de manera reiterada que "... no

basta citar garantías acordadas por la Constitución y leyes especiales del congreso, si no se funda directa e

inmediatamente en ellas el derecho cuestionado, de tal manera que la solución de la causa dependa de la

inteligencia que se atribuya a las garantías invocadas" (Fallos, 133:298, entre muchos otros), a la vez que

ha establecido la improcedencia del recurso "... si los agravios evidencian tan solo discrepancias".

En el sub lite, la arbitrariedad reprochada a la sentencia, no ha sido expuesta

debidamente por el impugnante, toda vez que los términos del escrito recursivo evidencian la ausencia de

un ataque puntual, categórico y fundado, que refute los argumentos expuestos y revistan entidad suficiente

para producir la caída de los mismos.

"La tacha de arbitrariedad no constituye un fundamento autónomo de la apelación

del art. 14 de la Ley 48, sino el medio idóneo para asegurar el reconocimiento de alguna de las garantías

consagradas por la Constitución Nacional. En consecuencia, no resulta atendible el recurso federal, si la

recurrente no demuestra cuál garantía constitucional resultó afectada por el pronunciamiento del a quo"

(Fallos 307:1967, 269:553; 300:1006 y 1194; 301:602; 304:1509, entre otros).

VI.- Por todo ello, ante la falta de entidad de los planteos de arbitrariedad y lesión

de garantías constitucionales y porque se pretende renovar el debate sobre un tema relativo a interpretación
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y valoración de normas que no resulta idóneo para //

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Expte. N° L03 - 5047/4.

habilitar la instancia extraordinaria, corresponde no conceder el recurso extraordinario federal interpuesto a

fs. 217/233 vta., con costas, regulando los honorarios profesionales de los letrados intervinientes en un

25% de lo que corresponda a primera instancia (art. 14 de la ley 21.839).

Por lo expuesto:

SE RESUELVE:

1º) No conceder el recurso extraordinario federal interpuesto a fs. 459/464 vta., con

costas. 2º) Regular los honorarios de los profesionales intervinientes en un 25% de lo que corresponda a

primera instancia (art. 14 de la ley 21.839) y en la calidad de Monotributistas que revisten frente al I.V.A.;

adicionándose a la suma que le corresponda al Dr. Benchetrit Riera, el 21% en concepto del Impuesto al

Valor Agregado (I.V.A.). 3º) Insértese y notifíquese.

Fdo: Dres. Niz-Semhan-Codello.

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